Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Jue Jun 11 2015, 16:17

-¡Eres un gilipollas! – se oía vociferar a una mujer desde el interior de una vivienda de una de las calles más importantes de Lunargenta. Pocos instantes después, la puerta de la vivienda se abrió y de la misma, medio a trompicones y corriendo, apoyando una mano en el suelo para no terminar en el frío y rocoso suelo de la calle, salía yo, en calzoncillos, pero por supuesto con mi sombrero de ala aferrado a la cabeza, ante la atónita mirada de la gente. Llevaba la ropa en la mano. La imagen era muy pintoresca.

-¡Y no se te ocurra volver! – concluyó la mujer cerrando de un portazo su vivienda, que además iba “armada” con una escoba.

Me puse los pantalones lo más rápidamente que pude ante la atónita mirada de espectadores, unos se reían, los más jóvenes, mientras que otros, más mayores, me miraban con desprecio, incluso una madre tapaba los ojos a su hija, había diversidad de opiniones al respecto.

-¿Qué pasa? – pregunté a la multitud en general mientras recogía mi camisa blanca, aunque algo amarillenta por el sudor, del suelo - ¿nunca habéis visto a nadie en calzoncillos?. Venga. Circulando. Que luego llegan los niños tarde al colegio – comenté mientras me ponía la camisa y posteriormente echaba un trago a la botella de ron que siempre llevaba.

La calle estaba de lo más poblada. Acababa de amanecer y yo ya estaba completamente ocioso y con un extenso día por delante. Las posadas y las tabernas cerradas. Todo parecía indicar que iba a ser un día laaargo y aburrido.


Última edición por Curgo el Miér Jun 24 2015, 16:43, editado 6 veces
Curgo
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 161
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Ébano el Jue Jun 11 2015, 17:19

El ruido infernal me sacó de mi sueño. Era de día, joder, de día. Amanecía todavía, era muy temprano y el elfo acababa de partir de la posada. Me desperecé porque los chillidos perduraban todavía en la calle.

Necesitaba descansar, me estaba cabreando, y solamente necesitaba dormir unas horas antes de partir a la noche hacia la casa.

Me incorporé, me levanté de la cama con un gesto de enfado en el rostro y el pelo colgando por los hombros. Atisbé fuera con mucho cuidado. Aún no había sol, solo una luz blanquecina, además de un cielo completamente encapotado de nubes.

Y debajo…

Un hombre en calzones, con expresión de sobrado agarrado a un montón de tela y un sombrero… La gente de ciudad y su afición por la ropa. Suspiré y me asomé.

– Y por cosas como estas se ve que no somos el sexo débil… – dije, riéndome de aquella situación suavemente. La ventana daba a una calle no muy ancha, poca luz se filtraba allí y además, podía ver en la ventana de en frente a una mujer metiéndose en su casa, cerrando el ala. Volví a mirar al hombre – Lo que sí me habían dicho era que venir aquí era todo un espectáculo. Lo que no quita que me jode como mil demonios que me saquen de mi sueño, encanto – dije, entre bromeando y despectiva.

Por muy cabreada que estuviese, ver una botella de ron, y una escena de ese tipo me había sacado media sonrisa, con un colmillo fuera.

(PD: *Toc - toc* ¿Se puede?
Disculpa por lo corto, normalmente escribo mucho más pero... la situación no me da para más teniendo en cuenta mi problemilla con el sol)



“Si tú lo quieres volveré a ser un angel otra vez, otra vez… viviré. De los infiernos surgiré, como el alma que cayó y que ahora vuelve a renacer por ti…”

Lista de tareas.
Ficha de Personaje.
Habilidades.



.
Ébano
Admin
avatar
Cantidad de envíos : : 1328
Nivel de PJ : : 3
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Jue Jun 11 2015, 19:14

Todavía estaba atónito ante aquella situación, lo que para una persona normal puede ser una situación incómoda, para mí ni mucho menos lo era, las situaciones ridículas llevaban siendo algo habitual en mi vida, y nunca tuve mucha vergüenza. Aunque creía que empezaba a hacerme mayor para estas cosas.

Entre la serie de improperios que me decían unos y las risas de otros, escuché a una mujer desde lo alto de un balcón dirigirse a mí. Miré hacia la ventana y sonreí con mi mejor sonrisa, me llevé la mano a la frente y estiré el brazo, en forma de saludo gracioso. Por su cara me parecía bastante joven, pero yo nunca me quedaba callado ni pasaba de nadie, y menos de una joven doncella.

-Lo que sí me habían dicho era que venir aquí era todo un espectáculo. Lo que no quita que me jode como mil demonios que me saquen de mi sueño, encanto

-Disculpadme por haberos despertado, Milady, – me sacudí las mangas de la camisa para quitar el polvo que había cogido en el suelo, carraspeé  - lo que menos deseo del mundo es enfurecer a una dama - volví a mirar a la puerta por la que acababa de salir empujado - pese a lo que hayáis visto - dije en voz más baja, consciente de que tal vez no era el mejor momento para decir eso.

Agité la botella de ron que todavía tenía en la mano para beber otro trago, pero noté que no había ni una gota de líquido en ella.

-Agh, ¡que mal! – exclamé volviéndola a colocar en su sitio. Me quedé unos instantes mirando hacia ninguna parte y luego volví a levantar la cabeza hacia arriba.

-Ya que os he despertado, qué menos que tomarme la molestia de invitaros a un trago, si gustáis podréis encontrarme en la posada tomando algo.

Le hice un gesto con despedida a ella y al resto de ciudadanos que había en la calle, con reverencia incluida a los que todavía estaban atónitos mirándome. Sin más miramientos y aún ajustándome los pantalones, las ballestas y el sombrero, entré a la posada en la que se encontraba la chica de la ventana, pues era el lugar más cercano y, por cierto, más barato.

(PD: Sí, podéis uniros los que queráis, he puesto un límite de 3 personas más yo pero bueno si queréis abro más huecos!!)
Curgo
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 161
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Ébano el Jue Jun 11 2015, 21:26

–  Disculpadme por haberos despertado, Milady, lo que menos deseo del mundo es enfurecer a una dama “Así que palabrería, chico…” pensé. Luego hizo ademán de volver a mirar allí donde había desaparecido la otra mujer y murmuró, – pese a lo que hayáis visto.

De haber sido una humana corriente, no me habría enterado de nada, pero no, mi oído agudizado me dejaba oír comentarios así, además de discusiones que me sacaran de mi sueño. El hombre agitaba una botella y maldecía, a la vez que volvía a vestirse con toda su ropa. Hice un mohín, conocido o no, listo o no, un cuerpo curtido es un cuerpo curtido.

– Ya que os he despertado, qué menos que tomarme la molestia de invitaros a un trago, si gustáis podréis encontrarme en la posada tomando algo. – e hizo un gesto de saludo antes de desaparecer por la puerta de la posada.

La gente se quedó un rato mirando el lugar donde había estado el chico, algunas miradas hacia mi balcón también. Los carros de los comerciantes empezaban a pasar por las calles, y la gente se dispersaba poco a poco. Para mí era tarde, pero de todas formas, me había despertado… Y el castillo no estaba del todo lejos… Cavilé unos minutos.

Podía bajar unas horas, compartir una copa, algún comentario sarcástico y enterarme de cosas, la información siempre se paga bien, igual que los secretos y todo aquello que ocurre en los caminos. Y alguien como yo, con intenciones de retomar mis antiguos trabajos… Valoraba eso por encima de todo. Volví a enfundarme la falda, oscura, ceñida hasta el pecho por unas celas y me dejé la camisa de lino que hacía las veces de ropa interior. Cogí mi llave, guardé las dagas cerca de mi cuerpo y bajé.

Olía a pan recién hecho, a pasteles de pollo y calabaza, y a gachas… Era un olor que no siempre percibía, a esas horas yo ya estaba durmiendo, normalmente. Me senté en una mesa apartada, oscura, observando a mí alrededor, buscando con la mirada al individuo de fuera, que localicé cerca de la barra, supuse que pidiendo. Agarré de la camisa al camarero que pasaba. – Tráeme un vaso de algo fuerte, sin adulterar, no como anoche, por favor. – Sonreí cínicamente y me senté tranquilamente a esperar.


