Negra noche, negra luz [Libre - 1/2]

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Negra noche, negra luz [Libre - 1/2]

Mensaje  Jericó el Jue Sep 03 2015, 20:37

Acababa de salir del hospital, la noche era fresca y no tenía sueño, ya había dormido bastante en todo el día, sin embargo mi cuerpo me decía que debía descansar. Ni caso, la cabeza me iba a mil por hora y apenas me dolía, quería conocer el lugar, no recordaba haber estado nunca en una ciudad, claro que es algo estúpido decir eso sufriendo amnesia.

Las calles estaban mojadas todavía, olía a lluvia, una ligera brisa apartaba la humedad enfriando el ambiente, y no me disgustaba para nada. Yo estaba en lo alto de una escalinata, a mis pies una fuente era el centro de una plaza todavía transitada a esas horas. Algunos puestos de baratijas estaban cerrando, con sus dueños fanfarroneando los unos con los otros para ver quién se había hecho con el mayor botín del día. Una mujer junto a su niño andaban a prisas, imagino que para volver a casa, la noche suele dar miedo, pero para mí hoy no era así, quería verlo todo. Unos chavales estaban en un rincón de la plaza, fumando algo que, a pesar de la distancia, el olor llegaba a mí y no era demasiado agradable; preferí no acercarme mucho a ellos, una cosa es no temer a la noche y otra es buscar camorra tontamente.

Rodeé la fuente y tomé el primer callejón, ése que hacía un poco de bajada. Un anciano subía la cuesta con esfuerzo, le ofrecí mi ayuda pero me apartó la mano y me dio un empujón. Atufaba a cerveza y orín, y de sus gritos se escapaban escupitajos. Me quedé en el suelo, molesto y confuso, -"¿es que el mundo se ha vuelto loco? O sea, pretendo ayudar a alguien y a cambio recibo un empujón y escupitajos, qué gratuito todo."- Respiré hondo y suspiré por no gritarle, me levanté despacio y me volteé para ver como el viejo seguía refunfuñando mientras andaba. Miré al cielo preguntándome si esto había sido el pan de cada día para mí, desde luego no entendía como podía aguantarlo, detestaba esta clase de actitud. Me sacudí pero estaba mojado de todas formas, resignado, seguí cuesta abajo, ahora sí que tenía frío.Vi una especie de tugurio al final de la calle, donde hacía esquina con otra calle más ancha, decidí echar un vistazo.

Al entrar enseguida noté el calor de la muchedumbre, un fuerte olor a alcohol me dio en la cara nada más entrar, y la gente de dentro estaba la mar de animada. No me atrevía a ir a la barra, el tabernero me daba miedo, era un hombre como un armario, sudoroso, con parche en el ojo izquierdo y cara de pocos amigos. Además, tampoco sabría que pedir, no recuerdo haber probado el alcohol, pero la peste del lugar ya me echaba para atrás. Salía tal como entré cuando una jarra de cristal se estrelló a un metro escaso de mí. Me di la vuelta asustado y vi a un hombre, bueno, a un monstruo de hombre que corría hacia mí tirándolo todo a su paso. Corrí a la calle y seguí corriendo y corriendo, huyendo de quien diablos fuera aquél gordo. Cuando me quise dar cuenta, me había recorrido media ciudad y ya no me perseguía nadie. Estaba molido, ¡qué carrera! pero aliviado al ver que no me perseguía ya nada. Me senté en un banco de piedra que tenía al lado, me daba igual que estuviese mojado, quería descansar un momento.

