La sirena feliz [Trabajo] [Kali + Aranarth]

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La sirena feliz [Trabajo] [Kali + Aranarth]

Mensaje  Kali el Jue Oct 06 2016, 22:36

Nunca imaginó acabar como cazarrecompensas, mercenaria, detective, o como quiera que la gente llamara a ese tipo de trabajo. Bueno, a decir verdad nunca había pensado mucho sobre su futuro. Terminar sus días al servicio de su señora, a eso era a lo más que había aspirado en su momento. Quizás encargándose de una tarea menor, cuando perdiera sus facultades al llegar a vieja, en caso de llegar. Gorda y feliz. Pero ya no tenía a nadie que se ocupase de ella, nadie a quien proteger. Tenía que buscar alternativas.

Las cosas se habían calmado para ella en Lunargenta. Por lo que se sentía más relajada y dispuesta a mostrarse, aún así seguía cubriendo su torso desnudo con la capa, por cuestiones de discreción. La pieza oscura no destacaba mucho sobre su piel, y en la oscuridad de la noche la pantera se fundía bastante bien con la penumbra. Silenciosa, anduvo por las calles con un rumbo determinado.

Aquella mañana había visto un anuncio. El anuncio en sí era bastante ambiguo, discreto. Y eso era precisamente lo que ella buscaba. La clase de trabajo en el que le harían pocas preguntas. También sonaba a asunto no del todo legal. Pero Kali ya había estado en aquel tipo de situaciones antes. Esperaba saber manejarse.

Lo único que sabía sobre el trabajo es que algo estaba sucediendo que perjudicaba el negocio de la persona que lo regentaba. Y necesitaban a alguien que se ocupara del asunto con... discreción.

El lugar estaba cerca del muelle, hasta las fosas nasales de la pantera llegaba el olor a mar, algas, marisco y pescado. En una de las callejuelas de mala muerte fue donde finalmente encontró el sitio. La sirena feliz. A decir verdad, el sitio destacaba por su aspecto lujoso frente al resto de casas de la zona. Se veía cuidado y salía luz por casi todas sus ventanas, era bastante grande y contaba con un piso superior además del bajo. No era el lugar oscuro y abandonado que esperaba. Kali se preguntó qué tipo de negocio turbio tendría lugar en aquel sitio.

No tuvo que esperar mucho para averiguarlo. Al acercarse no tardó en escuchar el griterío, la música y las risas… pronto también llegó un aroma fuerte y dulzón, un perfume. Intentaba ocultar el olor a sexo y feromonas. Pero la combinación resultaba aún peor. Arrugó la nariz.

Aún estaba a tiempo de volver por donde había venido. Pero por todos los dioses, era una mujer hecha y derecha ¿no? Se puso recta, hinchó el pecho y entró por la puerta… Rápidamente sintió que atraía varias miradas. La sala iluminada estaba llena, había hombres y mujeres sentados en sus mesas, muchos bebían y otros incluso comían. Las chicas y chicos públicos se distinguían por sus ropas. Se paseaban por las mesas y se lucían, hacían carantoñas a algunos de los clientes.

La sala era bastante grande pero la pantera pudo fijarse en que cerca de las paredes, de pie y con aire serio, se encontraban varias personas armadas. Los más cercanos, un hombre y una mujer, ambos de aspecto parecido. Rudos, altos y de constitución fuerte. Portaban sendas armas. Y no la miraban con aire amistoso precisamente.

-Los de tu calaña no son bienvenidos aquí, gato sarnoso- Era uno de los clientes, que parecía haber bebido más de la cuenta. Se puso en pie, apartando a la chica que había estado sentada en su regazo hacía unos momentos. No era un humano muy alto, pero era de constitución fuerte. En la mesa, en la que había estado sentado unos minutos antes, había otros dos hombres que también la miraban con mala cara. No eran los únicos.

-Mira… -La mujer bestia le encaró, aunque procuró morderse la lengua. Si empezaba algo temía que todo la clientela se le echara encima.- No quiero problemas. Vengo por cuestiones de trabajo. Un asunto importante-

-¿Eres una mujer? Haberlo dicho antes, ¿por cuanto te vas a vender, puta? - La mujer bestia se acercó al hombre con aire amenazador. El tipo dio un paso atrás, tomado por sorpresa por la rapidez de movimientos. Los hombres en su mesa titubearon. Kali pegó su rostro, enseñando los colmillos a escasos centímetros de la piel de aquel tipo.

-Perdona, creo que no te he oído bien, ¿qué decías, cerdito?- Gruñó, casi escupiendo las palabras. El hombre parecía amedrentado pero antes de que la situación fuera a más, Kali sintió que le agarraban del brazo y la mujer bestia miró a su lado. No era otro cliente enfurecido. Era una mujer, la vigilante, la que llevaba el arma. El otro hombretón que se le parecía, Kali solo podía suponer que eran hermanos, se había acercado a inmovilizar al humano.

