La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

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La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Johannes el Jue Ene 29 2015, 22:41

Desperté abruptamente recargando el peso de mi torso sobre mis codos. Mi respiración era agitada y los latidos de mi corazón parecían no querer frenar ante el acelerado ritmo que llevaban. El sudor frío recorría mi frente mientras, a pesar de haber abierto ya los ojos, me sentía confundido, desorientado... sin saber el como o el porque había llegado hasta ese decadente y oscuro sitio. Lleve una de mis manos lentamente hacia la empuñadura de mis dagas mientras apretaba los parpados e intentaba recuperar el aliento. Mi compañero, el lobo blanco, se levanto confundido de su improvisada cama. Parecía preocupado.

Algunos quejidos salieron de su hocico, lo cual me hizo reaccionar finalmente. Mire los ojos del lobo por algunos segundos para después mirar por las pequeñas ventanas cubiertas por polvo y mugre. Tras aquella gruesa capa que el tiempo había tejido, comenzaba a dibujarse un precoz y frío amanecer. - Esta amaneciendo. Debemos salir ya. Le dije al lobo mientras tomaba mis cosas de aquel catre donde había pasado la noche y nos colamos por la pequeña abertura entra la madera podrida del viejo deposito que habíamos allanado tan solo para buscar un refugio temporal.

Poco recordaba de la noche anterior. No porque alguna sustancia toxica hubiera hecho estragos en mi memoria o algo parecido. Simplemente había estado vagando de un lado hacia otro, sin un objetivo fijo por el mero hecho de perder el tiempo, pero estaba siendo demasiado egoísta. Reb parecía cansado y se negaba a seguir con aquella injustificada y larga caminata por lo que nos vimos obligados a buscar un lugar, el que fuese para consolar el sueño y descansar un poco.

Otra vez aquella pesadilla recurrente había hecho aparición en mi cabeza mientras dormía. No recordaba con exactitud el cuando había comenzado, pero siempre era igual. Una inmensa y alargada sombra estaba a mis espaldas. La vieja casa de mis padres se erguía frente a mi de una forma insólita. No importa lo rápido que fuese, aquella sombra estaba siempre tras de mi, acosándome... acechándome desde los más insospechados rincones. Todo culminaba con aquella escena. El fuego consumiendo los cimientos del que una vez fue mi hogar y los ahogados gritos de las mujeres que había abandonado.

Cuando salí a las calles, pareciera que nada había cambiado desde aquellos días en los que acompañaba a mi padre en su recorrido por el puerto. El fuerte aroma del agua salina se alojaba en lo más profundo de mi olfato. El sonido de las gaviotas en su interminable búsqueda por algo de alimento y el pintoresco ir y venir de las personas y su florida jerga de marinos. Siempre había querido deshacerme de esos recuerdos, pero no podía evitarlo. Hay cosas que hacen renacer hasta la más antigua de las cicatrices, así de simple. Me acerque hasta la orilla de los atracaderos y contemple el mar durante algunos minutos. El lobo blanco estiro sus patas y su cola mientras emitía un débil bostezo. - En marcha. Busquemos algo de comida.

Luego de regatear el precio de un duro pan y la dotación de algunos pescados para el lobo, Nos sentíamos restaurados para continuar con lo que se había convertido en un tipo de especialidad para nosotros: Recorrer las calles de la ciudad amurallada sin algún motivo en especial. En cada día procuraba pasar frente a aquella puerta que hasta ahora se mantenía cerrada, la que causaba en mi interior una gran nostalgia y esperaba por fin encontrar a su dueña. Mi amada.

La multitud de personas en el puerto era siempre agobiante. El cantar de los mercaderes me resultaba molesto y ensordecedor, por lo que en la esquina de un solitario y angosto callejón, decidimos detenernos por algún rato antes de continuar en nuestros pasos hacia los suburbios. Me recargue sobre el muro y me cruce de brazos para relajarme. Reb se mantuvo a mi lado y se recostó sobre sus patas mientras lamía su nariz. Sin intención, gire la mirada hacia la calle principal, parecía que el día transcurriría sin novedad alguna, sin embargo, a la distancia, justo en la contraparte de mi posición, una oscura figura encapuchada parecía estar escudriñándome. La mire con detenimiento conservando el disimulo. No estaba del todo seguro, pero podría jurar que la mirada, oculta bajo aquella misteriosa capucha, se mantenía fija sobre mi.

- ¡Auxilio, un ladrón! Seria escuchado a algunos metros de distancia, lo cual atrajo de lleno mi atención. Solo pude ver la estela de personas sorprendidas y asustadas que aquel pillo dejaba en su veloz retirada. - No es de mi incumbencia. Pensé, haciendo a un lado la acción de aquel truhán. Regrese la mirada hacia el otro lado de la calle, pero aquella figura había desaparecido. - Quizás... fue solo mi imaginación. Comente a mi compañero, sin esperar una respuesta. Continuaba buscándole con la mirada, pero en lugar de aquel encapuchado, pude ver entre la multitud, lo que parecía ser una cola. Una cola en un matiz de blanco y negro, con la cual reaccione de inmediato. Su aparición solo había sido posible durante un muy breve instante para luego desaparecer a mi vista pero… - ¿Podría ser? Vamos Reb.


Salí del callejón a toda prisa mientras sorteaba todo tipo de obstáculos, como niños, ancianos, marineros, cargamentos y todo tipo de estorbos. Debía cerciorarme. Aquella aparición podría ser lo que había estado esperando.
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Eco el Sáb Ene 31 2015, 02:20

Estaba alegre esa madrugada, las masas que andaban en bolsas d aire caliente golpeaban mi rostro en contraste con la neblina fría del puerto a esas horas. El olor a la sal del mar, los marineros moviéndose de aquí para allá sigilosos y rápidos como cazadores salvajes, predadores de lo desconocido… De no ser por los problemas de Panda en el mar, probablemente mi vida hubiera estado sobre un barco, meciéndome sobre las olas arrulladoras con el pelo revuelto por los juegos del viento, pero ni qué hacerle… la vida sobre la tierra tenía muchas cosas buenas también, incluyendo libertad del encierro o comida por todos lados así como agua bebible, aunque por otro lado estaban las cárceles y la guardia.

No hacía mucho había estado en el puerto con un buen muchacho, pero nada como esto, preparándome para encontrar a mi querido después de largo tiempo y es que, cuando finalmente regresé a mi hogar, una de mis buenas vecinas me informó de que una extraña figura de vez en cuando rondaba por la casa. Yo no tenía enemigos declarados, excepto claro por la guardia –de conocer mi segunda vida- o por supuesto, alguien que me viera como un estorbo a sus planes por la misma. La primera no era plausible, esa figura que me describieron no llenaba los burdos estándares de los clichés que hacían por defensores del rey y de su ley; mientras que lo de un enemigo desconocido era nada si lo comparaba con la efímera esperanza de volver a encontrarme con el amor de mi vida. ¿Quién no preferiría pensar en eso antes de que quieren tu cabeza como trofeo?

El pequeño mercado del puerto comenzaba a tomar vida y era el momento preciso para ir a pescar los animalejos que quería en esa justa hora, para eso había atravesado toda la ciudad con mi querido tigre, el problema fue que sentí que los pelos casi se me salían de la cola cuando gritaron “¡ladrón!” ¡por los dioses! No sabía qué pensar de eso, ni donde meterme. Claro estaba que en ese momento yo no había hecho nada malo y Panda no solía hacerlo, él tenía una moral mucho más íntegra que la mía, pero como dice el dicho “el que tiene cola de paja tiene miedo de que se le queme” por lo que, lentamente me escabullí entre la gente, echándole arriba su capa a Panda y cerrando la mía para cubrir mi cuerpo lo máximo posible. No tenía la moral para ofrecerme a atraparle y tampoco podía ignorar lo que sucedía a mi alrededor, por lo que era mejor salir pitando y olvidar el recibimiento con pescados y mariscos. Después de todo, en esa gran ciudad siempre se puede conseguir cualquier delicatesen.

Cuando salimos de la peor parte del gentío, buscamos callejones y callejas quebradizos, húmedos y poco iluminados por donde escabullirnos, tenía la sensación de que alguien nos estaba siguiendo y no quería armar algún escándalo a ojos vista, solo deseaba desaparecer sin dejar rastro, aunque fuese quien fuese que estuviera tras nuestra huella tenía definitivamente mucha habilidad, de ser cualquier otra persona le hubiera perdido entre la masa de niños y ancianos que varios minutos atrás habíamos pasado. Todo marchaba bien, conocía muy bien el terreno nos dirigíamos a las salidas del puerto, cuando varios trabajadores cargados con material pesado se pusieron en nuestro camino y tuvimos que desviarnos. Entonces miré hacia adelante y me quedé sin aliento finalmente: estábamos en un callejón sin salida.

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Off: Para nada, estuvo perfecto. Siento que la calidad de este sea mala, no lo volví a leer u.u y no he tenido mucho tiempo. Prometo mejorar para la semana que entra ò.ó
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Johannes el Mar Feb 03 2015, 07:41

Reb parecía confundido ya que no sabía el porque había reaccionado de aquella forma y me había internado entre el cumulo de personas que parecía ensimismada en sus propios asuntos. Reb se escurría entre las piernas de los transeúntes como podía, ya que era más grande que un canido común, pero contaba con aquella habilidad para esquivar los pies que amenazaban en pisar sus desnudas patas y las curiosas manos de niños juguetones y traviesos. Al parecer podía pasar como un enorme perro entre aquella confusión que se desarrollaba normalmente entre las calles, sin despertar una reacción negativa en todo aquel que se tomara un segundo para notarlo.

- A un lado. Mencione sin ser escuchado. Parecía que nadie estaba otorgado atención a su entorno. No solo había robado algunas monedas, ese ladrón también había robado la atención y mirada de todos. Los presentes continuaban su camino a la vez que revisaban sus bolsillos para asegurarse de no haber sido una víctima más en la gratificante pero poco honesta forma de ganarse la vida de ese escurridizo sujeto, Aunque... ¿quién era yo para juzgarlo? Si durante largo tiempo había encontrado la remuneración en el exterminio de vidas tan culpables como inocentes.

Tal parece que no solo había causado incertidumbre entre la gente, también causo la movilización de un grupo de guardias quienes habían estado haciendo un patrullaje de rutina en los alrededores. Su paso era entorpecido por la multitud y seria ella también quien me diera la clandestinidad necesaria para mantener un perfil bajo ante su curiosidad inquisitiva. Ajuste la bufanda entre mi nariz y mi boca y bajo una señal intente apaciguar los movimientos del lobo para no llamar la atención. Finalmente llegue hasta el sitio donde había tenido esa breve visión. Me detuve durante algunos segundos para averiguar el rumbo que hubiese podido tomar. A algunos metros, un par de figuras sorteaba a los numerosos presentes. Aquella imagen me recordó la visión que unos minutos atrás había tenido, pero ese par era diferente, sí. El margen de duda era casi escaso, por lo que podría jugar toda mi fortuna en poner una mano sobre el hombro de aquella hábil y veloz figura que se escabullía entre el gentío.