Eché la cabeza hacia atrás y vi las estrellas, cuantísimas habían, me hacían sentir tan pequeño... Entonces recordé que no recuerdo nada. Cerré los ojos, y me concentré en los sueños que tuve. -"Quiero recordar, necesito recordar..."-


Última edición por Jericó el Lun Sep 07 2015, 14:34, editado 1 vez
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Re: Negra noche, negra luz [Libre - 1/2]

Mensaje  Sarez el Vie Sep 04 2015, 17:02

La mayoría de las flechas me las tengo que hacer yo mismo con palos y piedras. No son buenas flechas. Me cuesta trabajo hacerlas. Debo frotar dos rocas hasta que tengan forma de punta, buscar ramas lo suficientemente flexibles y resistentes como para poder ser disparadas, fabricar mi propia cuerda con las crines de los animales que he cazado y, por último, unirlo todo. No es una buena tarea. Me es más fácil y más cómodo dejar atrás a mi bosque y entrar en los muros de la ciudad para comprar las flechas que los humanos hacen. A diferencia de mis flechas, en la ciudad, las cabezas son de hierro; más duras y mortíferas que las mías. Si la madera se rompe, tengo la oportunidad de guardarme la cabeza y volverla a utilizar como si fuera un cuchillo.

Por mucho que me desagrade el ambiente de la ciudad, decido cambiar mis árboles y animales por sus casas y su gente. Solo necesito comprar sus flechas y me iré de vuelta a mi hogar en el bosque.

Se ha hecho tarde. Empieza a anochecer. Los comercios cierran sus puertas y todavía no encontrado la tienda que me pueda vender las flechas que necesito. La ciudad no es como un bosque. No sé orientarme entre las múltiples calles de Lunargenta. Todas son iguales. Todas siguen el mismo patrón: Un camino y, en los laterales, casas, casas y más casas. Los árboles del bosque no siguen ningún orden. Crecen donde quieren y viven donde pueden. No hay dos árboles iguales como tampoco hay dos personas iguales. Cada cual tiene sus propias ramas, cada cual crece de una forma diferente y en lugar diferente. Si me perdiese en el bosque, tan solo tengo que mirar a uno de los árboles y sabré dónde estoy. En la ciudad no hay árboles. Solo hay casas, y todas me parecen exactamente iguales.

Llega la noche. Definitivamente me he perdido. No sé dónde estoy. No hay luz con la que poder ayudarme a ver dónde me hallo. Lo lógico sería entrar en una posada y pasar la noche en una cómoda cama al abrigo de un cálido fuego de chimenea. Sin embargo, recuerdo la última vez que decidí entrar en una posada. Me envenenaron. Osculum. Ese era el nombre del veneno. Lo recuerdo como si se tratase de ayer mismo. Desde aquel día, he estado investigando ese y otros nombres referidos a los venenos. Después de tanto tiempo, busco el veneno que acabó con la vida del noble a quien servía cuando era un joven infante. El osculum provoca insomnio, hace sangrar los ojos hasta dejar al envenenado parcialmente ciego, hace perder el conocimiento durante un largo tiempo y, al despertar, sentir un escozor por toda la piel. No me hacen falta estudiar los síntomas de éste veneno, pues yo mismo los viví. Los conozco a la perfección. De lo único que me alegra saber de aquella experiencia es que el osculum no fue el veneno que usaron para matar al noble que serví hace más de un siglo.

Sigo caminando en busca de un lugar donde pueda dormir en medio de la noche. No espero una cama, ni tampoco espero encontrarme la sombra de un árbol el cual cobijarme, en la ciudad no hay árboles. Busco una de esas rocas que los humanos llaman bancos. No son cómodas, pero en peores sitios he dormidos. Veo uno. Un banco. Hay un joven elfo acostado en él. En ocasiones como ésta, mi cicatriz de desterrado es el arma más útil que dispongo. Las personas temen al ver mi cara. Saben lo que significa mi barco. Me esquivan. Me temen.

