Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

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Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Argwand el Mar 25 Mar - 1:54

De acá: LINK


Sentada en una piedra, con la cara de sueño, y el sol asomando sus primeros rayos por entre los árboles del bosque de la isla. Había caminado un buen rato en busca del dragón. Esperaría un rato, y si no aparecía, regresaría a casa maldiciéndolo por haberme hecho madrugar. Me costaba dormir horrores, pero no había podido olvidar su mirada y sus palabras. Pero la desilusión de que todo fuera una mentira, me daría otra razón para no entregarme al amor nunca.

Mortis, iba en mi pequeño fardo de tela cubierta con tejido de lana, y llevaba unas provisiones. Aunque ya había desayunado, pero a media mañana solía darme un hambre terrible y lo que menos quería era desmayarme. Nunca me había ocurrido, pero la había pasado mal, y no deseaba que hoy fuera la primera vez.

-Tu eres la hija del pelo blanco que todos quieren en su cama... Ha sido un error que tu padre te dejara sin protección pequeña-dijo una voz y un hombre de unos cuantos años más que y apareció entre los árboles. Me levanté para enfrentarlo, pero otros cuatro más aparecieron rodeándome. Había estado tan sumida en mis pensamientos que los crujidos de ramas y pisadas habían pasado desapercibidos, al igual que el sonido de las aves cantarinas y la brisa fresca que hacía crujir las ramas.

De mis manos saltaron unas chispas, y mis ojos resplandecieron anaranjados, desafiantes ante estos sujetos. Me concentré en que las hojas doradas del suelo, y polvo empezaran a elevarse mientras los sujetos se acercaban.
-No les conviene tocarme-dije cortante, aterrada por dentro, pero incapaz de gritar pidiendo auxilio, sabiendo que es lo querían oir ellos y no les daría el gusto.

El hombre que venía delante, con el cabello cobrizo corto, y barba, soltó una carcajada. Desenvainó un látigo y lo blandió para azotarme, pero desenfundé mi espada y atajé el golpe que iba dirigido a mi torso, sin embargo la misma fuerza hizo que me desconcentrara trastabillando hacia adelante por el mismo látigo que quiso llevarse a mi espada y no iba a soltarla.

El polvo y las hojas cayeron de nuevo y los tipos estaban casi sobre mi cuando concentré mi furia en azotar la tierra y todo lo que tenía al alcance, soltando mi espada. Varios montones de tierra saltaron hacia el rostro de los maleantes, pero no podía con todos y estaba en gran desventaja.
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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Bethore el Mar 25 Mar - 14:49

Mientras me alejaba de la chica esperando en mi interior alguna respuesta por su parte me pareció oír algunas palabras en los labios de la delicada chica pero ya estaba demasiado lejos como para entender lo que dijo, así que me dirigí hacia la casa para descansar y prepararme para el viaje del día siguiente, mis instintos se habían calmado al perder de vista a la bella mujer, así que podría aguantar más tiempo en mi forma humana, todo parecía ir sobre ruedas así que cené ligeramente y me dispuse a dormir.

En mitad de la noche escuché un fuerte ruido que parecía provenir del piso inferior de la casa, me desperté sobresaltado y bajé rápidamente, allí no había nadie pero todo había sido fuertemente removido y en una inspección rápida de mi inventario vi que me faltaba el mapa que me habían dado para completar la misión, alguien no quería que encontrara lo que había venido a buscar. Después de esto no pude dormir, aún faltaban 2 horas para el amanecer pero empecé a preparar todos los elementos necesarios para aventurarme en el bosque, solo o tal vez acompañado.

Poco antes del amanecer me dirigí hacia los frondosos árboles, no había nadie por las calles así que pude viajar rápidamente y en poco menos de 1 hora llegué a lo que parecía ser el inicio del bosque. Había quedado al amanecer con la delicada chica del pelo brillante, durante toda la noche no podía parar de pensar en ella, pero todavía faltaban algunos minutos para el amanecer, así que esperé pacientemente.

Empezó a amanecer y la chica no aparecía, así que resignado y incluso enfadado me adentré un poco en el bosque pero al no tener el mapa en mi poder, rápidamente perdí la pista del camino que debía seguir, me mantuve andando por el bosque durante un corto periodo hasta que divisé a lo lejos un número elevado de siluetas, pude divisar al menos a unos cuatro o cinco hombres y lo que era sin duda la chica del pelo brillante, automáticamente mis ojos empezaron a brillar y solté un pequeño rugido intentando controlar el instinto.

Me acerqué más para observar la situación, parecían estar hablando pero la chica tenía una posición defensiva mientras los demás hombres se reían y entablaban algún tipo de conversación que no logré escuchar. Sin previo aviso uno de los hombres desenfundó un látigo e intentó agredir a la chica a lo que está, muy hábilmente, respondió defendiéndose perfectamente con su espada, sin embargo parecía estar en una clara desventaja; continuando la acción la chica soltó su espada y varios trozos de tierra empezaron a volar a la cara de aquellos hombres.

Después de unos segundos de aturdimiento los 5 hombres volvieron a acercarse a la mujer con tono desafiante y con algunas de sus armas desenvainadas, no pude aguantar más y rápidamente, rugiendo, me puse entre los 5 hombres y la chica, que parecía sentirse algo sorprendida de mi presencia. La verdad es que no sabía como la había encontrado, tal vez mi instinto me dirigió hacia ella o tal vez solo había sido un golpe de suerte, pero me alegré de haberla encontrado.

Antes de entablar conversación con los hombres le dediqué una pequeña sonrisa a la chica, mis ojos brillaban más que nunca, estaba realmente excitado por poder proteger a aquella mujer, y tal vez estos hombres tuvieran algo que ver con mi misión.

