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Pasarela a lo furtivo. [Interpretativo (2/3)]

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Re: Pasarela a lo furtivo. [Interpretativo (2/3)]

Mensaje  Destino el Mar Abr 11 2017, 00:37

Mira quién habla de ser egocéntrico- Respondió el pelinegro sin intención de darse por vencido, bien podría aceptar el ser devorado por cualquier criatura antes que dar su brazo a torcer ante aquella infructuosa riña con tan despreciable mujer, era completamente un misterio la manera como había encontrado tantas maneras tan diversas de enojarlo en tan poco tiempo, vaya que había que reconocerle la creatividad.

Finalmente sucede lo inevitable, no podía ser de otro modo, ambos son tan tercos que morirían felices si ninguno tiene que aceptar la derrota; con un ruido de rabia disfraza el elfo su quejido de dolor al ser apuñalado en el muslo, esa mujer está implorando que la mate, es lo que quiere, ahora lo entiende, es una especie de suicida a quien no le importa la vida o la muerte -¿Contenta?- Dijo con ella casi al unísono, hará que los maten a ambos y solo eso la hará feliz, ahora todo tiene sentido.

Destino piensa un par de planes rápidos e improvisados para deshacerse de la serpiente usando a la chica como escudo o como cebo, da igual como lo vea el final es el mismo, tal como es difícilmente alguien la extrañaría, pero antes que pueda siquiera intentar hacer algo ella se adelanta, desnuda la mano de la capa que antes le había envuelto el brazo y usa la misma indumentaria para capturar a la serpiente, menuda destreza que deja al pelinegro boquiabierto, claramente impresionado por la destreza y velocidad de reacción.

Eso no ha estado nada mal- Dice el elfo en lo más cercano a un cumplido que podría decir en ese momento a alguien como ella, aunque tristemente la malhumorada vuelve a hacer gala de su odiosa personalidad forzando al pelinegro a hacer lo que ella desea, aún no nota que entre más intente obligarlo más se resistirá; pese al ingenioso esfuerzo de la chica, la solución ha sido apenas temporal, un bálsamo de agilidad que fácil queda en el olvido ante la inminente amenaza que es, cómo no decirlo, culpa de ella.

No hay tiempo que perder, el elfo se levanta junto a ella aunque el dolor en la pierna lo frena en el último momento, menguando sus oportunidades de salir juntos, si finalmente alguien ha de quedarse, que sea quien menos útil resulte a la raza, claramente ella, si es que realmente es un elfo y no una mujer cabra como antes se había autoproclamado -Ten cuidado con la- No terminó de decir su frase cuando ya la serpiente se estaba enroscando en la pierna de la chica; por un momento pensó en arrancarle la extremidad con todo y serpiente pero sin la espada era complicado de lograr, por ahora debía buscar otro método.

La batalla entre ambas fieras es realmente formidable, ambas víboras intentan imponer su superioridad sobre la otra hasta que finalmente la morena consigue lanzar a su rival al piso aunque no sale indemne de la lucha, ha sido mordida por la serpiente; al verla en el piso el elfo salta sobre ella pisándole una de sus cabezas con sus botas y en consecuencia la otra lanza varias mordidas al muslo que no logran pasar del cuero del calzado ¿O sí?

Sin retirar el pie de una cabeza el pelinegro se agacha para tomar la cabeza restante y halarla con tal fuerza que el tejido cede y permite que la bicéfala se convierta en monocéfala por unos instantes antes de morir; con apenas tiempo a reaccionar el elfo toma de prisa el brazo donde la chica ha sido mordida y sin mediar palabra la sostiene con fuerza y le acerca los labios para chupar el veneno que haya podido entrar y escupirlo; un líquido amarillento y espeso queda en los labios del pelinegro una vez que ha terminado de escupir aunque parece que algo no anda bien, cierra los ojos, parece mareado, se tambalea y finalmente se va al piso; tal vez no supo escupir el veneno, o quizá la segunda cabeza sí logró llegar al muslo, sea cual sea, se le apagan las luces repentinamente.
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Re: Pasarela a lo furtivo. [Interpretativo (2/3)]

