Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

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Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Dahlia Lockhart el Sáb Mayo 21 2016, 23:37

Era por la tarde y me acababa de despertar. Fuera aún se encontraba el sol brillando con dejadez debido a las nubes, pero ni uno solo de sus rayos era capaz de atravesar aquella casita iluminada únicamente por el brillo de la llama de las velas que se encontraban en el pequeño salón.

Nada más despertar me dirigí al pequeño cuarto donde tenía la bañera y tras calentar un gran cubo de agua al fuego me dispuse a ducharme y lavarme el pelo con él. Utilicé jabones hechos a partir de flores del bosque para darle un olor dulce a mi piel y mi cabello y posteriormente secarme con una toalla. No tenía espejos allí, pero tampoco los necesitaba ni los quería. No me gustaba demasiado verme reflejada.

Tras salir me empecé a cepillar el cabello el cual cada vez se veía más largo llegándome por debajo de las caderas. Una vez lo desenredé me quedé pensativa mirando el arma circular y tajante que se encontraba sobre la mesa central. Al cogerlo descubrí lo que ya sabía. El chakram estaba desafilado por varias zonas, por lo que sería mejor ir cuanto antes a la herrería para afilarlo. Sin más dilación abrí el pequeño armario que había en mi cuarto mostrando la variedad de prendas negras y oscuras que lo habitaban, la gran parte de ellas masculinas. Mi vista se detuvo en uno de los pocos vestidos que había pensando en que quizás era un buen día para usarlo.

"Bah, otro día mejor"


Hice caso a aquel pensamiento y cogí un pantalón y una camisa ancha y negra, un chaleco del mismo color que las anteriores prendas, añadiéndole también un un cinturón que dejaba ver claramente que aquellas prendas no eran de mi talla y debería pensar seriamente en usar ropas de mujer aunque no me gustase la idea, pues tanto los pantalones como la camisola me venían bastante grandes.


Una vez el último rayo de sol se escondió tras el horizonte salí del pequeño y acogedor hogar atravesando el bosque en busca de la ciudad donde encontraría los puestos del mercado central. A mitad de camino comenzó a llover a cántaros. Cualquier otra chica se hubiese empezado a preocupar por su pelo, pero a mí me daba bastante igual, total ya lo tenía mojado del baño que me acababa de dar, además que el agua no hacía daño a nadie, por lo que me dediqué únicamente a ponerme la capucha y continuar mi camino.

Una vez llegué a la puerta de la ciudad las luces de esta iluminaron mis rojizos ojos y sonreí aún estando empapada. Cuando entré por las puertas los vigilantes me observaron con desconfianza debido a que la capucha de la capa ocultaba mi rostro, pero cuando estuve lo suficientemente cerca para que observasen que era una chica aquella desconfianza desapareció y entrar no fue problema.

El mercado estaba ¿cómo decirlo? Petado. Pensé que la lluvia alejaría a la gente pero no fue así. Al parecer el agua no detiene a nadie aunque eso sí, casi todo el mundo tenía cubierta la cabeza con bolsas o pañuelos. Miré los puestos y en la mayoría de ellos había sobretodo comida. Al ver los alimentos recordé con añoranza mi época humana donde nunca me cansaba de comer dulces, aunque aquella sensación ya la había perdido hace mucho. Después de pasear un buen rato y atravesar miles de puestos de armas, juguetes, artesanía, utensilios y comida al fin vislumbré la herrería al fondo. Me acerqué y un hombre fornido y con una simple camisa me miró con seriedad para atenderme.

- ¿Desea algo en particular forastero?


Aquella pregunta llamó mi atención por lo que levanté mi cabeza mostrándole mi rostro. Al verme el hombre se puso nervioso y trató de disculparse.

- Oh lo siento señorita, pensé que...

"Que era un hombre" Terminé de pensar yo.

- No, no se preocupe de verdad, no me molesta
-Sonreí al hombre y le mostré mi preciado chakram - Me ... me gustaría que afilase mi chakram, espero que no le suponga ningún problema.

El hombre se extrañó de que una chica como yo tuviese un arma así, peor en cuanto le mostré el dinero cumplió su trabajo sin preguntar, por lo que al cabo de una media hora ya tenía mi chakram de nuevo junto a mí listo para ser utilizado si la situación lo convenía.

El trayecto desde mi casa hasta la ciudad había resultado ser bastante cansado. Normalmente volvería cuando antes pero necesitaba descansar así que recorrí las calles de la ciudad en busca de algún lugar donde resguardarme de la lluvia. Descubrí así que a esas horas solo había abiertos burdeles y un bar cercano al mercado, y claramente no iba a meterme a un burdel así que el descarte quedó bastante claro.

Al atravesar la puerta de la taberna  vinieron a mi olfato dos olores: El primero a humanidad y el segundo a maloliente humanidad, vamos una joya de sitio.

Aquel lugar estaba repleto se hombres cuarentones borrachos con barba que gritaban y brindaban por casi cualquier cosa. En un primer repaso visual no vi a ninguna mujer salvo a las camareras que coqueteaban con algunos hombres mientras les rellenaban las jarras. Estaba repleto hasta reventar por lo que me replanteé seriamente salir de allí, pero entonces una mesa quedó desocupada y aproveché para sentarme en ella y descansar los pies. El ruido de las graves voces entremezclándose unas con otras daban dolor de cabeza, pero al menos allí dentro no llovía y tenía una silla donde sentar mis posaderas.

- ¿Qué va a ser?

Una camarera se acercó a mí preguntando qué quería tomar. La miré un momento y supe que no iba a poder quedarme ahí sin pedir nada.Me quedé paralizada un segundo. Estaba claro que no iba a pedirle que se cortase la yugular para que me dejase beber su sangre. Estuve a punto de pedirle agua pero un pensamiento decente atacó mi mente.

" Imbécil, no puedes pedir agua en una taberna así. Podrían sospechar de ti."


- Una jarra de cerveza.


Odiaba la cerveza. Ya de humana la odiaba así que de vampiresa la cosa era peor. Normalmente los alimentos no me sabían a nada, pero la cerveza seguía teniendo un sabor asqueroso en mi boca que me causaba malestar en el cuerpo.

Tras mi respuesta aproveché para sonreír a la camarera y observarla mejor. Llevaba una falda larga hasta las rodillas y color verdosa con una camisa blanca y un apretado corsé que no daba lugar a la imaginación mostrando así sus dotes delanteras muy claramente. A pesar de tener el ceño fruncido había que admitir que era guapa. Tenía el pelo rubio recogido en un moño despeinado con un largo mechón hacia el lado y varias greñas sobre la cara. Sus ojos eran verdes y una piel anaranjada. Sus ojos estaban pintados con un maquillaje negro demasiado potente que ya se le había extendido por la zona baja dejando claro que posiblemente se hubiese frotado los ojos varias veces aquel día.Yo nunca me había maquillado y tampoco tenía esa necesidad. No tenía a nadie a quien sorprender así qué ¿Para qué perder el tiempo en eso?

Cuando se alejó de mí miré a mi alrededor a la cantidad de hombres alocados que bebían. La mayoría de ellos trataban de seducir y besar a las camareras y muchos de ellos lo lograban. No pensé que fuese a ocurrir nada pero por si las moscas dejé mi capucha puesta sobre mi cabeza mientras observaba el lugar.

"Hombres..."

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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Paul Brown Moreau el Lun Mayo 23 2016, 04:04

Una habitación gris, oscura, quizá sucia y habitada por la cantidad de animales rastreros. El hedor del lugar era apenas aguantable, pero una persona, sin importar la raza que fuese, no duraría mucho en esa posada. El olor se volvía más fuerte conforme pasaba el tiempo, y la dificultad de percibir a alguien en tanta oscuridad era nula. La azulada tarde empezaba a oscurecerse, lentamente, como si los colores jugaran entre sí para dar uno en total. Había despertado, pero todo seguía igual, nada me provocaba una sonrisa, ni siquiera un motivo para alegrarme, sólo mi picardia y las ganas de beber sangre me mantenían con vida. -*¿Lo hizo en serio?...*-Me preguntaba a si mismo, mientras que los recuerdos empezaban a ocupar mi memoria, de un pensamiento a otro, trasladándome en las épocas, esperando oír una respuesta a mi incertidumbre. Eran meses desde que Talia se había ido, dejando el grupo a medias, sólo tres.

No tardé en ponerme de pie, con mi rostro algo enrojecido, después de haber dormido por varios días. El hogar temporal se sentía bastante acogedor, incluso para un ser exigente como yo. Al sentirme con las energías suficientes, alcé mi voz y llamé a uno de mis secuaces, que probablemente estaba en la morada. -¡Andy!, ven.-Pronuncié con ganas, esperando que apareciera rápidamente. El muchacho, con sus ojos hinchados, algo que no predecía de él, se acercó, casi tapando su rostro, quizá de la pena sobre observarlo llorar. Quedé estupefacto, y no sabía qué decir al respecto. ¿Desde cuándo la rudeza del joven se había convertido en amor por esa loba?. Aclaré mi garganta e ignoré lo que veía.

-¿Dónde está Máyic?.-Pregunté, arreglando mi ropa y dirigiéndome a lavarme el rostro. El chico apenas dejó salir un hilo de voz. -F...Fue a buscar a Talia...-Todo se tornó en un silencio incómodo, y más para mí, que me detuve por un momento, luego de percatarme que me había crecido la barba, más de lo expectable. Seguí callado y sólo volteé a mirarlo de reojo, casi a punto de agarrarlo de la camisa, pero lo único que hice fue calmarme y respirar de manera profunda.

-Se supone que iba a ser el fin, maldita sea.-Guardé mi espada y seguí exhalando con fiereza.

-Señor, disculpe. Pero no puedo aceptarlo. ¡Ella era de nuestro grupo!, ¿¡Acaso usted no conserva sus sentimientos?-Vociferó, teniendo la osadía de levantarme el pecho, a pesar de que mi humor no estuviese tan bien del todo. Apenas le observé con el rabillo del ojo, logrando que éste apenas se retrocediera unos pasos, casi temblando ante la frialdad de mis facciones.

