¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

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¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Alanna Delteria el Jue Ene 14 2016, 23:44

Salía de su casa un día más, se suponía que le tocaba la vigilancia de noche. A pesar de que ahora era capaz de dormir, había acabado gustándole salir a vigilar a esas horas, y más el lugar donde iba ese día, la calma iba a respirarse en todos y cada uno de los recovecos del cementerio. O, al menos, eso esperaba.

La noche era clara, y su misión, sencilla, patrullar el cementerio, el guardia habitual había caído enfermo, una fiebre que, probablemente, pasaría en un solo día, y ella y otra persona de quien no le habían dicho siquiera el nombre, debían vigilar esa noche, suponía que, para hacer turnos o mantenerse despiertos el uno al otro, habían decidido llamar a dos personas en lugar de una, aunque pensaba que, teniendo en cuenta los ritmos que llevaba ella a penas unas semanas atrás, podría controlarlo todo sola, al fin y al cabo, ¿Qué podía pasar en un cementerio?

Llego a las 9 de la noche, el sol ya se había puesto y el horario de visitas se cerraba ya, nadó con calma hasta adentrarse en las verjas del cementerio y contempló el lugar, tranquilo, calmado, habitado por almas que descansaban en paz, nombres que desconocía y caras ya invisibles bajo tierra. Dejo de pensar en los habitantes del campo santo, e intentó respirar hondo.

Esa sería una noche calmada, seguro, podía cerrar los ojos, y respirar hondo disfrutando del aroma a hierva húmeda, al frío, y a la piedra que, durante todo el día había sido bañada por el sol. Se estiró e ignoró los mausoleos para ir a sentarse en una roca alta y deforme que se encontraba algo alejada de las tumbas. La luna llena, sin nubes que la cubrieran, iluminaba el lugar, los grillos cantaban dotandolo de calma, era un remanso de paz, sin duda alguna.  

Cerró los ojos un segundo dejándose bañar por la luz de la luna y escuchó pasos a sus espaldas, se giró, prevenida, sacando sus dagas dando un salto para bajar de la roca y contempló la figura de un hombre, un anciano, de cara ajada, una herida recorriéndole el rostro de lado a lado y sendas arrugas rodeando su gran nariz. Su pelo cano le cubría las orejas dejando al descubierto la coronilla, era de tamaño bajo, y sus ropas parecían haberse le quedado grandes con los años.

- Usted debe ser la enviada de la guardia, falta otro.... bueno, como sea, Soy Thom, normalmente vigilo yo, pero estoy algo enfermo hoy, tome este farolillo y vigilen el cementerio, no quiero problemas. Me voy a dormir.-
informó dándole un candel a la chica y alejándose rascándose el escaso pelo de la nuca. Al parecer, esas eran sus únicas ordenes, esperar al otro integrante y vigilar el cementerio. No podía ser muy difícil, ¿no?
********************************************
Off: subrayado el inicio de la noche


Última edición por Alanna Delteria el Sáb Feb 27 2016, 21:22, editado 2 veces
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Asher el Sáb Ene 16 2016, 16:12

Me desperté en la cama de mi habitación, en la Posada Estrella. Me notaba... extraño, tenía una sensación rara y molesta en el estómago. Además, era de noche, pero no tenía sueño en lo más mínimo... bostecé, algo aturdido. Poco a poco empecé a recordar: había estado durmiendo durante el día, porque tenía que hacer...




Algo. Algo de lo que no me acordaba. Mi cerebro no funcionaba del todo bien tras despertarme. Lentamente, me erguí y estiré los brazos para desperezarme. Iba a tener que comer algo para espabilarme un poco... por suerte, el "yo" de antes de dormir había tenido la generosidad de dejar una dorada manzana y algo de pan sobre la mesa. "Algo austero para un desayuno... o cena." suspiré. Comprobé si había dejado también alguna nota, pero no había sido tan previsor. Me asomé por la ventana mientras le daba un mordisco a la fruta. "¿Que hora es? Debería estar muerto de sueño..."

Nada más pensar eso, algo hizo "click" en mi cabeza. "Muerto... de sueño... ¿muerto?" -¡Ah, claro!- exclamé, chasqueando los dedos. Tenía un trabajo en el cementerio. A las nueve, me dijeron. Y eran... las nueve y diez. Esbocé una mueca y, tras asegurarme de que lo tenía todo, salí corriendo de la posada mientras le daba los últimos mordiscos a la hogaza de pan.

Veinte minutos más tarde, llegué al cementerio. Apenas podía distinguir una silueta que llevaba un farolillo, pero debía ser la persona con la que iba a trabajar.

-¡Eh!- grité, para llamar su atención. Después, me acerqué entre jadeos. -...siento la... tardanza... uff. Soy Wernack... Espera, ¿no nos hemos visto antes?- esa mujer... recordaba que era alguien que no me caía muy bien. ¿Una guardia? Una guardia. -Ay, dios. Dame un minuto.- dije, sentandome sobre la hierba.

Tenía tanta prisa que ni siquiera había mirado alrededor. A pesar de mis años en Lunargenta, nunca había visitado el cementerio. Había algo en el lugar que hacía que sintiese cierta presión sobre mis hombros. No era alguien que creyese en el más allá ni en la vida tras la muerte, pero siempre me sentía igual cerca de las tumbas. Tras recuperar el aliento, miré a la guardia y me levanté.

-Nos espera una larga noche. Mejor hablar o se hará eterna...- sugerí. Pasar tantas horas seguidas charlando con una guardia de Lunargenta no era mi idea de noche perfecta, pero sería mejor que conversar con un cadáver. Probablemente. -Si ves algún cadaver, mejor cortarle la cabeza... ya he tenido suficientes encuentros con nigromantes para toda una vida. O no-vida, en su caso.- esbocé media sonrisa ante el chiste malo y eché a caminar lentamente.
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Alanna Delteria el Sáb Ene 16 2016, 18:05

Mientras estaba allí, parada aun intentando entender que acababa de suceder y como había acabado con el farol en las manos, cuando escuchó un sonido apresurado desde su izquierda. Frunciendo el ceño, sacó una de las dagas, estaba claro que, quien fuera, ya la había visto, de poco le valdría apagar el farol.

Fijó su vista atenta al sonido y se disponía a atacar cuando comprobó que, quien se acercaba, era un hombre bestia con aspecto apurado, a penas lo reconocía a la luz del farol, pero juraría que lo había visto ya antes, hasta que no escuchó su voz grave no supo quien era, pero al oir ese timbre reconoció en él al hombre bestia que, no hacía mucho, había encontrado en Lunargenta acompañado de un adorable hombre gato.

Suspiró y guardó la daga, parecía que había llegado con prisas, y, por lo que decía, debía ser el quien la acompañaría en su vigilancia esa noche. La chica sonrió con indulgencia, todos llegaban tarde en algún momento, si hubiera sido un mimebro de la guardia no habría permitido tal retraso, quienes, como ella, habían sido entrenados para proteger y servir, no podían permitirse llegar tarde a los sitios, un solo segundo, para ellos, podía significar la diferencia entre salvar a alguien o no, entre morir o estar vivo; pero ese chico no era de la guardia, por lo que no tenía razón alguna para criticar su ligero retraso.

- No importa- respondió a la disculpa del hombre perro por su tardanza.- Soy Alanna, y diría que llevas razón, creo que nos vimos el otro día por la ciudad, ibas con un hombre gato.- se paró a pensar el nombre del chiquitín- m... Finn, se llamaba, ¿no?

Notó que el Wernack recuperaba el aliento, debía haberse pegado una buena carrera hasta allí para llegar más o menos a tiempo. Bueno, era algo. Comenzó a andar dando gracias a caminar rápido, una de las zancadas de ese hombre bestia eran como 5 suyas. Pero, a pesar de ser una especie de gigante, tenía razón en lo que decía.

- Sin duda, lo más rápido es eso, a mi tampoco es que me gusten mucho los no-muertos, lo cierto es que me tienen hasta los mismisimos.- suspiró la chica alzando el farol y sonriendo ante el chiste malo del joven.- La utima vez fui tan tonta de intentar salvar a una aldea, me acompañaban una elfa, una bruja y un chiquillo, salimos vivos de milagro, de poco no pierdo un brazo, y te aseguro que no me volverá a pasar.- dijo rodando los ojos.- Fui muy idiota, pero bueno, al final lo conseguimos, eso si, los aldeanos se despertaron con un buen dolor de cabeza.- sonrió al recordar como habrían amanecido tras oler tanto somnifero.- ¿Qué hay de ti? ¿Tienes mucha experiencia en estos temas?- Preguntó.

Lo cierto es que ahora que no estaba sola se sentía más tranquila, no se había parado a pensarlo con anterioridad, pero el cementerio, a pesar de su calma, sin duda llamaba a los muertos vivientes, y no quería enfrentarse una vez más contra uno de esos seres de dios sabe donde, era lo último que le apetecía en ese momento, la verdad, solo quería pasar una noche tranquila, sin problemas, con aire fresco y luz de luna, sin nada que provocase heridas o sustos, de eso ya había tenido bastante.


Última edición por Alanna Delteria el Mar Ene 26 2016, 16:15, editado 1 vez
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Asher el Dom Ene 17 2016, 17:37

-Hmm... - Una aldea atacada por no muertos... tal vez podría ser... -¿Te refieres a Térpoli? Yo estuve ahí.- dije, rebuscando en un bolsillo olvidado de mi capa y sacando una medalla. -No podría decir que tengo tanta experiencia, pero... bueno, una vez fui a una cueva y me encontré a un nigromante, un chiflado que usaba partes de animales para "mejorar" a los humanos, y tuve que luchar contra un tipo con partes de oso. El maldito no sentía dolor, pero le acabé cortando las extremidades. Y después, me encontré al mismo nigromante huyendo de Térpoli, asi que le perseguí y le di caza, pero también hizo una abominación de tres metros que casi me rompió las costillas.- expliqué, recordando al gigantesco monstruo.

Pasamos por delante de las tumbas y, entonces, me detuve. Le eché una larga mirada a las lápidas, y un horrible pensamiento cruzó mi mentre. "¿Cuanta gente está aqui por mi culpa?". Me estremecí ligeramente y suspiré con cierto pesar. Odiaba pensar en esas cosas, pero tampoco podía ignorarlo.