Mensaje  Eretria Noorgard el Vie Abr 14 2017, 00:21

El calcular las horas que restan en el oscuro silencio sólo sirven para avivar los nervios a flor de piel, lo último que necesito ahora mismo pues la bicéfala, astuta como la mayoría de depredadores en este embrujado bosque ha sabido camuflarse en un hábitat que conoce. Con los sentidos agilizados escucho el caer de las hojas marchitas, aquellas que pueblan el terreno en vez de las castas espigadas, un chirrido enmascarado pasa desapercibido, se trata de la lengua del reptil que cómo advertencia va aproximándose a través de una perspectiva oculta.

Apresada por la mención alargada y esclava de las sensaciones que va dejando sobre una piel exótica, el aire comienza a faltarme aún cuando es de vital importancia, el corazón late raudo y la presión en cada extremidad crece, vivificada por la repulsión y la babosidad abstracta que recreo en mi cabeza. En un batir de pestañas la ofuscación va ampliándose por el humor taciturno y el haber sido capturada a sabiendas de estar atenta, el afán no me abandona e inicio una serie de pataletas acompañadas de saltos evaluados al son de posibles mordiscos, me llevó cierto tiempo aflojar la presión aunada al tobillo que aferra y parece no tener ganas malditas de amainar.

Una de mis dagas fue directa al cuerpo de la bicéfala, la hinqué con tantísima fuerza que en el rostro se me formó una sonrisa victoriosa, una pérdida de tiempo o una excusa que sin venir a cuento, no sirvió en absoluto, bueno, sí que sirvió para enfadarla el doble y apretujarse endiablada. A través de la maleza voy trotando hasta trastabillar y caer de bruces con la depredadora obsequiándome un aliento sobrecogedor desde la espalda, envuelta por la preocupación y atrapada por la baja energía y lentitud de movimientos logré protegerme la yugular, pero no el brazo reforzado con telas básicas y cuero.

Los colmillos traspasaron como más desearon con el requisito de inyectar una sustancia insospechada, pero que hará estragos en un sistema exhausto de tanta guerrilla. La segunda fue directa al mismo lugar que su hermana gemela y embravecida, esta no tendrá la misma oportunidad, de un jalón lastimoso arranqué a la primera y la arrojé con tantísima fuerza que la criatura quedó aturdida. No sé cuanta cantidad es necesaria para derribarme o si realmente basta con una mísera gota, está claro que el efecto es fuerte pues la vista de pronto se me nubla, un calor terrible circula por la mayoría de mis curvas y el brazo atacado se adormece tan rápido que es desconcertante.

Hngf. ─ Mareada todo el entorno da vueltas mientras me deshago de las telas alrededor de la mordedura, debo examinarla y actuar cuanto antes o se esparcirá. Cabizbaja y aún de pie observé la zona enrojecida, obviando por completo a la serpiente pero no al elfo, que sin perseverar tiró de mi brazo e hizo lo que yo debería haber hecho desde buen principio. Reacia al contacto estiré hacia atrás sin conciliar insultos o alguna frase para espantarlo, la succión es incómoda como también la cercanía del pelinegro. ─ Déjame, ¡Deja, joder! Lo haré yo. ─ Tras rechistar volví a tirar hacia atrás para soltarme, nada.

La hilera de puertas que flaqueaban un corredor infinito bajo la lluvia parece menguar, no sé si eran ilusiones o producto de mi imaginación totalmente echada a perder, quizá, aunque no lo admitiré, es que el elfo ha logrado extraer el veneno suficiente como para que siga cuerda y sobretodo, con vida. ─ Te dije que lo haría yo. ─ El contexto vuelve a repetirse no sin pasar por alto la actitud del viajero y la mía por supuesto, con los luceros entornados y semi adormecida le contemplo languidecer de un momento a otro en frente de mi semblante, uno que extingue cualquier color en las mejillas acaloradas por la ponzoña para visualizarse tres tonos más pálidos de lo normal.