OFF: disculpa por lo corto Y disculpa también por el pequeño metarol de localizarte en la barra... Pero sentar a ébano en un lugar oculto es necesario, por las ventanas. Si no estás de acuerdo dime y edito.



“Si tú lo quieres volveré a ser un angel otra vez, otra vez… viviré. De los infiernos surgiré, como el alma que cayó y que ahora vuelve a renacer por ti…”

Lista de tareas.
Ficha de Personaje.
Habilidades.



.
Ébano
Admin
avatar
Cantidad de envíos : : 1328
Nivel de PJ : : 3
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Vie Jun 12 2015, 08:45

Estaba esperando en la barra a que bajara la muchacha. Me encontraba con la pierna derecha adelantada y con los brazos apoyados en la barra, todavía pensando lo que me había pasado hacía diez escasos minutos. No tuve que esperar demasiado, al poco apareció por las escaleras la joven que me había hablado desde el balcón después de mi bochornoso espectáculo, miré por el rabillo del ojo, sin girar de la cabeza, para hacerme el interesante. Miré al tabernero a los ojos, un gran amigo mío, como la mayoría de los de Lunargenta, pero este tenía un corazón excepcionalmente noble.

-Ponme una jarra de hidromiel – requerí al tabernero, saqué de mi bolsillo medio descosido unas cuantas monedas, suficientes para pagar las consumiciones – y cobra aquí lo que tome la chica también – insistí, que ya había visto como pedía algo a un camarero.

El tabernero, con calva rodeada de pelo gris, miró hacia la chica y acto seguido hacia mí, para posteriormente negar con la cabeza y con una mueca de desaprobación que lo decía todo. “Nunca aprenderá”, parecía decir aquel buen hombre. Acto seguido se giró y terminó de secar la cubertería que estaba limpiando antes de servirnos las bebidas.

Levanté los brazos de la barra y me fui acercando a la mesa en la que se encontraba la muchacha, un poco escondida. La taberna estaba medio vacía, había cuatro personas más pero parecían más viajeros que los típicos borrachuzos del barrio, aún así los primeros hombres estarían al caer.

Sin más, me posicioné frente a la chica, sonreí, me quité el sombrero y lo coloqué sobre mi pecho.

-Milady, disculpad el incidente anterior – dije inclinando la cabeza hacia delante, haciendo una especie de referencia – Curgo Marcano, hombre de bien en esta ciudad, a vuestro servicio. – A continuación coloqué el sombrero de nuevo sobre mi cabeza y saqué la silla de debajo de la mesa. Procedí a sentarme. Siempre con mirada y el rostro pícaro que siempre pongo a la gente. Estaba haciéndome mayor, pero creo aún no haber perdido la mirada intimidante.

-Espero ser una grata compañía durante el tiempo que compartamos esta mesa – dije tras unos instantes inclinando ligeramente la cabeza y sin perder la sonrisa – prácticamente conozco a toda la gentuza de esta ciudad, y sin embargo vuestra cara no me resulta familiar – me acaricié el mentón con los dedos pulgar e índice – Si no es mucha indiscreción, me gustaría preguntaros quién sois y de dónde venís.

PD: (no te preocupes jajaja está bien así, que no dejé claro yo tampoco en qué parte del bar me ponía)
Curgo
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 161
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Killian el Vie Jun 12 2015, 15:03

Después de haber estado otra vez en el hospital de Lunargenta para tratar mis heridas de mi última aventura, ciertamente me moría de hambre y es que casi siempre se me apetecía comerme un jabalí entero. Entré a la taberna golpeando la puerta con brusquedad y me senté en una mesa vacía mientras llamaba al cantinero.

- ¡Servicio! ¡Servicioooooooooooooo! ¡Que Killian se muere de hambre, comida por los dioses! ¡Serviiiiciooooooooooo!

El cantinero fue hacia mi mesa en seguida.

- ¿Qué te vas a servir grandote?

- ¡Tráigame un plato graaaande de carne con patatas y una jarra de jugo de frutas! ¡Oh, y nueces! ¡Muchas nueces, para el viaje!

Sin decir más, se fue a preparar mi orden y yo me quedé golpeando mi mesa con impaciencia. En verdad tenía mucha hambre pues perder sangre siempre me abría mucho el apetito. De pronto, un plato humeante de carne de cerdo con patatas estaba servido en mi mesa y casi lloré de felicidad. Olí mi comida con una expresión de encanto en el rostro mientras empezaba a babear profusamente.

- ¡La gloria máxima para Killian! ¡Buen provecho! ¡Ñam ñam ñam!

Comencé a masticar, engullir y eructar sin modal alguno, lanzando restos de comida por doquier. Tenía tanta hambre que ni siquiera usaba los acostumbrados cubiertos y me metía todo con las manos. No pasaron ni dos minutos y mi ración ya se había acabado, y me tomé el jugo de un trago.

- ¡Cantinero traigame otra orden de lo mismo, por lo que más quiera que ésto está demasiaaaaado delicioso! ¡Jajajajajajajaja!

Otro plato en mi mesa. En ese momento era el hombre más feliz del universo.
Killian
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 268
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Ébano el Sáb Jun 13 2015, 16:20

Observé de lejos al hombre, que trataba con notable amistad al tabernero. Eso indicaba algunas cosas… Tal vez era muy frecuente verle aquí, o tal vez simplemente era amable… La segunda opción me era desconocida, pero la primera encajaba más, por la zalamería de sus palabras, y simplemente por la situación en que habíamos cambiado unas palabras. Me recosté en el respaldo viéndolo avanzar hacia mí, esbocé media sonrisa ya muy acostumbrada, entre interesada, curiosa, mezquina y lasciva. Se paró frente a mí, sombrero en mano:

– Milady, disculpad el incidente anterior. Curgo Marcano, hombre de bien en esta ciudad, a vuestro servicio.
– se sentó en la mesa a continuación. Me miraba con una expresión pícara.

– Espero ser una grata compañía durante el tiempo que compartamos esta mesa. Prácticamente conozco a toda la gentuza de esta ciudad, y sin embargo vuestra cara no me resulta familiar – Me escrutaba. Y mientras tanto, yo no había mediado palabra. ¿Intentaba seducirme con su expresión…? Apostaba a que no sabía con quién hablaba. Esbocé una sonrisa pequeña, mirándolo a los ojos. El tabernero se acercaba y giré un poco el rostro, observando a mi interlocutor, midiendo la situación… No quería problemas, pero no parecía que fuese a dármelos. – Si no es mucha indiscreción, me gustaría preguntaros quién sois y de dónde venís.

– Gracias. – Dije al dueño cuando puso las bebidas en la mesa. Cogí mi vaso y lo olisqueé, con una mueca extraña. – Hoy en día pides algo fuerte y te ponen cualquier mejunje que huele mal… – di un trago, asqueada, largo, y dejé le vaso en la cosa después de vaciarlo a un lado. Tendí la mano de forma delicada a Curgo y le sonreí, enseñando los colmillos – Curgo. Un placer… Puede llamarme Ébano.

La puerta se abrió de golpe, y entró un hombre, uno terriblemente grande, fuerte. Su expresión buscaba como loco entre las mesas. Era… Francamente ruidoso, molesto incluso. Pero el tiempo me había enseñado a no precipitarme juzgando a las personas. Saqué una bota* de la cinturilla de mi falda y rellené mi vaso nuevamente, para beber con tranquilidad, y puse unas monedas sobre la mesa. – Tomad, he visto que pagabais al tabernero. Y también he visto que tenéis buena relación… No soy vista si no quiero, además, soy una mujer de caminos. Me dedico a cubrir ciertos… Trabajos, cuando se presentan. Así que no, no suelo frecuentar este local, si acaso, algún cuarto de posada, pero normalmente… No pago por ellos. Sin embargo, y por contrario a mi condición, nací en las afueras de Lunargenta, cerca de la mar. ¿Y qué hay de vos?

El hombre en la otra mesa, mientras tanto, no cesaba de comer, y de hacer ruido y de… Eructar. Alcé una ceja mirándolo y levanté la voz, que resonó en gran parte del comedor, casi vacío. – ¿Podrías hacer el favor de ser un poquito menos cerdo? Por todos los demonios, parece que no hayas comido en semanas, y que nunca hubieses aprendido a comer.

