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Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

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Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Kalec el Vie 18 Abr - 20:09

El dragón lo había pasado realmente mal tras el encuentro con los hombres que lo habían emboscado a él y al cibernético, por suerte el dragón había llegado en poco rato a la ciudad, cada minuto había sido una agonía, pero tras recuperarse y pararse a pensar la distancia que había volado, se dio cuenta de habían sido poco más de 30 minutos. Por suerte el hospital de Lunargenta estaba preparado para todo aquello, cuando el dragón aterriza en la amplia entrada, enseguida es atendido por médicos o sanadores entendidos. Reconocen los síntomas de envenenamiento en el dragón y le administran un antídoto. Tras administrárselo y pasar a su forma humana, el dragón es transportado al interior del hospital, allí pasa varios días, según supo después, había estado tres días en cama, con fiebre y mal estar general pese al antídoto administrado. Por suerte el veneno no le queda ninguna secuela, ni física, ni mental. Tras conseguir algunas ropas de segunda mano, el dragón se abrocha el cinturón de su espada, el arma era lo único que se transformaba junto al joven a cambiar a su forma de dragón, mientras que el resto de indumentaria quedaba destrozada.

Tras salir del hospital, había ido a buscar el dinero necesario para pagar su cura, aún se sentía algo débil, pero al menos tenía la mente despejada y la recuperación física la ganaría con unos días más de descanso y buena comida. Después de regresar al hospital y pagar su deuda,  le devuelven la espada que le habían requisado, cosa absurda pues el dragón podría invocarla a voluntad, pero no quería que lo persiguieran por no pagar sus deudas. Luego se dispone a cumplir con le segunda parte de su plan, buscar a alguien que lo pusiera en contacto con Esdras o Chena he informar de lo ocurrido en aquellas ruinas del bosque. Lo primero era hablar con el tabernero donde se alojaba, quizás el tipo pudiera ponerlo en contacto con alguien, no podía quitar de su mente al cibernético, rodeado de enemigos. Suspira pesaroso y se frota los ojos, era un auténtico desastre, casi sería mejor que volver a su hogar y que se marchara de aquella maldita ciudad y abandonara la idea de vengar la muerte de su padre a mano de los vampiros.

En la taberna, el dueño le  explica que el cibernético había sido salvado por Chena y sus secuaces. Aquella noticia supone un enorme alivio para el dragón el cual no puede evitar que sus ojos se humedezcan de impotencia, una vez más, había fallado en su intento de convertirse en un dragón mejor. Sintiéndose abatido y derrotado, sube las escaleras hacia su habitación, donde pasaría encerrado el tiempo necesario para recuperarse por completo, y replantearse su marcha no solo de Lunargenta, si no, del propio Aerandir, y buscar otros continentes o mundos, donde poder convertirse en un dragón que trajera honor y gloria a su raza.


Última edición por Kalec el Miér 21 Mayo - 10:02, editado 1 vez
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Ansur el Vie 18 Abr - 20:35

En un estadía en la taberna vuelves a sentir los síntomas del veneno. ¿Tal vez tu herida está maldita? Había un brujo ese díam, y era algo lógico.

Quizá Kalec necesitara ayuda de un brujo, o un elfo, o un sacerdote. En medio de un sueño, una voz diría potente.
-En la próxima luna llena morirás, no hay lugar para cobardes en el mundo mortal-

El joven debía encontrar ayuda urgente, y no dejaría de sentirse con malestares que estaban a punto de dejarlo inconciente a todo momento.

Tenía 3 días antes de la luna llena.

Off rol: dije tema de rol, no post de rolo Kalec. Tu tema debe superar un m{inimo de 5 respuestas y debes buscar alguien que sea capaz de sanar.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Kalec el Vie 18 Abr - 22:58

Al dragón le cuesta un enorme esfuerzo levantarse de la cama, se había despertado hacía apenas unos minutos vomitando, con frío, la luz le hacía daño en los ojos y se sentía flojo, entre otros síntomas que seguramente tenía pero de los que en ese momento no era consciente. Sintiendo que le faltaba el aire, consigue levantarse de la cama y arrastrando los pies, baja las escaleras de la taberna, no se detiene a comer nada, pues sentía el estomago revuelto. Como si fuera a vomitar de nuevo, estaba sudoroso y su cuerpo desprendía un olor desagradable a enfermedad y debilidad. Tenía que buscar ayuda, y por suerte, no muy lejos de la taberna donde se hospedaba, había una tienda donde era sabido que los brujos iban a comprar objetos mágicos, ingredientes de hechizos y pociones y otros abalorios propios de su profesión. Se sentía desorientado, pero la suerte juega de su parte y llega ante la entrada de la tienda. Un sonido fuerte, producido por alguien que deja caer unos trastos metálicos en el suelo, le perfora los oídos, con un gemido, se tambalea con las manos en las orejas, y se apoya contra la esquina de una casa. Cae arrodillado y vomita ruidosamente mientras se sujeta el estomago con una mano, y con la otra sigue intentando calmar el dolor de sus oídos. La visión se le nubla por unos segundos, pero tras pasarse el dolor de los oídos y las arcadas, la visión se le vuelve a normalizar y consigue ponerse en pie apoyándose en la pared.

Entra tambaleante en la tienda, esta tenia los olores típicos de las herboristas y tiendas de magia. Había vitrinas bien cerradas y aunque todos los artículos estaban expuestos, estaban asegurados en vitrinas y armarios con rejas. Ver pero no tocar. Decía un cartel colgado del techo a la entrada de la tienda.

-¡Ayuda! ¡Necesito la ayuda!.- Pide con voz suplicante.- Pagare la suma que el brujo o bruja que me ayude crea conveniente...- Las fuerzas vuelven a fallarle y cae de rodillas, llevándose una mano al pecho, dónde sentía su corazón acelerado sin causa aparente.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Fiura el Vie 18 Abr - 23:28

Mi llegada a la ciudad de Lunargenta es reciente, por no decir que acabo de llegar y aun no sé que hacer primero. Por el camino he hablado con Eliae sobre la biblioteca de la ciudad pero antes creo que iré a una tienda de la cual unos magos de mi academia me habían hablado donde puedo conseguir ingredientes para mis conjuros y para la elaboración de pociones. Según me habían dicho la tienda esta cerca de una posada pero el problema es que yo no sé donde hay una posada en la ciudad así que voy a preguntar.

Después de preguntar a varias personas consigo localizar la posada y apto seguido la tienda la cual quería encontrar. Me acerco a la tienda tranquilamente y con una sonrisa marcada en la cara. Cuando llego a la puerta la abro para pasar dentro pero cuando la abro veo a un chico de pelo azul de rodillas en el suelo y una mano en el vientre. Me acerco a él y cuando estoy a su lado veo que tiene un aspecto febril lo cual significa que esta enfermo, muy enfermo. Me arrodillo a su lado para examinarlo mejor.

-¿Que te sucede?-Le pregunto.-¿Quieres que te ayude a llegar a donde te hospedas? ahí estarás mejor que aquí.

No sé lo que le pasa a este chico pero me sabe mal verlo ahí tirado con su mal aspecto y con el dolor de vientre que debe de tener, así que intento ayudarlo para que se levante del suelo. He de decir que cuando me he acercado a él no se puede decir que el olor que me ha llegado de e´l sea agradable pero esta enfermo y no quiero dejarlo no ahora que ya lo he visto.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Laschel el Sáb 19 Abr - 0:49

Llevaba ya meses frecuentando los alrededores de Lunargenta y hospedándome en la linde del bosque, pues mi escasa economía no me permitía pagarme una posada durante tanto tiempo. Había descubierto que la ciudad de los humanos era muy buena para el comercio, especialmente aquel que consistía en la compraventa de plantas medicinales y remedios aromáticos. La gente hacía mucho uso de las hierbas, bien para consumo propio o como ingrediente para fabricar pociones y conjuros, y el caso es que yo sabía exactamente cuándo y dónde recolectarlas. Mis casi noventa años de instrucción en los bosques de Sandorai junto a la familia Sardothien me habían enseñado a diferenciar cada planta y cada hongo, cada propiedad y cada efecto secundario. Los elfos teníamos un herbolario muy extenso, y aunque mis conocimientos no eran tan avanzados como los de mis progenitores o los de mis hermanos, me servían para ganarme la vida.

Fuera cual fuera el caso, había conseguido cerrar un negocio con cierta tienda en la ciudad especializada en vender ingredientes para pociones y conjuros: yo recolectaría varias plantas que ellos necesitaban y que eran especialmente difíciles de conseguir, y ellos a cambio me pagaban una suma de dinero menor a la que usualmente pagaban a sus proveedores habituales. Ambos salíamos ganando, y en ese momento dirigía mis pasos hacia dicha tienda para realizar una de mis entregas. La transacción se efectuó sin el mayor de los problemas y me giré dispuesta a abandonar el local, pero entonces un muchacho con muy mala pinta cruzó el umbral de la puerta suplicando ayuda. Una chica de largo cabello pelirrojo entraba justo tras él, siendo ella la primera en socorrerle. Yo, por mi parte, dejé que mis pies avanzaran sin pensar hacia él y me arrodillé rápidamente a su lado.

