In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

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In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Vie 3 Jul - 19:07

Abrí los ojos en una esquina de la cama matrimonial y por un segundo me sentí como en el paraíso. Me levanté de la cama y me coloqué mi traje de vestido. Salí a la terraza, a soportar aquella paz y tranquilidad en medio del bosque, con los pájaros trinando y sin ningún ruido de la gente. Aún así había bebido demasiado anoche y estaba ligeramente resacoso, con un ligero dolor de cabeza. Pero había dormido como un rey. Lo primero que hice fue darme un baño en aquella gigantesca bañera, con agua caliente y utilizando el curioso jabón.

Eran las 10 de la mañana nada más y nada menos cuando acabé el baño, y miré a Lida con gesto cariñoso pues todavía estaba durmiendo como un lirón. Me vestí elegantemente sin hacer ruido, y me terminé de ajustar los cuellos de la camisa de aquel traje que había robado el día anterior. No me quedaba mal del todo. Aproveché que había papel y bolígrafo y le dejé una nota al lado de la mesita.

“Si despiertas, estaré abajo” decía.

Y probé a abrir la puerta de la habitación, que ya estaba abierta. Y bajar las escaleras. Ni un alma en el pasillo. Silenciosa y elegantemente bajé. De momento lo único que llevaba era la camisa y el pantalón, me había dejado la chaqueta arriba. Pasé por toda la casa, por el inmenso salón de entrada estaba vacío, y salí al jardín, allí estaba ya el señor Furalter, que se acercó a mí elegantemente.

-¡Amigo mío! – me saludó cortésmente, me vio antes que yo a él - ¿Cómo va la rodilla? ¿Habéis descansado bien? ¡Venid a dar un paseo conmigo! ¡Que ahora las gramíneas han crecido en verano!
-Buenos días, Monsieur Furalter, la rodilla me ha mejorado bastante. Vuestra cordial actitud hacia alguien desconocido merece necesariamente un agradecimiento – le dije agradecidamente, mientras nos dispusimos a andar por el jardín. Me encontraba incómodo caminando sin sombrero aún.
-¿Y cuáles son las labores que le han traído hasta aquí? Porque tanto usted como su pareja parecen hombres de bien.
-Vuestra hospitalidad merece sinceridad. Somos cazadores de tesoros – le dije en confianza al hombre – y venimos buscando el cofre de un licántropo que vive en una mansión parecida a esta, Chateaux des Parlac, si sabe a quien me refiero, agradecería cualquier tipo de información que pudiera proporcionarme.

El hombre quedó sorprendido por mi pregunta, parecía que por fin había encontrado a alguien con quien que sabía de quien hablaba.

-¿Habéis estado en Chateaux des Parlac? – dijo lastimosamente – Es una historia triste la de ese lugar. Allí vivía un noble caballero amigo mío y su esposa con sus hijas. Pero hace mucho tiempo, un hombre lobo desde este lago entró y mató desalmadamente a su familia y se quedó con sus pequeñas hijas, que eran recién nacidas, a las que cuida como si fuesen suyas. Pero nadie se ha atrevido entrar desde entonces. Sin duda pondré todos mis medios al alcance para interceptar lo que quiera ese desalmado.

La mayor cara de alucinación que había visto nunca la puse en ese momento. De modo que ahí fue cuando descubrí que nuestra aventura en Chateaux des Parlac era mucho más profunda de lo que parecía haber sido en principio, y ahora mis ganas de encontrar aquel tesoro se habían multiplicado por diez. ¿Qué escondía aquel viejo maldito? Y ahora lamenté la decisión de no haber roto el trato y habernos llevado a las niñas de casa. Pues merecían algo mejor que ese maldito asesino.

-Hemos estado allí, y la experiencia no fue nada grata – le dije – cualquier detalle que pueda tener, por favor, se lo agradecería mucho. No sabemos qué podía contener ese tesoro, monedas según el anciano, pero quién sabe. Intento devorarnos.
-Dudo mucho que sea un tesoro – dijo Furalter, apoyándose en una valle en una de las fuentes del jardín – Pero si no me han dicho mal, las extrañas mercancías que pedía el licántropo venían del Norte y arribaban a un pequeño muelle cercano a unos 5 km de aquí hacia el Norte. Pero cuidado. Son conocidos suyos también licántropos.

La pista fue lo que veníamos buscando desde hace cuatro días. Un lugar por el que empezar a buscar. Y tras conocer la historia, estaba ansioso por ir a contársela a Lida, seguro que le encantaba. Pero me pregunto si seguirá durmiendo como un tronco. De modo que seguí conversando con Furalter.


Última edición por Curgo el Jue 9 Jul - 15:38, editado 1 vez
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Vie 3 Jul - 20:44

Aún con los ojos cerrados estaba soñando con lo que podría ocurrir cuando encontraran el tesoro, se le veía una sonrisa de oreja a oreja cuando en el primer sueño encontraron dinero, pero luego se disipó porque como si de una visión se tratara en dicho cofre encontraron un veneno mortal.
Y así, soñando con la que se suponía que era la misión principal que ambos compañeros tenían, se encontraba tumbada en la cama, tapada con la sábana que era más fina y por supuesto con el vestido ya que antes de acostarse había tenido tantas ganas de dormir que ni tiempo le dio a buscar algo con lo que cambiarse o...lo que fuese.

-¿Hm...? -Bien pasadas ya las diez de la mañana abrió los ojos de par en par, de forma repentina y con algo de sobresalto pues no esperaba que fuera a despertar tan tarde- ¿Curgo? -Le llamó en voz lo suficientemente alta como para que la oyera si estaba en el baño, pero cuando se levantó, descalza, y no le vio por allí, fue entonces cuando se percató de la nota: ''Si despiertas, estaré abajo''.

Al leer la nota se le escapó una sonrisa, aunque estaba empezando a notar que las pequeñas punzadas en las sienes no eran más que producto de todo lo que había bebido la noche anterior. Por eso, decidió que lo mejor antes de bajar a buscar a su aliado y para aprovechar y que se le pasara un tanto la molestia, sería darse un baño.
Preparó el agua con una temperatura adecuada para poder meterse casi al momento y, tras quitarse la ropa y cerrar la puerta del baño, comenzó a tomarlo en lo que duró aproximadamente media hora. Por si fuera poco también se lavó el pelo, se le quedó el aroma del jabón y cuando salió y se vistió además de volver a calzarse, se asomó a la terraza y vio a Curgo y al señor Furalter conversando tranquilamente por el jardín.
''¿Le habrá preguntado?'', menos mal que no había sido muy difícil localizarlo, pero al menos se había adelantado a sus pasos y ya estaría preguntando al señor de la casa sobre el tesoro, o eso esperaba.

-¿Señora? -Una voz la llamaba desde detrás de la puerta de la habitación tras dar dos toques con los nudillos- El señor Furalter manda a avisar que se encuentra con su pareja en el jardín -Tras informarla el que supuso que era el mayordomo se marchó por donde había venido y, apartándose de la terraza, salió de la estancia cuyo aspecto lujoso se le quedaría en la retina por mucho tiempo.

Al bajar las escaleras se alegró de no tener que ir con tanto cuidado como en la noche anterior y aunque aún iba ataviada con el vestido que Curgo robó, en la sala en la que habían celebrado todo al igual que el jardín no había ni rastro de ninguno de los preparativos. ''Sí que tiene un servicio eficiente''.
Ya en el jardín apenas si le costó unas miradas hacia un lado y otro para terminar de localizar a los dos hombres, que aún seguían conversando de forma amistosa y justo en ese momento iban a ir hacia el interior del edificio.

-Buenos días, señores -Saludó a los dos en general de forma educada, a la vez que hizo una leve reverencia debido a la posición del dueño de la mansión-. ¿Todo en orden? -Les preguntó luego, aunque había que decir que al que más prestaba atención era a Curgo, por el cual fingía sentir preocupación debido a lo de la ''cojera'' y además porque le alegraba verlo de nuevo- Por supuesto, espero que haya descansado sin problemas y...sólo les aconsejo que tengan cuidado, de corazón les digo que no me gustaría que les ocurriese nada -La joven no pudo evitar fruncir el ceño ante aquellas palabras, pues no entendió muy bien a qué se refería exactamente, pero tampoco pudo preguntar más puesto que se retiró tras una sonrisa de despedida y un: ''Espero que todo les vaya bien, si necesitan algo antes de irse pueden pedirlo a alguno de mis sirvientes''.

