El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

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El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  William Doyle el Mar Sep 10 2013, 22:19

Ya quedaba poco para que la hora del almuerzo llegase y  se me empezaba a abrir el apetito así que cuando propuso la comida no pude hacer más que aceptar gustoso. La muchacha tenía cara de pasar hambre así que por esta vez la invitaría, y muy probablemente la siguiente también, pues me caracterizaba por ser alguien generoso, como por ejemplo cuando estaba rajando los dedos de alguna víctima y ésta me suplicaba que le cortase el dedo o la mano entera, yo lo hacía, porque soy buena persona, o así me considero.

- No es que planee emborracharte, pero quizá surja, quizá... aunque yo no bebo más que vino tinto, lo más exquisito, por supuesto, no soporto a esa gente que bebe cerveza, son tan... bárbaros. - Desvié la mirada hacia un lado simbolizando desprecio hacia aquella gente. - Incivilizados. - Sentencié.

Le dije que me siguiese pues no habría que ir muy lejos. El caldero de Platino se caracterizaba por ser una posada muy completa y tenía su propia zona de restauración, por eso, además de las comodidades del lugar además de que siempre pasaban por alto cualquier cosa que pasase en sus habitaciones mientras les pagases una buena propina.
Cerca de la recepción había una puerta con un cartel que rezaba Comedor en letras doradas sobre un fondo plateado, y bajo éste dos puertas de madera de ébano talladas y pulidas a mano con unos hermosos grabados frutales. Abrí la puerta con un gesto teatral propio de él y con un elegante movimiento la invitó a entrar.      

Se acercaron a una mesa con dos sillas de madera del mismo árbol de la puerta pero con un forraje de color rojo en la espalda y el asiento. La mesa tenía un fino mantel de seda amarillo sobre una elegante mesa cuadrada y los platos y copas ya estaban preparadas.
El restaurante estaba completamente vacío y cuando uno de los camareros los vio se acercó rápidamente y ayudó a la dama a sentarse. Era un hombre joven y llevaba un traje negro y blanco con un delantal. - ¿Qué desearán?
- Para mí unos langostinos y algo de caviar, no tengo mucha hambre hoy. Ah, y una botella de su mejor vino tinto.
- Sí, señor. ¿Y la dama? - Miró a Nariz dulce esperando una respuesta.
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  Eona el Miér Sep 11 2013, 14:32

Accedió a invitarme a comer. Realmente era como me imaginaba que serían los jóvenes adinerados, no les importaba cuanto dinero  gastaban. Pero y qué. Yo no necesito dinero en el bosque por lo que no me importa no tenerlo en grandes cantidades. Todo lo que necesito me lo proporciona la Manada.

Me guió por una puerta que llevaba al comedor de la posada. Como ya dije antes, todo era exageradamente lujoso y costoso. Lo normal sería deleitarse con tal experiencia, pero era demasiado. Los lujos no eran algo tan importante para mí. Pero aún así aprendí a cómo se comportaban los humanos en comunidad y también me adiestraron en modales de señoritos de alta clase, pues podía ser útil para mi trabajo y pasión, asesinar. Una forma de mezclarse con el ambiente, por llamarlo de alguna forma.

El camarero, al vernos, fue directo a ayudarme a sentarme. Algo innecesario, pero eran cosas que los ricos hacían. Pronto olvidarían a cómo hacer las cosas más simples, pero qué me importaba a mí aquello. Adoptó lo que se hacía llamar modales, algo torpes, pero modales al fin y al cabo.

- Un buen trozo de carne para mí. No importa el tipo, sorpréndame. - El humano ya se estaba yendo cuando añadí. - Ah, y que esté poco hecho. - Le mostré una de mis sonrisas al hombre frente a mí. Sus ojos color musgo no estaban nada mal.

- ¿Me contarás por fin por qué quisiste ayudarme? ¿Cual es tu secreto? -
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  William Doyle el Miér Sep 11 2013, 15:01

Poco hecho... nunca me ha gustado comer carne sin cocinar pero debe ser interesante ver licántropos comer carne cruda o vampiros sorbiendo sangre, debe ser sumamente interesante... Pensé mientras ella hacía su demanda.

Cuando el camarero se marchó la joven me preguntó el por qué de mi interés en ella, pero yo lo sabía muy bien y me extrañaba que ella no lo conociese pero bien pensado ella no conocía nada de mí y por eso no sabía a qué me dedicaba, pero muy probablemente cuando subiésemos a mi cuarto lo comprendería en seguida, pero no sería elegante por su parte adelantar acontecimientos, por eso decidió cambiar de tema.

- No hablemos ahora de detalles tan pronto, por favor. - Pidió amablemente mientras el que les había tomado nota traía un vino tinto y con un elegante gesto quitó el corcho de la botella y rellenó las dos copas con generosidad y dejó el recipiente en la mesa para que cuando quisiésemos nos echásemos del mismo.
Alcé la copa un poco y la moví con gracia removiendo el contenido, después lo acerqué a mis labios y olí el aroma del vino, seguidamente acerqué el linde de la copa a mis labios y bebí un pequeño sorbo y volví a dejar la copa sobre la mesa.

