Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

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Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Stellae el Jue Oct 09 2014, 21:57

No recordaba cómo, no recordaba cuándo ni por qué, pero cuando desperté al atardecer en la entrada del poblado abandonado de los dragones, lo único que sabía era que estaba exhausta y confusa, con mi ropa de viaje, mis armas y mi bolsa de viaje, y que la lluvia era la culpable de que me despertase.
Me moví hacia un lado y caí sorprendida al vacío desde la rama donde me encontraba. En mi caída logré agarrarme a una de las ramas bajas del árbol, rasguñándome la palma de la mano derecha en el proceso. Maldije en élfico y me dejé caer desde donde me encontraba, a una distancia bastante más segura del suelo que antes.
Cuando aterricé, miré a mi alrededor y reconocí el lugar por pinturas que vi en varios libros. Ladeé la cabeza, escuchando a mi alrededor, pero no oía nada sospechoso: la lluvia repicando contra los árboles y las piedras era lo único que podía escuchar.
Mientras caminaba en dirección al poblado, sin que me importara que me estaba calando hasta los huesos o que notase la sangre caliente brotar de mi palma, pensé en lo que podría haberme llevado hasta allí. Ahora que el sueño me había abandonado del todo, recordaba las razones que me habían impulsado.
Como siempre, un ataque de pánico. Después de lo relajada que me había sentido por los últimos meses, poco a poco la desesperación por no encontrar ni una mísera pista de Aureus me tenía desquiciada. Y una noche, harta de los mismos encogimientos de hombros de siempre, me fui corriendo de aquella aldea en la que llevaba unos días preguntando sin obtener respuesta alguna.
En algún momento de mi camino, perdí la noción de mí misma. Siempre que tengo un ataque de ansiedad y comienzo a correr, me dirijo en una dirección aleatoria y no paro hasta estar tan agotada que apenas veo el suelo donde piso. Creo que era un milagro haber escalado aquel árbol en ese estado de bloqueo mental.
Entré en el pueblo abandonado y miré a mi alrededor. Ruinas de casas y templos dedicados a los Dragones completamente destrozados era el paisaje dantesco que se presentaba ante mí. Apenas un par de casas seguían en pie, y solo un templo, el más grande, seguía erguido. 
Me dirigí hacia él, cada vez más consciente de mis necesidades físicas. Concretamente del hambre que sentía, un hambre voraz que no sabía aún si podría aplacar con el hipotético contenido de mi bolsa de viaje. No recordaba haber comido nada desde la tarde anterior a perder la razón, y en aquel momento esperaba que el pequeño trozo de queso y la cecina que tenía aquella tarde siguiese en mi bolsa.
La lluvia era cada vez más intensa, casi me costaba ver lo que tenía a dos pasos de distancia, y al llegar al templo y entrar por un agujero de la pared, suspiré aliviada. Estaba completamente empapada, pero al menos tenía un lugar donde guarecerme de aquella tormenta.
Me acerqué al altar principal del templo y lo examiné, en busca de algún manto con el que cubrirme. Finalmente, tras romper la cerradura de un pequeño arcón de madera, situado bajo el altar de piedra, encontré una túnica de la iglesia de los dragones de un color blanco desvaído. Olía a madera y a polvo, pero no me importaba. 
Sonreí y dejé mis cosas en un lado para después desnudarme y ponerme aquella túnica seca. Dejé la ropa en uno de los bancos del templo y cogí los restos de otro, que había sido destruido, para hacer una hoguera. No hacía frío precisamente, pero la noche se me echaba encima y no quería lamentar el no haber encendido una antes de estar aterida.
Tras reunir todo, abrí mi bolsa y cogí mi pedernal, no sin antes comprobar con tristeza cómo no quedaba nada de mi comida. Estaba claro que la había consumido en mi estado de confusión. Tras cinco minutos, conseguí encender una hoguera decente, así que dejé mis ropas empapadas en el suelo junto al fuego para que se secasen cuanto antes y me senté al lado de la hoguera en el suelo de piedra, apoyando la espalda en un banco cercano.
No sé cuánto tiempo pasé allí, varias horas tal vez, intentando distraer mi dolorido estómago con la danza de las llamas, pero el sonido de unos pasos resonando por el edificio gracias a la buena acústica del templo me puso alerta. Me acerqué las armas con disimulo y chasqueé la lengua al darme cuenta de que seguía con aquella túnica. Habría preferido llevar mi ropa de viaje, más cómoda para una posible lucha. Suspiré imperceptiblemente, mirando la ropa, que seguramente ya estaría seca, y sin moverme de mi posición, alcé la voz:

-¿Quién va? ¿También busca refugio de la lluvia? - Pregunté, intentando sonar amable. 

Aunque por supuesto no me confiaba, ya que ni siquiera había visto a la persona que había entrado, tampoco iba a echar a patadas a alguien que buscaba refugiarse de aquella condenada tormenta que parecía no arreciar nunca. Mi estómago me recordó el hambre que tenía, pero tuve que recordarle yo que con aquel aguacero no podía salir a cazar nada.
Esperaba que, si aquel visitante no intentaba atacarme, al menos tuviese un poco de alimento que pudiera compartir conmigo.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Athos el Vie Oct 10 2014, 19:30

Gracias... —Habló al viento, observando la formación de la tormenta nocturna. Observaba con un semblante serio, aunque con unos ojos que parecían tristes. Claro que no era así, era un poco más de decepción la que sentía hacia sí mismo, y mucha compasión—. Supongo. —Sintió la primera gota de lluvia sobre su hombro, luego una en la nariz... otra en el pelo... y más por todo su cuerpo. Pronto el torrente acuático atacó a la tierra con fuerza y sin parar, y los fuertes vientos daban cierta potencia a las gotas. Sin embargo, a pesar de ser una escena de desastre y caos, Athos sentía cierta satisfacción al observar el diluvio.

"El cielo está nutriendo a la tierra, refrescando lo que se necesita refrescar. Renovando lo que se necesita renovar. Es una parte fundamental en el ciclo de la vida. Y que el evento se disfrace como un desastre es sólo una señal para garantizar el enorme esfuerzo que hace la naturaleza". Era la reflexión que había sacado del momento, y la sentía con todas las intenciones. No estaba desanimado por verse en medio de la lluvia, no estaba enfadado por no prever el agua, tampoco estaba angustiado por no poder llegar a su hogar pronto. Simplemente aceptaría la situación y le hallaría una solución, incluso con cierta felicidad. "Algo bueno saldrá de esto".

Ya había visitado la región abandonada, pero desafortunadamente aún no conocía la región a la perfección. Por ende, no estaba seguro hacia dónde dirigir sus pasos para encontrar refugio o un lugar cómodo y seguro para dormir. Sólo conocía el camino que siempre tomaba para ir a casa. Se serenó y analizó con cuidado la ruta, mentalmente identificando las secciones que le ofrecerían un óptimo resguardo.

Recordaba que había árboles hacia el Suroeste, sin embargo eso lo alejaría de su ruta principal, que era el Este. Ir hacia el Norte solamente le traería más problemas, sin mencionar que eran poquísimas las chozas que habían hacia allá, además de que venía de ahí, así que no tenía mucho caso. "Podría ir un poco al sur". Estaba bastante seguro de que había visto estructuras más sólidas y grandes, y en el peor de los casos su mente sólo le jugaría una pequeña exageración, mas no le cabía la duda que había inmuebles que podrían servir de refugio temporal.

Le tomó unos pares de segundos tomar esa decisión, así que la túnica de Athos ya estaba completamente empapada. "Qué bien que tengo ropa extra debajo". Y también era un punto a su favor el poder estar tan acostumbrado al frío, de otra forma seguramente estaría temblando en ese mismo instante.

Con paso seguro y un poco acelerado, fue hacia donde creía encontrar una buena estructura. Poco podía ver con claridad, mas no le hacía mucha falta, conocía bien el camino y a lo que no estaba acostumbrado se adaptaría de una u otra forma. Además, poniendo mucha atención, podría visualizar el relieve basándose en el impacto del agua. No podría detectar una pequeña piedra, claro, pero sí un gran hueco que pudiera representar un problema o la presencia de 'algo' grande, como una casa. En cualquier caso, podía ser una idea ridícula, tomando en cuenta que algo así de grande se visualizaba con la poca luz que había.

Se topó después de unos minutos con una morada abandonada y simplemente entró. Pasaron un par de cosas ahí, pero lo importante es que al final no pudo estar cómodo. Intentó dormir, pero los vientos que se colaban, las gotas que penetraban a través  del débil techo y la falta de calma acabó con su paciencia; o, al menos, le hicieron considerar ir a otro sitio. Y así fue, salió y reanudó la búsqueda. "Y para bien". Se dijo satisfecho, contemplando un inmenso templo, sólido y fuerte, con algunos defectos  minúsculos.