-Los conservo, muchacho.-Sin más preámbulo, empujé la puerta y antes de salir, dejé el último comentario a la conversación. -Pero hemos matado gente. Esto no es un juego, esto es la vida. Si quieres sobrevivir, debes pensar fríamente.-El portón de madera apenas se ajustó a la angosta estructura, quedándose asegurado. No estaba dentro de la construcción, pero sabía que Andy pensaría dos veces antes de actuar, era necesario.

El primer olor que encontré en las calles de Lunargenta fue el de alcohol. Sonreí y acomodé mi traje por segunda vez, era hora de volver al trabajo sucio, quizá por última vez... La ciudad conocía mi rostro. Lentamente fui dirigiéndome a una de las tabernas más habitadas en la noche. Mantuve mis manos en el bolsillo y la boca cerrada, sólo enseñando la típica expresión con el labio extendido al lado izquierdo, la gran "sonrisa de la serpiente", que es un símbolo de los seductores.

Al entrar al local, sólo encontré a varias personas alimentándose, besándose, dejándose llevar de la lujuria. Pegué un suspiro de decepción, se notaba las acciones novatas de los vampiros modernos. ¿Acaso necesitan clases de un chupasangre vivo desde hace un siglo?. -Tendré que buscar a Máyic más tarde.-Susurré por lo bajo y me dirigí al frente de la taberna, justo donde había una adolescente, disfrutando de una gigante jarra.

-Mala decisión...-Murmuré, acomodándome justo al lado de ella y colocando una de mis uñas en la bebida de ella. -Aún hay tiempo de arrepentirse... Deje eso a un lado y mejor disfrute de un buen vino.-La claridad de mis ojos se posicionaron en el rostro de ella, inspeccionándola con la mirada de modo profundo, como si viese sus pensamientos.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Dahlia Lockhart el Mar Mayo 24 2016, 03:26

El ambiente de aquel lugar era abrumador. Los gritos de las voces graves de los hombres se mezclaba con el brindar de las jarras, con los arrastrones de las sillas y en especial con el desagradable olor a alcohol y a sudor. Aquella humanidad parecía más bien una fauna en pleno regocijo. Incluso las pocas mujeres que habían parecían poseídas por ese estilo de vida tan desagradable, aunque claro, bien pensado todas ellas eran camareras del bar por lo que tendrían que aprender a vivir con ello o largarse.

Y hablando de camareras. La que me había atendido apenas unos minutos antes ya estaba volviendo con mi respectiva jarra de cerveza. Cuando mela puso en la mesa pude descubrir sin necesitar ser una experta que la había aguado para cobrarme el mismo precio por mucho menos. Sonreí al verlo ya que tampoco tenía intención de bebérmela, solo la había pedido para aparentar ser humana y que no me mirasen demasiado raro.

La capa me taba el rostro, o eso creí yo pues no me había dado cuenta de que la capucha se había resbalado hacia atrás mostrando así mis femeninos rasgos. Yo me quedé inmutada mirando a la nada inmersa en mis pensamientos hasta que una rata que paseaba por el suelo cercana a la pared me hizo volver al mundo real. La observé mientras conseguía con éxito robar un trozo de queso que se le había caído a alguien cerca de la mesa de la esquina. Al ver al animalillo corretear sonreí, pero una voz me hizo cambiar el transcurso de la vista.

- ¡Hey! ¿Puedo invitarla a algo señorita?
-Cuando giré el rostro me encontré con un hombre de mediana edad sonriéndome y mostrándome sus amarillentos dientes, seguidos de una sucia y mugrienta barba negra. - ¿Qué hace una jovencita como tú en un lugar como este? ¿Acaso te has perdido? Yo te puedo acoger en mi casa si lo deseas.

No entendía por qué lo hombres tenían afán de invitar a la gente a beber, y mucho menos entendía qué interés podía tener aquel señor en acogerme para pasar la noche en su casa. La verdad es que los hombres borrachos eran unos imbéciles, pero también eran más amables,aunque eso si, daban mucho asco.

- No gracias
-Le sonreí lo más amable que pude- Ya he pedido. Y no, no estoy perdida, solo estoy de paso para descansar. En un rato volveré a casa.

Pensé que aquel hombre se marcharía, pero no. Ahí seguía mirándome con esa sonrisa tan extraña y analizándome de arriba a abajo, como si pudiese ver a través de mi capa. Aquella situación me estaba haciendo sentir bastante incómoda por lo que instintivamente eché mi silla un poco hacia atrás.

El hombre se dio cuenta de mi rechazo y se acercó aún más a mí.

- ¿Qué pasa? Me tienes miedo
- Se puso a reír y cogió mi mano- No te...

- NO ME TOQUES
- Aparté la mano con brusquedad mirándole con malicia y el hombre se echó atrás del susto.- ¡Vete!

El señor volvió a echarse a reír, pero al menos funcionó y se marchó con el resto de sus amigotes. Suspiré. Normalmente no era agresiva pero no me gustaba tener que tratar con ese tipo de gente, y menos aún tocarles. Fijé la mirada en la dorada cerveza pensando seriamente en qué haría aquella noche, pero una voz masculina llamó mi atención a mi lado y con cara de enfado me giré a él.

- ¡Te he dicho que me dejes en paz! -


La girar la vista encontré el rostro de un joven de pelo castaño y ojos claros con las facciones faciales muy marcadas. Al verle me quedé helada y sorprendida, pues yo esperaba encontrarme con el desgreñado señor de antes y no con aquel chico. Avergonzada por mi fallo me quedé mirándole sin saber qué decir ya que sus ojos se posaban en los míos con fijación e interés. Sentía que aquella miraba podía atravesarme y por timidez y nervios involuntariamente empecé a morderme el labio inferior.

- Dioses lo... lo siento. Cre.. creí que eras otra persona.


De pronto el chico metió una de sus uñas en mi jarra dorada removiéndola y advirtiendo que hubiese sido mejor que me pidiese vino. Al verlo medio sonreí, pues tampoco cambiaría nada.

- No me gusta el vino. De hecho tampoco me gusta la cerveza, solo la pedí porque es de lo más barato que hay y así podía quedarme aquí un rato descansando para...


Hubiese seguido hablando pero pude observar como la camarera rubia se acercaba de nuevo a la mesa, solo que esta vez su mirada estaba puesta por completo en aquel misterioso y desconocido  joven. La chica le sonreía con carisma y picardía mientras apoyaba sus manos en la mesa inclinándose hacia adelante mostrando así sus bien proporcionadas dotes delanteras.

- Vaya, bienvenido a la taberna central forastero
- sonrió y le ofreció una copa de vino - Esta noche invita la casa.

Al encontrarme en medio de aquella situación no pude evitar soltar una risita por lo bajini, y al parecer la camarera me escuchó y no le hizo demasiada gracia, pero eso no importaba pues yo había pasado a un segundo plano en aquella situación. En verdad era comprensible lo que hacía aquella mujer, pues aquel chico era el único de la taberna que aparentemente no sobrepasaría los 40 años, así que era natural que la camarera quisiera tema con él.

"Mientras no me molesten..."


La camarera se sentó sobre las piernas del joven de ojos claros y se puso a coquetear con él.Yo aproveché ese momento para sacar mi Chakram y limpiarlo ya que a pesar de haberlo llevado a la herrería se encontraba un poco manchado de barro, maleza y óxido. Cogí un poco de aceite y un paño que llevaba y comencé a pasarlo por aquel afilado metal con cuidado.

La rubia seguía con el chico tonteando y yo pasando de ellos hasta que la joven dijo algo que que llamó mi atención.

- Podrías quedarte aquí
- La chica acariciaba el rostro del joven- Después de todo salir fuera de noche es peligroso ya que últimamente hay una plaga de asesinatos por culpa de los vampiros, aunque bueno, menos mal que hay guardias por todas partes haciendo inspecciones.

Al escuchar aquello le miré de golpe y sin querer me hice un corte en la mano con el chakram. Al sentirlo solté un leve gemido de "au" a la vez que me agarraba la mano herida con la otra. La chica se percató de que mi atención e había puesto sobre ellos y su mirada furiosa me fulminó.

- ¿Has dicho que los guardias están haciendo inspecciones nocturnas?


Sentí como un par de hilillos de sangre descendían por mi palma hasta mi muñeca y decidí utilizar el trapo para tapármela mientras me encontrase en aquella situación. Lo que estaba claro es que no iba a poder volver a casa esa noche si estaba toda la guardia despierta y en busca y captura de vampiros. Tendría que llegar a algún refugio, pero el único que conocía estaba al otro lado de la ciudad, por lo que más me valdría intentar estar en la taberna lo máximo posible.

- Si ¿Y qué? ¿Acaso te importa?  Ahora deja de molestarnos
- Me miró por encima del hombro para posteriormente devolver su vista al chico de nuevo-  Si quieres que se vaya solo pídemelo y me encargaré de echarla de aquí.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Paul Brown Moreau el Mar Mayo 24 2016, 10:02

La chica anteriormente había estado alterada, por razones que desconocía. No le di demasiada importancia, y aún esperaba su respuesta ante la coherente pregunta que le hice. ¿Por qué la preferencia a las cosas amargas?, nada más delicioso que algo dulce y amargo al mismo tiempo. Prácticamente me había confundido con otro hombre, algo que no me esperaba en el día de hoy. Manifestó que no le gusta ningún tipo de alcohol, demostrando que su edad empezaba a afectar en ello. No hice ningún comentario al respecto, dado que los gustos son diferentes a los de otras personas. Al menos también aborrecía la cerveza, eso era suficiente para mí. Mi atención estaba en ella, esperando que me diera la completa información del por qué se encontraba en una taberna en la noche.

