Un invitado inesperado [Interpretativo] [Libre 1/1]

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Un invitado inesperado [Interpretativo] [Libre 1/1]

Mensaje  Marisa Kirisame el Mar Oct 20 2015, 12:54

Es una tarde muy cálida incluso para ser otoño. El viento acariciaba mi cabello mientras seguía concentrada en aquel brote de algún hierbajo que había salido delante de mi choza. Toda la explanada de los alrededores de mi casa está cubierto por un manto marrón y naranja de hojas caídas. Una más cae inadvertida, en silencio, sin que el mundo sepa de su destino. Pero todo eso me da igual, mi atención es casi plena en el brote. Llevo unos minutos con las palmas colocadas encima del hierbajo, cubriéndolo pero sin tocarlo. Hoy lo conseguiré. Sí. Hoy será el día en que mis estudios de todos estos años den sus frutos. Cierro los ojos, concentro todas mis fuerzas en la punta de mis dedos, aguanto la respiración por un segundo y, en el clímax del proceso, doy un grito que retumba por el bosque y espanta al cervatillo que espiaba curioso toda la escena.

- ¡CONGELAAAR!

La brisa mece al hierbajo intacto, feliz de su insignificante existencia. ¡A la porra con la planta! La arranco con un tirón seco y la tiro por ahí. Nada, no he conseguido nada. Ni muestras de escarcha, ni gotas de rocío ni nada. Ni una muestra de frío o humedad. ¡A este paso no voy a conseguir nada de nada! Llevo 7 años investigando las formas de poder controlar los otros elementos, pero por mucho que lea libros, pruebe conjuros o haga experimentos, no he conseguido ni un solo avance. ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Realmente los brujos nos tendremos que conformar con usar los elementos con los que nacemos? No es que me disguste mi elemento, es más, estoy orgullosa de dominar la electricidad: crea fuego, atraviesa el agua, corta el viento y parte la tierra; para mi gusto el mejor elemento y toda mi familia coincidía en eso. Pero eso no basta, no. Todos los elementos tienen sus ventajas y sus inconvenientes, un verdadero brujo debería conocer todos y cada uno de ellos. ¡Diantres, por eso somos brujos!

¡Pero noooo! Nadie estaba de acuerdo conmigo. Aún recuerdo las discusiones con mis compañeros cuando de pequeña iba a la Escuela Tensai. “Los dragones nos otorgaron este poder, no podemos ir en contra del orden natural. Uno nace con las capacidades mágicas correspondientes y tenemos que adaptarnos a ellos. No hay más.” ¡No, no y no! ¡La magia no sale sola! ¿Por qué unos desprenden fuego y otros congelan las cosas? ¿En qué se diferencian unos de otros? ¡Eso es lo que pretendo explicar! ¡Algún día demostraré que los brujos pueden usar cualquier elemento, y ese día todos recordarán mi nombre! ¡Permanecerá en la historia el nombre de Marisa Kirisame, la bruja elementóloga que cambió el mundo y se convirtió en la bruja más poderosa de la historia! ¡Y me haré popular! ¡Y rica! ¡Y todos me respetarán!

De pronto, mis fantasías son interrumpidas por la imagen del hierbajo en el suelo, agonizando sobre la inerte cama otoñal. El bofetón de realidad me escuece en el alma. Da igual lo que pretenda, los hechos están bajo mis pies: no he conseguido nada, y con la nada no se puede demostrar nada. Igual toda mi vida ha sido una ilusión inútil que he estado persiguiendo ciega por mis ideas.

Echando a mis espaldas otro fracaso, entro a la choza deprimida. Ajenos a mis lamentables fracasos, siguen burbujeando los alambiques con el extracto de unas hierbas que encontré en el bosque y que supuestamente tenía propiedades beneficiosas para el cuerpo, según un libro. Hoy no tengo ánimos para probar el resultado, otro sorbete con sabor a trasgo sudado acabaría con todas las esperanzas que me queden. Suspiro pesadamente y me siento en la desvencijada silla de madera que está delante del aún más desvencijado escritorio. Abro el libro que empecé a leer ayer por donde iba y comienzo la lectura.

“Los herejes Dioses élficos”. Nunca he entendido por qué tanto odio hacia ellos. Es cierto que en el pasado hubo muchos roces y disputas, pero ahora son otros tiempos, todo aquello debería haber quedado en el pasado. Los brujos viven en las Islas Illidenses y los elfos en el Bosque de Sandoral. Cada uno domina sus propias magias y posee su propia cultura. ¿Por qué entonces siguen dándose caza unos a otros? ¿No podrían ser inteligentes y unir sus fuerzas en vez de matarse? Mis investigaciones avanzarían mucho más rápido si pudiese convivir con los elfos, pero no les haría ninguna gracia que uno de esos humanos con habilidades mágicas que a tantos de los suyos han matado viva entre ellos… Creo que mis antepasados fueron muy crueles e injustos con los elfos y entiendo el rencor que nos tienen; pero yo no soy mis antepasados. Tampoco soy una bruja con las mentalidades de los demás. Soy lo que se debería ser, a lo que deberíamos llegar; pero nadie parece dispuesto a entender, y mucho menos a mentalizarse y aceptarlo. Todo parece apuntar a más y más fracasos.

Como siga pensando así me voy a poner a llorar. Será mejor que me olvide y vuelva a la interesante lectura. “Anar es el esposo de Isil, dios solar y de la guerra. Cada mañana sale a luchar contra la oscuridad, venciéndolo todas las noches. Sus hijas y su mujer se quedan velando…”

¡Toc, toc, toc! Suena la puerta. ¿Suena la puerta? ¿Cómo puede ser? Nada, serán imaginaciones mías, sigo leyendo. ¡Toc, toc, toc, toc! El golpeteo es más insistentes. No puede ser una casualidad: alguien o algo está en la entrada. Tras siete años de soledad, alguien se digna a aparecer en mi morada. Después de todo puede que hoy sea un día interesante. Aunque… un momento… ¿Para qué habrá venido sea quien sea? Mi salida de Beletrux no fue glamurosa que digamos, y me gané más de un enemigo. ¿Realmente alguien habrá hecho caso a la Leyenda de la Amante de los Elfos? ¿Vendrán a comprobar si esa historia es cierta? ¿Vendrán en mi caza? ¿O simplemente será alguien que se ha perdido y busca refugio?

En cualquier caso, solo significa problemas, así que por si acaso oculto mi mano tras mi espalda y la cargo de electricidad. Si me encuentro en peligro, una buena sacudida podría dejar inconsciente a mi agresor y capturarlo. Si se trata de un mago de fuego lo encerraré en el sótano, que es de piedra y es lo único que no se puede quemar. ¿Y si es un telequinético? ¡Podría liberarse y volverme a atacar!

¡Céntrate, Marisa! Aún no sabes con qué intenciones viene el desconocido, será mejor ser cautelosa… Me acerco a la puerta, que vuelve a ser golpeada por la mano del visitante, y respondo.

- ¿Quién está ahí? ¿A qué has venido?

Igual habría sido más seguro no haber dicho nada y hacer como que no había nadie, pero llevo mucho tiempo sola y conocer a alguien va a ser muy provechoso. Espero no estar cometiendo un error del que me vaya a arrepentir.