Sin perder más el tiempo, me puse en marcha para ir tras el par. - Sígueme Reb. mantente cerca de mí. Le pedí a mi peludo y blanco compañero quien dirigió una corta mirada mientras reanudaba la marcha. Los bastos cargamentos apostados alrededor de las calles entorpecían la circulación y limitaban el camino a seguir. Probablemente, si mi paciencia fuera escasa, me habría empeñado a empujar y quitar violentamente del camino a todo el que se topara en mi camino, pero esa no era la idea... Por otro lado, los guardias andaban cerca y no querría hacerme popular entre ellos. Si la suerte me sonreía y mis sospechas se acercaban a la realidad en esa mañana, aquel ladronzuelo se habría llevado lejos a la mala compañía y podría reencontrarme con la única dueña de mi corazón.

La multitud era bastante. Hasta ahora había seguido el rastro de cerca, pero por alguna razón aquel par que perseguía parecía moverse aún más rápido que cualquiera, como si estuviesen escapando de algo o alguien... debía admitirlo, si realmente esa figura se trataba de mi amada y su fiel compañero y ahora mi querido amigo, debía pedirle un par de consejos en el arte del elegante y veloz movimiento. Mi visión fue bloqueada por algunos instantes, tiempo suficiente para perder de vista mi objetivo. - Maldición. Mencione. Reb se mantuvo a mi lado en un estado sereno. Si hubiese tenido algo que identificara su aroma, quizás hubiese podido utilizar la habilidad de rastreo del lobo blanco, pero desafortunadamente ahora no tenía esa opción. Justo cuando creí que todo se había convertido en una causa perdida, pude ver encontrar nuevamente su rastro girando a prisa en la esquina de una calle aledaña. - Perfecto pensé. Podíamos seguir con la... ¿Persecución? no sabía si esa era la definición pero es así como me sentía.

La calle en donde doblamos, estaba más despejada, solo faltaba pasar a un grupo de fuertes y dedicados cargadores quienes se mantenían ocupados en sus labores. El labor de aquellos fornidos lograron desviar los pasos del par que se mantenía alejado, por lo que se vieron obligados en doblar en un callejón. Esta vez no quería perderlos de vista, es ahora cuando podríamos acercarnos a ellos, por lo que me eche a correr, dejando atrás al lobo. Doble en la esquina y finalmente cumplía mi objetivo. Para mi fortuna o infortunio de aquel par, llegamos a un lugar sin salida y ahí estaban ellos, de espaldas, notando lo inesperado. Recupere rápidamente el aliento y tranquilice mis pasos para acercarme de a poco. - ¿De qué huyes? Le pregunte cuidadosamente. Antes de que pudiera responder y volver su mirada hacia mí, inspeccione su figura de pies a cabeza. A pesar de aquel manto cubriéndole, no podría pasar como una desconocida para mí. Eso habría quedado en el pasado. - Vaya que eres veloz. Le dije en un tono cariñoso, obsequiándole una sonrisa. - Eco... Date la vuelta y déjame ver tu rostro. Me acerque hacia ella para mirar sus maravillosos y profundos ojos de cerca.

Luego de mis palabras, Reb hacia presencia apareciendo tras la esquina. Pudo ver que ahora había detenido mi marcha, pero también encontraría un par de desconocidos. Un tigre y una tigresa. Si bien su color se asemejaba tanto como al color de mi cabello, su naturaleza le dictaba mantener una prudente distancia entre ellos, por lo que retrocedió un par de pasos y agacho las orejas sin saber cómo proceder ante ellos. Si intentaran acercársele, el reaccionaria mostrando el filo de sus colmillos y tensaría la cola, defendiendo su espacio.

Descuida, fue muy bueno : ). El malo soy yo... mi reloj marca las 24:38, así que no cumplí con mi palabra, no conteste el día que dije D: (xD)
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Eco el Mar Feb 03 2015, 16:41

Rayos rayos” pensaba para mí mientras intercambiaba miradas con Panda, incapaz de mirar hacia atrás ya que estaba segura que sería muy sospechoso y que realmente nos estaban siguiendo. ¿Atacar? pregunté mirando aquellos ojos transparentes, esa palabra siempre hacía que los pelos de la espalda de mi compañero se pararan de una forma amenazadoramente alarmante. Me gustaba evitar conflictos y desaparecer pero en una situación así estaba pensando seriamente en saltarle al cuello a nuestro desprevenido invasor-perseguidor. Sólo debíamos esperar a que se acercara lo suficiente, con curiosidad o quizás con la satisfacción de habernos acorralado. “Nunca dudes” cité en mi mente las palabras de mi padre cuando me había estado entrenando “No lo haré” repetí mi respuesta con convicción, mientras aguzaba el oído en espera del momento de dar el zarpazo que definiría nuestra suerte.

Pensaba estar preparada para todo, pero no para eso. Era la voz de él, silenciosa incluso en ese lugar, pero por encima de todo, como siempre. No fui capaz de darme la vuelta, sentía ue mi corazón daría un vuelco si lo hacía en ese momento, en cambio miré a Panda con infinitas preguntas y él me devolvió la suya con gran afecto. El tigre se sentó sobre sus patas traseras y giró la cabeza hacia Johannes o… ¿tras él?. Aún no tenía el valor, siempre había sabido que era una llorona, pero odiaba recordarlo y reconocerlo. En ese momento las lágrimas ganaban dos a cero contra mi voluntad. Negué con la cabeza cuando escuché el comentario sobre lo veloz quería desmentirle y decirle que él era el lento y golpearle suavemente el pecho en tono de broma para luego echarme a sus brazos, pero si lo hacía mi voz saldría toda quebrada. ¿Cuánto hacía ya que nos habíamos separado? ¡Habían tantas cosas que deseaba contarle!

Finalmente le hice caso y lentamente me giré sobre mis talones para estar frente a frente con él. Tendí una mano hacia su mejilla y con cuidado bajé su bufanda para descubrir sus labios y sin más aviso ataqué su boca con mis besos. Le abracé fuerte, con toda la fuerza que tenía y terminé de alguna forma colgada de él, agarrada de su cuerpo con brazos y piernas. Mi caramelo de azúcar le dije en su oído mientras lo mordisqueaba y besaba Te extrañé.

Panda pareció reparar en algo que a lo que yo no le había dado importancia y luego de dar un leve empujón con su cabeza a la pierna de Johannes a modo de bienvenida, fue a ver de qué se trataba esa compañía que había traído mi hombre. Sin mucha consideración se sentó frente al gran animal, moviendo su cola de forma poco amistosa. Levantó una mano y se la tendió un par de veces al blanquecino animal que parecía reacio a hacer nuevas amistades.
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Johannes el Mar Feb 03 2015, 22:56

Finalmente. El reencuentro con la otra mitad de mi alma estaba frente a mi, la persecución había terminado. La espera había sido larga desde aquel viaje a las tierras del Oeste. Los días eran percibidos como simples minutos ante el tiempo transcurrido, pero toda esa paciencia traería sus agradables y muy satisfactorias recompensas. Panda tomo la iniciativa de voltear y cerciorarse de mi presencia. Me sentía contento y emocionado al volver a verlo. Una enorme sonrisa esbozo en mis labios, pero fue oculta por la tela roja al rededor de mi cuello.

Eco continuaba ahí de pie, muda, de frente al muro. Parecía estar esperando algo. Su cuerpo temblaba débilmente, como si algo malo sucediera. Mi semblante cambio de emocionado a confundido en un solo instante. - ¿Sucede algo? Le pregunte preocupado, pero antes de que pudiera colocar mi mano sobre su hombro, ella giro sobre si misma para verme tan ansiadamente como yo lo había esperado. Su mano se aproximo lentamente hacia mi mejilla. La calidez en sus dedos parecía invadirme rápidamente mientras el deseo por apresarla entre mis brazos crecía a cada segundo. Con ayuda de su otra extremidad tomo suavemente el borde de mi bufanda y la hizo descender hasta quedar bajo mi mentón.

Sabia lo que estaba buscando pues sus ojos lo dictaban. Sus labios parecían tan sedientos como los míos. Así que, sin ninguna palabra, nuestros labios se juntaron para fusionarse como tantas veces lo hubieran hecho ya. Bajo aquella sombra, se unió al confinamiento que tendían mis brazos para ella. Sin saber como, termino por aferrarse a mi cuerpo mientras aspiraba de lleno su aroma e intentaba corresponder a su ímpetu amoroso. - Me has hecho mucha falta. También te he extrañado bastante. Susurre en su linda oreja.

Sentí una leve presión empujando mi pierna. Se trataba de Panda quien de igual forma me daba la bienvenida a su lado. Una vez más me sentí como en casa, seria imposible describir aquella euforia y calidez que me invadía. Nada mías importaría en ese momento. - ¿Donde estuviste? Le pregunte mientras me perdía en la imagen de su rostro y acariciaba su mejilla con la punta de mis labios.

Mi mente estaba enfocada de lleno en mi tigresa, cuando un par de gruñidos me hicieron recordar al lobo que me había acompañado durante la ausencia de mi amada. Reb echaba el cuerpo hacia atrás mientras el tigre se aproximaba hacia él. No podría sentirse tan confiado como lo estaba haciendo Panda, pues la estadía con su antiguo dueño, Aslak, le había dotado de cierta desconfianza por los desconocidos.

Antes de que Reb reaccionara de una forma negativa y poco amistosa, coloque nuevamente a Eco en el piso para tomar su mano y presentarle al que había sido uno de mis salvadores en las heladas e inhóspitas tierras del norte. - Gracias a su enorme esfuerzo y al lamentable sacrificio de su amo, pude salir con vida de aquella expedición a las montañas, donde fuimos atacados por jinetes negros y un viejo enemigo. Mencione a mi amada para otorgar una buena introducción al lobo. Solté la mano de Eco y me incline a un lado de panda para colocar mi mano sobre su lomo. - El es Reb, el lobo blanco y debo decir que en mis hombros cargo gustosamente una enorme deuda tanto con él como su amo ,quien sospecho, falleció luego de aquel acto tan noble y desinteresado.

Me acerque a Reb con calma, mostrando que podría confiar en la dueña de mi corazón y su fiel compañero. Me incline frente al lobo y acaricie su lomo con certeza, mientras él por su parte, parecía tranquilizarse poco a poco. - Lamentablemente tuve que dejarlo en el cuidado del gremio luego de nuestra huida, pero debo cumplir con mi promesa y llevarlo hasta su hogar. Aslak menciono a su madre en alguna ocasión, así que quizás pueda encontrarla y dejar a Reb con ella..