- Deberíamos presentarnos primero, y como es debido, no voy a preguntar tu nombre sin decir el mío primero, soy William Edward Charles de las casas Leblanc y Doyle. - Hice una pausa esperando a que me dijese su nombre y cuando lo hizo le mostré mi interés en su colección. - ¿Podrías luego mostrarme de nuevo tus ojos? Son preciosos. - Dijo con un tono que cualquiera podría haber pensado que se refería a los de la propia muchacha, pero nada más lejos de la realidad. Sonrió malévolamente.
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  Eona el Miér Sep 11 2013, 16:20

El hombre fresa, que parecía ser más joven que yo, decidió dejar el tema para más adelante. Eso me molestó un poco, pero tenía tiempo de sobras. Probó de su vino, que el camarero había traído, y se presentó como William Edward Charles de las casas Leblanc y Doyle. Qué nombre más largo y gracioso.

- ¿Para qué necesitas un nombre tan largo? - Dije riéndome levemente mientras me tapaba la boca con una mano. - Realmente prefiero el apodo de chico fresa, por lo que te aconsejo que me digas ahora cómo quieres que te llame o así se quedará. - Sonreí. - Yo soy Eona, no tengo más que ese nombre, y es suficiente para mí. Por supuesto que te enseñaré nuevamente mi colección, ya que te has ofrecido a enseñarme a cómo conservarla, pero supongo que no querrás que lo haga aquí. - Suponía no equivocarme, pero parecía bastante reservado, a pesar del olor a muerte que escondía su fragancia a fresas.

Estuvimos hablando poco rato más y el mismo humano que trajo el vino, no había traído nuestros pedidos. No me fijé demasiado en el plato de Will olor a fresa, pues era el mío el que me llamaba más la atención. Un buen trozo de carne levemente enrojecida por la sangre y con algunas patatas y verduras salteadas como acompañamiento. Olfateé discretamente y miré al camarero. - La especialidad de la casa para usted, joven dama. La carne más jugosa de un buey, un animal poco común por estas tierras. - Asentí con la cabeza y volví a fijarme en mi plato contenta. Ya había probado carne de buey fresca en el norte, pero realmente escaseaba. A pesar de querer abalanzarme sobre tal delicia, me contuve y utilicé el cuchillo y el tenedor. "Vaya pérdida de tiempo..." pensé. Empecé a comer, saboreando cada bocado.
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  William Doyle el Vie Sep 13 2013, 17:16

Pronto trajeron el plato y el de ella daba un poco de asco pero se asemejaba bastante a lo que había pensado, pues en mi cabeza no entraba que alguien fuese capaz de comer carne cruda, y aunque curioso, me sentía un poco violento al pensar en ello, pues había hecho muchas cosas terribles en mi vida, pero jamás tal barbaridad, y lo encontraba, sin lugar a dudas, una salvajada indigna de alguien de una categoría como la mía, y esa era la respuesta, de hecho, a su cuestión.

Cogió el cuchillo y tenedor y empezó a partir con elegancia la comida, con una gran destreza y velocidad entrenadas en veintidós años podría haberlo hecho en segundos, pero no hubiese sido cortés por mi parte, y mucho menos, decoroso, así pues tardé mis buenos tres minutos para acabar y luego pinché una porción de bogavante con la punta del tenedor, la acerqué a mi boca y la introduje, saboreando de la tal delicia para luego tragarla. Me llevé a la boca la servilleta y me la limpié con un rápido gesto de muñeca.

- Bueno, es por supuesto que el apodo que me has colocado es injustificado y nada acorde a mi estatus, pero como te dije, mi nombre es William Edward Charles, sin embargo como has prometido enseñarme tan suculenta maravilla, te consideraré mi amiga y podrás llamarme simplemente Will. - Le dediqué una sonrisa elegante y cautivadora, una de las mejores que sabía poner. - Y por supuesto que no, todo a su momento, querida, pues el hacerse esperar es una de las mayores virtudes del aristócrata, y esa es la respuesta a tu pregunta, y es que mi nombre es tan largo debido a que mi estirpe proviene de la aristocracia, y tenemos unos nombres complicados, pero elegantes, todo hay que decirlo.