-No me gustan las injusticias, y no es nada justo que 5 hombres peleen con una sola mujer, no quiero haceros daño, pero la habéis atacado, debéis iros- Dije con una voz firme

Sin pensarlo dos veces, le arrebaté el látigo al hombre con el cabello cobrizo corto, y barba frondosa; acto seguido dos de sus compañeros se dispusieron a atacarme cuerpo a cuerpo con sus puños únicamente, parecían simples pueblerinos así que no fue nada difícil deshacerme de ellos con dos simples golpes que los dejaron tambaleantes en el suelo, aquellas personas no sabían nada de la actividad de la lucha, eran lentos y dejaban demasiadas aperturas; los otros dos hombres, junto con el hombre que había recuperado el látigo aprovechando la distracción, se lanzaron hacía mi y sostuvieron mis brazos mientras el hombre del látigo se disponía a azotarme en la cara, pude zafarme de los pueblerinos que sostenían mis brazos pero no iba a ser lo suficientemente ágil como para esquivar aquel latigazo.

Mientras el látigo se dirigía a mi velozmente pude divisar en el bolsillo del hombre de cabello cobrizo corto el mapa que me había robado la noche anterior, aquel hombre tenía algo que ver con mi misión, así que debía de capturarlo con vida e interrogarlo; el látigo golpeó mi rostro mientras dos de los hombres que aún podían sostenerse en pie recuperaron su posición y se disponían a atacarme con ferocidad, la situación parecía ser complicada; yo y la chica debíamos derrotar a los tres hombres en pie que restaban, contando al hombre del látigo que debía ser interrogado por el robo de mi mapa anoche.



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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Argwand el Mar 25 Mar - 15:48

Bethore apareció de la nada, interponiéndose entre mí y estos cinco hombres. Me había sorprendido y no pude evitar devolverle la sonrisa, aunque leve.

-No me gustan las injusticias, y no es nada justo que 5 hombres peleen con una sola mujer, no quiero haceros daño, pero la habéis atacado, debéis iros-dijo a los hombre, pero estos hacían caso omiso a ellos.

Le arrebató el látigo al de barba y pelo cobrizo pero los otros se enfurecieron y quisieron atacarlo cuerpo a cuero inmovilizándolo. El de barba recuperó el látigo. Todo ocurría tan rápido que apenas me daba tiempo para reaccionar, hasta que el látigo fue blandido y dio en el rostro de Bethore.

Aprovechando el descuido de ellos hacia mí, que me había visto obligada a apartarme, antes de que ese hombre volviera a atacar al joven que me ayudaba, un montón de tierra fue a parar así rostro y ojos. Habían dos abatidos, pero los dos que sujetaban al muchacho de ojos brillantes, voltearon a verme. Uno se apresuró a tomar de ambos brazos a la espalda de Bethore, y el otro quiso atacarme.

El de barba se quedó arrodillado en el suelo, frotándose los ojos, tratando de quitarse la molesta tierra. Desajusté rápidamente las mangas de mis vestido que se ensancharon y que terminaban en puntas de cuero con unas perlas, e hice unas florituras girando mi cuerpo sobre mi misma extendiendo los brazos y girando a la par para dar en la cabeza del sujeto. Mi cabello se sacudió con fuerza con cada movimiento y golpe. Me detuve una vez que retrocedió un paso. En tanto, Bethore se encargaba dl suyo, parecía más fuerte que su agresor.

-Sabes que no puedes conmigo…-desafié al hombre. Tenía unas buenas marcas redonda en su rostro, donde le habían golpeado las perlas de mis mangas. Volví a realizar las florituras pero con mis brazos y cuando el tipo quiso abalanzarse sobre mí, solté un rodillazo y el hombre quiso defender por ese lado, pero mi otra pierna soltó un golpe de pié frontal sobre el mentón de él que lo derribó.

Terminé jadeando del cansancio, había sido una lucha con suerte, pero el tipo seguía moviéndose así que me acerqué y puse mi pié sobre su pecho, cerca de su garganta. Levanté parte de mi vestido y le sonreí provocativa. Él ladeó su rostro evitando mirar la bota que se extendía hasta unos dedos debajo de mi rodilla.
-¿Qué se siente saber que me deseas pero no puedes tenerme?-pregunté con una sonrisa maliciosa y burlona al sujeto. Al ver que no respondía, le dediqué una mirada de asco y volví la vista a Bethore para ver cómo le había ido y que ya le tenía uno a mis pies abatido, para que lo interrogara.
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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Bethore el Mar 25 Mar - 18:30

La batalla contra los tres hombres comenzó rápidamente, uno de los dos hombres que intentaban sujetarme se volteó hacia Argwand mientras el hombre de la barba se encontraba en el suelo intentando zafarse de restos de tierra que la bella mujer le había lanzado.

La batalla entre uno de los hombres y Argwand comenzó fugazmente y acabó más rápido todavía, la joven de pelo cristalino mostró unas habilidades de combate delicadamente entrenadas pero muy efectivas, en menos que un abrir y cerrar de ojos le propinó un puntapié al hombre y situó su pie en la garganta del abatido ciudadano mientras con tono burlesco le hablaba:

-¿Qué se siente saber que me deseas pero no puedes tenerme?-

No pude evitar mostrar una sonrisa después de oír esta frase, después de ganar su batalla la chica me miró fijamente esperando pacientemente mientras yo luchaba contra mi adversario, el primer hombre fue tan rápidamente abatido por Argwand que mi contrincante y yo no pudimos si no mirar atónitos las habilidades de combate de la joven y su rostro provocativo, pero aprovechando la distracción lancé al hombre que me sostenía por la espalda por encima de esta y salió despedido un par de metros al frente, sin descanso puse mi cuerpo entero encima de el y desenvainé la espada por primera vez para colocarla en su garganta mientras le advertía:

-No se si tienes que ver algo con el mapa o mi misión, pero tu no eres la persona que me lo robó, así que levántate y vete de aquí- Dije en un tono extremadamente serio y con mis ojos clavados en sus pupilas.

