Una noche estrellada sin estrella [Interpretativo][Libre]

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Una noche estrellada sin estrella [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Cleo Kandem el Sáb Jun 11 2016, 01:37

Era una tarde como otra cualquiera en la calmada Baslodia, los campesinos veían el declive del sol y se disponían a recoger sus enseres y dar por finalizado otro día más de trabajo en sus campos, un trabajo a menudo poco recompensado.

Uno de los campesinos, cuyo campo estaba en la cercanía de la entrada de la ciudad, pudo ver una menuda chiquilla ataviada con ropas nada lujosas como caminaba con paso lento y lastimoso, parecía que hablaba sola y daba vueltas sin decidirse a entrar en la ciudad, parecía que algo la retenía:

- ¡Hey chica! - Alzó la voz el campesino, captando así la atención de la chiquilla cuya edad no sobrepasaría los 20:

- ¿Que haces? - La chica se acercó a paso acelerado al hombre, con una sonrisa iluminadora y su pelo ondeando al viento, parecía tan despreocupada e inocente que se sorprendió:

- Hola! Pues me encuentro en un dilema del cual depende mi vida... - Cleo juntó ambas manos y agachó la cabeza, mirándolo con los ojos azules y cristalinos, como el niño que acaba de romper la vajilla entera preferida de su mamá.

El campesino no tuvo la fuerza de voluntad necesaria para evitar mirarla en su plenitud: Tenia un buen físico, delgadita pero sin llegar a extremos y parecía únicamente portar una bolsa pequeña y cargaba un bastón en su espalda que tenia más pinta de un palo encontrado en el bosque. Ensimismado, rápidamente Cleo se adelantó y agarró una mano:

- ¡Menos mal que quizá tu puedas ayudarme! ¡Sin tu ayuda ciertamente me espera un destino horrible! Porque... me ayudarás, ¿verdad? - El campesino se vio abrumado ante tanta energica presunción, ya que él aún no había aceptado nada

- A ver, a ver... ¿De qué hablas? -
- Ha picado. Ha picado como todos. - Pensó Cleo para sus adentros, mientras le relataba sin soltarle las manos:

- Oh, si tu supieras la fatalidad... Estaba yo caminando tranquilamente, pensando en mis cosas... ¡cuando una banda de brutos bandidos me ha acechado entre las sombras y me ha arrebatado todo lo que yo más queria! Oh, que horrible acto, me han robado hasta los pocos aeros que he podido conseguir para poder comer hoy... Y ahora, ¿donde dormiré? ¿Donde comeré? Seré pasto del cruel frio, en las calles de Baslodia. - El campesino la miró con leve desconfianza, pues no veia restos de pelea ni lucha en sus ropas, además de que la mochila aun parecía que tenia algo en su interior. Sin embargo, no tuvo tiempo para darle más vueltas cuando notó el cuerpo de Cleo abrazándolo mientras agradecía:

- ¡Pero ahora sé que me salvarás, gracias! Ahora sé que los caballeros no solo llevan armadura, a veces solo son gente que desea hacer el bien a una desconocida. - El campesino, siendo un hombre si bien no mayor, ya hacia tiempo que no era joven, miró extrañado a Cleo, sin embargo no supo decirle que no, por lo que la invitó a pasar la noche en su humilde morada.

Cleo pasó y su mirada se tornó decepción, pues no vio ningún objeto de valor ni tampoco nada que pudiese vender para reponer las cosas que necesitaba, desde luego tenia que cuidarse de estar vigilante: Rabia tenido que salir corriendo de la ultima aldea ya que, en plena amenaza y conjuro, un niño le tiró una piedra. Claro, al ver eso el pueblo le perdió el respeto y tuvo que salir corriendo sin los aeros y dejando atrás muchas de las cosas que usaba para sus trucos. Haciendo un recuento mental le quedaba una bolsita de polvos brillantes y eso era todo:

- ...y esto es el dormitorio, es pequeño y solamente tengo uno... Pero yo puedo dormir en otro sitio, si te preocupa. - Cleo se había ensimismado tanto en sus pensamientos que había ignorado totalmente al campesino, el cual no parecía haberse dado cuenta aunque esperaba una respuesta:

- ¡Es un lugar precioso! Estoy segura que aqui podremos dormir plácidamente, no te preocupes. Y ahora, ¿que hay para comer? - Cleo se sentó en la mesa sin ningún tipo de reparo, la huida prematura de la aldea le habia abierto el apetito, con un poco de suerte podría dejarlo dormido antes de la noche y llevarse lo que pueda y dormir en una posada digna. Sin embargo se sorprendió cuando el campesino le dio unos pocos aeros, mientras le decía:

- Necesito unas cosas para la comida, ¿podrías ir a comprarlas? Puedes quedarte lo que sobre. - Cleo se sorprendió de la generosidad del campesino, seguramente había trabajado mucho por esos pocos aeros que le daba...

Cleo los tomó y asintió, mientras el campesino le decía los enseres que tenia que comprar.

Sin embargo, una vez que salia por la puerta, el pensamiento de Cleo era solo uno:

- Que estúpido, se espera de veras que vuelva. Aunque no me dará para dormir, me dará para tomarme algo a su salud. Ahora a ver como reuniré más... - Cleo atravesó las puertas de Baslodia sonriendo y maravillándose de todo el esplendor de la ciudad.

*Nota: Puede participar cualquiera que esté en Baslodia*
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Re: Una noche estrellada sin estrella [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Sarez el Dom Jun 12 2016, 17:35

Ya tuve problemas con el medio elfo Jericó y, también, con la joven elfa Windorin por culpa de las voces. Ellas resuenan en mi cabeza y me obligan a decir mentiras muy crueles. No quería haber hecho llorar a Windorin ni retar a Jericó. Fueron las voces quienes me obligaron a hacerlo. Yo no quería. Me pegué para hacerlas callar, me tapé la boca con un trapo, me mordí la lengua… De nada sirvió. Las voces fueron más poderosas y encontraron la manera de hacerme mentir. Siempre la encuentran.

La única solución que me queda es huir; no importa dónde, solo huir. Si no me encuentro con nadie, no habrá quien escuche mis mentiras. No haré el mismo daño que ya les hice a Jericó y Windorin otra vez. Prefiero estar solo. Siempre estuve solo, puedo volver a estarlo. Las promesas que hice a Idril y a la sacerdotisa Níniel podrán esperar. No estoy en condiciones de viajar al bosque de los elfos. Aun no. Lo haré, juro que lo haré. Pero cuando se vayan las voces y pueda controlar mis propias palabras.

