Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

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Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Miér Ago 31 2016, 19:25

No recordaba hacía cuánto tiempo había abandonado su hogar, aquel territorio en el bosque que podía recorrer con los ojos cerrados sin percance alguno ya que sabía de memoria dónde estaba cada árbol, roca y arbusto. Como mínimo, uno o dos meses. En un estado de obnubilación, sus piernas la habían llevado de lado a lado sin mediar palabra con su consciencia. Cada vez estaba más lejos de su tierra natal y, contrario a lo que ella esperaba, la distancia no lograba calmarla en absoluto. Estaba completamente anulada: No sentía rabia, tristeza o preocupación, mas estaba muy lejos de experimentar calma o felicidad. Sólo deseaba alejarse más, olvidar, empezar de cero.
Claro está que, al vivir rodeada de agua, llega un momento en el que no se puede caminar más, eso si uno no desea ahogarse. Mmmh, ahogamiento. Parecía una forma bonita de morir, rodeada de pecesitos de colores... y con agua salada destrozándole los pulmones. Mejor no.

No fue plenamente consciente de dónde estaba hasta que una brisa cálida y de aroma novedoso la golpeó en la cara e hizo que su despeinado cabello ondease. Ya conocía el olor a pescado dado que había visitado el lago muchas veces, pero esta vez había algo distinto. Olía a sal, deshechos de vaya a saber qué, también a comidas extrañas y al sudor de muchas, muchas personas que iban y venían.
Jamás había caminado sobre suaves tablones de madera y el crujir de los mismos bajo sus pies le causaba expectación. Ciertamente, tampoco había estado ante una masa de agua tan imponente e interminable... y desde luego, nunca en su vida había visto un barco.
Tantas sensaciones descubiertas y tanta novedad consiguieron despertarla de su letargo y alejarla de los recurrentes pensamientos culposos. Hasta pudo sentir cómo sus mofletes se contraían en una sonrisa después de bastante tiempo.

No fue hasta que llegó a la zona donde el barco más grande estaba atado, que sus pies se detuvieron. Se quedó absorta, admirándolo desde abajo con la boca abierta y los ojos brillantes. Y mayor fue su asombro cuando vio que las diminutas personas podían entrar y salir de la fortaleza de madera. ¿Qué habría adentro? Moría de ganas de curiosear, pero su osadía no llegaba tan lejos. Además, comenzaba a  ser consciente de que estaba en una zona muy concurrida. Aunque era de noche, el viento soplaba cálido y las personas no cesaban sus labores, alumbrando con grandes antorchas los alrededores.
Apoyó una mano sobre la daga que permanecía escondida entre su ropa y tragó saliva. Quería quedarse un ratito más observando todo aquello. -Si llega a pasar algo me voy de inmediato. Pero mientras tanto... no hace daño descubrir cosas nuevas, ¿no? -Pensó, tocándose la barbilla con la mano libre.



_____Off Roll_____

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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  John Lauper el Vie Sep 02 2016, 02:13

Caía la noche en la ciudad de Lunargenta. John Lauper caminaba tranquilamente. La senda atravesaba los viejos almacenes y depósitos, luego  descendía directo a los muelles. Su andar despreocupado ocultaba sus intenciones. El joven miró al cielo, varias nubes cubrían las estrellas y la luna nueva no se dejaría ver. -Es la noche perfecta- se dijo a sí mismo. Luego repasó mentalmente su inventario: varios metros de cuerda, algunas ganzúas y, por supuesto, su cuchillo de cocina.

Una cálida brisa cargada de una mezcla de aromas lo recibió al llegar a los muelles. Se detuvo y comenzó a observar los barcos. Su contacto le había dicho que buscara el más grande, cuyo nombre era… -El Brisa Marina- dijo en voz alta al divisar a lo lejos una imponente embarcación. Estaba amarrado en el muelle más alejado del puerto y a juzgar por las pequeñas luces que entraban y salían se encontraba en plena actividad.

Reanudo su marcha dirigiéndose hacia el gigantesco barco. No le gustaba lo concurrido que se encontraba el puerto pero se tranquilizó pensando que en pocas horas todos estarían durmiendo.

Al llegar al barco se detuvo y simuló asombro intentando justificar su presencia allí. Su actuación era bastante mala aunque él estaba convencido de lo contrario. Con la excusa de su curiosidad comenzó a analizar el barco. Tenía dos rampas de acceso vigiladas por un marinero corpulento. El casco era bastante irregular pero no contaba con la habilidad ni el equipo suficiente como para escalarlo. Una ventana del camarote del capitán se encontraba abierta. -Es algo arriesgado, pero nadie esperaría un ataque desde ahí- pensó John pero luego se dio cuenta que era imposible llegar hasta la ventana.

Mientras continuaba pensando cómo infiltrarse dio media vuelta y se apoyó despreocupadamente en unas cajas. Al observar a su alrededor pudo distinguir a una extraña joven. La chica se encontraba absorta mirando al gran barco.

-¿Qué hace una niña a estas horas en el muelle?- pensó John, a quien además le llamó la atención la forma de vestir de la misma. -¿Será que es una ladrona?¿Será que viene por lo mismo que yo? tiene la apariencia de ser una, y una muy mala por cierto, su actuación deja mucho que desear- concluyó erróneamente el joven.

Busco tranquilizarse pensando que con tan escasas habilidades nunca lograría  robar nada. Pero…¿y si la encontraran?, ¿y si alertara a toda la tripulación? su plan se vería arruinado y no tendría otra oportunidad ya que el barco zarpaba en la madrugada.

De pronto una idea se cruzó en su cabeza. Podría hacer equipo con ella y si buscara lo mismo que el la engañaría una vez conseguido el objeto. Es sabido que la ley de los ladrones prohíbe engañarse entre ellos pero también es sabido que  los ladrones pocas veces hacen caso de esas leyes.

John caminó en dirección a la joven. Al pasar a su lado se detuvo y le susurró - No se te ocurra hacer lo que estás pensando- luego la miró y  con su sonrisa burlona agregó - Al menos no lo hagas sola- luego con un gesto le indico que lo siguiera y comenzó a alejarse del barco.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Vie Sep 02 2016, 02:53

Y lo que parecía un trapo rojo cubriendo el lateral de unos toneles de madera de cedro, emergió hacia arriba cual fantasma de ensueño. El gesto fue tranquilo, casi torpe, pero tremendamente delicado. Por supuesto, para darle sentido a aquel suceso había que remontarse a algo más atrás. Eso fue después, un par de días después del incidente agrario. Al consiguió deshacerse del olor a cebolla por métodos que ningún ser vivo se atrevería a cuestionar, se alimentó de cierto modo y acudió a la capital en grado de desfacedor de agravios, enderezador de entuertos. O algo así. Llegó como guardia de caravanas, pero confiaba en su perspicacia lo suficiente como para ayudar a una familia que pedía ayuda con cierto asunto de su primo el marino que blah, blah, blah. La respuesta yacía en los barriles que tenía a su lado. Le habían pagado una pequeña parte en adelanto y los restos más bien de caótico orden estaban almacenados en uno de los toneles. Alzzul no sabía si volver a informar o largarse. Nadie le recordaría, de todos modos.

El caso es que estaba de muy mal humor, y si alguien le preguntaba, odiaba Lunargenta. No concebía por qué alguien haría algo así, con lo fácil que habría sido deshacerse del cuerpo en el mar. Estaba claro que nadie pensaba enterrarlo. Al menos parte del cuerpo parecía haber sido aprovechado.

A la vista de los dos jóvenes, Alzzul podía parecer imponente, con pose marcial aprendida de doscientos años atrás, cuando hubo sido militar y guardia. Apoyaba la mano en la empuñadura de su eschavona mientras dedicaba una mirada poco amable al cotarro de ambos. Aún deshilachado como era, demacrado y magullado, su porte dejaba muy poco que envidiar a la nobleza. Con una mirada desde arriba, casi por encima del hombro, se refirió a los dos jóvenes.

- No sé si estoy oyendo bien. Me fallan los oídos por viejo, a veces. -murmuró, en tono apenas audible, manchado por la dificultad que añadía tiempo sin hablar. Además, parecía lo suficientemente joven como para que la afirmación apenas tuviera sentido. Sin embargo, uno de los dos jóvenes era consciente (en cierto grado)  de una peculiaridad del hombre- Como guardia, aunque no esté de servicio, me atengo a una legalidad muy estricta. -mintió, apoyándose en su excelso carisma.- Y habéis perturbado la tranquilidad del puerto, más aún pensábais hacerlo del navío. Decidme. ¿Por qué debería permitirlo?

Y mientras decía eso, alzaba un poco más el mentón, en posición levemente defensiva, pues había visto ya demasiadas veces a jóvenes predispuestos a morir en una estocada completamente innecesaria. Por supuesto, de ser así, intentaría no matarlos. Al menos del tipo, no podía decir lo mismo de la mujer lobo.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Vie Sep 02 2016, 03:39

La mente de Thiel era un hervidero de ideas, especulaciones y películas interminables basadas en el colorido y maravilloso interior de la embarcación. No era para nada difícil conseguir que algo le llamase la atención, mas había ocasiones en que se topaba con situaciones que eran capaces de hechizarla hasta el punto en que todo lo demás dejaba de existir. No podía imaginar qué clase de cosas ocurrían dentro de aquella colosal durmiente criatura de madera cuyas entrañas eran capaces de albergar a montones de personas. Quería saberlo, de verdad que sí, deseaba meterse allí a toda costa. No obstante, su corta estadía en el "mundo real" lejos de la jauría le había dejado muy claro que, aunque aún no entendía bien por qué, la gente podía llegar a enfadarse, y de manera muy aparatosa cabe aclarar, si alguien ajeno ingresaba o manipulaba eso que llamaban... ¿cómo era?... ¿"Propiedad Privada"? Por lo cual intentaba mantenerse ajena de los conceptos titulados "robo" e "intrusión", aunque no siempre tenía éxito. Simplemente tendía a olvidar las reglas de las otras criaturas con vidas más... estructuradas, y solía actuar a la vieja usanza de los lobos.

