Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

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Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Elen Calhoun el Dom Feb 26 2017, 12:45

El sol apenas comenzaba a alzarse sobre la línea del horizonte cuando Elen y su compañero abandonaron la posada, alzando la vista al cielo para comprobar que las nubes iban a ser las protagonistas de la mañana, junto con una fría brisa que obligaba a salir a la calle bien abrigado. Ambos tenían por delante una jornada ajetreada, que empezaría con una visita al mercado para que la joven pudiese reabastecerse de ciertos ingredientes alquímicos, entre otras cosas. Alister por su parte necesitaba algo de ropa, cosa que para cualquier hombre normal no resultaba complicado encontrar, pero que para él, con sus continuos cambios entre su forma humana y bestial, a veces podía suponer un desafío.

Muchos miembros de su raza, y también bastantes licántropos, no se preocupaban demasiado por el hecho de acabar desnudos cada vez que volvían a sus cuerpos tras abandonar su lado salvaje, pero al cazador lo habían educado de otro modo desde su infancia, haciéndole ver que no era adecuado y debía evitarlo en la medida de lo posible. Por eso, y desde que tenía uso de razón, había utilizado ropajes mágicos o encantados para soportar sus transformaciones, cosa que a decir verdad resultaba de lo más práctico y conveniente en la mayoría de ocasiones. Sin embargo, eso también significaba que no podía comprar en cualquier tienda, y que tenía que pagar más para conseguir lo que necesitaba, de ahí que se hubiesen levantado tan temprano, con vistas a recorrerse buena parte de la zona comercial de Lunargenta en busca de su nueva vestimenta.

Una vez conseguido esto, terminaron sus compras y regresaron a la taberna para depositarlas en sus respectivos cuartos, tras lo cual volvieron a abandonar el local, ésta vez para dirigirse a la zona portuaria, donde con suerte la hechicera conseguiría alguna cosa interesante de los comerciantes que llegaban de tierras lejanas. Elen ya conocía a algunos de estos aventureros, y de vez en cuando se acercaba a los muelles para ver qué traían consigo, centrándose sobre todo en componentes para sus pociones, difíciles de recolectar por la zona en la que crecían o por la forma en que debían ser conservados durante el viaje. Aquella era una alternativa al mercado negro, lugar en que se podía encontrar casi de todo, pero sin saber el modo en que las mercancías se habían obtenido.

Así fue como llegaron hasta la bulliciosa zona del puerto, donde la actividad era incesante. Barcos que atracaban para cargar o descargar, otros que se iban tras haber pasado algunos días en la ciudad, marineros por todas partes transportando grandes cajas de madera, algún que otro capitán de barco negociando con su proveedor para conseguir provisiones a mejor precio, el lugar estaba abarrotado de gente, pero la de ojos verdes buscaba a alguien en particular. Gabrielle, una de las pocas mujeres que habían conseguido hacerse con el control de un navío y que sus marineros la obedeciesen, dejando de lado la supuesta mala suerte que daba llevar a una fémina a bordo.

La rubia llevaba varios años al timón del Aguamarina y su tripulación no podía estar más contenta con ella, ya que la intrépida joven los había guiado en multitud de lucrativos viajes de negocios por casi toda Aerandir. Aquella mañana la capitana acababa de llegar a puerto, y mientras sus hombres se afanaban por asegurar el barco para comenzar la jornada que les esperaba, Gabrielle observaba Lunargenta desde su puesto. Prefería mil veces echarse al mar antes que aquel tipo de sitios, pero vivía del comercio y aquel lugar era uno de los que más dinero les reportaba, así que se quedarían durante al menos una semana, lo necesario para vender las mercancías que traían del norte y reabastecerse antes de volver a partir, esta vez quizá con rumbo a las islas.

- ¡Vamos muchachos! Quiero el barco descargado antes del mediodía. - exclamó la capitana, en cuanto la pasarela estuvo colocada. - ¡Elen, cuanto tiempo!, sube, tengo algunas cosas que podrían interesarte. - instó, nada más reconocer a la de cabellos cenicientos entre el gentío más próximo a su embarcación. La tensai hizo un gesto a su compañero y ambos subieron a bordo antes de que la tripulación comenzase con las tareas de descarga, y en cubierta los recibió la rubia, con una amplia sonrisa en el rostro. Ya habían hecho tratos anteriormente, bastante beneficiosos para ambas partes, a lo que había que sumar que al menos en un par de ocasiones, Gabrielle había aceptado llevarla con su barco a las islas o traerla desde ellas hasta Verisar, por un módico precio y aprovechando que ya tenía en mente realizar esa ruta.

Gabrielle:

- Vaya, parece que te has echado un amigo desde la última vez. - comentó la capitana, echando un breve vistazo a Alister antes de centrarse nuevamente en la hechicera. Elen no quiso responder, ni tampoco pensar en el doble sentido con el que la comerciante había dicho aquellas palabras, la conocía lo suficiente como para saber que sería mejor evitar ciertos temas. - ¿De dónde vienes esta vez Gabrielle? - preguntó, para desviar la conversación hacia lo que le interesaba. - Acabo de llegar del norte, seguidme, os mostraré lo que he traído. - indicó la rubia, antes de darse la vuelta y encaminarse hacia una de las bodegas.

Sin duda la joven sabía que traer hierbas y plantas desde sitios lejanos era un negocio seguro, cualquier alquimista estaría dispuesto a comprarle lo que sus hombres habían recolectado en el inhóspito norte, y la centinela no se quedaría atrás. Un vistazo bastó para que los verdes ojos de la bruja encontrasen algo de lo más interesante, un tipo de seta con el que aún no había podido experimentar tanto como le hubiese gustado, y que resultaba fácilmente reconocible por su aspecto blanco y el modo en que había sido transportada, dentro de un frasco lleno de hielo. - Esa nos dio algunos problemas, pero por algo llevo conmigo siempre a uno de los vuestros. - dijo, refiriéndose al tensai de agua que viajaba con ellos. El mago en cuestión, apenas un muchacho de dieciséis años, sabía manejar su elemento y la forma avanzada de éste, con lo que crear hielo no le resultaba complicado.

- Me llevaré un par de estas, y también algo de Acruire si tienes. - intervino Elen, consiguiendo que Gabrielle comenzase a moverse por la bodega hasta dar con la segunda planta, esquivando un par de frascos pequeños en los que descansaban media docena de flores de la felicidad. Aquellas eran muy codiciadas entre los taberneros y debido a su escasez el precio se mantenía siempre alto, lo cual era beneficioso para aquellos que se atrevían a ir en su busca y tenían éxito. - Aquí tienes, de todos modos nos quedaremos algunos días más, si necesitas cualquier cosa sabes dónde encontrarme. - dijo la capitana, mientras tendía a la benjamina de los Calhoun lo que le había pedido.

- ¡Ah, espera! - exclamó, cuando la centinela se disponía a pagarle. - Tengo otra cosa que te puede interesar, la última vez que vine no estabas en la ciudad así que supongo que te habrás quedado sin reservas. -  añadió, antes de volver a una de las cajas y extraer un recipiente que aparentemente parecía estar lleno de sangre. - Extracto de rosa sangrante. - indicó, ofreciéndoselo a la bruja. - Tienes razón, apenas me quedan unas gotas. - fue la respuesta de Elen, que esbozó una leve sonrisa al ver que la comerciante no se había olvidado de ella. Ambas cerraron el trato y tras pagarle lo convenido, la hechicera y su compañero se despidieron para acto seguido abandonar el Aguamarina. - ¡Hasta la próxima! - exclamó Gabrielle desde cubierta, justo ante de comenzar a dar órdenes a la tripulación para organizar las labores de descarga.

Con la idea de volver a la posada para dejar allí sus nuevas adquisiciones, Elen dirigió sus pasos hacia una de las calles que llevaban hacia el centro de la ciudad, pero una extraña escena consiguió que se detuviese. - ¡Mi hija! ¡Ese malnacido se la ha llevado estoy seguro! - vociferaba un hombre, que había detenido a una patrulla de la guardia e intentaba conseguir que le prestasen atención. - ¡Ha desaparecido! ¡La han secuestrado durante la noche! - continuó, pero al parecer las autoridades no estaban interesadas en lo que contaba, algo normal teniendo en cuenta quién era. - No nos molestes Harrelson, tenemos trabajo. - espetó uno de los guardias, antes de que ignorándolo por completo, la patrulla prosiguiese su camino.

- ¿No vais a hacer nada? - preguntó, obteniendo como respuesta el silencio. Harrelson parecía un hombre normal, vivía con su familia en la zona portuaria, no muy lejos de allí, pero sus estafas y trapicheos lo habían llevado ante la justicia en un par de ocasiones, razón por la cual la guardia no creía nada de lo que decía. - Malditos sean, atajo de inútiles… - dijo por lo bajo, en cuanto la patrulla estuvo lo suficientemente lejos como para no escucharlo. - No importa, Derrick pagará por esto aunque tenga que contratar a un mercenario para que se encargue de él. - añadió, antes de darse la vuelta y enfilar otra de las calles de la zona, una que conducía directamente a cierto taller de cuyo dueño le habían hablado.

- Derrick… me suena ese nombre. - musitó la joven, antes de que le viniese a la mente algo que había escuchado semanas atrás. Al parecer se trataba de un pirata que visitaba con cierta frecuencia la ciudad para librarse de lo robado a otros barcos en el mercado negro y transformarlo en dinero, un escurridizo individuo que había burlado a la guardia en más de una ocasión, con mala reputación y al que le gustaban los placeres de la vida, sobre todo las damas. Ante aquello no podía quedarse de brazos cruzados, era muy posible que realmente hubiese una mujer retenida contra su voluntad, y si no se daban prisa podían llegar demasiado tarde. - Cambio de planes, volvemos a los muelles. - indicó la centinela, aunque conociéndola, Alister ya se esperaba que quisiese intervenir.


Última edición por Elen Calhoun el Miér Abr 26 2017, 08:00, editado 1 vez
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Vincent Calhoun el Mar Feb 28 2017, 21:43

Como adoraba su cómoda y caliente cama. Para cualquier persona, pocos objetos podían ser más preciados que su cama. Sobre todo cuando esa persona se dedicaba a lo que se dedicaba él.

Podría parecer por estas palabras, que no le gustaba su trabajo. Pero lo cierto es que no era así. Más bien todo lo contrario. Le encantaba su oficio, poder ayudar a la gente, conocer mundo y otras razas y culturas. Nunca se había arrepentido de hacerse mercenario, pese al significado que solía tener esa palabra para el común de las personas.

Para casi todo el mundo, el mercenario encarnaba al hombre sin escrúpulos. La persona que solamente se movía y luchaba por unas monedas, sin importar bando, ni el trabajo que tuviera que hacer. Mucho menos la causa por la que luchaba.

Pero también significaba la libertad de poder elegir por quien pelear. Donde y cuando fuera necesario, sin estar atado a ninguna tierra en particular. A ninguna bandera. A ningún ejército.

Como persona libre podía escoger los rasgos buenos de su oficio, y dejar a un lado lo más negativos, para ayudar a la gente de cualquier parte, raza o cultura. Podía ser soldado de fortuna sin que lo más importante fuera el vil metal con el que le pagasen. Podía ser un soldado de la forma que el quisiera. Esa había sido su elección cuando se había decidido por ser un mercenario, después de su viaje al norte en busca de sus padres, y nunca se había arrepentido de tal decisión.

Simplemente, cuando estaba una larga temporada fuera. Danto tumbos por los distintos caminos de Aerandir. Una cama se volvía el objeto más tentador que pudiera existir. Por mucho que le gustara viajar, uno no era de acero, y terminaba cansado de tener que dormir en campamentos improvisados a la intemperie. O cuando tenía suerte en alguna posada. Que por confortables que pudieran ser, no dejaba de ser un lugar de paso, donde uno descansaba lo justo y necesario para seguir la andadura.

En definitiva. Esa mañana se había quedado pegado a su acogedora cama, y de forma más que merecida. Sin embargo, todo se acaba. Todas las cosas malas de la vida tenían afortunadamente un final. Desgraciadamente, lo bueno también.

Sandal estaría al llegar. Por lo que el rubio se levantó a regañadientes, y se preparó una tina caliente, con el agua recogida del pozo detrás de su establecimiento, calentada con un poco de leña. Sí, con ese fuego que muchos usaban para considerar a los brujos malvados porque destruían cosas. Claro, porque en pleno invierno no calentaban sus viviendas con el fuego de una buena chimenea.

Parecía que si el fuego se creaba con pedernal y acero, por lo visto era más natural y menos dañino que si lo hacía un brujo con sus poderes.

- Más natural-, rió, justo antes de hundir su cuerpo hasta su cabeza bajo el agua de la tina.

En fin. Como si él no fuera también algo normal. Un ser más de ese mundo. Una creación más de los dioses. No era una espada ni nada por el estilo. Era una persona, con su mente y pensamientos, como cualquier otro sujeto de cualquier de las demás razas de Aerandir. Simplemente, a él le habían dado el don de la magia. No había más diferencia que esa, por mucho que se quisiera pensar distinto.

Pero así era el mundo. Estaba lleno de obtusos de mente, que preferían fijarse en las diferencias que en los parecidos que había entre las distintas personas de las razas que poblaban Aerandir.

Vincent se terminó de lavar, para después vestirse con su ropa más habitual. Finalmente tiró el agua que había usado para bañarse en el patio trasero.

Por fortuna, no todo el mundo era así. Había conocido a muchas personas a lo largo de su vida, que lo trataban por sus acciones y pensamientos, y no por su raza. Y en Lunargenta había encontrado un hueco de paz. Una ciudad cosmopolita que no era tan cerrada de mente como en otros lugares. Evidentemente también tenía su cota de idiotas, pero al menos no había tantos como en otras partes. Eran las ventajas de las ciudades, donde la gente tenía un poco más de cultura.

Y por supuesto, una de esas buenas personas era su socio Sandal. El joven había llegado justo cuando había terminado de librarse del agua. Así que después de saludarse y hablar un rato, el enano se puso en la recepción como de costumbre, y él por su parte fue a su despacho a revisar algunas cosas. Ese día no había mucho que hacer, pues ya habían preparado varias armas y demás utensilios los días después de que llegase de su último viaje, así que hoy se contentarían con recibir clientes.

Vincent se sentó en su silla, y sacó de un cajón varios papeles. Eran del tiempo que había estado ausente, así que comenzó revisarlos, para saber que tal había ido todo mientras estaba fuera. Sandal era especialmente bueno con los números y los clientes, así que no le sorprendió que todo fuera sobre ruedas.

- Genial-, musitó para sí mismo, volviendo a guardar las hojas en el cajón, y recostándose en la silla.

Se permitió estirar las piernas, y ponerlas cruzadas sobre la mesa, pues ese día sería tranquilo. No había que hacer mucho más que esperar. Sustituir a Sandal cuando se aburriera de estar en la recepción, y atender clientes.

- Un día tranquilo-, volvió a hablar consigo mismo, colocando las manos detrás de la nuca.

No obstante, no hacía pasado mucho tiempo desde que se recostara en la silla, cuando empezó a escuchar voces fuera de su oficina. Precisamente en la recepción del taller. Una voz era la inconfundible de su amigo, pero la otra… No sabía quién era, pero parecía alterado. Y él que pensaba que tendría un día tranquilo, tendría que mirar qué demonios pasaba.

No hizo falta, pues de repente la puerta se abrió dando un portazo, mientras alguien entraba con prisas en su despacho.

- Vincent, brujo. Tienes que quemar a alguien-, dijo a viva voz, el hombre del que ahora podía estar seguro que era la segunda voz que escuchaba en la recepción.

- Pero que cojones, ¿y no sabes entrar sin armar tanto revuelto? -, contestó, bastante molesto por las formas del tipo, bajando las piernas de la mesa e incorporándose.

