Vida de Perros

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Vida de Perros

Mensaje  Kuzu el Sáb Mar 18 2017, 04:05

Cuenta la leyenda que cuando no hay camino, se hace camino al caminar. Todavía no estaba del todo seguro si "flotar a la deriva" en el maldito centro del continente contaba como hacer camino, pero sabía que más temprano que tarde debía cortar con las crueles cadenas del destino, forjar mi propio futuro con el sudor congelado de mi frente, y evitar convertirme en el primer y último deportista extremo de salto libre de cascada en bote. - ¡Rema! ¡Rema! ¡Rema!.- La vida de un Kuzu silvestre es sin duda una vida difícil.

De lo que no estaba seguro aún era si remar sería mi salvación o mi perdición. Bastante difícil había sido escapar de la pesadilla de brujos chupasangre, y ahora me dirigía literalmente a la boca del lobo. Encontrar aliados en mi lucha para erradicar a todos los brujos menos una era más difícil de lo que creí en un principio. Los elfos estaban descartados por ser brujos con orejas puntiagudas. Los vampiros estaban descartados por ser brujos con colmillos. “Quizás debí nacer vampiro, así aprovecharía mejor mis habilidades sensuales” pensé, recordando que aquellos que no habían tratado de cenarme, me trataron como un completo novato en las artes persuasivas.

Tenía tres opciones una vez que llegase a la orilla del lago. Intentar nuevamente emprender camino rumbo al helado norte y probar suerte con los dragones. Hacerme de una manada de fieles licántropos que dejen una estela de ruina y destrucción a su paso… “Porque el hombre-lobo es el mejor amigo del humano, ¿no?” o volver a la península de Verisar y crear mi propio ejercito de inadaptadas sociales manipulables capaces de marchar bajo la bandera de la pureza humana. “Aunque claro, se aceptan todas las razas menos brujos, que ironía.” reflexioné. El camino sin duda era largo y lleno de sensuales curvas.

- O ser un pirata… - la opción navegaba en el horizonte de las posibilidades, considerando que ya tenía cierta experiencia con los de esa estirpe, solo necesitaba modificar una pizca de los ideales típicos, quizás un parche en el ojo, y zas! Ha nacido un pirata Kuzu. De hecho podía comenzar el trabajo ahora mismo, a tiempo completo. - ¡Tierra a la vista camaradas!.- dije imitando la voz de Trafalgar, con la emoción de quien siempre hubiera soñado en decir esas palabras, cuando en realidad faltaban unos pocos metros para tocar tierra firme. Perfectamente podría haber seguido remando hasta alcanzar el titulo honorífico de “Capitán de tierra dulce”.

“Hora del reconocimiento del terreno” me dije a mi mismo, observando a mis alrededores. Mi triste barcaza había encallado en el roquedal de una pequeña playa de la parte este del lago, de arenas rubias posiblemente importadas de tierras lejanas y crustáceos agresivos. Atrás había quedado el eterno azul turquesa que todo lo rodeaba y consumía, y la oscuridad carmesí de quienes todo rodeaban y consumían. El albor típico de las majestuosas montañas se imponía sobre habitual paisaje el cetrino que solía dominar la mayor parte del año, cuyos árboles ahora guardaban una celosa capa de polvo nevado sobre sus copas, quizás con el solo objetivo de atacar a la cabeza de transeúntes desprevenidos. “¡Los maldigo! Si no son hojas secas en otoño son flores con espinas en primavera… al menos en verano sus ataques son comestibles… a veces!” pensé ofuscado mientras trataba de quitarme la nieve del pelo.

En las cercanías, una pequeña cabaña roída por la humedad y las inclemencias del clima; probablemente propiedad del dueño y señor de la playa, quizás un respiro para el cansado viajero, o el trágico final del incauto. - Hora de terminar con el misterio de una vez por todas.- posé mi mano sobre el pomo de la puerta, en una acción cargada de sueños y esperanzas. “Por favor que haya comida, por favor que haya comida” repetía a modo de plegaria; eché un vistazo atrás, parecía que los camarones habían pasado de la agresividad a la ternura desesperada, como diciendo “no me comas Kuzito”; por otro lado, lo único comestible que llevaba conmigo era mi arma más letal, y probablemente mi vía más rápida para huir de esta vida y pasar a la siguiente: La galleta de la muerte.

