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[Cerrado] Vuelta a las andadas

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[Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Nicolás Barbacero el Dom Nov 22 2015, 06:14

El frío de la noche comenzaba a cernirse sobre la población de Lunargenta.
La gente ya volvía a su casa, apresurada por sus quehaceres.
Este invierno estaba resultando anormalmente frío para una región costera, por lo que los cultivos no estaban siendo muy buenos, aunque por suerte el comercio permitía que no hubiese escasez de alimentos severa, al menos por ahora.
El alto precio que tenía la carne se reflejaba perfectamente en el estofado de Nicolás, que se reducía a poco más que un montón de patatas y zanahorias en pedazos, con algún cacho ocasional y discreto de carne de conejo.

La taberna tenía encendida la chimenea, como era menester a esas horas, y algunos pobres diablos se arremolinaban alrededor de ella, aliviándose por probablemente el único fuego que verían en mucho tiempo.
El fortachón ocupaba su sitio favorito de la taberna, una robusta silla que hacía esquina contra la puerta, cerca de la chimenea.
Hacía unas semanas que había vuelto a aquella ciudad que tantos recuerdos le había brindado, pero aún no se había acercado al coliseo ni una sola vez.
La verdad es que en cierto modo quería evitar pasarse por allí si no era totalmente necesario.
No es que despreciase ese tipo de competiciones, sino que temía volver a unirse a ellas por nostalgia de tiempos mejores.
Ya no eres tan joven, Barbacero, tú mismo deberías saberlo. Probablemente las nuevas generaciones te den para el pelo si te metes en su negocio, sin importar cómo de conocido fueses antes.
Enfrescado en sus reflexiones, no se dio cuenta de la entrada de nuevos parroquianos a la taberna.


Última edición por Nicolás Barbacero el Miér Dic 23 2015, 12:09, editado 1 vez
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Alanna Delteria el Dom Nov 22 2015, 06:52

Anochecía y, una vez más, la guardia no se sentía con ánimos de ir a la cama, la noche para ella seguía siendo lugar de monstruos y pesadillas. Tal vez, por eso, su cara de cansancio había hecho que le dieran las noches libres en la guardia, no le gustaba, no era capaz de dormir de noche, mandarla a patrullar por las mañanas era lo peor que podrían haberle hecho. Tomó su capa y salió cerrando con llave.

Inició un paseo por las calles sabiendo que, por mucho que se quedase en la cama, no pararía de dar vueltas hasta que los primeros rayos de sol entrasen por las rendijas de la ventana. Con su espada en el cinto y sus dagas en las botas, paseó jugueteando con el collar de la media luna que ya no se quitaba para nada. Era una especie de amuleto, sentía que, de algún modo, la protegía, una especie de señal de que no estaba sola, para ella no había nada que la aliviara más que esa, tal vez falsa, sensación de compañía.

El viento traspasaba la capa y cortaba su fina piel, era otoño, y el frío y la lluvia estaban a la orden del día, la luna brillaba con fuerza en el cielo estrellado mientras las luces titilaban con calma, con un suspiro, Alanna sonrió sin soltar el colgante, en cierto modo, le gustaba estar despierta de noche, su cuerpo había adelgazado por ello, si, y unas profundas ojeras comenzaban a entreverse en su cara, pero como su apodo decía, ella era la Gata, su terreno era la noche, el sigilo, los tejados, aquellos sitios que rozan la linea que equilibra el mundo, ya fuera el alba, o las cornisas.

Finalmente, tras mucho andar, comenzando a helarse, decidió hacer una parada antes de volver a casa a leer algún informe, ese día no llevaba su uniforme, sino, simplemente, una sencilla camisa blanca y unos pantalones marrones, de todos modos, a la mañana siguiente no tenía patrulla, solo debía presentarse en el cuartel y podría volver a casa, a dormir un rato, por fin. A ese ritmo acabaría convirtiéndose en un vampiro.

Entró a la taberna con un tintineo de la puerta, que se cerró a su espalda. El lugar parecía pacífico, mesas redondas de madera, una barra de cedro tras la cual, un hombre fornido limpiaba una jarra con un trapo, unos enormes barriles tras el daban a entender que no faltaba bebida, junto a la barra, una puerta que debía dar a la cocina, y, no muy lejos, una chimenea que ardía. El calor era instantáneo al entrar en el bar, por ello, sintiendo como sus mejillas comenzaban a caldearse, dejó la capa en una percha. Iba a sentarse en una mesa cuando, en la barra, vio sentada una figura conocida.

- ¿Barbacero?- preguntó no muy segura, acercándose a él.- ¡Sí, es usted!- sonrió educadamente.- ¿Puedo tomar asiento?- preguntó señalando el taburete de al lado, ya sentándose.- una pinta, por favor- pidió al tabernero.- Que pequeño es el mundo.- comentó al guerrero mientras el propietario de la taberna le servía una cerveza en una jarra limpia.

La chica dio un sorbo a la bebida, estaba caliente, perfecto para esa noche tan helada de otoño en la que las hojas se balanceaban y caían de los árboles como si fueran copos de nieve marrones y amarillos, cubriendo las calles de colores cálidos y oscuros, pronto sería invierno, y por desgracia, volvería a ver la nieve.
********************************
Off: Dado el cambio de localización, si puedo participar n.n
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Níniel Thenidiel el Lun Nov 23 2015, 12:09

No era la mejor zona de la ciudad para que una elfa recorriese sus calles cuando estaba anocheciendo. Tampoco es que fuera la peor como podían resultar las zonas del puerto o de las afueras pero allí la seguridad era mucho más laxa que en las zonas más comerciales y ricas, eso estaba claro, lo cual unido a lo irregular de sus calles, muchas de ellas estrechas por el afán de aprovechar al máximo el espacio dentro de las murallas, hicían que no pocos maleantes lo consideraran un buen lugar para sus tejemanejes. Era mejor tener cuidado y no enseñar demasiado la bolsa para no despertar la codicia de nadie igual que resultaba inteligente no enseñar demasiado las orejas si estas eran largas y puntiagudas. en los barrios bajos la educación solía brillar por su ausencia y no pocos de los ciudadanos de clase baja se creerían a pies juntillas una o más de una de las historias típicas entre los humanos sobre los elfos y las cosas que hacían allí en su bosque, todas ellas malas malisimas según ellos.

Estar allí era un riesgo que Níniel había decidido asumir por un único motivo, Ruiseñor el bardo. Se trataba de un humano ya de cierta edad que durante su juventud aprendió el arte de la canción directamente de uno de los trovadores elfos más conocidos por los de su raza, Elven Indoriel. Los detalles de cómo tan reconocido elfo había decidido instruir a un humano eran todo un misterio, pero así había sido. Ruiseñor había cantado en más de una ocasión en Sindorai, siendo de los pocos no elfos que podían entrar y salir del bosque con cierta libertad. La peliblanca llegó a escucharle una vez un par de décadas atrás y tras enterarse de que estaba en la ciudad no podía si no hacer lo posible por volver a escucharlo. Era extraño que alguien que tocaba en los mejores salones de Sindorai eligiera una posada de tan poco postín para su espectáculo, pero lo cierto es que Níniel siempre había oído que aquel hombre tenía un carácter bastante peculiar, al cual muchos atribuían haber llamado la atención de Elven.

Cuando por fin llegó ante las puertas de aquella posada, ataviada con su capa negra, bien cubierta por ella para disimular sus atributos femeninos y con la capucha echada sobre su cabeza, Níniel entró en el lugar sintiendo que al menos el lugar estaba agradablemente caldeado por un buen fuego y que al menos no había ninguna pelea de borrachos en curso...Al menos por el momento. De hecho el lugar resultaba bastante acogedor a pesar de que no disfrutara del estatus de una posada de altaciudad. Enseguida localizó una mesa algo apartada de la mayoría de los parroquianos aunque no lo bastante alejada como para que nadie quisiera aprovecharse de su soledad. Tras preguntar a la camarera si estaba en el lugar correcto para confirmar que el espectáculo de Ruiseñor sería allí pidió algo de comer y una bebida no alcohólica, lo cual la limitó a agua y quizá despertó la suspicacia de la camarera, muy poco acostumbrada a recibir peticiones de bebidas de ese tipo.

Níniel no quería problemas así se que no miraba a nadie y se centraba en lo suyo o eso quería hacer pero en uno de sus intentos por no mirar a nada ni a nadie en particular acabó posando sus ojos en la barra donde para su sorpresa reconoció, incluso de espaldas y de medio lado a Alanna. Realmente parecía que ambas mujeres coincidían en todas partes últimamente, y solía ser augurio de problemas. ¿Qué haría allí? No parecía estar de guardia y hablaba con un tipo corpulento. No podía dejar pasar la ocasión sin saludarla al menos, sería una gran falta de cara a la fuerte amistad que las unía así que se levantó y se acercó hasta la barra intentando no atraer demasiadas miradas...Con demasiado empeño quizá ya que cada persona allí parecía a lo suyo y pasaban de la figura de negro.

-Alanna, un placer inesperado verte, como empieza a ser costumbre.- La peliblanca hizo un gesto con la cabeza de saludo al interlocutor de la gata para no faltarle al respeto ya que estaba interrumpiendo su conversación. -Lamento la intromisión, no quiero interrumpir.- Añadió con su siempre musical tono de voz.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Schott el Mar Nov 24 2015, 13:01

Era ya muy tarde, y solo me quedaba un nombre en la lista, un nombre mas y habría acabado, recorría las estrechas calles de Lunargenta despacio, mirando hacia los lados en cada esquina, en cada callejón, preocupado de que nadie impidiera mi trascendental misión, muchos habían posado los ojos en mi carga, ansiandola para si, llevaba pateando la ciudad desde el mediodía cargado hasta arriba con mi valiosa mercancía y ya estaba rendido de cansancio; el viento ululaba en los tejados, el invierno se acercaba y yo aún seguía con mi ropa de entretiempo, tenía que agenciarme algo fuerte pero ya.

Al doblar la esquina final de la calle vi mi destino final, consulté nuevamente la lista, ese era el nombre sin duda, por fin acabaría este horrible trabajo, llegué a la puerta de la posada, debía de estar llena a juzgar por el bullicio que se escuchaba, no era problema, no afectaba a mi cometido solo tendría que entrar y ya estaría listo, por fin acabaría, tenía los brazos ya muy doloridos y gotas de perlado sudor recorrían mi frente, el momento final, entré en la taberna con un fuerte portazo, varias personas se giraron a mirarme.

-Repartidor de hidromiel- dije ya cansado de repetir lo mismo todo el día, efectivamente, esa era mi triste misión, lo que parecía un trabajo sencillo de hacer un par de entregas a cambio de una misera compensación se había convertido en una ruta por todas las tabernas de la ciudad entregando pesados barriletes de hidromiel, y la cutre carretilla que me habían dado se me había partido hacía un par de posadas, por suerte esta era la última, tenía los brazos casi dormidos del frio y de llevar a pulso el par de barriletes que me quedaban, pero ya había llegado, me aproximé a hablar con el posadero.
-Hola si buenas tardes, le traigo su pedido de hidromiel, dos barriletes de 10 pintas, solo firme aquí y…-
-Emm..nonono…yo no he pedido nada de hidromiel- Respondió el posadero extrañado.
-Eeee…¿Cómo dice?...nono..está claro aquí, el Poney Pisador, es esta, sin duda-
-Nonono, me temo que se ha equivocado,  ha leído mal, el Poney Pisador está en la otra punta de la ciudad, este es el Poney Bramador, ve lo pone aquí- dijo señalando un letrero a su espalda.
-Ohhhh…mierda…que me estas contando…- maldije –¿En la otra punta?¿con este viento?-
-Si me temo que si joven, lo siento-

Con un resoplido me di la vuelta en dirección a la salida, maldita la hora en la que había aceptado este horrible empleo, si tan solo tuviese un carro decente…. Solo pensar en volver ahí fuera con este frío…uf, me agaché para recoger de nuevo los barriles cuando vi para mi sorpresa un par caras conocidas sentadas en la barra.
-Por todos los demonios, ¿Nicolás, Alanna, sois vosotros?- Dije aproximándome -Oh madre mia que casualidad, no creí que....-  sin querer al girarme di con un barril a un tipo de negro que estaba tras ellos.
-Oh oh disculpe,  perdóneme caball…….¿¡Niniel?!- solté extrañado al inclinarme a ver el rostro del tipo –Oh por todos los cielos, de todas las posadas que he recorrido, que no son pocas, esta es la mejor sin duda Jajaja- sonreí dejando los barriles en el suelo.
-Ey, y no os interesará a alguno un barril de hidromiel eh Jajaja- reí –Os hago buen precio-
Era increíble, parecía que mi suerte empezaba a cambiar.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Nicolás Barbacero el Mar Nov 24 2015, 18:41

La velada comenzaba a animarse. Hacía poco el posadero había anunciado que se daría una actuación musical de un artista de renombre, aunque prefirió mantener el secreto de su identidad hasta que llegase el momento.
La cena podía ser peor, la verdad. Igual no era un manjar de reyes, pero valía bien para llenar el buche.