Se comió otro trozo de bogavante y esta vez aderezado con un poco de caviar. Estaba completamente seguro de que la mujer lo tomaría un refinado y delicado hombre, sin fuerzas, débil, que no servía para nada más que para cautivar a las doncellas con mi bonita sonrisa, pero se equivocaba completamente y no tardaría mucho en descubrirlo, y con un poco de suerte incluso era capaz de salir de allí sin tener un infarto... pero si eso ocurría, bueno, siempre podía usarla como coballa, como a casi todas las damas que conocía, pero la profesionalidad y discreción de la posada era, como siempre, exquisita, por ende podía hacer lo que quisiese.
Empecé a tener ganas de ir ya a mi habitación así que acabé de comer y beber, por suerte no se me subió a la cabeza. Dejé los cubiertos a los lados del plato como correspondían a la educación en la mesa y esperé a la mujer a que acabase, y es que había acabado mucho antes que ella porque me había dejado medio plato de comida.
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  Eona el Vie Sep 13 2013, 22:18

Mientras comía la deliciosa carne, un poco distraída, escuchaba lo que el chico fresa me contaba. Empezó a hablar sobre aristocracia y nombres elegantes... "Qué jugoso, demasiado hecho para mi gusto, pero delicioso, sin duda alguna." También habló sobre que ese no era el lugar, pero estaba ansioso por volver a ver mi colección.

No le prestaba mucha atención, pues mi interés yacía ahora en mi plato, pero pude ver cómo comía de forma delicada y muy hábil. "Un experto en comer con cubierto... Gran habilidad" Me reí de la ironía que pasó por mi mente.

Terminé de comer poco después de que él lo hiciese. Había dejado medio plato lleno y le miré de reojo, pero bueno, era su parte y podía hacer lo que quisiese con ella... "Qué tontería pedir comida y no comerla..." Terminé mi copa de vino, pues no había tomado más que la que me sirvió el camarero al inicio de la comida.

- Muy bien, Will fresa. Ya que ahora somos amigos tu puedes llamarme Eona. Creo que estarás de acuerdo conmigo que empieza a ser aburrido estar simplemente aquí sentados. Te parece bien si vamos al tema? - Sonreí y me levanté de la silla. Al instante el camarero se acercó para terminar de apartarla y volver a colocarla una vez que me
separase lo suficiente de ella. Me quedé de pié esperando a que me llevase a su habitación.

Mientras íbamos subiendo, el olor que ya había notado cuando entramos por la puerta de la posada, se iba intensificando. Lo identifiqué como el mismo olor que salía levemente de mi amigo fresa. Tenía la esperanza de que esta fuese una experiencia interesante. El olor de la sangre despertaba mis instintos dormidos...
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  William Doyle el Sáb Sep 14 2013, 16:41

- Will. - Corregí a la mujer. - Me llamo Will, señorita Eona, y si quiere añadirle algo más, que sea mi nombre completo . - Sonreí algo falsamente y me levanté junto con ella para llevarla a mi habitación. Aquello de ir al tema sonaba realmente bien, demasiado, y pensamientos lujuriosos comenzaron a pasar por mi cabeza, pero era muy probable que nada de aquello acabase de esa forma, pues siempre había preferido experimentar con ellas que sucumbir a sus deseos. ¿Sería esta chica mi nueva coballa? Nada importaba en ese momento, simplemente mantener la compostura.

Al llegar delante de la puerta miré su rostro, realmente notaba que no era un sitio normal, de hecho su cara no era como la de las chicas normales, parecía que notaba algo pero no había dado ninguna muestra de que algo malo, horrible, esperase tras la puerta, pero parecía percibir algo, aunque sus ojos... bueno, la colección en sí demostraba que no era alguien normal.

Acerqué la mano lentamente a la maneta de la puerta y la bajó. Abrió la entrada del cuarto de la misma forma y dejó ver una habitación completamente oscura con todas las ventanas bajadas por las cuales no entraba ni un pequeño rayo de sol, pero la puerta abierta dejó entrar la luz que había tras de ellos y mostró levemente un cuarto con mesas y frascos encima, luego más lejos, bastante más, al lado derecho, lo que parecía la sombra de una cama, pero no se distinguía con claridad, aunque era una gran cama si lo era, y al fondo, de donde provenía un hedor, no se veía absolutamente nada.
Insté a entrar a Eona y una vez dentro los dos la puerta se cerró sola y se echó el pestillo a su vez, sin que nadie lo tocase, aunque realmente habían sido mis poderes mentales con los cuales podía mover cosas con la mente como mi sangre de brujo permitía.

- Bienvenida a mi humilde habitación. - Sonrió malévolamente.
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  Eona el Sáb Sep 14 2013, 18:57

Como suponía, el olor de sangre se fue intensificando mientras me iba llevando a su habitación. No me había equivocado. Al llegar delante de una puerta, el olor ya era demasiado evidente. Mis ojos estaban fijados frente a mí, como si pudieran ver através, y en mis labios se dibujó una sonrisa. Hizo una pausa teatral antes de abrir la lujosa puerta, pero al hacerlo al fin, una oscuridad intensa fue perturbada por la leve luz que habíamos creado con nuestra intrusión. Fue poca la luz que entró en la sala, pero fue la suficiente para que alguien como yo pudiese ver hasta los rincones más alejados.

Era una habitación llena de mesas con frascos parecidos a los de la tienda de alquimia. En la esquina derecha había una gran cama de colchas rojas y doradas. Qué menos se podría esperar para un rico señorito, por muy extrañas que fuesen sus aficiones. Pero lo más importante e interesante estaba en la esquina más alejada, una especie de mesa de metal con un cuerpo encima. No podía diferenciarlo del todo bien, pero estaba segura de que sangre fresca se encontraba por ahí.

