Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

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Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Sajin el Vie Feb 12 2016, 02:54

Baslodia, ciudad de mineros, es el primer obstáculo durante el retorno a las andadas en la península de Verisar. Su escasa vegetación y el color de sus fortificaciones, cual hierro oxidado, no produce fascinación a Sajin en su primera vez de visita. Es un pueblo pobre, de la que continuamente se escuchan los golpes de los martillos de los herreros y las charlatanerías de los armeros en busca de prevalecer con una mejor labia frente a sus rivales para llegar a vender las tan aclamadas armas de Baslodia. El metal parece ser lo que impera en una ciudad minera como Baslodia, o es tal vez lo único que una tierra tan poco fértil brindaría.

Abstente a la vida de los campesinos en la ciudad, Sajin pasa su estancia en una taberna en uno de los muchos barrios arruinados cerca del puerto de los Baslod, que queda a la sombra del gran puerto de Lunargenta. Hacía mas de una hora que estaba sentado en una silla con las manos colocadas en el divisor de la cantina, sin que el barman dedicase atención al bio-cibernético que estaba como el único cliente en una mañana como esa en su local. Sea lo que sea que tuviese el cantinero, su rostro solo reflejaba ojeras y una cara decaída y amargada por una falta de sueño, Sajin supuso que se trataba por el estrés por el trabajo que tenía. Pero al momento en el que el barman, somnoliento, fijó su vista despreocupada en la barra en la que descansaban apoyados los brazos de un nuevo cliente, abrió de par en par sus ojos y olvidó su aspecto cansado a por una emotiva bienvenida, o eso intentó.

- Mis disculpas. -Dijo el cantinero, para romper con el silencio entre su trabajo y la espera de su cliente. Tendió el tarro que había limpiado hace unos segundos en la barra y se dispuso a esbozar una sonrisa para disimular su falta de sueño. - No suelo tener viajeros de lejos por esta taberna, es decir, nuestro puerto no es la gran cosa para serte honesto. -Hizo una leve pausa en la que desmoronó su sonrisa de bienvenida. - ¡Pero que importa! después de todo así es como uno debe ganarse la vida. ¿Qué deseas, amigo? la casa invita y aún no se levanta nadie, es usual...

Enmascarado con su rostro de metal de la que su sensor ilumina con su tenue luz roja la frente del cantinero, el espadachín decide responder tras percatarse de que su perro había quedado dormido al lado de su silla mientras esperaban juntos.

- No creo estar en disposiciones de beber con esta mañana tan nublada, cantinero. -Comentó, dudoso acerca del porque la falta de clientes en el local. Posiblemente se trataba de un local mal calificado por la gente, pero usualmente solía ver como el puerto se llenaba de ebrios marineros y uno que otro pirata rondando con una jarra de ron al lado. - ¿Por qué no hay ni un solo hombre rondando una mañana como hoy en el puerto? es incoherente siendo este un pueblo tan dedicado al trabajo.

El cantinero dio un suspiro como si pretendiese hacer notar su agotamiento a su único cliente presente en su taberna, mientras que tomaba uno de sus muchos vinos y se sirvió una pequeña parte en la jarra que recién había limpiado.

- Eh, no debería estar contándote esto. -Dijo el cantinero, dando un sorbo a su jarra para ganar algo de valentía para informar al espadachín acerca del problema en su barrio. - Usualmente las pesadillas nos quitan clientes y la gente no suele frecuentar por aquí mucho, ¿sabes? aunque eso parece una excusa para justificar nuestro fracaso. Los pocos como yo ya tenemos una vida hecha por aquí, es imposible dejarla. -Dio un segundo sorbo mucho más largo al vino, mientras se desahogaba. - Bueno, probablemente no te interese... es decir, los pocos que vienen aquí suelen ser corsarios idiotas.

- No. -Interrumpió, con una pizca de interés sobre lo que decía. - ¿Qué sucede con vuestras pesadillas durante la noche? puede tal vez servirme de algo durante el tiempo en el que esté asentado por aquí.

- ¿Qué buscas exactamente?
-Preguntó el cantinero, olvidando la pregunta para poder suplir la curiosidad de su invitado. - Oh, bueno, usualmente la gente no suele hacerme caso. Dicen que estoy loco y todos aquí también, pero te lo digo yo, ese maldito campanario es el problema. ¿Quién pensaría que tras demoler ese faro termináramos en la ruina con esa campana oxidada? esta maldita, eso es seguro. Ya nos lo han dicho los vecinos y la paranoia nos ataca a todos, pero no se habla mucho de ese tema...

- Entiendo perfectamente, humilde cantinero. -Asintió, seguido de la contestación a la pregunta anterior del barman. - Mi viaje me trae aquí en una parada de descanso, aunque no creo conseguirlo aquí.

El rústico local conformado en su mayor parte por madera solía rechinar con las pisadas de su dueño y mientras, indiferentes a la puerta del bar, podrían hacer escuchar su conversación al exterior por culpa de los tantos pequeños huecos de la puerta.
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Re: Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Rachel Roche el Sáb Feb 13 2016, 11:00

Caminaba por las calles de la zona portuaria de Baslodia. Impresionada por el mar. Las olas rompían con fuerza en aquella soleada mañana en la que, para mí, todo era nuevo. Había nacido como quien decía hace tres meses. En los que estuve “encerrada” en un oscuro lugar entrenándome como espía. Mi presencia en Baslodia no era casual, había llegado para encontrar un libro. Pero había quedado con el contacto que debería entregármelo al atardecer. De modo que como había llegado con antelación, me dedicaba a observar y a aprender cosas nuevas.

“No te acerques demasiado al muro, Rachel. Recuerda que tu sistema no está preparado para soportar la humedad”. Me dijo NIA en mi cabeza me recordaba que no podía mojarme. Y las olas golpeaban tan fuerte que la inteligencia artificial creía que tenía opciones de caerme por la borda.

-Sólo será un minuto - repliqué con los ojos saltones. Apoyándome con mi luminiscente traje con líneas blancas. Observando los enormes barcos del puerto. Había pocos, tan solo tres, pero era a cada cual más grande e impresionante.

Tras un buen rato observando diversos objetos en el puerto, para los que NIA iba escaneando y explicándome cosas nuevas. Sentí fascinación especialmente por los restos de una antigua estructura, parcialmente destruida, que se encontraba muy alejada del muelle, en una pequeña península fuera de Baslodia. “Analizando estructura. Faro. Sirve para indicar a los marineros en las noches de bruma donde se encuentra el puerto”.

-Es fascinante. – declaré con la boca abierta. Me fijé que justo tras este, se encontraba otra estructura. Más antigua si cabía, de piedra, aunque solo sobresalía una alta torre picuda. Pues la vista de los edificios cortaban el resto de la estructura. “Analizando estructura. Iglesia. Funciones religiosas”.

Eran lugares que, sin duda, despertaban mi interés. Tal vez por tratarse de zonas altas. Me imaginaba lo bien que se vería desde allí arriba la ciudad y, sin duda, tenía ganas de acceder. Abandoné mi posición y continué mi camino por el puerto. No estaba muy transitado que dijéramos. Es más. Estaba bastante vacío para ser un día entre semana. Se supone que la gente debería estar trabajando.