Antes de que lograra terminar, una voluptuosa camarera apareció delante mío, quizá seducida por nada más que mi aspecto. La mirada de la rubia era voraz, como si finalmente haya visto la lluvia en su limitada sequía. Conocía ese comportamiento, y aquello siempre llevaba a una cosa, algo que también disfrutaba en la vida de ser un chupasangre. Estaba a punto de ordenar mi bebida, pero ella estaba tan encantada que simplemente invitó el vino de modo gratuito. Cerré mi boca y solamente me quedé observándola, mientras que mis uñas hacían música en la barra del frente. Los golpes se oían como el galopar de un caballo, y mi ansiedad de calmar la libido que aumentaba con sólo verla, era completamente nocivo.

Se sentó en mis piernas, rompiendo el hielo y haciéndome soltar un suspiro, pero no de nervios, si no más bien, de travesura. ¿Iba en serio?, ella no me conocía, ni tampoco tenía en cuenta lo implacable que era en el coqueteo. Es más, si no fuera porque debía quemar las penas de Talia, la llevaría justo a otro lugar y probablemente, ella tampoco podría salir al sol. No tenía mucho tiempo, también necesitaba buscar a Máyic, saber su ubicación. No quería perderlo. Con el rabillo del ojo, aún estaba pendiente de la muchacha al lado mío, que con una mordida de labio, había intensificado mi interés.

La camarera me ofreció posada, dándole un doble sentido. La ironía de preocuparse por mi vida era cómica. ¿Fuera es peligroso?, claro, adentro igual, estando sentada en el regazo de un asesino. ¿Culpa de los vampiros?, también manifestaba odio a mi raza, algo que sólo despertaba el sarcasmo dentro de mí. Algo me inquietaba, y era el simple hecho de que un hombre se levantase y reconociese mi rostro. "Paul, el seductor, el de la sonrisa de serpiente". Me metería en problemas, y tristemente tendría que matar a cada uno de los que se ubicaran en la taberna.

-Entiendo, qué servicial de tu parte...-Mis movimientos de los labios eran remarcados y lentos al hablar, justo para que ella observase éstos y despertara el deseo de probarlos. Apenas, dentro de mi boca, se notaba la lengua deslizarse, como en una especie de hipnosis.

El olor a sangre se introdujo por mis fosas nasales. y mi atención se quedó en la parte donde sangraba. Mi apetito despertó, y mis ojos claros empezaron a enrojecerse lentamente, al color carmesí. Al parecer, la muchacha estaba interesada en el tema de los guardias, pero la señorita de cabellos amarillos no tardó en entrometerse, algo que me dejó extrañado. Era el momento de usar mis talentos como vampiro.

-Ahora conversamos, ¿vale?...-Desde las rodillas de la camarera, subí con mis dos manos lentamente, pasando por el muslo y dejando resbalar la suavidad de mis dedos hasta que prácticamente llegué a la entrepierna, ahí me detuve. Sentí cómo su columna se estremeció ante ésto. Ella, no tardó en irse para servir el vino. En ese instante, coloqué la atención en mi compañera de al lado.

-Si tienes pensado salir de aquí, yo te acompaño.-Murmuré, manifestando mi apoyo hacia la dama. -Tengo cosas qué hacer...-Era un buen instante para buscar a alguien en especial.


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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Dahlia Lockhart el Miér Mayo 25 2016, 18:08

Mi alteración ante el comentario de la camarera sobre que el lugar estaba plagado de guardias en busca de vampiros hizo que le joven me mirase por primera vez desde que había aparecido aquella mujer. Apenas pude fijarme en la situación debido a que estaba demasiado ocupada tratando de detener la hemorragia del corte que me acababa de hacer, por lo que tuve que enrollarme un trapo a la mano.

La mujer se mostraba descortés conmigo, y de hecho amenazó con echarme de aquel lugar. Yo no entendía a qué se debía tanto desdén hacia mi persona cuando yo simplemente había entrado para descansar un rato. La joven le preguntó al chico de ojos penetrantes su opinión pero él no dijo nada, o al menos no al instante. Me miró un momento para luego dirigirse de nuevo a su "amada" y darle a entender que volviese en un momento. Para que no se enfadase introdujo una de sus manos bajo la falda de la joven. Yo ante este acto no pude evitar sentirme avergonzada y mirar a otro lado.

"Tengo la impresión de que no debería estar aquí..."

Gracias a los dioses el toqueteo entre ambos duró poco, y la mujer con una sonrisa de oreja a oreja fue a buscar el vino, no sin antes echarme una mirada de orgullo y superioridad. En serio ¿Qué le pasaba a aquella mujer conmigo?. La buena noticia era que por lo menos no la volvería a tener cerca hasta dentro de un rato.

El joven me miró y se ofreció a acompañarme fuera ya que según él tenía cosas que hacer. Le miré extrañada sin poder evitar mover la cabeza hacia la camarera que se encontraba al otro lado de la barra y luego devolvérsela haciéndole ver así que no entendía a qué se debía esa actitud de su parte.

- ¿Pero no acaba de decirle que volviera en un rato?

Yo de verdad que cada vez entendía menos a la gente. Entonces empecé a pensar seriamente en la proposición de aquel chico. La verdad es que por la información que nos había dado la mujer lo que estaba claro es que salir fuera no era una buena opción ya que como me pillase algún guardia estaría bastante fastidiada, pero por otra parte era seguro que aquella mujer de la taberna me odiaba y no iba a dejar que durase mucho tiempo allí dentro, así que igual debería plantearme buscar algún lugar.

- Pues... Si, supongo que será mejor que me vaya

Y eso hice, me levanté del lugar y salí acompañada de aquel chico tan misterioso y extraño. Una vez fuera sentí como un soplo de viento fresco azotaba mi rostro a la vez que hacía planear ligeramente mi pelo hacia atrás.

- Vaya, supongo que esta noche promete ser fría...


No sabía muy bien qué decirle la verdad, es decir ¿Qué le dices de buenas a primera a un completo desconocido? De vez en cuando le miraba esperando algún tipo de saludo por su parte, pero en vez de eso sentí de nuevo un dolor punzante. Me miré el brazo y en lugar de mi mano derecha solo se podía apreciar un trapo casi empapado en sangre. La verdad es que para ser vampiresa y beber aquel líquido debía admitir que aquella imagen me daba cierta grima, posiblemente se debiera a que aquella vez era mi propia sangre la que manaba.

Justo enfrente, en la plaza central había una fuente, así que miré al joven con cara de disculpa para luego acercarme y sentarme en el borde de la fuentecilla. Posteriormente comencé a desenrollarme la mano y descubrir así que la herida continuaba sangrando. El corte era algo más profundo de lo que me esperaba, por lo que la buena noticia era que el Chakram estaba bien afilado. Sin más dilación metí la mano en el agua cristalina haciéndola cambiar de color a un tono más rojizo. Al sentir el contacto del agua fría en la herida no pude evitar estremecerme mínimamente resoplando de forma instantánea.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Paul Brown Moreau el Jue Mayo 26 2016, 03:42

La chica pareció confundida por las aclaraciones que anteriormente había hecho. Ella tenía certeza de todo, excepto de una cosa, y era de mis dotes como un ser extraño, un ser que no es humano. Un siglo era suficiente para convertirse en el experto del soborno, o quizá de la seducción. Esperé a su respuesta, incluso no dije ningún comentario a su queja anterior, preguntándome de lo que sucedería con la camarera, que prácticamente se había dirigido a traerme el vino. No tuve otra opción que abandonarla e irme con la muchacha, así sacrificara una de las cosas que más me gustan en el mundo. Tenía un presentimiento, y sabía que si seguía el camino de ella, al menos tendría diversión, sea luchando contra guardias o dirigiéndonos a otra taberna. En cualquier instante alguien reconocería mi rostro, así que rápidamente volví a taparlo con mi capucha, también acomodando mi espada. Siempre debía estar listo.

Cuando la chica decidió salir del local, eventualmente la seguí, girando y observando a la camarera, que al llegar con el vino, se quedó estupefacta, notando que no había absolutamente nadie. Ella logró captar mi atención y al verme salir, rápidamente corrió hacia mí, captando la atención de todos los tipos que se encontraban en el lugar. Al llegar hacia mi eje, su cuerpo prácticamente se pegó contra el mío, quizá a punto de besarme y convencerme de que no lo haga. Incluso, se acercó hasta mis labios, también arrebatándome el único objeto que cubría mi cara de ser identificado por todos.

Tuve que esquivar el contacto, pero tampoco duró demasiado, dado que no tardé en escuchar un grito delatador, diciendo exactamente mi nombre. "¡Paul!". No tuve más opción que fruncir el ceño y *Hacer que mi aspecto se viera temible, menos atractivo y más intimidatorio. Varios se levantaron, pero al ver mi rostro e imaginar sus futuros, probablemente hechos trizas en el suelo, ensangrentados y apenas agonizando, volvieron a mantener la tranquilidad. Por otro lado, la camarera no aguantó la ilusión que vio en lo más profundo de mis ojos, así que soltó el vino y se fue despavorida hasta la barra.

No tardé en alcanzar a la señorita, caminando justamente al lado. El silencio se apoderó de unos segundos, pero mi sonrisa al cielo seguía igual. Esperé a que ella iniciase la conversación, así respondería de una buena manera. La chica no tuvo más opción que hablar sobre el clima, que era agresiva en ser gélida. Giré para examinar la herida de ella, y no duré mucho en tragar saliva. -Es verdad, aunque créeme... Las noches en Sacrestic Ville son peores.-Seguí dando pasos sin algún rumbo, hasta que ubicamos una fuente.

Con una valentía que ni siquiera yo podría tener, fue capaz de sumergir la profunda abertura dentro del agua. El olor a sangre apenas jugaba por mi nariz, y me guiaba hasta su mano.

Al llegar, me relajé demasiado al punto que prácticamente quedé detrás de ella, sólo con mi pecho rozando una parte de la espalda de la muchacha. La respiración mía tenía un muy buen rango, así que mi aliento chocaba suavemente contra el borde su mentón, la piel del cuello y una parte del lóbulo. -A ver...-Coloqué mis brazos dentro del agua, desnudos. Sin más preámbulo, tomé su extremidad y la saqué con lentitud del agua, notando que apenas goteaba líquido carmesí disuelto con el elemento de la fuente.

