Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

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Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Elise Lawrence el Jue Feb 27, 2014 6:16 pm

Mi mejilla ardía, mi cuerpo temblaba, mis lagrimas no se hicieron esperar mientras que mi enojo era visiblemente notable en mi rostro, mi cuerpo. Mi cuerpo temblaba por el coraje de no poder hacer nada, mis lagrimas salían de mis ojos de manera fluida era por la decepción, el enojo, el dolor de que ahora mi amado Rengar me causaba, no tanto físicamente, si no emocionalmente... Estaba destruida.

Todo había empezado con una simple discusión, yo me había enojado debido a lo muy distraído que era Rengar, y es que, el tenia que aprender que ya no podía ir por la vida tan a la ligera, tenia una hija, teníamos una hija. Yo le había dicho unas cuantas palabras ofensivas y luego le empece a ignorar cuando el me las regresaba, incluso, tiempo después lo seguía ignorando hasta ese momento, en el cual el me dijo unas cuantas palabras a lo que yo ya cansada de esto le solté un - Cállate Rengar, eres un niño estúpido que nunca madurara. - A cambio lo que yo recibí fue una bofetada, una que dejo mi mejilla derecha roja, me ardía un poco, pero, no me importaba.

Le miraba enojada por aquello, y es que yo nunca pensé que el seria capaz de siquiera alzarme la mano, en fin, el creer siempre traía consecuencias, y que consecuencias me traía ahora. Baje mi mirada mientras apretaba mis manos en puños por la ira, acumulándola en este punto de mi cuerpo, ¡Estupido Rengar! y más estúpida yo por pensar en un principio que todo seria perfecto, que equivocada estaba. Mis lagrimas seguían corriendo por mis mejilla hasta acabar en el suelo, no quería llorar, no me podia permitir que el me viera tan debil, pero, aquello me era imposible, mi dolor era tanto que estas salian descontroladas de mis ojos.

- ¡Eres un estúpido! - Le dije cabreada moderando un poco mi voz, nuestra hija estaba durmiendo en la habitación de al lado y lo ultimo que quería era despertarla. Me di media vuelta en dirección a la cama que compartiamos, pero claro, no era para quedarme en ella, no señor, yo con Rengar no estaria de nuevo en una habitación ni que me pagaran por ello, en cambio cogí tan solo una almohada y me dispuse a salir de la habitación. Prefería dormir en el mueble de afuera antes de verle la cara nuevamente.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Zarknoss el Vie Feb 28, 2014 2:32 pm

Y todo esta palabreria sin sentido habia comenzado porque me habia ido de caza durante toda la tarde. Es cierto que tenemos una hija, que tengo que prescindir de algunas necesidades, pero esto tambien incluia la caza? Comprar comida todos los dias no era mi habito de vida, como bestia que era me tentaba mas el alimento recien conseguido, pero la exagerada actitud de mi esposa siempre se hacia presente cada vez que desaparecia unas horas de su vista, y gracias a los dioses la habia avisado con antelacion de que me iba. Si no llego a hacerlo, ella seria capaz de cortar mi "hombria" mediante un machete y un tajo preciso. Esto sin olvidar que era ella quien desaparecia a cada rato, pero que le vamos a hacer...

Habia intentado cogerla del brazo con algo de brusquedad, pero en su lugar termine por abofetearla sin intencion alguna de hacerlo. Una de esas meteduras de pata dificiles de arreglar, y mas con ella - Elise! Espera! - intente convencerla, en vano. Habia subido las escaleras para volver a nuestro cuarto, segui sus pasos para intentar pedirle perdon, lo cual seria todo un reto. Ella me habia tachado antes de "niño inmaduro" - Si, gran niño que soy - murmure mientras volvia a la habitacion.

Vas a dormir incomoda esta noche - estaba cogiendo su almohada para dirigirse de nuevo a la puerta. No me inmute, sino que permaneci enfrente de esta de brazos cruzados observando su colerica actitud sin sentido. Si esto iba a peores despertaria a la niña, solo estaba empeorando las cosas, y ademas lo hacia por algo sin importancia, como siempre...

Fue en el momento en el que retorno hacia la puerta. Levante levemente mis brazos para tomarla de las muñecas, arrinconando su espalda contra el marco de la puerta - Elise, calmate. Se puede saber porque te pones asi? Que tiene de malo ir a cazar una tarde? - no estaba enojado, solo molesto por la manera que tenia de tratar conmigo, sin pensar, solo se enojaba.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Elise Lawrence el Sáb Mar 01, 2014 12:15 am

“Vas a dormir incomoda esta noche” Le escuche decir a Rengar haciéndome girarme para encararle - ¿Y? – Una respuesta sencilla y cortante fue lo único que obtuvo de mi parte. Sin perder más tiempo retome mi andar con mi cara gacha en un intento nulo de evitar que el mirase el rastro de lagrimas y las lagrimas que salían de mis ojos y acaban en mis mejillas.

Mi andar se vio interrumpido por las manos de Rengar en mis muñecas, me presionaba con algo de fuerza, pero, no me lastimaba. Mi espalda choco contra la pared obligándome alzar la mirada gélida a pesar de las lagrimas ante la de mi amado, Rengar me pidió que me calmara junto a explicaciones, claro que tenia explicaciones. Tome una gran bocanada de aire en un intento de que mis ánimos cambiaran, de calmarme tal y como él lo pidió y como yo quería, y es que, sabía que como estaba de alterada no llegaríamos a nada, o bueno, al menos lo único que conseguiríamos con mi estado de ánimo sería el llanto de nuestra hija al despertarse… Y como si no fuera difícil el lograr dormir a una bebe de meses.

-¿Qué por qué estoy así?, ¿Es en serio?– Pregunte con ciertos aires de ironía, ¿Es que acaso el no recordaba lo de hace apenas unos minutos?, o… ¿Se estaba burlando de mi? Eso es lo que parecía con aquella pregunta que a mis oídos me sonaba estúpida. – Cazar no tiene nada de malo, lo que hay de malo es que me hayas dejado aquí sola ¿Y si algo pasa? Entiende que tengo miedo… - Le dije ya menos alterada, tenía que admitir que no tenía mucha moral para hablar acerca de este tema, cuando era yo la que me desaparecía hasta días sin decir nada… Aunque, eso era algo diferente. – Si claro – Le escuche decir a mi subconsciente de manera irónica, ¡Tsk! Está bien, no tenía nada de moral para hablar.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Zarknoss el Sáb Mar 01, 2014 12:33 am

Tu siempre me has dejado solo en muchas ocasiones - le respondi de vuelta casi en el acto, no tenia porque ocultar mis verdaderos pensamientos hacia ella. La amo con locura. Aunque ella desaparezca de mi vista, se que estara segura alla donde vaya, no estaba precisamente enfadado por todas aquellas veces que desaparecia sin mas, ni siquiera estaba molesto.