Ingresó sin temor o gran precaución, con la única idea de descansar en paz. Ya dentro, sin sentir gotas que le mojaran más, se quitó la túnica, sin dejar de caminar. Usualmente sus pasos eran suaves y silenciosos, mas en ese momento andaba con una pesadez que eran un poco ruidosos, y tomando en cuenta la acústica del lugar...

Se detuvo súbitamente, cayendo en cuenta de algo. "Ese no es el sonido de mis pasos". Había escuchado una voz, palabras femeninas que parecían estar dirigidas a él. "No, mis pasos no hablan. Hay alguien más aquí".

Soy Athos. —Expresó con calma, aunque sin saber exactamente a dónde dirigir su voz—. Y sí estoy buscando un lugar donde pasar la noche. —Continuó sin perder esa curiosa combinación de tranquilidad y perplejidad—. Aunque si le he molestado de alguna forma, o si le perturba mi presencia, me retiraré al instante. —Afirmó sin titubeó, aunque ofreciendo la opción como mera cortesía. La verdad es que era una idea ridícula, el templo era bastante grande para albergar una doce de personas; y si sólo se dedicarían a dormir, más.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Stellae el Jue Oct 16 2014, 14:53

Los pasos se detuvieron al escuchar mis palabras, y una voz de hombre fue la que contestó a estas. Habló alto y claro, aunque gracias a la estructura del templo no necesitaba alzar la voz para que pudiera escuchar su voz.

-Soy Athos. Y sí estoy buscando un lugar donde pasar la noche. Aunque si le he molestado de alguna forma, o si le perturba mi presencia, me retiraré al instante.
-Hay espacio suficiente como para que, en el caso de molestarme, pudiéramos compartir refugio. Pero no es el caso, así que adelante, Athos, compartamos el fuego por esta noche. - Contesté en tono amable.

Sonreí y me levanté, dejando mis armas en el suelo. Giré sobre mis talones hasta dar con el hombre en cuestión. Gracias a mi aguda visión, podía distinguir sus rasgos, y me sorprendí al reconocer cierto parecido con algunos semi-dragones que me he cruzado en mis viajes. Me pregunté si él también seria un hombre bendecido por los dragones.
Por un instante, sentí vergüenza al pensar en mi extraño aspecto de ser ese el caso: iba vestida con una túnica reservada a los hombres de la Iglesia que rendía culto a los Dragones, y mi largo pelo blanco, suelto y despeinado, hacía que pareciese una especie de fantasma que custodiaba el templo. Mis mejillas se tiñeron de rosa por un momento, y esperé la respuesta de aquel desconocido a mi ofrecimiento de compartir el fuego.
Pensé que, en cuanto tuviera una oportunidad, me vestiría con mi ropa de viaje en vez de permanecer ataviada únicamente con esa túnica antigua, que seguía desprendiendo un olor a madera que me recordaba a mi hogar perdido.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Athos el Jue Oct 16 2014, 22:10

Tanto mejor. —Correspondió de la misma manera que antes, añadiendo un toque animado. Definitivamente una sonrisa se deslizaba por sus labios. Le pareció muy agradable la manera en la que la extraña dama llegaba a esa conclusión tan lógica, y sólo entonces notaba la manera quizá un tanto torpe de sugerir retirarse; se suponía debía sonar desinteresado y humilde, mas probablemente terminó pareciendo un irracional. Además sonreía a la presencia de fuego, y no sólo porque era bien venido, sino porque todo apuntaba a que ella misma lo hubiese preparado. "Toda una exploradora".

Sin obstáculo alguno, ya con el permiso, procedió a incorporarse con paso ligero y postura pasiva.

Conforme se acercó, con ayuda del fuego, logró distinguir la figura de la persona que ahora le acompañaba. Lucía joven y llena de vida, a pesar de estar bajo esta condición de 'refugio desesperado', no tenía especialmente mal aspecto. Y sus puntiagudas orejas la delataban como elfa. Sin embargo, la túnica podía indicar que ella fuera miembro de algún culto, incluso dedicado a los dragones. "Eso sería en extremo raro". Más probable era que se la hubiera encontrado ahí mismo. Pero era un aspecto irrelevante.

Se acercó al fuego, aunque manteniendo una clara distancia. Si se acercaba demasiado, podría calentarse tanto que los pensamientos caóticos brotarían, y aun estando confiado de poder dominarlos, no tenía caso arriesgarse mientras alguien más estuviera a su lado. En el peor de los casos, perdería el control y la elfa terminaría odiándolo o... "No viva". No quería pronunciar esa horrible palabra.

Es un excelente fuego. —Musitó enfocando a la dama, ya habiendo notado las ropas a un lado de la fogata—. Gracias por compartirlo. —Sonrió muy agradecido, y aun siendo que hablaba con sinceridad, la verdad era que no buscaba lumbre, sólo un techo—. Y lamento que mi tierra te haya recibido de esta manera. De verdad que no tiene algo en tu contra, suele ser así. —Dijo forzando una voz de pesar, ocultando una curiosa intención. En su mente, él creía que esa oración sería graciosa, así que la había expresado con el propósito de hacerla reír, sin embargo podía parecer un comentario tan serio y triste, como ridículo y tardo.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Stellae el Lun Oct 20 2014, 01:18

Con un animado ademán, el hombre llamado Athos se acercó hacia el fuego a paso lento. Ante su proximidad, volví a pensar en mi inadecuado atuendo. No porque fuese revelador o provocativo en manera alguna, sino porque parecía de lo más irrespetuosa portando la ropa de un culto al que no pertenezco.
Yo sabía que era una cuestión puramente práctica, que mis ropas empapadas debían secarse y no podía permanecer desnuda, más ahora que la noche empezaba a enfriar el ambiente. Esperaba no ofender en modo alguno a mi interlocutor.
Después de alabar el humilde fuego que había conseguido montar y darme las gracias por compartirlo, el hombre bromeó con respecto a la "bienvenida" que me había dado esta tierra. Al llamarla su tierra, pude asegurarme en aquel instante de que mi instinto había vuelto a acertar: estaba ante un dragón.
Reí alegremente su broma y volví a sentarme junto al fuego, aún con una sonrisa divertida danzando en mis labios. Comencé a trenzarme mi largo pelo níveo, aprovechando que ya estaba seco, manteniendo la vista en mi interlocutor.

-No me importa que la lluvia moje mi piel, la verdad. Toda manifestación de la Naturaleza me hace sentir viva... - Termino de formar la trenza y atarla con una cinta que siempre llevo en mi muñeca para las ocasiones en las que me recojo el pelo. - Bueno, Athos, como has compartido tu nombre, yo también siento que debo revelar el mío - Ladeo ligeramente la cabeza hacia la derecha, mirándole a los ojos, aún sonriente. -. Soy Stellae, y es un placer coincidir esta noche con tu persona, aunque las condiciones que nos han reunido sean tan adversas.

Como si la tormenta me hubiese escuchado al hablar, un rayo refulgió en el cielo, haciendo retumbar el suelo, y su luz atravesó los ventanales rotos para dejarme ciega por unos instantes. Momentos después, mientras recuperaba la visión normal, su trueno resonó por todo el templo y casi sentí el impulso de taparme los oídos.
No pude evitarlo: me carcajeé de una manera jovial y, según diría mi tío medio en broma, medio en serio, "poco femenina y recatada para la dama que debería ser una elfa". Aquel rayo fue tan oportuno e ilustrador que parecía hecho a propósito, y acabé por reír a mandíbula batiente.
Cuando me calmé, me sequé una pequeña lágrima, producto de la risa que aún sentía nacer desde mi pecho, pero que conseguía controlar poco a poco. Aquella risa fue algo catártico, una salida que mi cuerpo parecía necesitar. Y mi tío siempre me enseñó que hay que dejar salir todo peso que se aloje en el corazón.
Y los Dioses sabían que mi peso era mucho más de lo que a veces podía soportar.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Athos el Lun Oct 20 2014, 19:02

Y lo fue. Realmente pareció surtir efecto, ya que la elfa reía tras escuchar su broma. Ciertamente no era una gran carcajada, pero es que tampoco fue un gran chiste, sólo una ingeniosa manera de divertir. "Tengo talento para la comedia, después de todo". Bromeó consigo mismo, exagerando la situación. Aun así, realmente le agradaba haber podido sacar una risita de ella, siempre era bueno animarse, en especial durante los malos momentos. "Tampoco es el peor de los momentos, aunque sin duda podría estar mejor".

Lentamente la sonrisa se fue desvaneciendo, y no porque comenzara a pasarla mal o simplemente peor, era que no tenía un verdadero motivo para sonreír, y tomando en cuenta que ya una sonrisa de él decía mucho... Además, estaba tan concentrado en lo que ella hacía y decía, que poco le preocupaba lucir un gesto ameno. En cualquier caso, seguramente no tardaría en deslizar por sus labios una expresión de alegría o bienestar, estaba disfrutando con sus ojos y oídos.