Me adentré con naturalidad, quería ver de cerca lo que había ahí al fondo. Me paré namás entrar y cuando Will fresa se paró a mi lado, la puerta se cerró de golpe. También oí el sonido del cerrojo y algunas velas se encendieron sin que nadie lo hubiese hecho. Me dio la bienvenida a sus aposentos, con una sonrisa peligrosa. "Pobre... Aún no sabe del terrible error que acaba de cometer..."

Le devolví la sonrisa, pero la mía tenía algo que a la suya le faltaba... Un instinto animal asesino. Fue maravillosa su expresión, cuando de la nada me lancé sobre él. Con el antebrazo izquierdo pegado a su garganta lo apreté con fuerza contra la pared. Por poco tuvo que ponerse de puntillas para que no estuviese colgando en el aire. Lo miré con cara divertida y me acerqué a su oreja.

- ¿Ese era tu propósito? ¿Matarme? - Le susurré y me alejé un poco de su rostro para reírme con gusto. Me acerqué lentamente a su cara, mirándolo directamente a los ojos, con una intensa sonrisa. - Aún no sabes lo que soy, ¿verdad?. - Me acerqué un poco más y por mis ojos pasó un destello amarillo brillante. Por fin... Por fin se dio cuenta de a quién trajo a una habitación solitaria y silenciosa. Gran error por su parte...

Me aparté de él y me acerqué al cadáver de una joven y hermosa mujer. Estaba desgarrada por la mitad, con los órganos extirpados. Me senté en la mesa, por el lado de su cabeza, y empecé a acariciar su cabello color chocolate. Sin quitar mi sonrisa y mis ojos del chico fresa continué.

- ¿No somos amigos? Si es así, ¿por qué no mejor dejarte de tonterías y me hablas sobre esta preciosidad? - Me fijé en su rostro y con mis dedos abrí ligeramente sus párpados. - Sus ojos no están mal. - Me relamí los labios de forma juguetona y me reí, pues no me había decepcionado. Esto sería algo realmente divertido, y el truco de la puerta no hacía más que confirmar que sería aún más interesante de lo que esperaba. Maravilloso...
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  William Doyle el Sáb Sep 14 2013, 22:21

Cuando se encendieron las velas y Eona se dio cuenta de lo que ocurría realmente no se asustó como hubiese hecho cualquier mujer, sino que me atacó con el antebrazo casi colgándome de la pared, aquello era una situación extraña, jamás una mujer había osado ponerme el brazo encima, pero aquello resultaba emocionante hasta cierto punto. Tenía fuerza, mucha, lo notaba mientras aprisionaba mi cuello con su brazo. No podía respirar bien.

Cuando me soltó me doblé por la cintura y comencé a toser, no estaba acostumbrado a que me faltase el aire, pero descubrí en aquel momento que lo de respirar me gustaba y comenzaba a discernir por qué a los vivos que ahogaba tenían tanto ímpetu en alcanzar el oxígeno, seguro que a partir de ahora podría disfrutar más de aquellos dulces momentos.

Cuando me recompuse miré hacia Eona que estaba sentada sobre la mesa de trabajo, allí estaba aquella chica, la había conocido hacía tres días pero su corazón ya no latía. Pero no se concentró en ella, de hecho tardó un buen rato en hablar y responder a todo lo que la mujer decía, estaba pensando en todo lo ocurrido comenzando por el olfato, cuando lo olió, seguidamente la carne poco hecha y por último su vista, pues a dónde primero se dirigió fue hacia el cadáver que estaba incluso un poco escondido. No cabía duda posible, era una licántropa, pero lo mejor era guardárselo de momento, pues mientras ella pensase que no lo sabía, podría errar más fácilmente en sus acciones, y me gustaría saber a donde iba a llevar todo aquello.

Dio una última gran bocanada y entonces comenzó a hablar.
- No trataba de matarte, de veras, aunque si me lo pidieses con un susurro tan sensual de nuevo no podría hacer otra cosa que obedecer. - Sonreí. - Simplemente me pareciste extraña y quería ver qué sucedía dentro de ti, soy todo un científico aquí donde me ves, y sí, sé lo que eres - hizo una pausa un tanto dramática y entonces lanzó el bombazo -, una chica bastante violenta. - Pero antes de que pudiese replicar o contestar a sus palabras, para que quedasen en el olvido pues él era una persona educada que no decía esas cosas se apresuró en hablar.  - Se llamaba Anna, era de aquí, de Lunargenta, pero nunca me ha gustado hablar de las chicas que conozco, no quedo como un caballero con las otras mujeres que no gustan de escuchar de ellas. - Entonces fue hacia la mesa de brebajes y allí se encontró con lo que el hombre de la recepción le había subido, pero lo ignoró completamente y se acercó a un rincón en la esquina donde había un par de guantes. Se los puso. - Deberías ponerte de estos para tocar cuerpos, qué asco. - Se abrió un cajón cerca de la mesa de operaciones en la que estaba sentada Eona y unos guantes blancos salieron flotando hasta su regazo.
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  Eona el Sáb Sep 14 2013, 23:51

"¿Ver lo que sucedía dentro de mí?" Me reí de sus palabra. Era realmente gracioso. ¿Estaba flirteando conmigo? ¿Con una loba? Seguí escuchándole divertida. ¿Acaso aún después de todo no sabía lo que yo era? ¿O estaba fingiendo no saber? Fuese lo que fuese no le tomé importancia. Qué importaba, ¿no? "Chica violenta". ¡Realmente divertido!