No es que me diese asco, ni desconociese ese tipo de comportamientos pero, para mí, era tarde. Y terminaría dándome dolor de cabeza. Mie expresión era algo dura, fría quizás, cerré los ojos y suspiré. Cuando los abrí, volvía a estar como antes, esperando la respuesta de Curgo.

----
*Bota: es un utensilio para beber, se cuelga y conserva la temperatura, como una cantimplora de cuero antigua.
PD: killiaaaaaaan xD no te tomes a mal la reacción de eb >.< no sabía bien cómo reaccionar.



“Si tú lo quieres volveré a ser un angel otra vez, otra vez… viviré. De los infiernos surgiré, como el alma que cayó y que ahora vuelve a renacer por ti…”

Lista de tareas.
Ficha de Personaje.
Habilidades.



.
Ébano
Admin
avatar
Cantidad de envíos : : 1328
Nivel de PJ : : 3
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Sáb Jun 13 2015, 18:20

En cuanto vi lo que había pedido la joven ya supe que no le iba a gustar, seguramente haya pedido una bebida fuerte y le han traído la especialidad de la casa, que contiene heces de serpiente, entre una exquisita selección de hierbas. Pero no iba a ser tan descortés de decírselo. A fin de cuentas ya la había probado. Solamente sonreí mientras veía su cara de disgusto al beber.

- Curgo. Un placer… Puede llamarme Ébano - dijo amistosamente.

-Encantada de conocerla, señorita Ébano – me había tendido la mano, de modo que yo respondí de la misma manera. Cuando le vi la sonrisa, tan bella y delicada, creía ser un afortunado. Ni mucho menos, en el instante que vi unos colmillos excesivamente grandes y afilados abrí los ojos y fruncí las cejas, apreté los dientes. A veces odiaba ser tan expresivo con la cara. La chica se mostraba sensual, pero a la vez parecía con esa sonrisa parecía querer marcar territorio.

“¿Será lo que creo que es?” – pensé para mis adentros . Desde luego, los tiempos habían cambiado en Lunargenta. Las damiselas de hoy en día lo mismo te acababan chupando la polla que la sangre, y lo segundo no era algo muy agradable.

Después de escuchar su historia, poco esclarecedora, estaba claro que la mujer ocultaba las cosas. Aunque tampoco tenía motivos para contarme su vida y no parecía una cualquiera. Me propuse contarle una versión particular de mi historia.

-Pues yo soy un hombre de bien en esta maravillosa ciudad que… – dije con tono marcadamente sarcástico. No pude contar mucho más porque enseguida giró la cabeza hacia un hombre en una mesa situada justo a mi espalda y alzó la voz para llamarle la atención. Los gruñidos y los eructos era el pan nuestro de cada día en las tabernas. Rápidamente me giré para ver quién era el hombre.

Me llevé una sorpresa mayúscula al girarme

-¡Coño. Si es el grandullón! – le grité soltando una carcajada mientras veía al hombre comer como si fuese un animal. Lo había conocido unas noches atrás en los callejones del barrio del mercado. No pude ni acabar el chiste porque enseguida vi entrar por la puerta a dos hombres de 1 metro ochenta, con sombrero, capa y espada. Mi cara cambió a asustado, un susto aún mayor que cuando vi los colmillos de la mujer..

-Oh, dios – murmuré y acto seguido me giré hacia la mesa, agachando la cabeza y tratando de pasar desapercibido.

Ya era tarde. Sentía los pasos de los dos hombres venir hacia mí, me habían visto cuando saludé al grandullón. Al poco ya sentí su respiración en la nuca.

-De esta no te libras, Curgo – dijo el más fuerte de ellos – te vamos a destripar a ti y a tu nueva putilla – y miraron a Ébano con cara de pocos amigos.

Suspiré nervioso, y aún sentado en la silla me giré y les miré a la cara haciéndoles una señal de tranquilidad con cara de asustado– vamos caballeros, no sean violentos. Le devolveré a Osopardo lo que le debo. Además hay damas y niños delante. - No podía evitar asustarme. Siempre fui un hombre cobarde y encima acostumbrado a tirar la piedra y esconder el brazo.

(OFF: Killian, hice como que te conocía por el otro rol en el que estamos. Era un poco raro no conocerte en ninguno de los dos xD. Pero si no lo cambio)
Curgo
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 161
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Killian el Sáb Jun 13 2015, 19:41

Off: No hay problema Curgo xD

On:

De pronto me vi interrumpido por el grito de una señorita que me increpó por mi forma de comer. Le miré con seriedad. No estaba de humor para que me molestaran tan temprano, pero supongo que tenía razón.

- Killian lo siente.

Dije con la boca llena. Tragué y me limpié las manos con un pañuelo de cuero, algo muy sencillo. Continué con mi comida sin hacer ruido y en paz. Pero mi mirada se posó en el hombre que acompañaba a la dama. ¿Que ese no era Curgo? Ese Curgo parecía ser igual de bueno que yo para meterse en problemas, pues dos problemas de un metro ochenta y armados hasta los dientes se dirigieron hacia su mesa. Parecían tener un asunto pendiente, pero en cuanto Curgo mencionó a un tal Osopardo, no pude evitar poner especial atención a la situación.

Según las malas lenguas de las tabernas, Osopardo era un mafioso en la ciudad, que tiene la fama de torturar y descuartizar a aquellos que le deben dinero. Lo tenía en la mente desde hace un tiempo, y tal vez ésta sería mi oportunidad de llegar hacia él y cortar con sus redes criminales para limpiar las calles de matones como los presentes.

Me levanté de mi mesa con una expresión seria en el rostro y me dirigí hacia los extraños.

- Hey, ustedes. ¿Son hombres de Osopardo?

- Y a ti qué mierda te importa. ¿Acaso eres guardaespaldas de éste pobre infeliz?

- No, pero a Killian le interesaría mucho tener una entrevista con tu jefe.

- Hehehehe... payaso.

De pronto uno de ellos me propinó un golpe en la cara, que me dejó con la nariz sangrando. Oh no, eso no se lo iba a dejar pasar. Apreté mi puño y demostré mi fuerza de berserker al propinarle otro puñetazo que lo tiró contra una mesa cercana, rompiéndola en varios pedazos.

El otro desenvainó dos cimitarras, listo para destriparnos a todos. Y yo que pensaba que iba al menos a poder comerme mi desayuno en paz.
Killian
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 268
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Leiden el Dom Jun 14 2015, 15:38

Off:

1- Permiso, justo quedaba un lugar, es mi primera vez así que espero hacerlo bien y gusto de ustedes, pero los errores estarán seguramente.  
2- Curgo, no lo tomes a mal ni nada por el estilo pero no me quedo claro lo de las tabernas, si estas estaban cerradas ¿Como accedieron a una?
3- En caso de estar mal algo avisen para modificar o de ser necesario procedo a borrarlo.

On:

En mi allegado a la ciudad, un poco cansado del largo viaje, tal vez también deprimido por perder aquella mula, solo me adentré lo mas que pude, claro está, no pasaba desapercibido pues no era conocido allí. Miradas desconfiadas se estrellaban hacia mi persona, en tanto cuanto pude solo continué caminando lentamente, ofreciendo un rostro serio que observaba pausadamente cada movimiento.

Inmediatamente se acerca aquel buen señor, quien me diera de beber agua. -Un consejo, dentro de la ciudad guarda tu hacha si no quieres llamar la atención de los demás o, por lo menos serás uno mas para los guardias. Expresó en un tono bajo.

-Gracias por tan agraciada hospitalidad Señor, algún día vuestra amabilidad será recompenzada, sabed que serán con especias y enorme gratitud.

Proseguido, retoma la caminata tratando de buscar donde y que comer, pues hambriento y con buenas intenciones tal vez consiga que alguien se apiade ofreciendo al menos una pizca de pan, lo que fuere. Hambre y sin dinero que la pueda saciar, es una excelente combinación.

Entre paso y paso pensaba: ...Que mañana tan abrumadora, mi cara realmente parece la de un ebrio con horas extras sin dormir. Estoy despeinado, pero como habitualmente se me conocía, alguna buen alma andará por estos lares. De todas formas algún trabajo tendré que encontrar tarde o temprano..