Un par de tipos, de aspecto marinero, conversaban a las puertas de lo que parecía ser una taberna. “No te acerques demasiado. No buscamos problemas”. Me advertía NIA. Me había quedando escuchándolos “disimuladamente”, quieta a su lado.

Los tipos, que parecían marineros, hablaban algo de unas campanas malditas. Y que eso era lo que afectaba al poco tráfico de barcos que había por allí. Los hombres se detuvieron en cuanto advirtieron mi presencia.

-¿Buscas algo, preciosa? – me preguntó uno de ellos. Mi forma de disimular era malísima y para ser una espía era algo que tendría que mejorar. Era demasiado evidente que una mujer de pie al lado inmóvil al lado de ellos.
-No… no… yo… - respondí tímidamente. Me había relacionado con muy poca gente hasta el momento. “Reduciendo pulsaciones cardiacas”. NIA me tranquilizaba gracias al control que tenía sobre mis órganos. Así podría responder mejor. – Estaba pensando si entrar a la taberna. – dije abriendo la puerta, de manera brusca. Fue una improvisación rápida.

El lugar parecía ser una cantina, me detuve a la puerta sin saber muy bien qué hacer. “Inspeccionando interior. Cantina de aspecto marino. Número de sujetos encontrados: Dos. No hay restos de sangre ni nada que merezca la pena”. Había uno que, por su apariencia metálica, llamaba especialmente mi atención. “Sujeto 308. Probabilidades de ser un biocibernético: 90%.”. Vaya, ¿un bio? Creía que había pocos como yo. Pero era demasiado tímida como para entablar conversación con nadie.

Después de estar más de diez segundos inmóvil, mientras NIA hacía su habitual inspección del local. Me dirigí sin decir nada a la barra. Y me senté en un taburete. Sin mirar a nadie. Apoyé mis dos brazos sobre la mesa.

-A... agua, por favor. – pedí sin mirar a nadie.

-------------------

OFF: No sé si estabas esperando hacer el tema solo con alguien o interrumpo >.< De ser así dímelo y me largo al siguiente mensaje.
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Re: Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Sajin el Dom Feb 14 2016, 23:42

- ¿Y en dónde queda ese campanario, cantinero? -Preguntó, para romper el silencio sin siquiera percatarse de que las bisagras oxidadas de la puerta advertían la aparición de un nuevo invitado a la taberna. No estaría mucho tiempo en el local y tampoco en Baslodia, por lo que, aún sin ser alguien supersticioso, buscaba escuchar las palabras del cantinero.

El cantinero lo ignoró y, bajando su jarra de su mano, se dispuso a formar un rostro serio de aquella cara decaída y pálida por el insomnio que hace unos instantes hablaba sin parar al que en aquel entonces era su único cliente en el local. El cantinero limpió una de las jarras con un paño para disponerse a servir agua, que, aunque fuese una petición inusual en su cantinera, no se incordió cuando se trataba de un nuevo cliente para un local en mala racha. Colocó la jarra de agua sobre la mesa, frente a su nueva cliente.

- Bienvenida, señorita. -Mostró una sonrisa mientras colocaba sus manos sobre la barra del mostrador. - ¿No se le ofrece algo más? tiene toda mi hospitalidad como cliente.

Ignorando la simpatía falsa del tabernero, Sajin se giró ante la cliente por mera curiosidad y obtuvo una sorpresa inesperada. Se trataba de una mujer de su raza. Su cuerpo estaba cubierto por líneas de un brillante azul neón. Sospechaba, absorto a teorías descabelladas, de que podría tratarse de un agente de la base que hace tiempo había visitado y hacía mucho que no había vuelto a regresar a ella, por formas de ver el mundo que distanciaban con los pocos bio-cibernéticos que había conocido.

- ¿Es usted de la base bio-cibernética? -Preguntó, arqueando su rostro a un lado para denotar a la mujer que recientemente había entrado. El cantinero se había dispuesto a limpiar otra de sus jarras, olvidándose brevemente de ambos. - Hacía tiempo que no veía gente de mi raza... ¿cuál es el motivo de su visita a Baslodia?

Olvido por un momento la intromisión de la mujer de su raza en la taberna, pero la curiosidad por conocer acerca del campanario hizo que recurriese como alguna fuente de información a la bio-cibernética, que probablemente podría haber sido residente por mucho más tiempo que él en la zona portuaria de Baslodia. - Siendo un poco más objetivo... -Dijo, prosiguiendo con una pregunta fuera de lo personal. - ¿Sabe algo acerca del campanario?

El cantinero lo había ignorado cuando la curiosidad de Sajin había querido saber más a fondo al respecto del tema. Pero sus preguntas a la nueva visitante del local llamó la atención del cantinero, que se le dificultaba dejar el tema que conocía de tantos años como una anécdota más. Se giró de vuelta a la barra del mostrador sosteniendo una de las jarras que limpiaba con un paño sucio y mojado. - Te pido que dejes el tema como estaba, muchacho. -Se había entrometió el cantinero, con una mirada dura. - Si te hace sentir mejor, escuché que unos corsarios se juntarían para robar las campanas y quitarlas una vez por todas. Caminando entre las casas del barrio vas a notar una iglesia abandonada, allí están.

- Es información suficiente. -Consiguió responder el bio-cibernético; había encorvado justo después los hombros mientras que tenía sus manos en el mostrador. No estaba realmente satisfecho, debería de ver con sus propios ojos el campanario para verificar la veracidad de lo que decía el cantinero. - Tanto como para ir a investigarlo.
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Re: Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Rachel Roche el Mar Feb 16 2016, 21:28

Mi timidez salió aún más a la luz cuando vi que era el centro de atención de los dos únicos hombres que se encontraban en aquel momento en la taberna. Sentada en un taburete, hice un gesto de afirmación con una ligera sonrisilla a la respuesta del tabernero sobre la hospitalidad, y me dediqué a sorber el agua, que por mi interior circulaba por la parte orgánica de mi cuerpo.

Miré de reojo al otro hombre, que también me estaba observando. Sentirme observada era algo que no me gustaba demasiado. Me miraba con curiosidad. Como si al verme se le vinieran a la mente muchas preguntas sobre mí. Sí. Incluso yo tenía preguntas que hacerme a mí misma. Su intención era saber si venía de la base bio-cibernética.

-No… creo que no… - respondí con los hombros encogidos mirando a la mesa, para a continuación, tras quedarme pensativa unos instantes, continuar la respuesta – De hecho no sé muy bien de dónde soy… - continué con algo de añoranza en mis palabras. “Ni tampoco necesitas saberlo”. Trataba de convencerme NIA. Siempre insistía en que el pasado no era importante, pero yo sentía curiosidad por conocer mis orígenes.

La segunda pregunta tenía que ver con mi motivo a Baslodia. “No estás autorizada para responder a esa pregunta. Inventa algo”. Me ordenaba la inteligencia repetidamente en mi cabeza. Era algo que tenía muy claro. No quería que la Hermandad me hiciera vete a saber tú que horrores por contar que iba a buscar un libro secreto.

-Pues… - dudé unos segundos – He venido a… buscar unos libros a la biblioteca. Unos ejemplares que solo hay aquí. – mezclé un poco ficción con realidad, aunque no de manera muy convincente. No creo que me creyera. Así que lo mejor sería presentarme formalmente. – Me llamo Rachel Roche. – Y le cedí la mano para que la estrechara si lo creía oportuno. Así era como me habían enseñado a saludar a la gente.