- ¿Qué ocurre? -apenas esperé contestación, pues yo misma noté que su palidez y su sudor no eran normales como para tratarse de un resfriado o una simple indigestión. Tomé su rostro con ambas manos y usé uno de mis dedos pulgares para levantar uno de sus párpados, quería verle las pupilas. Parcialmente dilatadas. Aquello no era nada bueno, y además estaba ardiendo- Escucha, puedo intentar ayudarte, pero necesito que me digas exactamente qué te pasa.

Era imposible dar un diagnóstico en tan pocos segundos y con tan poca información. Si conocía los síntomas o qué lo había causado, es posible que pudiese encontrar un remedio. ¿Que porqué quería ayudar al muchacho? Bueno, supongo que no podía quedarme de brazos cruzados viendo a cualquier ser vivo suplicar por ayuda, y más cuando en mi mano podía estar la solución. Pese haberme desprendido del apellido familiar, no cabía duda que un largo linaje de elfos sanadores seguía corriendo por mis venas, y aunque jamás me habían gustado las artes curativas, todos aquellos años de instrucción a regañadientes habían sembrado en mi un conocimiento que ya iba siendo hora de poner en práctica.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Kalec el Mar 22 Abr - 16:29

El muchacho parecía un joven de unos 16 u 17 años a lo sumo, estaba realmente pálido y sudoroso, todo su cuerpo temblaba de forma incontrolada y su mirada parecía ausente en más de una ocasión. Arrodillado en el suelo, no es consciente de lo que le rodea hasta que siente que una persona le toca la frente y le hace abrir los ojos.

-No…no estoy seguro…-logra balbucir entre labios laxos y pálidos, un hilo de saliva caía por una de las comisuras, sus ropas apestaban a vómito y cosas peores.

El cerebro del dragón tarda en procesar que se encontraban dos mujeres junto a él, una de cabellos rojizos, y otra de cabello castaño, en ese momento no sabe distinguir raza o posible profesión. Siente que alguien intenta ayudarlo a ponerse en pie, quizás la joven de pelo rojo, pero no puede, pues en ese momento le viene una arcada y vomita, pero no expulsa alimento alguno, solo amarga bilis de color negruzco.

-Cre…creo que me han maldecido mi señora…-dice el dragón estremeciéndose de dolor y sujetándose de nuevo el vientre con ambas manos.- Me hirieron hace poco con una flecha,en la espalda... tenía veneno…-sus palabras se ven calladas por un gemido de dolor y que obliga al joven a apoyar la cabeza en el suelo y hablar entre jadeos de dolor.-… he tenido un sueño esta mañana, una voz me dijo que moriría con la luna llena…- El joven parecía delirante, aunque en aquella afirmación parecía lucido.- Por favor, suplico vuestra ayuda… quitadme esta maldición… ¿hay alguna forma de poder acabar con esto?.- El muchacho había pasado la crisis, y alguna de las dos jovenes o las dos le ofrecían de nuevo su ayuda, lograría ponerse en pie.-Ten…tengo frío… vomito… creo que fiebre… sudores, las fuerzas me abandonan en cualquier momento… la vista se me nubla…-dice el muchacho, que se limpia los laxos labios pálidos con el dorso de la camisa que llevaba. –Parecéis mujeres sabías… alguna solución debe haber… -Al chico le temblaban las piernas, si no se había meado o algo peor encima, era porque su estómago no tenía alimento y poco líquido que procesar debido al vomito.


Última edición por Kalec el Jue 24 Abr - 20:44, editado 1 vez
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Fiura el Miér 23 Abr - 16:12

El chico al cual estoy ayudando no parece estar muy bien incluso puedo asegurar que esta peor de lo que yo me imagino pero antes de ayudarlo a que se levante veo como otra chica al parecer elfa se acerca a él y lo examina. Dejo que la chica elfa examine al chico y escucho con atención las cuatro palabras que dice costosamente. Luego intento ayudarlo a levantarse pero cuando lo esta haciendo se corba hacia delante y vomita en el suelo. Lo dejo de nuevo en el suelo ya que no parece sensato levantarlo ya que al parecer si lo movemos vomitara de nuevo seguramente.

Ahora el chico costosamente habla de que esta maldito y que necesita ayuda para quitarse la maldición antes de la próxima luna llena o morirá. Miro al chico preocupada ya que parece algo serio y ahora quiero ayudarlo mas que antes. También miro a la chica elfa con una sonrisa ya que al parecer ella también quiere ayudar al chico.

-Tranquilo yo te ayudare.-Le digo amablemente al chico.

La verdad es que sé de maldiciones y de como quitarlas aunque nunca he tenido que quitar ninguna ni me he ofrecido para hacerlo. Dirijo mi vista a todo lo que nos rodea para buscar algo con que ayudar al chico a moverse sin muchos problemas pero no me parece ver nada servible en este caso. Con una maldición floja vuelvo mi mirada hacia la chica elfa la cual ya le ha dicho al chico que puede ayudarlo.

-¿Sabes algo de maldiciones?-Le pregunto a la chica.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Marah el Jue 24 Abr - 20:21

- ¿Y qué te hace pensar que es una maldición?- pregunté desde el marco de la puerta en que me encontraba apoyada mirando la escena que venía escuchando desde hace un momento, el ruido de las quejas llamó mi atención mientras caminaba por la calle y ver a uno desplomado en el suelo fue suficiente para acercarme a ver qué pasaba realmente. La escena se componía por un joven, el que se retorcía en el suelo, una chica pelirroja y una elfa.. sin contar además del dueño de la tienda que los miraba sin saber si correr preocupado o gritarles por lo que habría sido cena del chico desparramada en su local. No voy a mentir y decir que quería entrar a abrazarlo y preguntarle "chico qué te pasa".. No, al contrario, no sólo no era asunto mío sino que el lugar hedía a vomito y no tenía pensado poner un pie allí dentro. Aun desde la puerta pregunte - ¿No sería mejor llevarlo al hospital o algo por el estilo? Este chico se va a morir aquí dentro - el dueño del lugar levantó la mirada de repente con cara de asustado y pude leer en sus ojos que una muerte en su local no le sería de beneficio alguno.

- La chica tiene razón.. deberíamos llevarlo a otro lado - miré aún cruzada de brazos desde la puerta como el hombre quería sacarse el problema de encima fingiendo preocupación. Sonreí apenas mientras asentía con al cabeza a lo que decía el dueño del lugar - Al hospital, tu casa o donde sea que estés hospedado - agregó.

Las otras dos chicas se veían muy dispuestas a ayudarlo y me pregunté si serían amigas o  alguna de ellas novia del chico agonizante o con intenciones de serlo, pues a mi parecer no podían estar tan preocupadas por un desconocido. - Conozco alguien que quizás sepa como ayudarte...- Agregué luego de un momento - Pero no lo hará gratis.. eso debes saberlo.. - me encogí de hombros - Lo siento chico pero la vida es injusta... Pensaba ir hacia allí por unas cosas.. si alguna quiere acompañarme...- terminé.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Laschel el Jue 24 Abr - 22:26

El hedor a enfermedad que desprendía aquel muchacho me hubiera dado un serio dolor de cabeza, pero estaba tan pendiente de su estado que apenas reparaba en la peste que nos rodeaba. Balbuceó algunas palabras y la muchacha pelirroja le ayudó a levantarse, pero sus rodillas le fallaron -muy posiblemente por las náuseas- y vomitó de manera casi inmediata. No me hubiera sorprendido de no ser por el color negruzco de las flemas.

"Bilis negra... Eso es malo... Eso es MUY malo" -pensé para mis adentros arrugando la expresión.

Ninguna gripe, gastroenteritis o enfermedad conocida te hacía vomitar un fluido tan oscuro, al menos que yo supiera, y empecé a considerar la opción del envenenamiento. Todo quedó aclarado cuando el mismo muchacho lo confirmó, apuntando que había recibido una flecha envenenada en la espalda que muy posiblemente estuviese maldita. Con frecuencia trabajaba con raíces o plantas venenosas, pero mis conocimientos eran muy básicos y me resultaba difícil, por no decir imposible, reconocer el tipo de contaminación al que me enfrentaba. ¿Semillas de ricino? ¿Hojas de adelfa? ¿Belladona? No, imposible... ¿Cicuta?... Sí, los síntomas que describía parecían ser los de una intoxicación por cicuta, puede que un compuesto algo más complejo, pero... ¿qué era eso de morir en luna llena? No tenía sentido, los venenos no actuaban según las fases lunares...

Fue en ese momento de divagación personal que una voz femenina sonó a mis espaldas, aludiendo a la pregunta sobre maldiciones que me había formulado la pelirroja. La muchacha en cuestión estaba apoyada en el marco de la puerta observando impasible la escena. No parecía especialmente motivada en acercarse a ayudar, así que regresé mi atención al chico.

- No sé nada sobre maldiciones -negué con la cabeza ante la pregunta de la joven pelirroja- Puedo tratar molestias o heridas físicas, pero todo lo que tenga que ver con magia negra... no tengo ni idea.