Rápidamente el hombre huyó al igual que el hombre que Argwand tenía tumbado en el suelo, los dos hombres inconscientes se despertarían pronto, debíamos recoger la información del hombre de la barba que seguía tumbado en el suelo y salir rápidamente de allí antes de que llegara algún tipo de refuerzo, estaba claro que todo esto había sido organizado, tal vez alguien del pueblo nos oyera hablar a Argwand y a mi y quisiera detenernos, debiamos actuar rapido.

Me dirigí hacia el hombre de la barba mientras envainaba mi espada y mi primer movimiento fue arrebatarle el mapa, después lo abrí y para mi sorpresa estaba vacío, no había nada pero parecía tener una serie de inscripciones grabadas a fuego en él, tal vez la joven bruja pudiera ayudarme a descifrar lo que estaba pasando pero antes debía preguntarle algunas cosas al hombre:

-Dime, ¡¿qué está pasando aquí y que tenéis que ver vosotros con mi misión?!- Dije en un tono enfadado y amenazante.

-No te diré nada y nunca sabrás lo que está pasando en nuestra isla, vete de aquí, dragón- Y acto seguido se tomó una especie de pócima que lo mató al instante.

Ante mi sorprendida mirada debido a que ese hombre supiera que soy un dragón y no menos la de Argwand, aquel barbudo se había suicidado por una causa que ni siquiera sabíamos si existía, me giré hacia la chica, mis ojos habían perdido un poco de su brillo ya que me estaba acostumbrando a su presencia. Sin quererlo me tropecé y nuestros rostros quedaron extremadamente cerca, yo me encontraba bastante sudado y cansado por el combate y ella parecía estarlo también, mis ojos se posaron en los suyos y me quedé mirándola durante unos segundos mientras mi corazón se aceleraba y el dragón de mi interior deseaba salir.

Antes de cometer alguna estupidez separé un poco mi rostro del suyo y le brindé el mapa amablemente, tal vez ella sabría descifrar el mapa que habíamos obtenido en aquella batalla y podríamos encontrar alguna pista más para continuar nuestro viaje.

OFF ROL: Eres libre de crear la historia que quieras a partir de lo descifrado en el mapa



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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Argwand el Miér 26 Mar - 1:42

-No se si tienes que ver algo con el mapa o mi misión, pero tú no eres la persona que me lo robó, así que levántate y vete de aquí-dijo Bethore después de reducir a su atacante. Pero se apartaron y optaron por huir. Mientras que el de barba estuvo a punto de recobrar el control de su cuerpo cuando el muchacho se abalanzó sobre él y exclamó.

-Dime, ¡¿qué está pasando aquí y que tenéis que ver vosotros con mi misión?!-y el de barba respondió orgullosamente.
-No te diré nada y nunca sabrás lo que está pasando en nuestra isla, vete de aquí, dragón-y me decidí que si deseaba sacarle información a alguien, tal vez tendría que usar otras estrategias…

El hombre sacó una pócima, que Bethore y yo miramos cuestionándonos para qué, y poco después, el hombre se quedó inmóvil para siempre. Miré sorprendida la situación, fastidiada de esas actitudes de honor a jefes malnacidos como el que debía tener y vendía de esa forma su vida.

El joven tenía un mapa en sus manos, que abrió y algo lo sorprendió. No conocía bien ese tipo de magia, pero sí mi padre. Aunque prefería tardar varias horas en descubrir yo misma de que se trataba antes que pedirle algo. Luego caí en que habían dicho que el joven era un dragón y me quedé boquiabierta, con el ceño fruncido. ¿Lo conocían acaso? ¿O tema de brujería? De igual forma no me extrañaría. La magia negra abundaba en millares. Sonreí cuando él se acercó y dio un traspié con alguna rama oculta entre la maleza y ambos quedamos muy cerca del uno al otro.

“Vaya rostro que tienes, guapo…”dije en mis adentros en una inspiración. Observé sus ojos brillantes algo abobada. Lo que más me agradaba, era su sonrisa. Pero me obligué a reaccionar rápido, sin sonreír estúpidamente devolviendo una sonrisa que había hecho momentos antes él y no venía al caso ahora. Tomé sus manos y di apenas un paso atrás pero él lo soltó permitiéndome el pergamino. Mi sonrisa paso a ser una nerviosa sin querer. Este joven me dejaba sin aliento, y su sonrisa, aunque no era un brujo, me hechizaba… Abrí el papel y examiné, concentrada a medias pero más pensando si él me estaba mirando, y eso me hacía sonrojar, y mantener la vista fija sin observar nada en el papel. Era demasiada obvia respecto a mis emociones, pero me salvaban las sonrisas. Me hacía ver muy carismática y simpática, y ya era costumbre, ¿por desgracia? Respiré hondo en un suspiro, haciéndome la que calmaba los nervios, y me forcé a ver el mapa y los símbolos. Aunque el lugar donde marcaba que había una criatura extraña, era sobre el castillo en ruinas que usaba mi padre para los rituales con los esclavos. Fruncí el entrecejo, algo alarmada.

-Bien… pudieron haber embrujado tu mapa para llevarte a una trampa, pues hay muchos destinos acá. ¿Seguro que no es a una persona a quien buscas?-pregunté mientras yo caminaba adentrándome al bosque, segura de que él me seguía.
Alcé la vista para observarlo y le dediqué una sonrisa amistosa, bajando el pergamino a un costado.

-Pensé que me habías dejado plantada… -expliqué con cierta disculpa en mi tono-Pero te agradezco por salvarme. Mi padre, no es bien recibido en este pueblo, y creen que soy igual a él y tienden a juzgarme-comenté algo más seria mirándolo a los ojos, conteniéndome a sonreír con ese rostro agradable que tenía.
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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Bethore el Miér 26 Mar - 19:47

Después de los acontecimientos tan extraños sucedidos en los momentos anteriores, Argwand parecía sorprendida por algo que había dicho aquel hombre, probablemente se sorprendería al saber que no yo no era un humano corriente, pero tampoco debía ocultarle algo así a la que se supone que debía ser mi compañera en esta misión, y quien sabe, tal vez algo más.

