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Historia de Aerandir

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Historia de Aerandir

Mensaje  ThunderStorm el Lun Jul 04 2011, 17:38



La primera de las eras conocidas en la historia de Aerandir, destacando entre las demás por ser la más pacífica. Las criaturas que vivían allí por aquel tiempo se desarrollaban en armonía, siempre bajo la atenta mirada de los siete grandes Dragones ancestrales, cada uno de ellos vinculado a un elemento: Aire, Agua, Fuego, Tierra, Luz, Oscuridad y Relámpago. Se dice que estos Dragones fueron los que crearon el mundo y lo imbuyeron con su magia, dotando a todos los seres de vida.

Sin embargo, bajo la apariencia de tranquilidad se concentraban ríos de rencor y egoísmo. Pese a que se encontraban en un plano de igualdad, el Dragón de la Luz y el de la Oscuridad poseían un poder mayor que los demás. La paz se mantuvo durante años pero, finalmente, el Dragón de la Oscuridad, traicionado por las propias emociones que representaba, reto al Dragón de la Luz con la intención de eliminarlo y situarse como el líder de los Dragones.

La batalla que se sucedió fue terrible. El mundo se sacudió bajo la figura de los dos grandiosos Dragones en su infatigable pelea. Montañas y mares cambiaron de forma, se destruyeron continentes para formar otros nuevos hasta que, tras una titánica batalla que duro meses, el Dragón de la Luz venció, pero fue incapaz de acabar con su Némesis. El Dragón de la Oscuridad, humillado por la derrota y por la compasión de su enemigo, fue encadenado en lo mas profundo de un volcan, para evitar que pudiese escapar y volver a extender su odio.

Tuvo que pasar algun tiempo antes de que descubrieran que su pelea no solo habia cambiado la situacion de los continentes, sino que habia generado algo mucho mas profundo. De alguna manera que no podian comprender, se habia creado un portal que comunicaba Aerandir con otro mundo al que no se atrevieron a entrar. Su poder provenia de la conexion que tenian con su mundo, si pasaban por ese portal seguramente moririan al poco tiempo.

Antes de que los Dragones se hubiesen recuperado del todo de los cambios que se habian producido, empezaron a aparecer seres que nunca habían visto antes. Caminaban sobre dos patas y usaban pieles de extrañas bestias para cubrirse. Parecían tener una inteligencia superior a la mayoría de las criaturas que ellos habían creado, pues conocian algún tipo de lenguaje primitivo e incluso tenían cierta organización social. Los Dragones los vieron como regalos inesperados y los tomaron bajo su cuidado, ayudándoles a evolucionar con sus conocimientos. Estos “humanos” tomaron a los Dragones como sus Dioses y los adoraron como tales.

Los humanos, gracias a la ayuda de los dragones, fueron aprendiendo poco a poco a canalizar las energías de las que se alimentaba el mundo para utilizarlas en su beneficio. Al principio solo la usaron para hacer su vida más fácil, pero un grupo de humanos descubrió, influenciados por el poder que todavía tenía el dragón de la Oscuridad en el mundo, que podían utilizar esta “magia” de forma destructiva asustando así a los demás, por lo que se tuvieron que alejar de sus congéneres y vivir aislados. Estos humanos se llamaron desde entonces hechiceros o Brujos.

Otra parte de los humanos, inspirados por el Dragón de la Luz, siguieron usando su don con la magia para ayudarse a sí mismos y a sus compañeros. A estos se les llamó Druidas, que poco a poco y debido a la influencia positiva de su poder, fueron adquiriendo los rasgos estilizados característicos de los actuales Elfos.

El miedo que tenían los humanos que no podían usar la magia a los que si tenían este don fue aumentando con el tiempo. Este grupo, que solo podía confiar en las armas que ellos mismos consiguieran, se dedicó a desarrollarse en este sentido produciendo las defensas que necesitarían para sobrevivir.

Los Dragones acabaron por comprender que el enorme poder que tenían los humanos también constituía su mayor peligro por su gran ambición, asique decidieron alejarse de ellos para que se desarrollasen por su cuenta. Pero nunca dejaron de vigilarlos, esperando el momento en el que se viesen obligados a actuar.