-No queremos peleas aquí, ¿de acuerdo? -Dijo la mujer, mirando primero al humano y luego a Kali. Su mano libre estaba apoyada en la empuñadura de su espada, como retando a ambos a que dieran más problemas. El hombre inmovilizado asintió de mala gana, recuperando el aplomo después del susto. Kali hizo un leve gesto de asentimiento con la cabeza y la mujer liberó su brazo, tenía bastante fuerza para ser una simple humana.

-Tú, ven conmigo.- Comentó la mujer entonces, dirigiéndose a la pantera.- Vienes por el asunto… ¿no es así?- Preguntó en voz baja. Terminado el espectáculo la sala volvía a la normalidad. Hablar en voz baja parecía una precaución innecesaria debido al escándalo. La pantera pudo oírla en cualquier caso y asintió. No las tenía todas consigo en realidad, pero algo tan ambigüo como "el asunto" sonaba a la clase de trabajo que había esperado.

-Bien, La Condesa te está esperando.- Dijo la mujer, asintiendo para sí misma. Al parecer, satisfecha con haber deducido que era la pantera una de las personas que habían estado esperando aquella noche. Ella echó a andar y la mujer bestia la siguió.

-¿La condesa? No sabía que iba a tratar con la nobleza. - Preguntó Kali con cierto tono burlón. Tratando de engañar de esta forma el nerviosismo y la incomodidad que le producían aquel lugar.

-La Condesa, Madam Cour. -Dijo, como si eso lo explicara todo. Tras una breve pausa, la mujer añadió.- Es quien regenta este lugar. Te aconsejo que la trates con respeto si quieres el trabajo. Ya has llamado bastante la atención al presentarte por la puerta principal de esa forma.- Le recriminó.

Aquella mujer guió a la pantera por un pasillo de iluminación más tenue, daba a un recibidor algo más privado. En aquel momento un hombre de aspecto noble recogía el abrigo que le tendía un criado. Parecía la entrada de una clientela más selecta y con necesidad de mayor discreción. Igual era por esa puerta por la que debía haber entrado. Aquel recibidor daba a unas escaleras, pero no siguieron por ahí. En cambio, la vigilante la hizo pasar a una estancia con luz queda, provocada por un pequeño fuego moribundo en el hogar. En la estancia había muchos más libros de los que uno hubiera esperado, además de un escritorio, un diván y algunas sillas.

-Espera aquí, ella vendrá enseguida.- Y dicho esto la mujer abandonó la estancia.

Kali se quedó ahí, de pie. Sin atreverse a sentarse en ninguna de las sillas a su disposición. Se sentía más nerviosa de lo que había anticipado.
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Re: La sirena feliz [Trabajo] [Kali + Aranarth]

Mensaje  Aranarth Thal'Dael el Vie Oct 07 2016, 02:16

Era misterioso -incluso para el- el camino que había llevado a Aranarth, el último descendiente de los Thal'Dael a los mas oscuros rincones portuarios de Lunargenta. Estaba siguiendo ordenes estrictas del senado del clan, de encontrar un grupo hermanos Elfos que les darían información especifica sobre nuevas oportunidades de comercio entre clanes élficos que habitaban mas allá de las fronteras de los bosques de Sandorai ¿Por qué le habían encomendado a el semejante tarea diplomática? Después de todo se suponía que era tarea de su hermano, y no se suponía que debiera hacerlo solo, sin embargo tampoco le enviaron escoltas.

La única excusa que recibió fue que "no querrían levantar sospechas entre los caminos enviando un equipo de expedición del senado", pero lo mas probable haya sido que necesitasen tenerlo lejos un tiempo determinado, pues las ordenes eran precisamente "obtener papeles y volver".

Por supuesto que no reduciría semejante viaje a una misión tan banal como hacer de mensajero, el estaba hecho para mas, quería conocer las primitivas costumbres de los humanos, y rescatar algún que otro dinerillo ensuciándose las manos, sin manchar su honor, claro está. Iba a ser "un juego de niños", lo sabía desde antes de poner un pié fuera de su poblado.

El viaje fue relativamente corto, se había movido distancias mas extensas en sus ocho décadas de vida, y por asuntos mas peligrosos, llevó nada mas lo indispensable para sobrevivir, no quería andar muy cargado de equipaje, después de todo serían unos pocos días los que necesitaría para atravesar el bosque de los humanos. Y así fue, arribó a las imponentes murallas después de dos días de solo andar, sin rescatar nada muy interesante en el camino.

Hizo sus transacciones como le habían indicado, con una velocidad que hacía todo mucho mas absurdo, pues los elfos que vivían en la ciudad tenían muy malos modales y su higiene era terrible. Disgustado por el viaje aburrido y su fugaz encuentro con los punteros comerciales, pensó en buscar algo que hacer para tener una buena historia que contar al volver a su ciudad.