- Lo siento, Vinc. No me quiere hacer caso y se ha dirigido hacia tu despacho de malas maneras-, se disculpó Sandal. - Ya te dije que Vincent te recibiría, que no hacía falta gritar de esa manera, Harrelson-, se dirigió esta vez hacia el hombre.

- No podía esperar. Es un asunto de vida o muerte. Vincent-, se aproximó más hacia el brujo, y estaba muy alterado.

- Vamos, Harrelson. Qué coño has hecho esta vez. No pienso quemar a un tipo porque le debas dinero. Ya te he dicho mil veces que tus trapicheos te llevarían a mal puerto-, respondió al hombre.

- Esta vez es distinto, Vinc. No tengo la culpa. Me estoy portando bien los último tiempos, y vivo de forma honrada ahora. Es por otra cosa. ¡Tienes que ayudarme, mi hija está en peligro! - suplicó.

- ¿Tu hija? ¿Un usurero ha secuestrado a tu hija? - preguntó, enarcando una ceja.

Esto se estaba poniendo feo. Si los tejemanejes de Harrelson habían afectado a su familia… El asunto se volvía turbio por momentos.

- No, brujo. Tienes que creerme. Ya no estafo a la gente, simplemente ha desaparecido mi hija esta noche. ¡Ha sido Derrick! Seguro. Es un maldito mujeriego-, le explicó.

- ¿Y por qué ese Derrick iba a secuestrar a tu hija? - preguntó en esta ocasión, Sandal.

A lo mejor estaba diciendo la verdad, después de todo.

- Porque teníamos tratos en el pasado. Y me he negado a volver a trabajar para él. ¡Joder! Si es que hasta cuando me porto bien todo me sale mal-, se lamentó.

Vincent no sabía que pensar. Por lo que miró a su socio, para ver si conseguía alguna respuesta que le ayudara a tomar una decisión. Pero este estaba tan confundido como él, así que solamente obtuvo por contestación un encogimiento de hombros.

- Maldita sea-. Suspiró hastiado. - Este bien. Veré qué pasa. ¿Sabes dónde está ese tal Derrick? - buscó sacar información útil.

- Si, por supuesto-, dijo Harrelson animado, pues ya tenía la ayuda que tanto quería. - Suele regentar una posada de mala muerte en los muelles, y su barco está anclado por allí. Te pagaré, lo juro-, comentó el hombre, que seguía sumamente nervioso.

Quizás lo tan nervioso que estaba Harrelson, era lo que había inclinado la balanza. Y lo que lo había motivado por ayudarle. Nunca lo había visto así.

Comprobó que llevaba su daga enganchada a su cinto, antes de recoger sus guantes de combate de encima de la mesa. Los metió dentro de uno de sus bolsillos que colgaban como su daga del cinto. Finalmente, recogió la espada que tenía apoyada contra el escritorio, y tomó su chaqueta de un gancho de la pared.

- Ya veremos Harrelson. Ya veremos-, dijo, justo antes de dirigirse al exterior de su despacho. - Sandal, tendrás que quedarte solo, a cargo del negocio.

- Descuida. No hay mucho que hacer tampoco-, le contestó. - Suerte. Espero que encuentres a la chica.

- Gracias. Yo también lo espero-, sonrió a su amigo. - Vamos, Harrelson. Te toca ser el guía. Llévame hasta ese tal Derrick.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Elen Calhoun el Vie Mar 03 2017, 01:34

Elen volvió sobre sus pasos hasta encontrarse nuevamente frente al Aguamarina, sabiendo que si había alguien que podía darle la información que necesitaba esa era Gabrielle, pero conociendo el carácter de la capitana, que en ocasiones podía ser de lo más incómodo, decidió detenerse junto a la pasarela. - Será mejor que vaya sola, volveré enseguida. - indicó, tendiendo los ingredientes a su compañero para acto seguido subir a bordo, esquivando por el camino a dos miembros de la tripulación que descargaban una pesada caja de madera. La cubierta era un pequeño caos, donde los marineros se afanaban por ordenar sus mercancías de modo que saliese lo más frágil primero, ya que también era lo que más ganancias reportaba.

Sin mediar palabra con ninguno de ellos, la joven se dirigió al despacho de la rubia, sorprendiéndola mientras ésta revisaba unos mapas y trazaba la siguiente ruta a seguir. - Qué pronto has vuelto, ¿necesitas algo más? - preguntó, al tiempo que levantaba la vista hacia la recién llegada. - Sí, aunque no tiene que ver con lo que has traído. - respondió Elen, mientras avanzaba hasta su mesa. - ¿Y tu amigo? - inquirió Gabrielle, al ver que la hechicera aparecía sola. - Me espera en el muelle. - reveló la tensai, y nada más hacerlo los labios de la rubia se curvaron formando una pícara sonrisa. - ¡Perfecto! Ahora podremos hablar sin que me mires con mala cara. - exclamó, dejando de lado por unos instantes lo que estaba haciendo.

- No empieces Gabrielle…- se adelantó la de cabellos cenicientos, pero ya era tarde. - Oh vamos, te conozco desde hace casi tres años y esta es la primera vez que traes un hombre a mi barco, no pretenderás que lo deje pasar sin más. - la cortó, movida por la curiosidad. Ese era uno de los problemas de la joven, en ocasiones se interesaba demasiado por la vida de los demás, sobre todo en lo referente a temas amorosos. - Debo admitir que es guapo, no encaja con mi tipo de hombre pero a ti te queda bien. - continuó, acercándose a una de las ventanas para echar un vistazo al dragón, que seguía junto a la pasarela de embarque. - ¿Ya habéis pasado a mayores o sigues poniéndote estúpidas excusas? - preguntó poco después, girándose hacia la benjamina de los Calhoun a tiempo de ver como su expresión cambiaba.

La bruja abrió mucho los ojos, sorprendida por aquel repentino interés de la rubia, que estaba totalmente fuera de lugar. Sí, ambas habían compartido viaje en más de una ocasión y comerciado de forma frecuente durante los últimos años, pero no esperaba que quisiese meterse en su intimidad. - Te estás equivocando, solo somos compañeros de viaje, nada más. - respondió, manteniendo un tono tranquilo. - ¿De verdad? Hmm… que pena. - comentó Gabrielle, aunque no terminó de creérselo. - Entonces no te importará prestármelo un par de noches ¿no?, te prometo que lo tendrás de vuelta por la mañana. - añadió, en un intento por provocar a la tensai y conseguir alguna reacción por su parte que delatase que mentía.

Elen conocía bien la historia de la joven, hija del antiguo capitán, Gabrielle se crió prácticamente en el barco, compartiendo con su padre el amor por el mar y la aventura, hecho que la llevó a tomar el mando a su muerte. La mayor parte de la tripulación la había visto crecer y convertirse en una mujer en aquella cubierta, y por eso, unido a que todos eran cabezas de familia respetables, que trabajaban sin descanso para mantener a los suyos allá donde estuviesen, su único divertimento fuera del barco era socializar en puerto. De ahí que estuviese acostumbrada a utilizar sus encantos para conseguir mejores tratos con los mercaderes y de paso, entretenerse con alguno de ellos de vez en cuando. Era de ese tipo de chicas que no se preocupaban por lo que dijesen de ella, pero su modo de vida entrañaba ciertos riesgos, motivo por el cual se interesó en la alquimista nada más saber que tenía nociones sobre la elaboración de remedios.

Esto ocurrió durante el primer viaje que compartieron, aquel en que en un momento de debilidad por su reciente maldición, la centinela se sinceró con ella, aunque solo hasta cierto punto. A ojos de Gabrielle padecía algún tipo de enfermedad que no quiso especificarle, por eso se había decantado la bruja ya que era más fácil que decir que estaba maldita, pero la cosa no había quedado ahí. Siendo tan joven, casi de la misma edad que ella, la capitana se interesó también por su vida, pero en lo tocante al amor la de cabellos cenicientos era tajante, no podía permitirse tal cosa, no con aquella carga sobre sus hombros. Eso sorprendió a la rubia, pues la mayoría de las muchachas solo pensaban en atrapar un marido, ya fuese por interés o por cumplir el sueño de sus vidas, pero aceptó no seguir indagando acerca del tema y centrarse en lo que podía resultarle útil. La elaboración de remedios para evitar embarazos no deseados, eso sí que le interesaba, y tras una productiva charla con la alquimista, supo a dónde acudir para conseguirlos.

- Basta, no he venido para esto. - soltó Elen, ignorando su comentario sin alterarse lo más mínimo. - No mientes… - musitó, perdiendo completamente el interés por el dragón y regresando a su puesto tras la mesa. - ¿A qué has venido entonces? - inquirió, mientras se sentaba en el cómodo sillón forrado de cuero negro. - Necesito que me digas lo que sabes de un tal Derrick. - contestó la benjamina de los Calhoun, y sus palabras provocaron que su interlocutora la mirase con el ceño fruncido. - ¿Ese patán? Hazte un favor Elen, quédate con el de la gabardina. - aconsejó la rubia, malinterpretando la situación. - Debo encontrarlo cuanto antes, es posible que haya raptado a una chica y la esté reteniendo contra su voluntad. - explicó, esperando conseguir con ello la información que necesitaba.

- Hmmm, no me extrañaría que hubiese hecho algo así. - musitó la capitana, relajando su expresión un poco. - ¿Qué sabes de él? - formuló la tensai, que quería confirmar los rumores que había escuchado un par de semanas antes. - Es un imbécil, propenso a los chanchullos y a los líos de faldas, ponle una mujer medianamente guapa delante y no verá más allá de ella. - comenzó a decir, aunque tenía mucho más. - Suele estar entre una posada del puerto y su barco, pero se mantiene fuera de la vista… a menos que haya un buen par de razones para hacerlo salir. - continuó, dirigiendo su mirada al pecho de la centinela para que entendiese a lo que se refería. - Cuando tomé el mando del Aguamarina y le llegaron las noticias de que el barco pasaba a manos de una mujer decidió dejarse caer por aquí, sin duda quería echarme un vistazo y le gustó lo que vio, porque no tardó en intentar propasarse conmigo. - relató, con una tranquilidad pasmosa.

- Pobre inútil, lo eché a patadas del barco delante de toda la tripulación y desde entonces no le hemos vuelto a ver el pelo. - terminó, cruzando los brazos sobre el pecho con cierta satisfacción. - ¿Cómo puedo dar con él? - preguntó Elen, que no tenía idea de la apariencia del sujeto. Gabrielle se quedó mirándola en silencio durante unos segundos, antes de que un brillo extraño se adueñase de su mirada y la pícara sonrisa volviese a su rostro. - ¿Por qué ir a por él cuando podemos hacer que él vaya a ti? - pronunció, levantándose de su asiento. - Esto será divertido. - añadió con entusiasmo, justo antes de bordear el escritorio y tomar del brazo a la hechicera para arrastrarla a su camarote personal.

Una vez allí la llevó ante su armario y lo abrió de par en par, para acto seguido medir con la mirada a la maga con el propósito de hacerse una idea de lo que podría favorecerle más. - ¿Qué pretendes? - alcanzó a formular, pero obtendría respuesta por parte de la rubia, que ya rebuscaba entre sus ropas. - Esto debería quedarte bien. - dijo, sacando una falda larga de color burdeos, con una raja que dejaba al descubierto casi por completo una de las piernas. - No, de eso nada. - se quejó la de cabellos cenicientos, pero al parecer Gabrielle la había tomado por una muñeca a la que podía vestir y manipular a su antojo.

Lo primero que hizo la capitana fue soltar la melena de la hechicera y atusarla con los dedos para darle algo de forma, luego sacó unos pequeños frascos de maquillaje y le dio un toque de color a sus mejillas y labios, tras lo cual pasó a centrarse en el escote de la blusa que llevaba, desatando el cordón de la misma y colocando la tela de forma que atrajese la atención. - Vamos, ponte la falda y no me mires así, créeme, esta es la forma más rápida de dar con Derrick. - instó, sonriendo. Elen se lo pensó dos veces, pero finalmente aceptó el plan de la rubia y terminó de cambiarse, colocando la correa con los cuchillos arrojadizos directamente alrededor de su muslo, justo por encima del comienzo de la raja que dejaba al descubierto su pierna. Un par de retoques más con abalorios bastaron para que la marinera se diese por satisfecha con su obra, y sin perder tiempo guió a la centinela frente a un espejo para que pudiese verse.

- No puedo salir así. - pensó Elen, pero no le quedaba más remedio si quería acabar rápido con aquella búsqueda, quien sabe, quizá Derrick cayese en la trampa y la llevase junto a la supuesta víctima de secuestro. - Busca la posada “El canto de la sirena” y no olvides pasarte por aquí cuando termines, quiero que me lo cuentes todo. - dijo a modo de despedida, mientras la empujaba cariñosamente hacia la cubierta para que saliese antes de echarse atrás. Algunos miembros de la tripulación se detuvieron para mirarla pero de inmediato continuaron con sus quehaceres, aunque la incomodidad no abandonaba a la bruja. Bajar la pasarela tampoco se le hizo agradable, y menos aun cuando vio la cara de Alister, que la miraba con una mezcla de sorpresa y confusión.

- Ni se te ocurra reírte. - advirtió, en cuanto llegó a su lado. - ¿Qué ha pasado? - consiguió preguntar el dragón, que no tenía intención de reírse de su nueva apariencia, más bien se sentía algo cohibido y no sabía a dónde mirar para no molestarla. - Pedí a Gabrielle que me diese información acerca de ese individuo y al parecer su debilidad son las damas, así que decidió convertirme en un cebo andante. - explicó brevemente, deseando terminar con aquello cuanto antes. - Sé a dónde debemos ir pero si queremos que esto funcione será mejor que nos separemos, yo me adelantaré y tú te mantendrás a cierta distancia. - indicó, antes de despedirse e iniciar el camino hacia la zona de los muelles en que se encontraban las tabernas y posadas.

Alister la seguiría de cerca y se mantendría alerta, intentando que el nuevo aspecto de su compañera no lo distrajese.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Vincent Calhoun el Mar Mar 07 2017, 00:19

El brujo caminó con paso ligero hacia la puerta de salida, y la abrió, dejando el paso franco para que Harrelson saliera. Después de que el hombre saliera, él hizo lo propio, y se puso al paso del famoso estafador.

¿Cómo había terminado por hacerle caso? Nadie que conociera al veterano Harrelson lo hacía. Y maldita sea, era lo mejor que se podía hacer. Cualquiera que acabara metido en sus chanchullos, podía perder una buena suma de dinero. Así que ahora mismo tenía la sensación de que terminaría por perder, como mínimo, tiempo. Esperaba que no perdiera también una bolsa de dinero por las mentiras del hombre.

Sinceramente confiaba en que dijera la verdad, o el timador tendría un problema serio con él.

Ayudar a la gente era una de sus mayores virtudes. Algo que le encantaba hacer, aunque era bien cierto, que más de una vez le sacaba un suspiro de resignación ponerse manos a la obra. Pues bien parecía, que a todo lugar al que iba, alguien necesitaba ser ayudado. Y claro, no es que sobraran las personas que lo harían de forma altruista. Así que siempre le tocaba a él pringar.

Vincent suspiró, del mismo modo en el que había pensado, y se colocó la espada al cinto.

- Vamos a ver. Como se llama el sitio al que vamos-, preguntó, colocándose esta vez la chaqueta, y ajustándosela bien al contorno de su cuerpo.

- El Canto de la sirena es la taberna donde puede que esté ese tipejo. Es un lugar conocido y frecuentado por marineros. Y es como una segunda casa para Derrick-, le explicó el hombre, que tendría unos años menos que su madre, Yennefer. - Es por aquí. Unas calles más allá, no tardaremos en llegar. ¿Lo conoces?

- Muy bien. ¿El Canto de la sirena? - respondió, mirando hacia el hombre a su derecha. - Sí, lo conozco. Tiene bastante fama, y no buena, precisamente-, dijo, volviendo la vista al frente. - Prefiero El Pez volador. Es un buen sitio.

