Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

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Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Eoghan Lothannor el Vie Dic 04 2015, 15:37

Hubo un accidente. No, nada dramático, para nada. Simple y llanamente, una carreta de transporte partió el eje delantero de su rueda y todo el material acabó desperdigado por el suelo, mayormente cajas hechas a base de tablones de pino y otros árboles sencillos de tratar para esos menesteres, cerradas con clavos que probablemente contenían algún tipo de material no demasiado pesado, a juzgar por cómo cayeron.

Aquello hubiera sido un contratiempo menor, si no fuera por un pequeño detalle: La carreta estropeada, tenía otra carreta detrás. Y ésta olía a pescado que prácticamente podría tumbar a un ogro con lo fuerte que era el olor. Y allí estaban, dos mercaderes discutiendo durante más de una hora, enterita, mientras mantenían una calle completamente taponada y con cada vez más gente agolpándose en ésta buscando pasar. Los pocos que lo lograban se escurrían por encima de la carreta averiada, y el transportista gritaba a éstos, lanzando injurias de toda clase y maldiciones, tanto a ellos como a su... ¿Rival? En la disputa por el tránsito de la calle.

Los mercaderes eran inconfundibles. Mientras uno era bajito y enjuto, y prácticamente podría levantársele con una mano si se tenía un mínimo de fuerza, amén de estar pelado como una bola de madera maciza; el otro era más bien una mole de músculo y grasa. Medía tranquilamente su metro noventa y cinco, y sus brazos podían ser comparados fácilmente con sus piernas. Una larga trenza canosa caía sobre su espalda, y a su vez, una enorme panza obvio signo de su amor por la cerveza a tempranas horas del día, y probablemente de constante uso, se encontraba adornando su tripa. Ambos gritaban a viva voz:

-¡Pero por todos los diablos! ¡Tengo que llevar este pescado antes de que se pierda! ¡Haz el favor de quitar ese trasto de en medio! -El hombretón berreaba con voz profunda, rasposa y muy ruidoso, particularmente ruidoso, tanto que se dejaba oír por encima de la queja generalizada de la gente por tener el tránsito cortado por aquel camino. Típico de un pescadero.

-¡Los cojones! ¡Mira mi mercancía! ¡Mis telas, mis pobres telas! ¡Y pieles! ¿¡Te haces idea de lo que cuesta el cuero de ciervo?! ¡No, claro que no, los pescaderos solo entendéis de ratas de mar y serpientes con aletas! -El hombrecillo, por la contra, tenía una voz chillona que se perdía entre la muchedumbre, pero era fácilmente reconocible y audible.

Eoghan suspiró. Sacaba tranquilamente una cabeza por encima de la mayoría de la gente, y veía el panorama. Se veía tentado a interceder y que dejasen su estúpido orgullo a un lado por un maldito instante, ¿pero iba a entrometerse de esa manera? Además, la solución era sencilla, o eso creía él: Recoger las cajas desperdigadas antes de que nadie robase al mercader enano, que de ser robado, seguro que no podría defenderse por su cuerpo enfermizo, y luego dejar pasar al pescadero.

Pero no, tenían que seguir peleándose entre sí como el perro y el gato. Y para arreglar el asunto, el olor del pescado empezaba a agriarse al estar fuera de salazón y en un ambiente demasiado cálido como para conservarse en condiciones. Arrugó la nariz con desagrado y empezó a hacerse paso entre la gente, pidiendo perdón si empujaba a alguien sin querer... O no. Si los dejaba a su libre albedrío, iban a pasarse ahí toda la mañana a viva voz, y él no podía perder el tiempo de esa manera.

Cierto era, por otra parte, que podía dar un rodeo y pasar por algunas callejas contiguas... Pero era un camino muy largo, él estaba vago, y se aburría. Así que tocaba solucionar aquello de un modo u otro.


Última edición por Eoghan Lothannor el Lun Dic 07 2015, 15:23, editado 1 vez
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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Alanna Delteria el Vie Dic 04 2015, 17:54

Recorría la ciudad de buena mañana, no entendía muy bien lo que había sucedido algunos días antes, parecía que las cosas se derrumbaban a su alrededor, pero, al menos, esa noche, había estado tan sumamente cansada que, por primera vez en largos meses había dormido. Estaba claro que algo no andaba bien, que ella no estaba bien y que cada vez iba a peor, no solo su ánimo, que se resentía con cada suceso, si no también su salud.

Esa mañana se había acercado a la guardia, cuando Genevive la había visto entrar por la puerta, como alma en pena, la había arrastrado hasta la consulta del sanador. Le habían hecho una revisión, sus reflejos seguían bien, sus músculos funcionaban a la perfección, pero aun así, el insomnio, la delgadez cada día más pronunciada, la habían obligado a tomarse unos días de descanso, alegando que, en su estado, no estaba en condiciones de actuar como guardia, por muy buena que fuera en su trabajo, por mucho apodo o fama que se hubiera ganado, no podía poner en peligro su vida, ni la de los ciudadanos.

SI le hubieran dado otras razones, habría protestado, pero poner en peligro a los demás... no, eso no podía hacerlo. En su diagnostico, le habían dicho que tenía anemia, no muy severa, pero que debía arreglarse pronto o podría ser peligrosa. Lo habían acusado al insomnio y a no comer, ella lo entendía, y, en realidad, tenía la despensa repleta, pero el hambre nunca llegaba, se pasaba las horas dando vueltas, leyendo, intentando escribir, pero por mucho que hiciera, nunca tenía hambre, solo comía por obligación, parando a los pocos bocados, la comida había dejado de saberle bien.

Mientras andaba entre suspiros, sosteniendo el cuello de la chaqueta para que no le diese en la garganta, escuchó un estruendo. Con prisas, se acercó a ver que sucedía, la gente se congregaba entorno a unos gritos, parecía una discusión. Intentó mirar que era lo que pasaba, pero no destacaba por su altura precisamente, por ello, desde el final de las filas, empezó a dar saltos, siendo capaz de ver un par de cabezas enfadadas en el centro de un circulo. Daba la impresión de haber algo desparramado por el suelo, y un profundo olor a pescado comenzaba a inundar la plaza.

Alanna arrugó la nariz, incomoda, eso no ayudaba a que tuviera más hambre, precisamente, estaba relegada de sus obligaciones como guardia, pero era una discusión sencilla, no debería tener problemas para deteneral, ¿cierto? Aprovechando su tamaño enjuto y su figura esbelta, se adentró entre el gentío. Cuando por fin creía que llegaría al centro de la plaza, se tropezó con un pie, y quedó encajada entre la gente, que, curiosa, cada vez empujaba más y más, en otro momento, posiblemente hubiera dado un salto y los habría saltado a todos sin mayor problema, sin embargo, se sentía más cansada incluso que cuando no dormía, por ello acabó por no poder moverse a penas, mientras los empujones comenzaban a cortarle la respiración. Se estaba agobiando.

- Oigan, no empujen. Aux- se quejó cuando alguien le dio un pisotón. Ya vería como podía salir de allí, se había metido en un lío por intentar acabar con otro, "El pan nuestro de cada día, vamos" pensó cansada, luchando por sacar la cabeza, ¿por qué demonios sería bajita, para las piruetas le iría mejor ser alta, es que su cuerpo no entendía eso?


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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Eoghan Lothannor el Vie Dic 04 2015, 18:20

Iba apartando a la gente, aunque llegó un incómodo momento en el que estaba él más aprisionado que los otros viandantes. La discusión incrementaba de tono, pero no parecía que fuesen a llegar a las manos... Bueno, a medias. El pescadero amenazaba con tirarle un rodaballo al sastre.

—Jé, al menos no es un pez espada. -Pensó en alto con una risa entre dientes perfectamente audible, mientras seguía avanzando. Notó que su mano chocaba suavemente con alguien por la inercia provocada ante su movimiento en la muchedumbre, aunque muchos de ellos le daban un empujón y lo obligaban a modificar el rumbo. Era grande, pero no imparable, al fin y al cabo. La persona con la que la mano chocó era mucho más baja que él, y se dirigió a disculparse a la moza, pero se calló por un instante. 

La pobre parecía más agobiada que un piojo en el baño de un Jarl.

—Disculpa por el golpe. -Dijo, visiblemente incómodo entre la gente agolpándose cada vez más estrechamente entre ellos. —Señora, si no cabe un puerro por ahí no sé cómo va a caber usted, ¡haga el favor de no empujar!

Suspiró, mientras la señora a la que se dirigía intentaba colarse como podía por un resquicio, en vano. Lo único que conseguía es que la gente empujase si acaso más. Eoghan gruñó audiblemente, y visiblemente agobiado. Sufrió un empujón que lo hizo dar un traspié hacia la derecha y prácticamente caerse encima de la pobre Alanna.

Por suerte tuvo los buenos reflejos de agarrarse al hombro de otro tipo.

—Odín bendito, esto es el cuento de nunca acabar. ¿Te echo una mano a salir de aquí? -La pregunta, obviamente iba dirigida a la muchacha, que parecía que estaba a punto de ser aplastada por el gentío, con lo bajita que era, y lo delgada que estaba, le extrañaba que hubiese durado tantísimo entre la muchedumbre.

Antes de hacer nada, el joven guerrero esperaría a la respuesta de Alanna, pero se veía claramente que tenía intenciones de abrirse paso con su cuerpo entre la gente para ir hasta el frente y al menos librarse de esa sensación de agobio. Fue entonces cuando se escuchó cómo el sastre gritaba con indignación.

—¡Pero bueno! ¡Me has tirado el rodaballo! ¡Sinvergüenza! -Eoghan abrió mucho los ojos con aquella situación digna de una historieta de escaldo ante sus ojos, pero aun con todo seguía en medio de la muchedumbre, así que la sorpresa... Bueno, no es que hubiese durado mucho.

