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Punto de partida [Libre][Interpretativo][CERRADO]

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Punto de partida [Libre][Interpretativo][CERRADO]

Mensaje  Eärwen el Sáb Ene 03 2015, 11:06

Y allí estaba, tras varios meses de preparación por fin se encontraba en la ciudad. Al principio Lunargenta le resultó chocante, tan lleno de casas y gentes. La elfa sabía que aquel lugar no se parecería en nada a Sandorai, y aunque había intentado prepararse mentalmente para ello, verlo con sus propios ojos le afectó. Comenzó a sentirse un poco abrumada por la multitud, así que tiró de las riendas y condujo a su yegua a un lado de la calle.

Nessa se había mostrado curiosa al llegar, pero terminó optando por esconderse en el interior de la bandolera. Aquello era mucho más grande de lo que esperaban, así que tardaría un poco en hacerse al lugar. El día comenzaba y con éste las gentes salían de sus casas para comenzar con las labores diarias, por lo que las calles estaban muy concurridas. Los comerciantes iban de un lado para otro con sus mercancías, buscando el sitio adecuado para poner su puesto. Algunos clientes madrugadores echaban un vistazo a los productos y adquirían todo tipo de cosas.

Bajó de su montura y caminó lentamente, guiando a la yegua a través de la gente. Lo primero que debía hacer era encontrar una posada, así que centró su atención en ello. No tardó mucho en dar con lo que buscaba, un modesto edificio que era taberna y posada al mismo tiempo. Se acercó al establo del lugar y ató con cuidado a Lluvia, acarició su cuello para calmarla y le dejó algo de comida. Tomó sus pertenencias, que colgaban de la silla de montar, y se dirigió al interior.

Cruzó el umbral algo nerviosa, pero por suerte había muy poca gente a esa hora. Se acercó a la que parecía ser la propietaria del local y sacó la pequeña bolsa de cuero en que guardaba los aeros. - Buenos días dama, quisiera una habitación y que se ocuparan de mi yegua. - dijo con voz suave, depositando algunas monedas sobre la barra de madera. - Vaya vaya, ¿nueva por la ciudad cielo? - respondió la mujer, que ya rondaba los treinta y lucía un vestido que dejaba ver más de lo debido. Eärwen asintió con la cabeza en respuesta, a lo que la tabernera esbozó una sonrisa. - Tienes suerte, aún nos queda una y es de las mejores. - Se dio la vuelta y regresó con una llave. - Aquí tienes, bienvenida a la ciudad.

La de cabellos negros dio las gracias y subió las escaleras, enfiló el pasillo y entró en la habitación que le había tocado. No se sorprendió de lo humilde que era, tenía solo lo básico pero aquello sería suficiente para ella. Dejó sus cosas sobre la pequeña mesa y sus ropas sobre la cama, luego depositó las armas contra el respaldo de la silla y se preparó para salir. Debía explorar un poco la zona, luego se centraría en buscar un trabajo y comenzar a ganar dinero.

Salió de la posada llevando consigo solo la bandolera y una de las dagas, que esperaba no tener que usar. Empezó a andar por la calle, intentando no tropezar con nadie ni entorpecer el camino de los mercaderes. Habituarse al ambiente de la ciudad le costaría, pero terminaría consiguiéndolo. Aún se sentía algo abrumada entre tanta gente, por lo que se detuvo y se sumió en sus pensamientos, recordando la despedida de su familia.

Habían organizado una pequeña reunión en su casa junto al árbol madre, a la que asistieron los amigos más cercanos a la familia. Todos le desearon buena suerte en su viaje y compartieron una cena especial. Luego su padre le obsequió a Lluvia, la hermosa yegua blanca que ahora viajaría con ella a todas partes. Cuando terminó la cena se acercó a sus padres, se despidió emotivamente y les prometió que volvería con regularidad a Sandorai, cada vez que pasase cerca de allí.

Había resultado un poco duro decir adiós a todo cuanto conocía, pero ahora tenía mucho por descubrir y aquello la emocionaba. Volvió en sí y se apartó con un rápido movimiento de la trayectoria de un carro de mercancías, suspiró quedamente y echó a andar de nuevo, sin saber qué le depararía Lunargenta.