- Ah, allí trabaja una pelirroja de buen ver-, comentó Harrelson

- Sí, una pelirroja de buen ver-, lo miró por el rabillo del ojo, con una cara que lo decía todo. No le había gustado el comentario del estafador.

- Eh, que pasa. Es una chica guapa. No he dicho nada malo-, se excusó. - ¿Es tu novia? Pensaba que tu novia era la elfa. La gente dice por aquí, que la rondas mucho.

- Que la rondo mucho…-, enarcó una ceja. - La gente dice muchas cosas ¿no te parece? Y no lo estás arreglando.

- Perdón, perdón. Es que los vecinos dicen que sales con la sacerdotisa que frecuenta el hospital. Algunos empiezan a apodarte, amigo de los elfos-, comentó Harrelson. - Un brujo amigo de los elfos ¿te lo puedes creer?

- Oh, sí. Dado que soy amigo de esa elfa. Sí, me lo puedo creer-, bufó. - Y no, no soy novio de Caroline. Somos amigos desde hace mucho tiempo. Desde que arribé por primera vez en Lunargenta. Esas fuentes que te informan, deberían saberlo-, se burló.

- Bah. Ya sabes cómo es la gente. Habladurías y tonterías. No me lo tengas en cuentas. Solo son rumores, pero como te enfadó lo de la pelirroja… pero ya entiendo que es solamente una amiga. Lo recordaré. No quiero enfadarte-, dijo el hombre, que estaba más animado desde que el brujo a su lado aceptara el encargo. - Si sabes donde es la posada, no te hago falta para nada. Pero quiero ver la cara de Derrick, cuando se la partas en mil pedazos.

Vincent rió ante la idea del hombre.

- Claro, Harrelson. Entro, le parto la cara, y nos vamos sin saber dónde está tu hija. Es una plan magnífico-, bromeó. Sabía que el estafador se refería a golpearlo para sacar información, pero no es que fuera una buena elección, en una taberna llana de gente. - Eso sin contar, que probablemente no esté solo. Tendré que observar sus movimientos. Ver qué hacer. Por cierto, ¿donde está anclado su barco?

- En uno de los muelles más cercanos a la posada. Te llevaré allí, si no está en la posada-, le dijo. - Siempre intenta anclar lo más cerca posible de su lugar favorito.

- Bien. Iremos allí después-, comentó finalmente.

La conversación no siguió con nada relevante hasta llegar a la posada. Y aunque lo supiera de antemano, Harrelson tenía razón. No estaba muy lejos, y sí, era un lugar de mala muerte. Un sitio de esos, donde un hombre preferiría no tener que entrar con su madre, hermana o su esposa. Y donde de ninguna de las maneras, sería buena idea que entrara ninguna de ellas sola. Aunque tu madre y hermana fueran unas poderosas tensais de aire que harían bien en no cabrear los tipejos de aquel lugar. Casi podía imaginar el fuego, y los marineros saliendo volando por las ventanas.

- Bueno, es mejor que entremos por separado-, dijo, mientras observaba la taberna desde la esquina de una de la calles que daba al lugar. - Así no parecerá que vamos juntos, pero necesito que entres al rato. Espera un tiempo, y entre. Necesito que me identifiques a ese Derrick-, le explicó.

- Entendido. Esperaré aquí, y luego entro. Es fácil. Seguro que está ahí ese imbécil. No lo vendrá venir-, dijo Harrelson, emocionado.

- No me cabe duda. Seguramente esté tan beodo que no vea absolutamente nada a dos metros. O como mucho lo verá doble-, contestó. - Ah, y una cosa-, movió con rapidez la mano, y alzó la capucha de la ropa de Harrelson, para cubrirle la cabeza. - Mejor que no sepan quién eres ¿no? Recuerda mis ropas, es tu forma de reconocerme dentro.

Acto seguido, hizo lo propio, y se subió la capucha de su capa. Para después encaminarse hacia la taberna.

La posada era de lo peor. Más por lo que se notaba que había dentro por el jolgorio, que por el local en sí. Pues no tenía mala pinta su fachada, y en cierto modo, ver el muelle a la derecha, era una bonita vista. La calle donde se situaba la taberna, estaba en una calle que justo daba a los muelles, y se podía apreciar un barco anclado y parte del mar que se mecía tranquilo en la ensenada del puerto.

Un tufo de sudor y alcohol, invadió sus fosas nasales nada más cruzar la puerta que daba al interior de la posada. Y el ruido que ya se podía escuchar fuera, se convirtió en toda una algarabía. Una mujer bailaba sobre una mesa en una esquina, y muchos marineros aprovechaban para cantar, tocar algunos instrumentos, y de paso toquetear un poco a la mujer.

Por suerte, conocía a la hija de Harrelson, Por lo que podía respirar tranquilo, al saber que la bailarina no era la hija de Harrelson. Si hubiera sido, todo se habría terminado muy pronto, pero de una forma un tanto desagradable. Sobre todo para el padre angustiado.

El brujo, se dirigió justo en la dirección contraria al espectáculo de danza y música, y se colocó en una mesa de la esquina contraria. Una totalmente abandonada y en medio de una penumbra, pese a que era de día. Con tanta gente, la luz de la ventana no llegaba con claridad a su zona. Un lugar perfecto para vigilar.

- ¿Qué quieres tomar? Guapetón -, comentó una camarera, con un amplio escote que no disimulaba en ocultar, muy al contrario.

Seguramente eso le diera mejores propinas. Así como sus halagos exagerados. A esa distancia, la camarera le podía ver el rostro pese a la capucha, pero no importaba. Si hacía un movimiento para ocultar su rostro aún más, parecería sospechoso.

- Una jarra de hidromiel-, respondió, mostrando una sonrisa.

- ¿Solamente eso? -, dijo la joven, guiñándole un ojo. - Marchando. No tardaré en volver-, comentó antes de partir hacia la barra.

- Bien. El juego ha comenzado-, musitó para sí mismo, cuando la chica estuvo lo suficientemente lejos para no escucharle.

Solamente quedaba que Harrelson se reuniera con él. Esperaba que no fuera demasiado torpe al hacerlo.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Elen Calhoun el Miér Mar 08 2017, 13:05

El dragón siguió de cerca a la centinela, intentando mantenerse a una distancia prudencial pero que no superase los treinta metros, aunque conociendo sus habilidades no había de qué preocuparse, si algún imbécil intentaba propasarse con ella sería lo último que hiciese. Aun así prefirió no alejarse demasiado, y con lo atestados que estaban los muelles por la incesante llegada de barcos, nadie reparó en él, aunque algunos si se giraron para echar un vistazo a la hechicera. Sin duda su nuevo aspecto llamaría la atención de cualquiera, con suerte también la del individuo al que buscaban, ¿pero qué harían entonces? ¿estaría dispuesta Elen a seguirle el juego a Derrick con tal de averiguar dónde mantenía retenida a la hija de aquel hombre? Alister no sabía que esperar de la joven, pero solo podía confiar en su plan, o más bien el de Gabrielle, que era la responsable del cambio.

La de cabellos cenicientos continuó avanzando con paso firme, ignorando a aquellos que se volteaban para mirarla y a los que, más atrevidos, silbaban al verla pasar junto a sus barcos. - Maldita Gabrielle, esto es tan incómodo. - pensó, no veía la hora de terminar con aquello y volver a cambiarse. La verdad era que no tenía idea de cómo actuar, la rubia confiaba en que su imagen bastase pero quizá tendría que haber dedicado un par de minutos a darle algún consejo sobre técnicas de seducción. No se le pasaba por la cabeza tener ningún tipo de acercamiento con Derrick pero de algún modo tendría que llamar su atención, y si no se le ocurría alguno antes de llegar al Canto de la sirena no le quedaría más remedio que improvisar.

Por desgracia el trayecto no fue lo suficientemente largo como para que idease una estrategia, así que tras dejar escapar un suspiro de resignación, cruzó la puerta y echó un vistazo al interior, sin reparar en la figura que esperaba en el exterior, un hombre encapuchado al que no se le podía ver el rostro. El ambiente de la posada era agobiante, un asfixiante hedor a alcohol y sudor embargaba la estancia, mientras el ruido de los presentes, que se divertían cantando, tocando música y viendo bailar a una muchacha sobre una de las mesas, consiguió que la hechicera torciese el gesto, tentada a abandonar el lugar. Por desgracia no podía hacerlo, así que si más dilación, cruzó la sala hasta llegar a la barra y se sentó en uno de los taburetes que había junto a la misma, cruzando las piernas de modo que una de ellas quedase visible a través de la raja de la falda.

Ahora lo complicado sería averiguar quién era Derrick, o eso creyó la de ojos verdes, aunque pronto se daría cuenta de que no iba a resultar difícil dar con él. El estruendo de una puerta al abrirse en el piso superior quedó amortiguado por el bullicio de la sala, pero cuando dos muchachas comenzaron a descender las escaleras entre risas, con sus cabellos alborotados y terminando de colocarse las ropas, varios de los presentes se interesaron en ellas. - ¡Volved pronto chicas! - exclamó una voz varonil, cuyo dueño no tardó en aparecer también en la escalera. El individuo en cuestión tenía una botella vacía bajo el brazo y se ataba los pantalones mientras bajaba los escalones, algo que no dejaba lugar a dudas, se había estado divirtiendo con las mozas en alguna habitación del piso de arriba.

Alister llegó justo cuanto las dos jóvenes abandonaban el local, cruzó el umbral y al igual que su compañera, torció el gesto ante el ambiente que se respiraba allí dentro, con lo poco que le gustaban las multitudes y ahora tenía que permanecer allí hasta a saber cuándo. Sin mediar palabra con nadie buscó una mesa que estuviese vacía y se sentó de modo que pudiese vigilar la posición de la bruja en todo momento, cosa que resultaría sencilla siempre y cuando se mantuviese junto a la barra. - ¿Qué vas a tomar guapo? - le preguntó una de las camareras, ofreciendo su mejor sonrisa y esperando que eso, sumado a las provocativas ropas que llevaba, le sirviese para ganar algo de propina por parte del recién llegado.

- Una cerveza. - respondió Alister sin pensarlo demasiado, y tratando de disimular para que no se notase que su mirada iba una y otra vez hacia el taburete de la barra que ocupaba la hechicera. - Enseguida vuelvo con ella. - indicó la camarera, antes de perderse entre las mesas para recoger algunas jarras vacías y reponerlas todas juntas. Poco después, la moza regresó con lo que había pedido y lo depositó en su mesa, aceptando las monedas del dragón como pago, aunque sus encantos no sirvieron para que se ganase una propina. - Si necesitas cualquier otra cosa estaré por aquí, solo tienes que llamarme. - comentó la moza de forma insinuante, aunque pronto perdió las esperanzas de pasar un buen rato con aquel viajero al que no había visto antes por la zona, al percatarse de su interés por otra.

Con la de clientes que tenían en la posada no dio importancia a que uno de ellos la rechazase, se apartó del recién llegado y sin perder tiempo acudió a otra mesa cercana donde la recibieron de mejor modo. Uno de los hombres la sujetó por la cintura y la sentó sobre su regazo sin miramientos, para luego alabar sus curvas y belleza, piropos que le sirvieron para ganarse a la camarera y que ésta se dejase besar y toquetear un poco, si quería más tendría que pagar por ello. Así era, varias de las camareras del Canto de la sirena vendían su cuerpo aprovechando que en el piso superior tenían habitaciones para llevarse a los clientes, pero los aeros siempre por delante, si no veían el dinero no había diversión.

- Otra botella. - ordenó Derrick tras terminar de bajar las escaleras y llegar a la barra, depositando la vacía sobre la misma para que fuese retirada. Iba borracho como una cuba pero eso no evitó que mientras esperaba, su mirada se posase sobre la de cabellos cenicientos, recorriéndola desde las botas hasta la cabeza y como no, deteniéndose a deleitarse con la visión de la tersa y blanca piel de la pierna que asomaba a través de la raja de su falda. - Me parece que no tengo el placer de conocerte, estoy seguro de que me acordaría de ti. - comentó, acercándose un poco a Elen. - ¿Puedo invitarte a una copa? - preguntó, en cuanto una de las camareras le tendió la nueva botella de ron. - Por supuesto. - respondió la bruja tratando de sonar amable y obligándose a sonreír, cosa que iba a costarle, sobre todo viendo como los ojos del hombre se centraban en su escote durante unos largos segundos.

Elen le habría borrado la estúpida sonrisa de la cara de un guantazo en aquel mismo momento, pero no podía, todo apuntaba a que tenía delante al sujeto que andaba buscando y de ser así tendría que controlarse. - Me llamo Dahlia, ¿y tú eres? - mintió, considerando que revelar su verdadera identidad sería una tontería. - Derrick, propietario de la posada y también de un barco que está anclado en el muelle. - respondió él, en un intento por impresionarla. - ¿De verdad eres capitán de barco? Suena de lo más interesante. - le siguió el juego la tensai, consiguiendo que su interlocutor la viese como un objetivo fácil. Al rufián no le importaba el hecho de que acababa de estar con otras dos muchachas, si se le presentaba una nueva ocasión de disfrutar de la compañía de una mujer la aprovecharía, solo tenía que entretenerla durante el tiempo suficiente para recobrar las fuerzas.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Vincent Calhoun el Dom Mar 12 2017, 01:39

Al brujo le tocaba ese momento tan sencillo de realizar, pero tan divertido como una pelea contra una manticora. Esperar.

Probablemente, alguno de los hombres de las otras mesas fuera Derrick. Aunque también era muy posible que no estuviera allí, sino en su barco. Difícil era saberlo, cuando no conocía al tipo en cuestión. Así que por ello debía esperar a que Harrelson entrara en la taberna, y le indicara quien era el marinero en cuestión. Esperaba que el timador no fuera tan tonto como para entrar justo detrás de él, pero también esperaba que no lo fuera como para quedarse media vida allí fuera. Si querían encontrar a la hija de Harrelson, el tiempo ahora era tan vital como el aire que respiraban.

El rubio analizó la disposición de las mesas y de las personas en el local. Calibrando un posible enfrentamiento, y formas de afrontar tal combate. Por supuesto, también pensando en la mejor manera para huir de allí, si la cosa se ponía demasiado fea. Solamente había una entrada al comedor, al menos que pudiera ver, y por supuesto era la puerta por la que había accedido a la taberna. Las ventanas podrían ser una ruta alternativa para salir, y también imaginaba que habría una puerta trasera, en la zona de la cocina, como solía ser habitual en sitios así. Sin embargo, era algo imposible de saber con certeza, y escapar hacia una habitación sin salida no era una buena idea. Tendría que descartar esa posibilidad.

Vinc se acarició el mentón, y se maldijo internamente, por no haber echado un vistazo al patio trasero antes de internarse en la posada. Tenía que haber pensado en la posibilidad de una pelea en aquel momento. Pero bueno, ahora mismo de poco le valía lamentarse. Solamente quedaba confiar, que con la puerta y las ventanas fuera suficiente. Y que si al final todo iba francamente mal, y no podrían escapar por allí, tendría que optar por la cocina. O incluso por subir al piso de arriba. Seguramente solo se podría ascender al segundo piso por las escaleras que había en el salón, así que sería más fácil luchar contra varios rivales, si todos tenían que pasar por un lugar tan angosto como aquel.

- Aquí tienes-, comentó la camarera de antes. Colocando la jarra sobre la mesa, y deslizándola por la madera hasta dejarla justo delante del brujo. Eso sí, lo hizo inclinándose lo suficiente, para enseñar todo lo posible de sus grandes personalidades. - ¿No quieres algo más? Seguro que puedo darte todo lo que necesites-, dijo sonriente, tardando en recuperar la verticalidad.

- No. Gracias. Con esto tengo por ahora-, respondió, devolviéndole la sonrisa, y poniendo unas monedas sobre la mesa. - Esto cubrirá el hidromiel, y también el buen servicio-, le guiñó un ojo. - Luego puede que pida otra jarra más. El día no ha hecho más que empezar.