Empezó a hablarme de la chica como si fuese lo más normal del mundo. Como pensé, colecciona muertos, y por sus palabras, se autodenomina "científico", por lo que debe de hacer divertidos experimentos con sus víctimas. Lo que no podía imaginar era qué clase de cosas hace con ellas... Tenía curiosidad. Mientras seguía hablando se colocó unos guantes de color negro y me incitó a hacer lo mismo. No lo habría notado si no hubiese oído abrirse el cajón de al lado mío... Un par de guantes de color blanco se posaron en mis piernas, levitando, como si las cosas volasen desde el inicio de los tiempos y yo acabase de enterarme ahora. Los miré unos segundos entre confundida, molesta y divertida. Al final decidí colocarlos en la mesa, al lado de la chica muerta.

- No los necesito, gracias... Un truco bastante impresionante, he de admitir. ¿Es a lo que se le llama magia de brujos? ¡Es realmente divertido! - Dije de forma alegre. Me preguntaba si hacer volar unos guantes o cerrar una puerta era lo único que podía hacer. Esperaba que no. - Dices ser un caballero. No sabía que esto - señalé el cadáver con una mano - formase parte de ello. ¿Las seduces para divertirte con ellas de esta forma después? Realmente no me importa lo que hagas, ya sabes por qué estoy aquí. - Sonreí de forma pícara. - Usarás sus ojos para enseñarme? - A la gente solía asquearle mi hermosa colección, pero al parecer, a los de la posada no les importaba que él hiciese esta clase de cosas entre sus paredes. No me parecía demasiado justo, pero en esta situación era realmente conveniente.
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  William Doyle el Dom Sep 15 2013, 22:16

Me colocaba los guantes bien mientras me aproximaba a ella, eran tan negros como mi ropa, y si bien parecía que estaba concentrado en esa tarea nada estaba más lejos de la realidad pues lo que hacía era escuchar lo que ocurría a mi alrededor y lo que decía la loba.

Me puse delante del cuerpo y un bisturí cercano a la mesa cubierto de sangre seca vino por el aire hasta mi mano y lo así con firmeza, seguidamente aproximé la punta de éste hasta la parte superior del pecho izquierdo e introduje la hoja en la carne, y por suerte siempre las escogía con poco pecho, para que no diesen problemas.
Mientras cortaba me dediqué a contestar sus palabras.
- Soy un caballero, y muy cortés además, sino no vendrían de buen grado conmigo, pero no me divierto, encanto, esto es arte, y ellas forman parte de él, pronto lo verás. Con lo que respecta a tus ojos, puede esperar, pues te voy a mostrar algo mucho mejor que un simple conservante o unos pobres trucos de brujo.

Una vez acabé la carnicería dejé a un lado el bisturí y abrí con las manos el pecho dejando ver el corazón muerto, sin bombear, totalmente quieto, además de un montón de sangre. Despedía un olor no muy agradable pero había aprendido a soportarlo, y era una de las únicas cosas que ya no me hacían vomitar, el olor a muerto.
Me aparté un poco y me quité el guante de la mano derecha lanzándolo sobre la muerta sin llegar a mancharme las manos, seguidamente señalé con la mano abierta al armario y éste se abrió de par en par, dentro de él se abrió a su vez uno de los cajones que reposaba en su interior y de él salió un libro completamente negro que llegó a gran velocidad hasta mi mano. - Ahora sí que vas a ver el poder de un brujo, querida.

Abrí el libro con mis poderes mentales y las páginas empezaron a voltearse de izquierda a derecha hasta que quedó una fija. Eona podía verla, no había más que unas palabras doradas sobre unas negras hojas pero no podía comprender su idioma. Realmente yo tampoco lo comprendía pero algo me hacía intuir para qué era cada conjuro, y aquello venía siendo así desde que abrí el libro maldito, pero a medida que conocía los hechizos iba descubriendo que era un idioma muy antiguo ya no utilizado.

Posé la mano sobre la limpia herida recientemente abierta y pronuncié las palabras que aparecían escritas en el libro.
- Ego me expergefacio et exhalo. Ego non mortua sum!

