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Mary, quita todo el quelea [Libre-Noche][4/4]

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Re: Mary, quita todo el quelea [Libre-Noche][4/4]

Mensaje  Ashryn Elaynor el Vie Mayo 12 2017, 13:22

Nadie en su sano juicio se habría tragado las palabras de la ojiazul, pero los marineros no parecían entrar en el rango requerido de inteligencia suficiente como para notar la falsedad en el regaño del supuesto piricueco. Exigiendo que la trataran como la dama que era, la ojiazul fue escoltada por los marineros hasta una extraña habitación con diversas mesas en su interior; seguramente el comedor. Uno a uno los bobos piratas le recomendaban las supuestas especialidades del chef, esperando que el exigente paladar del espíritu de agua lograse aceptar alguno de ellos. Desafortunadamente la rubia no dudaba en expresar su descontento sacando la lengua a todo lo que le presentaban, casi parecía olvidar que estaba distrayendo a los hombres para que sus amigos pudiesen escapar en lugar de disfrutar de toda la atención que estaba recibiendo.

Hacía mucho que no daba rienda suelta a su lado de princesa mimada y la verdad lo estaba disfrutando. Se sentó en la silla del capitán, decretando lo que su estómago exigía para la cena, mientras uno de los marineros se encargaba de asearle el cabello y otros dos de dejarle las uñas impecables. ¡Y pensar que hacía un año que no se dejaba consentir de aquella manera! Casi podría decir que lo estaba disfrutando. Los pobre piratas con cerebro de quelea no dudaron en acatar las órdenes estipuladas, pues nadie en se barco deseaba hacer enojar a la futura mujer del capitán, y menos si ésta se trataba de un piricueco de las aguas. Solo esperaba que la sopa que había solicitado se llevase el tiempo necesario para que el escape resultara de la mejor manera. Claro que su suerte no iba a ser tan buena como lo deseaba y esto quedó demostrado con el grito de uno de los hombres.

— ¡Chuy! —Todos los marineros levantaron la mirada con desconcierto—. ¡Ayuda!

Sin mucha seguridad la ojiazul se levantó de su trono, perdón, de su asiento, abriéndose paso entre los marineros que se habían arremolinado entorno al pirata gritón y lo que sea que fuese el ‘‘Chuy’’. Aparentemente se trataba del cocinero, quien de alguna forma había terminado inconsciente en el suelo, aunque la ojiazul se daba una idea del responsable, escondiendo una pequeña sonrisa al verlo en calzoncillos, tal y como las veces anteriores. Le daba satisfacción saber que su querido Yomo se encontraba a salvo, aun y cuando tuviese que usar métodos tan poco ortodoxos. Con mucha discreción se acercó al cocinero, escuchando como los piratas comenzaban a formular teorías sobre lo que les había pasado, preparándose para ir a buscar al responsable, algo que sin duda ella no podía permitir.

— ¡Aguarden! —Intervino de manera sorpresiva, recibiendo gestos de extrañeza por parte de los hombres—. Alguien ayúdeme a subir a este hombre a una de las mesas para revisarlo mejor.

— ¿Cómo que revisarlo?

—Ah…bueno…pues —balbuceó un poco—. Como espíritu de agua también tengo la habilidad de sanar a los mortales —los piratas intercambiaron miradas—. Si no me creen, entonces dejen morir a su amigo —se levantó con aire ofendido—. Mis habilidades y yo seremos valoradas en otro lado.

— ¡Espere! —Ashy se anotó una victoria mental—. Ayude a Chuy.

La verdad es que el cocinero no tenía nada peligroso, pero su estado de inconsciencia, aunada a la preocupación de los tripulantes del Mary, le brindaron la excusa perfecta para mantenerlos en el comedor. Ahora el problema sería lograr que permanecieran lo suficiente como para evitar que atrapasen a sus compañeros. Era una chica lista, pero las ideas se le estaban acabando. Analizó al tal Chuy, confirmando de nuevo que, efectivamente, se encontraba bien, pero por la desesperación que emanaba de los marineros sabía que su plan se estaba yendo por la borda. Por si fuera poco, un alboroto proveniente de quién sabe dónde captó la atención de los piratas, haciendo que la ojiazul se golpeara la frente con la palma de su mano, imaginando que Bio se encontraba detrás de todo aquello.