No es que me moleste que te vayas unos dias. Lo que me molesta es que me digas a mi que desaparezco durante dias sin mas, cuando tu lo haces a menudo. Amor mio, ahora eres mi esposa, pero no por ello voy a mantenerte atado a mi hogar todo el tiempo. Mientras cuides de la hija y nunca dejes de amarme, yo estare contento - mis manos abandonaron sus muñecas para posarse sobre su cintura, agarrandola firmemente. Incline mi cabeza, mis labios y los suyos se encontraban cada vez mas cerca, amenazantes de plantar un intenso beso en ellos en cualquier momento - Creo que no hace falta decir que tu eres una mujer irremplazable para mi... Una mujer hecha y derecha, tanto por dentro... - mis manos continuaron bajando por su hermosa anatomia, acariciando su suave piel a cada pasada, para posarse en sus nalgas. Sin verguenza alguna, agarre sus atributos traseros con fuerza - ...como por fuera...

Mi mirada, posada en la suya propia, no necesitaba de mas palabras en aquel momento - "Quiero enseñarte lo buen niño que soy" - le susurre, besando sus labios con intensidad antes de que formulara palabra alguna.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Elise Lawrence el Sáb Mar 01, 2014 6:16 pm

No pude decir nada ante las palabras de Rengar, y es que aunque me pesara el tenia razón, no tenia nada de moral para hablar. Sus manos descendieron a mi cintura para quedarse un rato allí, cogiéndome de esta con firmeza.

Rengar tenia razón, tenia que reconocerlo, a veces yo era un poco exagerada como en ese momento... Creo que había hecho de aquella discusión en algo más grande de la verdadera importancia que tenia, que por cierto, era muy nula... Pero, por otro lado aún recordaba la bofetada de hace unos minutos, aquella que me había hecho estallar en lagrimas, lagrimas que por cierto ya había desaparecido pero aún quedaba el rastro de estas en mis mejillas teñidas de un leve carmín. La almohada al ser tomada por las muñecas por Rengar termine por soltarla, ahora esta estaba a uno cuantos pasos de nosotros en el suelo.

La cercanía de los labios de mi amado esposo a los míos me era un poco tortuosa, seguía algo enojada por la bofetada que me dio con anterioridad, pero, no era para tanto, después de todo el se había disculpado en el camino a la habitación, solamente que yo le ignoraba en ese momento. Sus manos volvieron a bajar pero para esta vez posicionarse en mis nalgas, aquellas que el ya conocía muy bien. Pervertido.

Iba a protestar pero sus labios fueron los que me callaron, quise negarme en un inicio al beso, pero, me fue imposible... Me gustaba tanto que termine por corresponderle, pasando mis manos por su cuello para luego entrelazarlas entre si tras este, solo estaba en busca de más contacto.

- Tonto. - Susurre entre el beso ya no a manera de insulto, si no en forma un tanto tentadora.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Zarknoss el Dom Mar 02, 2014 10:44 pm

Cuanto echaba de menos sus tipicos insultos con animo de tentarme, tentarme a tomarla aqui y ahora. Tan solo esperaba que la hija no se despertarse, no hasta dentro de una hora, o quizas varias horas, depende de como transcurra la noche.

Gracias, Elise~ - le susurre de vuelta enfatizando un tono de voz mas atrevido, sensual, a la vez que le propinaba un azote a su trasero. En ocasiones anteriores, ella me habia confesado que mi tono de voz podia llegar a ser bastante excitante para sus oidos en determinadas ocasiones. Ademas, si alguien tiene que insultarme, quiero que sea ella quien me insulte. Mi dedo indice se acercaba a sus labios, posandose en la comisura de estos para que callase, solo queria oir lo necesario, lo que yo le mandase hacer.

Mi dedo comenzo a bajar por su barbilla hasta llegar al cuello de su vestido que, en estos instantes, mi amada llevaba puesto. La uña interna se asomo al exterior para jugar con la tela del vestido, amenazando con cortar o romper la tela de este en cualquier momento, para mostrarme su bien mas preciado, al menos para mi, su anatomia. Por desgracia, esta aun estaria cubierta por sus ropajes intimos. Por ahora...

Insultame - le ordene. Mi otra mano comenzo a juguetear con sus redondeados atributos traseros, tomandolos con fuerza, moldeandolos a mi antojo.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Elise Lawrence el Lun Mar 03, 2014 6:59 pm

Cuando termino el beso el simplemente me agradeció, ¿Por qué lo hacia? No sabia, pero, seria mejor no preguntar. Azoto mi trasero con mediana fuerza haciendo que un suave quejido se escapara de mis labios, uno moderado claro esta, no podía hacer mucho ruido... Tan solo esperaba que Rengar no me hiciera hacer mucho ruido, aunque, conociéndolo esa idea pronto se fue al caño. - ¡Hey! Rengar, no seas malva- Calle de repente sin culminar la frase, pues, su dedo llego a mis labios, posándose en la comisura de estos haciéndome callar.

Mi mirada estaba posada en la suya, en sus acciones a mi parecer bastante tentadoras, su anterior tono de voz había hecho que mi piel se erizara... Ains, el sabia como tentarme, y sabia muy bien como hacerlo, y era precisamente por eso que yo estaba allí, abrazada a el, acatando sus ordenes. Mire por unos segundos su uña amenazadora en romper mi ropa, che, Rengar, eres un desesperado.

- Insultame. - Pidió, más bien, ordeno mientras que sus traviesas manos seguían en su labor de tocar, moldear, y apretar a completo antojo de el mi parte trasera. Guarde silencio unos segundos, sabia bien que cuando yo le insultaba de forma retadora solo lograba excitarlo, era algo que con el tiempo descubrí, pero, se me hacia más divertido retarlo.

- ¿Que quieres qué te diga? Si ya todo lo he dicho, niño estúpido. - Si bien el estaba loco al gustarle que lo insultara pues yo lo estaba el doble al seguirle el juego.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Zarknoss el Miér Mar 05, 2014 11:55 pm

Su falta de respeto hacia mi orden solo logro que ella terminara con el vestido rasgado por mi uña. Su escote se habia "agrandado" de forma considerable, la ropa interior que cubria sus ubres podia apreciarse a primera vista sin problema alguno, asi como la parte superior de su vientre plano - No te lo volvere a repetir. Insultame, sin miramientos

Mi mano libre se habia apoyado entre sus pechos, deslizandose poco a poco hasta su espalda. Mi uña escurridiza se habia colado por la prenda interior que alli aguardaba. La uña se aferro con creces a la banda trasera de este. Instantes despues, el silencio ambiente de la habitacion se veria interrumpido por el ruido de una fina tela romperse. Mi mano libre se aferro a su prenda intima para arrebatarsela de un fuerte tiron, mostrandome con todo lujo de detalles sus magnificos senos.