- Entiendo. Volveré más tarde. Por si luego quieres esa jarra-, comentó la chica, recogiendo las monedas con la felicidad dibujada en el rostro.

La camarera en ese momento se giró, y se fue a atender a otros clientes. A la vez que pudo ver por el rabillo del ojo, como Harrelson por fin se había dignado a entrar a la posada.

Tenía que reconocerlo. El timador había dejado tiempo suficiente, para parecer que solamente era un amigo que había quedado con otro, en aquella taberna. Si hubieran entrado los dos juntos, si Derrick estuviera allí dentro, quizás pensaría que el padre de la chica secuestrada había ido por ayuda. Harrelson iba encapuchado, pero era mejor no arriesgarse. Si lo reconocía, era mejor que lo reconociera como alguien que entraba en solitario, para que no descubriera la tapadera del brujo tan pronto.

Y bueno, aunque por ahora su cliente estaba haciendo bien las cosas. No había que descartar tampoco, que el tal Derrick no estuviera en la posada. Por ello no era mala idea allanar el camino, y conseguir a una joven predispuesta para soltar la lengua, aunque ella pensara que le daba propina por un motivo totalmente distinto.

- Estamos de enhorabuena, brujo-, susurró el timador, nada más sentarse. Extremadamente animado. - Derrick, está aquí. Aunque es una pena que no quieras partirle la cara.

- Bueno. eso ya lo veremos. Quizás se la parta. Pero lo haré cuando tengamos a tu hija. Si es que ese hombre que dices, tiene a tu hija, claro-, comentó, centrando su mirada en su jarra de hidromiel, para no levantar sospechas.

- Te aseguro que ha sido ese maldito. Me la tiene jurada desde que me negué a ayudarle-, siguió hablando en tono bajo, aunque esta vez se le notaba en el tono su fastidio por tener que repetirse.

- Ya, y te creo. Si no, no estaría aquí. Pero no olvides que tienes una fama-, respondió, y luego tomó un trago de su licor. - Por cierto, ¿cómo se llamaba tu hija? Ahora mismo, no lo recuerdo.

Tenía presente el aspecto de la joven. Una chica aproximadamente de la edad de su hermana, de cabellos dorados como el sol, y una sonrisa siempre en el rostro. En realidad, era una chica bastante amable, que se parecía bien poco a su padre.

- Gyda. Mi dulce Gyda-, se lamentó el antiguo estafador.

- Cierto. Gyda. No te preocupes, la encontraremos-, consoló al hombre. - Pero será mejor que nos centremos en lo que hemos venido aquí. ¿Dónde está el hombre al que buscamos? -, dijo, dejando atrás cuestiones de nombres, y pensando que lo mejor que podía hacer por Gyda, era atrapar a Derrick.

- Está en la barra. Sentado en un taburete. Justo al lado de una mujer muy bonita-, comentó, evitando girarse. La experiencia como timador, valía de algo después de todo. Harrelson sabía desenvolverse en situaciones así. - Te juro que por un instante. Pensé que era tu hermana-, sonrió. - Pero no puede ser-, meneó la cabeza, como si fuera algo imposible.

Vincent miró hacia la barra, y tardó el tiempo justo en mover el cuello, para darse cuenta, de que pensar que era su hermana no era una idea descabaladla. Pues… es que era su hermana. No una mujer parecida, era la inigualable y poderosa tensai de aire, Elen Calhoun. Con una pose inusual para ella. Con un vestido, mejor dicho, con ese vestido, esa raja, y ese bellaco a su lado comiéndosela con la mirada.

¿Cuándo había entrado su hermana a la taberna? Seguramente cuando la camarera le había traído la jarra, y se había distraído hablando con ella.

El rubio tuvo que hace un esfuerzo inhumano para mantenerse sentado en su silla, y no levantarse a convertir en asado a ese estúpido imbécil. A ese estúpido, que no era otro sino Derrick, según palabras de Harrelson. ¿Cuando había entrado?

- Mira, a lo mejor sí que le parto la cara-, dijo malhumorado, pero tomándose un trago de su bebida, para darse tiempo, y pensar en lo que estaba pasando.

Harrelson por respuesta, se quedó el asombro marcado en su rostro. Sin saber que estaba pasando, ni que había puesto así de repente a su compañero mercenario.

¿Elen con un vestido? Eso no ocurría desde que era una niña. A su hermana nunca le había importado la belleza simplista de ese tipo de atuendo. Mucho menos si la miraban, o si atraía a alguien con su ropa. Ella siempre había preferido la comodidad antes que parecer bonita, ya que no había dudas sobre su belleza. Era tan hermosa como su madre, pero con el pelo y los ojos de su padre.

Por ello, en esa taberna estaba pasando algo. No sabía el que, pero sin dudas, su hermana pequeña debía estar tramando alguna cosa. Y mucho se temía, que si no quería fastidiar los planes de la peliblanca, debía quedarse al margen. Debía dejar correr la situación. Aunque no tenía por qué inquietarse. Conocía bien el potencial de Elen, y no necesitaba la protección de su hermano mayor, para salir airosa de una taberna llena de babosos.

No intervendría. Por ahora. Solamente por ahora. Pues no le faltaban ganas de lanzar por la ventana al maldito Derrick.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Elen Calhoun el Mar Mar 14 2017, 11:28

- Por supuesto, he vivido más aventuras en ese barco de las que puedo recordar. - aseguró Derrick, sin perder la sonrisa. - Si te interesa podría contarte algunas, tengo una cómoda habitación en el piso de arriba donde podríamos hablar sin tanto ruido. - propuso, alargando la mano hacia la joven para atrapar entre sus dedos un mechón de sus cenicientos cabellos y apartarlo hacia atrás, de modo que no tapase la piel que la ropa dejaba expuesta. Al rufián le gustaba lo que veía, mientras la bruja hacía su mayor esfuerzo para no apartarlo bruscamente de su lado, como habría hecho en cualquier otra situación. - La verdad, nunca he estado en un barco… me encantaría verlo. - respondió Elen, ya que subir con Derrick no le parecía una buena idea.

Cierto era que los dos lugares en que podía retener a la muchacha eran la posada y el navío, pero tenía muchas más posibilidades de interrogar al ladrón si se lo llevaba consigo al barco y estaban a solas, estando allí cualquiera de las camareras podría escucharlo e intentar auxiliarlo si las cosas se ponían feas, no le convenía. Derrick se lo pensó durante unos instantes, cambiando ligeramente su alegre expresión por una más seria, pero la sonrisa de la tensai terminó decantando la balanza a su favor. - Está bien, Celeste dame dos copas, voy a salir un rato con esta encantadora señorita. - anunció a la mujer que estaba tras la barra. - ¿De verdad? - preguntó la de ojos verdes, con fingido entusiasmo. El plan estaba saliendo a pedir de boca, pero no podía marcharse de allí sin revisar el piso superior, aunque ya tenía una idea de cómo hacerlo.

- ¿Te importa que vaya al lavabo antes de irnos? - inquirió, abandonando el taburete y quedando algo más cerca de Derrick, que por unos instantes se volvió a perder en su escote. - En absoluto, está arriba, al fondo del pasillo. - le indicó, y la siguió con la mirada mientras subía las escaleras. - Uhmm, cámbiame la botella Celeste, quiero una de las buenas, de las que traje la última vez. - ordenó a su camarera, que de inmediato obedeció y fue en busca de un licor más fuerte. Cuando se trataba de damas no escatimaba en gastos, al menos hasta que conseguía lo que quería de ellas, luego, dependiendo de lo bien que hubiese ido el encuentro íntimo entre ambos, volvía a buscarlas o las dejaba en el olvido. ¿En cuál de los dos grupos quedaría Dahlia?  Pronto lo descubriría.

La hechicera enfiló el pasillo y agradeció que solo hubiese cinco habitaciones, no tardaría mucho en revisarlas y eso ayudaría a no levantar sospechas por su tardanza, aunque era bien sabido por los hombres que las jóvenes cuidaban mucho su aspecto y solían revisarse ante el espejo detenidamente cuando existía una posibilidad de tener relaciones sexuales, así de presumidas eran. Elen en cambio solo buscaba algún indicio de que hubiesen retenido allí a alguien, pero tuvo que pasar de largo por delante de la primera puerta, pues los sonidos que provenían del interior no dejaban lugar a dudas, una de las camareras había conseguido un cliente y lo estaba atendiendo.

La segunda era un modesto cuarto algo revuelto, con ropas tiradas por el suelo y la cama desecha, un intenso olor a fragancia de mujer mezclado con alcohol y sudor dejaba claro que también allí ejercían las trabajadoras del local, no había nada interesante. La siguiente habitación era casi idéntica a la anterior, pero la cuarta por suerte le ofreció algo diferente, era mucho más amplia y su decoración estaba más cuidada, no cabía lugar a dudas, debía ser la de Derrick. En el suelo junto a la cama descansaban algunas botellas vacías, y una de las mujeres que habían salido no hacía mucho se había dejado allí parte de su ropa interior, puede que con las prisas no se hubiese dado cuenta o que esperase volver pronto, aunque eso poco importaba.

El resto del cuarto estaba igual de desordenado que los demás, y por desgracia la hechicera no encontró en él ninguna pista acerca del supuesto secuestro, tendría que apostar por el barco. La quinta estancia era un pequeño baño, donde la benjamina de los Calhoun se refrescó el cuello para disimular antes de regresar junto al ladrón, sin secarse del todo para que las gotas de agua recorriesen su piel y aquella visión mantuviese entretenido a Derrick durante unos instantes. - Ya estoy aquí, disculpa la tardanza. - dijo nada más regresar junto a la barra, donde ya la esperaba el capitán de barco con cierta ansia. - Las damas primero. - indicó Derrick, para que ella abandonase la posada por delante de él, lo cual le permitía admirar su figura desde atrás.

Elen se obligó a sonreír y avanzó hacia la salida, cruzando una breve mirada con el dragón por el camino. Una vez fuera, el ladrón le echó un brazo por encima de los hombros y comenzó a caminar en dirección al muelle en que estaba amarrado su navío, seguro de que pasarían un buen rato en su interior. La centinela tuvo que contar hasta diez mentalmente para controlarse, no le gustaba nada la cercanía de aquel tipo pero debía seguir con la farsa un poco más, luego haría que se arrepintiese de haberla tocado. Alister aguardó un poco antes de abandonar también la posada, lo justo para darles algo de ventaja pero no perderlos de vista.


Off: Puedes interceptar a Alister e interactuar con él si quieres para que te diga lo que está ocurriendo.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Vincent Calhoun el Dom Mar 19 2017, 04:33

Cada instante que permanecía allí sentado, sentía como la furia intentaba abrirse paso desde el interior de sus ser, haciendo peligrar su idea de permanecer quieto y acechante por el momento. Se le revolvían las tripas al ver como Derrick seducía a su hermana de esa manera tan burda que tenían los hombres de baja estofa como ese.

Realmente le gustaba ver a Elen con un vestido, no porque le desagradara que su hermana soliera llevar pantalones, sino porque simplemente le quedaba bien. Los hermanos se habían criado de una forma distinta a la mayoría de las personas. Y estaban más acostumbrados a las ropas prácticas que a las estéticamente bonitas.

Por ello, nunca le había importado como vestía su hermana menor. Pero tenía que reconocer que el vestido que llevaba, realzaba su belleza ya de por si excelsa.

Sin embargo, que su nueva forma de vestir, solamente sirviera para tener al lado al imbécil de Derrick, le ponía enfermo. No conocía a ese tipo, pero no hacían falta más pistas para saber cómo era con las mujeres. Se notaba a la legua. Y por supuesto no le gustaba en absoluto. No dejaría que ese tipejo molestara ninguna amiga, mucho menos que lo hiciera con su hermana.

Más, sin duda Elen estaba allí por algo. Así que se tragaría su mala leche y contemplaría como un mero espectador la escena. Al menos hasta el momento donde tuviera que intervenir.

- Oh, joder. Ya entiendo. ¿Es Elen de verdad? - comentó Harrelson, con los ojos como platos y quedándose con la boca abierta durante unos instantes. Vincent no le contestó, pues no hacía falta, su expresión lo decía todo. - Nunca la había visto con un vestido. Qué raro. ¿Qué demonios hace aquí? Y precisamente junto a Derrick. Hay algo que no encaja en todo esto-, dijo el timador, llegando a la misma conclusión que el brujo anteriormente.

- Ya. Debe estar con él por algún motivo en concreto-. Imaginaba que por un trabajo, ¿pero qué tipo de trabajo? - Por eso no he actuado, solo conseguiría delatarla y joderle la enmascarada-, concretó.

- Se le daría bien el timo-, bromeó Harrelson, riendo levemente, hasta que se percató de la mirada de soslayo que el brujo le estaba echando. - Vamos, era broma. Ni siquiera yo me dedico a eso. Hice caso a mi hija, y dejé el negocio. Traía más problemas que dinero-. En ese momento el antiguo ladronzuelo se calló repentinamente, dando paso un momento incómodo. - ¿Crees que estará bien? Temo por ella. Es lo único bueno que he hecho en mi vida.

- Claro que sí, Harrelson-, se apresuró a contestarle. - Y si Elen va detrás de Derrick, quizás todo sea más fácil. No sé lo que busca, pero quizás de paso de con Gyda antes que nosotros. Será mejor seguir sus pasos-, dijo seguro de que era la mejor idea, y luego tomó un trago de su hidromiel.

- Tienes razón. Puede que esto nos beneficie a todos-, comentó el timador. Animándose un poco al decir estas palabras, aunque no mucho.

Tan seguro estaba de su plan de acción, como de que el suelo que pisaba era de madera. No solamente no iba a quitarle el ojo a Elen por la posibilidad de una ayuda extra en su investigación de la desaparición de la joven, sino también para asegurarse de la seguridad de su hermana. No es que le necesitara, más bien al contrario. Ese estúpido que la cortejaba, estaría muerto antes de intentar el más mínimo movimiento. Sobre todo porque el tipo pensaría que estaba con una pobre mujer desvalida, cuando en realidad estaba junto a una poderosa tensai de aire. Pero nunca estaba de más prevenir.

- A donde va. Se separa de Derrick-, se apresuró a decir su compañero.

- Espera. A ver qué pasa-, lo calmó, antes de volver a tomar otro trago de hidromiel, disimulando pasar una buena mañana de historietas con un amigo.

Elen tardó un rato, pero finalmente volvió a aparecer escaleras abajo. Y nada más volver a hablar con el marinero, se encaminó hacia la salida.

El rubio hizo un gesto sutil a Harrelson para que no se moviera, tenía que darles algo de ventaja antes de salir. Debía esperar a que se alejaran unos pasos al menos de la puerta de la posada, para no parecer sospechoso. Y casualmente, justo en el momento idóneo para proseguir la estela de la peliblanca, un hombre se levantó en la barra y avanzó hacia la salida.

Vinc instó con un nuevo gesto a que el timador permaneciera en su asiento. Y durante el tránsito del hombre misterioso desde la barra hasta la puerta, el brujo pudo cerciorarse perfectamente de quien era esa persona. Ya lo había visto con anterioridad. Ya lo conocía.

- Debemos darnos prisa-, comentó, levantándose rápidamente, y tomando lo que quedaba de hidromiel de un trago, para finalmente dirigirse a la salida como el resto.

- ¿No te quedas más tiempo? Guapo-, dijo la camarera, acercándose hasta la mesa en la que estaba sentado instantes antes, para recoger la jarra vacía.

- El deber me llama-, respondió, dibujando una sonrisa en los labios. - Quizás otro día haya tiempo para otro buen hidromiel-. O para información. Nunca estaba de más ser amable con la gente de la ciudad, siempre podrían aportarle datos de interés en un futuro. - Nos vemos-, le guiñó un ojo, y salió del local sin mirar atrás.

