Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

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Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eléanör Gàlathiël el Dom 13 Dic - 7:28

La noche de luna de plata y estrellas brillantes como monedas de oro iluminaban la ciudad mientras un hombre con una vela la recorría encendiendo las lamparas de las calles. Eléanör miraba con curiosidad, arrebujada en su capa, como vela a vela, iban encendiendose las farolas que iluminaban la oscura noche de Lunargenta.

Se sentía sola, tenía miedo y no sabía donde pasar la noche. Echaba de menos su hogar, su bosque, su cálida cama de sábanas de seda, la chimenea que chisporroteaba en una esquina del dormitorio, las charnas banales que sus compañeras habían compartido siempre antes de irse a sus casas, la calidez de los árboles, el olor a tierra humeda, los rituales que se sucedáin con bailes, risas y cantos al rededor de una gran hoguera donde, tras las oraciones, las risas recorrían el asentamiento del clan.

El viento de la ciudad se le antojaba oscuro, frio y muerto, le daba miedo dar uno solo de sus livianos y finos pasos, temerosa de que algún desconocido se le acercase, su bolsa de dinero se encontraba a buen recaudo, en su pecho, su corcel la seguía de cerca con su fardo de ropa, se había estado moviendo con cuidado, notaba las miradas sobre ella, si fuera sola, llamaría a atención, al fin y al cabo, no pensaba que fuera normal ver a una chica sola por Lunargenta, las historias contaban que era un lugar peligroso, pero aun más raro debía ser ver a una joven de aspecto delicado junto a un enorme corcel blanco sin silla.

Caminó por la calle principal, encogida, intentando no llamar la atención, tal vez si paseaba encontrase alguna pensión donde pasar la noche y que fuera de confianza. No podía presumir de ser fuerte o valeros, pero si en algo podia confiar era en la sesnación que le transmitía a gente. Las calles comenzaban a volverse solitarias. Los niños corrían a sus hogares acudiendo a la llamada de sus madres, y del olor de la comida que les hacía gruñir el estómago. Hombres y mujeres volvían a casa al finalizar sus trabajos, y otros tantos saían a cumplir los suyos.

Las casas comenzaban a iluminarse con velas desde el interior, cada luz que se encendia apagaba una estrella. Hasta el punto que, cuando ya toda la ciudad estuvo encendida, solo se veía la enorme luna sobre un cielo oscuro. Con un suspiro siguió andando, había aprendide en su camino que sus piernas eran más resistentes de lo que ella pensaba, aunque posiblemente fuera a causa de sus bailes, no lo tenía claro, nunca imagión que ser una viajera fuera tan duro.

Llegó a una enorme plaza, en la que reinaba el jolgorio, saltimbanquis, bailarines, juglares, teatros de marionetas y paradas de juegos se repartían por el lugar, una fiesta. La cara de la chica se iluminó ilusionada, parecía divertido. Sin embargo, pronto su alegría se vió empañada, sabía que en las ciudades humanas reinaban los timos y los robos, no asi en su propio hogar, los elfos, por grande que fuera el lugar que habitasen, eran justos, honestos y nobles, no robaban.

Dio un par de pasos hacia atrás, y tropezó con una mujer que portaba una bolsa con manzanas. Eléanör calló al suelo, con un quejido, y se disculpó al instante. Sin embargo, la mujer, enfadada, comenzó a gritarle. la chica se levantó sitiendose pequeña, ¿qué le pasaba a la señora? había sido un accidente, y se había disculpado, ¿era necesario montar tal escandalo frente a todo el mundo? La chica se encogió mientras se seguía disculpando, notando como a gente comenzaba a reunirse a comprobar que sucedía. A la pobre elfa, además, se le había caido la capucha, y su melena color caramelo quedaba ya a la vista de todo, ocultando, por suerte, sus orejas, haciendola pasar por una humana más.

- Lo siento, de veras que lo siento.- repitió por enesima vez, a pocos segundos de romper en llanto, asustada. No era agradable estar sola en un lugar por primera vez y que a la primera metida de pata te tratasen de esa guisa.


Última edición por Eléanör Gàlathiël el Sáb 23 Ene - 15:52, editado 1 vez
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eoghan Lothannor el Dom 13 Dic - 7:57

Eoghan al final se decidió a salir a la plaza de la feria, aunque fuera solo para observar los espectáculos que se ofrecían allí y distraer la mente de su eterna búsqueda por un par de monedas de plata más de las que venían siendo habituales para no quedarse sin comer por lo menos.

Se paró en varios espectáculos de malabares y juglares, representaciones de troupes donde bufones hacían sátiras de elfos, hombres bestia, brujos y humanos por igual. Rió, aplaudió y admiró las vistas de las mozas que salían a aquella hora a la feria. En definitiva, se lo estaba pasando bien. Hacía tiempo que necesitaba aquel tipo de distracción y lo reconocía.

Aunque no estaba habituado a aquel ambiente lleno de alegría y jolgorio, y que prefería el silencio y la tranquilidad del camino o de un bosque en calma salvo por el ululeo ocasional de alguna lechuza, tenía que admitir que echaba de menos un poco de alegría en su ya de por sí ajetreada mente. Se deslizó entre la gente y apartó a algunos con los brazos mientras se disculpaba con éstos. Algunos le gruñían, otros le sonreían y decían que era su culpa y otros... Bueno, querían darle una colleja, pero por su tamaño no podían.

Siguió caminando entre la gente hasta que escuchó los gritos de una mujer histérica y los sollozos de otra mujer claramente más joven. No parecía la típica riña entre madre e hija, de hecho parecía más bien una bronca de viandante a viandante, y a juzgar por el carácter de una, la otra estaba asustada. Se giró en dirección a los quejidos y avanzó a zancadas largas, pero comedidas y tranquilas hasta que llegó a la altura de ver a una joven siendo agobiada por una señora que a su parecer, debía de faltarle el caramelo de las manzanas, porque semejante carácter de lija era imposible tenerlo de natural.

Suspiró por un instante y se acercó, haciéndose hueco entre los curiosos. Cuando vio que la mujer levantaba la mano, se acercó con dos zancadas largas y le agarró la mano con fuerza. Hizo un apretón en el hueco de la muñeca con dos dedos de la mano, obviamente provocando que la mujer se aquejase por la fuerza del brazo del guerrero, que la miraba con el ceño fruncido.

-La muchacha ya os ha pedido disculpas, y antes de que me digáis que me meta en mis asuntos, esto es asunto mío, y usted una abusica.-Le gruñó audiblemente.-Son unas manzanas y ni siquiera están mazadas o rotas, así que yo que usted dejaba de perder el tiempo y dejar a la chica antes de que alguien pueda venir a robárselas y tenga que ir de vuelta al manzanar a recoger más, ¿me he expresado con claridad?

La voz de Eoghan aunque era agradable, también era severa. No iba a dejar hablar a la mujer. Era seco y cortante, pero no necesariamente descortés, simple y llanamente constataba el buen uso de la razón... Con palabras contundentes como una almádena.