Estaba a punto de abandonar ciertas ideas relacionadas con la intrusión a cierto barco ciertamente muy llamativo, por cierto, cuando su aguda audición captó una voz que, aunque le sonaba impersonal, se había manifestado muy cerca para su gusto. Se sintió tonta por haber bajado la guardia, mas no movió ni un músculo mientras se mantenía en estado de alerta, salvo el entrecejo que se le arrugó tal como un acordeón. ¿Había escuchado bien? ¿Niña, ladrona, actuación? ¿De qué estaba hablando? Oh, se acercaba. Pasito a pasito, toda la pestilencia del hombre entró a su respingada nariz con una sola inhalación. Supuso que hacía mucho tiempo que alguien no tomaba un baño. Y parecía que le gustaba hablar. ¿Acaso él podía leerle la mente? Esa posibilidad estaba definitivamente descartada. Los humanos no leen la mente, pensó. Y éste, sin duda, apesta a humano.

Había permanecido estática por un buen rato hasta que la última palabra del joven terminó de resonarle en la garganta. Dejó caer ambas menudas manos a sus costados y lo observó detenidamente desde abajo. Sus enormes ojos lo analizaron con meticulosidad y, aunque por dentro estaba muy, muy nerviosa, intentaba calmarse con los dos mantras que retumbaban en las paredes de su cráneo cada vez que alguien se le acercaba de súbito: “No prejuzgues, probablemente no te hará nada malo” y “Si lo hace, le arrancas la cabeza de un mordisco por mucho que te parta el alma”. Entreabrió los labios y dejó escapar la primer oración que rumiaba en varios días:
-¿Se puede saber de qué estás hablan…- Pero se vio interrumpida por, primero, una presencia sombría, seguida por un olor muy potente a… ¿a sangre? que le puso los pelos de punta, y luego una voz que, si bien podía parecer amable debido a sus bajos decibelios, terminaba por crisparle los nervios. Si bien solía ser desconfiada, intentaba no juzgar a gente que apenas conocía. Pero ese ser le daba muy mala espina, en especial por su aroma, por esa penetrante mirada salida del inframundo y porque, para ella poder llegar a atisbarla, había tenido que alzar tanto la cabeza que sentía que se le iba a romper el cuello. -…do? ¿Perturbar qué? ¡S-S-S-Si yo sólo estaba mi-miran-mir…agh, observando! –Su cerebro decía “corre”, sus piernas objetaron “Nosotras de aquí no nos movemos”. No tenía tiempo para dialogar con las partes de su cuerpo y no podía parar a preguntarse por qué ese hombre le causaba más miedo que cualquier otro ser que pudiera cruzarse anteriormente. Así que decidió apelar al casi siempre infalible instinto.

Y el instinto le dictó que tomase la mano del pelirrojo y lo halase con toda la fuerza que su pequeño cuerpecito no aparentaba poseer para salir pitando de allí, temiendo por la seguridad del humano que tan frágil se veía. Aquel otro no era una persona normal, aunque sí que olía a varias otras personas. Tampoco era un licántropo, no cabía duda.Hasta aquel día, la suerte de no haber tenido que oler jamás a un vampiro había estado de su lado, mas evidentemente eso quedaba atrás.
Corrió y haló con todas sus fuerzas y el único camino que se le ocurrió seguir fue el que llevaba directo hacia el guardia que cuidaba la entrada más directa del Brisa Marina. Agachó la cabeza, cerró los ojos y apretó los dientes decidida a embestir al hombre que, distraído, miraba pasar las nubes mientras fantaseaba con la doncella rubia que había visto pasar al mediodía.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  John Lauper el Sáb Sep 03 2016, 07:26

John casi pega un salto al escuchar la voz del extraño. Giro calmadamente tratando de disimular el susto. Se sentía un tonto al no haber podido darse cuenta antes de la presencia del otro sujeto. Repasó mentalmente todos los rincones que había observado y, según él, estaban vacíos, luego llegó a una conclusión -Este tipo es muy bueno- pensó en voz alta.

El joven ladrón guardó silencio durante la extensa introducción del supuesto guardia. Su cerebro trabajaba a mil, debía encontrar la excusa perfecta o terminaría en la cárcel… ¡y acababa de escapar de ahí!

Su mente empezó a maquinar un plan: Culpar a la joven del intento de robo, después de todo era una ladrona novata, o al menos eso creía. Un tiempo en la cárcel le serviría para aprender y obtener contactos útiles, y por ser su primera vez tendría una condena corta. ¡Todos ganaban!.

Ya decidido, abrió la boca para comenzar a recitar su historia. En ese momento sintió que una pequeña mano tomaba la suya. Antes de poder gira la cabeza para observar a la víctima de su mentira, se encontró flotando en el aire o más bien arrastrado por los aires contra su voluntad.

El marinero guardia solo pudo reaccionar cuando el singular dúo se encontraba  pocos metros y sólo alcanzó a decir - ¿Pero qué…?-. La joven lo embistió con fuerza arrolladora, ambos hombres salieron despedidos e impactaron contra numerosos sacos de harina que estaban apilados en la cubierta, amortiguando casi todo el ruido.

Un mar de dinero rodeaba al joven ladrón. Monedas de oro amontonadas a su lado, aeros desparramados más allá, donde posaba su mirada había monedas de diferente tipo y denominación.-Me he muerto y estoy en el cielo de los ladrones- pensó. Era tal su dicha que poco le importo si realmente estaba muerto. Comenzó a lanzar las monedas por los aires, patear los montones y saltar de felicidad. No se enteró cuando el cielo se cubrió de nubes hasta que sonó el primer trueno. Pronto comenzó a llover, pero no era agua lo que caía del cielo sino más monedas.

Continuó saltando y riendo hasta que notó que las monedas comenzaban a cubrirlo. Primero no pudo mover sus pies, luego su cuerpo fue cubierto poco a poco. Mientras mas se movia mas enterrado quedaba. Cuando solo su rostro quedaba al descubierto esbozo una sonrisa.-Ahora entiendo donde estoy… ¡esto es el infierno!- se dijo mientras las últimas monedas terminaban de cubrirlo completamente. Finalmente cerró los ojos.

John logró despertar antes que el marinero. Aún se encontraba exaltado por su reciente pesadilla. -No quiero volver a ver otra moneda en mi vida- se dijo, aunque ni él mismo creía eso. De pronto recordó todo, la joven lo había arrastrado forzosamente hacia la cubierta del barco. ¿Su plan se habría arruinado?. Se quedó inmóvil en el suelo por un momento. El silencio reinante le indicó que nadie había notado tan descuidada maniobra.

Cuando se estaba incorporando, observó que el cuerpo del marinero comenzaba a moverse. Si este se despertaba seguramente daría la alarma. Juntó toda su fuerza en su puño derecho y lanzó un fuerte golpe al mentón del caído. La escena fue patética. El hombre no se inmuto mientras que el joven daba pequeños saltos llevando su puño a su boca, mientras ahogaba un grito de dolor.

Cuando el marinero abrió los ojos pudo ver a un joven pelirrojo sonriendo burlonamente. Sostenía un pesado saco de harina con sus dos manos. El saco se volvió cada  vez más grande hasta colisionar con su cabeza.

John cubrió el cuerpo del hombre inconsciente con unas mantas que encontró sobre los sacos de harina.-No queremos que te encuentren antes de acabar el trabajo- dijo en voz baja. Luego volteo y busco a la joven con la mirada. La pequeña muchacha se encontraba de rodillas recuperándose del fuerte impacto.

-¿Qué fue ese ruido Ralph?- la voz provenía del interior de una puerta que parecía llevar a la cocina del barco. Sin mediar palabra, John tomó a la joven por el  brazo y rápidamente la llevó detrás de unos barriles. Luego se asomo para espiar.

Un hombre gordo y calvo salió de la cocina. Llevaba una cuchilla de carnicero en su mano. Su sucio delantal cubría la mitad de sus piernas, de las cuales una de ellas era de palo. El hombre caminó por la cubierta y se dirigió a la rampa de descenso de la nave. Se detuvo al llegar y comenzó a observar hacia el muelle.-¡Hey tu! el pelilargo de abajo. ¿quién eres?. Será mejor que te largues o vas a tener problemas - dijo el cocinero mostrando su instrumento de trabajo.

Un sudor frío recorrió la frente del ladrón. Había recordado al guardia que los había sorprendido hacía unos minutos. Volvió a mirar a la joven y dijo con su peculiar sonrisa - Espero que tengas otro excelente plan como el de hace un rato-
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Sáb Sep 03 2016, 21:54

La comicidad se esfumó para el vampiro en cuestión de segundos. Había esbozado una sonrisa superiorista al ver a la mujer cargar a ciegas con el hombre a cuestas. Aún fue peor cuando en el camino toparon a un tipo que no hacía más que vigilar somnoliento la entrada al navío. Alzzul observó con toda la pasividad pertinente de un ajeno al espectáculo, que no tardó demasiado en volverse contra él. Un estruendo anunció a un inmediato coro de de golpes, rematando en un fortísimo, último énfasis. Por supuesto, Alzzul no esperaba el canon de otra presencia. Le decían algo a él, pero seguía sin inmutarse, preguntándose como había llegado a parar la atención sobre él, sin recaer en los dos estultos rodantes en la proa.

Por supuesto, Alzzul tampoco pretendía inmutarse más de lo necesario; girar la cabeza y encarar al marino cocinero enarbolando -lo que Alexander esperaba que fuese- un utensilio de cocina. Simplemente flexionó las rodillas en un gesto tremendamente calculado. Inspreccionó el cúmulo de objetos, deshechos del barco que yacían adyacentes a su cuerpo. Entre ellos avistó sin demasiada dificultad la cabeza de un martillo, cuya empuñadura posiblemente se hubiera partido hace unos días. Agarró en silencio el bulto grisáceo para después alzarse en el mismo gesto inocuo que desembocaría en uno algo más violento. Con quizá algo más de fuerza de la que debiera lanzó el objeto contundente con la suerte -o destreza- de acertar al marino en la sutura coronal, haciendo que cayera inconsciente al momento. En un salto se agarró, mudo, a la baranda del barco, para después, en un movimiento algo más tosco, con un pequeño gemido de esfuerzo impremeditado alcanzó el castillo de proa, a apenas un par de metros del cuerpo inconsciente, el cual arrastró hacia la parte más discreta que conectaba a la pared; tan cerca, era difícil percatarse. Aprovechó la posición y el esfuerzo para robarle algo de sangre al hombre. Le desagradaba alimentarse de aquello que no le resultara atractivo en ningún aspecto, pero en tiempos de guerra...

Por último, aún de espaldas a los dos jóvenes que allanaban -no como él, que acudía a una llamada del deber,- el barco, se deshizo de la herida del cuello con aquella maldita magia de los vampiros, en un proceso que nadie, aparte de él mismo acertó a avistar. De nuevo, de espaldas a Alzzul, los dos jóvenes solo podían haber visto al mismo agachado sobre el cadá... cuerpo. Por supuesto, el marino seguía vivo; los asesinatos en las ciudades grandes traían tantos problemas.