-¿Crees que hay algo tras la muerte?- pregunté sin dejar de mirar las tumbas. -Me da miedo pensar en eso. Si lo hay, y somos juzgados por nuestros actos... No me irá bien. He hecho muchas cosas para ganarme cualquier castigo, y aún haré más. Pero si, simplemente, no hay nada... no lo sé. Es casi peor, ¿no crees?- dije languidamente. No me arrepentía de lo que había hecho, pero de alguna forma, sabía de lo que era culpable. -Debe estar bien el no ser considerado un monstruo allá donde pises.- añadí con cierta resignación. -Olvida lo que he dicho, solo pensaba en voz alta.-

No me había dado cuenta hasta entonces, pero una fina capa de niebla empezaba a cubrir el cementerio. Muy lentamente, la niebla empezaría a hacerse cada vez más densa hasta que no se vería nada más allá de unos metros.
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Alanna Delteria el Dom Ene 17 2016, 19:54

- No, no Terpoli- respondió- aunque también estuve allí, eso fue... fue una masacre.- comentó con un cierto aire triste, recordando los cuerpos sin vida del campo de batalla, el miedo que se olía en el aire, el temor a no volver a ver a sus amigos, la preocupación de caer en la batalla, mientras escuchaba le charla del chico, sin duda el también llevaba camino recorrido.

El cielo seguía despejado, el viento cada vez soplaba con menos fuerza, habiéndose convertido en una suave brisa, desde el lugar podía verse el puerto de Lunargenta, varios kilometros hacia bajo, y el viento arrastraba el aroma a mar, si no fuera por la sensación, algo extraña que se podía sentir, y la ligera neblina que el frío elevaba por la colina en la que se encontraba el camposanto, sería una noche ideal para pasear, e incluso dormir al raso.

Se sentía bastante relajada, ahora que estaba en compañía, más que antes, aunque la oscuridad siempre había sido algo cómodo para ella y se había acostumbrado a la soledad. En su infancia, la oscuridad significaba reposo, descanso, su madre, enferma, podía dormir en paz cuando caía la noche, más fresca que la mañana; en el orfanato, la oscuridad pasó a ser una refugio, una huida, un sitio donde poder acurrucarse y llorar en silencio o por donde huir de los maltratos de la Lady; después pasó a ser algo que le permitía avanzar, ocultarse y cumplir sus misiones; poco tiempo atrás, a penas unas semanas, ella misma era oscuridad, y, en ese instante, la oscuridad se había fusionado con ella, y, de algún modo, era la de antes sin ser lo, había aprendido a convivir con ella, sin que fuera simplemente una herramienta que usar en su beneficio.

Sin embargo, escuchando en silencio las reflexiones de su acompañante, podía ver en él, algo de lo que era ella, en ocasiones también se preguntaba hasta que punto hacía bien al acabar con algunos rivales, sabía que semanas atrás, había sido alguien impío, que no habría perdonado la vida aunque se lo hubieran suplicado, la cosa había cambiado, pero, al igual que parecía hacer su peludo compañero, a veces se sorprendía preguntándose si pagaría por sus crímenes.

- No lo se.- comentó al joven a pesar de que este le había dicho que no lo hiciera.- me gusta pensar que, si hay algo allí arriba, llamémoslo dioses o como queramos llamarlo, tienen más en cuenta las intenciones, y el querer hacer lo mejor que las acciones mismas.- dijo refiriéndose a lo primero, alzando la vista al infinito cielo estrellado, luego lanzó un suspiro y giró la cabeza para mirar al hombre bestia, monstruos, había dicho.- Te aseguro que yo he visto verdaderos monstruos y he aprendido a diferenciarlos, mi punto de vista es que, no por tener más pelo, tentáculos o orejas de animal se es un monstruo, no por vestir con harapos o robar para comer se es mala persona, no, los verdaderos monstruos no lo son por su aspecto, lo son porque su interior por unas cosas u otras, es más negro que el carbón y más oscuro que la más profunda de las noches.- explicó deteniéndose un segundo, a ojear la zona de tumbas desconocidas, allí debía haber muchos soldados y ciudadanos, podía apostar por ello.- No se es un monstruo por el aspecto, se es por el alma.- murmuró totalmente convencida.- y los más peligrosos, son los que menos aterradores parecen.- comentó en un susurro, pensando en ella a penas dos semanas atrás.- Si te sirve de consuelo, no todos pensamos igual, así que seguro que encuentras por ahí a gente que no vea monstruos solo por el aspecto, y vea más allá de eso.

Se estiró adelantando el paso con una sonrisa, tal vez debería haberse callado, tenía la costumbre de hablar de más, pero poco le importaba, la noche era agradable, la sensación rara debía ser una mera impresión suya, y se acercaban a la zona de los mausoleos, que era, por suerte o desgracia, la zona más bonita del cementerio, aunque, bajo su punto de vista, muchos de aquellos que se encontraban en la zona humilde, se merecían un descanso como aquel más que la gran mayoría de los allí enterrados.

Las casetas de mármol, comenzaron a aparecer a su alrededor iluminadas con farolillos en sus puertas, con figuras de ángeles, y dioses, paredes talladas con símbolos de dioses, y frases en las puertas en idiomas pasados que no le apetecía descifrar, pero que, como solían hacer, pedían por la paz del caído informándole de que seguía en el corazón de quien se quedaba en la tierra. Volvió a pensar en lo dicho por el joven, ¿existiría el Balhala? no tenía idea, deseaba que si, para que, así, su madre y hermana, descansaran allí junto a los dioses, disfrutando de la eterna festividad con la felicidad como estandarte, pero no era algo de lo que estuviera segura, solo tenía su esperanza, por ello, prefería esforzarse, vivir su vida de la mejor forma posible y ser feliz como pudiera, aunque eso significase abandonar su venganza, no obstante, aun no estaba segura de ello.


Última edición por Alanna Delteria el Mar Ene 26 2016, 16:15, editado 1 vez
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Asher el Mar Ene 19 2016, 19:09

La guardia ofreció su punto de vista. De alguna forma, era... optimista. No estaba seguro de si intentaba hacerme sentir mejor o realmente pensaba eso.  Le observé atentamente, analizando sus palabras. Hablaba con convicción, obviamente había pensado en ello antes. Claro que una guardia debía tener esas cosas claras.

-Incluso si es así... tal vez sea un monstruo en el interior.- dije, algo melancólico. Rememoré todos mis pecados, y todo lo que era. Egoista. Asesino. Violento. Bruto. Mentiroso. Ladrón. Salvaje. Mezquino. Sádico. Gruñón. Arrogante. Cruel. Insensible. Ácido. Un suicida con miedo a morir, un luchador sin una causa, y un solitario que aleja a la gente a pesar de odiar estar sólo. Alguien sin cabida en el mundo que se abrió un hueco por su propia fuerza. ¿Merecía estar vivo, realmente?

-Pero... gracias por intentar animarme.- dije con una sonrisa triste. -Mejor no pensar en ello, supongo.- empecé a caminar de nuevo junto a la guardia. -Sabes, no estás mal para una humana. La gente de tu raza suele tener una mente muy cerrada y discriminar a cualquiera de fuera.- señalé, ladeando la cabeza. -Al final he acabado odiandolos. Pero suele ser algo mutuo.-

Llegamos a los mausoleos, las tumbas de los nobles. De nuevo, pensé en cuantos estaban allí por mi culpa, pero esta vez lo hice con una sonrisa. 

-Tal vez la tumba sea más bonita, pero al final han acabado en el mismo lugar que el resto... vaya con la superioridad de la nobleza, ¿eh?- comenté, burlón. -Y yo que creía que el descanso era para los que habían hecho algo...- Los nobles eran, con diferencia, los peores clientes que tenian. Siempre creyendose por encima de los demás y siempre haciéndose los importantes. Como consecuencia, muchas veces había fastidiado a los propios incluso tras trabajar para ellos.

La niebla empezaba a hacerse más densa, y por algún motivo, la temperatura había bajado considerablemente. Me ceñí a mi capa y miré a la guardia.

-Esta niebla empieza a parecerme tétrica... ¿crees que podriamos preparar una hoguera, o algo?-
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Alanna Delteria el Jue Ene 21 2016, 21:18

- Tu no estas mal para ser un hombre, a secas.- bromeó la chica con una ligera risa, aunque no podía decir que hubiera tenido malas experiencias, y que muchos de sus amigos eran hombres, la mayoría de sus rivales también lo habían sido, y más crueles de lo que podía esperar. Aunque también había encontrado a más de una mujer a la que habría que partirle los dientes para que reflexionara sus actos.- No acabo de entender como se puede odiar algo que, simplemente, no se conoce, los humanos, me guste o no, somos expertos en eso, creo que, sencillamente, es miedo, y estupidez.- reflexionó la chica negando con la cabeza.

Siguieron andando con calma mientras la niebla comenzaba a espesar se, el frío aumentaba bajando la temperatura del cementerio, haciendo temblar a Alanna bajo su capa, mientras esta fruncía el ceño. Con un suspiró bajó la mirada, no le gustaba el frío, lo odiaba, no solo por que fuera de helarse con facilidad, si no porque ese viento, ese vaho, la nariz roja, y las mejillas heladas, el viento congelado que se colaba por sus pulmones, le recordaba a un día de llanto, un día en que sus manos sangraron y sus lágrimas se congelaron en su cara, el día en el que se quedó sola.

La tristeza la invadió un instante, y la joven intentó alejarla de si, sin embargo, ese recuerdo traía a su cabeza uno más reciente, el del amigo que la había acompañado en el peor momento de su vida, que, en esos instantes, ya no la recordaba. Suspiró y negó con la cabeza, alzándola al cielo, abrazándose a si misma, sin duda, ese sitio, a pesar de su calma, no hacía más que traerle recuerdos tristes.

Notó, entonces, que el hombre bestia que la acompañaba sugería encender una hoguera, notó que, la espesa neblina llegaba ya hasta sus rodillas, había aumentado con rapidez, la hoguera era una buena idea, y así lo hizo saber cuando, antes de que pudiera terminar de hablar, retumbase una campana. Miró hacia el lugar del que provenía el sonido, y pudo ver, no muy lejos, un alto campanario de piedra iluminado por la luz de plata de la luna.

Frunció el ceño, ni siquiera se había fijado en él a su llegada, pero, era lógico, había llegado a una hora en punto, y las campanas no habían sonado, debían haber pasado unos cuarenta y cinco minutos, no era momento de que tocasen, ¿cómo podía ser posible que sonasen en ese instante? No era normal. Giró, nuevamente, a ver a Wernack, y le pareció ver la figura de una joven en camisón correr al interior de uno de los panteones.

- ¿Has visto eso?- preguntó extrañada, notando bailar un poco la cabeza.

