MERCADO de Aerandir

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Re: MERCADO de Aerandir

Mensaje  Eltrant Tale el Jue Jun 22 2017, 17:21

Entró en el establecimiento, una leve campanita indicó que acababa de entrar con un leve tintineo. Aquella oficina era pequeña, pero lo suficientemente grande como para albergar un inusual número de estanterías, todas ellas repletas de libros.

- ¿En qué puedo ayudarte, joven? – Un hombre enjuto con un grueso bigote canoso le miraba con una sonrisa desde detrás de un escritorio bastante más alto que él, por lo que pudo observar Eltrant, el hombre alcanzaba a los papeles sobre el mueble gracias a un par de cojines sobre los que se encontraba sentado en la silla. – Sí… mire… - Esquivando un par de sillas, se sentó en la que había colocada justo enfrente del escritorio. – Necesito un… - El hombre asintió – Sí, sí, una casa ¿De qué estilo? Tenemos incluso castillos a la venta – Eltrant sonrió ante la capacidad de aquel hombre para ir directamente al grano – Apartada – Dijo - ¿Apartada? – Preguntó este acariciándose el bigote - ¿Cómo de apartada? – El castaño suspiró. – Muy apartada. A ser posible… un lugar en el que pueda plantar cosas.

El hombre se bajó de su torre de almohadones y comenzó a rebuscar por las estanterías del lugar diferentes libros. – Una petición muy común los tiempos que corren. ¿Así que quieres ser granjero? Quien lo diría – Dijo subiendo una rustica escalinata de madera para tomar los libros más alejados del suelo – Una decisión poco peligrosa… ¿Señor…? – Eltrant comprendió que trataba de averiguar el hombre con aquella última pregunta casi de inmediato. – Tale – Contestó – Eltrant Tale. – Asintiendo conformó ante la presentación de Eltrant, el hombre colocó los libros que había tomado encima de la mesa.

- ¡Muy bien! Casas apartadas – Dijo escalando hasta su asiento - ¿Cuánto te puedes permitir? – Preguntó comenzado a hojear los libros que había tomado, Eltrant rio nervioso y se rascó la parte trasera de su cabeza – No mucho – El anciano asintió – Ya veo, ya veo. No te preocupes. – Dijo desechando un elevado número de libros. – Estas tambien son buenas opciones. – Dijo abriendo los libros y colocándolos frente a Eltrant.

Inmediatamente desechó todas  las opciones en los reinos del sur. – Muy cerca de casa… - Dijo cerrándolos levemente, el hombre asintió y los apartó a un lado. - ¿Qué te parece muchacho? – Finalmente, el anciano mostró a Eltrant una enjuta cabaña, una que por su descripción estaba en los bosques del este. Lo suficientemente apartada de los grandes núcleos de población como para que nadie que conociese le molestase y por otro lado tenía una pequeña aldea a un par de horas de camino por si sucedía algo inesperado.

-Esta… - Acarició el dibujo con la yema de los dedos, pensado si era la adecuada. – Esta. – Sentenció al cabo de unos segundos, decidido. El hombre asintió. – Buena elección, no es lo mejor que tengo, pero es un techo sobre tu cabeza – Dijo sacando los papeles que cedían aquella propiedad al muchacho – Asegúrate de que en invierno terminas de tapar los agujeros que hay en las paredes y no pasaras mucho frío – Depositó tanto una pluma como una hoja amarillenta frente a Eltrant, aunque para esto tuvo que, básicamente, subirse sobre la mesa. – Serán doscientos Aeros, señor Tale.

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Re: MERCADO de Aerandir

Mensaje  Ger el Jue Jun 22 2017, 19:30

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Re: MERCADO de Aerandir

Mensaje  Asher el Miér Jul 05 2017, 23:18

Era necesario hacerse con algo mejor.

Todo el grupo lo sabía, pero nadie lo quería decir en voz alta. Nuestro equipo estaba algo anticuado. Muy usado. Los años ya se empezaban a notar. Pero por fortuna, las últimas escaramuzas habían sido fructiferas. El peso de mi bolsillo era reconfortante, pero el dinero por si mismo no valia nada. Era mejor darle un uso más práctico.

Lo primero era lo primero. La Joya de Galdiós. Honestamente, era un nombre bastante horrible. Y, por poderoso que fuese su encantamiento, la hoja en sí habia visto mejores días... y afilarla solo sería una solución temporal. No. Iba a tener que tomar medidas.