Esta ciudad no es un buen lugar para huir. He llegado perdido y desorientado tras seguir uno de los caminos de piedra que usan los humanos para guiarse. Jamás entenderé a los humanos. Sus senderos son raros e irrespetuosos. Destrozan los árboles de los bosques para que ellos puedan pasar, saltan los ríos y bucean montañas. Lo único que sirven es que, al final, siempre acaban en una ciudad. Ésta, escuché que se llama Bastonia o Boslonia, no pude oírlo bien. El nombre no me importa. Solo quise viajar a la ciudad para comprar flechas y comida. Si tengo que volver a vivir en completa soledad debo de estar preparado.

Veo un hombre salir de su casa acelerado gritando múltiples insultos y nombres de animales. Está enfadado. Las voces de mi cabeza hablan y dicen que conteste al hombre diciendo que he visto a la zorra que llama. Pero no lo hago. Rápidamente, cojo de mi bolsillo una ramita de pino y me la pongo en la boca. No puedo hablar mientras esté masticando algo. Durante estos días viajando por el camino de piedra de los humanos he cogido muchas pequeñas ramas de pino, abeto y nogal. Si las voces quieren decir algo ya sé como hacerlas callar durante un corto, muy corto, periodo de tiempo.

-¡Señor, señor!- Me llama el hombre. Hago la intención de ignorarle pero da unos pasos acelerados y se interpone en mi camino. - ¿Ha visto a una joven de pelo larga melena rubia y grandes ojos azules?- Se lleva una mano al mentón mientras con la otra sujeta con fuerza un palo. –No sé si le ha podido pasar algo o, directamente me ha robado. Es más fácil que ocurra lo segundo. ¡Ya es la tercera vez que un estúpido ladrón consigue robarme! Y lo peor es que yo se lo he dado todo.-

El hombre habla rápido, las voces de mi cabeza contestan todavía más rápido. Me pongo nervioso. Miro de izquierda a derecha buscando una respuesta adecuada y no de las que quieren decir las voces. Mientras, muerdo con gran afán la punta de la ramita de pino que me había llevado a la boca. No sabe mal, pero el contacto áspero de la rama en mis labios es muy incómodo.  

-¡Por favor!- El hombre me coge de los hombros con las dos manos. - ¡Debe de hacer justicia y ayudarme! Usted no parece un sinvergüenzado ladronzuelo.- Estira de las prendas que llevo con fuerza como si quisiera retenerme. - ¡Por favor!-

La capucha de la capa que llevo para cubrirme la cabeza y que los humanos no me reconozcan como elfo se desprende por culpa de los estirones del hombre dejando a la vista mis orejas y las muchas cicatrices de mi tez.

El hombre me suelta de golpe y da dos pasos hacia atrás con cierto temor. No le resulta agradable ver mi media oreja partida y una raja en mi cara que pasa a través de mi ojo. A mi no me ha resultado agradable escuchar sus gritos. Estamos en paz.

-Yo soy peor ladrón que mi hija la “zorra” rubia.- Dicen las mentiras a la vez que se me cae la ramita de pino de la boca. -Ladrón y asesino.- Mi aspecto intimidante hace el resto del trabajo de las mentiras.

-Usted…- Dice el hombre con media voz. -¡Socorro!- Grita despavorido a la vez que sale corriendo.

En la dirección por la que se ha ido veo a una chica rubia de ojos azules. Mi visión de elfo es aguda y aun cubriéndose el rostro puedo verla con nitidez. La joven que el hombre llamó zorra ladrona se dirigí hacia las grandes puertas de la ciudad. Escapará como el hombre que ya ha escapado por el mismo sitio sin darse cuenta en los demás en los demás.

Sin pensarlo dos veces, voy corriendo tras la chica rubia. Sea lo que sea lo que fueran a decir las voces cuando me la encuentre, es posible, que la hagan detener. El hombre me suplicó que hiciera justicia y la haré. Usaré mis mentiras para algo bueno.


-¡Detente!- Grito a la chica. - Por favor necesito ayuda, te pagaré.- Dicen las mentiras. El mal ya ha empezado.
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Re: Una noche estrellada sin estrella [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Cleo Kandem el Dom Jun 12 2016, 18:59

Cleo caminaba despreocupada por el pueblo, hacia mucho que no se permitía a si misma un momento de relajación y menos aun el capricho de comprarse alguna baratija que ponerse en las muñecas. Paseo por los caminos apedregados de la ciudad dando saltitos, había empezado mal el día pero poco a poco se iba arreglando, sin embargo sabia que pronto se tendría que poner a "trabajar" o se quedaría muerta de hambre.

Se detuvo en la plaza del pueblo, no estaba demasiado concurrida pero aun así llegaba el olor a mar proveniente del puerto, ah quién pudiera ser una pirata de alta mar, atracando barcos y recolectando riquezas...

Se contempló a si misma en la fuente de la plaza, sonriéndose y poniendo muecas raras, mientras los transeúntes que pasaban por al lado suyo la miraban de reojo, sin duda era una chiquilla que destacaba, quizá si no hubiese escogido las opciones que eligió en su momento habría podido ser alguien importante: esposa trofeo de algún rico o incluso una noble misma.

Zarandeó la cabeza, quitándose esos pensamientos de la cabeza, seguramente se habría quedado de vendedora de verduras en Lunargenta, pasando día y noche entre tomates, biusas y demás. No, había escogido lo correcto.

Hizo circulitos en el agua con el dedo y después se mojó la mano entera, pasándosela por la frente, aun le dolía de aquella pedrada del niño, seguramente le quedaría un buen chichón.

Caminó por la ciudad, buscando grupos de gente en los que poder inmiscuirse y robar algún marinero despistado.

Parecía que había encontrado uno y lo seguía con la mirada fija, como un leopardo, cuando a su espalda escuchó una voz masculina:

-¡Detente!-

- Oh rayos, ¿ya se ha dado cuenta el campesino que me he ido con su dinero y ha llamado a la guardia? Genial Cleo, ahora toca correr... - Pensó para si misma mientras desechaba la idea de robar a aquél marinero y se giraba para mirar al guardia de reojo.