Doy unos pequeños golpes al joven para llamar su atención.
–Estás en mi sitio.- Mi voz suena como si fuera una amenaza. Mi aspecto consigue que lo sea. Mas, la realidad es muy totalmente diferente. No deseo hacerle ningún mal. Solamente deseo un lugar dónde dormir.
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Re: Negra noche, negra luz [Libre - 1/2]

Mensaje  Jericó el Mar Sep 29 2015, 16:42

No podía recordar nada, era como... como un nubarrón, en algún punto, mi memoria se tornaba completamente gris justo antes de mi despertar en el bosque. Los médicos me dijeron que debía tener paciencia, pero no era nada fácil... -"¿cómo aparentar ser normal si no se ni quién soy?"-
Ése tal Flamel podría ser mi padre, debería volver algún día, tal vez si regresase al lugar del accidente podría recuperar algo de mí.

Me puse a recordar el día del bosque, pensaba en aquél anciano encapuchado, ojalá lo tuviera delante ahora mismo. Y en las chicas, que me salvaron la vida, de hecho estaba bajo el cuidado de Alanna, estaba seguro de que no iba a hacerle gracia si se enterase de esta escapada. De Nin no supe nada más, no pude despedirme de ella por culpa de la fiebre, me preguntaba qué estaría haciendo en aquél momento, después de todo, pertenecíamos a la misma raza, -"¿elfos, dijo Alanna?"- si, diría que si, elfos, yo era un elfo. Me gustaría visitar una biblioteca algún día para leer más sobre mi pueblo, tenía curiosidad. También debería buscar algún libro en blanco, querría recuperar aquél viejo recetario quemado, necesitaría ayuda de algún alquimista para verificar todos aquellos datos. Quería hacer muchas cosas, esto era como empezar una nueva vida.

-Estás en mi sitio-

Alguien me desveló de mis pensamientos con un tono de voz amenazante. Abrí los ojos sorprendido y miré a un lado y a otro, hasta que descubrí el cuerpo de aquella voz. Era un hombre, un similar a mí, podía verle las orejas, y en su rostro se podía ver una marca, una cicatriz, no resultaba desde luego agradable, quizás fuera alguien problemático. Miré a ambos lados y pude ver hasta tres bancos más, volví a mirar al hombre con una mueca de confusión. -¿No hay más bancos donde sentarte?- le dije sin apartarle la mirada. Aquella noche ya había aguantado suficiente, no iba a tolerar una grosería más. -Este banco no lleva tu nombre, vete a cualquier otro.- le decía mientras, ahora sí, le apartaba la mirada, ignorándole, esperando que se marchase sin hacer mucho ruido.

Lo cierto es que no tenía ganas de bronca, pero si aquél tipejo buscaba camorra, la encontraría.
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Re: Negra noche, negra luz [Libre - 1/2]

Mensaje  Sarez el Jue Oct 01 2015, 10:41

El joven no me teme. No huye. Dudo que sea un elfo. De ser lo sabría lo que significaba mi cicatriz en el ojo y huría como tantos otros han hecho. El peor castigo para un elfo es ser desterrado. No puedo regresar al bosque donde nací, no puedo ir a las ciudades de los elfos y, lo peor, no puedo ver a mi madre. Es un castigo severo. Quienes reconocen la cicatriz me miran de soslayo imaginando qué crimen tuve que cometer pare recibir tal condena. No me gusta que me mirasen así. El chico, el joven elfo no lo hace. Ignora mi cicatriz, me trata como si fuera un vagabundo más de la ciudad.  Eso me molesta más.  No entiendo si lo hace por desconocimiento o por alguna otra razón que no alcanzo a comprender.

Me doy la vuelta para ver las otras piedras talladas que los humanos llaman bancos. Están agrietados. Rotos. Veo uno que está partido por la mitad como se parte el tronco de un árbol cuando cae al suelo. Hay otro en cuyo respaldo está tan agrietado que parece un queso con agujeros. En la que mejor estado está duerme un borracho sobre un lecho de vomito; es repungante. No quiero romperme la espalda. Tampoco quiero ensuciarme con el vomito del hombre repugnante.

