Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Lun Sep 19 2016, 18:07

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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Lun Sep 19 2016, 18:50

La brisa se transformaba en ventisca, picando el oleaje que mecía con más fuerza al barco. Thiel, en un afán por mantener la situación controlada, seguía apuntando con el contundente arma al capitán y a sus fieles con la intención de retenerlos donde estaban. No necesitaba que esos hombres se sumaran al baño de sangre y, luchando por mantener la compostura, se había convencido de que aquel no era precisamente el mejor momento para hacer recuento de las bajas y entrar en un ataque de pánico y de culpa por las terribles bestialidades, nunca mejor dicho, que acababa de cometer.

Cuando el embrollo parecía comenzar a estar bajo control, dos figuras aparecieron creando tal barullo que la atención de los presentes se concentró en éstas. Vio con sorpresa a un enorme tiburón bípedo que perseguía a cierto pelirrojo escurridizo. Este último, además, le estaba lanzando algo a ella justo cuando sus miradas se habían cruzado. De la misma manera, el vampiro le había otorgado su capa.

Al verse uno en una situación de estrés, por lo general está más alerta de lo normal. Estúpida fue la idea, entonces, de tapar con una tela a una licántropo estando de espaldas. El gesto la tomó por sorpresa y su atención fue a parar al manto, que había pensado se trataba de un enemigo que intentaba atacarla por la retaguardia. A causa de tan penosa distracción, la piedra fue a parar a su entrecejo, propiciándole un golpe tan contundente que la muchacha cayó sentada y se llevó las manos a la frente, gimiendo de dolor.

La migraña la dejó ligeramente atontada, no obstante se obligó a volver a la acción cuando notó que, peligrosamente cerca, el vampiro se batía a duelo con aquel extraño hombre-tiburón. Urgida, gateó en busca de la piedra que había rebotado un par de metros más allá y, cuando al fin la encontró, se irguió apretando el objeto contra su pecho desnudo y sosteniendo la capa con la mano libre. Ni siquiera tuvo tiempo de escabullirse en algún sitio cuando notó que, luego de ser atacada y regarlo todo en carmesí, la bestia se enarbolaba para esta vez dirigirse a ella ignorando por completo al vampiro. ¿Cómo podía volver a la batalla con una herida tan grave manando sangre?

Se lanzó a la carrera para situarse en un punto medio entre el humano y el colmilludo, formando así los tres camaradas, por llamar al variopinto grupo de alguna manera, una especie de triángulo dentro del cual quedaba el tiburón. No podía dejar de jadear, agotada por la persecución. Por rápido que corriese, sus cortas piernas no lograban adelantar a la bestia y decidió que, si quería volver a la forma de lobo para evitar así ser usada de palillo de dientes,  tenía que deshacerse de aquel bicho por un momento. Miró hacia adelante mientras corría y avistó un par de cajas que le serían útiles: ágil, se subió de un salto primero a una, luego a la más alta, y giró para encarar al animal. Con toda la fuerza que pudo, le lanzó la capa del vampiro directo a la cabeza. Y la toreada le funcionó a la perfección: medio segundo después de que ella se bajase  a toda prisa de la escalera improvisada, su cegado contrincante se estampó contra las cajas haciéndolas volar en pedazos.

Thiel aprovechó la oportunidad para lanzar el valioso objeto con todas su fuerzas, una vez más, al humano. El pelilargo estaba un poco más cerca, no obstante pensó que no sería una buena idea permitir que el más poderoso de los tres tuviese en su dominio el codiciado objeto. Aunque todos velaban, alguno más interesado que otro, por el cogote de su compañero, la muchacha no confiaba en ninguno de los dos. El humano era la mejor apuesta, dado que él no podía escaparse de allí con la piedra.

El tiburón comenzaba a incorporarse cuando la joven decidió que, aunque le costase mucho esfuerzo y una gran dosis de energía, si quería mantenerse entera no podía seguir en aquella frágil forma. Tal como antes, aunque para su disgusto esta vez con mayor iluminación y evidencia, su cuerpo se desfiguró hasta alcanzar la bestial y enorme figura de un lobo bípedo. Estuvo lista para encarar a su contendiente apenas éste se puso de pie y arrancó de su rostro la tela. No obstante, para su sorpresa, la bestia comenzó a correr directo hacia el humano. ¿Acaso sólo atacaba a quienes poseían el objeto?
A todo esto, el capitán y los hombres que todavía quedaban en pie ya no se veían por ningún lado. Probablemente aterrorizados por el trío de monstruos en el navío, se habrían escondido en algún sitio. Las olas envestían la embarcación cada vez con mayor fuerza.


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Última edición por Thiel el Lun Sep 19 2016, 22:34, editado 2 veces
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  John Lauper el Lun Sep 19 2016, 19:59

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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  John Lauper el Mar Sep 20 2016, 05:43



John fue arrojado con fuerza por la bestia. Habría caído por la borda, de no ser por un marinero. Este, por fortuna para el pelirrojo, se había atravesado en el último momento, tratando de escapar de una batalla cada vez menos favorable. Como resultado el hombre había sido tragado por las oscuras aguas, y el ladrón permanecía a salvo en cubierta.

El barco comenzó a mecerse con fuerza, debido al oleaje producido por los fuertes vientos que se habían desatado. A pesar de la batalla, el mismo mantenía su curso, alejándose cada vez más de la costa.

Le tomó un tiempo al ladrón, para que su adolorido cuerpo respondiera. Al ponerse de pie observó en la dirección donde debía estar el puerto. Este se encontraba más alejado de lo que le habría gustado. No era un gran nadador y la idea de hacerlo en las oscuras y frías aguas, plagadas de tiburones, no ayudaba a mejorar el panorama.

Mientras aún observaba distraído el vasto océano, un trozo de un cajón casi impacta contra su cabeza. Recordó entonces que, antes de idear un escape, debía ocuparse de los dos problemas que urgían. El gigantesco (y malhumorado) hombre pez, y la tripulación, que a pesar de haber adoptado una posición más pasiva, no dudaría en ensartarles un sable, ante el menor descuido.

Notó que la joven loba, sin mediar palabra, realizaba un pase profundo en su dirección. Advirtió también como la bestial criatura tiburón se apartaba de ella, para perseguir el objeto. Para sorpresa de todos, y a pesar de su profundas heridas, la agilidad de la misma no se veía mermada.

John trató de correr con toda la velocidad que sus torpes piernas le permitieran y, cuando estaba a punto de interceptar la piedra, una gran ola rompió en el casco del barco, provocando un brusca sacudida. El pelirrojo tropezó y, perdiendo el equilibrio, cayó al suelo.

La piedra tocó la cubierta y rodó hasta detenerse junto a los pies de un marinero. Este se inclinó y la tomó en sus manos, pero antes de poder levantarse, la criatura lo alcanzó y clavó su tridente en las entrañas del hombre. Luego de quitarle la piedra, y con gesto de satisfacción en su rostro, sacudió su arma hasta arrojar el cuerpo al agua.

Habiendo conseguido lo que buscaba, se aproximó a la baranda exterior y se preparó para escapar saltando hacia el agua.

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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Mar Sep 20 2016, 15:17

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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Jue Sep 22 2016, 00:42

No sin cierta preocupación observó Alzzul cierta herida, justo antes de que esta se deformara, cubierta por un espontáneo pelaje que no desvanecía preocupaciones tampoco demasiado infundadas. Ignoró el hecho de ser responsable -en parte- del golpe, más así le valdría como lección de cordura a la muchacha. Mientras el joven vampiro permanecía en esa formación triangular, que a su formación militar se le hacía arcaica y tremendamente inefectiva contra un enemigo tal, el tiempo se hizo más pesado. Este halo de entumecimiento se partió con el aletargado caminar de John, que acabó más antes que pronto con un traspiés. Al menos, se dijo Alzzul a sí mismo, no estaba herido.

Quería valorar la situación con algo más de atención y calma, para después proceder con algún plan mínimamente improvisado. Sin embargo, de forma subconsciente se había ido desplazando a base de espacios hacia la derecha, hasta alcanzar la espalda de la bestia. Cuando esta hubo arrebatado con gesto triunfante y con prematuro regocijo pretendía emprender marcha, le aguardaba Alzzul, espada en mano. Acometedor recibió la frente de semejante bestia. Una estocada con suma fuerza atravesó de lado a lado la mano del hombre-tibruón, dejando restos de robín y sangre de otros seres como tinte sumado al de la herida. Aprovechando el momento de confusión acometió de una patada la mano, con la espada aún encallada, lanzando la piedra ahora teñida en sangre, para recogerla justo después, a la par que desembarrancaba la espada de la herida y se hacía de nuevo con sus jirones de tela roja descolorida.

Rodando, retrocedió en dirección al mástil principal, acomodándose la tela al cuello mientras tanto. Sujetando la piedra con la mano izquierda y blandiendo el acero con la derecha se acomodó justo al lado de una de las poleas del palo mayor, con la respiración entrecortada y extenuado por el esfuerzo.Con el dorso de la mano derecha retiró el amasijo negro que le empañaba la vista. Después, acertó a contemplar aún cansado la enorme figura cuyos ojos violentos le dedicaban una muda misiva. Con una sonrisa sardónica y levemente sarcástica alzó después el filo manchado en la sangre de su enemigo, provocándole para que cargara contra él, con un plan ya en mente. Esperó que sus compañeros retuvieran -y a ser posible, que neutralizaran- a la bestia, ya que, definitivamente, necesitaba recuperar el aliento.