Me mordí el labio inferior algo preocupada, pues si aquello realmente se trataba de una maldición la cosa iba a complicarse bastante. Sabía quién podía tratarle, ellos podrían curarle en un abrir y cerrar de ojos, pero... qué va, imposible, aún el caballo más veloz tardaría una semana en alcanzar los bosques de Sandorai, y para ese entonces el muchacho ya estaría muerto. No; debía ser aquí y ahora, y el primer paso era examinar el origen del problema. Había dicho que la herida había sido en la espalda, así que me situé tras él y le alcé la camisa, lo justo para ver una mancha de color rojo oscuro a la altura de uno de sus omóplatos. Estaba prácticamente cicatrizada, pero aun así decidí palparla con las yemas de los dedos.

- ¿Te duele si apreto aquí? -pregunté. Quería comprobar la reacción del joven e hice presión en algunos puntos de la herida, hasta que noté algo fuera de lo común- "¿Qué demonios? ¿Qué es esto?" -presioné algo más fuerte, independientemente de si le dolía o no, y centré toda mi atención en el pequeño bulto bajo su piel. Aquello no era normal y no debería estar ahí.

Piensa Laschel, piensa... ¿Qué haría madre en esta situación?

- Iré a buscar algunas hierbas analgésicas y otras tantas anestesiantes, hay que bajarle la fiebre... y luego sacarle lo que sea que tenga en la espalda -miré a la muchacha pelirroja directamente a los ojos- ¿Puedes llevarlo a la posada más cercana? Creo que al viejo no le gusta que estemos espantando a sus clientes -hice un gesto con la cabeza en dirección al dueño de la tienda, y tras eso me levanté dispuesta a salir a buscar las hierbas. Antes de salir me acerqué a la chica que nos observaba desde el marco de la puerta, pues había mencionado algo sobre alguien que podría echarnos una mano- Si me pilla de camino, te acompaño.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Kalec el Vie 25 Abr - 11:41


La mente confusa del chico a veces se mostraba lucida y clara, otras se mostraba distante, como si tuviera la cabeza llena de lana, la fiebre y le provocaba escalofríos , sus oídos a veces se mostraban increíblemente sensibles y los dolores espasmódicos de sus músculos solo cesaban durante cortos periodos, que solían durar un rato para luego volver a temblar. Respiraba jadeante y se abraza el pecho sintiendo un frío intenso mientras las voces de dos.. o quizás tres mujeres surgían a su alrededor, entonces su visión empieza a aclararse y sus cuerpo deja de temblar, entrando en uno de esos periodos de relativo “bienestar” . Su mente capta la última parte de las palabras de una mujer que estaba en la puerta del establecimiento a donde había entrado tambaleándose. Su mirada de ojos febriles se vuelve hacia la mujer, los cabellos cortos y azules del joven estaban pegado en su frente y el sudor resbalaba por su rostro.

-Si podéis ayudarme señora…-dice entre jadeos, como si le faltara el aliento.- Pagare con gusto lo que creáis necesario…-dice con los dientes apretados, cuando siente que le viene una nueva arcada, por suerte esta vez consigue controlar el vómito. -Cualquier ayuda que podáis ofrecerme será bien recibida…-responde el joven frunciendo el ceño, había hablado a la mujer que había en la puerta, pero esta no había movido los labios, desorientado, mira alrededor y ve de nuevo a la mujer de pelo castaño y ojos azules.- Ah… -dice reconociendo que había sido ella la que había hablado, sobre lo de no saber de maldiciones pero poder tratar las molestias y dolencias de su cuerpo.

No tiene fuerzas para seguir hablando y toma un descanso para recuperar el aliento, cuando la mujer toca la zona enrojecida e inflamada, el joven lanza un grito de dolor como si le hubieran atravesado de nuevo con una flecha. Como respuesta a la pregunta de la elfa sobre si le dolía, la respuesta del joven fue un agónico grito de dolor y volver a vomitar bilis negra mientras que todo su cuerpo se estremecía, por convulsiones de dolor, su sudor era frío pero su piel estaba ardiendo. Mientras se recuperaba de aquel último ataque de dolor, el muchacho medio escucha las palabras de la mujer de pelo castaño y ojos azules, recuerda que allí había una persona más y sus ojos se vuelven hacia la chica pelirroja que se había preocupado por él de forma tan solicita.

-Me hospedo en una posada cercana… está subiendo un poco la calle…-responde el joven a la mujer de pelo castaño y ojos azules, con un gesto vago, mientras intenta ponerse en pie, buscando ayuda en la chica pelirroja.- Muchas gracias….-jadea- …por ofrecerme vuestra ayuda…-tose y se sujeta el pecho con el aliento entrecortado-… Me llamo Kalec…- Le dice a la joven pelirroja mientras buscaba su apoyo para poder mantenerse en pie.- Sé que no debo ser una compañía agradable…-trata de sonreír pero le sale una mueca de agonía.-… pero os pido que me ayuíes a ir a la mi habitación, os recompensare a todas por esto…-le asegura el joven, que apoyándose en Fiura, camina con pasos inseguros hacia la salida de la tienda, para ir hasta la posada que estaba calle arriba y llegar a su habitación dónde esperarían a que las otras dos mujeres regresaran con los materiales necesarios para ayudarlo.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Fiura el Dom 27 Abr - 16:21

El chico de pelo azul esta muy mal y cuando veo a la chica elfa tocarle la espalda y el chico gritar de dolor estoy apunto de gritarle que pare para que no le haga mas daño pero claramente con eso no ayudo en nada. De repente otra voz de chica llega hasta mis oídos entonces dirijo mi mirada hacia la puerta y veo a una chica a parada hablando que no parece querer acercarse a donde nosotros. Después de que la nueva chica hable escucho decir al chico que pagara lo que creamos necesario por ayudarle. "-Por dios yo no necesito que me pague por esto solo quiero ayudarlo y ya esta. Me bastara con un gracias y estaré contenta." pienso mirando al chico algo preocupada ya que sus cambios de estado me preocupan mucho.

Ahora escucho a la chica elfa decirme que si puedo llevarlo a la posada y esperar allí con él a que ella vuelva con unas hiervas curativas a lo que yo le afirmo con la cabeza. Luego el chico intenta ponerse de pie y se ayuda conmigo para conseguirlo mientras me dice que esta en una habitación en la posada y que se llama Kalec.

-Tranquilo Kalec yo te llevo.-Le digo sonriéndole un poco para ver si se anima un poquito.-Y me llamo Ana... Fiura.-Rectifico rápido.

Con Kalec de pie me paso uno de sus brazos por detrás del cuello y le ayudo a caminar hasta la puerta y luego por la calle hasta la posada. Nuestro paso por la calle es lento y de vez en cuando me toca detenerme para que Kalec se recupere de algunos de sus capítulos de mal estar. Al final y después de un buen rato llego a la posada donde el tabernero y todos aquellos que están dentro me miran extrañados al verme entrar con Kalec en tal estado. Ignoro todas las miradas puestas en nosotros y llevo directo a Kalec a su habitación y entramos dentro. Una vez dentro tiendo a Kalec con cuidado sobre la cama y voy corriendo a donde pienso que esta el baño. Al entrar en el baño me quedo algo sorprendida por lo grande que es pero rápidamente vuelvo a lo que estoy haciendo que es coger una toalla y mojarla en agua fría para ponérsela en la frente a Kalec. Cuando ya tengo la toalla mojada vuelvo con Kalec y se la coloco en la frente y luego me quedo de pie a su lado.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Marah el Dom 27 Abr - 23:00

- Pagare con gusto lo que creáis necesario…- dijo con esfuerzo el joven en el suelo. Lo miré unos segundos sin decir nada, evaluándolo a él y la situación aún sin moverme del marco de la puerta.  - Pues te tomo la palabra...- fue todo lo que dije a eso. No diría que me gustaba ver a alguien en esa situación, pero la realidad era que si me iba en este momento en unas horas ya lo habría superado. Pero considerando que realmente no tenía nada que hacer en las próximas horas y que de todas formas tenía pensado ir a comprar unas cosas, ayudarlo no me resultaría tan molesto después de todo.

La elfa accedió venir conmigo y antes de que saliera le pedí - Toma los aeros que tenga el joven pues tendremos que pagar si queremos que nos dirijan la palabra - En realidad no era tan así pero debía cargarle de importancia como para que ella tomara el dinero de una vez y poder irnos, sin tener que poner un pie dentro del negocio que cada vez olía peor. Me pregunté si ella podía respirar tan bien como parecía ya que tenía entendido que los de su especie tenían mejor olfato. Cuando ella salió comencé a dirigirme a la tienda del alquimista, que no creía que tuviera lo que estaba buscando pero quizás pudiera orientarme en donde sí y además, cabe destacar que el chico era precioso y cuando sonreía quería comprarle media tienda con tal de darle el gusto.

Poco después llegamos a la tienda y la campanilla de la puerta indicó nuestra entrada al local. Hacía como siempre bastante calor allí dentro pero en esta época del año era realmente agradable que así fuera. Apenas entramos no vimos a nadie en los alrededores y asumí que se encontraba en el cuarto de atrás donde solía trabajar todo el tiempo. Me recosté sobre la mesa de madera limpia y lustrada que lo separaba su lugar de atención al resto del local. - Aleeeec - llamé melodiosamente con una enorme sonrisa, la cual si era posible se agrandó cuando él salió corriendo la cortinilla que separaba los cuartos.