Además, el hecho de que en su mano derecha tuviese la lanza con el revestimiento de cuero en la pica y sin empuñarla para que no hiciera daño a nadie, le confería un factor intimidatorio importante, incluso en medio de los muros de la ciudad. Y la espada bastarda del cinto también contribuía a asesorar sabiamente que era mejor no meterse con  o replicarle más fuerte de la cuenta.
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eléanör Gàlathiël el Dom 13 Dic - 8:58

Cabizbaja, sin intentar siquiera defenderse, seguía disculpandose mientras la mujer aumentaba sus gritos, histérica. Ely comenzó a retorcer sus finos dedos en señal de nerviosismo, ¿tan grave era tirar unas manzanas? unas manzanas que estaban bien por lo que podía ver. Notaba las miradas punzantes de la multitud en su nuca y como el odio que destilaba la mujer iba en aumento.

Ely tragó saliva con fuerza, asustada, y se atrevió a alzar la vista a tiempo de ver como la mujer, habiendo aumentado su ira de forma rápida, molesta por que la joven no hubiera abierto la boca, alzaba la mano dispuesta a propinarle un bofetón. La joven elfa se encogió asustada, cerrando los ojos, esperando el golpe que marcaría su finisima piel blanca. Sin embargo, el golpe no llegó nunca.

Pasados unos segundos, de silencio, se atrevió a alzar la mirada empapada y vio una mano que había detenido el rechoncho brazo de la mujer, que, airada contemplaba a la joven y a su salvador. La mujer escuchó con rabia las palabras del chico, llenas de razón, pero incomprensibles para una maleducada como ella, mientras la elfa miraba la escena sin entender nada. No esperaba que nedie interviniera para socorrerla, lo que había oido de los humanos no era que fueran amables y generosos precisamente.

Mientras la mujer observaba con rabia al chico, y se soltaba del agarre de este con un movimiento de muñeca airado, Ely se agachó y tomó la bolsa de la mujer para empezar a recoger las manzanas antes de que su caballo se las comiese. Cuando as hubo recogido, se levantó y le cedió la bolsa a la mujer disculpandose nuevamente. Esta se la arrebató con ira, pero sin atreverse a decir nada, asustada por la presencia del gran chico que había salido a su rescate.

Cuando la mujer salió corriendo, con rabia contenida, y la multitud se despejó la chica, con cabeza gacha, tomó las riendas de su corcel e hizo un ligero gesto de reverencia con la cabeza en dirección al joven. Aun nerviosa, y algo temblorosa por el susto que se había llevado con la discusión, no acostumbraba a esos aires alterados, era una persona pacífica, y las discusiones la alteraban.

- Muchas gracias por su ayuda Sir, disculpe que e haya molestado.-
dijo apretandose en la capa, retirando parte de su pelo tras una de sus orejas, y devolviendolo al sitio al recordar que no estaba en su hogar.

Tomó el broque que llevaba para anudar su capa y jugueteó con el, nerviosa, no sabía si debía presentarse o que debía hacer, era la primera vez que se topaba con un desconocido. Acarició la quijada de su caballo, y notó como este, con su nariz, le daba un empujoncito en la espalda, como señal de que actuase, la chica volvió a alzar la cabea que había agachado y sonrojada, sin saber si debía tender la mano o hacer una reverencia, tartamudeando un poco, terminó por presentarse.

- A... am.... S-soy... Soy Eléanör y... em... g-gracias.... otra vez...-
se presentó bajando la voz con cada palabra, nerviosa.
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eoghan Lothannor el Dom 13 Dic - 10:12

Si no fuese porque Eoghan quería que la mujer se largase de allí cuanto antes, probablemente  no lo hubiera hecho. La callosa mano de Eoghan tenía un amarre fuerte como la tenaza de un herrero si él se lo proponía. Pero no, él lo que quería era que aquella señorona se callase y dejase a la pobre muchacha en paz, que un tropiezo lo podía tener cualquiera.

Ayudó a la muchacha a recoger alguna manzana con el bastón de la lanza, mayormente haciéndolas rodar hacia la bolsa las más lejanas, y cuando la mujer se marchó a paso atropellado, miró a la multitud.

-¿Es que tenemos monos en la cara? ¡Venga, señores, disfruten de la feria! -Hizo un gesto con la diestra y sonrió como venía siendo de costumbre, a medida que la gente se fue disolviendo. Miró entonces a la joven elfa y luego a su montura. Eoghan sonrió amigablemente.

-Ah, no es nada. Odio cuando alguien se pone histérico por una nimiedad. Da mala fama a los humanos. -Dijo mientras se inclinaba suavemente tras apoyar la lanza sobre el empedrado, en una reverencia torpe, pero intentando ser, no obstante, educado. Se fijó entonces brevemente en la oreja picuda de la pelirroja y no pudo reprimir una expresión de sorpresa en su rostro. ¡Era una elfa! Bueno, ya se decía él que no parecía una humana normal y corriente, pero era una elfa al fin y al cabo. Su rostro de sorpresa se recompuso y volvió a sonreír. -Y por lo que veo llegué justo a tiempo. Yo soy Eoghan Lothannor, hijo de Éothain.

Nunca había visto a una elfa antes, o al menos, no había interactuado con ningún miembro de aquella raza anteriormente, y eso le intrigaba. Lo cierto es que los rumores no se equivocaban mucho, a juzgar por cómo le hablaba: Era educada, muy educada, pero también notaba que tenía... ¿Miedo? No podía juzgarla por ello. La humanidad podía resultar cruel y sobre todo vil cuando se lo proponía, él lo sabía de primera mano. Sobre todo en grandes grupos, pero él intentaba marcar la diferencia cuando era posible.

-Ya veo que eres nueva por la ciudad... -Dijo, bajando un poco el tono. No iba a decir a viva voz que era una elfa; eso podría traerle problemas a la joven por parte de los aprovechados y la gente con malicia en su corazón. -Puedo echarte una mano si lo deseas, al fin y al cabo los viajeros tenemos que cuidarnos, ¿no?

El muchacho le sonrió intentando brindarle un poco de confianza. Efectivamente, Ely podría denotar que Eoghan era un viajero, pues aun no había cambiado sus ropas: Seguía vistiendo su pesado guardapolvos verde oscuro, las botas altas hasta la rodilla estaban desgastadas por las larguísimas caminatas, y las calzas de tela rígida estaban llenas de polvo de tierra. Además, el jubón de tela que llevaba cubriéndole el torso no estaba en muy buenas condiciones tampoco, pero no parecía un mendigo ni un maleante. En sus muñecas, además, era fácil apreciar los largos brazales de cuero rígido sobre sus gruesos antebrazos. No parecía peligroso a menos que se buscasen problemas particularmente con él... Solo alguien con poco dinero y muchos kilómetros a su espalda.

Se acercó al caballo con cuidado. Había tratado con animales muchas veces en su pueblo, pues ellos acostumbraban a dedicarse a la cría de caballos y de hecho muchas veces los usaban para cazar o hacer batidas contra los bandidos, siempre a caballo y en vez de arcos cortos, una aljaba repleta de jabalinas.