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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Jue Sep 22 2016, 00:51

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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Jue Sep 22 2016, 01:41

La enorme bestia peluda había estado a punto de salir en persecución del tiburón de no haber sido porque, apenas a los dos pasos, un tirón en su pata posterior derecha la llevó a caer de bruces al suelo. Se retorció entre bramidos de frustración hasta notar que, por distraída, se había enredado en unas redes que por el habitual desorden del barco, o bien a causa de los fuertes vaivenes, habían terminado a sus pies.
Un marinero, alertado por el estrépito de la caída, decidió envalentonarse y salir de su escondite tras unos cuantos barriles para intentar estoquear con su sable a la vulnerable loba caída. No obstante, a pesar de encontrarse aturdida a causa de los muchos estímulos que la aquejaban (el mareo, los fuertes ruidos, la turbada consciencia y la leve pérdida de sangre en cierta herida) sus instintos salvajes la mantenían alerta y pudo, girando hacia un costado, esquivar el ataque. Se deshizo del hombre con una fuerte patada y, mientras se levantaba, tomó el filoso sable que se había clavado en el suelo.

Para cuando estuvo de pie, la situación se veía más complicada. El vampiro estaba atacando al contrincante en común, que tenía la piedra en su poder. Quiso acudir en su ayuda y logró atravesar la mitad del camino que los separaba cuando, de repente, una sensación terriblemente desagradable le subió por el pecho hasta arderle en la garganta. Los mofletes de la bestia blanca se llenaron de bilis y tuvo que ir a tropezones hasta la baranda más cercana para vomitar, en un desesperado intento por aliviar su compungido estómago. Tardó un par de minutos en perder, o por lo menos amainar, la inconveniente sensación de mareo.

Luego de dar por terminada la penosa escena, por tercera vez Thiel intentó volver a la carga aunque tuviese los ojos llorosos y un sabor agrio en la boca. Por alguna maldita razón todo le salía mal. Se preguntó por qué los dioses la condenaban con tan mala racha de suerte y pensó que éstos se estaban riendo de su desgracia; pero no era momento de lamentarse. Cuando volvió a interesarse por lo que estaba sucediendo frente a sus narices, el pelilargo ya se había encargado de retomar la posesión de la piedra y estaba siendo perseguido por el resistente tiburón. Al verlo tan herido, pensó que un par de ataques bastarían para acabar con él y decidió asumir la responsabilidad. Además, supo con sólo mirarlo que el vampiro comenzaba a agotarse y no podía acabarlo por sí solo; necesitaban ayudarse entre los tres.

Decidida a dar fin a la barahúnda, cargó tan rápido como pudo hacia el hombre-pez al tiempo que, para llamar la atención de éste, soltaba un atronador aullido. Sus estruendosos pasos chocando contra los tablones de madera resultaban imponentes, la adrenalina la quemaba por dentro al saber que pronto podría dar fin al enemigo propiciándole una inevitable mordida en la yugular. Blandió el filoso sable que sostenía firmemente en una de sus patas y, a tan sólo unos metros del contrincante... tropezó con John, que seguía tirado justo en medio del camino. El arma salió volando ensartándose a escasos centímetros de los pies del vampiro y la enorme bestia blanca se estampó de hocico en el piso, sin siquiera suscitar una mísera mirada del tiburón.

Apoyó la frente en el frío piso y pensó que sería mejor quedarse allí por un momento, hasta que pasara la mala suerte.



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Última edición por Thiel el Jue Sep 22 2016, 01:59, editado 1 vez
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  John Lauper el Jue Sep 22 2016, 01:50

Off-rol: A ver hermosos dados, denme un lindo número!!!!

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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  John Lauper el Jue Sep 22 2016, 09:13

El ladrón ya no contaba con las suficientes energías. Sentía dolor hasta en músculos que desconocía poseer. La caída sólo había sumado una pequeña fracción a su vasto haber de malestares. Decidió, entonces, tomarse un respiro y quedarse en el suelo. La bestia-pez se había alejado atraída por la piedra y, por alguna razón, los marineros no reparaban en el. Confiando en estos dos hechos, cerró irresponsablemente sus ojos.

No tardó mucho en caer profundamente dormido. Su pacífico y aliviado rostro daba a entender que tan bello era su sueño. Había alcanzado su máxima relajación, aún en ese suelo de madera dura. En ese preciso momento, donde sus músculos se distendían y comenzaban a recuperarse, un pesado cuerpo cayó sobre el, aplastandolo. Su mente había sido arrancada de aquella dimensión de bienestar y placer, para ser traída, contra su voluntad, de vuelta a la realidad. Esto hizo que despertara de no muy buen humor.

-Estás muy pesada, ¿sabes?- fue lo primero que alcanzó a decir, con el poco aire que le quedaba en los pulmones. - Además tu boca huele fatal, ¿Podrías al menos dejarme respirar?-. Al notar que la mujer no tenía intención de moverse, se arrastró con dificultad por debajo del cuerpo de la misma. Cuando al fin quedó libre, inhaló con desesperación una gran bocanada de aire. Se preguntó si la joven siempre pesaría tanto, o solo lo hacía cuando tomaba esta forma.

Habiéndose recuperado parcialmente, decidió volver a la batalla. El vampiro se encontraba provocando a su rival y este parecía caer en su juego. Era una oportunidad única para tomarlo por sorpresa. Metió mano en su morral y sacó su única arma… un cuchillo de cocina. -Con esto no podré quitarle ni las escama- se dijo.

Mientras aún pensaba la manera de llevar a cabo su ataque, tropezó con un pesado objeto de madera. Se trataba de la balista que habia traido la joven loba, desde la bodega. La misma se encontraba cargada y apuntando al timón. Si bien las ruedas facilitaron el trabajo, el escuálido pelirrojo tuvo que hacer uso de toda su fuerza para poder girarla y apuntar hacia el hombre pez. Una vez los preparativos estuvieron listos, alzó su cuchillo y al grito de -¡Te convertiré en brocheta de pescado!- cortó la soga que accionaba el mecanismo de disparo.

El grito puso en advertencia al objetivo. Este, con un ágil movimiento, logró esquivar el ataque y sin prestar atención al resto, se dirigió hacia el vampiro. Pero el proyectil continuó su trayectoria, hasta impactar contra uno de los mástiles secundarios del barco. Al verse afectada gran parte de la base del mismo, comenzó a derrumbarse. En ese instante la criatura se lanzó de un salto hacia el vampiro, pero su ataque se vio interrumpido. Varios trozos de madera, provenientes del mástil roto, golpearon su cabeza, haciéndola caer pesadamente al suelo.

John festejaba ruidosamente desde el otro lado de la cubierta.-¡Hey colmillos!, me debes una- rió dirigiéndose al recién apodado vampiro. Nada de esto había sido planeado por él, pero nuevamente la fortuna había querido darle otra oportunidad.

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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Jue Sep 22 2016, 18:35

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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Vie Sep 23 2016, 00:02

Había tenido unos segundos de reposo, pero después de aquello necesitaría un buen baño relajante, algo más de comida y una siesta de otros doscientos años. A sus ojos, el lobo había sido más una carga que otra cosa en todo el trayecto; hasta el inútil humano había demostrado poseer cualidades -ya sea dedos de frente, fuerza o fortuna- superiores a los del licántropo. Aunque ahí podía estar errado, su mente no discernía ninguna otra posibilidad.

Alzzul pensó en dormir, extenuado tras tanto combate, con las manso temblorosas y dolidas, cubierto en más sangre de la que recordaba. Se apoyó dificultosamente en la punta de la espada que apuntaba el suelo tras la bravata. De haber recibido el embiste sin ayuda, seguramente habría sido su fin, aunque jamás se atrevería a admitirlo. El golpe de suerte que requería su estrategia se había consumado, más aún tocaba la parte difícil. Calculaba que no aguantarían mucho en combate, y que de caer uno de los dos que aún estaban en pie, la refriega acabaría muy mal para todos.

Con la bestia en el suelo, su plan sería más fácil de ejecutar. Tuvo que hacer acopio de fuerza para cortar la cuerda de la polea que mantenía las velas del mástil mayor recogidas. Con suficiente impulso ascendió, a la par que la bestia se ponía en pie y sin meditar ni perder un segundo intentaba tumbar el enorme madero a base de cabezazos y golpes de su maltrecha arma. Para cuando la madera emitió el primer crujido, el sino de ambos, batidor y combatiente, estaba determinado en dos posibilidades. Un mugido de la capa ondeando en el viento anunció el asalto que caía sobre el hombre-tiburón, al tiempo que alzó la mirada. Encontró allí la imponente figura negra, rodeada de alas rojas hechas de telas rotas, amén de un amenazante filo plateado y rojizo que descendía con peligrosa fuerza hacia él. La caída era demasiado alta, quizá no podría caminar durante los próximos minutos -quizá días- pero era tarde para plantearse tales detalles innecesarios. Lo importante en ese momento era acertar con la piedra.

Había mantenido oculta la piedra en toda la caída con la intención de fintar al tiburón con la misma.
Lanzó el artefacto contra el arma de la bestia, mientras esta la seguía con la mirada. El rebote hizo que llegara de nuevo a las manos del vampiro que aprovechó la confusión y la guardia rota de su oponente para aterrizar sobre su enorme cabeza con todo el peso de su arma y sus piernas, que crujieron y sangraron al impacto. El dolor acudió a su gesto acompañado de ciertas convulsiones y temblores más propios de un enfermo decrépito que de alguien que había sido capaz de asestar un último golpe, mortal (Presumía).

Quiso expresar su alivio, su desesperación y su tremenda disconformidad a la situación. Sobre todo quería volver a tierra, odiando como odiaba el mar, los ríos, las aguas, y todo aquello que recordaba a la vida y la muerte. Como soldado retornando de la guerra por quincuagésima vez, no quería tener nada que ver con el mundo durante unos minutos. Suficiente como para convencerse de que debía seguir caminando por la tierra; que no había consumido su propósito y era ya hora de volver al polvo. Despegó, entre hastiados jadeos el arma del cuerpo, mientras este regresaba al mar empujado por la inclinación del barco, mecido por el oleaje. En un vaivén de sus rodillas cayó al suelo, recogido sobre sí mismo, envuelto en su capa como un feto. Distante al mundo al que debía la vida.