Y lo encontró: se trataba de un asunto ideal para el: discreto, rápido y movido. Sabía que algo bueno sacaría de todo eso, y se dirigió al punto de reunión con quien sería su empleador, o empleadora. No le costó mucho ubicarse en la urbe, simplemente procuro seguir las indicaciones del anuncio sin preguntar mucho, no quería interactuar mas de lo necesario con humanos. Llamaba la atención, sus cabellos dorados, sus vestimentas verdes y marrones que parecían imitar el denso follaje del bosque, su tez pálida como la nieve provocaban murmullos ahí donde pasaba, pero que ignoraba sin turbarse, pues consideraba a los humanos mentes inferiores.

Llegó al lugar, asqueado por el panorama "¿Cómo pueden vivir así?" pensaba, si había algo que realmente odiaba era el encierro y la acumulación de suciedad que el puerto provocaba. A cada paso que daba se convencía cada vez mas de lo involucionados que estaban los humanos y su necesidad de destruir la mayor parte de la naturaleza con la que convivían para satisfacer sus adustas necesidades.

Entró a la sirena sonriente con la magnificencia que caracterizaba a su raza, en la iluminación artificial mediocre del asqueroso lugar, el elfo parecía irradiar luz propia y llamo la atención de todos dentro, pero nadie supo que decirle. Una mujer armada, de cabellos oscuros y cara de tener poca paciencia, llegó a su encuentro. -¿En que puedo ayudarlo?- Le preguntó desconcertada. -Vengo por el anuncio.- Dijo fríamente, no quería intercambiar muchas palabras, le disgustaba el lugar y cada vez se arrepentía mas de no haber vuelto al bosque.

 La mujer sin decir nada le hizo un ademán para que la acompañe y se metió por un pasillo peor iluminado. -La condesa ya viene.- Le dijo con un tono un poco mas amistoso pero el elfo prefirió guardar silencio y esperar la sorpresa. Al entrar a la habitación con las bibliotecas y el diván decidió pasar y recostarse en la pared del lado de adentro, no se lo vería al ingresar por la puerta. -Espera aquí.- Le dijo al elfo y se ausentó por unos largos minutos, se escucharon luego unos cruces de palabras fuertes, y volvió después de unos instantes acompañada de "¿Un felino? ¿Se tratará de la condesa, o todo esto es una broma?" Sujetó su espada por la empuñadura y guardó silencio. Parece que todavía no se había percatado de su parecencia.
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Re: La sirena feliz [Trabajo] [Kali + Aranarth]

Mensaje  Kali el Sáb Oct 08 2016, 13:59

El simple movimiento de ropas hizo vibrar el aire con un sonido apenas perceptible para el oído humano. Pero no para Kali. Sus orejas se volvieron hacia la fuente de forma automática. Poco después la pantera giró el rostro también para descubrir que no estaba sola en la estancia.

La mujer bestia alzó una ceja. Había un elfo en un rincón. Era… a decir verdad, hacía justicia al estereotipo de su raza. Parecía grácil, esbelto, poseía cierta belleza según los cánones humanos, casi sobrenatural. Andrógino. Aunque en cierta forma no había dudas respecto a que se trataba de un varón. Llevaba el pelo rubio largo. Vestía una armadura de colores terrosos y verdes. A la pantera se le antojaba que parecía recién salido de un cuento.

¿Qué hacía aquel elfo en la habitación? Antes de que pudiera preguntar una mujer irrumpió en la sala. Era joven, de piel oscura y ojos claros. Atractiva. Unas pecas surcaban un rostro hermoso y simpático. Sus cabellos eran oscuros y ondulados, y contorneaban una cara redondeada. Iba maquillada y vestía buenos ropajes. El vestido apretado en su torso resaltaba su busto y el contorno de sus pechos. La pantera desvió la mirada por respeto al darse cuenta de la observación.

La Condesa:



-Soy Madam Cour, aunque todos aquí me llaman La Condesa y regento este local.- La mujer tenía una imponente presencia, pese a ser una mujer delgada y no particularmente alta. Justo en ese momento la pantera se dio cuenta de que los hermanos la acompañaban. Uno a cada lado de ella. La madam extendió una mano, Kali tardó unos segundos en entender que pretendía que le besaran el dorso. La pantera lo consideró un momento y decidió seguirle el juego por muy humillante que le resultara. No quería disgustar a su contratadora. Necesitaba el dinero. Se inclinó, besando su mano brevemente. Olía a perfume, muy fuerte, parecía jazmín.

-Kali.- Se presentó.

La madam miró entonces al elfo, aún con la mano extendida. Esperando que hiciera lo propio. La pantera se alegró de haber sido la primera en besar su mano, así al menos se ahorraba las babas de elfo.

La Condesa miró al elfo y la pantera de pies a cabeza. Pese a su juventud, la deformación profesional le hizo fijarse en la apariencia de ambos con ojo crítico. El elfo era muy hermoso, casi femenino pero sus rasgos varoniles destacaban, podría encontrarle trabajo y clientela fácilmente. Tanto entre hombres como con mujeres, especialmente gente con dinero. Con él podría hacer mucho dinero. Desgraciadamente el elfo parecía altivo, la clase de persona que consideraría la mínima sugerencia un insulto. La pantera... era un caso más difícil. Pero sabía que había gente que estaba dispuesta a pagar por poder realizar las fantasías sexuales más peculiares, cuanto más extraña la petición, más se pagaba. Y entre su raza, los más populares en estas solicitudes eran los felinos y los cánidos.