De esto que en una cucharada pudo observar como una figura conocida se acercaba hacia él.
Le sonaba de algo, pero no lograba caer en qué.
¿Barbacero?
La chica tomó asiento, y Nicolás fijo un poco más sus ojos en ella.
¡Sí, es usted!
Haciendo un esfuerzo mental pudo recordar al fin quién era su interlocutora. Se trataba de Alanna, aquella guardia con la que había colaborado en Roilkat hacía unos meses ya.
Vaya, grata sorpresa veros por aquí.
¿De vuelta en vuestro hogar? Si no recuerdo mal trabajáis aquí, ¿correcto?


La puerta se abrió de nuevo. Esta vez una figura bastante tapada por sus prendas negras pidió algo al tabernero, y unos minutos más tarde se acercó a saludar a la interlocutora de Nicolás.
Se presentó como amiga de ella, por lo que supuso que se debían de conocer bien.
Quizás era imaginación suya, pero le parecía distinguir rasgos élficas en sus facciones.
Lamento la intromisión, no quiero interrumpir.
No hace falta que os disculpéis, no interrumpís nada importante.
Tomad asiento si así lo deseáis y no os veáis cohibida por mi presencia a la hora de conversar.


Una tercera vez se abrió la puerta. Un muchacho, que cargaba con dos barriletes visiblemente pesados se dirigió al dueño del local, seguramente para hacer la entrega, aunque cuál fue sus sorpresa cuando vio que se había equivocado de taberna.
Ya se encontraba a punto de abandonar el edificio cuando de repente saludó a el trío reunido en la mesa.
Era Schott, aquel pobre artesano que se había visto envuelto también en la trama de tráfico de droga en Roilkat.
Veo que estamos de enhorabuena esta noche, encontrándonos de nuevo tantos conocidos, ¿me equivoco?
-Ey, y no os interesará a alguno un barril de hidromiel, ¿eh?, preguntó entre risas.
No, muchacho, no os jueguéis el trabajo por complacernos a nosotros, que ya disponemos de servicio aquí.
Tomad asiento si así lo deseáis, y brindemos por esta velada tan auspiciosa.


Mientras, se podia ver a un hombrecillo subir al escenario para actuar.
La verdad es que no parecía nungún portento físico, pero también es cierto que nadie espera tal cosa de un mero juglar.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Alanna Delteria el Miér Nov 25 2015, 13:05

Tras un segundo de duda, el hombre pareció reconocerla, tal vez había alterado la paz del tipo sentandose junto a él, daba la impresión de estar reflexionando segundos antes de su aparición, pero, por suerte, no parecía estar molesto por su intromisión, sonrió tomando un nuevo trago de su copa y asintió a su pregunta:

- Así es, por fin en casa.- suspiró mirando al frente, no muy segura de estar tranquila.

Últimamente se sentía atrapada en Lunargenta, como si se hubiera acomodado por miedo, pero no podía remediarlo hasta entenderlo. Una voz conocida se escuchó a su espalda haciendola girarse, la persona iba totalmente cubierta por una hermosa y elaborada capa negra, pero esa vo, y ese aroma a flores era inconfundible para ella. Sonrió contenta, parecía que, donde fueran, se encontraban, y sin perder un momento se levantó y le dio un abrazo.

- Nín, que alegría verte.- Sin embargo, le daba la impresión de que tenía cierto aire apático, por ello, sin soltar el abrazo, preguntó en un susurro- ¿estás bien?- se separo esperando o bien un asentimiento o una negación, tal vez, si era la segunda, debiesen esperar para hablar, pero mejor tarde que nunca. Tras un intercambio bastante formal entre la elfa y el guerrero, fue ella la que se decidió a presentarlos.- Señor Barbacero, esta es Níniel Thenidiel, una gran secerdotisa, experta sanadora y mejor amiga.- presentó a la elfa,- Nín, este es Nicolás Barbacero, famoso ex luchador de los rincones de Llunargenta, defensor del justo y gran guerrero.

A penas había finalizado la presentación, cuando una discusión se escuchó no muy lejos, giró a mirar para comprobar que, Schott, el chico que había salido herido por ayudarla, se encontraba allí, y en problemas, quien, demostrando siendo tan despiste como, había llegado a suponer,  era usual en él, tropezó con Níniel y la llamó señor. La chica aguantó una risilla que quería salir de sus labios y sonrió al recien llegado, saludandole con un gesto de la mano, el chico era tiernamente torpe.

- De momento, no, no he llegado al alcoholismo todavía.-
bromeó denegando la compra del barril- Sientate, - invitó- han dicho que habrá un juglar pronto, cuando empiece a amanecer, si quieres, te ayudo a llevar el barril, he de cruzar la ciudad para llegar a la guardia igualmente.- Propuso al tiempo que, desde detrás de la barra, una muchacha salía a centro abierto de la sala.

Las sillas y mesas se habían apartado dejando lugar para un pequeño e improvisado escenario, donde, suponía, daría inicio el concierto, y la chica de aspecto nervioso, se plantó allí en medio de la sala, dispuesta a hablar. Para sorpresa de muchos, esa chiquilla de aspecto pequeño y enjuto, que a penas rozaría los 15 años, y que iba cubriendo su cara con su erizado pelo rojo, habló con una potente voz clara, anunciando que en a penas 5 minutos, daría inicio la actuación. La Gata sonrió al verla abandonar el centro de la sala sonrojada. Pronto habría música.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Níniel Thenidiel el Miér Nov 25 2015, 20:41

Níniel respondió al abrazo de su amiga y enseguida quiso que dejara a un lado sus preocupaciones sobre su persona asegurando que se encontraba perfectamente al mismo tiempo que dibujaba una sonrisa sincera en su rostro. Posiblemente la humana pensara que podría ocurrir algo por ver a la elfa en un lugar tan distinto al que solía frecuentar, la zona cercana al hospital de la ciudad, incluso pensar que podría estar allí buscándola a ella pero lo cierto es que a parte de cierta sensación de inseguridad la peliblanca estaba perfectamente y sana como una manzana. No se podía decir lo mismo de la gata, tenía aspecto de no haber dormido las horas necesarias durante los últimos días y aunque quizá gente menos cercana a ella no lo notasen estaba mucho más delgada incluso que la última vez que la vio. Percatarse de aquello causó que la elfa torciera la sonrisa y la mirara con cierta preocupación cómplice pero no comentó nada al respecto ya que era algo que de ser tratado lo sería en privado, especialmente sabiendo que aquello era causado por la muerte aún cercana en el tiempo de su hermana.

-Es una amable proposición por su parte señor, tengo una mesa justo aquí, aquella cercana a la pared con una comida de la que debería ocuparme antes de que se enfríe. Claro que es lo bastante grande para todos y podríamos disfrutar juntos del talento de Ruiseñor al mismo tiempo que descansamos los pies.-

La verdad es que la peliblanca haría bien en volver de nuevo a su mesa antes de que algún espabilado considerase su plato y su vaso como abandonado y decidiera adoptarlo, pero tal y como se percató Alanna, a pesar del amable intercambio de palabras ambos desconocidos no se habían presentado aún, algo a lo que la humana puso rápido remedio. Fue una presentación muy amable, de hecho la puso a la elfa en tal pedestal que logró que se sonrojara y de paso hacerla mirar con cierto nerviosismo alrededor por temor de que alguien hubiese escuchado su nombre inequívocamente élfico y tuviese algún problema con ello, cosa que no pasó, gracias a los dioses.

-Exageras Alanna, aunque es todo un cumplido que me tengas en tan alta consideración. Mucho gusto señor Barbacero, un noble título el de defensor del justo.-

En ese momento apareció para rematar la carambola de extrañas coincidencias Schott al que no había vuelto a ver tras aquel encargo de un comerciante adinerado de descubrir lo que había ocurrido con su caravana desaparecida y recuperar su contenido si era posible. Era un humano bastante mono y que se sonrojaba con más facilidad que la propia Níniel, lo cual era toda una hazaña. Al principio no la reconoció aunque demostró que si que conocía a Alanna y al señor Barbacero demostrando una vez más que Aerandir era un pañuelo tal y como decía el dicho. Parecía no haberla reconocido en un principio pero enseguida elevó su nombre en una grito de sorpresa causando que una vez más la elfa se sintiera en peligro. De nuevo no ocurrió nada pero nín juraría que al menos en un par de mesas cercanas los humanos comenzaban a cuchichear. Negó con la cabeza ante el ofrecimiento de Schott.

-No gracias, no bebo.-

Una joven pelirroja comenzó a pedir que la gente guardara silencio pues el espectáculo prometido estaba a punto de comenzar y por raro que pudiese parecer consiguió que efectivamente todo el mundo se callara y comenzara a girar sus sillas y mesas de tal modo que quedaran mirando hacia la zona despejada de aquella sala en la que parecía que se colocaría el trovador.

-Vamos a sentarnos...Hace como veinte años que no podía escuchar a Ruiseñor, es todo un evento aunque no lo parezca.- Les confesó a los demás de su grupo formado por la casualidad. -Schott, el alcohol puede esperar, esto es un evento casi único.-

Bajando las escaleras de la posada apareció un hombre atractivo a pesar de rondar ya la cinquentena. Su pelo era totalmente blanco por las canas y vestía una colorida ropa roja y morada con adornos dorados. Entre sus manos portaba un laúd magistralmente tallado y claramente de origen elfo, una obra de arte más allá de las posibilidades de un humano. Tan pronto como el artista llegó a la mitad de las escaleras comenzó a hacer sonar dicha obra maestra con una cadencia lenta y embriagadora que tras unos acordes acompañó de una voz tan cautivadora que parecía obra de magia:

"Yo no canto en los palacios y salones,
ni tampoco quiero ser bufón del rey
pues prefiero cantar fuera de la ley
esparciendo a cuatro vientos mis canciones.

Yo no canto en los palacios y salones
ni me ponen en la yunta como a un buey.
Y la vez que el poderoso me ha llamado
invitándome a la cámara real
letra a letra mi canción canté tal cual
como lo hago en la taberna y el tablado.

Y la vez que el poderoso me ha llamado,
me ha llamado peligroso y desleal.

Yo jamás quise cantar ni cantaría
por hacerle grata al rey la digestión,
no he nacido ni estudié para bufón
y mi oficio siempre fue la juglaría.

Yo no canto en los palacios y salones
que me sepa perdonar su majestad
pues mi vieja y vapuleada dignidad
pesa más que sus blasones
su corona y sus millones.

Yo no canto en los palacios y salones
y no paso con codicia mi sombrero
no se puede ser juglar
si se canta por ganar
solo dinero."

Era magnífico, no solo tocaba y cantaba como el mejor de los cantores elfos, si no que con agudo ingenio respondía a la pregunta que todos cuantos sabían de su fama se hacían al verlo en un lugar como aquel. Conforme cantaba se movía lentamente hasta la zona designada como escenario donde finalizó sus versos. Níniel estaba encantada pero a media canción comenzó a notar una sensación extraña y a la vez familiar por su cuerpo. Al principio pensó que era emoción ante aquella gran muestra de arte músical pero pronto comenzó a darse cuenta de que no es que los versos de aquel hombre parecieran ser magia...Eran magia...Con aquella melodía y letra acababa de meterse a todo aquel público en el bolsillo. Con rostro serio el juglar dio una fuerte palmada al aire y desde las escaleras bajaron otros dos sujetos, un hombre y una mujer vestidos de arlequines, con máscaras del mismo estilo que sus ropajes tapando sus rostros.  Portaban una bolsa y comenzaron a pasarla por los allí presentes uno a uno y uno a uno los indefensos espectadores vaciaban sus bolsillos en el saco e incluso sus anillos, joyas y abalorios entregaban con sumo gusto.