Última edición por Marisa Kirisame el Mar Oct 20 2015, 20:25, editado 1 vez
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Re: Un invitado inesperado [Interpretativo] [Libre 1/1]

Mensaje  Erza el Mar Oct 20 2015, 16:33

Aquel día las copas de los árboles bailaban vencidas por el frío temporal del otoño y los rayos del sol poniente danzaban creando espejos de luz en el cielo que si los mirabas fijamente te dejaban ciega un par de minutos.
Llevaba caminando días sin descanso, había parado en una pequeña posada hacía 3 días, pero mi andadura me había llevado a los bosques, y eso era toda una pruba de supervivencia, aunque yo, acostumbrada a la vida entre grandes arboledas y núcleos nómadas estaba más que curada de espanto por los ruidos de los animales y el sonido de la lluvia en la noche.
-“Y cuando vengas no te olvides de traer tomillo, romeo y perejil…de aquel monte en el que nunca se pone el sol…”-iba cantando una canción conocida de mi pueblo, a la vez que llevaba mi flauta de madera de pino, para aquellos momentos de sonido llenarlos de ruido, danzaba entre las hojas secas y daba saltitos de un tronco a otro, danzando como una pequeña ninfa de los bosques.
Nunca me olvidaba de bailar, era algo que quería recordar de mi pueblo, sus constantes bailes y musicales, y sus preciosos versos que invitaban a la naturaleza a darnos lo mejor para poder seguir adelante un año más, dábamos gracias a los dioses y a la madre tierra por otra cosecha recogida con éxito, o por otro niño recién nacido.
El caso era dar las gracias, o eso decía mi madre.
Pero yo no apreciaba esa música porque fuera “milagrosa” yo nunca creí en esos cuentos de que si cantabas los dioses te mirarían con buenos ojos, pero veía hermosas esas reuniones continuas, en las que solo nos reuníamos para cantar todos ante el fuego, compartiendo nuestra comida y nuestra bebida, olvidándonos de las múltiples desgracias que teníamos a nuestras espaldas, centrándonos en el presente, que era lo único que contaba.
Pero le perdí la gracia cuando mi padre murió, mi padre tocaba un tosco y viejo violín, era feo, con su madera rota y resquebrajada, pero cuando caía en manos de mi padre lo único que hacía era emitir sonidos hermosos y constantes, aún recuerdo la cara que ponía mi padre cada vez que al aporrear las cuerdas estas respondían con el ritmo que marcaba su poseedor, era una cara de paz infinita, que nadie ni nada serían capaces de romper, el cariño con el que manipulaba las cuerdas te dejaba sin respiración, y lo único que te dejaba era con ganas de danzar hasta el amanecer.
Alcé la cabeza, olvidándome de mis pensamientos, cuando vi a una pequeña ardillita apostada en uno de los grandes árboles que ahí habitaban, fijo sus pequeños y redondos ojitos en mí, y me dedicó un desparasitamiento de lo más divertido, reí de lado, y alcé la mano-ya pequeña…no temas no voy a hacerte daño…-y en cuanto me olió la ardilla me tomo del dedo y me olisqueó el brazo, en el que empezó a subir olisqueándome en busca de comida, metiéndose en mi pelo-oye! Espera!-dije riéndome como una loca, metiéndome la mano en uno de los bolsillos y sacando un trozo de pan duro-¿Buscas esto amiguita?-dije sonriéndola, entregándole el trozo de pan, permitiendo que lo royera en mi hombro mientras seguía mis pasos, entonando canciones con la flauta, volviendo a mis quehaceres de hacía diez minutos.
-Mmmm…-alcé la cabeza y un águila paso por encima de mi cabeza, volando en dirección contraria a mis pasos, entrecerré la vista y fruncí el ceño, algo contrariada por lo que estaba viendo en esos momentos-¿Qué es lo que pretendes decirme?-dije para mí, aunque realmente se lo estaba preguntando a aquel ave de tan gran porte.
Pero no paré mis pasos y seguí adelante, colocándome la capa verde oscuro, tapándome la cabeza para ser lo menos visible posible y adelanté un poco mis pasos, metiéndome prisa, ya no bailaba con el viento, corría como una posesa nerviosa porque lo que menos quería encontrarme sería ahora a alguien.
“Con que no sea un brujo me vale”-me dije a mi misma y alcé los puños en señal de combate-“Pero si me encuentro con alguno yo yo…”-miré a los lados y cogí un palo de madera caído de algún árbol y lo tomé con seguridad-“Le voy a romper la cabeza”-dije moviendo el palo de un lado a otro, dando ligeras estocadas como si de una espada se tratase.
Salí de la espesura de los árboles y me encontré una pequeña casa destartalada, algo fea y vieja y llena de musgo por las humedades del clima, me acerqué poco a poco a la casa y me puse a mirarla de arriba abajo, con la capucha aun echada sobre la cabeza, alcé la vista y olí el ambiente de aquel lugar-siento algo…-dije para mí-sea lo que sea no es natural, es magia…-y cuando menos me lo esperé ya estaba en la pequeña puerta de la casa.
-¡Hola!-pregunté, dando unos toques en la puerta, asustándome un poco con la contestación que me llegó desde el otro lado, me quité la capucha para que me pudieran ver que iba en son de paz y me rasqué el pelo-Soy Erza, soy una caminante, llevo 3 días sin descansar en el bosque-dije pausadamente-¿sería tan amable de darme un poco de agua y dejarme descansar unas horas? No vengo buscando problemas, yo solo quiero continuar mi camino sin entorpecer el vuestro, señorita-dije finalmente, ya que por los grititos me dio a entender que se trataba de una mujer.
Di un paso atrás y me quedé esperando en el dintel de la puerta a que aquel extraño personaje quisiera dar la cara.
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Re: Un invitado inesperado [Interpretativo] [Libre 1/1]

Mensaje  Marisa Kirisame el Mar Oct 20 2015, 21:33

Al final no iba tan desencaminada. Parece una simple viajera, muy joven por el tono de su voz. Me calmo brevemente, pues la incertidumbre vuelve a inundar mi mente: ¿Será cierto? Si yo fuese una cazadora que va a asaltar la guarida de una bruja diría eso mismo para despistar... Pero no puedo descartar la posibilidad de que esté diciendo la verdad, si es alguien que necesita ayuda, no puedo rechazársela por desconfiar. Habrá que tener fe.

Poso mi mano en el pomo de la puerta y algo insegura la abro. Al otro lado espera una delgada jovencita que, por su aspecto, debe de tener más o menos mi edad. Me fijo en su rostro: sus ojos tenían un tono verdoso parecido a la gema que tenía incrustada mi perdido Hakkero, aunque su oscuro pelo tapaba parte de la cara y era difícil distinguir el color de sus ojos. Sin embargo, hay algo que me llama la atención. Ya la notaba rara nada más verla, pero ahora que me he fijado, me quedo estupefacta: sus orejas, no son normales, son... alargadas, no se parecen a las humanas. ¡No, no me lo creo! ¡Es... es...! ¿Es lo que creo que es? ¿Aquí? ¿Delante de mi casa? ¡Sí! ¡Una elfa en carne y hueso!