- Darcy... Que alegría verte.. verlas.. - agregó al notar que no venía sola "¿Darcy me llamaba con él?" me pregunté mientras veía cómo le sonreía a mi compañera. Entrecerré los ojos al verlo saludarla con un gesto de la cabeza, no sabia si la miraba porque era bonita o por simpático que era y sea cual fuere el motivo no tenía porque molestarme de ningún modo. Vamos.. no iba a negar que la chica era muy linda.. no vi elfo feo alguna vez y tampoco iba a negar que Alec me resultaba bastante atractivo, pero ello me hacía sentir estúpidamente culpable. Fruncí aún más el ceño y aunque esta vez eran otros los motivos, lo oculté mirando hacia mi hombro izquierdo un segundo.

- Dulzura, buscamos algo... Tenemos un amigo que está más muerto que vivo y necesitamos algo con que tratarlo. .. Él dice estar maldito.. no sé porqué pero en el hospital no saben tratarlo y asumimos que es cierto - lo último era mentira pero me serviría para que prestara más atención al asunto. Él me miró con clara confusión en sus hermosos ojos café mientras le relatábamos con la elfa los síntomas del muchacho. Alec rozó sus labios con sus dedos mientras pensaba y asintió para sí mismo pocos segundos después. Miré a la elfa y levanté ambas cejas mientras él se dirigía rápidamente al otro cuarto.

- Ya estoy con ustedes – digo casi gritando desde el otro lado – Necesito buscar unas cosas..-agregó esta vez más despacio y apareció nuevamente con varios libros. Los dejó sobre la mesa y comenzó a buscar en ellos, se detenía y tomaba nota en un papel. Cuando hubo terminado me extendió una lista de cosas, la primera era el nombre de un libro “Rituales” de Scott Summers y luego una lista de plantas y aceites, los cuales estaban subrayados. - Lo que tiene se puede contrarestar con estas cosas.. se deberá preparar una especie de ungüento que lleva todo esto – señaló los elementos mirándonos a ambas – Lo remarcado lo tengo en mi tienda, pueden comprarlo aquí o en otro lado pero lo necesito.. lo demás deberán conseguirlo por su cuenta.. lo siento.. no dispongo de eso en este momento..-

-¿Y el libro? - pregunté apresurándolo.

- El libro …- comenzó a decir algo incómodo – Pueden intentar con el viejo Davos si quiere prestármelo.. sé que si se lo pido yo es casi seguro que no lo haga pero si se lo pide alguna de ustedes para mí, quizás no se niegue... Lo siento.. es todo lo que puedo hacer.. además de preparar la poción o ungüento, como prefieran decirle. Pero se necesitan ambas cosas para que funcione... se debe leer un texto antiguo mientras se coloca en la herida limpia.. por separado no tienen efecto alguno.

- Bien – dije mirando la lista que acababa de darme. - Las cosas que tienes las compraremos.. yo iré por el libro y tú por las hierbas.. asumo que te sientan esas cosas.. por eso de ser elfa... no sé – me encogí de hombros – eso no es lo mío... no reconozco ninguna de estas. ¿Estás de acuerdo? - pregunté.


Alec:
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Laschel el Mar 29 Abr - 18:29

Me apenó un poco el hecho de tener que hurgarle los bolsillos al pobre tipo en busca de monedas con las que pagar su tratamiento -o lo que sea que fuésemos a buscar-, pues en otra ocasión simplemente me hubiera largado con el dinero, o habría cogido la mitad excusando que el precio había sido demasiado alto. Pero estaba moribundo y nos había pedido ayuda con las pocas fuerzas que le quedaban, no podía hacerle eso, no podía aprovecharme de su debilidad... y además que tampoco parecía ser una mala persona. En fin, da igual, aquella sería mi buena acción del día.

Seguí a la muchacha durante un par de calles hasta que por fin llegamos a lo que parecía ser la tienda de un alquimista. La reconocí, el dueño era un muchacho muy simpático que siempre atendía con una sonrisa amable en su rostro, o al menos así le recordaba las pocas veces que había ido a comprar alguna fruslería para mis estudios con las hierbas. Entramos y la muchacha enseguida le llamó por su nombre, dando a entender que le conocía personalmente. Eso sí, no pasé por alto el tono melodioso de su voz y cómo se le iluminó la expresión al verle acercarse a nosotras, y no pude hacer más que reír para mis adentros ante el coqueteo que se traía la chica con él. Era evidente; el hombre tenía su atractivo, así que le devolví la sonrisa y también le saludé con un suave gesto con la cabeza.

No tardamos en abordar el tema importante, y Darcy -así parecía llamarse mi compañera- procedió a relatar las bases principales del problema. Yo procuré describir los síntomas con todo lujo de detalles, desde el color del vómito hasta los sudores, la fiebre, los temblores, las náuseas, las pupilas dilatadas y el extraño bulto de su espalda, entre otras cosas. No quería dejarme nada, y también le hablé de la supuesta flecha envenenada. Pasados unos segundos, el muchacho regresó de la trastienda con algunos libros e indicaciones y una lista con varios ingredientes que debíamos buscar para preparar una poción. La lista la tenía Darcy, así que me incliné sobre su hombro y le eché un vistazo.

- Fácilmente localizables y reconocibles, no hay problema -asentí convencida tras haber repasado todas y cada una de las hierbas que necesitaba. Suerte que no eran especímenes muy extraños- Conozco al dueño de la herboristería que está cerca de la plaza, es casi seguro que tenga todo esto, y a lo malo puedo salir a buscarlas al bosque -luego miré a Alec- Si la poción no es demasiado difícil puedo prepararla yo misma, basta con que me expliques el procedimiento, las cantidades, el orden y los tiempos de cocción. Si tienes la receta por ahí sería perfecto.

Igualmente necesitaba hierbas para prepararle un calmante que le bajara la fiebre, y si podía elaborar dos pociones en vez de una, acortaríamos más tiempo y podríamos volver directamente a la posada. Confiaba en que el maestro Zengen tuviera todo lo necesario, era un herborista muy bueno y conocía más plantas de las que yo nunca llegaré a conocer. Aunque claro, de nada servirían nuestros esfuerzos si no conseguíamos el libro, y de eso se encargaría Darcy.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Kalec el Jue 1 Mayo - 11:26

Kalec siente como ayudado por alguien, sale al exterior de la sofocante tienda, donde la luz del sol lo ciega y le hiere la vista, obligándolo a cerrar los ojos con un quejumbroso gemido. Sus rodillas amenazaban por ceder a cada paso que daba y en más de una ocasión siente que debe apoyarse con casi todo su peso sobre la gentil joven que lo ayudaba a caminar por las calles. En más de una ocasión obliga a la chica que se había presentado como Fiura a detenerse. Una de las veces, debe pararse ante un barril de agua, puesto a disposición de la gente para beber y refrescarse, sujetándose en este, se echa agua en la cara con una mano mientras con la otra se echa agua en la cara. Tenía la visión borrosa y sentía que cada vez estaba más débil, pero parece que el agua lo despeja un poco.

-Per…perdonad que no sea, la mejor de las….-se echa a un lado para vomitar, pero su cuerpo ya no expulsa nada.- …de las compañías señorita Fiura… os compensaré, lo prometo…-dice el joven mientras de nuevo se acerca a ella para que lo ayudara a ir hasta su habitación de la posada.

El joven camina arrastrando los pies, sudoroso y con fuertes temblores, sus labios estaban pálidos pese al calor ardiente de la fiebre que consumía su cuerpo y sus energías. Una vez consigue subir a duras penas las escaleras y legar a la habitación se deja caer en la cama dónde la mujer lo pone, siente que lo coloca bien en la cama y luego los pasos ligeros y rápidos de la chica al moverse por la habitación. Permanece con los ojos cerrados, tiritando con temblores de la fiebre, cuando siente el paño húmedo y frio sobre la frente, se encoge un poco y abre los ojos vidriosos. Abre un momento los ojos y le sonríe, aunque su mirada desenfocada indicaba a Fiura que no la veía o al menos no muy bien. En los minutos siguientes, el joven de pelo azul caería en un inquieto sueño, donde esperaba la ayuda solicitada que nunca llegaba, en algún rincón de su mente racional, algo le decía que dos mujeres ya habían ido a por ayuda, pero esos pensamientos solo duraban unos segundos. Los sueños se llenan de horribles pesadillas, de monstruos a los que no puede hacer frente pese a usar todas sus fuerzas y que le clavan miles de finos cuchillos por todo el cuerpo, martirizándolo y torturándolo tanto física como mentalmente.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Fiura el Sáb 3 Mayo - 17:37

Kalec cierra los ojos y parece que se queda dormido lo cual creo yo no le sentara nada mal. Para no molestarlo y no estar de pie todo el rato me acerco a una silla que hay en la habitación y me siento en ella mirando hacia la cama para vigilarle. Mientras le observo por mi mente pasa rápido el pensamiento de que hacer para curar su maldición, es cierto que primero habría que saber que maldición le han echado y luego buscar la forma de remediarlo. Paso un rato en que todo esta tranquilo y Kalec parece estar descansando bien pero entonces lo veo agitarse y revolverse en la cama lo cual hace que me levante deprisa y me coloque a su lado sentada en la cama. Cojo a Kalec por los hombros par intentar que deje de moverse y después le susurro al oído con tono cálido y dulce.