Frotó el hocico al animal con gentileza y le pasó la otra mano por las crines. Aunque normalmente acostumbraba a viajar en caballos de postas, éstos normalmente no eran lo que venían a ser particularmente buenos animales. Muchas veces eran simplemente caballos de tiro ensillados, o estaban medio muertos de hambre... Pero cumplían su función. Aquel caballo le gustaba más, era un buen animal.
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eléanör Gàlathiël el Vie 18 Dic - 8:55

Asientió al escuchar el nombre del joven, sin duda, los humanos tenían nombres extraños, de sonidos algo burdos, los habíua leído y oido en la melodiosa voz de algunos elfos que, valientes, viajeros, habían dejado sus hogares y habían conocido a todo tipo de gente, en boca de humanos sus propios nombres sonaban más ligeros y naturales, tal vez porque, dado el contraste de voces elficas con humanas, era más notable la rudeza de los sonidos de la lengua común.

Cuando el chico notó que ella era nueva, los ojos de Eléanör se abrieron asustados, ¿tanto se notaba? ¿Estaría frente a alguien peligroso? Dio un paso atrás, e intentó rechazar la oferta del chico, sin que e saliera la voz, asutada, había escuchado de los timadores, algunos que actuaban como heroes para luego conseguir algo de su victima, se hechó hacia atrás, chocando nuevamente con otra persona, para acabar golpenádose contra una pared.

Su caballo, que seguia a su lado, pues la chica no había podido llegar muy lejos, le bufño apartandole los cabellos del soplo, y movió la sorejas, girando la cabeza para dejar que el chico le acariciase el hocico. Era extraño ver que ese caballo, que solía ser precabido, permitiera que se le tocara, era muy reticente a ello, y más si quien tenía delante era un humano. Sin embargo, viendo eso, la chica pudo respirar un poco, algo más tranquila.

Se acercó despacio, como un cerbatillo asustado que podía salir corriendo, atemorizada, con cualquier movimiento brusco, y tomó las crines del animal para, medio escondida, mirar al desconocido y murmurar, casi en un susurro suave, algo nerviosa aun, pero deseosa de salir de un lugar tan lleno de gente, donde era más facil meter la pata.

- Yo... me he perdido... buscaba una posada que está por aquí, por el centro... pero no se como llegar...- miró la crines que tenía enredadas entre los dedos- la verdad es que... no acostumbro a estar rodeada de tantas personas... es la primera vez que vengo a Lunargenta... y no conozco a nadie... me da algo de miedo...- dijo mientras dos lagrimillas asomaban a sus grandes ojos brillantes.

Puso su frente sobre la grupa de Saeta, el caballo bufo y se movio un poco en señal de ánimo, llevaban juntos desde que el caballo no fuera más que un potrillo torpe que necesitaba biberón, así que, por muy llorona o miedica que fuera la joven, nunca rechistaría ni la dejaría sola. Cuando notó que a la joven se le habían secado esas dos lagrimillas, el caballo se echó hacia atrás para que la joven se enfrentase al chico, al fin y al cabo, lla había ayudado, y, para Saeta, olía bien, el caballo confiaba en él, y sentía que Ely también debería hacerlo.

La chica miró algo nerviosa al chico, con la cabeza gacha, mientras jugueteaba con los finos dedos de sus manos. Esperando una respuesta a una pregunta no formulada y que no iba a salir de su garganta, "¿Me indicas el camino?".
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eoghan Lothannor el Vie 18 Dic - 10:24

Eoghan observó a la joven asustarse. Suspiró, aun acariciando el hocico del caballo y le rascó el morro por debajo con una risilla.

-Se nota que te quiere mucho, ¿eh? No la decepciones. -Le susurró, antes de apartarse con suavidad del animal y mirar a la elfa. Apoyó su cuerpo en la lanza mientras observaba cómo se acercaba, casi parecía una mariposa que quisiera salir volando por si él fuera una araña o algo por el estilo. Pobrecilla, pensó.

Así que buscaba un sitio donde hospedarse... Conocía algunos, pero él no sabía si se refería a alguno concreto o no. El centro de Lunargenta tenía unas cuantas posadas, así que sería difícil si no sabía el nombre de la que ella quería, aunque claro... A saber si querría dárselo, teniendo en cuenta lo asustadiza que estaba demostrando ser, pero hablando se entendía la gente... Y él no se lo podía reprochar.

Observó la mirada, y entendió perfectamente la pregunta que le formulaba solo con la mirada. Sonrió. La joven elfa le causaba ternura, parecía un corderito recién salido de la granja. Demonios, ERA un corderito recién salido de la granja, no hacía falta verla mucho rato para darse cuenta de ello, a menos que fuera una maestra del engaño, cosa que él prefería no pensar. Tenía claro que prefería pensar en lo mejor de la gente.

Dejó pasar unos segundos hasta que asintió y respondió:

-Puedo acompañarte sin problema ninguno, ¿querías ir a alguna en específico o cualquiera más o menos decente te vale? -Preguntó mientras cambiaba el peso de pie. Una vez ella le contestase, echaría a caminar con sus zancadas largas, ésta vez más lentas para adaptarse al ritmo de la muchacha. Asimismo, se mantuvo cerca de la joven para evitar que la gente la arrollase como hizo aquella mujer antes.

-Comprendo que te dé miedo, la ciudad puede ser un poco arrolladora a veces. -Le comentó mientras paseaban y la guiaba hacia donde ella le dijera. -Y si estás habituada a un ritmo de vida calmado, ni te cuento.

Porque, seamos justos, él al principio también estaba agobiadísimo. Le gustaba más quedarse en un camino o en un villorrio tranquilamente, disfrutar del aire fresco y el olor a hierba fresca durante la tarde... En lugar del olor a cuadra, piedra muerta y el griterío constante de verduleras a todas horas.

Pero dentro de lo detestable, no era tan horrible.
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eléanör Gàlathiël el Lun 11 Ene - 11:32

La chica asintió, medio escondida tras su montura, aceptando así la guía del joven. Lo cierto es que se sentía cansada, le dolían los pies y le pesaban los hombros, los días de camino, incluso con su caballo, habían sido largos, y no podía aguantar mucho tiempo más con ese ritmo sin acabar caida en la calle, dormida en algún callejón sin siquiera darse cuenta.

Comenzó a andar en silencio, con una mano enredada en las crines de su caballo sin silla ni riendas, deseando no volver a toparse con nadie más, cubriendose nuevamente con su capa y la capucha de esta, ocutando su rostro fino y sus orejitas puntiagudas del viento, más preocupada por enfriarse entre las humedas paredes de la ciudad que porque la descubrieran.

El viento soplaba con fuerza a medida que avanzaban entre las calles empedradas, a cada paso que daba, sus finas piernas notaban el peso de las caminatas que llevaba a espaldas, el viento frío que anunciaba lluvia intentaba cortar su suave piel, y el sonido de la fiesta se alejaba a medida que avanzaban en su camino. Buscaba, si no se confundía, una posada de fachada blanca y piedra negruzca. El nombre... llevaba largo tiempo intentando recordar el nombre, pero no conseguía hacerlo, por qué no lograba recordar el nombre. Sabí que era algo sobre unos reyes.

