Pilluelos de puerto [Interpretativo] [Libre]

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Pilluelos de puerto [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Capitán Werner el Sáb 5 Dic 2015 - 18:39

La tripulación del Promesa Enardecida estaba desembarcando las últimas cajas con la comida que había sobrado. El viaje a la Playa de los Ancestros fue un paseo de rosas en comparación con los peligros a los que el Capitán se enfrentó en la Torre del Silencio. El cielo estuvo despejado y las olas parecían acariciar el casco del navío en lugar de enfrentarse a él; nada tenía que ver con la feroz batalla que tuvo que sufrir contra el hombre rinoceronte.  Al regresar a Lunargenta Alfred estaba realmente agotado. Su viejo y mohoso apartamento se le presentaba como una mansión con todos los lujos que se podía imaginar.

-Dame eso.- Dijo el Capitán cogiendo con su pinza del brazo derecho una de las manzanas de la caja que llevaba uno de sus marineros. Si no comía algo pronto iba a desfallecer en medio de toda la gente que pasara por el puerto.

Alfred calculaba mentalmente cuando tiempo les faltaban a sus hombres para terminar de bajar todas las cajas. Quizás dos o tres minutos más, cuatro siendo pesimistas. No importaba, él no podía moverse de allí hasta que todas las cajas quedasen fuera del barco. La mayoría de la comida se había podrido durante el viaje y lo poco que quedase sano lo repartiría entre su tripulación. Ellos sabían qué hacer con la comida mejor que él. Muchos de ellos tenían familias hambrientas o venían de un barrio marginal, igual que el Capitán, donde una simple era considerada como el mayor de los tesoros. Le dio un mocado a la manzana que tenía sujeta con la pinza pensando en lo irónico que resultaba el que un pirata estuviera comiendo lo que algunos consideraban un tesoro.

Un niño bestia cuyo animal de referencia era la esponja marina, cogió una de las cajas de comida que estaban en frente del Promesa Enardecida. Ningún miembro de la tripulación lo miró con extrañeza o asombro pues, por muy raro que pareciera aquel infante, no era nada que no hubieran visto al tener un capitán con aspecto de calamar y pinza de cangrejo. Lo único que se veía en los ojos de los hombres del Promesa Enardecida era odio y rencor hacia él. Una caja menos de comida podía significar que sus hijos no cenarían aquella noche.

Uno de los marineros fue tras el infante sin decir nada a los demás. El Capitán estaba demasiado cansado como para prestar atención qué hacía uno de sus marineros persiguiendo a un niño esponja.

-¡Suéltame! – Gritó el niño.-¡Suéltame te digo!-

-Capitán, he pillado a este joven pilluelo intentando robar nuestra comida.- Dijo el marinero cargando  al niño como si fuera un vulgar saco de patatas por un brazo y la caja de comida en el otro. -¿Qué hacemos con él?-

-¿Pilluelo?- El Capitán se acercó a la cara del niño esponja observándolo detenidamente y pasando los tentáculos de su barba por el blando torso del chico.

-Cómo me hagáis algo se  lo diré a los guardias. Son muy amigos míos sabéis. Antes he estado hablando con uno de ellos y me ha dicho que los piratas sois gente mala y que su deber es matar a los malos.- El niño esponja enseñó la lengua al Capitán, cosa que él la cogió con la tenaza antes de que pudiera volverla a meter en la boca.

-Que no te engañe mi Capitán.- Dijo un segundo marinero. - Yo lo he visto lo que ha hecho el guardia es darle una patada en el trasero.-

-Pilluelo y mentiroso. – Soltó de golpe la lengua del chico. -  Cortarle dos dedos, uno de cada mano. Así aprenderá.- Una cosa era robar a los ricos para poder comer como hacía el Capitán y otra muy distinta era robar a unos pobres muertos de hambre. Merecía un castigo por eso.Por supuesto, no iba a hacer tal atrocidad a un pobre chiquillo que solo intentaba ganarse el pan, lo único que el Capitán pretendía era dale un susto.

-¡NO!- El niño esponja se escurrió de los brazos del marinero que tenía sujeto con la facilidad de una propia esponja de baño. - ¡No me atraparéis!-  El niño corrió entre la multitud del puerto de la ciudad hasta toparse contra el pecho de uno de los guardias, tal vez el mismo que le había "hablado" con él minutos antes.

-¿Otra vez tú por aquí?- Dijo el guardia. - Creo recordar haber dicho que si te veía a ver ibas a acabar muy mal.- Por un momento el Capitán se vio a si mismo cuando era pequeño. No era fácil ser de una raza tan extraña que era considerada casi como un monstruo y, la dificultad aumentaba si tenía que robar para poder comer.

-Este niño viene conmigo.- Se presentó Alfred al guardia.- No causará más problemas.-

Un deje de confianza el guardia soltó al niño esponja con un empujón que por poco lo tiró al suelo. - ¡Que te lo has creído!- Cogió una piedra y se lanzó al Capitán a la cabeza, su mala puntería hizo le diera unos centímetros más arriba de su cráneo, justo en el sombrero de capitán pirata. - ¡No me cogeréis!- Maldito maleducado, ¿le acababa de salvar de una azotaina y era así cómo lo agradecía? El niño esponja comenzó a correr de nuevo entre la gente, solo que esta vez no era un único pirata quien le perseguía, el Capitán Werner y el guardia también iba tras él.