Estaba bastante abierta, así que hice presión, teniendo mucho cuidado para que no sea tan doloroso. -Ya está desinfectado, sólo envuélvelo con una venda.-Pronuncié, dándome cuenta que la cercanía era peligrosa, así que me aparte unos centímetros.

-Tengo una en mi saco, puedes tomarla...-Solté un suspiro y luego señalé el bolsillo de mi prenda, usando mis ojos.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Dahlia Lockhart el Jue Mayo 26 2016, 18:20

El chico salió tras de mi de la taberna, y cuando me giré para dar un último vistazo al interior descubrí a todo el mundo mirándonos con fijación, o mejor dicho mirando al joven. La camarera estaba en la puerta y dejo caer una jarra de vino saliendo despavorida hacia la barra. El chico estaba de espaldas a mí, mirando también al interior. Supuse que posiblemente había rechazado a la camarera de alguna forma brusca y por eso la atención de las personas se posaban en él.

El joven respondió con cortesía a mi referencia al tiempo, pero su respuesta me hizo alertarme. Por lo que dijo dejo entrever que vivía en Sacrestic Ville, o también conocida como "la morada de los vampiros." A pesar de la sorpresa de escuchar aquello decidí disimular y actuar con normalidad. Empecé a recapacitar, alomejor no era un vampiro, quizás era una persona normal que vivía en Sacrestic Ville.

"Dahlia... casi nadie vive en ese lugar a menos que sea vampiro"


Aquello era cierto. Además los pocos humanos que vivían allí acababan muriendo demasiado pronto a causa de alguna mordida, de hecho, la mayoría iban allí con esa intención, ya que habían muchas personas deseosas de ser transformadas en vampiros y poseer así una vida eterna y de juventud para siempre. Unos idiotas en mi opinión.

Cuando me acerqué a la fuente y introduje mi mano en ella sentí cómo el agua congelada se clavaba en mi mano haciendo prácticamente que no la sintiera. Además de esta situación la herida me ardía, pero sabía que era lo mejor que tenía como medio de "cura" así que mantuve la mano ahí metida un rato.

Sentí al chico acercarse de nuevo a mí, y su acercamiento fue tal que pude notar su pecho en mi espalda y su respiración en mi nuca. Giré mi cabeza levemente mirándole y pude observar cómo su mirada se perdía en el color carmesí de la herida de mi mano.

El joven me pidió permiso para mostrarle la herida. Al principio dudé ya que había quedado bastante claro lo que él era, pero después decidí confiar, después de todo yo estaba en su misma situación vampírica. Las manos del chico se introdujeron en la fría fuente rodeando la mía. Le miré con cierta precaución y preparada para cualquier altercado que pudiese suceder, pero gracias a los dioses nada ocurrió, simplemente se limitó a apretar la mano intentando cortar la hemorragia.

- Gracias...


Se notaba que lo estaba pasando verdaderamente mal al encontrarse en aquella situación, tanto era así que se alejó un par de pasos añadiendo que podía usar una venda que poseía en su saco. Ni siquiera intentó sacar él mismo la venda, pues me señaló la bolsa oscura prefiriendo de ese modo que me vendase yo misma. Le sonreí levemente y saqué la venda enrollándola malamente alrededor de mi mano.

- Gracias de nuevo
- le sonreí y terminé al fin de vendarme. Cuando lo hice caí en la cuneta de que ni siquiera me había presentado y me acerqué de nuevo a él con una sonrisa- Por cierto, me llamo Dahlia - Le observé de nuevo esperando que no les molestase que me hubiese acercado. - Y dime... ¿Por qué una vampiro como tú ha decidido aguantar la sed de sangre y no morder a una chica herida? ¿Acaso mi sangre no es lo suficientemente buena para ti?

Después de decir aquello empecé a reír dejando escapar una risa sonora. Aquel chico era cuanto menos curioso, de hecho incluso yo misma en su situación no sabría si hubiese podido aguantar la sed. ¿Qué edad tendría en realidad. Imposible saberlo. Yo llevaba apenas 2 años de transformación y me costaba bastante aguantar la sed, pero por lo que me habían contado cada día que pasaba incrementaba más el instinto vampírico llegando un momento en el que resulta prácticamente invencible, y son muy pocos los vampiros que siendo viejos son capaces de aguantar aquel instinto asesino característico.

-No te preocupes, no tengo miedo. Si me quisieras hacer algo ya me lo habrías hecho, además....


Quise seguir hablando, pero un sonido de pasos llamó mi atención y giré mi cabeza descubriendo que se acercaban a nosotros 5 guardias armados y vestidos con gruesas armaduras. Al vernos se acercaron a nosotros con seguridad.

- Eh vosotros ¿Qué hacéis aquí?


Miré al guardia y recordé lo que había dicho la camarera anteriormente dentro de la taberna. Al parecer estaban haciendo búsquedas de vampiros por lo que lo lógico en aquel momento sería mantener la calma y actuar con normalidad.

Solo que claro... yo no sabía actuar con normalidad.

Al verles me empecé a poner nerviosa. Comencé a morderme el labio inferior sin querer mientras juntaba las manos agarrándolas entre si y miraba hacia el suelo sin saber qué responder a aquella pregunta. Otro de los soldados se adelantó mirándonos con cierta brusquedad.

- Tú no puedes estar aquí
.- Me miró directamente con el ceño fruncido-  Ya hace mucho que empezó el toque de queda.

¿Toque de queda?... No sabía que había un toque de queda, al parecer esa parte se le olvidó comentarla a la camarera, aunque bueno, en ese momento la rubia estaba demasiado ocupada sentada en las rodillas de mi acompañante. Dado que el guardia solo se había referido a mí al decir aquello supuse que ese "toque de queda" solo se le otorgaba o bien a mujeres o bien a los menores de edad. Miré al vampiro sin saber qué decir ante aquello.

Otro de los guardias saltó e intentó tranquilizar a los dos primeros.

- Venga chicos, dejarlos en paz. Seguro que solo son dos amantes que han quedado para encontrarse.


Al escuchar aquello puse cara de extrañeza ya que no entendía exactamente en qué se basaba aquel guardia para decir aquello de nosotros. Pero el resto de sus compañeros no creían esa historia pues no dejaban de observarnos con desconfianza. Miré al chico y luego a mí, y la verdad yo también hubiese desconfiando ya que los dos vestíamos con ropas holgadas, masculinas y oscuras, y bueno, eso no sembraba precisamente "una primera buena impresión"

- De todas formas tenemos que haceros un chequeo.

Los soldados se adelantaros dando varios pasos hacia nosotros. No sabía qué era exactamente un "chequeo", pero igual intentaría buscarnos los colmillos o mirar si teníamos alguna marca de mordisco en el cuello. Aquella situación me hizo ponerme aún más tensa e instintivamente di un par de pasos hacia atrás incrementando así las sospechas de aquellos hombres. En general era contraria a cometer violencia a no ser que fuese estrictamente necesario por no hablar de que si aquellos guardias se acercaban y me encontraban rastro vampírico posiblemente no podría atacarles desde tan cerca ya que ellos eran 5 y nosotros solo dos, además de que tampoco tenía mucha certeza de si el chico sabía pelear.

Pensé en utilizar mi poder de la voz, pero solo una vez había conseguido que hiciese efecto a más de una persona y siendo francos, en aquella situación me sentía tan oprimida que apenas podía abrir la boca para decir nada. Miré al chico esperando que tuviese una idea mejor, o sino por desgracia tendría que sacar el Chakram.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Paul Brown Moreau el Sáb Mayo 28 2016, 22:43

Estaba bastante atento en su herida, aunque también, escuchaba sus respiraciones, dándome cuenta en las veces que aumentaba la velocidad, o simplemente, la descendía. Tampoco podía evitarlo, mi boca se me aguaba de tan sólo pensar en el sabor de la sangre, porque infortunadamente, me sentía embriagado en su olor, como si en pocos minutos fuera a nadar entre sus líquidos. Solté otro suspiro, pero ésta vez de un aliento caliente, uno que se extendió en el espacio de los dos, llenando esa tensión que había en aquel momento. Era de noche, la luna se ubicaba justo en el firmamento, reluciendo como siempre. La sed me iba a matar, y pronto empezaría a tomar un color pálido. La chica lentamente cubría su herida hasta que finalmente quedó fuera de mi vista, relajándome de nuevo y después, volviendo a observarla a los ojos, con una sonrisa ladina. Agradeció ante la ayuda, pero no fue sólo eso, si no que dio unos pasos hacia adelante hacia mí, similar a que estuviese completamente hipnotizada por mis facciones. ¿Acaso era así?.

-Dahlia... Un nombre bastante peculiar.-Di un suave pisotón hacia adelante, más largo que los pasos de ella hacia mí. La dama rápidamente descubrió que era un vampiro, algo que no me molestó, pero sí fue bastante inesperado. Era obvio, ella era una de su raza. Cuestionó el por qué no probré de aquella sangre, pero de una manera traviesa, que cambió velozmente mi mirada. Mi actitud no tardó en transformarse en esa arrogancia seductiva. -O puede ser que me guste beberlo de otros lugares...-El olor de mi aliento era de cereza, dulce y bastante atrayente. -¿No es así, vampira?.-Enarqué la ceja, quizá interrogándola con los ojos entrecerrados.

Una suave brisa recorrió mi cuerpo, pero no afectó mi temperatura. Los cuervos cantaban desde varias direcciones, y entre los arbustos, los animales se quedaban atentos a la escena, como si en verdad la entendieran. Para apoyarme, posicioné una de mis manos en la fuente. Endurecí mi abdomen y me quedé pendiente en las reacciones que podría provocar. Dahlia sabía muy bien que tiene el control de sus cosas, lo trasmitía con los comentarios. "Además..." La curiosidad prácticamente invadió las mentes expectantes cuando ella lo pronunció.