—¡Y más que voy a tirar, y me los vas a pagar tú, bola de billar!
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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Alanna Delteria el Vie Dic 04 2015, 20:49

Notó un golpe en el brazo, por el amor de dios, esa marabunta de gente era una locura, ¿tanto podía armarse por una sencilla pelea entre dos mercaderes? Le gente, en lugar de quedarse mirando como idiotas, podría intentar hacer algo por ayudar, empujar y soltar "ooooooooh" o "hala lo que le ha dicho" a coro, no era útil para nada, más bien al contrario, solo servía para que los dos hombres se enzarzasen más en su disputa, tonta donde las haya.

- No pasa nada.- comentó la chica intentando sonreír, pero viéndose empujada, nuevamente.

El chico que se había disculpado, el único que daba la impresión de tener un mínimo de educación en esa muchedumbre, era, como poco, enorme, debía sacarle, al menos, tres cabezas, y respondió con ingenio a la mujer que los había empujado a ambos segundos antes. Sacando una risa escondida de la joven guarda. Sin embargo los empujones seguían, y uno nuevo, bastante fuerte, hizo que el chico cayera prácticamente sobre ella, que llegó a encogerse para evitar el golpe, que no llegó, por suerte el chico había encontrado un modo de detener la caída.

No sabía como lo había logrado, posiblemente por su altura, que, definitivamente, en esa situación era, cuanto menos, útil, si hubiera sido ella la que hubiese dado el traspié, más que probablemente habría terminado en el suelo, aplastada por alguno de esos cotillas, probablemente la señora obesa, que querían observar la pelea entre comerciantes. Pasados unos segundos alzó la vista para ver al chico que de poco no la aplasta sin querer, y escuchó su propuesta, al parecer estaba más que claro que, con todas las personas que había, lo flojucha que se encontraba y su aspecto frágil, aunque no lo fuera normalmente, necesitaría ayuda para salir.

- Me harías un gran favor.-
sonrió al chico, respondiendo a su propuesta, intentando ganar algo de espacio a codazos, sin lograrlo, ganándose un nuevo empujón- aix- protestó cuando su pelo se enganchó con el aniño de alguien, tiró con suavidad y desenredó su pelo de forma suave- y yo que solo quería parar a los comerciantes...- Pensó en voz alta.

Justo en ese instante una queja se escuchó con claridad, habían empezado a tirarse peces, la guarda ya no sabía si reír o que hacer, era la situación más absurda en la que había intervenido nunca, y había tratado con un tipo que quiso disculparse ante una prostituta por matar a su padre mientras un cliente "satisfecho" intermediaba. Situaciones absurdas tenía de sobra, pero esa se llevaba la palma.

- Parece que va a empezar una batalla de lenguados, porque a los besugos ya los tenemos.- dijo sin pensar, soltando una ligera risa por su propio chiste malo.- Soy Alanna- decidió presentarse, entre empujones.- encantada de conocerte, aunque sea en esta situación.- dijo notando como un tipo grueso la tiraba hacia un lado, intentando abrirse paso.- ¿sigue en pie eso de ayudarme a salir de aquí? -Preguntó intentando no caer al suelo con tanto vaivén.


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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Eoghan Lothannor el Vie Dic 04 2015, 21:33

Eoghan miró a la muchacha y alzó suavemente una ceja ante la mención de pararles. Su boca esbozó una suave media sonrisa y miró hacia los comerciantes, que prácticamente estaban llegando a las armas con su propias herramientas de oficio. Es decir, pescados y carretes de hilo.

-Bien, pues ya somos dos que queremos pararles, así no ayudan a nadie, ni van a arreglar nada. -Dijo el muchacho mientras actuaba a modo de escudo humano por aquel lado para que la pobre no recibiese tantos empujones. Pero por el amor de los dioses, ¿es que nadie sabía estarse quieto? Demonios, la gente de ciudad estaba peor educada que la de campo, y si no que alguien le diese una moneda de cobre cada vez que lo negaban, que se haría rico en dos días.

Alargó su mano derecha en cuanto le dio su visto bueno para ayudarla,  y posó la susodicha en uno de los hombros de la joven, entre otras cosas para que nadie se le cayese encima, porque visto que a él lograron empujarlo y casi estamparse contra el suelo, a alguien de la envergadura de ella debían de aplastarla como poco. Con su hombro izquierdo empezó a abrirse paso, empujando a algún que otro curioso y a otros que iban más cargados y resultaba complicado moverles, pero la envergadura corporal de Eoghan era suficiente para, si bien no apartarlos, hacerlos moverse a otro lado y poco a poco ir poniéndose en primera fila.

Mientras avanzaban, Eoghan se rió con el chiste malo, ampliando levemente su habitual sonrisa.

-Más bien ya la están teniendo, ¿no les has oído? -Bromeó con referencia a los lenguados mientras finalmente lograba dar un codazo a un par de hombres bastante gordos, probablemente tratantes de alcohol y demasiado amantes de la cebada, hasta que finalmente logró que se pusieran ambos en primera fila.-Yo me llamo Eoghan, pero cuando se arregle esto ya me presentaré en condiciones, si no te importa.

Tampoco es que hubiera mucho más que contar, pero ahora tenía la cabeza más centrada en detener al pescadero y al sastre. El uno tenía una trucha asalmonada en la mano y estaba dispuesto a usarla a modo de maza contra su contraparte calva, que se escudaba con una de sus "preciadísimas" cajas para evitar los golpes. Había un rodaballo y dos salmones en el suelo, además. Aquello estaba siendo demasiado absurdo como para no reírse, y Eoghan era la viva prueba de ello, pues mientras hablaba, se notaba que intentaba contener, sin éxito, la risa:

-¿Pero pueden tener la fiesta en paz, señores? Que hay formas muy sencillas de solucionar esto sin tirarse pescados a la... -Y el pescadero la mejor idea que tuvo fue tirarle una trucha a la cara. Sonó un "plaf" cuando el pescado golpeó la cara del joven herrero. Lo había pillado tan de sorpresa que prácticamente ni siquiera sacó tiempo suficiente para reaccionar ni positiva ni negativamente. Se había quedado momentáneamente con cara de idiota, parpadeando para asimilar que le habían metido un truchazo en toda la jeta.

-¡Tú silencio, zagal! ¡Esto lo podemos solucionar nosotros solitos, demonios! Odio a los metomentodo. -El pescadero gruñó con su potente voz. Eoghan sacudió la cabeza y apretó los labios. No, no, tenía que haber alguna forma diplomática de resolver aquello.
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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Alanna Delteria el Vie Dic 04 2015, 23:20

Se alegraba de saber que no era la única persona con dos dedos de frente entre esa multitud, era agradable saber que, cuando la guardia actuaba, no o hacía solo por egoístas, sino también por buenos ciudadanos y gente amable, como el chico que, en ese momento, parecía dispuesto a ayudarla.

Agradeció en silencio que el chico intentara hacerle de barrera, realmente se sentía como un pez en una red, o metida en una lata, se le hacía raro no ser capaz de deshacerse sola de ese tipo de cosas. Al final tanto Niniel como el doctor tendrían razón, necesitaba dormir y comer, descansar, solo trabajar no era bueno. Aunque durante sus misiones se tomase momentos de descanso, no era suficiente, a ese ritmo acabaría cayendo enferma, bueno, más enferma, porque, por lo que le habían dicho, no debía tomarse la anemia a broma. Podría tener mareos o dificultades en las tareas más sencillas, así que debía ir con sumo cuidado.

Notó que el chico la tomaba de hombro, no se sentía muy cómoda con el contacto físico, no al menos, el de un desconocido, pero sabía que el joven lo hacía por su bien, y quedó aun más patente cuando casi usándose a si mismo de escudo, logró sacarla hasta llegar a primera fila, donde, finalmente, pudo respirar con calma. Tomó dos bocanadas de aire, y se giró a escuchar como el chico se presentaba a corre prisas.

Eoghan, como ahora sabía que se llamaba, tenía razón, no era momento ni lugar para presentaciones, pero tampoco daba la impresión de que los mercaderes se fueran a detener solo por pedírselo. observó la situación intentando permanecer tranquila, no iba a intervenir así como así, o acabaría llevándose una bofetada con olor a pez en la cara. Ella tuvo esa precaución, Eoghan.... no.

Intentó poner paz de modo tranquilo, pero lo único que recibió fue, como ella sospechaba, un salmonazo en toda la frente, la chica, intentando no ser grosera, se tapó la boca ahogando una carcajada, que acabó saliendo clara cortando momentáneamente la disputa entre los dos mercaderes. Los hombres la miraron estupefactos, hacía mucho que la chica no reía, mucho tiempo, tanto que pensaba que su risa parecería oxidada, aun sin ser el caso. Era tan fina y clara como siempre.

Los dos comerciantes miraron a la joven que de poco no se retorcía de risa en el suelo, miraron al joven de su lado, y entre ellos, uno sosteniendo un lenguado, otro una caja a modo de escudo, y, como si no hubiera sucedido nada, comenzaron a reír, tal vez de la situación, tal vez de si mismos, quien sabía, pero el caso es que reían. Dejaron a un lado sus ridículas armas para, simplemente, reír a carcajadas. Estás se extendieron a la multitud, que, finalmente, se disolvió entre risas.

La chica, comenzando a calmarse, se secó dos lágrimas que le caían por las mejillas, producto de la tronchante situación, jamás habría pensado que vería a un chico que parecía un armario con tal cara de incertidumbre tras ser golpeado por un besugo, salmón o el pez que fuera. Agotando las últimas risas, se giró al chico, disculpándose.

- Lo siento, lo siento de verdad, es que ha sido tan gracioso.- comentó tomando aire y soltándolo en una ultima risilla suave, mirando, al instante, a su alrededor.- ¿Qué ha pasado? ¿Ya no hay gente?- preguntó sin entender.


Última edición por Alanna Delteria el Sáb Dic 05 2015, 11:36, editado 1 vez




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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Eoghan Lothannor el Vie Dic 04 2015, 23:46

-No pasa nada, lo que bien está, bien acaba supongo. Y al menos mi cara ha servido como freno a la discusión. -Dijo cuando al fin se dio cuenta de lo que había sucedido apenas unos diez segundos atrás, contagiándose de la risa de la muchacha. Se echó a reír y negó con la cabeza, cuando al fin la multitud se disolvió, el joven guerrero cogió un par de cajas y las puso en la carreta averiada.