Última edición por Eärwen el Vie Ene 30 2015, 09:58, editado 1 vez
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Re: Punto de partida [Libre][Interpretativo][CERRADO]

Mensaje  Mystletainn el Dom Ene 04 2015, 03:17

La brisa matinal mecía con suavidad las cortinas que adornaban la ventana de la habitación. Abajo, el rumor de cientos de personas en su laborioso quehacer resonaba en un suave crescendo, conforme la vida urbanita de Lunargenta se desperezaba al nuevo día. En la esquina de la diminuta habitación, una mujer de rasgos fibrosos, negro cabello recogido en una trenza, derramaba con cuidado las tibias aguas de una pequeña palangana sobre su piel desnuda. Cada poro de su piel se erizó parsimoniosamente conforme el agua purificadora resbalaba sobre su cuerpo, revigorizando sus músculos aún dormidos.
La elfa terminó de lavarse, y dejó la palangana en la esquina, encima del fogón, sin más ceremonia. Después procedió a vestir su armadura con la precisión y la costumbre de quien ha venido haciéndolo toda la vida.

- El último día de alquiler. -Pensó la elfa - Necesito encontrar un nuevo trabajo rápido.

Dejó el yelmo sobre la mesa, y por un segundo lo observó con cuidado. No dejaba de maravillarle la habilidad del curtidor que había diseñado aquel casco, emulando la cabeza de una sierpe marina. Quizás pudiese sacar algunas monedas, si la situación se volvía insostenible. Después, se acercó a la ventana, y, con la mirada perdida en la multitud, dejó que su expresión normalmente rígida se relajase un poco, mientras apoyaba la mejilla sobre la palma de su mano, a su vez posada en el marco.

Mystletainn reflexionó. Desde su huída en un barco mercante humano, haría ya varias estaciones, su futuro había estado lleno de incertidumbres. Su falta de experiencia y su talante inflexible le habían costado varios clientes en su nuevo trabajo de mercenaria, y se sentía incómoda sin la grupa de un caballo a la que saltar. El largo periodo de paz, y el poder militar de la ciudad había conseguido que poca fuese la demanda de gente con sus habilidades. Casi había tenido más éxito vendiendo sencillos emplastes hechos con hierbas que recogía en los alrededores. Y aún no tenía demasiado claro si aquel recaudador no la había cobrado de más. La guerrera suspiró con suavidad, y finalmente terminó de empacar su equipo. Con el casco bajo el brazo abandonó la pequeña habitación que le había servido de refugio durante las últimas semanas, cerrando la puerta tras de sí.

Durante varias horas, Mystletainn vagó de posada en posada y de puesto de guardia en puesto de guardia, como solía hacer cada vez que necesitaba trabajo sin demasiado éxito. Un noble que buscaba un guardaespaldas para la fiesta de máscaras de su hija, un mercader que requería un sicario para un trato peligroso... muchos trabajos parecían interesantes, pero al final o eran demasiado peligrosos para lo mal pagados que estaban o la elfa no cumplía el perfil. Era sorprendente la cantidad de doncellas en apuros que estaban más interesadas en el sexo de su guardaespaldas que en su habilidad. Posiblemente cosa de aquella obra de teatro que se había vuelto tan popular de un tiempo a esta parte.

Sea como fuere, Mystletainn buscó infructuosamente su próxima fuente de ingresos, y hubiese continuado así por todo el día, pero la inusual visión de una elfa de delicados rasgos y cabello azabache perdida en una ciudad humana la distrajo. Lo primero en que se fijó fué en su yegua: un animal potente, de buena planta y trote ligero. Luego, la elfa misma: su vestimenta elegante pero sencilla daba a entender que era una viajera, y la manera en que evitó la caravana en el último momento dejaba claro que la mujer no llevaba demasiado en la ciudad. Intrigada e interesada por la posibilidad de encontrar un empleador, se acercó a la mujer.

- Elfa - Dijo Mystletainn en su habitual tono, posiblemente demasiado hosco, apenas se hubo acercado lo suficiente, pero sin bloquearle el camino. - Es raro ver a nuestra gente en Lunargenta. ¿Vienes por negocios?