La herrería y el conocimiento arcano eran dos habilidades que raramente se encontraban en una misma persona. Sin embargo, el oro siempre facilitaba esas cosas. Y el chantaje, las amenazas y el medir casi dos metros, también.

Entré en la herrería, sosteniendo la puerta para que pasase Syl. El lugar... estaba completamente a oscuras. Las ventanas habian sido bloqueadas por completo con planchas de madera. ¿Habían abandonado aquel sitio? Ni siquiera tenía un letrero en la puerta.

-¿...Es este el sitio correcto?- pregunté. Al instante, la habitación se iluminó. Por supuesto... activadores de vibración en las lámparas. No. De sonido, puesto que no se habían encendido con mis pasos. Una campanilla sonó por toda la estancia, probablemente alertando al herrero. Efectivamente, segundos después un hombre menudo y con bigote apareció por uno de los pasillos.

-¿En que puedo ayudarles?- preguntó educadamente. Era alto, y algo... extravagante. Pero eso no me importaba demasiado, mientras supiese lo que hacia. Syl, sin embargo, se quedó tenso. Sabía que no apreciaba demasiado la magia y los encantamientos, pero había insistido en acompañarme. Por algún motivo.

Saqué mi espada, aún en su funda, de mi cinturón, y la coloqué encima del mostrador. Lentamente, la desenvainé por completo, revelando las runas inscritas en la hoja. El hombre me miró, boquiabierto.

-Esto... esto es... vaya.- dijo, acercándose a los dibujos arcanos. -Esta espada es robada.- observó. El felino me miró, y me encogí de hombros. ¿Realmente la conocía? -Pero... este metal... no. Demasiado romo. ¿Cuanto tiempo se ha quedado sin usarse?- bufó, aún hablando para si mismo.

-...si, por eso mismo venía. Quiero reforjarla.-

-¡Reforjarla! ¡Qué! ¡Pero! ¡Las runas!- exclamó, preocupado, alternando su mirada entre mi y la espada una y otra vez.

-Creo que si le sorprendes más, sus ojos se saldrán de sus órbitas y explotarán.- susurró el gato.

-Lo sé, lo sé. Lo he estado pensando mucho.- dije, ignorando al felino. Había estado discutiendo con Dannos sobre si era posible alterar la hoja sin alterar sus runas. La conclusión fue interesante. Si reemplazaba una parte de la espada, como la punta, la espada seguía siendo principalmente la misma. Y lo seguía siendo si reemplazaba el mango. Y la hoja. Acabé teniendo una teoría interesante. -Creo que las runas se han asentado lo suficiente como para no necesitarlas. Lleva generaciones encantada.- dije. -Si fundes el metal, lo mezclas con acero nuevo y la reforjas, solo hará falta dibujar los sellos de nuevo. El encantamiento seguirá dentro.-

Aquello hizo que el hombre se acariciase el bigote, intrigado. Esperaba que le hubiese picado la curiosidad, al menos lo suficiente como para que accediese.

-¡Muy bien! Pero hará falta algo de plata. Y... ¿Que tal si vamos más allá? Si lo que dices es cierto, el nuevo metal podría tener un encantamiento propio...-

Sonreí. Aquello iba a resultar interesante.

____________________________________________


Un día después, volví a la tienda. Esa vez, ya estaba iluminada, y el hombre parecía haber estado esperando en el mostrador un buen rato, a juzgar por su expresión impaciente.

-Al fin. Tome. Contemple. Es una maravilla.- dijo, señalando la espada con una reverencia. Al arma, no a mi. Por supuesto. La tomé cuidadosamente. El peso era prácticamente el mismo al que estaba acostumbrado... pero podía jurar que era otra espada. Hasta el pomo y la empuñadura eran distintas, por no hablar de la vaina, mucho más ornamentada. La puse en mi cintura y desenvainé con una floritura.

Había algo raro. En el momento en el que la empuñé, se hizo... más ligera. Inspeccioné la hoja. Efectivamente, una nueva runa estaba en la otra cara del tercio fuerte, como contraparte de las que tenía. Estaba tan pulida... brillaba más que nunca. Me mordí el labio, ansioso.

-¿Que le parece?- preguntó el hombre, esbozando una sonrisa de satisfacción.

-Le encanta. Mira. Le brillan los ojos.- señaló Syl.

