Regresando al bosque que alguna vez me vio crecer [Interpretativo – Privado]

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Regresando al bosque que alguna vez me vio crecer [Interpretativo – Privado]

Mensaje  Lys el Dom Sep 08 2013, 20:20

El sol comenzaba a ocultarse tras la arboleda, con los últimos rayos de iluminando partes del antiguo pero a la vez poco marcado sendero. Muchos años tenía ese camino, pero era poco transitado, por lo que debías conocerlo para ubicarlo y tener un solo destino posible para tomarlo, era el único pasaje que comunicaba a mi hogar.

Salí de entre los árboles y llegué a un claro tan conocido por mí como lo era la delicada escalinata que rodeaba un gran árbol en el centro, sobre este descansaba una preciosa casa, preciosa por los recuerdos que venían a mí al observarla, por lo que significaba y preciosa porque era simplemente hermosa. La escalera pintada de un cálido y cuidado color arena se encontraba totalmente tallada con enredaderas florecidas que subían y terminaban en la entrada. Subí en silencio, como tantas veces había hecho, mientras acariciaba suavemente cada detalle, me tomaba mi tiempo, pues quería disfrutar del momento, hasta que un dulce aroma a jazmín llenó el ambiente, en el preciso instante en que se abrió la puerta que estaba a punto de encontrarme. Una alta y elegante mujer se asomó por ella con ojos que reflejaban tanto  sorpresa como alegría. Allí estaba, tal y como la recordaba, su piel blanca como porcelana cortada por el color rojo de sus cabellos que ahora llevaba corto, era muy parecida a mí,  o yo en realidad me parecía a ella… a excepción de sus ojos celeste cielo, pues los míos eran verdes, como los de mi padre. Me miró fijamente y supe como tantas veces me había dicho que lo veía a él a través mío, sonrió dulcemente y se acercó a mí con los brazos extendidos.

- Hola mamá – me limité a decir en mi idioma natal mientras devolvía su abrazo.

- Bienvenida mi querida Lizzy... - respondió mientras me guiaba con ella hacia adentro.
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Re: Regresando al bosque que alguna vez me vio crecer [Interpretativo – Privado]

Mensaje  Lys el Lun Sep 09 2013, 23:56

Dejé mis bolsas sobre una mecedora que aún se movía despacio delante de la ventana que daba a claro. Me senté junto a mi madre a contarle las historias de mis últimos cinco años en que no la había visto, a excepción de lo sucedido el último mes junto al caballero. Reíamos juntas y ya entrada la noche me dirigí al que siempre fue mi cuarto a dejar mis pertenencias y buscar lo necesario para darme un baño. Me hallaba sumergida con mi largo cabello flotando a mi alrededor mirando hacia el techo de madera intentando pensar cómo le diría lo vivido los últimos días. Temía que mi encuentro con Alandor y su procedencia abriera alguna vieja herida, pues era evidente que mis padres no habían mencionado la existencia de los dragones con forma humana por algún motivo específico, pues muchas historias, leyendas, secretos y verdades llegaron a mi desde sus labios, omitir algo así no pudo ser casual. Me puse de pie, el agua acarició mi cuerpo al abandonarlo, mi cabello se acomodó sobre la curvatura de mi espalda y lo tomé despacio antes de poner mi primer pie sobre el suelo de madera lustrado del cuarto de baño. Comencé a secarme mientras intentaba dilucidar cómo tocaría el tema “¿Cómo se lo digo?” continuaba pensando mientras me secaba “Tengo que buscar alguna forma más diplomática para preguntarle…”, sabía que si interrogaba directamente no lograría saber nada pues se cerraría nuevamente… “Quizás deba lograr que note que esquivo convenientemente los últimos días y cuando me pregunte directamente”, que sabía que lo haría “va a tener que responderme ella también”. Mi madre no era una mujer fácil de manejar o entender, y al fin y al cabo a ella me parecía, por lo que si quería realmente averiguar algo debía tener mucho cuidado. “Esperaré unos días”.
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Re: Regresando al bosque que alguna vez me vio crecer [Interpretativo – Privado]