Ya de cerca, la mercenaria midió a la elfa con la mirada, y lanzó otro vistazo fugaz a la yegua, intentando de alguna manera vislumbrar si los objetivos de aquella mujer podían serle de utilidad: no parecía una guerrera, a fin de cuentas, y pudiese ser que necesitase un guardaespaldas.

Y, en el fondo, simplemente sentía curiosidad por la elfa.
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Re: Punto de partida [Libre][Interpretativo][CERRADO]

Mensaje  Eärwen el Lun Ene 05 2015, 01:11

Había logrado esquivar el carro de mercancías por los pelos, debía prestar más atención a lo que la rodeaba o terminaría arrollada por otro. Ya no estaba en Sandorai, aquella ciudad era enorme y conseguía desorientarla. Echó un vistazo al cartel de la posada y a los alrededores, buscando detalles llamativos que la ayudasen a guiarse de nuevo por si se perdía. Pero no había mucho donde elegir, las casas parecían todas iguales y los carteles estaban hechos de madera, con lo que el color no destacaba lo suficiente.

Tardaría unos días en acostumbrarse a aquel ruidoso y concurrido lugar, que en comparación con los bosques parecía caótico. Por el momento solo quería echar un vistazo a los alrededores, pero luego tendría que buscar algún trabajo y para eso probablemente necesitase ayuda. Quizá la amable tabernera pudiese darle algo de información sobre lugares en que se necesitase gente, sino tendría que buscar a otra persona que la aconsejase.

Estaba algo despistada, siguiendo con la mirada el traqueteo que producía el carro de uno de los mercaderes, cuando una voz sonó a su espalda. - Elfa - tenía que dirigirse a ella así que se giró hacia la joven que había hablado. Se trataba de una muchacha de cabellos negros y rasgos finos, que contrastaban bastante con la armadura que portaba. La de ojos azules ladeó el rostro y la observó con atención, fijándose en lo cuidadosamente curtido que estaba su yelmo.

Los rasgos de la recién llegada la delataban como elfa, algo que la tranquilizó a pesar de su apariencia guerrera. Siempre se sentía más a gusto con los de su raza, pues estaba acostumbrada a tratar casi exclusivamente con ellos en el bosque. - Es raro ver a nuestra gente en Lunargenta. ¿Vienes por negocios?- preguntó en cuanto  estuvo algo más cerca. Y con esto le reveló algo de información, la suficiente para saber que una elfa destacaría entre la gente.

- Buenos días. - saludó cortésmente, antes de responder a su cuestión. - No vengo por negocios, he llegado a Lunargenta para comenzar un viaje. - guardó silencio unos segundos antes de volver a hablar. - Dices que es raro ver elfos por aquí, ¿a qué se debe?-  preguntó con voz amable. Entonces cayó en la cuenta de que no se había presentado y se apresuró a añadir. - Disculpa, ni siquiera me he presentado, me llamo Eärwen. - pronunció, para luego quedar a la espera de su respuesta.

Puede que aquel encuentro le trajese algo de suerte, ya que las palabras de la desconocida indicaban que debía llevar algún tiempo en la ciudad. Era muy probable que al conocer la zona pudiese darle algo de información sobre el lugar, algo que la ayudase a encontrar un trabajo o al menos le sirviese para guiarse por Lunargenta. Por el momento la de ojos azules solo tenía clara una cosa, que se mantendría alejada del puerto tanto como le fuese posible, para evitar un encuentro con piratas. Pero aceptaría cualquier consejo si la muchacha se lo daba, así que se mantuvo expectante.
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Re: Punto de partida [Libre][Interpretativo][CERRADO]

Mensaje  Mystletainn el Lun Ene 05 2015, 11:49

Ya de cerca, la guerrera se fijó en que aquella mujer, que en principio aparentaba debilidad en su porte y delgadez, traicionaba un cuerpo atlético y entrenado. Los dedos de la mano con la que sujetaba su casco se tensaron ligeramente, clavando las yemas en la superficie y sintiendo la tersura del cuero curtido. Había constatado con anterioridad que a la hora de hacer negocios era mejor no llevar el yelmo puesto: Creaba una sensación de distancia que no era nada conveniente, y una tensión innecesaria. Así pues, solía llevarlo bajo el brazo, al menos hasta que era necesario entrar en acción.