Lo último que quería saber el también bio-cibernético era algo sobre un campanario. Algo había oído hablar a los hombres de fuera, pero particularmente no sabía nada.

-No. No sé nada del campanario. Soy nueva en la ciudad. – le respondí certeramente y encogiéndome de hombros. No tenía ni la más remota idea de por qué todo el mundo se interesaba por el campanario. Sin embargo, el tabernero no pareció gustarle el tema. Y pidió al bio-cibernético que dejara apartado el asunto. Que raro. Puede que el lugar ocultase algo extraño. Y eso despertaba mi curiosidad. “Rachel. Noto tus glándulas de adrenalina comenzar a funcionar. ¿No estarás pensando en apuntarte a eso, verdad?”.

Vaya que si lo estaba. Atendí con insistencia a la conversación que mantendrían a continuación el bio-cibernético y el barman. Por lo visto unos corsarios planeaban robar las campanas. ¿Con qué motivo? ¿Qué podían ocultar aquellas campanas? Demasiadas preguntas interesantes para una hora tan mala, pues era por la mañana e iba a aburrirme mucho dando vueltas hasta el anochecer. Sería una buena idea acompañar al biocibernético, que parecía listo para salir de la taberna. Entregué un aero al tipo por la consumición y me fui a la puerta.

-Afuera había un par de hombres comentando que había poco tránsito de barcos en los mares de Baslodia últimamente. – le comenté al biocibernético antes de salir por la puerta –  Y lo relacionaban con las campanas – me quedé pensativa, un rato. Esperando que NIA hubiese entendido algo más. Ella podía entender cosas y luego decírmelas. De hecho estaba segura de que sabía más. Pero parecía ofendida por mi disposición a ayudar al hombre y no pretendía contarme nada. – Puede que tengan relación con el robo que mencionó el tabernero. – Le dije mientras salíamos por la puerta. Aunque me lo pensé dos veces. Tenía miedo que los dos marineros, que antes me habían pillado husmeando donde no debía, pudiesen continuar ahí.
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Re: Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Sajin el Sáb Feb 20 2016, 00:27

Se había ganado el disgusto del tabernero, pero había conseguido información. Su petición para acabar con el tema había resultado tan irrelevante para el bio-cibernético que solo pudo considerarlo como una oferta para alistarse y averiguar exactamente el significado de tanto misterio, así tal vez ambos quedarían satisfechos al ir uno a por su lado.

La mujer a su lado había resultado ser una viajera con motivos distintos a los del bio-cibernético, que al igual que él no tenía nada que ver con los intereses de la base bio-cibernética e iba por su cuenta a por libros de alguna biblioteca en la pobre y remota Baslodia. De lo poco que había visto en Baslodia se trataba acerca de minas y armerías rondando por doquier, pero ir a una ciudad con tal fama a por libros le resultaba algo extraño. Paró el momento de duda tras la revelación del nombre de la recién llegada y su mano abierta dirigida hacia él. El espadachín solía ser huraño incluso a saludos como ese, pero su educación era lo que más debía de distinguirlo de entre el resto de guerreros. Su mano estrechó la de su compañera bio-cibernética y pronto la soltó, tras acordarse sobre lo que había dicho el tabernero acerca de su oportunidad para explorar la famosa iglesia abandonada.

Había tenido una mala experiencia en una iglesia abandonada hacía tiempo en los remotos bosques brumosos en tierra de chupasangres, pero la seguridad en Baslodia pretendía poder ser mucho mejor que la de aquel pueblo alejado del contacto con las ciudades humanas. Puso un brazo acostado sobre la barra del mostrador y pronto escuchó lo que dijo Rachel al poco tiempo de irse, girándose tras la vaga pero satisfactoria oferta de información para el espadachín errante. Una chispa de curiosidad se prendió en él y se paró de la silla, dispuesto a explorar más en el barrio portuario.

Tras salir de la puerta después de Rachel, de lo primero en que se percató Sajin fue entre la conversación que tenían dos hombres sentados en dos barriles a un lado de la taberna. Su perro se había levantado luego del tiempo en el que había estado dormido durante todo el tiempo en el que su amo estuvo en la taberna. Pronto, Sardinas salió disparado corriendo de entre las piernas de su amo tras olfatear algo que le llamó la atención con una emoción inesperada.

Uno de los marinos olía a ron y pescado, lo que parecía intuir que probablemente era un pescador, pero el manjar favorito de su perro eran los pescados tal como indicaba su nombre. Como era de esperarse, el hombre se incomodo ante la atención del perro.

- Eh, quita el chucho encima mío. -Dijo uno de ellos, añadiendo un tono de enfado en su comentario despectivo hacia el bio-cibernético que había presentido que era el dueño del animal. Notó a la chica que recientemente había llegado y salido hace poco de la taberna acompañada, pero no le importó para actuar como un descarado. - ¿Otra vez aquí, preciosa? creo que ya no es coincidencia. -Mostró una sonrisa amarilla acompañada de una ronca carcajada.

El otro marino parecía indiferente ante su compañero, apoyado sobre el local mientras que tenía sus brazos cruzados y veía todo con su único ojo, entrecerrado como si aquello no valiese mucho la pena o probablemente por la costumbre.

- No toleraré vuestras insolencias, marinero. -Empujó el mango de su espada con una fuerza leve para empujarla contra la nariz del marinero, restregándole todo el pomo en la cara. El hombre se mordió el labio al ver como se había visto subestimado, llevando una de sus manos a la maza que llevaba colgando de su cinturón. - Os lo habéis buscado, humano.

El tuerto había interferido colocando su mano por encima del hombro del marino con lo que le dio un leve apretón y fijó su ojo en ambos bio-cibernéticos, cuya mirada solo afirmaba desconfianza y desagrado hacia ambos. - Ya capto, disculpa, es que a veces es algo torpe. -Contestó, apartando la mano de su compañero.- Ahora puedes irte de donde haz venido con tu amiga, estamos en una visita de negocios por aquí.

- El cantinero ha hablado acerca de marinos que buscan robar las campanas de la iglesia. -Comentó el espadachín hacia el dúo de marinos, pese a que no les tenía mínima confianza, aún buscaba información al respecto. - ¿Sabéis algo de ese rumor?

- No, no sabemos nada. -Contestó con un tono que demarcaba el rencor en las palabras del sucio marino. - ¿Te vas o no? eso que dices acerca del robo es más que una mentira para cuidar a los turistas de los ladrones en los puertos...

Una vez más el tuerto interfirió y se paró del barril, mostrando su garfio a ambos bio-cibernéticos como si fuese una señal de duelo, pero su sonrisa orgullosa parecía como si fuera un simple juego para él. Su otra mano estaba jugando con su áspera barba anaranjada.

- ¿Y qué pasa si queremos robar las campanas, eh? -Surcó con delicadeza la punta del garfio sobre el hombro metálico de Sajin y luego apuntó con este al rostro de Rachel, como mero intento de intimidar a aquel par de curiosos.
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Re: Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Rachel Roche el Sáb Feb 20 2016, 10:22

El otro biocibernético no era muy comunicativo. Pero parecía un tipo serio y competente sin duda. Cuando salimos por la puerta, los hombres estaban en el mismo sitio en el que los habíamos dejado, sentados en un par de barriles pegados a la cantina. Pero el biocibernético en principio los ignoró y se dirigió cariñosamente a un perro que estaba en la puerta y en el que no me fijé al entrar. A decir por el toque afectivo hacia el animal, podría decirse que era su mascota. Sonreí ante este gesto.