Después de darle aquel mapa la joven mujer parecía distraída por algo, se sonrojaba frecuentemente y no parecía muy centrada en la tarea que debíamos hacer en ese momento, no dejaba de sonreír y lanzar miradas hacia otros sitios diferentes del mapa pero la verdad, no pude evitar sonreír yo también porque aquella forma de actuar denotaba una dulzura y una belleza extremas, me quedé embobado mirándola durante unos instantes hasta que su expresión cambió y frunció el ceño, cosa que me despertó de mi letargo admirando su delicado rostro.

-Bien… pudieron haber embrujado tu mapa para llevarte a una trampa, pues hay muchos destinos acá. ¿Seguro que no es a una persona a quien buscas?-preguntó mientras caminaba adentrándose en el bosque.

Tardé varios segundos en seguir su paso dentro del bosque, no podía dejar de mirar la silueta de su cuerpo, tan esbelto, tan...

-Vamos, despierta y muévete- Pensé.

Mi cuerpo reaccionó y empecé a seguirla justo cuando alzó la vista y me dedicó una ligera sonrisa mientras continuaba hablando:

-Pensé que me habías dejado plantada…Pero te agradezco por salvarme. Mi padre, no es bien recibido en este pueblo, y creen que soy igual a él y tienden a juzgarme- Dijo algo más seria mientras continuaba andando.

No tenía ni idea de lo que estaba pasando, mi semblante cambió a un tono serio y no pude evitar pensar si esta misión tenía algo que ver con lo que me habían dicho, un mapa maldito con muchos destinos, tal vez una trampa o incluso que mi objetivo fuera una persona y no un animal, sinceramente parecía que aquello último tenía más sentido que la caza de un simple animal teniendo en cuenta el desarrollo de los acontecimientos.

Lo primero era comenzar por ir a los puntos que parecían marcados en aquel mapa, pero en medio de un bosque no teníamos ninguna visión general del campo, así que necesitábamos un sitio más alto, tal vez desde el cielo sería una buena opción, odiaba utilizar mis poderes dracónicos para estas cosas pero si no lo hacíamos probablemente nos perderíamos en aquel frondoso bosque así que sin pensármelo más de dos segundos desplegué las alas de mi forma de semi-dragón y alcé el vuelo, nada más superar la copa de los árboles algo brillante me llamó la atención en dirección norte, así que rápidamente y para no perder más energía bajé al suelo junto con la chica, que parecía algo sorprendida por la "demostración". Seguidamente caí algo desfallecido esperando que ella me echara una mano, me costaría andar de forma corriente durante un par de horas por lo menos pero con todo lo sucedido empezaba a anochecer y se notaba que ambos estábamos cansados, así que desplegué un pequeño campamento y encendí una pequeña hoguera, además saqué de la mochila un par de trozos de carne listos para ser cocinados, mientras la carne se hacía y yo miraba a Argwand iluminada por la luz de la hoguera, le expliqué lo que había visto desde las alturas intentando olvidarme de lo bella que estaba esa noche:

-No estoy seguro de lo que era, pero parecía ser algún tipo de cristal de energía imbuido por magia, no tiene sentido que esto se encuentre aquí. Tal vez eso está alimentando a algún tipo de ritual, o un ritual está alimentando ese cristal, parece un tipo de magia o tecnología extraña, habían cables por todos lados también. Sinceramente no tengo ni idea de lo que está pasando, pero mañana debemos llegar a aquel lugar y averiguar que es lo que pasa aquí exactamente, ¿Sería posible que tu padre supiera algo de esto?- Dije mientras me acercaba suavemente a la chica y me sentaba muy cerca suya.







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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Argwand el Miér 26 Mar - 22:01

De pronto, apenas me había volteado para oír un fuerte batir de alas y volteé para ver a Bethore volar hacia lo alto del bosque. Entrecerré los ojos al caerme varias hojas encima. ¿Se iba y me dejaba plantada? ¿Algo le había afectado o molestado? Rato mas tarde descendió en su forma humana. Su ropa se ajustó acorde a la transformación. Hubiera deseado ver su torso, pero bueno.. no se dio y cuando tocó tierra me pareció que trastabillaba demasiado. Sabía que transformarse requería un gaste de energía y me acerqué para que se sujetara a mí.
-Vaya... dije algo alarmada con preocupación-¿Te encuentras bien?... Mejor descansa-le comenté con una sonrisa buscando su mirada.

Mas tarde él se encargó de preparar un campamento mientras yo me encargaba de encender el fuego con mis manos, algo que fue muy sencillo para mí. Saqué de mi fardo una frazada no muy pesada y la tendí para sentarme allí junto al fuego mientras el preparaba para cocinar una carne quebía traído.

-No estoy seguro de lo que era, pero parecía ser algún tipo de cristal de energía imbuido por magia, no tiene sentido que esto se encuentre aquí. Tal vez eso está alimentando a algún tipo de ritual, o un ritual está alimentando ese cristal, parece un tipo de magia o tecnología extraña, habían cables por todos lados también. Sinceramente no tengo ni idea de lo que está pasando, pero mañana debemos llegar a aquel lugar y averiguar que es lo que pasa aquí exactamente, ¿Sería posible que tu padre supiera algo de esto?- me contó y se acercó. Le correspondí con una sonrisa amable para indicarle que no me molestaba que se acercara.

