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Cabeza de familia

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Cabeza de familia

Mensaje  Asher Daregan el Vie Oct 12 2018, 20:33


Algunas maldiciones son muy reales. Vengan de los dioses o de mortales, nunca quieres sufrir una. Absolutamente cualquier persona es vulnerable, sin importar su fama o riqueza. ¡Incluso un servidor!

Si no, ¿que otra explicación habría para lo que pasó en Roilkat?

Seguro que habéis oído sobre la guerra con los Nórgedos. Si, sé que tan al norte, no nos afectaba en lo más mínimo. Pero hubo un gran revuelo entre los humanos. La familia gobernante en Roilkat había estado expulsando criminales a su arenal, y se acabaron rebelando. No lo consiguieron, por supuesto, pero la historia no acabó ahí.

Se dice que Lord Roiland tenía sed de conquista. Hace un par de años, envió ejércitos enteros a reclamar asentamientos del desierto. ¡Primero les exiliaba, y luego les robaba! Su avaricia no conocía límites.

Quizás fue por eso por lo que, un día, una anciana le recriminó sus acciones.

"Si tanto te gustan los Nórgedos, a lo mejor te gustaría unirte a ellos." Con eso, el cabeza de la familia Roiland le azuzó a sus guardias. ¿Como se atrevía a tocar a alguien como él, después de todo? La mujer no pudo resistirse. Le ataron las manos y la llevaron al arenal, a morir de sed o de calor.

Pero esta anciana no era alguien normal. Como un espíritu de venganza, la mujer chilló: un chillido que heló las venas de todos. Un chillido que maldijo a Roiland a lamentarse hasta que muriera. Dicen que la anciana murió ese día. Y que, negandose a morir sola, su fantasma atormentaría a Roiland, poco a poco.

Fue cuando llegó la guerra que la paranoia empezó a asentarse. Se obsesionó con que alguien intentaba traicionarle. Hizo de su mansión una fortaleza, apostó guardias en todas partes. Bajo esa clase de protección, tenía que estar seguro... ¿no?

Hasta que, una noche, consiguió quitarle lo que le quedaba de cordura. Esa noche, la mansión ardió. Para cuando amaneció, solo quedaban cenizas... y una estaca. En ella, su cabeza. En pocas palabras... el cabeza de familia había perdido la cabeza de verdad.

No suena a una maldición realmente, ¿no? ¿Y si os dijese que, cuando los oficiales llegaron, nadie dijo haber visto u oído nada? Decenas de guardias muertos, sin dejar rastro. Sin un sonido o una alarma... salvo por un grito. El chillido desgarrador de una mujer.
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