-Tranquilo Kalec solo es una pesadilla nada malo te esta pasando.

No sé si esto lo calmara o no pero así lo espero solo falta que con su mal estado las pesadillas le hagan empeorar mas aun. Ahora que estoy a su lado me parece notar que Kalec tiene frío por lo que le cubro con la sabana de la cama para hacerle entrar en calor y para ver si así se tranquiliza un poco hasta que las otras dos chicas vengan con algún remedio para él aunque si esto le esta pasando por la maldición la única cura posible es eliminar la maldición. "-¡Ojalá tuviera aquí mi libro de maldiciones y remedios para estas que me regalo mi padre!" pienso en un momento en que recuerdo mi posesión sobre ese libro en particular y que ahora nos vendría de bien.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Marah el Mar 6 Mayo - 4:29

- No es un tema sencillo en realidad.. puedes hacerla tu si quieres, pero te estás arriesgando.. y a tu amigo en realidad - respondió Alec a la propuesta de la elfa.

- Bueno. Primero lo primero y segundo lo segundo. ¿No?- dije medio bromeando y medio intentando ponerme manos a la obra para buscar el famoso libro. - Bien, iré por el libro y volveré en cuanto pueda. Sugiero nos encontremos aquí - agregué mirando a la elfa - No se si querrás hacerlo tú o no... después de todos si se muere no lloraré mucho su ausencia - Eso era totalmente cierto pero podía tomarlo a broma si quería. Saludé con la mano a la elfa y guiñé un ojo al alquimista antes de salir. La campanilla de la puerta selló mi partida.

La calle se encontraba bastante vacía por lo que llegar al lugar del tal Davos no me tomó mucho tiempo. Me detuve frente a la puerta pensando qué decirle al hombre, no lo conocía pero me habían hablado de él, y no podía entrar como si nada. La fachada del local era bastante pobre para la fama que tenía pero no por eso no tenía un toque misterioso al mismo tiempo. Cuando ingresé la puerta chirrió exageradamente y asumí era un buen remplazo a una campanilla para avisar llegaba gente. No fue muy difícil encontrar al “famoso” Davos pues se trataba de un casi anciano hombre de larga y descuidada barba que, levantando la mirada de el andrajoso libro que sostenía, daba el toque final al excéntrico lugar que poseía. El negocio se encontraba abarrotado de cosas con plantas por doquier, asomando y creciendo por todos lados, mezclándose entre sí dando a un sector del lugar la apariencia de un exótico bosque, detrás de el anciano se elevaba una inmensa biblioteca repleta de libros antiguos que parecían caerse a pedazos en cualquier momento, todos en tonos oscuros pero de gran diversidad de tamaño, característica que conservaba también los frascos y potes que se acomodaban llenos de coloridas sustancias  en el costado izquierdo del local. El lugar parecía caerse a pedazos, pero si que tenía estilo.

El hombre carraspeó pues al parecer habían pasado mucho tiempo mirando el lugar, fijé mi vista en él y sonreí alegre. - Este lugar es asombroso – alabé mirando de nuevo hacia todos lados y me acerqué despacio a donde se encontraba él. - Lamento interrumpir su lectura... Pero he sido enviada por Alec.. - desvié la mirada hacia abajo y los lados intentando demostrar timidez o vergüenza. Cuando volví a mirar el hombre mostraba un gesto inalterable mirándome serio sin decir palabra por lo que continué  – En fin.. me ha enviado por un libro.. que dice que usted posee pero que seguramente a alguien como yo se lo preste con más ganas que a alguien como él...  - largué de repente. La realidad es que la imagen del lugar y la mirada de aquel hombre me desconcertaron y a veces simplemente largar la verdad podía resultar mejor que un montón de entramadas mentiras, además, para ser sincera, no era mi cuello el que se jugaba aquí por lo que podía tomarme la libertad de improvisar de esa manera. El hombre bajó el libro y ladeó levemente la cabeza .

- A ver.. dígame pequeña qué es lo que le han enviado a buscar. - Sonreí y extendí el papel en que se encontraba el nombre del libro de puño y letra del joven alquimista y el anciano sin tomarlo siquiera, lo miró y asintió. Se puso de pie y del tercer estante tomó un pequeño ejemplar cuya cubierta se cuero marrón desgastado y poco volumen no resultaban realmente muy...

- Impresionante... quiero decir.. no es la gran cosa.. creí que sería, no sé.. un enorme tomo con grabados dorados o algo así – dije sin quitar los ojos del ejemplar.

-¿Juzga el libro por su portada? - pregunto el anciano levantando una ceja – No debería... -

- Lo sé.. lo sé.. el interior y todo eso  – corté evitando el sermón -Es solo que, no sé, imaginaba otra cosa . - El hombre sin acotar nada al respecto, abrió el libro, buscó una página en él y abierto como estaba me lo extendió.

- Debes leerlo tú o alguna otra bruja – declaró en el preciso instante en que lo tomaba. El libro casi cae al suelo por la sorpresa que me llevé – También debes cuidarlo.. es bastante viejo como verás. - Miré al hombre fijamente completamente seria.

- Nunca dije que fuera.  -

- No necesito que lo hagas – llevó un dedo a su sien – veo sin ver... escucho sin escuchar.. y leo fácilmente a los demás – continué mirándolo sin decir nada pero en mi rostro se reflejaba una mezcla de furia y extrañeza – Nunca digo nada... no debes temer conmigo... pero tengo un don como tu tienes el tuyo pero el mío lo llevó aquí dentro – señaló una vez más su sien derecha. - Ahora vete y procura volver con el libro.. si lo vendes o algo lo sabré.  - No estaba segura de que decir o pensar ante ello, al parecer tenía alguna especie de don adivinatorio que había usado conmigo. Abracé el libro, abrí la boca para decir algo y la volví a cerrar para girarme y salir del lugar con el mismo sonido chirriante con que entré pero con muchas más dudas de la que creí también. Los demás no tenían porqué saber el detalle de brujo leyendo por lo que simplemente lo callaría y lo leería sin vacilar.

Me dirigí directamente hacia la tienda de Alec y al llegar pude notar que la elfa ya había llegado. Me sorprendí por su velocidad. Cuando ingresé y la campanilla dio el tono pude ver que se encontraba sola esperando, no había señal de Alec, pero al instante se asomó tras la cortinilla para ver quién había llegado. Me miró y luego al objeto que llevaba abrazado y sonrió. - Tardaré un momento.. pero no demasiado. No se preocupen – agregó y volvió a meterse al cuarto trasero del lugar.

Spoiler:
Offrol: Laschel, el último párrafo lo que hace en sí es decir que llegaste con las cosas para agilizar nuestra reincorporación con los demás. Pero comprendo que estoy diciendo de ante mano lo que tu personaje hace, lo cual en realidad no se debe. Por ello te digo que si tienes otra idea en mente, no te gusta como lo hice y quieres que lo edite o lo saque, me avises y lo haré sin problemas. Si estas de acuerdo puedes rolear que vamos al encuentro de los demás para no extendernos mucho más.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Laschel el Mar 6 Mayo - 19:34

- Está bien, supongo que tú eres el experto -me encogí de hombros aceptando sin problemas lo dicho por Alec, después de todo no me conocía lo suficiente como para juzgar mis habilidades con las plantas... pero yo tampoco conocía la complejidad de la poción como para arriesgarme a hacer experimentos cuando la vida de alguien estaba en juego. Aun así, me hubiese gustado aprender- Te traeré las cosas en tal las consiga.

Miré a Darcy cuando sugirió volver a encontrarnos en la tienda y asentí conforme, no sin antes preguntarme porqué demonios estaba ayudando si claramente no parecía muy motivada a salvar la vida del joven. En fin, no sé, a lo mejor esperaba alguna especie de compensación económica del pobre tipo, y tampoco podía culparla por ello. Fuera como fuese, abandoné la tienda tras ella y tomé una dirección diferente: el Herbolario Zengen. Y ¿qué mejor forma hay de llegar a un sitio que moviéndose en línea recta? Hice gala de mi acostumbrada destreza moviéndome velozmente entre las calles abarrotadas de gente, de vez en cuando atajando terreno por los tejados y azoteas para ir más rápido. Finalmente, y tras atravesar Lunargenta casi de punta a punta, llegué hasta el sector oeste donde estaba ubicada la pequeña tienda.

- ¡Zengen! ¡Zen! -le llamé, aunque como siempre no obtuve respuesta inmediata. Típico.

Los mostradores de exposición al público estaban llenos de bolsitas y ramilletes de hierbas secas, pétalos, raíces, hongos, polvos, aceites vegetales, ungüentos para la salud, semillas, especias, y libros didácticos sobre el correcto uso de las plantas y sus propiedades, todo muy ordenado y perfectamente clasificado. El maestro Zengen era muy meticuloso con sus cosas, incluso las hierbas que cultivaba él mismo en el invernadero de la trastienda seguían un patrón de crecimiento. Rara vez atendía al público -siempre lo hacía su hijo, aunque no vi al muchacho por ninguna parte y supuse que habría salido a hacer algún encargo-, por lo que siempre se encontraba en la trastienda cuidando de sus pequeños cultivos, o bien preparando algún mejunje para su posterior venta, o bien relajándose y fumando de su gran pipa.