Las personas murmuraban de algo que habría sucedido. Trate de evitarlos lo mas que pude hasta dar directo con la fachada de una taberna, en lo que con algo de duda ingresé al lugar. Al entrar quedé parado en la puerta, quizás pasmado al ver que alguien, propinaba un golpe a otra haciéndola caer encima de una mesa y partirla. Vaya problema se las tendrá con el dueño del lugar. Pero no mas de los que pudiera hacer aquel otro hombre empuñando esas dos armas.

Dada la situación solo atiné a observar, que mas hacer si desconocía el problema, bastante los que mi estomago me demandan y voy andar buscándome mas.
Leiden
Aprendiz
avatar
Cantidad de envíos : : 21
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Ébano el Dom Jun 14 2015, 17:49

Como pensaba, la picaresca y el atrevimiento del hombre se esfumaron cuando vio mis dientes. Aquello me hacía sentir en parte mal, por no poder ser una más del mundo dada mi condición vampírica, pero por otro lado… Había aprendido a apreciar estas reacciones y a sacar partido de ella

Killian lo siente.

Me giré hacia él mirándolo y asintiendo, agradeciendo que mínimamente pusiese cuidado. Yo sabía que era una taberna y que aquello era inevitable pero… Era tarde para mí, y me habían sacado de la cama.

–¡Coño. Si es el grandullón! – mi interlocutor se giró hacia el hombretón que yo había increpado e hizo ademán con las manos de saludarle, pero acto seguido palideció y volvió a sentarse – Oh, dios.

Me giré. Dos hombres bastante armados y con cara de malas pulgas se acercaban a zancadas grandes. Momentáneamente la taberna quedó en silencio, el mesonero estaba tras la barra, en la cocina y no se enteró de nada, y las pocas personas en todo el local cuchicheaban entre sí, dos grupos de dos y tres hombres respectivamente. Bebí largamente de mi vaso sin tornar mi rostro de ningún modo y alcé a una ceja cuando vi el tono que empleaban.

– De esta no te libras, Curgo te vamos a destripar a ti y a tu nueva putilla. – Dejé escapar una risa despectiva. No quería tenerla aquel día, solo alcohol y tranquilidad. Respiré hondo, sonoramente y muy despacio, haciendo ver mi creciente enfado. – Vamos caballeros, no sean violentos. Le devolveré a Osopardo lo que le debo. Además hay damas y niños delante.

Mi expresión de asombro se escapó en mi cara, así que aquel hombre de sonrisa pícara, y pretencioso les debía dinero… Osopardo era un nombre sonado, hasta yo había oído hablar de él, mencionado en ajustes de cuentas, y como peligroso prestamista.

Aquello se iba a poner feo, de un modo u otro. Los hombres no se iban a ir sin cobrar, y mi compañero no parecía querer pagarles, además… Estaba asustado, joder si lo estaba. Tampoco es que aquellos dos hombres inspirasen mucha confianza… Lo que no sabían es que al final se irían cobrando, sí, pero no precisamente una bolsa de aeros.

– Hey, ustedes. ¿Son hombres de Osopardo?

– Y a ti qué mierda te importa. ¿Acaso eres guardaespaldas de éste pobre infeliz?

– Lo que faltaba. – dije en voz alta. La tensión se palpaba en el ambiente. El hombretón se había levantado y había caminado hasta los hombres, pegados a la nuca de Curgo. Me miraron con desprecio por mi comentario, lo cual hizo crecer mis colmillos. Algo me decía, que ya no había vuelta atrás…

La puerta se abrió, en medio del tumulto. Un joven que aparentemente parecía mercenario por sus ropas y armas, rubio, entró desorientado y con tremendas ojeras. ¿Estaría con aquellos hombres…?

– No, pero a Killian le interesaría mucho tener una entrevista con tu jefe.

– Hehehehe... payaso.

El golpe me sacó de mis pensamientos que rondaban todavía al recién llegado. Había escuchado las palabras de los dos hombres y el puñetazo. Acto seguido, el tal Killian propinó otro golpe a su agresor que lo tumbó sobre una mesa, partiéndola, y el compañero sacó las cimitarras.

Salté hacia atrás de mi asiento y en un movimiento veloz desenfundé un cuchillo de mi muslo, abrí la boca y siseé a todos los allí presentes. La tensión se podía cortar con un cuchillo como quien corta mantequilla blanda. El recién llegado estaba en la puerta, paralizado, Curgo en su sitio, Killian enfadado, y el otro agresor y yo, otro tanto.

– Pues esta “putilla” no tiene ganas de que alteren su día. Y Osopardo se quedará sin dos valientes y educados hombres de no salir por la puerta tal y como han venido. – dije, con notable sarcasmo en mi voz. Uno de ellos comenzó a reírse de forma sarcástica, mientras el otro volvía del suelo, se levantó con una contusión en la rodilla y un corte en el brazo derecho, bajo el hombro, por la madera de la mesa. – ¡El de la puerta! Quieto. ¿Vienes con ellos? – alcé una ceja y lo apunté con el cuchillo, mientras sacaba otro, el que insertaba en los lazos del corpiño y trazaba una expresión completamente fría, salvaje. Había comido hacía dos días, pero ¿quién era yo para rechazar un plato tan fresco? – Todo el mundo se va a quedar quieto, y vosotros dos, vais a salir por la puerta a decirle a vuestro señor que Curgo os pagará en cuanto le sea posible, ya que este amable tabernero no quiere que le manchéis el suelo y rompáis más mobiliario. A menos que queráis… ¿Cómo decirlo? Servir a la sociedad, de otro modo. – dije, antes de sonreír enseñando los dientes. Con el tiempo había aprendido a disfrutar de una pelea, y si además había sangre… Ohhh delicioso.

A esas alturas, yo ya tenía los ojos rojos.

----
Off: Hola al recién entrado *^* tranquilo, sabemos que no te terminas de manejar en este tipo de rol, si te ves perdido, te aconsejo la escuela de rol. ^^ espero que os guste, cualquier cosa me decís y edito.



“Si tú lo quieres volveré a ser un angel otra vez, otra vez… viviré. De los infiernos surgiré, como el alma que cayó y que ahora vuelve a renacer por ti…”

Lista de tareas.
Ficha de Personaje.
Habilidades.



.
Ébano
Admin
avatar
Cantidad de envíos : : 1328
Nivel de PJ : : 3
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Dom Jun 14 2015, 22:52

Yo me encontraba atónito en mi silla con cara de sorprendido mientras veía la trifulca. Primero Killian le había partido la nariz a un hombre. Y mi compañera de mesa, que evidentemente no era tan violenta como el grandullón, había terminado por callar a los agresores.

El hombre de las dos cimitarras guardó las espadas rápidamente, consciente de que las amenazas de Ébano no iban en broma. Rápidamente, cogió a su malherido compañero tras los golpes de Killian, por el hombro izquierdo y sin mediar palabra comenzaron a salir por la puerta.

Fue entonces cuando me envalentoné y me levanté de la silla para increpar a mis agresores su ofensa.

-Ahahaha – sonreí a carcajada limpia. Acto seguido cambié a tono serio y les señalé con mi dedo índice mientras evacuaban la taberna, ambos se giraron. Ahora eran ellos los asustados. – Ay como os vuelva a ver por aquí… – Y pateé un trozo de madera roto de una forma más teatral que fuerte, con el fin de mostrar mi “valentía”, ahora que todo se había acabado – la próxima vez no les diré a mis amigos que se corten – cosa que era mentira y nunca había dicho, aunque… a fin de cuentas. ¿No era un pícaro?

Ébano había increpado a un hombre rubio que se había quedado en la puerta quieto, pero no tenía pinta de ser uno de los matones de Osopardo. También tuve unas palabras para él ante las sospechas de la vampiresa, que lo señalaba con el cuchillo.

-Si eres parte de ellos, ya sabes donde está la puerta. Si no, sed bienvenido.

El tabernero estaba acongojado y con pocas ganas de quejarse por el caos y su mesa rota. Siempre fue un hombre comedido y no dijo nada tampoco esta vez. Y menos después de ver las caras de pocos amigos de Ébano y Killian. La gente empezó a dispersarse y a continuar con lo suyo. Las peleas en las tabernas estaban siempre a la orden del día. Y yo, desgraciadamente. Siempre encontraba la manera de meterme en algunas.

A continuación me giré y bebí un trago largo de hidromiel, que aún no había probado. Respiré hondo y a continuación me dirigí a Ébano y Killian.