Por suerte había una piedra detrás, algo plana, por lo que saqué una frazada gruesa y la puse por encima doblada, y con espacio para mas de una persona. Quedaba a modo de almohada. Me recosté sobre ella cuando aun faltaba mucho para que la carne se cocinara. Apenas doblando las rodillas y apoyando los codos en el suelo. Podía mirar tranquilamente las estrellas. Sonreí y dije.
-Ponte cómodo, aun falta para que se cocine-

-¿Si mi padre sabe algo? Seguramente, pero todos sus proyectos.. son demasiado para mí. Podríamos ir. No estoy segura si pertenecerá a él, pero.. podríamos ir a echar un vistazo si deseas. No tengo muy buena relación con él y aún más cuando salvé la vida de quien no debía comenté.
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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Bethore el Miér 26 Mar - 23:46

La dulce joven me correspondió con una sonrisa amable a mi acercamiento, le guiñé ligeramente el ojo mientras me acercaba cada vez más, mientras pasaban algunos instantes en los que mi corazón se aceleraba más y más por tenerla tan cerca, ella sacó una frazada y se recostó en el suelo mientras miraba las estrellas y hablabá con una sonrisa en su rostro:

Ponte cómodo, aun falta para que se cocine-

-¿Si mi padre sabe algo? Seguramente, pero todos sus proyectos.. son demasiado para mí. Podríamos ir. No estoy segura si pertenecerá a él, pero.. podríamos ir a echar un vistazo si deseas. No tengo muy buena relación con él y aún más cuando salvé la vida de quien no debía.


La luz del fuego, cada pequeña chispa y esquirla saltando sobre nuestros dos cuerpos recostados en la piedra, la luz de las estrellas con la luna observando cada pequeño gesto y cada mínimo movimiento que haciamos, una ligera brisa de viento que hacía que su pelo se moviera tan suavemente como un baile de hojas de la más delicada rosa que crecía en aquel bosque, la tenue luz formada por la hoguera en la que se estaba cocinando la carne, no podía contener las ganas que tenía de estar cerca de Argwand, mis ojos empezaron a brillar como nunca lo habían hecho, la carne ya daba igual, durante un poco tiempo no importaba la misión, no importaba su padre, no importaba mi hermano, no importaba mi padre; sólo me importaba pasar esa noche con aquella chica, no podía resistirlo más así que lentamente dejé mi torso al descubierto y me acerqué de la forma más suave posible, no quería asustarla o obligarla a hacer algo que no quería hacer, la luz del fuego se reflejaba en mis hombros dejando en mi cuerpo una serie de contraluces que definían mi tronco superior. Sin poder contenerlo más, situé mi frente junto a la suya, muy muy cerca, mirándola fijamente a sus preciosos ojos, la luz del fuego cada vez era más suave y la noche era más cerrada según pasaban las horas, pero el brillo de las pupilas era más que suficiente, pasé delicadamente mi mano desde su cadera hasta pararme en su cintura realizando un pequeño vaiven con los dedos mientras acercaba mis labios a los suyos, pero, justo antes de llegar a tocar sus labios giré mi rostro hacia su oído y le susurré:

-¿Querrás contarme algo de la historia con tu padre? No es necesario que vayamos a hablar con él, descubriremos por nosotros mismos que pasa aquí, pero solo si tu quieres hacerlo conmigo, claro- Dije con una leve sonrisa en mi cara.

Me quedé quieto algunos segundos en esa posición esperando cualquier respuesta de la joven mujer, estaba nervioso, mi corazón estaba a cien y de la carne, bueno, de la carne ya no se sabía nada...yo ya no quería saber nada.


Varios momentos antes de estos sucesos yo había planificado nuestro plan de mañana, debíamos levantarnos pronto, recoger el campamento y aventurarnos hacía el extraño brillo que había visto esa misma tarde, todo debía salir bien, no debíamos ser vistos, no debíamos ser reconocidos, debíamos ser como dos fantasmas, pero así eran mis pensamientos mientras me acercaba a ella, tan invisibles como dos fantasmas, tan apagados como las cenizas de una hoguera inexistente, no pensaba en nada más, solo en ella.



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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Argwand el Jue 27 Mar - 2:21

El muchacho se acercó y de pronto su frente estaba junto a la mía. Sus ojos brillantes estaban tan cerca de los míos que si fijaba la vista en ellos, solo podía verle un ojo al centro y parpadeé.- ¿No estás muy cerca?-pensé. Me agradaba, sí, pero ¿no era muy pronto? Sonreí fingiendo estar sorprendida, haciéndome la inocente, de que pensaba que sólo él jugaba o me parecía algo normal. ¿Probaba que tan fácil era ante los encantos de alguien cómo él? ¿Sería igual con otras muchachas con las que quería aventurarse? ¿Sería una más de ellas? ¿Porqué no podía vivir y dejar estas preguntas de lado?... Simple, quería amar a un solo hombre de verdad en mi vida y ser amada de igual manera.

Llevó una mano a mis caderas y abrí un poco más los ojos, sonriendo, pero podían notarse mis nervios. Mis piernas se tensaron, al igual que mi torso, y el aire que respiraba no me parecía el mismo. Me resistí a mirar sus labios, de lo contrario quizá no pudiera detenerme. Se había quitado su cabeza, y su mirada era muy tierna, aunque no podía evitar que las mismas preguntas de recién regresaran una y otra vez a mi mente.

Levanté mis manos que estaban sobre mi abdomen, y pude tocar los de él. Estaban bien trabajados pero bajé las manos rápido. No deseaba pensar que me creyera una mujer fácil, ¡porque no lo era! Sus labios estaban demasiado cerca, si no se corría, ladearía yo mi rostro, conteniendo la respiración y soltando una leve sonrisa nerviosa. No quería que se sintiera rechazado o con ese orgullo tampoco de que se frustrara. ¿Aunque porqué me preocupaba eso teniendo las preguntas de antes? ¿No pensaba que lo que yo pensaba que él podría pensar, lo pensaría yo también de él?

-¿Querrás contarme algo de la historia con tu padre? No es necesario que vayamos a hablar con él, descubriremos por nosotros mismos que pasa aquí, pero solo si tu quieres hacerlo conmigo, claro-su aliento cálido llegaba la comisura de mis labios y mejilla.

Dijo… “¿hacerlo conmigo?” ¿Eh?, parpadeé un poco y traté de recordar su pregunta de nuevo. ¿Doble sentido…? Inspiré para responder lo más tranquila posible manteniendo una sonrisa.

