Cronicas del Señor de las Cumbres Heladas - Parte I [Privado][Interactivo]

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Cronicas del Señor de las Cumbres Heladas - Parte I [Privado][Interactivo]

Mensaje  Alpheus el Vie Jun 19 2015, 20:55

- De nuevo aqui, majestuosa ciudad - susurro para si mismo una identidad mas bajo la proteccion de los muros masivos en donde la realeza consumia sus dias en la monotonia urbana y el escandalo, cuyas presencias estaban en el entorno de toda la ciudad, inevitablemente, en cada momento del dia.

Comparado con el pueblo en el que nacio Aplheus, pues el se encontraba en la entrada de la gran citadela - junto a otros miles de corazones que latian o eran conducidos por el ultimo camino -, la ciudad parecia no tener entender nada de lo que significarian limites. Era exactamente la comparacion entre un enano y un dragon gigantesco.

La vida era un concepto muy complejo, a decir la verdad; sin embargo, las preguntas formadas alrededor de este concepto no encontraron respuestas en ninguna de las mentes mas brillantes de la humanidad.

Estas preguntas no eran ajenas nisiquiera para Alpheus, cuyo sentido en la vida fue claramente representado por sus maestros de la academia de Alquimistas. En su mente surgian amenudo preguntas como :''¿Que sentido tiene la vida?'', o ''¿Que pasa despues de la muerte?''. Y no, no eran pensamientos que se van y vienen, movidos por otras preocupaciones del ser humano, tal y como es movida una pluma de las suaves rafagas de viento otoñal. Los maestros le presentaron el sentido de la vida, del punto de vista de un mago : debes llegar a ser uno de Los 7 Magos o morir en el intento.

- Pero si la vida se resume solo a tener un punto limite y despues salir de la escena ... ¿Por que el mundo se esfuerza tanto en llegar a cumplir sus ambiciones? - se pregunto el a si mismo, en su mente, mientras andaba por las plazas aglomeradas de Lunargenta.

Alpheus suspiro, llegando por el centro de la ciudad, en la plaza principal, mirandose las muecas de uno ú otro que le captaban la atencion : para el, esa mirada tan cansada, aburrida y desinteresada de aquellos individuos simples era la razon principal por la que el mago consideraba que toda ciudad - indiferentemente cual -, tiene algo en comun, aparte de las murallas grandes y las guardias imponentes : todas las ciudades estaban llenas de escandalo, alboroto y aglomeracion.

Alpheus se clavo la mirada en unas enfermeras que salieron del hostial llevabando con ellas unas camillas de tela, cubridas con un trapo negro y grueso : eran humanos, cadaveres humanos, de hombres y mujeres, niños y viejos. Nadie los miraba : los aceptaba todo el mundo, ya estaban acostumbrados a ello. ¿Acaso era ese el sentido de la vida?¿La vida debia ser una serie corta, que empieze con energia, voluntad y felicidad y que acabe en la cama del hospital, arrepentido, agotado y lleno de amargura, en tu lecho de muerte? Si ese era el medio en el que los ciudadanos vivian sus humildes vidas, entonces la vida si que no tenia sentido.

Unos cuervos hambrientos descendieron sobre la camilla que apenas arrastraban con sus ultimas fuerzas dos damas delgadas, mas muertas que vivas. Los cuervos picotearon un poco al principio las enfermeras y despues prosiguieron a patrullear el cadaver, que al parecer, pertenecia a una mujer, cuya piel ya empezo a desintegrarse, picoteando el trapo por diferentes lados, al ver que la enfermera que sostenia la camilla por detras se desplomo sobre el suelo.

- Ohh, Lunargenta ... - susurro amargado para si mismo, de nuevo, el brujo - Antes los dragones encendian sus llamas sobre tus alturas ... Ahora te comen los cuervos con sed de sangre.

El tiempo paso de forma extrañamente rapida : el entro en Lunargenta en la mañanan, pero se paseo hasta mediodia, sin nisiquiera sentir la necesidad de un descanso.