-Creo que os debo una explicación a ambos – dije seriamente y con voz de resignación – El tal Osopardo es uno de los mayores prestamistas y traficantes de la ciudad. Un mafioso de alta alcurnia, del que he necesitado… unos pocos de aeros. Controla el tráfico de sustancias ilegales en el puerto y los distribuye por la ciudad. Incluso se cree que trabaja en las sombras para la familia real.

Volví a beber otro trago. Hablé de nuevo a ambos, pero esta vez mirando a Killian, me había percatado que había preguntado por él. El musculitos era un hombre fuerte. Si podía cargarse a aquel mafioso sería mejor para la ciudad, pero sobretodo para mí.

-Me pareció verte interesado en encontrarle. ¿Tienes cuentas pendientes con él? Yo puedo encontrarle si así lo necesitas. Sólo tendría que mover unos hilos y veros al anochecer cerca del barrio viejo.

Luego miré a Ébano con el puño cerrado y de nuevo la mirada pícara y desafiante que me caracteriza.

-Venga animaos. Somos como los de los cuentos: La tía buena. El cachas. Y… el carismático e intelectual líder del equipo – dije señalándome y sonriendo.

Lo único que buscaba, en el fondo, era compañeros para deshacerme de aquel mal y mis problemas con Osopardo.
Curgo
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 161
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Killian el Lun Jun 15 2015, 20:44

La muchacha que me había increpado antes por mi desesperada forma de comer, no parecía humana. No parecía humana en lo absoluto. Sus ágiles movimientos, sus colmillos... ¡¿Sus colmillos?! Otra vampira, sin duda alguna. Mientras todo el alboroto se desenvolvía, yo no dejaba de mirarla a ella con el ceño fruncido. No me gustan nada las criaturas que se alimentan de la sangre de gente inocente. Había aprendido a tolerar mejor a las vampiras pero aún requería un tremendo esfuerzo de mi parte.

El rubio recién llegado no parecía tener las intenciones de intervenir en el embrollo, y era entendible. ¿Apenas entras a una taberna te topas con una vampira encabronada? Hay que ser muy valiente o muy estúpido como para meterse en una trifulca de esa naturaleza. Curgo por su lado, parecía completamente satisfecho por nuestra intervención. El tipo me caía bien, pero tenía que aprender a cerrar la boca de vez en cuando pues nadie se encontraba de humor tras lo sucedido.

- Osopardo es un nombre peligroso, Curgo. Pero tal vez no tan peligroso como la vampira que tienes de compañía. ¿Te gustan las de colmillos afilados, mi buen amigo? Killian te recomienda que tengas cuidado. A pesar de todo, pueden llegar a ser unos monstruos aterradores y extremadamente peligrosos.

Me dirigí hacia el tabernero y saqué mi bolsa de aeros.

- Disculpe a Killian por las molestias, mi buen señor. Esto debiera ser suficiente para que se compre otra mesa.

- Pues... no lo es. Aquí tienes para apenas comprarte una manzana en el mercado. ¿Qué me ves cara de idiota acaso?

Oh, demonios. Estaba muy pobre en esos días, y una gota se sudor me empezó a correr por la frente.

- Pues... ¿En ese caso estaría bien que Killian se lo pague más tarde? Tenga ésto, puede quedarse con mi arco y flechas como garantía de que Killian volverá.

Puse mis armas sobre la mesa, y el sorprendido tabernero asintió ante mi propuesta, y guardó mis armas para que cumpliera con mi palabra, cosa que por supuesto pensaba hacer. Me giré hacia Curgo y Ébano para seguir con nuestros asuntos.

- Pues si puedes llevar a Killian a Osopardo, te estaría tremendamente agradecido. Su red criminal ensucia las calles de Lunargenta, y por todo lo que es bueno, su trasero será pateado por mi bota.

Miré a Ébano con cara de pocos amigos.

- ¿Y tú qué?
Killian
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 268
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Leiden el Mar Jun 16 2015, 01:08

Continué mirando atentamente, sin mover un pelo. Sin que me diera tiempo a parpadear, una bella dama salto de su silla dejandose ver velozmente con un cuchillo en su mano y diciendo: – Pues esta “putilla” no tiene ganas de que alteren su día. Y Osopardo se quedará sin dos valientes y educados hombres de no salir por la puerta tal y como han venido. Esta señorita pasó de bella a bestia, en un instante. Exhibía ojos rojos y unos colmillos. Había visto cosas extrañas y escuchado historias extrañas, pero esto lo supera todo.

Aquel que había ido a parar en la mesa y romperla, se pone de pie con leves heridas. Pensaba, aquí empieza la pelea, espero sea rápido, pero a mi buena suerte aquella señorita vira su sarcástica mirada en mi dirección y alza su mano apuntándome con el cuchillo y, a viva voz pregunta: – ¡El de la puerta! Quieto. ¿Vienes con ellos? Tenia esas ganas de ver detrás mio, a lo mejor se refería a alguien mas, pero no.

Por lo tanto, envalentonado me aproximo a ella y, al tenerla frente a mi deslicé mis pies juntando talón con talón, doble el brazo izquierdo apoyando la palma sobre mi cintura, si, bien cerca al hacha de guerra en caso de requerirla, extendí el otro brazo quebrando la cintura y saludando a la dama, expresé: -¡Permiso caballeros!, ...saludos mi lady, me presento. Soy Ludovic Leiden, proveniente de una aldea nórdica, la cual dejó de existir. Ahora bien, como es de esperarse tal desconfianza en mi recién llegada a la ciudad, es comprensible. Pero os excuso a todos vosotros presentes, he aquí un hombre de palabra, lealtad y justo. Realmente, solo busco algo de comer y donde pasaré esta noche, debo recuperar fuerzas, mal me pese la cuestión es que carezco dinero.

Mientras saludaba a la señorita, que no me daba buena espina, me detuve a prestarles atención de reojo a los otros dos, no será que tratan así cualquiera fuere el que entrase a la taberna. El de dialecto algo tosco, si el mas alto, este parecía caerme en gracia, en menor medida seguía el pobre deudor, no mas que un vulgar charlatán. ¿Que se traerían todos aquí? ¿Que puede manifestar un desconocido en estas encrucijadas?. Mejor no juzgaré a nadie sin antes conocerlos.
Leiden
Aprendiz
avatar
Cantidad de envíos : : 21
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Ébano el Mar Jun 16 2015, 16:04

He de decir que me sorprendió gratamente la facilidad con la que aquellos dos matones se largaron por la puerta. Tal vez por la expectativa de que ruido de la pelea alertase a los guardias, o por temor a acabar peor de lo que pensaban, o por temor a mis dientes. Qué sé yo. Pero se fueron envueltos en toda una retahíla prepotente de Curgo, con cara de pocos amigos, como suele decirse, con el rabo entre las piernas. Sin embargo, quien no me quitaba el ojo de encima era Killian, o más bien, el ceño de encima, pues me observaba, no muy animado precisamente. – Si eres parte de ellos, ya sabes dónde está la puerta. Si no, sed bienvenido. – voceaba Curgo.

Negué con la cabeza lentamente mientras volvía a sentarme, alejada de la mesa. Guardé mis armas en su lugar correspondiente, la abrazadera en mis muslos y observé mi vaso, bebiendo pequeños tragos, pensativa mientras trataba de calmar mis instintos. Sombría.

– Creo que os debo una explicación a ambos. El tal Osopardo es uno de los mayores prestamistas y traficantes de la ciudad. Un mafioso de alta alcurnia, del que he necesitado… unos pocos de aeros. Controla el tráfico de sustancias ilegales en el puerto y los distribuye por la ciudad. Incluso se cree que trabaja en las sombras para la familia real.


Lo miré lentamente, seria. A decir verdad, poco me importaba. Solo quería disfrutar de un rato tranquilo junto al fuego, con un trago y alguna charla sin sentido, intimidatoria quizás. Porque a esas alturas de mi vida, la idea de una charla amena, confiada me era ya tan lejano como el hecho de exponerme al sol. Suspiré para mis adentros, pensando en la reacción del elfo de anoche, yéndose sin siquiera mentar su nombre, ni trato agradable. Mientras Curgo parloteaba, el joven rubio de la puerta se trasladó hasta la posición donde nos encontrábamos.