- ¿Posada los reyes?- se preguntó en un susurro- no, no es eso.- Siguió hablando para si.- Posada del rey.... no, tampoco, ¿de la reina? mhmh, no suena bien, ¿El rey y la reina...?- La chica detuvo su avance y una sonrisa brillante iluminó su cara.- Eso es.- exclamó con suavidad, feliz- El rey y la reina, Posada el rey y la reina.- dijo contenta, abrazandose al ocico de su corcel blanco.

Iba a contarle su "descubrimiento" a Eoghan, su acompañante, cuando un sonido se escuchó en un callejón cercano, la voz, esa voz que ya no se le olvidaría nunca a la chica, la hizo girar la cabeza en una especie de llamada indirecta, no habían dicho su nombre, ni le habían chistado ni si quiera era visible la propietaria de la voz. Pero ese tono, el mismo que había tenido al tirarle las manzanas, no se le olvidaría nunca.

Parecía enfadada, preocupada, la voz era algo llorosa y suplicante, a la elfa no le entraba en la cabeza como alguien con tal caracter podía tener esa voz. Eléanör dejó al animal soltando sus crines, y, ganando la curiosidad y la preocupación al miedo, se asomó a mirar que sucedía.

Escondida desde un lado del callejón, pudo ver, con claridad, como un encapuchado tomaba las manzanas, sonreía y, tras partir una con la fuerza de su brazo desnudo, sonrió alzando una cadena dorada, la joya titiló a la luz de una farola y, con ese lucir de dientes, tomó a la mujer de las manzanas y la arrastró por el brazo al interior de una casa de exterior de paredes desconchadas, madera raida y cristales rotos.

- Señor Eoghan.- llamó en un susurró a quien la había ayudado.- señor Eoghan, ¿lo ha visto? Tenemos que ayudarla.- pidió con ojos aguados, sin querer empezar a llorar, asustada y preocupada por la desconocida, ya entendía porque se había enfadado tanto por tirarle las manzanas, y parecía realmente asustada del hombre que la había arrastrado al interior del hogar.
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eoghan Lothannor el Jue 14 Ene - 12:46

-Vaya, ¿es allí? Pues es una señora posada, seguro que las camas son mullidas como poco. -Comentó con un pequeño deje de envidia sana al ver la posada. Sonrió suavemente y apoyó la frente en la del animal. -Y seguro que también tiene buenas cuadras para ti, ¿eh?

Eoghan se rió entre dientes mientras tomaba con suavidad algunas crines del animal tras acariciarle la grupa, dispuesto a llevarlo a las cuadras una vez llegasen para que la pobre Elëanor no tuviera que caminar más. Se la notaba agotada, y sobre todo poco acostumbrada a los pateos entre villa y villa, que podían llevar o bien todo el día, o varios incluso.

Fue entonces cuando los sollozos de alguien en un callejón contiguo le llamaron la atención, pero Eléanör se le adelantó. Dio unos pocos pasos rápidos para darle alcance, y asomó la cabeza un poco por encima de la de ella, viendo entonces, con el ceño fruncido cómo aquel hombre arrastraba a la mujerona dentro de la casa.

-Sí, lo he visto... Esto explicaría por qué te ha echado la bronca antes. -Murmuró mientras salía de la cobertura de la pared. Miró a la elfa mientras tomaba la lanza y la apoyaba en el empedrado de la calle. -No sé si sabrás luchar o no, pero aquí la cosa puede ponerse fea...

No iba a decirle que se mantuviera al margen porque no le gustaba tener que dar las órdenes, pero ella no le parecía una guerrera, o al menos no tenía el carácter necesario como para afrontar una pelea como la que se iba a desatar en un momento. Echó a caminar por el callejón, apoyando la lanza en el empedrado, y con cada zancada suya iba deshaciéndose de alguna de sus prendas que interferirían en la pelea: Primero, dejó el guardapolvos, y luego dejó que la capa cayese al suelo mientras caminaba.

Eléanör pudo ver entonces que Eoghan iba bastante zarapastroso, pero al menos su peto de cuero estaba decentemente trabajado, aun pese a que las mangas se las hubiese comido un animal y la otra la hubiese tenido que arrancar él mismo. Podría ver a su vez la espada balancearse en el cinturón, proporcionando un leve brillo dorado a la luz de la farola por el oro bruñido de la empuñadura. Cuando apenas faltaban unos metros para llegar a la puerta, se deshizo de la protección de cuero de la lanza, y entonces aporreó la puerta con el puño. Y si no le abrían, encontraría su propia forma de entrar.

No le abrieron. Esperó casi veinte segundos, cuando suspiró y decidió poner la oreja en la puerta. Pasos, pasos pesados, pero no eran pasos de armadura. Eran pasos secos... De un hombre grande. Quizás más grande que él. Murmuró algo y miró entonces a Eléanör, alejándose de la casa.

-Voy a tener que entrar a escondidas. Creo que hay bastante gente dentro y si voy por delante pueden darme una paliza de aúpa. -Comentó mientras se apoyaba en la lanza. Miró a la chiquilla. -Deberías llevar a tu amiguito a las cuadras e irte a descansar... Yo me puedo apañar con esto.

No quería que la pobre se metiese en un follón, porque ni él sabía qué podía haber allí dentro, y lo último que quería es que la elfa saliese herida en aquel momento. Se giró suavemente y miró hacia los tejados. Pudo observar que había unas cajas cercanas que le permitirían subir a una repisa, y luego podría aprovechar la barra de acero de uno de los carteles de los negocios para colgarse de ella y llegar al segundo piso... Entonces solo tendría que romper el cristal de la ventana y meterse hacia dentro.
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eléanör Gàlathiël el Dom 17 Ene - 15:24

Al parecer, el joven también había notado el altercado, y ya se disponía a intervenir cuando ella fue a advertirle, sin embargo, el chico parecía convencido de la incapacidad de la chica para resolver la situación, y, ciertamente, razón no le faltaba, no era rápida, ni fuerte, ni resistente, solo era capaz de dar pinchazos en el cuello con agujas, que era utiles porque, si acertaba el un to, dormía al enemigo, si, por supuesto, sin embargo, era bastante torpe.

Estuvo tentada de, mientras el chico subía al tejado para intentar entrar por la ventana, de tomar a su caballo y dejar a la mujer y al señor Eogahn a su suerte, irse a buscar la posada del Rey y la reina y pasar ya una noche tranquíla y plácida. Pero cuando vio al chico entrar por la ventana, se le fueron las ideas de confiar en el joven y en su suerte de la cabeza, dudo unos instantes parada en la calle, y volvió a mirar arriba con las manos sobre el corazón, se habría hecho daño.

Notó un pequeño empujón por parte del animal, que le instaba, con su cabeza, a entrar también y socorrer a los allí metidos, tragó saliva, asustada, se apartó un mechón de pelo detrás de la oreja y respiró hondo quitandose el pañuelo para anudarlo a su cintura. Avanzó despacio hasta la puerta y se plantó allí enfrente con el puño alzado, para llamar a la puerta. Pasaron varios segundos hasta que la elfita decidió bajar la mano, y miró al suelo, decepcionada por su falta de valentía, pero llamar a una puerta tras la que hay un secuestrador no le parecía la mejor de las ideas.

