Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

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Mensaje  Capitán Werner el Vie Mayo 01 2015, 15:35

La taberna “El Pez Espada” tenía las dos únicas cosas que pudiera desear cualquier hombre; alcohol y mujeres. Todas las noches había algún que otro espectáculo en el que unas cuentas chicas bailaban ligeras de ropa al ritmo de la música francamente obscena. Mas, el Capitán Werner, no fue aquella noche en busca de ninguna de esas dos cosas. Él solo buscaba algo de buena fortuna. Después de muchas noches perdiendo a las cartas, decidió probar en suerte en “El Pez Espada”. Mujeres y alcohol, lo mejor para hacer que tus contrincantes pierdan la concentración durante un segundo.

-Esta noche traigo conmigo la fortuna.- Le dijo a sus colegas. Era difícil entender lo que decía. No sabía hacer la entonación correcta, las sílabas tónicas las hacía atonas y las atonas, tónicas. Sin embargo, los otros marineros ya estaban acostumbrados a su  modo de hablar. – Sentemos ya. Estoy deseando sacaros todo lo que lleváis encima.-

Los tres humanos y el hombre calamar se sentaron en una de las mesas más próximas al espectáculo de las mujeres. Idea del capitán. Todos sabían que Alfred no estaba casado por lo que a nadie le extrañó que quisiera ver todo lo que las mujeres estuvieran dispuestas a mostrar. Pobres, estaban tan equivocados. El capitán fue el primero en poner sobre la mesa su bolsa de garbanzos. Los marineros tenían por costumbre apostar con garbanzos crudos, pocas veces juagaban con monedas, más que nada, porque el poco dinero que tenían preferían gastárselo en bebida.

A medida que avanzaba la partida, la bolsa de garbanzos de Alfred estaba cada vez más vacía y la mesa cada vez más llena de botellas de ron, y unas pocas de wisky, vacías. -Si tanta suerte dices que tienes. ¿Por qué no lo demuestras? Capitán.- Dijo el hombre que más partidas había ganado en lo que llevaban de noche. La palabra “Capitán” lo dijo con marcado sarcasmo, cosa que inmediatamente produjo un revuelo de risas entre los demás jugadores– “És-ta no-ché trá-igó cón-mi-go la for-tu-ná.”- Imitó a Alfred exagerando mucho su acento. Las risas aumentaron.

El Capitán Werner no hizo nada por caer en la provocación. Con la pinza de su mano izquierda sujetaba las cartas mientras que con la  mano derecha sujetaba con fuerza la empuñadura de su espada sin llegar a desenvainarla. Estaban todos borrachos, todos menos él. Todo marchaba según lo planeado. Las siguientes manos demostró quién era el capitán y quiénes eran los marineros. En menos de media hora había triplicado todos los garbanzos que había traído aquella noche.

-No puede ser. Estás haciendo trampas. Lo sé.- Dijo el mismo hombre que al principio. Aunque nadie más lo dijo en ese momento, los demás hombre pensaban igual. Alfred no había tenido una noche así desde hacía años. No podría ser posible. Puede que solo estuvieran apostando pequeños montones de garbanzos, pero aquello simbolizaba una promesa de oro, y si el perdedor no tiene con qué pagar, el ganador puede pedir cualquiera de sus pertenencias. – Todo o nada.- Dijo decidido. – No pienso dejar que un asqueroso calamar me gané.-

-Adelante. – Contesto el capitán.- Ya sé lo que voy a pedirte. Por el puerto dicen que tu mujer hace maravillas en la cama. ¿Es verdad? Soy uno de los pocos hombres en la ciudad que todavía no la han catado– A diferencia suya, su contrincante no pudo contenerse a la provocación. Ambos apostaron todo lo que tenían a la misma mano, los otros dos hombres se retiraron.

Furioso y bebido como estaba su rival, la victoria de Alfred estaba asegurada. Ya sea en una batalla naval o en una partida de cartas, hay que seguir mismos pasos. Primero elegir un escenario conocido en el cual poder hacer que el enemigo pueda confundirse; en el mar con los riscos y las islas, en la tierra con el alcohol y las mujeres. El segundo paso es hacer que el enemigo se confíe. Hay que dejarse atrapar, que dejar que sea él primero quién lance la primera bala de cañón. Por último, y esto es lo más complicado, es hacer salir al capitán del barco enemigo. La mayoría de capitanes son unos cobardes que se esconden detrás de sus marineros. Debes matar a su tripulación, poco a poco, sin prisas. Eso hará que el capitán enemigo se enfade y salga de su camarote. Ahora es cuando es vulnerable. Eso fue lo que hizo Alfred aquella noche, confundir, dejar que se confíe y enfurecerle hasta que quiera apostarlo todo.

-Asqueroso hijo de…- Dijo el hombre al ver que lo había perdido todo. –Has hecho trampas. ¡Que me escuche todo el mundo! – Alzó la voz para que todos pudieran oírlo.- Este maldito calamar es un tramposo. –Escupió.- No queremos tramposos en este bar. ¡A por él!-

La música paró. Las  mujeres se escondieron detrás de la barra y todos los hombres, ebrios de alcohol e ira, comenzaron a pegarse unos a otros. Estaban tan borrachos que no sabían distinguir entre un humano y un hombre con tentáculos en la cabeza. Alfred fue más rápido, cogió su bolsa llena de garbanzos y se escondió bajo la mesa. Al día siguiente iría a pedir su pago, ahora lo más importante era escapar del bar antes de que algún loco se le ocurriese desenfundar su arma. De ser así, los demás harían lo mismo y “El pez Espada” sería una verdadera masacre.


Última edición por Capitán Werner el Sáb Jul 04 2015, 18:13, editado 1 vez
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Eco el Sáb Mayo 02 2015, 01:44

Esta noche no dejo de meterme en problemas dije en voz baja para mí misma metiéndome furtivamente a una taberna de dudosa reputación. No importaba dónde, sino meterme en algún lugar en donde no pudiera ser identificada. Maritornes, o Día, como como quiera que se llamara ahora no dejaba de seguirnos a Johannes y a mí y aquello no solo había resultado mortificante hasta el extremo por no permitirnos intimidad, momentos de afecto –que de por sí eran escasos- sino que para el colmo parecía carecer de sentido común y no dejaba de meternos en problemas frente a las autoridades de la ciudad. Esta vez no fue la excepción y por ello pusimos pies a tierra y todos nos separamos. El trato era sencillo, cuando las cosas se calmaran volver al punto de encuentro. Sólo que esta vez me sentía terrible.