- No puedo quedarme aqui todo el día; No tengo dinero suficiente - penso el, poniendose una capucha, que con la ayuda de su forma de andar con la mirada hacia abajo, le tapo el rostro.
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Re: Cronicas del Señor de las Cumbres Heladas - Parte I [Privado][Interactivo]

Mensaje  Alpheus el Dom Jun 21 2015, 11:06

Alpheus se paro en seco, al oir una extraña voz que resonaba por cada rincón de la ciudad de Lunargenta: una voz gruesa, calida y segura a la vez. Una voz que te atraía como es atraido un pez de las caña de un pescador.

 Era un escaldo. Su ropa era sucia, cierto, pero de una miseria equivalente a la del cerdo mas miserable existente en la superficie del planeta, sus dientes estaban a punto de caerse e incluso babeaba un monton, sin dejar de escupir a los pequeños participantes, con sus precipitaciones. Tenia un ojo mas afuera que el otro y sus cejas eran tan gruesas que cuando fruncia el ceño en un acto expresiva, parecia que incluso su frente estaba lleno de pelo. En conjunto, era un escaldo feo. ¿Feo? No, feo era poco decir. Feo hubiera sido el ultimo adjectivo que uno pensara describir las monstruosidad que ahi se hallaba, robando a cada crio la atencion con sus cuentos epicos.

  Solo habian niños alli. No era el hecho de que el contase solo cuentos para los menores de edad, o que no acepte a los mayores; todo lo contrario : los adultos no le aceptaban a el.

  - Si este escaldo cuanta cuentos con princesas y conejitos felizes yo me corto el pellejo - susurro Alpheus tapandose la boca,a  un individuo que tenia al lado.

Este ultimo sonrio y tal y como el mago hizo, se tapo la boca y se alzo a su oreja, susurrandole algo.

  - ¿Te gusta mas el bisturí, o la espada con doble filo?

Alpheus fruncio el ceño, intentando procesar lo que el habitante le habia dicho. ¡BINGO! Por mala suerte para su apuesta, Alpheus se dio cuenta que el escaldo si contaba cuentos de princesas y conejitos; y tras otras palabras dichas del civil, se dio cuenta que era bueno contandolas.

Inquieto, Alpheus se quedo contemplandolo unos minutos, en los que intento ver por que motivo era tan querido por los niños. No observo absolutamente nada en el : una persona con un aspecto feo y probablemente con una actitud borde y interesada solo en el ganado.

- ¿Y si el escaldo no tenia nada en especial? - racionó Alpheus, contemplandolo con los ojos entrecerrados. ¿Y su todo lo especial lo tienen los ... ?

Despues de darse cuenta de eso, se clavo las miradas en los crios: unos niños normales y corrientes, pero que aparentaban la afeccion, la puridad y la infantilidad humana, en sus estados intactos. Recordo en su infancia unos de aquellos momentos en los que sin importarle que su padre borracho estaba por venir de trabajo y darles una paliza mas - que se agregaria a las docenas de ocasiones en las que Alpheus, Samuel, la madre y los hijos no dormieron por la noche, dormieron hambrientos o congelados por el frio que hacia por la noche de afuera -, recordo que sin importarle de el, se subia en los cerezos, esploraba los bosques en todas sus profundidades esconditas : cada uno de aquellos gestos infantiles hacian que la vida valga la pena.

Entonces - con una suave brisa de viento que le volvio al presente -, se giro las miradas hacia las muecas tan deprimidas de los jovenes de antes. Ahora les entendia. La vida no fue dulce con todos : Alpheus lo sabia de su propria experiencia. Sin embargo, la vida tambien tiene sus partes buenas, sin importar que tipo de vida tengas.

En el mismo momento, entendio incluso sus mentores : ellos le querian dejar el recuerdo de una aventura, culminando con el magnifico logro de llegar a ser uno de los magos mas poderosos que la historia haya conocido.

- ¿Si no vivo la vida ahora, cuando lo hare? - penso el, nostalgicamente en su infancia, que por supuesto, la vivio de lleno.

