Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

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Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Vie Jun 26 2015, 01:21

Hacía ya algún tiempo de aquella noche en la mansión Chateaux que tanto trabajo le costó olvidar los días siguientes al suceso y que aún a esas fechas recordaba casi de forma nítida. Sólo esperaba que su compañero, al que también llevaba tiempo sin ver y seguía considerándolo como tal, no recordara todo como lo hacía ella y que sus noches o días hubiesen sido tan ''moviditas'' como le contó una vez que eran.
Y era curioso, ya que había pasado un tiempo en Lunargenta de un lado a otro, atreviéndose a pasear por las calles sin ese miedo a que la encontrara quien no quería ver ni en pintura y...en ningún momento se había cruzado con él. El último momento en el que le vio fue cuando acordaron cuál sería el día en el que quedarían algo más lejos de las afueras de la ciudad para emprender el viaje hasta la ubicación del tesoro, puesto que estaba lejos y era peligroso que una sola persona se permitiera viajar por tal ''capricho'' día y noche; querían asegurar que los dos llegarían.

Así, con apenas un solo aero por no decir ninguno, Lida se encontraba con su atuendo habitual, sentada en el tronco de un árbol cerca de un camino que el propio paso de los carros había hecho en la hierba. Desde ahí era fácil verla y aunque le daba la sombra, pues aproximadamente era mediodía, se había desecho de su capa y sus rizos adornaban sus hombros y espalda de forma muy diferente a la última vez que la vio Curgo; ahora no estaba empapada ni tenía a un hombre lobo delante.

-...sigue teniendo que quedar conmigo -Recordó en voz alta, pensando a su vez en el momento en el que le propuso tomar unas birras, pero no, al final no fue así; aunque fue por ''indisposición'' de la joven. ''Indisposición o encontronazo con un guardia...'', suspiró.

A lo lejos se oía el paso a ritmo rápido de un caballo pisando fuerte la tierra y a su vez el arrastre de un carro, pero ya no se sorprendía ya que como ese carro que dentro de poco vería, habían pasado otros muchos más, y casi todos acompañados por dos o tres matones de mucho cuidado. Al parecer la gente o tenía cosas muy importantes para transportar, o cada vez confiaba menos en la ''buena fe'' de los demás.
En el suelo y dentro de un pequeño saco que cargaría al hombro, traía unas pocas provisiones que había procurado conseguir entre contrato y contrato, ya que estaba acostumbrada a no tener comida algún que otro día, pero no tenía ganas de encontrarse en una situación así en un territorio en el que jamás había estado y en el que no tenía ni idea qué clase de criaturas o animales habría.

No tenía muy claro cuánto hacía que había llegado, pero en aquel sitio se respiraba tanta tranquilidad que no le importaba esperar todo lo que hiciera falta. Además, tenía la esperanza de que a Curgo no se le hubiera olvidado el día, no le veía de esos...o tal vez no le conocía demasiado bien. Qué curioso que fuera a emprender un viaje en busca de un tesoro con alguien con quien apenas pasó una noche y parte de un día; pero eso era lo de menos.
Al pensar en ello, recordó las palabras que le dijo cierta persona: ''Confiar en los demás sin conocerles te hace ser vulnerable'', lo que provocó que inconscientemente apretara un puño, puesto que sabía que era cierto, pero ella era así y...al menos tenía a Dolin para compensar aquello de la vulnerabilidad.


Última edición por Lida Rothgar el Vie Jul 03 2015, 17:16, editado 1 vez
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Curgo el Vie Jun 26 2015, 15:10

-¡Arre Coraco! ¡Que ya llegamos tarde! – me dije a mí mismo mientras espoleaba al jamelgo sobre el que iba. Negro con el carbón y de crin castaña. Algo famélico y viejuno, aunque a fin de cuentas, por los cuatro aeros que me había costado el alquiler en los viejos establos de las afueras de Lunargenta no podía esperar mucho más. Y además llevaba mi provisionamiento en un costado que lo hacía ir más descompensado.

El punto en el que había quedado con Lida estaba situado a las afueras de Lunargenta, era un paso de tránsito frecuente para comerciantes y mercenarios que acostumbraban a frecuentar aquel camino que unía Lunargenta con Dundarak. Aunque Lida no parecía el tipo de mujer que necesitase ayuda de un hombre, “y menos de un hombre como yo. ¡Já!”, pensé. El camino hasta la parte este del gran lago iba a durar, al menos, unos tres días a caballo, y el éxito de la empresa implicaría un gran esfuerzo y colaboración entre ambos.

Cuando tenía a vista el punto observé a Lida sentada sobre un tronco al lado del camino y portando a su lado un saco que supongo serán sus provisiones. Le indiqué al caballo que se detuviera y me acerqué andando hasta ella. La mujer estaba mucho más bella que la última vez que la vi, en el castillo del licántropo aquel. Aunque tal vez fuera por la noche. Me bajé del caballo y le di una suave caricia en la crin.

-Buenos días, milady – comenté alegremente. Estaba mucho más tranquilo que cuando me conoció en aquella desafortunada noche, que tampoco tenía intención de recordar, o al menos no en aquel momento – disculpad la tardanza pero no llegaba a un acuerdo por el alquiler de este bello corcel – y volví a acariciarlo y a darle un trozo de galleta que llevaba en el bolso – buen chico… – le susurré al oído. Luego volví a mirar a Lida.

-Nos espera un largo viaje de unos tres o cuatro días, dependiendo del ritmo – y miré a los alrededores en busca de su caballo, o si verdaderamente pensaba ir a pie – No tenéis montura por lo que veo. Bueno, espero que Coraco pueda cargar con los dos. Si me permitís… - y me acerqué al saco que tenía Lida al lado, lo cogí y lo cargué al otro lado del caballo, “al menos ahora irá compensado” , pensé, lo até bien fuerte con una cuerda, asegurándome de que no se caería. A continuación subí a la montura y esperé unos instantes antes de dirigirme a Lida.

-Y bien. ¿Pensáis subir u os encontráis indispuesta? – le pregunté sarcásticamente, en relación al argumento que me dio para rechazar mi invitación a tomar algo tras la fatídica noche, a la vez que le tendía la mano para que subiera al caballo.

Al ser una persona muy nerviosa, desde siempre mis respuestas estaban muy influidas por los estados de ánimo, y en aquel momento me encontraba tranquilo, de modo que mi carácter más burlón e infantil saldría a relucir con facilidad, a fin de cuentas siempre había sido una persona alegre en estado natural.

No obstante, era totalmente consciente de lo mucho que nos quedaba por andar, y quién sabe los peligros a los que nos enfrentaríamos, pero espero que al menos el tesoro valga la pena. Lo más importante iba conmigo: mis dos ballestas y dos petancas bien cargadas de ron.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Vie Jun 26 2015, 17:27

Le hicieron falta unos cuantos minutos para alejar su pensamiento de esas palabras y recobrar la calma, pero tras ello y por suerte, comenzaron a oírse unas pisadas de caballo las cuales le dieron la sensación que esta vez sí sería quien esperaba.

-¡Curgo! -Se le escapó en voz alta mientras el hombre montado a caballo aún seguía medianamente lejos como para que la oyera.

Qué caballo tan bonito traía pero qué flaco parecía estar por algunos lados, ''Pobrecillo'', y qué alegría le dio verle, ahora se sentía mucho peor por no haber podido quedar con él la noche que podría haberlo hecho, además de por haber dejado pasar tanto tiempo para aquella ocasión, claro que lo necesitaban para haber podido conseguir las provisiones y en el caso de Curgo, conseguir también una montura.

-Buenos días, milady -A lo que ella respondió también con un ''Buenos días'' en voz igual de alegre-, no se preocupe...-Correspondió hablando con la misma educación, pero no era lo suyo, y creía tener la confianza suficiente en él como para hablar sin esos formalismos-, pero si no es molestia, háblame de tú a tú.

Sonrió tras decir aquello y le agradeció que guardara sus provisiones también en los bolsillos que cargaba el caballo, el cual le preocupaba que tuviera que cargar con los dos a través de tanta distancia y caminos que seguramente serían peligrosos; pero qué remedio, ella no había tenido la posibilidad de alquilar un corcel, ni de otra cosa que se le pareciera.

-Y bien. ¿Pensáis subir u os encontráis indispuesta? -Aquella especie de ''broma'' por parte de Curgo por un momento hizo que se le escapara una mirada de advertencia en su dirección, pero luego no pudo evitar reírse y tras levantarse, dio una leve caricia al caballo que correspondió agachando un poco la cabeza y aceptó la mano del hombre para subirse- En algún momento tendré que contarte lo que ocurrió, ¿verdad?

Una vez encima del pobre Coraco, o así escuchó que se llamaba, se agarró con algo de vergüenza a su compañero para así evitar alguna posible caída y notó cómo el caballo comenzaba a moverse, lo que le produjo en cierto modo algo de nervios.

-...llámame tonta, pero es la primera vez que monto en un caballo -Susurró, como si el simple hecho de decirlo le resultara algo vergonzoso, y es que era verdad, pues nunca había tenido la oportunidad y aunque adoraba a esos animales, tampoco es que sus padres cuando estuvo con ellos hubieran tenido espacio ni dinero para criar uno. Además, esperaba no pesar demasiado como para que Coraco tuviera que sufrir más de lo necesario.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Curgo el Vie Jun 26 2015, 19:16

Mientras cargaba sus cosas Lida me pidió que la tutease, algo no demasiado difícil para mí, pues la gente con la que trataba habitualmente no eran precisamente burgueses de palacio, eran más bien borrachos de bajos fondos, campesinos semianalfabetos o mercenarios con olor a cerdo que ni mucho menos merecían de mis palabras el adjetivo de “caballero”. Cierto es que con las damas solía ser más cordial, pero si me lo pedían, como en el caso de Lida, accedía sin problemas.

Lida también quería contarme una historia sobre por qué no pudo reunirse conmigo a tomar cervezas aquella noche. – Cuéntame – la invité – me gusta conocer a la gente con la que viajo.

Comenzamos la caminata sobre Coraco, que el pobre ya no iba tan ágil que cuando cargaba conmigo solo, acusaba algo menos del doble de peso, pero aún así aguantaba, estaba un poco escuálido pero parecía fuerte, y al menos estaba bien amaestrado. Lida estaba bastante nerviosa.

-¿Así que es la primera vez que montas a caballo? – le pregunté sorprendido, pues al menos en Lunargenta los humanos con los que me había topado sabían – Pues aprende de mí y así podemos cambiar las posiciones más adelante. Dicen que si conduces no puedes beber… ya sabes, por aquello de que puedes caerte del caballo – le dije con mi habitual parlanchinería.

El camino era largo y tuvimos tiempo para hablar durante bastante tiempo, contando algunas experiencias varias. Aunque suelo ser bastante desconfiado con la gente, la muchacha comenzaba a simpatizarme, parecía noble de corazón y espíritu, e incluso algo inocente.

Durante el camino, a parte de comer, tuve tiempo para enseñarle nociones básicas de “conducción de jamelgos”. No había montado nunca así que me permití el lujo de enseñarle algunas cosas, aunque tampoco es que fuera un jinete profesional.

-Toma, coge las riendas, tú – le dije casi sin darle tiempo a reaccionar y me bajé del caballo – para que camine, le dices ¡arre! Y si quieres parar le pegas una patadita en el costado y le dices ¡soo! – y esperé a ver si se decidía o prefería seguir que lo llevara yo. Aproveché para echar un trago.