Sola, estoy sola murmuré tomando asiento en una mesa lateral y algo alejada. Levanté mi mano al camarero que rápidamente me hizo entender que pronto estaría en mi mesa. No tienes que estar sola gatita dijo una voz masculina y desconocida para mí. Levanté la cabeza ante la insistencia del mismo por simple curiosidad sin darme por aludida. Lo cierto es que estando siempre en compañía de Panda y de Johannes este tipo de situaciones se ahorraba. Quiero estar sola pero no quiero estar sola… le respondí haciendo exacerbadas expresiones faciales y agitando mi cola como un látigo. Verás, mi marido está a punto de llegar y… no necesité decir nada más ya que me quedé sin compañía, nada más nombrar la presencia de otro hombre y los de juguete desaparecen.

Sonreí dándome por bien pagada. Era la primera vez en más de tres años que me encontraba completamente sola y tenía muchas ganas de llorar. Quiero un buen ron pedí con la voz más ruda posible, aunque sentía la garganta cerrada. El amable joven hizo una profunda reverencia y se marchó con la orden. Miré a los alrededores, era un lugar bastante pintoresco, en donde abundaban las mujeres, pero no las de sociedad. Donde me he venido a meter… volví a refunfuñar sacando mis uñas para mirarlas con súbita curiosidad. Tenía muy patente aún el recuerdo de Leon en una de mis primeras misiones… A un lugar muy confortable me respondió una voz sensual al tiempo que una copa de vino era puesta a mi disposición.

Olfatee el dulce néctar y al comprobar su calidad lo saboree como si se tratara del mejor de los lujos. No siento que sea muy hogareño, a no ser que entiendas por hogar una casa desbaratada llena de hermanos con las hormonas revueltas y hermanitas exhibicionistas comenté y mi acompañante se echó a reír mostrando dientes limpios. Le observé con mayor atención, no estaba mal, pero estaba fuera de mis ligas por varios motivos. Aunque disfruté de su compañía por gran parte de la noche, intenté deshacerme de él varias veces con resultados completamente inesperados. Él quería hacer un movimiento en mí, lo veía en sus ojos… pero no se lo permitiría. En un momento de distracción me colé detrás de una pareja hasta debajo de unas mesas y desde allí me moví a mi nueva base secreta cerca de una ronda donde estaban jugando cartas.

Este es mi territorio le dije al cara de comida. Pero se lo que te están haciendo, asique puedo compartirla agregué con una sonrisa. Aunque eres un poco grande como para que no nos encuentren. ¿Alguna sugerencia? pregunté tendiéndole la mano. Me llamo Eco y son una fantástica escapista y ladrona le dije, mostrándole con la mano libre un garbanzo.
__________________________
Gomenasaaaaaiiii esto me quedó demasiado largo D=. Fue completamente no planeado xD quería hacer algo sencillo u.u
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Capitán Werner el Sáb Mayo 02 2015, 21:26

Los gritos y los golpes fueron aumentando a medida que pasaba el tiempo.  Varias mujeres, y también unos pocos hombres, salieron de la taberna buscando a la guardia de la ciudad. Pero eso Alfred no lo podía ver. Él, bajo de la mesa, solo veía las piernas de los brutos que se estaban matando a golpes. Parecía  un cobarde. Él mismo no podía evitar de verse como  una asquerosa gallina temerosa de unos patéticos borrachos. Si hay algo que todo capitán pirata sabe es a huir de una pelea que sabe que no puede ganar. Por si fuera poco, su fama le precede. Ya tuvo problemas con la policía cuando murió Goldie; no estaba dispuesto a salir fuera de su escondite y arriesgar todo lo que había ganado aquella noche solo por orgullo y bravuconería.

Una muchacha de aspecto felino, se escondió bajo la misma que el capitán. Hablaba como si lo conociera de hacía tiempo. Parecía orgullosa y algo bravucona, las dos cosas de las que huía Alfred. – Esperar a que se maten entre ellos. Entonces saldré.- Le contestó decidido a la pregunta de la joven. Ahora que lo decía, su plan era sumamente absurdo. –Mi nombre es Capitán Werner.- Aun estando de rodillas en un espacio muy reducido, hizo un esfuerzo por agachar un poco la cabeza como gesto de saludo. –Tu ayuda no me vendría mal. Pero, ¿por qué? ¿Por qué me ayudas? No tengo nada de valor. Solo garbanzos. - Agitó su bolsa de legumbres que sujetaba con la pinza de su mano derecha. No rechazó la ayuda directamente. Sin embargo, de forma indirecta, su tono de voz mostraba que no necesitaba ayuda.

  La charla acabó cuando un hombre cayó encima de la mesa. Por el miedo a que le descubriesen, el instinto le hizo coger su espada y desenvainarla bajo la mesa. Eco tenía razón. Alfred es demasiado grande y  lento. No hubiera podido escaparse dando saltos por las mesas como ella haría. O luchaba como los demás hasta morir o esperaba a que ninguno de los presentes le viera y le pegarán la paliza de su vida. Si la mujer felina le había visto, cualquiera podría verle.

-Tienes razón. Esperar es tan peligroso que pelear. ¿Se te ocurre algo?- En ese momento su tono de voz cambio. Cambió radicalmente, pasó de la valentía al temor. Entre piratas era habitual dar algo, por poco que sea, a cambio de recibir ayuda. Es un mero simbolizo, nada más que una pequeña costumbre marinera. Alfred pensó en que podía darle. Los garbanzos solo eran una promesa de dinero. No creía que tuviesen valor para ella. Por si fueran pocos, estaban marcados. Cada uno tenía las siglas de su dueño para poder reclamar así la deuda. ¿La espada? ¿El sombrero de capitán? Nunca. Esas eran las únicas pertenencias de su pasado como capitán del “Sueños cumplidos”. No estaba dispuesto a regalarlos tan fácilmente.  – Si me sacas vivo de aquí, te invito a cenar. – Esperaba que eso fuera suficiente. Sin dinero y sin nada de valor. Su única opción era la de invitarla a su casa.
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Eco el Sáb Mayo 02 2015, 23:29

“Ugh”, esa sensación de cuando estás siendo brutalmente observada. Mantuve mi mejor cara de póker y me quedé quieta mientras llovían pequeños trozos de vidrio, restos de alcohol, algunas gotas de sangre y hasta algún que otro diente. “iuuuuuggggg, eso debió doler” pensé y me giré hacia el que se autonombró “Capitán Werner”, su idea no era mala, pero dudaba que pudiéramos pasar desapercibidos, sobre todo después de que alguien chocara contra la mesa a mi lado y la hiciera tambalear un poco. ¿Por qué? me pregunté también a mí misma, pero me reservé la respuesta para un poco más tarde, momentáneamente habían otras cosas que me preocupaban, por ejemplo, tomar mi colita para que no fuera pisada violentamente, o cosas por el estilo, derivadas de ser una chica bestia. Le eché otro ojo a mi compañero, él tampoco debía tenerlas tan fácil con esa caripela y ¿pinzas? ¡¿esas eran pinzas?! Admirada me quedé observándole por apenas unos instantes, quizás más de los políticamente correctos.