Mystletainn frunció los labios muy levemente al oir la respuesta de la mujer. Un viaje, había dicho. Un viaje podía ser una oportunidad, pero también un riesgo sin beneficio. Los ojos grises de la guerrera escrutaron unos segundos los azules de la dama, ignorando el educado saludo de la mujer. Pasados unos instantes, en lugar de responder a éste, Mystletainn chascó la lengua y respondió a la primera pregunta.

- Te encuentras en la capital de los hijos de los Hombres. Puede que sea la ciudad más cosmopolita del mundo, pero los nuestros siguen siendo inmigrantes y extranjeros, y no amos ni señores. - La elfa ladeó levemente la cabeza, dejando que un mechón de pelo que había escapado de la trenza le resbalara por la frente hasta cubrirle parcialmente el ojo. La mujer lo apartó con la mano, en un gesto instintivo.

- Además, nuestra gente no es especialmente conocida por su amor por salir del bosque, y muchos aún guardan rencor a los hijos de los hombres. -Comentó con tono impasible.

Lanzó otra escrutadora mirada a la dama de ojos azules. Aquella mujer posiblemente tuviese una buena cantidad de años sobre ella, pero parecía tan perdida como ella lo estuviera cuando llegó por primera vez a la ciudad. El caballo y sus finas ropas la delataban como alguien de buena cuna, e incluso si Mystletainn no era dada a ayudar a desconocidos, incluso en el exilio seguía siendo un soldado de los ejércitos del Bosque: se debía a su gente. Suspiró levemente.

- Mi nombre es Mystletainn. - Continuó en tono formal, militar. De alguna manera, resultaba extraño escuchar semejante entonación en alguien que apenas era a ojos vista poco más que una niña. - Llevo algo menos de un año en esta ciudad, y trabajo como mercenaria y guardaespaldas. Si requieres de tales servicios, estoy a tu disposición.

Era un tiro a ciegas, uno que posiblemente no diese en ninguna diana, pero el trabajo escaseaba, su bolsa se aligeraba por momentos, y tras una infructuosa mañana no iba a desestimar ninguna oportunidad, por minúscula que fuese.

- En cualquier caso, entiendo que no conoces la ciudad. La mayoría de los nuestros trabajan para el hospital, utilizando su don y conocimientos en la sanación. Si no tienes alojamiento, o deseas establecerte, contactar con ellos posiblemente fuese un buen primer paso. - Tras unos instantes de reflexión decidió que no era mal lugar para continuar su búsqueda de trabajo. No era raro que los sanadores requiriesen de los servicios de mercenarios cuando necesitaban adentrarse en  lugares peligrosos. - Yo misma me dirijo hacia allí ahora mismo.

De nuevo, observó con cuidado el caballo de la dama. Buena planta, bien cuidado... Hacía tiempo que no veía una verdadera yegua élfica. Los hombres serían expertos en aprender rápidamente cualquier arte, pero seguían sin igualar la habilidad de un buen criador elfo.
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Re: Punto de partida [Libre][Interpretativo][CERRADO]

Mensaje  Eärwen el Lun Ene 05 2015, 16:14

Al encontrarse más cerca, Eärwen notó un pequeño cambio en la recién llegada, cuyos dedos se tensaron alrededor del yelmo que sujetaba. Era probable que de lejos hubiese dado la imagen de una mujer débil y perdida, cosa que de cerca se desmentía, al menos en lo primero. El entrenamiento que su padre le había impartido durante décadas se había encargado de mantenerla en forma, ayudándola a ser más ágil y tener una complexión atlética. Aunque esto no había borrado sus finos rasgos, por lo que tenía una silueta estilizada.