En silenció cogió el pomo y, sin demasiadas esperanzas, lo giró intentando abrir. La puerta, para su sorpresa, cedió sin hacer a penas sonido, y le permitió asomar la cabeza, notando como sus mechones rojizos le rozaban las mejillas con suavidad, haciendole cosquillas. El interior del lugar era sucio, estaba vacío, unas escaleras llevaban a un piso superior y otras, abiertas e iluminadas, a lo que debía ser un sótano.

Sabía que Eoghan estaría arriba, pero, tal vez, si bajaba en silencio, pudiera obtener alguna información, tragó saliva y bajó con cuidado, intentando no tropezar bajó las escaleras hasta poder escuchar las voces. La mujer permanecía suplicante, con su voz de cuervo pedía que, por favor, le devolviesen a su hija.

Eléanör abrió los ojos sorprendida y se tapó la boca con la mano, su hija, habían secuestrado a su hija. Se mantuvo a la espera, temerosa de dar un paso en falso, y escuchó la voz del hombre, grave, gruesa, indicando que no había hecho bien el trabajo, que algunas de las joyas habían llegado dañadas. "Cuando tropecé con ella" pensó la chica con culpabilidad, tal vez, si no hubiera chocado, la mujer ya habría recuperado a su hija.

Pronto la charla cesó, y el tipo se acercó a la escalera, cerrando una puerta tras, él. La elfa, corrió hacia arriba y pensó en subir al segundo piso en busca de Eoghan, pero la voz del tipo, se lo impidió, la había oido.

- Cielo, no se quien eres, pero te he escuchado y visto correr, por qué no te acercas y hablamos...-
preguntó con una falsa voz melosa, bastante alta, para que la joven lo escuchara.

Eléanör se escondió tras la primera puerta del primer piso que encontró, la de la cocina, y observó donde esconderse mientras seguía escuchando los llamados del tipo, tragó saliva y se situó tras una isla, preparandose para salir por la puerta trasera si era necesario, no sabía donde la llevaría, pero los pasos se acercaban más y más, y las lágrimas acechaban por salir, asustadas, de sus ojos.
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eoghan Lothannor el Dom 17 Ene - 16:05

Eoghan saltó un par de veces con cuidado de no resbalar y partirse la crisma. No le llevó mucho, dado que la mampostería era firme y aunque estaba húmeda, no había criado todavía verdín suficiente como para hacerle resbalar. Rompió con un topetazo del pomo de la espada rota el cristal, y con cuidado de no armar mucho estruendo, se escurrió hacia dentro.

Cuando miró hacia fuera, vio que la muchacha ya se había ido. Por una parte lamentaba haberla dejado sola, y por otra se alegraba de que no se involucrase. Tomó la lanza con firmeza y fue caminando con cuidado, aunque algunas de las maderas crujían, no eran crujidos más fuertes que los de la casa en sí, aunque quizás algo más constantes. El interior estaba bastante destartalado, y el piso de arriba estaba literalmente desierto, sin muebles ni nada. Estaba claro que aquello era un piso franco o un local abandonado y posteriormente ocupado por los bandidos, un sitio del que absolutamente nadie en aquella ciudad daría cuenta de que se estaba usando para aquel tipo de prácticas: Pequeño, húmedo, destartalado y por encima, oscuro en los callejones.

Había un silencio absurdamente constante... Pasó a la siguiente sala, sin apoyar la lanza. La llevaba hacia el frente en todo momento y apretaba los dientes, esperando que no hubiese nadie en el piso de arriba. Pasó por el descansillo de las escaleras, con cuidado de no hacer crujir ninguna madera, y luego abrió la siguiente puerta, pero entonces escuchó a alguien hablar en el piso de abajo. Parece que no solo estaba acompañado en el descansillo, y el tono le parecía muy raro... Como exagerado.

Le llevó un par de segundos atar cabos:

Si la voz era asi de rara, es que no era alguien de la banda.

Si no era alguien de la banda, eso era que había otro intruso.

Y si solo habían estado solo ellos dos en la calleja esa...

-Maldita sea, Eléanör. -Gruñó en bajito. Al final no le hizo caso. Y de nuevo, sentimientos encontrados: Se alegró de que la chica fuera lo bastante valiente como para afrontar esa situación, pero por otra tuvo de nuevo ese impulso de ir a echarle una mano.

Fue entonces cuando notó un peso no demasiado pesado, pero con bastante impulso como para hacerle trastabillar en el descansillo y casi tirarlo por las escaleras. Otro hombre, notablemente más bajito que el anterior, pero no por ello menos ancho pues debía de ser un mozo de puerto particularmente corpulento para ser tan bajo, se le había subido a la chepa. Eoghan cayó el primer tramo de escaleras, agarrándose al pasamanos mientras la lanza caía a su vez por las escaleras.

-¡Ladrón, un ladrón! ¡Jefe, tenemos un ladrón! -El hombre tenía una voz rasposa, y golpeaba a Eoghan en los hombros con unos puños que más que puños resultaban mazas de carne. Ambos se enzarzaron en un forcejeo de fuerza bruta una vez el cuerpo de Eoghan golpeó el final del tramo del descansillo, y tras recibir los dos unos cuantos puñetazos, Eoghan se colocó encima del hombre y le golpeó la cabeza contra el escalón, dejándolo atontado durante un rato... Dejando a Eoghan totalmente al descubierto. Su subterfugio se había ido a la porra.

Bueno, él nunca fue muy bueno en esos temas igualmente.

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Mensaje  Eléanör Gàlathiël el Miér 20 Ene - 14:04

Escondida tras la isla, temblaba, la casa estaba helada, pero no era ese el frío que más le preocupaba en ese momento, un helor trémulo le recorría la espalda, mientras las lágrimas temerosas acudían a sus ojos, le temblaba el labio, una de sus delicadas manos subió para evitar que saliera sonido alguno, y afinó su oido, esperando escuchar algo que le diera más razones para huir o una sola para calmarse.

Intentó prestar atención, sentía la tensión que podía cortarse con un dedo, el espeso vaho que salía de su respiración solo demostraba que el frío se hacía más fuerte y que su miedo era mayor, debía controlarse, o acabaría soltando uno de sus fogonazos, y no era un buen momento para ello. Tragó saliva y se recogió más entre su gruesa capa, rezando a sus dioses por que no la descubrieran.

Los pasos gruesos que se escuchaban a fuera, se multiplicaron de repente, y la cara de la joven se tensó más, dejando resvalar una lágrima cálida por su mejilla, se había acabado. Sin embargo, un golpe fuera la hizo girar a mirar, saliendo parcialmente de su escondite, y la puerta que a poco estaba de abrirse, se cerró de golpe con un aspaviento, dejandola salir de su pequeño hueco "seguro"

Con cuidado, pegó la oreja a la puerta, y escuchó lo que parecía ser un sonido de pelea, golpes de puños, quejidos y protestas, tomó aire, y abrió un poco la puerta, esperando ser capaz de contemplar la escena. Eoghan peleaba a puñetazo limpio en el suelo, contra un guardia que la chica no había visto, y mientras, el tipo grande, miraba la lucha sin pensar que la joven podría haber aparecido por su espalda.