¿Destino? ─ Sin razones a las que atenerme podría haber huido y no mirar atrás, nunca lo hago, sin embargo me agaché en frente del pelinegro, le aparté con los dedos los mechones húmedos en su rostro y terminé limpiándole el sobrante del veneno que sobresalía por una de sus comisuras. ─ ¿Te lo has tragado? ─ Parece confundido, ¿se le habrá nublado la vista también? En un miramiento apresurado trato de dar con la causa de su desfallecimiento. ─ Contéstame, ¿te lo has tragado, te ha mordido, que diantres te pasa? ─ Con un angustio tremendo no aguardé una respuesta, si estaba aletargado yo misma le desperté con una bofetada que ondeó por toda la foresta. ─ Necesito que me respondas, estúpido, maldito estúpido. ─ Las siguientes bofetadas fueron más suaves, tratando de espabilarle cuanto antes para irnos sea a donde sea, donde estemos resguardados y a salvo de este maldito bosque.

Sin aliento y con el estómago totalmente turbulento flexioné ambas rodillas para adentrar ambos brazos por debajo de los del pelinegro, supondría todo un reto levantarlo en dichas condiciones pero nada me detendrá, no después de responsabilizarme por mis acciones en conjunto a las suyas también culpables.
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Re: Pasarela a lo furtivo. [Interpretativo (2/3)]

Mensaje  Destino el Sáb Abr 15 2017, 23:28

Un paisaje etéreo desdibujado en los bordes adornaba la nueva realidad del pelinegro que perdido en su sueño veía pasar frente a él momentos de su niñez, allá cuando todo era sencillo, o no tanto. El resto de niños evitándolo, secreteando cosas mientras lo señalaban, acercarse a ellos parecía delito que siempre acababa con la fuga de ellos o el muro que formaba el brazo de algún adulto cercano impidiéndole acercarse, socializar estaba prohibido, su existencia les dolía como si robara el oxígeno que respiraba, no era más que un error, alguien que no debió nacer.

El paisaje cambió de prisa, se vió más llegado a la adolescencia golpeando árboles y dibujando sus nudillos en ellos con la tinta rojiza que los mismos desprendían a gotas, una mirada llena de ira, deseando volver y erradicar a todo aquel que antes le hubiese causado algún dolor, deben pagar, todos deben pagar; los golpes contra el árbol se escuchan más potentes y a la vez los huesos de sus manos dejan escuchar un crujido al romperse; el elfo se dejó caer de espaldas mirando sus puños sangrantes, intentando sin éxito sanarlos, por alguna razón no podía hacerlo.

La figura de su madre muerta apareció frente a él y con rabia le regaló una bofetada, ésta seguida de otra y otra más, Destino cerró los ojos frustrado y cansado, su cuerpo dejaba de responderle y todo se oscurecía, tan negro como la noche, negro como la muerte misma, tan frío, silencioso; hasta que una nueva bofetada lo hizo volver a reaccionar, esta vez escuchaba su nombre junto a un insulto de una voz conocida y peculiar; abrió los ojos para ver a la morena que tantos problemas le había causado y aunque en principio otra bofetada le impidió hablar, lo hizo después de recibirla -Ya, basta, mujer- Alcanzó a decir con voz débil interponiendo la mano para evitar más azotes de aquel violento espécimen silvestre.

Estaba un poco mareado tal vez por alguna pequeña dosis que se hubiera colado por su garganta, sin embargo también estaba seguro de haber escupido al menos la mayor parte, por lo que seguramente solo sería un efecto temporal; se sentó ayudándose con las manos para luego acabar sentado al tratar de ponerse de pie, un segundo y luego un tercer intento fueron necesarios para volver a sentirse más alto que aquella chica a la que afortunadamente sí parecía haberle extraído el veneno -Destino estará bien si no lo matas antes- Dijo de mala gana mientras se recostaba a un árbol -Solo hace falta descansar- Cerró los ojos pensando a dónde ir, no tenía ningún lugar cercano que pudiera considerar seguro y quedarse con ella significaba que lo mataría en el siguiente ataque de demencia, era una situación más peligrosa que las anteriores por su estado de debilidad y no quedaba más remedio que confiar en ella... Por ahora.
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Re: Pasarela a lo furtivo. [Interpretativo (2/3)]