Alpheus dio dos pasos hacia adelante : queria ver al escaldo mas de cerca. Le veía sonriendo - una sonrisa desagradable, pero una sonrisa es una sonrisa-: el estaba feliz. Si mirabas su bolsita de dinero, que estaba sobre el suelo, a su lado podrias ver un par de Aeros.

- De modo que es pagado por esto, ¿eh? - pregunto Alpheus al civil de antes, a lo que este ultimo confirmo, con un gesto calmo con la cabeza.

- Aqui cada uno se gana la existencia por si mismo, mi señor.

- Ujúm ... suspiro Alpheus, prosiguiendo a murmurar un par de cosas muy despacio, para que nadie lo entienda.

El escaldo era pagado para eso, pero el dinero que recibia no era ni de lejos demasiado como para vivir una vida almenos decente.
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Re: Cronicas del Señor de las Cumbres Heladas - Parte I [Privado][Interactivo]

Mensaje  Alpheus el Dom Jun 21 2015, 14:58

En un par de minutos despues, el escaldo acabo ya su interpretacion, he incluso decidio hacerse las maletas y irse a otro lugar, en otra ciudad probablemente. Sin embargo, los pequeños, captivados por sus epicas historias le suplicaron que les cuente un cuento mas y despues, si quiere, se podra ir en paz, sin ser molestado por los menores; de lo contrario, los chiquitines lo hubieran pateado y hubieran corrido a por el tirando piedras y palos aparte de cientos y miles de insultos y maldiciones.
La verdad es que el escaldo no decidio quedarse por la horrorifica amenaza de los que escuchaban con gran placer sus cuentos - pues vaya amenaza era.

- Significa que es un buen escaldo - se dijo para si mismo Alpheus, mirando como una chica gordita con trenzas rubias tomaba uno de los extremos de la capa del escaldo y tiraba de el, cosa extremadamente comica del punto de vista de Alpheus, ya que la gorda estaba por desplomarse por el ejercicio realizado : tan rojo estaba su rostro.

Escuchar las palabras de un escaldo era un capricho de niños, por eso, los mayores no se entrometian siempre en estas sesiones de cuentos infantiles. Las interpretaciones de un escaldo podrian durar de dos a tres horas, e incluso mas, en las que tenias la opcion de no pagarle ningun Aero : era suficiente para el que te quedaras alli y aplaudases al final de la actuacion.

El escaldo se sento y los niños hicieron lo mismo. SIn pensarlo dos veces, Alpheus tambien se sento ante el escaldo, en la ultima fila de niños, ya que era muchisimo mas alto, monstrando una sonrisa bella que le llegaba de oreja a oreja : en primer lugar para ironizar al escaldo que no tenia todos los dientes alrededor de la lengua y en el segundo lugar, sonreia por sonreir, estaba feliz.

- ¡UFF, UFF, UFF, QUERIDOS MIOS ...! - intono gruesamente el escaldo en el inicio. Hoy os contare ... ¿que os contare? Muchos cuentos, poco tiempo, amigos mios .... ¡YA SE! Os contare la historia de Beowulf.

Unas ovaciones de sorpresa se oyeron desde la primera fila hasta la ultima alli presente. Alpheus se nego a hacerlo : queria revivir su infancia, no parecer un lunatico en plena Lunargenta.
Un silencio de hielo, que se tragaba la alma de cada uno se establecio en aquella calle. De hecho, la ciudad tan sombria y infeliz de hace un par de horas, se volvio en un imperio soleado y bien dispuesto : tanto la poblacion, como la meteorologia.

