Coincidencia Salvaje [quest]

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Re: Coincidencia Salvaje [quest]

Mensaje  Capitán Werner el Dom Mar 13 2016, 10:19

No importaba que el del cielo del norte estuviera nublado, los escasos rayos de sol que podían escapar eran suficientes para hacer brillar el acero del alfanje. La espada era nueva, el Capitán la había desenvainado a penas dos veces y solo para comprobar que estaba afilada. Nada tenía que ver con su vieja espada de corsario, ya mellada por el paso de los años, el alfanje conservaba su brillo, su filo y, sobre todo, ese sentimiento que sentía cada hombre y cada mujer al empuñar una espada nueva. Si tenía que combatir cuerpo a cuerpo con una mujer tan poderosa como era ella, no podía desear tener un arma mejor que esa. Sería una pelea justa: Una bruja poderosa contra una espada poderosa.

Estaba a dos pasos escasos de la bruja de pelo blanco cuando Keira, haciendo uso de una segunda daga, lanzó un proyectil envuelto en llamas a la pierna de su contrincante. El combate dejó de ser justo en aquel mísero instante y, por fortuna, la balanza cedió por el lado del Capitán Werner y la bruja Bravery. La bruja de pelo blanco tuvo que parar, lo que sea que estuviera preparando para su próximo ataque, para extraer la daga de Keira de su pierna. Era su oportuna, un tajo con la espada directo al cuello de la bruja y la batalla habría terminado. Sin embargo, el Capitán también detuvo su avance quedándose a esos dos pasos escasos que le separaban de su rival.

-¿Por qué nos atacas?- Alargó la espada para ponerla justo delante de la cara de la mujer sin llegar a herirla. No iba a matarla, no sin saber los motivos por los cuales quiere ese dichoso anillo. –Más te vale darme una buena razón para eso o no seré tan benévolo…-

Antes de que terminase la frase, una tormenta eléctrica, nacida de los propios brazos de su rival, cayeron a la tierra recubierta de nieva. El Capitán solo había visto tanto poder en el tabernero Gerrit Nephgerd, jamás imaginó que una bruja tan joven como su rival, pudiera ni siquiera llegar a la mitad de la habilidad mágica de su viejo amigo. Rápidamente, y antes de que uno de esos rayos le alcanzase, el Capitán envainó su espada y dio unos pasos atrás. Pero aquello, de poco sirvió. Uno de los rayos le alcanzó de golpe. De no ser por la habilidad del grito de guerra, el Capitán hubiera perecido en el suelo como un percebe fuera del mar.  Sin embargo, esa bonificación, fruto de la propia euforia de la batalla, le dio una resistencia extra para poder soportar el ataque sin llegar a morir. Se libró de la muerte, pero no de caer al suelo arrodillado por segunda vez en aquella batalla.

Se sentía inútil, ella era demasiado poderosa para él, quizás también para la bailarina Bravery. Ni siquiera los dos juntos, coordinando sus ataques como lo estaban haciendo, podían hacer frente a tanto poder. El Capitán escupió una mezcla entre sangre y tinta al suelo. Estaba demasiado débil para continuar luchando… Fue entonces cuando la vio, siempre la veía en esos momentos en que su cuerpo se sentía tan débil que no podía hacer frente a la enfermedad que pudría su mente. El Capitán era consciente de su locura, era consciente de que las alucinaciones que le permitían ver la silueta de su difunta prometida le estaban consumiendo la mente y la razón. Apretó la mandíbula con fuerza poniendo en tensión cada tentáculo de su barba y, poco a poco, se puso de pie para hacer frente de nuevo a la mujer de pelo blanco. Goldie, la mentira que tenía la forma de Goldie, le estaba observando morir, no podía rendirse si ella le estaba viendo.

Esta vez, no desenvainó su espada. El viejo Nephgerd le enseñó que, contra un brujo experto en el control de la electricidad, lo peor que podía hacer era enfrentarse a él con algo de metal entre sus manos. Simplemente, se puso en pie contando como armas la pinza de su brazo derecho y el puño de su brazo izquierdo.