Se dio cuenta de lo equivocada que estaba, sin duda no era un guardia de la ciudad, sino una persona encapuchada cuyos rasgos faciales se ocultaban, era más alto que ella y algo intimidante, aunque ella mejor que nadie sabia que las apariencias engañan.

- Por favor, necesito ayuda, te pagaré - ¿Había oído bien? ¿Ese hombre le iba a pagar? Bueno, parecía que era hora de una de sus actuaciones...

Mientras lo veía acercarse se escabulló entre la gente, buscando un callejón poco transitado, intentando que su objetivo no la perdiese la vista, finalmente encontró uno entre dos edificios cercanos al enorme puerto de Baslodia. Se paró, sacandole algo de ventaja para sacar su capucha de gran hechicera de su bolsa y ponérsela, después dejó que su perseguidor la alcanzara, dándose la vuelta para recibirlo de frente, hecho que desconcertó levemente al hombre misterioso, más aún cuando Cleo, usando la voz que había ensayado tantas veces, su voz de gran hechicera, se quitó la capucha y dijo, mirándole a la cara cuyos rasgos no podía visualizar por su capucha:

- Muy bien cachorrillo, así que tu grupo de asesinos habéis logrado encontrarme, ¿verdad? ¿Eres consciente que no te enfrentas a una perdedora cualquiera? No sé si aún siguen pagando los 28.000 aeros que antes pagaban por mi cabeza, pero hazme caso cachorrillo: Te enfrentas a Lady Tenebrae, la única usuaria de magia pura de todo Aerendir. No vale la pena que pierdas la vida. Y menos por unos absurdos 30.000 aeros. - Cleo era una jugadora empedernida, confiaba en la suerte cada día y le había llevado ahí, confiando en la suerte una vez más: Si el hombre no se sentía intimidado y se apartaba, posiblemente tendría que salir corriendo. Miró alrededor rápidamente, genial: había escogido el único callejón sin salida.

Tomó su bastón y su libro, mientras susurraba palabras inventadas a modo de hechizos y lo miraba fijamente.

¿Que había decidido la suerte? ¿Era su hora o viviría un día más?
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Re: Una noche estrellada sin estrella [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Sarez el Mar Jun 14 2016, 15:40

Las mentiras juegan muy sucio. Me hacen decir que necesito ayuda y que tengo dinero para atraer a la chica. Todos los humanos me observan extrañados. Se miran entre ellos durante unos escasos instantes y luego vuelven sus miradas hacia mí. Mi cabeza está descubierta y mi rostro visible a todos los humanos. No les acuso por mirarme extrañados como si yo fuera un lobo morado, no son los primeros que lo hacen ni tampoco serán los últimos.

-¿Qué le ocurrirá?- Alcanzo a escuchar la voz de una señora entre la gran multitud. - No me gusta la gente como él, siempre traen problemas a la ciudad.- Habla susurrando pero puedo escucharla bien.

Hay más susurros como el de esa mujer. Los humanos se juntan en pequeños círculos apartados del camino principal, miran y susurran entre ellos. En otra situación, en una en la que no diga mentiras, me molestaría la actitud de los humanos. Pero, con las voces malditas de mi cabeza, agradezco que ningún humano busque conversar conmigo.  La chica rubia no es una excepción, la veo mal esconderse entre los círculos de humanos. Está huyendo de mí, pero a al vez deja que la vea. Tengo la impresión que si ella de verdad quisiera esconderse no la podría ver. Y, sin embargo, la veo. Esta ahí, a dos casas de distancia de donde yo estoy. Un poco más y podré alcanzarla.

La chica es rápida. Antes de que me haya dado cuenta, ha abandonado el círculo de humanos y se ha adentrado entre uno de los callejones estrechos y oscuros. La sigo. Allí dentro no podrá escapar. Tendrá que escuchar las mentiras y éstas le harán el daño que ya hicieron a Windorin y a Jericó.

Llego al callejón y veo a la chica muy diferente a cómo la había visto antes. Se ha puesto una capucha para cubrir su rostro y ha adoptado una pose firme y rígida como un animal antes de atacar. La chica se quita la capucha y habla con voz tan firme y rígida como la posición que lleva.

No entiendo por qué me llama cachorrillo. Sé que es un cachorro, es un animal niño, pero no sé que significa cachorrillo ni por qué me llama así. Tampoco entiendo por qué me habla de dinero y de recompensas cuando yo no he ido por ella con la intención de cazarla, al menos no por aeros. Por no entender, no entiendo por qué  se ha puesto la capucha para llegar al callejón y luego se la quitado. La chica, Lady Tenebra, me resulta muy extraña; más de lo que era yo para los humanos.

Habla de magia. Eso sí lo entiendo. Sé que los brujos lucharon hace años con los elfos, se supone que eran malvados. Pero un brujo me salvó la vida hace tiempo y luego otro me arrancó media oreja.

-Te equivocas.- Me hacen decir las mentiras. - Tu magia es muy débil. Puedo sentirla, he matado a brujos con más poder que tú. No me das miedo.- Eso es una verdad a medias. He matado a brujos poderosos. Pero no sé si fueron más poderosos que ella. Eso lo dijeron las mentiras, como también dijeron que podía sentir el poder de la chica. -Pero no he venido a pelear contigo. Vienen a matarte.- Digo en voz baja como si le estuviera contando un secreto. –Son muchos y buscan venganza.-  

Miro al suelo intentando esquivar el contacto visual con la rubia. Las mentiras son seguras con lo que dicen pero yo no sé serlo. No puedo evitar esquivar la mirada o redirigirla hacia otro lado. Las piedras del suelo o las ratas que corren por los tejados de las casas colindantes son los sitios donde más miro.

-No tardarán en venir.- Dicen las mentiras aprovechando que miro nervioso e indeciso a mi alrededor. -¡Sígueme por tu vida!-

Antes de que la chica contesté le agarro fuerte del brazo derecho. Abro de una pequeña puerta de madera de una de las casas, empujo la chica hacia dentro y cierro la puerta de golpe mientras me quedo agazapado a su lado.