Estupido es un insulto para crios. Quiero mas - incline la cabeza de nuevo para besarla, no muy intensamente, pues queria que ella me respondiera. Durante el beso, mi otra mano aun seguia aferrada a sus gluteos, acogiendolos con fuerza y ganas.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Elise Lawrence el Vie Mar 07, 2014 1:03 am

Sin mucho problema la uña de Rengar rasgo parte de mi vestido, dejando expuesto a la intemperie mi nívea piel llena de unos cuantos rasguños y la cicatriz de la maldición medianamente cubierta por la tela de mi sujetador… Por ahora. El silencio fue interrumpido nuevamente por la voz firme de Rengar ante su orden ¡Ups! Al parecer no le hizo gracia que lo retara, bueno, solo por hoy accedería a las órdenes de mi amado. Solo por hoy sabiendo que la recompensa de esto sería una noche inolvidable.

De nuevo el sonido de una tela rasgarse se hacía presente. Un suave quejido se escapo de mis carmesíes labios y más que todo por instinto lleve mis manos a mis senos los cuales rebotaron ante su forma brusca de desprenderme del sujetador. - ¡Hey! –Me queje mirándole con enojo fingido pero en el fondo con una pizca de picardía. Ahora que lo pensaba… Esta era la primera vez en la que yo no empezaba la noche erótica, vaya, eso era un avance en nuestra relación.

Retomo el hablar para luego besarme, pensé unos segundos en que decirle… Bueno, la verdad es que no tenía ni idea, usaría alguno de los insultos viejos que siempre usaba en el. – Callate recontraputazo. – Hable entre el beso mordiendo su labio inferior suavemente, para hacer mas a gusto el momento.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Zarknoss el Sáb Mar 08, 2014 1:03 am

Oh si, ese era uno de los que mas me gustaban! Cada vez que me lo decia, mis ganas por tomarla ahi mismo aumentaban mas y mas. Hoy seria el dia perfecto para "vengarme" por todos esos insultos de estos ultimos dias, de hacerle saber a mi amada lo mucho que adoro la forma en la que me insulta, siempre tan sensual y depravada.

Mi otra mano habia abandonado sus lindas caderas, ambas manos se habian posado en su vestido femenino, estirandolo hacia los lados para dejar mas al descubierto su anatomia desnuda de cintura para arriba. En el proceso habia logrado desgarrar el cuello del vestido, por la brusquedad con la que habia estirado ambos lados de la prenda. A este paso Elise se quedaria sin vestimenta hogareña, pero esto era lo de menos, cuando este enredo acabe con final feliz le comprare otro de vuelta, mas precioso y bonito, como ella se merece.

Mientras ella mordia mi labio inferior, yo aprete mis labios con mas fuerza aun. Su diente consiguio hacerme una leve herida en estos, una herida que pronto empezaria a sangrar ligeramente. Cuando la sangre comenzo a fluir por mi labio inferior, volvi la cabeza atras para relamerme los labios un poco, frente a frente, permitiendo que ella se deleitase con la escena.

Acto seguido baje la cabeza para lanzarme de una contra sus ubres. Con mis labios aun sangrando levemente, mordi uno de sus pezones con fuerza, manchandolo con un poco de mi sangre. Mientras tanto, mis manos comenzaron a deslizarse lentamente desde su axilas hasta la parte superior del hombros, acariciando dichas partes a cada pasada. Lentamente comenze a despojarla de su vestido con una pizca de dulzura. Sin embargo, a la minima que se descuidase por mi suavidad, un fuerte tiron la sorprenderia de golpe, un fuerte tiron  a dos manos que lograria desnudarla completamente la zona superior de su cuerpo, rasgando nuevamente el vestido, pero eso era lo de menos. Una bestia furiosa o excitada no suele andarse con chiquitas, solo en contadas ocasiones.

Levante la cabeza para mirarla cara a cara, profiriendo un leve rugido proveniente de mi entrecerrada boca. Un brusco paso hacia adelante vasto para arrinconar su espalda contra la pared nuevamente. Las garras felinas se desprendieron de la carne para asomarse al exterior, queria mas de ella, mucho mas. Mis garras se colaron por la parte inferior del vestido, agarrando firmemente la cintura de este. No paso mucho tiempo hasta que mis garras se encargaron de destrozar, literalmente, la tela de esta zona, con lo cual lo que quedara de su vestido habria caido al suelo.

Bajo la luna... - susurre, llevando mis manos a mi vestimenta de cuero compuesta por piel de animal, con mis garras ocultas nuevamente en la carne. Fui increiblemente rapido esta vez, en cuestion de segundos ya estaba desnudo frente a ella, me moria en mi interior por tomarla de una vez - Ese dia tuve el placer de probar por primera vez tu cuerpo, conocerte "a fondo" - mi cuerpo desnudo se precipito contra el de ella. Solo sus bragas cubrian mi tesoro mas preciado en aquel momento, ese tesoro que tanto ansiaba llenar con mi ser - Hoy quiero llegarte hasta las entrañas - mis manos volvieron a bajar a su cintura. El dedo indice de ambas extremidades se habian infiltrado en su unica prenda para cortar la tela de esta con un suave tiron, empleando de nuevo mis garras.

Cogi sus caderas con fuerza. Mis labios y los suyos se fundieron de nuevo en un apasionado beso, donde la discreccion y la verguenza se habian perdido para siempre. Queria que ella olvidara por un momento a la niña. Esta noche no quiero ser padre otra vez, esta noche quiero volver a ser el amante alocado y desvergonzado de Elise Lawrence. Mi deber como su amado era satisfacerla fisica y mentalmente, y hoy me encargaria de cumplir con mi cometido, aunque ello signifique despertar a la niña en el proceso.

No quiero vivir otra noche aburrida, Elise, quiero una noche salvaje, una noche llena de placer y orgasmos como antaño, cuando tu y yo no eramos mas que dos almas separadas, que solo ansiaban con permanecer juntas, para siempre.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Elise Lawrence el Dom Mar 09, 2014 1:14 am

Siendo sincera aquellos momentos me gustaban, me excitaban. Me gustaba como el actuaba de forma desesperada a la hora de yacer conmigo, me hacía sentir deseada, amada, anhelada. Por otro lado confesaba que me gustaba la dominación que él me proporcionaba, era toda un sumisa en la cama.

Sus manos se aferraron a mi vestido, desgarrándolo, destrozándolo, haciéndolo trizas… Ainss. ¿En serio era necesario destrozar mi vestido preferido? Eres un malvado Rengar, ¿No es más fácil quitarlo con delicadeza? Bueno, eso sería pedirle peras al olmo, tenía que recordar lo que era Rengar, una bestia, y como tal la paciencia y delicadeza no era uno de sus atributos, no hoy, no ahora. Aunque también no era algo que me molestaba, yo misma lo había llevado a ese estado, ahora tenía que asumir lo que viniera… Uy, y ya me imagino bien que es lo que vendrá.

El beso que compartíamos seguía haciendo presencia, pronto me separe de golpe al probar el sabor a sangre en mis labios. – Lo siento. – Me disculpe al comprobar que le había causado una pequeña herida, pero, a él más bien no pareció importarle, incluso, lo disfrutaba.

Jodido desvergonzado masoquista.