En este tiempo fue cuando las razas se empezaron a diferenciar por completo unas de otras. Las continuas disputas de los Elfos y los Brujos condujeron a una gran guerra, en la que los Elfos perdieron las islas Illidenses, su antiguo hogar, y se vieron obligados a buscar refugio en los bosques de Aerandir.

Los humanos, incapaces de servirse de la magia para ayudarse, mejoraron su tecnología para sobrevivir. Idearon armas, rodearon sus ciudades de murallas, y desarrollaron la agricultura y la caza para alimentarse. Sin embargo, una parte de estos humanos, contemplando las antiguas religiones, construyeron templos en las montañas y se dedicaron a buscar la atención de los antiguos Dragones. Estos tardaron mucho tiempo en perder su inicial desconfianza, pero cuando se convencieron de que aquellos humanos no habían sido afectados por la codicia de sus congéneres, les concedieron la bendición de su sangre, permitiéndoles convertirse en pequeñas réplicas de ellos mismos.

El dragón de la Oscuridad, al enterarse de esto, fue invadido de nuevo por la ira y los celos. Volvió a usar sus nefastos poderes para influenciar en un grupo de humanos, a los que les hizo creer que si conseguían matar al dragón de la Luz y beber de su sangre conseguirían su poder. Estos humanos, cegados por su ambición, tendieron una trampa al gran dragón y consiguieron herirle y beber de su sangre, pero no consiguieron todo lo que esperaban. Su fuerza aumento y con el tiempo descubrirían que ya no envejecían como los demás, sin embargo el Dragón de la Luz seguía siendo demasiado poderoso para ellos y podría haberlos matado en el acto, pero antes de hacerlo descubrió la influencia de la Oscuridad y se contuvo. Huyo del lugar, lamentándose del poder corruptor que todavia tenia su hermano y apenado por la debilidad de los humanos.

Estos ultimos descubrieron que la fuerza que habian ganado tenia una contrapartida, pues la sangre no se les habia entregado de buen grado: A partir de entonces, la luz del sol empezo a causarles un dolor insoportable y nunca mas volvieron a ser capaces de alimentarse de nada que no fuese sangre.


En el año 2117 de la Tierra, los humanos descubrieron el portal casi por accidente en medio del océano. Los humanos tecnológicamente desarrollados llegaron a Aerandir por el mismo lugar que lo hicieron sus antepasados hacia miles de años y lo hacían acompañados de seres de metal creados por ellos mismos, sin alma: Los Bio-Ciberneticos.

Vieron Aerandir como un enorme mundo de recursos sin explotar y comenzaron su conquista esclavizando al resto de razas, que para ellos eran meras bestias estúpidas. Pronto descubrieron que las razas nativas del planeta no se dejarían conquistar con facilidad y, libres de la moral y la ética que los limitaban la Tierra, empezaron a experimentar con ellas para encontrar sus debilidades y a la vez intentar producir un arma para eliminarlos sin arriesgarse a tener pérdidas ellos mismos.

De los primeros experimentos que realizaron surgieron los hombres bestia. El ADN de los humanos de Aerandir junto con el de diversos animales de la Tierra dio lugar a una raza con rasgos bestiales, que se beneficiaba de la capacidad de razonamiento de los humanos con la velocidad y fuerza de algunos animales. Pero, más tarde, cuando consiguieron un mayor conocimiento de estas técnicas, dieron un paso más, consiguiendo que estos hombres bestia pudieran cambiar de una forma de humano a una de animal conscientemente. Para probar el poder de sus “mascotas”, creyendo que las podrían controlar como quisieran, las utilizaron para atacar a las razas de Aerandir, siendo los vampiros los más afectados por estos ataques. Los científicos solo tuvieron tiempo para probar su nueva técnica juntando lobos y humanos, produciendo a los licántropos, pues antes de que pudiesen continuar con sus terribles experimentos, comenzó la verdadera guerra.