Una vez desembarazado de la carga se acercó, espada en mano, pero sin talante agresivo, hacia el humano y la chica, mientras mascullaba entre dientes una maldición acompañada de una oración mucho más clara y punzante. Los ojos le hervían de rabia, aunque eso pudiera ser un poco de espectáculo; estaba acostumbrado a lidiar con esos menesteres. Amenazante, pero no indispuesto al diálogo, oró:

- Me estáis dando demasiados problemas.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Lun Sep 05 2016, 22:51

Cada vez que Thiel se encontraba realizando actos imprudentes, una vocecita aguda y molesta retumbaba dentro de su cráneo rezongando todas las razones por las cuales no debía estar haciendo aquello, y todas las maneras en que habría podido evitar llegar a tales embrollos que, aunque minutos atrás jamás se le hubiesen ocurrido, ahora sonaban tan claras que resultaba inevitable sentirse estúpida. Sin embargo, por mucho que la voz de su consciencia intentase atormentarla, de nada servía llorar sobre la leche derramada; aunque ciertamente sí que sentía los ojos humedecidos por la jaqueca posterior a romperse la cabeza contra el torso de un marinero que, aunque mullido gracias a un par de kilos de más, aún así se había sentido como chocar la mollera contra una pared de concreto. Un concreto que olía bastante mal, por cierto.

Cuando quiso darse cuenta, se encontró arrodillada varios metros más allá de los dos humanos que habían tenido peor suerte que ella. Agradeció ser poseedora de un cráneo tan resistente a los golpes y, cautelosamente ya que sentía un leve mareo, se incorporó. Maldijo su suerte al notar que, apenas se terminaba de poner de pie, un tercer humano hacía acto de presencia. No fue difícil percatarse ya que éste también resultaba pestilente. En serio, ¿qué problema hormonal tenían esos tipos para ser orgullosos poseedores de una fetidez tan potente? Ella estaba lejos de ser la reina de la limpieza y, aunque no se quitaba el olor a perro ni con un baño de burbujas, estaba segura que su aroma natural no podía tumbar a nadie.
Volviendo al tema: La proa tenía un nuevo huésped. No tuvo ni tiempo a pensar cómo podía encargarse de salir de ahí cuando sintió un tirón... uno bastante flojillo, a decir verdad. Se dejó tironear por pena, en serio. Para sus adentros, pensó que ese pelirrojo tenía una carencia de masa muscular muy extraña y sintió un poco de lástima.
Ya detrás de los barriles y una vez más junto a su peculiar compañero de desventura, apenas se asomó hasta la nariz para presenciar lo que acontecía... Y vio algo que provocó que los latidos de su corazón galoparan cual corceles desbocados, impidiéndole responder al joven cuando éste se dirigió a ella.

Jamás había visto un vampiro, tampoco olido uno, no obstante sí que había escuchado de ellos. En su jauría existían dos razas  fuertemente rechazadas, aunque de distintas maneras. Los humanos formaban parte de historias que eran contadas a los niños para espantarlos (y en buena parte para desprestigiar a dicha especie), basadas en cómo esos malnacidos seres habían torturado a sus ancestros hasta convertirlos en aquella raza que había perdurado y tomado fuerza. Los Vampiros... Bueno, de ellos casi no se hablaba. Sólo se los incluía en una advertencia que la muchacha tenía grabada a fuego en la memoria: "Si te cruzas con un vampiro y ves que no hay manera de matarlo... Huye. Corre. Y jamás vayas a su territorio". Más allá de eso, si alguien mencionaba a aquellos seres sólo producía un silencio incómodo hasta que algún avispado decidía cambiar de tema.
A juzgar por la espantosa sensación que ese individuo le causaba, comenzaba a hacerse la idea de que, probablemente, era uno de esos bichos infernales. No estaba en la naturaleza de Thiel juzgar a nadie por su raza, pero cuando su instinto le decía con tanta claridad que debía temer a algo, es porque definitivamente era así.
Los hechos se sucedieron frente a sus ojos antes de que pudiese pestañear. El cocinero había sido tumbado y, por un breve momento, el olor de la sangre le colmó las fosas nasales. Sus orbes se empañaron en lágrimas cuando supuso que el hombre estaba muerto una vez que el de escalofriante mirada se puso de pie.

Y aunque sintió mucho miedo y, aún peor, una imperiosa necesidad de salir corriendo, la indignación, la pena y el coraje pudieron más que cualquier perorata proveniente de su raciocinio. Le bastó un vistazo para encontrar entre los barriles una patata (probablemente perdida en el trayecto de la proa a la cocina por algún marinero y, ojalá, muy dura) y, ajena a toda posible consecuencia, la lanzó con toda la fuerza de su salvaje cuerpecito hacia el rostro del presunto vampiro, directo al tabique nasal.
Antes siquiera de que el tubérculo impactara contra su víctima, tuvo tiempo a ladrarle con una furia desbocada, poniéndose de pie de un salto y entrecerrando los ojos de manera reprobadora- ¿¡Pero qué mierda te pasa, eh!? ¿¡Por qué acabas de matar a ese pobre tipo!? ¿¡Qué carajo te hizo!? ¡Nosotros no estábamos haciendo nada, puto bicho estreñido del demonio! ¡No tienes ningún derecho a meterte con los que no pueden defenderse, imbécil!
-De no conocerla, cualquiera pensaría que ella venía del peor vecindario del infierno, siendo el pelilargo un amable residente del barrio más ameno y acomodado. Estaba harta, harta de aquellos seres que creían tener el derecho de hacer lo que quisieran con quienes tuviesen ganas. Y aunque ella odiaba discutir, no podía quedarse callada aunque eso le costase la vida, peligro del cual no era demasiado consciente.
Pensó fugazmente que, por lo menos, el pelirrojo podía intentar fugarse con disimulo mientras ella atraía la atención.


Última edición por Thiel el Miér Sep 07 2016, 00:13, editado 1 vez
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  John Lauper el Mar Sep 06 2016, 03:30

La mente del ladrón a penas tuvo tiempo de procesar lo sucedido. Con inquietante facilidad, el extraño hombre había logrado abatir al cocinero y se encontrada nuevamente frente a ellos en actitud amenazante. “Ellos”... John se preguntó desde qué momento había dejado de ser solo “el”. Luego recordó que esa flacucha muchacha había podido arrastrarlo hacia la cubierta. ¡Y no solo eso!, había embestido a un marinero que doblaba su estatura y peso (ciertamente su mano derecha había comprobado la constitución del susodicho). Todo indicaba que no era una persona normal y no le molestaría hacer equipo con ella si eso le permitía superar su actual impedimento.

Pero el extraño no sería fácil de derrotar, su pose marcial delataba años de entrega al constante entrenamiento con su arma, o al menos eso parecía a los ojos de un desconocedor del arte. Ni toda la fuerza de la joven, ni su desgastado utensilio de cocina serían un reto para el. Optó entonces por hacer uso de su mejor habilidad. Poniéndose de pie y mirando a los ojos del portador de la espada dijo - Queda comprobado que nos has mentido - su tranquilo tono de voz ocultaba el temor que sentía -  Si fueras un guardia no habrías actuado de esa manera - luego de una pequeña pausa agregó - También queda claro, observando el funesto destino de nuestro desdichado cocinero, que sí buscarás hacernos daño ya lo habrías hecho - su corazón palpitaba a mil, más su rostro manifestaba una falsa tranquilidad. Aun a riesgo de estar equivocado dio un paso adelante y concluyó - Así que por favor guarda el arma y dínos qué es lo que realmente quieres -

Al momento de pronunciar la última palabra, un extraño proyectil rozó su oreja izquierda produciendo una leve irritación de la misma. Seguido de esto, un aluvión de insultos y cuestionamientos fue desatado. John quedó petrificado. En parte por temor a la reacción del sujeto y en parte porque no esperaba semejantes palabrotas de la boca de una joven (aunque de todos los insultos “puto bicho estreñido” le había causado gracia).
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Mar Sep 06 2016, 16:37

La respuesta no fue exactamente lo que esperaba. Una patata le acertó en el entrecejo. Eso dolía. Al tuvo que apartar la mirada, incómodo ante tal impredecible e inesperado impacto. El tubérculo se había hecho pedazos contra el robusto tabique nasal del vampiro. Dejó escapar un murmullo quejumbroso justo antes de encarar al grupo de dos, con gesto más calmo, ahora sobre todo que su estúpida tapadera había sido más que descubierta por el patoso aunque ciertamente interesante humano. El pelilargo se dejó caer, sentándose sobre el cuerpo inconsciente del marino que soltó un gemido inconsciente. Su mirada inquisitiva estaba más que fija en los dos, examinándolos con una cautela y agudeza digna de quien no era lo que parecía. Esbozó una sonrisa de superioridad, enseñando una hilera de cuidadísimos dientes relucientes, entre los cuales destacaban dos ciertamente prominentes colmillos, tremendamente afilados. A todo esto añadió sus pensamientos en voz alta, para ayudar al retrato que los espectadores harían de él:

- Hacía siglos que no me divertía... -desvió después la mirada de ellos, por un instante. Enfundó su espada y con la misma insidiosa mirada continuó- ¿Y qué podría yo querer de...? Alguien que parece salido de una mazmorra, o un burdel y... -pasó respectivamente del hombre, a la mujer, y ahí soltó una leve carcajada- Oh, así que es eso. No sé cómo los clientes pueden soportar ese insoportable olor a perro mojado.

Obviamente, sabía de sobras que se equivocaba, pero eso no lo hacía menos divertido.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Mar Sep 06 2016, 23:01

Thiel sintió decepción al ver que el humano no había aprovechado su grosera verborrea para salir pitando del lugar. Supuso que el cerebro no le funcionaba demasiado bien (como si el de ella sí lo hiciese) y decidió que, a partir de aquel momento, no serviría de mucho preocuparse por la integridad del joven. Menos aún viendo que se había puesto de pie, dispuesto a entablar una amena conversación con el engendro que apestaba a sangre. Bueno, podría haber sido amena de no haber culminado con un tubérculo impactando contra el altivo rostro del susodicho.