El animal debió sentirse atraído por el tufo a pescado que desprendían aquellos dos marineros con pintas cuestionables y fue hacia ellos. Lo que claramente incomodó a uno de ellos, que se dirigió a mi compañero para que alejara al animal, para luego dirigirse a mí con un comentario poco apropiado. “Ignóralo”, me repetía NIA en la cabeza, que no quería buscar problemas.

Simplemente sonreí y pasé del comentario de los tipos. Sin embargo, el otro biocibernético sí que salió en mi defensa y que apuntó. Su gesto me gustó. Era un tipo valiente, sin duda. No había visto mucha gente en mi corto trayecto por el mundo, desconocía que hubiera gente que ayudara a los demás de forma altruista. Afortunadamente, NIA iba recogiendo de forma indirecta toda esta información e iba generando un perfil para el hombre.

El otro tipo, de barba anaranjada y con un garfio, tocó el hombro de su compañero, evitando que su compañero, que ya se había llevado una mano a la maza, se lanzara sobre nosotros.

Intervino para decir que nos fuéramos por donde habíamos venido. Pero de nuevo el bio, al que ya había advertido que aquellos dos tipos podían estar hablando del asunto de las campanas, inquirió en este tema. Haciendo que ambos se sintieran claramente molestos. “Analizando estímulos corporales. Sudor y gestos incómodos. Los sujetos muestran nervios. Al 90% de posibilidades están mintiendo”. Analizó NIA sobre la frase del primero de los hombres, que aseguraba no saber nada de lo que comentaba mi compañero.

El segundo ya dejó claro que parecía interesado en robar las campanas. Y nos mostró un pequeño gancho metálico saliendo de su mano con un claro gesto amenazante. Yo, que lo que menos buscaba era gresca, trataría de suavizar la situación y poner tierra de por medio.

-¿Por qué me enseñas ese gancho que tienes por mano? ¿Eres también un biocibernético? Mira, yo también tengo el brazo de metal. – le dije inocentemente con una sonrisa para tratar de tranquilizar al hombre. Buscando algo en común. En mi vaga experiencia la gente tendía a llevarse bien con los de su misma especie, y si él era un bio igual que yo quería demostrárselo. Acompañé mis palabras de un estiramiento de mi brazo, aunque no se veía la parte metálica pues lo cubría con un guante negro largo.

“Rachel, eso no es un componente metálico como los tuyos. Es un garfio. Lo llevan los marinos que han perdido la mano”. Alcé una ceja tras el comentario dentro de mí de NIA y observé como el tipo, lejos de tranquilizarse, me miraba aún con más odio. Gracias a la explicación de NIA ya pude entender que tomó mi inocente pregunta como una vacilada. “Será mejor que vaya activando las constantes de combate. Tienes el aro disponible.”

Su compañero pareció seguirle el ritmo. Ambos se habían bajado de sus respectivos barriles. El primero llevaba una maza, y el del garfio, una espada.

-Os vamos a enviar a la chatarrería. – amenazó el primero de ellos.

Aquel iba a ser mi primer combate y ahora debería poner en práctica todo lo que la Hermandad me había enseñado. Estaba nerviosa. Mucho. Tomé mi aro afilado de mi espalda mientras NIA trataría de tranquilizarme. El del garfio pareció tomarse como algo personal mi comentario y se dirigió hacia mí. Que iba dando pasos hacia atrás, asustada, con mi aro luminoso en la mano. “Tranquilízate. Eres mucho más fuerte que él.  Reduciendo pulsos cardíacos”. No perdía al tipo ni un segundo.

Trató de hacerme un corte con la espada que le detuve con mi antebrazo. Las partes inferiores de mis extremidades estaban hechas de tungsteno, uno de los materiales más duros de Aerandir, y con ellas podía detener perfectamente espadazos, siempre y cuando no fueran muy fuertes. Con mi otro brazo, que sujetaba el aro, le propiné un fuerte corte a la altura del brazo que le haría alejarse de mí.

-Por favor, no quiero pelear. – le pedí. Levantando el aro en señal de paz. Pero el tipo, que se llevaba la mano al brazo herido. Parecía de todo menos dispuesto a detenerse
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Re: Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Sajin el Sáb Feb 27 2016, 01:41

El marino había dejado bien claro que no quería que todo el barrio supiese acerca de su plan, así que se valió de su garfio para tratar de intimidar a Sajin y poco después a la bio-cibernética Rachel. El espadachín había quedado inflexible y respetaba la actitud del marino, que había actuado con valentía y honestidad a diferencia de su compañero. Sin embargo, Rachel había dado un comentario que, con inocencia, parecía no darse cuenta de lo que trataba de indicar el marino. Su sonrisa tampoco suavizó las cosas y el marino lo había tomado personal; el otro marino decidió pararse del barril y sacar la maza que colgaba de su cinturón.

Dos contra dos parecía tratarse de una pelea justa, si no fuese porque el marino del garfio decidió ir a por la inocente Rachel. El espadachín trató de entrever el ataque con un veloz e implacable bloqueo para darle la oportunidad de escapar a la bio-cibernética, que había sido introducida a aquel conflicto por su culpa. Pero si lo hacía, el otro marino aprovecharía para buscar un blanco fácil en su defensa y propinarle un buen golpe con la maza mientras estuviese ocupado con la espada curva del hombre con el garfio. A su sorpresa, Rachel no demostró ser nada torpe en el combate tal como aparentaba su inocente actitud. Se sorprendió al notar como de una forma tan fácil la bio-cibernética pudo bloquear con su brazo y poco después propinar un buen corte en el antebrazo del marino con un inusual aro que brillaba de un potente azul neón.

- ¡Por las barbas! -Vociferó el marino del garfio, que se mordió su labio inferior para tratar de aguantar el dolor del corte. Su compañero se acercó a ayudarlo, preocupado, pero fue recibido con un puntapié en la espalda para que se impulsará hacia el dúo de bio-cibernéticos que amenazaba con poner sus planes en peligro. - ¡No me mimes, solo ve allá y hazlos pedazos, bruto!

Aquel que portaba la maza era mucho más grande que su compañero y mostraba una gran barriga, pero sus brazos corpulentos decían otra cosa con su habilidad con el arma. Seguramente era más fuerte que el hombre del garfio e incluso más que el espadachín, pero Sajin agarró el mango de su sable antes de que el barrigón estuviese cerca. Corrió de una forma torpe y sin una estrategia para acabar con el espadachín, arrojando la cabeza de la maza contra el cráneo de Sajin. Sacó de su compartimiento la espada aún envainada y envió una estocada contra la tráquea de su contrincante, apoyando la fuerza que tenía en el impulso con su otro brazo. El gordinflón cayó vergonzosamente al subestimarlo y en el suelo; su mano cubrió su garganta para ocultar el moretón que había formado el golpe contra su tráquea y se alejó un poco de su enemigo, temiendo de un ataque.

