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Ficha de Ébano.

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Ficha de Ébano.

Mensaje  Ébano el Dom Ene 05 2014, 01:14

Nombre: Ireth.

Apellidos: Nénmacil.

Apodos: Ébano.

Especie: vampiresa.

Edad: 20 años, real y aparente, pues acaba de convertirse.

Sexo: Femenino.


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Historia, pasada:

"   <<(...)Ébano carga con un pasado del que no puede escapar, que querría recuperar y que la perseguirá por siempre.  En un tiempo muy lejano ya para su memoria vivía una niña risueña, libre de preocupaciones y de todo mal, atenta al cielo, a la tierra y a la mar.

La niña creció en las afueras de Lunargenta con sus padres, y dos hermanos mellizos mayores que ella. Ireth Nénmacil era su  nombre, aunque con el tiempo ni ella misma querría recordar.

Un día cualquiera, comenzó a sentirse fuera de lugar, a sentir que su corazón ansiaba conocer otras tierras, otros lugares, otros corazones. Ansiaba vivir aventuras, necesitaba conocer otros corazones como la tierra ansía las gotas de lluvia.

La familia de Ireth apreciaba a la muchacha, era bella, muy bella, alegre y lista, se valía de buenas mañas en el comercio. No dejaban salir a la joven más allá de la playa y la ciudad. Era peligroso, el mundo es cruel, la vida asusta.

La joven creció reprimida, asustada, con añoranza en los ojos y sed de vida en su interior.

Cuenta la leyenda que un día, con lágrimas en los ojos, cambió dos cestas de los mejores peces por un caballo, se hizo con una capa de terciopelo negra, y dejó unas flores de lavanda y jazmin en la puerta de su casa. No pensó, no cerró los ojos. Miró a la mar una última vez, dedicó un suspiro silencioso a su familia y sucumbió a sus deseos.>>

-¿Y ya está? ¿Qué fue de ella?

-Comenzó su viaje por las tierras colindantes, conociendo a mil personas, mil gentes, mil sentimientos y mil aromas.

Añoraba su vida pero era feliz conociendo mundo.

Se ganaba la vida comerciando con otros campesinos, cambiaba plantas medicinales dificiles de encontrar por comida y otros útiles necesarios para vivir. Tanto tiempo en su hogar le había servido para detectar su objetivo con gran facilidad, podía encontrar todo aquello que se propusiese, valiéndose en gran medida de su desarrollado olfato.

Durante mucho tiempo anduvo, y llegó a enriquecerse en cierto modo. Los hombres la deseaban, era muy guapa y ella conseguía oro con artimañas, y la joven ingenua se convirtió en una criatura capaz de aprovechar la situación. Se acordaba de su hogar de cuando en cuando, pero siempre continuaba recto, en su camino hacia lo desconocido y lo nuevo. Un buen día, tras haber cabalgado a buen ritmo desde la última posada en la que había dormido, llegó a una zona boscosa, y descabalgó.

Las orillas de un gran río se abrían ante ella en un claro. Se acercó a las aguas para lavarse el cabello y refrescarse,  y cuando se vino a dar cuenta, una figura masculina estaba subida en una roca, mirándola.

Ella aún estaba en paños menores, un corpiño en seda marfil, y bajo-faldas en el mismo color; el vestido púrpura estaba a un lado. Esperó que no fuese un gracioso dispuesto a quitárselo; no sería la primera vez.

Lo miró con desconfianza y un deje de fingida superioridad.

-Si quisiera matarte ya lo habría hecho, puedes lavarte tranquila. -Dijo el chico. Era moreno, alto, algo recio y con  bastante pelo alborotado.
-Puede que me subestimes, -dijo volviéndose a las aguas para seguir lavándose el pelo- ya te había oído venir. Podría haberte matado ya.

Ambos sabían que era mentira. De igual manera, él llevaba unos días observandola. Era un diamante en bruto, podría valer para su hermandad, o eso pensaba. Era silenciosa, discreta y exhuberante cuando lo necesitaba. Él la convenció para ir con ella a conocer a los miembros de su hermandad.

Tal vez el deseo de una nueva vida palpitaba tanto en ella que no dudó ni un minuto en acompañarle para conocerles, craso error.

Resultó ser una hermandad de asesinos a sueldo. A Ireth le costó un tiempo decidirse, un par de días, dos días que estuvo con ellos, conviviendo y observando, hasta que decidió unirse a la hermandad.

¿El único requisito? Su nombre. Su vida. Ella. Dejaría atrás todo lo que conocía, a cambio de una trepidante vida de aventuras y oro. ¿Por qué no? Era lo que siempre quiso.

Decidió su nombre: Ébano. Como el color del que siempre era la pintura de sus ojos azules.

Nacie conocía al lider de la banda, se hacía llamar el Príncipe, y actuaba con misivas a través de mensajeros. Nunca nadie le vio la cara. Hasta que un día, a sus oídos llegó la extraña mezcla de sigilo, belleza y eficacia de la mano de Ébano. De tal manera le hablaron de ella que quiso conocerla.

Algo en su actitud cautivó a Ébano. Se dejó seducir a pesar de que su instinto la instaba a desconfiar de una personalidad tan cautivadora. Era mordaz, atento, y no bello precisamente. Su pelo caía por detrás en rizos, siendo calvo al mismo tiempo. Sus uñas, corroídas por la maldad eran negras, su esmóquin impecable, y sus ojos eran fríos y oscuros, aunque guardaban un deseo y ansia del alma de Ébano que ni ella misma podía describir; aunque tal vez deseaba otra cosa.