Nada más acabar bañado por el sol, pudo ver en la lejanía hacia donde iba la pareja “feliz”, y como detrás de ellos, a la distancia en la que debería estar él, caminaba otra silueta. La que le importaba ahora mismo.

- Vamos-, incitó al timador a seguirle con rapidez.

El brujo se movió con pasos ágiles, pero sin llegar a correr para no llamar demasiado la atención del resto de viandantes de la calle. Además, con ese ritmo era suficiente para llegar a su objetivo, pues Derrick no iba a buen paso, precisamente.

- Hey, amigo. ¿Me recuerdas? Seguro que no has olvidado una cara tan Calhoun-, comentó con sorna. Nada más ponerse a la altura del hombre, por el cual había aligerado el ritmo, mientras se retiraba la capucha hacia atrás para que pudiera verle el rostro. - Porque yo tampoco he olvidado tu hermoso rostro. Creo que me debes unas explicaciones, ¿no te parece? - dijo, mirando hacia donde estaba el marinero con Elen, y volviendo a colocarse la capucha nada más decir estas últimas palabras. - Unas buenas explicaciones.

Harreson estaba a su lado. Seguramente preguntándose qué estaba pasando, y de que conocía al chico al que había abordado. Poco le importaba ahora, ya tendría tiempo de aclararle lo que ocurría. De momento, para él, lo único de interés era saber que estaba pasando con su hermana.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Elen Calhoun el Mar Mar 21 2017, 10:54

Mientras la hechicera seguía adelante con su plan, y se obligaba a sonreír cada vez que Derrick la miraba, Alister los seguía desde una distancia segura, disimulando lo mejor que podía para no llamar la atención de cuantos transitaban por los muelles, aunque teniendo en cuenta lo abarrotados que estaban a aquella hora no debería resultarse complicado pasar desapercibido entre la multitud. Al menos así lo hizo hasta que se vio abordado por dos hombres en plena calle, ambos con capuchas que ocultaban sus rostros. Lo primero que hizo el dragón fue ponerse en el peor de los casos, ese en el que a pesar de haber tomado precauciones, un par de amigos del ladrón habían detectado en él un comportamiento sospechoso y salían a ver qué tramaba.

Por suerte estaba equivocado, en cuanto el hermano mayor de los Calhoun le mostró su rostro supo que no había de qué preocuparse, aunque tampoco entendía qué estaba haciendo él allí. Vincent le pedía explicaciones acerca de lo que estaba pasando entre su hermana y Derrick, y todo comenzó a tener algo de sentido cuando Alister atisbó parte de la faz de su acompañante, que no era ni más ni menos que el hombre al que hacía un rato habían escuchado hablar con la guardia. El mundo es un pañuelo,  se dijo interiormente, antes de detenerse para poner al día al brujo sin levantar sospechas, aunque sin perder de vista a su compañera en ningún instante.

- Si estás con él es que nos encontramos todos en el mismo bando. - señaló, refiriéndose a Harrelson y acompañando sus palabras con un leve gesto. - Elen y yo escuchamos por casualidad la conversación entre este hombre y los guardias, y ya conoces a tu hermana, si alguien puede estar en peligro no es capaz de quedarse de brazos cruzados. - explicó en voz baja, sin dar demasiados detalles. - Acudimos a una capitana del puerto y ésta decidió tender una trampa a Derrick valiéndose de Elen como señuelo, de ahí su aspecto. - continuó, obligándose a avanzar un poco para no quedar demasiado lejos de la “pareja”. - Entonces nos separamos y fuimos a la taberna, y como ves ese estúpido picó a la primera. Estoy seguro de que la visita de Elen al piso superior del establecimiento no fue en vano, probablemente ya haya inspeccionado el lugar, por eso ahora se las ha arreglado para sacar a Derrick de la taberna y que la lleve a su barco, donde con suerte encontraremos a su hija sana y salva. - terminó de decir, y ya se notaba que conocía bien a su compañera de viaje, lo suficiente para hacerse una idea de lo que le pasaba por la mente.

- Una vez estén en el barco se le podrá interrogar sin que nadie moleste, aunque no descarto que tenga hombres apostados alrededor del navío, a ellos los dejarán pasar pero quizá nosotros tengamos que entrar por las malas. - anunció, aunque esa opción ya no parecía tan complicada ahora que en vez de uno, eran tres.

Tal como había imaginado el dragón, Derrick no era tan estúpido como para dejar su barco sin vigilancia, mucho menos sabiendo la de enemigos que se había ganado con los años. Media docena de individuos armados vigilaban el único acceso al interior de la embarcación, mientras otros dos paseaban por la cubierta con la vista puesta en los muelles, por si reconocían a alguna de las personas que el pirata tenía en su lista negra. - Aquí lo tienes, La espada del mar. - dijo a viva voz el orgulloso dueño en cuanto él y su hermosa acompañante se encontraron frente al navío. El casco estaba decorado con la voluptuosa silueta de una sirena tallada en la madera, lo cual tenía algo de relación con el nombre de la taberna de la que acababan de salir, no cabía lugar a dudas, el punto débil de aquel individuo eran las mujeres.

- Es precioso. - comentó Elen con fingida emoción, aunque encontrar a tantos hombres vigilando el barco no le había hecho ni la más mínima gracia, ahora no podría permitir que Derrick gritase durante el interrogatorio o la delataría, su mejor opción era encontrar a la hija de Harrelson sin tener que llegar a la violencia, luego podría encargarse de dejar inconsciente al pirata y abandonar el lugar con la joven, abriéndose paso con sus poderes y confiando en que el dragón le echase una mano para hacerlo de la manera más discreta posible. - ¿Me enseñarás el interior? - preguntó la bruja, dedicando al rufián una sonrisa. - Por supuesto querida. - respondió él de inmediato, justo antes de indicar a sus hombres con un gesto que pensaba subir a bordo. - Bajad con el resto muchachos, y que nadie nos moleste ¿entendido? - ordenó, nada más llegar a la cubierta.

El par de hombres que allí se encontraban echaron un vistazo a la nueva amiguita de Derrick y luego se unieron a los demás que estaban junto a la pasarela, no era la primera vez que su jefe traía una chica al barco para divertirse con ella. Incordiarlo mientras estaba en plena faena podía costarles el cuello, ya lo habían visto antes, así que ninguno de ellos osaría interrumpirlos, algo positivo para la joven, que quizá si pudiese interrogar al pirata después de todo.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Vincent Calhoun el Dom Mar 26 2017, 07:30

La contestación del amigo de Elen no se hizo esperar. Y aunque debería haberle sorprendido lo casual de todo aquello, lo cierto es que no era así. Era evidente que su hermana y su compañero estaban detrás de Derrick por algo, y que fuera la hija de Harrelson le daba una explicación como otra cualquiera.

- Harrelson, parece que te estás haciendo un hombre de provecho-, bromeó.

- Ya te dije que no mentía-, contestó sin perder el tiempo su cliente.

- Lo sé. De lo contrario no estaría aquí. Pero me agrada tu nueva faceta, alejada del timador de antaño-, le dijo al hombre. - Eso lo explica todo. De todas formas, ya sospechaba algo así, pues mi hermana tiene mucho mejor gusto-, comentó con sorna.

¿Elen con Derrick? Ni en un millón de años. Aunque ahora que pensaba sobre ello, no podía evitar fijarse en que ese amigo de Elen, pasaba mucho tiempo con ella. Hasta tuvo que hacer un esfuerzo para no sonreír. Era gracioso, porque parecía que eran igualitos a Nín y él. Un momento…

- Oye, no es por pecar de curioso, pero pasas mucho tiempo con mi hermana ¿no? - Haber comparado la relación de ellos dos, con la de Níniel y él, era un tanto perturbador. - Parece que sois muy amigos, y casi no te conozco. ¿Cómo te llamabas?, por cierto.

A Elen nunca le había movido mucho los hombres. Estaba más centrada en progresar con su magia, y en mantener a raya la maldición que le acompañaba desde años atrás. Con aquel colgante que le había mencionado en Sacrestic Ville, la noche que habían salvado a la amante de Elsen.

- Bueno, da igual. Eso no importa ahora mismo. En estos momentos, solamente importa seguir a Derrick y sonsacarle lo que sabe. Aunque un señuelo… Menudo plan-, meneó la cabeza. Disgustado. - Que le vamos a hacer, es lo que hay. Habrá que seguir con esa idea-, comentó, volviendo a caminar tras la pareja.

El puerto estaba abarrotado, como era costumbre en esos instantes del día. Aunque lo que servía para que nadie sospechara de que seguían a Derrick y Elen, también complicaba un poco la persecución.

A cada palmo se topaban con gentío que caminaba en dirección contraria, y también era fácil perder la visión de la pareja con tantas personas pululando por allí. Por fortuna, la gran cantidad de gente ayudaba más con sus pros, que con sus desventajas, así que nunca perdieron de vista al marinero acompañado por su hermana, durante mucho tiempo. Más bien, solo durante lo que duraba un pestañeo. Y sin duda, se notaba que ese bellaco no se percataba en absoluto de la presencia del trío a sus espaldas.

- Que tenga todos los hombres que quiera. Haré saltar ese barco en mil pedazos si fuera necesario-, contestó al amigo de Elen.

- Pero mi hija puede estar dentro-, comentó Harrelson. Bastante alarmado y con los ojos como platos.

- Maldita sea, Harrelson. Estaba exagerando. Pero te aseguro que unos malditos marineros no me van a detener-, respondió, diciendo la última frase en un tono bastante seco. - Esos perros será mejor que sepan con quien se están enfrentando, y decidan apartarse de mi camino. Como si deciden lanzarse al agua. No me importa. Pero si se entrometen entre la pasarela y yo…-, no terminó la frase, pues no era necesario.

Derrick ya podría tener todos los hombres que quisiera, que solamente alargarían lo inevitable. Que le rompiera la cara a ese estúpido capitán.

- Ese es-, dijo esta vez el timador. - Ese es el barco de Derrick-, terminó de decir.

Y como prueba de que decía la verdad, no tardaron en ver como Elen subía por la pasarela del barco hacia la cubierta de este. Acompañada, como no, del imbécil número uno. En su lista de personajes indeseables, Derrick había conseguido escalar de manera significativa. Y por los dioses, solamente había necesitado un rato para ello.

- Bien-, comentó, apartándose a un lado para observar el navío desde una esquina de una de las calles que se internaban en la ciudad. - Podemos hacer esto por las malas o por las buenas. Subir por la pasarela repartiendo hostias, o en cambio ser diplomáticos-, dijo sin más preámbulos. - Opto por usar la segunda opción. Seguramente no nos hagan caso, pero al menos nadie podrá decir que no intentamos ser razonables.

- ¿Ser razonables con ese atajo de cabrones? Tienen a mi hija. Me gusta más la primera opción-, contestó el ex timador.

- Sí. Sencilla. Pero con un gran problema. ¿Y si al final resulta que Derrick no tiene a tu hija? Sí...-, cortó la futura respuesta de Harrelson, volviendo a hablar y haciendo un ademán con su mano. - Como decía. Sí, lo más probable es que la tenga. Pero nos meteremos en problemas con la guardia si al final resulta que no la tiene-, dijo.

- Vale, vale. Entonces, subimos y lo hablamos. Y si no atienden a razones la segunda opción-, comentó el antiguo estafador.

- Esa es la idea. Aunque…-, no dijo nada más y miró el barco, pensando en una idea.

- Aunque…-, dijo Harrelson, para sacarlo de sus ensimismamiento.

- Hay otra forma de hacerlo-, respondió finalmente. - ¿Sabes nadar? ¿Llevas ropa ligera? - le preguntó al amigo de Elen. - Si nos quitamos los abrigos y las capas, y se las dejamos a Harrelson, nosotros podremos subir por la cuerda del ancla. Por el otro lateral del barco. Por donde nadie sospechará-, comentó. - La opción sigilosa. Aunque formaremos una pelea, cuando tarde o temprano nos descubran. Y tenemos el mismo problema que subiendo dando golpes sin preguntar. A fin de cuentas, nos estaremos metiendo en un lugar privado por nuestra cara bonita. Y qué diablos, el agua estará fría de cojones-, bromeó, y se permitió reír, por primera vez desde que viera a Elen con Derrick. Aunque sin levantar la voz, para no llamar la atención. - Espero que eso no te suponga un problema-, dijo esto último al dragón.

Poder llegar hasta la bodega y sorprender a Derrick, no era una mala opción, después de todo.

- Si optamos por esta última, será mejor que te quedes aquí, Harrelson. Alguien debe hacerlo, para que guarde las cosas que llevamos encima, y nos puedan molestar para nadar. Luego ya volveremos-, le dijo al antiguo timador.

- Bien. Lo entiendo. ¿Qué haréis al final? - preguntó.

Buena pregunta. Cualquier de las tres opciones tenían sus pros y sus contras, así que dejaría que el amigo de Elen hablara primero. Cuando decidiera por la que más le gustase, se pondrían en marcha.



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Elige la opción que más te guste para abordar el barco, y comenzar la operación "Tifón" (?)
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Elen Calhoun el Lun Mar 27 2017, 13:41

Como buen anfitrión que era, al menos cuando le interesaba, Derrick condujo a la joven hasta la zona del timón para mostrársela, aprovechando para echarse flores con que gracias a su buen manejo del barco, tanto él como su tripulación habían salido ilesos de más de una tormenta. Elen mantuvo la sonrisa y fingió interesarse por aquellas historias suyas, ya que el ladrón parecía de ese tipo de hombres a los que les encantaba hablar y que se les escuchase con atención, quizá por el mero hecho de oírse a sí mismo o porque disfrutaba engatusando a las damas con sus cuentos. - El mar puede ser traicionero y hay leyendas que hablan sobre bestias terribles… - comentó la bruja, simulando cierta preocupación. - ¿Alguna vez te has topado con alguna de ellas? - preguntó, para alargar la conversación y echar un vistazo más detenido a la cubierta, antes de que su acompañante la llevase al interior.

Buscaba algo muy concreto, marcas de arrastre o arañazos, retazos de tela, cualquier indicio que pudiese confirmarle que la muchacha se encontraba a bordo, pero por desgracia no halló nada, tendría que seguir inspeccionando el lugar y aguantando la non grata compañía de Derrick. La visita continuó sin problemas, el pirata aún no se veía con fuerzas como para centrarse en lo que verdaderamente le interesaba de la mujer así que la guió por los diferentes camarotes, comenzando por los de sus hombres, pasando por la modesta cocina y luego dirigiéndose hacia el suyo propio, que claramente estaba mucho mejor cuidado. Aquella estancia hacía al mismo tiempo de estudio y dormitorio, una amplia cama con dosel presidía el camarote, pero también había un rincón dedicado al trabajo, con un escritorio esmeradamente tallado y un enorme baúl detrás del mismo.

- ¿Qué te parece? - preguntó Derrick, mientras se dejaba caer en la silla que había tras la mesa. Sobre ésta descansaban varios mapas y artilugios que se utilizaban en navegación, Elen los había visto ya en el barco de Gabrielle, pero nunca se había interesado por saber para qué servían. - Me gusta la decoración. - mintió la hechicera, pero el muy estúpido se lo tragó. - Yo he elegido personalmente cada detalle, quería que nadie tuviese uno igual. - explicó, antes de colocar las dos copas sobre el escritorio y descorchar la botella para servir el licor a su invitada. - Parece que tienes buen gusto. - le siguió el juego la benjamina de los Calhoun, sentándose a medias sobre el borde de la mesa. - Así es, para todo querida. - contestó el ladrón, al tiempo que su mirada se paseaba por las curvas de la tensai.