La mujer se desplazó hasta estar al otro lado del escritorio, pero no se sentó. Apoyó ambas manos sobre la mesa. Los hermanos se mantuvieron cada uno a un lado de la única salida, la puerta.

-Bien, ambos sabéis que tengo un asunto entre manos. Habéis oído al juglar o leído el anuncio… Alguien quiere perjudicar mi negocio.- Madam Cour frunció el ceño brevemente. A Kali se le antojó que forzaba demasiado el misterio. No tardó en continuar no obstante, con ensayada altivez.- Me han desaparecido algunos trabajadores. Cuatro mujeres y dos hombres hasta la fecha, pero lo peor fue la semana pasada, cuando también desapareció un cliente. ¿Entendéis lo grave que resulta esto? Estoy preocupada por mis trabajadores, por supuesto... pero un cliente… un cliente. Este lugar será una ruina si se empieza a rumorear que los clientes desaparecen. - Dijo La Condesa, con tono grave.

-Entenderéis que todo este asunto se debe llevar con la máxima discreción. De momento no se ha dado la voz de alarma y pretendo que siga siendo así.-

Así que de eso se trataba. Desapariciones. Y no pocas, por lo que le había contado la mujer. Kali entendía entonces el secretismo de todo el asunto, ella no quería contar con la guardia porque no querría someter su negocio a un escrutinio legal, y mucho menos que se corriera la voz de que en La Sirena feliz desaparecía gente. A la mujer bestia le sorprendía ver a una mujer tan joven al frente de un negocio de aquel tipo, pero hasta el momento parecía muy competente y profesional.

-Freyja y Freyr os pondrán al corriente de todo este asunto. -Señaló a los hermanos con una mano.- Sois libres de recorrer el burdel, pero con discreción, no quiero que haya sospechas de que algo sucede en mi local. Podéis hablar con mis trabajadores si creéis que es necesario. -

-¿Tenéis alguna pregunta?-

-El cliente. ¿Hay algo sobre él que debamos saber?-

La mujer hizo una pausa antes de continuar. -Esto es información confidencial, no puede salir de aquí. Mi clientela valora mucho el anonimato. El hombre en cuestión es un juez de cierto renombre. Y por lo tanto, un hombre con muchos enemigos. Peter Ashlying es su nombre. -
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Re: La sirena feliz [Trabajo] [Kali + Aranarth]

Mensaje  Aranarth Thal'Dael el Miér Oct 12 2016, 23:56

El elfo cruzó unas miradas con quién acababa de entrar, no había sido la primera vez que conocía alguien así, pero le sorprendía lo grande que era: lo superaba por unos centímetros y tenía una musculatura impresionante, su pelaje era oscuro y sus profundos ojos amarillo-verdosos apenas dejaban relucir el rastro de humanidad que le quedaba. No le inspiraba mucha confianza, pero se quedó quieto y no dijo nada por respeto. Los elfos del clan Eytherzair consideraban a la gente-bestia seres inferiores que ellos, pero todavía no era momento de juzgar. Recordaba lo difícil que era compartir los bosques con las bestias de mas al norte y comenzó a estar alerta todo lo que pudo. Ignoró su vestimenta, consideraba mala educación mirar mucho tiempo a alguien por arriba de sus hombros.

Pasados unos segundos, alguien mas se introdujo a la habitación, parece que al final el misterio de la condesa se revelaba. Parecía mas atractiva que el resto de las humanas, pero al elfo no le interesaban los humanos corrientes en lo mas mínimo, según su concepción, estaban un paso atrás en el eslabón evolutivo, dicho de una forma... ¿Y pretendía que le bese la mano? ¿De que locura se trataba? ¿Y quienes la acompañaban? Parecían gente brava, pero el elfo prefería morir antes que rebajarse a seres tan básicos y poco longevos, la bestia se había prestado al juego, parece que no buscaba problemas pero le resultó graciosa la cantidad de baba que dejó sobre la mano de la condesa. La miró alzando una ceja y se cruzó de brazos. -Aranarth Thal'Dael, hijo del honorable clan Eytherzair.- Dijo casi seguido a la pantera, pero mas distante.

Aranarth escuchó en silencio y con mucha atención lo que decía la condesa, no sintió ganas de interrumpirla. Todo el asunto le parecía muy extraño pues recién empezaba a sospechar que clase de negocios se manejaban en el lugar. La desaparición de una persona era un asunto grave, pero según el juicio del elfo un cliente no podía valer mas que un trabajador, pero no entendía mucho las cuestiones de negocios. Después de todo eran humanos ¿Cuanto podían valer sus vidas?
Le habían revelado información importante, no era momento de abandonar la cuestión, ya no podía decidir si no, porque sabía que estas personas no tendrían problema en portarse mal e intentar hacerlo desaparecer, observó a los hermanos y comenzó a tomar desprecio, no hizo ninguna pregunta hasta después de escuchar la información sobre el cliente.