-No hagas ruído hasta que yo te lo diga o nos descubrirán.- Susurro tan bajo como la señora cotilla del círculo de humanos.  
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Re: Una noche estrellada sin estrella [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Cleo Kandem el Jue Jun 16 2016, 17:23

La suerte estaba echada, no parecía nervioso y eso ponía intranquila a Cleo:

- Vamos, di que te has equivocado y vete, no quieras una pelea por favor... - Pensaba para sus adentros, sin embargo aún no había sacado sus armas... y eso era una buena señal.

-Te equivocas. Tu magia es muy débil. Puedo sentirla, he matado a brujos con más poder que tú. No me das miedo.- Cleo notó caer su alma a los pies: ¿Había abierto la boca ante el elfo equivocado? Escudriñó los alrededores en busca de algún resquicio en el cual apoyarse para subir hasta el tejado, quizá...
-Pero no he venido a pelear contigo. Vienen a matarte.- La siguiente frase, contada a modo de susurro, interrumpió la búsqueda de la huida de Cleo:
- ¿A matarme? ¿A mi? - Pensó Cleo, que sabia que siendo una timadora de poca monta no tenia enemigos con tanto tiempo libre como para buscarla entre ciudades. Además, ¿Quién iba a saber quién era?.
–Son muchos y buscan venganza.- Cleo sonrió durante un momento: Ya no le quedaba duda, estaba marcándose un farol. Esas miradas furtivas a los sitios lo delataban ante los ojos de una mentirosa patológica como ella, sin duda era un buen mentiroso de palabra, pero Cleo conocía su vida y dudaba mucho que "muchos" buscasen "venganza" contra ella, cuando lo máximo que había llegado a hacer fue robar unos pocos aeros, nada que no pudiese repararse. Nunca había herido o matado a nadie, pues ni siquiera llevaba armas consigo:

- Bien Cleo, esto puede dar pie a una historia interesante, sigamosle el juego, a ver cuanto dura hasta que lo pille.- - Cleo miró teatralmente a los lados, mascullando de forma audible:

- ¡La Hermandad Silenciosa, me han encontrado! Maldita sea, no puedo usar aquí mi hechizo de desvanecimiento con tan poco espacio o podría derruir estas casas. - Miró al elfo, esperando que se lo hubiese tragado, cosa que hizo pues la agarró del brazo y tiró de ella abriendo la puerta de una casa y cerrándola dentro.

Cleo se quedó tras él, observando sus gestos divertida mientras veía al elfo agachado, tratando de pasar desapercibido cuando de pronto le llegó un olor muy agradable que la distrajo y le hizo fijarse en la casa que estaba: Era una casa sencilla, sin muchos lujos, le recordó nostalgicamente a la casa donde pasó su infancia, con su mesa de madera, su madre preparando la cena...

Su madre preparando la cena... con un olor tan similar al que estaba percibiendo ahora.

Cleo se dio cuenta demasiado tarde cuando se giró y vio a una señora asustada que comenzó a gritar:

- ¡Ladrones! ¡Socorro, guardias! ¡Socorro!-

- Maldición. Y parecía que iba a ser una buena noche. - Pensó Cleo cuando los potentes gritos retumbaban y salían por la ventana, pronto iban a tener compañía no deseada...

Miró al elfo, sorprendido como ella por la intrusa, aunque fuesen ellos los intrusos, y le dedicó una mirada enfadada, no iba a pisar la carcel de Baslodia por culpa de este extraño elfo.

- Piensa Cleo piensa, que salida tienes. - Pensó para sus adentros, mirando en la semioscuridad de la casa: Ventanas no, puerta principal ni de broma, la parte posterior de la casa... puede. Puede.

Cleo salió corriendo en dirección a la mujer, la cual retrocedió asustada sin dejar de gritar pero la pasó de largo, metiéndose en lo que ella presumía que seria la habitación. ¡Éxito! había una ventana. Cleo tomó carrerilla y saltó por ella, cayendo a una calle secundaria no muy concurrida. Sin embargo, los gritos de la mujer habían causado que los transeúntes estuviesen mirando justo esa casa, por lo que todos pudieron ver a una chica encapuchada de aspecto sospechoso salir de allí al grito de "Ladrones".

Cleo se incorporó mientras más de una veintena de ojos la miraban y podía oír gente armada acercarse corriendo a la casa, seguramente la guardia: Parece que esta noche Cleo no tenía suerte.
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Re: Una noche estrellada sin estrella [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Sarez el Sáb Jun 18 2016, 10:48

Unos gritos hacen que me gire y de la espalda a la puerta. Es una mujer la que grita, la dueña de la casa que he entrado sin permiso. No está bien. Solo quiero herir a la chica rubia, nadie más. Está mujer no ha hecho nada y, ahora, se encuentra a merced de mis mentiras.

Llama a los guardias, a la gente como Alanna o como el hombre león. Ellos ya me entendieron hace tiempo cuando les expliqué mis problemas. Alanna supo que solo quise disculparme con la prostituta por matar a su padre y el hombre león comprendió que existe una diferencia entre los besos de mentira que me dio la cantante pelirroja y los de verdad que me daba Idril cuando todavía estaba con ella. Si viene otro guardia sabrá, incluso con mis mentiras, que no soy un ladrón y que estoy castigando a una verdadera ladrona. No tengo miedo a los guardias. Pero, la rubia, como verdadera ladrona que es, sí tiene miedo a los guardias.

La chica me mira enfadada sin decir nada y, antes de que me de cuenta, sale corriendo dirección a la  dueña de la casa quien, al verla, salta hacia un lado asustada.

-¡Espera!- Le grito inútilmente a la rubia. No me va a esperar.

-¡GUARDIAS, GUARDIAS!- Grita entre lágrimas la mujer asustada. -¡LADRONES, ME ESTÁN ROBANDO!-

La rubia no grita nada cuando salta por la ventana de una de las habitaciones. Me levanto del suelo y voy tras ella. Llego primero a la habitación, miro la ventana abierta y salto por ella de la misma manera que hizo la chica.

De nuevo, estoy en uno de los caminos de piedra de los humanos. Éste es más pequeño que el anterior y hay menos personas. “Menos” no significa “ninguna”; aunque sean pocos los ojos humanos, todos están dirigidos hacia la chica rubia y hacia mí. Nos miran con asombro y miedo al mismo tiempo. Los gritos de la mujer de la casa no ayudan a relajar el ambiente.