-Iba a decir, que sería buena idea despejar la calle para que el señor pescadero pudiera pasar. -Sugirió. El olor a pescado empezaba a revolverle el estómago. Le gustaba el pescado asado, a la parrilla, ensartado... Pero no con aquel olor a rancio que empezaba a despedir. Al menos que el susodicho moviese el condenado carro. El mercader calvo se quedó anodadado un momento por la iniciativa de buena fe que había mostrado el muchacho, pero tras la sorpresa inicial, se adelantó a coger las mercancías él mismo. -Y aun menos mal que no le han robado, si no creo que tendría un problema. Aunque no era muy sabio cubrirse con una caja llena de telas del ataque de una trucha asalmonada.

Era obvio que Eoghan acababa de hacer un chiste, a juzgar por la risilla entre dientes. Cuando al fin hubieron despejado el camino y el pescadero pudo pasar por la calle sin que su carromato crujiese ni atropellase ninguna desdichada caja de pieles, Eoghan se sentó con pesadez en la zapata de un escalón de las casas de la calle, apoyando los codos en las rodillas con un suave suspiro de cansancio.

-Bueno, al menos ya he hecho mi buena acción del día. -No, no iba en serio. Era un comentario lacónico para sí, pero la ironía con la que lo decía, era visible. Miró entonces a Alanna y se levantó, tan sonriente como de costumbre. Todo resquicio de cansancio o cansinismo se había ido en cuanto se levantó. -Como ya dije, soy Eoghan, hijo de Éothain. Herrero, luchador y en mis ratos libres recibo golpes de pescado en la cara.

O golpes, a secas. De hecho, si Alanna tenía buen ojo podría vislumbrar alguna cicatriz que otra bajo la barba que revelaba que el joven no solo recibía golpes de pescado. Pero no era raro, teniendo en cuenta que tenía todas las pintas de ser un viajero: Un macuto a su espalda junto a la lanza, una espada bastarda al cinturón, ropa de viaje empolvada por el camino, las botas embarradas y obviamente gastadas, y un capote de viaje con guardapolvos de color verde oscuro con capucha, obviamente adquirido para la atmósfera del Norte del reino humano.

Y sin embargo, llamaba más la atención que llevaba un martillito de herrero en el cinto y que en el macuto sobre todo sonaban los cacharros de metal.
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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Alanna Delteria el Sáb Dic 05 2015, 08:01

La chica asintió con una sonrisa antes de que el joven se dirigiera a por un par de cajas. Alanna, siguiendo el ejemplo del hombre, se acercó y comenzó a recoger telas, tomaba una, la sacudía quitándole el polvo y se la colgaba del brazo con cuidado, muchas se habían ensuciado, y oían a pescado que daba gusto, pero algunas se habían salvado y podían usarse a la perfección. Las otras, suponía, que colgandolas al fresco dejarían de oler a pescado.

No sabía demasiado de telas o ropa, como mucho era capaz de remendar algún que otro agujero en la ropa, o coser un par de botones, pero tal vez pudieran limpiarse las telas, simple y sencillamente, había algunas muy ligeras y otras que parecían plomo, seda, terciopelo, algodón, lino y alguna que otra pieza de cuero blando. A la chica siempre le había gustado el algodón, no tenía ni idea de como se hacía la ropa, pero era una tela ligera, que se pegaba al cuerpo y facilitaba el movimiento, siendo ella, como era, prácticamente una luchadora acrobática, no había ropa más útil.

El cuero, en cambio, era bastante pesado y molesto, incluso, en la medida de lo posible, intentaba evitar ponerse su protección de cuero, si iba de viaje, a pasear, o sabía que iba a luchar de forma abierta, la llevaba, incluso la tenía puesta en ese momento, pero cuando se infiltraba en algún lugar, o perseguía a alguien, la evitaba tanto como podía, era ligera, pero le costaba mover la cintura con ella.

Siguió recogiendo, dejando las telas con cuidado sobre una de las cajas riendo a medias por el chiste de Eoghan, la situación había sido tan disparatada que incluso había hecho que se olvidase de que ya no podía ejercer de guardia durante una semana. La calle finalmente estuvo despejada y el pescadero fue capaz de poner su carreta en marcha ante la atenta mirada del vendedor de telas y la guarda, que le entregó al hombre las últimas que quedaban y se fue a sentar sobre una caja, las telas no pesaban, pero eran tan ligeras que el menor soplo de viento las hacía elevarse y había tenido que perseguir varios retales que querían salir volando como si fueran pájaros.

Sentada, vio acercarse al chico que volvió a presentarse, una vez más, al parecer era herrero y guerrero. Alanna sonrió y se levantó para responder. Ella no tenía una presentación tan elaborada, no tenía a quien llamar realmente Padre, y, aunque lo hiciera, la fama no era buena, por lo que aun con todo, se alegraba de haber renunciado al familiar consanguíneo que le quedaba, prefería ser huérfana, o hijastra del Byron, el teniente que la había adoptado, a decir que era hija de Eowen Delteria, apodado el cuervo, asesino sanguinario.

- Alanna Delteria, guardia de Lunargenta y en mis ratos libres recolectora de telas-
finalizó bromeando.

Se fijó, intentando no ser maleducada en que, el chico, no solo debía recibir golpes de pescado, bajo la barba podían entreverse varias heridas, y, apostaba a que, bajo sus bolsas y ropa, habría más, no todos tenían la suerte de la guardia, que contaba con sanadores expertos, y muchos menos contaban con su propia suerte, que tenía como amiga a la mejor sanadora de todo Aerandir. Alzó la cabeza para poder mirar al chico a los ojos, era tan alto que sentía que, si miraba hacia su cara mucho tiempo, acabaría con dolor de cuello.

- Ya que me has ayudado, te invito a una pinta-
propuso- pareces recién llegado a la ciudad, yo me la conozco como la palma de mi mano, así que puedo devolverte el favor enseñandote un poco Lunargenta.- comento con cierto tono ligero que hacía tiempo no usaba, esa pequeña aventura dicharachera le había sentado mejor que cualquier visita médica.




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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Eoghan Lothannor el Sáb Dic 05 2015, 13:05

-Es un placer conocerte, pues -Dijo el joven con una sonrisa. Si ella tenía problemas mirando hacia arriba, él los tenía mirando hacia abajo. Acomodó con un movimiento de los hombros la lanza, que colgaba de su espalda de los arneses del jubón tranquilamente y asintió agradecido ante el ofrecimiento.

-Pues mira, me salvas la vida por partida doble. Aunque ya he estado aquí un par de veces, solo ha sido de paso, así que apenas habré visto la ciudad más que para pararme a comprar provisiones para el camino. -Comentó mientras se rascaba la barbilla. -Y la cerveza siempre es bienvenida cuando la dicha es buena, así que...

Se inclinó ligeramente y con un gesto teatral de los brazos, señalando a uno de los lados de la calle, bromeó.

-Damas y guías primero. -Pronunció incorporándose de nuevo. Iba a esperar a que ella abriera la marcha. Aunque él podía ir al tugurio de mala muerte que había elegido para irse a dormir, no lo consideraba un lugar adecuado para pasar un rato entretenido: Cuando se iba a dormir, tenía que dormir con la hoja rota de su espada debajo de la almohada, pues aunque estaba rota bien podía servir para defenderse. Aquel albergue... Era barato, pero no tenía comodidades apenas, y la mayoría de huéspedes eran gente desesperada o demasiado avariciosa, y ninguna de las dos cosas combinaban bien.

Lo triste es que él se alojaba allí, así que no debía ser muy distinto.

-Así que guardia de la ciudad, ¿eh? -Comentó. -No me lo esperaba. Bueno, quiero decir, al no verte vestida y armada como ellos, quién se lo iba a imaginar.

Además que él no iba a pensar de primera mano que alguien podía ser parte de la guardia de la capital. No los tenía a mal, simplemente era... Costumbre. Cansado de la incomodidad de la lanza en su espalda, la deslizó por los arneses hasta poder tomarla con la mano. Aunque la punta estaba envainada con una gruesa vaina de cuero, que obviamente no acostumbraba a llevar así, solo en la ciudad y para ahorrarse problemas, era obvio que llamaba la atención, pues no era un simple bastón o algo que el ciudadano medio acostumbrase a llevar encima.

Apoyó el bastón de la lanza en el suelo de cuando en vez, descargando una pequeñísima parte de su peso en él más por comodidad que por necesidad propia. Además, era muy fácil ver que, una vez no la tenía pegada a la espalda y le obligaba a estar totalmente recto, se movía con bastante más desenvoltura. Las zancadas de Eoghan eran largas y avanzaba a una velocidad considerable, pero él seguía un ritmo relajado, salvo que Alanna caminase mucho más rápido que él, que entonces podría aumentarlo.

La muchacha también podría observar que el guerrero tenía una costumbre curiosa, y era acariciar el pomo de la espada cada dos por tres, comprobando que seguía ahí. No parecía alarmado, más bien era... Un gesto de seguridad, o afecto hacia el arma.
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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Alanna Delteria el Sáb Dic 05 2015, 14:21

Asintió e inició la marcha con paso ligero, solía andar más calmada, pero tenía en cuenta que sus piernas aun siendo largas, eran mucho más cortas que las del chico que la acompañaba en ese instante. Lo cierto es que se sentía algo cansada, pero aunque fuera a casa no tendría nada que hacer, al contrario, se sentiría ansiosa, inutil, y solo daría vueltas y vueltas como un animal enjaulado.

Mientras empezaba a andar, camino al hospital, uno de los sitios básicos que una persona debía conocer al llegar a una ciudad, escuchó atentamente las palabras Eoghan mientras se soltaba el pelo de la goma con el que lo había llevado recogido. Todos esos empujones y enganchones le habían soltado la cinta y le molestaba sentirlo suelto. Se lo atusó sosteniendo la cinta entre los labios y pasó sus dedos a modo de peine antes de volver a recogerselo tomando el lazo de su boca.