Niño esponja:
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Re: Pilluelos de puerto [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Marisa Kirisame el Dom 6 Dic 2015 - 11:40

Continuaba con mi tour por Lunargenta. Solo son mis primeros días en la ciudad y ya me estaban pasando cosas muy  interesantes. Abrirme al mundo ha sido la mejor idea que he tenido, y eso que las he tenido buenas. Estaba cansada de todo el ajetreo de la calle principal, así que preferí pasarme por el puerto para investigarlo con más detenimiento. Se nota que la economía se centra principalmente en el comercio marítimo, hay una cantidad desorbitada de barcos cargados de mercancías de todo tipo: mariscos, productos exóticos, telas, especias y otras muchas cosas que aún no soy capaz de reconocer. Veo cómo ese futuro dinero empaquetado se trasladaba desde los barcos hacia el interior de la ciudad. Igual alguna de esas cajas no me vendría nada mal, ya sea comida o dinero, lo necesitaré...

¡Plaf! Mis planes son interrumpidos por alguien que choca precipitadamente contra mí. Por su tamaño debe de ser un crío.

- ¡Ey! ¡A ver si miramos por donde vamos! ¡No se puede ir empujando a las damas! ¿Me estás escuchando, criaj..?

Me he precipitado al decir "alguien". Algo levantó la cabeza. Humano no era, eso estaba claro. Su cuerpo era amarillo y estaba lleno de... ¿poros? Por cómo se movía su... piel... carne... no sé ni cómo llamarlo. Bueno, por cómo se movía su cuerpo al caer parecía ser mucho más blando de lo que sería cualquier otro cuerpo. Me recuerda a una de esas esponjas marinas que vi una vez en un libro sobre animales acuáticos.

Pero esto es totalmente distinto. A esta esponja le han salido dos brazos, dos piernecitas y hasta una cara (con una destacable napia). Creo haber leído algo sobre esto... ¿Así que esto es lo que se le llama un hombre bestia? Sé de la existencia de hombres perro, hombres gato, hombres lagarto, hombres pez, hombres rana, hombres de todo. ¿Pero hombres esponja? Ni siquiera me lo habría podido llegar a imaginar.

- ¡Cállate vieja fea! ¡Eres tú la que tiene que ver por dónde anda! -grita el niño malhumorado.

¿Será posible? ¿Me ha llamado vieja? ¿Y fea? Si tuviese en estos momentos mi escoba a mano le habría barrido de un escobazo. Como tampoco tiene orejas por donde tirar, le agarro de la superlativa nariz.

- Mira niño raro, vieja lo será tu madre. A ver si empezamos a tener un poquito más de educación que el que me ha empujado has sido tú. Ya verás la que te espera cuando se lo diga a tus padres. ¿Dónde están que les voy a decir cuatro cositas? -me había sacado de quicio. Me pueden llamar ladrona, engreída, arrogante o metomentodo; pero NUNCA vieja. Y fea menos, con lo mona que soy.

No obstante, la reacción del niño fue distinta a la que me esperaba. Bajó la cabeza apesadumbrado.

- Oh... vaya -sé lo que significa esa expresión. Es como verme en un espejo, así estaba yo también de pequeña, aunque un poco menos amarilla-. Bueno, lo pasaré por esta vez, pero que no se vuelva a repetir. Ahora dime, ¿adónde ibas con tanta prisa?

La esponja andante me miraba aún con odio. Te juro que como me diga que "no es asunto tuyo, vieja" le arreo una bofetada por mucho que sea un niño.

- Escapaba de los hombres malos -dice señalando hacia la dirección por donde venía corriendo.

- ¿Hombres malos? ¿Qué hombres malos? -enseguida salgo de dudas. Nada más mirar por donde me había señalado veo a tres hombres con pinta de no haber tenido un buen día acercándose a toda velocidad.

- Aaaaay... -suspiro-. Parece que los niños problemáticos también se traen sus problemas consigo. Qué le vamos a hacer... Tú quédate detrás mía, a ver qué has líado.

En cuanto esos tres malhumorados llegan, se paran en seco y se nos quedan mirando. Me limito a sonreír.

- Muy buenos días, caballeros. ¿Puedo ayudaros en algo?
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Re: Pilluelos de puerto [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Finn el Lun 7 Dic 2015 - 10:21

Como todas las mañanas el puerto de Lunargenta bullía con actividad. Mercaderes, marinos y viajeros de todos los rincones del continente plagaban los alrededores, sus voces intentando alzarse por sobre el barullo general. Sentado sobre un barril de aceite Finn observaba los hombre cargar y descargar las naves mientras tarareando una melodía alegre. Aquel era uno de sus lugares favoritos de la ciudad. Era capaz de perderse durante horas en la miríada de estímulos sensoriales. Podía olfatear cada uno de los hedores y aromas que el puerto despedía: Pescado fresco, vísceras medio descompuestas, desperdicios y sudor mezclados con el olor a madera, bronce y el penetrante perfume de exóticas especias.