El tañido sonó nuevamente, con un sonido claro, triste, casi como el cristal al romperse, era un toque tan apesadumbrado, rompía el silencio del camposanto con el murmullo de una lágrima rompiendo en el suelo, de una viuda llorando a su amado o de un amante perdiendo a su amor, era el llanto de un niño, el de un adulto y el de un anciano en uno, era un llanto que partía el alma en dos y el corazón en mil.

Alanna tragó saliba, intentando omitir sus propios recuerdos, o las lágrimas pelearían por salir a la luz desde sus ojos. Negó con la cabeza, pensando que, la visión de la joven, no habría sido más que su imaginación, y suspiró alzando, nuevamente, el rostro. Una vez más, la figura delgada de pelo negro largo y lacio se mostró, esta vez estática, frente a la cripta. Parecía sonreír y llorar. Alanna, desconforme con un extraño mientras ella vigilaba, se decidió a acercarse.

- Yo... Ahora vengo, voy a ver.- dijo al hombre bestia al ver desaparecer a la chica, aun con un ligero mareo rodando por su cabeza, y la niebla siendo más espesa por momentos.


Última edición por Alanna Delteria el Mar Ene 26 2016, 16:14, editado 1 vez
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Asher el Vie Ene 22 2016, 22:36

Miré a la mujer. Si realmente pensaba de esa manera... tal vez los humanos tuviesen algo de esperanza, incluso con los guardias. Por supuesto, ya sabía que no todos eran iguales, y que guiarse por prejuicios no era lógico, pero... era algo fácil de olvidar. Era muy fácil olvidar las cosas buenas y recordar sólo las malas. De hecho... ese era el mismo motivo por el que los humanos odiaban a los de mi clase. Añadí "Cínico" e "Hipócrita" a mi lista mental sobre mi mismo, pero esbocé una ligera sonrisa. Hablar con alguien abierto de mente era reconfortante.

Me quedé pensando en ello. ¿Era algo tan horrible? Todo el mundo era así. La gente es egoísta por naturaleza. Al juzgar a una raza por su desprecio, solo estaba cometiendo el mismo pecado que ellos. ¿Importaba entonces el ser igual?

"No... no debo pensar así. Debo apuntar más allá. Ser mejor que eso." de nuevo, tenía razones egoistas, pero el objetivo era bueno. La gente podía estar corrupta y yo podía ser cosas peores que un asesino, pero si podía tener alguna virtud, lo intentaría.

-Creo que...- el estruendo de una enorme campana me cortó y me hizo volverme hacia el enorme campanario. A pesar de la niebla, podía verse claramente: eran las 12 y 45. ¿Por qué estaban sonando las campanas? De hecho, habiamos estado allí alrededor de tres horas, y no las habíamos oido hasta entonces. Además, había algo más. Entre la niebla, en lo alto del campanario, parecía haber una silueta... un hombre adulto, a juzgar por la altura. -He visto... algo.- respondí.

Sin decir nada más, empecé a caminar hacia la torre, desenvainando mi espada. Sin embargo, en cuestión de minutos, la niebla me envolvió por completo: ni el campanario, ni Alanna, ni siquiera las tumbas eran visibles. Sólo me quedaba la opción de seguir mi rumbo y examinarlo todo desde arriba. Pero no llegaba. Había estado caminando un buen rato, a pesar de que las campanas estaban a un par de minutos de camino. No había encontrado absolutamente nada en todo el camino, pero empezaba a notar algo raro. Un murmullo en mi cabeza empezó a sonar, débil, muy débil. Pero empezaba a distinguir palabras.

"Es culpa tuya."

No era una voz que conociese. No dije nada, solo seguí caminando: algún brujo o vampiro debía estar haciendo trucos mentales. Otro murmullo se sumo al primero.

"Mereces morir por lo que has hecho."

"Lo que necesitaba. Más gente diciendome lo mismo que me digo yo." pensé, intentando usar el humor para ceñirme a la realidad. Otro murmullo se sumó. Y otro. Y otro. Un mar de voces empezó a sonar en mi cabeza, solapándose entre sí y haciéndose más fuertes hasta convertirse en un dolor insoportable. Clavé mi rodilla en el suelo y me llevé las manos a la cabeza con un quejido.

"No puedes salvarla No puedes salvarla no puedes salvarla no puedes salvarla no puedes no puedes no puedes no puedes no puedes no puedes no no no no no no no no no no no no"

-¡GAAAAH! ¡CALLAOS DE UNA PUTA VEZ!- grité.
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Alanna Delteria el Sáb Ene 23 2016, 18:31

Dejando atrás al hombre bestia, siguió apresuradamente a la mujer de cabello de ébano, con la piel tan clara como la nieve y el pelo tan oscuro como la noche. Saltó dos matorrales que le impedían el paso preguntándose, con un ligero dolor de cabeza que no lograba explicar, cómo era posible que la joven no los hubiera tenido que saltar al cruzarlos. Tragó saliva y siguió su carrera sintiendo el aliento salir helado de sus pulmones, hasta que, finalmente, lo encontró.

Se vio en medio de una noche fría y oscura, con una espesa niebla que cubría el suelo, y unas nubes grises que comenzaban a tapar la luna, blanca y llena, frente a un mausoleo de marmol blanco e impoluto, con unas verjas negras con punta de flecha abiertas de par en par, Alanna soltó dos respiraciones profundas, mientras notaba el frío cortándole la piel, antes de decidirse a dar un paso dentro de la cripta.

Se adentró en a fría sala de piedra, en la que una inscripción de la pared, en un idioma que le sonaba a penas, soltando vaho por sus labios, intentó leer el idioma, logrando, con dificultad, descifrar una especie de poema de amor "Podrá nublarse el sol eternamente;/ Podrá secarse en un instante el mar;/ Podrá romperse el eje de la tierra/ Como un débil cristal./¡Todo sucederá!/ Podrá la muerte/ cubrirme con su fúnebre crespón;/ pero jamás en mí podrá apagarse/ la llama de tu amor.​" No entendía que podía significar esa inscripción en ese lugar, el mensaje estaba claro, un amor profundo, pero, ¿en un cementerio?

El silencio era lo único palpable en la trémula penumbra de la sala, un sarcófago con un ramo de flores rosadas resposaba en el centro, con la serena piedra helada por el frío viento invernal que entraba por la ventana y la guarda, nerviosa, tragó saliba. ¿Dónde había ido a parar la delicada joven que había huido hacia ese mausoleo con aspecto asustado?

Se quedó quita unos instantes, rodando por el interior de la sala sin que sonido alguno fuera patente en el lugar, un extraño silencio coreaba a los pensamientos de la guarda que, mirando la inscripción y la tumba, se preguntaba cuan amada debía haberse sentido la persona allí enterrada. Ciertamente, al final, ricos y pobres iban a parar al mismo lugar, bajo tierra, y no por que alguien hubiera escrito eso allí, por esa alma ya perdida, era más amada que otra, pero, sin duda, a ella le habría gustado poder hacer algo similar por el cuerpo de su madre a quien había perdido demasiado joven, y por el de su hermana, de quien no había sido capaz ni de despedirse.

Dio un suspiro mirando el techo de la diminuta estancia, donde pinceladas de colores dibujaban escenas de dioses, soles y almas cruzando espejos, un viento frío la hizo girar, era extraño, no era capaz de escuchar ni su propio latido, ni su respiración siquiera. Viró su dirección contemplando la pared de la izquierda, donde un espejo reflejaba su figura pequeña y delgada, algo pálida y con ojos tristes. Acercó su mano a su reflejo, y, por un instante creyó contemplar la forma de la mujer de blanco.

Asustada, dio un respingo con una ligera exclamación que no sonó en momento alguno. Cayó al suelo y se tomó la garganta, ¿qué pasaba allí? ¿Por qué no era capaz de oir nada? La delgada figura que había cubierto la suya en el espejo se encontraba en ese instante en una esquina, el dolor de cabeza de la guarda empeoraba por instantes y la tensión por no ser capaz de oír siquiera su propia voz le entumecía los músculos.

La joven morena se acercó con pasos lentos y mirada ausente, como si no la viera a donde se encontraba ella, que retrocedió desde el suelo para situarse justo bajo la inscripción que prometía un amor eterno, un amor que superaba incluso la muerte, y contempló, con calma, los movimientos de la joven, ¿qué pretendía? ¿Quién era? y ¿por qué tenía ese aire de ausencia y pena rodeándola, ese aire que traspasaba, incluso, los muros de ese panteón?

Tragó saliva, paciente, más nerviosa por el silencio que por la presencia de la chica, que parecía no advertir siquiera su presencia, ¿sería ciega? Era posible que no la viese, pero, en ese caso, tendría, al menos, que sentir su presencia, no estaba escondida, habían chocado prácticamente, no podía ser que la mujer no se hubiera percatado de ella. Suspiró nuevamente y se alzó sosteniéndose de la pared, los pies de la joven, vio entonces, no tocaban el suelo, no era humana, o, al menos, no corpórea, tragó saliba, "mas muertos no" pensó, nerviosa.

La joven parecía dar vueltas, esperando la llegada de alguien, ¿pero... de quién? Recordó, entonces, la inscripción que se encontraba sobre su cabeza, sería, tal vez, ¿la de la persona que había puesto esa inscripción? No lo sabía, pero, a pesar del silencio desesperante que la rodeaba, estaba decidida a permanecer allí, y averiguar que sucedía.
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Off: Uso de habilidad pasiva; conocimiento antiguo: Lenguas.


Última edición por Alanna Delteria el Mar Ene 26 2016, 16:14, editado 1 vez
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Asher el Dom Ene 24 2016, 14:20

Y, de repente, las campanas volvieron a sonar, silenciando todas las voces. Me quedé en el suelo, jadeando. ¿Que demonios había sido eso? ¿Iban las voces dirigidas a mi? Fuera como fuese, había algo claro: el campanario tenía algo que ver. Y probablemente estaba relacionado con esa niebla también.

Recuperé el aliento y me levanté, algo mareado. Tras mirar alrededor, pude distinguir dos siluetas en la niebla, no demasiado lejos. Parecían dos hombres discutiendo: al menos, uno de ellos estaba terriblemente enfadado.
-¡Todo esto es culpa tuya! ¡No pudiste defenderla, y ahora está muerta! ¡DEBERÍAS HABER MUERTO TÚ, NO ELLA!- gritó, quebrando su voz. -Ella no se merecía esto...- El otro hombre no dijo nada. No le miró a los ojos. Empecé a caminar hacia las siluetas, pero por más que andaba, siempre estaban a la misma distancia.