Relamió sus labios de manera tentadora a mi parecer frente mi vista atenta. Mis labios rojos y un poco hinchados se encontraban abiertos haciendo un ligero sonido de jadeo ante mi respiración un tanto descontrolada, sonido que fue remplazado por un gemido de dolor y placer ante su mordida a mi pezón erecto por la excitación.

Y más masoquista yo que anhelaba por más.

Mientras tanto que su boca inundada de mi pezón sus manos iban a mi vestido y comenzaban a bajarlo por mis hombros, acariciando y tratando con dulzura a cada zona que pasaba, pero, no por mucho, pronto un fuerte tirón hizo que soltara un quejido ante su brusquedad. Levanto su cabeza y un suave rugido fue lo que se escucho, el avanzo un paso de forma brusca y decidida y yo retrocedí uno, de nuevo, mi espalda choco contra la fría pared pero esta vez en contacto directo a mi piel desnuda de cintura para arriba, al parecer, Rengar noto eso y no paso mucho en que el acto antiguo de sus uñas desesperadas volvió hacerse presente, haciendo trizas lo que quedaba de mi vestido, acabando donde acababa el resto de la ropa. En el suelo.

- Bajo la luna… - Le escuche decir en un susurro, empezó a desnudarse con rapidez, sin vergüenza ni problema alguno… Y es que, la vergüenza en este nivel de nuestra relación era algo estúpido. Retomo su hablar y yo seguí guardando silencio, no quería interrumpirle, me tomo de la cintura haciendo que nuestro cuerpos volvieran a estar en contacto, tan cerca el uno del otro… Pero, no era suficiente, quería más, mucho más, y sabia bien que ese más Rengar me lo podía dar.

Sin más, sus uñas volvieron hacer acto de presencia deshaciéndome de las ultimas de mis prendas, aquella que cubría mi intimidad. Me cogió de las caderas nuevamente empleando un poco de fuerza, el no me dejaría caer, de eso estaba segura, por eso fue que de un pequeño saltito y mis brazos aferrados a su cuello logre enredar mis piernas a su cintura, haciendo que nuestros sexos rozaran y que su miembro quedara aplastado entre el mío y mi vientre. Me beso con brusquedad, pasión, deseo, uno de esos besos que tanto me gustaban y que no dude ni un segundo en corresponder, abriendo mi boca, dándole paso a una pequeña guerra de lenguas.

Tenía que confesar que me traía algo mal eso, no quería despertar a la niña… Y conociéndome, era más que mala en guardar silencio a la hora de yacer con Rengar, un gran reto para mí, sexo sin mucho ruido. Bueh, ya no podía arrepentirme, y tampoco es que quisiera, si la niña se despertaba le tocaría a Rengar dormirla, así de simple.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Zarknoss el Dom Mar 09, 2014 1:29 pm

Sus piernas se habian aferrado a mi cintura, sus brazos abrazaban mi cuello. Ella habia aceptado de buen grado aquello que le hacia, queria que la dominase aqui y ahora, tal y como sucedio la noche en la que nos conocimos. La unica diferencia es que ahora ella era mi esposa, aquel dia eramos unos completos desconocidos.

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La magia del destino nos habia reunido inesperadamente aquella noche, para que ambos yacieramos a orillas del lago por puro y mero placer. Con el tiempo mi opinion hacia ella cambiaba, lo que empezo siendo una noche de sexo salvaje sin compromiso, termino siendo una relacion amorosa llena de ilusiones. Incluso ahora tenemos una niña a nuestro cuidado, adoptada, pero nuestra hija al fin y al cabo.

Sin duda, nuestro viaje fue largo, duradero. A cada minuto que pasaba, no podia evitar mirarla por aquel entonces. Sus ojos y su bella anatomia me hacian recordar por aquel entonces a aquella noche, a diario, era algo que no podia evitar. No podia mirarla como una simple compañera, desde el primer dia ella siempre fue una mujer especial y unica. En el fondo agradecia de corazon haber conocido a una mujer como ella.

Nosotros empezamos la relacion por el lado contrario. La sinceridad lo ultimo, los placeres carnales nuestra prioridad. El amor habia surgido desde el primer dia, solo que yo no tenia el valor necesario para sincerarme, hasta el momento en el que visitamos la Playa de los Ancestros. De donde habia surgido este amor? ... No lo se... Lo unico que se es que ahora ella es parte de mi vida, mi corazon y mi cuerpo le pertenecen. Elise Lawrence era la unica dama en mi vida que poseia la llave de mi corazon.

El amor surge de quien menos te lo esperas, cuando menos te lo esperas. Cuando era un crio no lo entendia. Ahora que la conozco a ella lo se, lo entiendo perfectamente.
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Estaba tan embelesado en aquel momento que no podia evitar pensar en el pasado. Como habiamos llegado hasta donde estamos ahora, como seria nuestra relacion dentro de unos años... Mierda, el pasado no deberia importarme, pero mi mente no puede dejar de pensar en ella, en Elise. Mi pequeña elfa, no se exactamente como lo hiciste, pero ahora me tienes para ti, solo para ti.

Cese el intenso beso que mis labios y mi lengua iniciaron. Me aparte ligeramente de su rostro para observarla unos instantes. Antes de que dijera algo, mi mano se adelanto a sus palabras y gestos, cerrando la puerta con lentitud. Queria que sus preocupaciones, sus problemas, se quedaran fuera de esta habitacion. Aqui dentro solo habia lugar para mi, para ella y para nuestros placeres.

No te disculpes - antes lo habia hecho, sin entender muy bien por que. Aquello me habia gustado, no me molesto en absoluto, es mas, agradezco que lo hiciera - Un recontraputazo como yo no se merece disculpas. Soy un esclavo para ti. Estoy a tus pies, "mi ama" - le susurre con picardia muy muy aparentes en mi rostro y sonrisa, arrinconando su espalda contra la pared en la misma postura que ambos manteniamos. Mi grueso miembro ahora se encontraba entre sus piernas. De una fuerte embestida "ligeramente" sorpresiva, penetre su tesoro mas preciado con brusquedad, iniciando un lento y profundo vaiven, placentero y torturoso para ella, para mi elfa masoquista.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Elise Lawrence el Miér Mar 12, 2014 7:33 pm

El beso prosiguió por un largo rato más. nos besábamos con pasión, deseo y algo de desespero, ambos estábamos tan necesitados el uno del otro. Yo lo quería adentro y el quería entrar, sencillo. Al poco rato el beso acabo por la falta de aire, ademas que la fricción de nuestros labios habían provocado que estos se hincharan ligeramente y los acompañara un tenue carmín, en el caso de Rengar era un carmín de sangre, sangre que yo misma limpie con mi lengua de manera tentadora, relamiendo su sangre y otorgando otro ligero y suave beso en los labios de el.

Nos miramos unos segundos como solamente nos podíamos mirar el uno al otro con completa adoración, amor. Iba a comentar mis dudas acerca del momento pero el se adelanto, estiro su brazo y cerro la puerta con lentitud para mi agrado, se me había adelantado a mis palabras, mis acciones. Como siempre.