- ¡Aún puedo romperte una rodilla si te acercas mucho! -Gritó el marino, tratando de reponer su miedo con un bajo intento de amenaza. Sajin guardó la espada envainada en el compartimiento de su armadura y mostró una mano hacia el hombre tendido en el suelo, que parecía estar esperando un ataque aprovechado. El marino abrió sus ojos con sorpresa y bajó su furia tras la piedad mostrada por el espadachín. - ¿Por qué me tiendes la mano? podría destrozarte esa mano con la maza. ¿O no tienes el valor para matarme?

- Así como dijo mi compañera, nosotros no buscamos pelear. -Respondió, Sajin trató de explicar lo mejor posible el porque de su interrogación por saber acerca de la idea de robar las campanas. - Verá, técnicamente buscábamos alistarnos en su robo a las supuestas campanas malditas, si es que lo están. No estoy muy seguro de lo que piense mi compañera, pero estoy dispuesto a contribuir con vuestra su causa. -El marino estrechó su mano y se reincorporó con el apoyo de esta, ahora que se había interesado acerca de lo que el bio-cibernético proponía. - No quiero pecar de curioso pero estoy extrañado y eso me hace regresar a la pregunta anterior: ¿saben algo de las campanas?

El marino le soltó la mano y guardó su maza; agarró con sus manos la hebilla de su cinturón y caminó junto con su compañero herido por la bio-cibernética, que se había tendido de nuevo en un barril por el sangrado en el brazo. Se dirigió al lado de su compañero y ambos empezaron a discutir en murmullos si era viable decirles a los que fueron sus enemigos hace unos momentos. Sajin se acercó a los dos marinos y decidió atender a lo que iban a decir.

- Bueno. -Lanzó un escupitajo al suelo y guardó su espada curva en su cinturón. - El cobarde de Elliot me ha estado diciendo una y otra vez si podíamos confiar en ustedes, pero veo que eres tan tonto como para preguntarle al que dirige el robo si sabe algo de las campanas de este lugar. -Alzó su brazo y mostró su garfio con orgullo, a la vez que dibujaba una sonrisa en su rostro. - ¡Pues claro que lo sé! Si no, Belfegar el Impostor estaría en Beltrexus. Vender esas campanas me traería mucha fortuna en mi tierra natal, ¿pero sabes? no sólo eso es por las campanas. Cuando se quemó la iglesia, nadie reclamó por los pergaminos y libros que podrían haber quedado tras el incendio. -Se paró de una forma orgullosa del barril, tratando de no mover mucho su brazo herido. - ¿Entendéis lo que digo? ese lugar es una mina de oro y nadie va a impedirme robar esas reliquias.
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Re: Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Rachel Roche el Dom Feb 28 2016, 16:33

El otro bruto había ido a por mi compañero biocibernético, era más grande que el que se había enfrentado a mí pero, afortunadamente, éste esquivó el golpe y con un fuerte espadazo en la tráquea consiguió derribar al tipo. Era un combatiente muy ágil, yo era mucho más tosca. Quizás por mi falta de experiencia.

En cualquier caso, ambos habíamos conseguido que los tipos se tranquilizasen un poco. “Buen combate, Rachel”. Me felicitó NIA. Y sonreí. El biocibernético intercedió por mí, pero rápidamente dijo algo que me iba a descolocar. Habló por los dos cuando dijo literalmente que “buscábamos alistarnos al robo”. Miré inexplicablemente al espadachín.

No nos interesa entrar en un conflicto así. Nosotros estamos aquí por otros motivos. Recuerda tu misión. El Centinela no te permitirá un fallo, Rachel.”. Me recordaba NIA en la cabeza con un tono casi amenazante. Cerré los ojos y me llevé las manos a ésta, mientras los truhanes. “Se te prohíbe terminantemente aceptar ese encargo”. Concluyó.

-No, yo no creo que… - expliqué con una sonrisa. Pero los tres parecieron ignorarme por completo. Seguí atendiendo la conversación, todavía algo descolocada. Belfegar parecía ser el nombre de aquel pirata del garfio, que según él era de Beltrexus.

Pero esa no era la información importante: Un dato que pareció resultarme interesante fue que aquella iglesia se había quemado y que podría haber documentos y pergaminos antiguos que hubiesen sobrevivido al incendio.

-¿Nos interesaría eso? – hablé para mí en referencia a los libros que mencionó el pirata, en voz muy baja, para que no creyeran que hablaba sola. La voz era la única manera que tenía de comunicarme con NIA y preguntarle directamente cosas. “Nuestra misión está muy clara. Y no podemos fallar. No obstante, aún falta tiempo para el intercambio, y tal vez entre los libros encontremos algún otro documento interesante. Tienes permiso para aceptar el encargo. Pero actúa individualmente, manteniéndote al margen. Al menor problema huirás. Ninguno de esos tipos nos importa nada, incluido el biocibernético.”. Y remarcó esto último para dejarme claro aquello. Asentí con seriedad con la cabeza para que la inteligencia supiera que había entendido lo que me había dicho.

NIA no quería problemas. Y a veces me planteaba si verdaderamente me aconsejaba de buena fe, ¿si un compañero tiene problemas, no debería ayudarlo? A fin de cuentas, él había participado en el combate. Para la inteligencia no parecía ser así. Tal vez fuese lo correcto. Además, en principio no tendría por qué pasar nada así que mantendría mi neutralidad, pues nadie en aquel puerto parecía interesado en unas viejas campanas, sería un robo rápido y sencillo, y así podría cubrir mi necesidad de exploración a la antigua iglesia y matar el tiempo. Lo mejor es que fuese, tal y como me decía NIA, a mi completo rollo.

-Bueno, puedo participar si queréis. – dije esbozando una sonrisa en mi rostro. - ¿Cuál es el plan? – pregunté tímidamente. Miré al bio, aún no me había dicho su nombre. – Todavía no me has dicho tu nombre.  – miré de reojo a mi compañero y esbocé mi sonrisa inocente.

Esperé a que entre todos tomaran una decisión al respecto y les seguiría a donde fueran.  Prefería no tomar partido en las decisiones pues, si luego había que desaparecer, me lo echarían en cara. Miré al cielo. Aún quedaba bastante para el atardecer, así que contaba con unas horas antes de tener que partir hacia la herrería dónde se encontraría el contacto.

Off: No quería avanzar mucho porque como parece que tienes enfocada la historia no quería meter datos erróneos :). Tienes carta libre para dirigir el tema por donde quieras. Rachel irá contigo
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Re: Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Sajin el Lun Mar 07 2016, 00:26

El marino cuyo brazo había sido lesionado había dicho llamarse Belfegar, pero no estaba del todo seguro con aquel apodo que le daban en Beltrexus. Parecía saber mejor que nadie sobre artefactos arcanos y de documentos, pues sus palabras indicaban perfectamente que estaba allí por dos razones que giraban entorno a ello y que podría tener la iglesia. Hubiese podido asesinar al gordinflón que acompañaba a Belfegar y a éste también con la desventaja que tenía de un brazo incapaz de ayudarle en el combate y así no tener que lidiar con la osadía del marino como compañero. Pero en cuanto a información se trataba, los marinos tal vez llevaban días, o incluso meses, planeando el robo contra la iglesia. Eran su último recurso para verificar el misterio.