-¿Qué clase de sucio truco es este Ruiseñor?. ¿Acaso ahora eres un vulgar ladrón?.- Dijo Níniel levantándose de golpe sin poder evitarlo, sobreponiéndose al embrujo gracias a los dones de los dioses. Su intervención puso en guardia a los arlequines que dejaron lo que estaban haciendo para desenvainar sendas espadas al mismo tiempo que el Ruiseñor trataba de huir por la puerta de atrás del local sin que nadie se lo impidiera.
Ruiseñor:
Pareja de arlequines:


Spoiler:
Valep, cualquiera con suficiente sabiduría puede resistir el efecto de la canción hipnótica. Si no pues...ahí os quedáis...Nah, podéis pensar en modos alternativos, si no se os ocurre nada el gesto de Níniel puede haceros reaccionar e incluso podéis manejar a mi pj para que os de una colleja o algo.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Schott el Jue Nov 26 2015, 13:39

No cabía en mi de gozo, tres buenos amigos en una cálida taberna justo cuando el día más triste se estaba poniendo no se me ocurría nada mejor.
-Jaja de acuerdo Nicolás pero no te preocupes, lo que no entregue me lo descontarán del sueldo, que ya es tan ridículo que apenas lo notaré jajajaja- reí -Y claro que acepto la invitación ¿No interrumpía nada no?- me excusé por mi intromisión tal vez demasiado repentina.

Me alegraba de ver de nuevo a Nicolás, había pasado bastante tiempo y nunca llegué a despedirme tras lo de Roilkat, así que estaba deseoso de preguntarle luego como acabó todo para él.
Alanna también parecía contenta de verme, yo más aún de verla a ella, eso seguro, aun la debía una bien gorda, espero no ponerme demasiado rojo en esta ocasión.
-¿Un juglar?, oh estupendo, por si ya me sobrasen motivos para quedarme- sonreí –Y no os preocupéis por llevar el barril, esto te curte, te deja como un roble verdad Jajaja- reí dándole una amistosa palmada a los fuertes hombros de Nicolás.

Y por si no fuese ya bastante sorpresa también estaba Niniel, la elfa de increíble belleza a la que hacía más tiempo aún que no veía.
-Oh si disculpa, no..no te preocupes..era solo por si alguno…nah es igual- dije avergonzado dejando los dichosos barriles en el suelo tras de mí.
Tomé asiento con ellos en una mesa desde la que se veía bien el improvisado escenario, el ambiente en la posada se estaba animando, yo no solía disfrutar de música así en directo, así que todo esto era una autentica gozada.
-Bueno..p..pues es un placer veros a todos de nuevo- sonreí ya en la mesa –¿Ya os conocíais todos? Jajaja, que pequeño es el mundo-  bromeé.

Iba a preguntarles que tal les iba todo cuando una chiquilla subió al escenario a anunciar que la actuación iba a comenzar.
-Oh..si..si por supuesto cla..claro si- le respondí rojo a Niniel, parecía que me hubiese leído la mente, yo ya estaba a punto de pedir una ronda, pero baje rápidamente la mano.

En ese momento la taberna entera enmudeció cuando el artista apareció bajando las escaleras, era un tipo mayor, pero no demasiado, con el pelo completamente blanco y una elegante ropa de curiosa confección, pero lo que clavó mi mirada fue el increíble laúd artesanal que portaba, apenas había trabajado con laudes pero podía asegurar que la factura de ese no era humana, elfica o algo similar, sin duda de enorme valor, pero rápidamente dejé de pensar en el instrumento cuando comenzó a tocarlo y su melodiosa voz me embriagó, yo no tenía precisamente buen oído pero lo que escuché superó todas mis expectativas, su voz suave y armoniosa y sus hábiles dedos sacaban todo el partido al hermoso laúd, sentí como me perdía en la música y en sus letras, era una sensación muy cálida y placentera.

No sé en qué momento aparecieron dos gráciles artistas que recogían dinero para tan noble causa, sentía la necesidad y estaba gustoso de ayudar en lo que pudiera.
-Si…sí..claro..cójanlo…cojan mi dinero- sonreí sacando de mi bota una escueta bolsita de aeros y vaciándola rápidamente sin dudar en la bolsa del artista.

Tenía una sonrisa de oreja a oreja en la cara y una sensación maravillosa me invadía cuando noté un fuerte capón en la cabeza.
-Eyyyyyy- exclamé llevándome las manos al chichón -¿Pero qué…?- Un escalofrío recorrió mi cuerpo, como si me acabase de despertar, me notaba raro, miré hacia arriba, había sido Niniel quien me había despertado con una sutil maniobra, me había quedado como embobado, pero esta vez sin haber bebido nada.
-Gra..gracias- la sonreí –¿P..pero que brujería es esta?- exclamé poniéndome en pie también.

Los arlequines estaban recogiendo en un saco dinero y bienes valiosos de las buenas gentes de la taberna que por alguna razón entregaban de buena gana.
-Oh.no habrá sido posible que yo…- dije preocupado revisando mi bolsa de aeros.
-Noooooo- exclamé llevándome las manos a la cabeza, mi bolsa estaba vacía.
-Ahhhhh, nooooo, mi dinero, que tan honradamente había ganado, ¡no te escaparás truhan!- grité señalando al tipo canoso que se alejaba como si nada por la parte de atrás.

Los arlequines se pusieron en guardia y desenvainaron unas espadas que ni me había dado cuenta de que llevaban, me puse en guardia yo también junto a Niniel sacando el martillo de mi cinturón.
-Yo te cubro- dije seguro a Niniel aun sabiendo de que cualquiera de mis compañeros, sobre todo ella, me superaban ampliamente en dotes de combate. –¿Chicos estáis bien?- dije a Alanna y Nicolás sin dejar de mirar los movimientos de los Arlequines, había muchos inocentes a nuestro alrededor.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Nicolás Barbacero el Vie Nov 27 2015, 12:51

Por fin el anunciado artista subía al escenario. De aspecto algo envejecido pero igualmente noble, el músico guardaba un cierto encanto y distinción. Portaba un instrumento de refinada manufactura, probablemente de lo más caro que se puede conseguir en el mercado, de tener la suerte de encontrar quien lo fabricase por uno.
Cuando el hombre tomó sitio comenzó su canción.

Las palabras fluían libremente, casi de manera natural, como si fuese lo único esperable y cada una complementase perfectamente a la anterior.
El resto del público parecía tan ensimismado en la interpretación de la bella obra como Nicolás, que a pesar de que nunca se consideró un hombre de cultura sabía reconocer la belleza de aquellas verbas.

Al acabar la obra un par de arlequines, presumiblemente ayudantes del tal Ruiseñor, comenzaron a pasar una bolsa entre los asistentes, los cuales aportaban alegremente todo cuanto podían tras haber presenciado semejante maravilla de poema cantado.
Schott contribuía también a la colecta, donando todas cuantas monedas llevaba en su saquito, y una vez acabaron con él pasaron al lado del exgladiador, esperando su parte.
Nicolás, que nunca fue hombre de llevar consigo mucho dinero dado su oficio, vació sus siete monedas en la bolsa, que era todo lo que llevaba consigo, pues no contaba con pagar más que su consumición cuando llegó a la posada.

De repente, oyó un ruído brusco que le hizo salir de su estado ensimismado.
Era Niniel, que se había levantado bruscamente.
¿Qué clase de sucio truco es este Ruiseñor?. ¿Acaso ahora eres un vulgar ladrón?
El hombre ya comenzaba a darse a la fuga, abandonando el escenario tan rápido como sus piernas le permitían, mientras sus compañeros desenvainaban sus espadas.

Entonces fue cuando Nicolás se dio cuenta de la situación: Ruiseñor no era un honrado juglar, sino un bellaco estafador, y sus arlequines no eran simpáticos ayudantes, sino viles secuaces.
Enajenado por el descubrimiento de esto, el guerrero embestió con todo su cuerpo a uno de los dos cómplices del ladrón.
¡Valientes hijos de puta!, bramó Nicolás al tiempo que su objetivo cayó súbitamente al suelo, donde empezó a recibir una ráfaga de puñetazos en la mandíbula.
Mientras, sus compañeros también habían reaccionado de maneras similares, aunque el público aún permanecía encandilado por la mágica actuación de Ruiseñor.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Alanna Delteria el Sáb Nov 28 2015, 01:58

Tomando su vaso, siguió a Níniel a la mesa, algo apenada por lo sucedido a Schott, ya era mala suerte que hubiera dos bares de nombres tan similares, aunque no era de extrañar en una ciudad tan inmensa. Se sentó junto a la elfa y miró al frente, la chica no había mentido, había comida para un regimiento, ¿habría pensado la sacerdotisa comerse eso ella sola? sonrió un poco, no sabía que Níniel tuviera tan buen apetito.

Metida como estaba en sus pensamientos descoordinados, escuchó los pasos acercarse nuevamente al improvisado escenario, un hombre blanco, espigado, con unos curiosos ojos amarillos y sonrisa prepotente se situó en el centro de la sala. Alanna, relajada, miró hacia él sin acabar de fiarse de su sonrisa, no le gustaban las sonrisas de superioridad, siempre presagiaban males, sin embargo, no le prestó atención. Fijó sus ojos en las manos del hombre, que empezaba a hacer sonar unos acordes de cuerda y, al momento, comenzaba su sonata con voz gruesa y grave, de esas que, si se escuchan con la suficiente atención, hacen llorar al más frío de los guerreros.

A medida que la música sonaba notaba cambiar el ambiente de la taberna, sería cierto que la música amansaba a las fieras, lástima que ella no fuera capaz de atinar una sola nota, no obstante, la canción cada vez sonaba de modo más extraño, notaba un cosquilleo en los oídos, y en los brazos, como si una brisa intentase envolverla sin lograrlo, como si alguien pretendiera ponerle unos hilos y convertirla en su marioneta. Al finalizar la canción, esa sensación angustiante se vio confirmada.

Unos arlequines hombre y mujer, con sonrisas aun más horrendas que la del propio cantante, bajaron por las escaleras dando saltos y haciendo piruetas para, al instante, sacar unas bolsas y arrebatar, si es que lo que hacían puede considerarse de tal modo, dinero y joyas de los presentes. Alanna no podía creérselo, ¿los había hipnotizado?  Como si se leyesen la mente, tanto ella como la elfa se levantaron a la vez. Su silla cayó al suelo con un golpe seco, y las palabras de Níniel resonaron en la estancia. El "Ruiseñor" quería huir.

Cuando Schott y Nicolás parecieron despertar del embrujo, sacó las dagas y se acercó al inicio de la sala, haciendolas girar en sus manos. La juglar, tomaba allí el collar de una joven que había estado dando la mano al muchacho de su lado. Al pasar junto al joven pelirrojo, que ya sostenía en alto otra de sus improvisadas armas, esta vez el martillo, respondió:

- Perfectamente, se van a acordar de nosotros toda su vida, eso te lo aseguro.


Su afirmación se vio confirmada cuando resonó el grito de Nicolás, la cosa se ponía interesante.Se puso en guardia frente a la mujer de ropas de payaso, viendo que ella respondía al gesto con su espada en alto, querían jugar, muy, bien, jugarían, pero si su rival quería hacer acrobacias, se llevaría una sorpresa, el equilibrio era su zona de confort.