Comenzaba a atardecer, hizo un día muy agradable y soleado, con bastante calor. Y yo empezaban a torcérseme y dolerme las piernas por la postura en el jaco, propuse parar para descansar, montar el campamento, por supuesto al lado de la carretera, y continuar al día siguiente. Mientras veía como atardecía no pude evitar acordarme de la noche en la mansión de las niñas y el anciano.

-La última noche que pasé contigo fue movidita, – le dije observando el sol aún sobre el cielo pero en el horizonte, de color rojo – espero no tener una parecida o empezaré a pensar que me traes mala suerte – le dije sonriendo en tono bromista, y me puse a sacar algo de fruta de mi saco de provisiones para cenar.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Vie Jun 26 2015, 20:10

Hacía mucho tiempo que no se reía como lo estaba haciendo con Curgo, tanto, que la primera vez que se el escapó la risa cuando dijo aquello de que no se podía beber si llevabas un caballo, se sintió hasta extraña, pensando en cuánto llevaba sin pasarlo tan bien. Claro que con respecto a lo que quería contarle, lo hizo con algo de reparo a recordar el mal encuentro, pero sin problema alguno a contárselo a él, ya que en parte era como si se estuviera disculpando por haber faltado:

-Pues...verás, tuve un encuentro bastante desagradable con un guardia de la ciudad que ahora mismo debe de estar echando chispas preguntándose cómo he sido capaz de escaparme de los muros de Lunargenta sin que se entere -Comenzó, reflexionando para si misma que debería ser bastante curiosa la cara que se le quedó al hombre al haberse enterado-, es alguien de mi pasado con quien no me llevo precisamente bien...y hasta creo que intentó buscarme por medio de unos...¿carteles? -No tenía muy claro si se trataría de unos carteles o no, pues fue algo que vio por casualidad una vez, una especie de garabato con rizos.

Tras haberle contado aquello, el camino continuó mientras hablaban cosas varias y se entretenían para hacerlo más ameno, lo que no esperaba era que Curgo tenía planeado dejarla sola montada en el pobre caballo que seguramente estaría más que cansado ya:

-¡No, Curgo! -Le echó la bronca por haberse bajado en solo un grito y, tras oír las instrucciones, tomó las riendas intentando que el caballo andase, y éste no lo hizo hasta que soltó un ''¡Arre!''.

Lo gracioso fue que el caballo fue hacia delante, sí, pero más rápido de lo que esperaba y cuando fue a decir ''¡Soo!'' había avanzado tanto e iba tan rápido, que casi se cae del pobre Coraco. ''Malditos nervios...'', qué curioso era ver a alguien que sabía manejar tan bien una espada y no sentir miedo hacia determinados peligros y ahora, con algo tan simple como montar a caballo, se ponía tan nerviosa.

Menos mal que Curgo no tardó en subirse al caballo de nuevo y no necesitó coger las riendas ninguna vez más, al menos por aquel día, del cual empezaba a quedar poco, puesto que cuando decidieron parar lo hicieron casi al lado del camino donde esperaba no encontrar a nadie peligroso y con ello ya empezaba a atardecer.
Al caballo ella se había tomado la libertad de retirarle el bocado y dejarle pastar en el lugar para que descansara y, aunque intentó quitarle la montura porque al pobre el sudor le caía a chorros, no fue capaz de hacerlo a causa de cierto ''temor'' a que le pisara de algún modo al agacharse a desabrochar el cinto que la sujetaba.

-...espero no tener una parecida o empezaré a pensar que me traes mala suerte -Qué distintas frases eran ahora las que podían decirse el uno al otro, pues tenía razón Curgo al decir que la última noche que pasaron juntos estaba muy lejos de parecerse a la situación tan tranquila que vivían ahora.

Se sentó a su lado y el sol no tardó en terminar de ponerse, ella también había cogido una pieza de fruta de su bolsa de provisiones, no necesitaba más ni le apetecía, al parecer tanto trote a caballo tampoco le había sentado muy bien a su estómago.

-Yo espero que tú no te olvides de que, aunque no me hayas invitado aquella vez, me lo sigues debiendo -Sonreía mientras lo decía.

Aunque sentía curiosidad por saber qué había sido del hombre en aquel tiempo que no se habían visto, decidió que se lo preguntaría al día siguiente, pues con la oscuridad ya encima le estaba apeteciendo cerrar los ojos.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Curgo el Sáb Jun 27 2015, 10:20

Mientras me comía una manzana y bebía de mi petaca llegó la noche, afortunadamente hacía el suficiente calor como para no tener que arroparse demasiado, pues estábamos en un alto donde daba el sol todo el día, pero a medida que nos fuésemos avanzando hacia el Norte, era consciente de que cada vez haría más frío.

-Yo espero que tú no te olvides de que, aunque no me hayas invitado aquella vez, me lo sigues debiendo - me preguntó

Lida me retó a no olvidarme de quedar con ella. Parecía que la chica seguía interesada en quedar conmigo. Curioso cuanto menos, pues los tipos rudimentarios como yo no solían resultar peculiares para jóvenes de la edad que tendría Lida, a la que no le echo más de 23, tal vez 24 años.

-Por supuesto, ¿qué clase de tipo crees que soy? Yo siempre pago mis deudas – le dije con convicción total, aunque luego me acordé de lo que le debía unos cuantos aeros a algunos prestamistas de la ciudad, claro que los prestamistas no eran precisamente mujeres morenas y de mirada reluciente – pero espero que cuando recuperemos el cofre aceptes una invitación mejor que unas birras en un garito de Lunargenta – apunté, pues no tenía ganas de ir a un lugar cutre después de aumentar mi capital sustancialmente.

Cuando terminamos la conversación, di las buenas noches y me tumbé sobre el suelo y me tapé con una manta, aunque todavía caliente por lo fuerte que pegó el sol durante todo el día.

Aquella noche sí que pasó sin mayor problema, afortunadamente, pero acostumbro a dormir mal cuando estoy fuera de casa, de manera que desperté varias veces hasta que volvió a amanecer, a eso de las 6 de la madrugada.

-¡Ooouaaaa! – bostecé mientras me estiraba cual gato – ¡Lida, creo que ha sido la noche de mi vida! – le dije sarcásticamente en alusión a las veces que había despertado – tan sólo se me ha metido un gusano, me ha picado una araña y casi me he partido las costillas con una piedra que sobresalía del terreno, pero al menos ningún hombre lobo ha querido comerme esta noche, ni ningún matón partirme las piernas ¡vamos mejorando!

Me levanté y me dirigí de nuevo a mis botellas de ron y a mis provisiones para tomar una manzana de nuevo. Durante el desayuno me di cuenta de que tal vez la búsqueda del tesoro no fuera sencilla, pues aunque nunca había estado en el gran lago, me habían dicho que era enorme, y no contábamos con ninguna pista ni indicio de por donde empezar.

-Por cierto – le objeté mientras hacía un nudo para cargar a Coraco con las cosas de nuevo, luego le di una caricia y una galleta, que ya lo había sentido pastar por la zona durante la noche – yo nunca he estado en el gran lago, pero me han dicho que es enorme ¿has estado allí? Porque como sea muy grande no sé por dónde empezaremos.

Y me puse rápidamente sobre Coraco esperando a Lida, quería salir cuanto antes a ver si podíamos acortar el tiempo de viaje. Íbamos a buen ritmo, aunque imaginaba que no llegaríamos al lago hasta finales del próximo sol.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Sáb Jun 27 2015, 11:50

Comenzó a tumbarse poco a poco sobre la hierba una primera vez y se tapó, pero tuvo que volver a levantarse porque veía que el caballo se acercaba y le dio por pensar que quizá podría morderle por la noche. Así y sin darse cuenta, la segunda vez que tuvo que tumbarse sobre la hierba lo hizo más cerca de Curgo y cayó dormida en muy poco tiempo.
La noche no fue movidita, ni tampoco los bichos la molestaron demasiado, por lo que el descanso le rentó y tampoco le molestó la espalda ni nada que se le pareciera porque estaba más que acostumbrada a dormir de aquella manera.

El bostezo de su compañero fue la señal que le indicó que ya había llegado el amanecer, pues cuando abrió los ojos y le miró estaba estirándose de forma que casi parecía un gato e hizo lo mismo, se estiró y se quitó la manta de encima:

-Debo decir entonces que te he ganado -Dijo sonriendo, porque no sabía muy bien cómo, pero ella había pasado la noche casi del tirón, excepto una única vez que tuvo que despertarse para echarle un ojo a la montura-, y...buenos días.

No tardó en levantarse y al igual que Curgo fue a acercarse a por sus provisiones, pero ella se limitó a beber agua, no era muy de desayunos por importante que dijesen que eran, así que mientras bebía y él se comía una pieza de fruta, contestó a lo que preguntó:

-Pues no, jamás he estado allí -Comenzó-, he de decir que la vez que he estado más lejos ha sido cuando estuvimos en aquella ''mansión'' -Hizo el gesto de las comillas con las manos y miró hacia otro lado, como intentando no recordar más de ese tema-. Me da a mí que tendremos que nadar.

Con la idea de tener que meterse en un lago tan grande y totalmente desconocido en mente, se subió a Coraco con la ayuda de Curgo y en apenas unos instantes, el animal comenzó a caminar a un paso ahora más rápido, principalmente porque había tenido toda una noche para descansar.
Tampoco sabía muy bien cuánto les quedaba de camino, pero el viaje no estaba siendo poco agradable, ni por ahora se habían encontrado con algún tipo de peligro que la hiciera desear no haber venido, por lo que...perfecto.

-Oye...¿qué has estado haciendo todo este tiempo? -Preguntó justo cuando ya tras unas cuantas horas con el pobre caballo soportándolos, estaban a punto de entrar a una parte donde los árboles se pegaban mucho más al camino.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Curgo el Sáb Jun 27 2015, 16:03

Parece que Lida no tenía tampoco ni idea de por dónde empezar tampoco, así que nuestra búsqueda iba a ser aún más complicada. Empezaba a pensar que tal vez fuese en vano. Durante el camino empecé a pensar posibles ideas de por dónde comenzar a buscar, pensé en que tal vez podríamos encontrar algún embarcadero, pues el lago, aunque daba al mar, era cerrado y de algún sitio tenía que haber salido la barca que portaba el tesoro.

Continuábamos nuestra caminata hacia el Norte, por lo que afortunadamente teníamos siempre el sol a nuestras espaldas, nunca de frente. Llevábamos ya una buena caminata sin hablar prácticamente, yo, que dirigía a Coraco, iba observando el paisaje. Soleado como el día anterior y un día veraniego de bastante calor. Afortunadamente, pronto encontramos una arboleda cerrada, por lo que hacía mas fresco.

Poco después de entrar, Lida me preguntó qué era lo que estuve haciendo todo este tiempo desde nuestra estancia en la famosa mansión, había transcurrido casi un mes de aquellos hechos. Me gusta ser sincero con la gente, aunque añadiendo ciertas modificaciones a la historia por aquello de quedar bien.