Dio esos dos últimos pasos que le separaban de la mujer envuelta en rayos, apretó la pinza dirigió directo hacia la cara de la muchacha. No le importaba herirse electrocutado, contaba con la bonificación de su grito y con los ojos verdes de la alucinación de su prometida mirándole, no podía fallar.  Como la mujer había susurrado segundos antes, esta vez el Capitán era quien no podía fallar, otra vez no.


Elen, dejó a tu criterio y a la suerte de Tyr (ese Tyr vamos compórtate), si te doy con mi pinza o no ;:^D
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Re: Coincidencia Salvaje [quest]

Mensaje  Tyr el Dom Mar 13 2016, 10:19

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Re: Coincidencia Salvaje [quest]

Mensaje  Keira Brabery el Dom Mar 13 2016, 14:03

La daga dio en el blanco, Keira no podía sentirse más aliviada, eso les daba tal ventaja que pronto podría marcharse con su halcón a su vera. Podía ver desde esa distancia como la herida se había abierto, cerrado por el fuego y vuelto a abrir, o, al menos, suponía que eso había sucedido, no sabía nada de medicina, pero el fuego hacía esas cosas, por desgracia, esa propiedad era algo que conocía demasiado bien.

Pensó que, con eso, podía relajarse ni que fuera un instante, además, el capitán parecía ir directo a rajarle la garganta, a la bruja aun no se le había olvidado la odiosa imagen de la joven con la cara quemada y purulenta, roja y con burbujas de quemaduras graves, con todos los orificios libres de su cara siendo penetrados por los tentáculos del horrible ser que, a pesar de estar de su parte, le daba tanto respeto y, hasta cierto punto, pavor.

Sin embargo, ver que se detenía a hablar con la bruja de pelo platino la puso tensa, ¿es que era idiota? no podía darle la oportunidad de devolver el ataque por indefensa que en ese momento pudiera parecer, estaría herida, si, pero era bruja, no necesitaba moverse para darles una somanta de palos. Suspiró preparandose, no iba a poder descansar. Asegurandose de donde había quedado su daga. La movio con telekinesis, alzandola del suelo intentando apuntar nuevamente a la bruja de pelo blanco. Pero no se vio venir lo que sucedería a continuación.

Una lluvia de rayos comenzó a caer desde el cielo, cubriendo todo lugar en varios metros a su alrededor, estaba claro que eso no era natural, y, para colmo, incontrolable. No es como si la naturaleza obedeciera a una persona porque esta le dijera, hazlo, el fuego, el rayo, el viento, el agua, la tierra, aquello que se ponía al servicio de los magos para tomar formas y cálices inesperados era su mayor aliado, y su mayor enemigo, si se descontrolaba, solo podía suceder una cosa, y no era precisamente algo agradable.

Los rayos caían a su alrededor mientras Fire intentaba acercarse a ella, que, temiendo por su ave, intentó espantarla al tiempo que quería preveer donde caerían las descargas para evitarlas. De poco le sirvió. Pues, en un momento deseserado, viendo que su ave se negaba a alejarse, se lanzó directa hacia ella esperando que eso asustase al pájaro y lo hiciera alejarse, recibiendo, justo frente a sus ojos, una descarga eléctrica que la cegó un instante y la lanzó de espaldas.

Dolorida, se intentó alzar, notando un dolor en los ojos, causado por el fuerte haz de luz que había visto a escasos centímetros de su cara. Se giró intentando alzarse, notando luces que se interponían entre las figuras que tenía ante ella y lo que debería ver, las formas comenzaron a verse borrosas, a difuminarse, siendo simples retazos de colores que se veían cada vez más y más difusos, y, finalmente, todo se apagó.

Keira palpó el suelo, estaba despierta, alzó su mano intentando ver como se movía, notaba el viento pasar a traves de sus dedos, pero no era capaz de ver forma o color alguno, solo la más profunda oscuridad se cernía ante ella. POdía decir que, a su alrededor, la electricidad se había detenido, pero no era capaz de ver nada.

- ¡Fire!- gritó sin preocuparse de que averiguasen su posición- ¡¿Fire, dónde estás?!- preguntó asustada, palpando el suelo.

El grito de Fire la adviritó de su posición, Keira se giró para mirar hacia el lugar del que provenía el grito del ave, logrando, al darse la vuelta, palpar una de sus dagas en el suelo. No podía detenerse por el mero hecho de no ver momentaneamente, seguro que no tardaría en recuperar la visión y era solo algo temporal provocado por el fuerte estallido de luz. tomó la daga y estiró el brazo para que Fire se situase sobre él.