Ignoró la visión de sus compañeros, como quien observa un lienzo en blanco, atento a nada, prácticamente en despierto letargo. Merezco recompensa. Pensó, mientras cerraba los ojos.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Vie Sep 23 2016, 00:54

Thiel se había mantenido ajena al embrollo desde su brutal tropezón. Con la peluda frente contra el suelo y las orejas caídas, daba la impresión de estar desmayada. Y, aunque seguía consciente, su estado no distaba demasiado de ello: el raciocinio le fallaba, turbado por los excesivos estímulos y el feroz grito de su instinto que intentaba instarla, contra toda moral, a arremeter contra todo y todos sin discernir entre enemigos y aliados. Su lado salvaje sólo quería morder, arrancar, devorar. La parte humana, esa que ahora se encontraba casi completamente silenciada, luchaba por contenerse; desconcertada con sólo intuir el desastre que había desatado. Y su cuerpo, ese magullado contenedor de dos realidades tan opuestas, ya no soportaba el agotamiento: días sin probar bocado decente y meses sin transformarse terminaban pasando factura, además de que nunca en su corta vida había sido protagonista de una situación tan angustiante. Antes de poder darse cuenta, era nuevamente una menuda y desprotegida muchachita la que yacía tumbada boca abajo.

Fue arrancada de sus cavilaciones con un estruendo que hizo vibrar el piso. Levantó la cabeza, apoyándose en las manos para incorporarse, justo para presenciar la fantástica caída del tiburón con un osado, ágil y definitivamente exhausto vampiro encima.
Sus labios se entreabrieron dejando escapar una exclamación de sorpresa. Temblorosa, consiguió ponerse de pie y caminar hacia ambos cuerpos: el que se tendía sin vida, manando espesa sangre oscura por todas sus heridas, y el que reposaba aletargado al lado. Sin embargo, cuando el barco se inclinó aparatosamente al ser embestido por el embravecido oleaje, apenas pudo aferrarse a un barril para ver al cadáver retornar al sitio al que pertenecía: el mar.

Sus pequeños pies continuaron caminando una vez el navío se estabilizó. Supo que estaba andando sobre sangre del hombre-bestia, de los múltiples marinos que habían perecido en la trifulca (cuyos cuerpos también habían sido arrastrados hacia la borda, en su mayoría), del vampiro y sangre propia, que aún goteaba desde la herida abierta en su costillar. A decir verdad, su blanca piel desnuda estaba salpicada casi en su totalidad por el líquido carmesí, que comenzaba a causarle comezón en las partes donde ya se había secado. Mirarse las manos pintadas de rojo le causó pánico.

Trémula, se dejó caer de rodillas junto al cuerpo vampírico envuelto en tela. Parecía un niño intentando escapar de sus pesadillas; se sintió terriblemente compungida al verlo. Con ternura, le puso una mano en donde creía estaba la cabeza y, simplemente, acarició. Alzó la mirada para buscar al pelirrojo e instarle a que se uniese al encuentro con un suave ademán de su mano libre. Desde sus ojos hasta el mentón, las gruesas lágrimas corrían sin descanso limpiándole la piel, aunque de su garganta no se escapaba ni un gemido. Ya no soportaba ese entorno de muerte y fatalidad, simplemente quería salir de allí. O mejor, despertar y averiguar que nada de todo aquello había ocurrido.

La piedra, a esas alturas, le importaba muy poco. Aunque no era el caso del capitán, que desde detrás del timón se asomaba con gesto hostil: viendo a dos de los tres intrusos reducidos a un estado lamentable, comenzó a hacer disimuladas señas a los pocos marines que quedaban en pie. No iba a permitir que ese trío de bastardos se quedase con su más preciado bien.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  John Lauper el Sáb Sep 24 2016, 03:34

John se mantuvo como espectador en los instantes finales de la batalla. Observó con detenimiento la refinada maniobra que ejecutaba el vampiro, sin omitir detalle alguno. Contuvo el aliento al notar que su preciado tesoro, el cual le habían encomendado regresar intacto, había quedado reducido a una simple arma, pero se tranquilizó al notar que seguía de una pieza. ¿De qué material estaba hecho?

Su mente no lograba seguir el ritmo de la pelea, así que tardó un tiempo en reaccionar, cuando la misma había concluido. Observó cómo la joven, de vuelta en su delicada figura, se aproximaba al vencedor, ahora transformado en un ovillo oculto bajo su capa. -¿Entonces… hemos ganado?- se preguntó en voz alta, mientras el cuerpo del hombre pez caía, sin vida, por la borda.

-¡Siiii, ganamos!- se respondió con un grito, cuando al fin comprendió el resultado de la contienda, y mientras daba saltos de alegría, se dirigió hacia sus compañeros. Si bien había sido el menos lastimado de los tres, había recibido numerosos golpes. Tal como un niño que se distrae de su herida, se había olvidado por completo del dolor y se acercaba a festejar junto con quienes había arriesgado la vida.

-¡Sabía que lo lograrias Colmillos!... ese último golpe fue genial... debes enseñarmelo algún día-. Tras decir eso, le dio una fuerte y descuidada palmada en, lo que parecía ser, la espalda del vampiro. Luego agregó mientras observaba a la joven.- Tú tampoco lo hiciste mal niña, ¡venga ese abrazo!- cuando estaba a punto de abrazarla, cayó en la cuenta de que la joven continuaba desnuda. Se detuvo y, un poco avergonzado, le dijo.- Pero primero necesitas cubrirte con algo.. hey Colmillos, ¿por qué no le prestas tu manto nuevamente?, imagino que esta vez no saldrá lastimada - y rió burlonamente, recordando el golpe de la piedra en la frente de la muchacha.

-Odio interrumpir su festejo pero debo pedirles algo… ¿por qué no se bajan de mi barco?- con su voz ronca pero calmada, el capitán les había dirigido la palabra, a su lado tres marineros apuntaban sus balistas, traídas recientemente de la bodega. -Pero antes, creo que tienen algo que me pertenece...-. concluyó mientras extendía la mano esperando recibir lo que le habían robado.

En ese momento un bramido resonó en toda la nave. Al mismo tiempo una advertencia se oyó desde el extremo de proa.-¡KRAKENNNN!-. Dos enormes tentáculo emergieron y rodearon al barco, separando a los marineros de los intrusos. Estos comenzaron a halar la nave con fuerza hacia el interior de un remolino, que se había formado cerca de la proa, provocando que esta se inclinara levemente hacia adelante. De dicho remolino surgieron, primero dos horribles ojos y finalmente una gigantesca boca. En su interior, una hilera de espadas seguido de un profundo desfiladero, formaban sus dientes y garganta.

Kraken:

-Por las barbas de mi abuelo...-. Suspiró el capitán, y luego, desenfundando su sable, gritó enérgicamente.- ¡Hombres a mi!...el Brisa Marina nunca caerá… enviemos a esta bestia al cajón de Davy Jones-. Los pocos marineros que quedaban con vida acudieron a su llamado. Al ver el reducido número, el capitán volvió a dirigirse a los tres intrusos. -Si el barco se hunde todos moriremos, incluidos ustedes… los tres demostraron tener agallas y, al menos dos de ustedes, talento para el combate ...ya tendremos tiempo de arreglar nuestras diferencias, ¡ahora debemos luchar por nuestras vidas!-.

Mientras el capitán hablaba, tres nuevos tentáculos emergieron. Tan pronto como hubo terminado sus palabras,  el primero de ellos azotó con fuerza la cubierta, en el lugar donde se había reunido la tripulación. Algunos lograron escapar, entre ellos el capitán que, por sus movimientos, demostraba tener pericia en combate. Las otras dos extremidades emularon a la primera en lentos pero poderoso ataques.

El audaz ladrón. al ver los gigantescos brazos de la bestia, había corrido a esconderse dentro de un barril cercano. En la tranquilidad de su refugio tuvo tiempo para pensar en la situación.-Es extraño que un monstruo se muestre tan cerca de la ciudad-.sentía que algo se le estaba escapando.-Quizás el hombre-pez no estaba solo….-

Su pensamiento se vio interrumpido cuando nuevamente el barco se inclinó. El barril rodó, con él dentro, en dirección a la bestia. Un instante antes de que lo devorara,su ropa se atoró en el mascarón. Sus pies colgaban a escasa distancia de las fauces del animal. -Te advierto que tengo un muy mal sabor, además no me he bañado en semanas -. Dijo en tono amenazante.- Mejor cómete al vampiro, se ve más apetitoso... o a la muchacha, aunque le falta algo de carne-. la bestia respondió con otro potente bramido. El fuerte aliento que emanaba, empujó al pelirrojo nuevamente a la nave.

Corrió patéticamente por la cubierta, recurriendo a pies y manos, hasta donde se encontraban sus compañeros.-Se lo que está buscando- gritó.-¡Quiere la piedra!-.

Off-rol:
Hora de poner en práctica las habilidades de cooperación del grupo
El kraken es un enemigo muy grande, los ataques convencionales (espadas, arañasos, cuchillos, etc) pueden lastimarlo pero no pueden amputar sus tentáculos y mucho menos matarlo.
Durante los próximos turnos se deben desarrollar 3 estrategias que aporten para debilitar al kraken o eliminar alguna parte de él. Estas estrategias deben contemplar a todos los miembros del grupo, opcionalmente también pueden incluir a la tripulación.
Se desarrollaran de la siguiente manera:
- Primero uno de nosotros propone la estrategia en su respuesta. Debe solicitar roleramente  a los demás miembros lo que quiere que hagan.
- Los demás en sus turnos deben hacer lo que se les pidió, siendo libre la forma en que lo hagan, mientras que cumplan el objetivo.
- Cuando le toca nuevamente el turno al que propuso la estrategia debe escribir el resultado de la misma.
El orden de propuestas será de acuerdo a nuestro orden de respuestas, es decir, primero propondrá Alzzul, luego Thiel y luego John.

