Remembranzas hostiles [Interpretativo] [Ocupado]

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Remembranzas hostiles [Interpretativo] [Ocupado]

Mensaje  Lenore Bulgákov el Miér 25 Nov - 0:40


—En este mundo no existen las coincidencias,
sólo lo inevitable. —
«J.P»


La vida no se la había puesto fácil a la persistente y luchadora licántropa, pero es que tampoco en la taberna, parecía tener más suerte. Aún no sin apenas quererlo había terminado en aquel lugar de mala muerte sirviendo a los borrachos, delincuentes, asesinos y guerreros que acostumbraban a pernoctar en aquel lugar, del cual atrás mismo se encontraba el mismo edificio pero en posada. Allí era donde terminaban todos al final de la noche durmiendo, o donde la misma Lenore debía de arrastrarlos con ayuda de los demás trabajadores al cerrar la taberna. Y no le disgustaba hacerlo, ya que como más clientes hubiera en la posada, sus honorarios subirían, ella ganaría más y no era un secreto que cualquiera de los que allí trabajase necesitase urgentemente algo más de dinero. Lo que le disgustaba era tener que limpiar lo que aquellos ensuciaban, sin contar la asquerosidad que representaba si quiera acercarse a según cuales clientes, los que seguramente habrían olvidado el significado de darse un baño y por ende, lo que querría decir ir limpio o sentirse como tal. Sí, no había tenido suerte con aquel trabajo, pero ¿Qué se podía esperar, de una taberna de la cual ya ni el rotulo con el nombre era visible por el cumulo de polvo acumulado, entre otras cosas más? Por lo menos tenía trabajo y eso ya era mucho para algunos, y al menos para Lenore, eso ya era suficiente. O al menos por ahora, debía de serlo.

Y de nuevo como hacía desde hace una semana, esa noche acudió a trabajar a la taberna puntualmente, sin retrasarse ni un minuto, llegando lo justo y necesario para llegar a tiempo de tener unos segundos de calma antes de empezar al cuidado de la barra y del estado de los clientes habituales; los que al final resultaban ser normalmente, los más ebrios. Vestida con un vestido oscuro que dejaba a entrever más de lo que a ella le habría gustado, comenzó veloz a hacer su recorrido por las mesas, acordándose de todo cuanto los clientes querían como así, de las mesas en las que se encontraban. Pasó por la mesa del señor Ruthven, un brujo anciano que siempre que podía la entretenía entre copa y copa con alguna de sus mágicas historias, luego saludó a los hermanos Shaxs, quienes siempre ocupaban la misma mesa y pedían lo mismo. Y por último después de limpiar una de las mesas recientemente desocupada dejó paso libre a los nuevos clientes, los que parecían un grupo de hombres bestia si su olfato de loba no le engañaba.

Len, ¿Podrías ocupar mi puesto un segundo y ocuparte de la primera planta por mí?—Le rogó una de sus compañeras al cruzarse con ella en la barra principal—. Necesito salir un momento y no puedo desatenderlos.

Lenore suspiró y a regañadientes asintió tragándose el gruñido que en otras circunstancias habría dejado salir. No había nada más en aquel trabajo que le molestase más que tener que ocuparse de los clientes de la primera planta. Allí únicamente solían reunirse los jóvenes o no tan jóvenes de más renombre de Lunargenta, aquellos que no debían de preocuparse por el dinero, solo debían de preocuparse en como derrocharlos y aquel era el lugar ideal para sus andanzas. También lo era para los viajeros que buscasen un rincón solitario pero lleno de ambiente del cual disfrutar y hasta inclusive, poder disfrutar de lo que algunos consideraban la mejor vista de Lunargenta. Puesto que Lenore no había pasado desapercibida a ojos masculinos y casualidad o no, desde su llegada habían acudido más hombres a regentar el lugar que unos meses antes solía estar medio desocupado.