---

Off: Saludos terrícolas xP soy un Kuzu tan oxidado, que tengo óxido en el óxido, así que supongo que postear una vez por semana estará bien ._. Igual está para quien quiera entrar, son todos bienvenidos, a ver si me desoxido un poco =3
Kuzu
Experto
avatar
Cantidad de envíos : : 139
Nivel de PJ : : 1
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Vida de Perros

Mensaje  Woodpecker el Sáb Mar 18 2017, 16:19

Entonces… ¿Cómo había llegado hasta allí? Después de los días más felices de toda mi vida, comenzaron los más oscuros. Apenas tuve tiempo para tomar a Emel y Joner y correr, pero correr en verdad, con la desesperación a flor de piel. ¡Él estuvo cerca de nosotros! En tierra de humanos, el hombre que últimamente siempre poblaba mis pesadillas, el cazador. Alex era joven, pero temía por él, sobre todo luego de enterarme de la complicada trama que nos rodeaba. ¿Acaso el destino me había marcado con una estrella negra? El día que nací probablemente había muerto una estrella, o se había caído del cielo, o había habido un eclipse, o algo así. No había otra forma de explicarlo. No… no era posible. El enemigo de mi hombre… mis hijos. Ni siquiera quería pensarlo. ¡Mierda!

Ni siquiera tenía a Bravía, sólo éramos mis cachorros y yo, en medio de la nada. Apenas cargué con mis armas y mis niños, no comida, no bebida, no ropa… no nada. Sólo una breve esquela para Alex “Están aquí” y una promesa de amor eterno entre dos corazones que se amaban. No hallaba la paz, quería volver, pero no sabía qué hacer con mis hijos. Quería aclarar todas las cosas de las que me había enterado, quería comprobar que Alex estuviese bien, quería tener a Furia y pensaba que tal vez debería de ir a Ulmer, pero también suponía que de querer encontrarme, lo primero que esos bastados harían sería interceptar los caminos que yo podría tomar. Huir. Debía huir. Tener a los niños alejados y rondar hasta tener la oportunidad de un ataque seguro. Tal vez tratar de buscar aliados. Hacía poco había visto a Schott, podría contactar con Eltrant y hacerme un favor. En momentos como ese recordaba el favor del rey incluso, pero la estúpida medalla estaba entre los juguetes de Emel en Ulmer. Perfecto.

La noche anterior habíamos hallado refugio de la lluvia en una vieja cabaña destartalada cerca de la orilla del río. Si quería mantener a mis niños que aun andaban como humanos tenía que permanecer cerca de un curso de agua. Esperaba noticias de Chy en cualquier momento, había pedido a Black que trajera a Furia y víveres, pero ¡por todos los demonios! ¿Qué le costaba tanto tiempo? Un movimiento desde fuera de la ventana llamó mi atención. Gruñí por lo bajo, había estado en mi forma bípeda por más tiempo del que recordaba después de haber salido de la arboleda varios años atrás. Me agazapé esperando que quien fuese hiciera ceder la puerta, sería su último suspiro. Esperaba que fuese el cazador, tendría el placer de abrirle la garganta yo misma con mis colmillos, dormiría en paz sabiendo que el padre de mis hijos reposaba varios metros bajo tierra y no en un lugar donde pudiera quitármelos o usarlos como arma.

Entonces vi la figura, una silueta recortada tras el marco de la puerta. El movimiento fue tan rápido que incluso resultó borroso, salté a él y lo taclee al suelo sin darle tiempo a nada. Con una de mis manos en su cuello y la otra en el piso de madera, puse mi hocico tan cerca de su rostro que casi podía tocarlo. Era un simple humano. Con esa realización me di cuenta que había sido un poco mucho para un pobre desgraciado incauto. Los niños nos rodearon por ambos lados y me percaté que no había dejado de gruñir y babear. Rápidamente le liberé y tomé a los niños para ponerlos lejos de él, siempre en guardia, siempre… olisquee el aire. Siempre me había mofado de mi excelente olfato. Conocía esa esencia. Ese humano no estaba en la lista negra. Perfecto… simplemente perfecto. Recordaba haberlo visto en algún lugar con Athos. Mejor.  Salí a buscar la capa, la había dejado en algún lugar secándose junto con el resto de nuestras ropas y volví lo antes posible, bien arrebujada.