Ejemplo:
Alzzul propone una estrategia, Thiel responde con los preparativos que se le pidió, John tambien responde con lo que se le pidió y finalmente Alzzul escribe el resultado, quedando listo el siguiente turno para que Thiel proponga su estrategia..
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Lun Oct 03 2016, 22:12

En un instante tal donde la desesperación y la decadencia de la aventura aún no era calma, cuando todo, fruto del cansancio y la desvinculación típica de la somnolencia posterior a una noche letárgica, parecía llegar a un apresurado y satisfactorio final, el agresivo y fiero canto producto del choque de las aguas, severo oleaje, interrumpió con ganas de más.  Las espesas barbas del capitán pirata -excesivamente estereotipado para alguien que apenas conocía a los mismos de cuentos e historias- se vieron salpicadas por espuma salada. Éste individuo peculiar dirigió la mirada hacia la dirección de la cual provenía tal inusualmente agitada masa de agua. Con el gesto encogido, presa del terror y de inconmensurable furia, alzó la espada y la voz, al grito de órdenes acalladas por el titánico vaivén del mar, palpitante por el efecto de hercúleos apéndices que se alzaban con intención ofensiva. No se le pasó al vampiro, sin embargo, tras una patética escena por parte del ladrón, la acertada observación de que podía estar buscando la piedra; aquella que él aún sujetaba entre las manos.

Planteó lanzarla hacia las fauces de la bestia, deshacerse de ella y posiblemente del problema de raíz, a sabiendas de que, siendo primero un hombre-pez y después un Kraken, lo siguiente tendría suficiente fuerza para devorar una ciudad entera si se lo proponía. No veía razones para disociar la presencia de sendas bestias, confirmada la primera, con la localización del dudoso, pero sorprendentemene agraciado... ¿Artefacto?

Alzzul no tenía aún ánimos para alzar el vuelo desde el prosaico adoquinado donde descansaba la cabeza, ya desprotegido de cuanto la dichosa intemperie adoleció a enviarle. Entre un caótico estruendo de maderos rotos, agua disparada y gritos, carreras, y más esperpento, el vampiro respiraba, intentando buscar calma, para, con pensamientos ordenados, quizá, hacer frente a lo que cada vez se hacía más irreverente. Con gesto que cabría más esperarse de un muerto, alzó el torso en un solo movimiento, el cual acompañó con un segundo en el que se puso en pie, justo antes de alzar la espada, plan en mano. Empezó a gritar órdenes, que al principio se hacían un poco confusas. ¿Por qué habría el ladrón de atar con cuerda la balista? ¿De qué servía que la mujer lobo se subiera al timón principal? Y sobe todo ¿De qué servía, si él moriría aplastado por un enorme tentáculo dada la peligrosa proximidad que iba tomando?

Una nueva explicación clarificó levemente las dudas de sus compañeros y de la tripulación. Básicamente ordenaba que, a modo de polea, alzaran la balista con el objetivo de crear una trayectoria perpendicular al suelo para el proyectil. El objetivo no era ni más ni menos que, tras un -esperaba, al menos- aludido envite de una de las extremidades del pulpo, la mujer lobo -la única con fuerza suficiente como para utilizar la balista desde esa altura ayudada solo de dos brazos- disparara la balista que habrían de alzar los marineros a modo de polea hasta lo alto del mástil principal, con el objetivo de aprisionar contra la madera uno de los tentáculos sobre el cual todos habrían de saltar, espadas en mano, con el objetivo de amputarlo.

La idea, por ridícula, no podía si no funcionar. Obviamente, no era la primera, ni la menos fantasiosa, pero era la única manera, según él, de actuar en ese momento.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Mar Oct 04 2016, 22:56

Thiel había permanecido en un estado de completo aletargamiento hasta que la voz del joven humano la arrancó de sus turbios pensamientos de culpa. Deseó la capacidad de contagiarse de la alegría del muchacho, que sonreía en fervientes festejos por la victoria sin parecer reparar en el desastre que los tres habían ocasionado en el barco. El Brisa Marina había sufrido una matanza por culpa del entrometimiento del trío y la muchacha sabía que la tripulación que quedara viva jamás olvidaría sus rostros.
Cuando el pelirrojo le sugirió que se cubriese el cuerpo, gesticuló una mueca de descontento. Le molestaba que las otras criaturas considerasen el nudismo como un tabú vergonzoso y reprochable, sin embargo accedió a hacerlo por dos simples razones; primero, porque comenzaba a tener frío al sentir cómo el viento le enfriaba el sudor, y segundo porque no le gustaban nada las miradas de lujuria de los hombres. Miró a su alrededor, negándose a pedirle la capa nuevamente al vampiro, y se hizo de una tela de arpillera húmeda y avejentada que había quedado cerca, echándosela encima de la espalda y atándola a su cintura con un trozo de soga en iguales condiciones. Apenas terminó el nudo cuando la ronca voz del capitán le hizo levantar la mirada, encontrándose con furiosos marineros que los apuntaban con sus balistas.

Desde ese preciso instante, todo sucedió muy rápido. Luego de que el capitán hablase, aunque antes de que cualquiera de ellos pudiese responder, el barco se sacudió bruscamente hasta que la cubierta quedó a unos cincuenta grados en relación al mar por unos breves segundos en que el caos reinó. Barriles, cajas y demás fruslerías rodaron por el suelo, muchos de éstos cayendo por la borda. Thiel esquivó una caja de manzanas por los pelos, pero también rodó hasta que su espalda se topó con el mástil de la vela mayor arrancándole un gemido. Las zarandeadas fueron amainando junto a los gritos de la tripulación, cuyos integrantes habían salvado la vida agarrándose a lo primero que encontrasen, y durante un momento el silencio reinó... hasta que tres nuevos tentáculos arremetieron con bestial ímpetu contra la cubierta, siendo dos colosales extremidades las que primero habían halado el navío y causado todo el alboroto. Ahora, cinco de éstas estrujaban la embarcación.
Los ojos oliva de la muchacha se abrieron de par en par cuando, incorporándose adolorida, alcanzó a avistar a la criatura. Los chorreantes apéndices tentaculares pertenecían a una criatura que no podía ser mejor definida que “un pulpo increíblemente enorme”, cuyos ojos analizaban todo cuanto había sobre el barco y cuya boca manaba feroces rugidos acompañados por un olor a pez putrefacto que le llegó como un puñetazo a la nariz. Tuvo que reprimir las arcadas mientras intentaba mantenerse en pie a pesar del furioso vaivén.

El capitán vociferaba órdenes a diestra y siniestra, aunque éstas eran en su mayoría ignoradas por sus subordinados, que parecían haber entrado en crisis. Muchos corrían a esconderse, unos pocos atacaban desesperadamente los tentáculos para intentar cortarlos con sus espadas sin resultado alguno, pues lo hacían individualmente, carentes de coordinación. La bestia no parecía inmutarse ante las diminutas heridas. Todo indicaba que estaban condenados a la desgracia… hasta que el vampiro decidió tomar las riendas del asunto. Thiel lo había creído muerto dado que hasta aquel instante no se había dignado a mover ni un solo músculo incluso tras las catastróficas escenas anteriores. ¿Por qué había esperado tanto para reaccionar? ¿Acaso todo ese tiempo de sosiego había sido empleado para dar con un plan? No importaba, fuese como fuese. Lo relevante era que, ante las vociferaciones del pelioscuro, los marineros parecían recuperar el norte y se dignaban a actuar bajo las contundentes órdenes del nuevo líder, por más raras que éstas sonasen.

Tan pronto como la balista fue atada, los marineros se dieron al trabajo de enganchar la soga en lo alto de la vela mayor; trepaban hábilmente denotando los años que llevaban en el rubro. Poco tardaron en comenzar a halarla hacia arriba y Thiel salió a la carrera para llegar al timón antes de que el arma completase el recorrido. A los tropezones, esquivó un tentáculo que acometió a escasos metros de ella obligándola a cambiar el recorrido para rodearlo. Ya casi no le quedaba aliento cuando llegó al timón y sin siquiera meditar las consecuencias, se lanzó de un salto hacia el mismísimo vacío; de errarle al objetivo probablemente terminaría rompiéndose ambas piernas tomando en cuenta los metros que la separaban de la cubierta. Por suerte no fue así y pudo caer justo sobre el arma, que se sacudió como un péndulo y tuvo que apretar fuertemente los muslos para no deslizarse y caer de cabeza. Resultaba sumamente difícil apuntar mientras todo cuanto hubiese sobre el barco se mantenía en movimiento, sumado a la presión de tener a cada uno de los hombres observándola fijamente para ver si daba en el blanco… y también temerosos de que terminase disparándole a uno de ellos, miedo que la joven compartía.

Cerró los ojos, respiró profundamente y se asió con fuerza a la palanca que accionaba el mecanismo de la balista. Apenas entreabrió los párpados cuando sintió que era el momento justo y en el preciso instante en que uno de los tentáculos se cruzaba en la trayectoria, disparó.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  John Lauper el Vie Oct 07 2016, 02:49

John escuchó atento el plan del vampiro. Por extraño que pareciera, la tripulación y hasta el mismo capitán decidieron hacer caso de las órdenes que impartía el pelilargo. Al concluir la extraña explicación, alguien le arrojó el extremo de una gruesa cuerda.-Y yo que quería ocultarme hasta que todo pasara- pensó mientras a desgano se ponía en camino. En la cubierta había cuatro balistas, de las cuales una era la que ya había disparado contra el hombre-pez y se encontraba descargada.