Pocas veces veía a alguien peinarse o tratar su pelo como ella lo hacía, ya porque los que conocía poseían pelo corto o no le daban importancia a su aspecto. "Como mi hermana". Precisamente por eso miraba casi encantado, lleno de fascinación, comprendiendo cada movimiento que hacía. El caballero destacaba la coordinación que poseía, ya que estaba hablando y al mismo tiempo jugando con sus dedos. "Debe tener un excelente flujo de energía interior".

Y lo que decía fueron aún más interesantes. "Toda manifestación de la naturaleza me hace sentir viva", repitió en su mente. Era una oración llena de verdad y significado. El hecho de que existieran eventos como las tormentas, las nevadas y las olas de calor recordaban que existían en un mundo de constante cambio, así como todos los seres vivos también están en cambio. Y como conclusión, se llegaba a que el mundo estaba vivo por sí mismo. En otras palabras, que todo era vida, y cada 'manifestación' enfatizaba la virtud de la vida. Porque cuando las gotas de lluvia danzaban, también los corazones.

El dragón estaba por contestar a las palabras de Stellae. "No sabría cómo escribir ese nombre". Sin embargo, una iluminación espontánea retuvo sus impulsos. Fue instantáneo e intenso, resplandeciendo con gran potencia. El lugar se iluminó y los sentidos de Athos se afinaron. No sintió peligro o miedo, tampoco una gran emoción, sólo un reflejo para entender lo que sucedía. Su primer pensamiento sí fue que se trataba de un rayo, como era costumbre en las tormentas de Aerandir, ¿pero qué se lo aseguraba? Crítico con su primera idea, trató de buscar otra. Ah, pero su pensamiento no era suficientemente rápido. Antes de poder llegar a segundas suposiciones, el trueno hizo presencia. "Pues sí que lo era".

Dirigió su vista en dirección al origen del estruendo, quizá asegurándose que no hubiese alguna amenaza, quién sabe qué criaturas podrían ocultar la noche. No obstante, así como el relámpago distrajo la atención que tenía sobre la dama, ella misma removió la meditación que le dedicaba al relámpago, y casi con la misma intensidad.

Escuchaba un ruido que le era incomprensible, en el sentido de que no había una razón para que eso existiera, y de esa manera desconociéndolo. Movió su cabeza para ver a la mujer, y sólo entonces logró discernir lo que sucedía. Definitivamente ella reía a carcajadas, desternillándose en un acto de bufonada. "¿Acaso el trueno contó un mejor chiste y mis deseducados oídos fueron incapaces de comprenderlo?" Porque ella estaba seria, sí con una sonrisa, pero seria en fin. No encontraba motivo, y no lo encontraría sólo imaginando, debería preguntarle. Aguardó a que recuperara la compostura, guardando silencio y observando.

Eso fue por demás interesante. —Musitó con una voz neutral, aunque tono curioso, es decir, de curiosidad—. Primero, le reveló que también estoy encantado por nuestro fortuito encuentro, y no desprecio la tormenta, puesto que yo también la disfruto y ahora le agradezco. Sin ella, separados estaríamos. —Mantenía un semblante tranquilo, sobrio y sincero—.Y ahora pregunto, si se me permite... ¿De qué reía, Stellae? Compártame su comedia y reiremos juntos, quizá. —Fue elevando su volumen, sin llegar a alzar realmente la voz, sólo superando ligeramente al sonido de la lluvia
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Stellae el Miér Oct 22 2014, 18:05

Casi me entra la risa de nuevo al escuchar su tono formal con el que se dirige a mí. Desde luego no estoy acostumbrada a tantas florituras en el lenguaje, al menos no en la lengua de los Aerandianos. En élfico teníamos algunas formalidades léxicas que eran muy rimbombantes, pero eran más sutiles que las expresiones de aquel lenguaje.
Contuve mis ganas de reír como bien pude, cerrando los ojos y suspirando para asegurarme de haber controlado mi respiración por completo. Cuando los abrí miré a Athos con una sonrisa.

-Perdona mi risa irracional y, en cierta medida, catártica, Athos. Pero la Naturaleza parecía escuchar mis palabras, porque en cuanto mencioné las condiciones que nos han reunido esta noche, ilustró mis palabras con un rayo - Le expliqué, retorciendo casi sin darme cuenta la trenza con mi mano izquierda. -. En realidad mi carcajada ha sido más para liberar un poco la tensión que atenaza mi mente que por una razón cómica. Siento haberte desconcertado de esta manera.

Me disculpé con él no por una necesidad real, ya que no había hecho nada malo, sino por realizar una aclaración más precisa de mis acciones. Visto a posteriori, tal vez mi disculpa fue de lo más absurda, pero tampoco tenía la mente despejada en aquel momento.
Un dolor en el estómago me recordó que no podría engañarlo por mucho más tiempo. Necesitaba comer algo, aunque fuese una pequeña ración de pan o algo así. Pero mis mejillas se tiñeron de rosa al pensar en preguntarle a Athos si tenía comida. ¿Cómo iba a preguntar algo así? Sería demasiado desvergonzada.
Un nuevo dolor punzante me hizo perder el decoro que pudiera tener y mis palabras salieron sin consultarle a mi cabeza:

-Perdona mi indiscreción, pero no tengo alimentos ni provisiones, y no estoy segura de hace cuánto que estoy sin probar bocado. ¿Tienes algo de comida que te pudiera sobrar? - Conforme dije aquello, me tape la cara, negando con la cabeza. - Dios, no puedo creer lo que acabo de decir. Me muero de vergüenza... - Musité, aún sin atreverme a mirar a mi interlocutor.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Athos el Miér Oct 22 2014, 21:24

"Qué bien que dije 'quizá', si no quién sabe qué hubiera hecho". Elevó la cabeza en comprensión, sonriendo para sí mismo. A pesar de que entendió y comprendió a la elfa, no encontraba la diversión en esa visión. Todo lo contrario, le daba un sentido solemne. Le parecía excelente liberar las energías negativas mediante el uso de risas  El buen humor genera un centro mental saludable que ayuda a regenerar la consciencia y el bienestar. Carcajeando, relajaría sus músculos y llevaría tanto aire a sus pulmones que aumentaría su fluyo de energía. "Y más". Podía pensar en varias razones por las cuales reír era bueno, aunque no hubiera de qué reír. "Al menos no entra en mi sentido del humor". Se encogió de hombros restándole importancia.

Tanto mejor. —Le dedicó una sonrisa sincera—. Reír es muy bueno. —Creía eso suficiente para decir, ya que si abundaba en detalles que para ella bien podían ser redundante, podría perder el tiempo. Además de que no le agradaba exactamente hablar de más, aunque si llegara a quedar todo en silencio, bien podía tocar el tema para entretenerse—. Ría cuanto quiera, de verdad. No me desconcierta ni un poco, es sólo algo fascinante. Y quién sabe, tal vez su comedia me alcance y termine uniéndome a su catarsis.

Y por un momento todo se serenó. No la lluvia, claro que ella seguía dominando allá afuera. Sino que ni la elfa o el dragón dijeron algo por algunos segundos. Y estuvo bien, Athos empleó esa calma para concentrarse en el ritmo que hacían las gotas al caer. Así como Stellae tenía su forma para relajarse riendo, el caballero poseía la propia, que era escuchar a la naturaleza. No sólo oír y percibir, sino darle un significado a lo que sucedía, meditando al respecto. Su vista se perdió en uno de los orificios que daban al exterior, despejando sus pensamientos lo suficiente para tomar un aspecto serio, aunque no tanto para desconectarse de lo que le rodeaba.

De hecho, con la primera sílaba que su acompañante hizo atrajo su atención de nuevo. Aunque la enfocó tan rápido y sin inmutarse, que quizá su expresión inexpresiva —je— podría ser malinterpretada. Aún ni terminaba de hablar y la ágil mente de Athos estaba adelantándose. "Creo que tengo una naranja", recordaba que la había dejado por si fuera necesario comerla en algún momento, pero éste no llegó. Y aun si tuviera hambre, cedería de ella sin pensar dos veces. Así que estaba a punto de responder tras la pregunta, ya incluso planeando su mano a la túnica, cuando ella misma volvió a interrumpir.

Fue algo impactante, totalmente inesperado y esta vez sí fue algo desconcertante, no como lo otro. "¿Fue algo que dije?" Pero si no había dicho algo. "Entonces fue la forma en la que la miré". Sabía que a veces despreocupaba tanto sus gestos que podía lucir como alguien amargado. Sin embargo, con un análisis un poco más profundo pudo llegar a una conclusión diferente. "Ah, que le apena pedir a los demás. Qué humilde". Ahora con mayor razón no negaría compartir su cítrico con un alma tan pura.