Susurro unas cuantas palabras que hicieron a mi ego subir al momento, ¿Yo su ama? Por favor, entonces que ama más sumisa que era y que esclavo más rebelde que me había tocado. Ainss, mi amor, tu y tus ocurrencias. Sin contenerme solté una ligera carcajada por sus palabras, carcajada que fue interrumpida al poco tiempo por un mi boca cerrarse de repente y un gemido ahogado fue lo que se escucho al sentir como Rengar enterraba todo su miembro de golpe en mi. ¡Brusco! Grite para mis adentros conteniendome de no gritar por el ligero placer pero a la vez dolor que me causaba.

- Ton-tonto... - Cavile entre dientes bajando mi rostro unos segundos, mis manos apretaron con fuerza sus hombros, enterrando mis uñas en estos y haciendo ligeros rasguños. ¿Tonto? Era un insulto ñoño, si, lo sabía, pero, fue lo único que logro salir de mis labios en forma de queja ante su manera de entrarme, el vaivén empezó al poco rato y yo no pude contenerlo más, de mis labios empezaron a escapar ligeros gemidos mezclados de dolor y placer, más placer que dolor, claro está.


Off: Lamento el retraso, la verdad no estoy de muchos animos para responder roles u.u
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Zarknoss el Jue Mar 13, 2014 12:02 am

Sus gemidos sonaban como susurros de un angel en mi oido. Ella sin duda me hacia sentir un hombre especial, muy afortunado de tenerla, de quererla, de amarla locamente. Tanto era mi amor por ella que... si la perdiese... que seria de mi y de mi apenado corazon? Que haria yo sin ella? Elise era una mujer unica para mi, irremplazable. Abandonarla seria la ultima de mis prioridades, la ultima de todas. Si la perdiese yo... yo... no podria... no podria soportarlo, una gran herida para mi corazon, y no seria de extrañar que fuese por mi culpa, por mi jodida culpa...

Era triste sin duda. Sin amor yo no seria nadie, no seria ni la mitad de feliz de lo que estoy junto a ella.

Pensamientos tristes para un momento como este no me beneficiaban en absoluto. Mi deber era complacerla aqui y ahora, y eso haria.

El vaiven proseguia en su interior, sus uñas se aferraron a mi espalda, deseosas de pedir mas, mas y mas placer de mi ser. A cada segundo que pasaba, sus uñas se encarnaban en mi piel con mas fuerza, sentia dolor y placer por mis embestidas, ella queria compartir parte de ese dolor conmigo, y por alguna razon me gustaba eso. No porque fuera un masoquista puro y duro, sino porque era ella quien lo hacia, era por ella...

Con mis dos manos aferradas a sus bellos atributos traseros, tome sus pezones erectos por el placer con mi boca, los cuales bese, lami, mordi... todo aquello con muchas ganas, para darle placer a raudales que solo ella merecia.

Mis labios se deslizaron un poco mas arriba, besando y acariciando con mis labios el pequeño trayecto que abarcaba sus bellos senos con su cuello, el cual comenze a besar de manera detenida, cesando un poco la intensidad de mis penetraciones, a cambio de volverlas mas profundas y contundentes. Tal y como dije antes, queria llegarle hasta las entrañas. Aunque aquello fuese lo ultimo que haria por ella. Aunque fuese lo ultimo...
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Elise Lawrence el Vie Mar 14, 2014 3:16 am

Las penetraciones proseguían a un ritmo lento y profundo, sus manos agarraban mi trasero en forma de sostenerme mientras que sus labios iban a mis pezones como en minutos anteriores, lamiendolos, chupandolos, mordiendolos. A cada una de sus embestidas estos rebotaban un poco, una vista perfecta para los ojos de el, una algo vergonzosa para mi.

Por unos segundos mi mente divago en imágenes del pasado, en el momento que todo comenzó a surgir, aunque, la verdad todo surgió desde un inicio solo que nunca me imagine que acabaría así, con mi corazón en las manos de el, con un solo sentido, él. Rengar era una persona extraordinaria, era un gran consejero, amigo, y si, a veces era algo pesado, pero ¿No me había enamorado de el por como era? Eso incluía sus defectos, aunque siendo sincera, para mis ojos el no los tenia. Él era perfecto tal y como era, tan egolatra, desvergonzado... Tan dulce, amable. Tan siendo él era completamente perfecto para mi, para mi corazón que solo pedía eternamente por su amor.

Era cierto que habíamos discutido en ya varias ocasiones, que siempre terminábamos diciendo palabras ofensivas al otro y que acabábamos durmiendo separados. También era cierto que eramos completamente diferentes, que su manera de pensar era totalmente distinta a la mía, pero a pesar de todo con Rengar me sentía bien, el completaba lo que yo no era y por fin lograba lo que siempre quise ser. feliz.

Mis pensamientos eran buenos, adorables y quise hacérselos llegar con una pizca de dolor, pensar en que lo nuestro podría acabar me ponía mal. Yo a Rengar lo amaba, lo amaba más de lo que me amaba a mi misma, lo amaba por lo que el era y por lo que causaba en mi. - Te amo. - Eran dos simples pero grandes palabras las que susurre a su oído, abrazándome a su cuello, había dejado de rasguñar su espalda para dedicarme a gemir débilmente en su oído mientras dejaba que sus besos inundaran mi blanquecino cuello, dejando marcas rojizas en el trayecto.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Zarknoss el Vie Mar 14, 2014 11:52 pm

Dulces palabras sin duda, tan dulces como ella misma. Su manera de susurrarme un "Te amo", de gemir por lo bajo en mi oido... todo eso era increiblemente excitante para mi, una experiencia que desearia repetir infinitas veces. Sus labios y los mios cruzandose, besandose, eran la mayor adiccion que nunca jamas habia probado. Sus gemidos, una melodiosa y dulce cancion cuya entonacion variaba cuanto mas placer le proporcionaba. Oirla gemir no solo suponia un orgasmo para mi cuerpo, tambien para mis oidos.

Elise habia cesado su accion masoquista de clavar sus uñas en mi carne. Se aferro a mi cuello con fuerza, cediendome su anatomia a mi completa disposicion. Queria dominacion. Queria que su debil parte femenina fuese dominada por un hombre, por su hombre-bestia.

Te la concedere pues, mi pequeña Elise. Hasta que ambos caigamos a la cama rendidos, agotados, como antaño sucedio en la posada de Lunargenta.

Mi penetracion habia cesado momentaneamente. Mis manos se aferraron con fuerza a sus gluteos. Habia inclinado la cabeza un poco mas arriba, lo suficiente para poder besarla en los labios, lenta e intensamente, como ella queria - Yo tambien te amo, mi ama sumisa - le susurre al momento de separarme levemente de ella. Realmente la queria, con locura, pero este no era momento de romanticismos. No para mi.

La sonrisa picaresca que mostraba mi rostro y mi actitud desvergonzada de aquel momento le habian dejado bien claro el mensaje. "Quiero ser tu esclavo rebelde, y tu mi ama sumisa". No hay nada mas que decir. Ordename que te complazca, y hare que gimas y grites cada orgasmo en mi nombre.

