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[Leyenda] Harlem Sinclair y la Daga Negra

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[Leyenda] Harlem Sinclair y la Daga Negra

Mensaje  Demian el Sáb Sep 29 2018, 03:24


Un haz de luz atravesaba la vieja rendija de la casa en el árbol, alumbrando justo sobre la amarillenta hoja del enorme libro que repasaba en los las piernas del niño.

Creo que eso es todo por hoy, Arty –dijo Demian cerrándolo sonoramente.

Lo dejó a un lado, con la tapa donde se leía "Enciclopedia" hacia arriba. Dejó que su espalda se deslizara lentamente por la muralla hasta estar completamente tendido en el suelo. A su lado, Artyhom, el pequeño mecánico, reposaba su rígido cabeza contra el hombro del chico.

Toda la información ha sido correctamente guardada –informó en un tono plano.

Demian sonrió. Había valido la pena robar ese pesado libro desde la biblioteca de Lunargenta. La increíble memoria y base de datos del autómata para registrar todo tipo de información que le era entregada bien valía la pena de pasar por todo aquello.

El último pasaje mencionaba a un héroe, Demian. Su historia hacía referencia al Templo de la Oscuridad, que es donde tú creciste –añadió el autómata.

Demian asintió. También lo había leído y, aunque en el momento no había hecho mención alguna al hecho, sabía que Artyhom no pasaba detalles por alto.

¿Puedes contarme más de ese héroe?

El chico esperó unos momentos antes de contestar, pero finalmente dibujó una sonrisa en su rostro que debió ser interpretada como una afirmación.

Pues, no sé si llamarlo un héroe –comenzó a explicar el niño, sus ojos clavados en el maltrecho cielo raso–. Su nombre era Harlem Sinclair. En ese entonces el t-t-templo ya existía, pero no la Orden de la Daga Negra.

Demian se giró y bajó el cuello de su camisa. Dándose vuelta, dejó que Artyhom observara su pequeño tatuaje. No era la primera vez que el mecánico lo veía, pero supuso que era, de todas maneras, necesario, para las cosas que contaba.

En ese tiempo había un problema con los brujos que usaban la magia negra, muchos se corrompían con ese p-poder y acababan volviéndose peligrosos. Se dice que algunos se volvían locos y se dedicaban sólo a matar. Harlem era un magistrado que se encargaba de aplicar la ley en esas tierras.

Artyhom se acomodó para escuchar, entrando en el modo de grabación de información. Demian, en tanto, estiró su mano al cielo y una ilusión tomó forma, una de un hombre con vestimenta encabezada por una capucha.

Se dice que todo comenzó por el r-r-epentino asesinato de un niño, que más tarde fue encontrado con marcas de runas y rituales por todo su cuerpo. La gente del pueblo se puso furiosa y exigía saber qué pasaba. Acusaban a un anciano que a todos parecía raro de ser el causante.

La escena ilusoria fue cambiando, mostrando lo relatado en imágenes. Allí, un grupo con antorchas aparecía ante Harlem.

Harlem no tenía pruebas contra el anciano. Ser raro no es ningún delito.

¿Cómo de raro era? –quiso saber Arty para el rigor de su registro.

Pues... creo que tenía una enfermedad en la piel o algo. El caso es que a nadie le caía bien y todos lo querían muerto. Harlem, que era muy bueno en lo que hacía, se negó a condenarle así sin pruebas. Las muertes siguieron, cada vez con más signos de rituales extraños.

En la representación ilusoria aparecieron un par de esqueletos portando armas.

Lo peor fue que algunos muertos se levantaron de sus tumbas, lo que por supuesto a nadie le gustó... como ahora, con todo ese lío de los nigromantes.

El Harlem ilusorio destrozó los esqueletos con una daga.

Harlem estaba desesperado. Los casos seguían volviéndose más y más frecuentes y no lograba encontrar un culpable. Algunas versiones de la historia dicen que el viejo acusado fue muerto por la gente asustada, pero que eso no detuvo lo que pasaba. Ahí fue cuando llegó una persona nueva al pueblo.

Una figura femenina fue agregada a la ilusión flotante. La figura se acercaba a hablarle a Harlem.

Se trataba de una adivina. La gente le tenía miedo a esas artes, lo que es raro considerando que era un pueblo brujo, pero b-b-bueno, la gente es rara. La cosa es que la adivina se acercó a Harlem con una propuesta. Le regaló un amuleto, una especie de collar con un ojo, que le aseguró le llevaría al autor de todo eso.

La figura femenina se deshizo y Harlem, portando el amuleto, comenzaba a pasearse por un pueblo ilusorio, sosteniendo el amuleto en una mano.

Harlem se paseó por todo el día, visitando cada casa con el amuleto en sus manos. La g-gente no sabía qué pasaba, pero Harlem confiaba en el poder de la adivina. La gente que adivina a veces acierta.

El Harlem ilusorio finalmente se encogía de hombros, aparentemente derrotado.

Al final, no encontró a nadie. El amuleto no servía y Harlem volvió a su casa. Cuando llegó, una cosa extraña pasó. El objeto comenzó a brillar como si reaccionara a algo. Harlem pensó que no le habían tomado el pelo. Él sabía que no era el brujo negro, obviamente. Tiró la cosa lejos y ésta empezó a moverse lentamente.

La ilusión mostró el interior de una casa, con un largo pasillo. Al medio brillaba el amuleto y Harlem caminaba detrás.

Confundido, Harlem siguió el rastro, hasta que abrió una puerta de su casa que daba a una vieja bodega. Lo que vió allí n-no se lo esperaba.

En el aire se abrió una puerta y dio paso a un suelo con símbolos arcanos extraños y sangre. En medio estaba una mujer.

Su esposa. Su esposa era la autora de todas esas m-muertes. Él nunca se había imaginado que eso era posible. Creo que eso debe haberlo vuelto loco a él o algo, porque la leyenda dice que l-le mató allí mismo, sin juicios ni nada.

La ilusión se esfumó, ahorrándole a Artyhom el ver los detalles más macabros del asunto.

La apuñaló no una, sino cien veces, hasta que su sangre y su daga estaban todos cubiertos de sangre. Cuand-d-do lo encontraron, la sangre se había secado, por lo que parecía negra. Se dice que luego de eso Harlem se dedicó a cazar a los brujos de magia negra, uno por uno, y que nunca limpió su daga, que se puso negra. Harlem sería recordado como un héroe por su gente.

Demian se acomodó hasta estar sentado, dejando que Artyhom hiciera lo propio a su lado.

Se dice que Harlem fundó la Orden de la Daga Negra y que desde entonces protegen a nuestra gente de esa magia tan horrible. La gente del pueblo celebra el día en que Harlem terminó con la masacre, lo que con los años se ha transformado en toda una fiesta. Se trata del último día del mes de Gormánaðr. La gente pone en las puertas de sus casas una daga o cuchillo de color negro, para mostrar que allí n-n-no se practica la magia negra.

El chico se encogió de hombros.

Se cree que poniendo ese símbolo, ese día, el espíritu de Harlem protegerá ese hogar durante todo el año, ahuyentando a los malos esp-píritus y a los brujos malvados.

Eso es muy interesante, Demian. Ha quedado todo en el registro –concluyó el mecánico.

Ambos se pusieron de pie. Ya había sido suficiente de libros e historias, era hora de salir.
Demian
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