-idiota.- Le digo a la chica con voz baja a la vez que le pongo una mano encima de su cabeza en gesto de protección. –Ahora sabrán que te estoy ayudando.-

Ya no hay susurros por parte de los grupos de humanos. Solo gritos y dedos que señalan donde nosotros estamos. Los guardias vendrás pronto. Está es mi oportunidad. Cojo a la chica de las manos con la misma delicadeza con que cogía las manos de Idril. Tengo que hacer tiempo hasta que venga la guardia para detenerla y las mentiras saben cómo hacerlo; ya lo hicieron con Windorin.

-Sabrán que te amo.- Estoy enamorado de Idril no de la rubia. Las mentiras siempre dicen las cosas equivocadas a las personas equivocadas.
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Re: Una noche estrellada sin estrella [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Cleo Kandem el Lun Jun 20 2016, 18:41

- Re-evalua la situación Cleo: Has entrado en una ciudad después de un golpe fácil, todo iba bien... ¿Como has acabado asi? Estás en la calle, acusada de ladrona, a la vista de todos... - Escuchó el ágil salto del elfo detrás de ella, posicionandose a su lado:

- ...y con un elfo que te sigue. ¿Que posibilidades hay para escapar? Soy joven, se creerían quizá que me está acosando, además él me ha metido de golpe en la casa, quizá... - Sus pensamientos se interrumpieron bruscamente cuando notó las manos del elfo tomando las suyas, no entendía nada, ¿Que estaba haciendo? El elfo la miraba fijamente a los ojos y pudo fijarse en sus cicatrices: Sin duda no había tenido demasiada suerte él tampoco. Pero Cleo había aprendido de la forma dura que no debía tener compasión de nadie:

-Sabrán que te amo.- En ese momento, como si de veras se tratara de una gran hechicera, el tiempo se paró para Cleo, miró al elfo con ojos abiertos como platos y en su mente solamente retumbaba una frase:

- ¿Pero que dice el desequilibrado este? - Rápidamente se recompuso, hizo un nuevo balance: Elfo declarándose, guardias acercándose, ciudadanos mirándonos, apenas sin dinero...

- Puedo hacerlo. Puedo librarme de esta situación. Solo necesito la idea. Y la tengo. - Cleo retiró las manos de las del elfo, susurrando:

- Sigueme la corriente o acabaremos en la carcel. - Sin esperar confirmación, le dio una sonora bofetada, para confusión de los espectadores:

- ¿Que me amas? ¿Que me amas? ¡Como te atreves a decir semejante mentira, delante de toda esta gente, después de que te haya encontrado engañandome! Has roto mi corazón, vil ladrón, y has llenado de lagrimas mis ojos. - Se giró, abrazada a si misma mientras miraba alrededor: Los guardias habían llegado, pero aún no los habían apresado:

- Bien, se lo están tragando... - Susurró a su compañero elfo:

- Vamos, levanta... levanta y di algo o nos pillan. - Miró al elfo de refilon, rezando que fuese al menos tan buen mentiroso como ella.
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Re: Una noche estrellada sin estrella [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Sarez el Sáb Jun 25 2016, 12:31

Hay muchas palabras en la lengua humana que son difíciles de pronunciar: es-tro-pe-a-do, ha-llaz-go, mi-nús-cu-la… Cuando tengo que decir una de esas palabras hablo muy lentamente por miedo a equivocarme al pronunciarlas. El idioma humano no es fácil de hablar. Sin embargo, en este momento, no hablo despacio porque no sepa pronunciar las palabras ni tampoco porque desconozca su significado, Idril me enseñó hace tiempo estas palabras. Hablo despacio porque estas dos palabras son las más importantes del idioma humano.

-Te amo.- Repiten las mentiras una vez más.

La chica rubia se queda asombrada. Sus grandes ojos azules están muy abiertos y me observan como si fuera un extraño. No me gusta que me mire así. Es la misma forma de mirar que hicieron Jericó y Windorin cuando las voces les mintieron en mi nombre. No me gusta y me estoy poniendo nervioso. Me sudan las manos y me tiemblan los dedos; cosa mala para un arquero. No soporto que nadie me mire con los grandes ojos.

Unos guardias se acercan hacia nosotros a gran velocidad. Oigo las pisadas de sus pesadas botas. Yo solo saltaría y me libraría de ellos con facilidad. No dispararía ni una sola flecha ni siquiera en señal de amenaza. Pero estoy con la chica. Tengo que castigar a la chica rubia, el hombre me lo pidió y lo voy a hacer. No puedo huir de los guardias, al menos no solo. Si huyo sería con ella para castigarla después.

El ruido de las botas de metal parece despertar a la chica del trance. Sus ojos se hacen más pequeños y más brillantes. Deja de verme como un extraño y un bicho raro, ahora lo hace de forma distinta. Me mira con brillo. No es fácil de describir la forma con la que me mira. El brillo de sus ojos no es el mismo que vi en los ojos de Idril cuando nos besamos tampoco el mismo que vi en los ojos de Killian cuando mató al ejercicito de espantapájaros. El brillo de los ojos azules de la rubia es muy diferente y a la vez igual que al de Idril y Killian. Dos ideas se me pasan por la cabeza: O me ama o me quiere matar.

La chica, lentamente, me suelta las manos a la vez que me susurra unas palabras fáciles qué no entiendo qué quiere decir. No quiero ir a la cárcel pero no sé qué es “seguir la corriente”. Es posible que sea una bruja eléctrica, esas hacen corriente en sus manos. Tal vez me ha soltado para no herirme con sus rayos. Miro hacia sus manos por tal de ver el menor trueno y le respondo con un movimiento afirmativo. Si veo corriente salir de sus manos la seguiré.

Pero no es corriente lo que hace con sus manos. La rubia me pega una bofetada en la cara. Dice que la he engañado, que no es verdad que la amo y que la he roto el corazón. La bruja es más fuerte de lo que pensaba al principio. Conoce mi maldición de las mentiras y sabe que la estoy engañando. Esta vez, soy yo quien abre los ojos extrañado.

Los guardias de botas pesadas se quedan quietos. Ellos también tienen los ojos abiertos. Están extrañados de lo que ha dicho la chica. ¿También saben de mis mentiras? No lo sé. No sé qué está pasando y tengo miedo. Si es verdad que la chica sabe de mis mentiras y sabe que quería hacer con ellas, usará sus hechizos contra mí.

