Saliendo del horno [trabajo][libre][finalizado]

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Saliendo del horno [trabajo][libre][finalizado]

Mensaje  Woodpecker el Sáb Feb 21 2015, 16:54

Era un día como cualquier otro pero un poco más feliz ya que finalmente había vuelto al puerto y probablemente pronto vería a mi querida Furia y al pequeño malvado de Chy. También me había deshecho de cualquier peso –excepto claro por los abundantes aeros que tenía para entregar a los aldeanos- por lo que me sentía plenamente orgullosa. Era raro en mí, pero ese día llevaba puesta la capa del gremio, prácticamente la única prenda que llevaba en la mano ya que desde que habíamos salido del puerto de Beltrexus el tiempo había estado horrible y errático y dado que no me gustaba estar en las bodegas de un barco había decidido mantenerme en cubierta, estoica y quieta como una maldita estatua. De hecho, hice una nota mental de no volver a subirme a nada que se pareciera a un barco nunca jamás.

Tenía aún la bilis en los labios aún cuando me di contra un hombre viejo que era secundado por dos gorilones. Me saqué la capucha para ser mejor reconocida y sin demasiadas ganas me dirigí a él Disculpe que le haya golpeado, es usted muy pequeño y no le he visto a través de la gruesa capucha me di media vuelta con todas las intenciones de perderme entre la multitud de comerciantes y gente, pero una mano grande y firme me detuvo. ¿Cómo te atreves a hablarle así al señor? preguntó una voz excesivamente aguda para el cuerpazo que vi al voltearme con cierto enojo.

Miré su mano que parecía querer pulverizar mi brazo y luego levanté mi cabeza lo suficiente como para ver sus horribles ojos de perro pulgoso y patético perro fiel. Le sonreí con todo el carisma que fui capaz de reunir y le escupí en la cara Nadie que no esté autorizado me toca maldito imbécil enfermo le grité en medio de la calle, haciendo que la punta de sus orejas se pusieran rojas. Él se había limpiado la cara con la mano libre, sin soltarme nunca, por lo que desenfundé mi cuchillo y con la zurda y le abrí un buen tajo desde su antebrazo hasta el dorso de su mano. Eso te enseñará espeté enderezándome mientras lamía la sangre del filo del arma.

Estiré mis ropas y enfundé, pero ese mismo idiota se puso frente a mí para cortarme el paso. Rápido, no dejes que se escape le dijo a su compañero gigante mientras con la mano buena intentaba detener la hemorragia. Me giré para buscar con la mirada al otro mientras esta vez buscaba desenfundar las hachas. Si íbamos por las malas, se iban a topar con una perra en todo el sentido de la palabra Dame lo mejor que tienes bastardo espeté revoleando el hacha larga mientras ponía la corta en posición de defensa.

El tipo en cuestión al principio parecía reacio, pero al escuchar mis palabras su semblante cambió y parecía prendido fuego. Sonreí, hacía tiempo que no tenía una buena lucha.
Ah, pero que cosas mis pequeños. Ya ya, no se enojen con la dama. Ya escucharon que no fue su intención toparse con nosotros, aunque no esperaba que la bella damisela pudiera sacar las garras… y con esas palabras puso una cara libidinosa que me dieron ganas de partirle.


Última edición por Woodpecker el Lun Feb 23 2015, 02:09, editado 1 vez
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Re: Saliendo del horno [trabajo][libre][finalizado]

Mensaje  Woodpecker el Dom Feb 22 2015, 00:09

Ambos hombres se detuvieron en seco; al parecer la palabra del viejo era sagrada. A primera vista estaba claro que era su empleador y que ellos hacían el trabajo sucio para él y quién necesite de manos como esas debía de tener grandes negocios turbios. Me enderecé, enfundé las hachas y volví a esconderme tras la capucha de la capa. Como sea, yo me largo solté con frialdad mientras me daba la media vuelta dispuesta a partir por enésima vez. Antes de dar el primer paso hacia mi liberación de esos trogloditas se escuchó carraspear al jefe, me giré de mal humor, sintiendo venir una rabieta en camino ¿Y ahora qué? No pienso compensar a perro uno por su lastimadura, él mismo se la provocó. Hagan de cuenta que soy un perro que muerde a quién le levanta la mano

Precisamente mi pequeña, precisamente… fue lo único que me respondió. Di un paso hacia atrás, la intuición me decía que algo podría traerse entre manos, más su rostro, como el de cualquier viejo zorro era capaz de esconder incluso a las más inocentes mentiras. Los perros número uno y dos eran tiempo perdido, incluso una roca tenía más y mejores expresiones faciales. Si es tan amable mi señora… me dijo señalando el camino frente a nosotros hacia un edificio bastante bien arreglado. Se va decidiendo, ¿pequeña o señora? ¿Es que acaso tiene problemas de coordinación? pregunté cabreada poniendo la cabeza de lado. Podría jurar que en perro uno –el lastimado- tuvo un intento de cambio en la expresión al escuchar esto, más perro dos se ocupó de cortar de raíz cualquier intento por parte de su análogo.