Su rostro se moldeó en una inigualable expresión de sorpresa cuando, totalmente contrario a lo que esperaba, el pelilargo no reaccionó desatando su ira luego de la ofensiva. Cuestionó la lucidez del mismo al ver que, con toda la tranquilidad del mundo como si el ataque hubiese sido una ofrenda de paz en vez de una terrible llamada a duelo, se levantaba y envainaba la espada para comenzar a dialogar. Si bien su tono sonaba calmo y hasta divertido, a la muchacha le fue imposible mirarlo sin cautela luego de la tremenda imagen del reluciente par de colmillos asomando entre los labios ajenos. Además, la forma en que los miraba le resultaba desagradable y sentía algo revolviéndosele entre las tripas, una mezcla de temor, desconfianza y un profundo enojo.
-No sé qué es un burdel... -Confesó, para luego dirigir al que aún tenía pedazos de patata en la cara una mirada que oscilaba entre la frialdad y el respeto involuntario. Pese al temor que le hacía temblar las puntas de los dedos, habló con una voz clara y de tono más elevado que antes- ...pero si vas a hablar de mi aroma corporal, te sugiero que te huelas a ti mismo. Apestas igual que un ave de rapiña. Y no veo qué tiene de gracioso todo esto, ¿te divierte quitar vidas, bicho malnacido?

Apenas terminó de pronunciar la última sílaba cuando un estruendoso grito la obligó a voltearse hacia la derecha- ¡Eh, ustedes! ¿¡Qué hacen ahí!? ¿¡Qué le pasó a Ralph y a Will!? -Tres hombres los habían avistado desde el otro lado de la proa y se acercaban hacia ellos blandiendo sus armas. Uno llevaba una espada, el otro un sable y el tercero, quien les sugería a los gritos que sería mejor que corrieran por sus vidas, revoleaba un simple palo- ¡Agárrenlos!
El primer impulso de Thiel fue poner una mano sobre el hombro del pelirrojo y apretar, en señal de "no te muevas de aquí". Su cerebro sacaba humo intentando idear una manera de salir de allí sin resultar lastimados y, más importante aún, sin lastimar a nadie. Preocupada por los marineros, se ladeó hacia el vampiro y una vez más le otorgó una incisiva y cristalina mirada acompañada de una orden que no pegaba en lo más mínimo con aquel tono de voz aniñado y femenino- ¡Ni se te ocurra matarlos, ¿escuchaste!?

Muy en lo profundo de su consciencia lamentaba haber terminado en el barco que, tan solo minutos atrás, había estado admirando con la inocencia de un infante. Con toda la desventura y pensando aún que habían muerto dos personas por su culpa, aquel lugar había perdido todo su encanto.
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Mensaje  John Lauper el Miér Sep 07 2016, 03:55

John, todavía inmóvil, se preparó para recibir algún tipo de agresión por parte del extraño pero, en cambio, este se mostró más calmado. Incluso sonrió dejando a la vista la marca que caracterizaba a los de su especie. -Así que un vampiro - pensó y lejos de asustarse recordó que no hacía mucho le había tocado lidiar con varios como el. -¿Será que la conoce...?-

Su recuerdo se vió interrumpido por las palabras del pelilargo. Algo de un burdel, clientes  y un olor a perro mojado. ¿Estaba insinuando que existía algún tipo de relación con la joven?. Eso era absurdo, esta niña ni siquiera tenía las curvas de una mujer. Él nunca estaría con alguien así. A decir verdad el aun no había estado con ninguna mujer.

Estaba por contestar pero la joven se adelantó. Su argumento sobre el olor del vampiro era válido, aunque sí de olores se trataba ninguno de los tres estaba exento de crítica. La peculiar charla se vio interrumpida por la aparición de tres marineros. La última esperanza de completar su trabajo sigilosamente se había desvanecido. Y no sólo eso, ahora estaba metido en medio de una batalla. Su corazón, que había logrado calmarse con la charla, volvía a latía intensamente.-¿Qué les parece si dejamos esta discusión para más tarde y trabajamos momentáneamente juntos?- En ese momento sintió una mano en su hombro. La joven trataba de indicarle que se mantuviera fuera de la contienda.

Haciendo uso de todo su carisma trató de imitar, aunque de penosa manera, el papel de un líder.-El tipo del sable no parece muy ágil, tu fuerza y velocidad deberían bastar para ponerlo fuera de combate- afirmó dirigiéndose a la joven. Luego dirigiéndose al vampiro agregó -Tú eres una persona muy fuerte, ¿verdad?, te encargo a los otros dos…- el ladrón dio dos pasos hacia atrás -¿Y yo?- respondió sin que nadie le preguntara - Yo los ayudaré…. desde las sombras…-. al decir estas palabras sonrió con picardía y un pequeño rayo de luz iluminó sus ojos.

Luego de la misteriosa afirmación se esperaba un increíble acto de desaparición más no fue así. John pego un torpe salto y se escondio detras de los barriles. En el proceso golpeó su rodilla contra los mismos, dejando escapar un insulto mezclado con varios murmullos.

-¡Hey no te escondas! te he visto- gritó el hombre del palo. Desde los barriles se oyó solo una palabra-¡Mentira!-. El hombre habló con sus compañeros - A ese cobarde dejenmelo a mi, le voy a enseñar a no abandonar a sus compañeros-
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Mensaje  Alzzul el Miér Sep 07 2016, 20:18

Una sonrisa muy poco asertiva anunciaba menuda catástrofe. Cualquiera diría que el vampiro se alzaría, sediento de sangre, dispuesto a arrancarles el cuello de un solo mordisco, y con igual presteza beber de la vitae chorreante de los marineros mientras sus tristes vidas en vilo se apagaban con un sonido de agua fluyendo. Por supuesto luego reduciría al resto a consecuencias de disentería. Nada más lejos de la realidad; se levantó, con gesto calmo y se lanzó hacia la izquierda a imponentes zancadas sutiles, mientras nevaban afirmaciones sutiles, alguna pregunta quizá. Cerca de la baranda del barco holgaba una cuerda, soga ancha utilizada en menesteres marinos que el vampiro desconocía en gran parte, menos por quizá algunos viajes en la militancia con el ejército local.

Sin mucha duda lanzó la cuerda a aquel que se aproximaba al humano, a la altura de las piernas, y con suficiente tramo como para que le llegara a las manos la punta de nuevo. Agarró con la izquierda la misma tras lanzarla con la diestra; en cuestión de un estirón derribó al marino. Tomó más longitud como para fomar una especie de cadena la cual usó para atrapar el cuello del que manejaba una espada. Con una patada justo después, directa a la empuñadura esperó haber hecho suficiente daño como para hacerle soltar el arma. Luego, con la misma pierna, asestó un rodillazo al desdichado, a la altura de la boca del estómago, haciendo que se doblara mientras aún ejercía presión en el cuello de su víctima. Una vez reducido y de rodillas, sin poder evitarlo por la adrenalina y el estado de consciencia y ética durmiente al que se sometía en combate, lanzó un mordisco, atravesando con sus fauces el cuello del marino, despreocupándose de los otros dos, uno tumbado, -al momento del mordisco, quizá ya de pie- y el del sable. Al sabía que se arrepentiría de ello tarde o temprano. Sabía horriblemente mal, ese hombre debía estar enfermo. No era raro que los tripulantes contrajeran escorbuto, aunque no parecía ser el caso, dado que los síntomas solían ser más evidentes.

Asiendo tanta fuerza de voluntad como le era posible, deshizo la presa antes de que fuera demasiado tarde, con la boca manchada, y un río de carmín encauzado en su barbilla, retozando jadeante por su cuello hasta secarse, cerca de la clavícula. La herida de los colmillos había cerrado sin demasiada dificultad, de nuevo. El hombre pasaría un par de días sin recobrar la consciencia, y aún cuando lo hiciera su fuerza se vería mermada por estar al borde de un choque hipovolémico.
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Mensaje  Thiel el Miér Sep 07 2016, 21:02

Thiel hubiese deseado que el humano cerrase la bocota en lugar de decidir acaparar la atención de los presentes y luego, eso sí, esconderse en un torpe y penoso intento por no llamar la atención. Refunfuñó una maldición y decidió que todo aquello no podía extenderse mucho más tiempo sin que su paciencia y la integridad del humano se viesen afectadas. Tenía que hacer algo, mas era consciente de que ella sola no podía ocuparse de los tres marinos si decidía evitar adoptar su forma más bestial, cosa que no deseaba hacer por temor a excederse y terminar desnucando, desmembrando o masticando a alguien. Sin mucho tiempo para razonar, decidió que se ocuparía de ellos uno a uno y rezó para sus adentros que el vampiro no acabase con la vida de nadie.

Su mirada se posó en el que blandía el sable y caminaba como un salvaje con los ojos clavados en ella. El tipo debía ser terriblemente cobarde para decidir ser quien se ocupase de, probablemente pensaba, una pequeña e indefensa mujercita. Cuando sus miradas se cruzaron, la muchacha supo exactamente lo que iba a hacer para deshacerse de él.
Alzó la mano en un ademán gentil para saludarle y atraer su atención. El marinero cada vez se aproximaba más, cojeando y mascullando barbaridades que fueron en crescendo cuando vio que la jovencita lo saludaba con despreocupación. Thiel llevó ambas manos a su propio pecho y agarró las telas que hacían de precario vestido, que la cubría desde los hombros hasta las rodillas y era sujeto con un cinturón igualmente de algodón. Bastó dar un suave tirón hacia cada lado para descubrir sus pechos al hombre que, boquiabierto y embobado, terminó por tropezarse con una caja llena de quién sabe qué y caer de boca al suelo. El estruendo provocó en la joven una sonrisa de autosuficiencia al tiempo en que procedía a volver a cubrirse y acercarse pasito a pasito al humano caído. Se agachó y le puso una mano en la cabeza para susurrarle al oído- Te recomiendo hacerte el muerto si no quieres que ese vampiro te coma. -Y la sugerencia pareció surtir efecto ya que, al levantarse y quitar la mano, el hombre no movió ni un solo músculo. O quizá fue porque se había roto la mollera contra el duro piso de madera y estaba inconsciente. Daba igual, la cosa era que no decidiera seguir incordiando.