-Han sido unos tiempos bastante convulsos y aburridos… - comencé pensándomelo un poco –unos matones de prestamistas furiosos por aquí, una pelea de borrachos por allá, algún romance fallido… y luego más tranquilo, pues debates con gentes de la ciudad, alguna clase de tiro con ballesta… vamos, como dice el dicho, “otro día en la oficina”, llevo allí desde que nací… – cambié el tono a algo más serio – Además necesito algo de dinero y necesito cambiar algunos aspectos de mi vida… - susurré más tímidamente – y por eso me he venido de aventuras.

A decir verdad no sé por qué le contaba todas “mis penas” a Lida, parecía una persona en quien confiar, pero para una persona que parecía tratarme de tú a tú tampoco tenía ganar de que cambiase de opinión sobre mí, “espero que no lo haga” pensé. No obstante quería serle sincero, y mis días en Lunargenta estaban volviéndose aburridos. ¿Sería la crisis de los 40? No lo sé. Pero aunque conservaba la gracia actual y seguía con mis viejas costumbres en realidad sentía cierta angustia por estar desperdiciando mi vida. Empezaba a parecerme al típico borracho acabado de chigre en las afueras de la ciudad.

Continuamos con la conversación y cuando nos dimos cuenta, habíamos salido del bosque, atardecía y Coraco había rendido a buen ritmo. Eran ya las tres de la tarde, y tras abandonarlo, al poco noté que el camino comenzaba a subir, a Coraco le costaba subir algo más.

Llegó una nueva puesta de sol cuando por fin coronamos la cima el camino tenía una valla de seguridad de madera un poco cutre y una especie de mirador. Me bajé del caballo y me puse a mirar el precioso paisaje, el más bello que había visto nunca. Desde aquel alto, por fin, se visualizaba el lago, inmenso, situado en el fondo del valle, con el agua de color rojiza por el bello atardecer que se ocultaba tras las montañas y hacía un efecto que iluminaba el cielo de color rojo. Era el atardecer más bello que había visto nunca. Un lugar lleno de paz y tranquilidad. Además el día estaba totalmente despejado y gracias a la altura se podía visualizar la totalidad del lago, casi en el horizonte. Me fijé en un águila que surcaba el cielo y en la dirección en la que miraba, en la otra orilla del inmenso lago, sobre las montañas, se veían los muros de una ciudad gigante, con un pináculo altísimo saliendo del centro de la misma, Parecía la bella ciudad de Dundarak, la fortaleza de los hombres dragón, o eso decían los habitantes de Lunargenta.

-No sé si conseguiremos el tesoro – le dije a Lida viendo la inmensidad del lago - pero sólo por este paisaje, ya ha merecido la pena venir.

Aunque todavía quedaban unas horas de descenso y aproximación antes de llegar a su orilla, eso quedaría para otro día.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Sáb Jun 27 2015, 21:45

A pesar de que había comentado aquello de que tendrían que nadar, estaba claro que no era posible encontrar un tesoro únicamente nadando e incluso sumergiéndose, por lo que en el tiempo que tardó Curgo en responder su pregunta sobre qué había sido de él, estuvo dándole vueltas al asunto.

-...y por eso me he venido de aventuras -Así concluyó su respuesta, lo que provocó que la muchacha sonriera alegre, pensando que estaba contribuyendo en el buen sentido a lo que fuera que quería cambiar de su actual vida.

Y ahora que lo pensaba ella también quería cambiar varios aspectos de la suya pues, aunque era más joven que él, jamás había salido de Lunargenta hasta aquel momento y tampoco había tenido todas las alegrías que podrían estar presentes en una muchacha de su edad; claro que casi todas las muchachas de su edad, si querían seguir la tradición familiar, ya estaban casadas y con un hijo, dos incluso.
Eso la hizo recordar a una de las niñas de la mansión Chateaux des Parlac, la menor y la cual querría haberse llevado para que pudiera tener la oportunidad de crecer sin aquellos disgustos ni con el peligro de que su propio abuelo pudiera matarla ''sin querer''. Suspiró con aquel pensamiento y su mente vagó por unos segundos mientras cerraba los ojos, imaginando cómo sería aquella casa sin ese aspecto tan lúgubre y roto. Claro que le fue imposible imaginarlo, cómo no, si el sitio estaba tan horrible que sólo quien hubiera habitado allí en sus momentos de vida sería capaz de recordarlo tal y como fue.

Dejó esos pensamientos atrás cuando al pobre Coraco le empezaba a costar subir una especie de cuesta que menos mal que no era muy empinada, si no los tres lo hubieran pasado fatal, sobre todo porque fue a la salida de aquella especie de bosque y se notaba la diferencia de temperatura. El frescor que aportaban los árboles no era lo mismo que un sol de espaldas en plena tarde.
Pero de esa tarde quedaba poco, pues en un ''rato'' que se hizo más corto de lo que Lida pensaba, la puesta de sol llegó y consigo una gran sorpresa que ambos compañeros sabrían apreciar.

-...es...-No terminó de decir lo que quería pues en cuanto subieron a la cima del camino, el paisaje era tan impresionante que a Curgo no le faltó apenas tiempo para bajar, y ella se sirvió, esperando que no le molestara, de uno de sus hombros para apoyarse y bajar de forma más rápida y cómoda; qué torpe parecía con Coraco de por medio-...precioso -Concluyó tras un largo instante observándolo todo.

Los ojos parecían brillarle con la tonalidad rojiza del atardecer, al igual que lo hacía el agua del lago donde se suponía que estaba el tesoro, pues los ojos de la muchacha eran azules también. Por sorprendente que pareciera, nunca se había parado a apreciar un atardecer y seguramente si lo hubiera hecho, ninguno se asemejaría al que ambos dos estaban teniendo el privilegio de apreciar.
Tampoco conocía la ciudad tan imponente que se veía al fondo, de pocas ubicaciones del mapa era consciente, pero se preguntó qué clase de personas podrían vivir allí, o qué clase de criaturas. ''No puedo sorprenderme tras lo de aquel...licántropo''.

-Ha valido la pena -Confirmó ella también totalmente de acuerdo con lo que dijo su compañero.

Le miró de reojo durante un segundo, parecía tan fascinado como ella y eso la hizo sentir bien, puesto que por algún motivo le gustaba que pudieran compartir aquella vista.

-Y parece tan cercano...-Se refería a la ''poca'' distancia que parecía haber desde aquel punto hasta las orillas del lago, pero realmente eran unas cuantas horas y seguro que al pobre caballo se les harían eternas, por ello propuso acampar allí y llegar al destino al día siguiente-, ayúdame a refrescar al pobre Coraco.

Poco rato después ya se encontraban sentados al lado del camino y tomó una pieza de fruta de su bolsa de provisiones, no sin antes ofrecerle una a su compañero. No le importaba compartirlo, por mucho que tuviera él lo suyo...le apetecía.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Curgo el Dom Jun 28 2015, 21:44

Decidimos acampar en aquel alto, en una parte recogida donde no azotaba tanto el aire. Después de hidratar a Coraco con un poco de agua, pues estaba claramente agotado. Lida me ofreció una pieza de fruta, y no dudé en cogerla. Estaba claro que necesitábamos cooperar y Lida parecía bastante dispuesta a ello, de modo que no me importaría compartir mis provisiones con ella.

El paisaje era muy bonito, el más bello que había visto nunca, y ver ese sol, bajo las montañas era precioso, lo observaba mientras comía la fruta apoyado en la barrera, observando el atardecer. Me quedé pensativo durante unos instantes, pensando en nada, simplemente dejar el viento chocar contra mi cara. Observé el paisaje buscando un punto cercano en el que poder preguntar por el tesoro, y vi un pequeño edificio, tal vez una taberna o posada, en el fondo del lago.

-¿Ves aquella posada de allá al fondo? – le pregunté señalándole un pequeño edificio – Podemos preguntar al amanecer, a ver si han encontrado a alguien o conocen algún embarcadero cercano, para tener una idea de dónde salió la barca. Pero parece que aún quedarán unas horas antes de poder llegar.

Observé la cara de alucinación de mi compañera, ilusionada y con los ojos brillantes, como un niño con zapatos nuevos. Tanto que sonreí. Me gustaba que no fuese tan ruda como las mujeres con las que solía tratar. Saqué mi petaca y le ofrecí un trago, y volví a observar cómo oscurecía definitivamente.

Cuando ya no quedaba más que el hueso de la fruta, cogí y lo tiré monte abajo y me divertí siguiéndole la pista hasta que lo perdí de vista. Tampoco hablé mucho más con Lida, estaba algo cansado y no había demasiado que comentar. Le di las buenas noches y me tumbé, a ver si aquella noche dormía mejor. No sé si ella se llegó a tumbar o la comió un oso, pues yo me quedé totalmente dormido nada más cerrar los ojos del cansancio que arrastraba.

La noche volvió a transcurrir sin problemas, pero ya volvía a hacer más frío que la noche anterior pues nos acercábamos al Norte, y empezaba a cansarme de dormir a la intemperie. De nuevo, los rayos de sol me despertaron al amanecer, aunque había descansado algo mejor.

-Por favor, espero que la próxima noche la podamos pasar en alguna cama decente – le pedí – ¡que tengo ya 40 años y me cuesta dormir aquí! – y esbocé una sonrisa mientras me colocaba el sombrero y me levantaba del suelo. Estiré los brazos- ¿A que estoy hecho un chaval? – e hice el mítico gesto de sacar músculo en los bíceps, en plan de broma, aunque luego me había hecho daño en la espalda al dormir - ¡Ay! – grité levemente, llevándome las manos a esta, aunque no era nada y enseguida me fui a por el saco.

Volví a desayunar, esta vez le ofrecí yo fruta a Lida de mis provisiones, y luego a darle una galleta mañanera a Coraco y a cargar de nuevo las provisiones. Pero esta vez no me monté al caballo y le presté las riendas a Lida.

-Venga, hoy vas a dirigir tú – le sugerí con una sonrisa – te vendrá bien aprender. ¡Llévanos hasta la posada! Me sentaré detrás, tranquila, no te caerás el caballo – y sonreí.

Y elegantemente le cedí las riendas del caballo y con la palma de la mano y un gesto con la cabeza la invité a que subiera primero.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Dom Jun 28 2015, 22:51

Estuvo tan ensimismada observando la puesta de sol, el lago y sus aguas y sus pensamientos habían volado tan lejos, que le costó reaccionar un poco cuando Curgo le señaló aquel edificio, el cual por supuesto había escapado a su vista:

-Es cierto, podemos probar a preguntar, claro que ni siquiera sabemos cuánto tiempo pasó desde que el tesoro se hundió...-Sólo esperaba que no hubieran pasado demasiados años como para que los posibles testigos, o alguien que pudiera saber algo no estuviera ya lejos de allí o algo peor.

Cuando ya el sol se iba, comenzó a concentrarse en comer su pieza de fruta, la cual tardó en devorar mucho más tiempo que su compañero, pero qué más daba si al fin y al cabo ya iban a acampar allí.

-Que desc...-Cuando oyó que le había dado las buenas noches ya era demasiado tarde, pues apenas tardó unos segundos en quedarse dormido.

Aguantó la risa por la velocidad inesperada con la que su acompañante había cogido el sueño y, sin más dilación y tomando una manta, ella también se tendió en el suelo de tal forma que su mirada daba de nuevo a donde se encontraba el caballo. ''Por si las moscas...'', sonrió pensando para sí misma para, poco rato después, caer dormida.