Contuve el aire al ver que el marino…capitán, desenfundaba una ostentosa espada. “Vaya, sí era un capitán, o al menos un ladrón muy suertudo y ostentoso” dije para mis adentros. El hombre pareció pensar dos veces en sus acciones puesto que su semblante cambió desde aquella arrogante postura y tono a uno más concordante con la situación en la que estábamos. mmm me limité a decir ante su ofrecimiento. Pasé una de mis manos por mi barbilla y luego la llevé hacia la de él, aunque me limité a detenerme antes de hacer contacto con él. Lo siento, se ven ricos externé, relamiéndome los labios. Es tu culpa, me hablas de comida a estas horas comenté suspirando audiblemente. Pongamos las cosas en claro, te ayudo porque no me gusta ver que se hagan injusticias, además de que si mi papá se entera de que dejé pasar algo así probablemente se enojará bastante y nadie quiere ver a un hombre tigre enojado, al menos no a él. Es de tu porte, a propósito le dije con una sonrisa de lado imaginándome al gran guerrero Sannak en esa situación.

Lo había hecho de nuevo, me había puesto a conversar en una situación así… respiré profundamente y miré al susodicho. Tengo una idea, sólo sigue el teatro. dije tomando aire nuevamente hasta llenar mis pulmones. Espero que tengas buena carne y ah… que seas más ágil de lo que aparentas para saltar por tejados o en su defecto saltar por ventanas solté justo antes de ponerme en pie y tirar la pesada mesa a un lado en el intento. Desenfundé mis cimitarras y las dirigí cruzadas hacia el cuello de mi nuevo compañero que ahora, bajo una mejor iluminación parecía adquirir nuevas dimensiones. Rugí con todo mi ser para ser el centro de la atención, una, dos , tres veces. Sentí la garganta rasposa, más puse cara de pocos amigos y le mostré mis dientes a los pocos incautos que intentaron acercarse por dentro de mi área de seguridad.

“Vaya, ya tengo la atención, ¿ahora qué?” me pregunté, mirando a todos con la mejor cara de mala que tenía mientras echaba hacia atrás mis orejas y agitaba la cola, en clara señal de territorialidad. Autoridades dije en voz baja, aún tramando cosas e intentando dibujar algún camino en mi mente. Éste bellaco es mío y quién se atreva a intentar quitármelo irá también tras las rejas por desacato a la autoridad… apuesto a que tú tienes un buen prontuario también afirmé, señalando con mi mentón a un hombre rata que parecía tener algo entre manos.

Desvié mi mirada hacia… “¿cómo se llamaba” Werner… y busqué en lo profundo de aquellos ojos tan expresivos y transparentes… el vivo reflejo del agua que probablemente era su segundo hogar. “Echáme una manita aquí” intenté transmitirle en el breve momento en el que nuestras miradas se encontraron. Volví a mirar a nuestro alrededor y moví con violencia las cimitarras alrededor del cuello del gran calamar. ¡¿Y bien?!
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Capitán Werner el Dom Mayo 03 2015, 21:21

Se podría escribir un libro de todos los insultos que le habían dicho alguna vez: Asqueroso, viscoso, mugriento, repugnante… La lista continúa y continua, sigue y sigue. Antes se podría vaciar el agua del mar que mencionar todo lo que le habían dicho. Todo por pertenecer a una familia de hombres calamar. Le habían dicho todo aquello y mucho más pero nunca, jamás de los jamases le dijeron que se “veía muy rico”. Eso le enfureció más que cualquier insulto directo. –No soy un plato de fideuá. – Refunfuñó. –Y odio que me toquen los tentáculos…- Se mordió la lengua y se guardó para él el insulto que tenía en mente.

Actuar se le daba bien, la mitad del trabajo de un capitán pirata se basa en la interpretación. Antes tenía que interpretar ser un hombre temido, un poderoso guerrero y un mejor dirigente. El miedo era su mejor arma y para conseguirlo, Alfred tenía que interpretar su personaje. Pero aquello fue mucho tiempo. El capitán respiró profundo al recordar aquellos tiempos mientras la muchacha decía algo sobre saltar por las ventanas. Tenía que olvidarlo ya. La etapa de su vida como capitán pirata pasó. Ya está. Se fue. Ahora un hombre, un sucio y pobre hombre que atesora una bolsa de garbanzos como antes lo hubiera hecho con un cofre rebosante de monedas de oro.  

Abrió los ojos de par en par. ¿Qué clase de pan era ese?  De todos los planes que se podrían haber ocurrido, en ninguno de ellos estaba el de dejase atrapar por Eco. Envainó rápidamente su espada y ocultó la vaina con el abrigo para que nadie la viera. De normal tenía que actuar para fingir ser un hombre temible y no un viejo que se deja atrapar. – ¡Suéltame perra! ¡Suéltame!- Habló tan rápido y escupía tanto al hablar que casi no se le entendió lo que dijo. - Tú no sabes quién. Soy el Capitán Werner. ¡Suéltame te he dicho!- El enfadó no fue fingido. Su autoestima cayó por los suelos cuando Eco le llamó “bellaco”. Solo tenía 32 años y ya era considerado como un viejo. Los tentáculos, y la piel arrugada propia de los calamares le hacían parecer más viejo de lo que en realidad; por lo menos unos diez años más viejo. Pero de ahí a llamarle viejo había un límite.


spoiler:
Siento si el post no ha está demasiado trabajado. Estoy de exámenes y no tengo mucho tiempo para trabajarme un buen post. Es más no esperé que me hubieras contestado al rol ta rápido y menos alguien que escribe tan bien como tú. Muchas gracias. P.D: Mi pj principal es Sarez.
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Eco el Miér Mayo 06 2015, 03:19


“No Eco, no” me repetí una y otra vez intentando contener la risa. Si estaba actuando, ese Werner no tenía parangón. Me gustaba su estilo, me gustaba y mucho. ¡Calla! le ordené con los ojos inyectados en cólera y fingí que hacía el ademán de patearle. Esbocé una genuina sonrisa [i]Capitán Werner ¿Cierto? Conocido…no, reconocido dije corrigiéndome en voz alta y aclarando mi voz Capitán Pirata, peligroso y pendenciero. Hay muchas doncellas que han pedido vuestra captura por sus eh… exacerbos. hice una pausa. Muchos parecían comenzar a creerse el teatro. Me permití bajar las cimitarras hasta dejarlas a mi lado, listas para la batalla y un ataque rápido y contundente.