Abro los ojos de par en par y parece que realmente me he sorprendido mucho, porque creo que me está mirando algo rara. ¡Pero pero pero, es una elfa! La divinidad que sea, ya sea un dios humano, élfico o draconiano, parece que hoy me ha sonreído y por fin me ha dado un rayo de esperanza. ¡Pero no te quedes estupefacta, reacciona! La elfa sigue aguardando fuera, supongo que se estará impacientando. ¡Qué maleducada soy!

- ¡Sí! ¡Claro, claro! ¡Pasa, por favor! -igual estoy demasiado emocionada y la estoy asustando, pero la ocasión merece que esté emocionada y mucho más. La invito a entrar y, tras cerrar la puerta, empiezo a ir arriba y abajo colocando todo el desorden-.Siéntate, enseguida te traigo algo para beber -digo sin parar un solo segundo. Mi corazón late a toda prisa. ¡Madre mía! ¡Una elfa! Aún no me lo creo... Aunque pensándolo bien... ¿Qué está haciendo una elfa en las Islas Illidenses? Da igual el motivo por el que haya venido, mientras que no quiera matarme estoy feliz de ver una en directo. Tengo taaanto que preguntar; pero no la voy a agobiar, estará cansada la pobre.


Me dirijo a mi pequeño laboratorio en busca de algo de bebida, revisando mi colección de inestables pociones. Todavía queda un poco de la de ayer, pero no quiero envenenarla. Tengo otras que tenían un sabor bastante aceptable, pero mejor no ofrecérselas si no queremos que padezca diarrea durante una semana. También tengo esa que sabía a bayas, pero si no recuerdo mal... No, esa como que tampoco. Creo que la mejor será coger un poco de agua, acabo antes y no corro el riesgo de hacerla sufrir. Agarro la pequeña jarra de cerámica que contiene el agua que extraje a principios de esta semana y se la sirvo en un vaso.


- Aquí tienes, agüita fresquita. Siento no poder ofrecerte nada mejor. -afirmo con la mejor de mis sonrisas. Dejo que la elfa, Erza creo que dijo se llamaba, beba con tranquilidad. Mientras, me quedo observándola como el que está contemplando a un animal en cautividad. Sus manos parecen ser muy delicadas y su piel es algo pálida comparada con la mía, un pelín más morena por todo el tiempo que estoy bajo el sol.


No puedo aguantar más, como no pregunte algo voy a reventar. Le quito el polvo a una de las sillas que no suelo usar (¿con una para qué más?) y me siento en ella con el respaldo entre las piernas. Clavo mis ojos en los suyos y comienzo el interrogatorio, más nerviosa que en toda mi vida.


- Bueno, ¿y cómo es que estás por aquí? Quiero decir, -no quiero sonar descortés- eres una elfa y no se suelen ver a muchos por aquí. Que yo me alegro, oye, siempre he querido hablar con uno de vosotros; pero me ha sorprendido... Aunque igual no quieres hablar de ello. Entonces háblame sobre ti -continúo sin dar un segundo a responder. Creo que me estoy emocionando demasiado-. ¿Dónde vives? ¿Cómo es ese lugar? ¿Y cómo es vuestro estilo de vida? Seguro que es apasionante. ¿Y cómo se organiza vuestra sociedad? ¿Tenéis escuelas de magia como nosotros? ¡Ah, vuestra magia! Vosotros usáis magia blanca, ¿verdad? ¡Me parece interesantísimo! ¿Y qué hechizos podéis hacer? ¿Sabes hacer un hechizo de curación? ¡Me encantaría poder verlo! ¡Ah! Y me llamo Marisa Kirisame y soy una bruja normal y corriente, encantada de conocerte. ¿Te gusta mi casa? Espero que sea de tu agrado; aunque no creo que sea tan confortable como una normal, intentaré que sea más cómoda. ¡Uy! ¡Seguramente tendrás hambre! ¿Quieres algo de comer? ¡Puedo hacerte un pastel -la cocina se me daba igual de bien que la alquimia, pero por una elfa pondré todo mi empeño para hacer el mejor bollo de toda mi vida. En ese momento noto que tengo mareada a la pobre. He estado hablando todo el rato y creo que me he excedido. Hago una pausa y me rasco la cabeza, ladeando mi sombrero-. Esto... discúlpame. Es que he estado mucho tiempo sola y no estoy acostumbrada a tener visitas. Mejor empecemos de nuevo. Me llamo Marisa Kirisame. ¡Un placer! Siéntete como en casa, cualquier cosa que necesites no tienes más que pedírmelo. Y bueno, ¿qué te ha traído por estos lares?


Esta vez sí estoy más calmada y me he presentado como debe ser, aunque sea a la segunda. Espero no haberla causado una mala impresión, no me gustaría espantarla nada más empezar nuestra conversación.
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Re: Un invitado inesperado [Interpretativo] [Libre 1/1]