Cuando acabé de pronunciar sus últimas palabras en el pecho de la mujer se escuchó un golpe y Anna abrió los ojos súbitamente intentando buscar oxígeno, el corazón volvió a latir durante unos segundos y ella intentó decir algo infructuosamente antes de que el órgano volviese a pararse y ella a yacer muerta de nuevo. Fueron unos segundos realmente intensos, a mí se me paró la respiración esperando que algo ocurriese, algo grande, pero cuando volvió a morir me di cuenta de que había vuelto a fracasar, como siempre, y suspiré decepcionado. Aquello, sin embargo, tuvo que impresionar en enorme medida a Eona olfato suave, pues estaba seguro de que ella jamás había visto nada similar.

Dejé Necronomicón sobre la cama de plumas y me quité el otro guante, lanzándolo sobre el cadáver. - Solo funciona una vez, pero como siempre... no sé qué es lo que falla, sigo al pie de la letra las instrucciones que siguieron cuando despertaron al posadero los del clan, pero... - Estaba murmurando más que hablando pero ella pudo escucharlo a la perfección, sin embargo preferí cambiar de tema y evitar cualquier pregunta, pues no me gustaba hablar sobre su trabajo. - Sobre los ojos, sí, podemos usarlos si quieres. - Dije finalmente.
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  Eona el Lun Sep 16 2013, 19:48

Mientras me respondía hizo volar hacia él un bisturí ensangrentado y se puso a abrirle el pecho a la joven. Habló de su "arte" y de que me mostraría algo espectacular. Me alegró mucho saber que mover puertas no era lo único que sabía hacer.

Al terminar abrió con sus manos el tallo que había hecho dejando ver el corazón debajo de las costillas bañadas en sangre. Se quitó un guante y extendió su mano. Al instante un libro de color negro vino volando a él. Realmente este truco de hacer volar las cosas ya era impresionante... Las hojas negras empezaron a girarse solas hasta que se paró en una página en concreto, con letras doradas en un lenguaje que desconocía. Todo era muy misterioso y emocionante, no podía ni imaginarme lo que iba a hacer a continuación...

Puso una mano sobre el corazón, sin llegar  tocarlo, y recitó unas palabras que no entendía. Lo que pasó a continuación fue algo tan rápido e inimaginable que no sabía si había sucedido realmente. Pude oír con claridad, cómo su corazón hacía el esfuerzo de  latir de nuevo. La joven abrió los ojos. Su expresión era maravillosa... Entre aterrorizada, suplicante, dolorosa... En parte por el susto y en parte por la curiosidad, salté de la mesa y me quedé mirando estupefacta a la chica sobre la mesa. Después de un par de segundos volvió a hundirse en su profundo sueño...

- Solo funciona una vez, pero como siempre... no sé qué es lo que falla, sigo al pie de la letra las instrucciones que siguieron cuando despertaron al posadero los del clan, pero... Sobre los ojos, sí, podemos usarlos si quieres.-

Escuché lo que dijo a la perfección, pero aún seguía observando el cuerpo inerte frente a mí, con los ojos de par en par... Cuando por fin recuperé la cordura, si es que tenía alguna, miré a mi nuevo amigo con un sonrisa psicópata. Volví a mirar a la muchacha y terminé de tranquilizarme. Me senté una vez más sobre la mesa.

- Eso fue... Impresionante... - Mi rostro volvió a ser el de siempre, con una sonrisa provocadora y juguetona. - Veo que no fue un error seguirte hasta aquí. Lo que me has mostrado fue realmente maravilloso. - Miré pensativa unos segundos el corazón ensangrentado... - No soy ninguna experta, pero por experiencia sé que si la sangre fresca no corre por el cuerpo, ni siquiera el corazón puede hacer algo contra la muerte. Si es cierto lo que dices, ¿por qué no le pides consejo a tu "clan"? - Le miré de forma juguetona, pues por su tono sabía que dijo más de lo que deseaba sobre algunas cosas. - Más adelante hablaremos de clanes, pues puede ser algo beneficioso para ambos, pero ahora lo importante. - Señalé a los ojos de la muchacha con los míos propios. - ¿Me dejas hacer los honores? ¿O prefieres mostrarme tu habilidad con ese cuchillito? Seguro que pensarías que mi forma de extirpar es demasiado primitiva, y se ve que tienes experiencia con ello. Así pues, muéstrame un poco más de tu arte, Will fresa. - Le di una entonación especial a su apodo, pues sabía que no le gustaba demasiado. Me gustaban esa clase de juegos. Sonreí aún más, emocionada.
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  William Doyle el Mar Sep 17 2013, 14:00

Noté la sorpresa de la chica, pero no era para menos, pues acababa de ser testigo presencial de una resurrección en toda regla, pero ella por su parte también tenía sus cosas, como coleccionar ojos. No sabía de dónde los sacaría pero de algo estaba seguro y era de que no todos los días le plantaban delante un muerto y se los ofrecían en bandeja. ¿A qué se dedicaría ella? No podía ser trigo limpio, tampoco. Decidí no preguntar por el momento, pero no creía que fuese a irse de la lengua pues por lo que había comprobado ella también era una amante de los cuerpos rígidos, por su parte, aunque las órbitas oculares llamaban más su atención.