-No.- Digo tras observar cada uno de los bancos cercanos. –Este es mi sitio.- Con los nudillos de mi mano derecha vuelvo a dar unos golpes a la espalda del joven elfo.  –Fuera.- Insisto.

Estoy cansado, hambriento y enfadado. No he encontrado la tienda para comprar flechas. Solo quiero dormir en un lugar cómodo. Lo más cómodo que pueda. No quiero tener que enfrentarme contra el joven elfo. No soy cruel. No me enfrento a otras personas por algo tan vanal como no poder dormir. Cuando lucho lo hago por un bien mayor, por salvar a una persona o salvarme a mi mismo.  Solo quiero que se vaya y poder dormir en la piedra tallada. Solo quiero asustarle.
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Re: Negra noche, negra luz [Libre - 1/2]

Mensaje  Sarez el Dom Nov 29 2015, 09:46

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Re: Negra noche, negra luz [Libre - 1/2]

Mensaje  Jericó el Mar Abr 05 2016, 01:39

El elfo miró a su alrededor, buscando el resto de los bancos. Parece que me senté en el que mejor estado se encontraba, lo hice sin ninguna intención, fue completamente aleatorio. Lo cierto era que ahora quería compartir el banco con él, pero el elfo insistía, por lo visto tenía ganas de fiesta, replicó que ése banco era suyo, que era su sitio, que estaba en su sitio, que me fuera. Su descaro, esa actitud camorrista, esos aires de poder hacer lo que le viniese en gana... me repateó por dentro, por un momento sentí una impetuosa necesidad de darle un manotazo con toda la mano abierta, pero pronto la sangre volvió a circular por mi cabeza y recuperé mi paz, no iba conmigo eso de tirar la primera piedra. Me volteé para mirarle a los ojos, pude ver como intentaba rasgarme el alma con esa mirada, parecía lleno de odio, triste. Pero no iba a conseguir asustarme, no había por qué, todos estamos cansados. Me levanté despacio, lo miré de arriba a abajo, y volví a sus ojos.

-No.- le dije sin apartarle la mirada. -No es tu sitio, sin embargo, no tardaré en irme, siéntate por favor.- y tras eso hice lo propio, me senté, con calma, eché la cabeza hacia atrás, y dirigiéndole la mirada una vez más: -No te haría ningún mal aprender algo de buenos modales.-

Me quedé pensativo un instante, alzando la vista al cielo, un cielo con apenas estrellas aquella noche, se ocultaban tras las nocturnas nubes. Aquél elfo, tan agrio y desagradable por fuera, le miré a los ojos, vi su interior, vi su dolor, no sé cómo, pero sentí empatía por él, sabía que no era un mezquino criminal más, lo sentía. Ahora, tras haberlo desafiado, temí en silencio, mostrándome sereno, su violenta represalia, esperaba no haberme pasado, seguía deseando no tener que pelear con nadie.

Pensar en una pelea hizo que mi mente lo ligase con Alanna, si quería sobrevivir en este mundo tan belicista, debía aprender a defenderme, ella sabía de eso, quizás podría ayudarme, solo esperaba no abusar de la amistad y resultar pesado.
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Re: Negra noche, negra luz [Libre - 1/2]

Mensaje  Sarez el Sáb Abr 09 2016, 14:19

El otro elfo, el que no es del todo un elfo, sigue con las mismas. No quiere abandonar mi sitio. No le da miedo ver mi aspecto desfigurado por la cicatriz de mi destierro.  Los demás suelen temerla, estoy acostumbrado a que lo hagan. Si yo ordenaba algo, por mísera que fuera, pronto un humano despavorido obedecía mi orden. Pero él no lo hace. Se mueve con movimientos lentos y tranquilos, como si estuviera habituado a estas situaciones. El tono de sus palabras también muestra lentitud y tranquilidad. Me dice que el banco no es mi sitio, pero que él no tardará en irse y que le acompañe sentándome a su lado. Obervo como hace un sitio en el banco para que me siente a su lado, pero yo no lo quiero hacer; quiero dormir en mi sitio en paz. El tipo acaba diciendo que debo aprender modales, pero es mentira, nunca he necesitado aprender modales. En la soledad de mis bosques los modales son algo inútil.