Vaya que tiene usted carácter y una buena forma de defenderse. Me gustaría hacer negocios con usted… mi señora. ¿Podría usted acompañarnos si es tan amable? volvió a pedir, con demasiada cortesía. Lo cierto era que estaba apurada por regresar a Ulmer, pero ese hombre no tenía intenciones de aceptar un “no” por respuesta por lo que dejé salir el aire de forma muy sonora, miré el cielo y a perro uno. De acuerdo acepté encogiéndome de hombros y escondiendo mejor mi figura bajo la capa.

Perro dos al parecer no estaba muy contento con eso de que yo fuera una nueva adquisición para el anciano ya que pretendió “escoltarme a la fuerza” más perro uno se interpuso casualmente entre los dos. Perro uno se convirtió desde ese momento en mi mejor amigo. Gracias le susurré al pasar mientras seguía al ancianito bien de cerca como para no volver a cometer la misma torpeza una segunda vez. Solo faltaba que perro dos se pusiera celoso de su amo y me mordiera “¡Já!” un espectáculo admirable sería. Por otro lado, que el perrucho dos ese estuviese celoso quería decir que pude que tuviera algo así como pensamientos propios, deseos y vanidad. “mmm interesante” pensé, al menos eso me daba la pista de que mi nuevo trabajo no implicaba vender mi cuerpo y que necesitaba tanto de mi mal genio como de mis armas. “Me está gustando” dije para mi misma mientras atravesábamos las puertas dobles de aquél ostentoso edificio.
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Re: Saliendo del horno [trabajo][libre][finalizado]

Mensaje  Woodpecker el Dom Feb 22 2015, 01:28

Las oficinas me parecieron similares a las de aquél hombre mercader de los barcos cuando todo aquél rollo con Philip, pero las personas que trabajaban allí seguro que tenían otras cosas pasando por su mente que la belleza de mi pelo –que como siempre estaba desalineado y puntiagudo- sacudí la cabeza y pasé altiva entre todas aquellas filas de mostradores repletas de hombres. Ni una sola alma femenina, eso no me gustaba en lo absoluto. Al final del pasillo hecho de mesas, escritorios, hombres y sillas estaba una escalera y en su final, una oficina desde donde se podía controlar todo lo que estaba sucediendo allí.

Los perros se quedaron tras la puerta, a una distancia lo suficientemente cerca de un grito, lo suficientemente lejos como para no escuchar comentarios no deseados. El viejo tuvo la cortesía de permitirme permanecer con mis armas por lo que más relajada –como probablemente él me quería- decidí escuchar su propuesta. Después de tomar un par de copas de vino y conversar de cosas sin sentido el humano se acomodó en su silla como si le picaran las pulgas. “Ahí viene” me dije a mi misma, cruzándome de piernas mientras esperaba su mejor ataque verbal. Estaba preparada para negar cualquier cosa, cualquiera.

Señorita Hathebirth comenzó a hablar y en ese momento me tensé ingenuamente creyendo que me había confundido con alguien más. Cuando comencé a abrir la boca para quejarme él se apuró y negó con la cabeza Ese es su nombre hoy y lo será mañana también ¿no es cierto…? aseguró con un deje de pregunta, pidiéndome un nombre. Señorita Hathebirth, Regina Hathebirth le respondí, con un nuevo aire femenino y amanerado. El viejo sonrió al ver que captaba su plan, si íbamos a hacer negocios sucios era mejor así, era mi póliza de seguro, la garantía y muestra de buena fe por parte de él de que luego no querría terminar nuestra relación cortando mi vida; lo que dejaba abierta la posibilidad de futuros encuentros si todo salía bien.

Me encargo de comerciar, aquí, allá por todos lados, pero me temo que uno de mis socios me ha defraudado con el último embarque de una mercadería proveniente de las Islas, lo que me causará algunos contratiempos…. “vaya” pensé, ese tipo si que era directo, quería que terminara con el problema. Sonreí de lado, más no me duró mucho aquella sonrisa cuando escuché sus siguientes palabras. Pero el señor Simons no es el problema, sino la descarga segura de dicha mercadería. Mi cabeza estaba hecha un lío, ¿de qué estaba hablando? ¡¿No acababa de decir que ese socio suyo le había visto la cara?! ¿qué tipo de mercadería sería? ¿Esclavos?.