Tenía razón. Aquel trabajo habia sido exquisito. Lancé un tajo al aire y sonreí. Era mi espada. Ya ni siquiera era algo que había robado. Había sido hecha de nuevo, especialmente para mi.

-"Brillo de Wernack".- murmuré. -Ese es su nombre... después de todo, es un arma nueva. arma.- dije, ignorando la mirada perpleja de ambos. -Por si hace falta decirlo... me la quedo.-

-Me alegro de que esté satisfecho. Por los materiales y el encantamiento, le cobraré... 480 aeros. Ha... sido un honor trabajar con este arma. En mi opinión, está mejor en las manos de alguien útil que colgada de una pared.- dijo con tono neutro. Con suerte, eso significaria que no le avisaría a la guardia. Me despedí y empecé a darme la vuelta, pero Syl se interpuso.

-Espera. Necesitas algo más. Una armadura.- declaró.

-¿...armadura? Nunca he usado una.- dije, frunciendo el ceño.

-Precisamente por eso. Te hace falta. Casi mueres en el puerto la última vez.- el tono del felino era muy serio. Más decisivo de lo que le había oído ser nunca. No me gustaba, pero sabía que tenía razón... y no le podría convencer de lo contrario. Suspiré. Por eso había insistido en ir...

-Muy bien... armaduras. ¿Tienes algo ligero? Cuero... que no me entorpezca mucho.- dije, rascándome el cuello. Iba a ser algo molesto acostumbrarse, pero tenía una parte buena.

-Creo que tengo algunas piezas que le interesarán...- El hombre señaló a un pasillo y me guió por la tienda, buscando algo que me interesase.





Treinta minutos después, salí con una nueva pieza de cuero sobre mi pecho. Syl dio un largo suspiro.

-¿En serio? En serio. Esa es tu armadura.- dijo, cruzándose de brazos.

-¿...Qué tiene de malo?- pregunté. Fruncí el ceño. ¿Es que nada era suficiente para ese gato? Syl no respondió. En su lugar, se acercó... y presionó su dedo sobre mi costado expuesto. Repetidas veces. -...vale, lo pillo. Pero no voy a llevar nada más pesado. No quiero asfixiarme en mi propia indumentaria. Y me queda bien..-

-Al menos protege... algunos de tus órganos vitales. Supongo. Oh, espíritus. ¿Es eso otra runa?- preguntó, llevándose la mano a la cara. Me encogí de hombros, poniendo una sonrisa culpable. Tenia que aprovechar, ahora que estaba allí. -Estás obsesionado.-

Después de pagar, salimos del mercado, buscando una nueva ballesta para el felino. Sin embargo, en el camino de vuelta a la posada, este dejó algo en mi mano.

-¿...Qué demonios es esto?- pregunté. Era un frasco de cristal, con algún tipo de... mejunje blanco dentro. Parecía algo repugnante.

-Pasta sanadora.- respondió, hinchando el pecho con orgullo. -La usan para cerrar heridas rápidamente. Aunque en esa cantidad funcionará solo con heridas medias... pero puedo hacer más. Me han explicado como.- confesó. -No ha sido barata, pero... no quiero que salgas herido otra vez y no poder hacer nada al respecto. Asi que...- interrumpí al gato con un cálido abrazo, atrayendo las miradas de algunos transeúntes. La preocupación de Syl era demasiado tierna.

-Gracias.- sonreí, guardándome el frasco en la bolsa de mi cinturón.

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Arma de una mano superior240
Armadura Ligera superior360
Cascada de Fuerza (Arma)240
Cascada de Destreza (Armadura)240
Pasta Sanadora420
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Espada:
(Creo que son iguales. Pero ante la duda, la de arriba.)
Armadura:
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Mensaje  Ansur el Miér Jul 19 2017, 02:09

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Re: MERCADO de Aerandir

Mensaje  Nicolás Barbacero el Jue Ago 31 2017, 21:25

Las catacumbas de Lunargenta son un lugar mágico y roñoso a partes iguales. Normalmente uno solo suele encontrarse estafadores, rateros y borrachos, pero de tanto en tanto se pueden conseguir gangas que no verían la luz en comercios más honestos.
Esta era una de aquellas noches en las que el frío obligaba a los transeúntes a ir apurando el paso y ponerse a cubierto.
Nicolás avanzaba por los estrechos callejones locales en busca de algo con lo que sustituir su viejo escudo, que se había quedado en Dundarak meses atrás.
Diantres, todas esas baratijas no servirían ni para detener a un perro famélico, ¿en serio planean venderlas?