Ella, que todavía tenía los pelos humedecidos y la cara recién lavada por el baño, se quedó parada delante de Curgo con gesto de incertidumbre, esperando que su compañero le explicara lo que ocurría.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Sáb 4 Jul - 10:21

Un buen rato después de mi charla con Furalter apareció Lida. Eran ya casi las 12 del mediodía y lo cierto es que por gusto no me importaría quedarme allí algún tiempo más, pero el deber me llama, y más aún después de la fascinante historia de Monsieur Furalter, que ya se había despedido de nosotros y entrado hacia la mansión. Lida, con el pelo totalmente húmedo posaba delante de mí, me quedé unos segundos olisqueándole el pelo, a mí siempre me gustó olfatear todo lo que veía.

-Desprendes un dulce aroma. – le dije cariñosamente – Mientras tú dormías ya he hecho yo el trabajo que teníamos que hacer aquí. Te contaré por el camino. Si te has dejado algo en la habitación sube a por ello y te espero aquí.

Al poco. Nos dispusimos a abandonar la mansión de Furalter y lo primero que hicimos fue ir a por Coraco, que seguía atado con nuestras provisiones en el lugar escondido que lo habíamos dejado. Lo primero que hice fue retomar mi bello sombrero.

-Oh pobres, os habréis aburrido mientras nosotros nos íbamos de fiesta, mirad que somos malos. – le dije al caballo acariciándole la crin y al sombrero limpiándole el polvo, el caballo parecía haberse alegrado de verme otra vez, el sombrero… bueno, es un sombrero. Esta vez tomé yo las riendas y con Lida atrás nos dispusimos a caminar hacia el destino, el muelle situado a 5 km en dirección Norte a 5 km de allí.

-[…] y así fue como el condenado viejo no era el abuelo de las niñas, sino un hijo de puta que había matado a sus padres cuando eran muy jóvenes para recordar nada – terminé de contarle la historia que me había dicho el señor Furalter, incluyendo el famoso muelle al que íbamos de un contacto del viejo, también licántropo supuestamente. Pero ahora en forma humana suponemos, por ser de día.

Antes de la hora de la comida ya habíamos arribado a nuestro destino, habíamos vuelto a la dieta de las manzanas. “Otra vez esta mierda” fue lo primero que pensé en comparación a la suculenta cena de la noche anterior. El sol pegaba fuerte a aquella hora aunque hacía viento que refrescaba un poco. Cuando avistamos el muelle decidimos abandonar el sendero habitual que llevaría al mismo para no ser tan obvios y dejamos a Coraco de nuevo escondido y atado, para poner rumbo al mismo sigilosamente a través de los árboles y del bosque. Nos escondimos detrás de un arbusto y vimos a un hombre  de unos 40 años, melena larga y desaliñada, bastante feo de cara, con atuendos viejos, pero lo más sorprendente es que estaba hablando… ¡Con la narizona del baile! Que parecía estar dándole una bolsita de aeros al hombre a cambio de algo ¿Qué hace allí? ¿Dónde estaría el marido? Muchas preguntas sin respuesta se me pasaban por la cabeza ahora mismo.

-¡Lida! Mira con quién está hablando nuestro contacto – dije agachándome aún más y observando entre las ramas del arbusto - ¿qué hacemos? ¿y si sabe quiénes somos y le advirtió de nuestra presencia?

El hombre entró en la choza mientras ella esperaba y le proporcionó un pequeño cofre cuadrado que se llevó bajo el brazo, le estrechó la mano y se fue por la ruta habitual. ¿Sería nuestro tesoro? No era capaz de oír lo que decían. Pero menos mal que no fuimos por el camino habitual pues nos la habríamos encontrado.
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Mensaje  Lida Rothgar el Sáb 4 Jul - 23:22

Las primeras palabras cariñosas de su compañero la dejaron algo descolocada, ya que en primer lugar no lo esperaba y tampoco pensaba que pudiera oler tan bien, aún así le resultó agradable.
Lo bueno que como había intentado estar atenta, no se había olvidado nada en la habitación por lo que en apenas un rato ya estaban de camino a la salida de la mansión, cuyo portón principal pasaron vestidos de la misma forma que la noche anterior pero no con la misma actitud.

-¿Pero qué ha ocurrido? -Hizo la misma pregunta unas dos veces antes de que llegaran hasta donde dejaron al pobre caballo escondido.

Al parecer el pobre animal pensó que le habían abandonado porque fue escucharles y Lida habría jurado que si fuera un perro habría estado moviendo la cola todo el rato y, para variar, a Curgo le había faltado tiempo para volver a colocarse su sombrero; tenía que admitir que le quedaba bastante bien.

-Cuéntame lo que ocurre -Volvió a pedir una vez se montaron en el caballo, estaba empezando a preocuparse pero al menos se libró de llevar las riendas.

Suponía entonces que se dirigían al lago, al lugar donde tenían que ir para encontrar el tesoro, pero cuando comenzó a oír todo lo que le contó al respecto de lo que había hablado con el señor de la mansión y descubrió con ello la verdad que se escondía tras un ''abuelo'' que lloraba incluso por sus nietas, las manos que tenía colocadas sobre Curgo para sujetarse comenzaron a temblarle por unos segundos por rabia. ''Pobres niñas...'', se arrepentía como nunca de haberlas dejado allí, sólo le quedaba la esperanza de que no les pasara nada y de que algún día pudiera liberarlas.

-Es un hijo de...-Por un momento se iba a callar el resto, pero luego lo soltó y con razón- puta.

Apoyó una de sus mejillas sobre la espalda del hombre, pensando en lo mal que lo habían hecho dejándolas allí por mucho trato que hiciesen, pero al rato tuvo que dejar de pensar en ello y tomar de nuevo el control de su mente, no podía lamentarse ahora de aquella forma ni venirse abajo, tenía que ser un poco menos...sensible.

-Volveremos Coraco -Avisó al pobre caballo y le dio una leve caricia en el morro para que se quedara tranquilo, aunque no sabía si la entendería. ''Qué de tiempo ha pasado solo últimamente'', y en parte suerte tuvieron de haber encontrado al animal de una sola pieza.

El muelle del que Curgo le había hablado ya no estaba lejos, pero ir por el sendero principal bajo la amenaza de un posible licántropo, no ahora durante el día claro, pero sí cabía la posibilidad, no era muy buena idea, así que apartados del camino, fue entonces cuando avistaron la escena ante la cual la morena no sabía si quedarse con la boca abierta o salir a pedir explicaciones; obviamente reaccionó de la primera forma.

-Shh...-Hizo que su compañero bajara un poco la voz, no podían olvidarse de que la narizona era una dragona realmente y estaba segura de que tendría buen oído, del otro hombre no lo tenía tan claro-...esto no puede ser una simple coincidencia.

Se echó un poco más hacia delante para poder apreciar mejor el objeto que el hombre le había entregado a la otra y le dio mala espina, no estaba muy claro de qué podía tratarse pero no pudo evitar preguntarse si ese era el tesoro que estaban buscando. ''¿Cómo podría saber ella algo...?''.

-¡Espere! -El hombre la llamó a voz en grito antes de que desapareciera de su vista- ¿Qué hago si aparecen? -La pregunta del hombre la hizo sospechar verdaderamente que algo extraño ocurría, se refería a ellos, no podía ser de otra forma.

A la narizona, que cargaba bajo un brazo y sin ningún tipo de esfuerzo el pequeño cofre, hizo un gesto con un sólo dedo que pasó de un lado a otro por su cuello, es decir, le ordenó en un solo movimiento que si aparecían los eliminara. ''No puede ser''.

-Curgo...esto es más gordo de lo que pensábamos -Comentó, todo en un susurro y apartando la mirada de la mujer que ya desapareció por el camino principal y del hombre que se metió en su desvencijada choza-, ¿qué hace esa aquí? ¿Los dragones leen el pensamiento o...? -''O el señor Furalter no es más que un traidor'', pensó, pero no quería dar algo así por supuesto, ese hombre parecía de verdad una buena persona.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Dom 5 Jul - 10:35

¿Qué interés tenía aquella pareja en acabar con nosotros y cómo sabe que íbamos en busca del tesoro? Lo que estaba claro es que aquel cofre tenía que guardar algo más importante que una buena suma de dinero para que lo protegieran tanto. Además el viejo nos había mandado ir a por él, así que tal vez fuera consciente de la existencia de este peligro o no.