Tch, sin interrupciones calamar. No se te entiende tampoco. ¿Pediste credenciales? Ahora escúchalas y atrévete a negarlas en mi cara esta vez la mentira comenzaba a agrandarse y crecer por sus propios medios. Navegaste los mares de todo Aerandir como un alma libre, dejando calamarcitos regados en los vientres de las pobres mujeres que creyeron en ti, saqueaste y robaste e incluso estafaste. ¡Eres mío! corolé saltando sobre una silla que había sobre la mesa más próxima y haciendo equilibrio en ella mientras señalaba con la punta de mi filo derecho el sombrero del capitán.

¡La cárcel será un castigo muy leve para ti! aseguré frunciendo el ceño. ¿Alguien en su defensa? pregunté bajando el tono y poniéndolo dulce cual una agente de la ley desquiciada. Eso imaginé dije luego de un audible respiro y escasos segundos. Me tiré al suelo y tras ponerme a espaldas del capitán –no sin algo de esfuerzo- señalé la puerta. Me acerqué a él y fingiendo un empujón aproveché a susurrarle Fuera decimos patitas pa que las quiero eso fue todo, nada elaborado, no había tiempo. Confié que a buen entendedor pocas palabras bastaban. Levanté la voz y miré a todos Apartaos del camino si no queréis marchar también por desacato e intento de oposición a la autoridad aquél tiempo en la cárcel de los bios me había dado al menos algo de labia, solo esperaba que esos piratas malolientes no tuvieran el coraje de intentar cuestionarme…
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Capitán Werner el Miér Mayo 06 2015, 17:57

Una leve arruga apareció en la frente del capitán pirata cuando Eco mencionó ciertos problemas con las mujeres de la ciudad. El jamás tocó a ninguna otra mujer que no sea Goldie. Jamás. ¿Qué otra mujer se iba a acercar a tan horrenda ser?  Solo Goldie.  Alfred frunció el ceño, apretó con fuerza la bolsa de garbanzos que sujetaba y bramó otros muchos otros insultos incomprensibles.

– ¡GATA BASTARDA!- A medida que hablaba notaba como sus tentáculos rozaban el acero de las cimitarras de la joven. - ¡BEBÉ SIN SED, JUGO DE REGALIZ MENTOLADO, DICTADORA DE LA NUEZ DE COCO, CATAPLAMAS, LECHUGUINA, PUERCOESPÍN CON ZARPAS, CABEZA ANGUILA, COME  ALGAS, SIETEMESINA CON SALSA TÁRTARA! – Insultos clásicos, como idiota o subnormal, se  acabaron pronto. Fue la excusa perfecta para practicar un viejo hábito que tenía por costumbre en sus años como capitán del “Sueños cumplidos”. Alfred solía inventarse sus propios insultos por una simple razón; le encantaba ver la cara de sus grumetes cuando les gritaba cosas como “mercader de gusanos”. La mayoría solo eran palabras sin sentidos que, dado a su forma de hablar, sonaban extrañamente amenazantes.  

Si algo bueno tenía toda aquella situación es que a cada segundo no hacía más que subir la fama del capitán. Un pirata no es lo que es si la gente no habla de él, y, en estos casos, más vale que hablen mal de él. Eco no dejaba de gritar que pertenecía a las autoridades por delitos, malos delitos de piratería y violaciones, que Werner había cometido. Era mentira, simple teatro. Pero en el escenario Alfred dejó atrás el perdedor borracho y cobarde que se había convertido para representar al capitán que fue hace tan solo unos pocos años.

Los marineros se quedaron totalmente inmóviles al ver como ambos interpretaban su obra. Si prestabas atención toda la taberna “EL pez espada” se había quedado en silencio. Pocas veces se podía escuchar alguna botella caerse, o algún marinero ronco que no dejaba de toser. Pero aquello formaba parte del silencio. El mismo silencio de los espectadores que admiran una obra de teatro.

Werner siguió a la joven con fingido temor hacia la puerta. Los marineros, se hicieron hacia un lado dejando un camino para ellos dos solos. Pasar por ahí en medio fue peor que estar escondido bajo la mesa. Muchos estaban armados y todos tenían sed de sangre. La tensión era más que notable. En otras circunstancias, Alfred estaba seguro de que le hubieran matado. Sin embargo, en su improvisado escenario, había aparecido el personaje de un guardia de la ciudad. ¿Cuántos más podrían aparecer? Por miedo a contestar a la pregunta, nadie se atrevió ni siquiera a mirarle. Por si acaso, Werner escondió en uno de los bolsillos de su pantalón, el tesoro de legumbres que había acaudalado.

-¡Alto!- Dijo el marino a quien, minutos atrás, Alfred había desplumado justo antes de que salieran de la fila. –Ese calamar es un tramposo. Me ha robado mis garbanzos. Exijo que me los devuelva.   – A pesar de decirlo con total seriedad, la frase era sumamente absurda. – ¿Dónde se lo llevan? ¿Y por qué a él? Hay hombres en está taberna más peligrosos.- Los golpes que había recibido pareció que habían encendido las pocas luces que tenía en su cabeza.  Les había descubierto.

-Agente.- Dijo Alfred a su opresora con voz grave y pausada. Era la única oportunidad de ganar algo de tiempo. – Quiero poner una denuncia a este hombre por amenazarme e injurias contra mi persona.- Se acercó más a Eco; bajó la voz y continuó. - ¿Recuerdas lo que tenemos que decir? Digámoslo ahora.- Le guiñó el ojo para asegurarse de que le entendiera.

Corrió como nunca antes había corrido antes.  Por nada del mundo iba a dejar atrás su tesoro. Por nada. Esos garbanzos significan dinero, una comida caliente, ropa que no esté podrida y algo de beber. El ron nunca debe faltar. No iba a renunciar a ello. Milagrosamente salió de la taberna y si él salió. Dio un vistazo atrás para buscar a la mujer que le había salvado. En cambio, lo único que vio fue una horda de marineros furiosos persiguiéndole. Alfred no tenía de que preocuparse, en lo que a la joven felina respecta. Ella era rápida y ágil, seguro que a estas alturas ya habría escapado. Incluso, ella misma se presentó como escapista. Pero y si…

-Maldición.- Susurro Werner. Dio varios rodeos  por los callejones de la ciudad. Giró a la derecha, luego a la izquierda, a la derecha de nuevo. Eco debería aparecer por alguna parte. Poco a poco se acercaba cada vez más a la taberna de la que había huido. Sabía que allí, los marineros más perezosos le estaban esperando mientras los más aventureros le perseguían entre los callejones. –Por favor Eco aparece. Te debo una cena. ¿recuerdas?- Dijo en voz baja.
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Eco el Jue Mayo 07 2015, 01:29