Mensaje  Erza el Miér Oct 21 2015, 16:04

Entré con una sonrisa de oreja a oreja y me quité la capa, dejándola en la entrada de la puerta junto con mis cosas, sonreí al inquieto personaje que tenía al lado y me senté en una de las mesa de vieja madera que había en lo que parecía la salita principal de la casa.
-Es un lugar muy acogedor sin duda-dije sonriendo agradecida-gracias por dejarme pasar, desconocía por completo que alguien pudiera vivir por estos lares…-dije mirando la vieja casa, y es que se caía a pedazos, todo chirriaba debido a la profunda humedad del ambiente, vi como se revolucionaba e iba corriendo a la cocina-oh no te preocupes, no es necesario que…-pero por mucho que yo insistí aquella joven aun seguía intentando ser servicial así que no me negué, me quedé sola en aquella sala mientras miraba con curiosidad todo, me levanté de aquella silla y empecé a observar todo lo que había a mi alrededor, aunque la gran mayoría de todo mi alrededor era puro polvo y montones de telaraña-mmm…bueno es una mujer de costumbres, el polvo a lo mejor la hace pensar…-dije intentando buscar una explicación a tanta mierda, dicho así, literalmente.
-Hum…-había viejos libros y pequeños frascos con líquidos que yo no conocía, tal vez se trataba de alguna alquimista escondida en la clandestinidad por algún tipo de problema o algo con las demás razas habitantes en este perímetro de la tierra.
Al poco llegó con una jarra de agua y se excusó por no poder darme nada mas, negué con una sonrisa e hice aspavientos con las manos, sentándome de nuevo en la silla-oh no te preocupes, te has molestado demasiado, eres muy amable-dije sirviéndome un poco de agua en el vaso y llevándomelo a los labios, bebiendo el líquido y lubricándome el gaznate.
Pero fue una mala idea, una muy mala idea, ya que me pilló de improvisto y comenzó a hablar, y no callaba, era una joven curiosa que sabía lo que yo era, era algo extraño, ya que normalmente la gente no solía mirar las orejas de los demás y esta lo había hecho desde el primer momento que me vio, intenté hacer un par de movimientos, pidiendo permiso para poder hablar y responder, pero no tenía mucha intención, al menos de momento de dejarme hablar-si bueno, es algo extraño porque vivimos en núcleos muy reducidos, pero siempre hay quienes son amantes de la aventura y no quieren perderse las bellezas del mundo com…-iba a decir, “como yo” pero estaba claro que el nerviosismo de aquella chica me iba a obligar a estar un poco más callada, pero no me molestó, al contrario, yo prefería el silencio, no era una mujer de muchas palabras, y que alguien llenara el silencio con ruido era algo que agradecía, supongo que lo echaba de menos desde que había partido de mi hogar.
Pero algo cortó aquel buen ambiente, y fue cuando ella empezó a hablar de escuelas de magia, ¿escuelas? No había nada que aprender, la magia estaba en nosotros, en aquellos que guardábamos la auténtica esencia del poder, no necesitábamos forzar a nuestro propio cuerpo, si la naturaleza nos daba un tiempo para todo-¿escuelas?-pregunté alzando los hombros-no especialmente, am…en mi poblado la magia está latente en nosotros, solo enseñamos a los niños a llevar una buena relación con la naturaleza, la naturaleza nos otorga el poder cuando nos ve preparados-añadí, y otra palabra más que hizo que mi estado de alerta fuera aun más fuerte-¿hechizos? No nos gusta llamarlo así, son…oraciones, nosotros no usamos una magia de combate, usamos magia de apoyo, no creemos en las guerras ni en la necesidad de usar nuestro poder para buscar el mal-me llevé la taza de cerámica a loa labios-eso solo lo hacen los brujos-dije tajantemente y seria, alzando la mirada para mirarla fijamente y analizarla y dejé el vaso sobre la mesa, y se hizo un profundo silencio.
Era una bruja, ahora entendía los libros polvorientos, los botes de cristal con potingues asquerosos y el desorden y la mierda, estaba en la maldita casa de una bruja, y me había metido en la boca del lobo por idiota.
Pero para mi sorpresa aquella bruja no pilló mi mirada de circunstancia y siguió hablando como le fuera la vida en ello, como si realmente apreciara mi modo de vida y el de mis gentes, me preguntó por mi magia, por mi habilidad de sanación, y de todo lo referente a los elfos, y no tuvo reparos en decir que era una bruja, ante lo que abrí los ojos como platos y dejé la boca igual de abierta “¿pero esta tía no tiene un botón de apagado o algo?”-pensé, mirándole la boca que no paraba de abrir y cerrar, abrir y cerrar.
-Marisa…-la insté a la calma, ahora que sabía su nombre-emm…agradezco tu invitación y no hay duda de que eres una gran anfitriona, pero no sé si sabes que no puedo estar aquí-lo dije totalmente calmada, pero seria, yo no quería iniciar una pelea, yo solo quería abrir un debate-y no dudo de tu lealtad hacia tus invitados, pero tengo miedo de que otro brujo pueda venir y no me gustan las peleas realmente, prefiero evitarlas a toda costa porque creo que ya he sufrido bastante el acero de los hombres, y sobretodo de tu gente-me llevé la mano a la nuca y miré al vacío-eres una joven increíblemente amable y cariñosa y cercana, pero creo que esto es una muy mala idea y será mejor que…
Pero empezó a ofrecerme algo de comer, y por fin conocí a una Marisa más calmada, que me pidió perdón por sus nervios, y confesó que llevaba demasiado tiempo sola y que una visita después de tanto tiempo le había hecho estar inquieta, y puse una mueca en los labios, ahora la que se sentía mal era yo, sabía que podía ser peligroso, que esto podía ser una trampa…o bueno, miré a Marisa a los ojos y no vi nada, no vi maldad, solo soledad y ganas de hablar con alguien, respiré y la miré:
-Marisa, sabes que si nos ven juntas esto puede suponer la muerte de una de las dos, o de las dos-la miré seriamente a los ojos-dime que puedo confiar en ti, dime que no voy a tener que pelear, que no vamos a pelear-añadí-yo solo quiero pasar mi vida tranquila, no quiero disputas, ni quiero que las tengas tú-añadí, sentándome de nuevo en la silla, sonriendola de lado, dándola a entender que había puesto mi confianza en ella.
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Re: Un invitado inesperado [Interpretativo] [Libre 1/1]

Mensaje  Marisa Kirisame el Jue Oct 22 2015, 02:58

Había estado demasiado ocupada soltando mi batiburrillo de preguntas como para haber contestado a algunas de sus respuestas, pero eso no significaba que no las hubiese escuchado. De hecho, me pareció muy interesante que afirmase que allí no aprenden a usar la magia... Pero de alguna forma tendrán que practicarla, ¿no? Supongo que no nacerán sabiendo cómo sacarle el máximo provecho. Si fuese así, los elfos serían extremadamente poderosos. No, aquí hay algo que no me cuadra. Más adelante debo profundizar en este aspecto para poder sacar teorías más concluyentes.

Erza me dice que no debería estar aquí, que tenía miedo de que llegase otro brujo y tuviésemos un altercado. Juro por mi Hakkero que no lo he hecho aposta, pero la ironía de aquella situación no pudo evitar que rompiera a reír a carcajada limpia.

- ¡Jajaja! Si no querías encontrarte con ningún brujo ni tener disputas, te aseguro que has venido al peor lugar de Aerandir. Estás en las Islas Illidenses. ¿Qué esperabas encontrar? -sin desaparecer la sonrisa de mi cara, enciendo un fuego para preparar algún dulce. Hoy me decantaré por algo muy sencillo, no quiero pifiarla. Haré un bizcocho. Mientras busco los ingredientes, continúo hablando totalmente despreocupada-. Aún así, sea la razón por la que has llegado hasta aquí, puedo asegurarte que has tenido la mayor suerte del mundo. No vas a encontrar en esta región un lugar más seguro para una elfa que mi casa. Y por el resto de brujos no te preocupes, no ha venido nadie en años, no van a venir justo hoy con amplias sonrisas en la cara y portando sendos regalos para mi disfrute personal-suelto irónicamente-. Además...-en un instante, mi ánimo oscurece repentinamente con el recuerdo de los brujos que conocí en Beletrux. Han debido de cambiar un montón... ¿Qué será de ellos?- El significado de mi vida ya supone de por sí mi muerte desde el principio, ya se encargaron de dejármelo claro en el pasado. -Hay unos segundos de silencio en los que yo me he ensimismado en el pasado y mi invitada se ha quedado callada. Esto no está bien, una buena anfitriona no puede entristecer a sus huéspedes. Evado mis inquietudes y vuelvo a sonreír- .Pero no tienes que preocuparte por eso. Como te he dicho antes, estás en tu casa. Ponte cómoda y descansa, aquí no va a haber ningún tipo de pelea en la que tengas que involucrarte. 

Termino de hablar y me pongo manos a la obra con el bizcocho. Pero nada más empezar, me doy cuenta de que nunca he hecho un bizcocho, solo he probado los que me hacía papá de pequeña, y no tengo ni idea de por dónde empezar. No puede ser muy difícil, creo que la cocina es parecida a la alquimia: mezclar ingredientes en el orden correcto y cocerlos a la temperatura adecuada. Si tuviese un libro de cocina me habría venido de lujo, pero había cosas más importantes que "recolectar". Decido echarlo todo en el bol y mezclarlo bien hasta que queda una pastosa masa algo grumosa. Creo que no ando desencaminada. Ahora le echo la levadura... ¿O había que echarlo antes? Da igual, si luego todo va al mismo lado. Echo definitivamente la levadura, vuelvo a remover y lo meto en una caldera-horno improvisada. Ya solo queda esperar, así que me giro para continuar hablando con Erza.