—Bien, escuchen —llamó su atención, fingiendo un tono serio—. Es claro que nos encontramos en peligro, así que les brindaré mi ayuda mágica, creando un hechizo para salvar el barco, pero para ello necesitaré su ayuda —todos asintieron, aunque no muy convencidos—. Tómense de las manos —esperó a que lo hicieran—. Ahora brinquen en una pata y cierren los ojos, invocando la ayuda de los espíritus de agua, gritando ¡santos piricuecos protejan este barco!

Por milésima vez en la velada, la ojiazul se llevó la sorpresa de que los hombres habían seguido sus instrucciones y ahora se encontraban brincando tomados de las manos y con los ojos cerrados, cual si fueran unas pequeñas niñas recolectoras de flores. Tratando de reprimir la risa se escabulló hasta salir del comedor, cerrando la puerta desde afuera con mucha discreción. No pasaría mucho tiempo antes de que los piratas se diesen cuenta de que los había timado, así que tenía pocos minutos para salir corriendo y encontrarse con sus aliados, por lo que no dudó en ponerse en marcha. La cubierta estaba mojada y la rapidez con la que iba no ayudaron, especialmente cuando una imponente figura seguida por una más delicada, osaron por interponerse en su camino, logrando que la ojiazul se estampara contra el sujeto, mandándolo al suelo por segunda vez en la velada.

—Sorpresa —sonrió con nerviosismo al ver los ojos avellana de su apuesto compañero bajo su cuerpo—. Te encontré —las mejillas volvieron a teñírsele de carmín, mientras la rubia se separaba del joven, sonriendo de alivio al ver que Korax se encontraba bien—. Me alegro que estés sana y salva —parpadeó confundida—. ¿Y Bio? —Como si fuera arte de magia el vampiro no tardó en aparecer junto a ellos, siendo recibido por una serie de manotazos de parte de la ojiazul—. ¿La regla 17? ¿Es enserio? —Volvió a darle leves golpes en el brazo—. ¿No se te ocurrió algo mejor? Yo jugándome la vida con esos piratas y tú entregándote en charola de plata —infló las mejillas con reproche—.  ¿No pensaste en Korax? Quisiera que por una vez no tenga que preocuparme de salvarte el tra… —No pudo terminar con su berrinche, pues el sonido de la puerta del comedor siendo pateada y empujada con tanto fervor por los marineros furiosos—. Tal vez solo los humillé un poquito… —respondió a la pregunta del vampiro con una risita nerviosa, pero cuando la puerta azotó contra el piso se apresuró a retomar la palabra—. Bueeeeno, quizá los humillé un mucho…

Siguiendo el ejemplo que había aprendido de su compañero de gremio, no dudó en esconderse detrás de él. Ni de chiste volvería con esos piratas, menos con el fulano capitán, aunque ahora tendrían que ingeniárselas para salir ilesos de una turba enfurecida, llena de fuerza bruta y nada de cerebro. ¿Acaso las cosas no podían empeorar? Tal vez no debió hacerse esa pregunta.


Off: Permiso de Bio para metarolear poquito a su pj :3
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Re: Mary, quita todo el quelea [Libre-Noche][4/4]

Mensaje  Korax Crow el Jue Mayo 18 2017, 18:35

El incómodo silencio que se había apoderado de la habitación se rompió con el ondear de una bandeja llena de apestosa masa deforme del cocinero que había entrado.

Korax desconocía que trauma o psicopatía había llevado a alguien a cocinar el primer quelea pues ese pez parecía todo menos comestible. Colocó el plato en frente a Bio y a ella y casi que iba a vomitar pero intentó mantenerse fuerte y no montar una escena en frente a Barbasucia. Cuando el cocinero pronunció sus primeras palabras Korax reconoció al joven alto y fornido que se habían encontrado antes en el Catalina y alzó una ceja expectante. No debía revelar que se conocían o podría empeorar la situación.