Finalmente, terminando de servir a uno de sus últimos clientes, dejó las copas vacías para que se encargase de ellas su otro compañero y subió las escaleras que separaban la planta principal de la primera con total seguridad. El primer piso se encontraba completamente alejado de las miradas de los demás clientes y contaba con un diseño que permitía una siniestra y oscura intimidad, lo que únicamente provocaba en la loba unos deseos irrefrenables de no subir jamás por esas escaleras. Al llegar se encaminó directamente hacía la mesa más alejada del resto, la que habían reservado para esa misma noche y con una suave sonrisa en la comisura de sus labios al oír desde allí el desorden que empezaban a protagonizar algunos de los clientes más ebrios, se dispuso a preparar la mesa y a asegurarse que todo estuviera bien para la llegada de quien fuera que hubiese podido pagar el precio desorbitado de la misma. Fuera quien fuera su ocupante, debía de buscar intimidad y quizás algo más de lo que a simple vista parecía. Quizás llevase compañía, o quizás viniese a buscarla. Fuera como fuera daba igual, completamente igual para la loba que únicamente hacía su trabajo. Había oído y visto tantas cosas en apenas estos pocos días allí trabajando, que se creía ya curada de todo espanto, más aún cuando se trataba de las mesas de aquella planta.

El primer día de entrar a ese trabajo ya había sido testigo de cómo un hombre mayor le era infiel a su esposa llevándose con él a dos jovencitas, no obstante lo peor de aquel lugar de mala muerte se decía que eran los vampiros que a él solían acudir algunas noches. Aún nunca se había encontrado con ningún grupo de vampiros, pero no era tampoco secreto que alguna de sus compañeras si los había visto e incluso se les habían ofrecido a cambio de unos míseros aéreos. Solo eran rumores y susurros que había oído, pero solo el mero pensamiento de que en esa taberna pudieran haber dichas acciones le ponía los pelos de punta y los deseos de ser ella quien mordiese los cuellos de aquellos malditos para hacerles probar de su propia medicina, se intensificaba. Sin embargo, como era de esperar no podía maltratar a sus clientes dentro de la taberna. Podía haber pocas reglas en aquel trabajo, pero una de las primordiales era no atacar nunca a sus clientes, fueran quienes fueran. Y debía de respetar eso o la echarían y su plan de conseguir aéreos para poder pagar a un brujo que le dijera donde se encontraban los asesinos de su familia, desaparecería. Y con ello, jamás podría vengarse.

La loba suspiró y terminando de limpiar la mesa que en breves ocuparía el nuevo cliente, de la nada un potente perfume embriagó sus sentidos alertándola, tensándola abruptamente. Enseguida reconoció el particular aroma. Un vampiro había entrado en su “territorio” si así podía llamarle a aquel nauseabundo lugar en el que se escondía cuando no descansaba en su cabaña a las afueras de la ciudad y para su sorpresa o más bien; para su desgracia, el aroma se le hacía ligeramente conocido. Dejó de hacer lo que hacía; ya había terminado y se centró en sus sensaciones, en lo que sentía… y recordando el lugar donde había olido ese efluvio, se estremeció en una mezcla de miedo y de rabia. Maldición, pensó apretando con fuerza los dientes al creer reconocer aquel perfume en sus recuerdos. No le podía estar pasando eso a ella, no en aquel lugar, más sus instintos no parecían equivocados; era él. Después de tanto tiempo, volvían a encontrarse.
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Re: Remembranzas hostiles [Interpretativo] [Ocupado]

Mensaje  Christopher Delacroix el Lun 30 Nov - 12:46

Christopher llevaba tiempo vagando por la callejuelas de Lunargenta, sus “informadores” le habían dado el soplo de sobre una chica con características muy similares a la mujer que el andaba buscando, pero como en todas las veces anteriores solo resultaba ser una falsa alarma y una presa más.

Con un poco de nostalgia Chris recorría las calles que lo vieron crecer, pasó por la que alguna vez fue su casa, ahora derruida por el paso del tiempo, las enredaderas se abrían paso por entre las grietas y las agrandaban aun mas, recordaba el tiempo en que fue humano, muchos años atrás, sus padres aun vivían y el no sentía el hambre que constantemente le corroía, hambre que comenzaba a hacer acto de presencia, recordar su pasado le había echo acordarse de tantas víctimas que habían pasado por sus colmillos.

