La Herrería de Philip. (Libre)

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La Herrería de Philip. (Libre)

Mensaje  Philip Ecutauro el Jue Mayo 08 2014, 20:35

Philip llevaba ya varias semanas con su nuevo oficio, seguía en la casa de la señora que lo había contratado para cuidar de unos caballos que tenía, pero solo eran 4 animales y en media hora o poco más, solía tener las cuadras limpias y no tardaba más de 5 minutos en echarles el pienso y el forraje cuando tocaba de comer a los animales. El ecutauro ya se había fijado tiempo atrás que uno de los edificios del amplio patio, había sido en tiempo una herrería, de hecho aún conservaba varias de sus herramientas, la forja, el yunque, martillos y tenazas. El cuero del fuelle de la forja estaba podrido, pero era fácil de reparar. Había hablado con la mujer que le había dado el trabajo de mozo de cuadra para abrir la forja. Esta daba por un lado al patio interior y por la otra daba a la calle. El ecutauro pasa la primera semana preparándolo todo, limpiando, reparando el fuello y las herramientas, consiguiendo algunas nuevas, desatascando la chimenea y pintando la fachada de la herrería que daba a la calle. Lo que más trabajo le cuesta es el nuevo cartel de la herrería, se pasa varias noches en vela, pensando en un nombre adecuado. El aun no tenía el título de maestro, al menos no lo tendría entre los suyos, pero ya sabía que era mucho más habilidoso que muchos humanos de la ciudad que se llamaban a sí mismo, maestros herreros. Por fin da con un nombre que le parece adecuado, Herrería “El Caballo de Acero”, pues al fin de cuentas todo el mundo lo empezaba a llamar el “chico caballo” y aunque tampoco era el mejor nombre, no tenía pensado quedarse más que unos meses para ganar el dinero suficiente para poder costearse el viaje de vuelta a su hogar. Le había costado un poco encontrar quien le abasteciera de todo lo necesario para poner en funcionamiento el trabajo, el mismo tenía que ir a buscar algunos de los materiales. Por suerte, en dos semanas más, había tenido abierto su negocio. El cartel era de hierro forjado, era un trabajo de artesanía exquisito, mostraba a un poderoso ecutauro, Philip se había inspirado a su padre, dando forma en un yunque a una espada, el nombre estaba echa con letras, por encima y por debajo de la forma del ecutauro. Lo que solo se podía ver de noche, es que las letras se “encendían”, ardiendo por dentro y dejando escapar la luz por cientos de pequeños agujeros por todas las letras. Ya tenía varios encargos por parte de otras tiendas, para crear letreros similares.

La herrería tenía una amplia entrada y junto a esta había un enorme ventanal que mostraba al ecutauro trabajando los metales y donde tenía algunas piezas expuestas en un pequeño expositor. Un par de dagas con sus fundas, un juego de copas de acero, herraduras de varias formas y tamaños, unos brazaletes adornados con motivos de enredaderas en los bordes, y un par de juguetes, un pequeño pájaro de metal que se le daba cuerda y daba saltitos y un joyero que era una caja de música, al abrirlo ascendía un pequeño tiovivo con diminutos caballos, y sonaba una bella melodía, era su mejor obra hasta el momento.