Entonces un pequeño puesto le llamó la atención. Era muy modesto, apenas una manta raída sobre la que descansaba un escudo de acero y roble. Un hombre escuálido, de tez pálida y mostacho poblado como el de una morsa vigilaba la singular mercancía, tan fuera de lugar en semejante sitio.
Barbacero no pudo resistirse a la curiosidad y se acercó hacia aquel tenderete de manera precavida.
En verdad parecía una gran pieza, quizás de un luchador caído en desgracia, aunque si era así no debió de ser por el escudo, que no mostraba rascazo alguno.
Perdone, buen señor, no he podido evitar fijarme en este objeto. Parece inusualmente bien mantenido, ¿cuánto pediría por él?
El metal refulgía con un tenue tono azabache, apenas imperceptible en la oscuridad de las catacumbas.

El mercader se limitó a indicar un cartel que descansaba debajo del escudo, pisado por este.
Nicolás entrecerró los ojos para intentar distinguir bien la cifra. No, no podía ser tan barata.
Con permiso, dijo el guerrero mientras tiraba un poco más de la etiqueta.
Efectivamente, el precio era el marcado allí, sin trampa ni cartón. Quizás era una compra arriesgada, pero no podía seguir mucho tiempo más sin una defensa válida, y aquel escudo le transmitía buenas vibraciones.
¡Qué demonios, me lo llevo ahora mismo!, proclamó al tiempo que desembolsaba la cantidad indicada.

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Cascada de Mana300
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Re: MERCADO de Aerandir

Mensaje  Ansur el Vie Sep 01 2017, 01:53

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Re: MERCADO de Aerandir

Mensaje  Karkaran el Vie Sep 29 2017, 09:43

Después de conseguir dinero de forma ilegal, hay varias cosas a tener en cuenta.
Lo primero, debes hacer que el dinero fluya con rapidez, para evitar así problemas y que se te acumule de forma sospechosa. Tienes que hacer que desaparezca, pero nunca todo de golpe. Si bien puede destacar un poco, no lo hará más que la compra de algún niñato rico.
Lo segundo, debes procurar que aquello que compres sea, sin lugar a dudas, para ayudarte a conseguir más dinero de la misma forma.
Ya llevaba un rato tomando los ingredientes y materiales que pretendía utilizar en el futuro, gracias a la adquisición del banco. Solo quedaban dos pequeños puntos por aclarar...

- ¡Buenas tardes! - Dijo girándose el hombre que llevaba el papeleo de las viviendas con demasiada alegría. Yo le mire secamente hasta que el inclino un poco la cabeza, aun con esa estúpida sonrisa en la cara. - ¿Busca una vivienda?

No, he entrado aquí buscando un jodido reloj.

- Si... Buscaba algo decente. Pero nada fuera de mi alcance. Estoy dispuesto a pagar hasta 2000 aeros. Quiero que dentro de esa misma cifra venga incluido un cuidador o sirviente que vele de la casa en mi ausencia.

Si el hombre se sorprendió ante la cifra, lo disimulo perfecto. A medida que iba dando datos, el hombrecillo iba asintiendo de brazos cruzados, con la mirada fija en el suelo, como pensaroso. Cuando acabe, cogió varios sobres y papeles repartidos por la estancia y me los trajo.

- Con esas condiciones, poco hay. Esta pequeña mansión esta bien amueblada, buenas vistas, cerca del centro de la ciudad...
- Mejor... Algo apartado.
- Oh... Entiendo... ¿Que tal esta? No dispone de unos muebles de tan alta gama como la primera, pero esta al principio de una bosqueda. Ademas, esta cerca de un viejo aserradero que hay por la zona. El antiguo dueño dejo al cargo a un sirviente que actualmente busca nuevo amo. Justo en la frontera entre los reinos elfos y los humanos. En medio del bosque.
- ¿Como es él?
- Lo desconozco. Pero el emplazamiento esta muy bien.

Eso era innegable. El boceto y el mapa que facilitaba el hombrecillo eran bastante claros con eso. No era del todo mi estilo, pero sin lugar a dudas, era mejor que no tener techo donde cobijarse... Ni donde experimentar. Aun que estaba algo cerca de Lunargenta, bien podría visitarla pasado un tiempo, cuando la cosa se calmara un poco.