Continuó llevando su mano por debajo de la túnica para alcanzar la naranja, que se encontraba en el bolsillo interior de ésta—. No es una indiscreción. Es perfectamente natural cubrir nuestras necesidades, en especial una tan básica como comer. —Acercó la fruta a la joven, asegurándose de poner una media sonrisa para inspirarle confianza—. Aquí tienes. Es toda tuya. Disfrútala. —Estiró su brazo izquierdo, de forma que ella sólo tuviera que tomarla sin inconvenientes. La fruta estaba muy fresca y era casi helada al tacto, además de húmeda, resultado de traerla en la túnica empapada de agua.

Se estaba discutiendo al mismo tiempo si debía decir algo respecto a su 'vergüenza'. Por un lado, no estaría de más hacerle ver que no había razón para ser tímida o ruborizarse; y por el otro, al no darle importancia al asunto, le daría a entender que realmente no había motivo por el cual sonrojarse. "Supongo". Seguramente dependiendo de la reacción algo comentaría, por ahora bastaría con ser generoso y mostrar una leve sonrisa.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Stellae el Jue Oct 23 2014, 18:58

Mientras tuve los ojos tapados, reflexioné sobre sus palabras con respecto a la risa. La pequeña voz burlona de mi cabeza se rió y comentó con un deje de suficiencia y reproche: "Seguramente ahora sí que se reirá de mí." Pero sus carcajadas no llegaron a mis oídos, lo que hizo acallar esa vocecilla.
Cuando se me pasó un poco la vergüenza y me atreví a bajar las manos, así lo hice, mirando a Athos, aún con el rojo tiñendo mis pálidas mejillas. Él parecía desconcertado, pero un segundo después su expresión se suavizó y buscó algo dentro de su túnica.
"¿En serio va a darme algo de comer?" pensé, azorada todavía por mi audacia de pedirle comida a un desconocido. Él finalmente encontró lo que buscaba, y sacó una naranja. Un hombre-dragón con fruta fresca en medio de la nada, parecía algo extraño cuando evaluaba el conjunto.
Me la tendió con su brazo izquierdo, asegurando que podía comerla con una sonrisa. Sin apenas darme cuenta de ello, mis labios formaron una tímida sonrisa mientras alcanzaba la naranja con la mano derecha. Me dolió un poco al cogerla, pues seguía teniendo la herida en la palma, pero aún así la sostuve hasta depositarla en mi regazo.
Bajé la vista hasta la naranja y comencé a pelarla con la mano izquierda, algo torpe debido a que no podía usar mi mano buena, y menos con un cítrico. Estaba fría, algo mojada por la lluvia que había empapado a su portador, y mi estómago reaccionó enseguida al pensar que iba a consumirla pronto. Mientras seguía pelándola, miré a Athos y sonreí.

-Mil gracias, Athos. Pero siento que no puedo consumir lo que supongo será parte de tus provisiones sin compartirla contigo... - Con cuidado, terminé de pelarla y cogí la mitad para dejar esos gajos en su regazo con un movimiento rápido. Después volví a mi sitio, sonriéndole. - Buen provecho.

Empecé entonces a arrancar gajo por gajo y comer con cuidado la naranja. Todos estos movimientos los realizaba con la mano izquierda, y era un poco lenta, pero aún así mis movimientos conservaban la delicadeza con la que los de mi raza aprendemos a movernos.
Mientras comía, observaba el crepitar del fuego, que aún ardía con fuerza gracias a la gran cantidad de madera que había aportado a la fogata. El bailar hipnótico del fuego, junto con el suave murmullo de la lluvia, me sumían en un estado de relajación total. 
Una sonrisa de paz, muy en contraste con los tormentosos sentimientos de mi corazón, se dibujó en mi rostro en cuanto terminé de comer mi parte. Una vez saciada parte de mi hambre, mi cuerpo siguió el mismo camino de relajación que mi mente.
En ese momento me pregunté si lo que sentía era realmente paz, o un simple estado de cómoda insensibilidad. Ya me había pasado otras veces, pero realmente me sentía confusa en ese instante. ¿Por qué me sentía tan relajada? Todo en mi vida era caos y confusión, un torrente de mil cosas que hacer sin un segundo que perder, y esos momentos de pausa me hacían sentir dolorosamente culpable.
¿Por qué no podía alejarme de todo aquello y seguir con mi vida?
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Athos el Jue Oct 23 2014, 21:38

Observó que su mano se acercaba para tomar la naranja. No, primero miraba su expresión y un pensamiento cruzó la mente de Athos. "Curioso". Le atraía la atención que en un minuto la chica pasara de calma a júbilo, y de éste a vergüenza, luego a discreta alegría. Era la primera elfa y comenzaba a imaginar que era su naturaleza, aun estando en contra de las ideas generalizadores. "Puede ser su esencia natural, pero ninguno está obligado a seguirla". Así como los dragones se inclinan a la conquista, por ejemplo.

Esas suposiciones rápidamente desaparecieron cuando finalmente la vio tomar la fruta. Una especie de cicatriz pareció notarse por medio segundo, únicamente en el instante en el que ella abrió su palma para sujetar. Tal vez había sido un juego de sombras o incluso algún pliegue que cobró cierto énfasis. "Aunque tiene sentido". Bajo una reflexión analítica, y la verdad con simple observancia, se notaba que los movimientos que hacía no eran fluidos o firmes, sino que eran adoloridos. "¿Qué puedo hacer?"

Puso una media sonrisa de vencido y con la otra mitad de su boca sonrió incómodo. "Esperaba algo así", se decía a sí mismo al recibir parte de la naranja. Y de nuevo se hacía la misma pregunta. "¿Qué puedo hacer?" Ya tenía dos cosas en las que pensar, sin tomar en cuenta los otros asuntos que tenía pendiente. "Pero esos son problemas del futuro, he de resolver esto ahora". Así que se puso a contemplar a su derredor, colocando la vista en el fuego, en el techo, en la lluvia, en la dama, en los pedacitos de naranja...

Meditaba como quizá nunca lo había hecho, tratando de forma paralela dos interrogantes, dos problemas, dos obstáculos. Era peculiar cómo su mente se partía en tres para buscar dos decisiones perfectas, mientras que la otra tercera parte se dedicaba a mantener un orden.

Enfocaba las llamas, llamando a la furia de su interior, quizá en busca de algún consejo caótico o desesperado; sólo encontraba susurros de destrucción y tentaciones malvadas. Tocaba el techo con la mirada, pensando en los esfuerzos de los hombres que construyeron el templo y las largas jornadas de meditación y enseñanza dentro de éste; concluía que un deseo constante y bien intencionado era la clave para solucionar ambas cuestiones. Saboreaba las gotas de agua allá afuera, entreteniendo sus sentidos e imaginando a la tierra recuperar vigor; sabía que una vez resuelto todo saldría airoso y más sabio, otra razón para tratar de decidirse. Veía con gentileza a la Stellae, notando que se concentraba en el fuego, luciendo tan ordinaria, como si no poseyera algún inconveniente en su vida; le contentaba que se mantuviera positiva a tanta negatividad. Y veía los gajos, recordando por qué la había traído consigo y cómo la había rechazado desde el inicio; no consideraba merecerla, porque la despreció en la tranquilidad , además de que no tenía hambre.

"¿Qué puedo hacer? Sólo soy un hombre con dos dudas". Ahí estaba la respuesta. Por fin lo había logrado. "Soy un hombre... Uno. Sólo uno". Estaba mirando todo mal, había perdido el correcto enfoque y finalmente lo había reencontrado. No debía tratar a dos problemas individuales, puesto que no lo eran. Simple y sencillamente, era un único y singular rompecabezas. "Ella es una, un único ser individual". El objetivo no debía ser resolver por separado como si se tratara un dilema, el objetivo debía ser resolver el problema como un todo, como una persona.

Stellae... —La llamó con delicadeza, usando un tono muy sencillo, con volumen controlado y temple neutral, aunque atento—. Agradezco mucho que se haya preocupado por mí. Sin embargo, me gustaría que usted misma reconsiderara. —Se acercó un poco a ella, medio paso o poco más—. Cierto que es parte de mis provisiones, de hecho lo último que tengo. Pero ahora fíjese en esto. No tengo hambre, y no la tendré hasta más tarde, y aún entonces podré estar bien sin comer. Por eso considero que usted merece más la naranja completa. —Volvió a acercar su mano a ella para que la tomara—. Si así lo desea. Mas por favor, por favor. —Deslizó una sonrisa amable—. Tome una decisión sin preocuparse por mí, porque entonces podría tomar una mala decisión.