Por desgracia, todo fue interrumpido por unos guardias que estaban revisando la zona, así como la camarera nos había contado. Era toque de queda, por lo tanto, nadie tendría que estar afuera. Era verdad que Lunargenta se hallaba preocupada de los últimos acontecimientos en Aerandir, los asesinatos, las guerras, y el gremio de los asesinos que iban en busca de los guerreros más infames. Uno se encargó de calmar las cosas, pero el otro insistió en hacer una requisa general. Con el rabillo del ojo, vigilaba a la señorita, por si pretendía llevar a cabo una emboscada. Al notar que se encontraba atónita, no tuve otra opción que actuar.

-No es buena idea.-Pronuncié, haciendo que los soldados quedaran confundidos ante las palabras.

No les di mucho tiempo y sin más preámbulo, desenvainé mi espada. El filo quedó en dirección de los presentes. *Aclaré mi garganta y empecé a hacer uso de mis habilidades. -Dolor...-Dije con voz grave, fuerte y estruendosa. Uno de los presentes se agarró la cabeza, retorciéndose en el suelo ante el ataque mental que ocasioné. Después, comencé a hacer cortes secos y peligrosos en dirección de los soldados.

Los cadáveres cayeron al suelo, cercenados de pies a cabeza. Todos podrían considerarse por muertos, excepto por el tipo que anteriormente les pidió a los guardias que nos dejaran en paz. Sus ojos radiaban miedo y estupefacción.

-Lárgate... Y no quiero que difundes mi nombre por la ciudad... O juro que te arrepentirás...-Le empujé con la empuñadura de mi espada, logrando que escapara del lugar. Seguidamente, volteé mi rostro y ojeé a Dahlia.

-Me llamo Paul, querida... Mucho gusto...-Lamí mi mano ensangrentada, para luego extenderla y esperar su extremidad para estrecharla, como si de modales sobrase.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Dahlia Lockhart el Mar Mayo 31 2016, 02:26

"¿No es así vampira?"

¿Cómo había descubierto mi identidad de raza? Me quedé boquiabierta al escucharle y pensé que tal vez aquel descubrimiento por su parte había sido causado por mi actitud tan segura ante su presencia, pues lo normal es que si un humano se encuentra con un vampiro salga despavorido, se enfade o intente matarlo.  Cuando le pregunté si mi sangre no era suficientemente apetecible el joven cambió su actitud  mostrándose más ¿cómo decirlo? ¿simpático? Añadió que preferí beber la sangre de otros lugares.

- ¿Otros lugares? ¿Pero qué más da? Si total sabe igual siempre.


Reí y luego descubrí que tras decir aquel comentario me había terminado de delatar, después de todo podría haberme hecho la loca y decir que no era vampiresa, aunque ya daba igual. Aquel chico no era tonto así que lo habría terminado descubriendo antes o después.

De pronto llegaron los guardias y me pillaron desprevenida, por lo que no sabía muy bien cómo actuar con ellos. No quería producir una masacre, y mucho menos en aquel momento en el que la ciudad estaba en alerta roja contra peligros vampíricos, sería como ser un conejo y ponerme delante de un cazador para que me matase sin problemas.

La tensión en mi cuerpo y mi nerviosismo debió de ser obvia ya que el vampiro me miró añadiendo "no es buena idea" Al escucharle decir eso le miré extrañada, pero no tanto como los soldados que decidieron optar por ponerse en posición de defensa. El vampiro dio unos pasos hacia los presentes y desenvainó su espada. Los soldados trataron de atacarle pero antes de poder siquiera acercarse el vampiro utilizó sus poderes y les dejó tirados en el suelo desgarrándose de un dolor interno imperceptible para el exterior. Cuando vi al vampiro acercarse más a ellos aún con su arma en la mano deduje lo que iba a hacer.

- ¡No! ¡No lo hagas! Espera...

Pero no me escuchó, pues comenzó a asestarles a los presentes profundos y mortales cortes en sus cuerpos. Los gritos de los hombres eran la mezcla uniforme entre el dolor de las palabras del vampiro y el de su espada. De pronto me vi rodeada de un charco gigantesco de sangre de soldados. Solo uno seguía con vida, y el vampiro se acercó a él amenazándole con que no dijese su identidad a nadie. ¿Cómo iba a saber su nombre si no se lo había dicho?

Al plantearme esa pregunta llegué a una conclusión. Aquel tipo no solo era peligroso, sino que ya le estaban buscando. Quizás por eso había matado a los soldados. De pronto noté como se acercaba a mí mientras yo tragaba saliva. Pensé que quizás iba a amenazarme a mí también, pero en vez de eso se lamió la sangre del brazo y la tendió para que se la estrechase. Mire su diestra mano un segundo antes de estrechársela y entonces escuché su nombre.

- ¿Paul?
- le miré extrañada y reí- Pues la verdad es que no te pega nada. No te ofendas pero tienes más cara de Alec, o Ian o algo así....

Pero mi risa desapareció al ver el charco de sangre acompañado de cadáveres con los ojos en blanco. Devolví de nuevo la vista al vampiro con cierta lástima por aquellos hombres que simplemente habían ido aparar al lugar menos indicado en el momento menos adecuado.

- No deberías haber hecho eso. No puedes ir matando gente así porque te apetece, hay que intentar ser más cautelosos
- le dije mirándole con seriedad- Y el hombre al que has dejado escapar seguro que avisa a las autoridades de alto rango o a los cazadores, y contra ellos no va a ser tan fácil vencerles. Además ¿Te están buscando verdad? Le has dicho a aquel hombre que no te delate y eso significa que es porque sabe quien eres.

"Dahlia... no la cagues más"


Me estaba metiendo en un hoyo sin fondo. No conocía a aquel tipo y por lo visto ya estaba más que claro que era peligroso. Entonces tras aquella situación escuché pisadas e caballos acercándose. Al sentir aquel sonido tan cercano le miré nerviosa. El único refugio que conocía estaba demasiado lejos, y además para llegar tendríamos que cruzarnos con los jinetes que se acercaban a caballo. Sin entender como ni por qué cogí a Paul del brazo y tiré de él corriendo por las calles de Lunargenta hasta llegar a un callejón estrecho y oscuro. Una vez llegamos le miré tratando de recuperar el aliento después de correr.

- Espero que con esta oscuridad no nos encuentren.


Y era verdad. De hecho en un principio no veía absolutamente nada, ni siquiera a mi compañero. Tuve que esperar un par de minutos hasta que mis ojos se acostumbraron y pudieron intuir las paredes de mi alrededor, unos bidones grandes de hierro y el rostro de aquel vampiro con el que había ido a parar.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Paul Brown Moreau el Miér Jun 08 2016, 23:28

Posada de Lunargenta - Andy Reich


Las gotas de agua impactando contra el suelo contaban los segundos. El frío de la incertidumbre sucumbía ante la tristeza del muchacho, que sentado y mirando al suelo, se preguntaba tantas cosas, tantas inquietudes, que su cerebro parecía tener más de dos millones de hemisferios. Sus ojos se perdían en el oscuro charco de suciedad, donde con esperanzas, creía que saldría la licántropa, la chica que hace muchos días había desaparecido del grupo. ¿Qué quedaba?, los recuerdos, la triste lágrima plasmada en el rostro del joven. Su cuerpo estaba relajado, pero la impotencia de no tener el valor suficiente para salir de Lunargenta con intenciones de encontrarla, le estaba sofocando.

Sin más preámbulo, Andy se levantó y recostó su hombro contra una pared, respirando de manera agitada y viendo todo con borrosidad. Sus párpados lentamente se cerraban, hasta que los dedos simplemente se fueron resbalando suavemente por el muro, dejando los trazos de sus huellas por la madera. La debilidad apareció, eran días que no comía, ocultando su hambre en las espaldas de sus compañeros. Sus ojeras habían aumentado desde la última vez. Ahora, tristemente, el muchacho sólo oía la voz de Talia, hablándole, como si lo quisiese envolver en sus encantos. Él, levantando su mirada, allí notó una silueta imaginaria, que su cabeza creó.

-Sálvame, Andy...-No tardaría en inclinarse y acariciar su mentón, a pesar de que su actitud no fuera así. Él, estupefacto, trató de levantar su mano, pero ésta pegó contra el suelo. El sudor impregnó su cabello largo, tapándole la nariz y los pómulos, pero no completamente las pupilas. -¿Dónde estás?...-Murmuró por lo bajo, pero de repente la figura se fue desvaneciendo con el viento, conforme él recuperaba la consciencia.

-Lo sabes muy bien...-Volvió la oscuridad, volvió las lamentaciones. Andy simplemente empezó a cerrar los ojos, hasta que quedó dormido, envuelto en sus gélidas prendas, que empapadas de tanto líquido corporal se han mezclado con la suciedad del suelo.

-Lo sé...-Fue lo último que pronunció.

______________________________________________________________________

Afueras de la ciudad - Máyic


Allí estaba un hombre barbudo, meditando en medio del bosque con tranquilidad, manteniendo sus ojos cerrados y creando una aurora oscura alrededor de sí. En sus gestos se notaba su seriedad y su concentración. La capa cubría su rostro, pero cualquiera lo reconocería como el "Gran nigromante", incluso las personas que de vez en cuando pasaban, pero rápidamente se alejaban al sentir esa aura maligna emanando de sus manos.

De repente, los árboles se separaron y las hojas empezaron a volar en direcciones aleatorias. Un ágil hombre había aparecido con una velocidad inhumana hacia el brujo, que simplemente abrió un ojo y al observar aquella persona, simplemente se sorprendió, rápidamente levantándose y tomando las respectivas flechas para lanzarlas. -¿Qué carajos hacer aquí, Hon?.-Vociferó con ganas, liberando un poder extraordinario detrás de sí. Las almas que el mago negro manejaba, estaba completamente furiosas.

-Calma, calma...-Apenas levantó sus manos, mostrando las palmas para después mostrar una expresión de miedo, o al menos, lo fingía de una manera increíble. -No vengo a pelear...-Susurró con fuerza, hasta que Máyic simplemente fue bajando el arco, hasta tenerlo prácticamente en sus rodillas.