Se volteó con una sonrisa que le llegaba de oreja a oreja; se sentía extremadamente bien poder defenderse aún estando en ese cuerpecito que todos subestimaban. Sin embargo, la sonrisa se transformó en una mueca de profundo desagrado cuando, palideciendo, se encontró con una escena que le puso los pelos de punta y le arrancó de la garganta un bramido de horror. El vampiro permanecía de rodillas con un hombre inconsciente (peor aún, ella imaginaba que muerto) a sus pies y las fauces chorreándole sangre. Por otro lado, el marino del palo había visto exactamente lo mismo al tiempo en que se incorporaba para retornar a la lucha; aunque pareció cambiar de idea ya que, luego de presenciar tan horripilante acto, se dio la media vuelta y huyó del barco como un suspiro.
Sabiendo que el ladronzuelo ya no se encontraba bajo amenaza (al menos, no una amenaza humana), Thiel decidió que ya no importaba si daba rienda suelta a su ira. En pocos segundos atravesó con largas zancadas el par de metros que la separaban del vampiro e, iracunda, arremetió contra éste pegándole una patada en las costillas con toda la fuerza que su corta pierna pudo soportar. -¡Me cago en tu estampa, monstruo! -La voz le salió quebrada. No quería mirar al presunto cadáver en el piso ya que, de hacerlo, sabía que comenzaría a llorar. No conocía a ninguno de esos humanos, pero las muertes sin sentido siempre le causaban un profundo dolor- ¡Te dije que no lo mataras! ¡Yo... yo te lo dije! ¡Basura! -No tenía caso. Un par de gordas lágrimas le surcaron el rostro hasta desprenderse de su mentón.
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Mensaje  John Lauper el Jue Sep 08 2016, 02:16

El ladrón se mantuvo en su (segun el) brillante escondite durante toda la batalla. Ajeno al peligro, del cual había tenido la fortuna de salvarse debido a sus temporales socios, John comenzó a pensar en su misión. El cliente, aparentemente, era un hombre muy acaudalado y de buena posición en la sociedad, o al menos eso le había informado su contacto. Hacía varios años que trabajaba con el viejo Densel y este nunca lo había engañado. No existía motivo para desconfiar ahora.

Lo peculiar del trabajo no provenía del cliente sino más bien del objeto a sustraer. Se trataba de una piedra cristalina del tamaño de un puño, completamente lisa y con la forma de una gota. La misma no poseía ninguna propiedad mágica y su valor en el mercado debía ser bastante bajo.-¿Por qué pagarían una fortuna por una piedra tan común?- se preguntó en voz alta (más alta de lo que habría sido prudente). De todas formas no le interesaba juzgar los caprichos de los ricachones mientras que estos le permitieran obtener una ganancia.

Comenzó a examinar la cubierta buscando una escotilla que le permitiera ingresar a la parte inferior de la nave. Un barco de este tamaño debía tener numerosas bodegas. Le llevaría varias horas encontrar la pequeña piedra entre todas ellas, así que era mejor comenzar cuanto antes. Para tener un mejor panorama se asomó entre los barriles. Mientras la joven ponía en práctica una atrevida (pero efectiva) táctica y el vampiro obtenía una maestría en el uso de la soga, pudo divisar la única puerta que no se encontraba cerrada… ¡la cocina!.

Haciendo uso de todo su sigilo (que no era mucho) logró llegar hasta la baranda. Luego, imitando los movimientos de una oruga, comenzó a arrastrarse patéticamente en dirección a la cocina. Debía cruzar por la rampa de descenso si quería evitar la pelea. Cuando estaba llegando a su destino sintió que algo lo golpeaba con fuerza en el estómago. En su intento por huir, el hombre del palo había tropezado con el ladrón. Rápidamente el marinero se incorporó y continuó su fuga. John se puso de pie y lo observó mientras se alejaba. La visión no fue alentadora. El hombre corrió hasta unirse a un numeroso grupo de personas. Luego de un pequeño intercambio de palabras, el grupo comenzó a marchar hacia el barco. Era la tripulación del Brisa Marina que regresaba de su despedida en la taberna del puerto.

El pelirrojo volteo para advertirles a sus nuevos compañeros pero los encontró enfrentándose entre ellos. Dejar que la tripulación los encontrara le daría tiempo para infiltrarse en las bodegas y robar la piedra. Pero ellos lo habían defendido antes, en especial la joven que, aunque se mostrará agresiva y un poco alocada, había tratado de mantenerlo a salvo en numerosas ocasiones. Así que haciendo caso a este extraño sentimiento moral, se interpuso entre ambos. -¡La tripulación ya viene! decenas de hombres armados- advirtió con la esperanza de que fuera suficiente argumento como para detener la disputa. Luego agregó -Nuestra esperanza es ocultarnos en las bodegas inferiores, en la cocina debe haber alguna escalera que nos lleve ahí-
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Vie Sep 09 2016, 03:14

Alguien debía tener una pequeña obsesión con la muerte. ¿Miedo a la vida? La vida es un constante choque de fuerzas que las más de las veces acababa con la muerte de alguien; y pese a cualquier resultado, acababa. Puede que unos duraran más y otros menos, pero siempre había de llegar ese momento en el que la inmortal nada se abalanza sobre la estúpida, miserable y caduca existencia.

Miraba a la mujer lobo, con un gesto de sobrada auto-indulgencia. Le podría decir que ninguno de esos marineros estaban muertos, que dejara de molestar con aquel asunto y que, por todos los dioses, dejara de llorar, le hacía sentir extraño, más aún teniendo en cuenta que no tenía razones para ello. Aquella habría de saber que para quien tanto vivía, aquello no era tierra si no húmedo calabozo, para la cual el día imitaba los barrotes. Y aquella funesta noche se hacía más clara, pese a oscuros nubarrones, que el más cálido de los días. Quizá por aquella extraña compañía en la que contemplaba con acierto, un mundo que le había sido negado.

Cambiando radicalmente de tema, también había oído algo sobre cierta valiosa piedra que no parecía un añadido poco importante a la utilidad de permanecer ahí. Así entonces, tras un segundo, un largo suspiro, y una amenaza de docenas de marinos armados formuló un valiente plan, del cual haría uso, con o sin la asistencia de sus compañeros. Sabía, sin embargo, que no vendrían mal un par de potentes brazos, y la fémina había demostrado tenerlos ,además de un par de atributos que el desdichado vampiro no había tenido la gracia de admirar. Quizá, todo eso fuera una bella venganza poética por la anterior afrenta relacionada con burdeles. El otro era solo una boca inútil que alimentar, o quizá un enlace con ese valor añadido; en cualquier caso, le servía para hacerse notar, improvisado líder, cuidando de todos los miembros. Por desgracia, el único lenguaje al que atendía en momentos de tensión era el de la amenaza. Formuló así en voz alta:

- Si no queréis acabar como ellos ya me podéis ir siguiendo.-y con no menor ímpetu agarró a cada uno de ellos de los brazos, empujándolos con o sin su consentimiento.

Obviando comentarios, quejas, o tirones menores se adentró por la primera puerta de madera, con gesto ofuscado y dubitativo, ignorante de su entorno, más que guiado por su instinto. Sin percances accedió a la zona de carga, donde yacían en montones barriles, cajas y otros medios de contención. Un par de lonas rugosas sostenían para que no se soltaran los barriles apilados en las paredes, con ayuda de un par de piquetas, que sostenía las esquinas. Y hablando de esquinas, en la izquierda directa, una de estas lonas carecía de carga alguna, y retozaba, mucho más arrugada que el resto de sus ocupadas compañeras. Allí empujó con poca delicadeza a la loba, después al humano y después él mismo. Haciendo un par de movimientos sutiles en la lona, y añadiendo una caja a la parte frontal, para disimular un poco más la forma. Una vez escondidos, Alzzul se tomó el cuidado de permanecer en la parte izquierda, ligeramente asomado en el borde de la tela, a sabiendas de que quizá, era el más apto para la guardia de noche.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Vie Sep 09 2016, 17:43

Cuando Thiel quiso darse cuenta, ya estaba siendo bruscamente empujada hacia el interior del barco luego de una advertencia por parte del pelirrojo y otra amenaza proveniente del colmilludo. Poco se sorprendió al avistar un concurrido grupo de marines furibundos marchando hacia el navío, dado que permanecía obnubilada ante los sucesos recientes. Los caminos húmedos dejados por las lágrimas aún permanecían en su rostro y no podía quitar la mirada de los inertes cuerpos, según ella, fallecidos. Su mente trabajaba muy rápido y de manera demasiado torpe como para poder asumir tantas cosas en tan poco tiempo y se dejó, entregada al destino, guiar a tropezones por las desconsideradas manos del vampiro. Apenas se dio cuenta de que éste ni siquiera había respondido a su patada cuando atravesaron el umbral de la zona de carga y alcanzó a preguntarse, entre asombrada y desconfiada, cómo es que todavía mantenía la cabeza sobre sus hombros luego de agredir a ese ser sacado de las entrañas del infierno.

Tuvo que entrecerrar los ojos en un intento por ver mejor cuando se encontraron dentro de la habitación, más específicamente detrás de una lona áspera con olor a antigüedad. Si bien era de noche, en la proa se veía bastante bien gracias a las antorchas del puerto que proveían más que suficiente luz a casi cualquier rincón. No obstante, la pieza actual apenas obtenía unos pocos rayos de luminosidad que entraban por la puerta y poco más. No había ventanillas, lo cual propiciaba la existencia de humedad. También había bastante polvo. Y estuvo segura de escuchar una rata quejándose con agudos chillidos por la intrusión de los extraños. Dado que sus dos acompañantes no eran precisamente pequeños, tuvo que apretujarse contra el costado del pelirrojo para que la mitad de su cuerpo no sobresaliese de la lona. Una vez su vista se acostumbró un poco más a la penumbra, se asomó con cautela por el costado opuesto al del pelilargo. Quiso estornudar, mas se contuvo con gran esfuerzo.