El ecutauro se encontraba entonces creando uno de los carteles que le habían encargado para una panadería, el martillo de herrero subía y bajaba, golpeando el hierro provocando cascadas de chispas que caían sobre el suelo de arena. El ecutauro solo llevaba su mandil de herrador, hacía calor en la forja y su pelaje era como la mejor ropa de abrigo. De modo que solo se ponía el taparrabos por cortesía a sus clientes, pues el mismo mandil podría servirle de taparrabos. Su cuerpo había ganado en musculatura desde que se dedicaba a la herrería. Los músculos se marcaban bajo su piel, húmeda por el sudor, al menos allí donde el mandil permitía que se viera algo. Estaba medio de espaldas a la entrada, de modo que si alguien entrada a la tienda o se paraba en la calle para mirar desde la ventana el expositor que tenía puesto, lo viera. Tras sumergir el hierro que tenía forma ovalada, en un cubo de agua, y que formaría el reborde del letrero. Hace una pequeña parada, deposita la pieza en una mesa de piedra, ennegrecida por los objetos calientes allí depositados, tanto por él como por el anterior dueño de la herrería. Quitándose la parte superior del mandil, dejándoselo a modo de faldón. El ecutauro toma asiento en una robusta silla y da un largo trago de un odre de agua que estaba colgado en un clavo de la pared. El borde no estaba nada mal, tenía forma de espiral y cuando estuviera listo, podría encenderse por dentro, de forma que rodeara el nombre de “panadería” y la forma de una mujer sacando hogazas de pan de un horno que ya tenía también forjado. De momento no tenía muchos trabajos y por aquello no podría cobrar mucho pues era solo hierro, si fuera acero podría cobrar más, pero al menos con aquello podría ir ahorrando. La señora ya no le pagaba, pero tampoco le cobraba nada por tenerle “alquilada” la herrería. Solo esperaba que alguien pronto le encargara armas, armaduras o que se interesara por ejemplo por el joyero/caja de música por el que podía pedir unas cuantas monedas.
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Re: La Herrería de Philip. (Libre)

Mensaje  Dye el Lun Mayo 12 2014, 20:08

Era momento de ampliar mi panorama sobre los territorios de aquel mundo virgen. Lunargenta y la base de los de mi tipo ya era demasiado poco para que sus simples rutinas me siguieran alimentando. Pero ahí afuera había cosas con las que no había lidiado… y aunque mi cuerpo era arma suficiente para cualquier batalla prefería ir con algún apoyo extra, además de que me serían necesarias ciertas herramientas para cuando mis raciones prácticas, proteínas  y demás cosas se terminaran e incursionara en la caza.

Una herrería en lugargenta, me había recomendado un borracho dentro de esos lugares de mala muerte que solía visitar para ahogar mi garganta en licores. En el capricho de mi nueva aventura dudaba que pudiera tener alcohol en las cantidades que acostumbraba, pero eso ya sería algo de lo que me preocuparía cuando sucediera. Por hora, el asunto era obtener un par de armas.

Entre en la dicha herrería, en donde una figura humanoide trabajaba el metal con afán y concentración. Fruncí la entrecejo, cuanto tiempo hacia que en mi mundo esa forma de trabajo se había extinguido?, ¿Cuánto hacia que los objetos habían dejado de poseer esencia y corazón, quedando solo unas piezas frías y sin sabor, así como yo mismo? Hacía mucho.

Pero ahora estaba aquí, podía recuperar el valor de ciertos rituales y sensibilidades… por qué no? Al menos, jugaría ese juego por un rato, aunque dudaba que el placer fuera duradero.

Me entretuve observando los artefactos que estaban a la vista, las armas más visibles consistían en dagas, cuchillos y espadas.  Quería cosas pequeñas, me sentiría como un estúpido caminando por ahí con una aparatosa espada a la cintura, no iba conmigo. Luego de unos minutos de contemplación detenida me decidí, y viré hacia el ser que yacía sobre la fragua para encontrarme que estaba acompañado por un hombre con labios llenos de un rojo húmedo. Alce mi rostro con la misma expresión inquisidora que era mi mascara constante, y me acerqué unos pasos, pues a mi distancia no podía escuchar la naturaleza de sus palabras.

-Herrero!- pronuncie fuerte e imperativo, quería realizar rápido lo que había venido a hacer.
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Re: La Herrería de Philip. (Libre)

Mensaje  Philip Ecutauro el Lun Mayo 12 2014, 23:33

El ecutauro estaba comprobando su trabajo tras dar unos tragos de agua, cuando ve entrar en su tienda a un hombre o más bien humanoide, pues nada más verlo, con aquellos brazos y piezas de metal, se sabía que no era un humano. El joven ecutauro agita inquieto su cola equina mientras se pone en pie, no había oído muy buena historias sobre los bios, sólo esperaba que fueran historias exageradas o falacias inventadas por la gente de mente estrecha que no aceptaban a otros que no fuesen de su propia raza y especie.