Mensaje  Eretria Noorgard el Jue Abr 20 2017, 00:52

Pellizque con tantísimas fuerzas mi labio inferior que de este un riachuelo carmesí dejo consigo un sabor metálico y el hueco de una de las comisuras más rojizas que la contigua. Las bofetadas seguían su curso y sin importar cuantas veces diga su nombre, indiferente ante todos los insultos y maldiciones élficas el pelinegro vaga por sus recuerdos o ilusiones como yo las tuve en cuestión de segundos. Esas son las evidencias o los síntomas primerizos, y dicha sensación de no conocer que le está pasando, cuanta cantidad ha ingerido o si la bicéfala lo ha mordido me están desesperando. ─ ¿Me quieres contestar? ¡Venga! ─ Con la palma abierta volví a zurrarle con las fuerzas restantes, al menos sirvió para centrar al elfo, devolverle la pútrida realidad que nos acoge y que hablase con tal de tranquilizarme.

Es egoísta por mi parte, soy consciente y para qué mentir, me da igual hacerle daño si de esa forma consigo réplicas, todo un acierto. Con mi ayuda el elfo poco a poco fue levantándose, el chaparrón de agua actúa como calmante para las heridas, las limpia y esta fatiga que nos adormece por la ponzoña parece aminorar si nos enfocamos en la resonancia de las gotas. Erguida y con el elfo agarrado por la cintura examiné parte de la espesura, la cueva no debería estar lejos y será un buen lugar donde descansar mientras el clima mejora, de esta forma no estaremos expuesto ni al frío de la época, ni a la lluvia, ni a las dichosas bestias. No obstante el varón se separó y quedó recostado en uno de los árboles. Dicha actitud me hirvió la sangre y con la tontería estoy nuevamente excediendo mis propios límites.

En un vaho expido la cantidad de aire innecesaria, tomando una bocanada impía antes de llevarme una de las manos hacia los luceros, no diferencio a la perfección las siluetas y aunque parezca estar bien físicamente esto me costará un buen dolor de cabeza. ─ ¿Y quieres descansar aquí, te recuerdo lo que acaba de pasar? ─ Este elfo es imbécil, a secas. En un refunfuño y con los puños cerrados me acerqué nuevamente a él, extendí los brazos y aguardé a que los tomase, será por las buenas o me veo arrastrándolo por una bota hasta llegar a mi refugio. ─ Vamos, y no aceptaré un no por respuesta. ─ No hace falta que mida lo que le estoy pidiendo ni la confianza que está apunto de entregarle a una desconocida, la cuestión es simple y con ella va una señal de advertencia.

Reticente acabé introduciendo una de los brazos por su espalda hasta agarrarle con fuerzas, la mano armada del pelinegro la pasé con cuidado por mi nuca hasta dejarla decaer por el hombro contrario. A escasos movimientos y lentos pasos vamos siendo consumidos por la umbría de las castas altas y la foresta que disfraza todo tipo de bestias, el recorrido se alargó porque estoy agotada y para colmo terminé cargando bastante peso del viajero hasta arribar a las cercanías de una cueva recitada en términos específicos. En realidad se trata de una madriguera abandonada quizá por alimañas de tremenda magnitud y anchura, en el interior de esta lancé al elfo sin cuidado al suelo, harta de llevarlo durante tanto tiempo y con los brazos medios entumecidos. En el interior de la estancia es visible una pequeña hoguera todavía sin encender.

Frente a los troncos ahumados y auxiliada por dos piedras que se frotan entre ellas, chispas comenzaron a brotar, las más saltarinas cayeron en la paja seca del centro de la pira, con unos cuantos soplos y constancia comenzó a arder. No será un problema pues está bastante cerca de la entrada por donde el humo huirá, manteniendo el ambiente medianamente intacto. ─ ¿Cómo te sientes? ─ Echo una mierda seguramente, la bolsa de viaje que aún descansa en uno de los laterales acabó siendo arrastrada hacia mi vera, lo que necesita el elfo puedo proveerlo aunque rechine los dientes y niegue los cuidados básicos, porque si le ayudo se largará cuanto antes y todos seremos felices.