-No soy un idiota, tú mataste a Talia, ¿no?.-Pronunció en voz de gutural, con su mano crujiendo en el arma, viéndose su brazo exageradamente tensado. -Responde...-Después de aquella orden, la cantidad de espíritus comenzaron a alborotarse.

-Dije que me vengaría, idiotas...-El humano se atrevió a responder con la misma furia, ahora viéndose los rostros. -Y aún no he acabado...-Rápidamente, se trasladó hasta quedar justo al lado del brujo. Éste, alcanzó a captarlo, así que justo cuando el barbudo iba a atacar, Hon logró bloquear el golpe. Sin más preámbulo, los dos tomaron distancia y se vieron fijamente, radiando enojo genuino.

-¡Euphorie!-Una inmensa aurora emergió desde el suelo.

-¡Anda, idiota!, ¡Pelea!.-.

_____________________________

Lunargenta - Paul Brown Moreau

-¿Ahora no se me permite matar?...-Pregunté, mientras que mi lengua se resbalaba por mi mejilla, arrebatando cada gota de sangre que haya salpicado. La chica, por otro lado, aún estaba preocupada sobre lo que podría suceder con el tipo al que le regalé otra oportunidad de vida, sólo por haber demostrado humildad. -No la hará... Y no te preocupes querida, he sobrevivido a cosas peores.-Sentí cómo me ardió cada cicatriz en mi cuerpo, justo al pronunciar esas palabras tan "delatadoras".

Fui llevado por la fuerza de Dahlia cuando unas galopeadas se acercaban a nuestra dirección. Sin poder pronunciar algo, quedé justo en un lugar estrecho y oscuro, mientras que al frente mío, se encontraba la dama, aquella que había conocido en una taberna. Sonreí exageradamente y simplemente desenvainé mi espada, radiando confianza en mis ojos.

-Déjame ir a matarlos... ¡Es lo más convencional!...-Murmuré, liberando mi aliento en su nariz. Ella prontamente notaría el olor a cereza, pero a uno más alcoholizado. -Quedarnos escondidos no es buena idea...-.

-A menos que la situación dé para otras cosas...-Mis ojos azules brillaban incluso en la oscuridad del lugar, quizá sedientos de sangre.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Dahlia Lockhart el Vie Jun 10 2016, 04:20

Al parecer al vampiro no le había hecho ni pizca de gracia que le dijese que había cometido un error al haber matado a aquellos soldados. En verdad no se de qué me extrañaba, pues la mayoría de los vampiros eran como él, sedientos de sangre e impulsivos a la hora de matar a todo ser que se les cruce por delante y puedan llegar a ser un estorbo. Al cruzarme con vampiros como aquel empezaba a temer verdaderamente por mi humanidad. ¿Algún día llegaría a acabar como aquel tipo?

- No digo que no debas matar pero...
- Le miré y suspiré- Bueno, da igual.

No valía la pena luchar contra un caso perdido.

Una vez echamos a correr nos metimos en un oscuro pasadizo. Allí no se veía absolutamente nada, o al menos en el primer minuto, hasta que la vista se fue acostumbrando a aquella oscuridad y comenzaban a entreverse formas y objetos a nuestro alrededor, como el de enormes barriles vacíos, gruesas tuberías que recorrían las paredes o cristales rotos esclafados en el suelo.

Al fin Paul advirtió que escondernos no sería buena idea, y de hecho estaba bastante convencido de que el hombre que había dejado libre no se chivaría al resto de autoridades. En resumidas cuentas, que teníamos que largarnos de allí. Pero antes de dar un paso de vuelta a la calle central pude notar sus ojos invadiéndome. Tanto era así que hizo que me sintiese pequeña e insignificante a su lado. Comentó que quizá no fuese mala idea quedarnos en aquel lugar siempre y cuando la situación diese para otras cosas.

- ¿A... a qué te refieres?


No entendía nada, solo podía prestar atención a aquellos ojos brillantes y profundos que me miraban de forma incesante. De pronto caí que quizás trataría de morderme, por lo que mi actitud cambió y saqué mi chakram mostrándoselo frente a sus narices.

- Como intentes morderme te aseguro que no saldrás bien parado de aquí.

Realmente no pensaba que quisiera morderme de verdad, pero debía ser precavida por si las moscas. De pronto escuché un zumbido fugaz pasar a mi alrededor, y para cuando me quise dar cuenta tenía un leve corte en el brazo que me empezaba a arder. Resultó que aquel zumbido no era ni más ni menos que el sonido de una flecha que me había rozado para luego clavarse sin piedad contra la pared que teníamos detrás. Miré hacia la entrada del pasadizo y ahí pude visualizar 3 siluetas oscuras de hombres que posiblemente nos estuviesen observando.

- Ya os tenemos.


Aquello era malo, muy malo. De repente y sin aviso previo una ráfaga de flechas se volcaba hacia nosotros. Me agaché sin dudarlo escondiéndome tras un barril y mirando a Paul mientras aún sentía arder la herida de mi hombro.

- Cazadores....
-Le miré- Ten cuidado, las flechas están envenenadas.

¿Por qué le ayudaba? Ciertamente no lo sabía. En cuanto a mi herida gracias a los Dioses yo solo tenía una rozadura por lo que no me causaría demasiados problemas más que algún malestar y escozor. Me di cuenta de que estábamos completamente aprisionados en aquel sitio y que la única forma de salir de ahí sería luchando, y los cazadores no eran tan fáciles de vencer como unos soldados comunes.

"Mierda"


Había que arriesgarse. Recordé la posición en la que se encontraban los cazadores antes de que me escondiese tras el barril, y una vez lo tuve bien visualizado decidí actuar: salí de mi escondite, esquivé un par de flechas que habrían conseguido alcanzarme y lancé mi chakram contra los cazadores tratando de degollarlos. La cabeza de uno de los hombres cayó al suelo rodando en dirección a nosotros, pero los otros dos consiguieron esquivar mi ataque con éxito.

Quise volver a probar suerte por segunda vez, así que de nuevo volví a ponerme en pie y lanzar mi arma contra ellos. Hubiese sido un ataque perfecto, solo que de repente el chakram se desvió por voluntad propia abrazando la mano de uno de los cazadores. No entendí nada hasta que descubrí que el cazador en cuestión tenía un imán gigantesco con el que había logrado atraer mi arma hacia si mismo. Al ver aquello me quedé petrificada un segundo mientras mis enemigos reían. Yo no era capaz de concebir mi vida sin aquel chakram y no estaba dispuesta a perderlo de aquella forma. La ira y la furia me consumían, e inconscientemente salí corriendo en dirección a ellos. Aquello era una estupidez, una completa estupidez que de seguro me costaría la vida a menos que ocurriese un milagro.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Paul Brown Moreau el Vie Jun 10 2016, 05:48

Esperé que fácilmente captara mis palabras, primeramente porque decidiría a hacer cosas menos convencionales, o más, quién sabe. Mis expresiones de alegría se fueron al notar el arma de ella justo cerca de mí, algo peligroso ante el filoso objeto que estaba manejando. Era obvio que sucedería ello, más si la dama había mal intencionado mis palabras. Mi semblante se volvió serio, aunque no pronuncié nada, ni siquiera rogué por mi vida, tampoco era necesario. Si se atrevía a matarme en aquel momento, no tendría otra opción que defenderme. La frialdad de mi tranquilidad era tenaz, pero simplemente estaba acostumbrado a ser amenazado de varias maneras, de diferentes modos. ¿Acaso no era lo típico de un antagonista?, sobrevivir y escapar de las personas que quieren arrancar tu cabeza.

-No te preocupes, la sed no es tan intensa.-Tomé espacio, el justo para poder desenvainar mi espada por si la chica trataba de atacarme. No deseaba hacerlo, pero si tenía que asesinarla por uno de sus errores, lo haría sin mucho remordimiento. Tragué saliva, quizá la suficiente para mojar mi garganta. Habían cosas que necesitaba pronunciar, al menos para liberar la escena de tanta tensión. Empecé a ver borroso, casi perdiendo la consciencia. Una especie de puntos brillantes empezaron a aparecer, estando a punto de ser cegado por una luz. Alcancé a sacudir la cabeza, recuperándome de ese estado. Pronto me volvería un monstruo, una hermosa imitación a un salvaje licántropo.

Una flecha pronto atravesó la anchura del lugar, dejándonos completamente perplejos. Alcancé a girar mi cabeza y a arrugar la nariz de furia. Los síntomas estaban comenzado a aparecer. -Te lo dije...-Mi voz sonó con agresividad, en modo de gutural, alcanzo una gravedad impresionante. Eran cazadores, la alternativa era combatir, así que Dahlia no se hizo esperar, y sin rechistar, se encargó de usar sus habilidades.

Me quedé inmóvil, primero decidí en presenciar su talento en el asesinato. Eventualmente, hizo maravillas con su Chakram. Cortó una de las cabezas de los tipos, no obstante una lluvia de saetas volaban a nuestra dirección. Me incliné y recosté mi cuerpo en el suelo, esperando a que finalizara la gran agresión.

Uno de ellos llevaba un imán, por lo tanto, los movimientos de la señorita habían acabado. Ahora estaba en problemas, más porque los enemigos se notaban dispuestos a descuartizarnos, o al menos así parecía. Las esperanzas se terminaban, y todo se percibía como perdido.

*De repente, emití un chillido poderoso. El ruido era tan ensordecedor que algunos animales tuvieron que escapar y tratar de cubrirse las orejas con sus patas. La intensidad era peligrosa, y si Dahlia no se tapaba los oídos, quedaría afectada por el impetuoso bullicio que liberé desde mi estómago.

Salté en dirección de los cazadores, que estaban aturdidos y confundidos ante la pérdida momentánea de su capacidad auditiva. Sus sentidos también los perdieron. Era tanta la rapidez que al embestir a uno de los soldados, éste rompió cayó y rompió su cabeza contra el suelo. No dudé ni un segundo y clavé mis colmillos sin importar dónde quedaran. Un grito de ayuda se oyó, pero tristemente éste fue descendiendo hasta que eran simples quejidos agonizantes. Bebí y succioné toda la sangre, dejando el cuerpo completamente seco como la arena.