No se lanza al momento sobre aquel hombre máquina, si no, que lo deja observar el trabajo de las piezas que tenía en los mostradores y algunas por las paredes de la vieja herrería. La mente del ecutauro trabajaba rápidamente en una posible explicación de porqué una criatura como aquella, entraría en su humilde herrería, aunque se creía capaz de hacer casi cualquier pieza de metal, fuese del metal que fuese, le llevaría un tiempo si aquel hombre le pedía engranajes o algunas de las extrañas piezas que le habían explicado que usaban los bios. En la herrería no había nadie más, solo el biocibernetido y él mismo.

-¿Si señor? ¿Ha visto algo de su gusto?.- Pregunta el joven ecutauro solicito, no se mostraba tampoco zalamero, pero si educado y amable.

El sudor cubría el cuerpo del ecutauro, él sabía que su olor no era agradable, aunque más de un humano estaba meses o años sin bañarse, mientras que él lo hacía casi a diario, pero ya llevaba varias horas trabajando, y no podía evitar olor a sudor equino, de modo que mantiene unos pasos de distancia con el hombre, aunque si este se acercaba a estrecharle la mano, el ecutauro lo haría con gusto. Mientras tanto espera paciente a que el bio le diga si quería algo que hubiera visto o realizar un encargo.
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Re: La Herrería de Philip. (Libre)

Mensaje  Dye el Mar Mayo 13 2014, 02:01

Mi figura en general no delataba mi naturaleza mecánica a menos ante los ojos de un buen conocedor, o alguien con un olfato privilegiado que distinguiera el aroma frio del metal que constituía mis brazos, la única parte artificial visible en mi cuerpo de hombre. Además de que vestía siempre una gabardina de piel negra bastante amplia que bien cubría mis brazos, y guantes del mismo material en mis manos.

Aunque por la mirada que me devolvió el ser frente a mí, me pareció que adivino mi estructura. Arquee una ceja y fui por completo a la barra de atención que dividía el lugar de exposición y el taller de trabajo del hombre bestia.  –Muchas cosas en realidad… pero para serte honesto no conozco un bledo de estas armas.- En mi vida en la otra “dimensión”  tuve amplio entrenamiento con armas blancas, pero la forma de los cuchillos y dagas que ahí yacían variaban mucho de las que  recordaba en mi mundo, además de los austeros arcos de madera, las espadas de una y dos manos que nunca había sostenido.

Tome una daga, con filo recto, mago delgado también recto con una guarda un tanto ornamentada. La puse sobre la mesa y observe al hombre bestia invitándolo a acercarse a mirar. –Quiero 4 piezas de este tamaño, pero que su filo sea curvo de un lado, estas partes de metal ornamentado… no me son útiles- indicaba que la guarda se removiera por completo –y que el mango sea tan grueso como la hoja  sólo que, parto esta noche y no planeo volver en algún tiempo.- esperaba haber sido lo suficientemente explicativo, estaba describiendo un arma como la que hubiera conseguido en su antiguo arsenal.

-¿Que tan rápido eres?- pregunté en ese tono monótono y serio en el que pronuncié mi descripción. No pude evitar ponderar mientras observaba al ser frente a mí, si su habilidad daría para crear otra clase de cosas que se ajustaran a las piezas de mi cuerpo. Pero eso era trabajo de otra naturaleza… lástima que los bio cibernéticos de mi zona, no contaran con esa clase de conocimientos aun viniendo de las otras dimensiones.
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Re: La Herrería de Philip. (Libre)

Mensaje  Philip Ecutauro el Mar Mayo 13 2014, 12:53

El ecutauro se coloca la parte superior del mandil, ajustándoselo tras el cuello, tenía las crines recogidas es una dragonera (trenza ajustada al nacimiento de las crines del cuello.) y la cola recogida, aunque algunos mechones ya se habían soltado. Se pone tras el viejo mostrador de roble, de superficie pulida de las veces que se había limpiado con esmero. Había antiguas tallas en la madera, que adornaban el lugar, un poco austero por la falta de decoración que no fuera el resultado del trabajo del joven hombre bestia. Asiente agradecido porque le hubieran parecido atractivas o al menos de su gusto las cosas que había contemplado, siempre subía la moral y el orgullo cuando alguien apreciaba el trabajo que se había realizado. Observa la daga que el hombre había elegido entre el muestrario, escucha atento a las palabras de este, con el ceño ligeramente fruncido por encima de los intensos ojos verdes y las orejas equinas “mirando” hacia el cliente, demostrando que le estaba prestando atención.