De uno de los tejados en las casas aledañas, una parvada de palomas emprendió vuelo a toda prisa. Pareciera que algo las había espantado o quizás me sentía un tanto paranoico ante la idea de que estar con Eco en el exterior siempre conllevaba cierto grado de riesgo. Me puse de pie nuevamente y dirigí la vista a lugares elevados, intentando ver cualquier cosa sospechosa. - No es nada... Replique en voz baja. - Pero quizás debamos ir a otro lugar. ¿Que dices, Preciosa? Extendí mi mano hacia ella para volver a tocarla. Aquella poderosa e indescriptible sensación invadía mi interior, tal y como siempre la había recordado: Con un beso bajo las luces y el manto de la noche... nuestro primer beso.

Reb reacciono finalmente y salio de su posición para acercarse hacia mi y mantener su paso de cerca, por lo que ignoraría por ahora las acciones de Panda o Eco.

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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Eco el Jue Feb 05 2015, 17:06

¿Dónde estuviste?” preguntó él devolviéndome a la realidad. Había extrañado su cuerpo, su presencia más de lo que me había permitido sentir y ahora todo mi ser me estaba pasando factura. Le abracé fuertemente antes de que me bajara para hacer las presentaciones con Reb. No sin sapiencia dejé de lado las respuestas ante su pregunta, no me gustaba responder con más interrogantes, pero también quería saber dónde se había metido todo ese tiempo, aunque no sabía si debía hacerlo o no. Pese a que generalmente tenía una palabra a flor de labios, todo era diferente con él ¿quizás porque era la persona que más me importaba? No lo sabía, pero las palabras se ahogaban en mi garganta antes de que pudieran ser escuchadas por él.

Me puse al lado de Johannes mientras hacía las introducciones y explicaciones necesarias. Se trataba de un animal grande, aunque por algún motivo su presencia era más intimidante que su tamaño, ¿sería algo de bestias salvajes? Por algún motivo él no me intimidaba aunque lo estuviera intentando, en realidad me hacía tener ganas de abrazarle y rascarle la panza para luego comenzar a enseñarle trucos. Reb dije ante nuestra presentación, poniendo la cabeza de lado y dejando que me olfatee. Parece que el blanco es prominente en la familia ¿eh? comenté tratando de desviar mis pensamientos de cualquier dirección peligrosa. Quería asaltarlo a preguntas, acosarle hasta que se quedara su boca seca de darme información, tenía la piel de gallina en los brazos de pensar en cuántas cosas habría pasado… la última vez que había regresado a mí lo había hecho ciego. Al menos a ojos vista no le faltaba nada en esta ocasión.

Los músculos se me tensaron cuando vi la reacción de Joh ante los pájaros e instintivamente miré a nuestro alrededor, escudriñando las sombras con las manos casualmente cerca de los cuchillos arrojadizos. “No es nada” dijo como respondiendo a una pregunta que le estaba formulando en mi mente. Asentí en silencio mientras me acercaba a él para devolverle el gesto, impidiendo que marchara en seguida como parecía haberlo querido. Le detuve tan solo un momento, tomé su cara entre mis manos y puse mi nariz contra su mejilla, aspiré un poco y besé su mejilla con afecto. Finalmente me agarré de su brazo y caminé a su lado.

¿Nos siguen? pregunté acercándome a su rostro para no ser escuchada. ¿Aventura en las montañas? ¿A dónde nos llevas? ¿Y dónde está la madre del dueño de Reb? pregunté con una oreja en alto y la otra medio caída. Como que tu nuevo amigo es un poco solitario dije dándole una mirada entre dudosa y desconcertada, sintiéndome ligeramente celosa porque ambos compartían un lazo tan especial… aunque luego me sentí culpable por pensar así y me tensé un poco, después de todo, él era su compañía como Panda la mía y debía de estar feliz por ambos. Al fin y al cabo, yo tenía mi más preciosa joya: nuestros amuletos que nos recordaban el amor que nos profesábamos mientras que el buen lobo había perdido a su dueño en circunstancias que aún eran desconocidas para mí, pero que sin duda me dejaban en deuda con al menos tres seres hasta el momento...
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Johannes el Vie Feb 06 2015, 03:47

Antes de emprender la marcha, Eco se acercó hasta mí, tal y como lo había ofrecido. Sus manos se posaron sobre mi rostro y me obsequio un tierno y suave beso en la mejilla. Lo disfrute tanto como me fue posible, pero había algo que no me dejaba estar completamente con ella. Al notar esto, me sentí mal internamente. El tiempo antes de volver a encontrarla había sido largo y el deseo por volver a ver el hermoso azul de sus ojos se había mantenido tan constante como el fluir de una poderosa cascada. Aun así, por algún motivo, no podía demostrar plenamente mi amor tal como ella lo estaba haciendo. - Quizás solo necesite unos minutos Pensé al respecto. Quizás la caminata ayudaría a despejar mi mente.

La calidez y aroma de mi amada, caminando cerca de mí, me hacían sentir como un niño. Cada característica proveniente de su ser, hacían sentir lleno aquel profundo vacio en mi interior. Ella se acercó disimuladamente hasta mi oído para hacer una pregunta, la cual no tendría problema en contestar. ¿Nos siguen? Fue la primera de ellas. - No lo sé. Le conteste confundido. - Antes de encontrarte tuve una extraña visión, pero estos últimos días no tengo la certeza para asegurar o negar algo de esa naturaleza. Quizás solo estoy un poco paranoico. Sabia que no era una buena respuesta. Probablemente ni siquiera podría entrar en la categoría de "satisfactoria" pero realmente no tendría una mejor respuesta para ofrecer. Los callejones que habíamos tomado eran poco transitados, unos de aquellos andadores en los que son más usados durante el anochecer cuando algún amante del ocio o la fechoría sale a deambular entre el silencioso y oscuro manto nocturno.

Miraba a mi alrededor. Entre ambas direcciones de aquel vacío y largo callejón, hasta las cornisas que de alguna forma parecían retorcerse de una manera inusual, conforme se alargaban hacia el cielo. En aquel momento de distracción, Eco formulaba algunas preguntas más. Preguntas que no respondí de inmediato. Fue solo en el momento que regrese mi mirada a su rostro con aquel semblante curioso cuando finalmente comencé a recapitular los sucesos de aquellos tropiezos en las frías montañas. - Lo siento. Mencione para ofrecer una disculpa por la demora. - Supongo que por ahora el lugar más seguro es nuestro hogar, pero después me gustaría emprender un largo viaje contigo. ¿Te gustaría? Quizás podrías ayudarme a encontrar el hogar de Reb. Sonreí para ella mientras empujaba su frente con la mía y besaba un poco su nariz.

- ¡Eso es! Exclame mientras dirigía una mirada hacia el cielo. Sus preguntas habían tocado un recoveco en mi mente. Una memoria fugaz referente al licántropo y a su fiel compañero que casi se había extinguido. Los sucesos del norte ocurrieron demasiado rápido, pero en medio del caos pudimos intercambiar algunas palabras. Aslak, antiguo dueño de Reb, menciono reiteradas ocasiones un par de nombres: Joseph y Raizo... ¿Te parecen familiares esos nombres? al parecer se trataban de dragones o algo así. Aslak también menciono a sus hermanos, pero no dijo más sobre ellos. Quizás el hogar de Reb se encuentre ahí, en algún lugar de las montañas. Como ves, él lobo y yo aun intentamos adaptarnos el uno al otro. Supongo que la vida con Aslak fue un poco difícil. Quizás eso explique su distante comportamiento. Cese a mis palabras. Había dado una respuesta amplia, pero claro... solo era la mitad de todo el contexto. Mi vida había sido puesta en riesgo en innumerables ocasiones ese día y no solo ese. La jurada venganza de Zión, el remordimiento con los rebeldes del clan Lólindir Ar-Feiniel y una aún más antigua que cualquiera de las anteriores, el más crudo de todos. Aquellos a los que perteneció mi padre. No quería preocuparla demasiado. Lo que realmente importaba después de todo, era el presente. Cada segundo a su lado.

Ante aquellos recuerdos, me detuve un momento y me pare frente a frente con Eco. La mire en silencio, reflexivamente por algunos momentos para luego tomarla entre mis brazos y apretujarla contra mi pecho. No podía dar una explicación a ese posesivo abrazo. Solo recargue mi mentón sobre su hombro e intente impregnar todo mi amor por ella en aquella acción. Por mi cabeza, frecuentemente, aun se paseaba una terrible pregunta: ¿Habré hecho lo mejor? Tenia demasiados enemigos y todo apuntaba a que la lista tenía el gran potencial de incrementarse. Intente desviar los pensamientos a la felicidad de la que solo Eco podía dotarme. Por ahora no debía importar nada más. Bese una vez más los labios impregnados de aquel sincero y puro amor por mí y continúe con la marcha.

- Ahora... ¿Me dejaras hablar solo? mi primera pregunta no ha sido contestada. Replique entre bromista y curioso. No quería mostrarme como alguien que guarda demasiado recelo, pero el saber cada cosa y detalle en la vida de mi amada me hacía sentir más cerca de ella. Esperaría por alguna respuesta mientras me concentraba por prestar toda mi atención a sus palabras.

Mientras tanto, en uno de los tejados, al final de aquel angosto y vacío callejón, una mirada observaba cada uno de nuestros pasos bajo una postura casi inmutable. Su figura se ocultaba tras el resplandor del sol en el cielo.
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Eco el Lun Feb 09 2015, 00:57

Por algún motivo sentí que Johannes estaba distante, la palabra no era “frío” pero había algo en su actitud que no me terminaba de convencer, era algo que podía sentir, pero no de lo que me pudiera quejar. Es decir, quizás fueran mis nervios o mi forma de sentir o tan solo la forma en la que estaba percibiendo las cosas, o tal vez… tal vez él solo estuviera cansado o con cosas en su mente. Pero… ¿Y si algo realmente grande estuviera pasando? ¿Él me lo diría? Mi cabeza no dejaba de dar vueltas entre esos pensamientos tan caóticos y pesimistas mientras él me respondía con la parsimonia de siempre.

Con un poco más de algarabía de lo común le respondí a mi querido cuando me hizo la propuesta acerca de viajar juntos. Sonreí a su lado y di algunos saltitos mientras asentía repetidamente con mi cabeza para demostrarle que estaba más que dispuesta a hacerlo. El puerto ya estaba mucho más poblado, por lo que haciendo uso de mi mejor voluntad intenté calmarme para no llamar mucho la atención. ¿Joseph y Raizo? repetí tratando de recordar esos nombres mirando a Panda, quién me devolvió el gesto con ojos imperturbables. Negué con la cabeza mientras él seguía hablando.

Yo siempre había creído que los lobos solían apreciar mucho su espacio comenté sin demasiada convicción mientras le daba una mirada furtiva a Reb. Recordaba el trato con un par de licántropos, pero quizás me había apresurado a juzgarlos y después de todo, los lobos y los licántropos debían de ser como Panda y yo, por lo que ese juicio probablemente no hubiera sido correcto o quizás me había apresurado a hacerlo.