– ¡Permiso caballeros! ,... Saludos mi lady, me presento. Soy Ludovic Leiden, proveniente de una aldea nórdica, la cual dejó de existir. Ahora bien, como es de esperarse tal desconfianza en mí recién llegada a la ciudad, es comprensible. Pero os excuso a todos vosotros presentes, he aquí un hombre de palabra, lealtad y justo. Realmente, solo busco algo de comer y donde pasaré esta noche, debo recuperar fuerzas, mal me pese la cuestión es que carezco dinero.

Iba a contestar, pero la voz de Killian resonaba, alta y clara. – Osopardo es un nombre peligroso, Curgo. Pero tal vez no tan peligroso como la vampira que tienes de compañía. ¿Te gustan las de colmillos afilados, mi buen amigo? Killian te recomienda que tengas cuidado. A pesar de todo, pueden llegar a ser unos monstruos aterradores y extremadamente peligrosos.

El fornido y por su olor, humano, se volvió al tabernero, dejando la palabra en el aire, con Curgo, que parecía seguir con sus títeres en su cabeza. Todo había retomado su ritmo, a nadie parecía importarle nada, y por supuesto, a la gran mayoría de individuos de este mundo parecía importarle una soberana mierda qué palabras sobre vampiros salían por sus bocas. Eché el aire con desdén. Había permanecido callada e inmóvil todo el tiempo, pero las palabras de Curgo atrajeron una mirada fría de mis ojos, que retomaron su color natural.

– Venga animaos. Somos como los de los cuentos: La tía buena. El cachas. Y… el carismático e intelectual líder del equipo.
– Dejé escapar el aire con desdén ante aquello. Junto a las palabras del tal Killian, era lo último que me faltaba por oír aquella noche. Demasiados desaires, faltas a mi persona y prejuicios hacia lo que yo era. Encima, el elfo de la noche anterior se había largado así, sin más. Estaba harta, estaba dolida y me molestaba estarlo. Pero lo que más me molestaba era ver cómo me esforzaba por encajar en un mundo que ni siquiera me quería en él.

– Me pareció verte interesado en encontrarle. ¿Tienes cuentas pendientes con él? Yo puedo encontrarle si así lo necesitas. Sólo tendría que mover unos hilos y veros al anochecer cerca del barrio viejo. –  dijo Curgo de nuevo a Killian, que se volvió de donde estaba, tratando de negociar con el tabernero, escuchando la propuesta de su conocido probablemente y con ganas de contestar, dada su premura. Parecía que tanto el recién llegado como yo éramos dos sombras, dos volutas de humo que todo el mundo siente pero a las que nadie prestaba atención.

Tal vez era solo un juicio despechado, pero en ese momento lo sentía así.

– Pues si puedes llevar a Killian a Osopardo, te estaría tremendamente agradecido. Su red criminal ensucia las calles de Lunargenta, y por todo lo que es bueno, su trasero será pateado por mi bota.


– ¿Y tú qué? – giré la cabeza hacia él lentamente. Me levanté de la mesa frotando mis manos en sí mismas, separadas, como frotando los dedos con las palmas, a ambos lados de mi cuerpo. Alcé las cejas y asentí levemente mirando en derredor. – Lo siento, Killian. En ocasiones los monstruos como yo, peligrosos y aterradores no somos bien recibidos, por mucho que tratemos de encajar. Al fin y al cabo parece que solo somos un tipo más de mujer, ya sabes, si te gustan “las de colmillos afilados”, amigo. – dije, citando a la vez sus palabras.

Me volví hacia el muchacho rubio, alcé una mano para rozar suavemente su cuello hasta su mejilla; a continuación dije ofendida y con sarcasmo. – Un placer, Ludovic, yo soy Ébano, el terror de la… Mañana, si no recuerdo mal. Ten cuidado, transmito enfermedades y tiendo a devorar niños e inocentes. Bah… Mira, no te preocupes. Tengo una habitación arriba, comida, bebida y cama. Mientras no me molestes mientras duermo hasta el atardecer, puedes compartirla conmigo si lo deseas.

No era muy prudente por mi parte, pero a esas alturas poco me importaba y además había dejado claro que pobre del que intentase atacarme. Miré a los demás, uno a uno, a los ojos. – Caballeros. Un… Placer, me gustaría decir. – terminé, con intenciones de salir nuevamente del salón.

--------
Off: reitero, no toméis como personal la reacción de eb xD es muy sentida. Y está cansada de que todos la tomen por un ser sin corazón. Proseguid como queráis, cualquier cosa me decís, y edito



“Si tú lo quieres volveré a ser un angel otra vez, otra vez… viviré. De los infiernos surgiré, como el alma que cayó y que ahora vuelve a renacer por ti…”

Lista de tareas.
Ficha de Personaje.
Habilidades.



.
Ébano
Admin
avatar
Cantidad de envíos : : 1328
Nivel de PJ : : 3
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Mar Jun 16 2015, 17:50

Tras mi chiste sobre tías buenas y cachas empezaba a venirme arriba y a encontrarme en éxtasis tras mi explicación sentida sobre Osopardo. Era un hombre de personalidad bastante cambiante y el sudor del cuerpo tras la amenaza de los hombres se había convertido en euforia.

Además había llegado un nuevo invitado a la taberna, que había venido hasta mi grupo y se presentaba como Ludovic Leiden, no le hice mucho caso, el joven estaba hablando con Ébano, que algo le estaba diciendo aunque no hacía caso a la conversación. El tal Leiden tanta cara de empanado y de no saber dónde se había metido que lo agarré por los hombros en señal de amistad y le dije.

-Bienvenido a Lunargenta, ciudad de desencuentros, bestias, y mujeres fatales. ¿Decís ser un hombre justo? Pues lamento deciros que, en esta ciudad, no hay justicia– le dije amistosamente y con una sonrisa en la boca, mientras con la otra mano sujetaba mi jarra de hidromiel y daba un fuerte trago, empezaba a estar algo “contento” - ¡tabernero, una pinta para este buen hombre, pago yo!

Y lo solté. Me enfrasqué a hablar con los diversos borrachos de la taberna, entre improperios y risas varias sobre el incidente, mientras Killian le dejaba su arco y sus flechas al tabernero.

Al volver Killian de pagar en la barra la mesa que había roto, yo ya estaba algo piripi tras haberme tragado lo que me quedaba de jarra de un trago.

– Pues si puedes llevar a Killian a Osopardo, te estaría tremendamente agradecido. Su red criminal ensucia las calles de Lunargenta, y por todo lo que es bueno, su trasero será pateado por mi bota.

-¿Osopardo? Ese capullo se acojonará cuando sepa que un elefante de dos metros va a por él. Sí. Podemos encontrarlo fácilmente, luego te cuento. – y le guiñé el ojo a Killian. Mientras iba a por otra pinta.

Pero a Killian parecía no gustarle las vampiresas y discutía con Ébano. Que parecía ser la única que no disfrutaba de la fiesta, desde la barra vi su cara de frustración y sus conversaciones con mala cara con el musculitos y también con Leiden. La vi enfadada y dirigiéndose de nuevo hacia las escaleras que llevaban al piso superior. No pensaba decirle nada. Pero mi cara cambió a arrepentimiento pues en el fondo, había sido ella en gran medida la que había devuelto la tranquilidad al lugar y unos de los que me había salvado el cuello, y no veía justo que se marchase sin poder decirle nada. Me volví caminando mientras la vampiresa iba de espaldas hacia las escaleras. Miré a Killian y le hice un gesto con la mano pidiéndole tranquilidad.

-¿Qué le has dicho, bestia? Menuda delicadeza gastas - le susurré chistosamente y riéndome al pasar a su lado, pero seguía de brazos cruzado. Luego me dirigí a Ébano, que ya alcanzaba las escaleras.

-Hey, Ébano. Yo también tengo prejuicios sobre los vampiros, – le dije con una mirada sincera, pícara y directa – pero sé apreciar a las personas nobles de buen corazón. Brindo por ellas, y por lo tanto brindo por ti. Si necesitas algo, no dudes en pedírmelo. – bebí un trago de mi nueva pinta mientras las gentes del bar se envalentonaban por mi charlatanería barata. Me giré hacia ellos y sonreí. Luego me giré hacia Ébano de nuevo – Y gracias por tu ayuda – dije más personalmente, le guiñé un ojo y  levanté mi jarra en señal de agradecimiento y me fui a sentar a una mesa. Por si el musculitos o Leiden querían seguir tomando algo conmigo.