Mensaje  Lys el Vie Sep 13 2013, 23:49

Una semana había pasado desde que llegué al hogar que me vio crecer, notaba la mirada inquisidora de mi madre cada vez que hablaba, cuando le comenté que aprendí a manejar la espada prometió buscarme una que mi padre atesoraba, sin embargo omití los detalles de quién y cómo me habían enseñado. Ella evidentemente lo notaba pero yo no diría palabra hasta que ella preguntara, hasta que una mañana tal y como esperaba, preguntó.

- Bien Lys – dijo seria mientras dejaba lo que tenía entre sus manos  sobre una mesa - ¿Vas a contarme o no? – intenté fingir un gesto fingido de incomprensión - ¿Qué ha pasado últimamente que tanta molestia te tomas por ocultar?“¿Cómo empezar?...” pensé dubitativa hasta que creí haber hallado un buen nombre al tema.

- Alandor pasó, mamá – me miró con aire de extrañeza ante lo mencionado pues era evidente que no esperaba algo así, la miré seria y expectante –Me desvié hacia el norte… - comencé para ver cómo su rostro cambiaba repentinamente tal y como esperaba. Le conté sobre mi llegada al poblado abandonado y mi encuentro con el caballero así como su posterior compañía, su rostro parecía de piedra, le hablé sobre él, sobre quién y qué era pero no cambió el gesto, por lo que fui directo al grano… - ¿Qué pasa con los dragones?¿Por qué nunca los mencionaron? … ¿Dónde fue papá? – largué de repente en el idioma de los humanos. Ella bajó la vista al suelo y pude notar que iba a contarme, suspiró y comenzó a decirme todo o al menos algo de lo que sabía.

- Hace once años hija, unos hombres vinieron por tu padre, como seguramente recuerdas… - hice un gesto afirmativo con la cabeza – los dos hombres que vinieron por él pertenecían a la misma sociedad a la que él pertenece… o pertenecía – siguió con la voz entrecortada pero continuó - uno era humano y el otro un licántropo… Sabía que ese día llegaría por lo que me mantuve al margen y dejé que fuera con ellos sin decir nada, tu padre Kethuhar Daeron Caelum,  era parte de una comitiva que varias razas habían creado para buscar un objeto, un huevo… De dragón… Nunca mencionamos a los dragones porque te conocíamos hija y queríamos mantenerte lejos… En ese… “grupo” había dragones también, de aquellos que como conociste pueden tomar forma humana, sin embargo, dos de ellos traicionaron a los demás y a su propia especie. Comenzaron a darles caza a los de su mismo clan para conservar el secreto y al huevo entregárselo a los brujos que tenían sus propios intereses… Este huevo de jade según le llaman tiene gran significancia para los dragones y tanto tu padre como los demás debían encontrarlo antes que lo hagan aquellos que los traicionaron, para darles muerte también… Por eso se fue… - dijo levantando la vista para mirar hacia la ventana - … Sin embargo, hace un tiempo hubo un terremoto…

- Si lo recuerdo – intervine por primera vez – y luego…

- … Una oscuridad hediendo a azufre hija… lo sé… eso indica que tanto tu padre como los suyos han fracasado… pero no sé qué ha sucedido con él ni tengo forma de averiguarlo – noté como sus ojos se llenaron de lágrimas que nunca salieron a la superficie, iba a decirle algo pero un animal saltó sobre la mesa y se puso a saltar frente a ella. Era un hurón y logró quitarle una sonrisa a la mujer que hace momentos estaba por romper en llanto, pasó su mano por el rostro rápidamente para secar las nacientes lágrimas, metió su mano en el bolsillo y le dio algo parecido a una galleta pequeña. Me miró y vio mi rostro de sorpresa para aclarar – Makhy se llama – sonrió – vinieron hace un tiempo, él y su hembra, hay inclusive dos pequeñitos nacidos hace unas semanas… ¿Quieres uno? – dijo y noté que quería cambiar de tema y le seguí el hilo aunque estaba realmente emocionada por la criatura, ya podríamos retomar el tema en otro momento, la muralla ya estaba derribada, por lo que podríamos conversar nuevamente sobre ello.