Mientras avanzábamos lentamente cual un gato cazador con el producto de su labor rodeado por sus rivales hambrientos, intentaba mantener mi mejor cara de póker. Ese capitán estaba loquillo y me agradaba más de lo que deseaba admitir; todos aquellos insultos que le entendí a medias también habían sido a medias coherentes. Sonreí de lado, estábamos demasiado cerca de la salida como para que hubiera un obstáculo, un obstáculo con nombre y probablemente apellido. Aquél pillo me había tomado por sorpresa; vaya que tenía agallas como para levantar la voz en un momento como ese. Agallas o deudas hasta el cuello que le valdrían la vida…

Abrí la boca para responder, pero el capitán hizo uso de esa intervención para mover sus tentáculos. Escuché claramente lo que tenía para decir y me quedé un momento cavilante. Me llevo a este porque no solo trabajo para la guardia, sino que también soy una caza recompensas y no puedo dejar de vigilar a es... me giré para señalar al hombre a sabiendas que se había escapado, abrí grande los ojos, mas por la sorpresa de esos truhanes que no habían dicho ni pío y salí corriendo tras él, no sin antes gritar Serás el siguiente agitando mi puño cerrado.

Una vez que crucé el umbral de la puerta, salté hacia el tejado más no aterricé como esperaba, ya que alguien tomó mi cola y jaló de ella haciendo que me precipitara al suelo. Me mantuve varios segundos atrapada entre caer al vacío con quien quiera que fuera me había tomado de la colita –un gesto demasiado bajo debo agregar, incluso para un pirata- y mantenerme en las alturas, para lo que los felinos habíamos sido diseñados. Veeee…¡te! grité mientras sentía que el viejo tejado cedía ante mi peso y la violencia de los jalones; pero gracias a ello pude patear en el rostro del desconocido malhechor que resultó ser el mismo de los garbanzos Te lo mereces le dije mientras compartíamos una última mirada. Le eché la lengua junto con un gesto bastante obsceno con mi manita derecha y partí corriendo por sobre los tejados.

¿Dónde estás capitán? pregunté en voz baja, mientras me detenía contra una chimenea para resguardarme entre las sombras y observar con tranquilidad las penumbras de aquella noche de luna buena. ¡Un movimiento! Estaba segura de que había visto un movimiento de algo tan grande como el capitán en la periferia de mi ojo derecho. Corrí lo más sigilosamente posible, esquivando más de algún gato y hasta más de un ladrón nocturno. No era tiempo de hacer sociales, debía ir al encuentro de ese calamar que me había desprovisto de un escondite por esa noche. Tendría que hacerse responsable…

Claro que lo recuerdo capitán, pero shhh no lo grites a los cuatro vientos le dije mientras aterrizaba en la punta de mis pies, agachándome para amortiguar el impacto y no hacer ruido. Sonreí Ya deberías de estar muy lejos. Ahora llévame a casa o tendremos problemas me adelanté a sugerir, no éramos tan unidos como para abrazarnos por el largo reencuentro, pero me alegraba mucho de verle intacto. Y quiero mi buena cena o me comeré tus garbanzos amenacé mostrándole mi cola despeinada –y adolorida- como un gesto indirecto de presión.
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Capitán Werner el Jue Mayo 07 2015, 23:00

Era como un fantasma.  Siempre estaba apareciendo y desapareciendo de la nada. Siendo sinceros, y a vergüenza del capitán, Eco le causaba la misma impresión que un espíritu. Esta vez no había una mesa que le impidiera dar un pequeño salto por el susto. Estaba furiosa. Su pelaje estaba erizado, como la de un gato cuando se enfada. Alfred no sabía cómo pedir disculpas. Pensó que comprendería su mensaje en clave. Se equivocó.

-Mis disculpas señorita Eco.- Dijo bajando todavía más la voz. –Mi casa no está lejos. Sígueme.- Pensó que era mejor hablar con frases cortas y rápidas, de esta forma se aseguraría de que la joven le comprendería y los marineros no le escucharían.

Entre los callejones se oían un gran alboroto. Eran los marineros de la taberna. Estaban sedientos de sangre. Ya no les bastaba en matarse los unos a los otros. Ahora tenían un objetivo en claro. No se irían a descansar hasta que les encontrasen.  Por fortuna, no les iban a encontrar. Alfred conocía los callejones del puerto tan bien como la pinza de su mano derecha. Giró callejón por callejón. De vez en cuando, giraba la vista a su espalda para asegurarse que Eco siguiera siguiéndolo. Por muy agradecido que estuviera, no iba a dejar que le asustase de nuevo.

Más pronto que tarde, llegaron a su casa. Vivía en el último piso de un edificio destrozado. Goteras, humedades, agujeros por la pared… -Bienvenida a mi hogar. Dulce y ruinoso hogar.- Dijo mientras le abría la puerta de su casa dejando entrar primero a Eco. –No está limpia. No está ordenada. Ni siquiera sé cuánto tiempo más se podrá mantener en pie. –Dijo riéndose. Entre su risa se podía notar un leve sentimiento de tristeza. Era el llanto fingido en la comedia.

Apartó los papeles de la mesa que tenía escampados. La mayoría eran poemas y relatos a medio hacer que él mismo escribía. Cogió un par de vasos y una botella de cerveza de la mejor marca que tenía y las puso sobre la mesa para su invitada. -Sírvete por favor.- Era una situación especial. No se merecía abrir una botella de ron. Eco, su salvadora, se merecía una cerveza. Un lujo para el capitán Werner teniendo en cuanta su escaso dinero. Fue a la despensa donde, a parte de la comida, tenía un pequeño cofre de madera. Lo abrió y puso la bolsa de garbanzos dentro de él. Debería estar lleno de oro y no de garbanzos.  Cogió unas patatas, unos ajos e improvisó unas patatas fritas con ajos tiernos en el horno de la cocina. No es la delicatesen que le había prometido, pero era todo cuanto tenía de comer.

Sirvió una bandeja de patatas en la mesa. – Lo siento.- Dijo un poco humillado. - Te juro, por mi honor de capitán, que esta es toda la comida que tengo. – Se sentía humillado. Otra vez era el desgraciado excapitán. Ya hacía rato que había terminado su interpretación y volvía a ser quien era. –Lo siento.- Repitió avergonzado con la cabeza agachada.
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Eco el Sáb Mayo 09 2015, 23:42

Por algún motivo el capitán parecía achaparrado. Le escuché con atención e hice una sutil reverencia como reconocimiento a sus disculpas para luego seguir sus pasos con sigilo y observancia. No me eran ajenas situaciones así, dado que me dedicaba a… actividades ilícitas, no siempre me ganaba el favor de las personas y era más común de lo que quisiera reconocer terminar en callejones oscuros huyendo de mercenarios, bandidos, malhechores o guardias. Incluso cuando no hacía nada, también me proseguían… Solté un suave suspiro y continué siguiendo aquella ancha espalda. Probablemente ese capitán había conocidos mejores tiempos, me encargaría de hacerle sentir que aún vivía… solo por el simple hecho de que comenzaba a caerme bien y no sonreía, apretujándome el corazón.