Sentí cómo recuperaba mi color, mi energía y mi poder.

El otro estaba temblando, todo por ver al huesudo cadáver de su amigo, con el torso insignificante. Le sonreí a la muchacha y me desplacé al lado de ella.

-Todo tuyo, si deseas acabar con él...-.

El soldado empezó a correr por su vida, emanando suplicas desgarradoras, esperando sobrevivir.
_____________________________________

*-Chillido Siniestro: El señor de la voz emite un intenso chillido. Cualquiera a menos de 5 metros a la redonda pierde un 20% de destreza y tiene dificultad para percibir a sus enemigos correctamente. El efecto dura 2 turnos.
Enfriamiento: 4 turnos.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Dahlia Lockhart el Mar Jun 14 2016, 03:09

Una vez saqué el chakram, Paul me miró fijamente para luego desviar su mirada al arma que estaba empuñando. No era tonto y sabía que lo mejor era que no nos llevásemos mal entre nosotros, por lo que advirtió que tampoco estaba demasiado sediento y se alejó un paso.

Posteriormente sacó su arma, y de pronto su mirada cambió. Aquel vampiro estaba entrando en frenesí, se notaba en su mirada que poco a poco iba oscureciendo y dejando que su pupila ocupase prácticamente todo el iris. Tragué saliva con cierto miedo a aquel momento, pues sabía lo que significaba, así que me puse a la defensiva. De repente una flecha me rozó  descubrí el peligro que se acechaba a nosotros cuando 3 cazadores nos tenían acorralados.

Ataque con mi chakram y la primera vez conseguí degollar a uno de los oscuros sujetos, pero mi segundo ataque no fue tan fortuito, pues consiguieron apropiarse de mi arma. Al ver aquello no pude evitar paralizarme, pues yo no era capaz de ver mi vida sin aquel Chakram.

- ¡DEVOLVÉRMELO!


Los hombres rieron al verme tan afectada por aquel suceso y continuaron atacando con sus flechas. Me lancé hacia ellos corriendo hasta que algo me detuvo haciéndome caer al suelo. Un sonido agudo, casi como un chillido se introducía con fuerza y rapidez en mis oídos para luego resonar en mi cerebro de una forma tan bestial que no pude evitar caer agarrándome de la cabeza deseando que aquel desgarrador y terrible sonido se esfumase.

Una vez el sonido paró me quedé sin audición, no escuchaba nada y al abrir los ojos pude ver a Paul lanzarse sobre uno de ellos y clavarle sus colmillos directos al centro del cuello. El hombre parecía gritar pero yo no podía escucharle, y peor aún, el olor a sangre me invadía cada vez más y más deseando con fuerza alimentarme cuanto antes.

Paul se levantó y me miró diciendo algo que no pude escuchar, pero fuera lo que fuese lo que decía mis ojos estaban clavados en el único cazador que seguía con vida. Solo deseaba su sangre, solo deseaba alimentarme de él.

"Dahlia, no eres una asesina, no lo hagas"


Pero el frenesí hizo que mi conciencia se callara y comenzó a invadir mi cuerpo. La respiración se me agitó mientras los ojos se transformaban mostrándose únicamente negros como la noche. Ni siquiera dejé que el cazador tuviese tiempo de huir pues me lancé sobre él mordiéndole de pleno la yugular y absorbiendo su sangre a grandes bocanadas.

En cuestión de pocos minutos terminé dejando el cadáver sobre el suelo. Respiré despacio tratando de volver en mí, y al darme cuenta de lo que había hecho no pude evitar horrorizarme de mí misma mientras me ponía en pie y apoyaba mi espalda contra la pared del callejón.

- Dios mío... ¿Qué he hecho?


Las palabras salieron de mi boca, pero yo no escuché tal sonido. De hecho posiblemente el hombre al que me comí habría estado gritando y suplicando por su vida pero yo jamás supe cuales fueron sus últimas palabras. Miré a Paul, pues sabía que él era el culpable de aquel sonido tan desquiciado y chirriante que me había producido la sordera.

- No oigo nada... ¿Qué va a pasar?


No pensaba que me fuese a quedar sorda para siempre, pero tampoco lo sabía con seguridad, así que decidí confiar en aquel vampiro sádico y en que pudiese hacer algo por mi pérdida de audición.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Paul Brown Moreau el Jue Jun 16 2016, 05:54

La sangre bajaba por mi garganta, como las veces anteriores. Ahora regresaba a los tiempos donde cada muerte era placer y excitación. ¿Acaso eso extrañaba?, probablemente. Mis músculos no tardaron en expandirse, al igual que mi abdomen se endureció. Solté un suspiro, quizá de alegría y jactancia. Volvió el poder a mi cuerpo. -Ésto es vida...-Mis ojos solamente se posicionaban en la guapa vampira, quien se preguntaba qué hacer ante la confusión del momento. La situación era completamente tensa, se notaba en sus facciones que cualquier cosa iba a ser completamente forzada, puesto que su joven corazón podría desconocer la muerte. ¿Acaso ella entendía la maldición?, ¿Esa donde tu vida significa el asesinato de otros?. Quedé expectante, y le propuse aquella presa, solamente para saber en qué bando estaba. ¿Estaba preparada para seguir con el alma de chupasangre?.

Todo se decidiría con el último movimiento. El hombre estaba a punto de escapar, y prontamente, estaríamos en problemas. No le di el interés debido, dado que si aparecían más soldados, estaba dispuesto a descuartizar sus cuerpo con mi florete, así mi condición física se esté deteriorando. De milagro había recuperado todo mi poder,  Se va a fugar, Dahlia.-Reiteré, con una ceja enarcada y un ojo abierto como plato. La examiné por varios minutos, aunque mi opinión seguía igual. No mostraba un cambio de expresiones, seguía plenamente igual. Crují los dientes y empuñé mis manos, un minuto más... Le daría otros segundos, sólo hasta que ladeara su cabeza al menos, con posibilidad de ignorar al sobreviviente. No obstante, no le quitaba la mirada, a tal modo que su conexión con el muchacho despavorido era fuerte.

Distinguí su semblante. De repente se había transformado en un genuino colmilludo. Sonreí exageradamente, arrugando mis mejillas y enseñando los típicos hoyuelos. -Se acabó...-Una carcajada fue ascendiendo en sosiego, aumentando a la intensidad, como la de un malévolo villano. Se lanzó sobre él y acabó con la agonía en poderosas mordidas. Presencié la escena con diversión, sin perderme un detalle. Era el instinto la que había afectado su comportamiento. Me quedé observándola, sólo por el hecho de que empezó a interesarme esa actitud salvaje tan momentánea.

Al sepultar aquel instante tan inesperado, no tuve otra alternativa que acercarme para estar seguro de que todo salió con éxito. Al ver el cadáver, mis pupilas se clavaron en ella. Lo había hecho como si fuese una experta... ¿Acaso tenía más siglos que yo?, no fingía. La chica dudó de si misma, luego de secar el cuello de un humano. Sin más preámbulo, le di una respuesta. -Bien, has hecho bien. ¡Esto somos nosotros, unos insaciables!...-Levanté mis manos, haciendo ademanes con mis manos, creyéndome un actor de teatro.

Infortunadamente, su capacidad auditiva la perdió, algo que me dejó sorprendido. No aguanté en zamparme una palmada en la frente, recordando que el chillido afectaría a cualquier persona, sea yo o ella. -Mierda, no te tapaste los oídos.-Era la reacción más obvia al oír la tempestad irresistible de un alarido.

Di unos pasos adelante y coloqué mis tibias manos en sus mejillas. El gélido clima ayudaba mucho para que mis palmas se sintieran muy bien. Contemplé sus dos oscuros luceros. Entrecerré mis pestañas y mi pulgar acarició su comisura, removiendo con cuidado la sangre que tenía en el labio. -Relájate...-Pronuncié, pero abriendo más mi boca, esperando que leyera mis movimientos orales, así al menos entendería. Ella volvería a escuchar, el chillido sólo afectaba la parte mental, no el verdadero sentido.

Llevé el dedo ensangrentado cerca de mi mentón y le di una lenta lamida, deleitándome del sabor.

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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Dahlia Lockhart el Sáb Jun 18 2016, 19:21

Dioses, ¿Hacía cuánto que no comía?

La sangre de aquel cazador era espesa y tan dulce como el azúcar. Cuanto más tragaba más la deseaba y mi consciencia desaparecía deseando únicamente más y más cantidad de aquel líquido color carmesí que resbalaba por la comisura de mis labios.

Yo no era consciente pero la cara del hombre iba perdiendo su color poco a poco, y a su misma vez los gritos que no podía oír descendieron hasta desaparecer. En aquel momento toda su sangre me pertenecía y no estaba dispuesta a dejarle salir de ahí con vida y con sangre desaprovechada en su cuerpo.

No escuchaba nada a mi alrededor, y en un principio no me alteró ni me importó, pero tras unos segundos de repente mi mente empezó a funcionar de nuevo, y comencé a tener remordimientos de conciencia. "¿Dahlia qué haces?, ¡Tú no eres así! ¡Para!" Pero en aquel momento la sed y el frenesí eran mucho más fuertes que mi propia moral por lo que seguí bebiendo de aquel humano hasta que por fin algo hizo "clic" dentro de mi cerebro y conseguí parar.

Mi respiración era agitada y al separar mis colmillos de aquel blando cuello me quedé horrorizada al ver lo que acababa de hacer. Me puse una mano en la boca mientras mi labios comenzaban a temblar. Yo no podía haber hecho eso... aquello no estaba bien. Era cierto que no era la primera vez que mataba a una persona, pero siempre que lo había hecho era porque de verdad se lo merecían. Pero aquel hombre... Cierto era que era un cazador y me estaba atacando, pero precisamente en el momento en que me lancé a por él ya estaba completamente indefenso.

- He matado a una persona ind....