- Claro! – dije contenta olvidando por un segundo lo hablado recientemente con ella – es muy lindo…
-
- Tuvieron dos crías, macho y hembra, puedes llevarte el que quieras – sonrió dulcemente. Se puso de pie y se dirigió a la puerta – ¿Quieres verlos? – y claramente la seguí. Bajamos la escalera y nos dirigimos hacia los árboles, allí pude ver una madriguera donde descansaban las criaturas, uno era blanco como la nieve y el otro matizado en negro. Lo supe en ese instante, llevaría el blanco y lo llamaría Aelessar, nadie tenía porque saber su significado.
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Re: Regresando al bosque que alguna vez me vio crecer [Interpretativo – Privado]

Mensaje  Lys el Vie Sep 27 2013, 19:12

La mañana siguiente mi madre me despierta sentándose en mi cama con algo envuelto entre un paño rojo muy delicado. Apenas abría los ojos por lo que no pude entender rápidamente que era lo que me estaba dando.

- Me dijiste que te enseñaron el arte de la espada - me extendió aquello que resguardaba entre sus manos y pude ver que se trataba de una espada preciosa, abrí la boca a punto de decir algo, pues no entendía de dónde la había sacado tampoco. – Era de mi padre, al morir en la guerra tu padre se quedó con su puesto de mando pero yo me quedé con su tesoro, su arma. – iba a decir algo pero recordé a Alandor y el amor que podía llegar a sentir alguien por un arma, y no dije nada, quizás yo misma podría llegar a sentir algo similar al llevar la que mi madre me confiaba en este momento, pues la historia que llevaba encima daba al metal otro significado.

La tomé entre mis manos y sentí que era liviana “Justo lo que estaba buscando…” me dije contenta.

- Gracias mamá, la atesoraré con mi vida – ella sonrió y logré ver el brillo de una lágrima en el mismo momento en que se ponía de pie y se giraba para salir. Sonreí, éramos tan parecidas… No demostraría sus emociones ante nadie, ni siquiera ante su propia hija. Desapareció tras la puerta y se  detuvo en el pasillo antes de alejarse.

- De nada hija, cuídala por favor, se llama Luz, como tú

Luz:



- Lo haré, tenlo por seguro – la examiné con detalle mientras oía que mi madre se alejaba, era hermosa, sentía como a través de ella fluía su historia, las cosas vividas, la guardé en su funda y me vestí. Miré al lado de mi cama y tenía algo de ropa acomodada en un asiento al costado  - ¡¿Y esto en la silla?! – grité.

- ¡Ropa, Lys… Ropa! – respondió mi madre con tono sarcástico, era obvio que era ropa pero no sabía que tenía ropa nueva, la tomé y me vestí antes de salir a la cocina donde estaba ella.

Vestido:



- Me contaron que viste a Hyur – me dijo y aunque estaba de espaldas sabía que sonreía, miré hacia otro lado sin gesto alguno.

- En el pueblo, al llegar – respondí, no sabía cómo se había enterado, ya habían pasado muchos días y no lo había mencionado adrede.

- Bueno, al parecer estuvo acomodando su horario para pasar a verte… Es uno de los que está a cargo de la milicia ¿Sabías?