Otro que se inventaba algo sobre la regla 17, ¿que el capitán debía comer antes? sí claro, se tragarían el pedazo de putrefacción del plato que esa mentira. Bio salvó la imprudencia del arriesgado Yomo poniendo en entredicho el honor y valentía del capitán de barba desaliñada. Estaba claro que nadie conocía muy bien el código pirata y eso estaba a su favor.

"Ni eso ni nada que implique tener cultura general" graznó Cuervo en su mente, que incordio era ese pajarraco imaginario, siempre molestándola con una voz casi humana.

Bio aumentó la apuesta pero un escalofrió recorrió su espalda cuando la añadió a ella como premio.

"Maldito, se que lo hace para ganar tiempo, pero cuando salgamos de aquí le voy a pegar un bofetón."

Cuervo sin embargo reía y seguramente hizo algún comentario de como lo de no ser tocada era una aberración.

Lo siguiente que pasó hizo que Korax perdiese su compostura al fin y se apartase en un rincón todo apresurada para vomitar. El capitán le dio un buen mordisco al apestoso pescado. No podía caer en manos de esos toscos y asquerosos marineros y aceptó sin rechistar la propuesta de Bio de salir pitando de la habitación.

Ya habían subido a la cubierta y seguían apresurándose aunque el cansancio tanto físico como psíquico se estaba empezando a notar. De la oscuridad cambiante debido al reflejo de la luna, pero aun así misteriosa, salió una dama de pelo y ojos azules. Era Ash, que se tiró encima de Yomo lo que hizo que Korax se parase en seco.

-¿Ash?, ¡Ash!-solamente exclamó ella entusiasmada por ver que la bellísima dama estaba bien-.

Bio les había seguido unos pasos atrás y fue recibido con un par de bofetones de parte de Ash.

"Uh, no sabía que tuviese tanto fuego la niña." comentó Cuervo un poco impresionado.

Una puerta se abrió y una manada de furiosos maryneros se estaban acercando peligrosamente rápido. Debía hacerse algo y tirarse por la borda en medio de la noche y en alta mar no era una opción, aún si tenían un piricueco consigo, ni con toda esa suerte extra sobrevivirían a algo así.

-¡Esperen!- en un acto de valentía desesperado Korax se puso delante de sus tres nuevos amigos extendiendo las manos a ambos lados de su torso, intentando comunicarse con la muchedumbre enfurecida-.

-¿Ustedes marineros saben de qué esta construido un barco?-no tenía muchos ases en la manga pero quizás ahora era el momento de confiar en su heks-.

Incluso con la gravedad del asunto casi le entraba la risa al ver las caras confundidas de los lobos de mar, alguno incluso movía los labios susurrando "madera", sin alzar la voz, para eso Korax fue la que les confirmó:

-Madera, efectivamente. ¿Y sabéis qué puede destruirla fácilmente?

Casi se le dibujó una media sonrisa en la cara, aunque quizás era una idiotez pensar que tendría poder suficiente para incendiar un barco.

"Debo confiar en que las llamas se extienden rápido, el elemento en sí es fuerte, aunque su usuario no lo controle del todo bien."

No dejó responder a nadie, en esas manos extendidas convocó un par de lenguas incandescentes que alborotaban a centímetros de su piel. No iba a morir siendo mancillada por unos sucios marineros ni iba a dejar que su nueva amiga sufriese el mismo destino.

Al menos así se llevaría a todo el mundo consigo, un movimiento de mano y esas velas tan  inflamables estarían tenidas de rojo y amarillo brillante.  


Off Rol-Lo primero perdón por tardar tanto, la verdad he estado un poco ausente y no he tenido inspiración. Yomo puedes decidir como reacciona la tripulación del Mary, lo dejo a tu merced. Otra vez, mis disculpas chicos.
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Re: Mary, quita todo el quelea [Libre-Noche][4/4]