La noche ya había caído unas horas atrás, dirigió sus pasos hacia una taberna a menudo frecuentaba cuando era más joven. La noche anterior había reservado el rincón más lujoso e íntimo que había en el lugar, aunque la taberna seguía plagada de escorias humanas también habían contratado más jóvenes camareras, jovencitas ingenuas que de seguro caerían bajo sus encantos.

Luego de caminar un rato metiéndose entre callejones y calles secundarias Chris había conseguido encontrar el lugar, no era el mejor lugar para pernoctar, ni tampoco el mejor para beber, pero eso no era lo que Chris buscaba, o por lo menos no en ese sentido. Haciendo una mueca por el olor que imperaba dentro Chris se internó en la semi-penumbra de la posada, mientras caminaba entre las mesas miraba con desprecio a los ahí presentes y pensaba “cielos, cuanta escoria junta, ebrios y adictos… no saben cuánto los desprecio, no me alimentaria de ninguno de ustedes aunque mi vida dependiera de eso… bueno, mientras no armen un escándalo todo estará bien”, con altanería subió por la escalera que lo transportaba a lo que parecía otro lugar, el segundo piso al igual que la planta principal estaba sumido en una luz tenue que daba un ambiente tranquilo, pero esta vez el todo estaba limpio, si alguien de ahí quisiera comer en el piso podría haberlo echo.

El aire estaba saturado con el aroma de toda clase de perfumes caros que se mezclaban con el olor de la comida y el alcohol, ese, justamente ese era el ambiente que buscaba Chris, algo tranquilo y con la clase que él acostumbraba, su capa color de rubí y su elegante ropaje encajaban perfectamente ahí, se sentía cómodo y la cacería comenzaría en cuanto viera a alguna joven que le llamara la atención.

Llegó a su lugar, se sentó y pudo observar que todo estaba perfectamente limpio y ordenado, la mesa había sido arreglada con ostentosidad, el vampiro miraba de aquí a allá buscando a alguna moza a la cual engatusar, en una rápida repasada al público presente Chris logró distinguir una figura femenina bastante “apetecible”, pero lo que le llamó profundamente la atención fueron los dos ojos azules que poseía esa mujer, unos ojos que él conocía, o que más bien recordaba.

        Flashback recordando el pasado

El olor de la sangre invade el ambiente, pero no es sangre humana, esa huele distinto… Puede ser… si, es sangre de licántropo… que extraño, ¿qué habrá pasado? Ah, maldita curiosidad, me impulsas a meterme donde no debo, pero lo haré, buscaré la fuente de aquel delicioso olor. Umh, se hace más intenso, debo estar cerca.

Chris recuerda cuando encontró a la pequeña:

Vaya, vaya, vaya ¿Qué tenemos aquí? Una pequeña cachorra, umh… la otra pequeña está muerta, al parecer fue atacada por uno de mi estirpe, puedo ver las marcas en el cuello. – mirando a cachorra – ¿Que haré contigo? Tal vez sería bueno acabar con tu sufrimiento ¿no, pequeña?. En el instante en que el vampiro pensaba esas cosas la pequeña dio unos pasos al frente y le plantó cara mientras emitía un pequeño rugido, su mirada reflejaba la valentía y la fuerza de voluntad de alguien que quería vivir no, tu no estas sufriendo, tú quieres vivir… pues bien, así sea, no te haré nada… será interesante volverte a ver en un futuro pequeño ser… si sobrevives. Dándose la vuelta dejó a la pequeña cachorra a su suerte, sin saber que muchos años después se verían.