No tiene que preocuparse antes de conocer los detalles señorita Regina. Su trabajo no involucrará ni una cosa ni la otra y lo digo de este modo porque creo suponer lo que está pasando por su mente “genial, ahora tiene telepatía” pensé mientras me cruzaba de brazos, intentando mantener y crear expresiones para el personaje de la Hathebirth. Comprendo señor, entonces ¿podría usted decirme en qué constará mi trabajo? pregunté, alisando mi falda y haciéndome levemente hacia adelante.

El viejo escondió una sonrisa detrás de su bigote cano y me dio un guiño. Ya estoy muy viejo comentó por lo bajo, aunque probablemente no era una línea que estaba supuesta a ser escuchada por mí. Mis hombres se encargarán de la descarga de la mercancía, pero usted deberá estar allí para supervisar la transacción me miró entonces a los ojos y se acercó por sobre la mesa cargada de papeles y cosas caras. Bajó el tono de su voz y continuó casi en susurros. Supervisar que otros hombres que trabajan para mi logren robar la mercadería para que… digamos que el seguro se haga cargo de los daños.

Entonces sonreí mostrando todos mis dientes. Ya había entendido el juego. Eso de los seguros era algo que no era ninguna novedad, el truco era saber hacerlo bien y ¿qué mejor que un chivo expiatorio como yo? Tiene mi total apoyo señor le dije extendiendo mi mano que en vez de ser sacudida fue besada y demás está decir que también mi confidencialidad intercambiamos un par de miradas e hicimos un brindis. En la mañana siguiente todo el plan que luego detallamos paso a paso sería llevado a cabo con la mayor de las precisiones.
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Re: Saliendo del horno [trabajo][libre][finalizado]

Mensaje  Woodpecker el Dom Feb 22 2015, 13:11

El paseo por el mercado había sido de lo más colorido, sobre todo por eso de que las copitas de vino aún no se me habían ido de la cabeza. Me sentía como una nube regordeta, flotando entre las personas con caras raras “estúpidos enojones con caras largas, deberían sonreí más a menudo, la vida es beeeella” pensaba para mi, mientras me movía en zigzag. Dado que aún tenía un par de horas en la tarde, decidí que quizás debería de comprar algo para comer con unos pocos aeros de adelanto que se me habían dado para la estancia. Según el viejo debía estar a primera hora de la mañana en el muelle y era lo que planeaba hacer… después de prepararme.

Deme algo de esto y de aquello le pedí a una dama en el mercado, apuntando a un trozo de carne seca y un rayun,  era ala primera vez que pasaba, pero extrañaba mi hogar y cualquier cosa que me llevara un poquito más cerca era bien recibido, por ejemplo esas frutas llenas de espinas, pero tan deliciosa por dentro “como mis compadres” pensé con una sonrisa mental. Entonces se me encendió una idea en aquella mente borrosa, podría preparar más de una cosa para mi trabajo del día siguiente, no solamente el atuendo…

Después de conseguir un vestido de viaje para la ocasión a un precio sumamente módico –ya que pensaba usar de coartada que acababa de llegar a la ciudad-  pasé por otros mercados, por esos en los que se venden plantas medicinales… y las otras que no son tan medicinales. Me hice también de hongos y carne de verdad, esa que era fresca… aunque prefería cazarla yo, como decía el dicho “cuando no hay pan, buenas son las tortas” y a juzgar por el color y la textura me habían vendido carne de conejo. No era que no prestara atención, sino que ya comenzaba a sentir el efecto de la resaca. Ese cuerpo mío podía ser muy genial contra armas, mordidas, rasguños y peleas, pero una borrachera era la peor de mis debilidades.

Lo siguiente fue conseguir algunos frascos y finalmente una posada. Pagué por adelantado la noche y me fui a dormir con todas mis compras bajo el brazo.
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Re: Saliendo del horno [trabajo][libre][finalizado]

Mensaje  Woodpecker el Dom Feb 22 2015, 13:13

Antes de amanecer, como si tuviera algún maldito gallo interno, me desperté y a hurtadillas me metí a la cocina, sintiéndome como una maldita genia. Claro, de no ser por eso de que aún me dolía la cabeza, hubiera estado a mis anchas. No me molesté en ocultar mi presencia allí, eso sería sospechoso; además, no tenía la culpa de que la mujer del posadero fuera tan descuidada como para dejar la cocina sin seguro. “Problema de ellos” pensé encogiéndome de hombros y prendiendo el horno “aunque por algún motivo siento que me lo agradecerán” volví a decirme cuando empezaba a encontrarle la mañana de ese estúpido horno que no quería terminar de agarrar fuego.