Le gustaba imaginar las aventuras que los hombres de mar de seguro vivían constantemente, luchando contra bestias marinas, navegando hasta donde los océanos tocan los cielos y defendiendo sus naves de despiadados piratas. Solía inventar nombres para los barcos de acuerdo a su forma y colores, e imaginar cómo sería estar al mando de su tripulación. Un día era Finn Pelajefino, capitán de La Patata Cósmica, y al siguiente pretendía ser Finn Garraafilada, el infame capitán del Larguirucho Negro. Pirata, héroe de los mares y codiciado amante.

¡Allí! ¡Mira, Hakon! ¡Ese es el pequeño hijo de puta que me robó el sombrero!” gritó un hombre a sus espaldas y el muchacho no tuvo que girarse para saber que era el momento adecuado para echarse a correr. ¡Si el sombrero ni siquiera le había gustado! Había tardado cinco minutos en aburrirse de él y dejarlo tirado en un puesto de verduras. Por supuesto no podía decirle eso a los hombres que ahora le perseguían a la carrera. Por los crudos improperios que le arrojaban entre jadeos Finn comenzaba a sospechar que el asunto era ya personal.

Tras un minuto de carrera divisó un grupo de hombres corriendo a empujones entre la gente en dirección contraria y el joven hombre bestia no dudo en usar el espectáculo paralelo a su favor, girándose en sus talones y uniéndose al otro grupo de persecutores. Finn abrió los ojos como plato al notar que uno de los hombres parecía sacado de un cuento de ultramar. ¿Un hombre bestia, quizás, o alguna rara condición que afecta a quienes pasan mucho tiempo en el agua?

El grupo se detuvo en seco frente una joven de apariencia excéntrica y una extraña criatura amarilla junto a ella. Finn observo la textura porosa e irregular del cuerpo del extraño espécimen y tuvo que contener el impulso de acercarse y afilar sus garras contra su cuerpo. Finalmente recordó por qué el pequeño sujeto, un niño sin duda, se le hacía extrañamente familiar.

¡Ah, eres un niño esponja! ¡Como las que usan los nobles para frotarse!” exclamó extático, su brazo extendido apuntándole con el dedo, el rostro teñido con el más genuino deleite “¡Eso sí que es raro!” finalizó y el guardia junto a él le lanzó una mirada incrédula que a todas luces gritaba 'eso lo dice un puto niño gato'. Sólo entonces reparó el muchacho en los tres sujetos frente la joven que observaban la escena con rostros agrios y visiblemente tensos. “Y esos, ¿quienes son?
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Re: Pilluelos de puerto [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Capitán Werner el Lun 7 Dic 2015 - 16:33

Si no fuera porque el niño esponja se había reído de él y de su tripulación tal lo hubiera dejado marchar. Pero lo hizo, cometió el grandísimo error de burlarse de unos piratas. La antigua tripulación del Capitán, aquella que navega en el Sueños Cumplidos, no le habría importado qué pensase o dijera un crío de puerto de ellos. Mas, la nueva tripulación sintió una puñalada a su fino orgullo al ver que un maldito niño se había burlado y escapado de entre sus manos. Estos nuevos hombres del Capitán Werner no eran auténticos piratas, eran hombres que no tenían otra esperanza para vivir que vivir en el mar. Alfred solía decir: “Ríete de un rico y él te ignorará; ríete de un pobre y te demostrará que no hace gracia.” El Capitán, como representante de su tripulación iba tras el niño esponja para demostrarle que no hacía gracia.

Por lo visto, él no era el único que quería darle una lección a aquella aberración hermafrodita. Entre ellos destacaba una niña con la que se había parado hablar, al juzgar por su aspecto una bruja igual que la pequeña Magazubi, un poco más mayor tal vez. ¿Otra ladrona maleducado? Era posible, demasiado posible para el gusto del Capitán.  Más de un marinero de la tripulación del Promesa Enardecida hubiera pensado que todo aquello era panda de pilluelos de puerto; tal vez por ello dos de ellos se quedaron junto a la pequeña bruja cuando el instrumento de limpieza volvió a ser atrapado, esta vez por el guardia.

-¡Es de mala educación quitarle la presa a alguien!- Gruñó el Capitán al guardia desenvainando su espada. Ese era su puerto, su tierra, ningún guardia de la ciudad iba a ponerse en por encima de él.

-¡Vete a tu barco pirata!- Contestó el guardia, sabía que no tenía nada que hacer en contra de una tripulación de piratas.

-No has dicho Capitán…- Alfred, con la empuñadura de su espada, dio un golpe a la cabeza del guardia sin llegar a matarle. Igual que él sabía que no iba a hacer nada en contra de un tripulación, el Capitán sabía que no podía hacer nada si la guardia entera fuera contra él. Mejor era un guardia inconsciente que uno muerto.

-¡Eh niña!- Dijo el niño esponja cuando fue atrapado por uno de los marineros del Capitán. -¡Sálvame de los hombres malos y te prometo que no volveré a llamarte vieja fea!-
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Re: Pilluelos de puerto [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Marisa Kirisame el Mar 8 Dic 2015 - 18:01

Alto, alto, alto... Están pasando muchas cosas raras en poco tiempo. Hago un recuento rápido: tenemos una retraída esponja parlante que tiene una patada en la cara muy bien puesta, un capitán pirata calamar que parece salido de esas típicas leyendas de piratas que no se las cree ni su padre y un gato mirón que llamaba raro al niño cuando no parece haberse mirado al espejo. Menudo circo hay aquí montado. ¿Cuando vendrán los elefantes telépatas de guerra?