Costó mantenerme de pie, erguida y con el mentón elevado colmé de oxígeno los pulmones y sirvió para despejar en parte mi enmarañada mente. En frente de Destino me coloco de rodillas hasta que las heridas de estas hacen contacto con la tierra, la congoja aqueja e inevitable solté un largo suspiro. El cordón lo desamarro y de un lateral saco las dos pieles que siempre llevo conmigo, esta vez no servirán como lecho pero sí como trapos con los que secarnos. El vigor no falta y en un arranque le coloco la piel en la cabeza, revolviéndola para secarle el cabello y segundos después tenerle totalmente despeinado. ─ Menudo cuadro estás hecho. ─ De la valija de hierbas saco algún que otro componente, los pétalos del Culúrien junto al Finwë combatirán la infección en su sistema y bajarán la infección de la herida como también aventajaran la cicatrización del tajo en el muslo del pelinegro.

Rebajado la mayoría con agua y de forma minuciosa lo dejé a un lateral, entre las piernas del elfo analicé el corte hecho por una de mis dagas con forma de media luna, no hará falta tratarla en profundidad, tan sólo extendí la palma y la curé de la misma forma que alivié las lastimaduras de la bestia que dejemos en el acantilado. Poco a poco va cerrándose lo justo para verse como quizá un arañazo. ─ Bebete esto, es veneno y terminará de matarte. ─ Espeté sin ánimos, si lo va a pensar ya lo digo yo en voz alta. Mitad de la cantidad medicinal la tomé yo, dándole esa seguridad de que no morirá en el proceso. Sin ganas de oírle quejar levanté los glúteos de la tierra y volví a la pira donde calentarme, las pieles se las dejaré puesto que con el fuego sabré salir adelante.

Perezosa ante curar mis propias lesiones que me llevarían un tiempo desistí, el anhelo de cerrar los párpados y no despertar hasta el día siguiente va venciéndome, no, hice el esfuerzo de centrarme en las crepitaciones anaranjadas, en el encanto intrínseco que aportan, en lo inconscientes que se presentan y en su toque infernal que no sólo vuelve cálidas mis extremidades, también reconforta y alivia el proceso de espera hasta que el tiempo amaine.
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Re: Pasarela a lo furtivo. [Interpretativo (2/3)]

Mensaje  Destino el Dom Abr 23 2017, 04:17

Aquella doncella de los bosques no deja de ser molesta incluso cuando trata de no serlo, se supone que intenta ser amable o al menos eso parece si se ve desde un punto de vista de alguien del profundo bosque que no ha sido instruido en los refinados modales élficos, poco más y daría la impresión de haber sido educaba por una tribu de hombres jabalí por no decir otra cosa, o no, cierto, una familia de hombres cabra, ahora todo tiene sentido, eso definitivamente explicaría muchas cosas pero ya habrá tiempo para preguntarle luego, algún día, con delicadeza.

Con evidente desconfianza el elfo decide acompañarla, aunque no de la manera cordial que tal vez ella esperaba, mira su mano y pasa de ella caminando por su cuenta y trastabillando un par de veces casi a punto de caer porque es mejor morir caminando solo que vivir dependiendo de alguien más, su orgullo no le permite tal cosa -No- Dijo en tono chocante tal vez solo como un desafío ante la arrogante advertencia, aún a sabiendas que en su deplorable estado bien lo podía lanzar por un barranco sin mucho esfuerzo, debía mostrarse fuerte, la debilidad no era una opción.

Tal como si algún designio le hubiera revelado a la mujer la peor manera de herir el orgullo guerrero del pelinegro lo tomó y consiguió meterse bajo su brazo para ayudarlo a andar -No conseguirás doblegar a Destino a tus antojos- Aseguró entre vanos intentos por liberarse que apenas llegarían a dar risa si de demostraciones de fuerza se trataran -Destino puede caminar por su cuenta- Tropezó y se habría ido al piso de no ser por estar sostenido de ella pero aun así el orgulloso ojos azules no daría su brazo a torcer.