He tardado unos minutos apenas, así que no ha debido de darla tiempo para aburrirse. Por suerte, desde su posición no ha podido ver nada de lo que estaba haciendo, así que si algo sale mal puedo echarle la culpa a la calidad de los ingredientes.

- Enseguida sale el bizcocho. Aunque antes me gustaría hacerte una petición -llevaba mucho tiempo esperando a que llegase el momento oportuno para presenciar magia élfica, y esta es una oportunidad perfecta- . ¿Podrías mostrarme algún hechizo élfico, porfiplis? Es un favorcito que te pido de bruja a elfa -pregunto guiñándola un ojo.
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Re: Un invitado inesperado [Interpretativo] [Libre 1/1]

Mensaje  Erza el Vie Oct 23 2015, 12:04

Me jura y promete que no va a pasar nada, y que este es el sitio más seguro que puede existir en todas estas tierras, el caso es que es algo raro ver a un brujo vagar solo, por lo que se decían en mis tierras los brujos vivían en aquelarres, o grupos mucho más numerosos que una sola persona, mi padre decía que dormían pegados unos a otros como los hamsters, siempre ha tenido un humor muy bueno.
Y no puedo evitar preguntarme el por qué de que Marisa este aquí sola, se la ve joven, incluso diría que más que yo, pero a saber realmente cuantos años tiene, con los brujos uno no se podía aventurar.
-¿Y tú porque estas aquí sola? Quiero decir-estoy de espaldas a ella porque se ha ido a preparar a la cocina algo de comer, cosa que la agradezco porque me ruge la tripa, pero las formas en la que la veo maniobrar en la cocina más que un dulce parece que está matando a alguien, y no puedo dejar de pensar en que probablemente mi tripa se levantará y hará una revolución en mi estómago “lo que está cocinando me da más miedo que 100 brujos rodeándome…”-pensé, y una gota de sudor recorrió toda mi frente-“Bueno, esté malo o bueno, mama te enseñó a ser agradecida, ha sido muy amable abriéndote la puerta y dándote cobijo y aunque ese bizcocho esté malo por Icciliuos que es tu padre que te lo vas a comer”-dije dándome fuerza, continuando con lo que la estaba diciendo-tal vez me aventure, pero eres muy joven para vivir aquí sola, está destartalado, y oscuro…desde aquí no se pueden ver la copa de los árboles ni las nubes grises que te avisan de que va a llover, lo único que ves es la telaraña de la ventana-dije poniendo cara de asco, la suciedad podía conmigo más que cualquier brujo o vampiro juntos.
Y se hace el silencio, y comprendo que Marisa guarda recuerdos y sufrimientos que es mejor no tocar, yo lo respetaba, porque, en parte, yo era igual, y sabía lo doloroso que podía ser abrir la caja de los dolores, así que lo único que hice fue levantarme a coger mi petate pequeño y sacar la pipa y algunas hierbas aromáticas, cuando la oigo decir que estoy en mi casa, sonrío de lado y hago un gesto con la cabeza de agradecimiento, y me pregunto si a Marisa le gustará tener a alguien que se pasa el día entero con la pipa en la boca-Esto…Marisa, no te importará que fume no?-le pregunto, y acto seguido vuelvo a mi silla y empiezo a preparar mis cosas, metiendo la hierba en la pipa y llevándomela a los labios, mientras me acerco al fuego que hay en la salita principal y  prendo un poco de serrín, que en mis manos se consume y consigo encender la pipa, a la que le doy sendas caladas y echo el humo por los orificios de la nariz, y alguno por la boca, en forma de O-oh señor…-digo aliviada al echar de nuevo el humo procedente de otra calada, y empiezo a llenar la habitación de un humo blanco y denso, miro hacia la cocina en la que Marisa esta haciendo…maldita sea no sé que esta haciendo pero está tardando demasiado poco en hacerlo, me apresuro y abro un poco la ventana para que escape el humo y me pongo a curiosear sus cosas mientras la veo trabajar.
-¿Y no tienes padres Marisa? ¿Ni hermanos? Algún familiar tendrás que tener, nadie nace solo, o eso se dice en mi pueblo-dije sonriéndola mientras la veo acercarse a la mesa para sentarse a mi lado.
-Oh tranquila, puedo esperar a ese delicioso bizcocho, te doy las gracias por tu consideración, una vez más-añadí sonriéndola, jugueteando con la pipa entre mis labios y me pongo seria en la silla, mirándola fijamente-un hechizo élfico? Mmm....no sé si debería-digo haciéndome la interesante-la última vez que alguien hizo un hechizo delante de un brujo este se transformó en…-miro la habitación y busco algo que tenga sentido, la estoy contando una trola de las grandes y lo que busco es meterla miedo-ah si…se transformó en bizcocho-dije totalmente seria mientras echaba otra calada-pero si insistes supongo que tendré que ejecutar algún hechizo, eres mi anfitriona y en compensación tendré que hacer lo que tú me digas…-dejo la pipa apoyada en la mesa y estiro las manos, que crujen con el característico “crack” entre los dedos-ven acércate a mí…-la coloco la mano en la frente y cierro los ojos y empiezo a relatar una oración para nada mágica, simplemente la usábamos para dar gracias a nuestro maestro por la lección aprendida-ouuuuhhmmm…-me estaba motivando, y eso me estaba gustando, porque hacía tiempo que no me divertía tanto, y cuando menos se lo esperó, despegué la mano de su frente y levanté la mano para darle un “chopito” en la frente, que era un pequeño golpe seco en aquella zona de la cabeza que normalmente solía picar un poco de dolor, di un golpe e la mesa y empecé a reírme a pleno pulmón, llevándome la pipa a los labios-a eso lo llamo yo un hechizo de bienvenida-dije riéndome, pero no quería que se lo tomase a mal, al contrario, me parecía tan bondadosa y pueril que al ver como se le había quedado la cara me estaba empezando a sentir mal.
-Oye no te enfades ¿vale? Ha sido solo una broma-dije excusándome en casa de que le hubiera sentado mal-yo también llevo mucho tiempo sola y necesitaba hacerle una broma a alguien-dije riéndome, mientras olfateaba el ambiente-que bien huele el bizcocho-dije con una sonrisa, intentando sacarle alguna carita diferente a la que había puesto después de la broma.
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Re: Un invitado inesperado [Interpretativo] [Libre 1/1]

Mensaje  Marisa Kirisame el Dom Oct 25 2015, 17:55

-¿Y tú por qué estás aquí sola? Esa pregunta acaba de desenterrar muchos recuerdos que había preferido dejar en el pasado y no me agradaba hablar con ella sobre eso, así que di una respuesta rápida y concisa antes de volver a sonreír despreocupada.