-Ya sé modales-Miento sin darme cuenta que estoy mintiendo. - soy el maestro de los modales. Muchos se sientan a mi lado para aprender modales de mí-. No puedo controlar mis palabras. Salen de mi boca sin que pueda hacer nada para impedirlo. –A la luz del sol, diez niños humanos se sientan ahí-señalo el suelo. - y yo en mi banco les enseño modales-.

No entiendo lo qué me está pasando, no es la primera vez que me ocurre. Las mentiras afloran en mi mente y toman el control de todos mis músculos. Sé bien que de nada servirá explicarme para decirle que estoy mintiendo. Si hago dibujos estos serán falsos, si niego con la cabeza pronto cambiaré el movimiento horizontal de “no” por uno vertical de “sí”, si señalo el cielo y digo que es de noche las mentiras señalaran el fuego y dirán que hay de día.

Conozco bien esa sensación, me pasó lo mismo con Windorin. Aquella vez las mentiras fueron tan poderosas que poco pude hacer para controlarlas. Lo único que sirvió fue taparme la boca. Así lo hago ahora. Con las dos manos, me tapo la boca antes de que cualquier mentira, mayor de la que ya había dicho, saliese al aire.  Hago fuerza con ambas manos. Debo ser precavido. No puedo permitir que otro inocente sufra algún mal por culpa de mis mentiras. “Hay otro banco de oro más lejos, ese es el tuyo. Me llaman Alanna y soy guardia de la ciudad, esté banco me pertenece por eso…” Son algunas de las mentiras que intentan salir de mi boca pero que, gracias a mis manos, solo se oyen como un refunfuño menor.

Pero, las mentiras son poderosas, ellas son capaces de, no solo controlar mis palabras, sino también todo mi cuerpo. Las manos se me mueven solas arrastrandose por toda mi cara directas a mi cabello dejando el paso libre para que ellas salgan.


-Soy un sacerdote elfo, un gran sanador. Te ordeno que te marches antes de que use mis poderes contra ti-. Nada más decirlo me arrepiento de haberlo hecho. No quiero herir al casi elfo. Solo pretendía asustarlo para que dejase mi sitio libre como hubiera hecho cualquier otro, no quería amenazarle de muerte.
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Re: Negra noche, negra luz [Libre - 1/2]

Mensaje  Jericó el Lun Abr 11 2016, 12:43

Aquél tipo se lo piensa un instante, para terminar diciendo que era todo un experto en modales, de lo cual discrepo completamente. Creo que me estaba tomando el pelo, se estaba burlando de mí de mala manera, me dijo que era un maestro de los modales, que enseñaba a niños, pues pobres infantes, pensé...

-No te mofes de mí, si quieres bronca, la tendrás, hoy no estoy de ánimos.- le dije, como última advertencia. No quería enzarzarme en una pelea, pero este tipejo estaba acabando con mi paciencia, en otro momento habría dejado pasar las osadías y lo hubiera intentado solucionar de otra forma, pero estaba estresado, me agobiaba no conseguir recordar nada con claridad. Realmente deseaba que el elfo entrase en razón y no siguiese con la tontería, esto se me estaba yendo de las manos y estaba bastante nervioso, aunque por fuera siguiera intentando parecer lo más sereno posible.