-Mi padre es cruel…. - ¿si había dicho de “hacerlo conmigo” con el significado que yo pensaba a condición de descubrir esas piedras raras que él mencionó? ¿Eh..? No podía ser… traté de apartar esa pregunta de mí. ¿Por qué era tan mal pensada? Ser así no me había permitido conocer el amor nunca, pero sin embargo... ¿amor donde? Un día lo conoces, a la noche la cama, a la mañana siguiente un adiós para siempre… Maldición… el amor era algo… no sabía decirlo, era algo que debía nacer despacio… ¿o podía también de un día para otro? Bethore era muy agradable, pero no llevaba más de un día de conocerlo. ¿Y si trabajaba para mi padre para espiarme? ¿O era algún enemigo? Quizá no era probable… pero él no me conocía a mí. ¿Qué diría al darse cuenta que mi familia estaba marcada por la venganza recorriendo en nuestras venas? Llevaba un rato en silencio, mirándolo a los ojos y reaccioné rápido-Mi padre tortura elfos… es buen partidario de la magia negra y yo también. He hecho daño…-bajé la mirada levemente, recordando todo ese pasado donde había dañado a pueblos élfos, arrasando con fuego sus hogares, participando de los planes macabros de mi padre…
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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Bethore el Jue 27 Mar - 22:55

Durante mis delicados movimientos, ella parecía especialmente tensa y nerviosa, estuvimos callados en aquella posición durante algunos momentos hasta que se decidió a hablar, parecía muy pensativa, como planteándose muchas cosas sobre su actual situación, pasado o futuro:


-Mi padre es cruel….mi padre tortura elfos… es buen partidario de la magia negra y yo también. He hecho daño…-Dijo Argwand mientras bajaba la mirada levemente.

Después de esta pequeña conversación, aún estando tan cerca uno del otro y con las ganas tremendas que yo tenía de estar con ella, me vi obligado a levantar la mano de su cintura, alejar un poco mi rostro del suyo y quedarme simplemente recostado a su lado mirándola, intentando comprender su dolor mientras le acariciaba la mejilla suavemente y continuaba hablando:

-El pasado es el pasado, lo que importa es quién eres ahora, yo creo que algo debe de haber cambiado en ti, pareces muy amable y simpática como para hacer daño a tanta gente- Dije mientras la miraba con ternura.

Después de unos instantes me empezaron a venir pensamientos a la cabeza, en el fondo, ella no había querido hacer nada conmigo, tal vez había sido demasiado directo, no había sido capaz de controlar mis instintos, tal vez la hice sentirse forzada a hacerlo y por eso no había sucedido nada, o tal vez, simplemente, no despertaba en ella nada más que cualquier otra persona, pero eso ya se vería, no quería pensar en nada de lo que había sucedido aquella noche, debía volver a centrarme en la misión y olvidarme de la chica, aunque realmente me iba a costar teniéndola tan cerca.

Algunos minutos pasaron mientras yo miraba el cielo pensando en el paradero de los miembros de mi familia,  terminé comiendo algo de la cena que habíamos preparado, algo quemada, pero aún tenía sabor suficiente para mí, pronto amanecería y debíamos descansar algo así que me fui a dormir algo desanimado por todo lo que había pasado, mañana otro día sería.

Dormí tranquilamente hasta saciar mi sueño, aunque no era mucho, cuando desperté ella aún estaba dormida, me quedé mirándola algunos segundos y al levantarme me alejé algunos metros del campamento, aunque podía verlo perfectamente, sin previo aviso, una flecha pasó muy cerca de mi hombro, haciéndome un ligero rasguño y sin que pasara mas de un segundo una oí una voz y vi a un hombre cerca del campamento:

Dame a la chica que está contigo y tu misión habrá acabado, de lo contrario, os capturaré a ambos; si conseguiis vencerme, os daré algo de información os lo prometo, pero eso es algo tan imposible como una vida sin agua- Dijo aquel hombre con un rostro sádico.

Lo fácil hubiera sido entregarle a Argwand, irme a mi casa y olvidarme de todo lo sucedido, esto no tenía nada que ver con mi hermano o con mi padre, pero casi sin quererlo empecé a gritar esperando que la chica se despertara también:

No te pienso dar a esta chica, me importa mucho más que esta ridícula misión y no le vas a tocar ni un pelo!- Dije aquello en un tono enfadado, no sabía por qué ni cuando pero parecía que me había quedado realmente embobado por Argwand, sin embargo, no iba a dejar que le tocaran ni un pelo, aquella chica me importaba de verdad, pero yo no podía hacer nada contra un arquero y no quería transformarme en dragón porque terminaría matándolo, necesitaba algo de ayuda de la bruja.


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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Argwand el Vie 28 Mar - 4:06

-El pasado es el pasado, lo que importa es quién eres ahora, yo creo que algo debe de haber cambiado en ti, pareces muy amable y simpática como para hacer daño a tanta gente-dijo él recostándose a lado mío mientras acariciaba mi mejilla. ¿Porqué como si fuéramos novios…?

Me agradaba, era muy dulce y desearía estar acurrucada en sus brazos, pero… mis principios me hacían rechazar eso. Podía ser muy cruel con mis victimas, con la venganza, pero, me era necesario conocerlo más, o pasar alguna experiencia donde pudiera ver que era capaz de ver que realmente le importaba. Me conocía, yo era celosa, y obsesiva, pero nunca sin que me hubieran dado motivos para serlo. Todo, todo tenía motivos… Mis victimas… el porqué las dañaba… tenía mis motivos. Detrás de cada risa, se esconde algo oscuro, cada risa que parece placer y gozo al ver cómo de desangran los elfos… pues habían motivos y ahora con mucha más razón.

Giré mi rostro hacia él, fingiendo que sus  caricias me parecían normales, y le dije con una leve sonrisa.