La muchacha la escrutó con la mirada, mientras la de ojos azules la observaba con atención. Aparentemente no era más que una adolescente, así que la diferencia de edad entre ambas debía ser notable. Pero a pesar de ello parecía bien preparada, podía notarse lo fibroso de su cuerpo bajo la armadura. Estaba claro que era una guerrera y eso había influido en su complexión física, haciéndola más corpulenta de lo que sería una joven de su edad.

La joven guardó silencio durante unos instantes, obvió el saludo y comenzó por responder a la pregunta que Eärwen había formulado. - Te encuentras en la capital de los hijos de los Hombres. Puede que sea la ciudad más cosmopolita del mundo, pero los nuestros siguen siendo inmigrantes y extranjeros, y no amos ni señores. - contestó, ladeando la cabeza y apartándose un mechón de cabello que se había escapado y le cubría parte de un ojo.

- Además, nuestra gente no es especialmente conocida por su amor por salir del bosque, y muchos aún guardan rencor a los hijos de los hombres. - prosiguió, mientras la de ojos azules la escuchaba con atención. Aquella joven debía conocer bien el lugar, así que cualquier dato que pudiese revelar sería útil. Y tenía toda la razón, la mayoría de los de su raza preferían pasar toda su vida en los bosques, pero aquella idea a Eärwen le resultaba aburrida. Siglos y siglos de ver las mismas cosas y vivir del mismo modo, con la única novedad que pudiese traer la llegada de un viajero.

No podía negar que extrañaría ciertas cosas de Sandorai, pero estaba segura de que había mucho por conocer, nuevas experiencias que vivir y gente que podría enseñarle cosas nuevas. Lunargenta solo era el principio, aunque tendría que pasar allí una temporada para ganar el dinero necesario, así que aprovecharía aquella estancia para mejorar sus conocimientos.

- Mi nombre es Mystletainn. - dijo la muchacha a modo de presentación. Su voz sonaba formal, casi como respondería un soldado, lo cual se hacía extraño por su joven apariencia. - Llevo algo menos de un año en esta ciudad, y trabajo como mercenaria y guardaespaldas. Si requieres de tales servicios, estoy a tu disposición.- añadió, revelando su ocupación. No la juzgaría por el trabajo que desempeñaba, todos debían ganarse la vida valiéndose de sus habilidades y estaba claro que a pesar de su juventud, Mystletainn tenía todo lo necesario para ser una guerrera eficaz.

Sin embargo ella no tenía forma de ayudarla, no podía permitirse el contratar a una guardaespaldas y tampoco esperaba que aquello fuese necesario. No era una persona importante y teniendo algo de cuidado no llamaría la atención entre la gente, solo se limitaría a conseguir algún que otro trabajo y evitaría frecuentar las zonas poco recomendables.

- En cualquier caso, entiendo que no conoces la ciudad. La mayoría de los nuestros trabajan para el hospital, utilizando su don y conocimientos en la sanación. Si no tienes alojamiento, o deseas establecerte, contactar con ellos posiblemente fuese un buen primer paso. - volvió a hablar, captando sus palabras mayor atención ahora que podían serle de ayuda. - Yo misma me dirijo hacia allí ahora mismo. - dijo para terminar, luego dirigió una mirada a Lluvia, cuya figura era visible desde allí.

- Siento no poder ayudarte, acabo de llegar y al igual que tú busco un trabajo. - respondió con tono afable. - Tienes razón, no conozco la ciudad pero creo que el hospital sería el lugar adecuado para empezar a buscar, si no te molesta te acompañaré hasta allí. - añadió, esperando que Mystletainn no tuviese problema. Encontrar el hospital de Lunargenta por su cuenta podría llevarle buena parte del día, cosa que se ahorraría si la muchacha accedía a guiarla.

Aquel lugar la ayudaría a mejorar sus conocimientos sobre primeros auxilios y podría valerse de su magia sanadora para ayudar a los enfermos, no podía encontrar nada mejor.
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Re: Punto de partida [Libre][Interpretativo][CERRADO]

Mensaje  Mystletainn el Miér Ene 07 2015, 18:11

- Otro fallo. - pensó la jóven ante la respuesta de aquella mujer. - A este paso hoy toca dormir al raso.