Corrió hasta la más próxima, evadiendo en el camino cajones y barriles que yacían desordenadamente por todo el barco. Cuando se encontraba a solo dos pasos, uno de los tentáculos descargó un fuerte golpe, haciendo pedazos el arma. Debió cubrir su rostro con uno de sus brazos para evitar que los fragmentos de madera lo lastimaran.- Solo haz un nudo decian… sera facil decian..- se quejo con tono frustrado. Luego dio media vuelta y se dirigió a la siguiente.

Al llegar y antes de comenzar su tarea, recordó un pequeño detalle… él no era un marinero, ¿como demonios debía hacer el nudo?.-La polea está lista, ¿y el arma?- preguntó desde el otro extremo un marinero que acababa de bajar del mástil. -No debería ser difícil- pensó mientras cruzaba la soga por todos los rincones y la introducía en todos los huecos que existían en el arma. El resultado fue una suerte de “matahambre” de balista (ver spoiler al final), con pedazos de soga por todos lados. Al observar orgulloso su “obra” se preguntó si no habría interferido con el mecanismo de disparo.

-¿Que se supone que es esto?- le preguntó una voz familiar, era Will, el cocinero al cual el vampiro había dejado inconsciente horas antes.-No hay tiempo para arreglar este desastre, por tu bien y el de todos espero que resista... ahora ven y ayúdanos a jalar la cuerda-. El ladrón estaba a punto de  protestar, él ya había cumplido con su tarea, cuando otro potente bramido del kraken le “devolvió” su espíritu colaborativo.

Al llegar donde le habían indicado, ocupó el último lugar de la fila de marineros que jalaban la polea, justo detrás de Will. Al grito de “tiren” todos unidos daban un potente tirón, para luego relajar y repetir la acción. Al ladrón le costaba sincronizarse, tirando cuando todos relajaban y viceversa.

Un olor putrefacto, proveniente de las fauces del kraken, inundó toda la cubierta, obligando a más de uno a cubrirse el rostro para evitarlo.-Quien haya comido guisado en mal estado, haga el favor de cuidar donde libera sus gases- bromeo el pelirrojo -Viejo deberías alimentarlos mejor-. El cocinero respondió un tanto ofendido -Ya quisieras probar mi comida, idiota… y mi nombre es Will, no “viejo”-.

La balista había recorrido la mitad de su trayecto, cuando un tentáculo se abalanzó contra los marineros. Todos soltaron la soga y se pusieron a resguardo. Todos menos John, quien aun sosteniendo la soga, salió despedido por los aires al recibir la totalidad de la fuerza del contrapeso. Al tocar el suelo, rodó hasta quedar a pocos pasos del vampiro, quien aún se encontraba dando indicaciones.

-No es posible subir la balista, no mientras esa bestia siga atacandonos- el capitán le reprochaba al vampiro, esperando que a este se le ocurriera alguna otra idea. El ladrón observó la piedra, que aún estaba en las manos de este.-El monstruo quiere la piedra...- recordó. Un inusual impulso de valor se apoderó de él. Poniéndose de pie corrió hacia el pelilargo y le quitó el preciado objeto. -Permíteme, tengo una idea- dijo a modo de justificación, a pesar de estar trabajando juntos no confiaba en que este se la entregara de buena manera.

Corrió en dirección a proa. Ya no quedaba rastro del mascarón, el cual  había sido devorado por la bestia, pronto seguiría la parte delantera del barco. Se presentó frente a esta, sosteniendo la piedra sobre su cabeza.- Puto bicho estreñido ¿estás buscando esto?- gritó mientras se contentaba por haber encontrado la ocasión justa para utilizar el insulto que había aprendido de la Joven loba. Por un momento el kraken detuvo sus tentáculos, posando sus inmensos ojos en el ladrón y su piedra. En ese instante, el poco valor que había adquirido se extinguió. Pensó lo descuidado y arriesgado que era lo que estaba haciendo, y se preguntó si todo el plan no había sido una simple excusa para recuperar su objetivo, sin haberse detenido a reparar en los detalles.

El impasse no duró demasiado. En breve los ataques de la bestia se reanudaron, esta vez dirigidos contra el joven de cabellos rojos. El primero fue un golpe vertical, con la intención de aplastarlo. Pero este logró dar un salto hacia atrás en el momento justo, esquivandolo pero quedando muy cerca de los temibles dientes de su agresor. Luego intentó inclinar el barco nuevamente, provocando que todos los objetos que no estuvieran  fijos a la cubierta se dirigieran a su gigantesca boca. El ladronzuelo se vio obligado a trepar por la cubierta y esquivar todas las cajas, barriles y demás cargas. Un saco de patatas se abrió a la mitad, volcando su contenido en los ojos del kraken, quien fue obligado a apartar la vista, fallando otro de sus ataques.

Los marineros supieron aprovechar esta distracción, retomando la tarea de subir la balista. Todo se encontraba en posición, faltando solamente  que uno de los  tentáculos se dirigiera a la zona de la trampa. Sin percatarse de esto, el joven cruzó a gran velocidad por dicha zona. Como iba distraído, no reparó en un pequeño escalón, tropezando y quedando tendido en el suelo boca abajo. Ya sin fuerzas para levantarse, perdió toda esperanza de sobrevivir, cerró sus ojos y se preparó para recibir el ataque final. -Al menos tendré una jodida muerte épica- se consoló mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa burlona.

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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Miér Oct 12 2016, 00:14

Un gran conjunto de felices coincidencias. Alzzul creía, viendo los resultados, que eso era lo que había pasado.

El joven vampiro seguía centrando toda su atención en esquivar los golpes que lanzaba el enorme pulpo. Tanto era así que apenas se percató cuando John, el joven pícaro acomapañante suyo le arrebató la piedra de las manos, pensando en, él mismo, hacer esa parte. Avisarle habría venido bien. Podría haberle lanzado la piedra y de ese modo, distraer aún más la gran calamar. No fue el caso; de hecho, en un primer momento, un gesto tan inocente parecía prefacio de un final trágico.

Cuando cayó al suelo John, Alzzul solo pensó en estirar de sus pies para alejarlo del ángulo de impacto de un tentáculo que se aproximaba desde arriba.  Otro que se deslizaba desde la cubierta hacia su posición disuadió tal convencimiento. En cualquier caso, habría acabado horriblemente mal. El mecanismo de la balista parecía atrancado por las cuerdas que había procurado John, lo que desesperó levemente a la joven que, en escaso conocimiento de las armas de asedio, disparó en un momento aún temprano. La cuerda tadó un par de segundos en romperse, proyectando entonces el enorme virote. Este, en vez de golpear aquel que se aproximaba peligrosamente al vampiro, acertó en el que intentaba golpear a John desde arriba, atravesándolo y empujándolo de mientras hacia el primero, empalando ambos en la madera del barco.

Un par de segundos de silencio anunciaron la confusión general, justo antes de que el grito del vampiro sacudiera el alma de todos los presentes, instándoles a cumplir su orden:

- ¡ATACAD!

Él mismo estaba soberanamente confuso, pero con la presión de tantas vidas sobre su espalda, más de la de sus compañeros y su propia supervivencia eran factores que le incitaban a no dudar. Espada en riste se lanzó a acuchillar, rasurar y golpear los tentáculos, junto a John y el resto de marinos, consiguiendo deshacerse de ambos de un solo... Bueno, de un solo gran esfuerzo.

El pulpo mantenía sus tentáculos ocupados intentando volcar el barco por la parte en la que esos dos, que había estado usando para atacar, habían sido empalados. Tal embiste contra sendos apéndices incitó al mismo a replantear su estrategia y defenderse con ellos de los golpes. Por desgracia -para él- cuando consiguió retirar esas enormes masas, ambos habían sido amputados, rebosando en enormes cantidades una marisma de sangre azul.

Por supuesto, nadie tuvo tiempo de celebrar victoria pues el kraken, aún enfadado, preparaba una nueva carga.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Miér Oct 12 2016, 01:59

-¡JOHN! –La voz femenina se perdió entre muchos otros sonidos de espadas, madera quebrándose, gritos y rugidos del monstruoso oponente. Cerró fuertemente los párpados cuando, por fin, la flecha salió disparada con cierto retraso hacia el tentáculo que estuvo a escasos metros de caer con su colosal peso sobre el pelirrojo. Gracias a todos los dioses, el proyectil impactó de tal manera que el apéndice fue empujado en un ángulo obtuso, empalando también al que se encontraba deslizándose por la cubierta arrasando con todo a su paso. Las extremidades quedaron clavadas al suelo y la tripulación no tardó en abalanzarse para cortarlas bajo órdenes del vampiro. Más le valdría a Lauper ir a jugar a las apuestas si salían vivos de allí, porque sin duda ese era su día de suerte.

Mientras tanto, Thiel seguía sobre el armatoste como un péndulo desbocado y agradeció haber vomitado todo el contenido de su estómago un rato atrás, pues de no haber sido así éste sería un perfecto momento para hacerlo. Sus delgados muslos no aguantaban más el esfuerzo de mantenerse agarrada al arma y decidió que era el instante oportuno de saltar cuando el barco fue una vez más inclinado hacia las fauces de la bestia. La soga colgó acercándose al mismo mástil que la sostenía y la muchacha aprovechó la ocasión para saltar de la balista al enorme palo, abrazándose a éste como lo habría hecho un koala, uno sin duda muy asustado. Se dejó deslizar hasta el suelo y justo cuando sus pies lo tocaron, un nauseabundo líquido azul la bañó de pies a cabeza. Exhaló un grito de obvio descontento, ¿¡qué había hecho para merecer aquello!? ¡Maldita la hora en que se le ocurrió acercarse a ese endemoniado barco! La menuda joven estaba comenzando a hartarse de todo aquel circo y decidió, embravecida, que era hora de ponerle fin al embrollo ya que, aunque haberse librado de un par de tentáculos era un gran avance, el impresionante cefalópodo parecía todavía tremendamente avivado.