Caminamos en silencio, mi compañero parecía tener alguna molestia por encima del hombro porque no dejaba de mirar hacia atrás. Por mi parte no deseaba que mi voz me delatara, por lo que me alegré cuando el capitán anunció nuestra llegada a su hogar, no lo llamó casa, sino “hogar” esas palabras sonaban como la miel. Sonreí algo tímida, la verdad que era la primera vez que estaba en el hogar de alguien, pero cuando di un paso dentro me llevé una sorpresa de lo más peculiar. No sabía qué decir, y eso, eran palabras mayores. Con permiso dije escuchando sus comentarios sin saber si eran broma o verdades a medias, pero lo cierto es que amaba ese tipo de lugares. Di un paso hacia adentro y sonreí apologéticamente, probablemente el capitán hacía mucho que no tenía compañía y por eso se estaba portando así conmigo.

Una tabla medio suelta sonó bajo mis pies y automáticamente me pregunté si tendría allí escondidos sus más valorados tesoros. Enarqué una ceja con vergüenza de mi misma, nunca me metería con las cosas de mi amigo, Wer, aunque claro, de labios para afuera nunca dejaría de ser ese fantástico capitán que probablemente tenía más historias de lobo de mar que yo pelos en mi cola. Tenía mucha curiosidad de andar por todos lados y sobre todo sobre aquellos papeles que movió con tanta diligencia, más me crucé los brazos tras la espalda para asegurarme a mí misma que no tocaría nada. Gracias dije tomando la botella y sirviendo los dos vasos. Tomé un sorbo mientras él guardaba su bolsa. Muy mal, creí que serían la cena bromee tratando de mantener cuidadosamente mi mirada lejos de su espalda y lo que hacía.

Pese a aquél cuerpazo, el hombre era diestro con la cocina. No me digas que comenzaste como cocinero sonreí y me metí una papa a la boca. Degusté. Nada mal comenté con la boca llena para luego tragar y acompañar con otro pequeño sorbo de cerveza. Nada nada mal… le guiñé un ojo, pero todo lo que recibí de él eran palabras de disculpas y una situación poco convencional y muy muy sobrecogedora. Tomé otra papa y me la metí a la boca recorriendo el lugar. Claro que había visto mejores días y no estaba ordenado, pero me gustaba. Busqué colarme a la espalda del capitán y apoyé mi cabeza en ella. Mira, si tienes hambre puedo cazar algo para ti ofrecí, ahora poniéndome frente a él digamos que no soy muy de verduras, pero esto está de pelos cuando llevas todo el día huyendo de la guardia y parte de la noche de una taberna llena de marinos, piratas y mercenarios. cerré mi puño y lo levanté al aire mientras levantaba el pulgar.

Cuando era niña vivía en un lugar como este, por lo que me gusta mucho… me trae recuerdos. De estar con Panda probablemente ahora le estaría abrazando, recordaba cosas muy fuertes de cuando quedé huérfana. Mi mamá murió cuando era apenas una niña y esto mi capitán es un palacio le sonreí abiertamente y volví a atacar la comida. Y déjame contarte un secreto: mi casa se encuentra en Lunargenta, mi hogar en los caminos y mi corazón en… ugh, había revelado un poco de más, pero qué más daba. Me aclaré la espalda y me acerqué a él para decirle en secreto. Mi corazón lo tiene un asesino.

Conforme por mi monólogo me di media vuelta buscando un lugar que se viera confortable para sentarme y di con un rincón bastante limpio y con un almohadón, lo que convertí en mi nuevo bastión. Pero si a pesar de todo eso no estás contento te lo preguntaré ¿necesitas un hogar y un trabajo? pregunté ahora mi interés se podía ver en mis orejas y mi cola que se movían como las de un gato curioso.
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Capitán Werner el Dom Mayo 17 2015, 15:54

Solo los ojos más atentos podrían darse cuenta de su expresión. Era una mezcla de vergüenza y agradecimiento al mismo tiempo. Alfred sentía vergüenza pues, cuando entró como grumete en el “Oro Marginal” le encargaron ayudante de cocina. Pero a la vez se sentía alagado. Pocas personas habían sido los afortunados que habían probado su comida. No era la mejor, no era la más lujosa ni tampoco la que más alimentaba tras una persecución de borrachos. Solo era comida, y estaba bastante más buena que los asquerosos platos que sirven en los bares del puerto.

Dejó a la joven continuar hablando mientras el comía poco a poco los trozos de patatas. Se puede aprender mucho escuchando hablar; no hay que oír hablar, como hacen algunos, hay que escuchar. Una misma frase puede tener significados diferentes según con el tono de voz que se emplea. De esta forma, el Capitán Werner aprendió mucho acerca de Eco. Supo que no tenía hogar, o al menos uno tangible donde poder cobijarse en las noches de tormenta, también se dio cuenta que su vida no había sido más difícil que la suya, seguramente para Eco, Alfred era todo un rey, en lugar del excapitán marginado en que se ha convertido. Aprendió muchas cosas. Demasiadas. Entre todas ellas, hubo con la que no pudo disimular un gesto grave de melancolía. La joven felina estaba enamorada.

Amor. Por culpa del amor Alfred lo había perdido todo. Si no se hubiera enamorado de Goldie, seguramente ahora estaría surcando los mares o saqueando barcos mercantes con el “Sueños cumplidos”. Dio un golpe a la mesa con la pinza, fijó su cabeza hacia abajo sus pies como si encima suya hubieran puesto el peso de mil galeones, y… Sobran las palabras. Se derrumbó. –Lo que necesito nadie me lo puede dar.- Dijo con un hilo de voz.- Ni yo mismo sé qué es lo que necesito. Antes lo tenía todo. Un barco, una tripulación, ron, Gold…- Se cayó el momento justo en el que estaba a punto de decir el nombre de su difunta amada. Levantó la vista para mirar directamente a los ojos de Eco y alzó la voz. - ¡Mírame! Soy un desgraciado. Abrazo una bolsa de garbanzos como si fuera un tesoro. Mi casa es un hogar de pulgas y ratas. Necesito dinero, una casa que no se caiga a pedazos cada vez que abra la puerta para entrar, un nuevo barco, una nueva tripulación… Y, sobre todo, necesito que vuelva. Necesito que ELLA vuelva. Mi Goldie. – Esta vez no se calló el nombre.
-Mi amor.-
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Eco el Sáb Mayo 23 2015, 20:36

Me encontraba feliz en mi nuevo rincón y expectante de lo que me fuera a responder el capitán. Tenía cierta esperanza de que se uniera a lo más secreto de mis secretos pero el golpe que le dio a la mesa hizo que saltara sobrecogida y por poco no me prendo del techo. Miré con los ojos bien abiertos al capitán que en esos momentos estaba sufriendo una transformación. El aire podía cortarse con tijeras y sentí que me había metido en un lugar que no debía, que no me correspondía… la tristeza en su semblante era evidente y de alguna forma sabía que debía solucionar… no, solucionar no era la palabra. Mi corazón decía que tenía que remendar aunque sea un poco de su triturado espíritu.