El cuello del tipo, descubierto, dejaba ver claramente sus venas y musculos, y la cabeza de Eléanör empezó a funcionar con presteza, a la izquierda, el musculo que cruzaba del cuello al hombro, ese punto justo en el que se curbaba, ese era el lugar preciso. Sacó de uno de los bolsillos interiores de su capa un set de agujas, y tomó una lanzandose a lo loco, sin fijarse más en la pelea, contra el cuello del hombre.

Clavó la aguja con fuerza en el lugar calculado, y notó girarse al hombre, que andó un par de pasos hacia ella, que se alejó despacio, atemorizada, antes de caer al suelo, totalmente dormido. Eléanör contempló el cuerpo dormido del hombre, y sonrió satisfecha, había logrado derrotar a un rival mucho más grande que ella. Sonrió ilusionada, y lo saltó acercandose al guerrero que a había acompañado.

Él también había acabado con el que lo había atacado sin mayor dificultad, se acerco a él dando saltitos, alegre por haberlo logrado, no parecía haber mucha gente más allí, tal vez, con algo de suerte, ya solo tuvieran que rescatar a la mujer y a su hija y podrían salir de allí.

- ¿Lo ha visto Señor Eoghan? ¿Lo ha visto? Lo he dormido.-
saltó feliz tomando al joven de las manos.
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eoghan Lothannor el Miér 20 Ene - 20:58

Cuando Eoghan quiso darse cuenta, estaba delante de un tipo que casi. casi podía competir en físico con él, y no parecía un hombre cuyo temperamento fuese a incitar a la calma... Menos aun cuando tenía a uno de sus hombres agarrado por la cabeza y le había machacado la sien contra el descansillo de la escalera como si se tratase de un vulgar melón rancio.

-Esto... Yo que había entrado a robar... ¡Y no tenéis nada de valor! Mira, que yo ya me iba y esas cosas, ¡pero vergüenza debería daros! -Eléanör podría denotar que el pobre no sabía mentir. Para nada, se notaba por el tono de voz que prácticamente se estaba tomando a broma el reproche y la mentira en general, de hecho se empezó a levantar poco a poco, en guardia. Tragó suavemente saliva mientras apretaba los labios: Debía de buscar alguna solución rápida, aunque bueno... También era cierto que había alguien más aparte de él por allí, ¿no? Aunque no sabía hasta qué punto Eléanör, siendo una elfa dulce como lo era iba a apuñalar por la espalda a un hombre, aunque fuera alguien de aquella calaña. No dudaba de la fuerza de voluntad de la muchacha; temía porque se tuviera que manchar las manos de sangre.

Él mismo lamentaba cuando tenía que hacerlo, y eso que estaba habituado. Era una de sus múltiples tareas en el mundo, al fin y al cabo. El hombre parecía a punto de estallar y de querer cargárselo allí mismo. Su cara era de ira constreñida como mil demonios metidos en el mismo recipiente y amenazando con prender una tonelada de pólvora... Pero de repente abrió mucho los ojos y se desplomó como un tronco.

Eoghan sonrió de oreja a oreja: Nunca se alegró tanto de ver a alguien. Es más, le sorprendió la limpieza con la que Eléanör lo había dejado fuera de combate, ¡y además durmiendo como un bebé! Podía asegurar que admiraba aquel certero pinchazo, pues pocas veces había presenciado él un trabajo así.

-¡Lo he visto, lo he visto! -El joven sonrió. -Créeme, ha sido asombroso, verlo derrumbarse como una marmota con problemas de sueño.

Era obvio que la broma iba directa a relajar la tensión del ambiente, pero por otra parte también estaba claro que Eoghan iba a bajar de nuevo tras coger su lanza. Sonrió a la muchacha, contento de que estuviera allí.

-No suelo decir esto, pero nunca me he alegrado tanto de que no me hiciera caso alguien. Por cierto, con Eoghan basta, o incluso Eo si te resulta empalagoso decir el nombre entero. -Total, le llamaban de muchas maneras pero muy pocas por su nombre de forma habitual. Y no le gustaba que añadieran aún el "señor". ¡Leñe, aun era joven! Bueno, menos joven que unos años atrás, pero aun no superaba la veintena.

Eoghan miró escaleras arriba, al hombre inconsciente por sus puñetazos y luego al grandullón que dormía como un ceporro. Torció suavemente los labios.

-Vale, con cuidado. He oído a la mujer sollozar por aquí abajo, así que supongo que estara por aquel pasillo al final, ¿no? Vamos los dos con cuidado, cuidaré de que no se nos eche nadie encima... Vigila por alguna rendija de la puerta si hay alguien más con ella, y si no lo está, ve a liberarla, yo echaré un vistazo al piso de arriba tras asegurarnos de que no hay nadie más en esta planta. -Le indicó mientras arrastraba a los dos criminales y los maniataba con cáñamo. No solo eso, si no que se decidió a mojar las cuerdas con agua,

Ahora se iban a despertar además con una señora quemadura en las ataduras y el cáñamo iba a ser aun más duro.
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eléanör Gàlathiël el Vie 22 Ene - 13:28

La chica rió con suavidad cristalina al imaginar la escena de una pequeña marmota cayendo redonda, dormida, no parecía que hubiera allí nadie más, o habría acudido allí al escuchar el estruendo que ambos habían causado, pero no era el caso, únicamente dos sujetos habían estado coaccionando a la malhumorada mujer.

Se sentía eufórica, habúa logrado pelear y vencer el miedo, no es que lo hubiera hecho de cara, ni que sus actos hubieran sido especialmente valerosos, pero,  aun así, había podido usar sus conocimientos para ayudar a alguien, no era algo que tuviera posibilidad de hacer usualmente, por lo que esa había sido una experiencia de lo más útil y maravillosa para ella.

Pocas semanas atrás había vivido rodeada de iguales que la cuidaban como a una delicada flor y que no le permitían hacer a penas nada, y en esos instantes, era capaz de tumbar a un hombre el doble de alto que ella, se sentía poderosa, asustada, temblorosa, pero, aun así, con fuerzas para enfrentarse a lo que le daba miedo, y aunque estaba segura de que, muy probablemente, la próxima vez que algo sucediera, lloraría y se asustaría, al menos sabía que, si era necesario, podía ayudar a los demás.

Sonrió ante el comentario del joven, ella nunca se había alegrado tanto de no hacer caso a alguien, pero no lo dijo, sencillamente asintió ante la propuesta de llamar al joven por su nombre de pila y se alejó camino al sotano con pasos alegres, haciendo que la capa volase tras ella y una cancioncilla tarareada en sus labios sonrientes.