A ratos mareado, caminaba el elfo que de a poco había ido abandonando el recelo y la desconfianza y ahora se apoyaba impunemente sobre la chica para caminar con mayor facilidad peso eso sí, a ratos seguía balbuceando que podía caminar por su cuenta, el orgullo ante todo; apenas y se dio cuenta cuando llegaron a su objetivo, una cueva, la chica era tan arcaica como podía esperarse, vivir en una cueva como un animal silvestre era una idea bastante extraña, aunque el elfo no tenía casa propia así que tampoco es que pudiera criticar mucho del asunto.

En un gesto carente de sutileza y que de hecho el elfo agradecería internamente, lo dejó caer al piso bruscamente una vez que estuvieron dentro de la femeninamente decorada cueva de la mujer cabr-osa; Destino se limitó a girar para quedar boca arriba mirando algún punto inexistente en el techo; los efectos del veneno comenzaban a pasar pues estaba seguro de haber escupido casi todo, pero en medio de la situación tal vez algún poco podría haberse escapado, por suerte una dosis demasiado insignificante como para generar un daño real.

De nuevo en un intento por continuarle lacerando la dignidad, golpeando incesantemente la arrogancia del pelinegro, la mujer le pregunta por su estado -Destino está bien, no necesita nada- Tras aquellas palabras apoya las manos en el piso y trata de levantarse tan solo para volver a desplomarse -Destino solo quiere descansar un rato más, levantarse no era buena idea- Intenta de alguna manera camuflar su triste intento de fuga; no conforme la chica se acerca y cual si disfrutara poniendo en evidencia la actual fragilidad del asesino de ojos azules, le revuelve el cabello como si fuera un niño -¿Pero qué... ustus huciundu?- Alcanza a decir a duras penas con la piel de a saber qué cosa, la ofensa ya parece que no puede ser peor pero sí, encima de todo le da una poción con un comentario sarcástico -Destino no quiere tomarse eso, no lo necesita- Antes de terminar la frase ya tenía el recipiente en la boca listo para comenzar a beber y en otro parpadeo ya se estaba limpiando los labios con el brazo.

Cuando apenas siente tener energías suficientes comienza a usar su magia en sí mismo para curarse cuando la chica se aleja, le está agradecido pero no le va a decir nada; la ropa está hecha un saco de agua así que tras despojarse del guante y las espadas, las lanza a un lado y se quita la camisa para ponerla cerca del fuego, esperando por supuesto que la mujer no decida lanzarla a las llamas en otro de sus demenciales arranques de inexplicable ira; la lluvia no parece dejar de caer, incluso se hace más fuerte, por lo que parece que estarán atrapados juntos un largo rato -Y...- El elfo intenta encontrar un tema de conversación -¿Te gusta el pan?- Pregunta sin saber qué más decir mientras se acerca casi agachado hasta extender sus manos y acercarlas al fuego estando frente a la dama del bosque.
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Re: Pasarela a lo furtivo. [Interpretativo (2/3)]

Mensaje  Eretria Noorgard el Jue Abr 27 2017, 22:47

En los intentos fallidos de ponerse en pie arrugué la nariz y mis hombros subieron para seguidamente bajar en un ademán de apatía, mientras el pelinegro da los primeros pasos tambaleándose yo le observo desde un costado, fue en el momento preciso donde casi se viene al suelo que aproveché ese "no" para tocarle más las pelotas y llevarlo por fin lejos de la lluvia y las respectivas bestias. En el interior de la cueva con el fuego ya entibiando las paredes picudas me acerco a la bolsa, saco lo necesario y antes de que siga con la cháchara le revolví el cabello. ─ Secándote el pelo, ¿acaso no es obvio? ─ Tras rechistar, la piel la ubico cerca de su silueta para que la tenga como referencia, la medicina junto a la cura progresiva dieron por finalizada, mi trabajo con él ha terminado, teniendo como objetivo el mío propio.