Estuve así alrededor de una hora, picando, troceando, hirviendo y asando. Al final resultó que tenía tres bellas pociones más un buen desayuno –semi crudo, claro- Una de las pociones era completamente líquida, la había puesto en un frasco delgado tapado con un corcho. Su líquido amarillento semi trasparente contenía una alta dosis de Tuore. Para hacer esa poción tomé mis hachas y con la sutileza de un leñador cabreado lo abrí y extraje su pulpa, la que aplasté hasta sacar el jugo el cual mezclé con agua y algo de caña de azúcar en un recipiente en baño maría. Fue todo un maldito hito.

El segundo frasco era redondeado y contenía un ungüento de color marfil. ¡Esa porquería fue la que más tiempo me tomó hacer! Primero que nada, corté en trocitos muy pequeños al hongo estival y lo metí a hornear por un buen rato, hasta que quedara poco menos que tostado. Luego, usando un mortero lo pulvericé, pero ¡por los dioses! Tuve que ser extremadamente cuidadosa, tomar precauciones de estar siempre contra el viento y usar un delantal que cubría toda la ropa además de guantes y un pañuelo que me cubría la cara. ¡Saben los dioses de la muerte cuánto pude haber sufrido de oler esas toxinas ardientes! La verdad era que no era tan malo… solo ampollas, granos, picazón, enrojecimiento e hinchazón por todos lados. Esas cosas eran divertidas.

Después del episodio con el mortero, corroboré que no había una buena forma de aplicar el polvo medio negruzco –similar a los granos de pimienta negra- por lo que tomé apenas un poco de la pulpa que me había sobrado del tuore, le di apenas un hervor, lo mezclé con un poco de leche rancia y uní todo al fuego con caña de azúcar hasta que se volvió cremoso y… ¡perfecto! ya tenía un ungüento. Claro que jugando con el calor, lo hice lo suficientemente líquido como para poder echárselo a alguien con facilidad. Pero ¿qué efectos tenía ese ungüento? El hongo era para provocar hinchazón, picaduras, llagas, la carne del tuore para que quién lo recibiese no sintiera los efectos en el momento en el que se lo aplicaba, sino un poco más tarde –gracias a su cualidad de anestésico- y la leche con el azúcar para terminar el ungüento, darle color y espesor. La cosa había terminado siendo medio blanquecina con algunos puntitos negros. Tenía un color a todo dar.

Finalmente, el tercer frasco era más grande y una creación absolutamente mía. Contenía un estofado de conejo, con hongos saltados y algunas verduras como papas y esas cosas que a los humanos le gustan –de hecho, fue parte de mi desayuno- pero tenía un par de ingredientes más: Kortinque y Ayite ambos ingredientes buenos purgantes, de esos que pueden sacarte lo que tienes dentro y algo más por más de un día en las dosis que les puse. El primero, tuve que cortarlo en trozos muy pequeños –a su flor- y gracias al color del estofado pasaba desapercibida, tiñéndose del color del mismo. Mientras que los hongos, bien troceados pasaban camuflados.

Me preguntaba si realmente iba a funcionar eso del estofado…la comida mal hecha era algo que a los humanos les hacía mal o esa que tenía ingredientes viejos o que no estaba cocida… yo no podía entender eso. Mi estómago siempre recibía bien todo, aunque quizás era por mi naturaleza salvajemente lycan. Dejé la cocina exactamente tal y como la había encontrado y partí a mi habitación a ponerme mi recién adquirido vestido.


Última edición por Woodpecker el Dom Feb 22 2015, 13:16, editado 1 vez (Razón : marar inicio de día)
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Re: Saliendo del horno [trabajo][libre][finalizado]

Mensaje  Woodpecker el Dom Feb 22 2015, 13:13

vestido de viaje:

La cosa no era nada ostentosa, lo importante era que resguardara mi cuerpo y que nadie me reconociera. Aunque era una asesina bastante anónima, tampoco quería involucrar a nadie de la aldea o que cualquier persona a la que le pude haber hecho daño consciente o inconscientemente me reconociera y arruinara todo. Con la capucha bien puesta, un pequeño saco con mis pertenencias al hombro y las pociones a buen resguardo en un bolsillo convenientemente puesto en el vestido partí a la cita tarareando por lo bajo aquella vieja canción que siempre me acompañaba.