-Bueno, tengo algunas dagas como pide, solo le falta que le ponga el cuero de la empuñadura…-dice el ecutauro, mientras se aleja un poco, hacia un armario viejo y saca del lugar, un par de dagas, de hoja curva y el mango de madera oscura.

Era lo que pedía el cliente, excepto por que la guarda estaban ligeramente adornadas, solo con unas runas o símbolos.

-Si no son de su gusto estas dos dagas, haré cuatro tal y como me pide, si no, solo haré dos con las instrucciones que me ha dado.- dice el joven ecutauro dejando las dagas sobre el mostrador para que el bio pudiera examinarlas.

Las dagas estaban enfundadas en vainas de su tamaño, de cuero marrón oscuro y con una hebilla para ponérsela al cinturón.

-Si sólo tengo que hacer dos, para primera hora de la tarde, las tendré listas…-Se rasca una mejilla pensativo.- Si son cuatro, creo que las tendré para antes de la hora de cerrar, es decir, para cuando empiece a oscurecer… No quiero realizar un trabajo chapucero por darme prisa en mi trabajo.- Se disculpa el joven ecutauro, por si al individuo le parecía que era demasiado tiempo de espera.- Le aseguro que mis armas no le fallarán, si les da un cuidado regular, afilarlas de vez en cuando, es muy difícil que la hoja se rompa, aunque golpee metal contra metal o incluso contra una roca.- dice el ecutauro seguro de sus palabras.

Las manos del ecutauro, indicaban que no solo manejaba el martillo y herramientas de la forja, si no, espadas, dagas o si el bio era buen observador, el arco. Había un arco colgado al fondo de la estancia, era evidente que no estaba a la venta y aunque estaba bellamente decorado, se notaba que no solo era un arma decorativa.
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Re: La Herrería de Philip. (Libre)

Mensaje  Dye el Mar Mayo 13 2014, 19:25

Percibí en los ojos del hombre bestia un sutil brillo de orgullo por el trabajo bien realizado reconocido, nunca me había tomado la molestia de aprender con toda norma las artes de esas armas, pero no lo lamentada. Como trabajo artesanal, todo en ese lugar irradiaba habilidad.

También me sentí complacido por la atención que presto a mis palabras, no todas las personas con habilidad para crear estaban tan dispuestas a que alguien les pidiera extensas especificaciones. Lo miré alejarse y volver con un par de dagas en las manos, cuando las dejo sobre la mesa me tome la libertad de desenfundar rápidamente, y con mi mano derecha probar como se adaptaba la figura a los movimientos.

La pase entre mis dedos y la empuñe en tres direcciones, todo esto en un par de se segundos para luego terminar clavándola en el mostrador por pura inercia. –Perfectas- dije por entero satisfecho, no era fielmente parecida a los artefactos de mi pasado, pero estas dagas tenían algo muy particular, casi sentía que me había dado ese mango su permiso para empuñarlo. Una daga era de por si ligera, pero esta tenía un equilibrio que la hacía parecer una extensión de mi propia mano.

A decir verdad la manera profesional en la que se expresaba estaba llena de seriedad, seriedad que yo nunca tuve para mi trabajo aunque bien lo hiciera, y pese a todo,  me agrado. Asentí sólo una vez, con un movimiento leve y contundente, las condiciones me parecían aceptables, ya tendría oportunidad de comprobar todo lo demás.  

En silencio busque a mi alrededor un banco para sentarme, cosa que el peculiar herrero no había imaginado seguramente. Había salido de la base abandonando el cuarto que alquilaba con una deuda, no podía volver ahí, y perderme en las cantinas y tabernas a beber me haría perder otro día por seguro. Justo después de encontrar un banco, estacione mi vista en un arco ornamentado colgado en la pared, y aprecie la elegante mano de obra, aunque mi vestuario se había adaptado a lo que se estilaba en lunargenta, seguía pensando que nunca me iba a sentir familiarizado con esas armas –Te molesta que te vean trabajar?- Pregunte mientras acomodaba el banco en un extremo del mostrador  y saque una de mis piezas de tabaco envueltas en papel para ponérmelo en los labios y encenderlo  con mi pequeño encendedor de metal (lo único que traje de mi antiguo hogar), como si no me interesara que su respuesta fuera que si le incomodaba.