Mensaje  Yomo Taemasu el Sáb Mayo 20 2017, 09:11

Me di una bofetada mental. Todo me había salido al revés. El capitán del Mary y todos en la habitación malinterpretaron mis palabras. Malditos piratas cabeza hueca, ¡me refería al actual capitán del Catalina en Celo! No a ti, viejo idiota. Tal vez había realizado un pequeño y arriesgado acto de traición a mis compañeros, lo sé, pero todo valía la pena con tal de ver como se pudría esa sucia lengua de mi elocuente compañero. En fin, al menos he cumplido con mi objetivo inicial. Has ganado este encuentro, Bio, pero la guerra continua. El mismo anciano había cavado su propia tumba, la astucia de Bio no tardo ni un segundo en usar el malentendido para crear de la nada una forma de salvarnos el culo. Si, lo he dicho, acepto que me ha salvado el culo a mí también. La pobre e inferior mente del capitán del Mary fue atosigada por las rápidas y constantes palabras de Bio, cuestionando su gallardía, su orgullo y su valor como capitán.  Agradecía tener puesta aquella extraña mascara que cubría la parte inferior de mi rostro, porque mis intentos de ocultar la gracia que me producían aquellos insultos ninja se limitaban a reprimir una sonrisa burlona en mis labios. Su rostro gritaba a todo pulmón que se encontraba entre la espada y la pared, pobre hombre, se pondrá peor.

Por un momento pensé que el capitán se negaría, pero Bio supo jugar sus cartas y uso algo a lo que un pirata nunca podría negarse: recompensas y mujeres. Apuesta el barco entero si quieres, durante mis peregrinajes no he escuchado de nadie que haya tenido el estómago para engullir un quelea y vivir para contarlo. Sonreí bajo la máscara al imaginarme quien sería ese pobre tripulante al azar, no habrá problemas con que se lleven al cocinero del barco, ¿verdad? Me cabreo que se añadiera al piricueco a la apuesta, como esa piltrafa le ponga un dedo encima a Ash, yo mismo te lanzare por la borda después de haberte quebrado la nariz a golpes. Volvió a causarme gracia el como Korax era tratada cual conejillo de indias. No te vayas a quejar, guapa, lo único que te he visto hacer desde que abordamos el Mary es servir de ancla. Al final, Bio uso un último comodín que no pude escuchar, pero con la mirada hambrienta del capitán y las expresión de complicidad de mi compañero ya me hago una idea de que se trata, la idea me saca otra sonrisa burlona.

Y finalmente ocurrió lo inevitable. El capitán del Mary tomo con increíble determinación y patética ingenuidad la asquerosa masa que se hacía llamar platillo y le dio un legendario bocado. Aparté la mirada antes de tener la dicha de observar las vísceras del pescado dispersarse en la boca de ese insensato hombre, aunque a juzgar por la reacción de Anclax, no fue algo que quisiera ver. Tras el capitán tener un predecible fracaso en su intento de ingerir el quelea, Bio nos ordenó que saliéramos de la habitación, lo cual no me hacia ninguna gracia, pero que termine aceptando al recordarme que no sabía el estado y el paradero de la dama piricueco. Ya no tengo que mantenerme oculto, así que como se hayan atrevido a tocarle un mechón de cabello al espíritu de agua, os lanzare a todos por la borda tras darles una buena paliza y humillarlos por cuatro generaciones enteras.

Me desplazaba con velocidad por los pasillos del interior del barco, intentado recordar donde quedaba la salida al exterior y sin preocuparme si el ancla me acompañaba o no. En el trayecto me retiraba como podía el disfraz de cocinero, ya no tiene sentido llevarlo. Al llegar a la cubierta, la oscuridad de la noche solo era apartada por el resplandor lunar y no me permitía identificar a la figura femenina que se aproximaba a toda prisa hacia nosotros, cuando logre hacerlo ya era muy tarde y mi pobre intento de frenar, sumado al choque de bruces con el piricueco de las aguas, desemboco en que resbalara y terminara cayendo al suelo con el cuerpo de la chica sobre mí. Aunque intenté oponerme, no pude evitar sonreír al encontrarme de nuevo con esos orbes azul cristalino y el dulce tacto de su delicado cuerpo sobre el mio. No puedo aceptarlo, pero me alegra recuperar su compañía.