Entonces me dijo, creo que tratando de intimidarme, que se trataba de un gran sacerdote, que me marchase o me atiendera a las conseqüencias. Lo miré con una mueca en la cara, ¿seguía pitorreándose de mí? ¿Un gran sacerdote? Tenía más bien aspecto de asesino, de vagabundo psicópata, de chulo de tres al cuarto. Me levanté de nuevo, respirando hondo, mientras sentía que algo me estaba subiendo desde el estómago, por el gaznate, hasta salir de mi boca: -Atrévete.- no le apartaba la mirada, estaba nervioso, sí, pero porque no quería montar un escándalo a esas horas; frente a frente a escasos centímetros el uno del otro, con un sutil gesto agarré firmemente el "medio bastón", por si las moscas. Seguía esperando que recapacitase, no había por qué pelearse por un triste banco, pero sus constantes puyas, junto al día de hoy, estaban consiguiendo sacar todo mi mal genio.
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Re: Negra noche, negra luz [Libre - 1/2]

Mensaje  Sarez el Miér Abr 13 2016, 19:51

Las mentiras salen de mi boca sin que pueda evitarlo. No es culpa mía. Hacía tiempo que comenzó a sucederme. Cuando menos me lo espero, en los momentos más importantes, unas voces se adueñan de mi cabeza. Ellas son las que dicen las mentiras que escucha el extraño elfo, no yo. Le dicen que soy un sacerdote, que soy peligroso y le puedo hacer daño. Él me mira con gesto violento y me incita a que le ataque.  

Bajo la cabeza con un gesto de vergüenza a la vez que pesadez. Por un segundo pienso en hacerle caso y atreverme a hacerle daño. Pero, pronto me avergüenzo de mi mismo al pensar eso. No quiero hacerle daño, solo quería asustarle con mi aspecto. Nada de amenazas y nada de violencia. Mis cicatrices más eran que suficientes para asustarle y que me dejase el banco libre. Todo es por culpa de las mentiras. Si ellas no hubieran dicho, el elfo ya se hubiera ido y me hubiera dejado solo, como yo quería estar. Mas, aparecieron y, como siempre cuando aparecen, hacen lo posible para que cayese en un nuevo problema.


-No me tientes.- Empiezan a decir las mentiras.- Los sacerdotes somos muy poderosos. Más que tú. Podemos curarlo todo y matarlo todo.- Me tapo las manos de golpe para que ninguna otra mentira saliese de mi boca. Pero, ellas son más poderosas que yo. Hacen que me muerda los dedos de la mano para ellas puedan seguir hablando. -Nuestro poder es un secreto, uno que tu mente débil no entiende.- Mi mano derecha se mueve sola y pone el dedo índice en la frente del elfo. - Ahora estás maldito. Nada de lo verás será real.-

Cuando terminan de hablar las mentiras, cojo mi mano derecha con la otra mano y la mueve ferozmente para que dejase de hacer los movimientos mentirosos. Eso también es inútil, igual que taparme la boca. No puedo hacer nada para evitar las mentiras, absolutamente nada.

Me giro, dando la espalda al elfo y empiezo a caminar lenta y pesadamente. Lo mejor es irme lejos. A un lugar solitario donde nadie pueda escuchar mis mentiras. Ya hice daño a Windorin, no quiero herir a nadie más.
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Re: Negra noche, negra luz [Libre - 1/2]

Mensaje  Jericó el Vie Abr 15 2016, 16:05

-No me tientes.- Son sus palabras tras bajar la cabeza, sigue con sus aires de superioridad. Mas me dice que es muy poderoso, que su poder puede curarlo todo y matarlo todo. ¿Curarlo todo? ¿Hablaba en serio o no era más que un pobre loco? Insiste en que su poder es secreto, que se escapa a mi entendimiento, ¿y si lo estaba menospreciando y era tan poderoso como decía? Una gota de sudor fría empezó a recorrer mi cuello. Entonces puso su dedo en mi frente un, solo un segundo, y dice haberme haberme maldecido. Hace un movimiento extraño con su otra mano, como controlándose, ahora no entendía nada. Quizás sí que fuera tan poderoso como decía y necesitaba autocontrol para no matarme, pero por otra parte... No tenía nada claro lo que tramaba este sujeto, pero sin mediar más palabra, cogió y se marchó.