-De donde vengo no se hacen estas cosas… ¿sabes manejar cada una?- Pregunté con voz grave pero pasiva. Por primera vez me tomaba la molestia de observar con más detenimiento a ese ser, con esos músculos tremendos  de figuras equinas, ponderando de que clase de experimentos habría salido, en términos conceptuales no me diferenciaba mucho de él.
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Re: La Herrería de Philip. (Libre)

Mensaje  Philip Ecutauro el Miér Mayo 14 2014, 15:38

Observa como el individuo maneja las dagas con maestría, se notaba que el hombre sabía manejar aquel tipo de armas. Las dos dagas solo faltaba que le pudieran cuero en la empuñadura, por lo demás estaban listas. Se sobresalta un poco cuando clava la daga en la madera del mostrador, pues el ecutauro no quería estropear el viejo mostrador de roble, agita un poco una de las orejas equinas, pero no dice nada sobre eso.

-Me alegro que sean de su gusto, cuando termine de preparar las empuñaduras podrá llevárselas.- Le dice el ecutauro, el cual toma las dos dagas, las mete en sus vainas y se las lleva a un lado, dejándolas sobre una mesa de trabajo, llena de materiales de trabajo, pomos, tiras de cuero, alambre, mangos de madera y todo lo necesario para preparar las hojas de acero que forjaba.

El potro estaba puesto de lado al hombre, al cual lo ve mirar alrededor, en la pared donde estaba la puerta de entrada, había un viejo banco de madera adosado a la pared, al banco tenía capacidad para varias personas. Mientras tanto, coge un par de tiras de cuero de vacuno de color marrón claro, y empieza a poner la tira, sujetando el comienzo con pequeños clavos de punta doble llamados “grapas”, clavos cortos, de dos puntas, y unidos entre sí por una barra horizontal. Después, coloca la tira en torno a la empuñadura de madera y pone otras “grapas” al terminar de poner la tira de cuero. Lo asegura con un aro metálico y se pone con la segunda daga.

-No, no me importa que se quede a observar.- dice el joven ecutauro, el cual en pocos minutos tenía lista las dos empuñaduras de las dagas.

Dejándolas sobre la mesa de trabajo, el ecutauro se pone a trabajar en las dos dagas que le faltaban. La forja estaba siempre a punto y mete una pequeña barra de hierro entre las candentes brasas, luego se pone a accionar el fuelle, el cual hace que miles de chispas ardientes, salgan de la boca del horno.

-Si tiene sed tengo algo de cerveza, o también tiene agua fresca.- Dice el ecutauro señalando un piche de arcilla que había sobre una pequeña repisa en una esquina en penumbra.

En pocos minutos, saca la barra de hierro cuando esta tenía con color blanco brillante, cogiendo el martillo de cabeza de hierro, empieza a golpearlo en el yunque. El hierro soltaba escamas que se oscurecían casi al instante y caían al suelo cubierto de arena. Los ojos verdes del ecutauro estaban clavados en el hierro candente, que con los primeros mazazos iba cogiendo cierta forma, después de unos cuantos mazazos echa una especie de polvo negro por encima del meta candente, lo golpea unas cuantas veces más hasta que se oscurece y luego lo mete de nuevo en el horno.

-Bueno, no sería un buen herrero si no supiera manejar las herramientas que creo.- Dice el joven ecutauro mientras accionaba el fuelle.- Solo se puede crear la perfección en cada pieza si se sabe su manejo exacto, ya sea unas tenazas, una daga o las puntas de una flecha.- Explica el joven mientras tiraba del cordel que accionaba el fuelle. – De modo que si quiero forjar algo nuevo, antes debo aprender su manejo, sea cual sea.- Dice mientras el sudor bajaba por la espalda del ecutauro, donde los músculos se marcaban en los poderosos brazos y espaldas del ecutauro, el cual por su tono de voz, se notaba que era joven, apenas habría alcanzado la edad adulta, si es que ya lo era.
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Re: La Herrería de Philip. (Libre)

Mensaje  Dye el Sáb Mayo 17 2014, 00:37

-Cerveza, nunca viene mal- respondí  con el cigarro entre los labios mientras observaba a mi alrededor detenidamente, en realidad la austeridad de los sitios en esa ciudad era siempre similar, no variaba mucho de la ornamentación que existía en las tabernas que frecuentaba, hasta una barra de madera tenía bajo mis codos y una cerveza pronto estaría entre mis manos. Era cómodo, los olores eran ricos y numerosos… la madera tallada, el carbón mineral al rojo vivo contagiando el acero, la tierra y mi tabaco.