- Níniel, tu y Barbacero id a por ese idiota, Schott y yo nos apañamos aquí.- dijo seria, con un tono que pocas réplicas admitía, refiriéndose al músico que ya salía por la puerta de la taberna, no era especialmente rápido, y los instrumentos y bolsas de oro lo volvían más lento aún. Iría ella misma, pero tenía la impresión de que era más necesaria allí dentro, y sabía que, entre la fuerza del guerrero y las increíbles habilidades de Níniel, no tardarían más de diez minutos en deshacerse del ladrón.
************************************************************
Off: Habilidad de nivel 2; Mentiroso compulsivo, para no caer en la canción del ruiseñor.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Níniel Thenidiel el Sáb Nov 28 2015, 18:14

La necesaria salida de tono de Níniel por desgracia había llegado tarde para salvar las pocas monedas que tanto el señor Barbacero como Schott tenían en sus respectivas bolsas, pero gracias a los dioses Alanna no había caído presa de aquella extraña magia y a la par que la elfa, se había levantado presta, dispuesta a acabar con semejante tropelía. Con ella a su lado las amenazantes armas de aquellos arlequines dejaron de ser a ojos de la peliblanca un obstáculo insalvable para pasar a ser una prueba que juntas podrían superar sin problemas. Además Barbacero reaccionó enseguida también, tan pronto el gesto de ambas chicas lo sacó de su ensoñación y aunque Schott requirió un empujoncito más, rápidamente también se aprestó a actuar. La situación no pintaba bien, pero por una vez para el enemigo. La gata, un fornido ex luchador de la arena renombrado, el ingenioso Schott martillazos y...Bueno una elfa peliblanca. Pronto el arlequín masculino pudo probar en sí mismo que aquella noche hubiese sido mejor quedarse en casa, a Níniel le pareció ver uno de sus dientes salir volando tras uno de los golpes encajados.

-Vale, recuperaremos el dinero de esta pobre gente.- Respondió la peliblanca a la orden de Alanna, orden dada en un tono que la humana nunca había usado con ella. De hecho había sonado casi como la orden de uno de esos cabeza cubo de la guardia que se creían más que los ciudadanos de a pié por tener un arma en el cinto. De todos modos no por ello sus palabras dejaban de ser válidas, si no iban tras Ruiseñor enseguida lo perderían en el laberinto de callejuelas y callejones.

Níniel cruzó el escenario y se dirigió a aquella puerta trasera aún entreabierta cruzándola con cuidado de que allí no hubiera nadie esperando para golpearla. Tan en tensión como estaba apenas se percató, pero fuera las temperaturas habían bajado considerablemente desde que había entrado en la posada y una fina lluvia de esa que los humanos llamaban "calabobos" había comenzado a empapar el suelo de tierra y desgastados guijarros de aquella zona de la ciudad. La puerta daba a un callejón trasero prácticamente a oscuras únicamente iluminado por un pequeño candil de aceite colgado al lado de la propia puerta y poco podía hacer contra la oscuridad que lo rodeaba pero aún así aquella tenue luz fue más que suficiente para ver a aquel hombre tratando de escapar con las bolsas llenas de botín, y no parecía tener la intención de soltarlas, ni siquiera cuando miró hacia atrás y vio que la elfa le estaba siguiendo.

-Alto ahí ladrón, no escaparás.- Fue todo cuanto dijo la elfa comenzando de nuevo a correr tras él.

Níniel no era ninguna forestal pero desde luego no era tampoco ninguna tortuga, además iba ligera de peso por lo que enseguida la distancia entre ella y Ruiseñor se redujo y pronto le daría alcance y evitaría su fuga, a golpes si hacía falta pero el fuerte relincho de un caballo y varias voces la hicieron detenerse por cautela antes de llegar a la esquina por la que acababa de perder de vista al trovador.

-¿Qué ha pasado?- Preguntó una voz grave.- ¿Dondes están número dieciséis y diecisiete?.-

-Había...Entre el público...El laúd no les afectó como siempre...No sé cómo.- Respondió la voz entrecortada del Ruiseñor.

-Maldita sea...Puede que sean brujos. Dame las bolsas.-

-¿Y mi hija?. Este debía de ser la última vez que...-

La frase quedó cortada por el inconfundible sonido de una ballesta siendo disparada seguido de un estertor de dolor y el sonido de varias risas y de varios jinetes instando a sus monturas a ponerse en marcha. Cuando la peliblanca se asomó allí solo quedaba el cuerpo del Ruiseñor tendido en el suelo con un virote clavado en el pecho y su sangre mezclándose con el agua de lluvia. Ni rastro de las bolsas, tampoco del laúd. Era una herida demasiado grave para ser sanada pero aún así la peliblanca se acercó hasta aquel hombre que murió tratando de llevar su mano derecha hacia su pecho, aunque no hacia el proyectil que había sentenciado su destino. Mientras Níniel realizaba una silenciosa plegaria por el alma de aquel hombre un nuevo relincho se escuchó desde el oscuro final de aquella calle. Al galope, directamente hacia donde la peliblanca estaba agachada sobre el cuerpo sin vida del Ruiseñor, un jinete con la armadura decorada de colores chillones, como si fuera una especie de caballero arlequín se había lanzado a la carga arma en ristre.

*****************

Mientras, en la posada,. Schott se las veía con un tipo armado con espada que se había recuperado bastante bien de los puñetazos de Barbacero aunque sangraba por la nariz y por el labio y su maquillaje estaba corrido. Sin duda a pesar de haber podido volver a ponerse en pie los golpes le habían afectado pero seguía siendo un enemigo a tener en cuenta. Por su parte Alanna se las veía con una mujer que poco o nada tenía que envidiar a la gata en cuanto a agilidad de movimientos se trataba, aunque tendía a cierta exageración con sus acrobacias de lucha, bastante impresionantes por otro lado.

No obstante aquella pareja de estrafalarios bufones podrían acabar por no ser el mayor de los problemas de la gata y martillazos. Conforme la huída de Ruiseñor tenía lugar y comenzaba la lucha, la clientela de aquel establecimiento comenzaba a volver al mundo real y se encontraban con un espectáculo muy diferente al que recordaban estar viendo, y para colmo su dinero y sus joyas se habían esfumado. La mayoría comenzó a tratar de salir corriendo de allí por miedo al enfrentamiento pero un grupo de robustos hombres parecieron considerar que tanto los arlequines como Alanna y Schott, e incluso el resto de los allí presentes les debían una explicación sobre dónde estaban sus pertenencias. Algunos sacaron porras con remaches metálicos y hasta un par tenían espadas, otros comenzaron a usar partes del mobiliario del lugar, tales como sillas o patas de mesas como arma improvisada. Antes de poder evitarlo se lío una auténtica batalla de taberna que pronto derivó en un auténtico todos contra todos en la que muebles o trozos de los mismos, botellas, jarras y hasta comida volaban por los aires.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Schott el Lun Nov 30 2015, 08:58

Sonreí al ver que mis compañeros estaban bien, seguro que yo había sido el único imbécil que había perdido todo su dinero, aunque parece que Nicolás tampoco estaba muy contento cuando se lanzó de cabeza a por uno de los arlequines tirándolo al suelo y dándole bien y fuerte en la cara, uf, no me gustaría estar en su pellejo.

Alanna, que ya estaba en guardia, dijo que fueran Niniel y Nicolás a por el artista huidizo al que ya no veía y que ella y yo nos ocupábamos de los arlequines.
-Eee..si bien..no problema- dije bastante seguro de poder con el pobre diablo que había dejado a su paso Nicolás.
Nos quedamos entonces contra los ayudantes Alanna y yo, me centré en el hombre, no sabría bien como juzgarle, el maquillaje de payaso a medio correr y la sangre de la nariz le quitaba miedo, pero la rapidez con que se había levantado tras la paliza de Nicolás y su mirada de oído me incomodaba bastante.

-Depón el arma bandido- le grité, lejos de hacerme caso, el bellaco se lanzó a por mí, logré esquivar su embestida rodando sobre una mesa, me llevé la mano a la espalda para coger el escudo, mierda, debía de habérmelo quitado en la mesa para estar más cómodo, así era, pude ver de reojo estaba junto con mi pala y los barriletes lejos, en la esquina del local.
-Oye esto no es necesario, podemos…¡para ya!- traté de dialogar, pero tuve que lanzarle una gruesa jarra que le reventó en la cabeza para parar otra estocada, solo pareció enfurecerle más.

Con la confrontación apenas pude fijarme que las gentes del local ante tanto estropicio ya se habían puesto en pie, y no parecían demasiado contentas con su nueva situación económica.
Fui a lanzarme contra el arlequín cuando un grueso brazo me agarró de la pechera levantándome un par de palmos del suelo.
-Eh tu miserable ¿y mi dinero?- me gritó un tipo bien grande y feo salpicándome de saliva la cara.
-¿Y a mí que me cuentas?- le respondí, pero por su enfurecido rostro no debió hacerle mucha gracia mi respuesta, así que me lanzó con una asombrosa fuerza contra la barra llevándome con la espalda al menos un par de jarras y un lechón.

-Auuuuu- mascullé levantándome, al asomar la cabeza por encima de la barra pude ver que la posada entera se había convertido en un terrible espectáculo, una pelea de taberna en toda regla, hasta había gente armada, y si juntas alcohol con “que me han robado el dinero” sale…
-Puaj- un trozo de carne disparada me había dado en toda la cara, traté de secarme la grasilla de la frente.

Ey por favor, calma- grité saliendo de la barra.
-Tu calla- dijo alguien tras de mi partiéndome una gruesa silla en la espalda.
-Uaaaaaagg- Caí al suelo de nuevo retorciéndome de dolor, creí entonces ver una moneda brillante rodando en el suelo, inconscientemente me estiré rápido a cogerla, la agarré y cuando la fui a ver de cerca comprobé que era en realidad un diente.
-Uggg- mascullé tirándolo y levantándome rápido, el lugar era un caos, apenas podías moverte sorteando trifulcas sin recibir algún mamporro, me pareció ver a Alanna al fondo aunque era imposible estar seguro, como me era imposible localizar al arlequín.

Me giré justo cuando una cachiporra iba directa a mi cara, logre pararla en el último momento anteponiendo una silla que se partió al golpe.
-¡Ey cabron, que a mí también me han robado!- dije tirándole al suelo de una patada, antes de que me diera cuenta, alguien me lanzó un puñetazo en la cara que me hizo trastabillar un par de metros hacia atrás hasta que me di con la espalda de alguien, me giré, y ante mi sorpresa vi que era el arlequín.

-¡Hombre! te pillé bastardo-  grité dándole un fuerte golpe en el estómago con el martillo, el tipo retrocedió un par de metros, y blandió su espada para tratar de trincharme de nuevo cuando un par de tipos enormes se lanzaron literalmente sobre el tirándole al suelo en una nube de puñetazos hasta que se cortó mi línea de visión, apenas un segundo más tarde fui yo el que recibió otro fuerte empujón que me lanzó sobre una mesa que se rompió bajo mi peso.
Notaba comida y cerámica rota pinchando bajo mi espalda pero tuve que rodar de golpe cuando una gran lámpara del techo cayó a apenas unas pulgadas de mi cara.

-Joder…- dije aun en el suelo con la cruenta visión de la pelea a mi alrededor ¿Dónde diablos se habrían metido Alanna y los arlequines?, seguro que Niniel y Nicolás ya han pillado al tipo y están relajados riendo y contando las monedas.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Nicolás Barbacero el Vie Dic 04 2015, 05:40

Había que dividirse rápidamente si querían dar cuenta de Ruiseñor y sus cómplices (aunque de uno de ellos ya no quedaba mucho, gracias a las acciones de Nicolás).
Niniel y Barbacero a por ese estafador, mientras que Alanna y Schott se encargarían de controlar la situación.
La elfa parecía también de acuerdo con el plan, ya que una vez se levantó el fortachón le acompañó en la persecución.
Salieron por la puerta de atrás, que estaba cerca al ahora vacío escenario, y pudieron ver momentáneamente un brillo que delató al ladrón.

Las calles formaban una maraña de piedra y madera entremezclada en edificios de diversa índole.
La noche, cerrada y oscura como la boca de un lobo, cubría a los caminantes, que apenas disponían de candiles muy ocasionales, amenazados por la fina lluvia que cada vez iba a peor, para distinguir el camino correcto entre tantas posibilidades.
A veces parecía que se iban a perder, pero fuese por una racha de suerte o por pequeñas marcas que iba dejando el Ruiseñor el grupo pudo seguirle el rastro a una velocidad suficiente como para no perderlo.