Las figuras se desvanecieron, y la niebla se aclaró un poco: al menos ahora podía ver a un par de metros. Y, al fin, podía ver a alguien: un hombre, con armadura ligera y espada, de espaldas... ¿sería uno de los que estaban discutiendo?

Eh!- grité, intentando llamar su atención. El tipo no se volvió, sino que empezó a hablar. -Tiene razón. Todo lo que ha pasado es culpa mía. ¿Pero qué puedo hacer? Nada la traerá de vuelta. Soy un inutil... ni siquiera pude hacer mi trabajo, ni defender a la mujer que amo... Catherine...- susurró. El hombre empezó a sollozar, desarmandome por completo. No podía evitar compadecerme, pero tampoco podía hacer nada por él, a pesar de que quería. Lentamente, me acerqué a él y le puse la mano en el hombro.

Pero mi mano le atravesó. Ese hombre no era tangible. ¿Un fantasma? Era un cementerio, después de todo, aunque no terminaba de creerme en historias de espiritus. Debía haber alguna otra explicación, aunque era evidente que algún brujo, vampiro o similar estaba detrás de eso. Fuera como fuese, el "humano" se desvaneció de nuevo, junto con algo más de la niebla. La torre empezaba a ser visible, y no estaba lejos. Si podía acercarme, averiguaría lo que estaba pasando relativamente pronto.


Última edición por Wernack el Lun Feb 08 2016, 18:18, editado 1 vez
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Alanna Delteria el Mar Ene 26 2016, 16:13

Una vez más, la sala vibró con el tañido de las campanas. La sala tembló con el llanto grave de la Plegaria. Como tiempo atrás haían llamado a la más grande de las campanas del campanario. No supo si fue un alivio el poder escuchar ese toque tan triste, había pensado, segundos atrás, que se había quedado sorda.

"Tan, tin, tan, ton / tan, tin, tan, ton  /  TLON, TLON  / tan, tin, tan, ton / tan, tin, tan, ton / TLON, TLON..." era un toque de clamor, las campanas, habían empezado a llorar. Despertaba a la nostalgia, a la tristeza y a la melancolía, justo lo que parecía reflejar el rostro de la joven de piel pálida y pelo oscuro.

Alanna tragó saliva, el silencio se había vuelto a apoderar de la sala, y una sensación de pesadez había caido sobre ella, podía notar que la joven no era real, no podía serlo, era demasiado liviana, demasiado incorporea e intangible, no se reflejaba, siquiera, en los espejos. Por ello, aunque algo le decía que debía correr, apresurarse, sacar sus armas y defenderla, fue incapaz de moverse.

Se quedó sentada bajo la bella inscripción, mietras la joven, silenciosa, se giraba en redondo, parecía haber oido algo, algo que no se escuchó en realidad. Sin embago, la paz del mausoleo se vio pronto olvidada. Un hombre joven, de pelo oscuro y piel olivacea,  con un espadón en las manos, tan incorporeo como la dama, entró corriendo, alterado, parecía asustado y nervioso. En un silencio sepulcral, abrazó a la mujer La besó con ternura infinita, y la empujó hacia la puerta.

La chica, sielnciosa, moviendo los labios sin producir sonido alguno, pareció protestar, reclamar una explicación, sin embargo, no tuvo tiempo de recibirla. Mientras la guarda se había alzado del suelo, curiosa, vio con horror una espada curbada atravesar el cuerpo de la joven, que, sin sangrar siquiera, se desvaneció en el suelo.

Frente a ella, el joven que había entrado segundos a penas, temeroso, inició un extraño juego de persecución con el asesino, que parecía un simple bandido, logrando, finalmente, herirlo y salir de allí, huyendo. Alanna lo persiguió, dejando a la joven desvaneciendose, y al asaltante intentando levantarse.

Al salir, volvió a escuchar el fuerte sonido del viento, que, furioso, golpeaba con fuerza las tumbas del camposanto. Azotando a los presentes con fuerza, como si quisiera hacerlos huir y alejarse. La hierva olía a humedad, la niebla había empezado a despejarse y la situación se volvía más y más extraña.

El escurridizo hombre de la espada corría junto a ella, en dirección al campanario, sin cesar su carrera, en un vano intento de... de qué era la pregunta, ¿de huir? El tipo solo estaba herido, podría perseguirlo con facilidad, no sería seguro ir a esa iglesia, a no ser que, tanto él como el asaltante fueran cristianos, que podría refujiarse acudiendo a sagrado, Aunque no era una creencia extendida, ella había sido testigo de varios cristianos y algunas de sus acciones.

No muy lejos del campanario, cuando la cripta donde había sucedido todo ya no se podía ver, Alanna vislumbró dos figuras entre la niebla. Una, la de Wernack, el hombre bestia que era su compañero en esa labor de vigilancia, otra, la de un hombre, parecía un noble, tal vez, un mercader rico, no entendía nada, era todo tan extraño, pero, simplemente, sentía que algo no iba bien, y que, costase lo que costase, debía solucionarlo.
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Asher el Vie Ene 29 2016, 21:36

Corrí detrás del hombre, aun con alguna duda. ¿Era todo eso verdad? Tenía que serlo, ¿no? Había muchas maneras más sencillas de tender una trampa, sobre todo para alguien capaz de usar ilusiones de esa manera. Aun así, no podía bajar la guardia. Volví a vislumbrar la figura, junto a la entrada de la torre. Estaba mirando algo en el suelo... una tumba.

"¿Que hace esa lápida ahí? Está lejos del resto..." pensé, acercándome. Esta vez el hombre no dijo nada, pero... llevaba ropas distintas. Al alcanzarle, me di cuenta: no era el mismo de antes. Este tenia mejores prendas y parecía algo más gordo. Solo para asegurarme, intenté tocarle, pero era tan etereo como el anterior. Me agaché para mirar la lápida.

"Catherine Lackless. Amada esposa, amable y valiente. Fuerte, incluso en la muerte."

Extendí la mano y toqué la lápida. Era real, y la inscripción también. No solo eso, sino que parecía... bien cuidada. Al menos, mejor que el resto. Tal vez fuese menos antigua, pero aun así... algo no terminaba de encajar. El hombre desapareció, de mi lado, pero, antes de que me moviese, otra tumba pareció aparecer, a apenas unos metros de la otra.

"Desmond Lackless. Fiel marido, buen amigo, justo mercader. Aunque el dolor se lo llevó, su recuerdo nos da esperanza."

Al igual que la otra, parecía cuidada, aunque tal vez algo menos. No lo terminaba de entender: si el tipo al que acababa de ver era Desmond, su marido... ¿quien era el otro que lloraba? Dijo que amaba a esa mujer, después de todo. Pero faltaba algo más. Me di la vuelta, pero vi a Alanna antes de subir al campanario. Me acerqué a ella y le palpé la cabeza.

-Vale, eres real. No se si te has dado cuenta, pero aqui hay algo raro. Vamos, te contaré lo que he visto.- dije, guiandola hacia el campanario. Mientras subimos las escaleras apresuradamente, le expliqué lo que había deducido. -Había una mujer, Catherine. Al parecer, murió por culpa de un hombre que no era su marido, pero que también la amaba. Su marido, Desmond, parecía conocer a ese otro hombre, discutió con él, pero este no se defendió. Sin embargo, he visto las lápidas: Desmond está muerto. No estoy seguro de nada más.- al menos, eso era lo que había sacado de todo el embrollo, aunque tal vez no estuviese pensando con claridad. No hace mucho había tenido voces en mi cabeza.

Llegamos a la cima del campanario. Los dos hombres estaban allí: Desmond, el mercader, y el otro tipo, con armadura y espada... ¿un soldado, o un mercenario? De nuevo, Desmond estaba gritando.

-¿Desde hace cuanto os estabais viendo? ¿Cuanto tiempo me lo has ocultado? ¡Creía que eramos amigos, joder!-

-Yo... un mes. Desmond... lo siento. Siento haberme enamorado. Siento no haber podido salvarla. No pude evitarlo. Yo no quería...

-¿Que lo sientes? ¡Sentirlo no la traerá de vuelta! Confié en ti, y me apuñalaste por la espalda. Eres tu el que debería haber muerto.- el mercader sacó una daga, ante la sorpresa del otro.

-No... no hagas nada de lo que te arrepentirás. Eramos amigos... ¿de verdad quieres acabar con esto así? ¿Matándonos el uno al otro?- preguntó, con un deje de súplica triste en su mirada. Llevó la mano a la empuñadura de su espada, aunque temblaba. Dudé de si estaba dispuesto a defenderse, pero si Desmond murió, tuvo que ser por eso... ¿no?

-¿Matarte? Ja... eso no cambiará nada. Pero no puedo seguir adelante sin más. No soy tan fuerte como lo era ella. Adiós, Thom.- en lugar de atacar a su amigo, Desmond clavó la daga en su propio estómago. Tambaleándose, se aproximo al borde de la torre y se tiró.

Un estruendo ensordecedor me hizo soltar un gruñido y llevarme las manos a los oidos. La campana estaba sonando de nuevo, y esta vez estaba demasiado cerca. Caí al suelo entre gemidos, sintiendo un terrible dolor en la cabeza. Era como si me hubiesen golpeado con una maza, no podía pensar en nada más que en detener ese ruido, pero mi cuerpo no respondía.
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Alanna Delteria el Dom Ene 31 2016, 21:11

Cuando llegó, alterada junto al hombre bestia, en pos de esa figura traslucida que pareció desvanecerse un instante en el aire, se sorprendió por la facilidad con la que el alto perro tomó la iniciativa de tocarle la cabeza y el rostro. Pestañeo sin comprender un par de veces, y dejó que Wernack le tocase la cara tanto como quisiera, aguantando las cosquillas que le hacía el pelaje esperando a que este quedase satisfecho con lo que fuera que hubiera descubierto sobre su presencia.

Cuando el tipo confirmo, como él mismo dijo, que era real, la chica entendió y sonrió divertida, evadiéndose por un momento de la tensión y la confusión de lo que esa noche estaba sucediendo a su alrededor. Aun tenía en la cabeza la extraña imagen de esa delicada mujer, tan delicada y fuerte a la vez, que había acabado muriendo ante sus ojos sin derramar gota de sangre. No era algo que pudiera entenderse con facilidad. ¿Serían fantasmas? ¿Tantos? no sería la primera vez que tenía un encontronazo con uno de ellos, pero no podía creer que su buena suerte la evadiera hasta tal punto.