- Queridos mios ... Hace mucho tiempo - empezo a narrar el viejo -, hace mucho tiempo, en una tierra muy lejana a las neustras y en lugares muy diferentes a nuestros campos y montes, en esos lugares de nadie explorados hasta ahora, habia un hombre.¿¡HE DICHO UN HOMBRE!?¡PARFAVAR! Era el equivalente a cinco ... ¡NO! A 10 hombres de estos sitios : su nombre era Beowulf.
» Beowulf fue uno de los nordicos mas temidos y a la vez mas respetados y amados por la poblacion vikinga. Un dia, Beowulf se aventuro en una guerra en El Mar de los Trolls, en Jotunheim, contra 10 barcos de guerra de los gigantescos y temidos trolls. ¡JÁ! El mundo decia que es imposible ganar una flota asi de grande, teniendo en cuenta que se dice que los trolls pueden leer tus pensamientos: pueden ver cuando mientes o cuando no ... ¡Pueden ver hasta el pensamiento mas oculto, mas horroroso o mas secreto que tengas plantado en tu mente! ... ¡Pueden andar por tu mente como les apetezca! ... Pero ... ¡JÁ! Pero ellos no pueden mentir. Vaya estupidez ...
» Beowulf y su tripulacion de berserkers no temian a un puñado de troles como esos :¡NO SEÑOR! Los malditos y repugnantes trolls canallas no les podian hacer nada a unos guerreros como esos. ¡JÁ! A esa clase de guerreros, los berserkers no se les puede leer la mente ... ¡POR QUE ELLOS NO PIENSAN!¡JÁ! Se tiran en la batalla como locos y no les importa ni un pelo si moriran o no. ¡JÁ! Ellos dicen que la fama nunca muere.
» Y asi, Beowulf y su tripulacion ganaron con exito la batalla. CUando volvieron del Mar de los Trolls, Beowulf organizo una fiesta en el honor a su victoria : tres dias y tres noches no durmio ningun vikingo ú nordico que haya sido un afortunado invitado.¡JÁ! Cerbeza, señor : mucha y de las mejores que hay, ¡Y CARNE! Carne fresca y buena, de cerdo o cordero - ¡NO IMPORTABA!  Alli fue un desmadre loco, mis queridos : un desmadre loco.


El escaldo se puso de pie, mirando a los pequeños que esperaban un final epico, siguiendo alimentandose con mas y mas atmosfera legendaria.
Alpheus sonrío y se levanto, limpiandose el trasero del polvo acumulado. El viejo escaldo no les conto toda la historia y Alpheus lo sabia. ¿por que no continuo?
Alpheus lo contemplo un par de segundos mas, con los ojos cruzados, tras lo cual partio camino hacia el sur : sabia donde iria el escaldo y tenia la intencion de perseguirlo.
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Re: Cronicas del Señor de las Cumbres Heladas - Parte I [Privado][Interactivo]

Mensaje  Alpheus el Mar Jun 23 2015, 16:39

El sol se apago sobre toda Lunargenta. La noche parecía no tener límite: todo estaba completamente cubierto de la sombra y tenebrosa luz azul oscura. El plazo donde estaba Alpheus olía a carne fundida en un helecho de ... Bueno, de algo inexplicable.
Aun a esas horas, el escaldo no había llegado en casa, por lo que el brujo, Alpheus, tiro un vistazo sutil por la ventana. Libros: libros por las paredes, libros por los suelos, libros por todos lados. Pero eso no era todo; aparte de las estanterias imponentes de libros,  allí había algo mas: una estanteria más de libros. Exacto. Cada biblioteca tenia una biblioteca detras suya.

- Bien por él, almenos sabe leer - susurro Alpheus, ceñudo. Se muchos que deberian aprender a leer ... La princesa, entre otros.

Estaba cerca a la puerta. Tomando el pomo exterior de la puerta, entro en la casa. El sonido oxidado de la puerta marcaba que el no era de las personas que se quedaban mucho en casa. De repente, se le corto la respiración: el aire era muy enrarecido y holía a tinta, ademas de la aroma mortuaria que le trayó la carne fundida.

- Mucho aire para libros : poco aire para humano, se dijo para si mismo el individuo, cuyos pulmones ya estaban por despedirse de él.

De modo que se dio una vuelta por alli y por alla, buscando algo interesante en ese monton de tinta y hoja de papel. Pero, sin embargo, no tubo mucho tiempo, ya que con el paso de bastantes horas, pues ya era hora, los pasos del escaldo se oían por la calle.

- ¡POR LOS DIOSES!¡Debo esonderme! - se dijo para si mismo Alpheus, panicado al oir los pasos del escaldo, que en cierto modo, hacian bastante ruido.