Veo cómo se pelean por el niño. Qué tontos, en lugar de apalearle entre los dos se apalean entre ellos. Hombres, cómo no.

- ¡Eh, niña! Sálvame de los hombres malos y te prometo que no volveré a llamarte vieja fea -ruega el chiquitín cuadrilátero. Para empezar, no tendría ni que llamarme eso una primera vez,;pero si le voy a ayudar no es por eso, sino porque dejarle en manos de ese piratilla no garantizaría mucho su seguridad. Es un niño insufrible, merece un castigo, pero me da la impresión de que lo que quieren es convertirlo en utensilio de baño para muchas familias.

- ¡Ey, ey! Haya paz fieras. Veamos, adivino que el chiquillo os ha hecho alguna de las suyas. Si lo que queréis es darle una lección yo os podría ayudar -en ese momento me echa una mirada asesina. Tiene escrito en su cara un "Te mato"-. Pero tampoco es cuestión de sacar las cosas de quicio, no es más que un crío. ¿Os sentiréis más hombres por azotar a un canijo que no es ni la mitad de grande que vosotros? Seguro que hay otras soluciones. Un día encerrado en algún lugar seguro que le ayuda a replantearse su conducta.

Espero que con eso esté resuelto este problemilla, aunque veo al pulpo muy mosqueado. En cuanto al hombre gato, aún sigue mirando la escena, como todos los de a nuestro alrededor.
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Re: Pilluelos de puerto [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Finn el Vie 11 Dic 2015 - 7:43

La tensión en el aire sólo podría haber sido cortada con un diamante. El muchacho observó el breve intercambio entre el guardia y el capitán visiblemente incómodo, mas dio un verdadero salto cuando el hombre calamar lanzó un feroz ataque con la empuñadura de su espada que tumbo al sujeto en el acto. Finn se acuclilló para comprobar si es que se encontraba frente a un caso de homicidio y suspiró algo aliviado al notar que sólo había perdido la consciencia... y un par de dientes contra el suelo.

El joven hombre bestia se irguió nuevamente inseguro de si había sido buena idea unirse a este grupo tan particular. Seguramente el castigo por robar una prenda y abandonarla despreocupadamente sería menor a la de asistir a un grupo de piratas y agredir a un guardia. No que él hubiese tenido nada que ver con ello, pero es lo que seguramente dirían los testigos. Por el rabillo del ojo vio al hombre del sombrero acercarse a la escena ligeramente, aún en su búsqueda sin duda, por lo que dio un paso adelante ocultándose entre los presentes.

Um, yo…” carraspeó intentando llama la atención del grupo. “La esponja, humana por cierto... niño esponja, eh, ¿cuál era tu nombre? En fin, de seguro tiene motivos para actuar de esta manera. No podemos juzgarle así como así. Quizás su curiosidad le llevó a coger el sombrero de otra persona sin malicia, despertando así su ira” comentó el muchacho mirando atentamente a su persecutor a la distancia, escondiéndose disimuladamente entre los presentes cada vez que el hombre miraba en su dirección. “O quizás ha recibido un trato aún más injusto. Lo cierto es que no lo sabremos hasta que no nos cuente su historia. Ah, eso sí, propongo que la oigamos lejos de aquí, eh, o al menos no en este sitio.

Sintió clavadas en él algunas miradas desconcertadas. Al fin y al cabo, ninguno allí le conocía de nada y tampoco tenía razón de inmiscuirse en el asunto, sin mencionar su extraña actitud. Poco le importaba. Lo urgente era crear una salida del embrollo aunque esto significase lanzarse de bruces a otro.

Capitán, eh, ¿Pirata?” dijo el muchacho dirigiéndose al hombre calamar haciendo una reverencia con la cabeza. “Mi nombre es Finn, explorador y aventurero a su servicio. Si me lo permite, estoy de acuerdo con la vie… con la señorita aquí presente. Muy buen sombrero, por cierto”. Por un segundo estuvo a punto de llamarla 'vieja fea', pues era lo único que había sido asociado a ella en ese rato. “Dejemos la violencia para más tarde, lo primero es arrojar luz al asunto.

(pequeña nota):
Estoy mortificado por el retraso en mi post. Procuraré responder en lo sucesivo con mayor celeridad
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Re: Pilluelos de puerto [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Capitán Werner el Mar 15 Dic 2015 - 7:13

El mocoso amarillo seguía haciendo de las suyas. No le bastaba con robar comida y sombreros, además estaba involucrando a todo a aquel que pasase cerca. La niña que le recordaba extrañamente a la pequeña Magazubi se interpuso entre el Capitán y el niño esponja. Sus palabras eran lógicas y fueron dichas con toda la buena intención que la joven disponía, pero se equivocaba. Y tanto que se equivocaba. Un ladrón era un ladrón y como tal merecía un escarmiento. Si hubiera sido ella la víctima, el Capitán estaba seguro de que no opinaría así.