Escuchó atenta lo que le contaba Wer que había podido ver y escuchar, intentando atar cabos, sin lograrlo del todo, parecía que todo conectaba de algún modo, la escena que ella misma había contemplado, sin poder oír una sola palabra, podría ser perfectamente la de esa mujer que había muerto por alguien que no era su marido, al fin y al cabo, que otra razón llevaría a una joven de alta cuna, como lo había parecido la chica que había aparecido ante ella, a reunirse con alguien como el joven desaliñado, que había aparecido poco antes de que una espada atravesara el corazón de la joven, en un lugar como ese mausoleo.

Solo una explicación plausible llegaba a la cabeza de Alanna, un amante. Mientras su cabeza seguía dando vueltas entorno a todo lo que estaba pasando, y contándole al hombre bestia lo que ella misma había visto, avanzó con prisas, intentando no dejar atrás a quien la acompañaba, hacia la torre del campanario, donde parecían encontrarse dos personas, y no riendo, precisamente.

Alcanzaron, tras abrir la pequeña puerta de madera que llevaba, no a la capilla, si no a la sacristía, y subir un largo tramo de escaleras de caracol, estrechas como pocas, la cima del campanario, donde una serie de campanas, cada una más grande que la anterior, se encontraban calmadas, esperando la hora de su toque.  

Respiró hondo, recuperando aliento, y miró a los dos hombres que discutían de forma acalorada, no sin temor a descubrir lo que pudiera pasar, pero sin intentar intervenir, al no ver nada en ellos que le pareciera corpóreo. Con el pecho en un puño, contempló la furiosa discusión, uno, un hombre emplumado, claramente de clase alta, otro, parecía no ser más que un mercenario, de pelo desaliñado, era el tipo que había visto entrar en la cripta.

Comprobó, con descorazonamiento, que la disputa acababa con una escena tan trágica como la de los libros que ella tanto leía y releía, y que tanto la horrorizaban en ficción, y, comprobaba, aun más en la realidad. El hombre de porte altivo, con ojos llorosos, se clavó un puñal en el pecho, hundiéndolo con fuerza. No vio sangre resvalar por sus manos, sin embargo, el hombre si se las miró y, con ojos abiertos, retrocedió varios pasos, cayendo, finalmente, al vacío.

Con horror, Alanna intentó acercarse a ver que había sucedido con esa persona sin cuerpo, pero a penas pudo dar un par de pasos cuando las campanas, justo junto a ella, comenzaron a retumbar con fuerza. Dolorida, cayó al suelo de rodillas tapándose las orejas, intentando atenuar el fuerte retumbar del llanto de las inmensas campanas. Abrió la boca, como cuando se suben a alturas grandes, esperando que eso hiciera que sus tipanos se resintieran menos.

Y, cuando por fin, tras unos segundos, cesaron los fuertes tañidos, respiró hondo, dolorida, giró a mirar al hombre bestia, que, probablemente, lo había sufrido más que ella debido al sensible oído del que eran poseedores la mayoría de los de su raza. Con un suspiro de alivio, decidió preguntarle:

- ¿Estás bien?-
dijo esperando, algo preocupada.

A los pocos segundos de estar allí arriba, una sombra y unos pasos ligeros se escucharon subir por las escaleras, temerosa de lo que pudiera estar pasando en ese lugar, sacó sus dagas y se situó frente al hombre bestia, intentando protegerle a la espera de que se repusiera del fuerte sonido, sin embargo, quien apareció no era enemigo alguno. El guardián anciano que esa noche no vigilaba el cementerio, se acercó y acarició una de las campanas más cercanas con aspecto triste.

- Mi Catherine...- dijo mirando a la que era, en comparación, una campana pequeña, junto a las otras tan inmensas.- Hace tiempo que no duermo por tu causa...- se giró a los dos presentes y con una reverencia, muy elegante para la condición de sencillo guardia de cementerio que ostentaba, se disculpó- Perdón por los problemas de esta noche, voy a usar las formas que aprendí de mi amada para que veáis que lo digo de corazón, y os ruego, por favor, que escuchéis mi historia, y entendáis lo que sucede aquí.- Dijo antes de, con una calma aplastante, invitarlos a bajar a la capilla, para poder hablar sentados, y lejos de el atronador sonido del toque de las campanas.
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Asher el Jue Feb 04 2016, 19:47

Mi vista se nubló ligeramente. Dolor. No podía pensar en ninguna otra cosa. No había manera de detenerlo. Mis músculos ni siquiera respondian, solo se estremecían de forma involuntaria a cada tañido. Los segundos se hicieron eternos, y parecía que no iba a acabar nunca.

Hasta que, finalmente, lo hizo. Poco a poco, el dolor fue redimiendo, pero tardé unos segundos en recuperar movilidad en las piernas. Me levanté lentamente, apoyandome en la piedra, y exhalé pesadamente mientras me aseguraba de que no tenía heridas reales. Aún sentía cierto dolor en la mandibula, probablemente de apretar tanto los dientes sin darme cuenta. Relajé mi cuerpo, a pesar de que los oidos aún me pitaban, y miré a Alanna: esta dijo algo, pero me fue imposible escucharlo. Acto seguido, se puso en guardia entre las escaleras y yo. De ellas ascendió un viejo, uno que no había visto antes.

-Mierda.- maldije, agitando la mano. Había apretado tanto mis garras que había acabado provocandome heridas en las palmas con las uñas. No parecía demasiado grave, pero me sentía débil. Di algunos pasos, aunque me temblaban las piernas ligeramente, y empecé a caminar con cuidado, siguiendo al viejo guardian del cementerio. Antes de llegar a las escaleras, miré la enorme campana con odio, y vi un símbolo extraño que era... familiar, de alguna forma. No le di muchas vueltas y bajé por las escaleras, acompañado de la guardia y el viejo.

Para cuando llegamos a la capilla, ya me había recuperado. El viejo que nos trajo debía ser el guardia del cementerio, Thom, nos hizo pasar dentro y paseó lentamente hacia el altar. Se trataba de un lugar... algo ominoso. Nunca entraba en lugares de culto, pero aun así, inspiraba algo de respeto. Podía reconocer el altar, al fondo, adornado con algún tipo de símbolo religioso. Una especie de... cruz, con un hombre colgando de ella. También había unos pocos bancos de madera algo roida donde los creyentes se sentaban a escuchar... lo que fuese.

-Esta es una capilla cristiana. No es la única que hay aqui, pero si la más usada.- explicó Thom. Debía haber notado como escudriñaba el icono con la mirada. No recordaba haber oido la palabra "cristiana" antes. -El cristianismo es una religión que cree en un solo Dios todopoderoso. - ¿Solo un dios? Que raros eran los humanos. -Vaya. Nosotros...- me callé al instante. Había pensado en los ritos de mi antiguo pueblo... ya no pertenecía a él, pero había dicho "nosotros" casi sin darme cuenta. Bajé la mirada y las orejas tristemente. Era doloroso de recordar, incluso tras tantos años. -No importa. Cuéntanos lo de Catherine.

-Ah, si... perdonadme. Tomad asiento. Todo empezó con dos amigos inseparables: Desmond y yo. Él fue más afortunado, tuvo un negocio próspero y nunca le faltaron riquezas. A mi, sin embargo... sólo soy el hijo de un guardia alicaido. A pesar de esto, nunca me dejó atrás. Crecimos juntos, nos ayudamos el uno a otro, hasta que... un primo de Desmond murió.

____________________________________


Ese día, toda la familia acudió al cementerio a despedirlo, a pesar de que no era un pariente muy cercano. Desmond también, por supuesto. Tras el entierro, algo le llamó la atención... la figura de una mujer en la cima del campanario. De naturaleza curiosa, fue a ver quien era. Y allí estaba. Una bella joven de pelo negro, pero piel tan blanca como su alma. El comerciante la vio mirando el cementerio desde las alturas, sentada en el borde.

-¿Vas a saltar?- preguntó. -No te lo recomiendo. Te harías daño si saltases.- la joven rió ligeramente y le miró de forma enigmática.

-Solo saltaría si quisiera unirme a los muertos.-

-Eso no responde a mi pregunta. Espero que no saltes.- dijo, sentandose junto a ella.

-¿Y eso por qué?- sonrió.

-Porque la gente pensaría que ha muerto un ángel, caido del cielo.- él le dedicó una sonrisa pícara, y ella rió tiernamente.

-Eres un bobo. Estoy aquí para ver el atardecer.- murmuró, algo sonrojada.

-¿Puedo acompañarte?-

Desmond llegó a ella primero. Tras esa tarde, el campanario se convirtió en su lugar especial. Y él estaba perdidamente enamorado... no hablaba de otra cosa. Oero no llegué a conocerla hasta mucho después, cuando empecé a trabajar como guardián de este cementerio.

Y no pude evitarlo. En cuanto vi a Catherine, me enamoré perdidamente. Cuando averigüé quien era, me sentí culpable, por supuesto. Después de todo... era la prometida de mi mejor amigo, pero... cada vez que discutian, cada vez que se sentía infeliz, ella acudía a mi. Hablaba conmigo, me confiaba sus secretos. Y al final,  meses después de su boda, acabé besandola.

No se resistió. Aunque se sintió tan culpable como yo, ella confesó que también me amaba. También quería a Desmond, por supuesto, pero era... distinto. Ambos la amabamos de maneras diferentes, pero al final... todo se vino abajo.
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Alanna Delteria el Vie Feb 05 2016, 20:06

Cuando Wernak se hubo recuperado, Alanna siguió al viejo guardia por las estrechas escaleras, no sin antes, girarse a mirar, nuevamente, ese viejo campanario, tan alto y tan pequeño a un tiempo, con esa hermosa vista, y ese triste y fuerte tañido que hería los oidos y el corazón. Con aspecto triste, y un soplo de viento removiendole los cabellos, bajó siguiendo a los hombres.

La iglesia no era un lugar especialmente grande, ahora que estaba allí con permiso, Alanna se permitió mirar más atentamente la sala. Parecía algo desgastada, las paredes, blancas en algún momento, eran ahora, ta vez por la oscuridad, de un color grisaceo que destacaba en comparación a los reflejos de colores cálidos que dejaban entrar algunas cristaleras con mosaicos, el altar, a pesarde la mantelería de colores claros, era, claramente, de marmol oscuro, o, tal vez, estuviera, sencillamente, sucio.