Derecha, izquierda ... Delante o detras, no habian mas que libros. ¿Abajo? Casi que tocaba el barro de la sucia tierra con sus pies y de igual manera, no se podia hacer agua y entrar en la tierra asi como asi. Miro de esta vez hacia arriba. La sala tenia una especie de pilares, colocados verticalmente. En cierto punto, cerca al tejado, los pilares de madera  se juntan, haciendo algo como una especia de hexagono en el techo. Alpheus tomo coraje y empezo a escaladar los pilares. Los silvidos del bardo se acercaban a la cabaña pobre y casi derribada en la que estaba tambien Alpheus. En un final, el mago llego a la cima. Se estremecio, para tomar almenos con los dedos de las manos y de los pies, algun pilar del que se pueda mantener sin caerse, pero sin ser observado. El escaldo se acerca, se acerca ... Y al ver lo que paso, Alpheus sentió que se le para el corazón: el escaldo entro en la casa que estaba justo al lado de esta.

-¡¡¡¡¡¡WAAAAAAAAAAAGHHH!!! - gritó el mago, desde el rincóncillo mas escondido de sus pulmones, sintiendose no solo un bobo: ahora queria matar al maldito escaldo.
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Re: Cronicas del Señor de las Cumbres Heladas - Parte I [Privado][Interactivo]

Mensaje  Alpheus el Lun Jul 06 2015, 08:00

- Uhm ... No sé cual es mas idiota : yo, o el escaldo ese que vive al lado, se reprocho a sí mismo el brujo, mientras se intentaba levantar del suelo en el que cayó de una manera brutal.

Se puso sobre sus codos y rodillas, quedandose en la postura cuatro-patas, mientras contemplaba el suelo. Se sintio tan ridiculo en ese momento que hubiera entrado en el cementerio en una tumba hecha por él mismo. Lo que pasaba era que ya no confiaba tanto en sí mismo. Ya empezo a molestarse con sus fallos. Una y otra vez un fracaso y lo que seguía a este fracaso era lo importante : un fracaso peor.

Alpheus se quedó un par de minutos acostado sobre el piso de madera, pues ya se había desplomado por el cansancio. Unas frías lagrimas recorrían sus mejillas de una manera lenta y dolorosa. De normal modo, sus lagrimas significaban dolor de muelas, costillas o miembros rotos, ú otros accidentes más. Ahora, la cosa iba diferente. Las lagrimas exprimian un tremendo dolor en su corazón. Alpheus nunca estubo enamorado y no obstante, no quería estarlo. Sin embargo, ese escaldo le robo el amor : el amor a la juventud. Su unica pregunta era por que el bardo no había acabado el cuento para los pequeños. Al fin y al cabo, una media hora mas para contar un final como dios manda no era nada del otro mundo. ¿El final era el problema? Ni modo. Alpheus sabía como acabaría ese cuento: uno de sus profesores fue un brujo que se presentó a la fiesta y siempre cuando venía a la aula contaba el mismo cuento, cada vez en una versión diferente, en lo que tiene que ver las metaforas, la gesticulación e incluso el cuento en sí.

Un día, el profesor vinó en clase contando el mismo cuento, diciendo que el héroe se llamaba Christyaniss, por el simple hecho de que el nombre del profesor era 'Christickus'.

El brujo se levantó. Miró hacia adelante, donde estaba la puerta. Suspiró y salió por ella, furioso. Se había dado cuenta de algo.  Al salir de la casa, se giró de tobillos y ya estaba : en frente de la casa de el escaldo. Frunció el ceño furioso, temblando de cada rincón de su cuerpo fragil. De repente, le acestó un golpe a la puerta. El patadón que le dió casi se saltaban las bisagras de la puerta. Una nube de polvo recubrió todo el salon. Se extendia, mas y mas, llegando a cada esquina de la habitación que a diferencia de la anterior, era muy ingusta.
La nube de polvo se desvanecia, poco a poco, dejando a ver una silueta bastante delgada y alta: dejando ver a Alpheus.