Pasó con calma la puerta y bajó en silencio sin querer asustar a las mujeres que, supuestamente, se encontraban allí bajo atrapadas. Asomó la cabecita y vio a la mujer arrodillada, llorando frente a una puerta cerrada. Desde dentro, se escuchaban también llantos apagados por la gruesa madera. Se acercó dudosa y unos pasos alejada de la mujer y la puerta, se decidió a hablar con su voz dulce.

- M... disculpe.. verá, es que... m... bueno, los de arriba ya están dormidos y... lo que quiero decir es que...-
estaba tan nerviosa, se sentía tan triste por ver llorar a la mujer, que incluso ella empezó a soltar una lagirmilla.- Deje de llorar por favor, ya está todo bien, y puede salir de aquí con su hija, solo hay que abrir la puerta.- dijo con una mano temblorosa sobre su labio inferior.

La mujer la miró sin entender, parecía confusa al ver allí a la joven con la que había tropezado, pero pareció confiar en ella, la inocencia de la elfa solía traspasar las palabras y el entendimiento de la gente, por ello la señora se acercó a ella con rapidez, la tomó de las manos con una sonrisa temblorosa y subió a comprobar si era cierto lo que la joven decía.

Eléanör se quedó estática un momento y después se acercó a la puerta, e intentó calmar a la chiquilla que había en el interior, o al menos le daba la impresión de que era una niña pequeña por su voz, con palabras de consuelo y esperanza.  La mujer no tardó en bajar con unas llaves tintineando en su gruesa mano. La elfa se apartó a un lado y dejó que la mujer abriera la puerta y dejase salir a una jovencilla de pelo rubio y rizado, alborotado, con pecas y lágrimas en los ojos.
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eoghan Lothannor el Vie 22 Ene - 18:05

Eoghan se acercó a la puerta justo antes de Eléanör y tras asegurarse de que no había nadie más dentro, la abrió de par en par para que la joven elfa pudiera entrar. Acto seguido empuñó la lanza y se fue hacia la sala, donde los otros dos seguían tirados en el suelo como auténticos ceporros, el uno con el ojo hinchado y morado y el otro con los huecos de las agujas en el cuello.

Hubo un momento de silencio por parte de Eoghan, apoyado en el mástil de su lanza mirando hacia la puerta. Miró suavemente hacia atrás atendiendo a lo que sucedía en aquel pasillo y sonrió ante la actitud de la elfa intentando conciliar con la mujerona, aunque ésta le hubiese tratado mal anteriormente. Era algo que admiraba, pero que también podía traer muchos problemas.

Cerró los ojos con suavidad, y entonces se escuchó un chirrido de las bisagras de la puerta principal acompañada de una áspera voz de un hombre de mediana edad, más bien tirando a alto pero aun sin pasar la estatura media. Iba vestido con un jubón de tela acolchada teñido de color negro y gris, era obviamente, un ratero.

Sobre todo si se echaba un vistazo a su cinturón, donde tenía una daga... No, una daga no, un puñal, y de tamaño considerable, pero al fin y al cabo era el arma típica de un ratero. El hombre nada más abrir la puerta se echó a reír mientras lanzaba al aire una y otra vez una bolsa de cuero un tanto abultada.

-Je, je, je, ¡eh, jefe! ¡Mira lo qu'e robau a un granjero cobrand'el diezmo del señor! ¡Já! -Pero su risa cacareante se apagó al ver a sus dos cómplices tirados en el suelo. Miró entonces a Eoghan, que ya estaba empuñando la lanza en su dirección. -¿Qu'es esto, jefe, es qu'este niño te ha dejado má sopa q'un burro ensobrau? ¿Lo es, es cierto? Porque si l'es te digo yo qu'estás en un buen lío, ¿eh? ¡Jjjjjá!

Eoghan frunció el ceño, y miró hacia atrás. Apretó los labios y tragó saliva. No podía dejar que ese hombre escapase, ni que llegase a la habitación del fondo. Eso solo pondría las cosas todavía más tensas.

-Una buena parte lo es. -Dijo Eoghan mientras seguía apuntándole con el asta de la lanza.

-¡Jjjjá! Entonse tu t'has metío con la gente equivocá, zagar. -El hombrecillo sacó el puñal de su cinto y como si tuviese un instinto suicida se tiró encima de Eoghan, aunque éste se apartó rápidamente y aprovechó para ponerle la zancadilla con el bastón de la lanza. El hombre dio un traspié y rodó sobre sí mismo. Eoghan ni siquiera se había movido del pasillo. -¡Jjjjjá! ¡Lo sabía, t'ustás enquí por la mujé y la muyaya! ¡No quieres perder la vía por una mujerona y una nena destetá!

-Mi vida es mía y la gasto como a mí me parece. No me va a mover un miedo absurdo por una rata avariciosa. -Dijo con voz firme mientras se llevaba una mano a la espada en su cinturón. El hombrecillo dio un salto hacia atrás y arrojó un cuchillo arrojadizo oculto en el chaleco acolchado, cuchillo que forzó a Eoghan a apartarse. Se escuchó, al final del pasillo, el tintineo del cuchillo sobre la madera, un indicativo de que las cosas no iban bien.

El hombrecillo aprovechó que Eoghan se apartó para intentar abalanzarse hacia el pasillo, probablemente con el pensamiento de tomar rehenes, pero entonces el joven rubio lo agarró del cuello y lo levantó por el aire por un instante, para entonces estrellarlo contra la mesa. Las patas cedieron y la tabla se partió, escuchándose un tremendo estrépito, pero el hombre le asestó un corte en el brazo que obligó a Eoghan a soltarle, y entonces le propinó una patada en la boca. Eoghan se tambaleó con la vista desenfocada y se apoyó entonces en la pared, tomando la lanza y poniéndola por delante mientras se recobraba del severo golpe.

No pasaría de ahí.
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eléanör Gàlathiël el Sáb 23 Ene - 4:53

Madre e hija sollozaban en el suelo, felices de volver a estar juntas y ser, por fin libres, parecían haber sido enganchadas, no daban la impresión de ir a separarse nunca más. Una sonrisa apareció en el rostro de la joven elfa, que, con las manos apoyadas sobre las rodillas, miró a ambas mujeres y con aire amable y dulce, les dijo las palabras que necesitaban escuchar para sentir que, realmente, se les había concedido la liberta:

- Salgamos de aquí, sois libres.-
les susurró.

Las caras de ambas parecieron iluminarse con el reconocimiento de que, efectivamente, finalmente, enían su libertad, se alzaron con sonrisas llorosas del suelo y se tomaron de la mano dejando que fuera la elfa quien guiase la salida al exterior. Con la mano posada en una pared, Eléanör subió las escaleras hasta el piso de arriba y llamó a Eo, feliz de haber logrado liberar a la mujer y a su hija.

Sin embargo, su voz suave no se escuchó con bastante fuerza, por fortuna para las tres mujeres, pues un nuevo extraño había accedido a la casa, y parecía dispuesto a acabar con quienes habían estropeado los planes de su reducido grupo. La mujer arrastó a la elfa tapandole la boca, nuevamente, hacia la escalera, y entre susurrós, explicó.