Al terminar la noche y en cuanto abrió los ojos, Curgo ya lo había hecho, por lo tanto esperaba que él hubiera pasado mejor noche porque lo que era ella había notado un tanto la diferencia de temperatura con el día anterior y le había resultado más complicado descansar:

-¡Que tengo ya 40 años y me cuesta dormir aquí! -Le escuchó diciendo, lo que provocó que se riera un poco pensando que exageraba-...eh, ¿estás bien? -Una vez ya levantada y recogidas todas las cosas, le preguntó porque había visto rato antes cómo le molestaba la espalda.

Comió la pieza de fruta que le entregó, dando las gracias y haciendo una excepción en aquellas malas costumbres suyas que no incluían un desayuno diario. Lo malo fue cuando vio cómo Curgo mientras ella daba el último bocado, esperaba a montarse en el caballo y escuchó lo que pretendía.

-¿C-cómo? -Casi se atragantó de la sorpresa, y al final tuvo que tragar como buenamente podía y tiró hacia atrás el hueso, sacudiéndose luego las manos-, bueno, pero sólo por esta vez.

No tuvo ni idea de cómo minutos después se vio a sí misma montada ya en el pobre Coraco gracias a la ayuda de Curgo y con él detrás. Tenía las riendas en la mano, su vista iba del cuero de las mismas y hacia el frente sucesivamente, así unas cuantas veces...hasta que tras un suspiro decidió decir aquello de ''¡Arre!'' y el corcel comenzó a caminar como bien adiestrado que estaba.

La pendiente que quedaba hacia abajo no era apenas empinada, por lo que la bajaron sin problemas y todo el camino que venía estaba despejado, no había ni un sólo árbol, por lo que no tenía grandes dificultades para ir manejando al caballo. Lo que si y por suerte, es que no se les hizo muy largo el trayecto que quedaba y para poco antes de la llegada del mediodía ya estaba pronunciando un ''¡Soo!'', que consiguió que Coraco parara suavemente: estaban a unos pocos metros del edificio en el cual pretendían preguntar y lo cierto es que desde fuera no parecía precisamente habitable. Aún así se oían ruidos procedentes de su interior.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Curgo el Lun Jun 29 2015, 15:52

Lida se sorprendió cuando le ordené que subiera a lomos de Coraco ella primera. Aceptó mi propuesta y con gran torpeza, además de con mi ayuda, consiguió subir al caballo. Yo monté a su espalda y saqué mi petaca, ahora podría por fin ir bebiendo a la vez que observaba el paisaje.

El camino de descenso fue tranquilo, aunque hacía sol el viento azotaba bastante y comenzaba a hacer frío. Lo peor del viento es que la larga melena negra de Lida rizosa se me metía por la boca y por los ojos e iba constantemente rodeado de una mata de pelo que trataba de apartar con la mano.

-Ahora entiendo por qué los hombres suelen ir delante – le dije jocosamente mientras me sacaba los pelos de los ojos.

Fuimos hablando durante el descenso. Nuestra confianza comenzaba a aumentar a medida que pasábamos tiempo el uno con el otro, tras tres días de convivencia ya empezaba a notar cierto aire de compenetración y risas que no había en la famosa casa del licántropo o durante el primer viaje.

Cuando alcanzamos la vivienda, aproximadamente al medio día, Lida paró a Coraco. La casa no me parecía un lugar muy confortable para vivir. Desde lejos me había parecido una taberna, pero ahora me di cuenta de que era una casa. No obstante me bajé del caballo.

-Espera aquí – le dije, ya que estaba detrás me ofrecí para acceder a la casa.

Se oían ruidos en el interior de la casa. Y me acerqué suavemente. Algo alerta pues dentro parecía haber una discusión. Un hombre salió por la puerta claramente enfadado y la cerró sin mediar palabra. Aunque dio un ligero salto atrás al vernos dirigirnos hacia el hogar.

-¿Sois cuatreros? – preguntó enfadado – No tengo ganado. No podéis llevaros nada.
-Pues últimamente no me da por robar vacas – le dije sarcásticamente – pero ando buscando un te… embarcadero – corregí rápidamente – para cruzar el lago…
-¿Embarcadero? ¿Aquí? – dijo sorprendido, como si le hubiese preguntado si había visto nieve en el desierto – Pregunta en la mansión de los Furalter. Señor de la región. Siguiendo el camino. La orilla. 20 km. – y se detuvo unos instantes – Pero no podéis entrar sin esto – y sacó de su bolsillo una invitación – Baile esta noche allí. Todos los fines de semana invita gentes de la zona. Mucha gente allí. Preguntad. Yo no voy. Mujer enfadada. Cabezona. Para ti. Y la suya también.

Y me dio dos invitaciones para ir a una fiesta que en teoría se celebraba todos los fines de semana allí. Quizás allí podríamos encontrar a alguien que tuviese contacto con el viejo licántropo, sobre la antigüedad del pedido, o simplemente que conociera algunos de los embarcaderos de la región en el que preguntar. El hombre estaba claramente alterado y miraba a todos los sitios. Era raro. Además de que escupía al hablar y tenía una forma de expresarse… muy rara. “El típico paleto de pueblo” pensé.

El hombre acalorado, volvió a entrar en la casa. “Fastídiate. Di las entradas a extraños. Esta noche no fiesta”. Y escuché un golpetazo, como se una sartén golpeando la cabeza de alguien, resonó tanto que me dolió a mi, y puse gesto de morros frunciendo el ceño. Luego me giré a Lida y estiré los brazos sosteniendo una entrada a cada mano.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Lun Jun 29 2015, 20:25

Encontrar una casa en mal estado yendo con Curgo no era muy buena señal desde lo sucedido en la mansión, claro que ahora estaban casi a mediodía y supuso que no sería un sitio como aquel si además se escuchaban ruidos en su interior, aunque no precisamente tranquilizadores.
Cuando fue a bajarse del caballo él ya lo había hecho y al haberse ofrecido a entrar y además de no tener muchas ganas de caerse de la montura, decidió quedarse encima y bajar si realmente la situación lo requería; prefería mil veces el hombro o la mano del hombre que le aseguraban no comerse la tierra.

-No tengo ganado. No podéis llevaros nada -Casi le entró la risa ante la respuesta que dio su compañero a aquello, pero no rió por educación y porque no esperaba que un hombre fuese a salir tan alterado, aparentemente, de la casa-. Pregunta en la mansión de los Furalter. Señor de la región. Siguiendo el camino. La orilla. 20 km...-Siguió hablando y lo escuchó todo, su mirada iba de Curgo al hombre y así hasta que el susodicho volvió al interior del edificio donde se suponía que continuaría la discusión con su mujer.

Qué manera de hablar más extraña le pareció que tenía, pues a veces parecía que no sabía hablar la lengua humana en condiciones y, además, le trajo recuerdos a otra criatura que conoció tiempo atrás que sabía pronunciar las palabras mucho mejor.

-Espera, ¿insinúas que vayamos a ese baile? -Abrió un poco más de lo normal los ojos mientras le miraba desde lo alto del caballo, pues él sostenía las entradas como quien no quería la cosa- Pero si no tenemos ropa en condiciones, dudo que nos dejen entrar así -Típico en una mujer y sobre todo en ella, preocuparse lo primero de la ropa, pero en este caso tenía razón, no podían presentarse en un baile con lo que llevaban puesto-, tendríamos que buscar algo para ponernos y pensar unos nombres falsos...por mucha información que queramos sacar, no creo que sea buena idea dar nuestros nombres reales siendo un asunto...delicado -Propuso y, en ese momento, intentó agacharse un poco para alcanzar una de las entradas de las manos de Curgo, pero viendo que se iba a caer disimuló como buenamente pudo y rectificó, poniéndose de nuevo recta sobre la silla-, ejem...¿nos vamos?

Esos veinte kilómetros de los que habló el hombre que les dio las entradas no serían mucho rato a caballo, pero siendo la hora que era y el momento del día, aunque arreciara el sol se notaba y el pobre Coraco no podría ir a un ritmo rápido todo el camino.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Curgo el Lun Jun 29 2015, 22:36

-Espera, ¿insinúas que vayamos a ese baile?...... - Lida me comentó varias cosas. Pero lo que más le preocupaba parece que era la ropa. En el fondo se notaban sus genes femeninos.

-Por supuesto que iremos a ese baile. ¡Es una fuente de información! – comenté con un tono bastante falso, lo cierto es que lo que menos me importaba en ese momento era la búsqueda del tesoro. Yo siempre fui un fan de las fiestas y aquella que parecía que iba a ir gente importante de la región no iba a ser menos. – ¿Vestidos? Por dios. ¡Se nota que eres mujer! ¿Insinúas que no voy lo suficientemente guapo? Está bien. Voy a dar una vuelta por ahí. A ver si encuentro algo.

Y me fui a dar un rodeo alrededor de la casa, alejándome de la vista de Lida y de Coraco, que seguía subida al caballo. Encontré en un tendal con varia ropa, calzoncillos, medias, y dos viejos trajes de vestir, presumiblemente del amable hombre que me había dejado sus entradas y de su "cordial" esposa. Aunque a fin de cuentas no los necesitarían ya que no iban a ir. Así que rápidamente quité las pinzas y me los llevé, aunque estaban aún algo empapados. “Recién lavaditos encima. Joder qué suerte tengo” pensé. A fin de cuentas era un pícaro. Salí a hurtadillas de aquella casa y me dirigí corriendo hacia Lida y Coraco, que ya los visualizaba, llevando la ropa de espaldas a la ventana echa una bola, para que no me pudieran ver. Me subí casi de un salto a Coraco. Salté tan rápido que casi me caigo al otro lado del caballo.

-Ya tengo tu nueva ropa. La última moda por estas tierras. Ahora corre. Y no me preguntes de dónde lo he sacado – respondí nerviosamente - ¡Arre Coraco, leches!

Y al poco de alejarnos, casi al salir de la finca se escuchó un ruido muy fuerte.

-¡Yorcoooo! ¿Dónde has dejado nuestros vestidos imbécil? ¿Los has tirado? ¡Ven que te voy a dar un sartenazo!

Miré hacia atrás y luego le comenté a Lida lo que opinaba de la situación, a modo excusa. Pero no sé si sería tan inocente de creerme.

-Hay que ver que mujer más malhumorada, ¿eh? – le dije pícaramente a Lida sobre las voces escuchadas.

A medida que nos íbamos acercando, caía el sol. Soplaba fuerte el viento. Me fui acordando de lo que había comentado Lida sobre los nombres falsos. Y estuve pensando en ello. Tanto que se me ocurrió una genial idea e infalible para que nuestro plan no se fuera al traste y pudiésemos entrar en la fiesta sin ningún problema. Mientras Lida conducía, tomé una pluma de mis provisiones, y escribí los nombres en las tarjetas, apoyándome en la espalda de Lida, con una perfecta caligrafía, sin consultarle nada a ella.

-He estado pensando en lo de los nombres y tienes razón, deberíamos cambiarlos - le dije a Lida, que continuaba dirigiendo el caballo - Pero no te preocupes, lo tengo controlado. ¡Vamos a triunfar! Nadie sospechará de nosotros, ya lo verás – y cerré en el sobre las dos invitaciones aprovechándome de saliva – confía en mí, que he ido a muchas cosas de estas. – le dije.