- Lo entiendo, brujo. Pero mi curiosidad me ha llevado al extremo de querer averiguar el misterio. -Comentó, viendo la ceja arqueada del marino al notar la falta de avaricia que tenía el bio-cibernético que se había mostrado anteriormente hostil con ellos. - Pese a que mi compañera y yo los atacamos, soy sincero cuando digo que no me hallo en la necesidad de tomar alguna pertenencia en el robo. Pero ahora yace mi duda, ¿dónde esta la iglesia y en qué momento pensáis ir?

Belfegar se sentó en el barril y mirando de reojo el hierro desgastado de su garfio, pronto clavó una mirada de su único ojo hacia su compañero y poco después hacia el bio-cibernético, pero no dudo clavar una mirada de entrecejo hacia la mujer bio-cibernética, guardando el rencor de la herida que había provocado la mujer en su brazo. Quebrando el silencio de aquel recorrido en el que el marino veía a cada uno de sus compañeros como si buscase asegurarse de algo, soltó todo lo que Sajin quería escuchar.

- La iglesia esta en donde alguna vez estuvo el faro de este decrépito barrio, o eso es lo poco que recuerdo. -Puso una alargada sonrisa de ansiedad, recordando aquellos días del pasado cuyo rostro describía una sola cosa: angustia. - Era muy joven y solía ir junto con mi abuelo a vender joyas hechas a partir de conchas y perlas que recolectábamos en la playa, en ese entonces había un lado en el muelle que era mucho más visitado debido a la cantidad de pescadores y charlatanes que habían ahí, en esos días podías ganar una buena suma de oro sin que un guardia estorbase tus negocios. -Prosiguió-. Pero atraparon a muchos charlatanes y se dieron cuenta que la mejor forma de evitar ese negocio al margen de la ley era cambiando el faro a otra parte, por lo que optaron hacer la iglesia por ese muelle. -Finalizó con algo que heló los pelos de punta a su compañero, que había estado durante todo el tiempo escuchando a Belfegar con mucha atención. - Pero ahora esta todo abandonado tras esa leyenda urbana de las campanas malditas, este barrio ha sobrevivido... pero no le queda mucho.

- Planeamos robar las campanas la próxima semana por la noche. -Confirmó su compañero, entrometiéndose en los relatos de su compañero solo para confirmar lo que a el tuerto se le había olvidado decir a los bio-cibernéticos. Belfegar lo vio con una mirada de odio, como si la ayuda de su compañero lo tomase como un tonto ante Sajin y Rachel.

Sajin estaba indiferente ante la emotividad que ponía el marino en su relato, pues desde todo el tiempo en que lo contó solo le había parecido interesante la manera en la que una prolifero puerto terminó en el olvido por los problemas entre charlatanes y negociantes que solo buscaban afanarse con oro de mala manera. Pero había algo en lo que estaría por reclamar entre todo lo que los marinos habían dicho y era sobre el plan en mente que llevaban Belfegar y su compañero. No duraría mucho tiempo en Baslodia, por lo que no esperaría a gusto a que los marinos se dignasen a robar las campanas hasta una semana.

- Me temo que no tengo tiempo para esperaros. -Dijo el bio-cibernético tras el momento en que ambos marinos callaron tras informarle a él y a su compañera. Belfegar esbozó una leve sonrisa que se esfumó muy rápido, lo que parecía indicar que no estaba muy interesado en que podrían ofrecerles ambos bio-cibernéticos como miembros de su robo que no fuese sabotearlo. - Es temprano, aunque nublado, pero la gente de este barrio no se levanta muy temprano por razones que giran entorno al campanario, según el cantinero... ¿entonces por qué esperar? nadie del barrio tratará de sabotear el robo sabiendo que las campanas son la causa de sus pesadillas y malestares.

- ¿Crees qué sabes más que yo, ladronzuelo idiota? si lo que quieres es llevarte todo mi botín entonces considérate hombre muerto junto con tu amiga. -Se levantó del barril y colocó su garfio bajo la quijada del bio-cibernético, tratando de intimidarlo por segunda vez. Su compañero lo apartó muy fácilmente, pero con el temor de que se repitiese un segundo enfrentamiento que podría poner en peligro a Belfegar más aún con su brazo herido. - ¡No me mimes, Elliot!

Luego de que se sentase una vez más en el barril, el compañero del tuerto echó una mirada a ambos bio-cibernéticos y decidió contestar a las palabras del espadachín para respaldar a Belfegar, que se había hecho cada vez más huraño e impotente.

- Tiene un brazo herido por culpa de ella. -Dio una rápida mirada a la bio-cibernética y pasó con el espadachín. - Si vamos a robar las campanas tal como quieres, tú y ella van a tener que llevarlas. Se supone que Belfegar y yo íbamos a robarlas juntos, pero ahora con su brazo herido creo que no será posible que él pueda llevarse por lo menos una si no es con su magia.

Los marinos y Sajin notaron la intromisión inesperada de la bio-cibernética, Rachel, que había confirmado que participaría en el robo tal como querían, había llegado la hora de que alguien se dignase a preguntar lo esencial para la tarea: el plan. Mientras que el marino ayudaba a el tuerto con su brazo herido, Rachel dio su duda hacia Sajin acerca de cual sería el plan para robar las campanas y poco después, no tardó mucho en que ella preguntase por su nombre.

- Pensé que os lo había dicho en el bar. Mis disculpas. -Le dijo a su compañera, mientras que ambos marinos pasaban al margen de la conversación, que les producía profundo desinterés. - Mi nombre es Sajin, es muy simple. -Prosiguió, con sus ojos puestos en Rachel. - Lo poco que hemos acordado es que el robo será hoy. Deberemos de encargarnos de ayudarles con las campanas, pero, ¿qué paso con vuestros planes de ir a la biblioteca, Rachel? -Preguntó, intrigado por el cambio de planes de su compañera.
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Re: Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Rachel Roche el Jue Mar 10 2016, 22:23

Me mantuve callada, siempre detrás del biocibernético. Todavía algo inquieta y desconfiada por el ataque recibido tras mi inocente comentario, haciendo ciertos gestos de incomodidad con mis pies metálicos y tratando de no parecer nerviosa, algo que resultaba difícil en mí.
 
Por lo visto, la iglesia se encontraba en el barrio más antiguo y producía pesadillas a las personas que allí dormían. “Eso eleva las probabilidades de encontrar espíritus allí”. ¿Qué si no podría provocar las pesadillas de los vecinos? Y lo más importante, ¿por qué robar unas campanas que producían pesadillas? Aquello, pese al respeto que me daba, me parecía intrigante.
 
El brujo, que se llamaba Belfegar, nos contó una historia sobre cómo se hacía con dinero reuniendo perlas y conchas para formar joyas que luego venderían primero junto al faro y, más adelante, en la famosa iglesia. Pero aseguró que el barrio estaba ahora abandonado por culpa de la leyenda de las campanas. Su compañero confirmó que planeaban robarlas la próxima semana por la noche, dato que pareció no agradar al del garfio.
 
“Una semana es demasiado tiempo Rachel. Disponemos de unas horas”, me recordó NIA. Aunque no hacía falta que lo hiciera pues sabía perfectamente el tiempo del que disponía. Tampoco el bio parecía tener mucho tiempo, quien prefería dar el golpe inmediatamente. La actitud amenazante de Belfegar de acabar con nosotros ante la proposición de mi compañero me hizo dar un paso hacia atrás y emitir un pequeño grito de susto. “Tranquila. Sólo son dos charlatanes.”. Dijo, tratando de tranquilizarme, no quería verme de nuevo en combate, y menos por problemas ajenos a mí.
 