Momentos atrás, había notado que un ataque del bicho se vio frustrado gracias a que un saco de patatas vertió oportunamente su contenido en las enormes pupilas. Inspirada por el acontecimiento, no dudó en ponerse manos a la obra. Corrió por la cubierta recolectando todas las cajas y costales que contuviesen objetos pequeños, como frutas, y los amontonó en el centro de donde transcurría la acción. El Kraken, distraído por los ataques que los hombres aún ejercían sobre sus tentáculos, no le prestó atención hasta que hubo juntado todo lo posible. -¡Los ojos! –Gritó entonces con toda la potencia de su aguda voz- ¡Hay que atacar los ojos!
Algunos tripulantes la miraron con escepticismo. A pesar de ello, la joven loba tomó dos manzanas, una en cada mano, y las lanzó con toda su fuerza hacia los redondos iris del monstruo. Una de las frutas se perdió en el abismo, no obstante la otra acertó en el ojo derecho, cerrándose, y suscitando un bramido que volvió a bañar la cubierta de pestilencia y baba. -¿¡Qué están esperando!? –Apeló mientras reponía las improvisadas municiones para volver a lanzar. El plan ni siquiera estaba terminado: no sabía de qué manera acabar con la vida del animal, pero cegarlo sería sin duda una gran ayuda para tener la oportunidad de dar el golpe final. Miró con urgencia a sus compañeros y le lanzó a cada uno un par de proyectiles para que se sumasen a la acción. Uno a uno, los marineros que no estaban ocupados repartiendo sablazos se acercaron al montón para incorporarse a la trifulca.

El barco crujió con un sonido agónico de madera astillándose cuando dos de los tres tentáculos que quedaban lo estrujaron en un abrazo mortal. Afortunadamente, dicho apretujón obligaba al contrincante a inclinar el horrible rostro, acercando las fauces hacia las personas, sí, pero también los ojos. De seguir así, pocos minutos tomaría que la embarcación se partiese con todos ellos encima para, al final, hundirse hasta el fondo del océano. Además, aunque ellos no tenían manera de saberlo estando allí arriba, numerosos filtros de agua se estaban abriendo en el casco del navío. Si no se encargaban pronto de dar por terminado el asunto, el Brisa Marina pasaría a ser parte de la historia… junto a todos quienes en aquel momento se encontraban combatiendo con todas sus fuerzas.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  John Lauper el Jue Oct 13 2016, 02:44

John se encontraba recostado con los ojos cerrados, esperando el golpe definitivo. El tiempo se había prolongado tanto, que sentía que había transcurrido una eternidad desde el momento en que tropezó. -¿Sera cierto eso que dicen, que todo se vuelve lento antes de tu muerte y ves pasar la vida frente a tus ojos?- se preguntó, pero su pensamiento se vio interrumpido por un repentino grito -¡ATACAD!-. Se giró para encontrarse con el vampiro y algunos marinos esgrimiendo sus armas, mientras atacaban a las gigantescas extremidades de la bestia.

-¿Te vas a quedar en el suelo?, ¡ve y ayúdalos!- la voz provenía de Will, quien se sumó a los demás, sosteniendo dos enormes cuchillas.

-Viejo cascarrabias, no necesitas decirme que hacer- protesto el ladrón mientras se ponía de pie. Nunca antes había clavado su arma en algo vivo y eso lo desconcertaba. Juntó el poco valor que le quedaba y, cuchillo en mano, se precipitó hacia el tentáculo. Mientras corría  lanzó, lo que él pensó, un feroz grito (aunque bastante más agudo y chillón para ser uno de guerra). Al asestar el golpe, su cuchillo atravesó sólo unos pocos centímetros de la gruesa piel de la bestia, quedando atrapado. Durante ese momento de euforia y sin pensar demasiado, viendo que su arma no surtía efecto, se abrazó con fuerza al tentáculo y acercó su rostro, para luego dar un poderoso… MORDISCO.

Su mente no había calculado demasiado este último movimiento. Su boca se llenó de un nauseabundo sabor a pescado podrido y un dolor agudo recorrió todos sus dientes, los cuales no habían logrado penetrar ni siquiera un milímetro. Luego de escupir para  intentar inútilmente quitarse el sabor, decidió buscar un arma más “convencional”. Examinó la cubierta pero solo encontró algunas antorchas, que habían dejado tiradas los marineros al momento de la aparición del kraken. -Marcha un pulpo a las brasas.. ¡bien cocido!- dijo en voz alta mientras tomaba una antorcha y la colocaba debajo del tentáculo. Este se estremeció y comenzó a marchitarse sobre la llama, liberando el cuchillo del ladrón. Orgulloso por su descubrimiento, se volteó para compartirlo con el resto pero fue interrumpido.

-¡Idiota! ¿no ves que ya cortamos ese tentáculo? mejor ayuda en otra tarea- De nuevo Will le había llamado la atención, al ver a Lauper “jugar” con el tentáculo que ya se encontraba cercenado.

Frustrado se retiró a un costado y decidió entretenerse observando a la Joven. Esta se encontraba descendiendo con ágiles movimientos, más propios de un gato que de un lobo.
En el momento en que tocó el suelo, un potente chorro de sangre azul, proveniente del tentáculo que acababan de cortar, la baño de pies a cabeza. El pelirrojo no pudo disimular una risa, cuando la joven gritó para desahogarse.

Pero la risa no duró demasiado. Noto enseguida como la joven loba ponía manos a la obra (o quizás más apropiado “patas a la obra”). ¿Por qué apilaba toda la basura del barco en ese lugar?. Su pregunta fue respondida cuando está, adoptando un aire de mayor autoridad, comenzó a impartir instrucciones sobre una nueva estrategia para conseguir la victoria. El ladrón se colocó detrás de la improvisada barricada y se preparó para lanzar una ananá (o piña) que acababa de tomar. Nunca había sido bueno para el tiro al blanco (a decir verdad nunca había sido bueno para nada), pero valía la pena intentarlo. Dio dos pasos hacia atrás, para tomar impulso, y la arrojó con toda su fuerza. Como era de esperarse, el proyectil se desvió de su trayectoria, dirigiéndose a un misterioso barril que se hallaba muy cerca de la proa.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Alzzul el Miér Oct 19 2016, 03:11

Cuando llego el momento de lanzamiento de objetos, Alzzul dudó del plan. No consideró que un par de manzanas golpeando en la cara a la enorme criatura afectara en mayor o menor medida -ni absolutamente, siendo sinceros-. Gracias a la intervención de uno de sus inútiles compañeros descubrió, sin embargo, el curso de acción que quizá cambiara un poco las cosas. El impacto de piña había lanzado por los aires al contacto un barril de dudoso contenido. Este había tenido la suerte de ir a parar a los pies de vampiro que lo alzó como haría con una pelota que viniera rodando hacia el. Con sendas manos lo sostuvo, más después tuvo que asirlo con solo una, pues la otra la había ocupado en hacer una pequeña hendidura en el mismo. Olisqueó su contenido. Era un barril pequeño, de apenas medio metro de alto y un radio de 30 centímetros, aunque algo abultado por el ecuador. Su contenido era posiblemente el mejunje que utilizaban para prender las antorchas durante un tiempo considerable. Fue tan simple como sumar dos más dos.

Alzzul sostuvo el mismo con sendas manos, tras proferirle un nuevo corte que provocó una fuga algo más amplia, por si la potencia de su embiste no era suficiente. Tuvo que retirar los brazos hasta detrás de su cabeza para después lanzarlo con tanta fuerza como le permitían los brazos, intentando que este estallara en pedazos encima del ojo, haciendo que el líquido inflamable lo cubriera. De ser así, además de irritar y quizá, impedir la visión del cada vez más atolondrado calamar, con la acción de una antorcha ya encendida podía propagar el fuego, fundiendo el óculo de la criatura.

Un estallido de maderas anunció que el barril había sido despedazado por el impacto, aunque desde aquella distancia no podía percibir si el líquido había cubierto a la criatura, y mucho menos podía predecir el efecto que tendría algo de fuego en el líquido, que quizá ya no era útil al entrar en contacto con la piel mojada.

Mientras agarraba una antorcha sopesó todo esto. Después de arrojarla, simplemente esperó.
Quizá esperaba demasiado.
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Re: Brisa marina. [Interpretativo • Libre] [Cerrado]

Mensaje  Thiel el Jue Oct 20 2016, 02:00

Aunque al principio se habían mostrado reticentes, tanto los marineros como el pelirrojo secundaron su plan de acción. Frutas, zapatos, candeleros y todo objeto lo suficientemente pequeño y pesado para ser usado como proyectil volaban por los aires; muchos caían hacia el mar y otros cuantos rebotaban contra la dura piel de la bestia, pero los pocos que acertaban a los ojos parecían causar bastante daño o, por lo menos, confusión. Los tentáculos útiles cesaron temporalmente su estruje al navío para blandirse por los aires llevándose lo que fuese por delante y el pulpo no paraba de rugir y pestañear. A Thiel incluso le pareció ver cómo gruesas lágrimas brotaban de los irritados ojos con el fin de intentar arrastrar inútilmente toda la “basura” que se metía en ellos. Cuando las extremidades comenzaron a arremeter contra sectores de la cubierta donde no había nadie, fue evidente que el enemigo estaba empezando  a perder la visión.