Fuera, en la proa, la situación no era tan calma. La joven loba pudo oír las exclamaciones de los hombres apenas se toparon con los cuerpos de sus colegas. Hubo silencio y, poco después, una orden (de quien, supuso, sería el capitán) que bastó para movilizarlos a todos. Un grupo, cuya labor era encontrar a los intrusos, partió rápidamente con el fin de revisar cada habitación del barco. No pudo oir bien qué tarea se destinó a un segundo grupo. Los hombres restantes fueron hacia sus compañeros caídos para corroborar su estado... y a Thiel se le abrió la boca cuando escuchó que, eufórico, uno de los tipos exclamaba: -Están inconscientes, ¡pero sus corazones laten!
La muchacha sintió que su palpitar daba un vuelco. ¿Cómo era posible? ¿¡Acaso el pelilargo no los había asesinado!? Se giró con brusquedad y estrechó en un abrazo lo más próximo que encontró, en este caso, al ladronzuelo. Y extendió los brazos un poco más hasta tocar con las palmas de las manos el abdomen del vampiro, el mismo lado que había pateado momentos antes. Dio un par de saltitos, contenta, hasta que se separó (con la misma torpeza) de ambos y retomó su posición, carraspeando, apenada por el exabrupto. La escena, desde afuera, se habría podido apreciar por el tosco movimiento en la lona que hasta había hecho caer una de las cajas situadas enfrente.
Aunque se sentía avergonzada y un poco de culpa la aquejaba por haber agredido al de los colmillos casi sin motivo, la felicidad de saberse con las manos limpias y lejos de ser implicada en varios asesinatos la obligó a sonreír de oreja a oreja. Se acomodó, entonces, una vez más para espiar desde detrás de su escondite como si nada hubiese pasado y, sintiéndose ya más liviana, simplemente esperó. Habiéndose calmado un poco, comenzó a pensar qué debían hacer cuando, tarde o temprano, los marineros llegaran a aquella bodega con el fin de encontrarlos.
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Mensaje  John Lauper el Mar Sep 13 2016, 05:46

El ladrón se dejó arrastrar hacia la bodega, en parte porque así lo deseaba y en parte porque ,de haberse negado, nada podría haber hecho frente a la fuerza y resolución del vampiro.

Una vez en allí, ocupó el lugar menos privilegiado del improvisado escondite. Percibió un leve murmullo que, aunque sus oídos de humano no conseguían entender nada, logró transformar el humor de la joven. Pronto se vio atrapado por los brazos de la misma sin posibilidad de escape (y sin mencionar la dificultad para continuar respirando). Por fortuna para su salud, el episodio fue breve.-Hey niña ten cuidado, son ropas finas - dijo en tono burlón mientras sacudía sus harapos.-A propósito , no he tenido el tiempo de presentarme, mi nombre es John, ¿con quiénes tengo el gusto de esconderme? - Preguntó pero pronto debió guardar silencio al sentir el chillido de la puerta de la bodega abriéndose. Por ella ingresaron dos marineros. Estos, sin notar el escondite de los tres fugitivos, comenzaron a revisar las cajas mientras charlaban entre sí.

-Según Vincent eran tres excelentes guerreros- dijo uno de ellos que llevaba un pañuelo en la cabeza.
-Ese idiota suele exagerar, sabía que no debíamos haber dejado a los novatos cuidando el barco - le contestó el otro que no llevaba camisa y tenía un tatuaje de una sirena en su brazo. -Aun así, ¿cómo explicas que hayan tumbado a Will? además cuando recobró el conocimiento dijo que no pudo ver que lo golpeó y que su bolsa de aeros había desaparecido- al escuchar esto el pelirrojo, desde su escondite, disimulo una sonrisa mientras tanteaba su bolsillo derecho.

Un tercer hombre apareció por la puerta.-Todos vuelvan a sus puestos, zarpamos ya, órdenes del Capitán- dijo con voz agitada y desapareció tan rápidamente como había llegado.
El hombre del tatuaje expresó su disconformidad -¿Zarpar en medio de la noche? y además aún no encontramos a los intrusos… es una locura-
El del pañuelo se encogió de hombros -Son órdenes- luego agregó - Además el Capitán confía en que la Lágrima del gigante nos protegerá-
-Dime como una estúpida piedra puede ayudarnos en mar abierto- bufo el primero pero finalmente se resignó - Ordenes son ordenes…-. Ambos marineros guardaron silencio mientras salían de la bodega. Un golpe seco seguido de un pequeño ruido metálico indicó que la puerta había sido cerrada con llave.

Ahora John sabía donde se encontraba su objetivo, pero el panorama no había mejorado. No solo debía infiltrarse al camarote de la persona más importante del barco y evadir en el camino a todos los marineros que se encontraban en alerta, antes que eso debía escapar de aquella habitación cerrada. Era consciente de que la situación requería mayores habilidades de las que poseía, así que recurrió a su último recurso.

-Al parecer el Capitán tiene lo que estoy buscando- dijo dirigiéndose a los otros dos.- Si me ayudan a conseguirlo les daré una parte de la recompensa- Las últimas palabras costaron en salir de su garganta, no le gustaba la idea de “compartir” pero no tenía otra opción. Finalmente agregó  -Por cierto, ¿cómo debo llamarlos? -


Última edición por John Lauper el Mar Sep 13 2016, 22:07, editado 1 vez (Razón : Puntuacion)
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Miér Sep 14 2016, 04:03

Alzzul no iba a decir su nombre. No tenía motivos para hacerlo, aunque tampoco para negarse. No lo haría por la fémina, puesto que el humano no era amenaza suficiente como para preocuparse por nombres. En no mucho tiempo de observación dos figuras, luego una tercera ingresaron en la sala.  Parecían ser parte de la tripulación. No iban armados en exceso, con un alfanje o cimitarra por cabeza, como mucho. No sería un reto acabar con cinco o seis de forma individual para plantear una batalla equilibrada en caso de encontrarse con el resto, pero en dicho caso, no estaba seguro de cómo iban a mantener el barco, o su ruta. La verdad es que tampoco era necesario; no debían andar muy lejos de la costa. Podrían llegar a nado. La verdad es que tampoco le importaba demasiado lo que hiciera el resto. De nuevo, eso de que le recompensaran le sonaba una idea agradable.

Deducía que eso que estaban buscando es la piedra de la que los marinos hablaban, a la que por cierto, le guardaba cierto respeto el capitán. Para hacerse con ella, seguramente habrían de llegar a la zona de mando, por lo que el primer paso era salir de ahí. Alzzul aún examinaba la sala, con el pensamiento prácticamente apagado, aunque con los sentidos algo receptivos aún. No planeaba ser de mucha más ayuda, quizá sí de presión. Unas ruedas chirriaban, apartando parte de una lona que dejó a ver una balista enfocada hacia una apertura en el lado del barco, seguramente para disparar por ahí. Alzzul se levantó entonces con paso decidido, y con una sola mano alcanzó a moverla, con algo de esfuerzo, enfocándola hacia la puerta.

Igualmente resuelto alcanzó a avistar una antorcha, o más bien una tabla de madera con un trapo enroscado en la punta. Justo al lado, una especie de líquido que por el pestazo que hedía, clamaba ser inflamable a los cuatro vientos. También había un elemento humeante que parecía ser fuego. Alzzul iluminaba la máquina, con la mirada fija. Preguntó:

- ¿A alguien se le ocurre una idea mejor?


Última edición por Alzzul el Lun Sep 19 2016, 22:19, editado 1 vez
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Miér Sep 14 2016, 05:05

Thiel contuvo la respiración cuando los marineros ingresaron a la lúgubre habitación, ignorando por completo las palabras dichas previamente por el pelirrojo. Sólo pudo volver a expulsar el aire cuando la puerta se hubo cerrado y, agotada, se llevó una mano al rostro. Ciertamente era una locura zarpar con ellos aún dentro. Suspirando de angustia, se recriminó a sí misma por milésima vez la estúpida decisión de haber corrido directamente hacia la boca del lobo y, peor aún, arrastrando al humano con ella. Y también, por algún motivo que todavía no llegaba a entender, al vampiro.

Si bien su principal motivación era volver a tocar tierra y alejarse de todo el embrollo, de ser posible sin dejar ningún cadáver a su paso, hasta una persona ingenua como ella se podía dar una idea de cuán importante era el objeto por el cual el pelirrojo pensaba jugarse el pellejo. Algo valioso que convertir en aeros sin duda le vendría muy bien para llenarse el estómago, que no paraba de rugir y quejarse por ser alimentado a base de lo único que había encontrado en la zona cercana a Lunargenta: animales enfermizos y huesudos. Ambas metas podían ir perfectamente de la mano: Se hacían con la piedra (para ella no era problema compartir las ganancias, con tal de poder comprarse el desayuno luego) y salían del barco sin percances. ¿Cómo? Aún no lo sabía. No se enorgullecía de robarle algo a alguien, pero... bueno, de eso se ocuparían sus nuevos compañeros, seguro. Ella sólo había terminado demasiado involucrada en el asunto y no le quedaba otra que acompañarlos, ¿verdad? Sí, claro que sí.

Sólo dirigió una condescendiente mirada al muchacho cuando éste insistió en saber sus nombres. Como supuso que en tal penumbra no podía ser vista, le dio un par de palmadas en el hombro antes de salir de su escondite, excusándose por su mutismo. No era tan tonta como para revelar su nombre en medio de un panorama tan... ilícito. Aunque consideró decírselo si salían intactos de tan escabrosa situación.
Ya fuera de la lona, tuvo que entrecerrar los ojos para ver mejor en la oscuridad. Apenas alcanzaba a ver las siluetas de los objetos, aunque sus sentidos del oído y del olfato le eran de gran ayuda. Escuchó las chirriantes ruedas y, básicamente, captó las mismas sensaciones y llegó a una conclusión muy parecida a la del pelilargo. Aún así, no estuvo del todo satisfecha con la idea de salir de una manera tan estruendosa; para ella siempre era mejor el sigilo, más por la seguridad de los demás que por la suya, a decir verdad. Sin embargo, no se le ocurrió una forma sigilosa de salir de allí, así que tendrían que optar por una estrategia una pizca más ofensiva. Y, modestia aparte, ella sí que sabia serlo.

Caminó hacia el de los prominentes colmillos y, ya con la balista situada hacia su objetivo, habló en voz baja: -No. Pero creo que puedo mejorarla. -Se posicionó detrás del enorme arma, sintiendo cómo su corazón palpitaba con estrépito. Respiró profundo y decidió añadir- De verdad, por favor, intentemos no matar a nadie.
Thiel agradeció estar a oscuras cuando la transformación comenzó. Para quien su sentido de la vista estuviese anulado en penumbras, sólo escucharía el crujir de unos cuantos huesos y otros tantos sonidos bastante... poco agradables. Breves segundos tardó su cabeza en encontrarse con el techo. Un quejido, producto de la adrenalina, se escapó de sus labios. Perdón, de su hocico. En aquel estado tuvo que hacer un enorme esfuerzo por controlarse para la delicada labor de apuntar firmemente el arma y accionar su mecanismo. El estruendo estuvo cerca de dejarla sorda y tuvo que cerrar con fuerza los ojos cuando la puerta salió volando. Ignorando el punzante pitido en sus oídos, no perdió el tiempo: hizo uso de su bestial fuerza para empujar el armatoste escaleras arriba y guiarlo hasta la salida de la cocina.
Desde afuera, el espectáculo habría dejado estupefacto a cualquiera: De la cocina emergió un arma de asedio y, de inmediato, una bestia enorme que se anunció con un rugido atronador que, estaba segura, bastaría para cohibir a más de un marinero.