Los primeros rayos del sol no eran muy benevolentes para la vista, menos mal e iba con él de espaldas, pero igual me dificultaba la visión de donde pisaba, por lo que prácticamente a cada rato tropezaba por no poder calcular bien la profundidad de los pozos y objetos debido al contraste de luces y sombras. Iba cayendo como toda una novata cuando sentí que una mano firme me tomaba por el brazo, jalándome con tal fuerza que podría haberme desnucado. Cuando estuve lo suficientemente equilibrada, fui soltada y miré el rostro de mi salvador.

Vaya, pero si es usted dijo el hombre, al cual tuve que mirar dos veces para poder reconocer con esas fachas Vaya, pero si andas lejos del señor le respondí estúpidamente y por costumbre mal. Bajé la cabeza algo apenada por mi comportamiento y le tendí la mano Gracias compañero. Soy Regina Hathbirth y hoy trabajaremos juntos. Espero que tomes buen recaudo de mi el grandote, vestido como todo un señor, me devolvió el saludo y con una reverencia besó mi mano “¿Es que a todos les gusta besarme la mano? Para la próxima le pondré purgante”. A propósito, ¿cómo está tu mano? Creí que perro dos tosí un poco para apagar lo último que había dicho tu compañero sería quién viniera hoy . Esta vez fue claro, el grandote me dio una sonrisa y negó con la cabeza.

Mi medio hermano James ha tenido que quedarse haciendo papeleo ya que mi mano no está apta para escribir o hacer trabajo pesado. Uno de los cirujanos le ha dado más de diez puntadas. Fue un trabajo excelente, ¿quiere ver? me preguntó con total inocencia. Pensaba decirle que si, pero alguien que aparentemente era conocido de él pasó entre nosotros. ¡Eh Ignacio! Esto es trabajo, no puedes traer a tu novia jajaja soltó sin previo aviso el hombre joven y estalló en risas señalando el camino para apurarle, pero ni lerdo ni perezoso, aún con unas pintas de colorado en sus orejas, mi compañero le respondió.

No Frank, esta es la señora de Hathbirth, ha llegado esta mañana en nombre de su estimado marido para supervisar que todo esté en orden con la transacción. Solo le estaba escoltando. entonces el joven se detuvo con curiosidad y me rodeó sin demasiada educación para mirarme de pies a cabeza. Me escondí tras la capucha lo más que pude y me mantuve tan quieta como me fue posible. Era tan raro ser vista como mujer y con un vestido que no era el de batalla que sentía que el corazón se me saldría y tuve que respirar hondamente varias veces para que el tembleque precedente a la transformación desapareciera.

No sabía que ese avaro tuviera mujer, ni mucho menos que le alimentara tan bien, mira que con esos atributos… comenzó a decir y no supe si me estaba tratando de gorda por bien o por mal, pero tuve unas ganas incontrolables de darle un zape por hablar de mi marido. “Demonios” pensé echando mi brazo para atrás que inconscientemente había cerrado para darle un puñetazo en la boca del estómago, “Te estás metiendo demasiado en el papel, tonta” me recriminé. Miré a perro uno y luego me dirigí al desconocido No hay tiempo que perder en comentarios sin sentido, guiadme hacia el lugar de la transacción y allí dispondré de hacer valer el acuerdo. Tiempo es dinero mis señores solté sin estar segura de que eso es lo que diría la mujer de un viejo tacaño y avariento, pero al parecer estuvo bien porque perro uno sonrió de medio lado.
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Re: Saliendo del horno [trabajo][libre][finalizado]

Mensaje  Woodpecker el Lun Feb 23 2015, 00:41

¿No hace demasiado calor para la capucha? preguntó uno de los trabajadores, demasiado joven como para conocer de educación, restricción y respeto. Sonreí bajo la sombra de mi disfraz y negué con la cabeza. “Maldito imbécil ojalá y te comas el purgante por recordarme el martirio que estoy viviendo. Estúpido y mil veces estúpido” rezongué en mis adentros mientras me servía la segunda taza de té frio de la mañana. Eran alrededor de las nueve y ya se había movido más de un tercio de la carga desde el barco a un depósito en el muelle. La distancia entre ambos puntos no era especialmente cercana, pero en tantos viajes se vuelve extremadamente tediosa y larga más esos tipos eran unos profesionales.

Por más que estuviera a la sombra tenía calor y me moría por hacer algo; más perro uno se ocupaba de que no me moviera demasiado y era mi sombra. No. Literalmente se tragaba mi sombra con ese cuerpazo que tenía; al parecer tenía órdenes estrictas de que hiciera bien mi trabajo y solo eso. Recordé que no debía olvidar mi fachada, respiré hondo y comencé a repetir el nombre de Regina Hathbirth una y otra vez en mi mente. El problema no era el calor, sino que todo estaba progresando demasiado rápido y fácil. De seguir el ritmo que llevaban, probablemente para cuando llegaran los ladrones contratados a la media tarde no quedaría nada que robar en el muelle. Tenía que idear un plan y rápido, discutir con perro uno estaba fuera de cuestión, aunque no lo pareciera, los tipos que pertenecían al otro partido nos vigilaban de cerca. Estaba esos momentos libres en los que había alguna chanza, pero siempre quedaba alguien con sus ojos puestos en todo.