- ¡¡¡¡¡CRISTICKUS!!!!
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Re: Cronicas del Señor de las Cumbres Heladas - Parte I [Privado][Interactivo]

Mensaje  Alpheus el Miér Jul 08 2015, 10:23

Alpheus se quedó jadeando en la puerta, pues el grito que hechó le tomo mucho aire. Las nubes de polvo ya estaban desapareciendo, sin embargo, Alpheus no encontro lo que buscaba : no encontro a Crystiannys.  Alpheus lo conocía muy bien. En cuestion de segundos, Alpheus se dío cuenta por que no encontro al escaldo. Una respiración larga y pesada estaba a su lado : probablemente a no menos que un metro.  

- Tan frío como siempre, Crystiannys - comentó el brujo, cerrando los ojos, al ver la trampa tan astuta plantada por Crystiannys, su maestro.

- Tú si que mereces mi fríaldad, Magellan - susurró el escaldo como respuesta.

Los ojos del escaldo eran semejantes a una bestia reflejandose en el filo del cuchillo que sostenía a centimetros de la clavicula de Alpheus. Sentía odio, desprecío y una especie de egoismo : todos aquellos sentimientos malignos se reflejaban en sus ojos.

- ¿Quieres piedad, asesino? - le preguntó el escaldo.

Alpheus se quedó callado. Nisiquiera miro a los ojos del escaldo, pero observó una cosa rara : la piel del escaldo se estaba cayendo por el suelo, derramandose.  Uno de los trucos mas antiguos que hayan existido en la historia : la imitación de aspecto.

- ¿Mataste al escaldo? - le preguntó susurrando el brujo.

- No fué un verdadero escaldo ... Era simplemente un vagabundo - respondío el mago, sosteniendo aun mas fuerte el cuchillo entre sus manos llenas de arrugas.

Alpheus sabía que estaba pasando. Crystiannys no bromeaba : de hecho, nunca lo hizo. En cualquier segundo, le hubiera cortado el pellejo al joven brujo. El ladrón de apariencas suspiró :

- Cuanto tiempo desde que alguien no te llama por tu nombre de brujo, ¿verdad, Magellan? - insinuó este.

- Unos cuatro años - respondío Alpheus de una manera seca, sintiendose algo incomodo.

- Cuatro años ... ¡Já! Cuatro años en los yo llore por mi hijo.

- Se sacrificó por el bien de La Academia.

- ¡Tú tambien podrias haberlo hecho, ALPHEUS! - le gritó Crystiannys, escupiendole con sus precipitaciones. ¡TÚ TENIAS UN FUTURO SOMBRÍO E INCLUSO QUERIAS MORIR, PERO EL TENÍA TODO EL FUTURO ADELANTE!

- Fue su decision.

- ¡FUE TU ESTUPIDEZ! - le gritó de nuevo.

Alpheus se quedó callado, algo avergonzado.

- Yllies ... Yllies, mi hijo ... ¡TÚ LO MATASTE! - se lamentó el viejo, casi cayendole las lagrimas de los ojos.

- Yllies era mi mejor amigo, Crystiannys ... No lo hubiera matado sin motivo - respondío Alpheus, en un susurro.

- ¡ENTONCES DIME, MAGELLAN! - las lagrimas de este ya empezaron a prolongarse por sus mejillas, mientras que su rostro incrustó una sonrisa frenetica.

Alpheus suspiró hasta el fondo de sus pulmones, mientras buscaba una explicación razonable para sus hechos.

- El mapa - respondió este, en un final, viendo que la locura de el viejo no tenía remedio.

Al oír la respuesta de Alpheus, el viejo se mordío los labios, hasta que unas gotas de sangre se fundieron en su barba tan amplia.

- El mapa de ... - el viejo se quedó pasmado, mirando el filo de su cuchillo, que estaba ya a punto de cortarle el cuello a Alpheus.

- El mapa del Tesoro del Señor de las Cumbres Heladas - respondío Alpheus.
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Re: Cronicas del Señor de las Cumbres Heladas - Parte I [Privado][Interactivo]

Mensaje  Sarez el Vie Sep 25 2015, 18:11

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