Serían las 6 de la tarde cuando recorrimos la mayor parte del trayecto y casi llegamos. Fuimos a un ritmo más lento que los otros días pues nuestro destino estaba claro y tampoco había que agotar el caballo. Propuse hacer una parada un par de kilómetros antes, en una pequeña arboleda apartada del camino, para cambiarnos la ropa. Los vestidos estaban aún bastante húmedos, especialmente el de Lida, espero que no fuera un incordio para ella. A fin de cuentas, parecía una mujer fuerte. Me metí detrás de un árbol y me cambié rápidamente. Al poco salí, más contento que unas castañuelas.

-¿A que estoy precioso? – le pregunté con una sonrisa de oreja a oreja - ¿Llevaré el sombrero también o el polvo y mugre que guarda romperá la estética?

OFF: trajes encontrados:

Mujer:
Trajes:

Hombre:

Trajes:
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Mar Jun 30 2015, 01:31

Aquello de que preguntara si no era lo suficientemente guapo se le quedó por un rato en mente, no le veía tan mal para que tuviera que decir tal cosa, pero desde luego no pensaba decirlo en voz alta, en absoluto. Aún así le pareció que a cada momento que pasaba la confianza entre ambos aumentaba, y qué cómico aquello de que fueran a ir a un baile cuando su verdadero propósito era encontrar un tesoro.

-Pero...¿dónde vas? -De nuevo intentó bajar del caballo pero entre que temía caerse y que Coraco no estaba muy por la labor de colaborar, Curgo ya había desaparecido de su vista.

Lo gracioso fue la cara tan extraña que se le quedó a la pobre Lida cuando vio cómo apareció de repente corriendo, con una especie de mezcla de ropa junta hecha una bola entre las manos y de un salto casi se cae al subir al animal; esto último casi hace que le diera la risa si no fuera porque su mismo compañero apremió a Coraco y incluso a ella misma a que echaran a correr.

-¡Coraco! -Gritó el nombre del pobre caballo que obedientemente había echado a correr y ella se agarraba a las riendas como si le fuera la vida en ello- ¿Dónde has dejado nuestros vestidos imbécil? -Sólo le hizo falta oír aquello de lejos para que le diera un escalofrío y mirara por una milésima de segundo a Curgo, que seguía llevando aquella bola de ropa húmeda.

Se temió lo peor, aunque no bastaba con temerlo, realmente lo había hecho, había robado un vestido para ella y suponía que otro para él y, de no ser porque le hizo más gracia pensar en la cara que se le quedaría a la mujer al darse cuenta, y de la compenetración que empezaba a tener con Curgo, desde luego se habría arrepentido de aquello. ''Me está llevando por el mal camino...'', pensó, pero luego no tuvo más que sonreír, aminorar el paso del pobre Coraco y continuar, pues aún quedaba para llegar a la mansión.

Bajo la ''promesa de triunfo'' de su acompañante que la usó en cierto momento como apoyo para algo que no supo muy bien de qué se trataba pues iba más atenta al caballo que a otra cosa, no se le hizo precisamente largo el trayecto y en relativamente poco ya estaba bajando del caballo para vestirse antes de llegar al lugar del baile.

-Un vestido...hm -Cogió el vestido que aún notó que seguía estando húmedo y su forma de cogerlo la hizo parecer una niña pequeña a la que regalan por primera vez una muñeca. Otra cosa que sumar a su lista de primeras veces.

Tardó algo más en vestirse que Curgo, pero cuando salió de entre unos arbustos y un frondoso árbol que la cubrió sin problemas, parecía una dama hecha y derecha, de esas bien educadas, no de las que querían comprar todo con dinero.

-Estás muy guapo -Se atrevió a decir, qué extraño le pareció ver en un primer momento a su aliado con semejante traje, pero hasta le pareció gracioso lo siguiente que sucedió-, pero no, ese sombrero queda prohibido -Y lo cogió con cuidado para dejarlo guardado hasta que pudiera llevarlo de nuevo.

Como añadido y para parecer que había hecho algo más por ir medianamente formal, se echó el pelo hacia el lado izquierdo, para que así su melena rizada cayera con gracia y pareciese mejor peinada, porque por suerte por muy húmedo que estuviera el vestido, se ceñía bien a su cuerpo y por la parte de abajo le cubría lo suficiente como para que no se vieran sus botas.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Curgo el Mar Jun 30 2015, 16:15

Cuando vi salir a Lida con el vestido reconozco que me quedé bastante sorprendido. Ya me parecía una mujer atractiva, pero desde luego ese vestido verde le quedaba mejor que la ropa que llevaba habitualmente.

-Estás muy guapo – me dijo, lo que me hizo sentirme muy halagado y sonreir – pero no, ese sombrero queda prohibido – y me lo quitó de mi cabeza.
-¿Yo sin sombrero? ¿En serio? – le pregunté sorprendido y haciendo un amago de recuperarlo, aunque sin éxito pues me lo guardó – ¡Pero si lo llevo desde mi mayoría de edad! Bueno. Es igual, pero sólo por esta vez me lo quitaré. - Se me hacía muy raro llevarme la mano a la cabeza y no ver mi elegante sombrero de ala ancha. Y con el pañoleto rojo parecía un pirata, así que me lo quité también, mostrando mi pelo corto.

Decidimos retomar el camino. Comenzaba a anochecer. Fuimos encontrando más gente por el camino, parejas muy bien vestidas, unos a pie y otros a caballo, pero nuestros vestidos no tenían nada que envidiar a los de esta gente. Al fondo vimos la mansión. De un estilo similar al de Chateaux des Parlac pero mucho mejor cuidada. En un tono azul cielo muy bello y con un jardín muy bien cuidado y podado. A la entrada a lo que era la finca había un guardia, al que entregué las invitaciones con los nombres que había escrito y le hice a Lida un gesto de complicidad. El hombre abrió el sobre y miró las entradas con gesto serio y dijo.

-Pasaréis cuando el organizador os llame - nos dijo el guardia y se le dio los sobres a un compañero.

Y nos dedicamos a esperar junto con el resto de invitados fuera aún de la entrada a la finca. Puse el brazo sobre la cadera y con una semireverencia y una cordial sonrisa la invité a que me cogiera del brazo. No hubo que esperar mucho. Al poco tiempo apareció el organizador y empezó a llamar gente. Éste un hombre mayor, calvo y afeitado, pero muy aseado y erguido. Iba nombrando gente. “El marqués Pyron de Dundarak y Lady Milana Pasteur”, “El gran hidalgo Vincent Marie de Guirac y su primo, Pierre de Gauchenac”, una sucesión de nombres, a tal cual más elegante, que me hacían pensar en las delicias que allí había. Fue entonces cuando el organizador anunció nuestro nombre, con cierto grado de asombro.

- Entran en escena desde Lunargenta, capital del mundo, el elegante infante, don Ignacio el Grande, y su amante, Juana Bogavante.

Se escuchó un cachondeo generalizado en todo el recinto. No entendí por qué. A fin de cuenta mi elección de nomenclatura había sido perfecta y nunca hubiese tenido una ocurrencia mejor. Esto me indignó completamente, pues esperaba un aplauso o reverencia al gran infante de Lunargenta, oséase, yo mismo.

-Tampoco pongas esa cara – le dije a Lida totalmente indignado con el comportamiento del público frente a mi maravillosa rima - Tuve que improvisar algo profundo y que rimara para que colara y eso era lo único que se me ocurrió. Además, ¿hay plato más caro y exquisito que un bogavante? No entiendo qué pudo fallar – y me quedé pensativo, mirando hacia abajo. Esperando una reprimenda también por parte de Lida, que no sé si se había tomado a bien mi perfecta elección de nombres.

Y nos encontramos en un parque, muy bien cuidado y podado, con todo lujo de detalles. Hacía una tarde-noche apacible y tranquila, aunque la luna ya dominaba la escena. La gente ya había entrado, habría unas 150 personas, y se encontraba todo bien iluminado con antorchas.  La gente iba muy bien vestida y de maneras muy variopintas, con trajes y vestidos que nunca había visto. Por algún sitio habría que empezar a buscar el tesoro, pero cambié de idea en cuanto vi varias mesas con varias bebidas y pincheos varios.

-¡Hay ponche! ¿Tomamos algo antes de empezar? – le sugerí, mientras tiraba de su brazo para dirigirme a esa mesa.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Mar Jun 30 2015, 19:22

Qué alivio que no opusiera mucha resistencia a aquello de no llevar sombrero, pero si alguien desde fuera les viera a los dos realmente se notaba el cambio: Lida parecía mucho más una mujer y no una matona y Curgo parecía un caballero rejuvenecido.

Lo que sí, es que cuando estaban de camino fue poniéndose algo nerviosa, porque no tenía muy claro con qué clase de nombres iban a entrar y sobre todo si les aceptarían, aunque ahora no sería problema de la ropa, puesto que muchos con los que se cruzaron vestían casi del mismo corte.
Aún a pesar de los nervios que pudiera tener, que no llegaban ni por asomo al mismo nivel que cuando su compañero le dejaba las riendas del caballo, se puso toda recta y formal en el momento en el que atravesaron la entrada principal y pudieron observar en todo su esplendor la mansión azulada que a la muchacha le pareció preciosa. En comparación con la anterior mansión en la que habían estado, esta se la llevaba de calle.

-Pasaréis cuando el organizador os llame -Qué cara más extraña se le quedó tras esas palabras, puesto que no tenía muy claro lo que ponía en los sobres que Curgo le entregó al guardia.

Le faltó apenas un segundo para coger del brazo al que se suponía que era su pareja y lo hizo con tal rapidez porque intentaba estar atenta y que los demás notaran esa complicidad que había entre ambos, para así poder disimular mejor y que nadie notara lo contrario:

-Entran en escena desde Lunargenta, capital del mundo, el elegante infante, don Ignacio el Grande, y su amante, Juana Bogavante.

El rostro de la pobre Lida enrojeció por la parte de los mofletes como nunca, parecía que la habían maquillado y esto acompañado de alguna que otra risa no la ayudaron mucho en su intento de disimular la sorpresa. ''Juana Bogavante...'', su supuesto nombre resonaba en su pensamiento una y otra vez, incluso por unos minutos no se atrevió a mirar a la persona de cuyo brazo iba cogida, pero luego reaccionó y, haciendo como la que se atusaba un poco el pelo, soltó:

-Esto te va a costar más de una invitación a una simple copa.

A aquellas alturas ya se encontraban en esa especie de parque cuyos detalles estaban tan bien cuidados que no podía centrar la vista en una sola cosa, eran demasiadas. El que sí pudo centrar la vista en algo, al parecer, fue Curgo, que le faltó tiempo para tirar de su brazo con cierta insistencia para que tomaran algo.

-Tomar algo no nos hará daño...-Le faltó añadir algo como: ''Y así me olvido de que me llamo Juana'', pero se lo guardó y disimulando con una sonrisa, fue hacia la mesa que su compañero había visto.

Había una fuente enorme con ponche delante de ambos, con las correspondientes copas al lado y el utensilio para servir el líquido, además de otras copas ya servidas alineadas y bien colocadas de un líquido cuyo color era distinto. Ella no supo dónde elegir, pero además no habían solo bebidas, también había algún que otro ''aperitivo'' cuyos ingredientes no supo identificar muy bien, y eso que cocinar sabía cocinar perfectamente.