Todo iba relativamente normal, si esa era la palabra para un par de nosotros andando como si nada por la calle, pero Johannes hizo algo que en un principio me sorprendió: me abrazó y besó con necesidad, como si se estuviera despidiendo de mí, no como las veces anteriores, era algo más duro y difícil de digerir. Respondí a cada una de esas muestras de afecto lo mejor que pude en tan reducido espacio y es que, él fue dominante en ese momento, casi un extraño. Fruncí mi ceño mientras le miraba la espalda, caminando aún tomados de la mano mientras digería todo lo que estaba sucediendo. Muchas veces me preciaba de tener la sensibilidad de los animales: que aunque no saben lo que uno les dice, pueden conocer el significado tras las palabras o actos y lo que estaba captando en esos momentos no me gustaba nada.

¿Tu primera pregunta? respondí haciéndome la desentendida, pero sabiendo que esa estrategia no me llevaría a ningún lado con él dejé caer mis hombros en señal de derrota mientras dejaba salir el aire lentamente a través de mi boca. Estuve en la ciudad de los Bio, en la cárcel y sí, presa le respondí tratando de ser lo más objetiva posible. Aún no terminaba de digerir bien los acontecimientos que habían ocurrido allí, todo lo que había vivido, pero estaba segura de que ocultándolo no iba a sacar nada bueno.

Salí hace poco informé, restándole importancia al asunto He continuado hacienda muchas cosas, pero la verdad es que en estos momentos solamente quiero estrecharte entre mis brazos y acariciar la suavidad de tu cabello. ¿Me dejarás? le dije con ojos suplicantes y las orejas caídas Ya quiero llegar a casa agregué con una sonrisa a flor de labios, sugerente y a la vez inocente.
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Johannes el Lun Feb 09 2015, 10:02

La respuesta de mi amada ante mi ofrecimiento de emprender un largo viaje había sido bastante satisfactoria. En mi interior crecía una fuerte y gran ilusión. Alejarse del ajetreo, los ruidos... Todo aquello que saturaba el día a día y nos hacía enfocarnos en el vacío material que rodea a los hombres. Sí, alejarnos de todo aquello para continuar construyendo nuestra peculiar relación. Aquella en la que había quedado maravillado ante su figura felina. - Mi tigresa. Repetí en mis adentros. La simple idea erizaba mi piel en cada rincón. Sin importar cualquier prejuicio o barrera entre nosotros, simplemente la habría elegido una y otra vida por encima de cualquiera de mi especie o cualquier otra. Ella era simplemente perfecta para mí.

Eso es... Quizás estaba otorgando demasiada importancia a las voces en mi cabeza. La mayor parte del tiempo solo podía ser escuchados susurros absurdos sobre el impedimento marcado por ambos gremios y el prejuicio de la sociedad. Aquel constante recuerdo de mis enemigos y mi saber de que a muchos de ellos les encantaría buscar aquello que más amo para si podérmelo arrebatar.

Al parecer, Eco, notando el énfasis en el interés por enterarme acerca de su pasado paradero, finalmente comenzaba a responder. De inicio parecía dudar, como si fuera mejor mantenerlo oculto, sumido en un misterioso secreto. Dirigí una mirada fija a sus ojos, una extraña forma de suplicar, pero adecuada para alguien como yo quien, en muchas ocasiones, guarda sus palabras para permitir al silencio decir todo aquello que no puede ser expresado. Sus señales me indicaban que estaba dispuesta a contestar, a lo cual agradecí con un leve movimiento de mi cabeza y otorgándole una amplia sonrisa. Una sonrisa que se borró de inmediato cuando di por enterado los hechos acontecidos. - ¿La cárcel? Pensé. No quería invadirla y agobiarla a preguntas. Por ahora simplemente guarde silencio mientras dirigía una mirada de preocupación e incertidumbre.

Un sin número de preguntas se formularon en mi mente, como: - ¿Había sido atrapada? ¿Qué hacía ahí? ¿Habrá corrido riesgos muy grandes? ¿Habría intentado algún maldito propasarse con ella? Agite la cabeza un poco, intentando alejar esos pensamientos de mi cabeza, ya que si alguien llegase a tocarla, no sé exactamente lo que haría... Quizás lo más probable es que el asesino en mí aflorara de lleno y habría una amplia relación entre mis katares y el cuello de ese bastardo. Por una parte esto me dejaba intranquilo, pero viéndolo desde otra perspectiva, notaba que ella tenía sus propios problemas. Por primera vez notaba que conocía aún muy poco a mi amada, pero si la fortuna estaba de nuestro lado, tendría toda una vida para averiguar cada detalle sobre ella. Solo debía encontrar el monto adecuado.

Me preparaba para hablar y agregar algunas cosas a su explicación, pero antes de poder hablar, fui cautivado nuevamente por su cálida y hermosa sonrisa y el envolvente mirar en sus ojos. Debía admitirlo. No sé si esa era su intención, pero Eco tenía sus propios trucos y sabía exactamente como utilizarlos en mi contra. Claro... Ante esa mirada ¿quién podría resistirse? Me acerque a ella y tome con firmeza su brazo para acercarla a mi cuerpo. - Claro que sí. Lo estoy deseando. Le conteste sonriente y cautivado, ocultando mis ojos bajo los mechones de mi cabello. Por ahora estaría satisfecho. La mujer de mi vida me había mostrado en distintas ocasiones que era perfectamente capaz de valerse por sí misma. Era algo en lo que ahora confiaba y hasta cierto grado, apaciguaba cualquier temor en el porvenir.

¿Recuerdas cuando nos conocimos?
Le pregunte mientras la suave brisa se paseaba lentamente por el callejón.
En ese momento no sabía que pensar sobre ti.
Me encontraba hipnotizado por el cálido y mágico brillo de las luciérnagas,
pero recuerdo exactamente mis palabras. Te dije: "Ambos encontraremos lo que buscamos"
En ese momento no sabía de lo que hablaba, pero ahora lo entiendo.
A tu lado cada una de esas palabras esta tan claras como aquel cristalino estanque.
Te amo.

Le confesé. guiado por el impulso que clamaba, No... Que gritaba por salir de mi pecho.

Finalmente saldríamos de ese callejón y justo cuando estábamos por dar el primer paso en su exterior, una extraña sombra se deslizaba por el cielo a gran velocidad, parecía que algo que caía desde los tejados. No estaba equivocado. Una enorme caja de madera caía violentamente justo por el lugar donde estábamos a punto de caminar. - ¡Cuidado! Les advertí a todos, aunque probablemente cada uno se habría dado cuenta antes que yo debido a sus características animales. Desvié la mirada para ver a Eco y asegurarme de que estuviera bien. - ¿Que fue eso? Mencione agachándome un poco para ver más de cerca aquel pesado material que había descendido desde el tejado más cercano. Me levante, solté la mano de Eco lentamente e inspeccione las inmediaciones, pero sin hallazgos sobresalientes. Sin embargo, de un saliente en una de las ventanas de fino cristal, se había posado el par de pisadas de una oscura y encapuchada figura. Utilizando aquella saliente, pudo descender hacia el nivel de la calle, donde nosotros aguardábamos curiosos y quizás confundidos.

Ahora sabía que aquel suceso pasado no había sido inventiva de mi imaginación. Realmente había visto a esta misma persona... o ser acechándome desde el otro lado de la calle, en los puertos. ¿Johannes? Pregunto aquel misterioso encapotado, aunque en realidad poseía un natural timbre más semejante al tono femenino. Fuese quien fuese, sabía mi nombre, pero no le otorgaría la facilidad para cerciorarse de que yo respondía a ese nombre. Desenfunde mis dagas y tome una posición amenazante mientras Reb reaccionaba de igual modo mostrando sus largos y afilados colmillos. - No soy aquel que mencionas. Da la vuelta y regresa por dónde has venido. Agregue, dejando el amplio margen para ingresar una clara advertencia. El extraño desvió la mirada hacia Panda durante un par de segundos, pero cuando vio a Eco, su mirar se fijó totalmente sobre ella. - ¿Quién eres tú? Pregunto nuevamente con aquel tono frio y directo.

Su nuevo cuestionamiento me daba la impresión de que el recién llegado no tendría idea sobre nuestra diferencia de bandos y su relación en nuestro amor prohibido, pero... ¿Entonces qué era lo que buscaba? La extraña figura se acercó un par de pasos más desenfundado un par de armas. Una en cada mano para ser precisos. La apariencia de estas me dejaba intrigado. Sus empuñaduras poseían alargadas hojas que continuaban en un peligroso y fatal círculo de metal. Un par de piezas distintas a las que cualquiera usaría, pero bien conocido en el ámbito de los mercenarios. - ¿Fuiste tú quien dejó caer esa caja? Cuestione dirigiendo una mirada acusatoria. - En efecto. Replico con orgullo. Sin ningún ápice de arrepentimiento o vergüenza. Volvió a dirigir la mirada hacia Eco. Parecía estar ignorandome de momento. - ¿Porque? Le pregunto. - ¿Conoces la verdadera naturaleza de este hombre? Agrego con decepción en su hablar. - Dime... ¿Al menos sabes lo que ocurrió a la familia Voltaire? No entendía ninguna de las palabras que emitía esa misteriosa figura, pero parecía conocer demasiado. Su interrogatorio a Eco hacía de toda la situación algo bastante enigmático. Sus palabras, por algún motivo, comenzaban a ponerme nervioso.
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Eco el Jue Feb 12 2015, 02:19

Corría en círculos mentales cuando él me dio su respuesta. Es decir, le amaba, me preciaba de decir que en el poco tiempo que habíamos compartido le conocía, pero esos ataques de claridad emocional en él eran tan escasos como preciados. Me gustaba cuando Johannes se apenaba y decía una verdad que prefería mantener para sí, era como prolongar ese momento en el que sale la luna llena tras las nubes de tormenta y se mantiene inamovible durante un momento, una simple imagen pero muy poderosa, tanto como para mover mi más profundo sentimiento, le amaba y en ocasiones como esa era completamente evidente. Me sonrojé cuando empezó a hablar, era como si él hubiera vuelto a mí y no en cuerpo como hacía unos momentos atrás, ahora su alma me acompañaba reconfortándome como lo hacen los primeros rayos del sol luego de una tormenta de invierno.

Me quedé muda por algunos momentos, escuchando sus palabras e intentando digerirlas. Era común para mi vida como artista recibir algunos floreos por las calles, pero nunca nada así, con tanto sentimiento y que causara tantos estragos. Te amo le respondí finalmente, intentando apaciguar las lágrimas de emoción que luchaban por salir. Sentía que mis manos comenzaban a sudar, quería soltarle por algunos instantes, ponerme bella para él, saltar, correr, bailar, muchas cosas al mismo tiempo, tantas que abarrotaban mi mente y me enviaban hacia otro espacio, otra realidad…

…realidad de la que fui arrancada cuando Johannes me alertó del inminente golpe. La piel se me erizó y lancé un gruñido de odio mientras desenfundaba las cimitarras cuando él me soltó, al tiempo que miraba para todos lados buscando al causante de tal lío. No lo sé le respondí apurada, echando una palabra sobre la otra con violencia. Alguien había osado meterse en donde no le llamaban en un momento demasiado preciado para mí y solamente deseaba tomar venganza por ello. Tenía plena confianza en las habilidades de Johannes, pero eso no quería decir que no le celara como una bestia… como la bestia que era. Me vi obligada a tragar la saliva que estaba produciendo en exceso, como justo antes de dar un golpe fatal a mis presas. ¿Tú bien? pregunté entrecerrando los ojos justo antes de que apareciera una figura desconocida.