Y es que a ojos externos podía parecer en ocasiones gracioso o burlón con la gente, pero era plenamente sincero y amigo de quienes me ayudaban.
Curgo
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 161
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Killian el Miér Jun 17 2015, 00:09

Off: Pobre Eba me dio penita xDDDD

On:

Todo se había calmado. Un chico rubio se había presentado ante nosotros, y al ver sus modales caballerescos, me despertó de inmediato una sensación de admiración hacia su persona, pues siempre he querido ser en parte como uno de esos paladines de la alta corte que luchan por el bien y mantienen al reino a salvo de toda clase de amenazas. Aquellos hombres que se forjan nombres de leyenda y trascienden por el resto de la eternidad... aquel era un sueño demasiado lejano para mí, aunque no por ello inalcanzable.

La vampira pareció ofenderse de mis palabras. Francamente me esperaba que me atacase pero en vez de eso fue tan groseramente sarcástica que incluso un tarado como yo entendió el mensaje. Me hizo sentir mal conmigo mismo la muy cabrona, pero ya me estaba cansando de complacer siempre a todo el mundo. Si alguien se merece una dosis de mi mal humor por haberme interrumpido mis alimentos, esa persona debía ser un vampiro o cualquier bestia de naturaleza maligna. A mí no me engañan esos discursitos de igualdad racial. Somos aperitivos para ellos, y nadie había logrado demostrarme lo contrario de momento.

- Un placer digo yo también. Intimidar a simples humanos debe ser una tarea sencilla para ti. Que pases "buena noche".

Dije entonando el "buena noche" para dejar en claro que la noche para los vampiros es el día para los humanos. Fue lo más "insultante" que se me ocurrió y le bufé con los dientes, como queriendo decir "mira, yo también puedo morder".

En seguida Curgo comenzó a bromear conmigo sobre mi comportamiento. La verdad es que tenía razón, pero entre las heridas que estaban sanando, la pobreza, las peleas recurrentes, la interrupción de mi comida, y por supuesto el hecho de que fueron vampiros quienes destruyeron a toda mi familia y todo mi clan, algo de recelo se me salía hacia los de su raza y para mí era inconcebible que no agradeciera el gesto de no empezar inmediatamente a pelear apenas me entero de que alguien es un vampiro.

Curgo fue a agradecerle su ayuda, y yo me encogí de hombros. Él era todo un caballero, pero sospeché por su mirada lasciva que en realidad no estaba interesado en agradecer el gesto de ayuda de la muchacha, sino más bien en el agujero entre sus piernas. Me volví a sentar en la mesa (trayendo mi plato de comida) para seguir hablando con Curgo. Me interesaba lo que me tuviera que decir sobre el Osopardo. Dirigí mi mirada hacia el recién venido y le asentí con la cabeza en señal de respeto.

- Lunargenta es una ciudad llena de hombres y mujeres malvados. Pero si eres un caballero como Killian cree, o bien un aventurero inexperto y entusiasta, ciertamente te doy la más cordial de las bienvenidas, Ludovic. Haría un salud por ti, pero no bebo alcohol. Destruye el cuerpo y lo entorpece en combate.

Saqué una pieza de cerdo de mi plato y empecé a masticarlo con bestialidad. Los pedazos y el jugo saltaban por doquier.

- Osopardo, Curgo. Háblale a Killian de él, por favor.

Le dije con la boca llena.
Killian
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 268
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Leiden el Miér Jun 17 2015, 15:09

Luego de presentarme ante la dama, esta levantó su mano rozando suavemente mi cuello, acto seguido, dijo – Un placer, Ludovic, yo soy Ébano, el terror de la… Mañana, si no recuerdo mal. Ten cuidado, transmito enfermedades y tiendo a devorar niños e inocentes. Bah… Mira, no te preocupes. Tengo una habitación arriba, comida, bebida y cama. Mientras no me molestes mientras duermo hasta el atardecer, puedes compartirla conmigo si lo deseas. Claro, un poco ofendida y con un toque especial de puro sarcasmo.

Efectivamente no terminaba de convencerme, mas allá de que tal señorita fuere considerada conmigo. Pensaba: ...que oferta tan tentadora, inigualable, pero debo estar fuera de mis cabales para aceptarla, dormir con esa criatura, ...¿Y, si se despierta su verdadero aspecto durante duermo?

Ella miró a los demás, uno a uno, a los ojos y expresó – Caballeros. Un… Placer, me gustaría decir.

Espere, con todo respeto mi lady, Ludovic ese es mi nombre, por el cual solo me llamaban mis padres. Favor llamarme Leiden. Sois generosa de vuestra parte, pero debo rechazar esa oferta, que tan tentadora resultaría para los dioses, pero en lo que a mi concierne debo respetar su espacio y privacidad como una dama. No lo tome a mal, pues no quiero invadir su espacio. Además no puedo escabullirme así sin mas, sin antes conocer a sus acompañantes. Mas allá de todo recalco, a sido un placer conocerla y no dude en acudir a mi en caso de requerirlo. dije lo mas cordial posible.

Aquellos otros dos hombres aún aguardaban ante el infortunio, a la taberna volvía la calma. El charlatán se aproxima y me toma de los hombros diciendo: -Bienvenido a Lunargenta, ciudad de desencuentros, bestias, y mujeres fatales. ¿Decís ser un hombre justo? Pues lamento deciros que, en esta ciudad, no hay justicia– le dije amistosamente y con una sonrisa en la boca, mientras con la otra mano sujetaba mi jarra de hidromiel y daba un fuerte trago, empezaba a estar algo “contento” - ¡tabernero, una pinta para este buen hombre, pago yo!

Acepte el trago del tal Curgo, mientras veía partir a la dama, parecía llevarse algo de mi, como si sentirme apenado por descortés al rechazar su invitación era poco.

En tanto el de notable volumen físico suelta una palabras, - Lunargenta es una ciudad llena de hombres y mujeres malvados. Pero si eres un caballero como Killian cree, o bien un aventurero inexperto y entusiasta, ciertamente te doy la más cordial de las bienvenidas, Ludovic. Haría un salud por ti, pero no bebo alcohol. Destruye el cuerpo y lo entorpece en combate.

- Buen consejo Killian, un placer conoceros. Serías tan amable de dirigirte hacia mi como Leiden, pues me trae malos recuerdos mi nombre, gracias.

- Disculpen muchachos, permiso, tomaré asiento. dije, tratando de no pasar por atrevido.

Killian comía delante mio y, no resistí. ¿Permitirías servirme tan suculenta comida? Como ya he dicho no poseo dinero en este momento, cuando lo tenga os recompensaré con el favor
Leiden
Aprendiz
avatar
Cantidad de envíos : : 21
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Vie Jun 19 2015, 22:01

OFF1: Me mandó un mensaje Ébano que salía del tema. La hemos asustado con nuestras reacciones brutas xD. Así que por orden de turnos continuo yo. A ver si podemos generar bastantes mensajes, al menos los suficientes como para que nos den exp xD.

OFF2: Me voy unos días, el lunes noche/martes por la tarde,hora de España, volveré a responder.

-----------------------------------

Ébano se fue sin contestar a nadie, pasando de mis alabanzas y piropos que probablemente sonasen muy falsos. Tampoco me preocupé demasiado, "será por mujeres en el mundo". Pensé. Sin más, Leiden y Killian se sentaron en la mesa en la que me encontraba. Parecían dispuestos a llegar hasta el final con el tema de Osopardo y a mí además me venía bien acabar con el dichoso prestamista. Estaba algo ebrio, pero creo que podía defenderme aún.

El pobre Leiden estaba muerto de hambre, miraba el plato de Killian cual mendigo a miga de pan. Parecía que no había comido algo bueno en semanas. Mientras que el musculoso, comía como un bestia. "Menudo equipo tenemos" - pensé.

-Escuchad - les dije mirando a ambos - el hombre que buscamos no lo encontraremos aquí ni a estas horas. Osopardo es... digamos un tipo astuto, y se oculta en el barrio cercano al puerto. Tengo un contacto que podría ayudarnos a encontrarlo. Y a partir de aquí, tengo una buena noticia y una mala.

Paré durante unos segundos, para beber un trago.