- Eso me pareció escuchar… - respondí intentando sonar indiferente, pero sabía lo que intentaba sugerir con eso, cuando caí en lo primero que acababa de decirme “¿¿Qué?? ¿Viene?... ”. La miré entrecerrando los ojos, ya entendía porque tal vestido de regalo de repente, suspiré y me dirigí a la puerta– Voy afuera un momento.
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Re: Regresando al bosque que alguna vez me vio crecer [Interpretativo – Privado]

Mensaje  Lys el Dom Sep 29 2013, 20:34

Salí de la casa llevando la espada que antaño fuera de mi abuelo, era increíblemente liviana. Reí al recordar mi promesa a Alandor de otro baile pero con mayor ventaja de mi parte. Me  senté en el césped a inspeccionarla un poco mejor, acaricié la hoja y tenía un filo impresionante, no creí que fuera así al estar tanto tiempo sin uso, pero debía ser algo respecto a su origen, el material de las armas élficas tenía cierto grado de magia de nuestros antepasados, pues al construirlas lanzaban hechizos, quizás fuera algo así con esto, no lo sabía. Me puse de pie y comencé a mover la espada como me habría enseñado el dragón, era definitivamente un alivio la diferencia de peso. Llevaba mi largo cabello suelto y la luz de la mañana al traspasar los altos árboles le quitaban reflejos rojizos, una suave brisa cargada del aroma salvia y flores acariciaba mi rostro. Tomé el arma y comencé a trazar dibujos en el aire, siempre quise hacer eso de girar el arma dando círculos pues quedaba fenomenal a la vista al menos, comencé a moverme girando y moviendo mis pies al compás de mi imaginaria pelea cuando al voltear, un fuerte viento revolvió mi cabello hacia adelante encontrándose con el filo de mi arma, varios cabellos rojos volaron con el viento ante mis propios ojos.

- Huy… - dije y reí un poco. Miré el arma... “Realmente esta filosa…”. Debía de tener más cuidado.

- Ten más cuidado con mi cabello… el tuyo, es mío… ¿Recuerdas?

- No recuerdo habértelo dado nunca – dije riendo y busqué el sonido de su voz, allí estaba, mirándome sentado en la alta rama de un árbol, con una pierna extendida y la otra hacia abajo, apoyaba su espalda sobre el tronco con la misma sonrisa pícara de siempre. Lucía tal y como lo recordaba, lo cual no sabía si era del todo bueno, al menos para mí. Le devolví la sonrisa, era imposible no hacerlo, pero cambié a un gesto de reproche. – ¿Hace cuánto que estás ahí? – pregunté y soltó una carcajada.

- Mmm… ¿Desde que saliste?..  – respondió preguntando, aunque sabía que no era del todo cierto, se bajó del árbol, pasó una mano por su cabello, agarrándose un poco la cabeza, gesto habitual de cuando pretendía ocultar su mirada pues no todo lo que decía era cierto, levantó los ojos y rió de nuevo al mirar mi gesto de que sabía que estaba mintiendo – Desde el amanecer… duermes mucho – rió. Fruncí un poco el ceño y él me imitó burlándome.

- No me gusta… -comencé.

- No te gusta que te observen – finalizó - Lo sé… Pero bueno, aquí estoy… vete acostumbrando  - siguió con una sonrisa encantadora. No importaba qué hiciera, nunca podía mantenerme seria con él y él lo sabía, por lo que me agaché para levantar la funda del suelo para que mi largo cabello tapara mi rostro sonriente. – Espera… - dijo y volvió hacia el árbol donde estaba y recogió algo del suelo, una flores que al parecer había dejado allí – Te traje esto… Me costó encontrarlas… ¿Me perdonas? – se acercó a mí y me las extendió sonriente, eran preciosas, pero conocidas…

- Estas son del jardín de mi madre – reí – y no preguntes cuando sabes la respuesta… - caminé hasta una piedra y me senté en el césped apoyándome en ella.