- Ese tipo... se hace llamar Rata, es bastante rapido, pelea con cuchillos, el tipo es... odioso, fue quien secuestró a mi hija. No lo perdonaré nunca.- parecía rabiar la señora.- Quedaos aquí niñas.- Les dijo a su hija y a Eléanör- Elfa, cuida de mi hija, vuelvo en dos minutos.- Comentó saliendo del escondrijo.

- No te preocupes, tu madre es fuerte, y tiene genio, seguro que estará bien.- sonrió Eléanör a la niña, esperando calmar los temblores que notaba recorrer el pequeño cuerpo.

La señora, furiosa como solo una madre que quiere proteger a su hija puede estarlo, tomó una silla del salón, y mientras Rata se concentraba en jugar a intentar asustar al intruso que había dejado dormidos a sus dos compañeros, la mujer se acercó por detrás, silla en alto, y la rompió en la espalda del tipo haciendo un fuerte ruido al romperse la madera del viejo mueble. La cabeza del tipo comenzó a sangrar, por el fuere golpe recibido, mientras este dormía en el suelo, inconsciente.

- Ea, se acabaron los idiotas.-
dijo la mujer sacudiendose el polvo de las manos.- ¡Podeis salir niñas!- gritó la mujer.

Eléanör y la joven rubia salieron de detrás de las escaleras y se reunieron en un abrazo nuevamente. La elfa, en cambio, se agachó al ver la cabeza sangrante del atracador, no quería que, su primera aventura, se viera manchada con sangre. Se arrodilló junto al tipo y, con un ligero ruego murmurado, la herida de este comenzó a iluminarse, quedando una leve cicatriz, a penas visible en la cabeza del hombre dormido.

Cuando se fijó, vio a Eoghan, mal herido, y abrió con sorpresa los ojos, a penas se habían separado un par de minutos, ¿cómo había acabado de esa guisa? Se acercó a él con prisa, tropezando un par de veces con los tablones sueltos sin llegar a caer, y revisó sus heridas con ojo crítico. No parecían especialmente graves, pero, sin duda, le dejarían marcas duraderas si no se curaban pronto.  Sin pararse a preguntar, juntó sus manos y comenzó a murmurar, nuevamente, como había hecho antes, para, después, apuntar con las palmas de sus manos al joven herido.

Una luz salió de sus manos siendo absorvida por las heridas del joven, que, como cualquiera a quien curase, sentiría calidez y de pronto, no habría dolor, las heridas habrían desaparecido totalmente. Suspiró al acabar con su tarea, y se pasó una mano por la frente, cansada. Sonrió al chico con amabilidad, ya habían acabado allí, por fin estaba todo resuelto.
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eoghan Lothannor el Sáb 23 Ene - 14:25

Eoghan se preparó para forcejear con el hombre furiosamente, y cuando estaban ya ambos en pleno proceso de intentar acuchillarse y quitar el puñal de las manos, entre puñetazos y patadas, se escuchó el estruendo de la silla al partirse en la espalda del tipo , dejando a Eoghan con cara de idiota durante un rato largo.

Una cara digna de ser retratada, porque esa expresión de sorpresa mirando a la señorona que hasta hace un momento era una madre preocupada por su hija y de repente había sacado todo el genio que llevaba dentro solo la tendría un par de veces en la vida.

-Esto... Señora, sepa usted que se acaba de ganar todo mi respeto. -Dijo con voz asombrada mientras seguía en esa posición de forcejeo, era obvio que aun estaba intentando procesar -al menos una buena parte de su cerebro- lo que acababa de pasar. Cuando al fin se dio cuenta de ello, dejó caer al tipo al suelo y se fue a buscar más cuerda, maniatando al hombre y tirando la navaja a un lado, no sin antes desarmar a los tres de arriba a abajo.

Juntó a los tres hombres y luego con un garfio de su macuto y una cuerda más larga, los empezó a arrastrar como si fuesen macutos por toda la casa.

-Bien, listo. Yo voy a llevar a estos pájaros al cuartel de la guardia a que los arresten, ¿sería tan amable de venir conmigo, señora? Estoy seguro de que le gustará ver cómo los ponen a la sombra una temporadita. -Dijo Eoghan mientras se limpiaba torpemente el corte del brazo. Cuando Eléanör se acercó a curarle, alzó una ceja. Nunca había visto magia curativa tan de cerca, y menos todavía sentirla en sus propias carnes. Era una sensación amable, cálida... Y el dolor, con esa calidez, desapareció. Miró con cierto asombro a la elfa y sonrió.-Gracias. Nunca había visto esto tan de cerca, lo cierto es que me ha sorprendido mucho, ¿nos vemos después en la posada a la que querías ir, si te parece bien? Cuando vuelva de llevar a estos de paseo y esas cosas. No creo que tarde mucho.

Eoghan sonrió. Él ya sabía que quizás se estaba metiendo donde no le llamaban, pero la muchacha le caía bien y viendo lo inocente e inexperta que era, le resultaba imposible no querer mantenerse alrededor por si las moscas. Además, tenía que agradecerle aquella cura que le hizo, ¿qué menos que haciéndole un poco de compañía? Porque mucho más no podía hacer, lamentablemente. No era alguien adinerado ni tenía nada con lo que pagar sus deudas más que sus propias manos.
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Re: Lija y terciopelo {Libre} {Cerrado}

Mensaje  Eléanör Gàlathiël el Sáb 23 Ene - 15:51

Sonrió ante las palabras de Eoghan, que parecía sorprendido de lo rápida y cálida que era la curación proporcinada por la mágia élfica, mientras la mujer y su hija salían a la fría calle Eléanör esperó a que Eoghan terminase su labor de atar a los ladrones y asintió ante su oferta, estaría encantada de que la acompañase, tras los sucesos de esa noche, lo cierto es que pensaba que podía confiar en él, y estando sola en una ciudad tan grande y desconocida para ella, era mejor tener alguien con quien poder, al menos, hablar.

- Claro, recuerda, junto al hospital de la ciudad, creo que solo hay que ir recto por esta calle, o eso decían los carteles de fuera.-
le sonrió al chico.

Dijo mientras se calaba la capucha y comenzaba a andar hacia el exterior. El frío de la noche había dado pao a una auténtica tormenta de nieve que parecía sacada del más helado norte, el frío calaba hasta los huesos y el hielo parecía empezar a extenderse por toda la ciudad, cubriendo las calles de blanco y azul.

Se enredó en su capa y se acercó a Álinör, que la esperaba cubriendose del frío viento metido entre los muros de un callejón, se acercó a él y le acarició el ocico con una sonrisa, dejando reposar su cabeza en la frente del animal, agradeciendo en silencio su paciencia y, tras una breve despedida, deseando prosperidad a la mujer y su hija, y confirmandole a Eoghan que lo esperaría en la posada, inició su marcha.

Su mano reposaba en la crin del animal, sosteniendose, en parte, para no resvalar por el resvaladizo terreno, que parecía haberse convertido en una pista de nieve. La joven la disfrutaría si no fuera por el inmenso frio que aumentaba por momentos, debía apresurarse, estaba demasiado cansada por su largo viaje y la aventura de esa noche como para soportar una larga caminata bajo semejante temporal.
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