-Todo tiene el porqué y si conocieras a mi padre, lo sabrías… es como si estuviera en todos lados…-mi vista pasó a las ramas que teníamos sobre nosotros, y miré si alguna ave había allí-Puede transformarse en un cuervo… Su hermano mató a mi madre a cambio de la vida de un elfo, y mi hermano se fue en busca de él, pero no sé si para pelear su poder y tomarlo  o destruirlo. Hace años que se marchó de casa, según mi madre, pero nunca más supe de él-comenté con aire serio y al terminar volví a mirarlo y sonreí despreocupada. El fuego nos calentaba bien a los pies, y saqué una frazada de mi bolso, apenas incorporándome y dándole la espalda un momento a Bethore, la saqué del fardo y la tendí sobre nosotros.


-No me agradaría amanecer resfriada… Y créeme que ni bien me toca un poco del frío, caigo en cama…-realicé una mueca como diciendo “es normal que me suceda” Saqué la carne ya cocinada de donde la cocinábamos, la puse en dos platos y le entregué uno a él, y puse dos cantimploras con hidromiel luego-Espero que te guste las bebidas fuertes…-reí y probé un bocado. No teníamos cubiertos-¡Mm! ¡Deliciosa!-exclamé luego de tragar el bocado y dedicándole una sonrisa. Estaba sentada con las piernas cruzadas y la frazada en mis piernas formaba una especie de mesa practica donde podía apoyar la bebida y el plato tranquila. Me atreví a observar su torso un momento breve, y luego su sonrisa. Me encantaba.


Más tarde suspiré cuando lo vi dormirse. ¿Se habría molestado o sentido rechazado? Bueno… quizá pensábamos distinto… El destino decidiría.

Durante la noche, el frío se volvió intenso, hasta que sin darme cuenta estaba demasiado cerca de él, acurrucada y él en la misma posición, y cuando abrí los ojos sintiendo su aliento, vi que estaba dormido. Yo me había acercado demasiado producto del frío. Sonreí en la oscuridad. Su aliento era reconfortante. Mis rodillas estaban pegadas a las de él y mis manos encogidas cerca de mi abdomen. Podía sentir sus manos también muy cerca, aunque no parecía tener mucho frío.

Me acalambraba toda estar así y no deseaba moverme, porque el frio entraba por cualquier hueco que encontrara. Me gustaba su aliento sobre mi rostro, cálido y abrigador. No me sentí tentada de besarlo, pero me encantó tenerlo tan cerca. Supongo que pasé la mayor parte de la noche despierta, por el frío que se colaba con el menor de mis movimientos y por la incomodad de la misma posición.


Hasta que el cielo aclaró y los rayos del sol abrigaron el lecho, donde el sueño me venció sin darme cuenta y pude acomodarme, manteniendo la posición fetal. Bethore se había volteado boca arriba después de que me dormí, me encontraría acurrucada tomando su brazo cálido, apoyando apenas mi cabeza sobre él y tocándolo apenas con mis manos, pero muy cerca, y con la frente apoyada en su hombro del lado externo, cubriendo mis orejas con la frazada. Si, las orejas se me helaban también y eso me había impedido conciliar el sueño en la noche.


-Dame a la chica que está contigo y tu misión habrá acabado, de lo contrario, os capturaré a ambos; si conseguís vencerme, os daré algo de información os lo prometo, pero eso es algo tan imposible como una vida sin agua-dijo una voz y abrí perezosamente los ojos. Bethore no estaba allí y lo lamenté, porque me había sentido muy cómoda…


-No te pienso dar a esta chica, me importa mucho más que esta ridícula misión y no le vas a tocar ni un pelo!-respondió el muchacho y me levanté de golpe para observar a quienes discutían. Tenía el cabello algo despeinado.


Me concentré haciendo levitar un montón de hojas doradas del suelo, que empezaron a girar sobre el extraño, cada vez de forma más rápida. Al sujeto le resultaría molesto y fastidioso, pero e propuse a ver cuánto tiempo aguantaba así, yo, con esa magia de la telekinesis. Sonreí levitándome del lecho y algunas hojas se prendieron fuego, unas pocas pero que no iban a quemar al extraño.

De a poco me acerqué hasta quedar al lado de Bethore y miré jactante a mi víctima. No podía perderlo de vista, sino las hojas caerían.
-Buenos días… pensé que dormirías un rato más…- dije con aire de lamentación pero sonreí y pregunté al extraño con enojo, y más aun que había interrumpido mi sueño-¿Crees que soy objeto que pasa de acá a allá?-
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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Bethore el Vie 28 Mar - 21:41

Después de haber pasado una noche realmente tranquila y cálida, me encontraba en una situación realmente difícil enfrentando a aquel arquero, mis habilidades eran principalmente cuerpo a cuerpo, no tenía nada que hacer contra alguien a distancia, pero entonces una serie de hojas doradas empezaron a bailar siniestramente alrededor de aquel sujeto, incluso algunas de ellas se prendieron fuego, mientras tanto, Argwand había despertado y parecía estar usando su magia para ayudarme, con una sonrisa dijo mientras mantenía la mirada fijada en aquel hombre, probablemente para mantener algún tipo de hechizo:

-Buenos días… pensé que dormirías un rato más…- Dijo la dulce chica con una sonrisa en su rostro, después de dirigió al arquero que seguía siendo molestado por aquellas hojas en llamas:

-¿Crees que soy objeto que pasa de acá a allá?-Dijo ella con un tono serio.

No pude evitar sonreír debido a la clase de fuerza de la que hacía gala aquella chica, había dejado al arquero fuera de juego durante unos minutos, y además al parecer no había hecho ningún tipo de esfuerzo, era realmente increíble. Después de quedarme algo abobado por los sucesos, volví en mi y pude reaccionar, rápidamente, espada y escudo desenfundados me dirigí corriendo hacia el sujeto, no con intenciones de matarlo, pero si con la intención de herirle lo suficiente como para que se rindiera y nos diera algo de información, cuando ya estaba apunto de asestarle un fuerte corte, otro cuerpo surgió de la nada y me empujó varios metros atrás hasta quedar al lado de Argwand:

-Hola bethore, cuanto tiempo sin verte, parece que has cambiado mucho- Dijo una voz masculina muy ronca.