-¿Cuanto tiempo disponemos?- Preguntó, tratando de hacer notar que incluía a la Pantera en su equipo, ella sabría como moverse mejor en ese contexto.
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Re: La sirena feliz [Trabajo] [Kali + Aranarth]

Mensaje  Kali el Jue Oct 13 2016, 22:18

La pantera bufó sin disimulo al oír la presentación del elfo. No le importaba que el tal Aranarth se diera cuenta de la gracia que le causaba su ridícula presentación. Tanta pompa y floritura... Un elfo engreído y altanero, qué novedad. Los orejas puntiagudas eran casi peor que los humanos, o al menos, así lo veía Kali.

La Condesa por su parte, ignoró la afrenta pero no se dignó a mirar al hombre a la cara. La había disgustado, aunque no pensaba dejar que se le notara. La mujer también era altiva. En cuanto a la pregunta de aquel elfo orgulloso, la madam se tomó un instante para pensarlo antes de responder.

-Necesito que esto esté solucionado lo antes posible desde luego. No tenéis un tiempo límite específico. Imagino que estas cosas tomarán su tiempo... pero necesito poder asegurar a mis clientes y a mis trabajadores que están seguros en este local.- La mujer añadió con gravedad.

-Mmm… ¿Y se ha encontrado algún cadáver?- La pantera pensó que igual era buena idea inspeccionarlos, ver si había algo destacable. Ella no tenía ni idea de medicina, pero los elfos eran buenos en eso ¿cierto? Igual el orejas picudas descubría algo si inspeccionaba los cadáveres.

-No. Ninguno.- Respondió La Condesa, quizás demasiado rápido. La mujer palideció pese a que parecía intentar mantener la serenidad.- Ahora si me disculpáis. Tengo asuntos que atender.- Dicho esto, Madam Cour se dispuso a abandonar la estancia. El varón de los hermanos le abrió la puerta y salió justo detrás de ella. Así pues, elfo y bestia, se quedaron a solas con Freyja.

La pantera tenía la impresión de que aquella mujer era algo así como la cuidadora de ambos. Y eso no le gustaba.

-Bueno, orejas picudas. Parece que tendremos que colaborar. - Comentó la mujer bestia, aparentemente despreocupada. Aunque con cierto desdén implícito en su tono. -A ver, ¿qué se sabe de los desaparecidos? - Le preguntó a la tal Freyja, se suponía que ella y su hermano les iban a poner al corriente de los detalles reales.

La mujer les tendió unos pergaminos, en ellos había algo escrito. Pero Kali no sabía leer y no podía adivinar qué ponía.  

-¿Y esto? -Preguntó la mujer bestia, tras haber hecho como que los ojeaba, mientras le pasaba los pergaminos al elfo para que los leyera.

-Es la información que tenemos de las personas desaparecidas. Edad, nombre, vivienda… No es mucho, pero es algo. Aquí todos los trabajadores del placer se conocen, si queréis saber más lo mejor será que le preguntéis a ellos.- La mujer se cruzó de brazos.- Pero ya os digo que no os dirán nada… o mentirán. Están aterrados... - Freyja se encogió de hombros. -Yo empezaría por Angela y Margary, no obstante. Ambas suelen estar al tanto de lo que sucede entre los trabajadores...-

El sonido de la puerta al abrirse interrumpió la conversación.

-Freyja, te necesitan en el salón. Un cliente se ha emborrachado más de la cuenta y no para de molestar a una de las chicas, insiste en que se case con él… el pobre iluso.-

-Enseguida voy.- Se dirigió de nuevo hacia ambos. -Las habitaciones están arriba. Podéis entrar en las que no tengan atado un lazo rojo en la puerta, son las chicas que están libres.- Dicho esto se retiró también, pero dejó la puerta abierta tras ella.

La mujer bestia miró al elfo.

-¿Algo interesante en esos papeles?- Preguntó.

Esperó la respuesta antes de añadir algo más.

-Bueno, entonces ve a ver a la tal Margary esa y yo me encargo de Angela.- Lo mejor sería que el elfo se quedase con los papeles. Ella no podría darles mucho uso.- Deberíamos preguntar a todos los trabajadores que podamos sobre el tema a ver si descubrimos algo… ¿Nos vemos mañana aquí, en la sala de la taberna? Podríamos hacernos pasar por clientes…-

**************************

La mujer bestia recorrió el piso superior un poco desorientada. Tuvo que preguntarle a una limpiadora sobre la habitación de la tal Angela. La doncella le indicó qué puerta era y siguió con lo suyo. Un trabajo desagradecido, ser quién limpia en un burdel.

La pantera tocó a la puerta indicada, no tenía el lazo rojo colgado. Desde el otro lado una voz le hizo pasar.

-Pasa, te esperaba.-

La mujer que se encontró al otro lado hacía gala de su nombre. Su rostro, de apariencia juvenil e inocente, resultaba muy hermoso. Su piel era pálida aunque de un tono saludable y sus cabellos platinos. Los ojos eran grises y expresivos. Podría haber sido una vampiresa o una elfa. Pero era humana. Llevaba unas ropas vaporosas que no dejaban nada a la imaginación. Su figura era quizás demasiado esbelta. Parecía más joven de lo que era en realidad, pero un análisis concienzudo desvelaba la marca del tiempo.