— ¡Ash! —dije alegre de saber que mi compañera estaba a salvo — Debemos dejar de estar topándonos así —reí levemente en un tono sarcástico mientras le dedicaba una sonrisa de alegría y con un atisbo de picardía, sin recordar que Korax presenciaba la escena. Admire como su rostro volvía a adoptar un tono rojizo cual carmín por novena vez desde que nos conocimos. Estaba a punto de soltarle un Me alegra que estés bienpero me detuve justo a tiempo tras reprenderme por mi falta de auto-control y concentración, me incorpore tras recuperar una expresión estoica.

La masculina llegada de Bio trajo consigo una inesperada reacción de Ash. No sabía si disfrutar del sufrimiento de Bio o si temerle a la ira, la cual superaba a la de un cambiapieles desatado por mucho, de la joven piricueco. Un golpe seco detuvo el berrinche de la dama, como si hubieran cargado contra una puerta, ¿que fue eso? El sonido se escuchó un par de veces más para luego ser reemplazado por el estruendo de una puerta ser derribada. Los tripulantes del Mary empezaron a acercarse a nosotros con rapidez, asumí una postura de lucha preparándome para combatirlos. ¿Qué mejor forma de enfrentar a una manada de mastodontes sin cerebro que con un solo mastodonte con cerebro? Si tan solo le liberara... él tendría mejores posibilidades de hacerse cargo de ellos. Pero no solo he perdido el contacto con él, pues al obedecer a mis instintos he sentido de nuevo su presencia, aun si lo tuviera no podría controlarle; no distinguiría enemigos de aliados. Solo imaginarme la peor de las escenas me hace desechar por completo la idea, si él le hiciera daño... yo no podría cargar con la culpa. ¡Maldita sea, Yomo! Eres un cambiapieles. ¡Deberías poder controlar y llamar a tu bestia cuando se te venga en gana! Ahora estas solo contra toda una embarcación de cerebros de musculo.

O eso pensaba antes de que la chica morena se enfrentara a la muchedumbre en un desesperado acto de valentía. Venga, por fin decides hacer algo, demuéstrame de que estas hecha. Me relaje y parpadee confundido... ¿Qué? ¿Qué clase de pregunta tan absurda era esa? ¿Es una forma de ganar tiempo o algo así? ¿Para qué? Si eso era lo que buscaba, pues estaba funcionando, los torpes marineros no sabían responder una pregunta tan sencilla como esa. Su siguiente intervención parecía tener exactamente la misma misión que la anterior, me di cuenta demasiado tarde de lo que planeaba y ya sobre las manos de Korax brillaba el intenso fulgor de la flor de fuego. ¡Venga! ¡Solo hay que mirar la determinación en sus ojos para confirmar que la chica está que arde! Literalmente. Su plan de atemorizar y amenazar de esa forma a los piratas era arriesgado, pero con eso me había demostrado que no era una inútil. N-no es como que vaya a prenderle fuego al barco de verdad, ¿cierto, Korax? Los marineros por su parte se sorprendieron como un montón de niños ante la revelación de la mujer como una bruja, algunos procedieron a mostrarse asustados mientras que otros parecían recobrar la compostura.

— ¡Solo quieren engañarnos de nuevo! ¡De seguro ni es fuego real! —grito uno de ellos para luego ser acompañado por el resto de sus compañeros en un armónico grito de guerra. No me preocupaban los piratas, me preocupaba que la mirada determinada de Korax no perdiera su intensidad en ningún momento. Dime que lo de prenderle fuego al barco no iba en serio, Korax, y-ya me has demostrado que vales algo, n-no tienes que continuar con esto. Que equivocado estaba.

— ¡Korax! ¡No! —alcance a decir en un fallido intento de detener a la joven bruja. No entiendo bien que paso, todo ocurrió muy deprisa, de un momento a otro un fogonazo ilumino la oscuridad de la noche y luego el mástil junto a las velas del Mary descendieron envueltas en llamas, dividiendo tanto a mis compañeros como a la manada de marineros furiosos. — ¡Ash! —grité preocupado a todo pulmón mientras me levantaba del suelo y buscaba con la mirada a la dama de las aguas. No logre divisar más que al más elocuente de mis compañeros y a la mitad de las dos docenas de piratas, los cuales ya nos rodeaban y se preparaban para atacar, sin darnos oportunidad alguna de escapar. Me pare de espaldas a Bio para así tener el mejor posicionamiento que podíamos adoptar en estas circunstancias, protegiéndonos mutuamente las espaldas. — No me estorbes o terminaras igual o peor que el mástil. —le solté a mi compañero mientras adoptaba una postura de combate y analizaba a mi mitad de los oponentes. Me preocupa el bienestar de Ash, las llamas pronto empezaran a extenderse por todo el barco y no tenemos mucho tiempo para enfrentamientos, espero que ella y la bruja se encuentren en una mejor situación que nosotros.