Se alzó a ciegas y en un susurro pidió a Fire que le revelase la posició de la otra bruja. Notó descender el peso de su brazo y, cuando escuchó el sonido de Fire proviniente de su espalda, se giró y lanzó la daga hacia ese ruido, algo más bajo, no sabía donde apuntaba exactamente, solo sabía que su objetivo era la bruja de pelo blanco, no podía ver, así que ya solo podía confiar en su suerte y en que, esos dioses en los que no creía, se dignasen a ayudarla.
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Re: Coincidencia Salvaje [quest]

Mensaje  Tyr el Dom Mar 13 2016, 14:03

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Re: Coincidencia Salvaje [quest]

Mensaje  Ger el Vie Mar 18 2016, 17:08

La encarnizada y dura batalla llevada a cabo entre los tres beligerantes había dejado graves consecuencias y heridas en ellos. La daga de Keira pasó lejos de Werner y Elen, quienes aún seguían muy próximos el uno del otro. El Capitán ha fallado su último intento con la pinza, pero podría intentar herir de nuevo a la bruja, deberá lanzar una runa si desea decantarse por esta opción, o bien puede tragar su orgullo de calamar y pedir piedad a una furiosa Elen, no vaya a ser que ésta vuelva a tirarle al suelo por tercera vez. En este caso, al final del turno terminará acercándose a Keira para tratar de sacarla de allí.

La luz roja que emanaba tenuemente del rubí del anillo de la bailarina, ahora lo hace de manera mucho más intensa. El anillo comienza a vibrar fuertemente en el dedo de la bruja. Quiere despegarse de su portadora a toda costa.

Keira, que no es capaz de ver nada, deberá elegir si lo quiere retener o lo deja ir. Tomará la decisión antes de que lleguen Werner o Elen. Si lo decide lanzar, caerá en un pequeño riachuelo cercano. En cualquier caso, Elen, parece decidida a recuperar el fragmento de Kinvar, y lo hará por las buenas o por las malas. La tensái, aunque herida en la pierna, es una adversaria terrible, y si Werner decide atacarla, deberá responder a su ataque con otra runa. Independientemente del resultado de este ataque si se produce, Elen verá el fragmento brillar y se terminará haciendo con él, ya sea a arrebatándoselo del mismísimo dedo a una indefensa Keira, o bien recuperándolo del profundo riachuelo en el que caería.




*****************************************************
En cualquier caso, los ánimos han decaído con respecto al inicio del combate. La encarnizada y dura batalla llevada a cabo entre los tres beligerantes había hecho mella en todos ellos.

Capitán:

Te encontrarás exhausto. El impacto del rayo de Elen te ha debilitado mucho. Estás más débil que nunca pero, afortunadamente para ti, la de cabellos cenicientos pareció centrar sus mejores golpes en la portadora del fragmento de Kinvar. Tendrás quemaduras menores y hematomas en varias partes del cuerpo. Aunque nada especialmente reseñable.

Keira:

Te llevas la peor parte. El rayo de Elen te ha caído demasiado cerca. Haciendo que el radiante brillo que lucían tus bellos ojos azules se haya apagado… para siempre. Tu mirada será inexpresiva y tus pupilas ya no te ayudarán nunca más a comprender el mundo de la manera en la que lo hacías hasta ahora. Será la más absoluta oscuridad lo que verás a partir de este momento. De modo que tendrás que agudizar tus otros sentidos o ayudarte de tu ave para sobrevivir. No obstante, la ceguera será permanente hasta que realices una quest para quitarla.


Elen:

Aunque has tenido suerte en general, la daga hirviente anterior que Keira te había lanzado llegó a darte en la pierna. Por suerte, gracias a la armadura que llevas, el filo no penetra en tu extremidad ni toca el hueso. No sangras. Pero el calor de la daga ha quedado cerca de tu muslo. Sientes un fuerte escozor en la piel. Tienes una quemadura. Esto no tiene consecuencias inmediatas en combate, pero ten cuidado con los hechizos del viento o el contacto con el agua que hagas durante los próximos días, pues resquemarán y mucho. Te saldrá una ampolla pasados unos días. No es grave, pero deberías curarla o buscar un especialista que la trate a no mucho tardar si no quieres que se infecte y te cause algo peor.