De hecho, desde que había llegado había sentido que estaba siendo vigilada. No me gustaba sentirme perseguida, pero era cierto. Cuando entramos al barco para hacer las presentaciones formales y comenzar con la transacción, encontré a mi homólogo de la contraparte: un tipo delgado pero fornido, elegantemente vestido aunque austero. En su ojo derecho un monóculo que constantemente se arreglaba, probablemente fruto de un hábito, seguro que habían muchas cosas ocupando su mente como para notarme observándolo. Su cuadrilla que representaba los intereses del socio de mi jefe, estaba compuesta por quince hombres, todos entre los veinte y los treinta años, brazos fuertes, curtidos y acostumbrados al trabajo. De nuestro lado habían otros quince, con las mismas características y que no conocían para nada mi segundo papel que comenzaría a ejecutar en los siguientes momentos.

Necesito ir al tocador, ¿alguien sabe dónde está? pregunté al aire, claro que Ignacio fue el primero en salir en mi ayuda, pero negué con la mano, haciéndole una expresión de odio infinito, por más denso que fuera captando sutilezas, debería de haber comprendido eso… pero no fue así, fui toda una ingenua Por todo lo que es sagrado ¡parece que tenemos un apuro aquí! esparció a los cuatro vientos, haciendo que todos se detuvieran. Muchos ocultaron expresiones avergonzadas, otros rieron y los pocos negaron energéticamente con la cabeza. Fueron muy pocos los que mantuvieron su expresión serena. En mi interior deseaba despellejar, castrar y colgar de los músculos a perro uno por gritar mi ausencia, más después de todo no resultó tan desastroso.

Casualmente me dirigía para el mismo lugar ¿tendría el placer de acompañar a tan distinguida dama? preguntó el supervisor de broncíneos cabellos haciendo una grácil reverencia. Asentí con la cabeza y tomé delicadamente su brazo a la altura del codo Sería todo un placer mi señor. Oh, Ignacio, ¿podrías continuar supervisando? pregunté, pero no esperé su respuesta, estaba muy apurada por deshacerme de él.
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Re: Saliendo del horno [trabajo][libre][finalizado]

Mensaje  Woodpecker el Lun Feb 23 2015, 01:00

Lord Ariel había resultado ser un hombre elocuente, versado en las artes de conquistar a una fémina, pero por fortuna –para él- o desgracia, probablemente nunca se había topado con una delincuente como yo que lo único que pensaba era la forma de deshacerme de él para ir a hacer algunos destrozos en vez de embarcar mi mente directo al matadero de nubes rosas y corazones entrelazados “ugh” pensé con demasiado desprecio ante la idea, incapaz de reprimir un temblor que había emergido desde lo más profundo de mi médula. Luego de “Pasar al tocador” – que era mucho más de lo que podría haber imaginado- tuve que volver a reunirme con él puesto que como buen caballero que era, estaba esperándome para escoltarme a mi lugar.

Parece algo ausente Regina… hizo una pausa, con gesto dubitativo, como si le estuvieran acuchillando. Esa cara de mártir le iba bien… ¿no le molesta que le llame por su nombre verdad? Es que como es usted una señora respetable y está casada… se excusó. ¿Había ido a flirtear allí o estaba trabajando? ¡Por los dioses! No salía de uno para entrar con otro peor. Sin dudas por eso el jefe me había hecho el encargo a mí…. Escondí mi terrible reacción bajo una capa de vergüenza y pena por esas palabras Lord Hathbirth es muy considerado al tratarme como a su igual joven Ariel, pero creo que sería mejor que frente a todos me llame por el apellido de la familia de mi señor dije casi en un hilo de voz. De hecho, tenía la garganta tan constreñida que aunque lo hubiera deseado no hubiera podido referirme a él de otra forma. Sentía que en cualquier momento vomitaría arcoíris y dulces.