La sombra del reconocimiento pinceló la voz de ese desconocido. Di un paso hacia atrás, sorprendida y aterrorizada. ¿Se conocían? ¿Qué debía de hacer? una a una las interrogantes que afloraban en mi mente eran continuadas o refutadas de acuerdo a las respuestas de mi humano. No se conocían, debía de improvisar… Maldecía en mis adentros, probablemente debí de ser más discreta y no era que un tigre dejara de llamar la atención, pero habían otras medidas que pudieron ser tomadas. ¿Venía por parte de un gremio?¿los dos? ¿venganzas? si podía preciarme de algo, era de mi anonimato en mis trabajos. No era como que alguien me viera en ellos, además de que los encargos le eran hechos al gremio y a no ser que hubiera sido desde arriba, mi nombre debería de estar limpio. Pero eso lo corroboré cuando aquél que no dejaba ver su rostro me increpó.

El tipo desenfundó sus armas. Di otro paso hacia atrás, para posicionarme al costado del tigre que estaba encrespado, preparado para dar un salto mortal. No me gustaba para nada el aspecto de aquellos filos, tenía que ser un asesino también. Fruncí el ceño, observando a Johannes sin decir una palabra, era como si mis labios estuvieran sellados. No quería decir nada que perjudicase a nadie, tampoco quería delatarme porque muchos secretos podrían ser desvelados. No tenía una decisión tomada de momento y muchas hipótesis corrían por mi cabeza. Podía sentir como mi cola se tensaba y cada pelo de ella como si fuese hecha de fino alambre.

Orgullo, odio, desesperación, conflicto, sentía muchas cosas en ese momento, pero realmente me cabreaba que ese hombre supiera tanto acerca de él y que le estuviera juzgando, increpando. Decidí ir por el camino seguro, mi madre siempre me había dicho que no era bueno pelear con las manos cuando te enfrentabas a un oponente digno, también debías usar tu cabeza, que no estaba solo para mantener el equilibrio. Enfundé las cimitarras, bajé mis orejas, tratando de imitar a un perro regañado mientras daba un paso hacia la luz del callejón.

Maw ¿Voltaire? pregunté poniendo la cabeza de lado ¿Quién es? Eco es la nueva esclava de este hombre. Eco viene de Midgar y Eco le debe lealtad a su señor dije con una voz poco menos que infantil y tierna. Movía mi cola como si estuviera hecha de suaves plumas acariciando el aire. Señor malo no debe interferir agregué con una sonrisa amenazante, buscando por primera vez contacto visual con él, con sus ojos, palpando con la vista cualquier punto débil para llevar a cabo el asesinato. No le perdonaría y tampoco podía quedar vivo, no después de vernos juntos e increparnos de ese modo. La venganza sería dulce y me encargaría de llevarla a cabo, me encargaría de que viera su propio corazón latir antes de que sus pupilas dejaran la liquidez de la vida hasta solidificarse en un color opaco, carente de expresión. Mi bestia interna clamaba a gritos saciar su deseo de sangre, no era por Johannes, era por mí, por esa afrenta que había cometido él por meterse con la persona que atesoraba con más recelo en mi corazón.
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Virso, La carmesí

Mensaje  Johannes el Jue Feb 12 2015, 22:59

- ¡Basta! Reclame adelantando uno de mis pies hacia la misteriosa figura. Miles de pensamientos se cruzaron en mi mente a una velocidad abrumadora. Hace algunos instantes recapitulaba en mi mente aquellas desafortunadas aventuras vividas hasta ahora y cada posible enemigo que hubiese podido quedar en el odio y el rencor. Sin embargo, ninguno de ellos encajaba en la complexión de este sujeto pero de algún modo estaba amenazando la integridad y seguridad que mi amada y yo habíamos protegido tan cuidadosamente.

Eco había quedado tan muda como yo ante los cuestionamientos del extraño quien aun no emitía movimiento alguno. Dirigí la mirada hacia la tigresa solo para cerciorarme que estuviera bien. Reb y panda habían estado algunos pasos atrás por lo que estaba seguro que ellos también habrían salido ilesos del peligro. Apreté las empuñaduras de mis dagas, solo esperaría el momento preciso, la palabra adecuada para lanzarme hacia ese engreído sujeto y clavar uno de los colmillos de lobo en lo más profundo de su garganta. El sonido del metal rozando contra la piel llamo mi atención. Eco había guardado sus armas pero ¿Porque? ¿acaso había notado algo que yo no? o quizás... quizás solo tendría algo más en mente.

Sin titubear o dejar de observar al recién llegado, escuche cada una de las palabras de Eco. Estaba haciendo uso de aquel tono tierno e ingenuo con el que había engañado ya antes a otros incautos. Rápidamente comprendí el punto al que mi amada quería llegar. Probablemente su ingenio nos sacaría de este predicamento o nos daría de la oportunidad para conseguir el factor sorpresa y deshacernos rápidamente de esta indeseada visita. - He ahí tu respuesta. Aquel al que llamas Johannes es totalmente desconocido para mi, quien quiera que sea. Ahora lárgate. No podía ver los ojos de ese maldito, pero de igual modo dirigí una mirada territorial y furiosa.

Los hombros del desconocido comenzaron a moverse bajo aquel oscuro manto, primero de a poco pero después se convirtieron en acciones más constantes y erráticas. Se estaba burlando, de todas y cada una de las palabras que habíamos mencionado. Su risa era algo molesto, ensordecedor e irritante. - ¿Que te causa tanta gracia? Pregunte con desprecio. - Una esclava muy mal educada. Levanto la mano, la cual fue descubierta por la manga de su atuendo, revelando largas y metálicas uñas en cada uno de sus dedos. Levanto el dedo índice y comenzó a hacer algunos movimientos con él. - Gatita mala. Tus antiguos dueños no te enseñaron modales. Ir por ahí colgada del brazo de tu dueño e incluso tener el descaro de probar el rojo en sus labios. Regreso la mano a su lugar mientras la hoja de su arma resplandecía con la luz del cielo.

- Johannes Se dirigía a mi, pero esta vez no parecía estar confundida, hablaba con seguridad al hacerlo. - Le daré una oportunidad a esa felina habladora y al resto del zoológico que te acompaña para que se retiren. Mis oídos no otorgaban toda credulidad a lo que escuchaban. Entrecerré los ojos y volví la visión a mis espaldas para ver a mi familia y a mi amigo. - Tienes valor para hacer esas amenazas o quizás no terminas por captar tu desventaja numérica. Nadie se ira. Le respondí con un deje de sarcasmo. ¿y es que acaso debo repetirlo? No soy Johannes.

El extraño cruzo sus armas frente a ella y la rozo, emitiendo un molesto sonido. - Deja de fingir Joh. Me costo algo de tiempo encontrarte. Tu apariencia y tu cabello han cambiado bastante, pero ese atuendo, tu armadura, la bufanda. esos ojos... Los reconocería donde sea. Bien, si así lo prefieres... entonces haré que te arrepientas, debiste hacer que los gatos y el perro se fueran. Por cierto, me llaman Virso.. Virso, la carmesí. Sabia que su ultima palabra se trataba de una advertencia. Tome mi posición de combate, sabia que ese entrometido no tendría oportunidad alguna.

Finalmente comenzaba a moverse, mi concentración crecía a cada segundo, pero antes de que nuestro atacante diera otro paso, tomo el extremo de sus ropas y se despojo de aquel manto y su capucha. Al descubrir su imagen quede impactado, era como recibir una descarga de agua helada sobre los hombros. La escasa armadura y las ropas oscuras se asimilaban en gran medida a las mías. De su cuello ondeaba una prenda roja, no una bufanda, más bien una capa roja sujeta a su cuello y tal como mis sospechas lo habían predicho, se trataba de una mujer. Con ansiedad y premura, la chica tomo carga hacia mi, pero al parecer yo no era el objetivo. Apenas si tuve oportunidad de reaccionar cuando paso a mi lado. Se dirigía hacia Eco, preparándose para conectar un fuerte golpe con sus bizarras katares. - ¡Aun tienes oportunidad felina, márchate y vive!
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Eco el Sáb Feb 14 2015, 22:46

Por unos segundos sentí que la sangre se me subía a las mejillas. Habíamos estado siendo observados desde mucho antes de lo que esperaba, eso era malo, muy malo y esa patraña que había acabado de inventarme sólo había sido tragada a medias. Fuese quien fuese nuestro verdugo nos había estado vigilando… y al parecer estaba muy bien informado acerca de Johannes. Una vez lanzada la primera piedra, tendría que resistir, aunque no comprendía del todo el motivo de aquellas risas, tampoco me sentía feliz por escucharlas. Probablemente era la primera vez que aunque alguien riera mi corazón se sentía vacío y ultrajado, como si estuvieran cortándolo en rodajas finas bajo mi mirada.

Por unos momentos me pregunté hasta dónde llegaría a ser terco Johannes como para seguir negando lo evidente, aunque ese era el principio básico de la mentira, quién quiera que fuera ese de las uñas de plata seguramente sabía todo de él, no solo su pasado sino también sobre las otras “actividades” pero no acerca de mí… lo que me dejaba tranquila y angustiaba al mismo tiempo. Aseveré con decisión con la cabeza cuando mi querido dijo que nadie se movería. Jamás le dejaría allí, no. Yo había tomado la decisión mucho tiempo atrás y si era necesario perecería por nuestro amor, pero dejarle jamás. Menos cuando yo era la única allegada a él en ese mundo frío y despiadado en el que vivía.

“¿Virso? ¿LA carmes?” Por algún motivo esa afirmación hizo que se me saltara un latido en el pecho. “¿Cambiado?” sus palabras, aunque no claras, revelaban conocimiento, conocimiento que yo no tenía acerca de él y una estocada de celosía acabó por pinchar mi corazón que moribundo se debatía con la aparición de esa extraña figura. “¿Una antigua amante?” me pregunté con cierto temor. Las humanas despechadas eran terribles… pero yo era su hembra en el momento y no pensaba perder contra nadie y mucho menos cuando la apuesta era tan alta: nuestro futuro.

Sentí que los pelos de mi cuerpo se encrespaban cuando pareció moverse. Miré a Johannes que estaba frente a mí, su espalda pareció tensarse cuando la desconocida reveló su cuerpo. “¡Lo sabía! Se conocían” pero mi mente estaba fijada ya y si no era él quién la enfrentara –por motivos tan evidentes- entonces sería yo, mano a mano con aquellas armas extrañas que ella poseía, pero, cuando avanzó y pasó a través de él hacia mí sentí que la mandíbula se me caía y que mi cuerpo pesaba toneladas.