- Necesito cogerte algunas cosas, ¿dónde guardas la raíz de luna? -había entrado en la trastienda sin ningún tipo de pudor.
- En el penúltimo estante del fondo, a la derecha -estaba sentado en el suelo sobre una esterilla machacando varias hojas en un mortero, y respondió sin inmutarse ni levantar la cabeza.

Spoiler:

Avancé con rapidez cogiendo varias cosas más por el camino. Había trabajado bastantes horas en aquella tienda como para saber dónde estaba cada cosa, aunque los especímenes más raros aún escapaban a mi memoria. Muchos de ellos no estaban expuestos al público, pues sus usos eran complejos y sólo debían venderse a aquellas personas conocedoras del correcto uso de la planta. En este caso, todas las que necesitaba Alec eran de uso específico.

- ¿Y las hojas de acedera? -volví a preguntar, moviéndome velozmente entre las estanterías a la vez que agarraba todo lo necesario.
- Encima de los tarros amarillos -volvió a responder sin alterarse ni un ápice. Me gustaba ser su aprendiz, y quizás por eso jamás cuestionaba mis motivos; era una de las cosas que me gustaban de él, que nunca preguntaba- Sabes que te lo descontaré de tu sueldo, ¿verdad? -añadió pocos segundos después. Sí, aquella era la contraparte; también era bastante severo y no perdonaba ni una.
- ¡Oh, venga ya! ¡Pensaba reponerte la mercancía más tarde! -protesté y me acerqué a él con cara de cachorro hambriento. Al final me iba a salir caro salvarle la vida al chico- Incluso te traeré tallos de hierba élfica, ¿sí?...
- ¿Hierba élfica? Mmm... -sabía que la hierba élfica era uno de sus puntos débiles, básicamente porque sólo los elfos podíamos recolectarlas sin dañar sus propiedades mágicas y no las comercializábamos con el resto de las razas. Pero bueno, una excepción de vez en cuando no haría daño a nadie, ¿no?. Aguardé impaciente su reacción, y sonreí abiertamente cuando le vi ceder a mi propuesta- Está bien... pero llévate una raíz de jengibre, para las náuseas es más efectivo si lo mezclas con el ajo.

Llegados a este punto apenas me sorprendía que fuese capaz de adivinar el problema con sólo mirar los ingredientes que había recolectado, y me abalancé sobre él para darle un gran beso en la mejilla.

- Gracias, eres el mejor -exclamé con bastante energía. El hecho de que no me descontase la paga era desde luego una muy buena noticia, pues aquellas plantas no eran precisamente baratas.

[ . . . ]

Tras pasar por la tienda de Alec y esperar a que preparara la poción milagrosa, Darcy regresó con el libro y ambas marchamos hacia la posada donde aguardaba el muchacho con la joven pelirroja. No fue complicado encontrarla, pues no estaba demasiado lejos de la tienda en la que se había desplomado. Apenas entrar le pregunté al posadero qué habitación ocupaba el chico, y tras subir las escaleras hasta el primer piso nos plantamos frente a su puerta.

- ¿Ya te has muerto? -comenté con tono bromista al entrar, era mi forma de decir "hola".

Dejé las cosas sobre la mesa y me acerqué a revisar el estado del muchacho: la joven pelirroja había hecho un buen trabajo colocándole un trapo húmedo en la frente, pero aun así comprobé que la fiebre seguía demasiado alta tras posar el dorso de la mano sobre su cuello. Aquello ardía como el mismísimo infierno. Sus pupilas continuaban dilatándose, y empecé a preguntarme si realmente podía vernos o su visión consistía únicamente en manchas borrosas que se movían a su alrededor.

- Te pondrás bien, no te preocupes -le aseguré, aunque nada garantizaba que fuera cierto. Ahora todo dependía de nosotras- Ten, tómate esto y bébelo despacio -le entregué un frasquito verde con un preparado que había cogido de la tienda- Es bastante amargo, pero evitará que expulses hasta las tripas y te calmará un poco la sensación de mareo. Has vomitado tanto que estás deshidratado -sonreí y le revolví un poco el pelo como gesto tranquilizador antes de alejarme de nuevo.

Regresé a donde había depositado mis cosas y saqué mi pequeño cuchillo de caza. El bulto de su espalda necesitaba ser extirpado antes de rociarle con la poción que nos había dado Alec, pues seguramente era eso lo que le estaba causando la infección.

- Necesito que se quite la camisa y se tumbe de espaldas -indiqué, esperando que alguna de las dos chicas le ayudase a darse la vuelta.

Por suerte había traído conmigo cierta planta venenosa cuyo gel paralizaba el músculo y lo hacía menos sensible al dolor, aunque eso no quitaba que fuese a dolerle... y mucho.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Kalec el Mar 6 Mayo - 20:47

Kalec yace en la cama, empapado en sudor , tembloroso y agitado por las pesadillas que lo martirizaban, por suerte siente unas manos firmes en sus hombros, una voz dulce y tranquila que lo calma y le permite de nuevo sumergirse en un sueño sin sueños.  Siente como quizás la misma persona lo cubre con una sábana y abre un poco los ojos, tosiendo un poco, con los labios agrietados, unas marcadas ojeras bajo sus ojos le dan el aspecto de que sus ojos se iban hundiendo aunque no fuera así. Mira a su alrededor, intentando enfocar la vista en Fiura cuando alguien abre la puerta de la habitación soltando una pregunta de bastante mal agüero, al menos en opinión del agonizante joven de pelo azul. No sabía cuánto tiempo habían estado las mujeres fuera, las recuerda vagamente,  de algo, pero no recuerda de qué, no puede incorporarse, pero antes de que su vista se enturbie, siente como una hermosa mujer de pelo oscuro se pone a su lado, la mira con atención unos segundos, las palabras de estas le suenan lejanas y su cerebro les cuesta un poco de procesar. Asiente para sí, más que a las palabras de la elfa, a la convicción de que a aquella mujer la conocía de algo.

-Gracias señorita…-dice con voz débil, apoyándose en un codo con esfuerzo para levantar un poco la cabeza. –No recuerdo vuestro nombre…-coge el frasco y se lo lleva a los labios, bebiéndose el contenido de varios tragos, cuando aún ella le explicaba que la poción era bastante amarga, cuando la traga tarda un par de segundos en reaccionar, poniendo muecas y sacando  la lengua.- ¡Puaj! ¡Agua, por favor!.- pide el joven a alguna de las jóvenes que estaban en su habitación.-Gracias… lo siento es que noto el estómago más asentado…-dice el muchacho que vuelve  a  tumbarse sobre la espalda.

El simple hecho de incorporarse para beber el contenido del frasco, lo había hecho jadear por falta de aliento. Cierra de nuevo los ojos, escuchando a la mujer rubia moverse de un lado a otro de la habitación, en la estancia percibe a una o dos mujeres más… La pelirroja Fiura y… ¿Quién sería la otra? La mente embotada del joven le decía que había alguien más en la tienda donde fue a pedir ayuda... Eso le hace pensar en cómo había llegado a su cama en la habitación de la posada, estaba bastante desorientado y confuso.

Escucha algo sobre quitar una camisa, eso le  hace abrir los ojos y girar la cabeza hacia un lado. ¿Quién se iba a quitar la camisa?... La respuesta le viene cuando alguna de las jóvenes, pues a él le resulta imposible por el agotamiento, siente como le corta o abre la camisa por el pecho y le dan la vuelta, el intenta ayudar dentro de lo posible, pero lo único que consigue es agotarse y gemir por el dolor de sus músculos doloridos. Siente como tras darle la vuelta, tumbándolo sobre el vientre, le terminan de quitar la camisa, trata de preguntar que hacían, pero solo logra balbucear algunas palabras ininteligibles, babeando un poco la almohada donde apoyaba la cabeza. Y por alguna razón las mejillas del joven se tiñen de rubor, podría ser causado por la fiebre o vergüenza, eso ya quedaba a criterio de las mujeres que lo estaban atendiendo.

