Los caminos solos se hacen largos [Freya Lathman] [Libre]

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Los caminos solos se hacen largos [Freya Lathman] [Libre]

Mensaje  Rodxar el Sáb Mar 11 2017, 23:25

La mañana aquél día amanecía con un hermoso color anaranjado, era asombroso el como algo tan simple podía dejar embobado a alguien, las nubes por suerte no estorbaban la vista del hermoso amanecer, solo unos pájaros que volaban en manada por el cielo, pero eran como puntos negros al estar contra luz, y hacía de ello algo más hermoso, también hizo recordar a Rob que no había comido nada y que debía cazar algo de una vez por todas, aun estando en humano, debía aprender a mejorar su caza como humano, poniendo trampas y también lanzando su espada, aunque… la última vez que la lanzó casi se cortaba a si mismo, siendo esto un peligro.

Se quedó mirando por unos últimos momentos el amanecer desde esa colina en la que había pasado la noche a los pies de un viejo sauce que le proporcionó algo de cobijo, antes de empezar a bajar esta con cuidado, ya pues era muy empinada y un paso en falso podría ser la perdición, bueno, o así lo veía el, pero apenas se haría algún que otro rasguño si cayese rodando por allí y algo de barro por culpa del roció de la mana, el cual empezaba a brillar con los primeros rayos de sol que aparecía.

Se estaba entornando al bosque lentamente, mirando alguna trampa que había dejado el día anterior, en una de ellas vio un conejito, era una cría, pequeño como su mano, suspiro apenado al ver que no le daba ni para empezar con su desayuno, así pues, cogió y lo liberó, el conejo le olió la mano cuando estaba agachado y este en muestra de indiferencia le dio en la nariz con su dedo y el conejo salió asustado corriendo -estúpido conejo, no servir ni para comida, y encima se recochinea… odio a los conejos…- Tras ello vio que el resto de trampas o estaban vacías o se habían roto.

Acabó cogiendo algunas bayas que conocía que no hacían nada malo gracias a la experiencia, quiere decir esto, que ha pasado alguna que otra noche malo, y hasta días por culpa de algunas bayas que eran algo toxicas, al menos la experiencia curte a la persona y hacen de esta algo más sabia, aunque no siempre. Acabó cogiendo un puñado de bayas que empezó a comer, pero había una que estaba agría como el limón, más bien, como la cascara del limón.

Abatido por esa mañana tan mal empezada empezó a ir al camino esperando encontrar algún comerciante con el cual hacer algún trato con algunas de las bayas que había encontrado, o con las pieles de algunos animales que había cazado, quizás de esa forma podría conseguir un desayuno más digno de él, iba con solo un taparrabo de pieles de ciervo, una pequeña bolsa de cuero en donde llevaba las pieles, y en el torso una correa de cuero en donde llevaba la espada atada, tenía algo de frio así que sus pezones eran capaces de cortar mas que su propia espada.

En el caminó empezó a escuchar que había algo cerca, no estaba en su forma lobo así que no podía oler si era humano u otra raza, lo que le provocaba algo de preocupación y tenia la mano en el cuchillo esperando que no fuera nada malo lo que venía a el.
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Re: Los caminos solos se hacen largos [Freya Lathman] [Libre]

Mensaje  Invitado el Dom Abr 02 2017, 18:27

Venía debatiendo con Eide acerca de mi masculinidad. Los últimos meses habían sido como una prueba de fuego, conociendo a unas y otras personas tan diferentes como interesantes. De Carla había aprendido sobre la pasión, de Dendrei la entrega, de Alister la perseverancia, de Elen la fuerza, de Lullaby que el silencio también puede ser un aliado y de Klinge el poder de la imagen. Era verdad que para muchas razas no era el ideal de un hombre bien macho y fuerte, pero tampoco era la idea que quería dar al encontrarme con nadie, además de feo y malo, pensarían que además tenía la capacidad física de hacer daño, y no era que no la tuviera, sino que no quería usarla. -Vamos Eide, se que mi cuerpo no es exactamente deseable por las chicas, pero tampoco es feo ¿verdad? A ver ¿qué tiene de malo? No estoy que se me caen los músculos pero creo que puedo llegar a ser lo suficientemente fuerte como para tomar entre mis brazos a la chica que cautive mi corazón ¿no?-