-¿Cuántas veces dices que has estado en sitios como este? -Preguntó al ver cómo Curgo se desenvolvía sin problemas, aunque justo en ese momento y ya le valía el retraso, se percató de que el añadido a ese nombre inventado suyo, era además aquello de ''amante''. Su cara era todo un poema entre una sonrisa y casi la indecisión de si enfadarse o echar a reír porque había que admitir que gracia tenía.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Curgo el Mar Jun 30 2015, 22:39

Afortunadamente, Lida era una mujer con sentido del humor, como pocas quedaban en este mundo. Y ya mostrábamos un grado de complicidad y confianza como si llevásemos tiempo trabajando juntos o buscando tesoros. Se sonrojó un poco al escuchar el nombre que le había puesto, pero juro que fue puesto con la mejor de las intenciones. Aceptó beber un trago, así que nos dirigimos a la mesa que había indicado.

-Esto te va a costar más de una invitación a una simple copa – bromeó Lida conmigo en relación a lo de los nombres y al mal trago que le estaba haciendo pasar. Yo le solté el brazo y me puse a curiosear con las botellas allí presentes, e hice como si no la escuchara, aunque en realidad lo había hecho y le respondí.

-Querida, es la tercera o cuarta vez que me repites lo de la invitación desde que nos encontramos el otro día – dije con voz seria y mostrando total tranquilidad, sin mirarla, mientras abría la botella de ponche y servía en dos copas de cóctel una extraña bebida que nunca había probado, de color oscuro, como el vino. – cualquiera diría que ansias el momento… – Una vez preparadas las copas, tomé las dos, volví a mirarla a los ojos y le cedí una – No te preocupes, no te quedarás sin tu invitación. – sonreí y le guiñé un ojo de complicidad mientras levantaba la copa ofreciéndole un brindis– ¡A nuestra salud!

Me apoyé encima de la mesa mientras echaba un trago a la bebida, era bastante fuerte, pero yo ya estaba acostumbrado al alcohol y tendría que beber bastante para acabar emborrachándome. Sin embargo tenía un exquisito sabor a vid. Sin duda se trataba de un buen vino del Norte, cosechado bajo los fríos glaciares del Norte. Lida, antes de beber, también me preguntó si había estado en sitios como este.

-Lo cierto es que he estado en algunos. - le dije apoyando mi trasero en la mesa, así como mi mano izquierda, mientras con la derecha sostenía la copa– Tengo algunos amigos en Lunargenta que me consiguen invitaciones para este tipo de eventos – y eché un vistazo alrededor, observando el panorama, a ver si veía algo interesante o alguien acercarse – Mira a tu alrededor, hay demasiada prepotencia y falsedad en estos lugares – bebí de nuevo un trago – dentro de poco vendrá alguien con cualquier excusa para abrir conversación y conocernos. Es lo principal de estos eventos.

Tomé un pincho de la mesa. Y al poco apareció una pareja, de unos treinta años de edad, él vestido con un traje largo marrón, y ella con un vestido ancho azul, era marcadamente narizona y llevaba pelo rizoso teñido, hasta la espalda. Ambos se aproximaban a nuestra mesa, y exactamente a nuestra posición. Se colocaron justo en frente nuestro.

-Discúlpeme señor – me preguntó cortésmente la mujer a mí, que seguía sentado en la mesa, mientras el hombre esperaba - ¿me permite alcanzar el ponche?
-Claro – y me aparté. La mujer se colocó entre Lida y yo y sirvió dos bebidas, para ella y su acompañante. Hubo silencio durante este acto. Estiré la cabeza por encima de ella para mirar a Lida y le hice un gesto con la boca, como diciendo “¿ves?”. Luego se apartó y se colocó al lado del hombre. Para volver a preguntarnos.
-¿Así que el infante don Ignacio y… su amante doña Bogavante? – dijo tratando de ser cortés, pero con un marcado tono despreciativo en sus palabras - ¿No sois un poco mayor para ser hijo del rey Siegfried?
-¿Cómo? – dije casi atragantándome con la copa. Luego me di cuenta de lo que significaba la palabra “infante”, igual no había escogido la mejor palabra, pero tras mi respuesta poco avispada tuve que improvisar – Bueno, no soy hijo del rey, ese es sólo un sobrenombre. En realidad tengo un pequeño palacete en las afueras de Lunargenta.

La respuesta no pareció convencer a la mujer ni a su pareja, que me miraron con un claro gesto de asco. Luego la mujer se giró a Lida.

-¿Y tú? ¿De dónde has salido?
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Miér Jul 01 2015, 00:58

Al darse cuenta de que era cierto aquello de que últimamente había mencionado bastante lo de la invitación, miró hacia otro lado como quien no quería la cosa, como si no tuviera nada que ver al respecto, o más bien como que le daba cierta vergüenza:

-¡A nuestra salud! -Brindó mientras le acompañaba, pues la copa que le había ofrecido ahora la sostenía en su mano y dio un buen sorbo; y ''buen'' porque le supo tan bien que no se dio cuenta y bebió más de lo debido el primer trago-,...uh, es vino -Casi se le escapa la tos de lo fuerte que era pero tenía que parecer que estaba acostumbrada a frecuentar aquellos sitios, por lo que aguantó como buenamente pudo.

Curgo en cambio no tenía ningún problema para hacer que el líquido pasara por su garganta y en cierto modo tenía ventaja sobre la muchacha, pero aquello se suponía que no iba de copas ni borracheras, tenían que conseguir información sobre el tesoro.

-¿Quién te acompaña a esos eventos? -Se le escapó la pregunta como si fuera algo que tenía ya de por si preparado, esperando a que él le respondiera. Y lo cierto es que no tenía pensado decirlo, pero la curiosidad la pudo, principalmente por saber si a otras también les había puesto ''Bogavante'' de apellido; asunto que cada vez que lo pensaba y conforme bebía otro trago le producía más ganas de reír.

Pensó aquello que dijo sobre que alguien vendría a entablar conversación y pocas ganas tenía de que sucediera, pero al parecer era inevitable, pues en un rato más tarde ya se encontraba una pareja allí y era más que obvio que no sólo venían por el ponche.

-¿No sois un poco mayor para ser hijo del rey Siegfried? -Al escucharlo y el tono tan molesto que estaba utilizando para hablar con Curgo, le entraron ganas de poder meterse en algún lío y decirle cuatro cosas a aquel hombre, pero no podía por lo que para ayudar en parte a su compañero y disimular mejor soltó algo de forma muy sutil- Anda, qué dice...mi cielo está hecho todo un chaval -Nada más pensar en lo que acababa de decir y producto del líquido cuya copa estaba ya vacía, de nuevo le dieron ganas de reír y mientras aguantaba, fue esta vez la mujer narizona la que quiso interrogarla- ¿Y tú? ¿De dónde has salido?

Ante la mirada ya de por sí de prepotencia de la mujer, Lida esbozó una amable sonrisa con todo el esfuerzo del mundo y se acercó al que supuestamente era su pareja, Curgo, cogiéndole del brazo para luego, sosteniendo la copa vacía, soltar una respuesta que no supo muy bien de dónde la había sacado:

-Verá -Porque en todo momento les habló de forma muy educada, amable y con gracia, esa gracia que le estaba otorgando el vino y eso que sólo llevaba una copa-, mi buena familia no se mancha las manos con pescado, si es eso lo que piensan...-La pareja sosteniendo sus respectivas copas estaban ahora colocados delante de ambos, escuchando-. Pero tienen instinto para los negocios y los barcos que tenemos en Lunargenta siempre tienen demanda -Se tomó la libertad de hacer una leve pausa para observar las reacciones de ambos dos, pues estaba hablando con tanta naturalidad que no sabían si creérselo o reírse por pena-. Padre siempre dijo que hay que andarse con cuidado en los negocios...y que la gente que pregunta demasiado es porque intenta esconder algo -La sonrisa en los labios de la muchacha que estaban mojados por el vino se ensanchó.

Su última frase era de advertencia, claro que la dijo con tanta soltura que a aquellos dos que por muy cultos que parecieran no tenían ni idea de casi nada, les dio que pensar y ambos intercambiaban miradas y sonrisas incómodas. Lida mientras tanto adoptó una postura más cómoda al lado de Curgo, cuyo brazo no había soltado, cedió algo de su peso hacia él para mostrar cierto cariño ante esos dos y fue entonces cuando ambos dijeron:

-Bueno, está claro que sois algo...pintorescos -Dijo el hombre-. Y eso no siempre se ve por aquí -Continuó la mujer-, seguro que al señor Furalter le gustará conoceros.

No supo encajar muy bien aquello último por parte de la narizona, pero decidieron irse no sin antes echarles una mirada a cada uno de arriba a abajo.
Después de que desaparecieran de sus vistas, Lida soltó tal suspiro que colocó la copa vacía sobre la mesa y pensó si sería lo correcto actuar como lo acababa de hacer ante aquellos pijos entrometidos.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Curgo el Miér Jul 01 2015, 16:00

Quedé sorprendido ante la improvisación de Lida ante aquella pareja refinada y pija. Había sido un respiro de tranquilidad que acabase con ellos tan finamente. Estaba claro que las mujeres dominaban más el dominio de la palabra que los hombres, aunque me sorprendió verla tan comunicativa cuando solía ser tímida.

-¿Así que propietaria de la marina mercante de Lunargenta?– le dije a Lida, que me sonreía mientras seguía cogida de mi brazo – te has ganado otra copa – y me volví para servirnos otra copa. A mí, como buen amante del alcohol, me gusta ir probando, así que esta vez tomé un líquido transparente, parecido a la ginebra, y lo serví en dos nuevos vasos de cóctel. Este era bastante más ácido y me quemó la garganta bastante.

Le propuse ir a dar una vuelta y fuimos caminando por el jardín. Fue entonces cuando me di cuenta de que me había preguntado justo antes de llegar la pareja, por mis acompañantes a las fiestas.

-Antes me habías preguntado por mis acompañantes, ¿verdad? – le recordé – Suelo variar. Voy generalmente con quien me invita, sean hombres o mujeres, y en otras ocasiones voy sólo con la invitación. La gente me invita porque le caigo bien o no tienen acompañante. Y como no suelo tener nada mejor que hacer… – y bebí un trago y me quedé pensativo – Puedo asegurarte una cosa. Esta es la ocasión que mejor compañía llevo.

Me quedé mirando a Lida unos segundos tras decir esa frase, que tampoco sé muy bien por qué me había salido. Probablemente fuera por el par de copas que llevaba de más. El alcohol siempre me decía soltar estupideces que no venían a cuento. A fin de cuentas, mi verdadera profesión más que entrenador de tiro a ballesta era charlatán y bocazas, y me costaba horrores.

-Bueno… eh… esto… ¿Habíamos venido a preguntar por el tesoro, no? – reaccioné algo nervioso semi-sorprendido tras unos instantes, recordando la ideal original de por qué estábamos allí - ¿Por dónde empezamos? – y miré a todas partes, observando a la gente. Tampoco tenía ni idea de por dónde comenzar la búsqueda ni cómo introducir en medio de aquella fiesta el tema - ¿alguna idea?

Tras un breve diálogo, sonó la campana de la casa. Una indicación de entrada a lo que sería la cena y el posterior baile que daría conclusión al acto.