——————————————
offrol:
Con tu permiso Korax, te metaroleo un poquito. Cualquier inconveniente puedes avisarme por MP
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Re: Mary, quita todo el quelea [Libre-Noche][4/4]

Mensaje  Bio el Lun Mayo 29 2017, 03:23

Justo iba saliendo de un lío dejado atrás cuando me encontré con otro muy diferente, mis compañeros se habían detenido a medio camino por alguna razón y antes que pudiera preguntar nada, Ryn se lanzó sobre mí para aporrearme salvajemente -¡No, no, manotazos de piricueco no, son mi única debilidad!- Grité alarmado intentando usar mis brazos para cubrirme de la brutal embestida aunque con eso solo gané que ahora drenara su ira golpeándome los brazos -No, no, en los brazos no, son mi única debilidad- Añadí luego mientras escuchaba sus reproches sobre mi maravillosa idea de la regla 17 que a fin de cuentas, nos había sacado del apuro.

No parecía haber forma de detenerla aunque intentara explicarle -No, espera, no, todo fue idea de Korax, ella me obligó- Señalé a la chica como culpable para salir del apuro -Usó su mirada seductora para persuadirme y ya sabes que las pelinegras adorables son mi única debilidad- Me hice la víctima pero afortunadamente fuimos salvados por la nueva ola de caos que se acercaba -¿Qué les hiciste a esos pobres hombres? Ustedes las mujeres son la encarnación del mal- Reproché mientras me ponía frente a ella para evitar que se desquitaran de lo que sea que les hubiera hecho.

Estaba listo para enfrentar al peligro cuando la jovencita de oscuros cabellos se adelantó valientemente a que la mataran; consiguió detener a los hombres con una pregunta que hasta yo podría responder, obviamente se refería a un kraken, eso sin duda podría destruir la madera, o tal vez la polilla, o tal vez un ser mitad kraken mitad polilla -¡No, por favor, no invoques al polikraken! ¡Es mi única debilidad!- Advertí acercándome un paso aunque luego retrocedí de un salto al ver aparecer las lenguas de fuego -Tenía que ser fuego, tenía que ser fuego, esa sí es mi única debilidad- Murmuré como reproche -Ahora creo que el polikraken no era tan mala idea- Retrocedí un poco más, el fuego no era algo que me resultara de total agrado.

Como no podía ser de otro modo con mi terrible suerte, la niña decidió prenderle fuego al barco, el mismo barco donde viajábamos todos, esto no iba a terminar nada bien; el mástil se convirtió en antorcha junto con las velas y mientras algunos piratas intentaban controlar el caos otros venían directamente a por nosotros -Tranquilo Yimo, no tengas miedo, saldremos de ésta- Le dije al chico mientras juntábamos espaldas al tiempo que pensaba en otro plan -¡No, piricueco, detente!- Grité fingiendo alarma para llamar la atención de los presentes -No invoques las almas de los muertos devorados por el mar- Dije para tratar de causar miedo en los piratas.

Usé mis manos para bloquear el golpe de un pirata y le regresé una patada en el pecho para lanzar otro grito -¡Oh no! Ya es demasiado tarde- [1] Dije alarmado dejando salir un poco de magia de voz para causar miedo en el corazón de los piratas, luego para añadir dramatismo comencé a hacer voces tétricas que salían desde diferentes lados del barco como si vinieran del mar -Buuu... Buuu- [2] Hacía aparecer los sonidos desde diferentes direcciones para asustar a los piratas y que pudiéramos aprovechar las distracciones -Oh no, hicimos enojar al piricueco, ahora devorará nuestras almas y acabaremos perdidos en el mar... eternamente- Dije alarmado al tiempo que hacía sonar tétricos ecos a los lados del barco -Eternamente... eternamente...- Me llevé las manos a la cara con angustiante horror -¡¡Salven sus vidas, salven sus vidas!!- Advertí señalando a los laterales donde algunos de los tripulantes comenzaban a lanzarse al mar.