En cuanto a tu armadura, el calor y la fuerza del impacto la han debilitado en la pernera. Deberías repararla cuando tengas la oportunidad pues no detendrá muchos más golpes recibidos en esa zona.

El orden de posteo se mantiene. Es el último turno.


Criad cuervos, criadlos. Y os sacarán los ojos.
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Re: Coincidencia Salvaje [quest]

Mensaje  Capitán Werner el Sáb Mar 19 2016, 12:58

Una ligera neblina causada por el impacto de los rayos en la nieve se creó entorno a la bruja; si ya era difícil alcanzarla con la tormenta circulando por todo a su alrededor, la neblina hizo imposible que el ataque del Capitán le alcanzase La tenaza pasó a escasos centímetros de su objetivo, la cabeza de la bruja. Alfred se podía imaginar lo que pasaría a continuación: Su rival aprovecharía que había fallado su último golpe para convocar el rayo y el trueno con el fin de convertirle en un plato de calamar a la plancha. A penas tenía un segundo escaso para meditar en su próximo movimiento antes que la bruja devolviera su golpe y, la opción más lógico que se le ocurría, era rendirse. Tendría que suplicar clemencia para salvar su vida, la  bruja contra la que se enfrentaba ya había dejado ver en más de una ocasión que su objetivo principal era la señorita Bravery no él. Si quería podría largarse de ahí y que fueran las hechiceras de fuego y rayo quienes resolvieran sus conflictos. Sería lo más lógico y apropiado dado al grave estado en que se encontraba el Capitán.

Sin embargo, son con haberse imaginado esa posibilidad, por lógica y correcta que pudiera parecer, se estaba dando asco así mismo. Ya había comprobado del poder que tenía la bruja de pelo cenizo, dejarla sola con la señorita Bravery resultaría el fin de la bailarina. No iba a abandonarla por nada del mundo. En ese escaso segundo en el que su ataque había fallado y meditaba sobre en qué hacer, los ojos de color azul marino del Capitán se clavaron en los azules de Keira, azul que de pronto pasó a convertirse en blanco y luego a verde. Más tarde, toda la figura de la bailarina desapareció para dar paso a la figura de Goldie. Cuatro palabras salieron de la boca de la alucinación de su difunta prometida, cuatro palabras que el Capitán odio con todo su corazón.

-¿Por qué me abandonaste?-

No la abandonó. Hizo lo que pudo para poder seguir luchando por ella y para ella. Todo lo que hizo y todo cuanto perdió lo hizo por ella; por su amada Goldie, por su tesoro.

En ese escaso segundo que todavía no había acabado, el Capitán, aprovechando que se había quedado justo al costado de la bruja, condujo sus tentáculos de la barba agarrándola por la cabeza. Le recordó a la primera batalla que combatió con Keira, aquella vez también tuvo que coger de la misma manera a una mujer, con la diferencia en que los tentáculos entraron por todos los orificios de aquella ya muerta dama hasta matar. A la bruja no la podía matar, era demasiado poderosa. Solo la quería agarrar, estar cara a cara poder decirle todo cuanto le tenía que decir.

-¡Escúchame de una maldita vez!- Gritó una vez se había quedado frente a la bruja. –No voy a hacerte daño y tú tampoco no lo harás a nosotros.- Intentó parecer lo más severo y fuerte posible a pesar de que su cuerpo estaba ardiendo por dentro por las heridas que había sufrido en el combate. –Dinos de una vez por qué nos atacas, podemos entablar un acuerdo si lo haces.- Los ojos azul marinos del Capitán se clavaron está vez a los verdes de la bruja de viento. ¿Eran verdes por sí mismos o por qué también le estaba recordando a Goldie? –Toda esta absurda batalla debe acabar ya, sino moriremos matándonos unos a otros.- Continúo hablando. - ¿Te das cuenta de todo lo que ha sucedido? ¡Mírame a los ojos!- Apretó los tentáculos de su barba que se movían por el cuello de la bruja. - ¿Te das cuenta que si hablases en lugar de atacar todo sería más sencillo?- La mayor arma del Capitán estaba en sus palabras, si con esto no conseguía que la bruja entrase en razón, ya no sabría que más hacer.