Los años de luchas en la arena y el entrenamiento recibido de mi padre y el clan al parecer dieron resultado porque mi cuerpo se movió por sí mismo para defenderme cuando mi mente estaba en blanco. ¡Esos ojos! rugí con enfado cuando un corte tajante y profundo hacía mella en mi carne, inundando el aire a mi alrededor con el olor de la sangre fresca. No sabía cómo, pero las cimitarras de mi familia estaban en mis manos, como si se movieran por sí mismas apenas con el tiempo suficiente para bloquear los ataques que no dejaban de llover por múltiples lugares.

Tú… comencé a decir pero las palabras no salían de mi garganta. Había tanto que quería decir, pero el aliento se me entrecortaba bajo la nube de ataques de aquella dama. Era rápida, extremadamente rápida. En un momento que encontré una abertura busqué con la mirada al impactado Johannes que parecía no procesar lo que estaba ocurriendo frente a sus narices. Esa falta de no prestarle atención a mi rival me costó cara, ya que sus raras armas hicieron que perdiera una de las cimitarras que salió volando hacia la dirección de Panda y Reb.

Di un salto hacia atrás y me separé de ella, respirando con dificultad a través de la boca. No sabía qué debía hacer, eso no parecía en nada una reunión familiar y me sentía una invasora. “¿Debía irme?” ¿Johannes? pregunté cuando fui capaz de hallar mi voz.[/i]
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Johannes el Miér Feb 18 2015, 19:13

Mi mente lo negaba. No podría tratarse de ella. Los muertos no podrían regresar a la vida para atormentar a aquellos cuyas culpas se habían alojado en lo más profundo de su corazón, pero la evidencia era demasiado clara y abrumadora para intentar negarlo. Sabia demasiado sobre mi, al comienzo creí que se trataba de un miembro de aquel grupo al que había pertenecido mi padre, pero luego de notar ese largo, oscuro y lacio cabello... Casi lo había olvidado. Mi madre se sentía orgullosa de que su pequeña hija fuera tan hermosa como ella, compartiendo esa singular característica. Sus ojos... tan especiales y remarcados como los míos, herencia genética legada por nuestro padre.

Los recuerdos luchaban por emerger nuevamente mientras cada uno de ellos se agolpaba en la puerta de mi cabeza. Los gratos y felices recuerdos a su lado, que casi se habían extinguido para ser desplazados por la dura imagen de la ultima vez que la vi, aparecían uno a uno. - ¿Que te han hecho? Mencione por lo bajo. En reiteradas ocasiones había ido en busca de su sepultura o la de cualquiera de mis padres pero sin resultados. Por esa razón, decidí conservar la imagen de su belleza, su inocencia, su calida y tierna sonrisa. Todo terminaba. Habría preferido que continuara ahí, muerta, solo viva en lo más recordito de mis recuerdos y no ver la despiadada imagen en la que se había convertido.

Mientras luchaba por aceptar lo sucedido, un combate se desarrollaba a mis espaldas, pero yo estaba sumergido en mi propio mundo para prestar atención al exterior. Pareciera que el mundo se hubiese detenido para mí. Una de las armas de Eco se desprendió de su mano. El metal voló hasta caer cerca de Reb y Panda quienes hasta ahora se habían limitado en observar. La sangre de la tigresa había fluido al exterior y al verla en peligro, Reb reacciono velozmente interponiéndose entre ella y la mujer de ojos fríos. Los pelos del lomo y cola del lobo se encresparon. Sus orejas se inclinaron hacia adelante mientras de su hocico se asomaban sus grandes y filosos colmillos. Reb ladro un par de veces hacia la desconocida. Intentaba mantenerla alejada, pero Virso no pretendía retroceder, si no, todo lo contrario.

Se acercaba lentamente con una retorcida sonrisa eclipsando la luz del sol a sus espaldas. - Ven perrito. La mujer guardo sus armas mientras se acercaba. Parecía estar provocando la ira del lobo quien a cada paso se sentía más amenazado. Reb no pudo más. Dejo aquella defensiva posición para lanzarse al ataque. Aunque el reaccionar del lobo había sido rápido, La mujer de oscuros cabellos estaba preparada. Con los brazales de su escasa armadura logro desviar el avance del canido para después alejarlo con el impacto de sus largas y frías uñas de acero. Reb lo intento, pero no había conseguido hacerle daño, al contrario. Su lomo sangraba por tres grandes cortes hechos en su piel. El lobo se quejaba ante el dolor ardiente.

"¿Johannes?" cuestionaba Eco. Virso volvió su mirada a la tigresa. - Eco, Dijiste. Agrego luego de lamer la sangre de sus uñas. Ella había notado aquel lapso en el que Eco me había buscado con su mirar. - Ahora tienes oportunidad. Míralo, esta a punto de salir corriendo. Sus palabras fueron adornadas por el guiño de su parpado. - ¿No es así Johannes? ¡Cuéntale! Cuéntale como huiste aquella noche. Decía, mirando mi tensa posición. - ¿Que hay entre ustedes dos? Antes de reanudar cualquier ataque, no podía evitar sentirse curiosa ante todo lo que había visto.

Había recordado lo suficiente. Debía terminar con ese estado en el que estaba. Las palabras de Victoria y el llamar de Eco parecían llegar a mi con un efecto retardado. Salí de aquel letargo y di media vuelta para reaccionar. - Victoria. - Ya no respondo a ese nombre. Respondió con desprecio. - ¿Te han pedido mi cabeza? Antes que nada, debía saber si estaba trabajando para alguien. - Descuida. Mi venganza comenzó cuando aniquile a esos bastardos. Jamás habría perdonado lo que le hicieron a mi madre. Aunque la facilidad con la que lo decía me hacia sentir escalofríos, sus palabras me quitaban un peso de los hombros. Ya no tendría que preocuparme por aquellos que arrebataron todo lo que tenia, la venganza había sido aplicada a manos de mi propia hermana.

Despegue mis pies del suelo. Con una rápida inspección, pude notar algunas manchas de sangre tendidas sobre el piso. Una de ellas correspondía a mi amigo el lobo, pero la otra me inquietaba aun más. Sin temor alguno me dirigí hacia Eco ignorando la presencia de Victoria quien no dejaba de mirar mis ojos. - Adelante. Agrego con aquel tono juguetón mientras se apartaba para permitir mi paso. Me acerque a mi amada para buscar el origen por el que había sido derramado su liquido vital. - ¿Estas bien? Me alegre de que así fuera. No podía dejar de sentirme culpable ante todo. - Lo lamento. Siento que todo esto es mi responsabilidad. Bese su frente con ternura. No me importaba que la oscura versión de mi hermana estuviese observándonos. - Siempre pensé que a Victoria le habría encantado conocerte... pero veo que me equivoque. Le asegure con una calida sonrisa. Intentaba amortiguar la situación, no sé porque, no sabia como.

Virso volvió a desenfundar sus armas con malicia. - Ahora lo entiendo. Agrego con completa decepción en su hablar. Aguardaría ahí hasta que la ultima palabra fuera dicha, después llevaría a cabo su próximo paso.


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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Eco el Vie Feb 20 2015, 23:56

Me sorprendí al percatarme de que era Reb quién estaba celándome, cuidando de mi frente… y viéndolo mejor, desde otro ángulo y con ojos interesados la chispa del reconocimiento encendió mis pensamientos. “Claro, ¡Reb! Es el mismo lobo” pero nada tenía sentido, Reb le pertenecía a maese Tarken, no a unos dragones en el Norte… eso no… a no ser que Reb hubiera sido robado por mi compañero elfo. Alguien con ese amor por los animales no le haría daño con dolo como ese a no ser que tuviera una buena razón “¿o no?! no podía pensar más, no en eso en ese momento. El lobo había sido enviado a volar con una horrible herida en su lomo. Se me puso la piel de gallina y dejé escapar un gemido de dolor tan solo al ver el sufrimiento del noble animal; aquella hermosa piel nívea ahora teñida por una lluvia carmín. “Lo pagarás Virso” me prometí en mis adentros, observándola con la cabeza hacia adelante, con ojos furibundos.

Más eso no fue todo, ella no dejaba de golpear mi alma y mi orgullo con aquellas horribles palabras venenosas. Aquella muerta resucitada no hacía más que atacar como una bestia herida. Observé a Johannes mientras ella soltaba su ponzoña, imperturbable, con aquella máscara que solía utilizar se acercaba a mí, prácticamente ignorando a su recientemente revivida –y recargada- hermana menor. Quería defenderle, devolverle sus palabras sin sentido con alguna clase de espejo o escudo, no perdonaría que lo lastimase de esa forma, no sin saber lo que realmente lo ocurrido, desafortunadamente, creyendo que aquél era un capítulo cerrado en su historia jamás quise profundizar acerca de lo sucedido aquél día. No podía abrir mi boca, eso sería algo imperdonable… más podía hablar por el Johannes del presente, el amante tierno y de buen corazón que me conquistó con su sencillez.

B…i..en respondí cuando él estuvo a mi lado, a la distancia de un respiro. Entonces, con la madurez que le caracterizaba besó mi frente luego de disculparse. Negué con la cabeza para que la debilidad en mi voz no diera rienda suelta a mis sentimientos que habían despertado de su letargo cuando estuve cerca de él; más toda lucha fue en vano. Las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas como pequeños ríos hirvientes al escuchar de su propia voz aquello que había estado temiendo. Ella era la dueña de aquella bufanda, el gran amor de mi amado, la única mujer rival de su corazón dentro de él y resultó ser peligrosa y tener un alma llena de rencor. “Ahora lo entiendo” había dicho ella, más me sequé las lágrimas –que no dejaron de correr- y di un paso hacia el frente hinchando mi pecho, pero lejos de apartarme de Johannes.

Hay más cosas que nuestra relación que debes entender. Creí que venías por nuestras cabezas y por eso mentí al principio, pero ya no lo haré Virso, y espero que tampoco te mientas a ti misma. Hice una pausa para tomar aliento, apretando con una de mis manos el brazo de Johannes Johannes no es un cobarde y sea lo que sea que pueda haber ocurrido aquél día, él era joven e inexperto y estaba seguro de que habían muerto. Hasta hoy tiene pesadillas con lo que ocurrió en su pasado. Entenderé si no me aceptas a mí, pero no quiero que sigas diciendo todas esas cosas, ninguno de ustedes lo merece. Deberían de recuperar el tiempo perdido… después de soltar todas aquellas palabras di un paso hacia atrás escudándome en él y sin el valor suficiente para verle a los ojos. Sabía que había dicho mucho, pero dudaba que él lo hiciera tampoco; era el tipo de hombres que le gusta cargar con el peso y sufrir en el entretiempo.
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Johannes el Mar Feb 24 2015, 09:02

El viento se detuvo por unos instantes, el tiempo suficiente para que el silencio se posara en nuestros oídos o al menos eso era lo que yo estaba percibiendo. Los quejidos de dolor salían del hocico del lobo mientras lamia las gotas de sangre que escurrían por su espalda. Los sollozos de Eco rompieron como fino cristal en mi corazón. ¿Cuantas veces la había visto llorar? Algunas ocasiones conmovida, en algunas otras como un símbolo de felicidad, pero estaba seguro de que eran pocas las ocasiones en las que había drenado sus lágrimas por motivo de tristeza. Eso era, lo expresaba en su semblante. Mi pecho se sentía apenado, acongojado ante las cristalinas gotas que se formaban en sus azules y radiantes ojos. Por alguna razón, no podía mirarla directamente. La voz de Victoria me apenaba, me obligaba a dirigir la mirada hacia el suelo como alguna sumisa mascota. Acaricie lentamente la mejilla de mi amada mientras una de sus lágrimas humedecía la punta de mis dedos.