Me levanto del suelo y sigo mirándola con los ojos abiertos. Le saco una cabeza. Ella es pequeña. Grande para ser humana pero pequeña para un elfo como yo. Si le pego yo ahora le haré más daño que el que ella me ha hecho con la bofetada. Le puedo hacer el daño que se merece recibir. Pero los guardias me miran, si le pego iré a la cárcel. Para no ir prisión debo ver la corriente, la chica lo dijo. Pero aquí no hay corriente.


-Yo no te he engañado.- Dicen las mentiras con mi voz. - Sabes que nunca lo he hecho. Hemos pasado muchos años juntos. Todos mis besos, caricias y abrazos llevan tu nombre. ¡No puedes decir que te engaño!- Me alejo dos pasos de ella furioso. Estoy a una buena distancia para disparar con mi arco y también, a una buena distancia para disparar con mis mentiras. – Tú eres la mentirosa. Lo has sido siempre. Tus besos han sido besos de mentira. Los míos eran de verdad.- Digo recordando lo que me enseñó Iltharion.
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Re: Una noche estrellada sin estrella [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Cleo Kandem el Dom Jul 03 2016, 15:26

Cleo rezó mentalmente a todas las deidades que conocía, pese a que sabía que algunas de ellas las habia inventado ella misma en un intento por hacerse pasar como una lider espiritual, miraba alrededor siendo consciente del ambiente enrarecido de la bizarra escena que protagonizaba con el misterioso elfo, el cual pudo ver rápidamente como era lo que en su oficio llamaban "un cordero": Alguien inocente que nunca habia participado en un timo similar, útiles para hacerlos pasar por gente inocente pero dificil para que puedas inventarte una historia como la que estaba haciendo.

Escaneó rápidamente la escena: Tres guardias estaban cerca, cubriendo una de las direcciones de las calles, uno de ellos parecía bastante sobrealimentado, seguramente podría dejarlo atrás corriendo, sin embargo no conocía los recovecos de esta ciudad y no sería dificil acabar en un callejón sin salida.

Su única posibilidad residía en el elfo, el cual se habia levantado y había dado un par de pasos alejandose de mi y los guardias:

-Yo no te he engañado. Sabes que nunca lo he hecho. Hemos pasado muchos años juntos. Todos mis besos, caricias y abrazos llevan tu nombre. ¡No puedes decir que te engaño!- Se giró, enfrentandose a mi con la mirada. – Tú eres la mentirosa. Lo has sido siempre. Tus besos han sido besos de mentira. Los míos eran de verdad.- Cleo intentó ocultar una sonrisa: Lo había subestimado, sin duda.

Rápidamente hinchó el pecho, fingiendo ofenderse y dio un paso hacia él señalandolo acusadoramente:

- ¿Como te atreves, maldito? ¡Te he dado mis mejores años desde que viniste a la granja de mi padre con la boca llena de mentiras y lo embaucaste! ¡Desde que nos embaucaste a todos con promesas vacías de riquezas y castillos! ¿Donde están ahora esos castillos, eh? ¿Y aquél reino que me prometiste? Ahora solo rebuscas entre la basura unos cochinos aeros para poder gastartelo en tus vicios y en tus furcias. - Caminó un paso más, escuchaba murmullos pero no parecía que nadie avanzara hacia ellos, lo cual la tranquilizaba:

- ¿Por qué crees que te echaron de tu último trabajo en el mar? ¡Porque pasabas más tiempo mirando a las muchachas y gastandote el sueldo en bebida que haciendo nudos! No me has dado más que desgracias - En aquél momento, que parecía que los planes de Cleo se empezaban a enderezar, escuchó un portazo y vio salir a la mujer de la casa, de aquella casa que habian entrado intrusos, salió armada con un cuchillo de cocina y no parecía que tuviese precisamente ganas de cocinarnos algo...

- ¡Guardias! ¡Ellos son los ladrones, arrestadlos! - Cleo se dijo a si misma que podia hacerlo, se apartó del elfo y se encaró hacia la mujer con la más dulce de sus sonrisas y sus sonrojadas y juveniles mejillas:

- Señora, lamento la confusión: Mi marido aqui presente y yo estabamos teniendo una pelea y pensó que era una buena idea no tenerla en público, sin embargo entramos en su casa por equivocación, le pido disculpas y le ASEGURO que mi marido correrá con todos los gastos de cualquier desperfecto que hayamos causado con nuestra intromisión, ya que no hemos robado nada. - La mujer se paró de pronto, mirando a Cleo a los ojos, alternando entre mirarla a ella y al elfo, para finalmente mirar a los guardias que, confundidos, preguntaron:

- Señora, ¿le han robado algo? - La mujer miró su cuchillo y después miró al suelo, admitiendo con verguenza:

- N-no... bueno, pero es que... yo pensé que... - Cleo se vio victoriosa, el conflicto se habia evitado, solo faltaba la puntilla. Posó la mano sobre el hombro de la mujer, que la miró extrañada y dijo:

- Es completamente normal, entramos de manera muy brusca, pero ni mi marido ni yo somos ladrones, solo que él... es demasiado apasionado a veces, vamos a su casa y hablemos de esos desperfectos... - La mujer asintió y comenzó a caminar hacia su casa, mientras Cleo veía como la gente se disipaba, volviendo a sus quehaceres, incluyendo los guardias. Miró al elfo sonriendo:

- Cariño, vamos a hablar con la mujer a su casa.-
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Re: Una noche estrellada sin estrella [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Sarez el Mar Jul 05 2016, 15:52

Lo que dice la chica no tiene sentido. Es tan disparatado como las mentiras que dicen las voces. Dice que le prometí riquezas, palacios y reinos; que le engañé a ella y a su padre con promesas que sabía que no eran verdad. He dichos muchas mentiras estos últimos meses. Por alguna razón que no alcanzo a comprender, no puedo dejar de decir mentiras. Mas nunca, había prometido a la chica nada sobre esas riquezas de las que hablaba. Tenía derecho de insultarme y llamarme embustero, pues lo soy por culpa de las voces, pero no le prometí nada de lo que ella asegura.

Tal vez, por la misma razón que no entiendo, la chica tampoco puede dejar de decir mentiras. Por eso dice esas cosas sobre mí; quiere hacerme daño con mentiras como yo le quería hacer a ella para vengar al humano que había robado. Es una posibilidad, la única que se me ocurre en estos momentos.