Otro joven, cuya apariencia recordaba a la de un felino salvaje, se acercó al grupo por tal de dar su opinión respecto a lo que había pasado. Todos se creían con derecho a hablar pero nadie hacía nada. Este dijo algo similar a lo que dijo la joven bruja pero aludiendo a la curiosidad y al pasado del mocoso esponjoso. El joven felino se presentó al Capitán como Finn, un explorador y aventurero. Curiosas palabras, las mismas con las que se presentó Alfred cuando tenía la misma edad que él. Finn insistía una y otra vez con que el niño esponja cuente su historia.

Los dos jóvenes, bruja y felino, fueron los únicos que se atrevieron a decir lo que todas las personas contemplaban la escena pensaban. Dar una lección a un niño, por muy pillastre que fuera, no estaba bien visto.

-De acuerdo, dejaremos que se explique.- Dijo el Capitán con su extraño acento haciendo caso omiso del cumplido del joven aventurero y explorador acerca de su sombrero. - Pero no nos iremos a ningún otro lugar. Será aquí y ahora, delante de todo el mundo.- Extendió los brazos para abarcar a todo aquel que estuviera en el puerto, la tripulación del Promesa Enardecida, los curiosos que habían llegado a ver la escena y los niños. –Tienes una oportunidad para explicarte. No la malgastes.-

-Tampoco hace falta ponerse así.- Se defendió el mocoso amarillo. –Yo solo quería…-Lanzó el sombrero que había robado a la niña bruja. - ¡No podréis cogerme!- Saltó al agua llenando su cuerpo, apretó unos de sus orificios y mojo a todo el mundo que estaba por ahí incluidos a la pequeña bruja, Finn y el Capitán.

-Maldito.- Dijo el Capitán apretando los dientes. Esto pasaba por dejarle explicar. El niño esponja se sumergió en el agua y desapareció de la vista de todo el mundo. - ¿Ahora qué opináis que hay que hacer espabilados?- Renegó a Finn y a la joven bruja, estaba deseando saber qué pensaban aquellos pilluelos sobre lo que había sucedido.
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Re: Pilluelos de puerto [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Finn el Dom 31 Ene 2016 - 9:52

Un quejido agudo escapó de los labios del muchacho mientras intentaba esquivar los chorros de agua que el niño había disparado. En general no le molestaba mojarse, pero la idea de ser bañado en agua de puerto hecha correr a presión por el cuerpo de una esponja humana era, por decir lo menos, jodidamente asquerosa. Las maldiciones y regaños del hombre calamar no se hicieron esperar y Finn se limitó a encogerse de hombros con una pequeña sonrisa apologética, pero no tardó en desviar su atención, consternado, hacia sus anteriores persecutores quienes se acercaban ya peligrosamente a ese lugar.

Cediendo a un impulso inconsciente el pequeño hombre bestia saltó de cabeza a las aguas tras el niño esponja, sintiendo un profundo arrepentimiento el mismo instante que sus pies se separaran del suelo. Tras sumergirse esperó unos segundo antes de abrir los ojos y mirar a su alrededor lanzando un grito entre burbujas de aire. Sabía bien que las aguas del puertos estaban lejos de ser prístinas e impolutas, pero nunca hubiese imaginado que se encontraría tal nivel de inmundicia. No sólo era el color turbio del agua saturado por partículas de dudosa procedencia, sino la infinidad de restos y basura que flotaban casi suspendidos en su sitio. Papeles, pedazos de pescado, objetos varios, alguna que otra prenda de vestir y… ¡dioses! ¿Era ese un cadáver? Finn observó un instante la carne pútrida y blanquecina del cuerpo y tuvo que combatir las arcadas, gritándose mentalmente que sería infinitamente peor dejar que ese agua rancia inundase su boca.

Una vez recompuesto dirigió su atención al niño esponja quien se alejaba a una velocidad absurdamente lenta, al punto en que Finn no estaba seguro si el lento desplazamiento era producto de los intentos del pequeño o si era simplemente un ligero atisbo de corriente la que mecía su cuerpo. No era extraño, pensó el joven felino nadando hacia su objetivo, al fin y al cabo las esponjas marinas no eran célebres por su elegancia en el movimiento o diseño hidrodinámico. De hecho, Finn estaba seguro que esas criaturas no se movían en absoluto. El humano que decidió crear un hombre esponja o bien estaba completamente borracho o tenía un sentido del humor bastante retorcido, pensó con una leve sonrisa.

No le fue difícil asir al combativo niño, asistiéndose de sus garras para frustrar cualquier intento de escape. Momentos más tarde emergió en la superficie inspirando una enorme bocanada de aire y nadó hasta una plataforma cercana utilizando al niño como una especie de remo, ignorando sus gritos e insultos constantemente interrumpidos al verse violentamente sumergido una y otra vez. Nuevamente sobre el muelle arrastró al pequeño amarillento sin ceremonia alguna de regreso al grupo liderado por el hombre calamar, arrojando al niño a sus pies para luego acuclillarse con las manos sobre las rodillas recuperando el aliento entre jadeos.