Llevé mi puño derecho al corazón mientras lentamente me acercaba a él mientras escuchaba sus duras palabras. No las decía, no se le pegaban, las escupía como si fuesen veneno que le quemaran el alma. Sentía que mi pulso se aceleraba, quizás si continuaba siguiendo su dolor encontraría la fuente y podría hacer algo por él, pero lo que siguió fue muy fuerte. Había estado todo el día escapando, sintiéndome sola, sola en mi soledad y presenciar tal descarga me hizo ver cómo podría terminar mi vida si no daba los pasos adecuados. No tenía que ayudarle por compasión, era mi deber porque si la desgracia cayera sobre mi espalda ese mismo día, quería pensar que alguien con buenos sentimientos se pondría en mi lugar para darme un hombro en el que llorar. Aunque Las barbas del capitán se vieran comestibles me puse frente a él, tendiéndole mis brazos.

Sus ojos se cruzaron con los míos y sentí que la fuerza pura me atravesaba los huesos. Quedé estupefacta, congelada. No sabía qué hacer más que esperar a que se acercara para poder abrazarle y darle mi calor a aquella fría mirada. Ella susurré con un deje de dolor en mi voz. “Nadie puede ser tan cruel” pensé dando un paso más para acercarme a él. No quería arriesgarme y abrazarle, podría resultar en algo malo… pero necesitaba hacer algo por él. No conocía su historia y no quería decir algo fuera de lugar, por lo que opté por darle la vuelta a la cerca. Al tiempo que pensaba en mis palabras comencé a sentirme fatal, sentí que tenía un deja vú* y que mi corazón se abría compartiendo el dolor de aquél desconocido.

Te ofrezco  una nueva vida. Tantos aeros que podrás comprar tu propio barco y pagarle a toda la tripulación que quieras. Te ofrezco ser parte de mi familia y te ofrezco mi amistad mis palabras eran sinceras y entrecortadas. Por algún motivo había comenzado a llorar, eran lágrimas secas, una tras otra hasta formar un pequeño río que caía por mis mejillas. Aún sentía el corazón estrujado y una terrible empatía por aquél sujeto. No me rechaces le pedí con gesto suplicante mientras intentaba ver a través de lo borroso en mis ojos.

________________________
Off:Siento la tardanza ^^''
Lo que está en cursivas es un link de un rol en hacia lo desconocido en donde se da un apocalipsis y Johannes -la pareja de Eco- y Eco se separan. Ambos terminan muriendo a causa de la desesperación y el dolor de perder a su pareja owo
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Capitán Werner el Dom Mayo 24 2015, 21:00

La voz de la joven hizo que Alfred levantara la cabeza para mirarle directamente a los ojos. Su mirada era fría como el acero.  “Ni se te ocurra pronunciar su nombre.” Estuvo a punto de decir. El nombre de Goldie era lo único que le quedaba de su amor. No habían regalos, ni cartas, ni nada. Solo quedaban los recuerdos, los sueños que le invadían noche tras noche, y su nombre. Todo aquello le pertenecía. Era suyo. Y de nadie más. –Necesito un trago.- Susurro para sí mismo a medida que Eco se le iba acerando más y más. El alcohol anestesiaba su dolor. Mas, cuando recuperaba la cordura, sus sentimientos revivían con más fuerza. Su dolor era como un estúpido mocoso, insoportable. Podría hacerlo callar durante un rato. Pero luego volvería, más molesto que antes.

Estuvo a punto de servirse una copa cuando las palabras de la joven felina le hicieron detenerse por completo. No podía negarse. Dinero, un barco, una nueva tripulación, y lo que era más importante, una familia. Lo tendría todo lo que una vez perdió. Intentó decir algo pero no le salieron las palabras. No existían palabras con las que poder expresar todo lo que estaba sintiendo. ¿Cómo iba a rechazar? Era imposible. Sencillamente, estaba en la obligación de aceptar. No había alternativa. Entonces, ¿por qué le costaba tanto esfuerzo? Aquella chica no hizo más que salvarle toda la noche. Le salvó de los marineros y ahora le quiere salvar de su patética y repugnante vida. ¿Acaso era un ángel?

Alfred se levantó tembloroso de la silla. Sería humillante decir que un capitán pirata estuviera llorando solamente porque una persona, a la que acaba de conocer, le hubiera brindado su ayuda y su compasión. Lo único que le habían brindado estos años tras la muerte de Glodie fueron insultos y deudas, no ayuda. Podía notar su cuerpo entero como temblaba. Le costaba incluso mantenerse en pie. Y sí, estaba llorando.  

-No podría…- Le costaba vocalizar cada palabra tanto como le costaría a un recién nacido. Respiró hondo y se puso tan firme como le era posible en aquel momento. - No podría rechazar tan grata propuesta.- Lo dijo muy rápido, como si cada palabra le quemase por dentro. Tantos años desperdiciados perdiendo dinero en las cartas y aquella joven tigresa tenía la solución para arreglar su vida. –Gracias.- Dijo más calmado tras una larga pausa. - Jamás podré hacer nada para poder agradecerte como es debido todo cuanto has hecho por mí en una única noche.-
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Eco el Lun Mayo 25 2015, 23:20

Él tardó en articular para mí fueron los instantes más largos de toda mi existencia. Esperaba allí parada, con los brazos caídos a que me juzgara y atacara o que hiciera preguntas incómodas… sin embargo él parecía no hallar sus palabras. Le había pedido que no me rechazara, había sido egoísta. Una de las pocas ocasiones en la que mi vergüenza se escondía, en las que mi corazón hablaba más fuerte que mis ideas. Estaba dispuesta a hacer que aquél duro y frío semblante se transformara hasta que aquellos comestibles tentáculos bailaran de la felicidad. El hombre estaba luchando por sus palabras y yo por mantenerme quieta. Sentí un sudor frío en mis puños cerrados.