Eco, sorpresivamente se adelantaba un paso sin temor alguno. El aire en su pecho, lleno de temple y decisión, formaba las palabras que para ella serían necesarias decir y escuchar. Tenía razón, había escuchado esas palabras anteriormente, incluso había intentado convencerme de eso mismo en reiteradas ocasiones, pero en esta ocasión, esa idea era pronunciada por la persona más valiosa e importante para mí. "Era joven e inexperto" ¿Una excusa? esperaba que esa idea fuera suficiente algún día para alejar las culpas de mi interior, pero... ¿Victoria estaría de acuerdo?

- ¿Recuperar el tiempo perdido? Es gracioso que lo menciones. He estado pensando en eso durante largos años Virso enfundo sus armas con peculiar destreza y miro directamente los ojos de la tigresa. - ¿Posees algo que sea capaz de retroceder el tiempo? Pregunto señalando con sus brillantes garras. - No lo creo. la joven de lacios y oscuros cabellos levanto su mano para reflejar su mirada en la pulida superficie de sus uñas. - Jamás lo recuperaremos. Ellos... Decía, refiriéndose a los que habían sido sus captores y maestros. ... Dijeron que de haberse quedado, habrían perdonado la vida de Johannes y así estaríamos juntos. Habría sido más sencillo soportar el duro entrenamiento, las humillaciones, el dolor y la tortura en ese maldito lugar. La chica no dejaba de apretar los dientes al recordar todo lo que había pasado. - Habría disfrutado de la compañía de mi amado hermano. Él me protegería de la maldad del mundo, como siempre procuro hacerlo, pero en vez de eso me dejo. Nunca encontró nuestros cadáveres, nunca intento buscarme... Ahora debe asumir las consecuencias. Terminaría con una distorsionada sonrisa.

- JAJAJA. Es grandioso, ¡Me encanta! En un segundo, como cuando una serpiente muda su vieja piel, la seriedad y melancolía que había utilizado anteriormente, se disipaba para ser reemplazada por el característico comportamiento de la joven. - Es poesía irónica. El hombre abandona el clan en el que durante largos años sirvió, el hombre se enamora y forma una familia, engendrando al que sería su primogénito. La familia del chico es asesinada casi por completo. El chico crece y se enamora para luego formar una familia. El chico es asesinado junto con su pareja y el ciclo se repite... Es casi teatral, ¿No lo creen? Odiaba admitirlo, pero tenía mucha razón. Ahora yo pertenecía al gremio de asesinos y si desertaba, era seguro que ganaría su enemistad por lo que intentarían matarme. La realidad del por qué había rechazado para proteger a Eco en nuestro encuentro en el pantano volvía a impactar mi rostro como las ráfagas de primavera.

- Te lo volveré a decir. La chica volvía a mirar profundamente a Eco. - Aun tienes oportunidad. Si no quieres terminar como mi madre, aléjate de Johannes. Un consejo de mujer a mujer. Diría guiñando el ojo de manera ladina y juguetona. Luego de terminar su enunciado, Virso dio media vuelta dándonos la espalda. - ¿Qué haces? no puedes irte aún. Avance medio paso con dudas en mi pecho. No estaba seguro si debía dejarla ir o debía ir tras ella. - No terminare mi venganza ahora, eso sería muy aburrido. Me parece más placentero aguardar hasta el momento oportuno. Sí, de ahora en adelante la preocupación entre ambos crecerá, No podrán estar tranquilos pues el augurio de la muerte rondara sobre sus cabezas con continuidad, pero no lo olviden... Deben traer al mundo al pequeño que tomara su lugar, no olviden darme un sobrino. jajaja

Era mi hermana pero... - ¡Maldita perra! Quería ir tras de ella y cortarle la cabeza para hacer que tragara sus palabras. Sin embargo, algo en mi interior lo evitaba. La frustración y el odio carcomían mi alma. ¿Qué debo hacer? Pregunté al aire, aunque tenía la esperanza de encontrar la respuesta en la mujer que siempre hallaba las palabras precisas para mí, ella que siempre tenía la réplica para alejar los tormentos y el dolor.
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Eco el Jue Feb 26 2015, 22:33

Grrrrr arrgg ar grra aarrggg dije mientras le veía darnos la espalda como si fuésemos unos niños mientras comenzaba a hacer mi rabieta golpeando el suelo al tiempo que intercambiaba mi mirada entre ella y su hermano. ¡Son tal para cual! espeté apretando los dientes y el puño del brazo malo, con la otra mano detenía la hemorragia.¡No puedo creer que siquiera esa pregunta te pase por la cabeza! exclamé dándole la espalda para dirigirme hacia Reb.

El lobo blanco estaba manchado con su propia sangre y gemía del dolor aunque jamás perdió su dignidad y orgullo. Me detuve frente a él y levanté una mano para que me reconociera, en señal de paz. Lo siento Reb, no te reconocí antes… vaya… ¿en dónde tenía la mente? comenté, pero lo sabía muy bien: en Johannes. Permítemele pedí, mientras gesticulaba a Panda para que se acercase para ver qué podía encontrar que me sirviera para calmar a aquél gran animal. Mientras revolvía entre mis cosas me volví hacia el humano.

Ella volverá y harán las pases en algún momento, no tienes que preocuparte de eso. No podía asegurarlo, pero por la forma en la que se había comportado juraría que lo haría, años en la calle me gritaban eso. Ver familias ir y venir entre mi público juez y testigo de mis desventuras… Y no creo que tu madre cambiara su destino si le hubieran dicho cómo sería su fin, porque eso no es lo importante, lo importante es cómo viviste y lo feliz que eres con la persona que amas. ¿O es que estabas pensando en retractarte? ¿No, verdad? levanté el tono una cuarta y me puse frente a él ignorando el resto por unos momentos.

Además ¿por qué asumes que el mal vendrá sólo de ti? le pregunté peleando unas lágrimas traicioneras buscando su mirar. Johannes tonto terminé diciendo con el corazón en la boca, aún insegura de lo que podría estar pasando por su mente. Me volví hacia Reb y le acaricié la cabeza. No tengo más que vendas para él, nada para el dolor. ¿Quizás haya que coserle? pregunté con tono de nada sin mirarle.
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Johannes el Lun Mar 02 2015, 07:59

Victoria se retiraba sin más. Se marchaba con todo uso de serenidad y satisfacción sin la intención de voltear la mirada hacia atrás para asegurarse de que no la seguíamos. Ese fue su garantía desde un principio. Incluso ella sabía que no me atrevería a detenerla. Eco rugía enfurecida. Estaba enojada no solo con Victoria, si no también conmigo. - ¿Y cómo no iba a estarlo? Pensé, aunque quizás por los motivos erróneos y aunque quizás tenía razón, no encontré lo que era tan obvio para ella. El impacto de ver nuevamente a mi hermana había sido demasiado para mí. Era difícil asimilarlo... ¿Que pasaría a partir de ahora con el tierno y limpio recuerdo de mi pequeña hermana? La que se había renombrado como Virso lo había hecho pedazos por completo. Por unos instantes, tome con fuerza la bufanda que rodeaba mi cuello con la intención de arrancármela y botarla al piso. Mis manos temblaban ligeramente aún mientras encontraba una salida de mis pensamientos. No pude hacerlo... simplemente me fue imposible dejar atrás esa vieja y gastada prenda. En mi interior, había adquirido un valor insospechado del que no podía separarme.

El lobo lamia con dolor sus heridas hasta que Eco se acercó amablemente hacia él. Reb había saltado en la defensa de la tigresa a quien había conocido mientras estaba al cuidado de manos distintas. El lobo asintió la proximidad de la joven con una posición sumisa de su cola y respondió al gesto lamiendo suavemente su mejilla. Esta vez sin ningún reparo, el lobo blanco se acercó para dejar ser atendido.

Mientras ellos intentaban resolver los efectos de la visita de mi hermana, yo continuaba parado, inamovible mientras mi mirada se fijaba en la dirección que Victoria había tomado. - ¿Tú lo crees? Respondí en voz baja, más por inercia que por intención de hacerlo. Las palabras de mi amada se veían mermadas por la impresión que Virso había causado, pero no por eso fueron ignoradas del todo. ¿Quién tendría razón? ¿Realmente mi madre se habría mantenido firme aun cuando hubiera sido dictaminado su destino con gran antelación? Quizás no necesitaba encontrar y despertar su cadáver para averiguarlo... quizás la respuesta estaba frente a mí. Por más complicado que fuera, debía volver para unirme nuevamente a Eco, quien se posaba frente a mí buscando una respuesta. ... No. Respondí, dudando un par de segundos. No podía verla a los ojos. En ese momento, su mirada era más intensa que la radiante y enceguecedora luz del sol en plena mañana.

Quería abrazarla y pedirle perdón, pero de nada habría servido, al parecer ya había tenido bastante de eso. Lo merecía... Merecía ser llamado de esa forma, aun cuando fuera Eco quien lo mencionaba. Lo único que pude hacer fue encogerme de hombros y terminar por ocultar la mirada tras los mechones de mi cabello. - Johannes tonto... Repetí una y otra vez. Era claro que no estaba preparado para este tipo de circunstancias, pero supongo que la vida no tendría lecciones para anticipar estas situaciones. La única forma de aprender seria pasar por ellas. "Humanidad" sí, la raza llena de rencores, odios, prejuicios, miedos. Odiaba admitirlo, pero debía aceptarlo. Yo era parte de esa raza, no solo estaba en mi sangre, si no también en mi comportamiento. Lo que siempre estaba menospreciando, también se encontraba en mi interior.

Solté un largo y profundo suspiro antes de recuperar la compostura y dirigirme hacia el Lobo y la tigresa. Busque en el interior de mis bolsillos algo que pudiera ayudar a ambos. - Eco... Esto te ayudara. Extendí mi brazo para depositar en sus manos un frasco con Poción cicatrizante. - Descuida Reb, también tengo algo para ti, aunque Eco tiene más habilidad en esto. Deposite también en sus manos un libro tan pequeño que cabía sin problemas en la palma de la mano. Al abrir el pequeño libro, encontraría un pequeño frasco con anestésico reconfortante con apenas tres gotas, una de ellas bastaría para terminar con el dolor y herida del lobo.