- Salud. - añadió poco después, tendiéndole una de las copas. Elen la sujetó entre los dedos y observó su contenido, no solía beber y dada su situación tampoco era recomendable que lo hiciese, pero debía seguir adelante con su farsa. Apenas mojó los labios con el licor, y tuvo que hacer un esfuerzo para no arrugar el gesto, aquella bebida era fuerte, demasiado para su gusto. - ¿No tienes bodega? - preguntó, ya que se había fijado en una trampilla mientras caminaban por el interior del barco. Igual que le había pasado en la taberna, Derrick cambió su semblante durante unos instantes, mostrándose más serio y consiguiendo que la de ojos verdes se diese cuenta de que allí debía haber algo, pero tras beberse de un trago el contenido de su copa, volvió a sonreír levemente y a mirar a la tensai.

- Por supuesto, pero ¿cómo se me ocurriría meter a una encantadora dama como tú en semejante agujero? - esa fue su respuesta, y antes de que la joven pudiese decir nada, se levantó de su asiento y la observó con detenimiento, interesándose especialmente por una zona de su cuerpo. - Un cuello tan hermoso no debería ir desnudo. - comentó, para acto seguido abrir el baúl donde guardaba parte de lo obtenido en sus saqueos y extraer un fino collar de plata con esmeraldas. - Sí, este es perfecto. - musitó, sin pensar en el valor de la joya ya que tenía muchas más. Bordeó la mesa y se situó tras su invitada, aprovechando para apartarle el pelo y con ello acariciar levemente su hombro. Una vez más, Elen tuvo que contenerse para no arrearle un guantazo, pero no podría aguantar mucho más, quedaba claro que Derrick no tardaría en intentar algo con ella.

- Te queda muy bien. - susurró junto a su oído, sin añadir en voz alta lo que estaba pensando, que estaría aún mejor cuando aquel collar fuese lo único que llevase puesto.

***

En los muelles, la explicación de Alister no sorprendió al brujo en absoluto, conocía bien a su hermana y sabía que no dudaba en meterse en líos cuando alguien podía estar en peligro, como era el caso. Vincent parecía más interesado en indagar acerca del dragón y su amistad con la benjamina de los Calhoun, pero pronto se centró en lo que tenían entre manos, que era más importante. Quedaba claro que nada ni nadie detendría al bi elemental, y si era cierto lo que Elen le había contado, tanto Derrick como sus hombres deberían tener cuidado con él o su preciado barco acabaría consumido por las llamas.

Sus opciones eran limitadas, o bien abordaban el barco usando la fuerza y eliminando a cuantos vigilaban la pasarela o lo intentaban por la vía pacífica. Harrelson prefería la primera pero Vincent era más precavido y aún mostraba dudas sobre si realmente estaría allí cautiva la muchacha a la que buscaban, cosa que ciertamente, debían considerar. Armar una pelea y encontrarse con que luego no había motivo les traería problemas con la guardia, pero el dragón tampoco es que fuese muy bueno con la diplomacia, Elen podía dar fe de ello. A esto había que sumar que si las cosas se ponían feas a bordo tendría que transformarse y para ello necesitaría algo de tiempo.

Por suerte, al brujo se le terminó ocurriendo otra idea que le gustó más, subir al barco por el lado que no estaba vigilado, utilizando cuerda del ancla. El agua estaría fría pero qué demonios, quedarse allí de brazos cruzados no era una opción. - Un chapuzón no me vendrá mal... y por cierto, me llamo Alister. - comentó, al tiempo que se deshacía de la gabardina y entregaba sus cosas a Harrelson, incluidos los artículos que Elen había comprado a Gabrielle. - Si jugamos bien nuestras cartas puede que no nos descubran, solo tenemos que revisar el interior en busca de la muchacha y sacarla de ahí aprovechando la cuerda, Elen no tendrá problemas para librarse de ese imbécil. - añadió, antes de acercarse al borde del muelle y esperar allí al brujo para poner el plan en marcha.




Off: Tienes libertad para manejar un poco a Alister.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Vincent Calhoun el Vie Mar 31 2017, 03:53

Ni la primera ni la segunda opción, sería finalmente la tercera. Así lo había decidido el dragón, al interesarse por esta e inclinar definitivamente la balanza.

Ya tenían un plan definido, así que solamente quedaba ponerse manos a la obra. Aunque lo cierto, es que no era la mejor idea que había tenido en su vida. Que se le iba a hacer, tampoco es que tuviera un abanico impresionante de elecciones ante sí. Por lo que subir por la cuerda del ancla, era la opción menos mala de entre todas.

- Alister, eh. Supongo que hubiera sido mejor conocernos en una situación mejor-, contestó al amigo de Elen, quitándose la capa con capucha, y entregándosela a Harrelson.  - La primera vez que te vi. Mi hermana se fue tan rápida de mi taller, que no pude conocerte como es debido. Esta mujer, siempre con tantas prisas-, siguió hablando, esta vez entregando su chaqueta al antiguo timador.

Había recogido lo más esencial de sus bolsillos. Los minerales de pedernal que necesitaba para crear fuego, y el resto de sus cosas las dejó en el interior de su chaqueta. Cuanta menos ropa mejor. Tendría menos prendas que ganaran peso, cuando absorbieran el agua de mar al zambullirse en el agua.

- Yo me llamo Vincent, aunque supongo que eso ya lo sabrías-, terminó de decir, justo después de estar listo para la infiltración en el barco. - ¿Preparado? - le dijo al compañero de Elen, dando unos pasos hacia el muelle, pero girándose hacia Harrelson nada más hacerlo. - No te quedarás mucho tiempo solo, Harrelson. Pero no olvides que tengo cada moneda de mi bolsa contadas-, sonrió con picardía, y se dio unos toques con el índice de su manos derecha sobre la sien de ese lado de su cuerpo.

- Oh, venga ya. No voy a robaros. Ya te dije que he cambiado, y tampoco robaría a los tipos que pueden salvar a mi hija-, contestó contrariado el timador.

- No. No creo que me robes. Pero…-, dejó la frase unos instantes en el aire. - El que tuvo retuvo-, bromeó, y le guiñó un ojo a Harrelson. - No tardaremos-, comentó nada más voltearse de nuevo hacia el muelle, para después acercarse al límite de este.

O eso esperaba. Si tardaban demasiado sería que el plan no resultaría satisfactorio, por decirlo de alguna manera.

La zona portuaria estaba de lo más concurrida. Y lo que por un lado era un problema, ya que podrían despertar sospechas a la hora de meterse en el agua, por otro era una bendición, pues distraía a los marineros del navío al que buscaban entrar. Los hombres del barco debían estar demasiado pendientes de la gente del puerto, como para percatarse de que nadie subiera por el otro lado.

El brujo bajó por una escalera pequeña, hacia una zona que estaba por debajo en altura con respecto al muelle principal. La parte alta era donde atracaban los barcos grandes, y a donde bajaba, una zona donde amarraban barcas.

Desde allí podrían sumergirse al agua sin llamar la atención, pues no había nadie en ese lugar y los viandantes estaban en la parte de arriba.

- En fin. Toca congelarse las pelotas-, comentó a su compañero, metiéndose con cuidado en el agua, para no hacer ruido con una salpicada.

Y maldita sea. No podía haber estado más acertado en lo que le había dicho a Alister. El agua estaba jodidamente fría, tanto que sentía como se le escapaba el calor del cuerpo a marchas forzadas.

El brujo nadó con rapidez hacia la cuerda del ancla, buceando para mantenerse oculto a la vista de cualquiera, y solamente saliendo a la superficie para tomar aire. No tardó en alcanzar el casco del barco, seguido de Alister, y se mantuvo pegado a la madera de este hasta alcanzar su destino. La cuerda que serviría para ascender a la cubierta del navío.

Llegaba la peor parte del plan. Tendría que subir a pulso por una soga, y esperar que ningún marinero le diera por asomarse por ese costado del barco, o los pillarían en una posición francamente mala para defenderse. Prácticamente solamente podrían dar media vuelta, y huir por el agua hasta el muelle de barcas. Por fortuna, al menos estaban alejados de las miradas de los viandantes por el muelle, desde esa posición. Del único lugar que podrían verles desde lejos, sería de las naves amarradas en puerto que estaban al lado del barco de Derrick. Un problema añadido más, porque podrían avisar a los hombres del fanfarrón que estaba con su hermana.

El rubio llegó justo a la zona por donde la cuerda caía por un lateral de la borda, y desde allí escuchó unos pasos. El brujo se paró en seco, y no movió un músculo, prácticamente intentando no moverse ni para respirar. Desde su posición pudo ver como unas botas se paraban justo al filo de la cubierta. Una gran tensión se acumuló en su pecho en ese momento. Pero gracias a los dioses, el marinero solo miró en lontananza, y después siguió su patrulla, sin percatarse de la presencia de los dos hombres agarrados al cabo del ancla.

Vincent suspiró aliviado, antes de subir un poco más y ver como el hombre se alejaba poco a poco hacia el otro lado del casco. El brujo aprovechó para auparse por encima de la baranda de cubierta, apoyando un pie sobre ella para tomar impulso. Se sentía bien volver a estar en “tierra firme”, aunque realmente no lo estuviera. Pero era agradable poder estar sobre sus piernas, y no congelándose de frió, o colgado como pata de ternera.

No había rastro de ella, pero debía hallarla lo más rápido posible. Era su único pensamiento ahora, pues tanto Alister como él, no durarían mucho tiempo en el barco antes de les descubrieran. Su infiltración sería descubierta tarde o temprano, y para entonces era mejor que ya estuvieran reunidos con Elen, y de paso saber algo de la hija de Harrelson.

No tenía ni la más remota idea de donde podría estar la peliblanca, pero sí que podía saber exactamente como pensaba un hombre que solamente lo hacía con su entrepierna.

Su siguiente movimiento fue claro y decidido, y avanzó agachado hasta la puerta del camarote que había justo debajo del castillo de popa. Debajo del timón de mando. El camarote del capitán. Nada más llegar a la puerta se irguió y la abrió con ímpetu.

- ¿Quién coño eres tú? - preguntó totalmente asombrado, un Derrick a escasos centímetros del rostro de su hermana.

¿Centímetros? Debería decir milímetros.

- Soy un nuevo hombre para su tripulación. Me dijeron que debía presentarme ante usted-, comentó, caminando con paso seguro y determinado hacia el capitán del barco, chorreando agua sobre las tablas del suelo del camarote.

- Pero a ver. Eres idiota o que. ¿No ves que estoy ocupado? - comentó enfadado, despegándose de Elen para hablarle de frente. - Ven más tarde. Además estas mojando todo mi…

El maldito Derrick no terminó la frase, porque un puñetazo directo del brujo lo tiró contra su escritorio de espaldas.

- Lo siento. Ya me han dado puesto en cocina. Ese es el entrante. Pronto le traeré el plato principal-, dijo seguidamente después de golpear al capitán, y miró por encima de su hombro para indicarle a Alister que cerrara la puerta. - Que a gusto me he quedado. Oh, hermanita. ¿Cómo tú por aquí? Por cierto, te queda muy bien ese vestido-, se hizo el sorprendido, de una forma que denotaba que su sorpresa era fingida a toda legua.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Elen Calhoun el Dom Abr 02 2017, 17:11

Antes de que Derrick pudiese acercarse más a ella, si es que eso era posible, o hacer nada, un portazo dio paso a la entrada de un hombre cuya voz resultaba inconfundible para la de cabellos cenicientos. - Adiós a mi plan. - pensó, mientras el ladrón se giraba para encarar al recién llegado, que no era ni más ni menos que su querido hermano, Vincent. Dejando a un lado la vergüenza que sentiría cuando el brujo la viese con aquel aspecto tan impropio de ella, Elen tomó aire y se giró hacia la puerta mientras Derrick intentaba librarse del intruso para seguir a lo suyo, cosa que claramente, no conseguiría.

¿Qué hacía él allí? ¿Por qué estaba empapado? Esas preguntas pasaron por la mente de la hechicera, hasta que vio a Alister asomarse por detrás de su hermano, en las mismas condiciones. Esa fue una extraña sorpresa que solo consiguió aumentar sus dudas, pero no tendría tiempo de buscar una respuesta ya que el bi elemental de fuego intervino de forma poco amable, propinando un puñetazo al supuesto secuestrador y consiguiendo que éste cayese de espaldas sobre su escritorio, tirando de paso tanto la botella como la copa vacía que había dejado sobre el mismo. Un quejido escapó de labios del rufián mientras se movía lentamente, cargando todo su peso sobre uno de los costados y observando a la benjamina de los Calhoun.

Cualquier muchacha normal en su situación se habría asustado, pero Dahlia simplemente se había cruzado de brazos y observaba la escena impasible, algo no iba bien. En cuanto Alister cerró la puerta, las palabras de su agresor dieron algo de sentido a lo que estaba pasando, aquel individuo era el hermano de su acompañante, ¿significaba eso que había ido hasta allí para impedir que se aprovechase de ella? No sería la primera vez. - ¿Qué haces aquí? - preguntó Elen, pero no se la veía molesta, como cabía esperar de una mujer a la que su hermano mayor controlaba hasta el punto de seguirla y golpear al hombre con que se disponía a pasar un rato agradable, no, más bien parecía sorprendida.

La presencia del dragón tampoco pasó desapercibida, ¿otro familiar? La cabeza del ladrón intentaba dar sentido a lo que estaba pasando, sin darse cuenta de que aquella joven le había tendido una trampa. - Me topé con él en los muelles y decidimos colaborar. - intervino Alister, evitando dar detalles y sin abandonar su posición junto a la puerta. - ¿Qué demonios está pasando Dahlia? Dile a tu hermano y a ese otro tipo que nos dejen en paz. - instó Derrick, volviendo a captar la atención de la de ojos verdes. La bruja dirigió una mano a su cuello y se arrancó el collar que aquel desgraciado acababa de ponerle, para acto seguido tirarlo sobre la mesa. - Bueno, ya que nos hemos reunido no perdamos más tiempo. - comentó, antes de colocar su diestra contra la piel expuesta de la garganta de Derrick y transmitirle una descarga.

- ¿Notas eso? Son solo cosquillas en comparación con lo que puedo llegar a hacer, dime dónde está la hija de Harrelson y ahórrate sufrimiento. - le advirtió, con tono serio. Derrick quiso revolverse y gritar para pedir ayuda pero sus músculos estaban entumecidos y apenas pudo hacer un gutural ruido con la garganta, nada de lo que tuviesen que preocuparse. - T…tú… me engañaste…- alcanzó a pronunciar poco después. - No lo pusiste difícil. -  le respondió Elen, antes de volver a aplicarle una de sus descargas. El débil grito del pirata podría confundirse con los de un amante en mitad de la faena así que no le dio más importancia, pero si no empezaba a hablar pronto lo lamentaría.

- ¿Dónde la tienes? ¡Habla! - ordenó la tensai, aunque sospechaba que seguramente el lugar más indicado para comenzar la búsqueda sería la bodega de carga. - Yo no tengo a esa chica. - negó Derrick, pero ¿quién le creería?  Desde luego ella no. Una vez más la corriente recorrió al ladrón por entero pero con algo más de intensidad, la suficiente como para darse cuenta de que aquella mujer iba en serio y se le aflojase la lengua. - La… la bodega, está allí abajo. - reveló, a regañadientes. - Así me gusta. - dijo la bruja, antes de aumentar el flujo de electricidad y dejar inconsciente a su anfitrión. - Alister ayúdame a colocarlo en la cama. - pidió segundos después, y tras depositar a Derrick en su lecho y dejarlo de forma que pareciese que se había quedado dormido tras acostarse con su nueva amiguita, con los ropajes abiertos, la botella junto al cabecero y las copas a su lado, la centinela pudo centrarse en lo que habían venido a buscar.

- ¿Se puede saber cómo habéis subido? - preguntó, mientras abandonaba el camarote y buscaba la trampilla que había visto anteriormente. No tardó mucho en dar con ella, y después de un fugaz vistazo al interior de la bodega le quedó claro que la muchacha a la que buscaban se encontraba allí, amordazada y maniatada en un rincón. Instintivamente, la hija de Harrelson trató de esconderse tras un barril al escuchar que la trampilla se abría, pensando que quien venía a por ella era el ladrón o alguno de sus hombres. - Tranquila, hemos venido a sacarte de aquí. - dijo Elen, y al reconocer la voz de otra mujer, la asustada cautiva abandonó su escondrijo.