En cualquier caso, no íbamos a entrar allí en medio entre la dragona y el supuesto hombre lobo, ella se fue después de hacer el gesto de que nos cortaran la cabeza. Muy cordial por su parte. Era mejor esperar un rato antes de entrar en acción y acercarnos en la cabaña, pues aunque parecía solitaria, puede que no fuera el único licántropo allí presente.

-Voy a preparar una cosa, tú vigila – le dije a Lida en voz baja, echándome a un lado y sentándome en el suelo. Estaba claro que íbamos a tener acción y como no soy un espadachín tenía que preparar algo contundente. Siempre llevo una faltriquera conmigo en la que escondo venenos, somníferos u otros compuestos que luego aplico. En las recámaras de mi ballesta, hay un pequeño depósito para introducir estos venenos, que la propia ballesta dosifica y envía por un pequeño conducto a través de ésta hacia el interior de los virotes.

-Veamos que hay por aquí… - dije revolviendo la faltriquera y la diversidad de viales con veneno – Ricina, estricinina, ¿Mercurio? Eficaz contra humanos pero no sé yo contra no humanos, extracto de víbora, anatoxina… – fue entonces cuando di con el bote que estaba buscando y que creo que podría funcionar y lo saqué y lo coloqué en alto – Este es el que buscaba… ¡Acónito! – y rápidamente abrí mis dos ballestas e introduje un poco en el depósito, lo cerré y cargué cada ballesta de mano con cuatro virotes. Su cupo máximo – Listo. Con esto matamos a un hombre lobo en un abrir y cerrar de ojos – le dije a Lida confiado mientras cerraba el cargador de las mismas.

La realidad es que desde nuestra estancia en Chateaux des Parlac hasta el viaje, estuve estudiando y leyendo bibliografía sobre cómo acabar con un licántropo, y le encargué a la herborista del pueblo que me preparara un vial para ello mediante acónito, una planta que fácilmente pude encontrar en el bosque.

Había pasado un tiempo y suponía que la dragona ya se había marchado, pues no había nada. Así que salí de mi escondrijo y le hice un gesto a Lida con la cabeza para acercarnos sigilosamente a la choza, yo lo hice con mis dos ballestas preparadas, pegado al muro de la casa y pasando por debajo de las ventanas, rápidamente nos acercamos a la puerta y piqué, no era plan entrar ya de manera agresiva.

Pero no hubo respuesta, curioso cuanto menos, y estaba cerrada. Aprovechando mis técnicas de pícaro utilicé una ganzúa para abrir la puerta. – Este tipo de cosas son las que te tienen que enseñar en el colegio – le susurré con una sonrisa a Lida mientras rabilaba con el pomo de la puerta, que aunque era frágil y podía caer de una patada, prefería hacerlo sigilosamente. Al poco, la puerta cedió y se abrió con un chirrido. En la choza no había nadie. ¿Dónde estaba el licántropo? ¿Se habría despistado Lida mientras yo prepararaba el veneno? La casa contaba con una única estancia con cocina, una cama, una mesa y dos sillas, algún remo y nada aparentemente fuera de lo normal. Le indiqué a Lida de buscar algo interesante en la misma. Encontré una curiosa nota sobre la única mesa.

“Curgo Marcano y Lida Rothgar. No sé cuando, pero vendrán. Arrancadles las dientes y cortadles los dedos antes de sacarles las tripas y dárselas a los cerdos. Me han chantajeado con mis niñas y es lo único que merecen. Saeleris vendrá a por el cofre.
Fdo: El abuelo.”


-Creo que alguien nos tiene mucho cariño – le dije a Lida con un tono marcadamente sarcástico mostrándole la nota. Pero mi gran duda era que la carta iba escrita en plural y de momento habíamos visto un único hombre que encima habíamos perdido de vista. ¿A dónde habría llevado la tal Saeleris el cofre y, de nuevo, qué guardaba tan importante? Aún eran muchas las respuestas que quedaban por conocer e invadían mi mente.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Dom 5 Jul - 15:56

Después de que el hombre se metiera en la choza y todo quedara en relativa calma, Curgo comenzó a preparar algo de lo que la muchacha no estaba muy segura sobre qué podía ser, así que obedeció y comenzó a vigilar, lo que le sirvió para darse cuenta de que aquello para ser un muelle no estaba muy cuidado que se dijera.
La choza era lo de menos puesto que aunque se veía desvencijada y con cierto musgo por alguna que otra esquina, podían apreciarse al menos dos botes metidos en el agua y amarrados a los palos del muelle; una pena que uno de ellos estuviera casi hundido y el otro fuese por el mismo camino, aunque tenía pinta de ser más utilizable.

-Este es el que buscaba… ¡Acónito! -Al parecer su compañero había encontrado lo que buscaba, puesto que aún a pesar de que no había dejado de oírle en ningún momento, no quería prestarle demasiada atención no fuera a ser que se llevaran una sorpresa- Listo. Con esto matamos a un hombre lobo en un abrir y cerrar de ojos -Ante esas palabras sí que giró la vista hacia él, que al parecer había cargado sus armas de forma especial-...sólo espero que tengas razón.

Ella no tenía ningún tipo de conocimiento sobre venenos, puede que supiera reconocer alguna otra fruta de color extraño o identificar alguna seta incomible, pero no se acercaba ni por asomo a la técnica que usaba Curgo. Por ello y siguiendo sus indicaciones, también para cubrirse las espaldas, desenvainó su espada con sumo silencio y ambos dos, armados, se las apañaron con sigilo para entrar en la choza; aunque había que decir que la habilidad del pícaro con las ganzúas era muy buena.

-No puede ser -El haber entrado en la choza con aquel sigilo, armados y con el factor sorpresa le habría parecido todo un triunfo de no ser porque al parecer allí no había nadie.

Extrañada intentó recopilar rápidamente en su mente el rato que había tenido que pasar vigilando, pensando si se le había pasado algo, pero estaba segura de que no, no había visto salir al hombre de la choza, era imposible que no estuviera allí y ese pensamiento fue lo que le hizo hacer un gesto a Curgo para que estuviera aún más alerta. No había lugar donde pudiera esconderse, aquello era muy pequeño pero estaba claro que no era momento de relajarse.

-¿Se ha llevado el cofre? -Leyó la nota atónita, la sostuvo sobre sus manos y luego la dobló volviéndola a dejar sobre la mesa, dándose cuenta de que aquello que querían hacerles a los dos le revolvió el estómago-...¿cómo se atreve a llamarlas ''sus niñas''? -Inquirió con todo su gesto de cabreo, pero no fue su aliado quien respondió- Porque son sus niñas y ahora que habéis caído en mi trampa...no me queda otra que avisar al resto -En la misma puerta por la que habían entrado se encontraba el que se suponía que debía de estar dentro de aquellas cuatro paredes, por lo que al verle la muchacha se llevó tal sorpresa que el susodicho tuvo tiempo suficiente como para cerrar y atrancar la puerta- ¡No! No podemos dejar que avise a nadie -Corrió hacia la puerta y empezó a ejercer fuerza a base de patadas, pero ella sola no podía y necesitaba la ayuda de Curgo para poder salir de allí. Fuera todo dependería de su ballesta para evitar que su carcelero avisara a los refuerzos.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Dom 5 Jul - 22:59

Mientras enseñaba la nota a la morena, el cochambroso hombre entró y nos encerró la puerta y advirtió que avisaría a los demás. Era algo que no podíamos permitir. Lida, que estaba más cerca, trató de derribarla en primera instancia, pero sin éxito, y luego me pidió alteradamente que lo hiciese yo. La puerta estaba en bastante mal estado, pero no sé si por mi estado de nervios o porque la cerradura estaba muy atrancada, no conseguí abrirla a la primera, y estaba demasiado nervioso como para ponerme a andar con las ganzúas. Y las ventanas de la casa eran demasiado pequeñas como para escapar.