- No te preocupes, nadie cree nunca que sea guardia, me ven demasiado poca cosa, y razón no les falta, parece que se me pueda tumbar de un soplido.
- rió un poco- sin embargo soy la mejor en mi campo.- sonrió con orgullo- ahora no estoy de servicio, por eso no llevo el uniforme.

A medida que andaban pasaron por varias calles de casas altas, pintadas de blanco y con suelo empedrado, la zona del mercado siempre solía estar bien cuidada, los vecinos se ocupaban de que sus hogares quedasen limpios así como su calle, para evitar así los olores más desagradables como a carne o a pescado crudos, muchos, incluso, habían decidido hacer un patio interior exclusivo para los vecinos de las fincas donde plantaban árboles futales o flores para que esto contrarrestase el fuerte aroma de los comercios ambulantes.

- ¿Has decidido quedarte aquí una temporada?- preguntó mientras las casas empezaban a pasar de largo.

Finalmente, tras un paseo corto, llegaron al hospital. El edificio, blanco y limpio, con un pequeño jardín delantero, situado cerca de un parque, era la viva imagen de la pureza, y sus empleados, al menos los que ella había tenido la suerte de conocer, eran gente encantadora que se desvivía por sus pacientes, aunque bien sabía que también había muchos que no querían ni ver llegar a alguien con una rozadura.

Frente al hospital, se encontraba una pequeña taberna, de las más asequibles de la ciudad en cuanto a bebidas, y de buena calidad, era un local de confianza, la camarera era una vieja amiga de prácticas, había intentado entrar a la guardia, pero no había pasado el examen, así que había pasado a encargarse de la taberna familiar, en ese momento se encontraba casada y con un bebe pelirrojo de a penas 10 meses de edad.

- Esto es el hospital, si vas a pasar aquí un tiempo, es un lugar indispensable- señaló el edificio- la primera planta es la recepción y los laboratorios, para que te atiendan hay que subir a la segunda.- explicó- y esa taberna- dijo girandose a mirar el lugar al que realmente se dirigían- es la mejor de toda Lunargenta, buenos precios, buena comida y bebida, y lo regentan las personas más encantadoras del mundo.- Sonrió diigiendose a la entrada. Abrió la puerta y Megan la saludó al entrar, saliendo de detrás de la barra limpiandose las manos con un paño. Ofreciendoles una mesa.
- Ahora os sirvo chicos, estamos hasta arriba hoy.- comentó señalando la posada, que se encontraba hasta los topes.- ¿Lo de siempre Gata?
- shhh- pidió Alanna, no le gustaba que usaran su apodo, poca gente sabía quien era en realidad, la fama no le haria bien a sus misiones- si, lo de siempre por favor- sonrió.
- Entendido, Aly, perdona, es la costumbre.- se disculpó la chica antes de salir a por dos cervezas y un buen plato de asado.
- Esa es Meg, una buena amiga.- explicó a Eoghan.






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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Eoghan Lothannor el Sáb Dic 05 2015, 14:52

-Bueno, poca cosa, lo que se dice poca cosa...-Se encogió de hombros. -Por experiencia propia, puedo asegurarte que un libro no debe ser juzgado por su portada.

De hecho, empezando por él, mucha gente le cogía miedo por su envergadura, pero era un cacho de pan. Qué le iba a hacer, la gente era así. La apariencia era lo primero que entraba por el ojo y lo fundamental para hacerse una primera opinión, así que cada uno cargaba con su propia cruz: A los pequeños se los tomaban a cachondeo y a los grandes se les cogía miedo.

Siguió caminando al paso al que le marcaba Alanna, observando con cierto asombro lo limpia que estaba aquella calle. En comparación, parecía que era él quien traía la suciedad. Demonios, tenía que hacer la colada, y pronto. Y de paso encontrar un sastre. La mitad de sus mudas estaban agujereadas y necesitaban remiendos... Pero él no tenía ni una miserable libra de plata encima.

Cuando la joven le preguntó si pensaba quedarse una temporada, apretó suavemente los labios, pensando en su respuesta. Lo cierto es que en un primer momento él solo había pensado en quedarse durante un par de días y estar de paso como solía ser costumbre, pero eso dependería mucho de varios factores, entre ellos, si conseguía tener dinero para llevarse algo más que un mendrugo de pan reseso a la boca y el trabajo que pudiera encontrar allí.

-Aunque me gustaría quedarme una temporada, eso dependerá de la buena estrella que tenga, o de lo estrellado que acabe aquí. -Dijo, intentando quitar hierro al tema. -Todo se verá, mi vida es así. Hoy estoy aquí, mañana quién sabe.

Además que había desarrollado cierta necesidad de moverse y viajar aunque fuera durante un espacio corto de tiempo desde que abandonó su pueblo. No le importaría asentarse una temporada, pero a decir verdad eso no sabía en qué posición le dejaría, y tenía miedo que, de hacerlo, su ambición por cazar a los bandidos que mataron a su padre se apagase, o peor aun, que la dejadez se apoderase de él y no pudiera ni tan siquiera seguir con lo que llevaba ya un tiempo haciendo, que era proteger a la gente. Y le aterraba convertirse en ese tipo de persona.

Cuando le enseñó el hospital, Eoghan miró hacia arriba, asintiendo a las explicaciones de la joven guardia. Al menos ya sabía dónde ir si enfermaba.

-Por fortuna suelo gozar de buena salud... -Dijo, pero una duda acudió rápidamente a sus labios. Estaba empezando a desarrollar una obsesión malsana con el dinero. -¿Tendré que pagarles por los tratamientos, deduzco? No serán muy caros, espero.

Porque si no, iba a morir si pillaba una gripe o se resfriaba, lo tenía clarísimo. Cuando le habló de la taberna, Eoghan sonrió ampliamente. Si realmente Alanna decía la verdad, estaba seguro de que había encontrado un buen sitio donde invertir tiempo y monedas.

-Vaya, bien está saberlo. Cuando tenga un poco más de presupuesto me pasaré con asiduidad, si es como tú dices. -Cuando entraron, Eoghan no dijo nada, sin inmiscuirse. No comprendió muy bien el porqué de pedir aquel silencio a la muchacha, pero tomó nota mental; nada de llamarla por aquel apodo hasta que ella dijera lo contrario. Se inclinó suavemente hacia la tabernera en un gesto de saludo y luego acompañó a Alanna.-Ya veo. La gente te tiene en muy buena estima por aquí por lo que veo, sí que debes de ser buena en lo tuyo.

En ningún momento lo puso en duda, pero estaba habituado a que la gente fuese apática con la guardia o incluso servil a la fuerza. Que la gente le tuviera aprecio, hablaba muy bien de ella.
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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Alanna Delteria el Sáb Dic 05 2015, 15:50

- El hospital no es caro.- aseguró tomando asiento.- depende del tratamiento, claro, pero las heridas leves no suelen costar nada, las graves, son otro cantar, pero no suele ser caro.

Con la desaparición de Meg y el comentario del joven, la chica no pudo menos que sonrojarse, lo cierto es que nunca se había parado a pensar si la tenían o no en buena estima, sabía que había quien la respetaba, y que ciertamente contaba con contactos y buenas relaciones en todas las zonas de la ciudad, incluso en las más bajas, donde la guardia estaba peor vista, no tanto era así en la zona rica.

Aunque los nobles y pudientes no la conocían, sabían de la fama de la Gata, y sin saber quien era, no se fiaban de nadie. Lo que más claro tenía era que los enemigos eran mayores que los amigos, era inebitable en una profesión como la suya, por cada enemigo que capturabas, por cada malhechor que detenías, salían ocho personas más tras él que renegaban por cumplir un cometido.

- Gracias, supongo que, ahora que lo dices, si que hay quien me tiene en buena consideración.-
comentó tocandose las mejillas, intentando bajar el sonrojo.- Voy yo a recoger las cosas, parece que hoy hay bastante trabajo.- comentó levantandose.

Se acercó a la barra notando una mirada en la nuca, negó con la cabeza, atribuyendo la sensación a su debilidad y tomó las jarras de la barra dejando unas monedas y, en la otra mano, los platos de comida para volver a la mesa guardando el equilibrio. Siguió notando esa mirada en su camino de regreso, y, cuando dejó las cosas sobre la mesa, miró a su alrededor con disimulo, molesta, ¿dos veces? No era normal. Se alzó todo lo alta que era, que no era mucho, pero al menos podía ver toda la sala, y observó a los presentes.

En una mesa unos jovenes reían mientras bebían varios vasos de un licor que parecía ser ron, en otra, una pareja de ancianos jugaban una partida de cartas mientras reían con voces gastadas, unos tipos de aspecto extraño hablaban entre susurros dando una buena sentada de un cordero. En la barra unas chicas, 6 tomaban un té, charlando de forma despreocupada, era extraño, nadie parecía sospechoso, pero tenía una mala sensación rondando en la mente. Se sentó con un suspiro y sonrió al chico.

- Perdona, tenía una sensación extraña, pero debe haber sido mi imaginación.- sonrió alzando la cerveza.- salud.- brindó antes de tomar un sorbo.

Mientras bebía, un sonido fuerte se escuchó a sus espaldas, los taburetes de las jóvenes habían golpeado el suelo, las tazas se habían roto con un golpe suave y las jovenes de aspecto inocente habían sacado dagas y espadas y, de forma calculada, se habían hecho con la taberna rodeando los puntos básicos de salida. Parecían más fuertes de lo que habían resultado instantes antes, cuando habían estado bebiendo y riendo tranquilamente, una de ellas, con sangre fría, tomaba a Megan y a su pequeño, amenazandolos con una daga, debían arrodillarse en el suelo.