La jinete se relajó casi imperceptiblemente con un inaudible suspiro, dejando que sus hombros se descuadraran un poco. Sin más parsimonia, giró sobre si misma, y comenzó a andar entre el gentío, mientras calculaba mentalmente cuanto le costaría el mantenimiento del equipo. Se detuvo un instante, y sobre su hombro le dirigió la palabra a la elfa, para después continuar sin pararse a esperar.

- Tengo dos o tres sitios que mirar antes de ir en dirección al hospital. Si quieres ir directamente, creo recordar que subiendo la tercera calle a la derecha y preguntando por allí podrías llegar a tiempo.

Empezaba a tener hambre, después de una mañana de dar vueltas. No estaba como para permitirse mucho más que una hogaza, pero buscar trabajo sin nada en la tripa no era la mejor idea. Rebuscó con cuidad en su monedero, para encontrarlo vacío.

- Mierda.

Sin decir ni una palabra, la jóven se irguió en tensión, y empezó a otear en todas direcciones. Un movimiento sospechoso hizo que se lanzase a la carrera en dirección a un estrecho callejón que se retorcía en un extremo de la calle, más allá de las multitudes.

- ¡Maldito hijo de...! - Mystletainn maldijo entre dientes mientras esquivaba a la masa de gente que se desplazaba en su quehacer diario.
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Re: Punto de partida [Libre][Interpretativo][CERRADO]

Mensaje  Eärwen el Vie Ene 09 2015, 11:59

Al escuchar que no podía contratarla, Mystletainn relajó los hombros y suspiró quedamente. Se giró sobre sus talones y echó a andar, pero se detuvo al escuchar el resto. Contestó sin darse la vuelta, hablando por encima del hombro. - Tengo dos o tres sitios que mirar antes de ir en dirección al hospital. Si quieres ir directamente, creo recordar que subiendo la tercera calle a la derecha y preguntando por allí podrías llegar a tiempo.

La elfa escuchó sus palabras, pero estaba más centrada en sus gestos. Parecía que la muchacha rebuscaba en busca de algo, que no encontró. Solo faltaba un rato para el mediodía y el hambre empezaba a hacer acto de presencia, pero por suerte Eärwen llevaba consigo algunas manzanas que había traído de Sandorai. No eran gran cosa pero conseguiría engañar a su estómago mientras proseguía su búsqueda.

Mystletainn musitó algo que no llegó a oír, su cuerpo se tensó de inmediato y empezó a mirar en todas direcciones. Enseguida notó algo, que la hizo lanzarse a la carrera en dirección a uno de los callejones. La de ojos azules trató de seguirla, sabiendo que sola le sería más complicado encontrar el hospital, pero la perdió de vista entre la multitud. Echó un vistazo a lo que la rodeaba, se había metido en un callejón que no conocía y eso no sería bueno, así que dio la vuelta y regresó al lugar donde se encontraba antes.

Intentó recordar las palabras de la joven, pero no había prestado la atención suficiente así que desistió. Vagó por el mercado durante un rato, evitando a los mercaderes  y sus carros. Nessa salió de la bandolera y trepó hasta su hombro, algo curiosa. La elfa tomó asiento en una zona algo alejada y sacó una de las manzanas, la partió por la mitad con ayuda de la daga y cortó una de ellas en pequeños trozos. La lehtiä comenzó a mordisquear uno de ellos, mientras Eärwen se comía la otra mitad.

Cuando terminaron de comer se reanudó la búsqueda, cruzó el mercado y subió por una de las calles. Todo le resultaba nuevo, tantas construcciones y gentes congregadas en un mismo lugar, era algo que no había visto antes. Avanzó a paso lento, deteniéndose cada poco a observar alguna cosa que le llamaba la atención. Así llegó a un estrecho callejón aparentemente solitario, del que provenían unos amortiguados sollozos.

Se acercó al origen y descubrió a una niña, que abrazaba con fuerza una pequeña muñeca contra su rostro. Tenía los cabellos castaños, los brazos y el vestido cubiertos de tierra. - Pequeña ¿te encuentras bien?- preguntó la elfa con voz amable. La niña alzó el rostro, que también estaba algo manchado y secó las lágrimas que corrían por sus mejillas. - ¿Qué te ha pasado? - volvió a tomar la palabra, preocupada por el aspecto que tenía.