Una gruesa capa de polvo se podía suponer sobre los bancos de madera que ocupaban la gran mayoría de la sala. Tras el altar, una serie de imagenes pintadas en retablo contaban diferentes escenas de alguna especie de novela de magia, parecía tan interesante como fantasioso, aunque, viviendo en Aerandir, nada podía creerse del todo falso. Aunque, sin duda, la imagen de el hombre greñudo convirtiendo lo que parecían barriles de agua en tinajas de vino era gracioso, al fin y al cabo, eso no podía hacerlo la magia, si no, más bien, la alquimia.

Sonrió ante los retablos, sin embargo, la imagen de madera de un hombre crucificado le borró la sonrisa de los ojos, quien podía prestar tal magnitud de atención a una muerte tan tortuosa. No le veía la gracia, frunció el ceño, casi ofendida, y giró en redondo para sentarse en uno de los bancos, sin entender como gente que hacía tales maravillas como ese campanario con tan increible vista, podían sentirse satisfechos con tal imagen.

Con un ligero mohín empezó a prestar atención, así que eso era una iglesia cristiana, Alanna suspiró, cuanto mal podían haber llegado a hacer un número tan reducido de gente, no podía entenderlo del todo, pero le era sinceramente desagradable pensar en la crueldad de una religión que predicaba la bondad. Se sentía algo incomoda, el lugar, sin duda era magnifico y le causaba respeto, pero ella nunca había sentido esa devoción por religión alguna, y sentarse allí la hacía sentirse como una total y completa extraña, fuera de lugar, no pertenecía a ese sitio, sin embargo, no podía decir que quisiera irse, debía aguantar, al menos, hasta escuchar la historia, solo esperaba que la curiosidad no matase al gato.

La historia hasta el momento era tan tierna, y tan compleja, que temía saber como continuaba, el hombre hizo una pequeña pausa, con la voz rota, y, tras bajar la cabeza unos instantes, miró a los presentes sin verlos y prosiguió con la voz teñida de una profunda tristeza y culpabilidad.

-  Pasó todo tan rápido.-
musitó.
*****************************************************************

Ese era su aniversario, yo lo sabía, había quedado con Desmond en las campanas, en su lugar especial, para ver la puesta de sol con él, pero yo sabía que no llegaría a tiempo. Estaba de viaje y quien sabía si podría volver. Aunque ella tenía esperanzas.

Quedaban a penas 20 minutos para la puesta de sol cuando le mandé la nota, la esperaría pasadas las once en el mausoleo de la familia Bright, recuerdo que, la primera vez que lo vio, Catherine se enamoró de la hermosa inscripción que había en las paredes, Y desde entonces, siempre que nos queríamos encontrar, quedabamos allí.

Desmond no había llegado a la puesta de sol, como había supuesto. A medida que se acercaba la hora de nuestro encuentro, las cosas se fueron torciendo, unos bandidos entraron, saqueando tumbas, vi llegar a Desmond hacia la iglesia, pero no me importó, debía sacar de allí a Catherine, lograr que se refugiara en la iglesia, sabía que, si no fuera por mi nota, ella habría estado segura en su hogar.

Al llegar, la vi tan bella como siempre, con sus ojos marcados por las lágrimas de la soledad y la culpa, pero no tuve tiempo de pararme a contemplarla, la insté a salir con rapidez, quería que corriese, que encontrase a Desmond y que se marchasen juntos a un lugar seguro, aunque eso suusiera que la perdería para siempre, solo quería que estuviera a salvo.

Cuando por fin la convencí para que saliera de allí.... no logró dar un solo paso fuera de la tumba, uno de los asaltantes, la vi desplomarse sin poder hacer nada, no había solución para ella, y lo ultimo que me pidió, lo ultimo antes de morir, fue que cuidara de Desmond. Ni siquiera tuve tiempo de llorar.

Corrí dejandola atrás, murió sola, por mi culpa, e intenté salvar a Desmond. Pero jamás lograría cumplir la ultima voluntad de la persona a quien amaba, porque poco tiempo después pasó ago que jamas habría querido presenciar, ni, mucho menos, tomar parte de ello, y aun a día de hoy, me odio por ello.
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Asher el Lun Feb 08 2016, 18:34

Desmond estaba ahí, en la cima del campanario. Desde ahí, lo había visto. Alguien huyendo con un arma ensangrentada. Y después, a mi, buscándo desesperadamente a mi amigo. Bajó y le guié hacia Catherine, sin decir nada. Simplemente, era incapaz de hablar. No podía expresarlo con palabras... no había manera. Y cuando la vió, ya muerta, el aullido de rabia y dolor se pudo oir por encima incluso de el de las campanas que empezaban a sonar.

Los minutos se hicieron eternos, y yo me quedé completamente mudo. ¿Que puedes decir, cuando ves a tu mejor amigo llorar con su mujer muerta en sus brazos? Yo mismo sentía su dolor. Y lo peor era, que no había podido hacer nada.

-¿Qué... qué ha pasado?- preguntó.

-Unos bandidos... aparecieron para saquear tumbas. Intenté que Catherine quedase a salvo, pero...- no podía mirarlo. Simplemente, no podía.

-¿Por qué...? ¿Por qué estaba aquí, y no a salvo en el campanario?- su voz estaba impregnada de odio y rabia. Pero no podía mentirle.

-Yo... le pedí que viniese a verme. Era su amante.-

Hubo unos segundos de silencio.  Finalmente, se levantó y me miro a los ojos, pero no dijo nada. Y aun así, no hizo falta. Su mirada lo dijo todo. De alguna manera, creo que ya lo sospechaba. Que había otro hombre. Que él no era suficiente. Que no la hacia feliz.  Y eso solo aumentó la rabia que sentía. Para no cargar con la culpa que sentía, la volcó sobre mi. Hizo bien... yo me lo merecía.

-¡Todo esto es culpa tuya! ¡No pudiste defenderla, y ahora está muerta! ¡DEBERÍAS HABER MUERTO TÚ!- gritó, quebrando su voz. -Ella no se merecía esto...- y echó a correr, fuera de la tumba, hacia el campanario.

Le seguí hasta la cima. No podía dejarle sólo, temía lo que podía pasar si lo hacía. Y en cierto modo, quería que me gritase. Que me golpease hasta destrozarse los nudillos. Tal vez así no me habría sentido como me sentí. En el campanario, volvimos a discutir. El resto... ya sabéis lo que ocurrió, ¿verdad?

___________________________________________________________________



-Después de esa noche, usé todos mis ahorros para darles el entierro que merecian junto a su lugar especial. Y juré que protegería este sitio hasta mi último aliento. Por Desmond, y por Catherine. No se merecian nada menos.- el anciano bajó la cabeza, y el silencio inundó la sala. Había algo en ese sitio que me hacía sentir oprimido. Thom juntó las manos y cerró los ojos. No hacía falta explicaciones para saber que aquello era una plegaria.

Me quedé pensativo. La historia había sido enternecedora, y dolorosa. Lo que más me había sorprendido fue la capacidad de Thom para seguir adelante, incluso tras perder a su mejor amigo y a su amada. Había sido muy fuerte. Tal vez más de lo que podría haber sido yo, incluso.

Sin embargo, había algo que aún faltaba por resolver.

-Hay algo que no nos estás contando. Las siluetas que hemos visto... no son fantasmas, ¿no? Están ligados a las campanas de alguna manera.- Después de todo, las ilusiones solo aparecieron cuando sonaron las campanas... y no era a una hora normal. -Estás en lo cierto. Como un homenaje... pagué a un brujo para que aplicase unos encantamientos. Unos que contasen la historia de Desmond y Catherine. Pero por algún motivo... algo no va del todo bien. Se oyen más cosas de las que deberían contarse..-

-Hmm...- Tenía una teoría. Había visto el símbolo en las campanas. Si lo examinaba de nuevo, tal vez podría...- Creo que se como arreglarlo. Dadme un segundo, ahora vuelvo. salí de la capilla y eché a andar con paso apresurado, asegurandome de que ninguno de los dos me seguía. Junto a las tumbas, en la pared de la torre del campanario, había visto una placa, pero no había tenido un momento para leerla hasta entonces.

Cuando tu mirada cruzó la mía
sentí que iluminaba mi corazón.
Cuando nos encontramos ese día
supe que te amaría, no sin razón

Fue hace mucho tiempo, mas todavía
conservo el recuerdo de aquel ocaso
no pude pedir mejor compañía
pues contigo no sentiré fracaso.

Y aunque el cielo se vuelva oscuro
y todo lo que antes tuvimos arda
yo nunca temeré por mi futuro
puesto que estarás junto a mi, mi guarda.

Desmond Lackless. "Para Catherine"

Me senté detrás del campanario y me limpié la humedad de los ojos. Me sentía extraño. La historia... me había entristecido. Nunca antes había dejado que algo así me afectase, pero... tampoco me había parado a pensar en algo así. Tragué saliva y suspiré, preguntándome si yo sería capaz de amar a alguien de esa manera. Si un monstruo podía. Me puse delante de la pareja de lápidas y me arrodillé con las orejas gachas.

-Siento que haya acabado así, pero... espero que dondequiera que estéis, permanezcais juntos.-
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Alanna Delteria el Vie Feb 12 2016, 20:09

La historia siguió, su tono era cada vez más y más triste, la ira, el rencor, la pena y la furia sumieron al narrador en un profundo aire taciturno del que parecía imposible sacarlo, mientras Alanna escuchaba con el corazón encogido las palabras, con llanto oculto, del viejo guardián del cementerio.

Era notable que se arrepentía de lo sucedido, pero, ¿quién podía culparle? Cualquiera podía enamorarse, y eso no era un pecado, tal vez no hubiera hecho bien en aceptar la situación, y dejar que continuase, siendo así parte de una historia tan trágica, pero cualquiera puede enamorarse y cometer locuras.

Susupiró y soportó toda la historia mientras sus pensamientos volaban hacia todos lados, cualquier amor podía ser bueno o malo, nadie más que quienes participan de él pueden saber eso, el amor hacia la familia, hacia los amigos o hacia una pareja, diferentes tipos, amor igual. Si ella hubiera estado en su lugar... ¿qué había hecho?

Probablemente, hubiera peleado contra todo y todos, en realidad, eso había hecho con su hermana, había peleado contra el mismisimo destino, que luchaba por separarlas, durante años, poco le habían importado los monstruos, las distancias, los secretos, había cruzado todo Aerandir para encontrarla, y, a pesar de que solo había recibido soledad y dolor a cambio, sabía que, si algo así volvía a sucederle a alguien importante, arriesgaria su vida de nuevo, una y mil veces. La imagen del mercenario se le vino a la mente, y con ello, la perdida de memoria del chico, junto al repiqueteo de tacones de la mujer que lo había contratado para que la matase.