Un gesto de desconcierto que no pasó desapercibido a la pantera, cruzó el rostro de la mujer.

Kali por su parte apartó la mirada, incómoda ante la desnudez de la humana.

-Vaya, no vienen muchos hombres bestias a verme. -Comentó la mujer con un tono suave, recuperándose de la sorpresa. Nunca había tenido que trabajar con ese tipo de criaturas y no las tenía todas consigo. - ¿Qué puedo hacer por tí, querido?- Se acercó a ella, acariciándole el rostro.

-N-no. Espera. -La pantera carraspeó, retirándose un poco. Angela se sorprendió al darse cuenta de que Kali era de hecho una mujer. - No he venido por… Es decir, vengo a preguntar sobre el asunto de las desapariciones.- Tras una pausa, añadió. -¿Quizás deberías cubrirte? Ha refrescado esta noche…- La incomodidad de la mujer bestia no pasó desapercibida a la prostituta.

-¿Desapariciones?- Preguntó la mujer en un momento dado, luego pareció caer en la cuenta de algo.- Oh, ya veo. Sí, claro. - Desde luego parecía más tranquila ahora, sabiendo que Kali no era ningún cliente. No tardó en cubrirse con un camisón.

La mujer bestia sentía que toda la situación la superaba. Ella no era una investigadora ni mucho menos. ¿Qué preguntar? ¿Cómo iba a descubrir a un asesino, secuestrador o lo que fuera… si hasta ahora había salido indemne?

-Entonces, ¿qué me puedes contar de las desapariciones de las últimas semanas?- Preguntó la pantera.- ¿Y sobre ti? ¿Tenías alguna relación con las personas desaparecidas? ¿Con el cliente?-

La mujer sonrió y se sentó en la cama, cruzando las piernas.

-Toma asiento, presiento que esto nos llevará un rato.- La mujer sonrió con picardía.
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Re: La sirena feliz [Trabajo] [Kali + Aranarth]

Mensaje  Aranarth Thal'Dael el Vie Oct 14 2016, 22:25

El Elfo ignoró completamente el Bufido de la bestia, parecía ser hembra, pero comprendía todo su comportamiento como algo propio de un humano, o peor, de un animal. Quizás el orgullo de Aranarth era un defecto, le costaba mucho comunicarse con seres que no sean elfos y a veces lo sentía, pero los preceptos del clan estaban demasiado interiorizados en su conducta.
Todo este asunto comenzaba a disgustarle, la "aventurilla" que se había encontrado comenzaba a convertirse en un problema bastante serio, detestaba todo lo que tenía que ver con los problemas de los humanos. Consideraba que siempre se preocupaban por cosas de lo mas triviales y estúpidas.

La Pantera y la Condesa intercambiaron un par de palabras, no había mucha información. El caso estaba dejado bastante a la suerte y además Madame Cour debía ausentarse, se fue con el hombre que la acompañaba y los dejó a solas con la chica.
"¿Orejas picudas?" Quizás sea un código de los de su especie, aunque no se atrevería a decirle "Bigotes Largos" ¿O sí?.
-Bien Bigotes Largos, supongo que eres mi compañera hoy.- Le dijo con una amabilidad lo bastante bien actuada como para ser real, él casi sentía que estaba como hablando con una mascota.

Kali preguntó un par de cosas y Freyja le dio unos papeles, luego de mirarlos un poco la pantera se los acercó y comenzó a leerlos con soltura, ignorando todo lo que la chica decía, pasaron unos instantes hasta que tuvo que retirarse y quedó a solas con la pantera. -¿Qué dice? ¿No haz podido leerlo?- Preguntó sin buscar ofenderle. Seguido esto enumeró los nombres y datos de quienes desaparecieron:

"En total desaparecieron 6 personas, la primer semana fué una:
-Alanna Oysterschwig, 42 años, vivía sola en la calle del puente.
La segunda semana fueron dos:
-Helga Ulfricsson, 32 años, vivía en sola en las afueras.
-Umbría Dorkhmann, 22 años, vivía cerca del molino este con su padre ebrio.
La tercer semana fueron tres:
-Berta Hogg, 21 años, vivía en el barrio del templo con una tía anciana.
-Sigfrida Bellmann, 20 años, era muy nueva, nadie sabía donde vivía.
-Peter Ashlying, 50 años, viudo, vivía en el ala este del edificio del juzgado."


-Esta información es muy extraña ¿No te parece que hay un patrón con las edades?-
Dijo casi riendose, porque era algo que le parecía muy loco. Luego la pantera le sugirió que se encontraran al día siguiente allí, cosa que al elfo le pareció buena idea. -Nos estamos viendo.- Dijo asintiendo mientras se retiraba de la sala para ir a buscar a la tal Margary.