El calor comenzaba a ser más claro también en mi piel, y mientras mis brazos no estuvieran demasiado cerca del fuego el acero de mi par de extremidades se mantendría templado, aislado por mi gabardina.

Asentí tras escuchar el discurso del joven ecutauro sobre su trabajo, sin poder evitar una media sonrisa que casi podría hacer sentir ofendido al herrero, la devoción por su trabajo me parecía extremosa, eso no quería decir que me pareciera graciosa pero era bastante peculiar. –Es lo ideal, pero la mayoría de los ingenieros se conforman con imaginar su funcionamiento… y han pasado siglos de supuestos éxitos en sus creaciones.- Daba por entendido que el ecutauro sabia mi naturaleza, y de qué mundo hablaba –Te aseguro que los hijos de puta que me pusieron esto no lo usaron antes sobre sí- estire los amarres de mi camisa de lino negra sobre el pecho y el hombro, para que mi interlocutor viera las uniones de metal contra la piel.

Sonreí con indiferencia a mi propia desgracia, esos perros de la ciencia me habían arrebatado el sentido del tacto de las manos, pero a estas alturas me conformaba con los que todavía conservaba.

Aspiré profundamente mi cigarro, y saboree el sabor del humo en el paladar y el paso agrio por la garganta. Volví a quedar en silencio, cuando hablaba, parecía que solo pensaba en voz alta y siempre terminaba indiferente al tema que yo mismo había traído a flote.
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Re: La Herrería de Philip. (Libre)

Mensaje  Philip Ecutauro el Miér Mayo 21 2014, 17:14

El ecutauro deja un momento su trabajo para servir una jarra de cerveza de un barril que tenía en el lugar más fresco de la herrería, el sabor de la cerveza era un poco fuerte y se notaba que el barril llevaba poco tiempo abierto, lo que indicaba que el ecutauro no bebía ni había muchos clientes que se quedaran a admirar como trabajaba el metal. Después de aquello, sigue accionando el fuelle para que las brasas, pusieran de nuevo la barra de hierro de un blanco amarillento. El joven potro escucha las palabras del bio, mientras que sus ojos están clavados en el hierro de la forja, sus orejas equinas estaban giradas hacia el hombre.

-Bueno, yo no soy ingeniero, al menos no me considero tal.- dice encogiendo los hombros, saca el hierro del fuego y empieza de nuevo a martillear, echando aquel polvo negro sobre el hierro candente y haciendo saltar chispas de fuego y escamas de hierro candente con cada martillazo que daba forma al metal.- Es como mi padre me enseñó a hacer las cosas, cualquier herrero puede hacer una espada, un cuchillo o un plato, y puede que los objetos cotidianos sean de buena calidad, pero las armas son otra cosa. Deben adaptarse a la mano del luchador como una extensión de su cuerpo, el herrador debe saber el peso y darle el equilibro apropiado al arma, para que no sea un simple pedazo de metal afilado.- Después de aquello guarda silencio un buen rato, en que termina la hoja de la daga, la cual sumerge en aceite que emite un chisporroteo y luego la deja enfriar sobre la mesa de amolar y afilar, empezando con un segundo trozo de hierro para hacer la segunda hoja.

Alza un momento la mirada hacia los brazos del bio, tras meter la segunda barra de metal en el fuego y empezar a accionar el fuelle.