Cuando parecía que la ágil Niniel iba a darle alcance de una vez por todas, el truhán dobló una esquina y recuperó parte de la distancia de seguridad entre ambos.
En ese momento oyeron voces desconocidas y el relincho de un caballo, que debía de quejarse por el frío y la humedad.
¿Qué ha pasado? ¿Dónde están número dieciséis y diecisiete?
Quizás se refería a aquellos bufones que acompañaban al bardo.
Había... Entre el público... El laúd no les afectó como siempre... No sé cómo.
Al parecer el Ruiseñor no se encontraba muy cómodo en esa situación, ya que su voz temblaba y se entrecortaba a ratos, como si temiese alguna represalia.
Maldita sea... Puede que sean brujos. Dame las bolsas, contestó de nuevo la misteriosa y ronca voz.
¿Y mi hija?. Este debía de ser la última vez que..., comenzó a decir el trovador, pero un sonido mecánico muy fuerte cortó sus palabras.
Eso era una ballesta accionándose. Nicolás pudo escuchar perfectamente el ruido del virote perforando la carne y la posterior caída de un cuerpo al suelo.

Varios caballos comenzaron a galopar Dios sabe hacia dónde, abandonando el cadáver sobre el camino.
Cuando sus perseguidores se asomaron por fin a ver qué había sucedido no pudieron ver más que el cuerpo de Ruiseñor desplomado sobre la húmeda tierra, que manchaba sus ropas a partes iguales de barro y sangre.
El hombrecillo ya no reaccionaba a nada; el virote se había cobrado su justo precio.
Junto a su cadáver no había nada, ni bolsas ni laúd ni cualquier otra de las cosas que llevaba consigo durante la huída, así que era fácil deducir que se lo habían llevado todo aquellos misteriosos hombres con los que había tenido la fatídica conversación minutos antes.

Niniel parecía estar rezando por el alma del difunto, aunque Barbacero dudaba en silencio de la utilidad de tal acto y de si el canalla se lo merecía siquiera.
Mientras, desde el otro extremo de la calle, Nicolás pudo ver una figura de colores aproximarse velozmente hacia ellos sobre un corcel, espada en mano, como los bárbaro de la estepa.
El ex-gladiador reaccionó rápidamente, apartando de un empujón a Niniel de la trayectoria del burlesco jinete, que una vez se encontró más cerca dejó clara su relación con los otros arlequines, ya que vestía un uniforme similar.

Viendo que había fallado su asalto, el bufón arremetió de nuevo contra el grupo, esta vez contra Nicolás.
El guerrero, que ya conocía de sobra las tácticas básicas para lidiar con jinetes, hincó la rodilla derecha en el suelo, levantó su escudo e irguió su lanza en diagonal hacia la garganta del caballo, la cual fue atravesada como era lógico, quedando el arma atravesada en medio del cuello.
Con suerte la punta de la lanza, que sobresalía por varios centímetros del pescuezo del animal, habría dañado a su jinete.
Barbacero, ahora sin su lanza pero aún armado con su escudo, esperó a la siguiente acción de su oponente con cautela.

Off-topic:
Perdón por tardar tantísimo en contestar, chicos, tenía muchísimas tareas esta semana y no pude responder apropiadamente antes.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Alanna Delteria el Sáb Dic 05 2015, 02:50

Empezó la lucha, la arlequín era veloz, ágil, parecía más dispuesta a hacer un espectáculo de circo que una batalla real. Alanna no acostumbraba a hacer piruetas, no le gustaba, le resultaban presuntuosas y más vistosas que prácticas, lo mejor eran un buen golpe directo, rápido, certero, simple, llegar, actuar y terminar pronto, pero con el orgullo que destilaba esa mujer, y su espectáculo circense, algo le decía que no iba a ser tan sencillo. No se equivocaba.

Los ataques iniciaron en el suelo, un corte, otro, no la alcanzaron, la guarda giró la cadera para dar una patada lateral al la mujer, que la recibió tomó la pierna de la chica y con una sorprendente fuerza la hizo girar en el aire. Alanna, que no se lo esperaba, improvisó, usando las manos de apoyo y dando una nueva patada con el otro pie en la barbilla de la mujer. La Gata cayó de bruces al suelo, golpeándose en la barbilla, haciéndose una rozadura.

Miró hacia arriba y giró por el suelo cuando la mujer caía sobre ella, dagas en mano, aun en el suelo, giró con una pierna extendida haciendo caer a la chica que se golpeó con fuerza, sin tiempo para parar el golpe, mordiéndose el labio, abriéndoselo. Alanna se levantó con rapidez, mientras la taberna comenzaba a revolverse, la juglar volvió a alzarse. Los espejos que habían al final de la sala le permitió ver que, tras ella, un hombre alzaba una silla, dispuesto a golpearla, rabioso. La arlequín sonrió.

Cuando vio descender la silla, Alanna se apartó dejando el camino libre para que e la otra quien se comiera el golpe, el ruido de la silla al estallar en el pecho de la mujer le dolió incluso a ella. Cuando se levantó sintió un placaje que la hizo volver a caer al suelo, la taberna se había convertido en una autentica batalla campal. Los muebles y las botellas volaban por doquier. Buscó con la mirada a los arlequines, la mujer estaba totalmente inconsciente al fondo de la sala, había roto uno de los espejos y los cristales se desparramaban a su alrededor, del otro, no se veía nada.

Intentó encontrar a Schott, que parecía enzarzado en la pelea de taberna más que en la batalla y, finalmente acabó en el suelo. Agachada, se acercó a él, parecía confuso, pasó una mano al otro lado del cuerpo del chico, y sin levantarse, medio cubriéndole de los objetos que volaban, dijo:

- Una menos,- murmuró haciendo referencia a la arlequín- ahora encontremos un sitio donde escondernos o la forma de salir de aquí.- habló por encima del barullo.

Una botella pasó rozándola, si no se movían acabarían pisandolos. Giró sobre si misma deslizándose por encima de Schott, tan pegada como podía para evitar los proyectiles que volaban por encima de sus cabezas, más cerca de lo que pensaba capaz, y se refugió bajo una mesa, cercana a la puerta, para, una vez bajo, tirar de uno de los brazos del chico, llevandolo junto a ella bajo ese improvisado refugio, ¿cómo demonios habían acabado así?
********************************************************************
Off: Schott, si quieres, en tu post puedes manejar un poco a Alanna si nos sacas de la taberna n.n


Última edición por Alanna Delteria el Sáb Dic 05 2015, 12:16, editado 1 vez
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Níniel Thenidiel el Sáb Dic 05 2015, 11:46

La peliblanca habría jurado que tanto los hombres como las monturas cuyas voces y sonidos había escuchado antes de atreverse a doblar la esquina estaban muy lejos ya en el momento en el que decidió acudir a socorrer al Ruiseñor por el que nada pudo hacer...Pero no podía estar más errada en su suposición. Centrada como estaba en un silencioso rezo por aquel hombre que tiempo atrás se granjeara el respeto de los elfos, un respeto que no era fácil de ganarse, aquel error podría haberle costado la vida si el señor barbacero no hubiese reaccionado a tiempo y la hubiese apartado de la carga de aquel villano montado al que no hubiese podido esquivar por sí misma ni siquiera tras escuchar su poderoso galope resonando por entre los edificios con cada más más fuerza a medida que se acercaba. Aquel enemigo, portaba la armadura pesada mas extraña que Níniel jamás hubiese visto, tan a juego con aquellos bufones que dejaron a cargo de Alanna y Schott que descartaba cualquier posibilidad de que se tratara de una coincidencia. ¿Por qué parecía que en aquella ciudad a todos los grupos de criminales les daba por lucir tan estrafalarios uniformes?.

Fuera por la razón que fuera poco importaba en aquellos momentos y la elfa no tenía la intención de preguntárselo, ni siquiera cuando tras una certera lanzada, que dejaba claro que las palabras con la que Alanna presentó a aquel hombre como gran guerrero no eran ninguna exageración, el caballero de chillona armadura quedara en el suelo sin montura, aunque también sin herida alguna. Aquel sujeto logró ponerse de pie y volvió a encarar a Barbacero olvidándose de la presencia allí de la elfa al considerar al ex gladiador como la auténtica amenaza con la que lidiar, algo a lo que la sacerdotisa estaba ya acostumbrada. Incluso para Níniel estaba claro que sin su montura aquel tipo estaba en clara desventaja con respecto a Barbacero, su lanza y su escudo le otorgaban mayor defensa y mayor rango que una espada, aunque la elfa también sabía de buena tinta que aquellos tipos de armas se habían cruzado en cientos de batallas a lo largo de los siglos y los guerreros de ambas disciplinas habían desarrollado técnicas para lidiar entre ellos que podrían cambiar el equilibrio del enfrentamiento en cualquier momento.

Por ello Níniel decidió aprovecharse de las circunstancias y una vez más usar el parecer poquita cosa en su favor. Con cuidado se colocó en el punto ciego de aquel enlatado rival y aprovechándose de su enfrentamiento contra Barbacero, la propia ligereza de sus ropas y su agilidad natural, se acercó rápidamente hasta el enemigo y le propinó un golpe con su bastón justo en su yelmo que sonó con un fuerte "clong" que resultaría más estruendoso que dañino, aunque al menos lo suficientemente efectivo para distraer y conmocionar al oponente lo justo para que el lancero lo aprovechara en su favor y pusiera fin a la lucha.

Con el combate finalizado y sin rastro de más de aquellos bufones por la zona, cosa que Níniel comprobó y volvió a comprobar, habiendo aprendido la lección sobre bajar la guardia por las malas tras casi perder la cabeza, parecía que poco o nada más podrían hacer allí elfa y humano. No habían podido recuperar el botín robado y Ruiseñor estaba muerto. -Deberíamos volver, quizá los demás necesiten ayuda...Y habrá que contarle lo ocurrido a la guardia para que recojan el cuerpo. Ni un ladrón se merece que le nieguen volver a la tierra, o lo que los humanos tengan por costumbre hacer.- Le hubiera gustado haber recuperado las cosas de la pobre gente que había caído presa de aquel embrujo, muchos de entre el público parecían de clase trabajadora y bien podría ser que hubiesen entregado sin querer lo poco que tenían, desde luego sabía que Schott siempre iba justo de dinero. La peliblanca dejó escapar un suspiro que denotaba cierta decepción por el fracaso mientras miraba el cuerpo de Ruiseñor y se percató de algo que no encajaba. Antes de morir el humano había movido su brazo hacia su pecho pero no hacía el mortal virote de ballesta...Se acercó de nuevo hasta el cadáver y con todo el respeto y cuidado posibles buscó en uno de los bolsillos del difunto sacando del mismo un trozo de papel doblado. Al desdoblarlo con cuidado Níniel vio que se trataba de un dibujo al carboncillo del rostro de una joven humana de no más de quince o dieciséis años. Le tendió el papel a Barbacero para que le echara un vistazo.

-¿Crees que se trata de esa hija que mencionó antes de que lo mataran?. No sabía que tuviera una, pero tampoco es que le conociera mucho, solo de haberle visto cantar en Sindorai en alguna ocasión.-

Mientras en la posada la pelea comenzaba a amainar, no porque el asunto hubiese quedado resuelto ni mucho menos si no porque a base de puñetazos, patadas y golpes cada vez quedaban menos contendientes en pie y los que quedaban cada vez estaban en peores condiciones para seguir luchando, salvo el posadero, que acaba de perder no solo su dinero en aquel robo si no buena parte de su mobiliario y género en la pelea y aún tenía ganas de gresca. Por suerte la mayoría solo despertarían con contusiones y lesiones menores y a parte de que el cuerpo les iba a doler horrores los días siguientes aquella trifulca no tendría mayores consecuencias. A no ser claro que sus respectivas mujeres no se creyeran que les habían robado y les dieran otra tunda al llegar a casa al entender que habían perdido su dinero y joyas bebiendo o apostando...Pero esa es otra historia. Ambos arlequines estaban fuera de combate y Alanna y Schott habían cumplido con la parte prometida del intento por detener el robo y a sus responsables.