******************************************

Aranarth salió de la habitación con mucha prisa y subió unos peldaños, preguntó a una de las personas que estaba arriba cuidando los pasillos y preguntó donde se encontraría Margary, se encontraba en el piso de arriba, así que subió otro piso para encontrar la habitación 16, no tenía el lazo rojo. Golpeó dos veces.
-Fuera.- Se escuchó de adentro de la habitación, por una voz femenina. Y volvió a golpear. -Solo quiero hacer unas preguntas.- Dijo con desgano, ya que detestaba la situación por la que estaba pasando, y por sobre todo, los lugares cerrados. -¿No te dije que te vayas?- Volvió a escuchar de la misma voz, parecía estar llorando.

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Re: La sirena feliz [Trabajo] [Kali + Aranarth]

Mensaje  Kali el Dom Oct 16 2016, 22:07

Kali ya había decidido que aquel elfo no le caía bien. No obstante, no se ofendió cuando éste la llamó Bigotes Largos. Pensó que resultaba gracioso. Después de todo ella había empezado, por lo que no le dio mayor importancia. Tenían, además, asuntos más urgentes entre manos.

La verdad es que la mujer bestia no sabía qué hacer con la información que le había dado Aranarth. Sólo sacaba de la lista que todas las víctimas habían sido mujeres, a excepción del juez. No entendía por qué el elfo señalaba lo de las edades, ni qué le parecía tan gracioso. Quizás tenía algo que ver con la longevidad natural de su especie.

_________________________


Angela era consciente de cuando despertaba el interés de alguien. Incluso en este caso. El rostro de la pantera era indescifrable, pero ella era capaz de discernir la forma que tenía de mirarla, o más bien, de no mirarla.

-¿Cuál es tu nombre, pantera? Estoy en desventaja.- Comentó la mujer, sirviéndose una copita de algo que olía a alcohol. Le ofreció una copa a la mujer bestia pero ésta negó con la cabeza. Ahora que la pantera se fijaba, Angela parecía disponer de ciertas comodidades. Se preguntaba si todas las habitaciones serían así. No obstante, Kali intuía que el sistema que seguían en el burdel sería similar al de su academia. Cuanto más dinero haces ganar, mejor es tu habitación.

-Kali.-

-Así que finalmente La Condesa ha decidido hacer algo con el… problema.- Comentó, más para sí misma que para la mujer bestia. -Conozco a todo el mundo aquí. -Respondió vagamente la mujer a la pregunta de la bestia, mirándola a los ojos.- Esas chicas, yo las considero… consideraba mis amigas.- La emoción pareció embargar a la prostituta en ese momento. Kali podía verlo en aquellos ojos grandes y expresivos. A modo de consuelo, posó su zarpa sobre el hombro de la mujer. Aunque no supo qué decir.

Tras una breve pausa, Angela recuperó la compostura y continuó.

-Ashling por otra parte… Ashling era un cerdo.- Respondió la mujer con el ceño fruncido, casi escupiendo las palabras. -Pegaba y humillaba a las mujeres con las que yacía… -La mujer bestia arrugó el gesto, disgustada por lo que le contaba Angela. Parecía haber sufrido en persona las consecuencias de yacer con aquel hombre. -Se merece lo que le pasó.-

-¿Y qué le pasó?- Preguntó la pantera, consciente de que parecía haber más en todo aquel asunto.

Ella lo pensó un instante y sonrió con suavidad, casi con tristeza.

-Realmente no te han dicho nada ¿no es así? A La Condesa no le gusta hablar de lo que sucedió. Nos tiene prohibido comentar nada sobre el tema, para que no cunda el pánico entre la clientela. Aquí vienen personas importantes ¿sabes? El lugar no duraría un día más abierto si se supiera cómo acabó el juez… El cadáver de Lord Ashling apareció en una de las habitaciones, la de la pobre Berta... desnudo, sobre la cama. Tenía marcas en el cuello y escrito con algo cortante en la frente, la palabra “Vergüenza”. La sangre resbalaba por su rostro... Ese cerdo está mejor muerto. -Sentenció. Pese a la entereza con la que hablaba a la mujer le temblaban visiblemente las manos.

-Todos tienen miedo. -Finalmente a la mujer se le escapó un sollozo.- No sé qué va a pasar. Todos los días vengo a trabajar aterrorizada, tengo un hijo pequeño. ¿Qué será de él si me pasa algo? No tiene a nadie más.-

Kali no sabía muy bien qué hacer en esa situación. Le había tomado por sorpresa.

-Escucha… Angela. No voy a dejar que muera nadie más.- Aseguró la pantera con una sonrisa que pretendía ser tranquilizadora.- Soy muy buena cazando.- Mintió con tono ligero. -Encontraremos a quién quiera que haya hecho esto. Y le haremos pagar. ¿De acuerdo?-

La mujer asintió levemente a su vez. Acto seguido, abrazó a la pantera y ésta se limitó a quedarse ahí, dándole algunas palmaditas en la espalda. Poco a poco la mujer recuperó la compostura.