Su rostro dejaba claro que había estado llorando, tenía los ojos rojos y el pañuelo que habían utilizado para amordazarla seguía húmedo a causa de las lágrimas. Sin dudarlo, la centinela se metió en la bodega y avanzó hasta ella, esquivando los trastos que había desperdigados por la estancia, y una vez a su lado, cortó la cuerda que la ataba con ayuda de su daga y esperó a que ella misma se liberase del pañuelo que la mantenía en silencio. - Gracias a los dioses. - musitó entre sollozos, al tiempo que se sujetaba del brazo de la hechicera para salir de una vez de aquel maldito barco. El problema sería precisamente ese, abandonar el navío sin que los guardias se diesen cuenta de lo que había pasado.

- ¿Y ahora qué? - preguntó Elen en cuanto ambas se reunieron con Vincent y Alister.



Off: Tú decides Vince, salir dándonos de ostias con todo el mundo o de forma sigilosa xD
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Vincent Calhoun el Lun Abr 10 2017, 01:43

Los dioses sabían perfectamente que no era un hombre que disfrutase con la violencia. Y que ser un guerrero era su forma de ayudar a la gente honrada que no sabía luchar. No. Ser un sádico no entraba dentro de sus características. Pero que bien le había sentado poder partirle la cara a ese impresentable. Una auténtica ola de placer había atravesado su cuerpo cuando el capitán de aquel barco había salido despedido hacia atrás por la fuerza del impacto.

- He venido a rescatarla, bella dama-, dijo con la misma voz que usaría un actor de comedia de un teatro ambulante. - No tema por su vida, los héroes han llegado justo a tiempo-, siguió en el mismo hilo de comediante.

Derrick, además de ser un maldito tocador de hermanas, parecía que le falta una chispa de inteligencia en la mente. Había visto pollos con más perspicacia que ese tipo.

- Dahlia, no le dirás a tu hermano que se vaya. ¿Verdad que no? - le dijo con una media sonrisa, y una mirada que mostraba picardía y diversión. - Menos aún cuando viene acompañado de tu gran amigo. Porque sois buenos amigos, ¿cierto? - comentó, y miró alternativamente a la bruja y al compañero de ella.

Ya se enteraría de que eran realmente esos dos. Ya que ahora habían cosas más apremiantes e importantes. Pues Elen no tardó en dotar esa chispa que le faltaba al marinero en el cerebro, de una forma, quizás, un tanto poco sutil.

- Te aconsejo que cantes, Derrick. Si piensas que yo era el hermano poco ortodoxo, es que no conocías a la verdadera Dahlia-, bromeó, antes de reír quedamente por bajo. Después se acercó hasta donde se encontraba Alister. - Pues resulta que vamos tras la misma persona, querida hermana. Casualmente estaba en la posada cuando entraste para engañar a este tipo, pero no me viste-. El brujo creó un vórtice de aire en cuanto estuvo al lado del amigo de Elen, y con ayuda del viento secó las ropas de ambos. - Cuando partiste del local con este individio. Con...-, pasó de mencionar su nombre otra vez, y siguió con la historia. - Vi como tu amigo salía también al poco tiempo, y lo abordé en la calle para saber qué pasaba. Y fíjate tú que casualidad. Ambos buscamos a la hija de Harrelson-, abrió las manos enseñando las palmas, volviendo al sitio donde estaba Elen con el ahora incosciente Derrick. - Que caprichosos son los dioses, eh. Harrelson vino a mi oficina a buscar… Mmm como decirlo. Ah, sí. Ayuda profesional-, sonrió a su hermana.

Dejó que su hermana colocara al capitán en su cama con ayuda de Alister, y mientras esperaba que montaran todo el engaño perfectamente, se acomodó en el pico del escritorio.

- No ha tardado mucho en desembuchar el pico. Los he visto más duros-, se mofó del marinero, y tomó una botella de licor que había sobre la mesa. - Aunque lo más aconsejable era que no tentara a su suerte. Eso seguro-, sonrió, y descorchó la botella para tomar un largo trago. En ese momento no pudo evitar toser durante unos instantes, antes de recomponerse nuevamente. - Demonios. Será tonto y blando como manteca de cerdo, pero tiene buen ojo para los licores fuertes. Aunque no creo que sea el más apropiado para una dama delicada. Supongo que tampoco sabe de protocolo-, comentó, dando otro trago a la botella y colocándole el corcho, para después lanzársela a Alister. - Te vendrá bien un trago, para quitarte la sensación de frío.

Podría parecer algo profesional lo que había dicho. Y no le faltaba razón. El alcohol servía para apagar el frío en el cuerpo, aunque fuera de forma ficticia. Pero siempre era mejor padecer frío y no sentirlo, que padecerlo y sentirlo. En cualquier caso, un brujo que dominaba el fuego no necesitaba tomar un trago para controlar el calor en su cuerpo. Tenía maneras mucho más útiles y verdaderas para hacerlo, pero qué diablos, la botella estaba a mano.

- Pues por la cuerda del ancla. Como buenos y majetes asaltantes de barcos-, le comentó a su hermana. - No todos tenemos ese bonito cuerpo para engatusar a un mujeriego ¿no? - miró a su hermana con una ceja enarcada. - ¿Se puede saber quién te ha dado esa idea? No parece un plan típicamente Elen.

Un plan típicamente Elen constaba de descargas eléctricas, espadazos, y más descargas eléctricas. Parecido a un plan Vincent, pero sin explosiones.

En fin, por ahora esas cosas no importaban. Cada uno ya tendría tiempo de ponerse al día, y contarle el resto de su historia para acabar allí. Pues en esos momentos tenían una joven que rescatar.

El trío se movió en postura agachada, igual que Alister y él al llegar a cubierta. Y guiados por la peliblanca, no tardaron en acabar delante de una trampilla de bodega. Su hermana inspeccionó el lugar, y solamente necesitó cruzar la mirada con ella para saber que habían dado con la desparecida.

- Alister ayúdame-, le comentó, tirando de uno de los anclajes laterales del portón. - Aquí estamos expuestos. No tardarán en vernos si tardamos demasiado-, dijo.

El amigo de Elen comenzó a hacer lo mismo que él, y retiró algunos de los pasantes, de forma que al poco tiempo paz puerta estaba liberada y en sus manos para abrirle el paso a la tensai de aire. La dejaron a un lado, y escucharon la corta conversación que se formó dentro de la bodega desde la superficie de la cubierta.

Era un momento delicado, y era mejor moverse rápido si no querían ser vistos. Por eso sintió un profundo alivio al ver como subía de nuevo su hermana, acompañada en esta ocasión por la señorita Gyda. La conocía tan bien como al propio Harrelson, una jovencita alegre, dulce y siempre amable y sincera. Todo lo contrario que fue su padre en el pasado.  Así que estaba feliz, de al fin poder rescatar a una chica que no merecía todo ese sufrimiento y experiencia.

- Pues nos largamos. Así de fácil-, comentó como si tal cosa, aunque sabía perfectamente que no sería tan sencillo. - Tendremos que bajar por donde hemos venido. ¿Se ve con fuerzas para bajar por una soga, señorita Gyda? - le preguntó, echando una ojeada hacia donde estaba la zona del ancla.

Estaba relativamente cerca de donde estaban, pero definitivamente no sería tan fácil como había dicho. No había dado ni dos pasos hacia donde estaba la cuerda, cuando su mirada acabo directamente sobre la mirada de otro hombre que miraba igualmente hacia él. Un tipo inconfundible para él. Ya que era quien casi lo pilla la primera vez, cuando estaba subiendo por la soga.

Ambos tardaron unos instantes en reaccionar. Como si para el marinero fuera de lo más extraño y extravagante, ver a un rubio que no conocía de nada, medio agachado sobre la cubierta del barco. Y para el brujo no moverse pudiera servir para algo, como si quedándose quieto ya pasara desapercibido.

Evidentemente, no era una situación que fuera a durar mucho. Así que cuando el marinero por fin reaccionó, e intentó desenvainar su espada, abriendo la boca en un claro gesto de que iba a dar la alarma. Vinc corrió hasta él y lo empujó por la borda justo antes de que lo consiguiera. Eso sí, no pudo evitar que la voz de alarma se convirtiera en un grito en su caída hacia el mar.

Eso llamaría la atención, sin duda. Y hasta ya podía ver a una pareja de marineros que estaba en el otro costado barco, mirar hacia ese lado. Sus caras reflejaban extrañeza por el grito que no sabían de quien procedía, ni por qué, pero no tardarían en verlos. Además de que seguramente el ruido lo hubieran escuchado el resto de tripulantes bajo cubierta, o no tardaran en avisarlos.

Por ello no perdió el tiempo y volvió corriendo hacia donde estaban sus compañeros. Aunque curiosamente, no se paró junto a ellos, sino que siguió corriendo.

- Bonito vestido Elen, seguro que te apetece bailar con él-, bromeó, mientras pasaba de largo, en clara referencia al combate que se avecinaba. - Plan B. Abrirnos hueco a golpes y salir de aquí-, dijo, corriendo hacia el costado donde se suponía que debía estar la pasarela.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Elen Calhoun el Mar Abr 11 2017, 10:53

Tenían que abandonar el barco lo antes posible, eso estaba claro, pero ¿cómo lo harían? La idea de Vince era que utilizasen la cuerda del ancla por la que tanto él como el dragón habían subido, pero llegar hasta ella sin ser vistos iba a resultar complicado ya que algunos de los hombres de Derrick vigilaban en cubierta. El brujo solo alcanzó a dar un par de pasos antes de encontrarse con la mirada de uno de los miembros de la tripulación, que al ver a aquel par de extraños acompañados de la nueva amiguita de su capitán y la hija de Harrelson no tardó en atar cabos, aquello olía a trampa. Dispuesto a dar la voz de alarma, el marinero comenzó a desenvainar su espada, pero Vincent lo alcanzó antes de que pudiese hacerlo y lo empujó, haciéndolo caer por la borda.

El grito que escapó de su garganta mientras caía alertó al resto, dejando al grupo una única opción posible, abrirse paso hasta los muelles por las malas. Así pues, la de ojos verdes siguió a su hermano mientras Alister instaba a Gyda a que se mantuviese lejos de la pelea, tras lo cual, se situó por delante de la muchacha y comenzó a transformarse. - ¡¿Qué le has hecho al capitán fulana?! - le gritó uno de los marineros, ya que no había rastro de Derrick. - Mejor preocúpate por lo que te haré a ti. - le respondió la hechicera, justo antes de hacer uso de sus poderes de viento contra aquel que se había atrevido a insultarla. Una fuerte onda alcanzó de lleno al pirata e hizo que su cuerpo se estrellase violentamente contra uno de los mástiles, golpe que bastó para dejarlo inconsciente sobre los tablones de madera.

Los que aún seguían en el muelle vigilando la pasarela pronto se dieron cuenta de que algo no iba bien y subieron para encontrar una cuanto menos, inesperada estampa. Elen tenía ya ambos brazos cubiertos de forma visible con su elemento, mientras unos metros por detrás de ella, el dragón sonreía mostrando unas amenazadoras fauces entreabiertas, por las que en cualquier momento podría salir disparado el fuego. Sin perder ni un instante, Alister alzó el vuelo y se dirigió hacia ellos, bajando en el momento preciso para atrapar a uno de los marineros con sus patas traseras y seguir de largo, arrojándolo al agua desde una altura considerable.

Lo de pasar desapercibidos resultaba ya imposible, probablemente todo el puerto terminase convirtiéndose en público de aquel rescate, más ahora que el alado había cambiado a su forma bestial, algo que no se veía todos los días en Lunargenta. Tras librarse de uno de los enemigos, Alister sobrevoló nuevamente el barco para pasar por entre los demás, asustándolos y de paso atrapando a otro entre sus garras, que se revolvió con fuerza, pero terminó cayendo en las frías aguas. En la medida de lo posible prefería no usar su elemento, ya que reduciría el navío a cenizas, así que se centró en ayudar de aquella manera, eliminando uno a uno a cuantos pudiese.

La tensai no se quedó atrás, avanzó hacia los marineros que acababan de subir y liberó su electricidad contra dos de ellos, aunque no hacia sus cuerpos sino hacia las metálicas hojas que blandían en sus desnudas manos. El material hizo el resto, transmitiendo la corriente a través de la extremidad y provocando que soltasen las armas de forma involuntaria, con lo que dejaron de suponer una amenaza, aunque teniendo en cuenta que la pelea tenía lugar entre unos simples humanos y un par de hermanos brujos ayudados por un dragón, nunca lo fueron realmente. Aquello debía ser fácil, solo tenían que librarse de ellos, preferiblemente sin muertes de por medio ya que la joven no disfrutaba arrebatando vidas ajenas, aunque si no le dejaban más opción lo haría.

Dos nuevas descargas brotaron de manos de la benjamina de los Calhoun, ésta vez impactando en el pecho del par de desarmados piratas, que quedaron aturdidos momentáneamente. - Hora de dormir. - fue lo último que alcanzaron a oír, antes de sentir el toque de la tensai en sus cuellos y nuevamente, la electricidad recorriéndolos por entero hasta que todo se sumió en oscuridad. Ambos se desplomaron sobre la cubierta, y entonces la de cabellos cenicientos buscó con la mirada a su hermano para ver qué tal le iba, tras lo cual pasó a centrarse en Gyda, que se había ocultado tras unos barriles, igual que había hecho en la bodega.

Vincent y Alister podrían hacerse cargo de los que aún quedaban en pie sin problemas, así que se apartó de la pelea para reunirse con la asustada muchacha y calmarla. - Todo está bajo control, pronto te reunirás con tu padre. - le dijo, tratando de sonar amable. Puede que ella estuviese más que acostumbrada a los enfrentamientos pero para Gyda era algo impactante, y aunque quedaba claro que sus rescatadores tenían las de ganar, no se tranquilizaría hasta que hubiesen abandonado el barco. Puede que ni siquiera entonces lo consiguiese, pues Derrick podía volver a intentar algo contra su familia en cualquier momento, más ahora que habían herido su orgullo. Harrelson tendría que plantearse seriamente contratar a un par de guardaespaldas, pero quizá estaba siendo muy negativa, puede que después de aquel escarmiento, el pirata decidiese dejarlos en paz para no tener más problemas.

Alister batió con fuerza las alas y pasó muy bajo, tanto como para embestir a uno de los marineros con su cuerpo y hacerlo chocar contra la baranda de madera, dejándolo al momento fuera de combate pero sin enviarlo a las frías aguas de las que otros trataban de salir a toda prisa.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Vincent Calhoun el Mar Abr 18 2017, 03:49

En cuanto vio a la joven Gyda a su lado, se imaginó bajando por la misma cuerda por la que se había infiltrado en el barco. Derrick había abierto el pico tan pronto, que no habían tardado casi nada en encontrar a la chica. Mucho menos de lo que había pensado antes de entrar al navío. Prácticamente su aventura había consistido en subir al barco, encontrarse con su hermana, y sacar a la chica de la bodega. Casi tan rápido como se dice.

Por ello era que ya soñaba con verse en los muelles con Harrelson, devolviendo a la chica en una final de trabajo tranquilo y agradable… Pero no. Las cosas nunca solían ser tan fáciles, menos aún cuando estaba él de por medio. Que podía decir. A los dioses les encantaba complicarle las cosas, eso no era ninguna novedad.

En realidad ya habían tenido bastante suerte, para no acabar siendo descubiertos al subir por la cuerda, ni al entrar en el camarote del capitán, y sobre todo inmediatamente después, cuando abrieron la bodega donde estaba cautiva Gyda. Así que esta vez puede que no fuera cosa de dioses traviesos, sino básicamente que la fortuna tenía un límite.