Las intenciones de Athos estaban claras, que la elfa comiera lo más que pudiera. Porque incluso una naranja puede ser poco para un estómago hambriento. Además, quería que volviera a estirar su mano para reconocer mejor la posible herida.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Stellae el Vie Oct 24 2014, 00:28

El silencio se interrupió súbitamente, y tuve que sacudir ligeramente la cabeza para salir de ese estado semi-catatónico en el que mi cuerpo se había sumido. Giré mi cabeza hasta mirar a Athos y escuché sus palabras prestando especial atención, intentando procesarlas. Mi mente seguía algo empañada, a fin de cuentas.
Se acercó a mí, rechazando su parte e insistiendo en que cogiese la otra mitad de la naranja. Y aunque mi estómago habría dicho que sí de buen grado, por mucho que no tuviese hambre, aquella era la última provisión que él poseía, y mi naturaleza se negaba a quedarse con ella, por más que mi estómago quisiera protestar.
Alcé la mano y tomé la naranja, con tan mala suerte que el líquido cítrico resbaló por mi palma, lo que me hizo chasquear la lengua y dejar caer la naranja sobre mi regazo. La recogí rápidamente con la mano izquierda y alcancé mi bolsa en un movimiento rápido para sacar un trapo. Después procedí a envolverla, mientras cerraba en un puño mi mano derecha, con el corte en la palma escociéndome con fuerza.

-No quisiera parecer descortés o desagradecida, pero es lo único que te queda, y yo también encontraré comida más adelante. Así que la guardaré así para cuando te entre hambre, Athos. - Sonreí y dejé la naranja entre nosotros. Después procedí a examinarme la palma. 

Tenía un corte bastante feo en la mano, y parecía que todavía tenía una astilla de la rama de la que me descolgué. Apreté los dientes y con cuidado saqué el trocito de madera. Suspiré con fuerza, y observé cómo la sangre brotaba de la herida lentamente. El ácido de la naranja no ayudaba al dolor que sentía en aquel momento.
Sí que estaba insensibilizada por mi mente, porque no entendía cómo esta herida no me había dolido lo que debiera. Cerré el puño, suspirando. Para ser una elfa habituada a los bosques, había sido muy torpe y para nada grácil. Esperaba que nadie hubiese sido testigo de aquella caída tan estúpida.
Me di cuenta de que estaba ignorando a Athos, y levanté la vista hasta su rostro, sonriendo a modo de disculpa.

-Perdona, es que antes me caí y me rasguñé la palma de la mano. No pretendía ignorarte. - Le expliqué, aún con una ligera sonrisa en mis labios.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Athos el Vie Oct 24 2014, 20:17

Cuando observó que la chica acercaba su mano para tomar la mitad del cítrico, dejó escapar una sonrisa placentera y cierta comedia debido a un pensamiento. "No fue tan difícil, ¿verdad?", se decía triunfante, convencido de que la había convencido de tomarla para sí misma. Era lo mejor y lo más lógico para Athos. Pero en el instante en el que la elfa llevaba la frutita hacia ella, no pudo evitar reaccionar en reflejo al ver a ésta resbalarse de su mano y caer. Dio un rápido paso hacia adelante y estiró su brazo para atraparla, sin embargo se detuvo antes de llegar. "Qué indiscreto".

Creía estar demasiado cerca de Stellae, sintiendo que invadía demasiado su espacio personal. Además, si hacía un mal cálculo, podría suceder algo terriblemente incómodo o definitivamente algo terrible. Por eso dejó que el objeto siguiera en picada y cayera sobre la dama. Tampoco era lo peor del mundo, ¿verdad? Es decir, aún seguía en una pieza.

Lo siento. —Susurró con una reverencia, retrocediendo con dos pasos—. No pude evitarlo. —Agregó mientras su acompañante élfica envolvía el fruto en un trapo. Aquello le pareció inquietante, ¿qué podría significar? No tuvo que esperar mucho para la respuesta.

Es muy amable, Stellae. —Le dedicó un gesto, sintiéndose halagado—. No merezco tanta gentileza. Muchas gracias. —Recuperó su rostro sereno—. Pero insisto por última vez que lo coma sin preocupación. Es toda suya, como dije al principio. —Juntó sus manos, entrelazando sus dedos a la altura de la cintura, prestando atención analítica a las maniobras que de pronto comenzó a hacer.

Ella parecía afligida, aunque no en exceso, sólo ponía un rostro de ardor. Aun así, la lesión que tenía en la mano parecía importante, expulsando sangre —de nuevo, no en exceso— y escurriendo por la palma. ¿Cómo no pudo notar eso antes? Cierto que las cortadas en las manos siempre se veían exageradas, porque había muchos vasos sanguíneos ahí y a la menor cisura brotaba líquido. Con eso en mente, el caballero no reaccionó de inmediato, conteniéndose a observar hasta tener algo útil que decir o Stellae dijera algo.

Sonrió y agitó la cabeza en negación—. No me sentí ignorado. —Repuso con simpleza. Le pareció curioso que haya dicho eso. "Tiene un corte y se preocupa por eso". Al menos eso indicaba que no era tan grave el problema—. Y disculpe que me entrometa, ¿pero requiere atención en su herida? Le recomiendo limpiarla, por aquí hay mucha agua, así que será fácil. —Señaló sutilmente con su dedo hacia afuera—. Y estaría bien que detuviera el sangrado. —Sonrió con cierta ironía—. El jugo de la naranja ayudaría a cerrar el corte y le puedo ofrecer un pedazo de mi túnica para envolver su palma. —Puso sus manos sobre un borde de su túnica, listo para romperla.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Stellae el Sáb Oct 25 2014, 01:31

Me sorprendió el escuchar su preocupación por mi herida, y mi vista se movió de mi palma a su rostro de manera intermitente. Solté una exclamación ahogada al ver cómo intentaba arrancar un trozo de tela de su túnica, seguramente con intención de crear una venda, y me apresuré a sujetarle con delicadeza la mano que pretendía romper la tela con mi mano izquierda.

-¡No, no! - Exclamé, sonriendo. - Gracias, Athos, pero no hace falta nada de eso. Solo necesito un momento de silencio para concentrarme - Solté mi agarre lentamente, y me senté en posición de loto frente al fuego. Le invité con la palma a sentarse a mi lado; sabía que esto era algo interesante a ojos de otros. -. Siéntate conmigo. Te lo mostraré.

Sin esperar a ver si Athos me hizo caso, cerré los ojos y me concentré en la herida. Abrí la palma derecha, y la coloqué hacia arriba, apoyada sobre la izquierda. Respiré profundamente; una, dos, tres veces. Susurré una plegaria en élfico a nuestros dioses y a la Naturaleza, y comencé el proceso de curación.
Nunca se me había dado especialmente bien, pero heridas como estas siempre había podido cuidarlas sin mayor dificultad. Si no lo había hecho antes fue simplemente porque estaba tan aturdida que ni siquiera me di cuenta de que el corte que me había hecho al caer del árbol realmente necesitaba curación.
Sin mirar, sabía que la herida había empezado a resplandecer levemente con colores dorados y verdes, y noté mi piel estirarse lentamente para volver a unirse, expulsando pequeñas astillas en el proceso. Mantuve la respiración relajada y constante, concentrada en las sensaciones de mi cuerpo.
Si hubiese sido una herida más profunda o más larga, habría consumido toda mi energía, puesto que mi cuerpo y mi mente no se encontraban en sintonía desde hacía meses. Pero no tuve muchos problemas en cerrar aquella magulladura.
Transcurridos unos segundos, sonreí y paré de concentrar mi poder natural de sanación. Abrí los ojos poco a poco, y observé mi mano; a pesar de la sangre que aún manchaba mi piel, la herida se había cerrado completamente. Abrí y cerré la mano un par de veces, comprobando que así fuese. 
Alcancé mi bolsa y busqué mi odre de agua. Por suerte algo sí que quedaba, y con ponerlo bajo la lluvia podría recoger agua en cualquier momento. Así que lo abrí y, salpicando un poco de líquido, la lavé hasta que quedó libre de cualquier rastro, separándola de mi cuerpo para que no cayese sobre la túnica ni agua ni restos de sangre.
Antes de que Athos pudiera intervenir o comentar cualquier cosa, cerré y guardé el odre, para después sonreír. Le mostré la palma intacta, casi con un deje de orgullo.

-¿Ves? Como nueva. - Comenté con cierto tono cómico, intentando hacer sonreír al hombre que tenía ante mí, y que era sorprendentemente... caballeroso.