Inmediatamente, tras su discurso, soltó de golpe a la bruja de pelo blanco. Le tocaba a ella meditar sobre lo que le había dicho, por lo menos él cumpliría su palabra de no atacarla más. El Capitán se acercó a paso lento al lugar donde estaba la figura de Goldie, ya no era ella, los ojos verdes había desaparecido para dar paso a unos de color azul pálido; estaba claro, no eran los propios de la señorita Bravery, algo grave había pasado a su visión.

- Señorita, ¿se encuentra bien?- Preguntó el Capitán por mera formalidad; ella no estaba bien. -  Soy yo, Alfred.- Tendió su pinza por bajo del brazo de la joven para ayudarla a levantarse. -  La llevaré a un lugar seguro, venga conmigo.- Mientras la ayudaba a caminar, el Capitán dirigió una mirada de rechazo a la bruja de pelo cenizo. No dijo palabra alguna, solo la miró de forma que le hacía ver toda la culpa que yacía en ella.  
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Re: Coincidencia Salvaje [quest]

Mensaje  Keira Brabery el Sáb Mar 19 2016, 13:55

"Mierda mierda mierda" pensaba mientras tanteaba la nieve, desesperada. La oscuridad era tan profunda, no podía ver nada, sentía como si sus ojos se hubieran encharcado pero no era capaz de ver borroso siquiera, tanteó el suelo, nerviosa, intentando encontrar algo familiar, algo que le dijera que seguía ahí, que estaba bien, viva, que las sombras no se la habían comido.

¿Serían esas sombras las que había visto la mujer en ella? ¿La loca de pelo blanco había adivinado que iba a dejar de ver? ¿Por eso había dicho que tenía sombras? Notaba el viento en a piel, retirándole las lágrimas que resbalaban, furiosas, de sus ojos. Algo le decía que esa oscuridad no desaparecería de un momento a otro, ya debería volver a ver, ni que fueran destellos. Pero no, a su alrededor no había más que oscuridad, sombras, la soledad absoluta.

Notaba el sol, pero no veía la luz, sentía el frío de la nieve en las manos, pero no podía ver si color blanco puro, escuchaba pequeños temblores a su alrededor, de fire volando, preocupada por su ama, pero no veía su aleteo. Movía la cabeza de forma frenética, intentando identificar de donde provenían los diferentes sonidos que podía oír, perdida la visión, el siguiente sentido en el que debía centrarse, era el oído, al menos, en ese momento. Escuchó gritos, el capitán parecía furioso.

Mientras intentaba identificar lo que decía el hombre, mientras intentaba levantarse, el anillo que brillaba en su dedo comenzó a temblar. Keira gritó lanzando el anillo lejos, en primer lugar, por qué había estado tan empeñada en ese anillo, era solo un anillo, ¿que más le daba a ella una baratija? Ni siquiera llevaba joyas nunca. Mucho menos en las manos, su profesión necesitaba libertad de movimientos, no peso extra que no merecía la pena.

- Fire- llamó desesperada, retrocediendo cuando notó una presencia cerca.

Era grande, no era su ave, lanzó una bola de nieve a donde suponía que estaba el presente. Con ojos huecos, intentó mirar a quien era, sin lograr averiguar donde estaba exactamente esa persona, temiendo que fuera la otra bruja la magia empezó a concentrarse en sus manos derritiendo la nieve sin que ella notase más que e calor en sus palmas, solo cuando escuchó que era el capitán pareció calmarse.

- ¿Capitán calamar?-
Preguntó dudosa, algo asustada aun, dejando que la ayudase a alzarse.- No.. yo... no veo.- dijo con voz asustada, nada propia de la bailarina, tan altiva, valiente y fuerte como era.- Mierda.- protestó nuevamente mientras que comenzaba a moverse, notando el movimiento y sus pisadas, sin saber que camino seguía.

Avanzó sin preocuparse por su daga perdida, solo quería salir de allí, quería quedarse sola, con su ave, y llorar su perdida, para ella la vista era lo más importante, era su vida, bailaba, si, pero era la mirada lo que atraía al público, no era una persona de palabras, siempre dejaba que sus ojos hablasen por ella, qué haría, sola, ciega, sin control de sus poderes, la desesperación empezaba a acudir a la bruja que, con ojos empañados, sin ceder el control a las lágrimas, se movía en una huida a tientas.