Suspiró, Eltrant no lo había hecho, y, con ello, había puesto su propio cuello en peligro, la guardia sabía que debía tomar cartas en el asunto, y rápido, no podía permitir que nadie más sufriera por su culpa, no quería ser como el viejo Thom, atormentada siempre por las desgracias que sufrían quienes la rodeaban. No quería ser un cuervo, no quería ser un gato negro, ni, mucho menos, una mariposa azul, como la llamaba su padre.

Las mariposas azules, más conocidas como Mariposas del Mal, preveían desgracias allá por donde batían sus alas, y ella no estaba dispuesta a ser un signo de mal augurio, Alanna hacñia tiempo que había decidido ser fuerza, luz y firmeza, aquello que muchos necesitaban para poder levantarse, y no iba a permitirse el lujo de volver a caer en las garras de una oscura tristeza, no quería convertirse en Thom.

Tragó saliva alzando la cabeza a la hermosa cristalera de colores que titilaba con la luz de la luna que, a veces, se cubría con finas nuves grises, tapando la luz, y, solo entonces, notó el movimiento a su alrededor. A penas había acabado de escuchar la historia, no sabía que había sucedido, cuando Wernack salió disparado sin dar explicaciones.

La Gata corrió tras él, sin entender nada, llegando, junto al hombre bestia, a unas tumbs unidas, con dos inscripciones iguales, un poema, algo mal escrito, pero que destilaba cariño desde la fría losa de piedra. Se agachó frente a las tumbas, y, estirando su manga, les quitó el polvo de encima, importandole poco que se le manchase. Luego, miró al hombre bestia y, con una sonrisa complice, le propuso:

- Yo puede que no sirva de mucho, pero algo me dice que tu si, así que, ¿les ayudamos? Cambiemos un poco su historia de amor.- Le propuso levantandose- trabajemos juntos, haré lo que me digas que haga para ayudar.- se ofreció con una sonrisa tendiendole la mano. Era hora de arreglar las cosas.

Si Thom no había sabido como hacerlo, si ella se parecía a él, no estaba dispuesta a que todos los finales fueran tristes, sabía que la tristeza existía, la había visto y vivido más veces de las que era capaz de contar y recordar, pero, si podía hacer algo para cambiar esa pena en una feliz añoranza, iba a hacerlo.
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Asher el Sáb Feb 13 2016, 19:17

Miré a la guardia. Parte de mi dudaba que realmente le importase en absoluto. Esa parte creía que simplemente estaba actuando, porque es "lo correcto". Era humana, después de todo, y los humanos vivian así. Solo se preocupaban por ellos mismos y tal vez amigos o familiares cercanos. Resultaba algo irónico... vivian en enormes comunidades llamadas "ciudades", pero realmente estaban sólos. Los hombres bestia no éramos así. En una tribu, se conoce a todo el mundo. Aunque no fuese amigo de todos, habría ayudado a cualquiera de necesitarlo. Yo había sido el menos sociable de mi tribu. Y aun así...

Lo echaba de menos.

Suspiré. Algo me decía que podía confiar en la humana, al menos en esa ocasión. Tal vez le importase. Aunque lo que acabó por convencerme fue esa sonrisa. Una sonrisa que decía que, a pesar de todo lo malo que había pasado, podía haber felicidad al fin y al cabo. O al menos, así me parecía. Acepté la mano que ofreció y me levanté.

-Muy bien. Veamos... tengo que examinar las marcas, pero de momento necesitaré que le pidas a Thom algo de tinta. No, espera... en la capilla se usan velas, ¿no? Traeme una o dos, necesito cera caliente. Y un palo pequeño.- dije. Aún no estaba completamente seguro de si podría hacer algo, pero fuera como fuese, iba a necesitar materiales. En el peor de los casos, iba a tener que eliminar el encantamiento, o cualquiera que se acercase iba a sufrir las ilusiones, o cosas peores. Subí las escaleras y me acerqué a la campana.

"Oh dioses, que no empiece a sonar mientras trabajo..." pensé. No me apetecía nada volver a pasar por lo de antes, asi que decidí darme prisa. Empecé a examinar las marcas en el exterior de la campana. "Veamos... esta marca está ligada a un nombre. Y esta, a una hora en concreto. Claro, por eso se activa solo de noche...  ah, y esta..." Había una runa, la principal causante de todo, que no reconocía. Pero a juzgar por la experiencia, sólo podía tratarse de una cosa: una runa de Ilusión. Saqué un trozo de papel y un carboncillo que llevaba en mi capa para casos como ese, y calqué la runa. Algo útil para el futuro.

Alanna volvió con las velas y el palo. Chasqueé la lengua, era demasiado largo. No importaba, podía romperlo. Sin embargo, al acercar una de las velas, pude ver algo más. En el interior de la campana estaba el badajo, la parte que oscilaba y golpeaba el metal para hacer que sonase. Y en él, había otro encantamiento. Solté una pequeña carcajada.

-Muy listo... supongo que técnicamente son cosas diferentes. Verás, un objeto normal no puede contener más de tres runas juntas. Si pones más, el encantamiento puede no durar o no tener la potencia deseada,  o interferir de alguna manera. Pero eso limita los efectos deseados. Así que el que hizo esto encontró la forma de juntarlos, encantando tanto la campana exterior como la parte que la golpea.- expliqué, entusiasmado. Apenas me daba cuenta, pero estaba sonriendo y agitando la cola mientras examinaba las otras runas. Esas sólo tenían dos marcas, una de lugar y otra de persona, y una activación de impacto... es decir, al sonar la campana, una runa en otro sitio se activaría.

El lugar podía deducirlo facilmente, tenía que ser el mausoleo donde murió Catherine. Después de todo, Alanna salió corriendo hacia él, o eso me había parecido. Y la "persona" a la que dos de las runas se referian debía ser Thom. Examinando las marcas un poco más, me di cuenta de que el material era el mismo que iba a usar yo, es decir, cera. Pero era roja. Tal vez estuviese mezclada con algo...

-¿Que estas haciendo, joven?- preguntó la voz de Thom, que subia por las escaleras. Sin levantar la vista de las runas, respondí. -Arreglando esta chapuza. Dime... ¿te pidieron sangre cuando encargaste el encantamiento?- pregunté. El viejo se quedó unos segundos pensativo, para luego asentir con la cabeza. Eso lo explicaba todo. Ese encantamiento, que debería haber creado ilusiones que contasen la historia basada en los recuerdos de Thom habia reaccionado de forma extraña con la sangre del propio, lo que causaba que se contase mal, a trozos, y de forma alterada. No dije nada más y volví a concentrarme en los grabados.

Habiendo averiguado todo eso, podia proceder. Partí el palo por la mitad y unté uno de los extremos con la cera caliente. Cuidadosamente, repasé las runas grabadas en el exterior de la campana. Eso debia reemplazar la cera ensangrentada por la cera nueva. También cambié los nombres en ambos encantamientos: uno para Desmond y otro para Catherine, y eliminé la runa que ligaba el encantamiento a el mausoleo. Satisfecho, retrocedí y admiré mi trabajo. Sólo quedaba esperar a ver si funcionaba.

-Bien. Creo que ya está.- dije. -Oh, perdón. ¿Habiais dicho algo?- si habian hablado durante ese tiempo, no me habia dado cuenta. Siempre me metia en un pequeño mundo propio cuando trabajaba con arcanos. -Es igual. Vamos abajo para ver si ha resultado... debería sonar en unos minutos.-

Eran casi las 6 de la mañana. El tiempo había pasado volando... una vez bajamos y nos alejamos a una distancia suficiente, las campanas empezaron a sonar. No hubo voces. Ni niebla. Tan solo dos figuras, las de un hombre y una mujer, cogidos de la mano en lo alto del campanario, observando desde arriba los primeros rayos de sol del amanecer.

_____________________________________
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Alanna Delteria el Lun Feb 15 2016, 20:28

Cuando el hombre bestia le tomó la mano, tras un pequeó instante de duda, la sonrisa de la guardia se hizo más ancha, le gustaba la gente que era capaz de dejar atrás diferencias y prejuicios en pos de un bien común, en cierta forma, ella era de ese tipo de gente, si no, nunca habría entrado a formar parte de un grupo armado.

Desde niña, Alanna había sido una chiquilla más bien pacifica, revoltosa, correteaba de un lado a otro imaginandose mil misterios, soñando con correr mil aventuras de las que, al final, siempre acababa huyendo, las pocas veces que había bajado al pueblo en sus años en la granja, recordaba haber sido la apaciguadora de las discusiones entre la gente, era entrometida, sin duda, pero siempre intentaba ayudar.

Tal vez, esa fuera, una de las poquisimas cosas que no habían cambiado, siempre había sido una pesada que intentaba lidiar entre los problemas agenos y que acababa llevandose bofetadas en todos lados, por suerte o por desgracia, el tiempo le había enseñado, y, después de tanto tiempo, veía que no había mejor profesión para ella que la de guardia. Aunque seguía llevandose bofetadas, al menos tenía la autoridad como para parar a quien lo merecía.

Tiró ayudando a alzarse al hombre bestia y apuntó mentalmente el pedido, velas, suponía que encontraría algunas en la sacristía. y palos pequeños, ella misma los llevaba encima. se lo llevaría todo a la vez, total, solo necesitaba deshacer el recogido destartalado que llevaba en el pelo para sacar de allí un palo fino y no especialmente largo.

Ambos se pusieron en marcha con rapidez, estaba claro que, si algo tenían esos dos en común, era la eficacia, al menos, eso pensaba Alanna al ver como, instantaneamente, Wernack se había puesto en marcha dispuesto a solucionar el problema de las campanas. Ella, por su parte, salió corriendo directa hacia la capilla. Sin prestar atención al gran cristo ni a la aurora que empezaba a clarear, corrió al despacho donde, había visto en otras ocasiones, había una especie de urna dorada donde guardaban una copa y una bandeja.

Entró allí y observó que, efectivamente, en un rincón había una especie de mesa de madera con gradas agujereadas. Dentro de los agujeros había varias velas, algunas encendidas, otras apagadas. Allí dentro, la guarda se deshizo el precario recogido y sostubo el palo en la mano para, seguidamente, tomar dos velas, apagadas y encender una tercera con una de las ya prendidas, suponiendo que, si estaban esas de ese modo, sería por algo.