-Probemos a darle con la silla – propuse. Y estuvimos intentándolo durante al menos cinco minutos sin ningún resultado. En condiciones normales seguro que lo lograríamos, pero bajo aquella tensión y presión resultaba imposible. Al final conseguimos abrirla de un golpe mutuo…

… Pero ya era tarde justo delante nuestro posaba el misterioso licántropo y nuestra famosa amiga la mujer de pelo castaño largo y narigona. Saqué mis ballestas rápidamente y me puse en guardia al lado de Lida. Pensé que en principio habría más enemigos, pero afortunadamente sólo se encontraban ellos dos. La dragona rápidamente sacó también un florete apuntando hacia nosotoros, el licántropo horrible posaba a su lado con un hacha roma y bastante oxidada, aunque no por ello menos intimidante.

-Rendíos y tendremos clemencia con vosotros – nos dijo la mujer. Que se encontraba frente a mí y con el sol a sus espaldas, mientras le apuntaba a la cabeza con una de mis ballestas y con la otra hacía lo propio con el hombre. No veía motivo para rendirme pues éramos dos para dos y contábamos con armas a distancia.
-¿Y por qué íbamos a rendirnos si sólo sois dos? – le dije a la mujer.

Ella solamente me respondió con una sonrisa y poco después oí un graznido sobre el cielo. Un enorme dragón azul sobrevolaba nuestras cabezas y el soleado lago. Presumiblemente sería su marido. Rodando en círculos como los buitres alrededor de los moribundos. Lo veía claramente fastidiado y las probabilidades de victoria eran escasas con aquel monstruo sobrevolando nuestras cabezas, y aún sin ese monstruo la mujer que teníamos delante era también una dragona.

-Puedo llamarte Saeleris, ¿verdad? – le dije a la mujer, que seguía manteniéndose a distancia prudencial - ¿Qué te hemos hecho para que quieras vernos muertos?
-Sabes mi nombre, así que deduzco que has leído la nota de la cabaña. – respondió astutamente la mujer – Si lo has hecho sabrás que no soy yo quien os quiere muertos - sin lugar a dudas el viejo licántropo era el culpable de todo aquello. - ¿Qué necesidad tenían dos simples humanos de meterse en los líos entre licántropos y dragones? – dijo la mujer con mirada de odio y repugnancia – No me lo digas, que ya lo sé. Lo de siempre. La avaricia acabará con los de tu especie – concluyó.

Y aunque me doliese reconocerlo, tenía razón, por primera vez empecé a dudar si había sido buena idea embarcarme en aquella aventura que parecía teñirse ahora de momentos trágicos. Miré a Lida durante unos segundos. No sé si estaría pensando lo mismo que yo en aquel momento.

-Tenéis suerte de que sea buena persona y no me guste acabar con la vida de dos tortolitos – dijo la mujer con un humor muy macabro, mirando a aquella bestia volando en círculos aunque cada vez más bajos – tirad las armas, arrodillaos y pedid clemencia. Me vais a conceder ahora la humillación que no me disteis anoche. Prometo recolocaros en algún lugar de la sociedad... tal vez como esclavos a piratas del Norte.

Yo no sabía muy bien que iniciativa tomar. ¿Y si la mujer nos mataba al bajar nuestras armas? Pero por otro lado no teníamos posibilidad contra el dragón. Miré a Lida para ver su reacción, lo que ella decidiese sería lo que yo haría.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Lun 6 Jul - 17:00

Qué nerviosa se estaba poniendo conforme intentaban abrir la puerta, y sí, intentaban, porque al final pasados cinco minutos y algo más de tiempo que les pareció eterno, la maldita madera cedió para dar paso a una escena mucho más distinta de la que esperaba:

-Rendíos y tendremos clemencia con vosotros -Los ojos de la muchacha por un segundo se abrieron debido a la sorpresa, pensando cómo habían caído en una trampa tan burda y simple como era aquella, pero ahora se encontraban amenazados por dos armas y, para colmo, no tardó en aparecer una tercera, la más letal de todas: un dragón-...jugáis con ventaja -Soltó en voz alta mientras Curgo y la mujer mantenían la conversación.

Estaba tan nerviosa que aquel comentario le salió por las buenas e incluso esbozó una media sonrisa que casi la hizo parecer un poco loca, pero nada más lejos, pues además agarraba a su querida Dolin firmemente y sin duda alguna. Desde el suceso con el hombre lobo entrenó lo suficiente como para poder controlarse en situaciones así.

-La avaricia acabará con los de tu especie -Eran unas palabras que jamás pensó que pudieran ser dirigidas a su persona, pero ahí estaba, metida en un lío a muerte con dragones y licántropos de por medio y un compañero pícaro con el que había empezado una aventura por un tesoro.

No pudo evitar cruzar una mirada con Curgo tras esas palabras y al parecer ambos coincidieron en pensamiento, puesto que no podían negar que la narizona por maldita que fuera tenía toda la razón. ''No volveré a interesarme por un tesoro en mi vida'', pensó, aunque quién sabía si era algo que podía cumplir o no.
Aún así en ese momento no estaban en posición de filosofar ni ponerse de dignos ni mucho menos, pero fue justo tras eso que a la joven comenzó a hervirle la sangre. Desde luego qué palabras más equivocadas había escogido para decir que se rindieran, porque no pensaba arrodillarse ante nadie y ni mucho menos dejar que la humillaran; estaba claro que tampoco iba a permitirlo con su compañero.

-Está bien -Dijo tras una mirada tan fugaz a su aliado que intentó dejarle claro que iban a montar una treta para salir de aquella y poder recuperar el factor sorpresa que habían perdido.

Empezó a arrodillarse poco a poco, el dragón que sobrevolaba la zona comenzó a tomar altura de nuevo pero sin dejar de dar círculos sobre la choza y la mujer los miraba a ambos que cada vez acercaban sus rodillas más al suelo con sonrisa de insuficiencia. El fallo que tuvieron ambos individuos fue que, confiados, cerraron la distancia que había pensando que su rendición era real y Lida aprovechó para en ese momento dar la señal y con ello atacarles.
A la mujer consiguió pillarla desprevenida, le tenía tantas ganas que se fue directa a por ella y chocó su espada con el florete de la mujer con tanta fuerza que éste salió volando hasta una de las esquinas de la casa, bien lejos de sus manos.

-Espero no tener que dejar viudo a un dragón -La amenazó dirigiendo la espada directamente a su cuello. Dragona o no, si le cortaba el cuello o atravesaba su corazón ni la más avanzada habilidad de curación podría con eso- ¿Cómo podéis hablar de nuestra avaricia si vosotros tenéis las manos sucias con la sangre de una familia inocente? -Inquirió, el licántropo mantenía las distancias apuntando con el hacha pero estaba tan centrado en ella y la dragona que no se daba cuenta de que Curgo lo tenía a tiro- No te atrevas a acusarme de nada si permites que unas pobres niñas vivan bajo el mismo techo que un monstruo -Los ojos le brillaban de rabia, la mujer comenzaba a ponerse roja de vergüenza y enfado y la situación parecía haber mejorado, si no fuera porque el dragón de fuera lanzó una bola de fuego que cayó fuera de la choza y dentro de no mucho ésta comenzaría a arder.

Todo dependía de que Curgo derribara al que quedaba armado, el licántropo, que al parecer se le había comido la lengua el gato pues no mediaba palabra y además la muchacha se cubrió las espaldas colocándose detrás de la mujer y amenazándola con el filo de su espada rozando su cuello. Pensaba usarla como rehén para poder salir de aquella, porque estaba claro que luchar dos contra dos era justo, pero dos contra un dragón...pintaba feo.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Lun 6 Jul - 22:27

-Está bien – dijo Lida a la narigona, que me lanzó una mirada de complicidad. Estaba claro que la mujer no iba a rendirse sin luchar. El dragón alzó la altura cuando vio a Lida agacharse. Yo la acompañé en principio y me puse de rodillas más rápido que ella. Pero cuando la vi levantarse e ir a por Saeleris fue cuando vi todo más claro. La dragona, que ya parecía festejar su victoria, recibió un sorprendete espadazo de mi compañera que la dejó sin mosquete. Muy hábil desde luego Lida. Que mostraba un rencor tremendo hacia la dragona, dándole un discurso de moralidad ¡incluso con el dragón volando sobre nuestras cabezas y lanzándonos bolas de fuego!