-Ya bueno, supongo que los tipos que crearon a los míos tampoco tuvieron en cuenta la repercusión de crear razas hibridas como la mía, pero cuando conseguimos la libertad le sacamos provecho.-dice encogiendo los hombros, volviendo su atención a la barra de hierro de la forja, pocos minutos después se volvería a escuchar el sonido del martillo contra el metal candente apoyado sobre el yunque.
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Re: La Herrería de Philip. (Libre)

Mensaje  Dye el Mar Mayo 27 2014, 23:33

Tome la jarra de cerveza que se me colocaba en frente con sobria complacencia, aun no me había convertido en un borracho empedernido, pero lo cierto era que las bebidas con alcohol hacia mucho que se habían convertido en una costumbre para mí, quizás como un acto rebelde a sabiendas que mi organismo no podía sufrir las consecuencias de manera normal. Para embriagarme, hacían falta mezclas que no cualquiera soportaba, y eso me cabreaba cada vez que deseaba ponerme inconsciente con dos tragos, para olvidar cualquier estupidez.

Bebí, la cerveza sabía bien… eran de las pocas cosas que me parecían mejor en este mundo. Aunque seguramente a punto estaba de descubrir que serían muchas más, una vez encaminado a conocerlo de verdad.

-Bueno, diseñas, creas, haces funcionar... eso es básicamente un ingeniero- me encogí de hombros y di otro profundo sorbo. Comprendía lo que el hombre bestia decía sobre el funcionamiento de las armas y conocer cómo se ajustaban a un cuerpo. –Pero… amigo, no todos tienen las mismas necesidades. Tu anatomía...- arquee una ceja y lo señale con el tarro en un perezoso movimiento. –No puede decirse que sea un modelo estándar, habemos seres de brazos más largos, con menos dedos… con menor altura- honestamente solo estaba balbuceando, negué con la cabeza y me traje mis palabras con la cerveza. Cualquiera que fuera el método de trabajo de aquel, lo cierto era que las dagas le habían venido a la perfección.

Veía en las palabras del Ecutauro mucha conformidad, que en ciertos términos resultaba hasta sabia, pero yo no era así. Lo que había quedado de mi era el último soplo de rencor, inestabilidad, y rutina de mi existencia.  –Sí, nos arreglamos- Con las sobras, pude decir….

Ladee mi rostro para corroborar lo que faltaba de mi pedido. –De los caminos que cruzan por Lunargenta, cual es el más peligroso?-
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Re: La Herrería de Philip. (Libre)

Mensaje  Philip Ecutauro el Dom Jun 01 2014, 19:56

El torso del ecutauro estaba cubierto de sudor y sus músculos se marcaban bajo el pelaje húmedo, iba añadiendo los polvos negros al metal candente a medida que golpeaba el metal al rojo, haciendo que este soltara chiscas y escamas que caían al suelo cubierto de arena. Trabaja el metal, mientras que el bio degusta la cerveza que le había servido.

-Bueno, si vos lo decís, lo seré…-Dice el ecutauro, que con la ayuda de unas tenazas con el mango de madera forrado con cuero, toma la hoja de la segunda daga que había forjado y la mete en un barril de aceite, el cual lanza una llama y humea. - Mi padre fue un gran maestro y me enseño bien. - dice sacando la cuchilla del aceite y dejándolo sobre una mesa de trabajo.

Toma la otra hoja, que ya se había enfriado y empieza a pulirla y prepararla, limpiando impurezas y escamas de metal, dejando a la vista el hermoso metal acerado, de tonos azulados y perla.

-Sí, tengo en cuenta que los humanos, por ejemplo, tienen los brazos más cortos y débiles que un ecutauro. Tengo eso en cuenta cuando hago una espada o cualquier arma de hoja larga.-Tras varios minutos, empieza a seleccionar unos mangos de madera y una guarda sencilla, pues el bio le había dicho que no quería muchos adornos en sus armas.-No sabría deciros, hoy día todos los caminos parecen peligrosos, y yo no llevo mucho tiempo aquí, solo unos meses.- dice el ecutauro mientras tras acoplar la guarda y la empuñadura a la daga, la afila en una piedra en forma de disco, que hace girar con un pedal.- Sería mejor que preguntarais a los soldados o a los mercaderes ambulantes, siempre están al tanto de los caminos y sus peligros…
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Re: La Herrería de Philip. (Libre)

Mensaje  Invitado el Miér Jun 11 2014, 11:32

Dye ha comunicado su baja en el foro.

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