Abrí la boca al escuchar su aceptación y me quedé pasmada allí, aquellas lágrimas secas se habían convertido en una especie de río. Estaba sensible y mucho, me había convertido en toda una llorona. Werner le dije, mirándole a sus ojos llorosos pidiéndole en silencio autorización para llamarle por su nombre. Tomé su pinza derecha y se la besé No quiero que me agradezcas, quiero que estés allí para mí, para nosotros dije en un hilo de voz. Me aclaré la garganta y retrocedí unos pasos. Además, queriéndolo o no estás solucionando un par de problemas que se me han presentado. Necesitaré una pequeña licencia… y espero me eches una mano con eso expliqué sintiendo que los colores se me subían a las mejillas.

Comenzarás como novato en el gremio de los ladrones y para comenzar tendrás un piso decente en la ciudad. Serás mi compañero y mejor aliado… luego irás ganando conocimiento y experiencia, con lo que tendrás tu propia carrera y dinero expliqué. Había llevado mis manos a la espalda y movía mi cola lentamente mientras caminaba alrededor de la habitación. Acaricié mi mentón En nuestras misiones te encargarás de los víveres y claro, de mantenerte rico… aseado corregí con una felina sonrisa, mostrando mis colmillos en toda su extensión. Lo último es opcional claro dije en tono de broma inspirando profundamente.

Sólo te pediré pasar la noche aquí y que mañana me acompañes a enviar una carta para los jefazos. Me volví hacia él De todas formas no entiendo qué tiene de malo esta casa… dije frunciendo el ceño, más cuando terminé la frase una tabla del piso cedió bajo mi peso, haciendo que me “enterrara” hasta la rodilla. Afortunadamente las grebas no permitieron mayor daño Espero no haber desenterrado ningún tesoro ¡yar! comenté al borde de las lágrimas mientras luchaba por salir de mi prisión.
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Capitán Werner el Miér Mayo 27 2015, 17:18

La sensación que tenía fue la misma que la primera vez que subió al “Oro marginal”. Entonces fue el capitán Schrô quien le explicó qué era y en qué consistía el gremio de piratas. La primera vez que escucho aquel nombre le pareció aterrador, como si tras aquel gremio se escondiera un ejército de galeones piratas. Al pasar los días, Alfred se dio cuenta de que el significado de la palabra gremio no era ejército, era familia. Aquello mismo era lo que se estaba refiriendo Eco. A formar parte de su familia.

Todo era tan parecido. Cuando subió al “Oro marginal” no tenía nada. Estaba perdido en medio de la inmensidad del océano. Tembló. Su cuerpo entero estaba frío y mojado. Mientras Eco le hablaba, el Capitán Werner también temblaba. Pero no de frío. Era una mezcla de dolor e ilusión muy extraña.

-¡BRINDEMOS!- Tardó unos segundos en reaccionar. Unos segundos que, más bien, parecieron horas. –Déjalo. Esta casa se puede ir al infierno si quiere. ¡HAY QUE CELEBRARLO! – Estaba tan feliz que no parecía el mismo pobre marinero del principio.  Su cara se quedó totalmente lisa. Las arrugas, propias de su mitad animal, se habían estirado dejando una cabeza veinte años más joven. Ya no aparentaba ser un viejo fracaso de cincuenta y tantos años. Por fin su aspecto cuadraba con su verdadera edad.

Esta vez no dudo en coger ambas copas y llenarlas hasta el tope de cerveza. Con mucha espuma. Como a él le gusta. -¿A qué estas esperando? Coge tu copa y brindemos. – Puso la copa en alto. –¡A TU SALUD!-


spoiler:
últimamente ando estudiando a más no poder. No tengo tiempo de pararme a rolear. Escribo cansado, que no quiere decir que no tenga gansas, solo es que estoy demasiado cansado para ponerme a escribir como de verdad me gustaría. Siento si queda el post demasiado soso. Lo siento.
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

Mensaje  Eco el Sáb Mayo 30 2015, 17:38

Las lágrimas se convirtieron en risas cuando con una nueva luz en sus ojos Werner ofreció nuevamente su cerveza. Al parecer su humilde morada ya le importaba poco, algo que en el fondo me daba un poco de congoja, pero luego del incidente del pie, no quise hacer ningún comentario al respecto. Medio a las escondidas mientras el hombre gigante se volteaba para servir las bebidas saqué la pierna del pozo. Lo hice con tanto ímpetu que casi rodé de cabeza por el piso de madera que viéndolo más de cerca estaba necesitando una buena trapeadita. Para cuando el capitán pirata se dio la vuelta con los vasos rebosantes de espuma ya estaba nuevamente en pie, derecha y agitando mi cola con una sutil sensualidad. Era una especie de muletilla física a la que recurría cuando estaba en un apuro, hacía parecer mi cola anillada interesante y llamaba la atención distrayendo a los interlocutores hacia ella mientras yo me ocupaba de lo que fuera necesario.

Tomé una de las copas ¡A tu salud! respondí chocando los cristales y buscando hacer fondo blanco. El capitán parecía rejuvenecido, aquella joroba… la expresión cansina y desesperanzada… todo había desaparecido entre la barba movible de felicidad. No sabría explicarlo, pero parecía estar frente a un gallardo calamar con varios puntos de atracción, si pudiera agregar.

Esa noche nos acostamos tarde celebrando. Lo que había comenzado como un atardecer fatídico lleno de malos momentos se había convertido en una ocasión de fiesta. Cada vez más me agradaba aquél tierno desconocido, era como un Panda abrazable y con capacidad de hablar y expresar sus ideas. En algún momento que no supe diferenciar me quedé dormida en un rincón y desperté bien entrada la mañana. Werner estaba cerca, despierto, podía sentirle, mis instintos animales no fallaban en esas ocasiones.

Buenos días mi capitán dije con energía haciéndole una teatral reverencia. Parece que es una linda mañana, ¿me acompañaría por un paseo por el puerto hasta el correo más cercano? pregunté manteniendo el tono jovial y tendiéndole los brazos. Una vez en el camino entre charlas casuales aparecería Panda entre el gentío, avanzando a toda velocidad para reunirse conmigo. Aquella sería la señal para nuestra despedida. Pronto sabrás de nosotros serían mis últimas palabras antes de mezclarme entre la temprana multitud de la ciudad humana.

___________________
Off: Bueno, el final fue acordado. Me he tomado algunas licencias para justificarlo. Ya lo dije, pero lo haré de nuevo. Gracias Wer >w< me gustó mucho rolear con este pj >///<
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Re: Promesa de oro [Interpretativo] [Libre] [Cerrado]

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