Tome asiento al lado de mi amada y su paciente. No podía retirar la mirada de mi dama. Por un momento intente remover los pensamientos de mi hermana pues algo más me había dejado sorprendido. Jamás vi tan enojada a Eco y me sentía muy apenado por eso. Se formularon muchas ideas en mi cabeza, pero no quería pensar en que la perdería. No, eso jamás. No sabía cómo romper este tenso silencio. - Eco, Yo... Eh... Lo único que se me ocurría era volver a pedir disculpas una y otra vez, así que solo me quede observándola. Tenía razón, yo era un tonto.
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Eco el Vie Mar 13 2015, 22:02

Me volví para ver a Johannes cuando escuché aquél suspiro ¿estaba aburrido? sentí que mi cuerpo quería convulsionar ante la paranoia más respiré profundamente mientras me ponía de nuevo al lado de Reb para acariciarle y susurrarle palabras reconfortantes. Panda se mantenía a mi lado, estoico, impasible y quieto. Generalmente la sangre nos volvía locos a los dos, pero el lobo era diferente, nuestro amigo. Enarqué una ceja cuando vi el frasco, no se me ocurría qué podría ser y estaba aún bastante perpleja por todo lo que había acontecido y más por el comportamiento de Johannes; no que no fuera algo lógico, pero esos hermanos eran iguales y retorcidos a su modo… “esa Virso “ pensé apretando los dientes para leer la etiqueta del frasco ya conocido.

Esbocé una leve sonrisa de lado, no hacía muchas horas yo misma le había dado mi porción a Eltrant y ahora mi compañero me daba una a mí, solo esperaba que no fuera como una profecía autocumplida y que él no necesitase de ella más adelante. Negué con la cabeza y sonreí mostrando todos mis dientes mientras tomaba el libro y le besaba la mejilla. Soy una mujer tigre, sólo necesito vendarme. le dije en un susurro mientras acariciaba en círculos uno de sus brazos y le tendía el vial. ¿Qué tenemos aquí? cuestioné abriendo el libro mientras veía a los dos animales, otra de las pociones ya conocidas: un anestésico reconfortante. Me acuclillé al costado del lobo, acaricié su cabeza haciendo especial énfasis tras las orejas y luego pasé mis manos masajeando hacia adelante y atrás hasta acercarme lentamente hacia la herida donde dejé caer con cuidado una de las gotas.

Momentos después los lloriqueos del animal comenzaron a cesar al igual que los temblores que habían comenzado a azotarle debido al dolor. Busqué con la vista a Johannes, ahora más tranquila ya que lo peor había pasado y le encontré sentado no muy lejos de mi. Él comenzó a hablar, pero por la cara que tenía supuse que se trataría de la forma horrible en la que le había hablado anteriormente. Fui hasta su lado y me puse tras él, puse mis manos sobre sus hombros y le besé una mejilla para luego abrazarle. Lo siento Johannes, fui muy dura le susurré mientras le lamía una oreja y me sentaba a su lado. ¿En qué piensas? pregunté tomando una de sus manos para jugar con ella.

Miraba a los alrededores durante el tiempo que esperaba la respuesta de mi querido, comenzaba a pasar más gente, tendríamos que salir pronto de allí si no queríamos ser vistos. No podía esperar para llegar a nuestro hogar y demostrarle allí mi afecto y necesidad por su cuerpo. Aquella prisión había sacado todo de mí, lo bueno, lo malo… todo y quería purgarlo, verterlo en él, el único, aquel que era mi vida y mi todo. Te quiero dejé escapar mis pensamientos en forma de suaves palabras. De pronto, sentí un peso sobre mis piernas y un olor característico Pequeña, te había olvidado por completo dije sorprendida de que la lemurilla hiciera su aparición después de todo aquél bochorno y bullicio.
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Johannes el Jue Mar 26 2015, 06:42

Mientras el silencio y una calma tan tensa y filosa como mis armas se apoderaban de mi, Eco proseguía a atender las heridas del lobo y las propias. Intentaba dejar a un lado los pensamientos que nacieron ante el fantasma que de un momento a otro se había materializado frente a mis ojos. Su imagen se había tatuado en mis ojos y su maldita esencia había roto todo vestigio restante de la imagen de mi pequeña e inocente hermana. Debía hacerlo a un lado, al menos un momento, por más difícil que resultara.

La linda cola de mi amada se meneaba hipnotizante frente a mi mirada. Se acercaba para tomar de mi mano el pequeño libro que contenía el remedio que ayudaría a nuestro amigo. Sus labios rozaron mi piel con dulzura, despertaba mi tacto como el contacto de la nieve sobre piel desnuda, sabes que esta fría, pero aun así tiene el poder de quemarte. Por algún motivo, me hacía sentir despierto, como si los primeros rayos del sol se asomaran con fuerza entre las rasgaduras de una vieja cortina cubriendo la ventana más próxima.  Quería ayudar con las heridas que se extendían sobre el claro, fino y suave manto natural que cubría el alma de la persona más valiosa para mí, pero mis dedos, que ocultaba bajo mis brazos, temblaban aún, semejantes a la débil y tierna hierva del campo ante el viento de primavera.

Reb recibía satisfactoriamente el medicamento. Dentro de poco, sus quejidos se convirtieron en una tranquila y relajada respiración profunda. Sus músculos dejaban de tensarse, sus orejas y cola parecían moverse al calmado ritmo de sus palpitaciones. Doblo las patas y se dejó caer sobre el suelo para descansar durante este breve momento y dejarse satisfacer por el alivio en sus heridas. Me sentí reconfortado al notar la expresión en su rostro animal, lleno de gratitud. A pesar de esto, no podía evitar sentir un enorme vacío, a pesar de que estuviéramos juntos, me sentía enormemente distanciado de Eco, incluso más que aquellos días en los que nuestros caminos tuvieron que separarse. Los minutos corrían entre nosotros, pero parecían asemejarse más a largas horas, en las que no sabría cual seria las palabras que brotaran de los rojizos labios en su boca.

Agache la cabeza y sin planearlo, mi mirada se fijó sobre los adoquines del que impregnaban el suelo.  De un momento a otro, sentí un gentil tacto posándose sobre mis hombros. El aliento cálido se acercó poco a poco para morir sobre la superficie de mi mejilla la cual quedo sutilmente humeda ante el nuevo contacto de sus labios. Una mueca inexpresiva se dibujó en mis labios, cuando me tomo entre sus brazos. Sus palabras viajaban melodiosamente sobre la superficie del viento gentil hasta llegar a mis oídos. No pude evitar esbozar una apenada y sutil sonrisa. No tendría que disculparse, aunque debo admitir que me hacía sentir como un niño caprichoso y tontamente feliz,, un niño con una oreja húmeda y cosquilleaste que me ponía los pelos de punta. Me hacia una pregunta, algo que en realidad no podría responder con certeza pues un millar de sentimientos surcaban el mar de mi mente en ese momento. Guarde silencio por algunos segundos mientras correspondía el tomar de mi mano. Tome su garra con firmeza y la apreté para aferrarme de ella, como si estuviera sosteniendo mi cuerpo en la orilla de un profundo acantilado.

El viento atravesó con suavidad mi garganta y mis labios. Una débil y linda canción se tarareaba mientras cerraba los ojos, intentado recordar la nota siguiente. La melodía tomo lugar entre nosotros mientras los alrededores parecían desaparecer para dejar lugar a una burbuja que encerraba el pequeño pero amplio mundo donde solo nosotros podríamos habitar. Al terminar la canción, volví a abrir los ojos y busque la mirada de Eco. - Es una canción que solía cantarnos mamá. Pensé que la había olvidado. Descuida. Lo superaré, encontrare la forma a tu lado. Volví a apretar su mano con fuerza mientras creía en mis palabras. - Gracias. Te amo.  Respondí para luego besar sus labios.

Al notar la preocupación que expresaba la mirada de mi amada, me puse de pie para reanudar la marcha, pero antes de que pudiéramos continuar una extraña criatura salió de no sé dónde, haciendo acto de presencia mientras Eco le dirigía algunas palabras. - ¿Qué es eso? Cuestione mientras acercaba mis ojos para ver mejor. Al pareces este día había estado lleno de sorpresas y aun no habían terminado.
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Eco el Vie Mar 27 2015, 17:29

La calma luego de la tormenta… ¿o era antes? Lo de Virso probablemente sólo había sido el preludio, ya que Johannes se comportaba de forma extraña. ¿Una canción? se trataba de una bella melodía, pero me preocupaba, él me preocupaba, la situación y todo lo que vendría en el futuro. Sólo esperaba que él fuera tan fuerte como lo había demostrado hasta el momento, fuerte para afrontarlo todo, incluso mi muerte si es que se daba el caso. Suspiré y tomé a la lemurrilla entre mis brazos para acercarme a él. Es una lemurilla respondí a su pregunta, tendiéndosela por si quería acariciarla. Anoche conocí a un humano, veníamos para el puerto cuando fuimos atacados por contrabandistas. Cuando vieron a Panda quisieron tenerlo, nos enfrentamos y ¿adivina quién ganó?.

No esperé una respuesta, sabía que él era mucho más rápido que eso, por lo que proseguí Estoy bien, bueno, estamos, todos. El que salió peor fue el humano, pero ya está de camino, me aseguré de curarle… pero cuando creimos que no podía haber nada más ¡zas! Apareció de un saco que Panda le robó a uno esta pequeña criaturilla. Creo que la robaron, por lo que no podemos soltarla en el bosque y… informé todo muy rápido, paré para tomar aire y ver a Johannes a los ojos han pasado tantas cosas… el hecho es que debo llevar esta pequeña criatura a las afueras de la ciudad lo antes posible, ya que voy para allá también debo de ir por un Yltrio que saqué de una casa. No me preguntes qué hacía en medio de la ciudad molestando gente me adelanté, suspiré y finalmente proseguí, apartándome de él. Como sea, debemos ir a casa, allí levantar al animalito, comer algo y partir. ¿Vienes? pregunté, segura de la respuesta, o al menos eso creía pensar.

Esa Virso, de no ser por ella contaría con todo el tiempo de mi amado, pero ahora… ahora su mente probablemente divagaba entre el pasado y el presente, en un mundo de fantasía y el de la realidad. Ven con nosotros, a Reb le hará bien moverse lentamente en un paseo un poco más largo de lo ordinario insté. Me volví a acercar a él rápidamente y le di un beso fugaz en la mejilla nuevamente. El pequeño animalito se movió entre mis brazos pero no le solté. Llamé a Panda y zarandee un poco a Reb Vamos a casa finalicé, mirando el sol naciente que auguraba un nuevo día lleno de nuevas experiencias.

Finalizado
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Re: La reminiscencia y su fin... [Interpretativo][Libre]

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