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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  John Lauper el Miér Sep 14 2016, 08:39

El ladronzuelo fue el último en salir del escondite. Se sentía a medias ofendido, debido a que sus compañeros se habían mostrado menos comunicativos de lo que le habría gustado.Aún así, tomó ese silencio como una respuesta afirmativa a su propuesta.

La habitación estaba tan oscura, que al dar dos pasos tropezó con una caja. Luego de algunos insultos en voz baja, optó por no seguir moviéndose. Por el contrario, sus compañeros parecían desplazarse con más soltura, producto de alguna magia o habilidad que él desconocía. Quizás el vampiro estaría acostumbrado a caminar en la penumbra, pero la otra también era, según creía, una humana, ¿qué clase de entrenamiento habría realizado?.

El sonido de una tela corriendose y un chillido metálico le indicaron que alguno de los otros dos estaba trabajando en el plan de escape. De pronto, la silueta de lo que parecía ser una balista se dibujó con la escasa luz proveniente de la improvisada antorcha, que el vampiro acababa de encender. Luego de oír la pregunta de este y de someramente entender el plan que proponía, sugirió en tono calmado - Bueno yo…-. Sus palabras se perdieron debido la intervención de la joven. Quién, luego de dar su opinión, se colocó detrás del arma, obstruyendo la poca luz que el pelirrojo podía ver. Lo siguiente ocurrió demasiado rápido. Un sonido desagradable, un brusco golpe, la luz del pasillo filtrándose por el agujero (donde antes había una puerta) y, finalmente, los gritos de los marineros en cubierta ,asegurando que un lobo monstruoso se había colado en el barco.

-...Yo tengo ganzúas- concluyó a deshora el ladrón mientras exhibía una en sus manos. Se quedó inmóvil un instante, mientras analizaba la situación.-Así que no era una humana después de todo- concluyó en voz baja. Había escuchado de personas con la capacidad de transformarse en lobos, pero nunca había conocido a ninguna, al punto de creer que se trataba de cuentos.

Arriba, la cubierta era un mar de gritos y golpes. En los pasillos de la parte inferior, podían oírse los pasos de numerosos marineros subiendo apresuradamente, para unirse a la batalla. Una idea irrumpió en sus pensamientos. Miró al vampiro  y dijo -Sería de gran ayuda que asistieras a nuestra compañera-. Luego agregó. - Hagan el mayor ruido posible...Si llaman la atención de todos en el barco, podría infiltrarme y robar la piedra-. y con una sonrisa burlona concluyó - Restaría pensar cómo escapar, pero ya tendremos tiempo para eso... ¡confió en ti!-. Luego tomó la lona, que antes había servido de resguardo para la balista, y dándole una tosca palmada en la espalda a su compañero, salió por el agujero de la puerta.


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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Jue Sep 15 2016, 02:15

Alzzul no había perdido ningún detalle de la transformación, en una mezcla de repulsa y morbosa curiosidad. Sus ojos acostumbradísimos a la oscuridad, contemplaban con la misma claridad del agua. Sin duda, había perdido parte del encanto que tenía ese pequeño, inocente y suave cuerpo. En cualquier caso, no era momento para hedonismos banales. Notó una palmadita en la espalda que resbaló con la misma inconsistencia de una ola contra la costa, amén de unas palabras del humano, consejos o comentarios que no parecían muy acordes a la situación. El vampiro haría lo que más le convenía, ni más ni menos. En cualquier caso, parecía que el humano tenía la delantera en cuanto al beneficio, cosa que al pelilargo le ponía de los nervios. De forma innecesaria, casi en un susurro, antes de marcharse lanzó una acusa al humano.

- Si planeas darnos la espalda me encargaré personalmente de que jamás recibas recompensa alguna...

Las palabras se las llevó el viento, o eso creía él. Tampoco pensaba pararse a comprobarlo. Cada milésima de segundo que permanecía ahí era tiempo mal invertido que resultaría en mucho más progreso si solamente diera un paso al frente. Así lo hizo después, encaminándose al agujero que hubo formado la bestia de forma híbrida, medio humanoide. Se preguntó seriamente como las apariencias podían ser tan engañosas.

Él siempre se había guiado por unos principios bastante claros. El estilo estaba casi por encima de la utilidad si podías fracasar y que todos creyeran que habías ganado. Esto de la licantropía siempre le había resultado un extraño vacío legal. ¿Eras la forma híbrida? ¿Eras el lobo? ¿Eras el hombre? Nada de esto sabía, ni podía siquiera intuir. Él no tenía una segunda forma, ni una naturaleza distinta a la original, amén de una adicción malsana a la sangre y una alergia más bien peligrosa a la luz solar. nada de esto afectaba a su forma de ser, por lo que no podía decirse que su estado le diferenciara mucho de a un humano que no envejecía. Algo de magia podía potenciar ciertos aspectos de su apariencia, pero nada terriblemente antagónico. Alzzul tuvo que darse prisa para desfacer su ensimismamiento en pos de actitudes más activas. Se intentó disimular con las telas rojas que le cubrían la forma, de la mejor forma posible. Echó a correr hacia el estruendo con la espada en mano, más bien confundido por aquello de intentar no matar a nadie. En una contienda real, no matar es un lujo difícilmente asequible, más dudaba que los marineros en gran número se retractaran de un combate contra dos, pese a que uno de ellos fuera un hombre lobo sujetando una balista que podría perfectamente atravesar de lado a lado a uno de ellos sin el más mínimo esfuerzo, quizá con suficiente empuje como para empalar a un segundo.

Pensándolo bien, era posible que se negaran a combatir. En cualquier caso, no sería tan fácil como aceptar la presencia de las dos horrorosas criaturas. Más aún cuando habían allanado con la única intención de robar. Mirara por donde lo mirara, dejarlos con vida solo era un problema. Trabajar en grupos es un trabajo demasiado estúpido, demasiado cansado. Odiaba salir de casa, odiaba los follones en los que se veía envuelto cada vez que se desviaba de su esperpéntico día a día. La desalmada rutina era mil veces mejor que la desconocida contienda. No quería acabar muerto en la cubierta de un barco por dos personas que no le importaban -seguramente le importarían jamás- ni por un tesoro del que no tenía ninguna garantía.

Alzzul se colocó tras la enorme figura peluda con un arma en la mano, con un suspiro postrero y preparado para matar.
O al menos herir de gravedad.


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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Jue Sep 15 2016, 20:30

En la proa, los rugidos habían logrado que casi todos los hombres acudieran, entre temerosos, iracundos y confundidos, a la peculiar batahola. Sólo un pequeño grupo, el cual  se ocupaba de dirigir el rumbo del navío, se mantenía en sus posiciones. Entre éstos estaba el capitán quien, atónito, observaba todo desde el sitio elevado donde se encontraba el timón. El hombre no parecía saber cómo reaccionar.

Thiel, a diferencia de sus dos acompañantes, ya no era capaz de alcanzar un estado de ensimismamiento en el que meditar sus acciones y las consecuencias de éstas. Controlar sus impulsos le costaba horrores y resultaba realmente complicado frenar sus garras antes de que impactasen contra el abdomen de algún marinero para abrirlo en canal. El instinto era más fuerte y, cada vez que un hombre se le acercaba para defenderse, las reacciones en pos de protegerse a sí misma podían más que su raciocinio. Lanzaba zarpazos a diestra y siniestra, llegando a precipitar los cuerpos varios metros más allá, y sus mandíbulas intentaban alcanzar todo lo que se acercase a éstas. Aunque en su interior luchaba por no herir las zonas vitales de sus enemigos, no era capaz de dar precisión a sus ataques. Si bien al principio los hombres estaban demasiado patidifusos para enfrentarse a ella, y varios habían decidido huir corriendo, un par de valientes optaron por romper el hielo y arriesgar su vida acercándosele a trote mientras blandían sus espadas. Espadas que salieron volando en cuanto las manos que las sostenían fueron arrancadas de un único zarpazo.

Los gritos y la peste a sangre obnubilaron sus sentidos. Un tipo se le acercó amenazándola con su sable y, envalentonado, logró que el sablazo le alcanzase el costado izquierdo del abdomen, propiciándole a la loba un corte que, aunque era superficial, pronto comenzó a manar sangre.
En un arranque de ira lo asió de la cabeza con ambas patas delanteras, sintiendo cómo las vértebras ajenas crujían en el proceso, y lo lanzó por la borda cual saco de papas. Ni siquiera llegó a gritar. Los pocos que insistían en arrimársele se encontraban con destinos semejantes y pocos minutos pasaron hasta que Thiel ya no encontró combatientes contra quienes arremeter. Algunos hombres avanzaban hacia el vampiro, otros se acercaron al capitán y un par de pobres diablos decidieron lanzarse ellos mismos hacia el mar; después de todo todavía no estaban tan lejos de la costa y era más probable sobrevivir a la bravura del océano que a lo que acontecía en la embarcación.
La bestia observó a su alrededor con los ojos bien abiertos y una mirada turbada. De entre sus fauces manaba un sonido ronco y entrecortado parecido a un gruñido y sus garras goteaban sangre. A tropezones, retomó su ubicación detrás de la balista y poco esfuerzo necesitó para apuntarla directamente hacia la zona del timón. Clavó la mirada en los ojos del capitán, que hasta ese momento había estado gritando órdenes a diestra y siniestra, mas de pronto parecía  estar paralizado, pues no se movía de su posición.

Sentía cómo su cuerpo temblaba y comenzaba a percibir muchas ganas de vomitar. Jamás había estado en un barco y el vaivén producido por las olas, combinado con la adrenalina que corría por sus venas, le revolvían el estómago. Su raciocinio, entorpecido por el latente salvajismo, apenas llegó a formular un débil pensamiento: No podía tumbar al hombre que sabía cómo manejar el navío y era necesario que alguno de sus compañeros tomara parte en el asunto. Miró hacia los lados intentando encontrar a alguno de los dos, sin descuidar la trayectoria del enorme arma, y en vista de la inacción de la contraparte decidió que estaba fuera de peligro. Exactamente a la inversa de cómo había adoptado la forma bestial, pocos segundos bastaron para que el enorme cuerpo se redujese a la menuda silueta de una muchachita. La única diferencia era que, habiendo dejado atrás las telas que cubrían su figura, ahora yacía desnuda. No obstante, eso no le impidió seguir sosteniendo firmemente la balista. Sus manos temblaban cada vez más, no sabía si por el frescor del viento contra su piel descubierta o debido a que sus acciones comenzaban, recuerdo tras recuerdo, a remorderle la consciencia.