¡Tú! Eh… lo siento, no fue la mejor forma de recibir a alguien. ¿Qué haces aquí? ¿No eras un mercenario o algo? Hagamos un trato ofrecí, estaba tan apurada y con tanta necesidad de hablar con alguien que no fuese un enemigo que me saltee varios pasos en… todo. Ah, lo siento. ¿Me recuerdas? Estaba con Athos en la fiesta… ya hace un tiempo. Estos son mis hijos
Off:Edito D= quiero agregar que Kuzito lindo no tiene problemas en que lo convierta en un saco de arena <3
Woodpecker
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 677
Nivel de PJ : : 5
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Vida de Perros

Mensaje  Kuzu el Vie Abr 07 2017, 02:49

“¡Vampiros…!”

No había alcanzado a terminar mi línea de pensamiento cuando de algún modo había terminado en el roído piso de madera de la vieja cabaña. “No, los vampiros no son tan babosos.” pensé calmadamente, ignorando que mi vida pendía de un hilo… de baba. Fue todo tan rápido que ni sus intenciones asesinas había sentido, y una vez que pude hacerlo, éstas ya se habían ido. Había sido superado lastimosamente por un perro sobrealimentado. - Si tanta hambre tienes, puedo darte una galleta.- sonreí nerviosamente.

“¿Un licántropo sanguinario protegiendo niños?” no entendía nada. Una vez que volvió en una forma más civilizada y agradable a la vista es que caí en cuenta de que se trataba de la más bella y salvaje de las damas, y al parecer la con menos tiempo y paciencia del mundo. - Los sentidos son todos míos, después de todo estoy invadiendo su propiedad.- dije al aire mientras ella continuaba su aparente monólogo. Me perturbaba mucho que estuviera enterada de mis actividades, automáticamente había sido añadida a la lista de personas peligrosas, y su supuesto trato probablemente implicaría asesinar a alguien.

La observé con cautela ante su proposición, dándole pie a que se explicase, no era la primera vez que uno de mis clientes había tratado de comerme antes de hablar de negocios. - Athos… Athos…- sabía que conocía ese nombre, que por alguna razón me hacía un agujero en la panza, y activaba mi instinto cazador. “Fiesta” era otra pista, pero era común llevar a cabo mis misiones en fiestas, aunque casi siempre en solitario, o en compañía de alguna fina damisela con tal de cubrir sospechas.

“¿Hambre? Hmm… hambre…” reflexioné y la respuesta no tardó en llegar. - ¡Santos bocadillos! ¿Cómo es que conoces a Athos?.- me atreví a preguntar como si los conociera a ambos de toda la vida; el destino sin duda se había encargado de juntar nuestros caminos en más de una ocasión, pero luego de eso no había vuelto a encontrarme con él. - Por supuesto que te recuerdo, nunca olvidaría tu rostro, aunque parece que no tuvimos la oportunidad de conocernos mejor.- mentí en parte, aún no tenía idea de quién era mientras imágenes bizarras surtidas, otras del rey repartiendo galletas de dudosa procedencia, y recuerdos lindos sobre una cola hipnótica ocupaban mi mente. Enarqué una ceja con mi propia proposición mientras observaba que sus hijos no intentaran nada gracioso, tan bonitos y deliciosos que se veían ahí calladitos y bien portados. “No Kamui, aún puedes sobrevivir sin llegar a ese extremo… y aún quedaban los camarones, no se iban a salvar de mi tan fácilmente.”