Asentí para mí dándome por bien pagado, había llegado a un acuerdo conmigo mismo y con el alce, aunque hubiesen escribas y bardos con más presencia, yo también podía llegar a ser masculino y podía hablarle a las elfas. Podía… pero no era capaz. -Supongo que habrá que seguir intentándolo. No nos falta tiempo ¿verdad amigo?- como el alce del mal ya no me prestaba atención jalé de su cabestro y le obligué a mirarme. Ambos pusimos mala cara y la cosa quedó ahí, para el momento en el que ambos miramos frente a nosotros nos detuvimos instantáneamente, como si sus cuatro patas y las dos mías estuviesen en sincronía. -Gigante… y lleno de músculos, músculos aquí y allá- casi me daba vergüenza ver su cuerpo comparado al mío. Estuve a punto de darme la media vuelta y buscar otro camino, pero iba a ser demasiado evidente. -Vamos Will, tampoco te puede afectar tanto- mascullé reemprendiendo la marcha, tirando del alce que se negaba a avanzar, extrañamente igual que en otras ocasiones en las que hay algún peligro. -Ya va… ¿es algo que no aparenta? Vamos, su cuerpo parece la peor arma- dije riñendo a mi montura que allá por el quinto intento decidió seguirme.

Mientras me acercaba además de eso que tenía por cuerpo, pude notar algunas cosas más. El gigante parecía casi un bárbaro, así como la tal Keisha que nos habíamos topado en los bosques del Este, pero este era mucho más que ella, entre esos “muchos más” estaba lo grande, lo peludo, lo desnudo y lo salvaje. Todo de él gritaba ¡corre! Pero como siempre, no seguí el sentido común, así como él tampoco parecía tenerlo al estar así vestido. No es como si hubiese un código de etiqueta o algo, pero… me sentía tan mal viéndolo, sobre todo después de discutir por tanto tiempo sobre lo que debía ser un hombre. Mis hermanas amarían a este don juan, estaba seguro de eso. Me detuve a una distancia prudente -Buenos días, parece que es un cazador ¿tiene de esa goma que se junta en las coyunturas de los animales?- pregunté, las ideas estaban tan revueltas en mi cabeza que no me podía acordar del nombre de lo que estaba buscando exactamente. El cuchillo en el que recién había reparado comenzaba a ponerme un poco nervioso, temía sobre todo, por la seguridad de Eide. -Solo para aclarar, el alce no se come ni se caza ¿nos entendemos compañero?- agregué rápidamente, al ver que mi montura no quería saber nada con el desconocido.

Off:A petición de nuestra amiga Freya, me uno al hilo. Espero que tengamos un buen juego!
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Re: Los caminos solos se hacen largos [Freya Lathman] [Libre]

Mensaje  Rodxar el Vie Abr 07 2017, 12:50

Cuando menos se lo esperó apareció un hombre algo raro, estaba hablando con un animal como si este fuese una persona. Una vez estuvieron cerca, le miró mejor, atento a cada detalle de la persona -Buenos días- Casi se le escapa un bostezo al decirlo, y se quedó extrañado cuando le preguntó eso, no tenía ni idea de que era eso o si lo sabía pero no tenía nada, se miró a si mismo, para dejar claro que solo llevaba una pequeña bolsa que hacía un leve ruido a metal, donde llevaba su dinero -No tengo lo que pides, quizás en Lunargenta encuentres lo que buscas- Rod miró al animal, era la primera vez que veía uno, o si lo había visto ya, lo ignoraba, era ‘’mono’’ y tenía pinta de ser sabroso, pero bien sabroso, teniendo en cuenta lo tan jugoso que parecía.