No sé si lo habréis notado, pero, ¿el agua de este puerto? Un puto vertedero” dijo abarcando con un gesto de su mano la bahía completa. “En serio, incluso hay un pobre bastardo flotando allí desde hace quién sabe cuantos días. Pero, en fin, basta de juegos, niño esponja. Será mejor que comiences a hablar. ¿Cuál es la historia? ¿Existe alguna razón por la cual no deberíamos dejar que la guardia te haga sangrar el lomo a varazos?” la voz del muchacho intentaba ser categórica e intimidante, aunque no pudo evitar acabar la amenaza desviando la mirada pensativamente hacia el horizonte. ¿Sangraría el desafortunado enano con semejante cuerpo? Quizás la vara no fuese la mejor amenaza.
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Nota: Reanudamos, entonces, el tema. Marisa, si regresas y lees esto puedes reintegrarte en cualquier momento si así lo deseas!
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Re: Pilluelos de puerto [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Capitán Werner el Mar 2 Feb 2016 - 6:43

Tras que el Capitán renegase a los pequeños que, en un principio, defendieron al niño esponja, el joven felino tomó una decisión. Sin mediar palabra con nadie, saltó al agua del mar en busca de la bestia amarilla. Coraje, valentía y una absoluta falta del sentido del olfato eran las cualidades que se requerían tener para nadar por esas aguas. La mayoría de los humanos, ignorantes que no saben que en el mar viven los peces que ellos comen, tiran toda clase de residuos al mar: Las espinas de los peces que engulleron a la hora de la comida, botellas de alcohol vacías, la ropa rota que ya no podían volver a utilizar... Por no hablar de aquellos marranos que se orinaban en el mar. De no ser verdad que el felino careciese del sentido del olfato, habría que encerrarle en un loquero por haber saltado en las aguas asquerosas del puerto de Lunargenta.

Minutos después, el joven felino subió a las tablas de madera del muelle arrojando al niño esponja a los pies del Capitán Werner. Acto seguido, el joven se quejó de lo mal cuidadas que estaban las aguas del puerto. Era posible que no fuera tan alocado como le pareció en un primer momento, tal vez un extranjero que nunca hubiera visitado el puerto o, simplemente, que fuera demasiado insensato como para tener en cuenta la podredumbre de aquellas aguas.

-¡Y a ti que te importa!- Grito el niño esponja apretándose su cuerpo para disparar un chorro de agua que había absorbido del mar. - No te pienso contar nada de nada.- Le sacó la lengua al intrépido felino.

-¿Tu crees?- Contestó el Capitán al desenvainar su espada y apuntar su filo a la espalda del niño esponja. - Yo creo que vas a empezar a contarlo todo con educación y sin insultar a nadie.- La voz del Capitán sonó tranquila y serena. Le estaba amenazando, de eso no había duda, por lo menos para quienes viesen el filo de su espada. Los guardias, lejos de la zona de conflicto, no se darían cuenta que el Capitán Werner estaba amenazando a un niño pequeño.

La bestia amarilla hizo un quejido que era una mezcla entre amenazador y estúpido mirando directamente hacia los ojos del Capitán. Se sentó en el suelo con las piernas cruzadas y comenzó a hablar con su voz rápida y aguda.  - Está bien os contaré mi historia y os la contaré ahora, pero en cuanto os la cuente me dejaréis marchar.- Levantó el dedo indice de su mano derecha con el fin de remarcar su demanda. El Capitán le contestó con silencio, no iba a dejar que un niñato esponjoso le sobornase. - ¿Sabéis de dónde me he escapado? No lo sabéis y yo sí lo sé, porque de saberlo no solo me dejaríais marchar, ¡claro que no! además me daríais una bolsa de aeros y otra de biusas para mí solo.-

-Al grano.- Instigó el Capitán dándole un suave golpe con la parte ancha de la espada.

-¡Ya voy prisas!- Contestó de inmediato el niño esponja. - Me he escapado de un orfanato, uno feo y sucio. ¿Te quejas del agua del mar?- Le dijo directamente al joven felino. - Pues es allí nos hacen bañarnos todos los días antes de desayunar. ¡Si es que se le puede llamar desayuno a la basura que nos dan! Luego, nos dan hilo y aguja y nos obligan a coser trapos. ¡Todo el día cosiendo trapos para esos tres imbéciles! Desde que se murió la tata Patricia, son sus nietos quienes tomaron las riendas de nuestro orfanato. Tres niños: Ted, Tedd y Teddy se llaman. Ellos son quienes obligan a los demás a coser trapos y a cambio ellos ganan una clase de bolas de azúcar, los demás no vemos nada.-

-No iréis a creeros lo que dice este ladrón mentiroso.- Dijo un niño de apenas un metro de altura pero con una cara que parecía siete años más mayor de lo que reflejaba su estatura. - Díselo Tedd, dile qué nosotros no hacemos nada de lo que él dice.-

-Teddy pero...- Un segundo joven humano, de aparentemente quince años de edad, habló con voz nerviosa. El primero, el más menudo le dio un codazo a la cintura y de nuevo comenzó a hablar.- Mejor que lo diga Ted.-

-Sí.- El tercero era el más alto, en su cara se reflejaba una sonrisa que limitaba con la con la locura.- Niño esponja mentiroso. Teddy listo. Haced caso a Teddy.- Su forma de hablar y su forma de moverse era las típicas de un idiota.