Pese a la enfermedad y maldición que lo consumía, el cuerpo del joven se veía fuerte y sano, aunque sus músculos no estaban super desarrollados, si se marcaban bajo la piel ligeramente bronceada, los músculos se movían ondulando bajo la piel, excepto por la zona de la espalda, cerca de una paletilla, dónde tenía la marca de la cicatriz aun por curar y un ligero bulto.Por lo demás, cuando abren la camisa al chico, notan que su cuerpo no tenía mas cicatrices, se le marcaban un poco los pectorales y la "tableta de chocolate" del abdomen, cuando le dan la vuelta, los músculos de la espalda también están bien desarrollados, y se ven correcto excepto en la zona afectada ya descrita. La piel estaba sudorosa, pero fría al tacto y sufría continuos temblores.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Fiura el Miér 7 Mayo - 14:54

Parece que Kalec se ha calmado es por eso que dejo de sujetarlo para que no se mueva y lo que hago es quedarme a su lado sin decir nada. Durante unos breves segundos Kalec no se mueve y el silencio reina en la habitación, es entonces cuando le veo abrir los pero no parece. que consiga enfocar mi posición aunque estoy a su lado. De repente la puerta se abre y las dos chicas entran en la habitación aunque me parece un poco rara, ya que me parece una forma poco sensible de entrar en la habitación. Cuando la chica elfa se pone a examinar a Kalec yo me retiro un poco de la cama para dejarla trabajar bien y sin estorbamientos. La elfa le da algo a Kalec para que se lo beba, luego vuelve a donde a dejado sus cosas y nos pide a mi y a la otra chica que le quitemos la camisa y lo acostemos boca abajo. Me pongo al lado de Kalec y le obligo a incorporarse un poco para quitarle la camisa y cuando se la he quitado le ayudo a tumbarse boca abajo. Cuando le he quitado la camisa a Kalec y he tocado su torso desnudo he notado que está frío, sudoroso y tembloroso. Nada nas Kalec esta acostado como ha pedido la chica elfa me retiro de nuevo y aguardo a ver que sucede.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Marah el Jue 8 Mayo - 1:42

Alec hizo maravillosamente su trabajo y la elfa y yo nos dirigimos a donde estaba el proyecto a cadáver. Sonreí al alquimista al salir y me devolvió el gesto. - ¿Me regalas uno de esos para mi cumpleaños? - dije a la elfa apenas traspasamos al puerta hacia la calle – Un alquimista como ese – bromee y le guiñé un ojo. Poco nos tomó dar con el lugar donde el joven se encontraba. - A todo esto ¿Sabes como se llama al menos? .- pregunté a ella mientras traspasábamos el umbral a su encuentro. “Al menos aquí no apesta” pensé y era cierto, lo peor lo había dejado en el negocio y me imaginé que si fuera mío el local lo enfermaba aun más por las patadas que le hubiese dado por dejarlo en esas condiciones. - ¡Ja! - acoté ante su comentario al entrar y la codee despacio. Orejas comenzaba a agradarme.

La elfa pidió le sacaran la camisa y lo giraran y evidentemente no moví un músculo. Su otra amiga hizo lo que debía y lo ayudó en eso. Al parecer el chico tenía un cuerpo entrenado debajo de los harapos que le hacían de ropa que en algún momento serían camisa limpia y pantalón. Me pregunté si no sería humano pues el color de su cabello no era característica de ellos. El joven recuperaba el conocimiento de a ratos por lo que creía conveniente explicar cómo sería todo.

- Haremos lo siguiente: Para que funcione, la herida debe estar completamente limpia por lo que lamento comunicarte que te espera un momento difícil de ahora en más muchacho, cortesía de elfin – agregué señalándola con mis palmas abiertas hacia arriba. - Pero he aquí lo más importante, se deberá colocar sobre la herida una poción que no creo sea indolora.. De la cual te encargarás tu pelirroja – Me acerqué a la otra chica que mucho no hablaba y le di el frasco -Ten cuidado y no lo pongas todo de una vez pues mientras tanto, debo recitarle un poema para que te pongas contento. - dije dedicándole una sonrisa al chico. - Debo decir una especie de plegaria para que la poción tenga efecto, pues por separado no funciona. Pero no es tan sencillo, primero debes decirme tu nombre completo y si eres humano o no. Pues me ha dicho el brujo que no funciona de la misma manera con todas las especies.. Además debo hacerlo yo pues no es un idioma común y sólo a mi me ha enseñado como pronunciarlo. Pero primero dime sin mentir, pues es tu cuello el que está en juego ¿Cómo te llamas? ¿Eres humano? Y si no.. ¿Qué eres? … - Bien, no todo era cierto, pero él no lo sabía y en base a eso calcularía mi recompensa. No podía ser humano, tenía facciones algo átipicas a los nacidos sin magia alguna. ¿Sería brujo, lobo o dragón? Tenía la duda y era el perfecto momento para averiguarlo, corría con la absoluta ventaja de ser la única de todos ellos que había hablado con el anciano del libro y nadie tenía idea de lo que podía haber hablado con él, además de que si el chico se negaba podía morir por terco.

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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Laschel el Jue 8 Mayo - 21:32

Mientras Darcy se ocupaba de explicar al detalle el procedimiento tanto al chico como a la pelirroja, yo me concentré en cortar a la mitad el tallo de una planta conocida como 'anémona del pantano' por sus propiedades paralizantes al mínimo contacto. Su tallo era bastante carnoso por dentro, y al cortarlo desprendió una especie de baba espesa y transparente que era lo que aplicaría sobre la espalda del muchacho. Tuve mucho cuidado en no tocar la baba, pues si mis manos o mis dedos por algún casual se paralizaban, la faena iba a ser bien gorda. Y así, como quien unta mermelada sobre una tostada, usé el cuchillo para aplicar cuidadosamente el fluido en la zona del omóplato. Cabe destacar que el muchacho tenía muy buen cuerpo ahora que me daba cuenta, cosa que me sorprendió visto el aspecto demacrado inicial. Puede que fuese alguna especie de guerrero, o por lo menos, alguien que sabía mantenerse sano.

- No recuerdas mi nombre porque aún no te lo he dicho -sonreí con calma mientras seguía repartiendo la baba- Soy Laschel -al terminar limpié el cuchillo con un trapo y regresé a la mesa para coger algunas cosas más, como gasas húmedas con las que limpiar la herida y unas pinzas, y también para dejar margen de efecto al paralizante- Ahora sentirás un pequeño cosquilleo en la espalda, se te adormecerá durante unos minutos para que no te duela tanto.

Pese a ello sabía que le iba a doler, la anémona del pantano no era un paralizante tan fuerte como el inhibis -no tenía esa planta a mano, y aparte aún no dominaba demasiado bien su preparación-, claro que tampoco pensaba decírselo para no asustarle. Pero si podía reducir su dolor al menos en un 20% sería suficiente, era mejor que hacerlo en seco. Cuando todo estuvo listo, luego de que Kalec aclarase cierta información vital sobre su identidad necesaria para el conjuro, me arrodillé a su lado y limpié su espalda, retirando todo resto de fluido con el mismo paño que anteriormente había sido usado para humedecer y enfriar su frente. Tras eso volví a palpar la zona afectada para asegurar bien dónde cortar, decidiendo que lo mejor sería abrir de nuevo la cicatriz para sacarle el bulto por el mismo sitio por el que había entrado.

- Será mejor que no te muevas mucho, quiero hacerlo rápido -aconsejé, claro que era más fácil decirlo que hacerlo- Piensa en cosas felices -fue lo último que dije antes de hundir el filo del cuchillo en su carne.

Hice una incisión profunda, de unos cinco centímetros de longitud, en la zona donde se cerraba la cicatriz. Atravesé piel y músculos y una extraña sangre oscura empezó a brotar enseguida manchándome las manos. Sabía que no debía perder el tiempo, así que solté el cuchillo para tomar las pinzas de manera inmediata, y con una precisión clínica las introduje en la herida, usando la otra mano para presionar su omóplato empujando así el bulto hacia afuera, lo suficiente como para poder cogerlo con las pinzas.

- Shhh, ya está, ya está -apremié, extrayendo el susodicho objeto y dejándolo sobre la mesilla de noche. No lo identifiqué al primer instante, pero parecía una punta de flecha. ¡Con razón le dolía tanto!- Id preparando la poción y el conjuro.

Tomé un puñado de gasas y presioné sobre el corte para absorber la sangre, disminuyendo así la hemorragia y limpiando un poco algunas costras con pus que se habían formado en su interior. Me sorprendió el estado de necrosis de la herida; el veneno de la flecha había estado comiéndole la carne por dentro y estaba bastante extendida, de hecho me sorprendía que el chico no se hubiera muerto ya. Puede que no fuese humano. Fuera como fuera, aquel daño no se arreglaba con ni medicina tradicional, ni con sanación élfica... y era ahí donde entraba la brujería.

- Si la poción surte efecto, te aseguro que envolveré a ese alquimista como regalo y te lo mandaré por correo -comenté antes de retirarme para dejar sitio a mis compañeras, aludiendo a un comentario dicho anteriormente por Darcy. Ahora era el turno de las chicas, y de ellas dependía que el muchacho recuperase la vitalidad. Quién me iba a decir a mi que cooperaría con un par de brujas para salvarle la vida a un total desconocido a cambio de nada...
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Kalec el Jue 8 Mayo - 23:07

Tras unos minutos el joven, que había sido puesto tumbado sobre el pecho y desnudado de cintura para arriba, consigue identificar una tercera voz de mujer. Abre los ojos y ve tres manchas borrosas, que de vez en cuando se definían con más claridad y podía distinguir a las tres mujeres, aunque lo que más claramente distinguía el color de sus cabellos, pelirrojo, rubio y negro. La voz de la mujer rubia, o al menos él pensaba que lo era, no le terminaba de gustar, contenía cierto matiz de indiferencia, pero al menos estaba allí para ayudar. Las palabras de ella le sonaban algo lejanas y su cerebro tarda un pozo de tiempo en procesar la información, debido a la fiebre que consumía sus energías. Gran parte de lo que dice aquella mujer, iba hacia las otras dos chicas, de modo que se dedica a intentar escuchar, cerrando los ojos, pues incluso la luz que entraba por la ventana, aunque no fuera directa, le hacía daño.