- Bueno me costó encontrar el jardín de ella entonces… – respondió riendo mientras me seguía. Esperó a que me acomodara y se recostó de lado apoyando su cabeza en mi regazo mirando al cielo. “Es un descarado…”  pensé aunque sonreí pues siempre lo había sido y era parte de su encanto. – Gracias estaba cansado… – bromeó y le pegué suavemente en la cabeza en castigo, comencé a jugar con su pelo por la fuerza de la costumbre. – Tantos años esperando a que volvieras a hacer eso – dijo cerrando los ojos para recibir otro suave golpe de mi parte. – Te gustó… ¿No? – lo miré extrañada y guiñó un ojo – el vestido… lo elegí yo mismo… hace varios meses en realidad, cuando estuve por Lunargenta, lo vi y pensé en ti, por lo que aquí lo tienes, se lo dí a tu madre cuando llegué pidiéndole que no dijera que lo traía yo- recibió otro golpe en la cabeza esta vez un poco más fuerte, pero continué jugando con su pelo.

- Ya me parecía extraño que apareciera de la nada… - me limité a decir – Bueno, ¿Piensas contarme que has hecho todo este tiempo? -  bromeé mientras él con ojos cerrados disfrutaba de cómo acariciaba su pelo.

Me contó que estaba a cargo de la milicia, lo cual le generaba bastante trabajo, pues vivía viajando, eso no había cambiado mucho, pues de joven con su padre hacía lo mismo, sin embargo, ahora sus responsabilidades eran mayores. El ascenso final había ocurrido hacía unos años, pues ya todos daban por perdido el regreso de su padre y el mío, por lo que Hyur era el mejor capacitado para el puesto, al estar tan entrenado en varias especialidades, además de su entrega a la causa. Yo miraba a lo lejos intentando visualizar todo lo que decía. De repente se detuvo y me pidió que contara yo que había hecho mirándome a los ojos inquisitivamente. Me recosté a su lado pero apuntando hacia la dirección opuesta, de forma que nuestras cabezas estaban a la misma altura pero nuestros cuerpos hacia direcciones contrarias. Sabía a qué se refería realmente por lo que no quería que pudiera ver mi rostro fácilmente, y comencé a resumirle lo sucedido omitiendo algunas partes que sabía le preocuparían evitando así discutir luego por mi seguridad. Cuando le comenté sobre la flecha envenenada, pues omití la golpiza del barco totalmente a propósito, se sentó de costado y corrió mi cabello suavemente sin resistirse de acariciar mi cuello con la punta de los dedos.

- Ya no tengo nada… logré sanarla – él ya sabía la respuesta y no solo por comprobarlo con sus propios ojos, sino que había encontrado la excusa para tocarme sin ser tan directo. Se poyó de lleno sobre su brazo derecho y lo usó de apoyo para girar sobre sí mismo y adoptar la misma posición que yo pero de lado, mirándome apoyando su cabeza sobre su brazo izquierdo mientras con la mano derecha corría de mi frente mi cabello.

- Y bueno… ¿Estás con alguien? - preguntó  directamente, intentaba darle vueltas al asunto por lo que fue directo al tema. – No me cuentes detalles – dijo apresurado algo más serio – Sólo sí o no...

- Oh... ¿No te puedo contar detalles? – contesté riendo, sabía que por más que él no fuera ningún santo nunca le gustó enterarse de cuestiones románticas mías que no lo involucraran. Me miró con tono de advertencia de que no dijera nada que no quisiera escuchar. Recordé a alguien… “En realidad él nunca…” pensé mirando al costado, fruncí apenas el ceño y lo miré de nuevo – No… - respondí.

- Tuviste que pensarlo – me dijo con rostro relajado pero serio – Pero un no para mí es suficiente …- terminó y su mano derecha acarició mi mejilla dulcemente para acercarse luego, se detuvo frente a mí a punto de rozar mis labios con los suyos, abrí los ojos que acababa de cerrar y me encontré con los suyos, mirándome fijamente, él siempre me miraba a los ojos de ese modo antes de besarme, apoyó suavemente sus labios en los míos y comenzó despacio casi sin respirar lo que sería un largo, profundo y tierno beso.