-¿Lo veis amigos míos?- Dijo Teddy abriendo los brazos de par en par.- No hay nada de que preocuparse, entregad al amarillo a la guardia y todos saldremos ganando.-

Teddy hizo una señal y Ted lo subió al hombro, acto seguido corrió lejos de aquel lugar, Tedd fue tras ellos. Los tres se perdieron entre la multitud silbando una canción al unísono. Fuera lo que fuera lo que estaban tramando esos tres jóvenes al Capitán no le gustaba nada. Estaba cansado de tener que ir persiguiendo a todos los pilluelos de puerto que se encontraba aquel día.


Ted, Tedd y Teddy (aunque los más avispados ya sepan a quien me refiero os dejo este spoiler):

La personalidad los pjs Ted, Tedd y Teddy es la misma que las de Ed, Edd y Eddy respectivamente. Si no conocéis los dibujos os lo recomiendo, yo a mis 20 años los sigo disfrutando igual que cuando los veía con 10.

Canción que silban, obviamente los más listos ya saben qué canción es pero bueno....:
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Re: Pilluelos de puerto [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Finn el Mar 2 Feb 2016 - 17:26

El pequeño hombre bestia escuchó la historia con creciente atención, en especial cuando el niño mencionó la curiosa forma de paga que los explotadores recibían. Finn había pasado suficiente tiempo en el bajo mundo como para saber sobre las extrañas sustancias que se comerciaban de manera discreta, en su mayoría destinadas a pociones, ungüentos y venenos. En particular sospechaba que las bolas de azúcar descritas podrían ser en realidad resina de adormidera¹, ingrediente muy cotizado entre curanderos, místicos, brujos y asesinos. Si fuese así estarían frente a una potencial mina de oro: Un taller clandestino que abusaba del trabajo de niños huérfanos y que intercambiaba su producción por valiosas sustancias. Finn sonrió mostrando ambos colmillos superiores. ¡Era una oportunidad única!

Antes de que pudiese inquirir sobre la ubicación del orfanato o detalles de la producción tres jóvenes humanos irrumpieron en escena refutando torpemente todo lo dicho por la pequeña esponja. Podía verse a millas de distancias que se trataba de los tres hermanos que regentaban el negocio de trapos, cada uno más raro que el anterior, aunque daba la impresión de ser el más enano quien hacía las veces de líder del grupo. Finn no movió un músculo mientras uno de los recién llegados cargaba al niño esponja sobre su hombro y se alejaba a la carrera con una sonrisa imbécil, seguido de cerca por sus hermanos. No, eso era precisamente lo que el joven hombre bestia esperaba. Se lo estaban haciendo demasiado fácil.

Capitán” dijo al cabo de unos segundos, sonriendo con la mirada fija en dirección hacia donde había desaparecido el trío de subnormales. “Me parece que se nos ofrece una oportunidad única. Imagino que el orfanato en cuestión no estará bien resguardado y, siendo una operación ilegal, no creo que nadie pueda decir nada si cobramos una buena comisión por liberar a esos niños, ¿no? ¡Sería llenarse los bolsillos realizando una buena acción! Además de ser divertido. Incluso en este barullo no tendré problemas en seguir esos silbidos, pero debemos ponernos en marcha cuanto antes. Si fuese usted tan gentil de prestar apoyo en esta tarea estaría más que dispuesto a repartir el botín. ¡Si no hágalo por los niños!

El muchacho se echó a correr hacia el gentío dedicándole al hombre calamar y su séquito una sonrisa enorme y un gesto con su mano que les invitaba a seguirle. Aminoró paulatinamente el paso cuando estuvo suficientemente cerca de la fuente de los silbidos y con cuidado y paciencia acechó a los hermanos a la distancia hasta que los vio perderse en un callejón apartado tras el puerto. Los silbidos habían muerto y Finn esperó un momento antes de entrar para asegurarse que el capitán le siguiese aún y pudiese verle.

La calleja era angosta y el suelo de tierra estaba salpicado por charcos de agua turbia y basura acumulada a los costados. Allí, casi al final, un extraño muchacho custodiaba una tosca puerta de tablas de pino y remaches irregulares que parecía haber sido instalada recientemente. Seguramente se trataba de la entrada trasera del orfanato. Finn se aproximó abriendo los ojos como platos, su boca abierta ahogando un grito. El desafortunado chiquillo tenía el cráneo grotescamente desfigurado, como si de pequeño su cabeza hubiese sido martillada sobre un yunque imitando la forma de los proyectiles de plomo que se confeccionan como munición de honda. Dos mechones de tieso cabello rubio adornaban su cabeza separados por un minúsculo y ridículo sombrero. Al divisar al hombre bestia el deforme jovencito pareció tensarse visiblemente, dando su cuerpo raquítico un respingo que amenazó con desarmarle como una marioneta.

¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí?” preguntó el escuálido vigía frunciendo el ceño consternado. Finn sintió una punzada de lástima en el estómago. Pese a su horripilante deformidad el chico parecía tener un corazón bondadoso como reflejaba su voz suave y la falta de amenaza en su postura.

Me han enviado para entregar una paga a Ted, Tedd y Teddy. Lamento la tardanza, hemos estado afanados. ¿Están ellos aquí ahora, no?” mintió rápidamente el muchacho felino dando algunas palmadas a su morral de manera insinuante.

¿Quienes sois “vosotros”? N-no me han dicho nada sobre ninguna paga. No puedo dejarte entrar...