Saque mi miembro erecto de su cavidad interna despues de haber compartido aquel beso enternecedor. Mis manos aun permanecian aferradas en sus gluteos. Comenze a caminar en direccion hacia la mesa de la habitacion, una mesa que se encontraba justo a la izquierda de nosotros. Se trataba de una simple mesa de madera, decorada con velas y numerosos libros que descansaban sobre la superficie de esta, dispersados sin orden alguno. Algunos de los libros se hallaban abiertos, indicando que mi lectura sobre estos aun no habia finalizado. Otros simplemente yacian cerrados, no habia nada mas que investigar sobre ellos.

En estos instantes, siendo sinceros, no iba a ponerme a leer en un momento como este. Si vine aqui fue por otro... proposito~

Simple y llanamente, sin delicadeza alguna y sin miramientos, arroje al suelo de una sola pasada todos los libros de la mesa con mi brazo derecho, el izquierdo aun se encontraba aferrado a los atributos traseros de mi ama. Aparte la silla y apoye el trasero de Elise sobre la mesa. Abri sus piernas de par en par hacia ambos lados, su tesoro mas preciado volvia a mostrarse ante mi, tesoro que no tarde en inundar con mi ser de una violenta embestida. Mi grueso miembro volvio a llenar su cavidad, solo que esta vez, el vaiven se mostraria mucho mas intenso y frecuente.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Elise Lawrence el Lun Mar 17, 2014 12:18 am

Su respuesta a mis tiernas palabras anteriores no fue lo que esperaba para ser sincera, pero, no por eso no dejaron de gustarme sus palabras. Era cierto que Rengar era completamente impredecible, con el nunca se sabía que vendría después y eso, precisamente eso, era lo que más me atraía de él, su forma única de ver las cosas.

Las embestidas cesaron luego de un momento después entre gemidos por mi parte y jadeos de placer por parte de él. Sus labios no tardaron en entrar en contacto con los míos en un tierno, pero a la vez intenso beso, nuevamente, la danza de nuestras lenguas en la cavidad bucal del otro se hacía presente. Era sencillo lo que quería, que el siguiera con aquello, no entiendo porque se había detenido y más aun, porque ahora sacaba su miembro de mi vagina.

- Rengar, por favor… - Suplique por lo bajo “No, no lo saques. No he terminado” era en si las palabras que quería decir, pero, las calle. Empezó a caminar en dirección a la mesa cogiéndome de mis glúteos con fuerza, si bien me hacia una idea de que haríamos en ella no paso mucho hasta que mi idea fue acertada. Los libros volaron ante el manotazo de él y sin mucha delicadeza caí en la mesa de piernas cruzadas, piernas que no tardaron en ser abiertas de par en par por las manos de él, y claro, ni que estuviera tonta me queje.

El me penetro de nuevo, esta vez con una embestida violenta nuevamente, aunque, ahora ya no dolía tanto, mi vagina ya había sido ensanchada al grosor de su pene. Las embestidas se hacían violentas, más fluidas que antes. Mis manos se agarraron con fuerza del borde de la mesa mientras mis gemidos, casi gritos se hicieron presentes nuevamente. Tan solo esperaba que mi hija no se despertara, si no, sería algo cortante.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Zarknoss el Lun Mar 17, 2014 1:09 am

Ella me habia lanzado suplicas anteriormente, al momento del beso y el cambio de postura. No iba a cesar este fortuito encuentro que los dioses nos concedieron, ni en broma lo haria. Llevaba tanto tiempo buscando un momento como este... Espero que la niña no lo estropee, aunque al final acabara haciendolo.

Muchas ideas rondaban en mi cabeza sobre como dominarla, no seria una noche corta.

Mi vaiven prosiguio durante un pequeño, pero intenso tiempo, lo suficiente para estimular su clitoris y su cavidad vaginal en si. Saque mi ser de ella, tome sus caderas e incline su cuerpo hacia un lado para colocarla de espaldas a mi, con su cuerpo inclinado hacia delante y su trasero en pompa. Una postura de total ofrecimiento, que me permitia ver su dos orificios con todo lujo de detalles, uno de ellos bien abierto y dilatado por mis penetraciones.

Pero esta vez mi objetivo no era su entrepierna...

En la posada "La Estrella" de Lunargenta ya habia probado una leve estimulacion de su orificio anal mediante mi dedo indice. Apretado, sin duda, lo recuerdo. Ella jamas habia probado esa experiencia con ningun otro hombre al parecer, algo que me parecia extraño. Ella amaba obtener placer mediante actos masoquistas, salvajes, espontaneos~ un claro ejemplo fue nuestro encuentro en el lago. Mis violentas embestidas la dejaron agotada y en parte dolida por aquel entonces, le gusto, y me atreveria a decir que esa fue una de las razones por la cual me eligio como su "compañero" de viaje.

Vergonzosa por fuera, pero por dentro, miles de pensamientos y deseos repletos de placer y pasion sin limites vagaban por la mente de mi esposa. En un pasado no fui capaz de cumplirlos, este es el momento.

Tome sus gluteos con fuerza, abriendolos de par en par para introducir mi glande en su orificio anal. De una embestida mas suave, enterre mi ser en su cavidad anal, iniciando un suave vaiven, cuya intensidad incrementaba poco a poco para ir adaptando su hueco al grosor de mi miembro. Si la embestia de una manera mas violenta al inicio, sus gritos despertarian no solo a la niña, tambien despertarian al resto del vecindario, y con un poco de suerte, el resto de la calle donde viviamos.

Cuando Elise empezara a adaptarse a mi vaiven, yo inclinaria mi cuerpo un poco hacia el frente para que mis embestidas se hicieran mas contundentes, y no solo eso. Esto me permitiria tomar sus senos con ambas manos, con fuerza, para coger sus pezones, pellizcarlos y retorcerlos a mi antojo, provocando mas dolor y placer para ella. En ocasiones soltaba sus pezones para volver a tomar completamente sus ubres e incrementar el ritmo de mi vaiven usando sus atributos delanteros para controlar la velocidad con la que la penetraba, dejandola totalmente expuesta a mi dominacion incesante. Con esto estimularia su ano y sus senos, lo suficiente para que el dolor no fuera mayor al placer.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Elise Lawrence el Lun Mar 17, 2014 3:37 am

No fue mucho lo que las embestidas prosiguieron y tampoco fue mucho lo que Rengar tardo en ponerse en “acción” de nuevo. Me giro de lado haciendo que mis manos estuvieran en contacto con la mesa de manera más directa, mis rodillas estaban apoyadas a esta con mis piernas separadas en una postura de ofrecimiento para él, ofrecimiento que, claro está, era aceptado por ambas partes.