Escéptico ante el plan de los pequeños proyectiles, el vampiro se mantuvo al margen hasta que pareció tener una mejor idea. A la joven le bastó olisquear el aire para entender qué traía el chupasangre entre manos y sólo pudo cumplir el rol de espectadora cuando el barril fue lanzado, reventando en uno de los óculos, para ser seguido por una antorcha. ¡Qué colmilludo tan astuto! El líquido no tardó ni dos segundos en encenderse y envolver en llamas todo el ojo derecho. El kraken, adolorido e iracundo, retomó la tarea de aporrear cuanto estuviese a su alcance con un par de tentáculos, mientras usaba los sobrantes para abrazar al navío y vociferaba chillidos insoportables. Uno de esos porrazos tomó a Thiel desprevenida, impactando contra ella y dos marineros que estaban a su lado. El crujido de los cuerpos estampándose contra el suelo transmitiría dolor a quien quiera que lo pudiese escuchar. La extremidad siguió su camino para terminar impactando y quebrando el mástil de una vela secundaria. El barco, por enésima vez, se sacudió bruscamente.

Todo le daba vueltas para cuando consiguió levantar la cabeza. Le dolía fuertemente la espalda, que había sido golpeada por el tentáculo, y el pecho, pues al caer también se llevó un buen golpe. Además en la frente, que estaba tremendamente colorada, percibía un dolor agudo y picazón producida por el raspón. Miró hacia la izquierda para ver que ninguno de los dos marines tumbados junto a ella había despertado, y luego intentó ponerse al tanto de lo que estaba ocurriendo barriendo el entorno con la mirada. Al ver que la situación seguía casi igual, dedujo que su embotamiento había durado como mucho un par de minutos. Sus cejas se alzaron al encontrar, acuclillado detrás de un montón de barriles, al capitán. Mientras todos los hombres en pie permanecían luchando (algunos todavía lanzaban cosas, otros seguían intentando cortar los tentáculos, y unos pocos corrían de aquí para allá vaya Dios a saber para qué) el barbudo capitán temblaba abrazándose las rodillas como un crío. Thiel sintió un ardiente enojo quemándole el pecho y, gateando, se acercó hacia el escondite del viejo y miedoso líder.

-¿¡Qué estás haciendo!? –Le increpó. El hombre pegó un respingo y se llevó una mano al rostro, haciendo un ademán que la llevó a sospechar que se estaba secando una lágrima mientras balbuceaba cosas inentendibles. Ella no era ningún ejemplo de fuerza, valentía ni liderazgo, pero ver a ese tipo ahí lloriqueando mientras sus subordinados arriesgaban la vida la colmó de furia. Tomó por el cuello de la ropa al viejo y lo zarandeó para repetir esta vez a los gritos- ¡Caradura, te digo que qué estás haciendo! ¡Tus hombres están dándolo todo y tú aquí, temblando como una triste cría de Asski! ¡No mereces que te llamen capitán! –Terminó la perorata pegándole con la palma de la mano en la frente. ¡Hasta su abuela era más brava que ese timorato! El barbudo, sorprendido e intimidado, entreabrió los labios para hablar, pero antes de hacerlo tuvo que tomar aire profundamente en un vano intento por calmarse. Tembloroso y a tropezones, comenzó a farfullar.
-¡Es que todo esto es mi culpa! Si no fuera por mí, todos ellos no… -Miró los cuerpos de los marines caídos esparcidos a lo largo de toda la cubierta. A Thiel se le revolvió el estómago al ver las marcas de sus propias garras en varios de ellos, pero no emitió palabra alguna. En vez de eso, asintió con la cabeza para instarlo a que continuase- Eso por lo que ustedes tres y el tiburón han venido… Eso no es una piedra preciosa. –Negó una y otra vez con la cabeza. Parecía tener los nervios destrozados, gordas gotas de sudor le corrían por la frente- No lo es. ¡Eso es un huevo de Kraken! ¡Y él… -negó una vez más y se corrigió- ella… ella lo quiere de vuelta! ¡Y es mi culpa! ¡Yo lo tomé! ¡Es mi culpa!

El capitán se dobló sobre sus rodillas hasta apoyar la frente en el suelo mientras se deshacía en lágrimas. Thiel, compungida, le propinó dos toscas palmadas en la espalda antes de ponerse de pie. Una mueca de dolor le surcó el rostro al sentir cómo le crujían los huesos tras tantos golpes, aunque no había tiempo para quejas. Corrió rengueando hacia John, que estaba a unos diez metros, y comenzó a sacudir los brazos para llamar su atención. Aunque fuese lo más valioso del mundo, la joven concluyó que no tenía sentido seguir arriesgando sus vidas para conservar eso que la bestia tanto buscaba- ¡La piedra… no es una piedra! ¡Es un huevo! ¡Es su huevo! –Pero antes de que pudiese gritarle que lo tirase, un nuevo tentáculo se interpuso entre ella y el ladrón, cortándole el paso.
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Mensaje  John Lauper el Miér Oct 26 2016, 07:37

Unos gritos llamaron la atención del ladrón. Al voltear, observó cómo la joven loba corría hacia él,  agitando desesperadamente sus brazos. Era tal el ruido, que sólo pudo entender las palabras “Piedra” y “Juego”. -No creo que este sea el momento oportuno para jugar  “piedra, papel o tijera”- le respondió mientras levantaba una ceja. En ese momento, un pesado tentáculo se dejó caer a escasos centímetros de su cuerpo, separándolo de su compañera.

El impacto había logrado quebrar la cubierta, provocando que John perdiera el equilibrio e intentara instintivamente sostenerse de algo. No se percató que con esta acción, había dejando caer el huevo. Esté rodó por el barco, hasta detenerse a los pies del capitán. El hombre, ya recuperado su crisis nerviosa, se había puesto de pié y estaba listo para la batalla. Aún se sentía avergonzado por haber sido descubierto en una actitud tan deshonrosa. Observó como su otrora orgulloso navío, había quedado reducido a un montón de maderos rotos, y sin moverse del lugar, alzó la voz, dirigiéndose a la joven.

-Me has dicho que no merecía ser llamado capitán-. Sus ojos se iluminaron de furia. Esta orgullosa actitud, provenía de la herencia de innumerables capitanes en su familia. -Tuviste el valor de decirlo... y tenías razón-. Un pensamiento lo obligó a retrasar su discurso.-No dejaré que el último recuerdo del Capitán Rackham sea temblar detrás de unos barriles-. Tomó el huevo con un rápido movimiento y, desenvainando nuevamente su sable, se giró para enfrentar al monstruo. -Aqui tengo lo que buscas, intenta detenerme criatura del averno- gritó mientras corría en busca de su oponente. De un salto, logró alcanzar el ojo sano de la bestia y, aprovechando el impulso, enterró profundamente su arma en el. Pero esta acción le costaría muy cara. Las contorsiones de dolor de la criatura lo había obligado a soltar la empuñadura de su espada, encontrando su final en las fauces de la misma. Cegar al kraken había sido la última gran hazaña del capitán Rackham.

El tiempo se detuvo unos segundos. Todos en cubierta guardaron silencio en señal de respeto. A pesar del vergonzoso hecho que había presenciado la loba, el capitán se había forjado una honorable e irreprochable reputación. Su tripulación lo recordaría siempre, como un valiente guerrero. Solo una voz rompió aquella atmósfera. -¿Era necesario llevarse consigo la lágrima del gigante?- preguntó frustrado el pelirrojo. Todo había transcurrido tan deprisa que no alcanzaba a entenderlo. -¡Idiota!...¿Es que no puedes cerrar la boca aunque sea por un minuto?- el regaño provenía de Will, quien se encontraba a su lado. -Además eso no era la lágrima del gigante-. Al oír estas palabras, el ladrón recuperó sus esperanzas. Notando esto, el cocinero agregó -Entonces eso es lo que buscaban...les propongo un trato, si destruyen al kraken les daré la piedra-.

La criatura por su parte, al encontrarse completamente ciega, optó por cambiar su estrategia: devoraría el barco con todo y tripulantes. Dejó de atacar y utilizando todas sus extremidades, rodeo la nave, jalandola hacia su gigantesca boca. No había tiempo para intentar cortar los tentáculos, en pocos minutos el barco desaparecería. Tampoco podían intentar nadar ya que serían succionados por el remolino que generaría al hundirse.

John buscaba idear alguna estrategia. Observaba la cubierta tratando de encontrar algo que lo ayudara, pero solo podía ver los tentáculos que habían cercenado hacía unos instantes. Recordó como uno de ellos se había marchitado al entrar en contacto con el fuego, sucediendo algo similar con aquel ojo que el vampiro había logrado quemar, utilizando el contenido del barril.-¿Que tal si lo incineramos utilizando las antorchas?- propuso finalmente a sus compañeros.-¡No seas idiota!, para lograrlo necesitaríamos algo más...- will no terminó de pronunciar estas palabras, la tonta idea del ladrón le había permitido idear un mejor plan -Tenemos algo más inflamable en el barco...¡todos reúnanse conmigo!-.

La escasa tripulación y los tres compañeros se reunieron en torno al cocinero. Este les explicó que el barco llevaba en secreto, un cargamento de contrabando. Sólo los hombres de confianza del capitán conocían este detalle. La carga consistía en varios barriles de alquitrán, un bien muy codiciado por los astilleros pero muy peligroso de transportar, debido a ser extremadamente inflamable. La guardia portuaria autorizaba a transportar no más de dos barriles por barco, pero ellos contaban con muchos más. El plan era arrojar varios barriles a la boca de la bestia aprovechando la ceguera de la misma. Una vez hecho esto, procederían a encenderlos y la bestia moriría achicharrada.