Su intuición nunca fallaba, y una vez más, había augurado problemas. Alanna iba a resistirse en un primero momento, pero ver a su amiga en esa situación la hizo obedecer mientras su cabeza intentaba planear algo a toda prisa. Con las manos en alto, incó una rodilla en el suelo, y después la otra, y miró a Eoghan, ¿qué podían hacer?




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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Eoghan Lothannor el Sáb Dic 05 2015, 16:12

-Iba a ir yo, es lo de menos por invitarme. Pero si te empeñas... -Alzó ambas manos con tranquilidad mientras veía cómo la muchacha iba a coger lo que habían pedido. Eoghan se mantuvo en el taburete tras quitarse el guardapolvos y el capote de viaje, doblándolos con cuidado sobre su macuto con sus trastos de herrería.

Vestía con un jubón de tela acolchada de un suave tono marrón, sin las mangas, la izquierda presumiblemente arrancada por el mordisco de algún animal a juzgar por la ruptura en las costuras del hombro, y la otra... La otra la había arrancado él para no parecer un pordiosero, y se notaba por el tipo de corte. Era fácil apreciar los tatuajes de su brazo izquierdo, pero no lo que ponían.

Dejó reposar la lanza apoyada en la mesa con tranquilidad, pero no se quitó ni por asomo la espada del cinto. Estaba bastante a gusto en aquel sitio, hacía tiempo que no gozaba de buena compañía amistosa y además una charla amigable siempre le venía bien para el ánimo. Cuando Alanna dejase encima de la mesa las pintas de ambos, él tomó su jarra y la alzó en un brindis:

-Skjöld! -Exclamó con una amplia sonrisa antes de tomar un largo trago. Parecía que Eoghan llevaba tiempo sin probar la cerveza, o incluso algo fresco que llevarse al gaznate para beber, y eso se podía notar en el agradecimiento que transmitía con la mirada cuando bajó la jarra. Se pasó la lengua por los labios para deshacerse de la espuma de la pinta y se pudo apreciar claramente cómo bajaba los hombros.-Eh, pues es cierto, la bebida es francamente buena.

Eoghan rió entre dientes y dio un nuevo sorbo, sorbo que se vio interrumpido por el sonido de los taburetes y las tazas al romperse. Problemas. Aquello solo podía significar problemas. Se levantó repentinamente y tomó la lanza en un rápido acto reflejo, pero al ver que una de las chicas agarraba a la tabernera y al pequeño con la amenaza de tomar sus vidas, apretó los dientes y el puño izquierdo. No empuñó la lanza, sino que la mantuvo anclada en el suelo, agarrada. Apretó los labios y miró entonces a los demás clientes, y luego a las malhechoras.

No tenían más salida que hacer caso por el momento, a juicio de él. Dejó que la lanza cayese suavemente sobre el suelo con un golpe seco, y luego él mismo se arrodilló junto a la guardia. Murmuró algo en voz baja.

-Pues creo que tu sensación extraña no iba tan mal encaminada como pensabas.-Murmuró, mirándola por el rabillo del ojo. -Con rehenes esto es más complicado de lo que me gustaría... ¿Alguna idea?
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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Alanna Delteria el Sáb Dic 05 2015, 17:58

La situación se volvía peor por momentos, estaban rodeados, con dos rehenes y las personas de su alrededor empezaban a ponerse nerviosas, tragó saliva, mientras notaba como Eoghan se arrodillaba a su lado. Puede que acabaran de conocerse, pero tener a alguien al lado siempre le daba algo más de seguridad y por lo que había visto en el mercado, era una persona conciliadora, podría ser de gran ayuda.

Las mujeres empezaron a tomar las bebidas más caras, entraron a la cocina y subieron al piso de arriba a tomar "prestadas" las pertenencias de valor mientras Meg defendía a su hijo arriesgando su propia vida en un intento por ocultarlo de la daga que ella misma tenía en su cuello. Las manos de Alanna estaban trémulas, luchando contra el impulso de sacar su espada ropera o sus dagas y atacar directamente. Era demasiado arriesgado, no podía dejar que hicieran daño a ninguno de los presentes.

Tal vez, si lograse aparecer por detrás de la que sostenía a Meg y al pequeño.... era pequeña y rápida, podía hacerlo sin que la vieran, pero necesitaba una distracción, y Eoghan era la distracción perfecta. Miró al chico, llamaba la atención, llamaba la atención mucho más que ella, y no le había pasado desapercibido como algunas de las asaltantes miraban los brazos desnudos del chico. Suspiró, no le gustaba usar a otros de señuelo, normalmente era ella quien se prestaba voluntaria para ello, pero en ese caso, estaban claras las preferencias de los atacantes.

-Eoghan, no quiero pedirte esto, pero creo que, de momento, es nuestra única opción. Haz de señuelo, y yo me colaré para librar a Meg y al pequeño.- susurró acercándose al oído del chico con dificultad.

Con todo el silencio que la había caracterizado siempre, gateó por detrás de las mesas y, con cuidado abrió una ventana, saliendo al exterior sin que nadie la notase. Giró hasta la puerta trasera y entró en silencio, cruzando la cocina, donde la comida burbujeaba y, arrodillada, con la empuñadura de sus dagas bien sujeta, se situó tras la mujer que amenazaba a su amiga, le dio un toque en un hombro, haciendo que se girase, moviendo su daga algo lejos del cuello. golpeó su nuca con el mango y la empujó con un pie hasta detrás de la barra, tomando ella la posición para poder sacar de allí a Meg y al pequeño. Miró a Eoghan y le guió un ojo en tono cómplice mientras decía en voz alta.

- Me la llevo dentro para que me diga donde esconden el dinero.- dijo con voz seria.

Empezó a andar hacia la cocina, empujando con suavidad a Meg, que obedeció aun asustada, parecía no haberla reconocido. Al entrar en la cocina, retiró la daga y la guardo en su pierna, tomando las manos de una nerviosa amiga que daba la impresión de querer empezar a llorar y gritar. Con voz calmada y pausada calmó a la mujer y le dio un abrazo intentando tranquilizarla, señalando en silencio la puerta de la cocina para que saliera por ella. Respiró hondo mientras veía escapar a su amiga con el bebe en brazos .

Con cuidado y pasos de gato, por los que se había ganado su apodo, volvió a la sala, con rapidez, subió a los barriles que llegaban hasta el techo y, de ahí a una de las bigas que cruzaban la sala de parte a parte, gateando poniendo primero una pierna y luego la otra, para llegar al centro de la sala, era hora de ver como sacaba de allí a Eoghan.




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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Eoghan Lothannor el Sáb Dic 05 2015, 18:18

Eoghan asintió a lo que murmuró la muchacha, poniendo sus manos tras la nuca, pacientemente. Aunque fuera arriesgado, aquella situación requería de una actuación rápida. Tan rápida como posiblemente peligrosa. Respiró hondo con tranquilidad. Sosegado, observó cómo Alanna se deslizaba sigilosamente hasta una de las ventanas. Por ahora no iba a actuar, no mientras tuviese a la tabernera y al niño al borde de una daga. Deslizó la vista hacia la lanza que reposaba tranquilamente en el suelo junto a él. Luego observó las mesas. Empezaba a trazar un plan de distracción en su cabeza.

Lo que esperaba era que Alanna efectivamente fuese a actuar y no solo a escurrirse, pero esa no fue la impresión que le había dado en un primer instante, y confiaba en su instinto. No se vio defraudado, pues en cuanto vio cómo noqueaba a una de las asaltantes, Eoghan repentinamente se levantó y agarró la lanza.

Dio una fuerte patada a una de las mesas. Las patas de ésta restallaron, madera contra madera, con fuerza suficiente como para obligar a dos de las asaltantes a saltar a un lado, o incluso si éstas eran lo bastante lentas o mentecatas como para no apartarse, sufrir una fuerte contusión a la altura de la cintura. Empuñó la lanza con un molinete frente a él. Con un golpe seco, pegó el asta del arma contra su hombro por la parte exterior del brazo, una técnica de caza muy común que le podía servir las veces como defensa y ataque a partes iguales, pero mayormente estaba claro que aquella lanza era usada para fines defensivos.

Contra todo pronóstico, no iba a permitir que las mujeres tomasen ningún otro rehén. Blandió la lanza tras dar un par de largas zancadas hacia una de ellas y la alejó con un golpe de la pica, no destinado a herir, si no a alejar a las agresoras de posibles nuevos rehenes.

-¡Señoras y señores, no esperen a que los lobos intenten comerse al ganado para defenderse! ¡Luchad, demonios, luchad! -Gritó a los perplejos clientes gente mientras él se encaraba hacia las cinco ladronas restantes, con semblante agresivo, los dientes apretados y su amable mirada desvanecida por completo. No habría paz para aquellas mujeres, no aquel día. Utilizaría la espada, pero él tenía un problema: Estaba rota.

Y en ese momento maldecía no haberla arreglado antes.Aunque la sala era lo bastante abierta como para utilizar su lanza eficazmente, se sentía más cómodo con una espada en las manos para luchar en un espacio cerrado, pero qué se le iba a hacer. Además, aunque la espada bastarda de su padre seguía rota, servía para luchar, pero un hombre con la espada rota no imponía el respeto necesario como para detener a esas maleantes.

-Y en cuanto a vosotras, espero que hayáis hecho vuestras oraciones porque tengo muy poca paciencia con los bandidos, menos todavía con los que toman rehenes como serpientes cobardicas que no saben ni por dónde coger la espada. -Dijo con voz trémula, profunda y carente de su habitual amabilidad.

Por una parte, intentaba amedrentarlas y por la otra, que fuese él el centro de atención para dar tiempo a Alanna a maniobrar. Además, si los clientes efectivamente se envalentonaban al ver que alguien les plantaba cara, tendría más factores a su favor. Lo primordial era hacer que esas mujeres vieran la situación en la que se encontraban, y darle la vuelta; que se sintieran ellas como la presa, no como un cazador.