-La buena noticia es que trabaja en un burdel cercano al puerto.

Y me detuve de nuevo.

-La mala es que... no sé quién es exactamente el contacto. Los charlatanes de la ciudad me han comentado que en el burdel hay una trampilla que conecta con la guarida de Osopardo, pero nadie sabe dónde está con certeza, excepto una de las... cortesanas. Estará lleno de matones de Osopardo, así que habrá que actuar con discreción - enfaticé, mirando sobretodo a Killian, que tras su numerito en el bar ya me podía esperar cualquier cosa de él y tampoco quería acabar atravesado - Yo... frecuento el burdel, y los matones no sabrán a qué vamos o si somos simples clientes del local. Allí no empezarán una disputa para no levantar sospechas.

Tomé una servilleta y comencé a escribir e la dirección exacta del local y la hora, a la noche nada más ponerse el sol, lo escribí dos veces en la servilleta, la corté a la mitad y les cedí un trozo a cada uno.

-¿Y bien? ¿Qué os parece? Se aceptan sugerencias e ideas - concluí.

-------

OFF: Comentad vuestras impresiones, ideas u opiniones y cuando vuelva, ya lo retomamos desde allí, si es que se puede.
Curgo
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 161
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Killian el Dom Jun 21 2015, 02:01

- Leiden. Disculpa a Killian, ciertamente desconozco todo sobre modales caballerescos. ¡Aunque nunca es tarde para aprender! Bueno, mi padre decía que siempre Killian será un bruto pero me esfuerzo.

Dije ya algo más animado. Comer siempre me subía el ánimo, sin importar las circunstancias. El caballero miraba mi plato como si fuera a desfallecer del hambre y en seguida me pidió.

- ¡Faltaba más! ¡Claro que sí, come con confianza, hombre! ¡De todas formas es el segundo plato de Killian el día de hoy! ¡Tú pareces en los huesos, anda come, come!

Le dije mientras empujaba mi plato hacia él. Ante esa necesidad y esos modales, no podía negarle de mi comida. Sería totalmente reprochable de mi parte el hacerlo. En seguida Curgo nos explicó cómo estaba la situación con el tal Osopardo. Nos escribió la dirección y la hora en que deberíamos juntarnos con él si es que quería tener alguna chance de poder lidiar con él. Miré la servilleta con suma curiosidad. Tal parecer el burdel era uno de los lugares con más trapos sucios si te pones a pensar en dónde una pandilla criminal tendría su sede. Guardé el pedazo de servilleta en el bolsillo y miré a Curgo con honesto agradecimiento.

- Una cosa. ¿Podrías decirle a Killian cuántos hombres tiene Osopardo? Killian ha aprendido a no lidiar de forma tan directa con hombres de poder. Tú dices ser el inteligente del grupo. ¡Pues propone un plan!
Killian
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 268
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Leiden el Miér Jun 24 2015, 11:19

...La dama se iba a sus aposentos, ...estos dos hombres seguían hablando de al parecer, alguna persona no grata y, quizás tal vez con un precio por su cabeza. Era interesante tratar de saber mas, pues personas de esa índole y actitudes tienen que pagar un alto costo cuando sus fechorías acaban.

Pero mas me pese, ...aún mis entrañas seguían dolorosa y melancólicamente sonando cual mujer llorando desconsoladamente a su hijo fallecido.

A buenas nuevas, Killian inmediatamente dice: - ¡Faltaba más! ¡Claro que sí, come con confianza, hombre! ¡De todas formas es el segundo plato de Killian el día de hoy! ¡Tú pareces en los huesos, anda come, come!

Arrimo el plato hacia mi y, mientras una sonrisa, de las pocas veces que lo hacia, se me iba apoderando, Ohh, gracias humilde señor, -Manifesté a son de la acción

Acomodarme en la silla, a aquella mesa, y sentir alivio en el cuerpo al dar ese primer bocado a tan suculenta comida, es algo muy satisfactorio. Mas me pese mis modales, estos inculcados de mi madre, terminó saliendo a flote la burda sangre nórdica que llevo en las venas, ya que sin terminar de deglutir lo que esta en mi boca, expresé: -Esto esta grandioso, gracias de nuevo. Y muchachos, ya tienen mi hacha a sus servicios, estoy en deuda con ustedes.

Seguí escuchando la conversación tan intrigado como entusiasmado. Luego de terminar de comer, asentí con la cabeza a Killian, a razón de volver a agradecerle, sin escatimar demasiado me levanté y dije: -Señor Curgo, al parecer según lo que escuché a menas de la conversación, irán tras ese que se hace llamar Osopardo y, si han de emprender rumbo al burdel que dices, os ayudaría sin problema. Solo una cosa, has dicho que no lo encontraremos a estas horas, a saber que, es un burdel, pues mejor para mi así descanso un poco y, por tanto nos encontramos en la noche, si a bien les parece. Estaré aquí, búsquenme.

Vire sobre mi espalda, directo al tabernero, a quien le consulté: -¿Sería mucho conseguir habitación aquí?, No poseo dinero, pero soy hombre de palabra, si esto aquí aún tiene valor, encarecidamente os pido que acepte cordial solicitud

-No hay lugar en este momento, sepa entender usted, dijo: El tabernero, al parecer, sonaba sincero.

-Gracias de todos modos, -respondi

En que lió me he metido, fue lo primero en mi cabeza. Ahora no tengo otra opción que retomar la oferta de aquella señorita, ir a molestarla, tal vez salga furiosa. En fin, no tengo nada que perder, así que veré la mejor manera de no ofenderla, o al menos no hacerla enojar tanto. Estas son decisiones que uno a veces quiere replantearse.

Dirigiendo hace donde descansa la señorita, les dije: -Permiso señores, realmente he sido agraciado con vuestra compañía, ahora debo retirarme. Ya saben han de encontrarme aquí

Off: He continuado, pues me pareció que Ebano se había quedado sin libreto por eso no contestaba y, como seguía ella quede esperando y, esperando. A saber que hay un orden y ciclo para contestar. Cualquiera fuere el caso, de faltar u omitir algún aspecto en virtud de normas, reglas o, así también en el mismo texto recién expresado debo cambiar o hacer caso omiso a algo, favor manden un mensaje privado y lo efectúo. Por otro lado si falta a las primeras cuestiones planteadas, solo solicito encarecidamente a algún Administrador o similar, que borre el mismo si ya no tuviera esa opción. Saludos y veremos como sigue esto, pues recién se puso interesante.
Leiden
Aprendiz
avatar
Cantidad de envíos : : 21
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Miér Jun 24 2015, 16:43

Killian estaba ansioso esperando a qué le dijera cuántos hombres había en el local. Lo cierto es que no tenía ni idea, pero dije un número al azar.

- No lo sé, tal vez veinte o treinta hombres

También me preguntó si teníamos un plan, pero lo cierto es que no tenía nada pensado.

- Si acaso, improvisaremos - le dije - pero sobretodo, hay que tratar de ser silencioso y discreto.

Por su parte, Leiden, tras comer como si no tuviera un mañana, parecía contento y dispuesto a ayudarnos en nuestra ardua empresa por aquel sencillo plato de comida que le había regalado Killian. Desde luego es un mercenario bastante barato, y por su palabrería, todo un caballero y galán que seguramente nos vendría bien, para quedar bien. Tras ofrecer su ayuda Leiden se levantó y se fue a sus aposentos, pues estaba totalmente agotado.

-Creo que yo me voy marchando también - le dije a Killian gustosamente - Ha sido un placer, amigo. Nos vemos allí

----------------------------------------------------------------------------------------

OFF: No te preocupes Leiden, es que por orden tu ibas detrás de Killian. Ahora pongo un tema en el que continuamos todos, y meto un hueco libre por si quiere incorporarse alguien.

Os veo continuando la historia en este mensaje, el orden de quién postee primero de los dos es indiferente, así que si lo ves tú primero postea Leiden, sólo que luego hay que mantener el orden, si contestas después de mí, irás siempre después de mí, y así sucesivamente ;).

La historia contínua en la siguiente dirección:

http://aerandir.foroes.org/t5795-en-el-cubil-del-oso-interp-libre-curgokilianleiden0-1#54458
Curgo
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 161
Nivel de PJ : : 0
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las mañanas aburridas (Libre, 3/3) - [CERRADO]

Mensaje  Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.