El dragón desde el cielo, escupió una bola de fuego que iba dirigida a nosotros, pero por fortuna acabó destruyendo la casa. Y yo, absorto entre todo esto, no sabía si largarme o esconderme. Pero no podía dejar a mi compañera sola. El licántropo corvado, se dirigía con un hacha hacia Lida, que ni se inmutaba pues seguía enfrascada con su espada rozando el cuello de Saeleris, parecía olvidarse del licántropo.

-¡Cuidado! – grité a Lida, yo veía cómo el hombre se dirigía a su espalda con el hacha levantada no me lo pensé dos veces y con la ballesta zurda apunté al licántropo utilizando la mirilla, cuando tenía el hacha levantada para enfocar a Lida. Le apunté al cuerpo, era mejor no apuntar a la cabeza, pues podía apartarse y darle a Lida. Primero un disparo en toda la espina cerval, que le hizo caer de rodillas y que su hacha cayese en el suelo, y luego otro en el muslo. Terminó tumbado en el suelo tras Lida y el veneno comenzó en el instante a hacerle efecto, pues comenzó a echar espuma por la boca y sus venas a tintarse de un color oscuro y rojizo.

Pero no era buena idea aún acabar con la mujer, el dragón todavía rondaba nuestras cabezas y disparaba bolas de fuego. La mujer ni mucho menos parecía rendirse.

-¡Acaba con ellos, amor! – imploraba la mujer hacia el cielo – ¡hazlos arder aunque me cueste la vida!

Estaba claro que no iba a ceder por mucho que nos pusiéramos. El dragón fue descendiendo y aterrizó frente nuestra, dejando una gran ráfaga de aire que casi nos tira al suelo. Soltó un rugido aterrador. No sabía muy bien como reaccionar. Lida y yo estábamos a una distancia prudencial, si acabábamos con la dragona, el monstruo nos achicharraría.

-¡Mátalos! ¡Nos veremos en el más allá! – gritó la mujer con una mirada sádica. Mi corazón latía demasiado deprisa y no sabía cómo actuar. El dragón empezó a preparar la llamarada. Se veía que no le importaba acabar con su mujer con tal de satisfacer su deseo. La garganta empezó a ponérsele roja color fuego, estaba muy cerca de lanzar una llamarada que acabaría con todo lo que pillase por el camino. Yo ya estaba cerrando los ojos. No quería ver lo que iba a pasar.

Pero entonces se escuchó otro rugido de dragón, esta vez de color amarillo, y apareció desde los cielos bajando en picado a lanzarse como un poseso contra el esposo de la mujer que teníamos y lo arrastró varios metros, justo antes de la llamarada. Se colocaron frente a frente, rugiendo el uno al otro y enseñando los dientes.

Yo estaba atónito y miré a Lida. En cualquier caso era mejor no inmiscuirse en esa batalla. Vi la caja rectangular que andábamos buscando al lado de Saeleris y Lida, se le había caído a la dragona frente al embite por sorpresa de Lida. Me acerqué corriendo a por ella la tomé y salí corriendo hacia el bosque cercano. Era mejor alejarse del embarcadero y ocultarse entre los árboles para que no nos viesen los dragones. Pues desconocía las intenciones del nuevo ser alado que había aparecido.

-¡Vámonos de aquí antes de que nos quemen vivos! – le grité de la que pasaba. Estaba demasiado ocupado escapando como para ponerme a pensar en la otra dragona. Lida sería la que decidiera dejar a Saeleris en paz, traerla con nosotros o simplemente que acabara con su vida cortándole la cabeza. Aunque creía que dejarla con vida puede ser peligroso pues podría convertirse en dragón también y ayudar a su marido.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Mar 7 Jul - 3:57

Por suerte para la cabeza de la muchacha, Curgo no tardó mucho tiempo en acabar con el licántropo, al cual al parecer sí que le hizo efecto el veneno, pero ella no tenía tiempo como para entretenerse en comprobarlo, sobre todo cuando la mujer que seguía teniendo bajo amenaza de muerte comenzó a pedir a su propio marido que los eliminara aún si eso le costaba la vida.

-Estúpida, maldito marido has de tener si por unos extraños sacrifica a su mujer -Comenzó a hacer cada vez más presión sobre el cuello de la mujer, lo que provocó que comenzara a sangrar de una forma muy leve pero continua; ni siquiera se estaba dando cuenta de que la rabia y ahora la impotencia al no poder salir de allí la iban a acabar dejando sin rehén- ¡Mátalos! ¡Nos veremos en el más allá!

Esas palabras fueron las definitivas, las que marcaron el momento en el que no supo cómo reaccionar, qué pensar ni qué hacer, al igual que su compañero miró atónita cómo esa enorme criatura preparaba su garganta para achicharrarlos vivos cual pollo en un horno de leña.
Las escamas del dragón por la parte de debajo de su boca comenzaban a teñirse de rojo, un rojo cada vez más intenso que en apenas unos segundos se transformaba en un color más naranja, no había duda de que en unos segundos acabarían sus vidas, pero algo le impedía cerrar los ojos y salir corriendo, era como si se hubiera quedado allí, parada, con la mujer bajo su espada deseando arder viva y su compañero, con el cual le llegaría el final. ''Qué mal sitio para morir...''.

Pero la situación dio un vuelto de forma drástica cuando ya había dado todo por perdido, pues la llegada de un nuevo dragón, esta vez de escamas amarillas, provocó que ambos compañeros contemplaran una escena de una lucha que no entendían demasiado bien porqué se producía; y cómo tembló el suelo tras el embiste del recién llegado.
Aún así y aunque parecía que el nuevo estaba de su lado, no era algo del todo seguro y las llamas de la choza estaban acercándose peligrosamente a ellos: si las llamas no los mataban, lo harían los dragones enfrascados en su batalla.

-¡Vámonos de aquí antes de que nos quemen vivos! -No se dio cuenta de que Curgo había tomado el cofre, no tenía tiempo ni estaba lo suficientemente atenta como para prestar atención a esos detalles, más bien se centró en que tenía que salir corriendo y antes de hacerlo deshacerse de aquella tipa. No quería que representara una amenaza nunca más, ni para ellos ni para nadie, mucho menos que hubiera otra dragona en el ''campo de batalla''- ¡Tú, suéltame! -La mujer que contemplaba cómo ambos dragones peleaban sin tregua alguna y que su marido había recibido un buen mordisco cerca del cuello, se revolvía de tal forma que debido a su volumen de cuerpo a la muchacha le fue difícil contenerla.

Ya no le hacía falta, o eso pensaba, no tuvo más que terminar de deslizar la espada sobre el cuello de la mujer para que ésta perdiera el conocimiento y, tras hacer más fuerza para asegurarse de que a su sangre le sería imposible volver a su cabeza, le asestó una patada que hizo que la mujer acabara ardiendo entre las llamas del edificio que cayó totalmente derruido tras su salida a la carrera.
Menos mal que la lucha aunque no paraban de moverse atacándose el uno al otro y el suelo parecía temblar con cada movimiento, conseguía desarrollarse en un lado del muelle y con ello logró alcanzar a Curgo que decidió que lo más sensato y debido a que no deberían llamar la atención ahora sería esconderse en el bosque.

-Espera...¿cuándo has cogido eso? -Lo primero que hizo al llegar a su lado, espada ensangrentada en mano y jadeante pues había dado la carrera más grande de su vida, nunca mejor dicho, fue soltarle eso como quien no acababa de estar a punto de morir.

Mientras tanto el dragón amarillento también recibió un corte bien profundo en el torso, tenía marcadas las garras de su contrincante cual cicatriz de guerra, pero fue en ese momento cuando decidió que todo debería decidirse a un ataque o nada, y le asestó uno de sus mejores golpes al azulado.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Mar 7 Jul - 22:14

OFF: Lo siento por no poner colores. Pero el foro va fatal no sé por qué y no me salen las barritas de los iconos, los colores, etc.... Lo siento :S. De todos modos creo que se lee bien

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Nos escondimos entre unos matorrales detrás bajo un árbol. Pero se veía perfectamente el combate entre el dragón amarillo y el azul. Animé al amarillo cual hooligan, haciendo aspavientos con el brazo cada vez que “nuestro aliado” atizaba al marido de la dragona y llevándome las manos a la cabeza cuando recibía. Pero Lida había dejado arder a su mujer bajo la choza. Menos mal que parecía no haberse dado cuenta pues estaba enfrascado con el otro dragón.