Solo quería quedarse sola y llorar por su vista, viendo, sin ver realmente, que ya poca esperanza le quedaba, Aerandir era una tierra de lobos, al haber perdido uno de sus sentidos, lo único que le quedaba era esperar a morir. Excepto si... en la tierra de los brujos, allí debían saber que hacer, eran brujo, habitaban allí los más poderosos de todas las razas, seguro que, si acudía allí alguien podía ayudarla, tal vez en las islas pudiera recuperar su vista, solo debía mantenerse viva el suficiente tiempo como para llegar a las islas, solo eso...
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Re: Coincidencia Salvaje [quest]

Mensaje  Elen Calhoun el Lun Mar 21 2016, 16:01

Cansada, a causa del gasto de energías que su último ataque había supuesto, la de ojos verdes concentró sus esfuerzos en seguir de pie y preparada para continuar el combate, pero lo cierto es que aquella pelea le estaba costando más de lo que esperaba, cuanto antes terminase mejor. Desde su posición, la bruja pudo ver como los fieros rayos caían muy cerca de sus oponentes, alcanzando incluso al hombre bestia, que quedó momentáneamente inmóvil y agarrotado. En cambio, la portadora del anillo no recibió descarga alguna, pero no hizo falta, el intenso brillo de uno de los rayos que cayó a su lado le afectó a la vista, dejándola temporalmente ciega.

Al ver como alargaba los brazos confusa  y desorientada, en busca de algún apoyo que la ayudase a saber dónde estaba su enemiga, Elen por un momento se vio reflejada en aquella mujer, pues ella misma se veía privada del sentido de la vista cuando forzaba demasiado sus poderes, pero no era momento compadecerse de nadie, mucho menos de su adversaria. La tensai debía aprovechar el momento para arrebatarle el anillo y marcharse del lugar, pero antes de que pudiese dar un paso en dirección a la hechicera, el calamar utilizó sus tentáculos para sujetarla con fuerza de la cabeza.

Seguramente no sabía lo mucho que se estaba arriesgando con aquella acción, ya que gracias a sus entrenamientos la de cabellos cenicientos era capaz de transmitir su electricidad desde cualquier parte del cuerpo, cosa que se vio tentada a hacer, pero que tras escuchar las primeras palabras del hombre bestia desestimó. El hombre no deseaba seguir combatiendo, y solo quería entender mejor el motivo que los había llevado hasta aquel punto, puede que no tuviese idea de lo que el anillo de su compañera contenía. - Ni siquiera sabes lo que es esa joya, esta lucha no te concernía. - respondió la joven, en cuanto el calamar la soltó y se apartó de ella.

Entonces un intenso escozor se apoderó de su pierna, justo en el lugar en que la daga en llamas se había clavado, a pesar de encontrar la pernera de la armadura como resistencia en su trayectoria. La bruja apretó los dientes para ahogar un quejido, mientras seguía con la mirada al hombre bestia, que viendo cómo se encontraba su compañera decidió ir hacia ella. Elen los observó con detenimiento, hasta que la propia guardiana se quitó el anillo y lo lanzó a un riachuelo cercano, probablemente para evitar que volviesen a atacarla ahora que estaba en desventaja por haber perdido uno de sus sentidos.

Aquella era su oportunidad, así que sin perder ni un instante, y a pesar de las molestias de su pierna, echó a andar hacia el río, que se mantenía descongelado gracias a la fuerza con que se movía el agua. No podía perder de vista a ninguno de aquellos enemigos, pero teniendo en cuenta que uno ya había dejado claro que no quería seguir luchando, y que la otra había optado por tirar el objeto que los había llevado a pelear, se dijo mentalmente que quizá todo hubiese acabado, por fin. Escrutó las aguas en busca del rojizo fragmento, que descansaba en el fondo y emitía leves brillos por la luz del sol que comenzaba a colarse por entre las nubes.