¿En serio iba a irse así como así, después de haberme "maldecido"? No, ni hablar, quería explicaciones, y las quería ya, aquél tipo no era de fiar, sus amenazas no iban a quedar impunes, lo llevaría ante la guardia si hace falta como me hubiese maldecido.
-¡Eh, espera!- le grité a media distancia. -¿Qué acabas de hacerme? ¿Quién demonios eres? Mejor dicho, ¿quién te crees que eres?- le dije, bastante molesto a juzgar por mi tono. Quería respuestas, y si podía ayudarme con mi amnesia, quería su ayuda, lo perdonaría todo con tal de recordar mi pasado.

Me acerqué a él y le volteé cogiéndolo del hombro, no quería hacerle daño, pero si mirarle a los ojos. -No se de que cloaca has salido tú, pero pienso llevarte ante la justicia si no me dices ahora mismo quién eres y qué me has hecho.-
Miré por encima del hombro para ver si avistaba a algún guardia haciendo la ronda nocturna, pero no vi nada, aunque confiaba lo suficiente en mí, a unas malas podría inmobilizarlo y gritar hasta que apareciese alguien.
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Re: Negra noche, negra luz [Libre - 1/2]

Mensaje  Sarez el Jue Abr 21 2016, 12:44

No me importa no encontrar otra enorme roca de asiento para dormir durante la noche, prefiero no dormir a tener que hacer daño a alguien por culpa de mis malas mentiras. No soy un sacerdote como me presenté al extraño elfo, ni tampoco le he maldecido. Soy yo quien está maldito, algo me olvida a mentir a todas las personas que veo hasta hacerlas llorar por las heridas que no sangran. Lo mejor que me vaya sin mirar hacia atrás. Por mucho que él me grite y me pregunte cosas que no sé responder, yo no me voy a voltear.

El extraño elfo viene hacia mí, me pone una mano en el hombro y hace que me gire para verle la cara. Intento desviar la mirada de sus ojos, pero es su decisión y su voluntad lo que hace que no pueda apartar la vista. Sus palabras tienen la misma voluntad que su mirada; me dice que me va a llevar a la justicia sino le digo quién soy y qué le hecho.

Lo lamentará, sé que lamentará escuchar cualquier cosa que las mentiras le vayan a decir. Ellas nunca han dicho nada bueno a nadie; todo lo contrario. A Windorin, no la dejaron tranquila hasta romperla en un mal de lágrimas.  Esa decisión y esa voluntad él luce desaparecerá cuando las mentiras surjan de mi boca. Por mucho que se lo merezca, no quiero hacerle daño. No quiero mentirle. Me muerdo la lengua y aprieto con fuerza mi mandíbula para evitar que cualquier mala mentira surgiera de mi boca. No sirve nada, ya lo intenté cuando conocí a Windorin. Las mentiras son más poderosas que yo y, pronto, me abren la boca y hablan sin que les importe los cortes que me he hecho en la lengua al morderla.

-Ya te lo he dicho: Soy un sacerdote y he usado mi magia contra ti.- Dicen las mentiras con desdén. –Mírate los ojos. Te los he cambiado. Ya no verás lo mismo que veías antes.- Los ojos del extraño elfos siguen siendo iguales. Son de color azul, como hace unos minutos. No nada ha cambiado en ellos. – Tu realidad se ha invertido. Lo que antes podría parecerte peligroso lo verás amigable y lo amigable lo ves como peligroso.- Las mentiras guían mi mano derecha haciendo que señale a un gato negro que salta por encima de los tejados. – Eso es un león pero lo ves como un gato.-
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Re: Negra noche, negra luz [Libre - 1/2]

Mensaje  Sarez el Jue Jun 30 2016, 19:35

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