Ahora mismo los clientes de aquella taberna deberían ser más bien jabalíes heridos en vez de corderitos asustados, por el bien de todos... O Eoghan estaría metido en un buen follón.
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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Alanna Delteria el Sáb Dic 05 2015, 19:52

En cuanto el joven la vio, empezó su actuación, subida al techo observó los sucesos, la gente, guiada por el valor de Eoghan, se había puesto en marcha, rompiendo patas de sillas y amenazando a las atacantes, que, amedrentadas, empezaban a congregarse en el centro del local. La chica sonrió desde su puesto en la biga, ella también se asustaría de un chico tan grande si no confiase en su fuerza y si no hubiera quedado claro que el joven era un trozo de pan.

Espero viendo la ira que mostraban los allí congregados al tiempo que, con cuidado, se levantaba y se acercaba a la lampara colgante que había en el lugar, esta se encontraba apagada y tenía un inmenso hueco en el que cabrían las cinco chicas, justitas, era un buen modo de atarlas. Se cogió de la cuerda, algo mareada, y negó con la cabeza intentando despejarse. Se le había nublado la vista por un segundo, ¿sería cosa de la anemia, como le habían dicho en la guardia? No, no podía ser, debía ser por haberse levantado con demasiada rapidez.

Cuando las chicas estuvieron en el punto exacto, comenzó a cortar la cuerda que sostenía la lámpara con toda la rapidez de la que era capaz teniendo en cuenta el grosor de la cuerda. La lampara comenzó a caer en recto, y rodeó a las mujeres uniendolas de modo estrecho entre ellas, que perdieron el equilibrio y quedaron sentadas, en el suelo. Alanna se sentó con una sonrisa dejando colgar los pies, y sacó la lengua cuando las personas de la sala se giraron a mirarla, preguntadose quien habría dejado caer la lampara.

- Les faltaban luces.- dijo a modo de chiste malo soltando una risilla suave.

Con el temblor que la caida de la lámpara había hecho al caer, había derrumbado la torre de barriles que la chica había usado para subir al techo, mientras los clientes se encargaban de atar a la restante atracadora, esa que Alanna había dejado inconsciente, llamar a la guardia y hacer entrar a Meg, la Gata intentaba encontrar un modo digno de bajar de allí.

Recorrió la biga de lado a lado, buscando, quizás una mesa o una silla lo bastante alta, tal vez la barra, pero no había nada, no tenía modo digno de bajar de ese sitio, en otro momento habría cortado por lo sano y saltado al suelo, confiando en su destreza, pero con lo dicho por el médico y el mareo anterior, realmente prefería tener cuidado, se sentó de nuevo, con cara de molestia, ¿ahora que hacía?

Bajo, Meg acunaba a su niño mientras pateaba los pies de la mujer inconsciente y los demás arreglaban el desorden de la sala. Al parecer todo estaba arreglado, y ella era la única tonta que seguía metida en un lío, no era algo muy grave, pero si ridículo, tal vez cuando Meg se centrase le acercase una escalera, pero dudaba de que eso fuera a suceder, teniendo en cuenta que el susto que se había llevado había hecho que se centrara en su bebé, cosa que no le extrañaba para nada. Aun en esa situación ridícula, sonrió con dulzura, se alegraba tanto de que ambos estuvieran bien.




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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Eoghan Lothannor el Sáb Dic 05 2015, 20:13

A medida que la gente se envalentonaba, Eoghan sonrió de forma casi lobuna, mientras azuzaba a las mujeres a irse hacia el centro de la taberna con la pica de la lanza, amenazando con pincharlas o cortarlas con vigorosos y secos movimientos y fintas, poniendo más de dos metros de distancia entre ellas y él.

Cuando la lámpara cayó, Eoghan dejó de empuñar la lanza, no haciendo más que apoyar el bastón de ésta en uno de los tablones, esbozando de nuevo su habitual sonrisa amable. Se rió con el chiste malo de Alanna, pero se preguntó cómo se las habría apañado para llegar ahí arriba, aunque tuvo que admitir que la muchacha estuvo muy acertada con la lámpara.

-Esperemos que con eso recuperen el buen juicio -Le contestó mientras ayudaba a atar a las atracadoras tras dejar de nuevo su arma apoyada en la mesa como si nada hubiese pasado. Cuando vio cómo intentaba bajar, se acercó a la viga sobre la que estaba.

-Salta, vamos. Yo te recojo. -Le dijo con una sonrisa ladeada en el rostro. Miró a la muchacha desde el suelo mientras extendía ambos brazos. Dada su estatura y la forma que gastaba, en teoría Eoghan no debería tener muchos problemas para recogerla, aun si saltaba desde una altura más o menos considerable. Observó por el rabillo del ojo el panorama de la taberna, aunque él no dudaba que algún guardia de servicio llegaría de un momento a otro, así que tampoco se iba a preocupar demasiado. Además, estaba seguro de que a aquellas desgraciadas se les pasarían las ganas de atracar más tabernas con la lección que acababan de aprender, aunque realmente el pobre guerrero estaba un poco decepcionado por no haber tenido que trabar combate, pero lo que bien está...

Lo cual le recordó el susto que se llevó la pobre posadera. Si Alana se decidía a bajar a través de él, o realmente prefería una escalera, preguntó a Megan con su habitual tono sosegado y agradable:

-¿Estáis vos y vuestro hijo bien? -La respuesta era más que obvia, pero él se sentía obligado a preguntar igualmente, aunque fuera por educación y en buena parte, preocupación por el susto que se había llevado la pobre tabernera. En fin, si la vida en Lunargenta iba a ser así de movida, una temporadita allí haciendo trabajos aquí y allá, y con un poco de suerte consiguiendo algo de dinero, no estaría nada mal, ¿no?

Se ve que ni siquiera las grandes urbes se libraban de los bandidos.
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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Alanna Delteria el Sáb Dic 05 2015, 21:34

Miró al chico que le tendía los brazos con toda la confianza del mundo, y se sintió avergonzada, no solía ser tan torpe, eso de estar con anemia estaba afectandola más de lo debido, tendría que tener más cuidado en sus movimientos. Espero a que Eoghan acabase de hablar con Megan. La chica de pelo negro abrazaba y besaba a su bebe con toda la ternura del mundo.

- Estamos bien- respondió con una sonrisa-, ¿verdad cielo?- le preguntó a su bebé, acunandolo.- Nosotros acabamos aquí, tu baja a esa tonta, que no ha pensado en como bajar de ahí.- rió señalando a Alanna con la cabeza, mientras iba a por algo para que jugase el bebe.

El marido entró a toda prisa, y se quedó contemplando el estado de la taberna. Era un autentico desastre, las mesas se habían roto, el suelo estaba rayado, las sillas desperdigadas y partidas. La chimenea, que había estado encendida repartiendo el calor por el cuarto se encontraba ahora apagada, con las cenizas repartidas en el piso.  

Las ventanas rotas, las botellas tiradas, hechas esquirlas, la lampara en el suelo, el cuarto se había impregnado con un fuerte olor a vino, sudor y miedo, unido al perfume maternal que madre e hijo daban a la sala, desde la biga, la perspectiva era, claramente, desastrosa, la barra estaba despejada, los taburetes por los suelos, la madera rota cubría el suelo, pero no era nada que un poco de esfuerzo no pudiera solucionar. Estaba totalmente segura de que los allí presentes, ella la primera, no tendrían problemas en prestar su ayuda a los dueños del local.

Los ancianos, habían sido, a pesar de su edad, los primeros en levantarse, con huesos crujientes, a levantar los taburetes, el marido, asustado, buscó entre la diminuta multitud a su esposa u a su bebé, con el mismo pelo rojo que él, y los abrazó en cuanto los tuvo localizados. Habló unos instantes con su esposa, comprobando que estaba bien, y la guardia ya presente, dos hombres a penas, tuvieron que detenerlo para que no golpease a la amenaza inconsciente.

El ambiente por fin pareció calmarse, y, finalmente, Alanna miró a su amiga, que, una vez más, instó a Eoghan a que hacía bien ayudandola a bajar, ¿tan torpe parecía en ese momento? Posiblemente, torpe no, pero si dévil, lo cual le hacía plantearse si no debería empezar a escuchar más los consejos de Níniel, y comer aun sin apetito. Aunque el tema de dormir era otro cantar.

- Ahí voy-
Suspiró Alanna, roja de verüenza, con una media sonrisa, estiro los brazos y se dejó caer para que el chico la cogiera, bastante segura de que no la dejaría caer.




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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Eoghan Lothannor el Sáb Dic 05 2015, 22:08

Eoghan asintió a Megan, satisfecho con saber definitivamente que el incidente no había pasado con más heridos ni ninguna otra repercusión más allá que unos pocos platos rotos y algún cristal chafado. Cuando la guardia se decidió a bajar, la recogió con facilidad. Era bastante ligera, más de lo que él se esperaba en un primer momento.

-Ahí te tengo. -Sonrió una vez la tomó para dejarla ponerse en pie de nuevo. -He de admitir que no me esperaba lo de la lámpara. Pensaba que ayudarías a tu amiga e irías a por los guardias, pero has estado muy fina pillándolas así de sorpresa.

Sonrió satisfecho de la situación tras felicitarla, y dejó reposar su mano derecha sobre el pomo de la espada con tranquilidad.

-Y pensar que estaba pensando en irme en un par de días. Pues es posible que me quede, visto el panorama. Tanto tiempo persiguiendo bandidos por los caminos por mi propia cuenta y riesgo, y ahora veo esto. -Comentó de forma más o menos lacónica, pero perfectamente contestable por otra parte. -Quizás vas a tener que soportarme una temporada aquí, en Lunargenta, visto lo visto.

Tampoco pretendía montar bulla, pero la pelea en la taberna le dio la sensación de que la gente allí requería de más gente buena que pudiera ayudar de una manera o de otra, y si él podía ser partícipe de ello, mejor que mejor. A través de la reputación se empezaba, ¿no?