No es que fuese sorprendente que él se comportase así, sino que en mi vida bastantes hombres habían intentado aprovechar mi apariencia inocente de alguna forma. Por tanto, en general no había conocido a alguien que se hubiese ganado aquel adjetivo.
Mantuve mi sonrisa amable mientras contemplaba el rostro de Athos. La lluvia seguía cayendo de un modo torrencial, y el fuego mantenía aquel suave sonido del crepitar hipnótico de las llamas consumiendo la madera. Y por un instante, con el estómago calmado, mi herida curada y mi mente más clara que cuando desperté, me sentí tranquila.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Athos el Dom Oct 26 2014, 21:02

Quedó ligeramente sorprendido por lo que había oído. No le impresionaba que la dama rechazara su ayuda, realmente lo esperaba. Lo que atrajo de verdad su asombro fue que ella aseguraba sin ninguna duda que tenía todo bajo control. Más que eso, le invitaba a presenciar lo que fuera que planeaba. Y claro que obedecería, tanto por cortesía, respeto y curiosidad. Ningún detalle se oponía a que Athos guardara silencio, le acompañara y observara.

"Tiene sentido". Él sabía que era una elfa, también sabía que su especie tenía la magia de curación, sin embargo había omitido por completo ese detalle.Quién sabe por qué, quizá estaba tan enfocado en tantas otras cosas que nunca relacionó ambos detalles. Y de ser así, ¿por qué hasta ese momento acudía a usar sus poderes? ¿No había suficiente silencio antes? ¿Necesitaba comer para hacerlo? ¿Incluso ella misma, así como Athos, había olvidado que podía usar hechicería restauradora?

Hmmm... —Gimió mientras se sentaba a un lado de la dama, adoptando la postura del diamante. Ésta era su favorita, puesto que le parecía sumamente beneficiosa. A diferencia de la posición de loto, que le resultaba un tanto más 'débil'.

Tras unos segundos de quietud, el espectáculo comenzó. Una luz hermosa comenzaba a emanar desde las palmas de la joven. No era un rayo potente como el Sol, tampoco era una iluminación candente como la de una fogata. Era pura y relajante verla, y por más que brillara, no encandilaba los ojos, permitiéndole ver incluso sin parpadear. Una amplia sonrisa se colocó sobre su rostro calmado, una que no podía controlar. Jamás había visto algo así, y tampoco se había sentido así. Dos experiencias nuevas que le traían una realización sin igual. "No son dos, es sólo una".

Pero todo lo que tiene un inicio, tiene inevitablemente un fin. La herida se cerró y la luz se fue. No así su sonrisa, que conservó unos momentos más, usándola para enfocar a Stellae—. O aún mejor. —Habló con tanta serenidad—. Eso fue increíble. Gracias por permitirme estar aquí. —No sabía cómo decirlo, pero sí sabía que debía agradecerle por lo que le había hecho sentir.

Sentía una genuina paz, diferente a la que le domina cuando medita. Cuando estuvo cinco años meditando solo, no lo hacía entrando a la infinita nada, sino que reflexionaba y pensaba en tantas cosas que en realidad no entraba en ese estado de quietud y mente despejada. Pero ahora, en un sólo instante, lo hizo. Cerró sus ojos por un segundo y cortó su respiración, con el propósito de disfrutar ese instante. Más importante, comprender lo que eso significaba.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Stellae el Miér Nov 05 2014, 20:44

Athos correspondió de alguna manera a mi tono jocoso, para después agradecerme el haber presenciado esto. Sabía que era un espectáculo curioso para ojos nuevos, pero no veía necesidad en que él diese las gracias por nada. Sonreí, sonrojándome levemente mientras él cerraba los ojos, como si disfrutara de paz espiritual. Mantuve la sonrisa mientras el ligero tono rosado que había adquirido mi piel se desvanecía como si jamás hubiese existido.
Miré de nuevo mi mano ya sanada, observándola a contraluz con la hoguera iluminando el trasfondo. La moví de lado a lado, viendo tanto la palma como el dorso, y las sombras extrañas que el fuego dibujaba en mi piel con cada movimiento de las llamas. Después de ese instante de reflexión, la bajé a mi regazo, colocando en mi rostro una expresión inintencionada de concentración, contemplando el fuego. Un trueno atrajo mi atención hacia un agujero de la pared un tanto alejado, pero al que podía dirigir mi vista sin tener que girar mi cabeza, solo levantarla ligeramente.
Miré lo poco que podía verse del exterior a través de dicho hueco, abierto años atrás por los Dioses saben qué proyectil. El cielo de un gris oscuro, casi negro, completamente encapotado, y una lluvia torrencial que no permitía ver más allá de una distancia de dos pasos.
De pronto, recuerdos de un pasado más que remoto acudieron a mi mente, golpeándola como las olas del mar erosionan inevitablemente las roca que se encuentran varadas en las orillas de las playas. Una memoria que ni siquiera era consciente de poseer aún...


Caeli y yo llegamos a casa riendo solo para pararnos de golpe ante la dura mira de nuestro tío. Nos pusimos la una junto a la otra, listas para una pequeña reprimenda por llegar empapadas por la lluvia, pero no nos esperábamos su enfurecido grito.

-¡No volváis a salir del poblado con lluvia, niñas! ¿Quién sabe qué acecha en el bosque?
-No entiendo el problema, Tío Nivis... - Susurró Caeli, mirando al suelo. Yo me interpuse entre ella y mi tío, mirándole  con seguridad.
-Con esta tormenta no podéis ver más allá de lo que te roza los pies, pequeñas. Podríais ser atacadas - Mi hermana me cogió por la camisa desde atrás, y la miré. Estaba asustada por el solo pensamiento. Y no podía mentir; a mí también me daba miedo que los brujos nos atacasen. Las dos miramos a nuestro tío, que había dulcificado su expresión. -. Simplemente no salgáis solas por el bosque cuando llueve, ¿vale?
-Sí, Tío Nivis. - Contestamos las dos al unísono, haciendo que nuestro tío revolviese nuestra blanca y corta melenita, destensando el ambiente de golpe mientras nos alcanzaba mantas para cubrirnos.



Mi expresión se mantenía imperturbable, pero sin apenas notarlo, una lágrima resbaló por mi rostro y cayó en completo silencio. Esos recuerdos de mi infancia, cuando aún estaba en mi aldea con mi familia, en un ambiente feliz y al que yo en aquellos días consideré seguro, siempre me pillaban por sorpresa. A pesar de todos los años acaecidos, todavía notaba un hueco en mi pecho.
No desvié la vista del trocito de cielo que tenía ante mí, pero estaba segura de que Athos había visto aquella indiscreta lágrima. En vez de negar la realidad y tratar de secarla o algo así, simplemente suspiré, dibujando una triste sonrisa y manteniendo aún mi rostro mirando el mimo punto.

-¿Alguna vez te has preguntado cómo sería tu vida si hubieses hecho algo distinto, Ahtos? ¿Si hubieras podido salvar a alguien realmente si hubieses decidido otro camino? - Comenté sin proponérmelo, dejando que mis pensamientos fluyesen directamente hasta mis labios sin pasar por filtro alguno.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Athos el Vie Nov 07 2014, 21:26

La calma que comenzaba a dominarle era profunda y reconfortante. Su respiración era sanadora, sintiendo que el aire en sus pulmones se esparcía por todo su cuerpo, provocando una gran relajación. Dejó de sentir el frío de la lluvia y el calor del fuego, percibiendo solamente la brisa acariciar su rostro. Sus ojos se sentían descansados, y sólo veían la oscuridad por estar cerrados, mas eran tinieblas agradables. Dejó de pensar y simplemente cayó en un sueño temporal, despertando eventualmente, sin tener noción del tiempo que pasó.

Cuando volvió en sí, comparó su pasado con su presente. Le parecía increíble que antes sólo pensar en el caos, mientras que ahora se entretenía tanto con la paz, incluso delante de una fogata. Había hecho un gran progreso. Los días tristes habían quedado atrás, sólo luz y alegría tenía por delante. Y teniendo la paz como propósito para vivir, se motivaba cada día en seguir adelante.

Lentamente fue abriendo los párpados, inmediatamente enfocando a la joven elfa, quien yacía en la misma posición que antes, con el mismo semblante. Daba la sensación de que se estaba concentrando en algún pensamiento. Quizá estaba a punto de decir algo. Pero no fueron sus labios los que expresaron algo, sino sus ojos los que liberaron una lágrima. Fue una vista extraña, porque ella no parecía estar triste. Athos jamás había visto algo similar. Había presenciado lágrimas de alegría, de tristeza, de furia, de miedo, pero de seriedad...

Quería decirle algo en ese mismo instante, preguntarle lo que sucedía para entonces buscar la manera de reconfortarla. No podía ser una buena señal que estuviera llorando, y se sentía culpable por ello. "Estoy aquí y mi mera presencia influye". Nada existía por sí solo, sino que todo se conectaba, y si Athos no formaba parte de la solución, entonces se sentía que era parte del problema. Caso curioso, puesto que sólo lo aplicaba para sí mismo, mientras que aceptaba la neutralidad de los demás.