-Bueno, dejemos lo del tesoro para más tarde y vayamos a cenar, lady Juana, – le dije jocasamente a Lida con cara de expectación por entrar a la mansión - que estoy hasta los huevos de comer manzanas - dije con una plena sonrisa casi carcajada.

Mientras nos dirigíamos, cogidos del brazo y con un andar elegante y señorial, hasta la entrada de lo que era la vivienda, estuve pensando en si tendría que pasar otra noche más a la intemperie. A fin de cuentas todas esas personas se irían a sus casas al terminar la noche, pero la mía estaba un poco lejos como para llegar y empezaba a refrescar. Aunque no llovía sí que hacía más viento y frío que en noches anteriores, y empezaba a cansarme de dormir a la intemperie. Lida y yo seguíamos bromeando mientras nos dirigíamos a la casa.

Subimos las escaleras de mármol algo apremiados, pues ya casi llegábamos los últimos, y un mayordomo de la casa nos hizo una reverencia y nos abrió la puerta de entrada al lugar.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Miér Jul 01 2015, 16:44

Desechó esos pensamientos en cuanto Curgo le habló mencionando aquello de que era la dueña de la marina mercante. ''¿De dónde leches me he sacado esa historia?'', pensó, para segundos después darle las gracias por haberle servido otra copa que no dudó ni un segundo en aceptar. Eso si, esta vez no pudo disimular la tos y se la oyó muy bajito, pero lo hizo, ese segundo líquido era demasiado fuerte como para aguantarse.

-Por pijos, ricos o influyentes que sean, no tienen mucha educación que digamos -Le comentó en voz medio baja en los primeros pasos que dieron cogidos del brazo por aquel jardín.

Asintió una vez con la cabeza cuando quiso recordarle lo que había preguntado anteriormente, que si era sincera consigo misma ya ni se le había pasado por la mente. Claro que la frase con la que su compañero terminó de responder provocó que tomara un buen trago de su copa y además se sonrojara de forma muy leve; esperaba que pensara que esa rojez fuera por el vino y no por otra cosa que no llegaba a entender.

-¿Por dónde empezamos? -Esto fue casi su salvación para poder dejar de estar en silencio y haciendo como que no había oído lo anterior, ya que su mente comenzó a funcionar con cierta...lentitud a causa del alcohol pero se le ocurrió decir algo- ¿Y si vamos directamente ante el señor...Furalter? -Pronunció su nombre con un acento un poco extraño por intentar decirlo como pensaba que era.

Pero no es que les diera mucho tiempo a buscar información del tesoro pues muchas de las personas empezaban a dirigirse al interior de la mansión y el motivo era la comida, es decir, había llegado la hora de cenar y esa campana que resonaba desde no sabía dónde lo señalaba.

-Tienes toda la razón, después de esto eliminaré por un tiempo las manzanas de mis frutas favoritas.

No soltó su brazo en ningún momento mientras se dirigían a la mansión, a su copa le quedaba un trago más pero no se lo dio y por fortuna que no lo hizo, porque subir las escaleras ya con algo de prisas de por si, ya le costó trabajo; qué desventaja sobre aquellos que estaban acostumbrados a abrazar el vino de forma habitual.

-Señores...-Comenzó a hablar el mayordomo que les abrió la puerta de la estancia dedicada a la cena y sólo ese gesto hizo que la muchacha quedara casi boquiabierta; además tuvieron que entregarle las copas que llevaban. Dentro ya se encontraban la mayoría de invitados, cada uno de ellos colocados de forma estratégica por el anfitrión del baile en mesas con forma redondeada y telas que las decoraban con colores vivos. Todo detalle estaba cuidado y el hombre les señaló, educadamente, cuál sería su mesa-, hacia allí encontrarán sus correspondientes asientos.

Acto seguido los dos atravesaron casi media sala hasta poder llegar donde se suponía que debían sentarse, y no se equivocaban, puesto que estaban señalados los sitios con el mismo sobre que Curgo usó para escribir sus nombres falsos. El problema era que en la mesa había otra pareja más, y no podía tratarse de otra pareja, porque mira que había gente en el baile, que los mismos dos que un rato antes estaban interrogándolos:

-¡Qué casualidad volver a verles! -Lida fingió cierta alegría de volverles a ver para así poder disimular el disgusto que le producían y, tras esas palabras, ambos se sentaron- No, mujer, no...¿casualidad? Pedí que nos pusieran con vosotros.

Al escuchar aquello por parte de la mujer, se le descompuso por una milésima de segundo la cara a la morena, pero la salvó un sirviente que vino a llenar sus copas de un vino de un color rojizo intenso.
En el fondo de la sala se encontraba quien era el dueño de aquel casoplón, un hombre con barba dejada intencionadamente desde hacía unos días por pensar que le sumaba atractivo y una edad aproximada de unos cuarenta y tantos largos, con duras facciones y rodeado por gente que reían y bebían como si fuera lo único que hacían en la vida.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Curgo el Miér Jul 01 2015, 22:32

A medida que nos íbamos acercando a la mesa fui observando que, entre las más de 200 personas que se reunían en aquel gran comedor, iluminado y perfectamente decorado, se encontraba la pareja. Nos saludaron con la misma cara falsa. Allí iba a haber problemas próximamente. Lida se dignó a saludarles, pero yo ni eso, más que a devolver la misma falsa risa y me senté. La mesa era redonda y nos sentamos en cruz. Yo cerca del hombre y Lida y ella cerca de la mujer. La situación era incómoda a más no poder. Menos mal que me trajeron vino. Así podría emborracharme. Encima la pareja dijo que habían pedido ponerse a nuestro lado. ¿Con qué intención?

Pronto salí de dudas, cuando salió el señor Furalter, anfitrión de la vivienda. Un señor algo mayor que yo, con barba de una semana y pelo castaño. Vestido con un atuendo carísimo del mejor sastre de Dundarak, de color blanco inmaculado, “pero será paleto” pensé. Más paleto me pareció cuando vi los cubiertos y platos bañados en oro que teníamos en la mesa ,“hay que ser cateto…” volví a pensar mientras tomaba el tenedor. Al poco una mujer de la misma edad salió. Con el pelo hecho un moño y un vestido largo hasta los pies, toda con collares y joyas doradas. Se puso a su lado.

-Sean bienvenidos una vez más a mi mansión. – comenzó el hombre – Esta noche les hemos dedicado un menú de sopa de bogavante y cochinillo de Dundarak asado, que esperamos sea de su agrado. Disfruten de la comida y el vino por parejas y recuerden, llévense bien para el gran juego final del baile.

¿Juego? ¿Había una especie de juego al final de aquella velada? ¿Pero de qué coño iba todo esto? Estaba claro que los habitantes de las tierras de Dundarak no tenían tanto estilo como los de Lunargenta y eran marcadamente más prepotentes. Por algo era la ciudad de los hombres dragón.

-Bueno, parece que hoy vamos a cenar bogavante. – dijo la mujer, que era especialmente cruel y nos tenía bastante cruzados a los dos, pero más a Lida por aquella frase cortante que le soltó en el jardín. El hombre empezó a reirse con su pareja – Nos vamos a comer a alguien de esta mesa – continuó mirando de nuevo a Lida, apoyando los codos sobre la mesa y agarrándose las dos manos. Con sonrisa de zorra. Su marido le siguió la corriente. Yo que estaba un poco harto comencé a interceder por mi compañera.
-Y qué coincidencia que de segundo le comeremos a usted, milady – dije sarcásticamente a la mujer, yo también sabía ser irónico pero menos sutil que las féminas, desde luego. Que con su mirada asesina pareció cogerme a mí el mismo asco y sonreí a Lida y le tomé la mano, tratando de calmarla, esperando su reacción.

Al poco nos trajeron la sopa, un camarero nos la sirvió sobre el plato de oro. Era una sopa de marisco excelente aunque hirviendo. Agradecí que no fuesen manzanas, pero no quería hacer el chiste fácil para evitar la risión de la agradable parejita que nos acompañaba. Me decidí a preguntarles algo.

-Ya sabéis quiénes somos. Pero no os habéis presentado. ¿Por qué decidisteis poneros con nosotros?

Y el hombre no dijo nada y me acercó los dos sobres de invitaciones sobre la mesa. Los condes de Supiniere de Dundarak, decía.

-No lo miréis con mucho detenimiento. – interrumpió el hombre mientras todavía observábamos la carta - Nuestros nombres son tan falsos como los vuestros. Y nos hemos puesto con vosotros porque nos caéis mal – y ahí quedó la frase. Eso no explicaba la razón para ponerse con alguien al que le cae mal. Aunque luego continuó la mujer, que parecía sincronizada con él.

-Es tradición del lugar combatir con florete tras la cena entre las parejas de las mesas. La pareja que pierde sólo sufre una humillación – continuó la mujer – Tranquilos. Aquí nadie muere por un espadazo. Somos todos dragones, ¿verdad? Las heridas se regeneran rápidamente.

Pero lo cierto es que yo no era precisamente un espadachín competente y ni mucho menos un dragón. Al primer espadazo caería muerto en el suelo. Por lo que no pude evitar ponerme muy nervioso. ¡Menudo lío en el que nos habíamos metido!
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Jue Jul 02 2015, 00:06

-Disfruten de la comida y el vino por parejas y recuerden, llévense bien para el gran juego final del baile -La parte en la que dijo aquello de ''juego final'' resonó en la cabeza de la muchacha de forma un tanto extraña, o tal vez era el efecto secundario del alcohol, pero lo que estaba claro era que no sonaba precisamente bien; a no ser, claro, que se refiriera a algo de otra...índole.

En cuanto el anfitrión volvió a tomar asiento con la que supuso que era su pareja, la mujer que tenía delante y su marido comenzaron con un jueguecito que para la paciencia de Lida le venía muy pero que muy largo:

-Nos vamos a comer a alguien de esta mesa -''Sí, a tu nariz, maldita...'', pensaba mientras la miraba a los ojos con una sonrisa de oreja a oreja como quien no le importaba lo que estaba diciendo.

La intervención de Curgo le vino como anillo al dedo, sobre todo porque pudo apartar la mirada y porque el hecho de que le cogiera la mano provocó que se sintiera más calmada, aunque algo avergonzada; eso si, llegó cierto punto en el que apretó la mano de su pobre compañero sólo por no darle un buen puñetazo a los otros dos individuos. Gracias que le salvó la llegada de la sopa, pues si no habría acabado con esa extremidad morada.

-Supiniere de Dund...-Estaba leyendo lo que ponía casi en tono de susurro y escuchar lo que dijeron sobre sus nombres falsos la hizo levantar la vista por encima del sobre que sostenía su compañero. ''Lo saben...'', y fue entonces cuando su sonrisa se tornó a un gesto más serio- ¿Una humillación? ¿Qué tipo de humillación? -Preguntó antes de que la mujer continuara hablando, pero lo último que dijo le produjo tal escalofrío que ni la sopa que aún estaba caliente la aliviaría.

Tenía la copa de vino prácticamente entera aún delante de sus ojos y a modo de consuelo por decirlo de algún motivo, le dio un sorbo y luego la depositó en el mismo sitio, tenía que pensar algo rápido para salir de allí o seguramente acabarían muy mal. A no ser que a Curgo también se le diera bien la espada o le hubiera escondido que era realmente un dragón.

-Continuemos con la cena -Propuso la morena cuya sopa había apartado hacia un lado y el mismo sirviente de antes apenas tardó otro rato más en venir a apartárselas a todos.