Las chispas que crepitan no son suficientes para secar ni la capa, ni la camisa totalmente empapada, sin embargo no me levanto para escurrirlas ni para retirar de la bolsa de viaje algunas vendas con las cuales curarme las heridas, al menos la de la espalda que será la más grave y dificultosa de tratar. A otra hora, en otro día o incluso quizá no llegue ni a tocarlas, así de descuidada voy por la vida y que bien me trata esta. El viajero se despoja de sus ropajes y se acerca al fuego, ciertamente la desconfianza emana desde nuestro ambiente y aunque esté indefenso no dudaré en seguir vigilándole. ─ Descansa, yo haré guardia. ─ Nunca se sabe que puede traernos el destino, el que nos observa y no "este" Destino, que no da para más, en la zona del diafragma preveo un moratón, ¿a qué se deberá? A saber.

No sonrío pero sí alzo una ceja mientras examino su torso en busca de las posibles magulladuras o morados que le he ido provocando, me causan triunfo y no me sentiré apenada por un desconocido. En el corto silencio estornudo dos veces, una digna señal de que o empiezo a cuidarme o mañana no habrá ser ni ancestro que me levante. Ignorando al pobre desdichado separo las posaderas de la tierra, casi en la salida de la cueva recojo el bajo arañado de la capa y lo tuerzo para sacarle toda el agua posible, tanto por delante como por detrás aunque luego se quede pegado a mis piernas. Con la camisa le di la espalda al varón y me estrujé los pechos para quitar el líquido acumulado en dicha zona, los brazos y el abdomen también quedaron impregnados por la poca fuerza de mis palmas para retirar el exceso de agua.

Concluida al menos la tarea de no caer resfriada a medias vuelvo al son de la hoguera, tomo asiento al lado de la bolsa de viaje y de esta saco unas tiras blancas que actuaran como vendas y un tarro con una masa aceitunada. ─ ¿Qué? ─ El y más largo de la historia, echa una fiera le contemplo desde el lado contrario hasta que su pregunta mata alguna que otra pulga y me hace sonreír de forma menguante, alzando tan sólo una de las comisuras. ─  No le hago ascos a ningún tipo de comida. ─ Servirá como respuesta aunque hablando de pan y comida algo traigo en la bolsa, unos mazapanes hechos con avena, huevo y Lastia, algo común y barato de conseguir en los puestos mercantes de los Reinos del Oeste. ─  ¿Tanta pelea te ha dado hambre? ─ No materializo el mal a través de la pregunta, pero sí en mis orbes que se entrecierran en un grito para empezar otra guerrilla.

Odio compartir mis pertenencias, el lugar donde descanso y hasta el aire que respiro, pero como no nos queda de otra y no estoy con ganas de echarte tras haberte traído arrastrando, compartiré contigo uno de mis dulces favoritos. ─ Soporífera ante tantos levantamientos para acabar sentada en otro sitio lo represento con un bufido en bajo, esta vez al lado del pelinegro y con la bolsa en mi regazo, comienzo a rebuscar hasta extraer un saco diminuto, nada más soltar el cordón el aroma dulzón se extiende y el estómago incluso me ruge. ─ Esto también es veneno, así que sólo te daré uno, ¿entendido? ─ Quizá con lo tonto que es, se lo crea y lo rechace, es un buen plan. El primer mazapán que saco se lo ofrezco hasta que lo coge, puede comérselo o tirarlo, aunque si hace lo segundo seguramente acabe con la cabeza dentro del fuego.

No aguardé a que él se lo comiese para ir yo ya por el tercero, los demás los dejé a un lado para iniciar el tratamiento de las rodillas y los codos. El Darae rara vez lo uso conmigo misma por orgullosa y ciertas creencias más selváticas. El tarro trae consigo un bálsamo que alivia el dolor y protege de las infecciones, con las rodillas llevadas a mi pecho empiezo untando sobre las rozaduras una cantidad mínima, rodeándolas con los vendajes mientras gotas translucidas caen de mi cabello pardo. ─ Te lo volveré a repetir a sabiendas de que seguramente vuelvas a ser un borde. ¿Qué edad tienes? Físicamente estás desarrollado pero por la forma en que te comportas pareces joven, es extraño y quiero entender como diantres has sobrevivido todo este tiempo con una actitud así.