Un nervio traicionero hizo que perdiera pie y entonces terminé de un modo u otro en sus brazos “típico, ahora se hará el galante y finalmente querrá hacerme la corte. ¡Que le den!” pensé. Mi cabeza iba más rápido que mi cuerpo, sentía la adrenalina a flor de piel, me inquietaba tanta proximidad y aunque no era del todo desagradable ese Ariel, parecía más una flor de otoño que un macho de mi agrado, me daba náuseas y quería partirle el cuello de la forma más sanguinaria que conocía y de ser posible mientras él mismo estuviera mirando. Pero de pronto, pareció ver algo en mi semblante, “quizás tenga un aura malvada después de todo” pensé mientras que él se separaba rápidamente de mi, sentándome sobre unas cajas de madera.

¿Pasa algo con la capucha? preguntó con el rostro tan colorado que parecía que la sangre se salía de él. No esperaba esa pregunta de la nada, ese hombre sí que era un tipo extraño… Tenía que improvisar y rápido Eh… carraspee Es que he tenido un accidente… y lord Hathbirth no desea que nadie vea mi rostro hasta que no queden secuelas de él miré a un lado para evitar sus penetrantes ojos. Siento haber hecho esa infeliz pregunta. Permítame ir por un vaso de agua y así, como un torbellino desapareció.
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Re: Saliendo del horno [trabajo][libre][finalizado]

Mensaje  Woodpecker el Lun Feb 23 2015, 01:40

“Esta es mi oportunidad, esta es mi oportunidad” pensé mientras fisgoneaba entre mis ropas sin dejar de observar el lugar por donde había desaparecido Ariel. “mierda, mal momento para que te atasques porquería” las pociones no querían terminar de salir, pero no había mejor momento. Estaba sola y podía oler la comida cerca. Me tomó no más de dos o tres minutos dar con el lugar donde ambos grupos guardaban su preciado alimento e indiscriminadamente, les puse mi poción de purgante y la de adormecedora en varios de los platos mientras me reía internamente de una forma extrañamente macabra. Lo del ungüento tendría que dejarlo para más adelante, si tenía la oportunidad de andar tocando a los hombres “jujuju” claro que tendría que mantener puestos mis guantes, cosa que no me gustaba para nada.

De pronto la nariz comenzó a picarme y eso no me gustó para nada. Borré cualquier evidencia de mi presencia en ese lugar y partí rauda hacia el origen de lo que parecía ser una cantidad demasiado sospechosa de humo viniendo escaleras arriba y casualmente, era el mismo camino que había tomado el mujeriego de Ariel. Para cuando llegué al entrepiso el del monóculo no hacía más que gritar como nena por ayuda en vez de intentar apagar el fuego que había comenzado en una de las galerías del barco. Al parecer alguien dejó un farol y quizás por el movimiento del barco o por alguna razón externa éste se había caído y el fuego había comenzado se labor. Si el viejo te hubiera contratado para hundir el barco, estarías haciendo un muy buen trabajo pensé mientras buscaba con la mirada algo como para ahogar el foco.

Como no encontré nada mejor, tomé por los hombros a la gallina cacareante de Ariel, le di una buena bofetada ¡Se hombre! le grité y sin más aviso le arrebaté su capa de viaje para ir a atacar las llamas; pero cuando encaré el fuego, ya las leguas eran demasiado altas como para ahogarlo Ya la cagaste, ahora necesitamos agua espeté con unas ganas inmensas de arrancarle la carne del rostro a mordidas. Entonces, pareció reaccionar enderezándose para gritar a todo pulmón: ¡Fuego en la galería, agua! y como un rayo, todos parecieron materializarse a nuestro alrededor. Me vi envuelta en una espiral de hombres, agua, sudor y hormonas de la que salí casi ilesa a no ser porque su testosterona había reactivado mi lado salvaje. Con el orgullo algo herido e intentando controlarme me senté contra una pared en el suelo, de donde salió como un hongo perro uno.

¿Qué vienes a reírte? Al menos esto es una distracción tomé la palabra ¿Alguna novedad?. Nada en particular, algunas diferencias entre los hombres y muchas apuestas para saber cuál es el misterio tras la capucha respondió haciendo el intento de bajarme mi última barrera protectora. Golpee su mano produciendo más ruido que dolor, lo que hizo que varios curiosos se giraran hacia nosotros para ponernos como centro de atención Vaya, estos mosquitos de Lunargenta parecen mutantes dije fingiendo nerviosismo y timidez, acto que la mayoría se tragó cuando perro uno no hizo mayores aspavientos en el tema.