- Sea. Me gusta esta. ¿Vendes también monturas?
- ¿Equiparables al hogar?
- Por supuesto.

Se alejo otra vez y volvió con un único sobre, mirándome con una sonrisa.

- Un semental negro. Rápido y poderoso. Fue entrenado juntamente con algunos caballos del ejercito real, por lo que no teme estar en medio del combate.

Parecía ser que el viejo sabia como tratar a sus clientes.

- Bien... Ensillelo. Me lo llevo también.


OBJETOAEROS
Casa Lujosa1000
Montura Superior1000
Pergamino en blanco menor160
Pergamino de Movimiento menor80
Toque de Mana especial120
Toque de Fortaleza80
Toque de Mana100
Pócima de [Fuerza / Destreza / Constitución / Inteligencia / Sabiduría] menor100
Elixir de visión clara menor80
TOTAL2720
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Re: MERCADO de Aerandir

Mensaje  Ansur el Dom Oct 01 2017, 21:30

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Re: MERCADO de Aerandir

Mensaje  Destino el Mar Oct 03 2017, 00:44

Es una ganga- Dijo el vendedor con la mirada brillando de emoción mientras mostraba el dibujo al elfo -Solo necesitas ir allá con este mapa y adueñarte de ella- el elfo se quedó pensativo por un rato -Si Destino debe adueñarse de ella ¿Por qué debe pagarte?- Preguntó inquisitivo -Porque es mía, además no te estoy vendiendo la fortaleza, te vendo la información para quedarte con ella- Aquello tenía ya un poco de sentido, pero de igual modo habían cosas que no cuadraban, sin embargo el dinero que le habían dado por aquel cristal era demasiado para andarlo cargando por todos lados y con lo poco que le interesaba semejante cantidad de dinero prefería dejarlo que terminar con alguna malformación en la columna -Bien, toma tus aeros y entrega el mapa- Los ojos del vendedor se encendieron al ver el bolso abierto y el fulgor de las monedas relucientes le bañaron el rostro -Reacciona- Dijo serio el pelinegro mientras golpeaba la cabeza del mercader -Ah, claro, claro, en el mapa está marcada la entrada secreta, sigue el camino y llegarás a la cima- Se rascó la cabeza -Olvidé decirte que hay un pequeño problema de plagas, pero seguro sabrás resolverlo- Aquello último dejaba un poco de dudas, pero ya las resolvería luego.

Sin más que hacer o decir, el elfo se dio media vuelta listo para comenzar a avanzar hasta que fue interrumpido -¿Estás demente? Espera- Se puso frente al elfo -Estamos hablando de Dundarak, las montañas, no pensarás ir caminando- El elfo lo miró sin entender muy bien la preocupación -¿Por qué no?- La pregunta dejó más atónito al vendedor que de inmediato vio la oportunidad de un nuevo negocio -Te daré mi caballo, eso haremos, a cambio de algunos aeros más- Destino lo pensó por un rato, a fin de cuentas sería menos peso y el animal no se veía tan mal que digamos -Hecho- Arrojó otras monedas a los pies del vendedor y subió al lomo del animal para luego comenzar su camino al norte.
Base:

Montura:

OBJETOAEROS
Base5000
Montura Superior1000
TOTAL6000
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Re: MERCADO de Aerandir

Mensaje  Eltrant Tale el Mar Oct 03 2017, 02:16

Se adentró en la herrería. El intenso calor acompañado por la humedad del lugar le golpeó en la cara con fuerza, casi parecía que acababa de cambiar completamente de ciudad y ahora se encontraba en alguna zona del arenal.

Respiró acalabrotado y se abanicó con la mano mientras se entraba aún más en las fauces de aquel dragón con forma de herrería, observando las diferentes piezas que estaban expuestas, listas para ser compradas.

- ¿Puedo ayudarle? – Un hombre bajito pero fornido se subió a un taburete para dar la bienvenida al mercenario, por su aspecto e indumentaria no le fue muy difícil interpretar que aquel hombre era el dueño de la herrería.

- Estoy mirando – Dijo señalando las armas que estaban expuestas al público. El herrero asintió y, tras bajarse del taburete, prosiguió con su trabajo; Martilleó con fuerza una hoja a medio acabar que, aun al rojo vivo, descansaba sobre uno de los tantos yunques que había repartidos por el lugar.