Spoiler:
Bien, ambos grupos deberían pensar en reunirse. Es tarde para tratar de seguir a los jinetes que mataron a Ruiseñor y se llevaron el oro, las joyas y el laúd...O quizá no. Con las prisas Níniel y Barbacero no se dieron cuenta pero parece ser que uno de los sacos llenos de botín tenía un pequeño descosido y tanto hasta el lugar donde están Nín y Barbacero, tanto por el camino seguido por los jinetes hay un rastro de monedas cada cierta distancia. Tened en cuenta que unas monedas en el suelo podría ser algo muy goloso para cualquiera...
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Schott el Dom Dic 06 2015, 06:45

Estaba aún en el suelo tosiendo y contemplando el horror a mi alrededor rezando porque no me cayese otra silla, y para mi sorpresa fue Alanna quien apareció, agachada y cubriéndome como buenamente podía me dijo que ya había acabado con el suyo y que iba siendo hora de salir de aquí.
-Si yo…el mío..- señalé en la dirección en la que le había visto pero lo único que vi fue un cascabel que paso rodando cerca de mí, supongo que eso era suficiente.
-Bien si, larguémonos, me parece una idea estupenda- sonreí.

Alanna dio un giro y se situó sobre mí en una posición muy muy cercana cubriendome con su cuerpo.
-E..o…je.je..b..bien- sonreí nervioso quitándole importancia, tras esto se refugió bajo una cercana mesa y me arrastro hacia ella como un saco de patatas.
-Oh..gracias..gracias- sonreí agachándome una vez que estuvimos a salvo.

Levanté la cabeza un poco por encima de la mesa para ver el panorama, desolador, la pelea de taberna continuaba en pleno apogeo, pude ver la puerta principal un par de mesas más allá, si lográbamos…. –Uff- me agache de nuevo bajo la mesa justo cuando una pesada botella reventó a escasos palmos de mi cara.

-V..vale bien sígueme, vamos bajo esa mesa, luego a aquella, y de allí a la puerta, fácil fácil- sonreí.
Y en una situación bastante triste anduve a gatas de mesa en mesa en dirección a la salida, con cuidado de no cortarme con ningún vidrio del suelo ni de pisar ningún cuerpo, espero que inconsciente.
Cuando llegamos a la última mesa ya podíamos divisar la entrada a unos tres pasos.
-Bien..creo que aquí estaba mí..¡sí! ahí está- sonreí señalando mi pala y mi escudo que  increíblemente seguían apoyados en la silla cercana donde los dejé.

-Bien dame un momento…- dije estirando el brazo hacia la mesa con mis cosas. –Casi lo tengo..sí..- dije a punto de agarrar el mango de mi pala con los dedos, justo entonces un cuchillo jamonero voló a clavarse a dos dedos de mi mano en el suelo de madera de la taberna.
-¡Uaaa, mierda!- exclamé cogiendo por fin mis bártulos y retrocediendo con Alanna a la mesa.

-Bien vale, vámonos de aquí, te cubro- dije colocándome el escudo en la espalda y situándome entre Alanna y la puerta, podía oír el sonido de cosas y caras rompiéndose sobre nuestra mesa, era hora de pirarse.
Salí corriendo detrás de Alanna  cuando vi que alguien por detrás nos lanzaba a mala fe un taburete, me puse de pie y deje que el escudo parase el golpe cubriéndonos a mí y a Alanna, efectivamente el escudo paró el golpe, pero mi espalda absorbió el impacto.
-Uuuuuu, aaaaaa- masculle ya saliendo por la puerta, la cerré tras de mí y me senté junto a ella en el frio suelo de la calle apoyando la espalda contra la pared de la posada, el barullo se seguía oyendo fuera, peor con el frio que hacia no había nadie en la calle para llamar a la guardia.

-Uf…ufff…lo logramos- sonreí a Alanna –¿Ha estado cerca eh? Jaja, quien diría que si no hubiese sido por….- me quedé callado, me estaba olvidando algo, que era….era algo importante…yo venía con…., mierda, los malditos barriletes, maldita sea, por todos los demonios.
-Oh Mierda, tengo que volver, me he dejado los barriletes, lo siento Alanna, solo será un minuto eh, no te muevas de aquí, estaré bien, un minutito- sonreí poniéndome de pie y disponiéndome a abrir la puerta y volver a entrar en esa jauría.

Efectivamente tardé solo un minuto, aunque debido a un botellazo en el segundo cinco no lo recuerdo demasiado bien, retazos de golpes y gritos, lo siguiente que recuerdo es estar volando rompiendo el cristal de la ventana de la taberna y caer en el duro suelo de la calle.
-Ohhh…aaaaa…mierda...- dije retorciéndome del dolor –Estoy bien..estoy bien..ellos han salido peor parados (mentira)- dije a Alanna -¿Pero he conseguido los…siiii- suspiré aliviado viendo que tenía un barrilete bien agarrado y el otro reposaba en el suelo junto a mí.

-B..bueno y... ¿que hacemos ahora…? yo…solo necesito unos segundos eh si…cof cof…en lo que recupero el aliento- sonreí aun tirado en el suelo, estábamos enteros por poco.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Nicolás Barbacero el Dom Dic 06 2015, 19:14

Aquel maldito cabrón se había librado del roce letal de la lanza de Nicolás, que se encontraba atascada en el pescuezo del ya muerto caballo.
El misterioso y colorido atacante arremetió nuevamente contra el mercenario, que le esperaba con el escudo levantado.
La espada chocó contra el escudo, y desde luego no era un golpe débil, ya que hizo sonar fuertemente el choque contra el metal.
Mientras, la elfa se había posicionado detrás de su enemigo, aprovechando el hecho de que la había menospreciado.
Nicolás continuaba ganando tiempo para que su aliada pudiese hacer lo que pretendía, así que hizo algunos amagos de embestirle, siempre retirándose en el último momento.

Por fin, vio bajar el báculo de Niniel contra el casco del enemigo, causando un sonoro estropicio que apenas abolló la protección.
El hombre, visiblemente molesto por la interrupción, se giró para intentar propinarle una estocada a la atrevida mujer, cuando de repente notó algo muy frío haciendo contacto con su mejilla.
La dura superficie del escudo de Barbacero impactó de lleno contra el rostro del asaltante, desencajándole la mandíbula y propulsando unos cuantos dientes fuera de su posición natural.

Al tiempo que el brazo izquierdo acababa de mover la rodela el brazo derecho comenzaba un golpe directo contra su sien, noqueándolo completamente una vez hizo contacto con el cráneo.
Obviamente no era un golpe cómodo de propinar tampoco para Nicolás, pero por peores cosas había pasado, y este era el método más rápido que tenía para dejar fuera de combate al maleante, desplomado ya sobre el suelo.

El guerrero se sopló los nudillos casi como acto reflejo para aliviar el dolor del impacto al tiempo que sacudía ligeramente la mano para reposicionar los huesecillos, no fuese a haberse desencajado algo.
Gracias por su inestimable ayuda, señora, aunque no debería haberse puesto en peligro así; podía librarme bien de ese canalla sin poner en entredicho su integridad física.

Sacando partido de la situación recuperó su arma del cadáver del corcel enemigo y le quitó las riendas, con las que hizo un rudimentario pero fuerte nudo alrededor de las muñecas del ahora prisionero, al cual le quitó también toda protección facial.
Pudo ver que debajo de aquel extraño uniforme se escondía el rostro algo desfigurado por el combate de un hombre rubio de ojos azules, en principio apuesto, pero de rasgos claramente extranjeros.
Probablemente sería del Norte, ya que ahí es donde más se solían dar esas características.

Deberíamos volver, quizá los demás necesiten ayuda... Y habrá que contarle lo ocurrido a la guardia para que recojan el cuerpo. Ni un ladrón se merece que le nieguen volver a la tierra, o lo que los humanos tengan por costumbre hacer.
Mi señora, mire esto, ya tenemos alguien a quien interrogar acerca de sus amiguitos y el difunto, dijo apuntando al cadáver del trovador.
Entonces se dio cuenta de que la elfa había extraído un pequeño retrato de una moza de uno de los bolsillos del interfecto.
¿Crees que se trata de esa hija que mencionó antes de que lo mataran? No sabía que tuviera una, pero tampoco es que le conociera mucho, solo de haberle visto cantar en Sindorai en alguna ocasión.
Todo parece indicar tal cosa, mi señora. Dejaré a este canalla aquí a merced del tiempo, para que den cuenta de él las autoridades o el tiempo, lo que ocurra antes.

Entonces fue cuando Nicolás vio un brillo en el suelo, que al fijarse más identificó como monedas. Más adelante había algunas más, así como detrás de ellos dos. El hombre echó un vistazo rápido y pudo concluír un cierto patrón en cómo estaban organizadas las monedas.
¡Mi señora, parece que alguno de los sacos debía de tener una rotura o agujero, mire!
Con suerte podremos rastrear a los ladrones a partir de este rastro, corra.

Tras asegurarse de nuevo de que el enemigo quedase totalmente incapacitado y atado, empezó a seguir la hilera de monedas que se podía ver por las calles.


Última edición por Nicolás Barbacero el Dom Dic 06 2015, 19:58, editado 1 vez (Razón : Corrección en base a un post anterior.)
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Alanna Delteria el Lun Dic 07 2015, 07:44

Siguió de cerca a Schott hasta la puerta escuchando las instrucciones del chico, dejandose casi arrastrar por él, que parecía haber tomado las riendas de la situación. Se arrastraron de mesa en mesa hasta alcanzar la que se encontraba junto a la puerta, donde Schott se estiró para coger sus armas. Cuando tuvo el escudo a la espalda, la sacó de allí cubriendola como ella había hecho poco antes. Y un tburete le estampó en la rabadilla.

La chica puso cara de dolor, aun con el escudo eso debía haber dolido, y salió de allí corriendo. al llegar a la calle, se dejó caer al suelo sin preocuparse por ensuciarse el pantalón, sonrió a Schott, que parecía feliz por haber salido, pero que, al instante cambió su semblante, recordando los barriles, y entrando a tropel a por ellos. Alanna lo miró un instante estupefacta, y luego se dejó caer totalmente al suelo, cansada. Ahora si tenía sueño.

Boca arriba, giró la cabeza que tenía sobre el suelo, y miró a un lado, donde una moneda destelló con la luz de la luna. Extrañada, se alzó, sentandose nuevamente en la tierra seca, y vio que otro destelleo más se encontraba un par de metros alejados. Tomó la primera moneda y justo en ese momento, salió Schott de la taberna con dos barriles en brazos. Aunque su salida fue, cuanto menos, impactante, a ella no se le habría ocurrido salir rompiendo una ventana. Se levantó par ayudarlo, mientras el chico emitía ligeros quejidos. Y se acercó con la moneda en la mano, mientras unos pasos comenzaban a escucharse desde el callejón.

- ¿Estás bien? - le preguntó recibiendo una respuesta inmediata y sonriendo amablemente en respuesta, sin creerse lo que el chico decía.- Mira- le lanzó la moneda que acababa de recoger.- parece que nuestros malechores nos han dejado un camino de baldosas de plata.- comentó tendiendole una mano al chico para que se levantase.- Supongo que Nin también vera el camino....- empezó a reflexionar. Debían darse prinsa, o los bandidos escaparían indemnes, no podía permitir tal cosa.- Vamos Schott, si te sientes con fuerzas, creo que es hora de para los pies a un ladrón, y recuperar tu dinero.- Comentó levantándose.

Cuando estuvo de pie, echó a correr guardando sus dagas en los lugares correspondientes, siguiendo el camino de monedas que dejó para que la sacerdotisa y el guerrero fueran capaces de seguirla, no había tiempo que perder. Níniel y Barbacero ya estarían delante, y, tal vez, en problemas, debían llegar a tiempo, no quería que le sucediera nada a su buena amiga, y menos si podía evitarlo.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Níniel Thenidiel el Lun Dic 07 2015, 10:20

La peliblanca asintió ante las palabras del humano y comenzó a seguir el, una vez señalado, claro rastro de monedas en el suelo tras crear una bola de luz sobre el extremo de su bastón. Así resultaba mucho más sencillo encontrar la siguiente moneda ya que la luz hacía que el preciado dinero emitiera un tenue brillo al reflejarse. Barbacero tenía razón al exigir premura a la hora de seguir aquel rastro de "miguitas de pan" pero solo la certeza de que Alanna estaba bien y que no pasaría por alto el rastro de monedas la hacía seguir con aquello con decisión en vez de volver hacia la posada. Se trataba de la gata al fin y al cabo, ya la había visto vender sin problemas a más de uno y de dos de esos bufones en otra ocasión.