Sin pensarlo, la hechicera entró en el agua y alargó el brazo hacia el anillo, pero pronto se arrepintió de ello, al notar como el escozor de su pierna aumentaba hasta volverse casi insoportable. La daga le había hecho más daño del que creía, y si no se daba prisa en salir del líquido elemento seguiría empeorando, así que se lanzó hacia la joya. Aferró el anillo en cuanto notó su tacto con los dedos, para de inmediato emerger y salir a toda prisa del agua, con el rostro contraído y profiriendo algunos quejidos, que no pudo contener. Desde un principio la benjamina de los Calhoun había sabido que no saldría ilesa de aquellos retos, pero no podía olvidar que aún le quedaba enfrentarse al último guardián, tenía que llegar en las mejores condiciones posibles si quería tener alguna oportunidad de vencerlo y hacerse con el tercer fragmento.

Elen echó un vistazo al anillo y luego a sus enemigos, para cerciorarse de que no tratasen de atacarla nuevamente, luego guardó la joya junto al corazón de Ravnik y trató de secarse la pierna, esperando que con eso el escozor disminuyese. Tras unos segundos, que utilizó no solo para secarse sino también para examinar la herida, la alquimista se dio cuenta de que el contacto tan directo con el fuego le provocaría una ampolla, tendría que tratarse el dolor pero poco más podría hacer de momento, en cuanto todo acabase volvería a Beltrexus y buscaría un sanador.

También su armadura iba a necesitar que la reparasen, pero aguantaría sin problemas al menos unos días más, siempre y cuando el tercer guardián no le diese una paliza, cosa que viendo a los anteriores, no podía descartar. - Ya solo queda uno…- musitó para sí, intentando con ello animarse un poco, mientras empezaba a andar hacia sus cosas, que yacían sobre la nieve. Con suerte el libro de Tarivius la sacaría de allí, tal como había hecho la vez anterior, así que se apresuró a recoger sus pertenencias y sacar el tomo, esperando que sus páginas volviesen a pasar solas hasta enseñarle la pista del último guardián, para luego teletransportarla al lugar en que descansaría aquella noche.  


Off: Lamento la tardanza, sigo sin router y solo puedo postear fuera de casa.




Ficha del personaje   Habilidades   Lista de Tareas

Alquimista recolectora - Conocedora aprendiz
Alister Cronwell


Elen:


Jinetes oscuros:


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Re: Coincidencia Salvaje [quest]

Mensaje  Ger el Lun Mar 21 2016, 22:04

Tanto el Capitán como Keira comprendieron que las luchas por causas perdidas no llevan a ninguna parte. Decidieron retirarse del combate y ceder al capricho de la joven de pelo ceniciento, que en aquel momento tenía las de ganar. Las consecuencias habían sido grandes, especialmente para la bruja de fuego. El calamar ayudaría a sacar a su amiga de aquel frío lugar. Tal vez, en algún sitio lejano, alguien pudiera ayudarla en sus nuevas circunstancias.

Por su parte, Elen, sin mostrar compasión alguna, se iría sin pensárselo dos veces hacia el fragmento. Se metería en el agua helada y lo sacaría soportando el dolor que se había generado en su pierna.

Una vez en la superficie, la joven guardó cuidadosamente el anillo. Que al estar tan próximo al corazón de Ravnik, ambos comenzaron a brillar. Sin perder un instante la bruja abrió el libro de Tarivius. Las páginas comenzaron a pasarse a gran velocidad hasta detenerse en Dundarak. Un haz de luz negra saldría de este y absorbería a Elen a gran velocidad.

Se desplazó por una especie de plano paralelo oscuro. Elen parecía encontrarse en el cielo, viendo una especie de figuras y entes incomprensibles para cualquier humano normal: Haces de luz pasando a gran velocidad. Una especie de elipse compuesta por millones de estrellas y, finalmente, una especie de agujero negro abriéndose y sirviendo de portal, de nuevo, a su nuevo destino.

La voz de Tarivius retumbaría en su cabeza durante el trayecto.

-Debes darte prisa, Elen. Recupera el tercer fragmento. Queda menos tiempo del que crees. – le advirtió. – Ten la certeza de que el libro te dejará muy próxima al tercer guardián.




* * * *
Primero de todo, os felicito a los tres por el hilo. Habéis hecho un gran trabajo.

Las recompensas, al igual que se hizo en la primera parte, serán otorgadas al final.

Elen, el libro te dirigirá al barrio noble de Dundarak. Donde próximamente abriré la siguiente parte de la quest. El final cada vez está más cerca.


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