Última edición por Thiel el Lun Sep 19 2016, 22:33, editado 1 vez
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  John Lauper el Vie Sep 16 2016, 06:38

John optó por adentrarse en la interminable red de pasillos que había dentro de la nave. La misma se encontraba débilmente iluminada por algunas antorchas, alejadas entre sí. No tenía caso intentar salir por la cocina, ya que sus compañeros habían logrado concentrar a la mayor parte de los tripulantes allí. Mientras corría, buscó una escalera que le permitiera alcanzar la cubierta superior. Desde allí sería fácil identificar la puerta del camarote del Capitán. De pronto una duda lo obligó a detenerse.¿Y si el capitán llevaba la piedra consigo?.

El sonido de los pasos de dos marineros, lo sacó de su trance. Se arrojó al suelo  y ,cubriendo su cuerpo con la lona que había tomado de la bodega, espero inmóvil, simulando ser parte del cargamento. Cuando ambos pasaron a su lado, uno de ellos se detuvo. -Espera, olvidé mi cuchillo- dijo mientras tanteaba sus bolsillos.-Eso no importa, ¿no escuchaste la alarma?, debemos seguir..¡rápido!- le contestó el otro y ambos continuaron su camino. Cuando estuvieron lejos, se oyó un fuerte estornudo. De todas las lonas de la bodega ¿por qué había tomado la que olía a cama de abuelo?. Con otro estornudo, la cabeza del pelirrojo emergió de la tela. Su nariz se encontraba tan roja como sus cabellos. De todos modos el incidente había contestado su pregunta. La joven los había tomado a todos por sorpresa. -¡El capitán debió olvidar la piedra en su camarote!- se dijo mientras se incorporaba y reanudaba la marcha.

Al final del pasillo encontró la tan ansiada escalera. La misma conectaba con la cubierta a través de una escotilla. Se asomó con cuidado, primero a través de una rendija y finalmente asomando la cabeza entera. Desde allí pudo observar con claridad la cubierta inferior, ya que se encontraba iluminada por numerosas antorchas. Sus compañeros (si es que podía llamar así a esa gigante y descontrolada bestia) parecían estar dando un duro enfrentamiento a la tripulación. Se deslizó fuera de la escotilla y sin ponerse de pie se arrastró hacia las habitaciones de popa.

Algo fuera de lugar llamó la atención del ladrón. La puerta de una de las habitaciones había sido arrancada y yacía a un costado hecha pedazos. Pegó su espalda a la pared y, discretamente, echo un vistazo. La débil luz de una lámpara apenas alumbraba el lugar que, a juzgar por el lujo, debía ser el dormitorio del capitán. Por otro lado, la habitación se encontraba totalmente desarreglada y, dentro, una enorme figura revisaba de espaldas uno de los armarios. ¿Quién era?. John se encontraba confundido pero de algo estaba seguro: si no se encargaba de esta persona, no lograría cumplir su objetivo. Así que, decidido a actuar de inmediato, tomó un trozo de la puerta y se adentro en el lugar con la intención de atacar por sorpresa al extraño.

Trato de ser silencioso, pero al tercer paso una tabla del suelo crujió. La figura se detuvo y comenzó a voltear lentamente. Sea por instinto o por miedo, el ladrón dió un salto y se arrastró debajo de la cama del capitán. Una vez allí, espió por debajo de las sábanas y lo que vio lo desconcertó. Se trataba de una enorme criatura mitad hombre mitad tiburón. El mismo, al no ver a nadie, se giró nuevamente y continuó con su trabajo.

Hombre tiburon:

Primero un vampiro, luego una niña lobo y ahora un hombre-pez. El lugar se había convertido en un zoológico. Habría sido la noche más extraña, de no contar aquella vez que, en la posada, le habían dado de probar aquellos extraños hongos. ¡Ese día sí que había visto animales de todos los colores!.

El sonido de un fuerte golpe interrumpió su pensamiento. El hombre-pez había perdido la paciencia y se encontraba destruyendo todos los muebles.-¡¿Dónde está esa maldita piedra?!- gritaba indicando al ladrón que no era el único interesado en dicho objeto. Al destruir uno de los armarios, una bulto salió despedido y rodó hasta detenerse a un costado de la cama. ¡Era la piedra!. John estiró cuidadosamente su brazo y, aprovechando una distracción de la bestia, con un ágil movimiento la tomó. Luego de un tiempo, el hombre-pez se detuvo. -Debo calmarme, tiene que estar por aquí..- se arrodilló y comenzó a revisar los objetos que se encontraban desparramados por el suelo.

-Si no me voy pronto terminaré siendo comida para peces- se dijo y rió por lo bajo pensando que dicha frase nunca había sido utilizada más apropiadamente. Sacando partido de que la criatura se encontraba nuevamente de espaldas, se arrastró en dirección a la puerta. Cuando estaba a solo tres pasos de salir, el mismo tablón volvió a crujir. Esta vez la criatura se volteó rápidamente, logrando verlo y, más importante, a la piedra que llevaba en sus manos.-Emmm….¿Bu?- fueron las únicas palabras que se le ocurrió decir. -¡Dame esa piedra!- gritó la bestia mientras se abalanzaba contra el joven.

John atravesó  la cubierta superior a toda velocidad, seguido por la descomunal bestia, quien a pesar de su tamaño demostraba tener más agilidad de la que aparentaba. De un salto, se lanzó hacia la cubierta inferior,y su perseguidor hizo lo mismo. Mientras aún se encontraban en el aire, una de las garras del hombre-pez logró alcanzar su pie izquierdo. Observó rápidamente su entorno y lo primero que vio fue a la joven, quien había vuelto a su forma normal. Con un brusco movimiento de su brazo, lanzó la piedra hacia ella. -¡Atrapala niña!-.
Al llegar al suelo, la bestia arrojó al ladrón a un lado, y se dirigió agresivamente hacia la joven.

Off-rol:
Esta batalla estará sujeta a las siguientes reglas:

1_ El hombre-pez es un enemigo poderoso, es por esto que solo será derrotado si es alcanzado por 4 ataques efectivos.
2_ Para saber si tu próximo ataque es un acierto o un fallo, antes de postear la respuesta debes postear una tirada de dados de 10 caras (1 a 10). Si sale 6 o mas tu ataque es acertado, sino fallaste.
3_ Quien tenga la piedra en la mano no puede atacar. Pero si va a ser atacado por el hombre-pez (y solo sera atacado quien tenga la piedra). Por lo tanto debe postear antes una tirada de dados de 10 caras (1 a 10). Si sale 6 o más esquiva el ataque, sino recibe el ataque perdiendo la piedra, la cual pasa a estar en manos del hombre-pez. Si esquiva puede optar por conservar la piedra o pasarsela a un compañero.
4_ Si el hombre-pez tiene la piedra y tu ataque es acertado. Le robas la piedra y no cuenta como un ataque de los 4 necesarios para ganar. Solo si se saca un 10 contará además como ataque efectivo.

Para tirar el dado escribir el siguiente código:

Código:
[rand]1,10[/rand]


Última edición por John Lauper el Mar Sep 20 2016, 22:30, editado 2 veces
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Lun Sep 19 2016, 04:47

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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Lun Sep 19 2016, 05:30

En cuestión de segundos acertó a discernir un aroma que le era de lo más preciado, capaz de llamarle desde cientos de metros. El aroma a sangre, sudor, lágrimas y terror. Acorde a una noche sin luna, sin luz ni esperanza; donde tomaba forma aquello que la mente ocultaba tras el valle de lo extraño. Todo aquello que producía a los niños un escalofrío en la espalda se concentraba sin mesura en una cubierta de barco, a los alrededores de una ciudad común. ¡Qué maravillosa ironía! Aquello común, aquello sorprendente, y todo lo intermedio.

Alzzul se alzó, fuera de estigmas morales con dos golpes a sendos adversarios que se acercaban; recibió así el primero un golpe de filo en el cuello, que en una sanguinolenta agonía y un traspiés cedió al suelo en ligera estampida. El segundo, de forma algo más dolorosa tuvo que soportar una cuchillada en el bazo, que lejos de ser inofensiva, desparramó líquidos, ahora mejunjes rojizos sobre órganos no aptos para ello. En cuestión de segundos, aquellos ojos que reflejaban terror dieron paso a una mueca inocua, vacía, desvinculada; inmune a todo aquello alrededor. Con las manos manchadas en sangre echó una mirada hacia la derecha, hacia lo que ahora volvía a ser un frágil cuerpo humano. Desnudo, literalmente, a la tempestad de la noche. ¿A quien buscaba al contemplar aquel cuerpo? Quizá lo hizo un poco de más, hedonista como era; no lo suficiente sin embargo, como para que le pasara desapercibida la intervención de John, el cual volvía, a la par que lanzaba un objeto misceláneo a las manos de la mujer lobo. Por la retaguardia, un nuevo contendiente, en forma de hombre bestia, algún tipo de pez, quizá una sardina muy crecida o un tiburón entremezclado con humano, o con mono. El caso es que andaba a dos patas y sostenía un arma. Parecía enajenado y se dirigía en la dirección general de Al con intenciones poco amistosas.

En un gesto, quizá amable, quizá despectivo, el vampiro lanzó la harapienta capa, o más bien tela rojiza que le cubría a la mujer, dándole algo para cubrirse. En menos de dos segundos ya había adoptado una posición ofensiva y una mentalidad ajena a lo que no fuera combate. Agarrando el arma con ambas manos callosas, endurecidas por el combate se lanzó en una carga igualmente frenética, exprimiendo toda su fuerza corporal, y aquella que su sangre le permitía en un solo golpe. La corteza de la bestia era extremadamente resistente, pero el empeño valía más que la minusvalía de la espada y la resistencia natural. La única forma de sobreponerse era esa. La voluntad.

Con voluntad, y nada más, -quizá sí un poco de entrenamiento y fuerza- atravesó la coraza natural de la bestia, arrancando con ello parte de carne, y añadiendo una mueca sangrienta a esa maltrecha espada que pronto, si sobrevivía al combate, debería ser reforjada.
Para alejarse de un posible contraataque, Al rodó hacia adelante, poniéndose en pie para encarar de nuevo a la criatura, quizá para apreciar el panorama o para replantearse una retirada estratégica. No veía la posibilidad de que sus compañeros resultaran de tal batalla en vida.
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