Ciertamente, ella no compartía esa fe, y había encontrado serios problemas con quienes creían en ella, pero, aun así, prefería respetar las creencias de los demás, como a ella le gustaría que respetasen las propias. Al fin, con las dos velas y el palo, se apresuró a subir al campanario y, desde allí, ver en silencio el trabajo del hombre bestia. Thom le hizo varias preguntas en el tiempo que pasó, pero ella unicamente podía negar con la cabeza. Nunca había visto usar las runas, por lo que no sabía que hacía ni para que exactamente.

Cuando él hubo acabado y pareció volver a a realidad, la guarda le dio una negación sonriendo, no habían hablado de nada en todo ese tiempo, la manipulación de runas parecía demasiado interesante como para perderse en charlas, aunque, si ella recordaba la ultima vez que lo había hecho, sabía que, para ella, era imposible hacer nada con ellas, la última le había explotado en la cara y había tenido la piel de un brillante azul durante dos días enteros.

Siguió hacia la explanada frente a la iglesia a Wernack y observó paciente mientras el amanecer se hacía con el cielo como, el primer tronar de campanas, mucho más alegre que los escuchados durante la noche, mostraban una pareja de enamorados, tomandose de las manos, mirando el infinito cielo de colores rosados que se comenzaba a extender frente a ellos.

- Vaya, esto si es diferente.- comentó con una sonrisa, encandilada con el feliz final de la pareja, que, al menos, tras su muerte podían ser felices y estar juntos viendo infinidad de amaneceres.- Gracias, es bueno saber que aun existen los finales felices.- agradeció al hombre con una sonrisa amable en los labios.

Thom, a su lado, aun no había abierto la boca, contemplaba con lágrimas rodandole por los ojos, la escena de la pareja abrazada de cara al amanecer. Parecía incapaz de pronunciar palabra alguna, y daba la impresión de que unicamente el pudor de estar frente a dos extraños impedía que se derrumbase en el suelo para llorar como un bebé. La guarda, con consideración, sin mirarlo para que el hombre no se sintiera incomodo, le pasó un pañuelo de aquellos que solía llevar en la manga. Uno de los pocos detalles femeninos que guardaba en su caracter.

- ¿Sabe? Todos soltamos mares de lágrimas por tristeza, es bonito, hacerlo, de vez en cuando por alegría. No es malo llorar, sencillamente, es volver a ser niño.-
Afirmó aun sin apartar los ojos del amanecer que empezaba a elevarse en el cielo para comenzara mostrarse de color amarillo, mientras las figuras del campanario se desvanecían poco a poco con la luz del alba.
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Asher el Sáb Feb 27 2016, 20:38

El anciano había empezado a llorar, de modo que aparté la mirada. Había algo curioso en ver llorar a un hombre adulto: solía ser desgarrador y, para un extraño, algo vergonzoso. Yo mismo solía ocultar mis emociones en público, por mis propios motivos. Sin embargo, esas lágrimas no eran de tristeza, sino de felicidad. O eso me parecía... me costaba comprender por completo a los demás, así que no estaba seguro.

No estaba de acuerdo con lo que dijo la guardia. Llorar no tenía nada de infantil, pero seguía siendo mejor hacerlo en privado. Sin embargo, no dije nada. No era el momento. Decidí que lo mejor era dejar a Thom a solas durante un rato, de forma que me levanté y le hice un gesto con la cabeza a Alanna para que me siguiera.

-Vamos por aquí.- Paseé entre las tumbas lentamente. Por algún motivo, ya no sentía ninguna opresión en el pecho por estar ahí. Al contrario, sentía paz. Respiré profundamente y miré a la mujer, sin girarme por completo. -¿Crees de verdad que ha sido un final feliz?- inquirí. Tal vez hubiesemos aliviado la carga que llevaba Thom, pero era imposible saber si sería feliz de verdad. Sin embargo, no me arrepentía de nada, ya que no podía haber hecho más. Aunque había sido raro hacerlo tan abiertamente delante de una humana a la que apenas conocía.

-Para que conste, no lo he hecho por él. Simplemente quería librarme de esas ilusiones.- dije con tono neutro, mirándo hacia otro lado. Sabía perfectamente lo poco convincente que era eso, ya que podía responder con un "¿Y entonces por qué no has deshecho el encantamiento por completo?", pero no importaba. Había que salvar las apariencias.  -Bueno... tal vez...- me mordí la lengua, algo inseguro de si continuar. Bueno, ya había abierto algunas de mis inseguridades ante esa humana. Hacerlo otra vez no parecía tan mala idea.

-Tal vez no sea un monstruo después de todo.- dije, con los tempranos rayos de luz brillando sobre mi pelaje. -Tal vez... tal vez haya algo bueno dentro de todo el mundo. Incluso dentro de mi.- esbocé una cálida sonrisa. Podía negarlo en voz alta, pero sabía que lo que había hecho fue por bondad, por mucho que quisiera pensar lo contrario. Aun no estaba del todo seguro sobre lo que eso significaba. Tendría que pensar más en ello.

Tras el paseo, volvimos con el viejo Thom, que ya había dejado de llorar. Aun así, le temblaba el pecho y la voz, en una mezcla de tristeza, nostalgia, alegría y alivio. Esperé pacientemente a que preparase el pago, pero mi estómago empezó a recordarme que no había comido en toda la noche. Al menos iba a poder tener un buen festín después de todo.
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Alanna Delteria el Sáb Feb 27 2016, 21:20

Al ver que el hombre bestia se alejaba, comprendió lo que quería hacer, y le pareció lo correcto, lo mejor era darle cierta privacidad al hombre para que disfrutase, aunque fuera por unos minutos, de ese sentimiento de satisfacción, de alivio y de perdón, el hombre bestia le había dado al viejo Thom algo que ni su penitencia autoimpuesta le había permitido obtener en todos sus años de cumplimiento, el hombre, por fin, se había perdonado a si mismo.

Alanna sabía lo que era odiarse, lo que era sentirse inútil, el saber que no había actuado de modo correcto y que las debilidades que tenía habían provocado el dolor el sufrimiento e incluso la muerte de otros, sabía lo que era el dolor, la soledad y la autocompasión, la culpabilidad que te atenaza la garganta y te corroe el pecho, el sentir un dolor, una falta de aliento que no puedes remediar y que te impide dormir. Lo entendía, lo había sufrido, y el alivio que se sentía al quitarse ese peso, esa culpa de encima, era tal que parecía que se pudiera respirar por primera vez en muchos años. Por ello, cuando Wernack le preguntó si realmente creía que había sido un final feliz, tuvo claro que responder.

- Todo lo feliz que podía ser en este caso. Lo que está claro es que a ese hombre, le has devuelto la vida, lo decían sus lágrimas, lo has hecho libre de si mismo.-
Comentó con una pequeña sonrisa algo triste, fruto de la comprensión, que pasaría desapercibida fácilmente.

Siguió andando junto a su alto compañero peludo, que parecía sumido en alguna reflexión, hasta que se delató asegurándole que no había ayudado al hombre, sino que había sido por satisfacción propia. La guardia alzó una ceja con una media sonrisa, no engañaba a nadie, no lo conocía a penas, pero no habría hecho que las ilusiones acabasen de modo tan tierno si solo hubiera querido deshacerse de ellas.

Sin embargo, no dijo nada, algo le decía que no era bueno contradecirlo, no quería hacerlo sentir incomodo, no cuando se había atrevido a hablar con ella. De todos modos, tampoco le hizo falta, pues el mismo chico, tal vez al notar su mirada, o al ver por si solo que la excusa no había sido para nada creíble, quien rectifico con un tímido tal vez que hizo reír un poco a la Gata, que siguió andando en silencio, sin comentar nada.

No sabía que pensar, lo cierto es que ella había sido algo inútil en este trabajo, solo había servido de apoyo, pero eso no quitaba que la experiencia había sido buena. No siempre tenía la oportunidad de tratar con un hombre bestia, y, a pesar de lo que solían decir los rumores, para nada le asemejaban los monstruos que pintaban en algunas historias, el echo de haber podido entablar conversaciones tan profundas con el hombre perro le demostraba que su visión del mundo no era errónea.

No debía juzgar a la gente por apariencias o habladurías, pues pocas veces estas acertaban. Si seguía su instinto, seguiría acertando, algo debió de conectar sus pensamientos con los del hombre bestia, que, de la nada, dijo que él, tal vez, no era un monstruo. La sonrisa de la chica no pudo más que ensancharse, efectivamente, para nada le parecía un monstruo, muchos más monstruos se escondían entre joyas y telas de oro, de lo que ella creía entrever en el peludo de su vera.

Pronto volvieron a ver a Thom, habían dado una pequeña vuelta mientras el sol se terminaba de alzar trayendo con sigo el frío y una fina capa de escarcha creada por el rocío de la madrugada. Ella no debía esperar a su pago, se lo otorgarían en la guardia al llegar, y, lo cierto es que, tras tanto ajetreo, se encontraba cansada, por ello, al llegar junto a ambos hombres, hizo una pequeña reverencia y se despidió:

- Ha sido un placer, espero poder volverlo a ayudar si lo necesita.- le dijo al viejo guardia.- y, Wernack, espero que nos encontremos pronto, procura recordar mi nombre, yo intentaré no olvidar el tuyo.- sonrió medio bromeando.

Hizo una segunda reverencia, y partió hacia la guardia, en busca de su recompensa, y un camastro de la sala común, al fin y al cabo, no le daría tiempo de volver a su casa, dormir y volver a su turno de tarde en la guardia.
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

Mensaje  Ger el Vie Mar 25 2016, 22:41

Ha sido un buen trabajo. Ameno de leer y bien descrito. El pobre Thom ahora tendrá su pequeña redención.

Quitando la historia, que como ya he dicho es muy buena tanto a nivel argumental como gramatical, hay un par de cosas que quiero destacar, no me habéis subrayado el inicio de las complicaciones y no encajo la complicación que habéis puesto con las que se proponen en el hilo del trabajo.

Lo de introducir fantasmas o apariciones en la historia es algo que hay que tener cuidado, pero por el contexto del cementerio, puede pasar. La próxima vez consultadlo con un master que os de el beneplácito para utilizarlos e indicadlo.
Recompensas:

  • 18 puntos de experiencia para cada uno.
  • 250 aeros para cada uno.
  • 2 puntos para habilidad pasiva de Conocimiento Cultural Alanna.
  • 3 puntos para habilidad pasiva para Wernack en arcanos por resolver el entuerto propuesto con la misma.


Ya se os ha añadido todo al perfil.
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Re: ¿Por quién doblan las campanas? [Trabajo][Wernack-Alanna][Cerrado]

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