Después de ese incidente, se decidió detener el movimiento para almorzar y luego terminar la tarea. Era hora de cosechar los frutos de mi largo trabajo experimentando con cosas peligrosas. Mientras merodeaba de aquí para allá, con gesto cuidadosamente controlado que no decía mucho aparte de que podría estar pensando en los terribles eventos ocurridos minutos atrás. Pero esos vaivenes tenían una segunda intención: desplegar todo el poder de mi super ungüento del mal que pude ponerle a más de uno con total éxito.
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Re: Saliendo del horno [trabajo][libre][finalizado]

Mensaje  Woodpecker el Lun Feb 23 2015, 02:07

Los efectos de mis mejunjes diabólicos tardaron más de lo que esperaba para hacer efecto y habían dos opciones plausibles para ello; la primera, había sido demasiado blanda… probablemente tendría que ir por todo en el futuro e hice una nota mental de ello. La segunda opción y quizás la más acertada era que esos hombres tenían un estómago de hierro que incluso una inútil en la cocina como yo no podría derribar. “mmm… me están gustando los marineros” pensé y me alegré de que nadie pudiera ver mi rostro en ese momento. Faltaba poco para que la baba comenzara a caerse de la comisura de mis labios. Pero bueno, al caso. Todo estaba yendo a pedir de boca. El trabajo se había retrasado de una manera descomunal y una vez caídos nadie los podía levantar a esos gigantes humanos.

Casi me daban pena… casi. Claro que nunca aceparía la responsabilidad por eso, una siempre tiene que guardarse un as bajo la manga y aunque confiaba en que perro uno era lo suficientemente denso como para no ser enviado a una de esas misiones solo, tampoco lo iba a subestimar tratándolo de idiota. Para la media tarde apenas y se había hecho algo de progreso, sin llegar aún a descargar la mitad de la mercancía. Parece que las cosas se han retrasado comenté en un momento en el que el ya avergonzado, humillado y purgado de Ariel se había acercado a perro uno y a mí. Así es fue lo único capaz de responder antes de salir corriendo mientras abrazaba su estómago. Ignacio y yo intercambiamos unas miradas inocentes y nos encogimos de hombros. Deberías ser cuidadoso, parece que algo está haciendo que todos se enfermen le dije algo ausente a mi compañero mientras calculaba que ya era alrededor de la hora del atraco.

Los bandidos no se hicieron esperar. Con los rostros cubiertos con pañuelos y extraños atuendos llegaron al barco amenazando a todos. Los que estaban bajo los efectos de mis hierbas no ofrecieron ninguna resistencia más el resto –poco menos de la mitad de la cuadrilla total- se entregó a una batalla encarnizada por defender los intereses de sus jefes sin demasiada sapiencia. “Están locos” pensé. Ambos bandos estaban bastante parejos en fuerza y la señorita Regina probablemente hubiera decidido ponerse a resguardo, como lo sugería Ariel desde algún rincón desesperadamente a la persona que él creía era una dama de sociedad, más la que estaba allí por el trabajo era Wood ¡y una mierda que iba a esconderse por allí para ver si perdía todo el fruto de su trabajo por algún golpe de suerte!.

Me puse entre los dos bandos, en medio de la batalla como pude, a los codazos, puntapiés y golpes. Eso de moverse con un estúpido vestido era más difícil de lo que podría esperar y mucho más el nivel de dificultad si deseaba mantener mi rostro entre las sombras. ¡Por todo lo decente y bueno! Por favor detengan esta masacre… mi deber es representar los intereses de… mi contratante terminé por decir, ya que sólo en esos momentos había reparado que no conocía el nombre de la firma en la que estaba operando. Más mis palabras solo fueron escuchadas a medias antes de que un imbécil diera un grito de guerra y todo se reanudara.

Entonces todo se nubló y cuando quise acordar estaba en mi forma lupina, el vestido todo desgarrado cayendo por los aires aún mientras tenía a uno de los no ladrones entre mis manos. Graaawwwl rugí. Muchos de los “buenos “ se sorprendieron de esta nueva aparición y la mayoría de ellos enfocó su ataque hacia la bestia que se había devorado a la señorita Hathbirth mientras que los ladrones, sabiendo que serían ayudados por alguien simplemente cooperaron conmigo.

Antes de que terminara el atraco fui herida por perro uno quién con lágrimas en los ojos y esa voz de pito característica buscaba revancha por la dama. Apenas y pude lograr escapar de aquél lugar de locos una vez terminada toda esa conmoción. Mi trabajo estaba hecho, necesitaba ayuda y un lugar donde deshacer mi transformación. Finalmente, no tuve el corazón para matar a perro uno. ¿Me estaría ablandando?

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Re: Saliendo del horno [trabajo][libre][finalizado]

Mensaje  Sigel el Lun Feb 23 2015, 20:40

El desarrollo de la trama fue sobresaliente y siempre interesante a la lectura.

El manejo y uso detallado de tu habilidad pasiva me ha dejado sumamente satisfecho.

Enhorabuena.


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