- Bueno, dejaré que hagas tú los honores esta vez. - Como si fuese a haber más... - Mientras yo preparo las cosas para hacer el brebaje.

Fui hacia la mesa de mezclas al otro lado del cuarto y comencé a colocar a mi lado los frascos y recipientes necesarios para el conservante. No era muy complicado y el líquido era bastante eficaz, había otros mejores, por supuesto, pero el mío era mucho más económico y era aceptable. La miré de reojo Ella podrá permitírselo pensé.
Mientras ordenaba todo y medía las cantidades de líquido ocular y aguatriste que iban a ser necesarias decidí contestar a algunas de las cosas que me había dicho con anterioridad. Yo era un hombre que me tomaba las cosas con calma, por eso tardé un poco en responder.

- Bueno, digamos que coopero con ellos pero me gusta trabajar e investigar por mi cuenta, pues espero ser el mejor en lo mío algún día. - Hizo una larga pausa antes de continuar, miró los frascos de nuevo, esta vez alzándolos, intentando medir aproximadamente de la forma más certera posible. - Sobre la sangre seca, yo también lo sé, me dedico a esto desde hace mucho tiempo, pero es como marcaron ellos las pautas y lo consiguieron en su día de este modo, pero desde entonces... quizá debería buscar otro modo, pero la idea general está en resucitar a alguien muerto en un pasado, no en un presente, pues no sería tan emocionante.

Dejó la probeta con la que estaba tomando medidas y rellena de líquido ocular sobre un pequeño artilugio de cristal hecho para sostener objetos de esta mida y anchura o similares y se dio la vuelta, apoyándose en la mesa. - Cuando quieras, está listo. - Se rascó la barbilla, pensativo, parecía distraído en algo, pero entonces sonrió y contó algo. - Todo esto de los ojos me recuerda a algo que me hizo mucha gracia una vez, resulta que una madre le dijo a su hija ciega para regañarla: "- Como te vuelvas a portar mal te cambio los muebles de sitio".
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  Eona el Miér Sep 18 2013, 14:56

Me dejó hacer el trabajo sucio, pero no era nada que me disgustara, así pues empecé a hacer lo que siempre hacía. Cogí mi daga ondulada y con la punta afilada empecé a hurgar en la cuenca del ojo. No me importaban par nada los párpados y el resto de la cara, los ojos eran lo más importante, así que no me contenía en cortar por sus alrededores, dejando marcas horribles y descuidadas en los alrededores del tesoro que contenían. Mientras que los ojos estuviesen en buena condición estaba bien.

Escuchaba a la vez lo que Will fresa me contaba mientras preparaba algo detrás de mí. Hablaba sobre el supuesto grupo oscuro del que sacaba la información para sus asuntos. Podrían ser unos buenos aliados para la Manada, así pues, no podía permitirme el dejar escapar ni una sola de sus palabras.

Estaba concentrada en el cuchillo y en su respuesta cuando de pronto soltó algo inesperado. "Como te vuelvas a portar mal te cambio los muebles de sitio". Me quedé unos segundos callada, pensativa y sorprendida, y después mi risa inundó la habitación entera. Por poco había cortado en un sitio que no debía y una fea herida se dibujó en el cuello de la muerta cuando me doblegué ligeramente por el dolor de la tripa. Me limpié una pequeña lágrima del ojo derecho, intentando no mancharme de sangre. Eso fue realmente inesperado. No dije nada, pero mi reacción fue más que suficiente para expresar mi agrado.

Aún con una sonrisa me acerqué a él.

- Te diré un cosa, amigo. Esto no es más que una suposición mía, pues tu eres el veterano en magias extrañas, pero por cada vida hay una muerte, y por cada muerte hay una vida. Por muchos que mate hay más vidas nuevas, que puedo matar más adelante. ¿No es maravilloso? Lo que pienso es que al revés debería ser lo mismo, ¿no? - Me acerqué a él, con los ojos ensangrentados en mis manos, y le susurré en la oreja. - Si lo que quieres es una vida, debes dar una muerte a cambio... -

Me alejé de él y le mostré el tesoro que llevaba en manos. - Terminé. ¿Y ahora qué? - Le dije sonriendo de oreja a oreja, quitándole importancia a nuestra conversación anterior.
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  William Doyle el Sáb Sep 21 2013, 13:06

¿Por cada vida se necesita entregar una muerte? Sí, a él también se le había ocurrido ya con anterioridad, pero nada de aquello iba dentro de la guía para resurrección. Lo mejor era hacer caso a los que lo habían conseguido pero... ¿Era posible que se hubiesen dejado algo por apuntar o se hubiesen perdido algunos detalles? Después de todo era algo antiguo ya y no se podía estar seguro, una magia tan poderosa que incluso a ellos les hubiese atemorizado escribir... Eso podía ser perfectamente, pero lo de vida por muerte tenía su lógica... quizá debiera de probarlo algún día. Encandilaría a dos chicas y las llevaría consigo a su cuarto, pero no en Lunargenta, sino comenzarían a sospechar. Pronto tendría que abandonar la ciudad, después de todo ya había conseguido lo que quería. Miré el envoltorio donde se encontraba el cuerno de narval.