Sus manos agarraron mis glúteos, una cada uno y los separo ambos, no entendí bien el porqué hacia eso, hasta el momento en que sentí su duro glande penetrarme y no precisamente por el lugar en donde yo esperaba. Un grito ahogado fue lo que logro emitir mis labios. – ¡No, no! – Dije de manera algo alterada con un poco de temor, tenía miedo, me daba miedo el experimentar el sexo anal, incluso, en la posada de Lunargenta le había permitido el poder penetrarme con su dedo y fue doloroso, ahora, que medio miembro estaba dentro de mi ano el dolor era mucho supremo, tanto que no esperaron en salir de mis ojos pequeñas lagrimas, lagrimas de dolor y aunque me costara aceptarlo muy en el fondo algo de placer, pero, el placer ahora no parecía querer relucir mucho. Mis manos intentaron agarrarse de la mesa en un intento nulo de disminuir el dolor, nulo por dos razones, no encontré de que agarrarme, era una superficie lisa, y segundo porque simplemente de verdad, era doloroso.

Ya su miembro estaba completamente adentro y fue cuando la verdadera tortura empezó. De mis ojos seguían brotando finas lágrimas y mi mente se encargaba de maldecir ¿Por qué se me ocurrió la brillante idea de sexo salvaje? ¡Tonta! Eso es lo que eres Elise, una tonta que empieza y no soporta lo que viene. Patética.

Sus embestidas eran suaves, lentas, en cambio ahora ya no me importaba mi pequeña hija, soltaba gritos ahogados quedándome inmóvil en la posición que él me había llevado. “Duele” fue lo que escapo de mis labios con voz quebrada, aunque dolía sabia que Rengar no cesaría, al fin de cuentas, yo era quien lo había pedido, tan solo esperaba que siguiera con su vaivén lento, que me diera tiempo acostumbrarme y así fue. De pronto, el dolor había disminuido y el placer volvía a subir, y más fue cuando incremento en el momento en que Rengar se inclino y sus manos volvieron hacer su trabajo en mis senos y pezones. El dolor era grande, si, pero el placer lo era más. Tal y como él quería, tal y como yo buscaba.

De algo estaba segura esa noche, el sexo anal era más de lo que yo quería. Para la próxima mediría mis palabras en cuanto sexo se trataba, por ahora, era momento de acabar lo que se había empezado.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Zarknoss el Miér Mar 19, 2014 12:04 am

Sus gemidos, sus gritos leves y ahogados, volvian a hacerse presentes en el ambiente. Ambos nos encontrabamos presos de un placer y un dolor que anteriormente desconociamos, y si, esta forma de tener sexo tambien era dolorosa para mi. La friccion de sus paredes internas aprisionaba mi miembro con fuerza, era doloroso, pero el masoquismo que sentia en ese momento era muy superior a eso, tanto que mis caderas no querian frenar, no querian ralentizar el ritmo con el que la penetraba.

Solo la necesidad de cambiar de postura me incito a parar por un momento. Tras un pequeño rato, mis manos volvieron a situarse en su cintura, levantandola de la mesa para sostenerla en el aire. Tome sus gluteos con fuerza, volviendolos a abrir de par en par para inundar su ano con penetraciones fuertes, lentas y profundas para proporcionarle el masoquismo que ella me pedia.

Ella no estaba preparada fisicamente para un anal, pero sabia muy bien que en el fondo lo estaba deseando. La conozco demasiado bien. Por mucho que lo niegue, en realidad a ella le gusta, le provoca, le excita. Ambos estábamos hechos unos masoquistas, y eso me gusta, me gusta mucho.

Mas tarde, saque mi ser de su hueco trasero para poder encarar a mi esposa frente a mi, aun manteniendo su bella anatomia en el aire. Mi mirada, fogosa y repleta de pasion, se cruzo con la suya propia una vez mas. No hacían falta palabras para describir ese momento, ambos sabíamos bien lo que queríamos el uno del otro. Placer. Deseo. Dominacion.

Apoye su espalda en la cama de forma brusca y repentina para volver a tomarla de sus muslos, abriendo sus piernas e introduciendo mi miembro en su sexo de una violenta embestida. Dilatado, amplio, húmedo. Mis penetraciones no se hicieron esperar. Profundas y contundentes embestidas llenaban la cavidad interna de mi esposa, el calor corporal que desprendía mi ser en su vagina se haría notar fácilmente por ella.

Lentamente, incline mi cuerpo para alcanzar a susurrarle en la oreja la cantidad de jadeos que profería de mi boca, preso del placer y la excitación que me provocaba el simple hecho de dominarla, por no hablar de la excitación que sus gemidos me proporcionaban. Abraze su anatomía desnuda, a la altura de sus senos, mientras continuaba mi penetración incesante. Quería que ella llegase al orgasmo en ese momento, deseaba que ella se derritiese de placer entre mis brazos, susurrando mi nombre al viento, susurrándome lo mucho que me ama, lo mucho que me quiere…

Mi pecho desnudo aprisiono sus senos con fuerza durante el abrazo. Solo dos palabras recorrieron en ese momento el escaso espacio que separaba mi boca de sus oídos...

~Te amo~
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Elise Lawrence el Vie Mar 21, 2014 3:18 am

El placer del momento se hacia notar por sobre el dolor que sentía, sus embestidas eran a un ritmo medio, pero, no por eso menos profundas, lo sentía bien, grueso, palpitante, caliente.

Siendo sincera si me gustaba, pero mi cuerpo no estaba preparado para aquello, me estaba lastimando, aunque, era algo que podría soportar por unos minutos más, minutos que pasaron muy pero muy lentos. Cuando me alzo de nuevo en el aire y volvió a penetrar mi hueco trasero con algo más de brusquedad que anteriormente no pude evitar soltar un grito ahogado, uno donde quedaba claro que aquello me gustaba tanto como me dañaba, por suerte, el dejo las embestidas luego de un rato encarandome con aquella mirada que ya conocía bien. Mis labios carmesíes entre abiertos era la primera vista que el tendría de mi, luego mis ojos negros brillosos por las lagrimas que había salido unos minutos atrás. ademas de mis mejillas y la punta de mi nariz teñidas de un ligero carmesí.

Rengar podía ser algo brusco a veces, si, era cierto, pero tampoco podía negar que esa forma de ser de el me encantaba, me causaba buen placer, sabia como llevarme al paraíso con solo tocarme y eso era algo simplemente increíble en el. Mis brazos estaban entrelazados en su cuello no hizo falta decir nada tan solo me acerque y uní mis labios con los de el en un intenso beso, uno más de esos que habíamos y compartiríamos esa noche.

Mi espalda choco contra la cama y Rengar no tardo en posicionarse sobre mi, abrió mis piernas de par en par y de nuevo la tortura empezó solo que esta vez el placer sobrepasaba por mucho al dolor. Mis manos se hicieron puños con las sabanas en medio de ellas, mis piernas residían abiertas con el en medio dobladas con los pies en la cama y las rodillas arriba para mayor facilidad a la hora de las embestidas. El me abrazo mientras sus labios tan cercanos a mi orejas me hacían llegar los jadeos que el emitía, el se la estaba pasando bien, tanto como yo y eso me bastaba para saber que valió la pena lo todo lo que ocurrió esa noche. Por otro lado ya había olvidado a mi pequeña, bueno, de algo estaba segura a partir de ahora: Azulceles tenía un muy buen sueño.