- Estoy sola por intentar cambiar las cosas y defender lo que me parece justo, en buena parte a vosotros. Pero eso ahora da igual, mi forma de pensar no ha cambiado y dudo que vaya a cambiar, por mucho que me repudien. Aquí estoy a gusto y es lo importante.

Erza saca un pipa y me pregunta si puede fumar. Es algo chocante ver a una elfa fumando. Creía que no era propio de ellos, igual me equivocaba. Los veía más... ¿Naturales? ¿Puros? No sé, pero esa escena había roto todos mis ideales de "elfa". Mi padre fumaba también, y recuerdo las nubes de humo que gustaba exhalar y que yo tanto odiaba. El humo que desprende su pipa hace que me inunde un sentimiento de añoranza. Papá, mamá... Ojalá estuvieseis conmigo. Volviendo al presente, el pestazo de lo que se estuviese fumando hace que emita un leve tosido; nunca he sido muy tolerante a esas cosas. ¿Qué tendrá que le guste tanto a la gente?

- Ehm... No me importa que fumes, pero -digo mientras me aproximo a la ventana y la abro- al ser posible preferiría morirme dentro de unos cuantos años más tarde. Si puedes evitar fumar dentro te lo agradecería. Si quieres fuma asomada por la ventana, por mí no habría problema -no creo que se lo tome a mal. Mi madre le decía lo mismo a papá y él obedecía sin rechistar; aunque supongo que era por la cuenta que le traía...

Ahora me pregunta por si tengo familia. Seguro que no lo está haciendo aposta, pero cada pregunta está siendo otra ponzoñosa espina que se clava en mi corazón. Sin perder mi alegre compostura que estaba empezando a costarme mantener la respondo.

- Hermanos que yo sepa no he llegado a tener y padres claro que tuve. Sin embargo, viajaban mucho por Aerandir y casi siempre estaba yo sola, hasta que un día, en uno de esos viajes...-mi voz se quiebra por un instante-simplemente no volvieron. Desaparecieron por arte de magia. Y sin la protección que ellos me ofrecían con su presencia, no podía seguir viviendo en Beletrux, mi hogar. Por eso tuve que instalarme en este bosque, aunque creo que en parte mi vida ha mejorado desde entonces. Ya no vivo con miedo y puedo estudiar y leer lo quiera sin problemas. Pero bueno, ya está bien de hablar sobre mí. Cuéntame un poco qué es de tu vida, porque tú también tendrás familia, ¿no? ¿Dónde la tienes?


Dejo que se tomase el tiempo que necesite para responder a la pregunta y, mientras tanto, espero impaciente a que me enseñase algún hechizo élfico. En vez de eso, se debatía entre susurros que evidentemente quería que escuchase. ¿Convertir a alguien en bizcocho? ¡Jajaja! No me esperaba oír semejante tontería en boca de un elfo. He estado estudiando magia élfica lo suficiente como para saber que no existe tal hechizo, además de que es simplemente absurdo. En fin, si después de todo iba a hacer algún conjuro, oración o como lo quieran llamar entonces no me importará hacerme la tonta y seguirla el juego.

-¡Vaya! ¡Pues habrá que arriesgarse! Sino siempre puedo disfrutar conmigo misma dándome un bocadito-afirmo bromeando. La idea es tan ridícula que no puedo evitar dejar escapar una risita. Erza coloca su mano en mi frente y masculla algo en élfico. ¿Qué clase de hechizo hará? ¿Uno sanador? ¿Uno reconstituyente? ¿Tal vez alguno que fortalezca mi cuerpo? ¿O puede que me convierta en algún tipo de animal? Espero impaciente a que acabe de recitar el hechizo y... ¡plin! Chopito en la frente-. A eso lo llamo yo un hechizo de bienvenida-dice tan pancha.

Me quedo con cara de atolondrada. Me ha salido vacilona la invitada... ya se la devolveré, ya. No estaba molesta, para nada, siempre me han gustado las bromas, aunque por otro lado me había llevado un chasco. ¡Tanto tiempo esperando ver magia élfica y me salía con estas! ¿Por qué tanto recelo con la magia? -¡Jajaja! Ha estado bien, pero para la próxima preferiría que fuese un hechizo real. ¡Cierto! El bizcocho ya debe de estar. Veamos qué tal ha salido -me dirijo al horno y lo abro delicadamente. Ahí está, doradito y hermosote. No tiene mala pinta. Cojo un trapo que usaba como mantel para la alquimia y me lo envuelvo en la mano derecha para extraer el molde. La verdad, huele mucho mejor de lo que me esperaba. No creo que esté suculento, pero al menos saber creo que sabrá bien. Dejo el bizcocho humeante sobre la mesa y con un cuchillo parto unas rodajitas y se lo sirvo en un plato de madera-. ¡Que aproveche!-el postre está servido. Solo queda que la jueza evalúe.
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Re: Un invitado inesperado [Interpretativo] [Libre 1/1]