Un representante de cada una de las razas de Aerandir acudió a una gran reunión que se celebró en territorio neutral. En un acto de paz nunca visto hasta entonces, todas decidieron aliarse para expulsar al invasor de su mundo.

Su mayor numero, combinado con la magia de elfos y brujos junto con el enorme poder de las demás razas, resultaron decisivos para conseguir la victoria. Las crónicas de esa guerra relatan los actos heroicos de decenas de hombres que sacrificaron sus vidas para conseguir la paz. Al hacer retroceder a sus enemigos, consiguieron liberar a los licántropos y a los hombres-bestia, que se unieron a ellos en la guerra contra la Tierra. Con ellos se convirtieron en la fuerza imparable que finalmente devolvió a los enemigos a su lugar.

Los humanos de la Tierra, preocupados por lo que podría pasar si las razas de Aerandir intentaban entrar en su mundo para conquistarlo, decidieron firmar la paz aceptando la derrota. Enviaron a los Bio-Ciberneticos al portal para evitar que nadie entrase o saliese de el. Estas máquinas, al estar condicionadas a obedecer a los humanos, también obedecen a los que se quedaron en Aerandir y algunas de ellas se asentaron cerca de Lunargenta.

Acabada la guerra y recuperada su libertad, cada raza volvió a su tierra a reconstruir sus hogares y a intentar recuperar sus vidas.

Todas las razas empezaron a vivir en una aparente paz, teñida por las disputas de siempre. Los vampiros nunca perdonaron a los licántropos las masacres que produjeron bajo las ordenes de los humanos de la Tierra, y nadie sabe cuánto tardara en estallar una nueva guerra.

Y todo el mundo parece haber olvidado al Dragon de la Oscuridad, pero el sigue ahí, aprovechando cualquier oportunidad para aumentar su poder.


Pasado un tiempo, todas aquellas paces tan dudosas que se habían formado acabaron por desvincularse, por la muerte de los jefes de los clanes que habían firmado ese periodo de paz, o por motivos de odio. Ahora Aerandir se sumía poco a poco en una guerra interna, una guerra de clanes.

Habían clanes formados por licántropos y vampiros, incluso dragones o humanos, se estaba perdiendo en cierta manera esa identidad de raza común que caracterizaba a los clanes. Pese a esto, los clanes de vampiros tenían el monopolio del terror. Tenían asustados a los humanos, liderado por el rey Alathos, uno de los reyes que habían conseguido que la paz entre razas perdurase.

Este periodo de “paz” en una tensión elevada al máximo exponente reventó una noche en la fiesta de primavera, celebrada por uno de los clanes mixtos más conocidos, los Renegados. Allí el clan Colmillo de Hierro declaró la guerra a los vampiros y a todo aquel que les apoyase. La guerra se convirtió más en una lucha de alianzas que en una guerra entre clanes o razas, realmente nunca hubo tal guerra, esta sublevación de los licántropos supuso más un cambio de alianzas entre razas y clanes.

En este contexto de tensión entre clanes, razas y alianzas ocurrió un hecho que no dejó a nadie indiferente. La muerte del rey Alathos, un asesinato que dejó a todos consternados, puesto que no había sido nada humano ni conocido el asesino. Las razas ahora necesitaban más la paz que nunca. Consiguieron una paz estable y equilibrada gracias a la colaboración de los jefes de los clanes más importantes y del nuevo rey de Lunargenta. Siefried.


En la actualidad, aún perdura esa paz, aunque siempre con cierta tensión entre las razas con una historia de odio desde tiempos inmemoriales. Aerandir ha vuelto a la prosperidad y la paz, pero lo que aún no saben es que se enfrentan a un peligro más grande que las guerras.

Su instinto les dice que deben de estrechar lazos para poder perdurar a lo largo del tiempo, pero aún no saben lo que se avecina. Ya es verano, y por alguna extraña razón parece que sigue siendo invierno, los lagos siguen congelados, los animales siguen hibernando, al parecer se acerca un verano muy duro para todos.

La magia oscura acecha desde la isla del volcán, y nadie sabe cómo detenerlo.
ThunderStorm
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