Durante mucho tiempo, él acudía a una gran mansión al final de unos terrenos de pradera tras llevar a cabo un encargo. El placer que le proporcionaba después de matar era indescriptible, el calor del vino, besos, y la adrenalina por sus venas.

Ella se sentía como en una nube. Como en una ilusión de la que no podía escapar aunque quisiese, aunque no quería; nada permanecía en su cabeza. No salía de la mansión, ni del dormitorio, vivía en trance, había sucumbido a los deseos y órdenes del príncipe, bailaba al son de sus manos.

La última noche de Luna llena de ese Noviembre, el príncipe tendió un cuchillo a la joven, y la mandó a matar al segundo al mando, que se dirigía hacia allí; aquel joven que la había sorprendido lavándose en el río.

Ella se levantó, se vistió, con un suntuoso vestido color rojo fuego, se maquilló, y bajó a recibir al joven, que  sorprendido y hechizado por el cambio de la joven no se percató de lo que ella portaba.

Lágrimas derramaron los ojos de ella, aunque ni siquiera fue consciente de ello, mientras hundía el puñal en el cuello del  joven en un beso.

Soltó el cuchillo ensangrentado, y se giró violentamente para subir la escalinata. Arriba tropezó con su anfitrión, que la sujetó, apoyándola contra la baranda de madera, el velo de la chica cayó sobre la moqueta rojo oscuro. Goteaba sangre de sus manos. Sangre de la reciente víctima que yacía abajo.

Él cogió las manos de la chica y lamió la sangre de sus largos dedos. Le apartó el cabello del cuello mirándola fijamente y ella echó los brazos sobre él, rodeándolo, momento en que él hincó sus dientes, deseosos de sangre joven como la de la chica.

Ella abrió los ojos de pronto, como platos. Sentía su calor fluir fuera de ella, tal vez para siempre. Todo se volvió borroso, y entonces comprendió. Comprendió que jamás volvería a vivir como antes; todo había quedado atrás.

Cuando se despertó, la luz se colaba bajo las cortinas recias de terciopelo, una luz naranja... el fin del día. Supuso que él la llevó a esa cama cuando se desvaneció. Tras meditar unos minutos, cogió su capa negra con capucha, unos guantes y bajó a los establos.

Acabó en una taberna parecida a esta.

-¿Y qué pasó con ella?

-¿Con ella? -Ébano se levantó de la silla y rodeó la mesa para susurrar algo al oído de su interlocutor. Una mano se paseó alrededor de su cuello mientras esbozaba una sonrisa con unos colmillos finos y blancos- Cómo decírtelo... Terminó su última tarea, antes de huir.

Clavó un fino puñal pequeño como abrecartas en su cuello, y dejó resbalar su cuerpo sobre la mesa, aparentemente dormido por el alcohol. Cubrió su cabeza, dejó unas monedas y volvió a su montura."


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Historia, presente:


Si estaba en lo cierto... Ya sí que nunca jamás podría llamarse a sí misma Ireth, porque ya nunca sería ella. Ahora era una criatura más profunda, menos viva. Logró salir sin que nadie se diese cuenta, aunque no tardaría en volver alguien que apreciara su ausencia. Decidió cabalgar, y cabalgar.. Había oído hablar de una ciudad en la que casi todos sus habitantes eran vampiros.

¿Podría obtener allí refugio? ¿Alguien en quien confiar? Intentaría aprovechar sus dotes de asesina. Una cosa la tenía clara. Nada era igual. Y ahora más que nunca quería volver a su hogar, a ver a sus seres queridos. Había sido tan tonta... Odiaba profundamente sus actos. A si misma. Y a quien le hizo cambiar.

Tras varios días de cabalgar casi sin descanso de noche, cubriéndose y buscando escondrijos de día, llegó a la ciudad de la que había oído hablar. Sacrestic Ville.


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Carácter:


Ella es callada, no tímida. Reservada. Es decidida cuando toma una decisión, pero tarda en decidir. Sabe aprovechar sus atributos y sus habilidades, y más ahora con su condición vampírica, aunque eso no hace que deje de sentirse mal, y de sentir odio y tristeza.
Demasiado confiada cuando conoce a alguien mucho tiempo y confía.


Armas:

Maneja de uno a dos cuchillos; también se vale de uñas y dientes.


Apariencia:


Suele vestir de oscuro, no escatima en dar que hablar si hace falta, ni en cubrirse de harapos si lo necesita tampoco. El pelo suelto en ondas, color rubio. Es pequeñita, no mide mucho más de 1'65, de piel pálida y ojos claros.
El rictus serio suele acompañar sus dientes afilados y los labios carnosos. El aire de superioridad lo lleva imprimido en la mirada, que no deje de ser un método de defensa.

Spoiler:
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Defectos:

Es muy ingenua y confiada con aquellos a quienes conoce bien, lo que conlleva un riesgo importante de decepción, no obstante con el paso del tiempo a aprendido que debe bastarse ella sola. A veces se deja llevar por sus emociones, y el desagrado por su nueva condición también puede hacerla flaquear en momentos importantes o decisivos.


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Cercanos a Ébano:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] una chica muda que queda desamparada después de la quest [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo].  Vive con ella en el castillo que ayudó a recuperar para Arathon y que quedó casi deshabitado.

Mush. Una curiosa criatura, con imagen próximamente. Nace de un huevo obtenido en la quest [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]. Lo ha cuidado y ha eclosionado, ahora la toma por su madre.


Última edición por Ébano el Sáb Sep 16 2017, 13:32, editado 4 veces
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Re: Ficha de Ébano.

Mensaje  Nana el Lun Ene 06 2014, 22:49

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