De regreso a la realidad

Ah pequeña, veo que has crecido, estas echa una mujer muy bella… Chris murmuraba para si, le parecía muy gracioso el hecho de que fuera ella quien llamara su atención, de seguro sería una presa digna, pero por ahora se haría el desentendido y probaría su carácter. Haciendo un gesto con la mano le indicó que se acercara, y una vez estuvo lo suficientemente cerca le dijo:

Hola, por favor, serias tan amable de decirme que tienen para ofrecer en este… mirando a los lados con obvio desdén* “lugar”. Ah, y antes de que te vayas, ¿puede ser para hoy? Mirándola fijamente a los ojos agregó muchacha, te conozco de alguna parte, te me haces cara conocida… umh… no, olvídalo, debe ser un error mío. Ve, sigue con tus cosas y haz lo que te pedí, se buena. Chris observaba en los ojos de la chica de manera impasible, ahora estaba seguro de que era ella, pudo reconocer el brillo de la fuerza que vio aquella vez en el pasado.
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Re: Remembranzas hostiles [Interpretativo] [Ocupado]

Mensaje  Lenore Bulgákov el Lun 30 Nov - 15:10


— La raza humana necesita un desafío intelectual.
Un coraje, una palabra y una acción;
Un fuego interior.—
«William Hawking»




El aire ya podría estar saturado de perfumes caros, el aroma de las velas y de los licores afrutados que servían, que nada impediría que su olfato rastrease aquel aroma tan conocido, y a la vez, aborrecible. No, por su mente aún no se creía la tan poca suerte que pudiese tener. Jamás habría pensado en encontrárselo de nuevo, nunca antes había siquiera imaginado en que años más tarde se encontraría con aquel vampiro que le perdonó la vida. Y aunque aquella forma de salvarle la vida no había sido otra más que pasar de largo de la pequeña licántropa, en cierto sentido, él la había salvado de terminar como Anne. Estaba segura que de haber querido salvarla, habría podido aquel engendro maldito habérsela llevado con él, o por lo menos darle unas primeras premisas de cómo sobrevivir de tan pequeña y tan vulnerable en los bosques peligrosos de los alrededores. Más nada había sido así, sencillamente el vampiro le había otorgado seguir con su vida y como si solo hubiese sido un insecto en su camino que admirar por unos segundos, se alejó dejándola a su suerte.

Lenore crispó los puños y respiró hondo en un intento de calmarse. Sentía su loba preparada para transformarse y pelear o huir, pero ahora no era el momento, ni la hora; aún menos el lugar adecuado. Respiró hondo un par de veces y adueñándose de aquella mascara inexpresiva pero fuerte e indomable, que había utilizado de protección para aquellos años duros en la soledad de los bosques, se encaminó hacia uno de los clientes que la habían llamado y prosiguió a anotar sus pedidos, sin dejar en ningún momento de vigilar la presencia vampírica, que bajo su desagrado este solo hacía que acercarse a ella. De reojo mientras sonreía a la pareja de humanos que le preguntaban por las nuevas adquisiciones de la taberna, observó como la figura masculina subía las escaleras al segundo piso. A causa de la penumbra no pudo verle el rostro, pero el perfume no podía engañar a sus sentidos. Era él, maldita sea si lo era… que incluso podía imaginar de nuevo aquellos ojos midiéndola, mientras pensaba en si debía de destruirla o dejarla con vida. Como si él fuese su juez y a la misma vez; su verdugo.

Contuvo el gruñido en el interior de su garganta al verlo tomar posesión de la mesa que recién había limpiado y preparado para el cliente “especial” que aquella noche ella se encargaría de atender y en cuanto sus ojos por unos segundos se miraron, se sintió de nuevo débil, como si volviese a ser la pequeña que peleaba contra una amenaza mayor, mucho más mayor que ella. Enseguida apartó la mirada y fingiendo indiferencia, no dejó que nada en ella revelase su estado. Su figura grácil no tembló, ni se erizó como haría de estar en el pelaje de loba, y la sonrisa suave de sus labios no se deshacía mientras hablaba con los clientes. Todo cuanto parecía en ella era que estaba completamente por sus deberes, no obstante, la verdad era que todo giraba alrededor de aquel olor que tan pronto la liberaba, pronto la encadenaba.