Aunque su intención primera sería comerlo, no se lo iba a  comer -No soy una bestia, no me lo voy a comer, es una mascota ¿No? Las mascotas solo son comida de emergencia- Lo pensó bien y sonrió -Y tienes una buena comida de emergencia, cada pata te puede dar para una semana- Ahora analizaba mejor al animal -Aunque bromeo- Miro al chico y lo analizó mejor, de arriba a bajo, se le recordó a alguien que vio en el pasado, pero mejor sería preguntar si era lo que el creía, aunque antes quería ganarse su confianza -Bueno… será mejor que me presente ¿no? Soy Rodxar Valle Negro, para todo el que no quiere pronunciar mi nombre al completo, me pueden llamar Rod,, sin mas- dejó una breve pausa para ver si él se presentaba o no, y siguió hablando.

-Bueno, hay algo que tengo que decir, soy un… como lo llamabais…- Se quedó pensando un poco, con la mano en la perilla, acariciándose la barba mirando el suelo, aunque había aprendido hablar con bastante soltura, seguía sin conocer muchas de las palabras comunes y algunas que conocía le costaba recordarla -¡Ya¡- asintió contento al recordarlo -Licantropo- Lo miró a los ojos con una leve sonrisa -Eso soy, y con esto no quiero dar miedo, quiero saber que eres, no es por nada, es por saber como actuar ante ti- Dio un paso hacía atrás esperando a que dijese la raza que era. Rob se había vuelto algo directo con esos temas, quizás por su nuevo miedo a los brujos.

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Re: Los caminos solos se hacen largos [Freya Lathman] [Libre]

Mensaje  Invitado el Sáb Abr 08 2017, 19:21

Al menos tenía buenos modales y estaba bien educado. Me mantuve en silencio, ponderando la forma en la que el alce y él se miraban. -Comida de emergencia- repetí atónito, apenas con apenas un suspiro, parecía que su lógica era más o menos que la de doña Juliana, la cocinera que viajaba con la caravana de músicos. “¿Aerandir se ha vuelto loca o yo me estoy quedando atrás?” me pregunté, viendo como él sonreía. Bueno… tal vez tuviese algún hilo suelto, eso explicaría un par de cosas. Di un paso hacia atrás, ultrajado -Có… como pue…- comencé a decir, sintiendo que las palabras se me atascaban en la garganta. Él volvió a abrir la boca para agregar algo, tal vez y me quería decir que me preparase a morir o algo. “Aunque bromeo” dijo, bromeo la palabra hizo eco en mi cabeza vacía un par de veces antes de registrar su validez. -Ah… jaja- respondí con una risa sin gracia, más por compromiso que por otra cosa. Su sentido del humor era peor que el mío.

-Rod, mi nombre es Willow Wisp, pero para todo el que no quiere pronunciar… -dije repitiendo sus propias palabras, me detuve manteniendo una sonrisa límpida -Es broma, es broma, no te tomo el pelo. Es más fácil Will. Rod y Will, no suena mal- agregué, pensaba tenderle la mano para afianzar el saludo, pero continuó y el contenido de sus palabras hicieron que me tensara. “¿Soy un qué?” me pregunté impaciente, dudando si increparle para que no me hiciera perder los estribos o prepararme para salir pitando. “Soy un asesino y tu alce será mi cena” “Soy un hombre al que le gusta todo y dormirás conmigo” “soy…” mi monólogo interno se detuvo justo cuando exclamó un “¡YA!” visiblemente sobresaltado abrí los ojos tan grandes que creí que podrían caerse. “¿Ya le acerté?” el muy cabrón era lento hablando. Si fuese así de lento planeando las cosas malas tal vez tuviese una oportunidad de salir indemne de la situación…

-¿Licántropo?- pregunté totalmente tomado por sorpresa. Ah… respiré con tranquilidad, sintiendo como el aire llenaba mis pulmones. Estaba siendo paranoico de nuevo. Cuando me miró a los ojos tragué saliva, recordando a la licántropo de pelos plata que me había cruzado en el camino, automáticamente me sobé la mejilla, recordando su buen gancho derecho. -Ya… no quieres dar miedo- respondí, digiriendo aún las noticias. Yo no iba por ahí presentándome y diciendo mi raza, pero allá los demás, tal vez este era un ejemplar especial. Parecía bastante inocentón dentro de todo. ¿Grande pero bueno? Veríamos. Me bajé la capucha y le señalé mis orejas - Esto… soy un elfo ¿de acuerdo? Pero no tienes que ir por ahí divulgándolo- miré a los lados y volví a ponerme la capucha. Le miré de reojo -¿Quieres tocar? Son reales- le ofrecí, tal vez no confiara en mis palabras, me acerqué a él, dejando un paso entre nosotros por si quería acercarse.