¿Por qué nunca iba al mismo herrero? Lo cierto es que no era capaz de responder a aquella pregunta, y no tenía ningún sentido. Dejando a un lado que él había dejado más que claro que aún no tenía el nivel de un herrero competente sí que conocía a un par de estos, habría sido más sencillo pasarse por la misma herrería en la que compró su armadura y no arriesgarse a que le timasen en aquella, pero no, allí estaba, mirando una espada tras otra, esperando que una de estas quizás le dijese “Cómprame” o algo por el estilo.

- Como si pudiese usarlas… - Cerró y abrió, repetidamente, la mano izquierda de metal, la cual permanecía oculta bajo un grueso guante de piel. – Pronto – Se dijo a si mismo sin apartar su mirada de las armas, cerrando, al final, su mano en un puño. – Pronto. – Repitió. Lo cierto es que desde que dejó las islas había notado su mano menos rígida, más movible, y aquello había encendido una tímida llama de esperanza en su interior, una parte de él le gustaba pensar que aquella maldición podía curarse de la misma forma que lo hacía un resfriado, con el tiempo.

Siguió estudiando las distintas armas que él hombre había terminado, muchas de ellas tenían bellos grabados, otras tenían incluso gemas engastadas; Entornó los ojos y las observó más de cerca ¿Cuánto costarían? Lo cierto es que probablemente solo estaban allí para que los nobles de la parte alta de la ciudad se dejasen una buena suma de dinero, dudaban mucho que aquellas joyas fuesen algo más que adornos.

A no ser, por supuesto, que el enjuto bigotudo que, sudoroso, martilleaba un trozo de metal entre gritos a escasos metros de dónde él estaba fuese por algún casual un genio de los encantamientos.

Suspiró y siguió buscando. Afortunadamente para él aquella herrería tenía de todo, incluso espadas que podía permitirse, como la que vio colgada de la pared junto a una armadura y a una de esas armas ornamentadas que, por el número de estas que había allí, debían de ser bastante famosas.

- Curioso… - Se quedó mirando la espada, era blanca, completamente blanca.

- ¿Te gusta? – Los gritos del herrero habían cesado y ni siquiera se había dado cuenta, el hombre ahora miraba junto a él la espada, se había acercado como si se tratase de uno de los miembros del gremio de ladrones. – Es buena, la he bañado con una capa de… - Miró a Eltrant durante unos segundos – …No creo que eso importe – Sonrió – La cosa es: ¿Cuántas espadas blancas has visto? – El hombre acercó el taburete en el que había estado sentado y se subió a él para descolgar el mandoble de la pared.

- Ninguna. – Dijo Eltrant cruzándose de brazos, viendo a dónde el hombre quería llegar.

- Ninguna – Dijo el hombre asintiendo, depositando la espada en las manos de Eltrant.

Frunció el ceño, aquella espada era grande, mucho más que la que llevaba al cinto, y más pesada.

La guardó en la vaina antes de levantarla sobre su cabeza, de aquel modo la maldición no haría de las suyas y la hoja no se derretiría entre sus manos. Lo cierto es que no era tan complicada de usar, tendría que acostumbrarse, como cada vez que cambiaba de hoja, pero la mecánica era básicamente idéntica a la que llevaba en el cinturón, su forma de combatir no cambiaría mucho, al fin y al cabo, siempre sujetaba la hoja con ambas manos, la única diferencia es que con aquella era prácticamente obligatorio hacerlo.

- ¿Y bien? – El hombre se llevó ambas manos hasta la espalda, Eltrant se pasó el mandoble de una mano a otra.

- ¿Cuánto cuesta? – Preguntó al final.

- Por aquí, por favor.  - Eltrant asintió y rodeó su pecho con la correa de cuero que estaba atada a la vaina de la espada de forma que esta acabó colgando de su espalda, cerca de su mano derecha si necesitaba desenvainarla de improviso.

Sonrió, de momento no se le iba a romper más la espada. Aunque, por supuesto, no pudiese usarla de momento.

_________________________________________

Claymore de Eltrant. Calidad Superior:

OBJETOAEROS
Armas de dos manos. Calidad Superior360
TOTAL360


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Re: MERCADO de Aerandir

Mensaje  Ansur el Dom Oct 08 2017, 22:52

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Re: MERCADO de Aerandir

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