- Los demás chicos querían quitarme a Ana, eché a correr y caí en el barro. - dijo tras unos instantes de duda. - Mi madre me regañará cuando me vea así.- prosiguió y otra lágrima se escapó de sus ojos. Eärwen se acercó un poco, abrió la bandolera y sacó un frasco con agua. Humedeció con ella su pañuelo y limpió la cara a la niña, luego hizo lo mismo con los brazos. - Lo importante es que no te hayas hecho daño, estoy segura de que tu madre valorará más eso.

La pequeña guardó silencio durante unos segundos, luego se puso en pie y esbozó una tímida sonrisa. Eärwen acompañó a la niña hasta la entrada de su casa, de la que salió una alterada mujer a toda prisa. - ¿Dónde estabas Marie? Me tenías preocupada. - dijo al tiempo que se agachaba frente a su hija y la tomaba por los hombros. - No vuelvas a asustarme así hija.- añadió, antes de abrazarla. Solo entonces reparó en su presencia, volvió a ponerse en pie y la observó con detenimiento. - Ella me ayudó mamá. - musitó la pequeña, buscando con la mirada el rostro de su madre.

- Gracias por haberla traído, ¿podemos hacer algo por usted?- preguntó con un deje de amabilidad en su voz. - Si pudierais decirme en qué dirección está el hospital os lo agradecería. - respondió la elfa. La mujer le dio algunas indicaciones y tras esto se despidió cordialmente, para llevar a Marie al interior y ocuparse de sus manchadas ropas. Eärwen volvió sobre sus pasos y se guió por lo que le había dicho, pero tardaría un poco en llegar.
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Re: Punto de partida [Libre][Interpretativo][CERRADO]

Mensaje  Eärwen el Vie Ene 30 2015, 09:58

Tras vagar por las calles durante un rato, algo desorientada por el ambiente al que no estaba acostumbrada, la elfa se dio cuenta de que volvía a estar junto a la posada, había vuelto al principio. Se apartó del gentío e intentó recordar una vez más las palabras que le había dicho la joven Mystletainn, o las indicaciones de la madre de Marie. Pero con el bullicio reinante la de cabellos negros no lograba concentrarse, se internó en uno de los callejones cercanos, que estaba justo al lado del pequeño establo donde había dejado descansando a Lluvia.

Las voces ahora le llegaban menos, cosa que agradeció. Se llevó la mano a la sien y cerró los ojos por unos instantes, haciendo memoria de todo lo ocurrido aquel día para intentar captar lo que le habían dicho. No tenía mucha esperanza, ya que en un lugar como Lunargenta era difícil centrarse en algo, había demasiadas cosas a su alrededor, llamando su atención y consiguiendo que se despistase a cada rato.

Pero sin embargo, esta vez funcionó. Las palabras que la joven elfa le había dicho antes de salir corriendo tras el ladrón resonaron en su cabeza. - Tengo dos o tres sitios que mirar antes de ir en dirección al hospital. Si quieres ir directamente, creo recordar que subiendo la tercera calle a la derecha y preguntando por allí podrías llegar a tiempo. - abrió los ojos y esbozó una sonrisa, con aquellos datos no tardaría en encontrar el hospital.

La tarde empezaba a caer, así que apuró el paso y se dirigió hacia aquella tercera calle, que resultaba más parecida a un abandonado callejón. Lo cruzó con rapidez y no necesitó preguntar más, dos hombres cargaban a un herido como podían, instándose mutuamente a darse prisa. Eärwen decidió seguirlos a cierta distancia, estaba segura de que su destino tenía que ser el hospital.

Minutos después, ambos se adentraron en un gran edificio de varias plantas. El hospital tenía un aspecto triste, debido en gran parte al color blanco apagado con que lo habían pintado. Las ventanas eran de vidrio y la entrada se componía de una gran puerta doble. La llegada del herido causó revuelo, podía oírlo desde donde estaba. Avanzó con paso decidido hacia la puerta, contenta de haber llegado a su destino.
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