La idea del compañero del brujo era que nosotros llevásemos las campanas. “¿Creen que somos sus mulos de carga? A nosotros las campanas no nos importan, Rachel.”. –¿Entonces…? – susurré en voz baja, girando la cabeza hacia un lado, para que NIA me dijese qué pensaba hacer. “Simplemente sé sincera, y ve con la verdad por delante. No buscamos problemas con estos tipos”. Asentí con la cabeza.
 
Fue entonces cuando ofrecí mi participación y pregunté al bio cómo se llamaba. Sajin era su nombre. Bonito, sin duda. Le sonreí. También me preguntó por mis planes de ir a la biblioteca. Aquella improvisada coartada no era del todo falsa y además me permitiría no alterar mis planes iniciales de alejarme del grupo antes del crepúsculo.
 
-Cierra al anochecer. – dije tímidamente, no me gustaba hablar y que todos me atendieran. Ahora ya sabían mi hora límite. – Así que ese es mi tope para ayudaros. No quiero dinero ni joyas. – dije para aclarar que no iba a ayudarles por el dinero. – Tan sólo quiero escritos o documentos que me puedan servir. – Y es que si es verdad que nadie se atreve a pasar por allí, seguramente la iglesia no fuera desvalijada en el pasado.
 
Los marinos no intervinieron a mi pequeño comentario, aunque se lanzaron una mirada de sospecha. Como si pensasen que lo que yo había dicho era falso. Y es que no quería saber nada de unas viejas campanas malditas. Les miré, esperando a que tomaran una decisión.
 
-Está bien, venid con nosotros. – dijo Belfegar mostrando su garfio y comenzando a andar, poniéndose una improvisada venda en la herida de su brazo. Salí a su paso, mirando atentamente todo lo que tenían que decir. – Sabed que no me fío de vosotros, malditos trozos de chatarra. Si osáis tocar una sola pieza de esas campanas. - Pese a que no me gustó su amenaza, como así lo reflejó mi rostro, preferí obviarla. Era un tipo maleducado.
-¿Por qué tanto interés en unas campanas malditas? – le pregunté mientras caminábamos. Me parecía muy curioso saber el interés que alguien puede tener en un objeto maldito.
-Niña, ¿no quieres hacerte rica? – dijo en tono maleducado, sin mirarme.
-La verdad que por ahora no me lo he planteado. – respondí inocentemente.
-Maldita sea. – maldijo enfadado, como si no fuese esa la respuesta que esperaba. – Pues hay mucha gente que, a diferencia de ti, queremos enriquecernos. ¿Te has parado a pensar el dinero que ganaría si pongo estas campanas en el sótano de la mansión de un viejo millonario y, cuando no pueda dormir por las pesadillas, le ofrezco quitarle sus males por una jugosa cuantía de aeros? – preguntó retóricamente y comenzó a reír de manera regocijada, pensando en la hipotética riqueza que le daría seguir ese procedimiento. Su compañero también le rió la gracia.
 
“Estúpidos marinos. Es el cuento de la lechera. Acabarán ellos todavía más locos de lo que están antes de conseguir colocar las campanas.”. Pensaba NIA, la verdad es que estaba de acuerdo con su razonamiento. En cualquier caso, no era mi guerra, y yo estaba por allí también por mi interés.

-Bueno, hemos llegado. Buenos días, María Julieta, mi amor. – dijo mirando a su barco. Era extraño que amase a algo material, mostré un rostro desconcertante ante esto. No sabía muy bien qué significaba el amor. “Es una expresión retórica, Rachel”. Me aclaró NIA. El tipo silbó desde el muelle y se dirigió a sus marinos. - ¡Muchachos! Estos son los que nos van a ayudar a traer las campanas. ¡Preparad el carro y las mulas! – concluyó.
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Off: Tienes libertad para manejar la situación o a Rachel si quieres avanzar algo.
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Re: Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Sajin el Lun Mar 21 2016, 19:05

Tanto Sajin como Rachel parecían tener como único objetivo la exploración del campanario, pero tal vez la diferencia más clara entre ambos sería como perjudicase el honor para Sajin ayudar a ladrones como aquellos en tal actividad delictiva. A pesar de que probablemente haría un favor al tabernero y otros más, tal vez no era del todo correcto. Pero ahora no podía cambiar de idea, Sajin había cambiado las cosas de una forma drástica en el plan de los marinos y tal vez tanto él como Rachel eran los únicos que no estaban consumidos por la avaricia y el deseo por bañarse en oro tras tener las campanas en sus manos. Belfegar movió su garfio hacia ambos, lo que Sajin no tardó en seguir al marino junto con su compañera. Los comentarios de Belfegar cada vez se hacían más agrios y amargos con Sajin y Rachel, aprovechándose de su posición como líder para llevar como quería el robo.

- ¿Y cómo llevaréis las campanas antes de volveros loco, Belfegar?
-Preguntó, desdibujando del rostro del marino aquella sonrisa amarilla del placer que le daría tener las campanas a su poder. - Sabéis lo que queréis lograr con las campanas, he de admitirlo. Pero, ¿cómo cree usted que no le será un arma de doble filo para usted?

- ¿Me tomas el pelo de idiota, pedazo de chatarra? -Respondió, su tono de voz parecía indicar que había quedado indignado ante el comentario de Sajin, y por ende el orgullo del marino lo habría hecho pecar como había hecho en anteriores ocasiones de un vehemente engreído. - ¡Llevo la magia en mis venas, pedazo de hierro mal forjado! ¡Sé mas de estas cosas que sus estúpidos cerebros oxidados! -Río, cosa que Sajin trató de ignorar por obvias razones. El marino era su única forma para llegar hacia las campanas y descubrir más a fondo el misterio de ellas, y a pesar de las habilidades de su compañera, al espadachín no le sentía bien abandonarla con aquellos marinos torpes y groseros.

Llegaron en poco tiempo a un muelle viejo y poco visitado de la zona portuaria, de donde Sajin y su perro pudieron percatarse de que el marino los había estado guiando durante todo el camino hacia su barco, llamado así mismo por su dueño como María Julieta. Unas pocas órdenes del bravo marino fueron suficientes como para despertar a sus hombres de la vagancia y comenzar a preparar un carruaje y unas cuantas mulas para el trabajo. - ¿Creíais que iba a poneros como mulas a traer campanas en sus manos? no soy tan indiscreto. -Esbozó desde su rostro una sonrisa amarilla. - Iremos desde el carruaje hacia el campanario para no atraer sospechas, hay algunos guardias cerca. -Señaló con su pulgar a su compañero a sus espaldas, sin interés de siquiera verlo. - El gordinflón y yo nos encargaremos de ir al interior del campanario sin tapujos, mientras que ustedes deberéis de ir a por la parte trasera del campanario para así encargarse de llevar el botín. -Finalizó, acompañado de una mirada clavada en ambos bio-cibernéticos con frialdad a medida que comentaba. - Os recuerdo que si algo le pasa al botín, tendrán que repararlos con diez tipos diferentes de metales. Mis hombres y yo no estamos indiferentes en dar una paliza a traidores y mentirosos.