Hizo bien en callar y esperar a que ella misma dijera algo, aunque no oyó lo que esperaba. Aun así, le respondería y luego procuraría averiguar lo que le sucedía. "A menos de que mi respuesta sea la solución que necesita, o que al menos sea lo mejor que pueda dar". Curioso resolver algo sin estar consciente del enigma.

Sí. —Contestó en seco—. Hubo un tiempo en el que lo hacía. Me odiaba a mí mismo por el daño que había ocasionado, me sentía frustrado por no poder ser capaz de controlarme. —Hablaba con tanta sosiego que parecía estar hablando de algo tan simple como la descripción de una manzana—. La tristeza por no poder enmendar mi error me agobiaba. E imaginaba que todo sería mejor si nunca lo hubiera hecho, si mejor me hubiese sucedido a mí, si jamás hubiera nacido. Pero... —Apartó la mirada de ella, viendo el techo, buscando la mejor manera para plantear lo que tenía en su psiquis. Tras un par de segundos, volvió a enfocar a la dama con una media sonrisa.

Ahora me doy cuenta que el pasado no está para hacernos querer cambiarlo. Es imposible, por lo tanto inútil soñar con algo así. Por el contrario, ya no pienso en las fallas que cometí, ni en cómo sería mi vida si no hubiera lastimado a mi hermana. Acepto y aprecio todo lo que sucedió, porque el dolor y las penas que una vez tuve me condujeron hasta aquí, me forjaron como soy ahora. Si niego mis acciones, me estoy negando ahora mismo y me privo del futuro que se acerca. —Inclinó un poco la cabeza y amplió la sonrisa. No había notado que ella también estaba sonriendo. Le había visto, pero no se hacía consciente de ello.

¿Comprende? Somos lo que somos por lo que hicimos y nos hicieron. No podemos modificar lo ocurrido, es absurdo. Pero sí podemos redirigir nuestro sendero en la dirección que queremos. Hoy es el momento en el que damos un paso hacia el futuro que anhelamos. Con el poder de nuestra voluntad haremos posible alcanzar una felicidad exquisita, alzándonos alto con las cicatrices que nos hacen más fuertes.

Athos, sin querer, aunque queriéndolo, había usado palabras similares a las de su maestro. Él constantemente le iluminaba el día con su poesía y oraciones de esperanza, y el dragón quería hacer lo mismo por Stellae, aunque sabía que carecía del talento y la sabiduría para hacerlo. Pero lo intentaba, y se sentía satisfecho con eso.

¿Usted lo hace, señorita? —Borró su tristeza, regresando a poner un rostro pasivo—. ¿Desearía volver al pasado y cambiar su historia? —Tal vez era un error hacerle recordar momentos dolorosos, pero si no los enfrentaba entonces sería imposible vencerlos. Era un paso duro, pero necesario. "O lo estoy imaginando". Athos imaginaba que ella estaba acongojada por algo terrible, pero bien podía estar en un error.

OFF: Lamento haber tardado tanto. No acostumbro hacerlo. No creo que vuelva a suceder.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Stellae el Sáb Nov 15 2014, 02:48

Giré la cabeza hacia él para mirarle, y me mantuve en un interesado silencio, escuchando atentamente las palabras de Athos y siguiendo el curso de sus pensamientos y respondiendo a su sonrisa casi sin darme cuenta. No estaba embelesada con lo que me decía porque me Athos me estuviera desvelando alguna verdad oculta que no comprendiese; en realidad, yo ya sabía que no podía hacer nada por cambiar lo que pasó, y que yo era quien había llegado a ser por todo lo que había sucedido dentro de mi desastroso y tormentoso pasado.
No, lo que me interesó de su discurso fue la historia que encerraba tras él; una tragedia entre líneas que me recordó a la mía propia. Cuando me preguntó por mí, giré la cabeza con rapidez hacia el otro lado, evitando su mirada. Cerré los ojos, suspirando por un segundo, recordando sin quererlo todos los momentos duros de mi vida.
Todo lo que me hacía sentir desdichada o culpable se agolpaba en mi mente, haciendo que quisiese llorar y gritar; pero me mantuve serena, concentrada en controlar mi respiración. Cuando las imágenes terminaron de azotarme el corazón, volví a abrir mis ojos y miré a Athos con una expresión un tanto triste.

-Sé que no puedo cambiar mi pasado, y soy consciente de que todo lo que ha acontecido en mi vida anteriormente es lo que me hace ser la persona que soy ahora. Pero... - Formé una sonrisa triste, mirando al suelo sin proponérmelo. Como si me avergonzase. - Aunque no sirva de nada lamentarse, me gustaría cambiarlo. Mi hermana murió por mi culpa, por no estar a su lado, y a veces siento que daría todo lo que fuese por cambiar mi estúpido error - Las lágrimas finalmente se escaparon de mis ojos, lágrimas que me intenté secar inútilmente, puesto que parecía que no iban a parar así como así. Me reí levemente, nerviosa, mientras seguía llorando y persistía en mi intento de parar las lágrimas. -. Lo siento, no sé qué me pasa...

Y ahí estaba yo: riendo y llorando al mismo tiempo, incapaz siquiera de avergonzarme adecuadamente por la situación. Mi risa ligera seguro que confundía a Athos, y mi mano derecha se mantenía secando mis ojos llorosos. Notaba cómo me temblaba el pulso mientras limpiaba mi rostro de lágrimas, y seguro que mostraba una imagen patética ante los ojos de aquel hombre, pero no podía evitarlo.
¿Por qué demonios lloraba? No tenía ni idea, siendo sincera. Tal vez por echar de menos a Caeli, o por todos mis errores posteriores, o porque me sentía sola, o por todo el tema de Aureus. Puede que fuese un cúmulo de todos esos sentimientos y pensamientos juntos, no podía estar segura.
Simplemente estaba hecha un manojo de nervios, y no podía parar.

off: No te disculpes, ha sido culpa mía que me llevó muchísimo contestar, perdóname tú a mí :3
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Athos el Dom Nov 16 2014, 22:51

Respetó su silencio, esperando a que estuviera lista para contestar. No era fácil rememorar dolorosos recuerdos, mucho menos si se hacía para expresarlos. No obstante, hacerlo podía ser reconfortante, porque uno se familiarizaba más con la angustia y la tristeza, aceptándola aún más poco a poco. Quizá ella lo sabía, y por eso quería hablar, para desahogarse y liberar la presión que tenía. "Porque uno no entabla conversación con un extraño de un tema tan delicado". Parecía que Stellae necesitaba a alguien que le escuchara, y el dragón estaba dispuesto a servir como oyente, y si era posible, como consejero.

Jamás apartó su vista de ella, queriendo ser testigo de cada una de sus expresiones para así poder comprender mejor lo que sentía, con la idea de dar una respuesta adecuada. "No importa lo que le diga, todo depende de ella". Aunque su Maestro le había ayudado de una manera extraordinaria, al final fue él mismo quien se había dedicado a superar sus temores y aflicciones, tomando las fuerzas para seguir. Ese simple acto de fortaleza era el más complicado de todos. Cualquiera puede admitir su error y perdonarse, mas seguir viviendo como si nada hubiese pasado podía considerarse una hazaña.

¿Y qué necesitaba la elfa? Había admitido su incapacidad para modificar el pasado, sin embargo el deseo estaba ahí. Incluso afirmaba que lamentarse era inútil, ¿así que por qué lo hacía? "Los sentimientos no entienden de razones". Era absurdo querer tumbar algo subjetivo con puro poder objetivo. Todos los seres se componían de esencias irracionales y racionales, por lo tanto era menester atender una sin descuidar a la otra, de otra forma se cometería un acto de aniquilación personal. Es decir que no se puede negar una parte, así como no se puede depender sólo de la otra.

Pero hacerlo por un momento estaba bien. Llorar estaba bien. Era algo natural. Y así como guardo un silencio solemne cuando la dama reflexionaba y hablaba, también lo hizo mientras lloraba y reía. Al principio sólo lanzaba algunas sonrisas, pero eventualmente se encontraba en esa curiosa combinación de risas y sollozos. Las lágrimas estaban bien justificadas, ¿pero y esa hilaridad? "Tal vez encuentra cómica su situación". Como cuando uno se ríe de una torpeza. ¿Cuál podría ser la torpeza en ese instante, estar buscando consolación con un desconocido?