Las mentiras, las de la chica y las mías, hacen que más gente curiosa venga a nuestro alrededor para ver que pasa. Siento que estoy en el interior de uno de esos círculos de humanos que había visto antes. Todos me observan y hablan de mí. Oigo a gente llamándome “putero” entre susurros. No entiendo qué significa esa palabra pero, por el tono agrío y severo que usan los humanos al llamarme así, sé que no puede ser algo bueno.

La rubia sigue hablando. Dice que he trabajado en el mar y me echaron de allí.  No tiene sentido. Soy un elfo, no puedo trabajar en el mar. Me ahogo. Aliena, la chica pez, sí puede trabajar en el mar. Yo no.  Sin embargo, la chica sigue diciendo que he trabajado en el mar pero que usaba el tiempo de trabajo para estar con mujeres y beber. Los humanos se creen sus palabras y me miran con rabia. Son más lo que dicen la palabra “putero” una y otra vez a la vez que me señalan con los ojos.

La mujer de la casa que habíamos entrado para huir de los asesinos que las voces mentirosas se inventaron aparece entre la multitud armada con un cuchillo. Llama a los guardias a la vez que nos señala a la rubia y a mí con el filo del cuchillo.  Está furiosa sin razón. Nosotros no hemos robado nada. Hemos entrado a su casa, pero hemos salido rápido de allí. No somos ladrones. Ella es una mentirosa, igual que la rubia e igual que yo. ¿Y sí hay más gente que oye sus propias voces mentirosas? De ser así, la rubia está enferma. Sería lógico que el hombre aquel temiera de ella. Si tiene la misma maldición que yo, esos malentendidos son muy posibles.

De nuevo, la chica me da un empujón y se interpone a hablar a la multitud. Los guardias y la mujer prestan atención a sus mentiras. Nada de lo que dice la rubia es cierto. Todo es mentira. Pero, a diferencia de lo que mis mentiras, las suyas son inteligentes y astutas. Sus mentiras no hubieran hecho llorar a Windorin ni que Jericó se hubiera enfrentado a ella. Ella sabe controlar las mentiras y sabe hacer que los demás se las crean. Estoy seguro que también sabría hacer besos de mentira como la juglar aquella. Iltharion me lo enseñó.

Me he entretenido pensando en qué pasa. Antes de lo que me quiero dar cuenta, la chica me llama “cariño” y dice que tengo que entrar en casa de la mujer para hablar sobre algo llamado “desperfecto”. Cariño sé qué significa, Idril me llamaba así; es el nombre que se usa para la persona que amas. Si algo no entiendo es por qué la rubia me llama cariño si yo no la amo. Antes mis mentiras le dijeron que la quería y, es posible, las suyas le hicieron creérselo. ¿Por eso me llama cariño? No lo sé y no quiero saberlo. Solo quiero irme. Puedo marcharme corriendo pues la multitud de humanos ha ido disminuyendo y veo muchos huecos por dónde escapar entorno al gran círculo. Pero ya es demasiado tarde, la mujer me llama con la mano para que me de prisa y entre a su hogar a darle una explicación.

-Cariño. Me prohibiste hablar con otras mujeres.- Dicen mis mentiras con tono socarrón.

Uno de los escasos hombres curiosos que quedan se pone ambas manos en la boca para disimular una risotada. Los demás, sin embargo, no disimulan sus risas. Están entretenidos riéndose, es mi oportunidad. Puedo huir y llevarme conmigo a la chica. La voy a rescatar de los bretes de sus mentiras y las mías.

Con paso lento y la cabeza agachada, voy hacia la casa de la mujer. A mitad camino me encuentro con la chica rubia de cara. Me detengo unos instantes para mirarla de soslayo. Me imagino todo lo que ha podido pasar por culpa de sus mentiras.

-Métete esto en la boca.- Cojo una de las ramitas que tengo el bolsillo y se la pongo en la boca antes de que pudiera decir nada. –Son mágicas. Su sabor hará que te conviertas en un gato.- Es uno de los disparates de mis mentiras. No las puedo controlar. Rápidamente me giro para quedarme enfrente de la chica y muevo la cabeza de lado a lado para que se diera cuenta que estoy mintiendo. –No.- Consigo decir después de unos segundos moviendo la cabeza. - Sé que te ocurre. Yo paso por lo mismo. Te ayudaré.Lo prometo.-

La mujer me mira desde la puerta de su casa enfadada. Da un golpe en el suelo con el pie con tal de instigar a que me de prisa. No hace falta que diga nada, verdad o mentira, la mujer sabe hablar con determinación sin tener que decir nada. Vuelve a mover su mano derecha señalando hacia el interior de su casa y sin dejar de mirarme.

-No voy.- Digo firmemente a la vez que cojo de los abrazos de la chica y me mantengo quiero.- Ella es la culpable. Me hizo trabajar en el mar cuando no puedo respirar en el agua. Dice que bebo y estoy con mujeres, pero ella come y está con hombres.- Son las voces quienes hablan. Han cogido las palabras de la chica y mi ignorancia para crear las mentiras. - Es ella quien tiene que pagar, yo no. Todo lo que hago es por ella. Por ella me enamoré.-
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Re: Una noche estrellada sin estrella [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Cleo Kandem el Sáb Jul 09 2016, 13:01

Poco a poco Cleo veía para su alegría como se acercaban al final del conflicto, siguiendo mentalmente los pasos que iban a hacerse: Primero la mujer se inventaría roturas para que le pagasen más, ella iba a interceder y al final ambos iban a irse tranquilamente... ¿Ambos? Se dio cuenta Cleo que hablaba como si fueran a irse juntos el elfo y ella y negó con la cabeza cuando se encontró frente a frente con el susodicho: Le sacaba una cabeza de estatura, por lo que tuvo que mirar hacia arriba, un gesto que Cleo odiaba pues se sentía inferior al hacerlo, sin embargo para su sorpresa el elfo sacó una rama y sin dilación se la introdujo en la boca a Cleo, mientras susurraba:

-Métete esto en la boca. Son mágicas. Su sabor hará que te conviertas en un gato.- Cleo escupió la rama casi al instante, encomendándose a distintas deidades y preguntándose que le debía pasar en la cabeza al elfo: Quizá estaba loco. Pero no acabó ahí, pues rápidamente el elfo negó con la cabeza, afirmando con seguridad:

- Sé que te ocurre. Yo paso por lo mismo. Te ayudaré. Lo prometo.- Aquella enigmática frase incitó a Cleo a responderlo pero su respuesta se la guardó cuando escuchó el bufido de la mujer que esperaba de brazos cruzados, parecía haberse cansado de la pantomima de la pareja, si tan solo supiera que no era la única harta de ello...