-¿Cuándo has cogido eso? – me preguntó Lida. Yo estaba emocionado viendo la batalla pero también con miedo, pues los bichos eran enormes y podían darnos aún sin esperárnoslo. Al poco me centré en la pregunta que me había hecho ella.
-Se le cayó a la narigona. Creo que es el tesoro que andábamos buscando – tendría unos 30 cm de largo por 20 de ancho. Adornado con condecoraciones y con la madera bastante húmeda. Por el tiempo que pasó hundido – Ya que llevamos tanto tiempo buscándolo… abrámoslo.

Y cuando me dispuse a abrirlo vi como el dragón azul caía al suelo por una terrible mordida del amarillo, nuestro aliado supuestamente. No obstante el amarillo también se encontraba gravemente herido. Éste soltó un enorme resoplido antes de caer físicamente sobre el marido. Poco a poco ambos comenzaron a transformarse de nuevo a su forma humana.

Le hice un gesto a Lida para asomarnos. Efectivamente, el dragón azul era aquel hombre antipático que habíamos visto la noche antes, que estaba muerto o poco le faltaba para estarlo, pues sangraba por el cuello. Y el otro… ¡¡era el señor Furalter!! Que se encontraba herido y haciendo esfuerzos para levantarse. Corrimos a auxiliarle.

-¿Qué tal se encuentra? – le pregunté mientras entre Lida y yo le ayudábamos a levantarse – De nuevo, le debemos la vida, señor.
-No es nada, hijos – dijo – sabía que estabais en peligro y no iba a permitir que acabasen con vosotros. Como te dije. Tengo muchas ganas de saber qué esconde ese maldito licántropo que acabó con la vida de mis dos amigos y se quedó con sus hijas.

Cuando estaba de pie, se agitó la ropa. Tenía varios arañazos a lo largo de la cara y manos. Incluso le faltaba una uña del dedo índice y sangraba a chorro por ella. Pero sin embargo parecía no dolerle demasiado. Cuando vio que lo observábamos y nos preocupábamos por su aspecto volvió a intervenir.

-No es nada, de verdad. Me recuperaré. Ahora si podéis abrid la caja. Tengo interés en saber qué secretos esconde.

Y lo cierto es que Lida y yo también. Por fin teníamos el ansiado tesoro entre nuestras manos, me parecía increíble después de tanto tiempo. Miré con miedo a todos lados. No podía creerme que la iba a abrirla tan tranquilo después de todas las penurias sufridas. Pero así fue y abrí lentamente el cofre húmedo, despacio. Y asomé la mirada dentro.

Dentro había un objeto envuelto en un papel totalmente humedecido y empapado y unas instrucciones, cuya tinta estaba borrada por el agua que había caído, lo que la convertía en inservible. Abrí el papel del objeto con cuidado.

-¡Un puñal! – pero aquel puñal emanaba una luz de tono violáceo. Parecía encantado. Parecía que aquel objeto portaba algún tipo de magia o guardaba algún alma extraña. Yo no sabía nada de magia. De manera que no pude saber claro qué era.
-Lo mejor sería que lo llevásemos a algún elfo sabio – propuso Furalter – él sabrá que hacer. Pero viven tan lejos de aquí… - y se lastimó. Quién sabe el poder que podía guardar aquel puñal o la magia qué escondía. Para algo importante tenía que servir si el licántropo lo ansiaba tanto.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Miér 8 Jul - 11:22

La batalla entre los dos dragones se le habría hecho eterna de no ser porque era curioso ver cómo Curgo animaba a la criatura que supuestamente estaba de su lado, además de porque pensaba que aquello no iba a acabar tan mal.

-Por suerte esa mujer ya no volverá a causar ningún problema a nadie -Sentenció, era la segunda persona en toda su vida a la que le había cogido tanto asco en tan poco tiempo. El otro se encontraba en Lunargenta y llevaba uniforme de guardia.

Claro que, curiosa por saber qué había dentro del cofre que tantos problemas les había causado e incluso era el culpable de que les hubieran llamado avariciosos, se acercó cuando su amigo colocó las manos sobre el mismo para poder abrirlo; ni siquiera tenía un candado y si lo hubiera tenido estaría tan oxidado que cedería como si nada.
Pero justo cuando el pícaro comenzó a levantar la tapa del cofre apenas unos centímetros, el suelo volvió a temblar esta vez porque el dragón amarillo había obtenido la victoria. Aunque la victoria le había costado varias heridas que para una persona normal hubieran sido mortales.

-¿Ese es el señor Furalter? Imposible...-Pero imposible ya nada era a aquellas alturas, sobre todo si iban los dos juntos, que parecían atraer los problemas como nadie.

Habiendo retomado la atención en ambos individuos y justo cuando tomaron su forma humana y el señor de la mansión reveló con ello su identidad, no pudieron evitar el ir a socorrerle esperando con ello que los daños que había recibido no fueran lo suficientemente graves como para que su capacidad curativa no funcionara.

-Muchas gracias por salvarnos, de verdad -Junto a las palabras de Curgo le agradeció infinitamente que les hubiera salvado, nunca pensó que alguien tan importante como ese señor pudiera tener un corazón tan noble. De hecho nunca se había encontrado con alguien de buena posición que fuera capaz de ayudar a otro sin importarle que su vida pendiera de un hilo-...no es nada, de verdad. Me recuperaré. Ahora si podéis abrid la caja. Tengo interés en saber qué secretos esconde -La muchacha que se había quedado fija mirando cómo uno de sus dedos sangraba como si no hubiera mañana debido a la falta de una uña y que además estaba bastante maltrecho en el sentido de que había recibido heridas hasta en el rostro, al escucharle reaccionó y su compañero tomó la iniciativa de abrir el dichoso cofre.

Después de unos segundos de incertidumbre y tensión, además de mucha curiosidad, Curgo terminó de abrir el cofre para revelarles su contenido, el cual estaba mucho más lejos de tratarse de unos aeros. Ricos no iban a ser precisamente.

-Maldita agua...-Cuando su aliado tomó entre sus manos las instrucciones ella lo hizo después y se quejó de no poder leerlas, habría sido de gran utilidad, pero fue entonces cuando los tres descubrieron que lo que se escondía tras ese envoltorio no era más que un puñal.

El gesto de la pobre muchacha que seguía teniendo la espada en mano y ahora la envainó era todo un poema indescifrable, todo lo que habían sufrido sólo por un puñal. ''Pues ya tiene que ser importante''.

-¿Elfos? -Al escuchar al hombre hablar de los elfos como si fuera lo más normal del mundo sí que se quedó atónita, quién le iba decir que a aquellas alturas de su vida iba a conocer tantas criaturas cuya existencia siempre le habían negado- Si hubiese muerto por este puñal definitivamente habría regresado como fantasma -Susurró, por un segundo sonó malhumorada, pero luego se percató de ese brillo extraño que tenía el puñal y advirtió a Curgo que sería mejor manipularlo con algo de por medio siempre, es decir con un pañuelo o liarlo en un trozo de tela. No tenía ganas de sufrir maldiciones.

El señor Furalter les observó por unos largos segundos hasta que llegó a la conclusión de que lo mejor que podía hacer era dejar en manos de ellos dos el destino del puñal, pensando que harían bien y que llegarían hasta el final del asunto.

-Les pido, eso si, que en cuanto descubran lo que esconde ese arma vengan a decírmelo inmediatamente.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Miér 8 Jul - 19:15

Lida parecía sorprendida cuando escuchó la palabra “elfos”. Yo había conocido a algún “montahayas” como los llamaba yo. Siempre fueron muy finolis y como parecen más jóvenes aunque tengan cien años se suelen conservar bastante bien y ser particularmente cursis. Echándose potingues a la cara y cremas extrañas para mejorar su olor, además de depilarse las piernas y brazos.

Después de todo lo que habíamos sufrido para llegar hasta donde habíamos llegado, de todas las penurias que habíamos pasado me harté de todo. Me sentía quemado y totalmente roto. Aunque me gustaría saber qué secretos escondía ese puñal, en principio no estaba dispuesto a volver a patearme el mundo en buscas de respuestas. Furalter nos propuso que nos quedásemos con el puñal pero que le avisáramos si descubríamos qué secretos escondía, pero yo empezaba a estar harto de nuestra aventura. No sabía si estaba encantado o no. Pero yo lo tapé con un paño siguiendo los consejos de Lida.