Después de unos segundos, Athos decidió que era momento de que decir algo. Tal vez debió haber aguardado más tiempo, o quizá no debió confundir su paciencia con resignación—. Conozco la impotencia de no poder redimirse. ¿Cómo reparar un daño que no puede ser reparado? Es frustrante. —Asintió elocuente, recordando los días en los que sólo fantaseaba con cambiar las cosas—. Nuestro deseo por conseguirlo es tan inmenso como inútil. —De repente la mitad de sus labios formó una minúscula sonrisa—. Y creo que ahí está el error. No debemos enfocar nuestras fuerzas hacia algo imposible, mejor es dirigirse hacia algo posible que haga sentir orgullosa a su hermana.

¿Me comprende? —Le dirigió una mirada interrogante, enfatizando su pregunta—. Debe compensar la tristeza que posee con felicidad. Es lo que su hermana querría, se lo aseguro. Sólo imagine. Si los papeles se hubiesen cambiado, si su hermana ahora estuviese viva y usted no, ¿acaso no la perdonaría y le rogaría porque siguiera con su vida? Eso es lo natural, porque entre hermanos compartimos un gran amor incomparable. Utilice ese amor como apoyo para conseguir cosas grandes. Porque ahora le toca vivir por ambas. —Sonrió completamente.

"Vivir por ambos". Era algo similar a lo que su hermana le había dicho, sólo que ella había usado la palabra 'ver'. Era un bonito recuerdo, uno que le gustaba repetir, debido a que en ese momento fue cuando recibió el perdón más importante de todos, su propio perdón. Stellae debía hacer lo mismo, compartir la idea de vivir al máximo con tal de equilibrar la falta de alguien más. Era lo más lógico. Si dos leñadores tienen la misión de cortar un árbol en una hora, pero uno de ellos no puede seguir, entonces el otro debe esforzarse más para cumplir. ¿No? "Supongo".

No, no~ Tú perdóname a mí (?) Fue mi culpa y nunca debí hacerte esperar tanto. Así que, por favor~ Acepta mis disculpas. ¡Que las aceptes! o.ó Es una orden (¿)
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Stellae el Dom Nov 23 2014, 02:02

Cuando Athos volvió a hablar, dejé de reír y puse una expresión de seriedad. Las lágrimas no paraban, seguían cayendo sin control a través de mi rostro, y ya había asumido que continuarían hasta que mis ojos se secasen o mi corazón decidiese terminar con ellas.
Todo lo que él decía tenía sentido, eran cosas que me había contado a mí misma. Pero cuando estás sola, y tú eres la única voz que te habla por años, acabas por ignorar tus propios consejos. Porque nunca funcionaban, básicamente. Mi propia voz no valía nada sin el sentido que Caeli sabía darle a mis palabras. Ella era la que dominaba estas cosas, eso de ayudar a todo el mundo a ver el lado positivo.
Miré al suelo, abrazándome las piernas y apoyando la cabeza en las rodillas, mientras sus palabras calaban en mi mente, tratando de retenerlas, de reaccionar de algún modo. Cerré los ojos, pensativa; las últimas lágrimas que era capaz de llorar aquella noche salieron de mis cansados ojos. Y cuando habló sobre si hubiese muerto yo en su lugar, los abrí de golpe, con una expresión sorprendida.
Si hubiese sido ella la que siguiese aquí... ¿No querría yo que continuase con su vida? ¿Qué le diría yo si fuese al contrario? La respuesta estaba clara: no te culpes por mi muerte, no busques venganzas inútiles, solo vive y sé feliz. Pero es que ella sí que se merecía ser feliz. Ella se merecía vivir.
¿Y yo? No, yo no podía decir lo mismo de mí. ¿Por qué? Por todo lo que hice, toda la venganza que busqué esos años, todas las cosas que no debí hacer... Caeli era pura, era como la luz del sol llegando de golpe en medio de la peor tormenta del siglo, y yo no era más que el rayo que incendiaba el bosque y arrasaba aquello que alcanzaba.
No, simplemente yo no podía ser digna de esas mismas palabras. Pero también era consciente de que, si mi hermana pudiera hablarme, si pudiera verme, me diría exactamente eso. Me diría que ella está en algún lugar mejor, que ella es feliz, y que yo merezco serlo. Pero no puedo decírmelo a mí misma. No puedo.

-He intentado vengarme de sus asesinos, he intentado vivir en paz, pero nada sirve. Ella se merecía vivir, no como yo... - Susurré, con la vista fija en mis pies. - Intento vivir por las dos, de veras que sí, pero ella era uno de esos seres que llenan de luz una habitación. Y cuando esa luz se apagó definitivamente por mi culpa, parte de mí murió - Levanté mi rostro hacia Athos y le miré directamente, con mis enrojecidos ojos llenos de intensidad. -. ¿Cómo puedes llegar a ser feliz cuando una parte de tu alma murió? ¿Cómo deshacerte de la sensación de que no mereces estar vivo? - Volví de nuevo mi rostro a mis rodillas, observando el suelo con tristeza. - ¿Por qué sigo viva? Ojalá hubiese muerto yo. Si yo hubiera perecido en aquel bosque en lugar de mi hermana, muchas cosas podrían haberse evitado...

Y era completamente cierto. Con su muerte, se iniciaron tantas cosas que fue imposible controlarlas. Se provocó un efecto en cadena que llegaba hasta el presente, décadas después de su muerte, y yo no había sido capaz de evitarlo. Todo se reducía a ese momento, todo venía de ahí.
Si pudiera volver atrás, lo haría, pero no para salvarnos a las dos. No... Si regresase al pasado, lo haría tan solo por cambiarme por ella. Para que ella pudiera vivir. Porque yo no merecía esta vida, y era dolorosamente consciente de ello.
Yo no merecía ser salvada.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Athos el Mar Nov 25 2014, 08:49

La chica parecía inconsolable, tan frágil y triste. Se acurrucaba y sujetaba a sí misma de una manera tan natural, con facilidad, como si ya lo hubiese hecho antes. Se imaginaba cuántas veces en el pasado había ocurrido algo similar, ella estando en el frío, llorando, con sus tristes recuerdos, con la abrumadora impotencia en la soledad. No era la manera correcta de vivir, y aunque Athos realmente no lo supiera, simplemente verla ahí le conmovía. Sentía un gran deseo por ayudarla, mas las ideas se le escurrían y se sentía limitado. ¿Qué haría su maestro?

Ella parecía tener muy presentes las ideas lógicas, eso estaba claro. Pero estaba siendo irracional. ¿Cómo recuperar el equilibrio? ¿Qué hacer para que adoptara la razón y comprendiera la emoción, y no al revés? Se sentía como un niño en una plática de sabios, ignorante, pequeño, inútil. Diciendo sólo tonterías que no daban resultados, observando inocente intentando comprender los complejos gestos que ella esbozaba. Y en su mente trataba de formular torpes ideas.

Quizá la solución estaba en acercarse a ella por medios emocionales, adentrarse a su mundo para lograr sacarla. Aunque sólo fuera por un instante, un segundo de paz sería suficiente para quizá dialogar sobre algo más y retomar un rumbo más amenos, lejos de la nostalgia y los malos recuerdos. Ningún fantasma del pasado debería ser el ancla de un brillante futuro.

Negó con la cabeza, manteniéndose con un aire reservado—. Nada desaparece para siempre, ni muere sin sentido. Las cosas cambian, nuestras vidas se transforman. Cuando perdemos algo, las lloramos y aceptamos la pérdida, y entonces continuamos. Lle... —Un trueno le interrumpió. Alzó la mirada y sentía que la naturaleza le estaba diciendo que no continuara de esa forma. Pero era obvio que no, ¿o sí?—. Llenamos el hueco que quedó con una nueva felicidad. Porque es nuestra naturaleza, recuperar lo perdido, reponer, solucionar, equilibrar... —Suspiró. Sabía que era absurdo.

Lentamente se acercó a ella, poniéndose a un lado suyo, colocándose en cuclillas. Parecía que sonreía, pero a la vez guardaba un semblante sobrio y serio—. No crea que usted es peor que alguien. Sin duda su hermana era una gran persona, pero no sienta que es inferior. Todos somos iguales. Tenemos atributos diferentes, pero al final, somos iguales. Dos más dos, cuatro. Tres más uno, cuatro... —De nuevo sentía que sus palabras no tenían algún efecto. Bajó la mirada.

¿Me presta su mano? —Extendió su propia mano para recibirla la de Stellae. Esperaba demostrarle, mediante un sencillo ejemplo, su punto sobre igualdad, de la misma manera en la que su maestro una vez lo hizo. Era algo simple, mas no una simpleza. Algo que, literalmente, llegaba al corazón y que a él le había dado una perspectiva más alegre de la vida. Y esperaba lograr lo mismo con su acompañante, si así se lo permitía.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Johannes el Jue Dic 18 2014, 19:19

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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

Mensaje  Johannes el Vie Jul 03 2015, 07:03

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Hemos esperado lo suficiente. Se procederá según lo establecido en las normas.
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Re: Refugio para la tormenta [Interpretativo, noche, libre]

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