Conforme avanzaban por el laberinto de calles de bajaciudad, la distancia entre monedas comenzó a hacerse notablemente más corta denotando, incluso para alguien como Níniel que aquellos ladrones y asesinos de llamativas vestiduras comenzaron a reducir su velocidad a partir de aquel punto, era posible que se sintieran seguros tras haber puesto distancia con el lugar de sus crímenes o quizá se escondieran por el lugar. En cualquier caso era lo que Níniel necesitaba para acelerar más su paso, puede que no pudiese atrapar a pié a unos jinetes al galope pero si éstos se confiaban y reducían o incluso detenían su paso sí que tendrían al menos una oportunidad de darles caza.

Sin embargo al doblar la siguiente esquina tuvo que detenerse forzosamente, pues a pesar de buscar por todas partes el siguiente rastro e incluso de aumentar la luminosidad de la esfera sobre su bastón no fue capaz de encontrarlo. ¿Cómo era eso posible?, ni siquiera aunque hubiesen vuelto a poner sus monturas al galope se explicaba que el rastro acabara tan de repente.

-Porras...Quizá se dieran cuenta del roto o ya no quedasen más monedas que pudieran caer al suelo...-

Al final tendrían que avisar a la guardia después de todo y renunciar a recuperar lo robado. Estaban en una calle amplia aunque tampoco demasiado, en una zona donde todos los edificios eran casas más bien pequeñas de como mucho dos plantas, era imposible que todos aquellos sujetos y sus monturas se hubiesen refugiado en una de ellas y de haberlo hecho llamarían poderosamente la atención. Al no ser que Barbacero pudiera seguir el rastro de otro modo debían admitir que los habían perdido y que los malhechores aquella vez se saldrían con la suya. Níniel deshizo la magia que iluminaba la zona y comenzó a andar con la intención de desandar el camino realizado en aquella infructuosa persecución cuando escucho una clara y sonora risa proveniente del espacio entre dos de aquellas viviendas. Al mirarse en aquella dirección vio a un humano de aspecto andrajoso y tan sucio que la mugre casi actuaba a modo de camuflaje. Su pelo largo debía de ser un paraíso de piojos y a saber qué más hasta el punto de que cualquier barbero optaría por cortarlo en vez de tratar de desenredarlo o limpiarlo. Sobre su regazo parecía sostener algo y fuera lo que fuera era la fuente de su extraño buen humor. La peliblanca volvió a iluminar su bastón apuntándolo en aquella dirección y enseguida pudo ver qué era lo que tan feliz hacía aquel pobre hombre. En sus brazos cargaba con una gran cantidad de brillantes monedas.

-!¿Qué?!, no os acerquéis son mías, yo las encontré. Son mías, mías, mías y de nadie más.- Comenzó a decir el hombre dejando caer las monedas al suelo al verse sorprendido por aquella repentina luz directa hacia sus ojos y amenazando con una sucio palo con un clavo herrumbroso en la punta. -Os mataré si las tocáis...Aunque...Eres una elfa muy guapa...Seguro que hasta una elfa tiene un precio...Contigo si las compartiría...A cambio de...ya sabes...Un poco de froti-froti elfo.- Aquella era la proposición que más había oído desde que estaba en Lunargenta y por desgracia no del individuo más desagradable...Entre la proposición y que la amenaza con aquel palo de aquel hombre resultaba más bien triste, Níniel no pudo evitar rodar los ojos con cierta exasperación. Dejaría que fuese otro quien se ocupara de hablar con aquel sujeto.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Schott el Mar Dic 08 2015, 08:58

Sonreí cuando Alanna me pregunto qué tal estaba. –Sí, estoy bien, jaja, nada que una buena cama no pueda curar- reí, aunque lo cierto era que algún calmante fuerte no me vendría mal, o algo de alcohol tal vez.

Atrapé no sin cierta dificultad la moneda que me lanzó Alanna, por lo visto los ladrones iban perdiendo mercancía, bendita ironía.
-Si..si voy- dije agarrando su mano para levantarme –Estupendo, dame solo un momento..- dije estirándome y sacudiéndome los cristales rotos de la ropa –Vale ya estoy, voy detrás de ti- sonreí recogiendo mis barriletes, debería tirarlos ya por ahí, no hacían más que molestarme, pero me los descontarían del sueldo, maldita sea.

Corrí detrás de Alanna, seguro que Niniel y Nicolás nos sacaban un buen trecho, sin embargo según iba avanzando sin dejar de correr no podía evitar ir cogiendo las monedas que nos íbamos encontrando, no iba a dejarlas aquí, no tal y como estaba la economía –Ya..estoy..ya estoy..es..para que no nos sigan, sisi, algún truhan más podría ver este rastro- sonreí a Alanna continuando mi labor de limpieza.
Por suerte dada la oscuridad no podíamos ir demasiado rápido para ver el tenue brillo de las monedas con la luz de la luna, así que me daba tiempo a cogerlas sin frenar demasiado la marcha.

Continuamos avanzando, sonreí cuando vi que la distancia entre monedas se iba reduciendo, eso era que los ladrones avanzaban más despacio, y que habría más monedas, doblemente bueno, por desgracia el agujero era pequeño, y solamente las pequeñas monedas de centavos de aero se escurrían, así que pese a todo mi esfuerzo no era más que calderilla, pero siempre bienvenida por supuesto.

Sin embargo, pronto acabo mi suerte, al doblar una esquina vi con asombro que el rastro de monedas desaparecía.
-E…ee..mierda…¿dónde están?¿por dónde han ido?- dije preguntando a Alanna, con tal vez mejor vista que yo, mire para todas las direcciones del cruce sin ver la continuación del rastro, tal vez se hubiesen dado cuenta de la fuga, o quizás otro pobre diablo como yo hubiese tenido la misma feliz idea, en cualquier caso estábamos en un aprieto.

-¿Oye crees que….?- fui a preguntar a Alanna cuando me callé al oír una voz al fondo de una calleja.
-Shhhh creo que hay alguien por ahí- indiqué a Alanna que me siguiera avanzando cauto por esa dirección, conforme me acercaba vi que había alguna luz a la vuelta de la esquina, por donde venían las voces.
Ya ahí estaban, al doblar la esquina vi que Nicolás y Niniel, que era la que estaba alumbrando con magia de esa espectacular, se habían encontrado con un tipo raro.

Según me acerqué a ellos en silencio pude escuchar que el sucio individuo había sido tan cutre como yo de coger las monedas y estaba siendo sumamente descortés con Niniel, era el momento de intervenir.
-¡De eso nada bellaco!- le grité anunciado mi presencia –¡Ni se te ocurra pensar en froti-froti con ella!- dije haciendo un esfuerzo sobrehumano para evitar yo mismo pensar en tan interesante tarea. –Además esas monedas son mías- dije mostrándole el buen par de puñados que yo había recolectado.

-¡¿Queeee?! ¡Noooooo!- exclamó el tipo raro visiblemente enfadado –¡Son miiiiias!- gritó abalanzándose sobre mí, yo tenía los brazos ocupados y no me lo esperaba, así que no le fue difícil derribarme, solté los barriletes y caí al suelo con el tiparraco encima, que trataba de pincharme con un palo con pincho con de seguro cientos de enfermedades.

Grité retorciéndome tratando de deshacerme de el sin éxito, su potente aroma embotaba mis sentidos, por decirlo suavemente, y el muy perro luchaba con uñas y dientes, literalmente.
-¡¡Aaaaaa…aaaaa…quitádmelo de encima, que está sucio, aaaaaaa!!-
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Nicolás Barbacero el Miér Dic 09 2015, 18:57

Humano y elfa recorrían el laberinto de callejuelas húmedas que conformaban los barrios bajos de Lunargenta, iluminados por el buen hacer de Niniel.
Cuanto más avanzaban más parecían acumularse las monedas, formando un rastro con menor distancia entre punto y punto, y cuando parecía que ya les debían de andar casi pisando los talones cuál fue la sorpresa de la pareja al encontrarse a un anciano greñudo, con una barba en la que podían anidar decenas de lupinos y un buen montón de las mismas monedas que habían estado siguiendo en sus sucias y roñosas manos.

Se podía ver que el tipo no conocía aún el descubrimiento de la inofensividad del agua hacia los seres humanos, y para él las medidas básicas de higiene para no parecer un miembro de una etnia desértica o de los mares del sur era tan mitológicas como los hipogrifos y el Uróboros.
¡¿Qué?! No os acerquéis, son mías, yo las encontré. Son mías, mías, mías y de nadie más, chillaba el vejestorio como si fuese un trasgo de lo más desagradable.
Os mataré si las tocáis... Aunque... Eres una elfa muy guapa... Seguro que hasta una elfa tiene un precio...
Contigo sí las compartiría... A cambio de... ya sabes... un poco de froti-froti elfo.


La gota que colmara el vaso. Nicolás se encontraba a punto de propinarle un correctivo al anciano cuando de repente oyó una voz familiar.
¡De eso nada, bellaco! ¡Ni se te ocurra pensar en froti-froti con ella! Además esas monedas son mías.
Se trataba de Schott, que ya les había encontrado. Seguramente Alanna estuviese cerca, aunque no la veía por el lugar.
Aquel matusalén cotreñoso se abalanzó casi inmediatamente encima del joven, que no lograba quitárselo de encima por sí mismo.

Barbacero, harto del espectáculo que estaba montando el barbudo, le propinó un fuertísimo puñetazo en la nuca, dejándolo inconsciente. El cuerpo del sucio anciano se desplomó encima de Schott, quien intentaba librarse de él aún con cara de soberano asco y pavor.
Ya está, problema del mendigo resuelto. No me miréis así, se estaba poniendo violento.
Como mucho tardará un par de horas en recobrar la consciencia.


Fue entonces cuando se dio cuenta de que una moneda idéntica a las anteriores sobresalía por debajo del portal en el que se hallaba sentado anteriormente el vejestorio.
Creo que aquí tenemos la siguiente pista, señores, indicó con el dedo el mercenario.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Alanna Delteria el Sáb Dic 12 2015, 16:48

Mientras corrían en dirección a las monedas, la joven guarda escuchó sonido de caballos en su avance. Extrañada, se detuvo dejando pasar a Schott delante de ella, y se giró a mirar que sucedía. Mientras se acercaba en silencio al callejón desde el cual había escuchado los sonidos. Una charla aparentemente banal entre el arlequín que a duras penas había sobrevivido a Schott y a los golpetazos de Nicolás y un hombre con aires extraños.

Se mantuvo en silencio, buscando un modo de elevarse para lograr una mejor visión y una mayor seguridad, no muy lejos, un montón de cajas se amontonaban vacías. Con sumo cuidado y silencio, las usó de trampolín para llegar a una ventana, desde la cual subió una de las zonas del tejado. Procurando mantener la calma de la noche, se asomó por encima del tejado y comrpobó como, tras la charla, abrían la puerta de un establo.

Se dejó caer por el lado contrario al que había subido como si de un tobogán se tratara y calló al suelo absorviendo el golpe doblando las piernas. Lanzó aire contenido y se acercó con cuidado a observar el establo por el que se habían introducido. Los caballos habían sido abandonados allí, atados y con comida de sobra. En el suelo, una alcantarilla mal cerrada, le daba la pista que necesitaba para saber por dónde habían desaparecido los ladrones.

Abrió la tapa y descendió en sielncio introduciendose en una maloliente alcantarilla. Una luz algo alejada le decía la dirección a seguir. Se mantuvo a distancia, avanzando entre el retumbante lugar con pasos de gato. Hasta que escuchó un sonido sobre su cabeza. Frunció el ceño y miró hacia arriba. Era la tapa de una alcantarilla, sobre la que parecía que saltaba alguien. Extrañada, segura de que no perdería la luz de vista. Subió por la escalinata y abrió la tapa con el mayor sigilo posible.