-¡Pero menuda puta mierda! – exclamé malhumorado – He recorrido medio mundo, he pasado frío, lluvia, no he dormido bien, han intentado comerme hombres lobo, han intentado achicharrarme  dragones. ¿Y lo único que consigo es un puto cuchillo con colorines?
- No es un cuchillo cualquiera – dijo Furalter con tono sabio – tiene una magia misteriosa… está encantado. Puede ser un tesoro mayor del que esperabais.
-¡Oh, mi tesoro! – le dije sarcásticamente - ¿Y qué hago con él? ¿Me descalzo me recorro otra vez medio mundo y lo tiro al fondo de un volcán? – dije sin saber muy bien de dónde había sacado esa metáfora, simplemente se me ocurrió – porque no le termino de encontrar otra utilidad. Si acaso, en el mercado negro tal vez me den 100 aeros por él… - dije mirando de nuevo hacia él.
-Como ya os he comentado, podéis hablar con alguien que controle del tema – repitió Furalter – probad con un elfo del bosque o un brujo sabio. Seguro que conocéis alguno – y miró al cielo – Bueno. Es casi la hora de comer, ¿por qué no venís conmigo? Luego puedo prestaros un carruaje que os lleve de vuelta a casa.

La idea me sedujo. Me había cansado tanto el tramo de ida que el de vuelta se me iba a hacer aún más espeso. Mejor poder ir conducido por otro y durmiendo tan a gusto. Así que mejor que Coraco tirase del carruaje también y nos ayudase a ir más rápido. No lo vi como mala idea y la compañía del señor Furalter siempre resultaba agradable.

Íbamos caminando los tres al lado y Coraco detrás nuestro. Yo iba en el medio, sosteniendo el pequeño cofre y cada poco me paraba para abrirlo, pero por alguna extraña causa que desconocía llevar aquel objeto en mis manos no me transmitía muy buena confianza. Tras un tiempo sosteniéndolo sentía oír voces que me susurraban cosas muy distintas que no lograba entender y que me hacían sentirme francamente mal, aunque yo no sabía exactamente en ese momento que era lo que sentía. Llevaba mala cara. Aprovechando que estaba Lida a mi lado propuse que cargara con él.

-Oye, ¿puedes llevarlo tú un rato? – le dije a Lida mientras le hacía una amago de prestarle el cofre para que lo tomara – Me encuentro algo mal, y no tengo muchas ganas de llevarlo.
-¿Te ocurre algo? – interrumpió Furalter, siempre preocupado.
-Es malestar general. Supongo que será de la emoción de lo acontecido. – concluí cuando ya enfocábamos la entrada al jardín del señor.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Miér 8 Jul - 21:18

Las palabras de Furalter le dejaron claro que su intención era que se quedaran con el puñal y eso en cierto modo la hizo malhumorarse algo más de lo que intentaba disimular, no tenía muchas ganas de tener que cargar con aquello, aunque lo que estaba claro que no le importaba era estar bajo la compañía de Curgo; no consideraba que fuera una persona de la cual querer alejarse lo más rápido posible.

-...tranquilo -Susurró como intentando calmar al nombrado, pero ni siquiera se esforzó en pronunciarlo en voz alta, de todas formas ella también estaba bastante decepcionada. Claro que si lo pensaban bien tampoco era tanta sorpresa haber encontrado algo que no fuera dinero, dudaba que por mal de salud que estuviera el viejo asesino hubiera dejado aeros allí tanto tiempo pudiendo tener a tanta gente a su servicio. ''¿Cómo conseguirá que tanta gente apoye lo que hizo...?''-, gracias, espero que sus heridas no tarden mucho en sanar -Agradeció la invitación del señor Furalter que al parecer le sentó tan bien como a Curgo, y no era para menos porque juraría que se sentía un poco exhausta de tantas ''emociones'' juntas.

Menos mal que no fue la única que se acordó del pobre Coraco, pues fueron a por él en cuanto iban a emprender camino hacia la mansión. Al menos el animal no estaría solo cuando llegaran, seguramente lo dejarían en los establos del edificio hasta que tuvieran que marcharse.
Y ella, que apenas se atrevió a hablar por el camino, de vez en cuando echaba una mirada al que bajo los ojos del señor Furalter se suponía que era su pareja, del cual no tardó en percatarse de que algo no iba muy bien. Aunque no lo culpaba, pues había ocurrido mucho en muy poco tiempo y todo por un objeto que aún seguía considerando muy simple y de poco valor.

-¿Estás bien? -Justo pronunciando esas palabras fue cuando Curgo pidió que llevara un rato el cofre, el cual no le importó portar en absoluto, pero ni ella ni Furalter se quedaron lo suficientemente tranquilos con la respuesta del hombre. ''Estará agotado'', quiso pensar.

Poco después y con el cofre en las manos de la muchacha, cruzaron la puerta principal de entrada de la mansión y de nuevo estaba allí, resplandeciente y tan impresionante como la primera vez que la vio; pero no pudo apreciarla del todo bien, ya que al igual que Curgo un malestar aunque leve todavía estaba empezando a apoderarse de ella. No oyó voces ni nada, tampoco relacionó el malestar con el cofre, pero estaba claro que no podía ser algo normal.
Lo primero que hizo el señor de la casa fue mandarles a preparar una habitación por si querían asearse o lo que hiciera falta, porque había que decir que Lida tenía alguna que otra mancha de sangre en el cuerpo y muy buena imagen pues como que no daba.

-Haced lo que tengáis que hacer, la comida se servirá en aproximadamente una hora en la estancia contigua a la de la cena del baile -Y después de decir eso desapareció bajo las miradas de preocupación de algún que otro de sus sirvientes, aún le goteaba de vez en cuando el dedo sin uña.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Miér 8 Jul - 22:23

Al poco el malestar se me había pasado. Dejamos a Coraco en los establos, que parecía también agotado, le di una caricia y subimos a la habiración. Aunque había salido bien la batalla estábamos agotados, sin duda necesitábamos un descanso. Habían sido muchos días de estrés y emociones varias y apenas hablábamos. Pero estaba seguro de que pasando unos días en la ciudad estaríamos como nuevos. El señor Furalter nos dio una hora de descanso antes de la comida.

Ahora bien, aquel objeto seguía sin transmitirme seguridad. Y algo me decía que lo mejor era que no lo llevásemos nosotros, y el señor Furalter, aunque nos lo dio. Parecía que en el fondo prefería quedárselo él. Durante la hora que estuvimos en la habitación, mientras Lida se limpiaba la sangre de la ropa y el cuerpo, le pregunté.

-Creo que debemos deshacernos de eso – le dije con tono serio – no es buena idea llevarlo nosotros.

Esperamos la hora y acudimos a la comida. En una mesa se encontraba el señor Furalter junto a su señora, vestida con un elegante vestido azul. Era más joven que él y tenía cara de inocente, con una mirada muy tímida y apenas se atrevía a mirarnos. Curioso para ser la esposa de alguien tan influyente. Vio que tenía vendada la mano y rápidamente cogió a tomársela y le dio un cariñoso beso en los labios.

-¿Pero qué has hecho esta vez? – le dijo mimosamente en voz tan baja que casi no se le podía oir. Él asintió con una sonrisa. Desconocía si ella era una dragona como él. Pero parecía tener un corazón similar.

Pronto llegaron los sirvientes y dispusieron sobre la mesa un rico arroz caldoso con… ¡bogavante! Esta vez cocinado y servido en el plato. “Sobró de la sopa de ayer” dijo la cocinera. Yo me reí y le pegué una pequeña patada a Lida mientras le guiñaba un ojo cariñosamente. El señor Furalter, muy observador, me vio la reacción y no evitó esbozar una sonrisa.