Y para que no hayan complicaciones y cómo le prometí. ─ Borde es una persona reacia, que se comporta mal con los demás y es desagradable. ─ A ver si así lo comprende de una maldita vez, en un vistazo alzo la cabeza, le ojeo de cerca y vuelvo a los menesteres de rodillas y codos, guardando el material para centrarme en el pelinegro, todo un enigma a desarrollar, si pone de su parte claro está.
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Re: Pasarela a lo furtivo. [Interpretativo (2/3)]

Mensaje  Destino el Dom Abr 30 2017, 21:49

El raro gesto de revolverle el cabello le recuerda al elfo aquellos tiempos en que su madre lo hacía, por lo que intenta resistirse con vehemencia, sin embargo todo es en vano y la ruda mujer lo termina dominando sin dejarlo en paz hasta que por su cuenta decide que ya ha terminado -Ya estaba seco- Murmura de mala gana, la mujer no para de herirle el orgullo una y otra vez, pareciera como si una voz misteriosa y omnisapiente le susurrara progresivamente lo que debía hacer para molestarlo en pequeñas pero notables dosis.

No conforme con tratarlo de manera maternal, la chica menciona que hará guardia mientras Destino descansa, y no es que no esté cansado, porque lo está, la constante lucha estéril con aquella incomprensible criatura le ha dejado exhausto y ofuscado, más aún cuando ella se le queda observando de forma sospechosa en busca de a saber qué cosas con la mirada, en respuesta la mira también detalladamente en busca de... pues de nada en específico, no entiende cómo puede ser tan rápida con esos enormes melones en el pecho, debe tener una muy buena condición física para soportar el peso y una espalda formidable para no doblarse hacia adelante en cada paso.

Los estornudos de la chica son más que válidos para romper la tensión del momento -Tienes peste, quédate lejos- Habló y se arrimó un poco colocando el fuego de la pequeña hoguera entre ellos; el tema del pan funcionó para desviarlo todo un poco más -Tanta pelea sin sentido- Agregó de mala gana recordando que fue siempre ella la causante de todo -Destino no come dulces, lo harían ver menos rudo y malvado- Explicó de mala gana aunque no funcionó y acabó aceptando el trozo de comida que la dama le ofreció -No necesitas compartirlo, Destino no tiene hambre- Al mismo tiempo que terminaba la frase llevaba el primer trozo a la boca para morderlo con voraz apetito.

La chica repitió la misma pregunta que le había hecho antes y que el elfo había preferido evadir, no solo por ser odioso, sino porque además no conocía la respuesta; lo primero que pensó al escucharla fue en el “borde” del barranco, pero luego la mujer acabó explicando el significado anormal y absurdo de la palabra y el pésimo uso que se hacía del idioma actualmente -Destino no conoce su edad- Tras un pequeño silencio decidió compartir un poco más como un acto de generosidad por el alimento recibido -Antes de ser atrapado por ser “borde”, los elfos eran dueños de las islas en donde ahora pululan los infames brujos- Expresó evidente rabia en esa frase -¿Cómo pudo suceder eso?- Preguntó para sí mismo apretando los puños -Y mientras tanto, los sobrevivientes de la guerra se conformaron con un triste rincón entregando sus tierras y orgullo... Es mejor morir de pie que vivir de rodillas- Desvió la mirada hacia el techo, no era un tema que le gustara compartir pues la decepción de los elfos actuales era algo que solía desmotivarlo.

Volvió a mirar al fuego -Los elfos actuales están más interesados en abrazar árboles y peinarse sus lizos cabellos, que en las cosas que realmente importan, como el recuperar las islas- No era algo que sonara fácil de hacer, pero sí que estaba entre los planes a futuro del pelinegro, solo que tristemente sus intentos por formar alianzas no habían dado los frutos deseados -Tú también eres... Borde- Dijo desviando el tema -¿Qué clase de cosa eres?- Preguntó solo para asegurarse por su propia boca de que era una mujer-cabra-elfa, no sabía hasta qué punto los elfos habían perdido el orgullo y con las amalgamas extrañas que había visto hasta ahora, no le extrañaría.
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