Mensaje  Erza el Miér Oct 28 2015, 00:20

Me quedo atenta a los movimientos corporales de Marisa, y aunque intenta aparentar que este bien, obviamente no lo está, al parecer, Marisa y yo tenemos demasiadas cosas en común, yo tener cosas en común con una bruja, papa perdóname.
Está nerviosa y se mueve de un lado a otro en ese pequeño cubículo al que ella llama casa, no lo he pensado antes, pero me parece fascinante la manera de vivir aquí apelotonados que tienen algunas razas, los humanos con normalidad suelen ser más propensos a la idea de querer una casa, para ellos supone una protección, una seguridad, “un techo sobre el que dormir” como decían muchos, pero lo que pocos conocían es que el auténtico techo que nos cobijaba era el cielo.
Para mí aquello era agobiante, el saber que al alzar la cabeza solo veía madera me hacía sentir angustia, como si algo desconocido y ajeno a mí me encerrase, y me hacía recordarme irremediablemente de las pequeñas camitas de hojas que nos preparaba mama en el poblado, yo dormía entre papa y mama, y tenía la camita más grande, y por supuesto la más cómoda y blandita, como a mí me gustaba, relegando a mis padres a las camitas más estrechas y más pequeñas, pero jamás me lo echaron en cara, daba igual el día, daba igual que mis padres no durmieran a gusto. Cada vez que amanecía aparecía mi padre con deliciosa savia de los árboles para desayunar.
-Oh joder perdona, es que no sabía que se condensara tanto el humo aquí-añadí, acercándome a la ventana y sentándome en el poyete de esta, fumando de la pipa-todavía no estoy acostumbrada a estos edificios… ¿se dice así no?-añadí alzando los hombros mirando hacia afuera-beh, que más da, mi padre decía que esto parecían madrigueras de ratones de campo, solo os falta chillar como chillan los ratones-dije riéndome mirando a la ventana, acordándome de todas las veces que mi padre me hacía esa gracieta, y empecé a darme cuenta de que estaba olvidando su cara y el tono de su voz, moví la cabeza, intentando quitarme aquellas ensoñaciones de la cabeza y giré la vista para mirar a Marisa, ahora comprendía aquella incomodidad por parte de Marisa al responder aquellas preguntas mías, había sido una maleducada y estaba siendo descortés para con mi anfitriona-yo…siento mucho lo de tus padres, supongo que he sido una maleducada, no debería haber sacado eso, el pasado siempre duele-dije echando el humo por la nariz, haciendo aritos, echando el humo sobrante por la boca-me encantaría decirte de corazón que no deberías sufrir por el pasado, pero, ¿qué te voy  a decir yo? Soy el peor ejemplo que puedes encontrar-dije doblando las rodillas, sin dejar de estar en el poyete de la ventana, me llevé una mano al pelo y me retiré el flequillo, echándomelo hacia atrás, suspirando apesadumbrada después, porque el ambiente estaba algo tenso y cortante-¿hmm? ¿Mi familia?
Quería saber de mi familia al parecer, y no lo vi incorrecto, supongo que era la opción más normal que debía tomar la conversación, volvi a echar una calada con la pipa y respiré, intentando recordar.
-Soy hija única, mis padres bueno, mi madre era maestra y mi padre…mi padre era un inconformista-dije tajante, algo dolida-no pudo entender nuestro destierro y creó una liga, con los hombres de la aldea, hombres que no sabían de guerra, que no sabían de muerte, solo sabían hacer sus oficios, eran curanderos, profesores, herbólogos…pero mis padre los convenció para ir a la guerra, para intentar alzarse y recuperar lo que el decía ser nuestro-miré al vacío-empleaba palabras humanas, hablaba de propiedad de la tierra, y la tierra no es de nadie, y es de todos-añadí pensativa, dejándome llevar por el humo denso de la pipa-mi padre creía saber hacer frente al que se pusiera por delante, pero era incapaz, ninguno era capaz de sostener un arma, y eso los llevó a la muerte-empezó a temblarme el labio, y giré el rostro hacia la ventana, para que Marisa no me viera-unos brujos se encargaron de dejarle claro cual era su lugar…-dije, y se me encendió la mirada de ira, y empecé a temblar por la impotencia-solo llegaron dos, muertos de miedo, y lo único que supieron pronunciar era el nombre del líder de aquella liga de brujos, Samhaim-respondí-tras la muerte de mi padre mi madre se encerró en sí misma y perdió su luz, y ahora está consumiéndose poco a poco, y sé que no puedo hacer nada para quitarle la tristeza que la inunda, pero aún así le traeré la cabeza de quien mató a mi padre, no sé quien es, pero algún día lo encontraré-dije, terminando mi monólogo, dándome cuenta de que llevaba largo rato hablando-dioses, te pido perdón, otra vez-la sonreí-cuando me pongo a recordar puedo pasarme horas hablando, tengo miedo de lo que digo ahora se me olvide el día de mañana-dije mirando al suelo algo abatida.
Alcé la vista cuando Marisa me dijo que estaba preparado el bizcocho, deje la pipa en la ventana y la sonreí, acercándome a la mesa, sentándome de nuevo en la mesa sonriéndola, la verdad es que el bizcocho olía de muerte, y mi estómago rugía como un león en aquellos instantes, me sirvió en un plato y lo agradecí con una sonrisa inmensa, llevándome un trozo a la boca.
-Está realmente bueno, es más, es el mejor bizcocho no élfico que he probado nunca-dije sonriéndola, intentando romper el hielo.
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Re: Un invitado inesperado [Interpretativo] [Libre 1/1]

Mensaje  Marisa Kirisame el Miér Oct 28 2015, 02:44

Reí por la ocurrencia. ¿Esto? ¿Un edificio? Compararlo con una madriguera había sido más acertado que con un edificio. Esa palabra la dejo reservada para ciudades como Lunargenta, Sacrestic o Beltrexus mismamente.

-Sí... Más o menos... En realidad esto es una casita. Mejor llámalo cabaña, queda más romántico -no iba a decir que esto tenía todas las de la ley para llamarse choza, pero eso dejaría mi orgullo por los suelos, y mostrar una pizca de dignidad de vez en cuando no viene nada mal. Creo que no se ha dado cuenta que comparar a un brujo con un ratón y que diga que solo nos falta chillar podría ser algo hiriente, pero esas cosas prefiero tomármelas a broma, no tenía intención de ofender así que continúo la broma-. ¿Ratones? No, creo que más bien somos como gatos. Cazamos con sigilo y elegancia. Solo nos falta maullar; nya -digo imitando un maullido y poniendo la mano al lado de la mejilla, como los gatos.

Bromas aparte, se disculpó por remover mi pasado. Puede ser una elfa algo extraña y tener malas manías, pero tiene un buen corazón. Ojalá todos los elfos sean así...

- No te preocupes. Las heridas del pasado hay que afrontarlas para que cicatricen, sino acaban infectándose y lo único que hacen es empeorar -de pronto, y si alguien me preguntase por qué no sabría qué contestar, recordé aquella vez que me crucé con aquella extraña ortiga que con el mínimo roce me puso la pierna como una patata-. Además, luego sale pus y la pus es muy fea, nadie quiere tener pus en su vida.

Y después de mi comentario tan gráfico, Erza me habla de su pasado. Otro pasado trágico. Se mire por donde se mire, parece que todos tenemos crueles infancias. ¡Qué afortunados los niños que juegan ignorantes del mundo, sin saber la suerte que tienen y, sin embargo, desagradecerlo y acabar destrozando su vida adulta! Podría sacar como conclusión a esta observación que todos sufrimos a lo largo de la vida, pero lo que nos diferencia unos de otro es el cómo afrontamos nuestros sufrimientos. Dejo a un lado mis reflexiones y proseguí la conversación..

- Vaya, da igual a qué raza pertenezca uno. Parece que el mundo está obsesionado con las guerras y las venganzas. No puedo apoyar a la gente que envía a la gente a una muerte segura, pero luchaba por una causa justa y trataba de defender sus principios y eso es algo muy respetable. No conozco a ese tal Samhain -no había escuchado ese nombre en mi vida, aunque tampoco es que haya tenido muchas oportunidades de escuchar ningún nombre-, pero si algún día consigo alguna pista sobre él podría ayudarte. Y lamento que tus padres también hayan tenido un mal destino. Aún así, no te obsesiones con la venganza: vivir guiado por ella te obliga a vivir en el pasado y te pierdes todo lo que podrías encontrar en el presente. Por supuesto, cuando llegue el momento podrás vengarte, pero no pienses siempre en ello. Es lo mejor para vivir feliz, consejo de bruja-afirmo esto último guiñándola un ojo. Para acabar, comenté una última cosa-. No te disculpes, siempre sienta bien soltar todo lo que tenemos dentro, nos hace sentirnos mejor con nosotras mismas. Y no te preocupes que se te olvide algo. Las cosas importantes pueden desaparecer de la memoria-explico señalando a la cabeza. Después, llevo el dedo al pecho-, pero si son realmente importantes siempre permanecerán en nuestro corazón-me acaba de dar una arcada mental. ¿Cómo he podido decir algo tan cursi? Cuando hablo de ciertos temas me pongo muy moñas...