- Kamui Kuzuryu, mercenario y entre otras cosas, a su servicio- hice una reverencia mientras el sonido de mi estómago rugía con la furia de mil leones desnutridos. - ¿Qué es lo que un humilde humano mercenario puede ofrecerle a una poderosa licántropo, y que recibirá a cambio por sus servicios? No dudes en preguntar, hago todo tipo de trabajos…. todo tipo.- finalicé con mi cara más seria al enfatizar eso último.
Kuzu
Experto
avatar
Cantidad de envíos : : 139
Nivel de PJ : : 1
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Vida de Perros

Mensaje  Woodpecker el Mar Abr 11 2017, 02:58

Ah sí, cada vez recordaba mejor el breve encuentro con el Kuzu ese, o como se llamara realmente. Parecía imperturbable ante la situación, como si hubiese estado esperando que algo así sucediera. De no ser porque en él no habían más esencias hubiese jurado que le habían mandado como un chivo expiatorio, pero no podía ser así. No permitiría que fuese así. En la primera oportunidad iría a recorrer el perímetro y tal vez cazar. Sí, después de oler esa galleta rancia se me había despertado el apetito, o tal vez sólo había estado allí todo el tiempo y recién me estaba percatando de él. Me exalté un poco cuando hizo su exclamación, al parecer aún no le calaba en los huesos el ambiente dentro de la casa. Suspiré, tendría que ser paciente si quería llegar a algún lado. De todas formas no ganaría nada espantándolo…¿No?

Claaaaro… le respondí a lo de la oportunidad de conocernos mejor, estaba totalmente segura de que no tenía idea de quién era yo, y no lo culpaba… aquella vez había sido apenas un saludo y yo estaba disfrazada, haciendo bochorno con… ejem… algunas mejoras provisorias en mi cuerpo. Miré hacia un lado ciertamente apenada por mi inmadurez de antaño, agradecía que fuese tan mal mentiroso. Le devolví graciosamente la reverencia Feith Greenwood, actualmente… si no me había reconocido por mi cara, menos lo haría bajo ese nombre, no cuando para él con suerte era Malcom III o una simple Wood. Mi memoria no iba tan a detalle en el pasado. Entrecerré los ojos, no me pondría a enumerar todas mis ocupaciones …una mujer en apuros que puede pagarle muy bien a un mercenario le guiñé un ojo. Eso probablemente le haría ver que eventualmente, y si se portaba bien, podríamos llegar a hablar el mismo idioma.

¿Todo tipo? pregunté, dando un paso hacia atrás para mirarle al detalle. Parecía un perro mojado, no parecía estar atravesando por un buen momento, sin contar con que no se me hacía nada confiable. Había un algo en el que no terminaba de caerme bien. ¿Un mercenario con hambre? pregunté con cierta ironía en el color de la voz Si no puedes alimentarte a ti mismo dudo que puedas ganarte mis aeros dije, cruzándome de brazos y sentándome con los niños, fingiendo haber dejado el tema atrás. Estaba probándole, ver de qué era capaz. Le espié con un ojo Es una pena que un amigo de mi amigo hice una pausa ára que conociera mi relación con el hombre dragón Esté en esta circunstancia… me pregunto… hmmm me di la vuelta para mirarle, levantando la cabeza no…

Lo estaba disfrutando… disfrutando mucho. Sus respuestas eran iguales o mejores de las que recordaba. A falta de cierto mocoso llamado Black para molestar, un humano como él pero en versión más crecida venía como anillo al dedo para liberar la energía. Me puse seria y levanté una ceja ¿Habías dicho que esta es mi propiedad? pregunté cambiando evidentemente el tema, me sentía tan retorcida en esos momentos que estaba haciendo fuerzas para no reírme Como sea… el lugar no me pertenece y sus dueños pueden venir en cualquier momento. Aunque por ahora y mientras lo crea necesario, esta será nuestra guarida no le di oportunidad a nada, me puse en pie y caminé hasta estar frente a frente con él Puedo alimentarte y pagarte pero tienes que hacer algo por mí apoyé las manos en mis caderas y esperé finalmente una respuesta seria por parte de él. Si la negociación salía bien, me iría a cazar cuanto antes, dejando a los niños a su cuidado. De lo contrario, saldría él con una mano delante y la otra detrás de mi casa.





Off: Te conozco mascarita. Así que llena los blancos como quieras. Puedes rolear que me voy y alguna otra cosa que enriquezca el hilo. Pero no abuses, feo ¬¬
Woodpecker
Honorable
avatar
Cantidad de envíos : : 677
Nivel de PJ : : 5
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Vida de Perros

Mensaje  Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.