-Cada vez que vengo a la ciudad tengo problemas, por eso escondo mi rostro. Si estás libre, vayamos a repasar los bares, la última vez que vine me trataron de crío, en la mitad de las tabernas a las que entré, en la otra mitad, me sacaron a patadas diciendo que las niñas no debían estar en lugares así.- Esos recuerdos no me hacían muy feliz, me soné el cuello -Pero con un guardaespaldas como t…- me aclaré la garganta y corregí -Pero con un colega de tu porte, creo que nadie se meterá con nosotros- le dije, sacando una pequeña bolsa con aeros y dando un golpecito en su brazo -¿Qué me dices? Yo pago la primer ronda-
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Re: Los caminos solos se hacen largos [Freya Lathman] [Libre]

Mensaje  Freya Lathman el Mar Mayo 30 2017, 22:42

- "Caminando por el bosque... laralara... entre flores vi que había.... uh ah uuuuh, una carta ensangrentada... laralara... de cuarenta años hacía... uh ah uuuuh...."- Cantaba la joven loba mientras avanzaba por el camino tarareando confiada, tal vez por primera vez en dos años. Ulmer estaba sentándole bien, le daba seguridad, calma, tranquilidad, una familia, una familia de verdad tras dos años de miedo huidas, temores, inseguridad, palizas y algo más, por fin podía cantar sin sentir que iba a ser apaleada por entonar un par de notas.

El sonido de una rama rompiéndose la detuvo por un momento, y se giró hacia el lugar del que había escuchado el sonido, tan paranóica como solía estarlo desde que la transformaron en lobo. Si había por ahí gente que podía hacerle a alguien lo que le habían hecho a ella, no podía estar segura de que no hubiera más gente así. Por lo que, al final, se había vuelto insegura, desconfiada, asustadiza, sobretodo con todo aquel que tuviera, como ella, otra forma peluda.

Al no escuchar nada más, siguió su camino, esta vez, sin tararear si quiera, por si escuchaba algo más que delatase la posición de alguien. Efectivamente, así fue. Unos pasos se volvieron a escuchar a sus espaldas, y, como alma que lleva al diablo, a pesar de su delgadez y su escasa fuerza, se escondió tras unos arbustos y escaló por la parte trasea un árbol, esperando que eso bastara para que no ser descubierta.

- Mierda.- sonó bajo ella.- Así no hay quien pueda coger una misera ardilla.- protestó.

Parecía ser un simple cazador, que buscaba algo para llevarse al estómago. Suspiró aliviada y lo vio apuntar nuevamente en una dirección indeterminada, como si hubiera escuchado algo. Alzó la vista y lo vio, dos personas hablando no demasiado lejosque, ingenuas y distraidas, no imaginaban que una flecha se apuntaba hacia ellos. Nerviosa, Freya delató su posición dando un grito y bajando al suelo tan rápido como pudo.

- ¡Cuidado!- chilló nerviosa.

El cazador la vio descender y la miró con cara de sorpresa mientras fruncía el ceño, ¿por qué gritaba cuidado por disparar a un ciervo? Estaba claro que algo así estaba pensando. Caminó co velocidad y le fue a pasar de largo cuando la mano del cazador se cerró entorno a su brazo y se paró, nerviosa y asustado, dando un bandazo para alejar el agarre. Lo miró con ojos grandes, asustada, y tragó saliva dando dos pasos hacia atrás cogiendose la falda para poder correr con toda la velocidad que fuer aposible.

- ¿A quien gritas?- preguntó el extrañado.- Son solo animales.- afirmó el hombre.
- Había dos personas, en la trayectoria de la flecha...- murmuró antes de, dejándo de mirarlo, salir corriendo a comprobar que estaban bien y no habia sucedido nada.
- ¿Qué?- Pareció sorprenderse.- ¡Espera!- la hizo detenerse.- Yo también voy, no quería herir a nadie.- se disculpó con palidez mientras la alcanzaba.- Te sigo.- susurró dejándola avanzar frente a él con paso rápido.