Una vez compartidos nuestros pasados, dejamos los temas tristes. Estoy seguro de que coincidirá en que por hoy ha habido suficientes penas. Dejo que deguste el bizcocho con tranquilidad. No ha habido lágrimas, ni muecas ni sarpullidos, así que después de todo el bizcocho está bueno. ¡Bien por mí! ¡Marisa, eres una genio! Me ofrezco a mí misma un pedacito de bollo y nos quedamos las dos disfrutando un rato de los rayos de sol que entran por la ventana. A punto de terminar mi trozo, rompo el silencio.

-Bueno, ¿y ahora qué vas a hacer? ¿Cuánto tiempo planeas quedarte? Por mí puedes estar todo el tiempo que creas necesario, hay espacio de sobra para las dos.
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Re: Un invitado inesperado [Interpretativo] [Libre 1/1]

Mensaje  Erza el Mar Nov 03 2015, 11:45

Nos tomamos el bizcocho entre risas y recuerdos de nuestra infancia, y por primera vez, no vi tan lejanos a los brujos de nosotros, tenían otro modo de vida y otros ideales, pero eran igual de respetables que los nuestros, y también sentían y padecían, sentían la pérdida y la muerte, casi tanto o más que yo sentía mis pérdidas, y también sufrían.
Eso me lo había enseñado Marisa solo en las pocas horas que llevábamos hablando.
Me pregunta que es lo que será de mí y toso un poco, intentando darme tiempo a pensar, porque ahora si que no tenía ni idea de lo que hacer, ¿A dónde tirar? ¿Cuál era mi auténtico destino?
-Yo lo único que quiero es saber la verdad, encontrar respuestas a mis preguntas-dije echándome en la silla, jugueteando con unas miguitas que había en el plato, soplándolas, viendo como “correteaban” alrededor del plato-pero también es cierto que no sé por donde empezar, es decir-dije tomando aliento-hay muchísimos brujos, y ¿qué me garantiza que yo pueda encontrar a los que mataron a mi padre? Puede que me encuentre con un brujo como tú, y no me apetecería meterme en peleas con brujos pacíficos, ya tengo suficiente con la idea de que tarde o temprano mataré  alguno.
Sonreí cuando la escuché decirme que podría quedarme el tiempo que hiciera falta e hice aspavientos con las manos, intentando quitarle responsabilidades a Marisa-ojalá pudiera quedarme, de verdad, me encantaría, pero salí de mi aldea para ver mundo, y…esta solo es mi primera parada, me quedan muchas más pero espero que nos volvamos a encontrar-le dediqué una amplia sonrisa-de hecho, sé que el destino es perverso con nosotros, y caprichoso también, nos encontraremos seguro-dije terminando lo que tenía que decirle, y miré a Marisa, y me dí cuenta de que tal vez no estaba siendo del todo justa con ella, ella me había abierto la puerta de su hogar, y me había contado sus confidencias.

Después del tiempo que habíamos pasado juntas yo me iría por donde he venido y ella volvería a quedarse sola, esperando tras muchos años una nueva visita. Me llevé la mano a la nuca y me rasqué pensativa ¿qué podía hacer yo para agradecerle todo lo que estaba haciendo por mí?
-¿Sabes?-dije haciéndome la cansada-Puede que hoy el día no esté para salir a caminar, puede que lo mejor sea que me quede una noche, si me lo permites claro-dije sonriéndola cándidamente-abusaré de tu hospitalidad una noche más, y esta noche puedo dejarte algunos tratados élficos que llevo en el petate, podrás leerlos esta noche si quieres, y así conocerás algo más de nuestro pueblo y nuestra cultura-dije afectuosa, porque sabía que una de las cosas que más le entusiasmaban a aquella brujita con voz de pito eran los elfos-seguro que nos lo pasamos genial-dije guiñándole un ojos, buscando esa camadería que habíamos logrado tener en tan poco tiempo
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Re: Un invitado inesperado [Interpretativo] [Libre 1/1]

Mensaje  Marisa Kirisame el Miér Nov 04 2015, 13:13

Se quedó un momento pensativa antes de contestarme. Respuestas... eso es lo que todos buscamos, con enfoques distintos pero todo se traduce en buscar respuestas sobre nuestro pasado, problemas de la vida o simplemente por saciar la curiosidad. Sin embargo, buscar a una persona de la que no tienes rastro alguno es complicado. Y siendo una elfa, lo raro es que no la atacasen. Creo que puedo entender el motivo de su preocupación.

-Si quieres evitar peleas lo mejor es la discreción. Si no llamas la atención y no dices algo fuera de lo que diría un brujo podrías pasar delante de ellos sin que se den cuenta, siempre que no uses tu magia, claro está. ¡Ah! Y también te aconsejaría que fueses siempre con una capucha por estas tierras. Por mucho que intentes aparentar, vuestro físico os delata, te lo aseguro -así la reconocí yo-. Así que recuérdalo. Sobre todo, discreción.

Y entonces me habla sobre ver el mundo... Ver el mundo. Durante toda mi vida me he obligado a quedarme en mi cabaña para esconderme del mundo, convirtiéndome en una prisionera de mí misma. El exterior ha sido algo que siempre me ha fascinado y está lleno de respuestas. En este bosque he aprendido muchas cosas, he pasado parte de mi infancia y he crecido hasta convertirme en la bruja que soy. Sin embargo, este sitio ya se me hace pequeño. Conozco cada uno de los rincones, cada una de las especies, cada una de las plantas, cada uno de sus secretos... Y Aerandir es mucho más que un bosque, hay infinidad de cosas por descubrir y aquí ya no puedo aprender mucho más. Siempre será mi hogar, pero todo pájaro en su vida tiene que abandonar su nido y, tras pensarlo bien, puede que ese momento haya llegado.

- Puede que no tengas que enfrentarte sola a los brujos.Tal vez si te acompañase una bruja las cosas serían mucho más sencillas -igual no ha pillado la indirecta. Carraspeó y me explico mejor-. He vivido unos años muy felices en este bosque, pero ya estoy cansada de estar aquí, escondida, sin libertad. Deseo salir y conocer mundo como tú y, si me lo permites, me gustaría acompañarte en tu viaje. Ir con compañía es más seguro y más divertido. ¿No te parece? -pregunto con una amplia sonrisa.

Miro por la venta. Ya está atardeciendo. ¡Qué rápido se me han pasado las horas!

-Sí, es peligroso salir por la noche. Lo mejor será quedarnos esta noche y preparar todo lo que necesitemos -sola o acompañada, ya había tomado la decisión de viajar por Aerandir. Esta noche la dedicaría a preparar mi equipaje-. Claro que te puedes quedar a dormir, faltaría más. Así podré hacer experimentos contigo mientras duermas-dejo que asimile lo que acabo de decir. Cuando veo que su cara cambia drásticamente comienzo a reír-¡Jajaja! ¡Era una broma! Los brujos no somos así. Bueno... algunos sí-pongo una pícara sonrisa. Erza, ya te la he devuelto. Cuando se me pasa la risa, me dirijo a mi pequeña biblioteca y recojo algún que otro libro que me pueda venir bien en mi viaje-. Por cierto, para cuando acabe con los preparativos, si sigue tu oferta en pie no me importará echarle un vistacito a esos tratados.
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Re: Un invitado inesperado [Interpretativo] [Libre 1/1]

Mensaje  Sarez el Dom Nov 29 2015, 09:44

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