Pensaba que durante la cena iba a tener el tiempo suficiente como para pensar algo, pero lo cierto es que trajeron otro plato, luego otro que se trataba de un filete el cual juraría que estaba a medio hacer y a aquellas alturas ya estaban en el momento del postre.

-Hm...ya va quedando menos -Pronunció la mujer narizona con el postre en la boca, lo cual realmente era asqueroso y de mala educación.

Lo que estaba claro es que esos dos querían que perdieran y que además de perder les humillaran, lo que no sabían es que para ellos dos, o al menos para Lida, el perder si la alcanzaban también significaba la muerte. Pero quedaba la esperanza de que si ellos no tenían tantos años de entrenamiento diario...tal vez tenían una oportunidad para ganar.

-Hemos hablado de qué ocurre con el que pierde pero, ¿quién gana? ¿Qué ocurre con los ganadores? -Se le vino la pregunta como si fuera una especie de iluminación y la soltó bajo la sonrisa de insuficiencia de la mujer, que respondió toda segura de que no iban a ser ellos los perdedores- Los ganadores reciben el trato de favor por parte del señor Furalter, suele concederles noches bajo su techo, información privilegiada...-Parecía que se le hacía la boca agua a esa maleducada pensando en aquello de la ''información privilegiada''.

Como era lógico aquello de la información también les era útil a ambos compañeros, pero seguramente no tenía nada que ver con los intereses de los insípidos ''condes''. Aún por estas, fue Lida esta vez quien cogió de la mano a Curgo y, mirándole a los ojos por un momento, dejó lo suficientemente claro que iban a tener que arriesgar la vida para salir de ese embrollo.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Curgo el Jue Jul 02 2015, 16:11

Durante la cena Lida hablaba poco, pero yo no pronunciaba absolutamente nada. Más que hartarme de beber vino, muy exquisito por cierto, y ver si éste me podía ayudar a pensar además de ponerme alegre. Estaba centrado en cómo salir de aquella pues no tenía ganas de batirme en duelo con aquellos dos.

En cuanto al anfitrión, el señor Furalter, la mujer narigona hablaba bien de él, parecía ser a su criterio un hombre hospitalario y noble, no solamente de sangre. Y esto lo supe gracias a la pregunta de mi compañera sobre los ganadores, muy acertada ella. Mientras Lida entretenía a los compañeros de mesa, yo, que soy espabilado y bastante pícaro, empecé a pensar y a mirar alrededor cómo aproximarme hasta Furalter, pensando cómo montar el numerito para salir vivos de aquella sin necesidad de derramar espadazos.

El hombre se sentaba en una mesa en el centro circular y más grande, junto con otros 7 invitados muy bien vestidos. Si es verdad que el hombre era tan hospitalario y agradable habría que comprobarlo. De modo que dejé el postre a medias y solté la mano de Lida, que me agarraba con más fuerza aparentemente en busca de calma, miré la localización del hombre rico durante unos segundos antes de levantarme y comenté a mis compañeros de mesa.

-Me encuentro algo mal, voy al servicio – Le pegué una patada a Lida para ver si pillaba mi complicidad y me levanté rápidamente de la mesa sin idea de dónde andaban los aseos.

Pero mi objetivo era pasar al lado del señor Furalter, cosa que hice, pasé apresuradamente, casi corriendo y metí a propósito el pie bajo su silla y me "tiré a la piscina", toqué el suelo intencionadamente en primer lugar con la rodilla, y me quedé tirado en el mismo, agarrándome la rodilla y haciendo evidentes gestos de dolor, falsos por supuesto. El señor Furalter se levantó para atenderme y varios sirvientes acudieron a tratar de levantarme.

-Lo siento muchísimo, señor – dijo Furalter, que parecía haberse creído por completo mi trola, mientras yo hacía un aspaviento de girar la cabeza – Fue culpa mía que estaba demasiado atrás e incomodando el camino – Se notaba que era un hombre noble y tonto, el hombre se sentía culpable encima - ¿Te encuentras bien?

Mientras me levantaban puse cara de evidente dolor, y cuando me soltaron hice un amago de volver a caerme y me llevé la mano a la rodilla.

-No es nada, señor… ¡ay! – dije con una cara de dolor - Es que no sé por qué mi metabolismo no regenera bien. - dije como excusa haciéndome pasar por dragón, para que no pensase que era un extraño - Voy al servicio luego me prepararé para servirle un buen combate.

Y marché andando hacia no sabía donde pero a paso muy lento, haciéndome el cojo totalmente y parándome cada poco para resoplar falsamente. El señor Furalter, aún de pie, vino a cogerme cuando hice un amago de volver a caer.

-¿Pero cómo vas a luchar así? – dijo hospitalariamente – de ningún modo, quiero combates limpios y honrados. Reposad y curad las heridas. Estáis exento de este enfrentamiento. Y por supuesto también vuestra acompañante – me ordenó en un grito que escuchó todo el mundo. Pues había silencio.
-Señor, yo no quiero decepcionarle – le dije – déjeme intentarlo, por favor… ¡ay! – y me caí al suelo de nuevo falsamente. Toda la sala estaba mirando hacia mí y el señor Furalter parecía asustado y preocupado por mí.
-He dicho no y no hay más que hablar. ¡Por favor, algún sirviente, que lleve al servicio y a su sitio a este hombre! Cena tranquilo que luego hablamos - me dijo.

Y entre dos sirvientes me cogieron y me llevaron al servicio en cuello, actualmente era la atracción de la sala, pero a mí poco me importaba. Hacía un esfuerzo por mantener la risa y poner auténtica cara de dolor. Por cierto, el servicio estaba justo en el lado contrario y me pasaron por detrás de nuestra mesa. Cuando pasé al lado de Lida le guiñé un ojo ligeramente para que supiera que todo estaba en orden, tampoco era plan levantar sospechas. Pero sí, ahí iba yo, al carrepucho de dos hombres fornidos. Tras ir al servicio, no sin falta de aspavientos, me trajeron de nuevo a la mesa y me senté con gran esfuerzo. Lo que no sabía es si la parejita de nuestra mesa se creerían mi trola.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Jue Jul 02 2015, 21:12

Lo mismo era que tenía gafe, o una mala suerte muy aguda, o que le daba mala suerte al pobre Curgo, qué sabía, lo único que se le pasaban por la cabeza eran escenas de combates, una y otra vez, con ellos dos incluidos y la pareja que tenían delante; y no siempre eran precisamente buenas.
Así, torturándose con derrotas imaginarias, notó cómo la actitud de su compañero se volvió más atenta, seguramente estaría pensando las mismas cosas o planeando algo totalmente ajeno a lo que pudiera imaginarse:

-Me encuentro algo mal, voy al servicio -Frunció el ceño nada más escucharlo y tras la patada con cierto disimulo antes de levantarse, pilló la indirecta y puso gesto de preocupación para que los individuos que tenía delante no sospecharan nada- ¿Qué le ocurre? -Inquirió el hombre- Sé tanto como usted, ha ido al servicio -Se limitó a contestar con una sonrisa que se notó que la forzaba, por aquello de fingir preocupación.

La mujer fue más lista, por algún motivo siguió con la mirada a Curgo y en cuanto le vio caer al suelo en un fingido tropiezo, su gesto le dejó claro a la morena que se lo había creído de lleno; claro que la muchacha también esperaba que de verdad fuera una caída falsa, se suponía que lo era.

-...siempre rebajándose -Susurró dicha narizona con cierto desprecio dirigido al señor Furalter por haberse agachado a socorrer al ''herido''.

Pero lo que más le importó sobre todas las cosas fueron las palabras del anfitrión: el juego final había terminado para ellos dos, estaban exentos de realizarlo; habría suspirado de alivio de no ser porque estaba demasiado ocupada levantándose de su silla y actuando como una buena amante preocupada por su pareja.

-No puede ser -La pareja murmuró al unísono lo mismo, con suma coordinación y la misma decepción, además de cierto gesto de enfado que no sabían muy bien cómo disimular.

En cuanto se llevaron a Curgo aquellos dos sirvientes con sumo cuidado al servicio y le hizo aquel guiño para que supiera que no ocurría nada y que aquel había sido su plan, todos dejaron de prestar atención a lo ocurrido y volvieron a sus correspondientes conversaciones sobre negocios, mujeres, familia,...excepto los condes. Ellos dos no tenían otra cosa que hacer que mirarse el uno al otro como diciéndose todo a través de los ojos y, justo antes de que trajeran al compañero de Lida y lo sentaran, soltaron:

-Tu hombre debe de ser ya mayor como para no regenerar rápido una herida...eh -Qué poco le gustaba la falta de respeto y educación que tenían, pero justo cuando estaban sentando a su pícaro aliado, le dio tiempo a responder con sutileza-. Veneramos a nuestros mayores, ¿no es cierto? Sus conocimientos superan a los de cualquier joven y he de decir...además, que hay que tenerles cierto respeto y cuidado -Refiriéndose a las actitudes que tenían dentro del pensamiento de los dragones, o eso quiso pensar, ya que se mojó un tanto soltando tal cosa.

Pero al parecer funcionó, todo había funcionado en si, incluso la treta de Curgo, puesto que ahora volvían a estar todos sentados en su mesa y mientras la joven tomaba de la mano a su pareja y le preguntaba qué tal se encontraba, los otros dos les miraban con cierto gesto entre pena y rabia; de verdad habrían querido humillarles.

-Pues es una pena -Sentenció la mujer que se levantó en ese momento de la mesa junto a otros muchos más que casi lo hicieron a su mismo tiempo, al parecer el final de la cena había llegado y pronto comenzaría la parte final del ''baile''-, pero si volvemos a encontrarnos con vosotros...-Lo dejó ahí, en el aire, pero estaba claro que algo bueno no iba a seguir la frase.

No tardaron en mezclarse con la gente, pronto estuvieron fuera del alcance de su vista y ese fue su momento para poder respirar hondo y ser consciente de que acababa de salvar la vida gracias a Curgo, porque aunque hubiera habido posibilidades de victoria, las de perder eran mucho más probables.

-...¿y ahora...qué? -Le preguntó, no paraba de sonreírle y no se daba cuenta de que seguía cogiéndole de la mano, claro que su respuesta no fue respondida por su compañero si no por otra persona muy distinta- Pues ahora, le conviene reposo -El señor Furalter había venido hasta su mesa y ella, con toda su buena educación, tuvo que levantarse de la silla e hizo una grácil reverencia- Venimos desde lejos, si bien es cierto que le conviene reposar...nos queda mucho viaje de vuelta por delante -No pareció agradarle mucho la idea de que su invitado accidentado sufriera más por tener que regresar a su hogar sin haberse recuperado, así que sin dar lugar a quejas al respecto ni posibles ''no'', dijo- No se preocupe señora, podéis pasar la noche bajo mi techo hasta que se recupere y el dolor desaparezca.

Tras invitarles a pasar allí la noche, cosa que en cierto modo alegró a la muchacha pues significaba no pasar frío a la intemperie, les deseó que disfrutaran de la parte que quedaba del evento y marchó a organizarlo, pues todos estaban ya amontonados al final de la sala, alrededor de una especie de óvalo de piedra caliza brillante sobre el que se producirían los enfrentamientos.
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Re: Un cofre en un mar de incertidumbre [Interpretativo-Libre][2/2][CERRADO]

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