Estaban tardando en ser sorprendidos, y ese momento terminó por llegar justo al final de su infiltración. Justo cuando iban a salir. Qué demonios. Hubiera sido peor si los hubieran descubierto antes de encontrar a la hija de Harrelson, por lo que al menos tenía ese consuelo.

Vinc desenvainó su espada, y rechazó el acero de uno de los dos marineros que le cerraban el paso hacia la pasarela del barco. Si conseguían llegar hasta allí, podían olvidarse del resto de tripulantes de Derrick. Llegar hasta la salida, y quitarse de en medio a los hombres que intentaran impedirlo, era todo lo que necesitaban hacer. No hacía falta luchar contra todos los marineros de aquel buque. Ya tenían lo que venían a buscar. Gyda. Así que esa era la parte buena de que los hubieran descubierto en aquel momento, y no antes.

El rubio fintó una vez, y luego se defendió del ataque de uno de los marineros que intentaban evitar que escaparan, cuando de repente el barco se zarandeó de mala manera. Tanto él como sus rivales se tambalearon, y uno de los tripulantes cayó rodando perdiendo el arma en el proceso. No perdió el tiempo, pues era su momento. Recuperó el equilibrio lo antes posible, para realizar una maniobra con la que desarmar al segundo de los enemigos con los que peleaba y quedarse con su arma en la mano zurda. Después se las ingenió para acabar en su espalda, darle una patada en la parte trasera de la rodilla para inclinarlo, y finalmente, empujarlo con la suela de su bota en el trasero para hacerlo caer de bruces.

Uno menos, pero ahora que tenía un respiro y podía pensar… ¿Qué había pasado? ¿Por qué todo se había movido de repente? Hubiera jurado que el barco había sido embestido por una ola, o habían acabado empotrados contra la costa, si no supiera perfectamente que estaba amarrado de forma plácida en puerto.

No tardó en ver, como una sombra pasaba por encima del casco y se acercaba hasta donde él se encontraba a velocidad vertiginosa, y como la figura que la había generado, hacía lo propio para después agarrar a uno de los pobres marineros entre sus garras.

- Un dragón-, musitó, asombrado de ver a uno tan al sur.

Aunque bueno, tampoco era tan extraño. Por el tamaño estaba claro que era un hombre dragón transformado, y no un auténtico dragón. Eso sí que hubiera sido impresionante, y mortalmente peligroso, porque aunque el reptil volador se había decidido a atrapar a uno de los tripulantes de Derrick, no podía estar seguro de que estaba haciendo ese ser volador allí, y de con cuál de los dos bandos iba. ¿Estaba con ellos, contra todos? Ahora era evidente que ese dragón había sido la cauda del zarandeo del barco. Por lo cual había estado a punto de hundirlo, algo que no sobaba muy bien cuando él estaba todavía sobre su cubierta.

Sintió un golpe en la nuca que lo hizo caer al suelo, y al girarse, pudo ver como uno de los rivales con los que había peleado, se había levantado agarrando un palo entre sus manos. El hombre intentó agredirlo otra vez, pero en esta ocasión pudo interponer su espada, y ver como el madero se partía al chocar frontalmente contra la hoja de su acero.

Ambos hombres quedaron un momento en estático. Mirando el trozo de madera recién partido, y en cuanto el brujo cruzó la mirada con el otro tipo, frunció el ceño.

- ¿No me había librado ya de ti? - dijo, con tono enfadado y levantándose.

El hombre por su parte no respondió nada. Solamente dudó si volver a atacar. Pero al ver que no podía hacer nada, armado con un palo, y contra alguien que manejaba dos espadas, decidió que era mejor correr.

- Eso corre, idiota-, comentó amenazante, dando unos pasos hacia donde corría el hombre.

Sin embargo no llegó muy lejos. El segundo marinero, el que se había caído cuando el dragón atacó el barco, le interceptó y tuvo que refrenar la violencia de su ataque entrecruzando ambas espadas. No obstante, no era momento de pelear, sino de huir.

- ¿Pero es que este calor os ha quemado el cerebro? - preguntó, dándole un empujón con la pierna en el abdomen, para separarlo y acabar con esa situación de empate con los aceros. - Hay un puto dragón atacándonos, debemos largarnos a tierra, si no queremos acabar siendo pasto de las llamas-, terminó por decir.

Como si sus palabras fueran algo más que un aviso del peligro, el marinero que tenía delante acabó siendo apresado por las garras del dragón, que se lo llevó volando por los aires.

- ¡Elen! ¡Elen! - gritó. Alzando los brazos al cielo. Sin dejar de agarrar las espadas, y dando unos leves saltitos, para llamar la atención de su hermana. - ¡Elen! ¡¿Pero por qué cojones estás tan tranquila?! ¡Hay un pirado dragón sobre nuestras cabeza, debemos largarnos!-, comentó en el mismo tono alto para que pudiera escucharla, e hizo un ademán con su brazo diestro para que lo siguiera.

Vincent avanzó hacia donde se encontraba la pasarela, y desde allí oteó hacia su espalda, para ver si su hermana le hacía caso y se acercaba.

- ¡Rápido! ¡Como a ese dragón le dé por convertir este barco en cenizas, prefiero no estar encima de él!-, les volvió a gritar a las mujeres para hacerse oír, mientras esperaba que vinieran hasta él.

No entendía como su hermana podía estar tan impasible ante un hecho tan preocupante. Aunque ahora que veía que las mujeres estaban solas, recordó el hombre con el que había subido al navío. Lo buscó con la mirada por encima de la cubierta, y no alcanzó a verlo. Solamente vio como el dragón embestía a otro de los marineros, en esta ocasión haciendo que chocase contra la baranda, pero sin caer por la borda.

Curioso. Ahora que lo pensaba con más detenimiento, salvo el zarandeo que sufrió el barco, todo lo demás que había visto hacer al dragón los beneficiaba a ellos. Se podía decir que estaba de su lado. Y Alister no daba señales de vida por ninguna parte. ¿Se habría caído por la borda? No, eso no tenía sentido. Elen estaba demasiado tranquila para que esto fuera así. Es más, estaba igualmente tranquila con el suceso del dragón… Un momento. No sería… No. No podía ser. Estaba delirando.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Elen Calhoun el Miér Abr 19 2017, 10:44

Parecía que los marineros no tenían nada que hacer contra el equipo formado por su hermano y Alister, pero a la de ojos verdes se le había olvidado una cosa, comentar a Vincent que su compañero era un dragón. El brujo no había visto su transformación, y nada más percatarse de la presencia de la bestia la tomó como una amenaza en vez de un aliado, a pesar de que los ataques del alado iban dirigidos únicamente a la tripulación de Derrick. De pronto, la benjamina de los Calhoun vio cómo su hermano trataba de llamar su atención, gritando su nombre y dando pequeños saltitos para que se fijase en él.

Verla tan tranquila le resultó extraño sin duda, así lo dejó ver en sus palabras, mientras instaba a la hechicera y a Gyda a que lo siguieran hacia la pasarela para abandonar el barco antes de que éste acabase en llamas. Por suerte Alister no había utilizado su ígneo elemento aún, no quería convertir la embarcación en un infierno ni llamar aún más la atención de cuantos se encontraban en el muelle. Muchos al escuchar el alboroto habían dejado de lado sus tareas para intentar enterarse de lo que pasaba allí, y aquellos que conocían a Derrick y su barco no se extrañaban de que estuviese metido en problemas con alguien, pero ¿un dragón?, eso era nuevo.

Otro marinero acabó cayendo al agua por actuación del alado, y los que quedaban a bordo comenzaron a replantearse si valía la pena seguir luchando, algunos, los que se encontraban más cerca de la pasarela o en el muelle, salieron huyendo entre maldiciones, exclamando que no les pagaban lo suficiente para meterse en problemas con una criatura que bien podía reducirlos a cenizas. Los piratas eran una cosa, se podía pelear con ellos de forma medianamente justa, pero en cubierta no tenían ninguna posibilidad de ganar a aquel extraño grupo de intrusos, así que sería mejor correr mientras pudiesen.

Cuando apenas quedaban ya enemigos en el navío, Elen tomó a Gyda por el brazo y la guió hacia la pasarela, siguiendo las indicaciones del brujo. - No te preocupes Vince, es Alister. - le reveló en cuanto estuvo lo suficientemente cerca de él como para hablarle sin tener que elevar la voz. En ese momento el dragón se posó a escasos metros de ellos, haciendo oscilar su cola y plegando las alas para usarlas de apoyo, como si de unas patas delanteras se tratase. - Salid de aquí, yo entretendré a los que aún tengan ganas de pelea. - dijo con su voz grave de bestia. - Nos veremos en el muelle. - añadió, antes de levantar nuevamente el vuelo y dirigirse a la parte baja de la pasarela, haciendo un barrido y espantando a los pocos hombres de Derrick que aún seguían allí.

Con esto el resto del grupo tendría vía libre para marcharse y reunirse con Harrelson, mientras él terminaba de encargarse de los piratas para luego desaparecer. Una vez seguro el lugar, Alister sobrevoló el barco y se lanzó en picado al agua, delante de los ojos de todos los curiosos que hasta allí se habían acercado pero lo suficientemente lejos del muelle como para que no viesen que se alejaba de la zona aprovechando el mar. Su oscura silueta de reptil se movió deprisa por debajo de agua hasta llegar a otra zona menos concurrida, donde pudo volver a su forma humana y salir sin que nadie le prestase atención.

Elen por su parte bajó la pasarela a toda prisa y se llevó a Gyda de allí antes de que la guardia pudiese aparecer para hacer preguntas, pues aunque solía ayudar en el cuartel de vez en cuando y claramente habían tenido un motivo para abordar el barco, prefería no meterse en líos ni tener que dar explicaciones. Se abrió paso entre el gentío hasta reconocer un rostro que había visto aquella misma mañana, el de Harrelson. - ¡Gyda! ¡Estás a salvo! - exclamó el hombre, tentado de tirar las pertenencias del brujo y su compañero para poder abrazar a su hija, pero finalmente optó por no hacerlo. En vez de eso la depositó sobre una caja de madera cercana, y entonces recibió a la muchacha con los brazos abiertos, sin poder esconder su alegría.

- ¿Te encuentras bien querida? ¿te han hecho algo esos malnacidos? - preguntó instantes después, sujetando a Gyda por los hombros y recorriéndola con la mirada en busca de cualquier marca o herida. La joven negó con la cabeza y se abrazó a su padre, la pesadilla había terminado por fin, y a partir de aquel día Harrelson tendría mucho más en cuenta la seguridad de su familia, aunque con suerte Derrick habría aprendido la lección. Elen se acercó a la caja de madera y tomó sus cosas y las del dragón, que no tardaría en reunirse con ellos, empapado pero tranquilo. - ¿Algún problema? - le preguntó la hechicera nada más verlo llegar, al tiempo que le tendía su gabardina y manipulaba una corriente de viento para que se moviese a su alrededor, secándolo un poco. - Ninguno. - contestó él, aprovechando su elemento para elevar un poco su temperatura corporal y volver a la normalidad.

- Deberíamos abandonar los muelles, ya no tenemos nada que hacer aquí. - instó la de ojos verdes, sintiéndose observada por cuantos los habían visto bajar del barco de Derrick.
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Re: Conflicto entre rufianes [Interpretativo][Privado - Vincent][Cerrado]

Mensaje  Vincent Calhoun el Miér Abr 26 2017, 04:13

Una idea se había abierto paso a través de su mente. Como una cuchilla del mejor acero atravesando mantequilla. Sin duda parecía tener sentido, y ahora que esa idea se había asentado en su cabeza, casi que no podía negar la evidencia. El dragón los ayudaba concretamente a ellos, pues era lo que percibía, al ahora poder observas las cosas en perspectiva. Y todo ello sumado, no dejaba lugar a la incertidumbre. O no debería dejarla.

Algo dentro de él se resistía a creer esa obviedad. Y no sabía muy bien por qué. Aunque seguramente fuera, por lo impactante de la situación. Pues lo normal era pensar en el chico como en un humano corriente. Además, aunque Elen había viajado por todo el mundo como él,  la única vez que había visto al muchacho era en su taller. Desde entonces, había pensado que era un humano de la ciudad, y no un amigo que había traído su hermana de lejanas tierras.

Quizás, ese recuerdo antiguo y bien formado dentro su cabeza, era lo que le hacía dudar. Pero cuando Elen se acercó hasta él, lo que su mente se resistía a creer, se aclaró de un modo que ya le era imposible negarse.

- ¿Alister? - dijo, en respuesta a su hermana, antes de que el dragón se posara cerca y les hablara. - ¿Y por qué nadie me había comentado que era un dragón? Creo que hay una falta importante de comunicación en esta familia-, dijo, después de que Alister levantara el vuelo, y bajando por la pasarela.

Guió al grupo hasta donde se encontraba Harrelson, que no tardó ni medio instante en acercarse hasta ellos y casi tirar todas sus pertenencias al suelo por la excitación de ver a su hija sana y salvo.

- Eh, Harrelson. Cuidado con mis cosas-, dijo en broma, como si realmente fuera importante.

Luego empezó a retomar sus cosas, del lugar donde las había depositado Harrelson, mientras dejaba que el reencuentro entre padre e hija se culminara con éxito. Y con toda esa parafernalia sentimental propia de un momento así.

- No me han hecho nada. Pero menudo mal rato he pasado-, respondió la joven a su padre, a la vez que se abrazaba con este. Después, en un rápido movimiento le cruzó la cara al pobre Harrelson, para su sorpresa. - Estúpido. Ves por qué tenías que alejarte de aquella mala vida. No es bueno tener cerca a hombres como Derrick-, dijo antes de volver a abrazar a su padre.

- Una mujer con carácter. Si tuviera el pelo blanco, señorita Gyda. Podría confundirla con mi hermana-, rió levemente, volviendo a centrar su mirada en sus pertenencias.

Eso había sido inesperado. La parte sentimental era del todo lógica, y lo que solía ser lo normal en esos casos. Pero se notaba que la joven Gyda era todo un torbellino. Eso era bueno. Ayudaría a su padre a mantenerse alejado de los problemas.

- Eres un hombre con suerte, Harrelson-, comentó, una vez estuvo listo para partir. - Sí, deberíamos irnos. Hay una buena posada donde podemos comer algo, y beber algo. Creo que no estaría mal que todos celebráramos este momento. Yo invito.

- Secundo eso-, respondió Harrelson.

- Claro, como no. Si es gratis…-, dejó la frase en el aire, mirándolo con una ceja alzada, para luego romper a reír. - Ha sido un día interesante. Y comer y beber nos sentará de maravilla. Aunque parece que al dragoncillo le encanta el agua, y no sé si necesitará más-, bromeó, observando como Elen terminaba de secar al joven. - Que por cierto, alguien creo que ha obviado contarme alguna que otra cosa-, comentó, en clara referencia al dragón y su hermana.

Vincent se acarició el mentón, y comenzó a caminar por el muelle, en dirección a la posada que había mencionado antes.

- ¡Pez volador, allá vamos! -, gritó, alzando los brazos al aire, y mirando al frente. Después giró el rostro para hablar a sus compañeros. - Caroline seguro que nos tiene preparado un delicioso almuerzo. Y además lo pasaremos bien contándonos batallitas. Sobre todo tú, querida hermanita. Vos y Alister, me debéis una buena historia-, comentó sonriente. - Aunque no estaría mal tampoco, saber de dónde has conseguido ese vestido-, rió, pues Elen no tenía un armario lleno de ese tipo de vestuario, precisamente.

En fin. Había sido una mañana del todo inesperada. Pues, lo normal, hubiera sido un día tranquilo en la oficina. Sin aventuras ni sorpresas. No obstante, el destino había querido que todo fuera de un modo distinto, De un modo un tanto peligroso y tenso, pero que podía catalogar como un buen día, después de que todo terminara de la mejor manera.

Como bien había dicho anteriormente. Era hora de beber y celebrar. Un día para festejar.
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