Bueno, tendría que estar allí una temporada... Si encontraba trabajo y podía pagarse el alojamiento en el albergue. Aun le quedaban algunas monedas pero, ¿cuánto durarían? No demasiado, supuso. Con un pesado suspiro, se decidió a ayudar a adecentar de nuevo el local, sobre todo a levantar las cosas más pesadas, tales como la lámpara cuando ya se hubiesen llevado a las asaltantes. Miró tanto a la tabernera como a su marido, se rascó la sien y luego miró la lámpara.

-Puedo arreglársela en los golpes del metal, si lo desean. Con un poco de tiempo y un par de toques de martillo, las dobleces deberían estar más o menos arregladas -Ofreció mientras se frotaba la barba.

Analizó los lugares donde la lámpara se había golpeado y doblado, y finalmente dedujo que no eran golpes que requirieran a un alfarero para que se la remendase, además que seguramente la mayoría querrían que se comprasen otra lámpara, y no era plan. Tanto si rechazaban el ofrecimiento como si lo aceptaban, siguió ayudando a recoger los cristales y las botellas del suelo.
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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Alanna Delteria el Dom Dic 06 2015, 09:30

El chico la tomo al vuelo como si no pesara más que un saco de harina o varios cogines de plumas, lo cual la preocupó un poco, o él era muy fuerte, que eso se veía a simple vista, o ella había adelgazado demasiado, cosa que tampoco podía descartar, el músculo pesa más que la grasa, y en ese momento ella dudaba tener ninguna de esas cosas. Definitivamente todo lo que había vivido empezaba a pasarle factura, si su hermana la viera así, se echaría a llorar.

Cuando por fin estuvo en el suelo, miró hacia arriba, había estado más alta de lo que le había parecido en un primer momento, suerte era que no tuviera miedo a las alturas y que estuviera acostumbrada a andarse por los techos, aunque cuando estuviera fuerte sería mejor. Echaba de menos pegar saltos y piruetas, recorrer la ciudad por los tejados, donde nadie podía cerla pero ella era capaz de ver el mundo en su totalidad, manteniendo el equilibrio entre ambas partes, como en su trabajo, donde muchas veces era dificil distinguir entre bien y mal y debía mantenerse firme sobre la linea divisoria, sin poder permitirse caer hacia lado alguno.

Esa sensación de equilibrio, hacía mucho que no la sentía, su vida era una locura que daba vuletas como las ruedas de una carreta, como una rueda rota, que cada vuelta se rompia un poco más por pequeña que fuera la piedra que encontrase. Despertando de sus reflexiones, escuchó hablar al chico y sonrió en respuesta a sus dos afirmaciones.

- Hay que ser original y nunca se sabe si hay más guardas cerca, las rondas son grandes y lunargenta muy amplia, hay que saber improvisar.- comentó sacando la lengua.- Te sorprendería la de problemas que hay en una ciudad tan grande, nunca viene mal un tipo grande que ayude.- bromeó un poco- me alegro de que te quedes.- afirmó con sinceridad.

Cuando el joven se gró a mirar a Megan y a su marido, proponiendoles arreglar la lámpara, Alanna pudo ver como se le iluminaba la cara al matrimonio, que se acercó corriendo a concretar los terminos del contrato. Sin embargo, tanta voz parecía poner nervioso al bebé, que empezó a protestar por el barullo. Meg, mirando a su niño y la situación, echandole un vistazo a Alanna negando con la cabeza evidentemente enfadada por su notable delgadez, le tendió al niño y la hizo ir hasta la cocina mientras ella y su marido preguntaban a Eoghan.

- ¿Cuando costaría?
- ¿Para cuando estaría?- preguntó el marido.
- Esta bién, aceptamos- concretaron con rapidez, al unísono.

Alanna, se movió con calma hasta la cocina, los fogones hervían, la chica intentó calmar al niño acunandolo en sus brazos, negandose a tararear, lo último que necesitaba tanto la taberna como el pequeño eran sus graznidos. Se sentó en una silla y puso al niño sobre su regazo, de cara a ella, cogiendole las manitas y empezó a hacerle carantoñas mientras en la sala parecía que las cosas volvían a organizarse. Por lo visto, los tipos que habían estado hablando en susurros eran carpinteros, y habian empezado a arreglar mesas y sillas, con eso y con los arreglos que Eoghan le hiciera a la lámpara, a penas deberían cubrir las perdidas en alcohol.

- Ya casi está todo arreglado, ¿verdad que si?-
sonrió al niño frontando su nariz con la naricilla suya, saandole una sonrisa y una risa clara al pequeño, estaba claro que ya andaba, pero era tan pequeño y estaba todo tan lleno de astillas que no se fiaba de dejarlo suelto.  Cuando limpiasen sería otro cantar.




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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Eoghan Lothannor el Dom Dic 06 2015, 13:44

Eoghan sonrió con la respuesta de la muchacha. Le caía bien, era imaginativa y avispada. Lejos de tener la simpleza del resto de gente con la que mayormente se había encontrado hasta el momento.

-Ya veremos cuánto tiempo te alegras de tenerme rondando.-Bromeó justo antes de que el matrimonio empezase a preguntarle acerca de la lámpara. Eoghan se frotó la perilla de la barba y miró la lámpara. Les hizo un gesto para que le siguieran y empezó a señalar los puntos en los que el metal se había visto doblado.

-Miren, por suerte no son fallos estructurales en el metal. Solo se ha doblado un poco de los brazos aquí, aquí y aquí por el impacto. -Fue explicándoles. Aunque el metal era grueso y llevaría unas cuantas horas de martillo y tenaza arreglarlo, no necesitaba una forja para trabajar con aquello, por fortuna. -Me llevaría un par de días como mucho tener a punto todos los brazos ya que solo es una cuestión de devolverlos a su posición original.


Se apoyó suavemente en la estructura, pensando en un posible pago. No iba a cortarles la bolsa de aeros bajo ningún concepto, se negaba a ello. Menos aun si se trataba de algo tan simple como lo era enderezar el metal de nuevo y no un trabajo complejo que requiriese de muchísimo tiempo y mano de obra.

-No me gustaría cobrar en forma monetaria, así que vamos a hacer una cosa. Los días en que tenga que venir a trabajar para arreglar la lámpara, se me hará un pequeño pago en especie. -Es decir, que su estómago no se iba a llenar él solito. Pero para ganar aeros existían otros trabajos. -Con el almuerzo y la cena de los días en que venga a laborar, me basta.

Aquella era su conclusión respecto al pago. Le parecía justo teniendo en cuenta que no iba a cobrar monetariamente, al menos poder echarse algo de comer a la boca. No necesitaba grandes lujos, llevaba ya muchos años vagando de aquí a allá y para hacerle feliz solo se necesitaba una comida caliente. Además, con el susto que acababan de pasar los pobres...

-Podría empezar a trabajar mañana por la mañana mismo, así que para el final de esta semana debería tenerla lista y presentable para volver a colgarla. -Afirmó mientras se frotaba aun la barba. -Aunque para eso mejor que me digan ustedes y ya me paso cuando les venga mejor, al fin y al cabo no soy un hombre particularmente ocupado.

Dicho esto y tras escuchar la respuesta o posible negociación de la pareja, fue a ayudar a los carpinteros, al menos a sujetarles los tablones para que tuviesen un par de manos extra. Necesitaba actuar, hacer algo. Era alguien activo y odiaba quedarse de brazos cruzados mientras otros trabajaban.

*lo subrayado consta como el uso de la pasiva de Herrería.
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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Alanna Delteria el Dom Dic 06 2015, 15:32

Desde la cocina pudo ver como el chico, desenvuelto, explicaba como reparar al lámpara a los presentes y se ponía a socorrer a los carpinteros, en un par de horas la taberna quedaría reparada y solo sería necesaria una buena limpieza a fondo para que todo quedase en un simple susto.

Un guardia entró con calma a la sala para llevarse, con rapidez, a las asaltantes y saludó a Alanna que, desde la puerta de la cocina, llevando en brazos al bebé de su amiga, le sonrió moviendo la mano del niño a modo de adiós, antes de que el hombre saliese de la taberna llevando a las chicas atadas y cabizbajas.

La Gata volvió a entrar a la cocina con el pequeño en brazos, el niño, de adorables mofletes, cuerpo redondito y rizos pelirrojos, era la viva imagen de su madre, pero con el caracter estóico del padre, que no hablaba más de lo indispensable, el pequeño a penas emitía sonidos o balbuceos, pero se notaba que tenía una gran inteligencia, sus ojos miraban a todos lados, lo observaban todo como si quisiera entender el mundo de golpe.

De pronto, escuchó un golpe de martillo, y sus ojos comenzaron a empañarse, empezó a emitir sonidos de llanto, y a chica, acostumbrada como estaba a cuidar a niños, desde su hermana a los del orfanato, comenzó a mecerlo, intentando calmarlo. Poco a poco, con el olor de la comida hirviendo, el balanceo y el susurro de la chica, el pequeño empezó a calmarse y sus ojos se comenzaron a cerrar con sueño.

Cuando el pequeño ya dormitaba descansando entre sueños de nubes de algodón, la madre apareció cerrando la puerta con una sonrisa y la miró desde lejos, para, con cuidado, acercarse y tomar al bebé de brazos de la joven. Que como quien lleva un tesoro en brazos, se lo dio. Meg acunó a su hijo y miró a Alanna mientras se sentaba.

- Siempre se te dieron bien los niños-
sonrió- ¿qué te ha pasado? Estás muy delgada, nena, das pena.- dijo con su sinceridad clara, demasiado clara, dejando a la guarda con cara de circunstancias- no me mires así, cuando te conocí eras una bomba, era imposible no mirarte, tenías un culo como para romper nueces, y ahora parece que te hayan chupado la vida- Alanna se sonrojó ante el comentario, ciertamente se lo podría haber ahorrado.- A ver, no es para tanto, inflandote a comer un par de semanas volverías a ser la misma, pero....- siguió hablando, sancando un suspiro de la chica.- no se que te ha pasado, pero si no quieres comer sola, vente aquí ya sabes que siempre eres bienvenida.
- Gracias Meg- acabó por sonreir la chica dandole un abrazo a su amiga y al bebé- lo tendré en cuenta- prometió.- ahora mejor salgo a ver que puedo hacer para ayudar, tu quedate aquí que parece que tiene sueño- sonrió señalando al pequeño.
- ¿Sabes que se llama Alan? Cierta cabezota me dejo hueya.- dijo la madre antes de que Alanna cerrase la puerta a sus espaldas, sonriendo.