-Mi…mi nombre es…-Jadea apretando los dientes cuando un temblor de los músculos le provoca espasmos de dolor.-… Kalecxhian Fogonar Areyu…-responde mientras tose un poco, al menos solo era tos, de no ser por la poción que le habían hecho tomarse, habría vomitado.- Soy… soy un dragón…- se pasa la lengua por los labios secos y agrietados.- …un Dragón Azul Elemental del Agua…- los ojos vidriosos se abren un momento, como si intentara enfocar de nuevo el rostro de las mujeres, no parecía que el joven de pelo azul estuviera mintiendo.

Siente entonces como alguien empieza a ponerle algo sobre la espalda, su piel ardiente estaba muy sensible y notaba el frio filo de un cuchillo, pero no cortaba, era como si le estuviera aplicando algo, que casi de inmediato empieza a provocarle como un cosquilleo, dejándole la zona un ligero hormigueo y un entumecimiento. Escucha que esta misma persona empezaba a hablarle. La atención del joven se vuelve hacia la elfa de pelo oscuro, que le habla de forma mucho más amable y en principio cree que con sincera preocupación.

-Ah… encantado…-dice el joven sin muchas energías cuando Laschel se presenta, pero tratando de esbozar una agotada sonrisa.- Si, ya siento el cosquilleo…- le confirma el joven mientras mira nervioso el cuchillo que la elfa limpiaba con un trapo.

Siente como se pone de nuevo junto a él, pasado unos segundos y le limpia la zona de la espalda donde le había aplicado algún tipo de producto. Pese a su débil estado, ya puede adivinar lo que pueden hacerle, aprieta los dientes y tensa los músculos de la espalda, pero apenas aguanta un par de segundos de tensión y los músculos de nuevo se relajan.

-Dadme algo para morder… un trozo de cuero o algo…-pide el muchacho, esperaba que le dieran algo para morder, de no ser así, mordería la almohada donde tenía apoyada la cabeza.

Escucha a la elfa decir que trataría de hacerlo rápido y que pensara en cosas felices… pero le es imposible pensar en nada más que el dolor de su carne al ser abierta en cuanto el filo del cuchillo se pone en contacto con su piel. El dolor era terrible, aunque el producto añadido había mermado en parte el dolor, no lo había hecho por completo. Kalec grita hasta quedarse ronco y perder la voz, por suerte sus gritos eran ahogados por el trozo de cuero o la almohada que mordía con fuerza. La sangre oscura mana de la herida y olía más, no era nada natural, la siente manipular la herida abierta, lo que le provoca grandes espasmos de dolor. Estaba tan agotado por la enfermedad que no tiene fuerza para luchar o defenderse, pero en cuanto le retiran el fragmento de flecha, o de punta de esta misma, todo su cuerpo se relajaba y suspira aliviado. Pierde el conocimiento durante unos largos segundos, pero después, al recuperarlo, se sentía ligerísimamente mejor. Por suerte el músculo no parecía muy afectado, y tras manar la sangre oscura, expulsando toda la maldición y el mal que contenía la herida, empieza manar la sangre de roja de color normal de cualquier ser vivo, o al menos la de un dragón. Escucha la voz de Laschel, al parecer aún no había acabado la extirpación del mal con que lo habían maldecido, esperaba que aquella poción de la que hablaba la elfa, terminara por expulsar todo rastro de la enfermedad que había estado amenazando su salud y su propia vida.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Fiura el Miér 14 Mayo - 10:43

Las dos chicas empiezan a tratar a Kalec mientras yo me mantengo quieta donde estoy observando esperando a que me den alguna indicación para ayudar en lo que sea necesario. Mientras sigo de pie mirando a las dos chicas que trabajan veo como la elfa le da algo a Kalec y la otra me entrega un frasco con un liquido el cual me dice que vierta lentamente en la herida de Kalec y que no lo haga de golpe.
-Vale.-Le digo a la chica.
Ahora que tengo la poción en la mano me espero a que la chica elfa la cual se presenta a Kalec, él cual acaba de decir que es un dragón azul, como Laschel. Yo sigo callada mientras Laschel empieza a abrir la piel de Kalec donde supuestamente tiene la punta de flecha aun clavada y cuando lo hace ya retiro la mirada para no verlo. De reojo veo a Laschel sacarle esa punta de flecha de la espalda a Kalec y después limpiar su herida con gasas. Ahora que su herida esta limpia me acerco a Kalec con la poción aun en las manos y me preparo para vertirla poco a poco mientras la otra chica pronuncia la plegaria para que la poción surta efecto.
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Marah el Miér 14 Mayo - 22:27

El joven respondió y me saltee olímpicamente la parte del nombre pues lo que verdaderamente me importaba era su especie. - Con que dragón tenemos.. ya sé cómo puedes pagarme chiquillo - dije mientas observaba como la elfa limpiaba su herida. Mi interés venía por el lado de los dragones de fuego pero  La realidad es que me hubiese gustado ayudarla pues siempre quise hacer algo por el estilo. No para ver sufrir a nadie, sino porque la sangre no me impresionaba y aprender a limpiar una herida de ese modo se veía interesante y ademas, uno nunca sabe, podría serme útil en algún momento.

- Pues te tomo la palabra  - respondía a la elfa mientras le guiñaba un ojo. Ya venía ojeando el libro mientras ella trabajaba y era bastante extraño todo su contenido en general. El hombre había marcado la página y si bien el texto no era muy extenso, su idioma era indescifrable, sin embargo si bien sonaría raro no era imposible leerlo. La otra chica tenía a su cargo la poción y mío era el relato. - Dragón.. luego de recuperado tengo varias preguntas que hacerte... El poema este o lo que sea que sea no es tan largo pero si está en otra especie de idioma.. - Miré a la pelirroja  - Bien chica.. debes tener cuidado de no volcar todo el contenido de una.. hazlo despacio así nos rinde lo suficiente.. yo haré … uno.. do... - comencé a contar cada uno de los versos de las dos estrofas que lo componían – haré ocho señas.. en cada una de ellas administrarán el contenido.. de forma que terminemos juntas ¿Has comprendido?  - Cuando la chica aseguró haber entendido mis palabras me dirigí al joven – Bien .. no te enamores de mí por este poema pues no creo que sea muy romántico que digamos  -bromee – Bien.. comenzaré – Y así lo hice, leyendo pausadamente y haciendo una señal al comenzar cada verso para que la pelirroja se encargue del líquido.


Jauh dari rumah gelap,
batang setiap pengunjung,
hanya doa dari ahli silap mata,
akan menjaga jiwa dan badan anda.

Bersihkan luka,
dibasuh kemarahannya,
memecahkan rantai,
dan membebaskan rohnya ke dalam cahaya.


Cada porción del liquído que rociaba en la herida emitía una cálida luz dorada cuya lumbre aumentaba a medida que me acercaba al final del rezo  o lo que fuere que sea eso, ya ni sabía como llamarlo a decir verdad. Cuando finalicé hice la octava y última seña al instante que cerraba el libro para que comprendiera que debía volcar todo su contenido y así lo hizo. La habitación se bañó de una luz dorada que fue haciendose plateada hasta desaparecer.. - Bueno.. creo que eso es todo.. ¿Verdad? Entonces.. ¿Tienes galletas o algo?  -
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Re: Recuperándose tras la batalla. Ideas lúgubres.[Cerrado]

Mensaje  Laschel el Lun 19 Mayo - 18:41

Me mantuve al margen mientras las dos brujas hacían lo suyo, procurando guardar silencio al tiempo que observaba una y otra vez las expresiones de dolor del joven dragón. Los conjuros y la magia negra nunca había sido mi terreno, y aunque ciertamente la detestaba, me sorprendió averiguar que también podía servir para ayudar a la gente más que para maldecirla. Supongo que no todos los brujos eran malas personas después de todo... en fin, tendría que replantearme mi visión sobre ellos después de este día, aunque eso no quitaba el rencor acumulado que mantenía sobre su raza. Me crucé de brazos y observé; la herida del chico había dejado de supurar sangre oscura y aquello parecía ser buena señal, sólo esperaba que el veneno o lo que quiera que fuese no estuviese ya demasiado extendido.

Tanto Darcy como... ¿Fiura había dicho que se llamaba?... iniciaron el procedimiento de verter la poción al tiempo que pronunciaban el conjuro en una lengua imposible de reconocer para mi, y poco a poco la herida pareció reaccionar al líquido. Al finalizar, lo único que rompía el silencio era la respiración incesante del muchacho.

- Supongo que ya está -asentí al comentario de Darcy y me acerqué de nuevo al chico para pasarle una toalla seca por la frente, retirándole el sudor y sentándome a su lado- Si dentro de tres días no te has muerto, espero que nos invites a una buena comilona -hice un guiño con el ojo a mis compañeras y sonreí con diversión, luego volví a mirar al dragón- ¿Me has escuchado bien? De esta no te libras, pienso vigilarte día y noche -dije con tono serio, aunque sin perder la broma.

Puede que la poción hubiese neutralizado el veneno, pero su herida seguía abierta. La punta de flecha había sido retirada y no quedaba nada más que pudiéramos hacer por él más que esperar, así que concentré parte de mi poder curativo en las palmas de las manos y tras una serie de plegarias mentales, empecé a acelerar el proceso de cicatrización de la herida.
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