Mis palabras resonaban en aquel pasadizo, pero yo no las escuchaba. Fue entonces cuando me dirigí al vampiro que había a mi lado para darle a conocer mi estado. Aquel ser de la noche se acercó a mí y yo retrocedí un par de pasos hasta notar mi espalda contra la fría pared de piedra de aquel callejón. Le miré fijamente mientras él gesticulaba mucho con los labios tratando de decirme que me relajase. Al detectar aquella palabra en vez de obedecerla no pude evitar ponerme aún más nerviosa, sobretodo cuando el vampiro pasaba su dedo por la comisura de mis labios arrastrando una gota de sangre para luego llevársela a la boca.

Poco a poco empecé a escuchar de nuevo el ruido de la noche en Lunargenta. El agua arrastrada por las cañerías, el viento entrando por aquella estrecha calle, incluso el propio sonido de mi respiración entrecortada.

- ¿Quién eres exactamente?¿Por qué e buscan?


Igual no era la pregunta indicada en aquel momento, pero al menos sabía que si ocurría algún problema con aquel tipo  tenía mi chakram.

"Oh no... mi chakram"

Al ponerme la mano en la cintura descubrí que no estaba. Entonces recordé que la última vez lo habían tenido aquellos tipos. Sin moverme del lugar me asomé intentando visualizar lo que había detrás de Paul, ty entonces descubrí a mi Chakram tirado en el suelo a pocos metros de donde estábamos nosotros.

Mantuve mis sentidos alerta, pues no sabía lo que podía pasar.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Paul Brown Moreau el Dom Jun 19 2016, 01:51

El sabor había cambiado, quizá era porque anteriormente estaba posicionado en sus labios. Los rostros estaban bastante cerca, como si en pocos segundos se fuera a cerrar el espacio. Apenas una luz proveniente de una vela atravesaba la mitad de los dos. Mantuve mi paciencia hasta asegurarme en que sus oídos volverían a funcionar. No me apresuré, ni tampoco quise asustarla, puesto que era un mal momento para temer. Podría sonar loco, pero no la veía como cualquier persona, si no más bien a otra conocida, con la cual podría hacer una alianza, aunque claro, si ella también lo aceptaba. Varias cosas habían sucedido después de salir de aquella posada para aventurarme, y podría confesar que ha sido una gran experiencia. Ha habido suspenso, deseo y gracias a las circunstancias, incertidumbre. La señorita se veía muy bien, una piel brillante, unos labios rojizos y llenos de vida, aún llenos de energía y quizá... Provocativos.

Sus ojos cafés embusteros, que aparentaban ser oscuros, pero al final, eran más claros que el mar en plena luna llena. Sus mejillas coloridas e incitantes, enseñando la juventud como lo que corría en sus venas, un río fluyente y veloz. Tomé aire por la nariz y mi ojeada perdió tanta seducción para considerarme seducido. Probablemente habría tartamudeado, pero los años y la frecuencia en que uso mi lengua es bastante notable, tanto que sería imposible quedarme mudo, y mi pronunciación seguiría siendo perfecta, tranquila y sobretodo, susurrada. "El señor de la voz", solían llamarme, sin embargo nunca me quedaba claro el por qué.

Si no lograra controlarme, hubiese perdido la cordura y las ganas de invadir sus labios se calmarían ante la acción. De algún modo, sus exhalaciones caían en mis labios, y podría decir que olía demasiado bien. ¿Acaso era por el exquisito néctar que anteriormente probó?. Cualquiera que husmease, asumiría que eramos una pajera muy romántica, pero la verdad era muy diferente. Eramos dos vampiros, en el centro de tantos cadáveres regados por el suelo, como tapetes o pieles desolladas. La chica empezó con sus cuestiones, pidiendo por la exacta identidad del joven. La proximidad era impresionante, aparentábamos actitudes normales a pesar de estar frente a frente.

-Soy un asesino, Dahlia...-Expresé mis palabras con muchísima diversión, aunque con las cejas fruncidas y bastante reveladoras. -Varios me buscan por distintas cosas, querida.-Mi iris se movía despaciosamente, mientras que tranquilamente revisaba sus reacciones. -Porque he matado por simple antojo, porque me he acostado incontables veces con seres, porque he arruinado la vida de otros...-Bajé mis pupilas por un instante, únicamente para revisar su clavícula y el hermoso cuello que exhibía. -Y todo eso ha sido gracias que no me cohíbo, nunca lo he hecho. Siempre he sido un ser libre.-Lamí mi colmillo con la punta de la lengua.

-Pero... No todo es malo, ha habido gente que disfrutó mi presencia...-Distancié para alargar los centímetros. -E infortunadamente, tú también eres una asesina...-Caminé teatralmente hacia atrás, con mis brazos extendidos. Acto seguido, flexioné mis rodillas y tomé el difunto cazador por el cabello, levantándolo. -Y no está mal, Dahlia. Nadie te dará sangre por gusto o por lastima. Debemos conseguirla con nuestras habilidades.-Lo solté, y como era de esperarse, el fallecido cayó al suelo, imitando muy bien a un títere.

Sin más preámbulo, agarré el afilado chakram, cortándome la palma de mi mano a propósito. Di unos pasos hacia adelante y se lo entregué, mientras que la herida generó un tentador néctar carmesí, brillante y estimulante. -Ten, haz lo que quieras con tu arma.-

-No pretendo aprovecharme de tu confianza.-Las gotas rojizas no tardaron en caer, produciendo un típico ruido. -¿Quieres?...-La palma había cambiado su color a uno más instigador.

Ansiaba que la dama rompiese ese sentido de preocupación, era muy nociva para un vampiro.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

Mensaje  Dahlia Lockhart el Jue Jun 30 2016, 03:01

Nuestros rostros se miraban fijamente el uno al otro. Estábamos tan absortos en observamos que ni siquiera éramos capaces de darnos cuenta de lo increíblemente cerca que estábamos el uno del otro. Desde fuera cualquiera que nos viera podría pensar que éramos una pareja de amantes a punto de besarse en aquel escondido callejón, pero la verdad era completamente distinta. No sabía que pensar de Paul. ¿Era enemigo? ¿Era amigo? ¿Quería matarme? Solo sabía que a nuestro alrededor se cernían 3 cadáveres ensangrentados que proporcionaban un exquisito y tentador olor en el ambiente.

Al fin, el vampiro respondió a mis preguntas con cierto tono bromista y quitándole importancia. Era buscado por ser un asesino, por arruinar vidas e incluso por deshonrar a persona sexualmente. Yo continuaba mirándole fijamente mientras que sus ojos se posaben lentamente sobre mi clavícula.

"Tú también eres una asesina"


Aquella frase hizo que me recorriese un escalofrío por la espalda y que mi rostro se descompusiera. Quise defenderme pero en cuanto miré a mi alrededor me quedé muda. Ahí seguían los cadáveres ensangrentados, de los cuales uno de ellos había fallecido por mi culpa. Aguanté la respiración al verlo mientras el vampiro continuaba mirándome con fijación a la vez que continuaba hablando. Según él no había nada de malo en matar, pues nadie iba a regalarme sangre por la buenas. En eso tenía razón, pero tampoco quería asesinar personas inocentes.

De pronto el vampiro cogió mi Chakram y me lo entregó, pero no antes sin hacerse a si mismo un corte en la mano. La sangre manaba deslizándose por su palma y su muñeca. Aquel olor era electrizante y adictivo y el vampiro lo sabía, pues acercó su mano ensangrentada a mí ofreciéndome un poco de aquel líquido carmesí.

"Dahlia no lo hagas"


Pero todo mi alrededor olía a sangre y aquel ser me estaba ofreciendo de la suya propia por los que mis sentidos se apagaron y mi mente se envolvió en un estado de ensoñación por el cual atrapó la mano de Paul y comenzó a mandarle a mi boca que lamiese aquel delicioso manjar.

Mi lengua resbalaba por el brazo de aquel vampiro, desde su codo hasta su palma recogiendo así toda la sangre que caía sin desperdiciar una gota. Aquel sabor era tan delicioso que podía atreverme a decir que resultaba incluso placentero. Tanto era así que no pude evitar soltar un suspiro al tragar para luego volver a lamer la blanca mano.

"No"


De pronto abrí los ojos volviendo a mirar a aquel vampiro. Su mirada penetraba en la mía con firmeza y por el contrario la mía cambió de repente exhibiendo cierta inseguridad y miedo.

- No...- Solté la mano del vampiro y elevé la mirada devolviéndola a sus ojos- No puedo... no quiero hacer esto. Yo no soy como tú. No quiero ser un monstruo.

A medida que venían las palabras a mi boca mi mirada ofreció mayor seguridad, e incluso me acerqué a él unos centímetros más, casi como si estuviese retándole a algo.

- Puede que tengas razón, puede que nadie me vaya a ofrecer su sangre, pero por eso mismo prefiero alimentarme de animales, y en el caso de beber sangre humana que sea de personas que de verdad merezcan morir como por ejemplo asesinos o violadores.
-Me acerqué un poco más a él- Quizás no sea demasiado tarde para ti. Quizás aún puedas luchar y llevar una vida mejor. Quizás puedas dejar de vivir como un criminal y aceptar una vida sencilla y normal donde el asesinato no sea una prioridad para ti.

Mi respiración se agitaba sin perder de vista sus hermosos ojos, los cuales en aquel momento se mostraban oscuros. Eran unos ojos muy diferentes a los de la taberna de los cuales costaba mucho mirar a través de ellos. Para cuando me quise dar cuenta nuestros rostros estaban muy próximos, demasiado próximos pues podía sentir su aliento sobre mi tez y un leve roce de nuestros labios. Jamás había hablando a nadie con tanta seguridad a una distancia tan cercana y el darme cuenta de aquella proximidad me hizo decaer en mi actitud mostrando cierto rubor en mí y dejando que fuesen sus ojos los que se integrasen en los míos mostrando en mí debilidad.
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Re: Déjame entrar [Paul & Dahlia] [Interpretativo Libre]

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