-Es cierto que existe buena complicidad entre vosotros. – dijo mientras utilizaba el tenedor para tomar la comida – Formáis una buena pareja – y rápidamente levanté la cabeza del plato y miré hacia Lida con cara de asustado, luego me reí e hice un gesto mirando hacia el otro lado con la cabeza. Preferí no decir nada sobre ese tema y cambié el mismo.
-A propósito… - le dije – Hemos estado hablando y no conocemos a nadie que pueda descifrar el misterio del puñal. Si lo desea, puede quedarse con el puñal y avisarnos cuando tenga alguna idea de qué podemos hacer con él…

Y levanté la caja del suelo y se la cedí al hombre, que pareció ilusionado como un niño pequeño cuando se lo cedí. Parecía un amante de aquellas cosas.

-¡Oh! – dijo sorprendido tomando la caja – un millón de gracias. Lo cierto es que lo deseaba, pero como era lo que perseguíais no quería quitároslo – abrió la caja y observó el puñal con detenimiento – tengo unas ganas tremendas de saber por qué el maldito licántropo ansiaba este artículo – y cerró la caja – Conozco algunos brujos y elfos que tal vez podrían decirme de qué se trata. Cuando sepa dónde encontrar algo os enviaré una carta a Lunargenta y nos reuniremos en el punto establecido si os parece bien – concluyó –
-A mí me parece perfecto – dije de brazos cruzados y miré a Lida, esperando su respuesta. Lo cierto es que prefería deshacerme del objeto a corto plazo, pero por otro me intrigaba terminar sabiendo qué era lo que escondía y por qué.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Lida Rothgar el Miér 8 Jul - 23:03

Al poco de dejar a Coraco en los establos ya se encontraban en la habitación que la noche anterior habían utilizado, todo seguía en su sitio, limpio y con ese aspecto lujoso, aunque la cama estaba bien hecha y no había rastro de las copas que usaron ni tampoco de la botella. Qué raro se le hizo pensar que había estado bebiendo tan alegremente y que al siguiente día, es decir ese mismo, iba a estar casi al borde de la muerte.

-No puedo más...-Murmuró cuando cruzó la puerta de la habitación y Curgo la cerró.

Se refería al cofre, llevarlo le estaba causando cada vez más cansancio y lo soltó encima de la mesita de al lado de la cama, la misma que el hombre utilizó para dejarle una nota. Tras eso y dejándole sobre la cama, hizo en parte acopio del baño y se metió para empezar a adecentarse un poco. Nada más mirarse se dio cuenta de que estaba hecha un verdadero desastre y comenzó a restregar alguna que otra mancha de su ropa que no tardó en eliminar, ni tampoco en secarse.

-...no es buena idea llevarlo nosotros -Escuchó.

Por un momento tuvo dudas sobre qué responder, pues tenía curiosidad acerca del significado del puñal, aunque le podía más el pensar que era una simple humana, ambos lo eran, no tenían conocimiento alguno sobre magia ni tampoco la muchacha conocía a elfos a los cuales pedir ayuda. Además, algo extraño rodeaba ese arma, y por el tono que usó Curgo para proponer que se deshicieran de ello, suponía que él también lo había notado.

-Será lo mejor -Pronunció esas palabras en cuanto salió del baño, ya estaba limpia o al menos en parte y sus pelos no parecían como antes los de una loca que acababa de recorrerse Lunargenta a base de gritos.

La hora no tardó en pasar, de hecho casi podía decirse que le pareció mucho menos tiempo y, con una sonrisa, bajaron hasta la mesa donde el señor Furalter y su mujer ya se encontraban sentados y tras tomar ellos asiento al poco vinieron a servir la comida.

-Sobró de la sopa de ayer -La cocinera era la que hablaba, pero Lida se limitó a mirar con cara de entre sorpresa y pocos amigos a la sopa que tenía delante. Aún así no tardó en esbozar una sonrisa de oreja a oreja y al notar la pequeña patada de Curgo por debajo de la mesa no pudo evitar mirarlo con cariño, desde luego imaginación había tenido con el nombre.

Claro que después de haber servido la sopa y que ella estuviera tomando su tercera o cuarta cucharada, escuchó aquello de: ''Formáis una buena pareja'', que casi provoca que echara la sopa por la boca tipo fuente de jardín; aunque al final acabó sonriendo y mirando hacia otro lado como la que no quería la cosa, incluso notó cierta mirada de complicidad con la mujer de Furalter.
Menos mal que Curgo sacó otro tema casi al instante, lo que la hizo pensar que probablemente le habría molestado que el señor de la casa dijera aquello, o que simplemente quería deshacerse cuanto antes de ese maldito objeto, nunca mejor dicho.

-Por mí no hay problema, es toda suya -También aceptó el ''trato'', no tenía ganas de volver a tener ese cofre entre sus manos, aunque esperaba que no les ocurriera nada a aquella pareja por haber adquirido el arma-, espero que descubra sin problemas lo que esconde.

El resto de la comida transcurrió sin problemas, la última cosa que trajeron como postre fue una fuente de fruta entre las cuales había alguna que jamás había visto y únicamente fue el señor Furalter el que tomó una manzana y se la comió tras cortarla en pequeños pedazos bajo la mirada, sin darse cuenta claro, de asco de la muchacha. De hecho le hizo falta cruzar miradas con la otra mujer para darse cuenta de que su gesto no era el adecuado, pero esto le produjo risa y a la otra también, y eso que parecía tímida.
Cuando ya toda la mesa estuvo recogida, se levantaron y el primero en hablar fue el dueño de la casa:

-No os preocupéis si necesitáis algún tiempo más entre estas paredes, tenéis todo listo para partir cuando deseéis -Avisó, dejando claro que no eran un estorbo en aquel su hogar, pero fue Lida la que con una mirada permitió que fuese su compañero el que decidiera si partir ahora o no.
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Re: In bocca al Lupo et Draco [Interp. Libre 2/2] [Trama] [CERRADO]

Mensaje  Curgo el Jue 9 Jul - 15:38

Furalter se quedó con su daga. A saber qué podría pasarles o qué misterios podría tener el dichoso puñal. Pero a mí no me transmitía buenas sensaciones y a Lida por lo visto tampoco. No sería hasta dentro de unas semanas cuando saldríamos de la duda, si es que llegaba a avisarnos el señor.

Cuando nos trajeron la manzana vi el careto de asco y fastidio que puso Lida como diciendo “joder, otra vez no”. Y no pude evitar reírme. Creo que Lida estará sin comer fruta una buena temporada. Y yo lo cierto es que empezaba a cansarme también de la misma. No pude evitar hacer un comentario al respecto.

-¡Pues espera que todavía nos quedan tres días de vuelta! – le dije a Lida riéndome solo y creando una risa general en la mesa.

Tras el postre, Furalter, que había cedido el puñal a uno de sus vasallos, nos propuso descansar algo antes de irnos si así lo necesitábamos. Pero yo quería llegar cuanto antes a Lunargenta. Lida me miró como dejándome a mí la decisión.

-Si no es molestia, vayámonos ya – pedí mirando a ambos.

Y poco después partimos. Un carromato estaba ya listo para llevarnos hasta allí, era el típico carro de llevar las alpacas de paja abierto por arriba. “¡Todo un descapotable!” pensé soltando una pequeña risa. Tomamos a Coraco de los establos y lo colcamos tirando delante de los dos caballos, para que ayudara a empujar el carro al menos durante la ida, y a continuación nos dispusimos a partir hacia Lunargenta acompañados de dos hombres del señor de la casa.

Observé por última vez la mansión antes de perderla de vista, tan bella y tan impresionante en medio de aquel idílico paraíso. Eran ya cerca de las 5 de la tarde y nos esperaba un largo camino por delante. Observé a Lida con cariño y cuando ya habíamos partido de casa le dije:

-Y así termina nuestra aventura… - y observé el cielo y los bosques soleados. Nos había pillado muy buen tiempo los días que estuvimos allí, se notaba que era verano, finales de agosto, aunque los árboles ya no estaban tan vivos como los de la primavera y empezaban a tener un tono más apagado y otoñal que en el mes de junio.

Pero aquella no sería mi última historia con Lida, y es que el buen grado de compañerismo que mostramos durante estas desventuras, logró que forjásemos una estrecha amistad y un grado de confianza tal que hizo que nos encontrásemos no solo durante trabajos y misiones varias, sino también para actividades de ocio y problemas personales.

De todos modos, la página del puñal aún no se había cerrado… aún quedaba por saber la maldición que ocultaba y la importancia que tenía el objeto para el hombre lobo… Pero eso, amigos míos, será otro día.
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