Con paso veloz, siguió el camino por el que había visto a esas dos figuras a las que había advertido y, tras pasar unos setos, los vio, ¿estarían bien?
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Re: Los caminos solos se hacen largos [Freya Lathman] [Libre]

Mensaje  Rodxar el Mar Mayo 30 2017, 23:45

Notó como su broma no le llegó hacer mucha gracia a el pobre elfo que tenía delante, pero eso solo mejoró la broma, pues se lo había creído por un breve momento, eso siempre era lo mejor y le había alegrado el día ‘’Wilow… wist…’’ Lo decía en su cabeza como si el nombre fuese alguna extraña palabra proveniente de otro mundo, aunque cuando dijo que le llamase Will, se alegró mucho al saber que no le importaba el tuteo –Menos mal, ya me costó la vida aprender un nombre como Yer Noligma, casi tres días para saber pronunciarlo- Bromeó contento, se sentía bien con ese joven, al menos no estaba intentando que se uniera a ninguna religión, no se llevaba bien con las religiones, desde que se dio cuenta que el mundo está dirigido por el dinero, el sexo y el poder, ni con las brujas, poco tiempo fuera de su cueva y encontraba inconvenientes que esperaba que se acabasen –¡Eres un elfo!- Gritó casi a pleno pulmón sonriendo –No lo diré a nadie, si eso quieres y… porque no…- Le cogió de la oreja y le dio unos cuantos tirones para comprobar si de verdad eran de verdad.

-Es curioso, son muy diferentes a las mías- Se tocó sus propias orejas –Bueno, nadie se parece entre si, siempre hay diferencias- Sonrió y preparó una broma mejor –Por ejemplo, yo no confiaría en nadie, nunca sabes en donde han metido sus manos- Tras ello y hacer de la broma más creíble, se empezó ha rascar el trasero  de una forma algo grotesca y se rió un poco –Nada hombre, solo bromeo, no he hecho eso antes eso- aunque antes de decir esas palabras esperó un tiempo para ver su reacción –Soy una persona… como dicen…- Otra vez tuvo que pensar una palabra para referirse a lo que quería –Una persona… ¿lujuriosa?- dejó una pausa antes de proseguir - No… creo que eso es algo relacionado con mujeres- Se puso a pensar de nuevo y cayó en la cuenta de que tendría que ver con ‘’broma’’ –¡Claro! bormero, soy una persona bromera- Estaba convencido al completo de lo que estaba diciendo, aunque claramente no era así.

Rod se pensó acerca de lo que le estaba diciendo aquella persona, claramente se había dado cuenta que quería usarlo para que lo respaldase, pero no iba a rechazar una cerveza gratis –Claro, me apunto a la cerveza que me ofreces, las demás me las puedo pagar sin problemas, tengo dinero y sé manejarlo- Se sentía orgulloso de lograr manejarlo ‘’bien’’, porque solo gastaba y no recuperaba, pronto acabaría sin dinero de nuevo y pidiendo favores, dando a cambio caza de primera u otras cosas.

Toda esta charla se vio interrumpida por el grito de una mujer, agarró del hombro al elfo y le tiró hacia atrás para quedar Rod detrás del elfo con su cuchillo en mano, vio a un cazador con la mujer que quizás había gritado, al ver que corría hacia ellos y el cazador la seguía, presentía algo malo y se fue directo a ella –Ve con el chico del ciervo, yo me encargo de este hombre- Aunque no notaba que el hombre fuese a defenderse y eso le hizo dudar, bajando su espada dentada y mirando fijamente a ambas personas –Quisiera saber si intentabas cazar al ciervo, no es comida, sino ya me lo habría comido- Le dijo al cazador tras detenerse a mas de 10 pasos de ellos, ignorando un poco a la chica, pues en ella no veía peligro, aunque se podría equivocar y ser asesinado por ella sin darse cuenta, de las mujeres nunca se podría fiar después de lo que le pasó con esa bruja.
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