Justo después de Belfegar y su compañero, Sajin y Rachel subieron al carruaje y el compañero de Belfegar tomó las riendas con las que guió a las mulas hacia el tan aclamado campanario. El techo del carruaje no le permitía llegar a presenciar a tan arruinada edificación que tanto relataba el tuerto marino, pero de lo que estaba seguro es que no debía haber sido mucho como para que el campanario hubiese quedado ileso y propugnase maleficios a los sueños de los pobres residentes. Tras unos minutos del que solo pudo escuchar las pezuñas de las mulas golpear el suelo, la carroza paró en seco. - Ya llegamos, capitán. -Dijo el lacayo del brujo, mientras que soltaba las riendas de las mulas, estáticas sin el control de su jinete. - Ya es tiempo que dejen de acomodarse, hemos pasado a los guardias y sólo queda el ir a buscar el botín.

Sajin permaneció estoico al haber bajado del carruaje, curioso por saber el aspecto de la edificación abandonada. El año en el que había pasado olvidada le daba un aspecto deteriorado y poco era lo santo que embargaba a aquella antigua iglesia. Desde lo alto de la iglesia, dos torres se entrelazaban entre sí y desde sus cimas podía notarse el brillo cobrizo de lo que aparentemente parecía ser el campanario maldito, colgando como péndulos entre ambas torres. Sorprendido del reto que había dado el marino hacía él y Rachel, Sajin decidió que era momento de arreglar un poco los planes.

- ¿Cómo esperáis que podamos llegar allí sin recibir una agónica caída que tal vez acabaría con nuestra vida, Belfegar? -Preguntó el bio-cibernético, tratando de dar raciocinio a aquel plan descabellado del marino, que parecía saciar su rencor con el trabajo que debía de dar a ambos bio-cibernéticos que lo habían dejado malparado junto con su compañero.

- Tengo ocho hombres más en mi barco, si mueres no es mucho. -Dijo el marino, riendo a carcajadas por el negro humor de sus palabras, que no tomaban en cuenta la seriedad de la pregunta del espadachín. - Si tanto te cuesta... quejica, entonces ahórrate el trabajo de tu compañera, que ella vaya por su lado y sube al techo, pero no nos sigas, no querrás tener una caída agónica. -Explotó en carcajadas, mientras que pasó al interior del oscuro interior de la iglesia.

Desde las viejas y sucias ventanas restantes de la iglesia, una figura revestida en negro observó a Sajin y a los marinos entrar a la iglesia. Borrosa, aquella figura se esfumó del ventanal en que pasó inadvertida, pero tal vez con la dicha de recibir a sus invitados.

Spoiler:
Puedes rolear a Sajin si te apetece hacer alguna que otra cosa.
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Re: Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Rachel Roche el Vie Mar 25 2016, 21:57

Estaba asustada. Las amenazas del brujo me incomodaban mucho. ¿Qué había hecho yo a aquel hombre para merecer aquel trato tan despreciativo? Vale. Le había hecho daño en el brazo. Pero él me atacó primero. “La gente suele ser malvada por naturaleza, Rachel.”. Reflexionaba NIA. Puede que tuviera razón. Pero aquello me ponía triste. Pues yo siempre trataba de ser agradable con todo el mundo. ¿Cómo alguien con tres meses de edad puede discernir la fina línea de lo que separa el bien del mal? No lo sabía a ciencia cierta. Probablemente porque por naturaleza, todos tendemos a ser buenos. Son las circunstancias o las necesidades los que nos obligan a actuar de una manera o de otra. Y por la historia que había contado antes Belfegar, dejaba bien claro las causas que le habían llevado a convertirse en un pirata.

Tras mi pequeña reflexión filosófica, volví al asunto de la cuestión. Me subí al carro pese a las amenazas del tipo. Estaba asustada. NIA tiraba de refranero para tranquilizarme: “Dicen que los perros ladradores son poco mordedores”. No sabía muy bien a qué se refería.

No tardamos mucho en llegar al campanario. Allí, en lo alto del mismo. Veía las campanas. De cerca parecían mucho más grandes y pesadas que como se veían en la distancia. “Tendremos un problema para llegar hasta arriba. No parece un camino sencillo”. Exactamente eso es lo que iba a preguntar, pero mi compañero se adelantó. La solución de Belfegar era, básicamente, que nos apañáramos. Y que nuestra pérdida no sería letal. Entraron en la iglesia dejándonos a nosotros fuera.

-¿Por qué les ayudamos? – le pregunté a Sajin confusa, acercándome un poco a él para que no me oyeran. - ¿Qué sacamos nosotros de todo esto? – Y es que podíamos haber ido por nuestra cuenta y seguramente recibiríamos mejor trato. Miré hacia dentro, fue entonces cuando advertí una figura vestida de negro. Estaba dentro de la iglesia. - ¿Has visto eso? – pregunté algo temerosa. Parecía que sí lo había visto. Pero no se había pronunciado de momento.

“Hay 0% de probabilidades de que sea un fantasma. No existe constancia de que aparezcan por el día”. Afirmaba NIA. Aquello no era algo que me tranquilizara en demasía. Pero tampoco iba a ir a comprobarlo. Se me habían quitado las ganas de entrar a la iglesia. Ya casi prefería quedarme fuera. “Tendrás que escalar, Rachel.”. Desde el carro podía subirme a un pequeño tejadillo en la iglesia. Allí había una pequeña escalera que subía hacia el campanario. No era muy ancha pero, al menos, era una escalera. Trepé hasta arriba sin mirar hacia abajo y me plantifiqué justo encima de una de las dos torres del campanario.

Fue entonces cuando cometí el mayor error del día: Bajar la vista hacia el suelo. Me mareé por la altura. Había un desnivel considerable. Me agarré a la cuerda de una de las campanas como si me fuera y me puse a chillar histérica.

-¡Ay NIA! Me voy a caer. – comencé a decir sin perder el suelo de vista, agarrándome a la cuerda del campanario. – NIA, por favor, haz algo. Estoy asustada. – le dije. “Igual que has subido puedes bajar. No te pongas nerviosa. Reduciré tu pulso cardíaco.”.

Pero ni sus palabras ni sus operaciones en mi cuerpo me consolaban. Maldito fuera el momento en que decidí subir hasta allí arriba.

-No voy a poder bajar, NIA. – dije, agarrándome a la cuerda como si de ello dependiera mi vida. Me agarré con tanta fuerza, que debido a la tensión a la que sometí la cuerda con mis resistentes brazos metálicos, esta terminó por partirse y la campana cayó en picado por el agujero del torreón de la iglesia, entrando de lleno en el santuario y produciendo un estruendo ensordecedor. Quedando yo enganchada a otra cuerda arriba. La campana había resistido el impacto, pero esperaba al menos que no hubiese caído encima de alguien.


-¡Pero qué cojones has hecho! ¡Casi nos matas, desgraciada! – escuché maljurar a Belfegar. – En cuanto bajes te mandaremos en pedacitos al desgüace, estúpida.



*Off: Ya que lo sacaste tú, te he dejado a ti el asunto del "fantasma". Ten cuidado con meter fantasmas porque creo que eso solo pueden introducirlo los masters.
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Re: Campanario Infernal [Interpretativo] [Libre]

Mensaje  Sarez el Dom Mayo 01 2016, 15:42

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