- Bueno, es posible que sí, pero estoy seguro que no me dejarás probar contigo, así que tendré que buscarme mis propias víctimas yo mismo. - Sonrió de forma malvada. - De igual forma, dejemos ya el tema, es probable que te haya impactado, pero vayamos a ver lo de tu conservante, ven aquí. - Le hizo un gesto con la mano para que se acercase y cuando ésta lo hizo vio todo el arsenal químico que tenía sobre la mesa.

- Bien, primero que todo cogemos el aguatriste. - Le enseñé lo que era y el color que tenía y lo vertí dentro de un matraz. - Hay que añadir una pequeña cantidad primero, luego añadir el líquido ocular. - Así el frasco del líquido y vertí todo el contenido dentro del recipiente y entonces pronuncié unos susurros de los cuales Eona no logró entender el significado y bajo el matraz salió una pequeña llama de fuego que hizo que el contenido comenzase a bullir en poco tiempo. Por suerte el sitio estaba preparado para las llamas pues yo solo compraba lo de mejor calidad.
Una vez completada la ebullición retiré el cristal de la mesa y lo metí en un pequeño cajón recubierto por dentro de cristal en el cual había un buen bloque de hielo. - Bien, ahora hay que esperar un par de horas. - Comenté. - ¿Has captado el proceso? Aún no ha acabado, por supuesto, aún hay que añadir un poco de aguatriste más, pero solo es eso, y tendrás un conservante de ojos perfecto.

Se echó el pelo hacia atrás y se dirigió al cadáver que habían dejado sobre la mesa de operaciones. Realmente había sido una muchacha hermosa, pero lo mejor era deshacerse y del cuerpo. Normalmente la cortaba en trozos y la sacaba en una mochila de cuero que tenía en el armario, pero era un trabajo bastante cansado y lo que menos me gustaba hacer. Me preguntaba si Eona me ayudaría cuando me volteé y decidí preguntárselo. - ¿Serías tan amable de ayudarme con esto? Después te invitaré a lo que quieras, es que no me gusta hacerlo solo. - Se apartó y colocó a una distancia prudencial y de debajo de la camilla salió un serrucho en el aire que comenzó a cortar el brazo derecho la mujer, pero por fortuna debajo del lugar de reposo de la joven había una manta negra que absorbía bien la sangre.

Cuando hubieron caído los dos brazos sobre la alfombra, William no pudo evitar contar otro chiste. - Escucha, ¿por qué la niña de cayó del columpio? - Hizo una pequeña pausa y continuó ante la ignorancia de la loba. - ¡Porque no tenía brazos! ¿Y por qué se volvió a caer? ¡Porque no le habían crecido! - Soltó una buena carcajada y mientras observaba la escena.
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  Eona el Dom Oct 13 2013, 00:36

El chico fresa dio el tema por zanjado, pero yo tenía por seguro que volvería a él más adelante, sobretodo por la parte del extraño clan al que conocía. Pero de momento le seguí la corriente y me mostró cómo podía crear lo que él llamaba conservante de ojos. Observé los pasos, además de los trucos de magia que me iba mostrando, y cuando hubo terminado simplemente le contesté que lo había entendido. Habría algunas partes del proceso que podrían ser problemáticas, pero ya me ocuparía de resolverlo más adelante.

Después me pidió ayuda con el cadáver de la muchacha, que parecía que ya no volvería a levantarse de nuevo. Una sierra voladora salió de debajo de la mesa y empezó a separar los brazos de la joven de su cuerpo. - Claro, con gusto te ayudaré. - Dije riéndome, pues era realmente gracioso verle pidiéndome mi ayuda para aquello.

Me acerqué a la muchacha, y supuse que al pedirme mi ayuda, se refería a que la hiciese pedazos, así que agarré otra sierra que había en una mesa cercana y empecé con una de sus piernas, mientras él me contaba un chiste.

Abrí los ojos de par en par y miré a mi amigo, que parecía estar pasándoselo realmente bien. Me reí, algo asombrada por su extraña pero interesante personalidad y dejé el serrucho sobre la tripa de la muerta. Me agaché y recogí los dos brazos ya cortados. - La niña debería venir y pedirme un par, pues yo tengo cuatro. - Me reí meneando los brazos de más de un lado a otro, que aún no se habían enrigidecidos, por lo que bailaron al son de mis movimientos, pareciendo estar hechos de goma.

Después de eso, yo y la sierra flotante terminamos de descuartizar el cuerpo. Ahora ya estaba listo para que el mago hiciese lo que quisiese con él.
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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

Mensaje  Dorado el Mar Feb 18 2014, 00:43

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Re: El mancillador de cadáveres y la coleccionista de ojos[Privado]

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