La mujer señaló el interior de la casa, Cleo se sintió extraña: Se notaba que la mujer, pese a su juventud ya era madre (y una bastante autoritaria), pues lograba sentirse como una niña que había hecho una trastada, así que hizo como hacia con sus padres: Agachar la cabeza y caminar hacia allí. Pero notó como el elfo se había parado en el camino, lo cual hizo suspirar levemente a Cleo:

-No voy.- Dijo firmemente a la vez que me agarraba de los brazos desde la espalda: - Ella es la culpable. Me hizo trabajar en el mar cuando no puedo respirar en el agua. Dice que bebo y estoy con mujeres, pero ella come y está con hombres.- Cleo enarcó una ceja mientras comenzaba a girarse, incrédula de que realmente estuviese haciendo eso, pero el elfo continuó vomitando más y más mentiras, parecía incapaz de parar: - Es ella quien tiene que pagar, yo no. Todo lo que hago es por ella. Por ella me enamoré.- Rápidamente Cleo se giró, mirando a la mujer, la cual tenía la misma expresión de confusión y de sorpresa que ella, expresión que duró a ambas más de unos segundos, hasta que Cleo se desembarazó del agarre del elfo y decidió acabar definitivamente: En todos sus años de timadora, jamás había visto un compinche peor y no estaba dispuesta a aguantarlo por más tiempo. Echó mano de los aeros que le había sustraído a aquél hombre y le dio un par a la mujer sin mediar palabra, a lo que la mujer los tomó sin aún entender nada de lo que estaba sucediendo. Después Cleo se giró hacia el elfo, enfadada y molesta y le dijo, mirándole a los ojos:

- Y ahora no quiero volver a verte hasta que tengas un trabajo digno y me devuelvas lo que he tenido que pagar... ¡Y con intereses! - Dicho esto se alejó de la extraña escena, dándose cuenta que la gente la miraba y maldecía por ello: Quería pasar desapercibida, ahora tendría que marcharse del pueblo y ya empezaba a anochecer. Y seguía sin dinero para una posada. Suspiró y aceleró el paso, intentando irse a la otra punta de la ciudad para empezar de nuevo su "plan de recaudación".
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Re: Una noche estrellada sin estrella [Interpretativo][Libre]

Mensaje  Sarez el Lun Jul 11 2016, 16:38

La maldición de la chica es peor de lo que imaginaba en un principio. No solo la hace mentir e impide que exprese ninguna verdad mediante símbolos, además le hace actuar con mentiras. Me quedo atónito con los ojos abiertos como platos y la boca en gesto de sorpresa al ver que da sus monedas a la mujer de la casa para pagar por mí algo que es mentira. Es por mi culpa. Ha pagado monedas importantes por mí culpa.

Minutos antes pensaba en castigarle por haber robado al hombre, y lo he hecho. La chica ha perdido sus monedas. La he castigado con mis mentiras. Debería estar contento. Usé mis mentiras para hacer bien.  Pero no lo estoy. Me arrepiento de haber hecho pagar a la rubia. Está maldita como yo, quizás peor que yo pues puedo controlarme con las ramitas de pino, ella no. No tendría que haberla amenazado con unos asesinos, ni decir que podía sentir su magia, ni que estábamos casados. Todas las mentiras la castigaron sin motivo. De lo único que no me arrepiento es de haber ido tras ella. Si no hubiese hecho caso al hombre no hubiera conocido a otra persona maldita como yo.

La chica viene hacia mí con gesto enfadado. ¿Uno de verdad o de mentira? Creo que verdad, pero no estoy seguro. Sus mentiras son mucho más poderosas que las mías. No tengo manera de saber cuando miente o dice la verdad. Aunque me siga mandando a trabajar, algo me hace creer que dice la verdad.

Muerdo con fuerza la quinta ramita del pino del día para controlar mis mentiras. Ahora las mentiras pueden hacer mucho mal, lo sé. Las personas crueles de los círculos me dicen malas palabras. Ellos no entienden nada. Si supieran que estoy maldito no me insultarían. ¿O sí? Quiero creer que no lo harán pero algo en mi interior me dice que sí. Maldito o no, todos acaban por irse. Idril fue la última que se fue pero no la primera.

Miro hacia mis pies inmóvil, confuso y triste por lo sucedido. La mujer dueña de la casa ha cogido las monedas y ha desaparecido en el interior de su hogar. Todavía gente mirándome, pero son poca y no me importa. Quien me importa es la chica rubia y ella ya se está yendo enfadada.  Aprieto con más fuerza la ramita con tanta fuerza que la hago astillas y cae de mi boca.

-Para.- Digo con voz firme y decidida sin dejar de ver el suelo. Con una mano busco más ramitas de mi bolsillo mientras que con la otra me descuelgo el carcaj de la espalda. No tengo más ramitas para frenar las mentiras pero, sin embargo, bajo el doble fondo del carcaj tengo algo que a la chica le gustará más: mi bolsa de monedas. –Son las monedas de la bebida y las mujeres.- Dicen las mentiras señalando mi bolsa de monedas que guardo para mi viaje. - Cógela.- Le lanzo la bolsa de monedas. - Hay pocas. Coge lo que quieras.- Mentira de nuevo. En la bolsa hay muchas monedas. No sé contar, no le puedo poner un número pero sé que hay muchas. Las justas para un gran viaje. - Pero escuchame. Quiero ayu…nar.- Iba a decir ayudar pero las mentiras cambiaron de palabra rápidamente. - ¡No! Lo que digo es que somos un matrimonio tenemos que compartir una vida. Bueno y malo. Monedas y no monedas.- Estoy consiguiendo redirigir las mentiras hacia un buen camino, igual como lo hace la chica. - En lo malo no me separaré de ti.-  Alzo la cabeza y la miro directamente a los ojos. - Usaré mi magia para curarte. Lo pro…me…to.- La última frase me cuesta decirla, es la única verdad pura de todo lo que digo.
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