_________________________


Kali se dedicó a pasearse de habitación en habitación el resto de la noche, hablando con los trabajadores disponibles. Ninguno había querido hablar sobre el cadáver del juez. De hecho todos negaban la existencia de aquel cadáver.

La pantera no había logrado obtener información nueva desde que habló con Angela… salvo por un muchacho. Un tal Kristoff, un joven algo afeminado, atlético y atractivo. El chico la había citado para hablar lejos de La Sirena Feliz. En un local cercano. Decía que no era seguro hablar en aquel sitio. Pero no llegó a presentarse. Kali imaginó que el tipo le había querido gastar una broma, seguro que se estaría riendo con sus amigos de cómo le había tomado el pelo a la mujer bestia.

Ya de madrugada la pantera se retiró hasta el día siguiente. A mediodía tocaba verse con el elfo en La Sirena Feliz y poner en común lo que hubieran descubierto. Esperaba que Aranarth hubiera tenido más suerte en su empeño que ella.
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Re: La sirena feliz [Trabajo] [Kali + Aranarth]

Mensaje  Demian el Jue Oct 20 2016, 05:10

Abandono de Trabajo
El usuario Aranarth Thal'Dael ha informado su decisión de hacer abandono de este tema de manera personal, unilateral y voluntaria.
Se ha penalizado a Aranarth Thal'Dael con un descuento de 5 puntos de experiencia. Repetir una conducta similar en el futuro puede traer consigo sanciones mayores, a discreción del staff.
Sobre la continuidad de este trabajo, se permite a Kali continuarlo en solitario, a modo de relato, o bien buscar otra persona para hacerlo en conjunto. Cabe destacar que esta persona debe cumplir todos los requisitos para recibir puntaje, incluyendo el número de posts en el tema.
Aranarth Thal'Dael tiene autorización para hacer un último post, si así lo desea, en donde sólo puede relatar cómo su personaje se retira de la situación. Este post no puede interactuar de manera directa con Kali (a excepción de alguna despedida discreta) ni entorpecer de modo alguno el desarrollo del trabajo.
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Re: La sirena feliz [Trabajo] [Kali + Aranarth]

Mensaje  Aranarth Thal'Dael el Jue Oct 20 2016, 05:47

Margary no iba a abrir la puerta, ya no quedaban dudas. Aranarth sintió en su corazón un sentimiento de vergüenza imposible de describir, estaba totalmente frustrado y toda la situación que lo rodeaba le parecía como mínimo deshonrosa. -Que se pudran en los abismos tú y los de tu especie.- Susurró a través de la puerta a la prostituta, que no respondió después de unos segundos de silencio en los que el elfo comenzó a abandonar el lugar. Estaba muy decepcionado, su oportunidad de conocer la ciudad se había limitado a encerrarse en un pestilente laberinto de humanos.

El ambiente pecaminoso, la falta de pureza en los corazones y el sucio negocio del placer lo asqueaban, fue un golpe muy duro a su conciencia de elfo, no quería ensuciarse mas las manos en esa pocilga, no quería fingir tener el control de la situación en un contexto tan ajeno al suyo. Se tomó del áspero barandal de las escaleras y comenzó a pisar los chirriantes peldaños. -Ya me cansé de bailar entre cucarachas- Dijo mientras bajaba, sin mirar atrás, aunque quizás algo si lo hacía perder su centro: la pantera. No parecía tener malas intenciones verdaderamente, y eran notorias sus ganas de resolver la situación. Cualquier paso en falso, cualquier error podían comprometer su misión y quizás arruinarle la vida, y eso le pesaba bastante. No diría nada, de lo que allí sucedía no tenía por que enterarse nadie... después de todo ¿En que le afectaban a el los triviales asuntos de los humanos?

Deseaba nunca haber estado allí, nunca haberse metido en todo el embrollo de los asesinatos, hasta estuvo a punto de jurarse no pisar nunca más Lunargenta luego de su partida. Al llegar al salón de la entrada, la misma mujer que lo recibió lo detuvo en la entrada. -¿Donde cree que va?- Le dijo con tono firme, mirando fijamente a los ojos del elfo que le llevaba una cabeza de altura, mientras sujetaba la empuñadura de su arma, como para darle la señal a los demás si había un conflicto. -Dígale a la Condesa que me largo a los bosques y juro que nunca mas me verá por estos lugares.- Dijo fríamente con su tono altivo, mientras enseñaba sus manos vacías en gesto de paz. -¡Qué falto de determinación! Los elfos pretendían ser honrados con sus tareas ¿Verdad?- Le dijo en tono sarcástico, y ese fue el momento en el que el elfo hubiera deseado tener la fuerza para cortar las cabezas de todos los presentes. -Háblame de honradez, y te hablaré de conciencia.- Le dijo mientras se abría paso a su frente para por fin salir a la puerta. No lo detuvo nadie, ni nadie volvió a decir nada, y así deseo que fuera. La única misión en la que había fracasado, estaba ahora envuelta por la oscuridad del callejón.
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Re: La sirena feliz [Trabajo] [Kali + Aranarth]

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