El alquitrán poseía otra característica que lo hacía aún más peligroso, y era que, una vez encendido, no podía ser apagado con agua. Debido a esto, no solo la bestia se incineraría, sino también también el barco lo haría, y no podrían salvarlo. Si querían sobrevivir, debían huir en los botes de rescate.

-Los barriles se encuentran ocultos en diferentes partes del interior del barco- explicó el viejo.-Pero estos son muy pesados como para que solo uno los transporte. Para esta tarea formaremos equipos de dos personas… tú idiota, vendrás conmigo-. dijo mientras señalaba a John. Los demás equipos quedaron conformados por un lado Thiel y Henry (uno de los tres marinos que enfrentaron al inicio, el cual portaba un sable) y por el otro Alzzul y Vincent (otro de los tres marinos que enfrentaron al inicio, el cual había escapado para alertar a la tripulación). El resto debían alistar los botes para escapar.

-Si ya todos saben que hacer...¡entonces dejen de holgazanear!- gritó el cocinero y, tomando a John de un brazo, lo arrastró hacia el interior de la derruida nave.
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Mensaje  Alzzul el Lun Nov 07 2016, 23:10

No todo se desarrolló sutilmente. Nada, lo hizo aquella noche, de hecho. Habían pasado de plan absurdo a uno un tanto más absurdo hasta que... Bueno, las mismas bases de la aventura cambiaron. Parecía que solo hacía un par de minutos aún estaban combatiendo con los marineros, mientras que ahora, precisamente con uno de ellos, se disponía a buscar unos bidones de alquitrán que podían o no estar cerca. Probablemente no lo estarían.

El capitán había cometido un último aunque -presuntamente- heroico acto, cegando a la enorme bestia con su último aliento. Se llevó consigo lo que Alzzul creía que era la piedra que debía proporcionar algún tipo de beneficio para semejante escabechina. Siendo el caso en su mente, rompió la guardia de la espada, y plantando un semblante hostil -más que eso, iracundo- en su rostro. Apenas había dado dos zancadas largas, aproximándose al cocinero cuando este comentó el pequeño detalle de que no era la piedra lo que se había llevado el capitán. Eso le llevó a cierta confusión, pero explicaría ciertos comportamientos de las dos criaturas marinas que habían enfrentado. Viendo así lo que sospechaba, consiguió amainar lo suficiente su furia asesina. Además, estaba muy seguro del curso de acción que debía tomar. Tanto era así, que por fin se sentía un poco más relajado, pese a que una enorme criatura moribunda y enorme intentaba devorar el navío en el que aún estaba. Se llevo a Vincent, un muchacho de aspecto fuerte, de cabellos rubios cortos y de gesto un poco más suave de lo que cabría esperar, a la parte inferior del barco. El chaval podría tratarse del hijo de algún comerciante que se manejaba con suficiencia, pues este parecía fuerte y en un estado óptimo de salud. Además, por su relativa palidez en comparación con el resto de la tripulación y lo poco curtido que parecía, seguramente no llevara mucho en el oficio.

Justo al llegar a la zona de carga donde se ocultó junto a sus dos compañeros la anterior vez, aún con el marco de la puerta reventado y la misma empalada por un gran arpón, le dejó caer una mano encima del hombro. Vincent pareció sobresaltarse un poco por el gesto, echando la mano instintivamente a su arma, más aún por la desconfianza que sentía, naturalmente, hacia el vampiro. Sendos pares de ojos chocaron entre ellos, mostrando los del muchacho algo de miedo.
No estaba ahí para matarlo. Además, solo no podría cargar con el tonel. Seguramente.

- Mira, te has divertido. -dejó entonces el gesto, acercándose a la esquina donde antes había retirado la lona para usarla como ocultación.- Pero lo más inteligente de tu parte es volver a casa en cuanto salgamos de aquí. Al menos tendrás algo que contar. De valientes está lleno el cementerio. Créeme, he estado en muchos. -Dio un par de toquecitos a uno de los barriles, comprobando que efectivamente, estaban rellenos de algún líquido. Además sabía que era alquitrán, pues estaban ocultados, tras la tela, y pesaban bastante. En cualquier caso habría que conformarse con lo que quiera que sea que hubiera dentro.- Y... Siento lo de tus compañeros, lo siento de veras. -mintió.
>> Ha sido todo muy extraño, ha sido una noche curiosa, pero puedes salir de esta a contarlo. Solo ayúdame a cargar con esto.

El chaval parecía pensárselo. No hizo más que asentir y cargar con el barril hacia la zona en la que se habían reunido antes. No fue fácil. Por la forma y el peso tenían que transportarlo encima de sus cabezas, sujeto con ambas manos, y aún así el vampiro tuvo que hacerse cargo de la mayor parte del peso. Deseaba con ansia vehemente salir de ahí, volver al mundo tranquilo que conocía, o al menos, a dejar de lado aquella locura. Necesitaba tiempo solo.
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Mensaje  Thiel el Mar Nov 08 2016, 00:32

Observó con consternación que el pelirrojo no había entendido sus gritos antes de que el enorme tentáculo le impidiese repetirle las importantes palabras. Estuvo a punto de saltar sobre éste para pasar al otro lado, cuando el capitán se dirigió a ella con un tono mucho más sosegado que antes. Todo sucedió muy rápido. Antes de que pudiese responderle, el hombre se hizo con el huevo y atacó valientemente al Kraken, alcanzarlo a cegarlo por completo antes de… antes de perderse en ese pozo negro repleto de aguzados colmillos. Thiel se llevó ambas manos a la boca para ahogar un gemido de horror y tuvo que limpiarse rápidamente las mejillas con el fin de borrar las dos gruesas lágrimas que se habían derramado de sus ojos ante tan traumático espectáculo.

El silencio reinó brevemente, mas poco tiempo hubo para lamentarse, pues la enfurecida criatura continuó debatiéndose en movimientos peligrosos e impredecibles que debían esquivar si no querían terminar aplastados bajo las largas extremidades. Aunque ya tenía en su poder lo que buscaba, no parecía haberse percatado de ello y los daños causados por la tripulación habían desatado una ira difícil de aplacar. Por más que a Thiel le doliese en el alma, la única solución parecía ser deshacerse de una vez por todas del monstruo si querían evitar que el barco se hundiese con todos ellos encima.

Justo en el instante en que el Kraken detuvo los azarosos porrazos tentaculares en algo que sugirió un escabroso cambio de estrategia, Will, el cocinero, reclamó la atención de los pocos presentes que quedaban en pie. La muchacha, que no tenía ninguna idea mejor, se aprestó a escuchar las directrices. No tardó en ponerse manos a la obra junto a su compañero asignado, aunque cuando supo de quién se trataba hubiese preferido encargarse sola del asunto; era a quien un largo rato atrás había hecho caer con la simplona distracción de sus pueriles pechos. El tipo todavía tenía el tabique nasal irritado por el golpazo contra el suelo. La joven no pudo mirarlo a los ojos, simplemente le pasó por al lado con seriedad y decidió tomar la delantera, pues su olfato era imprescindible a la hora de hallar tan pestilente líquido. Henry la siguió en silencio y Thiel fue plenamente consciente de la lascivia con la cual era observada; le sorprendió lo rápido que esos hombres se recuperaban de la pérdida de su capitán para pasar a pensar en su libido como si, en vez de en un barco a punto de ser hundido, estuviesen en un burdel en tierra segura y firme.

Silente, se dirigió hacia una portezuela que dirigía a otro de los tantos almacenes con trampillas esparcidas por la cubierta. Bajó de un salto las escaleras que conducían al depósito y se dispuso a olfatear en la penumbra, ayudándose con el tacto para dar con la mercancía. Tras la pestilencia a sangre y sudor, discernió el alquitrán. Sus manos contornearon la silueta de un barril y su nariz pronto corroboró que era el indicado, con lo cual avisó a su compañero, quien se había quedado parado en la escalinata observándola con gesto dubitativo- ¿Qué ocurre? –La muchacha lo miró largamente hasta que entendió, o al menos creyó interpretar la tensión en la mirada del marine. El tipo debía estar preguntándose cómo iba ella a cargar con eso, y si para hacerlo pensaba tomar esa forma bestial que, obviamente, era motivo suficiente para no querer acercársele. La joven negó con la cabeza y tomó con fuerza un extremo del barril para arrastrarlo hacia el centro de la habitación- Está bien, lo haré de esta manera, no temas. ¿Vas a ayudarme o no? –Henry pareció tranquilizarse y se acercó para tomar el otro lado del contenedor. Se encaminaron a las escaleras y, con esfuerzo, comenzaron a subir: El hombre quedaba debajo, cargando casi todo el peso, mientras Thiel tironeaba desde arriba e indicaba el camino. Apretó las muelas para no emitir queja alguna, pero cualquiera que leyese su expresión sabría que estaba esforzándose excesivamente. En estado normal hasta hubiese podido empujar el barril ella sola, mas no era el caso. A través de la sucia tela que la cubría, comenzaba a vislumbrarse una incipiente mancha de sangre en el costado herido y, para peor, sus rodillas no paraban de temblar. Sabía que estaba forzando su cuerpo hasta el límite, pero la adrenalina conseguía mantenerla activa... por lo menos hasta que sintiese que su vida ya no corría peligro.

Cuando por fin retornaron a la cubierta el panorama resultó desalentador. Lento pero seguro, el Kraken seguía intentando devorar al navío que, si bien era lo suficientemente grande como para no caberle en la boca de una sola zampada, poco a poco conseguía abrir más las fauces para engullirlos. Varias parejas ya habían amontonado los barriles de alquitrán en un lugar y al grupo se sumaron el marinero y la joven loba. Apenas apoyaron el tonel en el suelo, ella decidió encarar la segunda tarea: correr hacia los botes salvavidas y comenzar a desatarlos para tenerlos listos en el momento de la huida.
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