Cuando alcé los ojos no pude esconder mi sorpresa, había visto a aquel chico varias veces en mi poblado, era el hijo de una de las conocidas de mi madre, es decir, que se trataba de un dragón como yo, pero no parecía tener nada que ver con esta historia, no sabía porque se encontraba aquí, además, algo oscuro se escondía en su interior, algo que yo podía notar.

Rápidamente, y sin saber casi como, tal vez por la distracción del nuevo sujeto, las hojas que rodeaban al arquero empezaron a diluirse y este pudo incorporarse; ambos hombres nos rodearon, el arquero quedó frente a Argwand y el dragón de mi pueblo quedó frente a mi, la bruja y yo, espalda con espalda, nos disponíamos a luchar contra aquellos sujetos, no sería tan fácil como nuestra batalla anterior.

Sin esperar a que la bella chica reaccionase me lancé de frente contra mi enemigo, sin mediar palabra, simplemente no iba a dejar que nos hicieran daño a ninguno de nosotros, las razones que tenían ya las descubriría más tarde, rápidamente desenvainó su espada y sacó su escudo y la batalla empezó, varios choques de metal contra metal, tal vez no una batalla demasiado veloz, pero cada uno de los golpes era de una fuerza tremenda. Debido al entrenamiento con mi padre fui ganándole bastante terreno, siempre había sido mejor con las armas que aquel chico pero, justo cuando me disponía a desarmarlo, dio un fuerte salto hacía atrás e inició su conversión en dragón, la forma de dragón completa de aquel chico era imponente, un dragón amarillo de al menos 4 metros de altura se alzaba frente a nosotros ahora y rugía con extrema fuerza; sin pensarlo dos veces se lanzó a por mi desarmándome por completo, fue un duro golpe que me estampó contra uno de los árboles del bosque, parecía que aquel dragón dorado iba a darme el golpe de gracia, entonces el cielo relampagueó con fuerza, era el momento de utilizar mi verdadera forma después de tanto tiempo, si no la utilizaba probablemente ambos moriríamos a manos de aquellos sujetos. Me tomé un tiempo para mirar como iba el combate de la bruja, parecía que pasaba dificultades pero que podía contra el hombre, seguidamente fijé mis ojos en el dragón amarillo, me levanté y cuando venía hacía mi mis ojos "explotaron" en un brillo tan impresionante como el mismo relámpago, después de tanto tiempo iba a volver a utilizar mi forma de dragón y la batalla pasaría a los cielos:

-No quiero hacer esto, pero tampoco quiero que esta chica salga herida por mi culpa-Dije realmente furioso.

Entonces se produjo el choque entre los ambos dragones, el combate continuaría hasta que uno de los dos cayera.


Dragón dorado:
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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Argwand el Sáb 29 Mar - 16:47

Bethore sonrió después de mi saludo de los buenos días y él se abalanzó contra ese montón de hojas que giraba veloz en torno al sujeto, pero de pronto apareció otro cuerpo que lo empujó devolviéndolo a mi lado. Lo sujeté del brazo para que no cayera y lo miré alarmada después de oír un saludo dirigido hacia él.

-Hola Bethore, cuánto tiempo sin verte, parece que has cambiado mucho-
-¿Tienes muchos amigos más para pelear…?-pregunté frunciendo el ceño, y girando a ver al extraño que tomó su forma de dragón. Puse mi espalda contra la del hombre arquero que se incorporó y me enfrentó mientras el otro a mi compañero. Él se había abalanzado contra el otro y dos dragones iniciaron su batalla y procuré salir a un lado para evitar que me dañaran con sus fuerzas extraordinarias. S su vez me volví a concentrar en las hojas y de a una o dos fui tirándole a mi rival para fastidiar que me lanzara alguna flecha.

Era un sujeto muy ágil mi rival, pero yo también era ágil con mi magia y fastidiaba sus movimientos con mis hojas encendidas en fuego que debía esquivar si no quería quemarse. También le tiré algunos montones de tierra hacia el rostro.
-¡Maldita bruja!-exclamó enojado el arquero. Bethore y su “amigo” peleaban en el aire pero no quise distraerme. Sin embargo, tanto uso de la magia ya me producía dolor de cabeza, por lo que decidí ir con movimientos pequeños con mi magia.

-Sí, ¡soy bruja y estoy maldita, es cierto!-me burlé y dibujé una sonrisa en mis labios, gozando de cómo el otro se irritaba. Parecía que con ms manos y brazos lanzaba cosas, pero todo era telekinesis. No eran movimientos muy largos o grandes, solo lo suficiente para darle de lleno con mis golpes a ese.
Dos, tres hojas envueltas en llamas, tierra o pequeñas ramas… y no dejaban tirar una flecha a ese arquero. Ya me divertía con este.

-¿Vas bien, Bethore?-
exclamé. Procuraba tener en un determinado radio a mi contrincante, y me movía en círculos hacia los costados a su par, sin dejar que se me acercara. Su irritación era cada vez mayor y me divertía burlándome. No hacia granes esfuerzo, así que gozaba mas esta lucha.

-¿Tienes refuerzos…? ¿O seguiremos así durante todo el día?-pregunté con ironía al arquero fastidiado y frustrado. Éste soltó un grito de rabia, maldiciendo no ser un brujo. Miré que no llevaba espadas y la mía estaba en mi cintura, descansando tranquila. No tenía deseo de usarla, con la magia me resultaba suficiente-¡Deja de llorar y ríndete, arquero bobo!-exclamé medio hartándome de tanto girar.
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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

Mensaje  Argwand el Sáb 5 Abr - 16:30

Off: Salgo del tema. Cuando regreses enviame mp a ver si continuamos
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Re: Un tiempo en Beltrexus, hojas doradas en el bosque [privado]

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