Hyur:


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Re: Regresando al bosque que alguna vez me vio crecer [Interpretativo – Privado]

Mensaje  Lys el Vie Oct 25 2013, 03:30

- Mira… - me dijo de repente y levanté apenas la cabeza que apoyaba en su pecho mientras miraba hacia afuera de la ventana de mi habitación, acababa de amanecer y las luces de la mañana jugaban con las sombras de los árboles. Ya habían pasado tres días de nuestro reencuentro y fueron escasos los momentos en que nos separamos desde entonces. Crucé mis manos debajo de mi mentón sobre su pecho desnudo y lo miré a los ojos.
 
- ¿Qué cosa? – dije y sonrió algo divertido.
 
- Te va a encantar – dijo y levantó el dedo índice de su mano derecha. Abrí los ojos con gesto impaciente, sonrió, tocó con el dedo la punta de mi nariz y cuando lo alejó un pequeño brillo se desprendía de la punta de su dedo. Fruncí apenas el ceño por lo que estaba viendo y levanté la cabeza un poco. Sonrió y la luz se hizo más grande, empequeñeció y se agrandó de nuevo. Lo miré a los ojos abriendo los míos sorprendida – Sabía que te iba a encantar – dijo divertido con mi asombro. La luz en vez de salir de su dedo cubrió su mano completamente – Podemos manipularla…  extenderla – su antebrazo completo quedo envuelto en una especie de capa luminosa y se redujo nuevamente al extremo de su dedo índice. – E inclusive… – la luz se desprendió de su dedo y flotó en el aire –… redirigirla – finalizó.
 
- Pero ¿Cómo? - dije sin poder salir de mi asombro - ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo aprendiste? - La luz que estaba frente a mí comenzó a desaparecer hasta apagarse por completo.
 
- En realidad Myriah… tu madre, me enseñó. – me miró y me acarició el cabello. – Han sucedido cosas muy extrañas en los últimos años, por lo que nos han empezado a preparar en artes antiguas… en magia que nuestra especie siempre fue capaz de utilizar pero que quedó en el pasado. Con todo lo que viene aconteciendo, viejas tradiciones volvieron a salir a la luz… literalmente – me guiñó un ojo y le pegué con la mano suavemente removiéndole apenas el flequillo. – Puedo enseñarte.. si quieres.. y ella también, claro. Le dejaré órdenes de que te ayude …
 
- ¿Órdenes? – dije en un tono de voz más alto del que hablábamos mientras reía, el sonrió apenas y continúo.
 
- Perdón, le dejaré dicho a tu madre que te explique… - entornó los ojos al ver mi rostro – Lizzy ahora estoy a cargo aquí… ahora puedo dar órdenes – dijo algo sonriendo sonrojándose un poco también – es que…-
 
- Oh si! Ya recuerdo… “Apúrese señor”,  “Deje de hablar con la elfa señor”, “Ya no la acose señor” – interrumpí burlándome un poco de esa mañana en el poblado unas semanas atrás. Él rió con ganas y me agarró fuerte y giró para ubicarse sobre mí. Me besó dulcemente en los labios.
 