Se acercó a donde se encontraba Eoghan, y le tocó el hombro para llamar su atención, no sabía como había acabado la cosa, pero si el chico era herrero y se iba a quedar una temporada, tal vez pudiera darle un par de direcciones de herrerías por si quería preguntar para trabajar en ellas.

- ¿Cómo va todo?- preguntó mirando a su alrededor, a la sala.




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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Eoghan Lothannor el Dom Dic 06 2015, 16:19

Eoghan se afanó en ayudar a los carpinteros durante todo aquel rato. Cuando entró el guardia, le señaló a las malhechoras que gruñían y refunfuñaban con sus ataduras. Eoghan las miró y bufó como un tigre molesto hacia ellas, una clara advertencia de que como las pillase haciendo el cafre otra vez, no habría captura que valiese para salvarles el pellejo.

Tomó una de las mesas con las patas estropeadas y le dio la vuelta con ayuda de uno de los carpinteros mientras el otro se afanaba en equilibrarla de nuevo a golpe puro de martillo. Cuando terminaron de equilibrar aquella pata, volvieron a darle la vuelta y colocaron los taburetes recién arreglados alrededor. Eoghan se apoyó suavemente en la mesa y sonrió satisfecho. Al final aquel incidente le había venido bastante bien: Había logrado manutención durante unos días sin gastarse ni un solo aero y además podría mantenerse ocupado hasta planificar su siguiente paso.

Notó entonces la mano de Alanna en el hombro y se giró tranquilamente hacia ella.

-Todo bien, faltaría mayormente llamar a un alfarero para que le eche un vistazo a los cristales rotos, recoger algunas astillas y seguir currando con los carpinteros un poco para terminar de balancear las mesas. Sobre todo a la que le di la patada. -Quizás se había pasado un poco. -Y definitivamente me quedaré aquí por lo menos durante una semana, han aceptado que les arregle la lámpara a cambio del almuerzo y la cena los días que venga a trabajar, así que por ahora puedo apañármelas para quedarme durante un poco más de lo previsto.

Estaba claramente contento y eso se podía apreciar en su sonrisa, que más que amable, ahora era una sonrisa más amplia, de alivio, y se podía notar a leguas.

-Lo cual me recuerda, cuando terminemos de arreglar aquí, ¿te importaría enseñarme los talleres comunitarios, si los tenéis? -Preguntó, frotándose suavemente la mejilla. Alanna podría observar que ahora mismo evitaba mirarla a los ojos, parece que le daba vergüenza o reparo admitir que era un pelagatos. -Aunque no lo necesitaré para arreglarles la lámpara, me gustaría tenerlo localizado, a ver si me puedo sacar un poco de dinero con lo que sea... Y también necesitaré un poco de trabajo para pagarme el pan...

Aunque, como era fácil de deducir, aquel muchacho no era solo un herrero. Sí, sabía de herrería, y tenía un cuerpo que aguantaba perfectamente las largas horas en la forja, hombros fornidos y anchos, y además gozaba de la fuerza para moldear el metal candente a placer, pero tal y como se podía apreciar en su porte vigoroso y orgulloso, la herrería no era su profesión, si no un complemento, un complemento importante... Pero un complemento.

De hecho, era fácil de ver que aquella espada bastarda de su cinto era de una calidad muy superior y de una forja particularmente exquisita para un simple herrero ambulante, al menos el guardamanos, la cruz y la empuñadura. A saber cómo sería la hoja, pero en lo que a él respectaba, era algo que destacaba, sobre todo por el contraste que causaba sus pintas de viajero avezado y una espada digna de un noble.
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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Alanna Delteria el Dom Dic 06 2015, 18:02

- Genial, serás de gran ayuda, yo no se nada de herrería- confesó mirando al chico, antes de agacharse para recoger una silla del suelo, mientras él seguía hablando.- Claro, no te preocupes, todos necesitamos un trabajo, yo misma hago a veces de profesora en la escuela.- dijo con amabilidad sin juzgar al chico.

Era la primera que se ganaba la vida como podía, o bien ejerciendo de espíam de educadora o de entrenadora, lo que le pillase y le diera unas monedas, era bien recibido. Por no hablar de que, a su llegada a la ciudad con a penas 9 años de edad, había sido más pobre que las ratas, y únicamente había portado un diminuto macuto con comida mohosa, un peluche y un libro de cuentos, afortunadamente el pasado quedaba ya atrás, al menos ese pasado que tan lejano le resultaba, y había dado paso a una época en la que, al menos podía mantenerse y pagar un pequeño alquiler en una casa en la zona media de Lunargenta.  

Mientras hablaban, daba la impresión de que los carpinteros habían tomado ya ls riendas de la situación, y el marido de Meg se había encargado de poner orden, pero necesitaban que alguien avisara a los alfareros por lo que era la excusa perfecta para enseñarle a Eoghan la zona de talleres. Se planto frente al hombre y le propuso ir junto al chico para que, de paso, este viera de donde sacar los materiales para arreglar la lampara, si es que los necesitaba y en cuanto tuvo la confirmación del hombre, acudió nuevamente junto al herrero, o, con la calidad de la empuñadura de su espada, espadachín.

- ¿Te parece si vamos nosotros? Así de paso te enseño los talleres, siempre están saturados y les van bien manos extra para ayudar.- dijo Alanna antes de, adelantarse y abrir la puerta para salir a la calle.

El fresco viento del otoño le golpeó la cara apartandole los mechones de pelo sueltos, ya no intentaba ni volverselos a recoger, al fin y al cabo, tenía el pelo tan fino que por mucho que lo intentase siempre se escapaba de sus intentos de sostenerlo. Esperando fuera se quitó la cinta azul del pelo y se la ató al mango de una de sus dagas, que, como usualmente hacía, llevaba atadas a las piernas con arneses. Desde la puerta, se atrevió a afirmar sonriendo:

- Tienes la costumbre de acariciar el pomo de tu espada.- no era la primera vez que notaba ese tipo de tics, ella misma sabía que, usualmente, se apartaba el pelo de la cara, aunque no le estuviera molestando.




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Re: Orgullo de mercaderes [Interpretativo] [Libre 1/2] [CERRADO]

Mensaje  Eoghan Lothannor el Dom Dic 06 2015, 18:53

-Pues si consigo un trabajo de mercenario o algo que me pueda poner a prueba, mejor. -Comentó encogiendo los hombros. Aunque bien podía enseñar a gente joven a entrenar, prefería trabajos que le permitiesen ponerse un poco más a tono que para algo tenía el entrenamiento y las habilidades, pero no se veía con paciencia para enseñar a jovenzuelos, y ya ni hablamos de responder una y otra vez a la misma pregunta sin que le saquen de quicio.-Siempre necesitan algo por ese estilo, aunque sea un simple guarda de almacén. Algo encontraré.

Al ver que los carpinteros podían afanar por sí mismos y que el marido de Megan ya estaba dirigiéndoles, caminó junto a Alanna, quien los excusó a ambos para ir a buscar a los alfareros a los talleres.

-Mañana a primera hora me planto aquí para arreglar la lámpara. -Prometió al tabernero, alzando la diestra con una amable sonrisa en un gesto de confianza en su puntualidad.

Acompañó a la joven hacia el exterior tras recoger sus bártulos de herrería y la lanza, y tras salir, apoyó el bastón en el suelo, apretándolo entonces contra su hombro. Observó dónde ataba la cinta, alzando una ceja de forma curiosa, de una forma casi imperceptible ante el detalle.

Con su pregunta, Eoghan ladeó la cabeza. Era visible que intentaba escoger bien las palabras, en un complicado gesto de disimulo. Al final emitió un largo suspiro, un claro gesto de que se rendía a ocultar datos, pues él no era alguien capaz de mentir. Se le notaría mucho, y además prefería ser honesto ante cualquier cosa.

-Bueno, le tengo bastante cariño. -Explicó torciendo ligeramente el morro. Era fácil ver un pequeño atisbo de pena en la mueca. -Era la espada de mi padre, la tomé cuando tuve que abandonar mi casa hace mucho tiempo.

Hubo un atisbo de duda, pues se calló de forma casi instantánea, dudando de si decirlo o no. No quería ser alguien que inspirase pena: todo lo contrario.

-Uhm, bueno, creo que la historia te la estoy contando un poco difusa. -Murmuró, aclarando sus ideas. -Claro que acaricio su pomo. Saber que está ahí, en mi cinto, me tranquiliza. Es prácticamente lo único que me queda de mi antigua vida en casa... Aunque esté rota.

Y eso revelaba el porqué de que en vez de haber desenvainado la espada como hubiera hecho cualquier otro guerrero en aquella situación, empuñó la lanza, siendo ésta mucho más engorrosa en un espacio cerrado como lo era aquella taberna, y mas aun en una lanza que requería del uso de las dos manos como lo era aquella.

La siguió por las calles hasta que llegasen a los talleres, con sus habituales y sosegadas zancadas largas, siguiendo el paso de la muchacha. Miró la calle de artesanos en cuanto llegasen a ésta. La gente se movía con el ajetreo y el barullo habitual de aquella zona, además se escuchaban más de un horno con fuelle y los martilleos en los yunques, el rasgar de cuchillos sobre el cuero. Eoghan sonrió.

-Echaba de menos el sonido de un martillo y un yunque, la verdad. -Dijo con tranquilidad y una suave sonrisa en el rostro. Hacía muchísimo que no tenía la oportunidad de volver a ver una forja en condiciones, y eso lo apreciaba como el que más. -En fin, vamos a ver al alfarero. Espero que no les cobren demasiado.
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