¡Hey, Arnoll! ¡Ted dice que puedes venir a comer si quieres!”gritó una voz estridente desde el interior y el rubio giró la cabeza para responder, momento que Finn aprovechó para desenvainar su daga y con un rápido movimiento llevarla hasta el cuello del chico.

Un sonido y te abro la garganta de lado a lado” susurró glacialmente intentando mantener cierta distancia respecto del cráneo de su rehén. ¡Dioses! ¡Esa forma sencillamente no era normal! ¿Cómo habrán parido a este pobre bastardo? Ninguna mujer humana habría sido capaz de pasar semejante cabeza por sus caderas pensó el muchacho mientras su rostro se contorsionaba en una mueca de dolor. Es igual, pensó tragando con dificultad, espero que el hombre marino haya sido capaz de seguirme.
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¹ Resina de adormidera = Opio. Pensé que sería más divertido tenerlos de narcos, además el contacto con la sustancia podría explicar su bizarro comportamiento XD
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Re: Pilluelos de puerto [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Capitán Werner el Miér 3 Feb 2016 - 14:15

El joven felino parecía entusiasmado con la idea de perseguir a esos tres bribones. En cuanto se escaparon comenzó a hablar de qué haría para perseguirlos y de la riqueza que podrían ganar si es que era cierto que había una recompensa por ello. El Capitán dudaba mucho que hubiera ninguna clase de riqueza por descubrir la verdad acerca de ese orfanato, siempre y cuando hubiera una verdad que descubrir cosa que también dudaba. No se fiaba del niño esponja, pero tampoco de los otros tres jóvenes de nombre parecido. Visto de una manera más egoísta, el Capitán no tenía nada qué hacer con ellos. Ni iba a tener recompensa como dijo el joven felino ni iba a descubrir nada que no le gustase.

-¡Los niños estamos hartos de que los adultos se metan en nuestros asuntos!- Contestó el niño esponja a las palabras del felino.

-Entonces, los niños se tendrán que aguantar.- Dijo el Capitán inmediatamente rozando la esponjosa piel del amarillo con el pilo de su espada. –Gato, ve tras esos tres niños. Yo me ocuparé de vigilar a éste para que no vuelva a robar nada a nadie.- No conocía el nombre del felino y “Gato” era lo más general y menos ofensivo que se le ocurrió en aquel momento.

No podía estar en la misma posición mucho tiempo, sabía que los guardias llegarían tardío o temprano; después de todo lo que había sucedido en el puerto era obvio que tenían que ir. El Capitán pellizcó con su tenaza la piel del niño esponja para que no escapase y se caminó lenta y pausadamente por la dirección que se había ido el joven felino persiguiendo la melodía de los tres Teds. Era mejor caminar despacio y sin hablar para no tener que llamar la atención, tarea fácil para si fueran un par de humanos pero difícil si los que no intentan llamar la atención son dos seres de aspecto tan extraño como lo eran el Capitán y el niño esponja.

Más temprano que tarde, Alfred perdió la pista del joven felino. Iba demasiado deprisa o, tal vez, él iba demasiado lento. Teniendo en cuenta que tenía que estar vigilando constantemente al niño esponja, la segunda opción era la más adecuada. Cada vez que el instrumento de limpieza intentaba abrir la boca el Capitán tenía que apretar la tenaza para pellizcar con más fuerza el orificio del cuerpo del amarillo que había cogido, cada ver que el niño intentaba correr otro apretón de pinza más y, cada vez que el niño se quedaba quieto símbolo de un pequeño arrebato se ganaba otro apretón de pinza. Los piratas tenían un dicho popular para aquellas veces que repetían siempre el mismo castigo: “Golpe de remo”.



-A un erizo como yo
le gusta tomar el sol.
Siempre atento a rebuscar,
y tesoros encontrar.
Y me rasco la barriga
con muchísimo interés.
Mientras huelo alguna cosa,
pues me gusta mucho oler.-


El Capitán podía distinguir una voz infantil cantar desde la misma dirección por donde se había ido el joven felino. Era una voz diferente a los Teds, era más aguda y a la vez más macabra.



-Hace tiempo que viví,
en el bosque bien feliz.
Pero a Lunargenta vine yo,
pues me gusta el “mogollón”.
Tengo pinchos por la espalda,
pero por delante no.-



-Conozco esa voz.- Dijo el niño esponja. - ¡Es el amigo de Ted, Tedd y Teddy!-




-Ven aquí que te abrace,
que  te trincho el corazón.-



La última estrofa sonó mucho más siniestra que las anteriores. Todo rasgo infantil en su voz había desaparecido y solo quedaba un vestigio de siniestra locura. El niño esponja corrió en cuanto terminó la canción dejando en la pinza del Capitán un trozo de su propia piel amarilla y esponjosa. Alfred fue corriendo tras él. Al frente, ambos humanoides frenaron su carrera al ver a un hombre erizo andar como si de un niño se tratase hacia el Gato y el niño que tenía preso, un niño con una cabeza tan grande que cualquier lo hubiera confundido con una calabaza.

-Que te trincho el corazón.- Repitió el erizo con el mismo tono macabro que su canción a la vez que se sacaba una daga de entre sus púas y se la clavaba en la enorme cabeza del niño rubio.


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Re: Pilluelos de puerto [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Sarez el Mar 8 Mar 2016 - 14:31

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