Mis gemidos casi gritos eran bastante audibles para los oídos de ambos, estaba agotada, mi cabello se apegaba a mi cuerpo por el sudor y sabia bien que no me quedaba mucho para que el orgasmo me golpeara. Su fornido pecho apretaba el mío con fuerza  y fue entonces cuando lo sentí. La corriente eléctrica chocar con mi medula espinal, recorrerme desde las puntas de los pies hasta la cabeza y ¡Kabum! Termine por soltar mis fluidos en el miembro erecto de Rengar que yacía aun dentro de mí.

“Te amo” Le había escuchado decir unos segundos antes de que me corriese y no dude en responderle un – Yo también te amo – entre jadeos. Respiraba con algo de dificultad y mis gemidos proseguirían hasta el momento en que Rengar acabase.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Zarknoss el Vie Mar 21, 2014 9:04 pm

No necesite mantener la postura mucho tiempo, ella habia llegado al orgasmo segundos despues de adoptar esta postura, y yo le segui al poco rato, culminando de manera abundante en su cavidad vaginal, bien abierta y dilatada por mi ser. Deje escapar de mis labios un fuerte jadeo muy grave a su oido, victima del placer por haber logrado mi objetivo, complacer a mi ama, masoquista y sumisa.

Saque mi miembro de ella, dejandome caer de espaldas a la cama. Como si de un arbol recien talado se tratase, mi cuerpo cayo bruscamente sobre la superficie acolchada. Me encontraba desnudo, al lado de mi amada Elise, con ambos brazos apoyados en mi nuca. Suspire y expire con fuerza en repetidas ocasiones, intentando recordar la razon por la cual habiamos yacido de manera tan apasionada en nuestra habitacion. Mi cabeza estaba en blanco durante todo el acto sexual, fue mi cuerpo quien se encargo de hacer todo el trabajo esta noche.

Por el momento, mi mente solo habia llegado a una conclusion. Si todas nuestras discusiones acaraban asi, discutiria con ella a diario.

Intente encontrar el bello rostro de mi esposa a mi lado en la cama. Queria acurrucar su cabeza en mi pecho mientras le acariciaba el cabello, ese cabello que tanto me enamora cuando hacemos el amor de espaldas. Su aroma a frutas del bosque recorrio todo mi cuerpo de arriba a abajo en el momento que tome sus nalgas para proseguir el anal situandome de pie frente a la mesa. Una sensacion perfecta, digna de una mujer perfecta como ella era ante mis ojos. Dominarla, tanto dentro como fuera de la cama, era un regalo prohibido que solo este hombre-bestia tenia el placer de disfrutar.

Elise, elfita mia. Oh, cuanto he hechado de menos estos momentos en solitario. Ha sido como la primera vez, cuando nos conocimos en el lago, pero ahora... - mi conversacion se vio interrumpida por un llanto que no me gusto para nada. Era de nuestra hija, Azulceles. Solte un leve ronroneo mas felino que humano, por el fastidio a levantarme de la cama en este momento tan tierno. Aparte con delicadeza la anatomia de mi esposa, apoyando la palma de mi mano entre sus senos para indicarle que yo me encargaria de la niña - Yo ire, querida - plante un beso en sus labios, antes de levantarme de la cama para vestirme con unos calzones ligeros de un cajon. No queria acudir ante la niña desnudo.

Elise, desde la habitacion, oiria mi voz en un tono bajo. Con la niña en brazos, intente mediante caricias y algun que otro cantico infantil que volviera a dormirse. No fue facil, pero la paciencia recompensa hasta al mas desafortunado de los hombres.

Escasos minutos transcurrian mientras mi esposa esperaba mi regreso. Tras ese tiempo, estaria de vuelta en nuestra habitacion para volver a acostarme sobre la cama, al lado de mi esposa preferiblemente para volver a acariciar su suave cabello - Perdon por la tardanza, amor mio. Ser padre es duro... - rei tontamente
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

Mensaje  Elise Lawrence el Dom Mar 23, 2014 1:24 am

A los pocos minutos de yo haber culminado Rengar también lo hizo, de manera abundante, llenando toda mi cavidad vaginal de su cálido semen, por suerte, no podía quedar embarazada, con la llegada de Azulceles a mi vida me di cuenta de que ser madre era algo un poco difícil. Una bendición, estaba conforme con una sola hija, aunque no la haya engendrado yo, el cariño era igual.

Rengar extrajo su miembro de mi interior y se tiro a mi lado, jadeando como yo del cansancio, venga… Si que había sido intenso, demasiado. Tanto que mi cuerpo estaba tan agotado que mover hasta el más mínimo de mis músculos me pesaba, también me encontraba un poco adolorida por el anal de antes, y fue algo que comprobé al momento en que Rengar hablaba y escuche el llanto de Azulceles, intente levantarme para ir en el encuentro de mi hija, pero, en vez de levantarme un suave quejido de dolor se escapo de mis labios, por suerte, el se ofreció y segundos después desapareció de mi vista en el momento que cruzo la puerta.

De acuerdo, esto había sido algo extraño… Menuda reconciliación habíamos tenido, pero, es que ¿Cómo negarme a sus encantos? Este hombre tenía dotes seductores, sin duda, perdía todo sentido de coherencia cuando estaba con él, cuando notaba que la situación se ponía algo “intensa”.

No pasaron muchos minutos hasta que note unos pasos aproximándose a la habitación, era el que había logrado por fin el dormir a Azulceles, bueno, lo logro rápido, más de lo que me esperaba. Regreso y se acostó de nuevo en la cama, comentando unas palabras que me hicieron soltar una carcajada débil. – Si que lo es. – Le respondí con una sonrisa de regreso colocando mi cabeza en su pecho como era costumbre. Había cubierto mi desnudes con las sabanas, aunque, aun a pesar de estas se podían notar un poco mis curvas ya bien conocidas por él. – Ha estado muy bien, no me quejo, querido. - Susurre sin mirarle en respuesta a sus palabras anteriores, antes de que saliera de la habitación, suspire acurrucándome más a su cuerpo, empezando suaves caricias en su pecho con mi dedo. Coloque mi mano en la cama alzándome un poco, mi otra mano acaricio su rostro con delicadeza para luego plantar un tierno beso en sus labios, labios que ya conocía a la perfección. – Te amo, Rengar. – Susurre nuevamente aquellas dos palabras que había dicho veces anteriores esa noche, palabras que nunca me cansaría de decirle, a él, mi amado hombre bestia.

A pesar de que estaba cansada el sueño no me había llegado ¿Cómo que hora seria? Alrededor de media noche, supongo, tampoco era que me importase mucho, me importaba más el conversar un rato con el que era mi esposo.
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Re: Era cruel. Era enfermo. Era doloroso. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como era su alma. [Privado: Rengar & Elise](+18)

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