No os preocupéis, ahora mismo mando a que os lo arreglen y a esta ronda, invita la casa. —les dijo con una sonrisa de oreja a oreja a la pareja que les habían servido unas bebidas incorrectas y valiéndose del dicho de la taberna, más valía tener a todos contentos, que descontentos y que jamás, nunca jamás regresasen. Así que era mejor enmendar el error rápidamente y asegurarse, de que no volviese a suceder.

Yéndose de aquella mesa, regresó por curiosidad su mirada al vampiro e inmediatamente al ver su gesto de llamarla, se arrepintió. ¿La habría podido reconocer? Se preguntó mientras acudía a su llamada no sin unas pocas reservas. Él era un vampiro y ella a pesar de ser una loba, era bastante inteligente para saber que tratos oscuros podían hacer esa clase de seres en lugares como aquel, más aún cuando podían tener intimidad y la penumbra del anonimato a su favor. Obligando sus pies a acudir ante él como si fuese un mero cliente más, paseó su figura entre las velas del pasillo. Sus ojos eléctricos se clavaron en los masculinos con fuerza, aunque intentó suavizar su mirada para cuando llego frente a él y finalmente, se vieron las caras. De nuevo; ahí estaban.

A este “lugar” ha acudido usted y pagando una suma cantidad por esta mesa, señor, así que no creo deba hablar despectivamente cuando usted mismo ha acudido por su propia voluntad. — Le contestó sonriendo de lado ante sus provocaciones. —Y ha pagado por dichos servicios.

No sabía si la habría reconocido, y quizás tampoco quería saberlo, pero lo que estaba claro es que ambos se habían reconocido como vampiro y licántropa, y nada de lo que pudieran decir iba a aliviar la tensión que entre ambas razas se solía disparar. Y ella iba a disimularlo, hasta cierto punto, no más. Le estaba resultando hasta gracioso, ¿Cómo podía el destino burlarse de una persona de aquel modo? Ahí le tenía, frente a ella y ella debía disimular ser una joven de bien que solo vivía para servir, cuando en realidad lo único que deseaba era retraer sus colmillos caninos y tirarle su copa encima si seguía mirándola de aquel modo. Era exasperante y el tono de su voz, le erizaba los nervios. Se encontraba ante lo que parecía un vampiro mimado… ni más, ni menos. Suavizó un poco más su sonrisa tras la apreciación hacia su persona y más relajada señaló uno de las hojas que se encontraban en la mesa con todo el repertorio de bebidas que servían actualmente.

Segundo; Aquí poseemos todo tipo de vino, y cervezas. Seguramente tengamos todos los de Aerandir. Pida y se os concederá, no hemos encontrado aún licor que no esté en nuestras bodegas. —dijo leyendo lo que hacía pocos días le habían obligado a memorizar que debía de decirles a los clientes de más alto standing. —Y tercero, antes de que se me olvide… — añadió apoyándose en la mesa con su cuerpo, acercándose más a él, hasta rozar con su aliento su oído — ¿Sabéis cuantas veces me han dicho lo mismo? ¿Cuántas veces han soñado con conocerme?—Exhalo su aliento sobre la piel sensible del cuello masculino y río suavemente— A muchos de los aquí presente les gustaría que así fuera y creedme, cuando os confieso que no me los imagino diciéndome que fuera buena con ellos. Si no todo lo contrario. —Sonrío maliciosa y tras un gruñido terminó apartándose del vampiro, volviendo a su pose de simple camarera, aunque sus ojos brillaban con más fuerza de lo inusual. Sus eléctricos ojos dieron caza a los masculinos y sonrío. Si las miradas matasen, él estaría más que prendido y mordido por su loba en ese mísero instante. Despedazado, incluso.

¿Entonces, que le sirvo mi ilustre señor?

Si, a Lenore le gustaba jugar, pero sobretodo; ganar.
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Re: Remembranzas hostiles [Interpretativo] [Ocupado]

Mensaje  Sarez el Jue 4 Feb - 16:10

Cerrado por abandono
Este tema lleva demasiado tiempo sin respuesta y ninguno de ambos usuarios presentes en este tema ha dado una explicación, por lo que se intervendrá con la resta de puntos por abandono tal y como pone en las normas.
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