Otros por su parte insistían en luchar contra nosotros, reprochando a sus cobardes compañeros por sus intentos de fuga hasta que con un crujido estruendoso el mástil se vino abajo, la caída de tan pesado trozo de madera en llamas hizo un agujero en la cubierta que se extendió por varios pisos abajo; las llamas comenzaban a invadirlo todo y solo era cuestión de tiempo hasta que no quedara nada -¡¡Mary cayó!! ¡¡Mary cayó!!- Gritaban aquellos hombres desesperados y asustados ante los confusos eventos; ahora nosotros también debíamos buscar una manera de marcharnos o quedaríamos rostizados.
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Re: Mary, quita todo el quelea [Libre-Noche][4/4]

Mensaje  Ashryn Elaynor el Mar Jun 20 2017, 01:09

Los manotazos no serían suficientes para expresarle al vampiro su descontento, pero no tuvo mucho tiempo de desquitarse, considerando que los miembros de la tripulación no se encontraban muy contentos con ella por haberles hecho saltar de manera poco masculina. Soltó una risita nerviosa al comentario de su compañero y no dudó en retroceder, buscando escapar de la irá de los piratas. Ya había aprendido del vampiro que huir homosexualmente era la mejor manera de mantener su trasero a salvo, solo que pocas veces le gustaba presumir de tan genial forma de escape. Se escondió detrás de su compañero, mientras que los demás hacían el intento de detener a los enfurecidos piratas. Lamentablemente no creyó que las cosas se saldrían completamente de control y todo lo que la ojiazul pudo entender fue el grito de alerta que Yomo le dio a la bonita joven.

El mástil comenzó a arder en llamas, mismas que se extendieron hasta las velas del barco, haciéndolas caer de manera inesperada, mientras una oleada de terror comenzaba a extenderse entre todos los presentes, tanto amigos como enemigos. No supo en qué momento terminó separándose de sus compañeros, pues en medio de tanta conmoción no les fue fácil permanecer juntos. Un grupo de horribles marineros se había reunido, al menos eso era una de las pocas cosas que podía vislumbrar, pero en medio de tanta hegemonía un trozo de madera terminó cayendo muy cerca de ella, haciéndola pegar un salto que la alejó aún más del centro del barco. Pronto la voz de Bio comenzó a resonar, haciendo un enorme escándalo en un intento por asustar —de nuevo— a los cerebros de quelea.

La de orbes azulados se llevó la palma de la mano a su frente, negando con la cabeza a las acciones de su amigo. Sorprendentemente el vampiro logró ser bastante convincente, usando sus dones para que aquella mentira pareciera más real…y milagrosamente lo consiguió. Algunos de los piratas no dudaron en lanzarse por los laterales del barco en medio del pánico infundido por la treta de su compañero. Por si fuera poco, un enorme trozo de madera cayó a mitad de la cubierta, aumentando el terror entre los tripulantes, a lo que la rubia no dudó en correr al encuentro de sus camaradas. Estaba asustada, pues no sabía cuánto tiempo pasaría antes de que todo el barco sucumbiera ante las llamas, y la verdad no se veía a sí misma muriendo achicharrada.

—Tenemos que salir de aquí —comenzó a buscar a la joven con la mirada—. ¿Dónde está Korax? —Levantó la vista, tomando del brazo a Bio—. Tengo miedo…

Esta vez no estaba mintiendo, no sabía lo que podría pasarle estando convertida en un espíritu de agua. Por desgracia tanta conmoción fue aprovechada por alguien que no dudó en arrastrarla hasta lo que parecía ser la popa, por lo poco que podía ver había una pequeña balsa de escape destinada para su uso…y para el del capitán. Ni siquiera en esos momentos había conseguido deshacerse del cara de asterisco. Genial, definitivamente las cosas no podían empeorar.
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Re: Mary, quita todo el quelea [Libre-Noche][4/4]

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