Asomó la cabeza y vio a Schott discutiendo con quien parecía un vagabundo, a Níniel y a Barbacero. Con tono molesto por la escena, mandó silencio con un chistido y susurró:

- Ya vale de peleas tontas, bajad por aquí, y guardad silencio, vamos.- pidió en susurrós bajando ella mirando a la luz que aun se veía, cada vez más y más alejada.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Níniel Thenidiel el Dom Dic 13 2015, 13:04

Níniel observaba como se desarrollaba aquella lucha barriobajera entre mendigo el mendigo y Schott sin creerse que un humano joven y bien parecido no pudiera resolver la situación de un modo un poco más...Noble que peleando o mas bien revolcándose por el suelo. ¿no hubiese sido mejor tratar de hacerle comprender a aquel pobre hombre que esas monedas eran robadas y que no merecía la pena buscarse la ruina con la guardia, los arlequines o los dueños de dicho dinero?. Realmente martillazos debía de necesitar mucho las pocas monedas que había perdido con la sucia artimaña del Ruiseñor para caer tan bajo. Más sorprendente aún fue el modo de Barbacero para detener la trifulca, aquel golpe que dejó inconsciente al mendigo causó que la peliblanca soltara un largo suspiro de circunstancias.

-Este hombre ha recogido las monedas del suelo con diligencia, por eso el rastro acababa de forma tan repentina. Seguramente pueda decirnos hasta donde llegaba el rastro, quizá incluso pueda contarnos algo útil...Si podéis contener vuestra violencia unos instantes. Es un pobre mendigo, comido por la suciedad y las pulgas y vosotros guerreros fuertes y sanos...Debería daros vergüenza. Y al próximo que mencione froti-froti...Le enseñaré por qué los humanos evitan Sandorai de primera mano.- Sentenció la peliblanca tratando de disimular el rubor que la vergüenza había llevado hasta sus mejillas al decir esas palabras aunque solo fuera para evitar que nadie más volviera a mencionarlas.

La elfa se acercó hasta aquel mendigo dispuesta a sanar cualquier herida que tuviera y a hacerle recobrar el sentido cuando la tapa de una alcantarilla cercana se abrió poniéndola en guardia como no podía ser de otra forma. ¿Acaso alguna vez había salido algo bueno de una alcantarilla?. Cual fue su sorpresa al ver que se trataba de Alanna que por algún motivo había tomado la ruta de los olores de bajaciudad para llegar hasta ellos. Claro que la gata no estaba para bromas y de nuevo tenía órdenes para todos, concrétamente la de seguirla por tan "pintoresco" sistema de túneles, aunque sin dar explicación alguna al respecto. Aún así Níniel confiaba en ella.

-Id bajando, no puedo dejar a este hombre aquí tirado. Serán solo unos segundos.- Comentó bajando la voz mientras sacaba de su bolsa una pequeña caja de madera y de ella un pequeño vial con unos pequeños cristales de una sal fuertemente olorosa mezclada con un perfume. La peliblanca abrió el vial, dejó caer en su interior un par de gotas de agua de lluvia y pasó el pequeño frasquito bajo la nariz del mendigo. En reacción con el agua del vial comenzó a emanar un gas con un potente y persistente olor que hizo reaccionar casi de inmediato al humano. Tras el golpe y sin su sucio palo estaba bastante asustado aunque enseguida trato de volver a juntar en sus manos todas las monedas ignorando a la elfa. -Mis monedas, mis monedas...Mis bonitas monedas.- Siguió farfullando mientras la elfa elfa descendía con cuidado a la fétida subciudad, tratando no salpicar al caer sobre la mezcla de agua y otras cosas que era mejor no saber en el suelo de piedra del alcantarillado.

-Por todos los dioses, comparado con esto las catacumbas parecían hasta acogedoras.-Comentó arrugando la nariz en quedos susurros. Vió un destello de luz a lejos al final del túnel y no necesitó más explicación. Supo que de alguna manera la gata se las había apañado para seguir a los malhechores y asesinos que perseguían hasta allí mientras los demás se las veían con el "terrible mendigo".

Siguiendo aquellos túneles tras los pasos de aquella luz, poco a poco recortaron distancias con los fugitivos llegando incluso a llegar hasta ellos fragmentos de sus conversaciones, el eco deformaba la mayor parte de las palabras hasta hacerlas inentendibles pero dejaban claro que allí abajo se sentían ya a salvo. Pasados unos minutos, la luz dejó de moverse unos instantes y finalmente desapareció por completo de repente. Níniel, que había creado una pequeña luz que iluminaba lo justo saber dónde ponían los pies pronto entendió por qué la luz se había detenido y desaparecido sin más. Habían encontrado una pequeña escalera que parecía comunicar con alguna casa o estructura pues en vez de una tapa de alcantarilla había una trampilla de madera. Tallado sobre la madera había un símbolo con tres letras equis superpuestas.

-He leído, sobre esto, marcas de los criminales en partes de la ciudad cuyo significado solo entienden entre ellos- Miró a la gata para confirmar su teoría ya que sin duda ella sabría del asunto, quizá incluso pudiera decir qué significaban esas tres equis. -¿Qué hacemos?-

Por encima de ellos, seguían escuchándose voces. Hablaban de celebrar algo pero una voz especialmente fuerte hizo callar a las demás. Era la voz de aquel que había hablado con Ruiseñor antes de su muerte, aquel que había exigido que le entregara el botín del robo y el laúd.

-Tenemos que encontrar a otro músico para que trabaje para nosotros. Ese medio-elfo lo hacía bien pero empezaban ya a conocerle. Además tenemos que tener cuidado para las próximas veces, me preocupa lo que dijo de que había gente que resistió el efecto. ¿Ha vuelto ya número seis?.-

-No jefe, seguramente esté despellejando a esos que nos seguían, le gusta tomarse su tiempo.-

-Bien, avisadme en cuanto llegue. Voy a hacerle una visita a la hija del ruiseñor...- Se escucharon unas cuantas risas que a la peliblanca le causaron un escalofrío de repulsión y luego se hizo el silencio solo roto por el agua de la superficie que no dejaba de colarse en el alcantarillado, haciendo subir poco a poco el nivel allí abajo. No era ninguna amenaza, tendría que llover días para que el nivel del agua supusiera un problema, pero conforme la cantidad de agua aumentaba, más alta flotaba la porquería
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Schott el Lun Dic 14 2015, 15:37

No podía hacer más que apartar la cara, el tipo de verdad intentaba morderme, lo cierto es que era una situación bastante triste, por suerte no duró demasiado, tras un fuerte golpe al mendigo creo que propinado por Nicolás este se desplomó ante mi horror encima mío.
-Aaaaaa…uuuu….- dije escurriéndome hacia un lado y quitándomelo de encima.
-Uf..gra..gracias amigo mío, me había pillado por sorpresa y…- dije pensando cómo explicar que un pobre diablo desnutrido me estaba ganando.

Me estaba sacudiendo dolorido el polvo de los ropajes cuando Niniel comento que no le hacía demasiada gracia lo que había pasado con el mendigo, me puse muy muy rojo de vergüenza. –Yo…pero yo no hice nada..fue él quien se me abalanzó yo solo…traté de…de hecho apenas he podido defen….- traté de excusarme pero apenas pude bajar la cabeza abochornado ante las palabras de la elfa, muy imponente.

Nicolás nos indicó un posible rastro en un portal cercano, iba a decir algo, pero de repente vi aparecer la cabeza de Alanna por una alcantarilla próxima a nosotros, casi me asusto y todo.
-Uff..¿Ehh?..¿pero tú no estabas?…eeee..- dije volviendo la cabeza por donde yo había venido, creía que tenía a Alanna detrás todo el rato, pero había olvidado lo ágil y silenciosa que podía ser, ni me había percatado lo mas mínimo.
Niniel nos indicó que fuésemos bajando, que ella iba a atender al mendigo, iba a decirla que la ayudaba pero tal vez no fuese el mejor momento, así que asentí, recogí mis barriletes y comencé a bajar los peldaños de la alcantarilla, al ir a meter la cabeza vi el montón de monedas que había recogido el mendigo y las que había recogido yo desparramadas por el suelo donde me había derribado, primero pensé en ir a por ellas, pero supongo que aunque yo no andaba muy solvente, ese tipo las necesitaría más.

No pude evitar maldecir cuando mis botas se hundieron en el agua del fondo de la cloaca, aunque llamar a eso agua era ser muy generoso.
-Aaaaa….ggggggg….mmmm- apreté los dientes mientras avanzaba tras Alanna por las malolientes alcantarillas, hacia lo posible por no echar la cena, pero estos túneles me lo estaban poniendo muy difícil.
-Desde luego es un gran avance contar con alcantarillas y desagües, Lunargenta es una gran ciudad- comenté por lo bajo tratando de alegrar el espeso ambiente –Mirad, donde yo me crié había que…- callé cuando oí un leve eco en las paredes proveniente de delante, Alanna estaba en lo cierto, los ladrones estaban cerca, casi se podía ver la luz que estaban usando en las esquinas, por suerte Niniel había creado una luz que nos alumbraba lo suficiente para ver por dónde andábamos, no sé qué me daba más miedo, pisar cosas duras o cosas blandas.

Al poco llegamos al fin del camino, una escalera y una trampilla por donde presumiblemente habían huido los bandidos.
-Si ves una marca rara, en un sitio así, lo mejor es no husmear- comenté lo que se sabía en la calle.
En silencio podíamos oír la conversación de los ladrones arriba, algo de buscarse otro músico y de noseque hija, yo no alcanzaba a escuchar bien desde mi posición.
-Emmmm….oíd compañeros, no es por meter prisa pero…creo no es el mejor lugar para cotillear- comente mientras algo me rozaba la espinilla -¿Cuál es el plan? ¿Entramos?¿Así sin más?- pregunté al grupo por un plan confió que más elaborado de los que se me estaban ocurriendo.
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Re: [Cerrado] Vuelta a las andadas

Mensaje  Nicolás Barbacero el Miér Dic 16 2015, 17:17

A pesar de que él creía haber solucionado el problema con el vagabundo satisfactoriamente la elfa no opinaba lo mismo, vista la cara de desaprobación y el sermón que le soltó después mientras atendía al hombre, que yacía inconsciente en el adoquinado de la calle.
Nicolás se encontraba a punto de entrar por la puerta cuando pudo ver a Alanna emerger de las alcantarillas.
Pardiez, si es una pantera me come, dijo sorprendido el mercenario.
Al parecer la mujer había sido capaz de encontrar algún tipo de rastro nuevo de los ladrones, y este conducía a los desechos de la ciudad.

El grupo descendió a las oscuras alcantarillas de Lunargenta, de potentes olores cuasi cáusticos.
La elfa tuvo la gentileza de iluminarles el camino mediante sus triquiñuelas mágicas de elfa, ya que portar una antorcha allí sería un suicidio.
Schott amenizaba como podía la sombría caminata a la luz de las heces.
Desde luego es un gran avance contar con alcantarillas y desagües, Lunargenta es una gran ciudad...

Pero lo que fuese que iba a decir se vio silenciado por el descubrimiento de una trampilla de madera, con marcas en forma de cruz sobre la madera.
Si ves una marca rara, en un sitio así, lo mejor es no husmear, señaló el joven.
He leído sobre esto, marcas de los criminales en partes de la ciudad cuyo significado solo entienden entre ellos , contestó la elfa.
Bueno, al menos ya no parecía tan enfadada por el capón al indigente.

El grupo oía voces procedentes de arriba, probablemente de los ladrones.
Tenemos que encontrar a otro músico para que trabaje para nosotros. Ese medio-elfo lo hacía bien pero empezaban ya a conocerle.
Sí, debían de ser ellos definitivamente.
La conversación proseguía.
Voy a hacerle una visita a la hija del Ruiseñor...
Tras esto no oyeron más voces, volviendo a quedarse a solas con el fluir de la mierda que se deslizaba por los canales de las cloacas.

Emmmm… oíd, compañeros, no es por meter prisa pero… creo no es el mejor lugar para cotillear, dijo Schott.
¿Cuál es el plan? ¿Entramos así sin más?
Tengo una idea, contestó Nicolás en voz baja.
Yo golpearé la trampilla para llamar su atención junto contigo, Schott. mIentras, las señoritas Alanna y Niniel pueden intentar localizar el edificio por fuera e infiltrarse en él, en busca de la hija del Ruiseñor.
Quizás no era el plan más brillante, pero desde luego mejor que nada.
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