- Tonta – me dijo cariñosamente, atiné a pegarle despacio por ello pero volvió a besarme despacio – Es que ahora soy el jefe y no pueden vivir sin mí – dijo dándose aires de importancia – Cuestión que otras personas al parecer si pueden – dijo aprovechando el comentario para hacerme el reclamo. – Y en realidad me había escapado de una reunión importante que yo mismo había convocado – rió- En fin, déjame terminar – hice un gesto de cerrar mis labios con algo y continuó sonriendo – ella puede explicarte. Tiempo después de tu partida tuvimos una especie de discusión, de dejarte partir sin ese conocimiento. Te busqué varias veces pero no di contigo nunca, y me gustara o no mi lugar es aquí – sus rostro se puso algo serio ante eso – No podía simplemente irme a buscarte. Hace varios meses estuve en Lunargenta esperándote pues era aproximadamente la época en que era tu turno de novedades. Fui a la tienda del alquimista y él no te había visto. Esperé pero nunca llegaste – Me miró frunciendo el ceño como reproche pero no dije ni hice nada, pues en realidad no había pasado por Lunargenta pues literalmente volé directamente hacia el sur. Me moví incómoda ante el recuerdo y me corrí a un costado, me miró extraño pero continuó como si nada – En fin, dejé al dueño un paquete para ti. Una especie de libro, o compendio pues es bastante antiguo y muchas cosas le faltan. Allí explica algo de esto, por eso lo dejé, quería explicártelo yo mismo pero no fue posible.
Me dio un beso en la frente, se levantó y se vistió antes de continuar.
 
- Mañana por la noche debo volver. Pedí varios días y aunque no querían que me fuera, no podían decirme que no – dijo para reírse al final – Al fin y al cabo…
 
- … Eres el jefe – finalicé y sonreí. Me levanté y busqué mi ropa.
 
- Exacto… - me acercó, me tomó de la cintura, me acercó a él y me besó – iré por algo para desayunar. Luego iremos al bosque y comenzaremos con las clases. Además continuaremos practicando con esa espada que tienes. Muchas veces quise enseñarte y no quisiste.. - comenzó a reprocharme por enésima vez en esos días.
 
- Lo sé, lo sé. Pero ya aprendí que es lo importante. Además siempre preferías molestarme mientras me enseñabas algo…-
 
- Aún no me dices quién te enseño – interrumpió.
 
- No es cierto, te lo dije, un amigo. Eso es suficiente. Ve, mientras antes desayunemos antes empezaremos – apuré sonriente y él salió abrochándose la camisa antes de salir.
 
El sol estaba casi en lo alto cuando encontramos un buen lugar en el bosque lejos de todo. Comenzó a explicarme cómo concentrarme en mi propia energía y en tratar de visualizarla en mi mente para darle forma fuera de ella. Estuvimos horas intentándolo y llegada la tarde podía formar como él horas antes esa pequeña lucecita en mi dedo. Intentaba extenderla por mi mano y mi brazo pero aparecía como si fuera una especie de niebla y desaparecía al instante. Por el momento podía concentrarla en formas pequeñas e inclusive con forma específica. La imagen de una flecha vino a mi mente y la luz se estiró de repente como si fuera un hilo o una aguja.
 
- Muy bien- me felicitó – eso es lo que uso yo, solo los buenos arqueros lo logran. – Tomó su arco que estaba en el suelo y  lo tomó como si cargara una flecha y así era, en el instante en que estiró su brazo una flecha de luz se formó delante de mis ojos y el la tensaba como si fuera una de las otras, la soltó y seguí su trayectoria, se clavó en un árbol y desapareció. Corrí hacia donde había dado y podía ver el gran orificio que había dejado algo que ahora ya no estaba allí, el daño era bastante y me sorprendí. – tú le das la fuerza y el daño que hará luego. Tu madre hace una especie de escudo en torno a su cuerpo, eso es muy útil como defensa, esto es obviamente para ataque.
 
- Claro – dije asombrada sonriendo.
 
- Recuerda que pocos saben de esto. Ella y otras elfas más antiguas lo conocen, y la mayoría de los elfos que lo manejaban perecieron en la guerra y hoy día su enseñanza está regulada por mí y algunos pocos. Esto usado en exceso te dejará agotada, pues estas haciendo uso de tu propia energía para manipularla. Por lo que debes ser prudente al usarla – su mirada se endulzó y entendí que hablaba en serio – sobre todo al principio.
 
- Muy bien, lo seré. Lo prometo. – Pronto nos fuimos de regreso a la casa con la promesa de continuar más tarde, pues debía entrenarme para eso.
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