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Y consumiremos de las rosas, sus espinas. [Bio]

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Y consumiremos de las rosas, sus espinas. [Bio]

Mensaje  Eretria Noorgard el Jue Abr 27 2017, 21:47

Bajo un panorama mágico donde los bosques silban a juego con las voces melódicas de las elfas, el clan Doriath se reúne con sus hermanos de sangre y celebran una de tantas festividades élficas, un manto oscuro que retorna cual firmamento repleto de estrellas iluminan el prado donde dicha raza baila, hacen una base instrumental y comparten risas mientras aúnan las botas de licor, haciéndolas chocar a modo de brindis peculiar. A un lateral lo infantes corren y se atrapan entre ellos con la supervisión de los mayores pues tras la tercera guerra y las pérdidas han sabido reconstruir los cimientos, o mejor dicho, han seguido las órdenes de quien los ha conducido a la nueva prosperidad en un clan mucho más sabio y tenaz. Con todo tipo de frazadas coloridas sobre el césped acompañadas de almohadas de plumón donde algunos se sientan, colmamos de manera completa dicha zona en la foresta.

Si bien es cierto que entre festividades élficas los viajeros externos no están bienvenidos, sí que pueden participar elfos de otros clanes más nunca los exiliados, esas son las leyes puestas por los canos y la primera comandante al mando, aquella que trajo consigo de vuelta a las últimas mujeres supervivientes encarceladas, a su propia madre y a su hermana. Sin importar las consecuencias o la sangre derramada siempre supe que tenía la capacidad de ser extremadamente obsesiva y por ende, vengativa, más allá de un horizonte memorizado a través de la vista, donde todo era nuevo y fresco fui arrollada hacia la aventura, y a día de hoy, las acciones que atrás decidí, son aquellas de las cuales estoy más orgullosa. Los camaradas más retraídos poco a poco y con ayuda del licor comenzaron a ser ellos mismos, carcajadas de toda índole y runrunes apabullaron el bosque con tantísimo ahínco que éste mecía las hojas, fruto de la alegría y partícipe de la fiesta.

Venga~ ¡Si puedes quitártelo enseguida! ─ De un zarpazo junto a un vistazo mortífero le advierto a la joven Valya que jamás entre los jamases me convencerá para ser pintada y mucho menos a su antojo infantil que agravado por el entusiasmo acabará dejándome cual lienzo abstracto. ─ Te he dicho que no, estoy ocupada haciendo guardia, ve con los demás. ─ Desde lo alto de una de las castas le lanzo una bellota, esta cae de redondo entre la ceja derecha e izquierda de la rubia, quejándose con las manos en jarra antes de subir también en una de las ramas más gruesas. ─ Soy tu hermana mayor y debes obedecerme. ─ Manifestó sin reparo esta vez sí, sentada en frente mía con las piernas de lado a lado, sobre el tronco. Una risa indómita surge de entre mis labios, la edad no viene acorde a su forma de ser, algo que agradezco enormemente.

¿De verdad quieres ir por ese camino? ─ En cuanto a pautas u órdenes de este calibre sabe bien que fracasará, no obstante y para complacer a mi mitad, le obsequiaré el regalo de mi poca paciencia y fe. ─ Que sea rápido y ni se te ocurra pasarte, algo sobre los pómulos y ya está. ─ Tras resoplar Valya brinca sobre la rama, de la bolsa que lleva colgando de la cintura saca unas pinturas echas con hierbas y agua junto a un pincel artesanal. El frescor entrante de la madrugada transporta los mechones plateados de mi melena hacia una dirección contraria, los más largos, aquellos que me rozan la cintura acarician parte de los muslos mientras el recogido alto sigue mantenido, de dicha forma la joven elfa puede proceder a dibujar sin dificultad incluida. ─ Te pondré guapa, verás. ─ ¿Acaso no soy guapa siempre? Con cierto irritamiento entorno los luceros, unos ambarinos y afilados por cada lid acontecido y los conflictos de antaño.

La música de los clarinetes y los tambores pueden oírse desde lejos, me centro en la sonoridad recreada a base de los cánticos hasta que el último trazo y la expuesta sonrisa de la rubia dan por terminado la sesión de pintura. ─ Ya está, deberías ir al lago y mirarte en el reflejo, ¡te queda fenomenal! Sé de alguien a quien le gustaría. ─ A falta de aire tosí con disimulo, dándole un codazo bien merecido, Valya decide ir hacia la pradera junto a los demás y sabiendo que los guardias han sido entrenados por mi mano dura, podré ausentarme al menos un rato para observar la desgracia en mis facciones y borrarlas gracias al flujo del lago. La caminata era exquisita, la primavera se encuentra en pleno auge y las flores embellecen los senderos a recorrer, las luciérnagas se aglomeran en los arrabales del estanque y en frente de este me acuclillo.

Cuando el sondeo de la superficie va calmándose observo los espirales níveos que surcan ambos pómulos, el dramatismo de la pintura esta vez es nulo, son sólo trazos como bien he pedido, sencillos. Aclamada por la paz de la madre naturaleza debilito ambas rodillas hasta quedar sentada, en el lago se aprecian las estrellas, el amarillento de las luciérnagas y una figura distante que no es la mía. Una de las cejas las elevo por inercia, fue en una de esas incursiones cuando oí las pisadas y mis dagas en plena necesidad fueron sacadas de sus respectivas fundas. ─ O sales, o te voy a buscar. ─ Tiene dos opciones, en ambas saldrá mal parado o parada quien recorre Sandorai en plena madrugada, y no sólo eso, ha tenido la mala suerte de cruzarse conmigo y en mi expresión fruncida la evidencia se acrecienta, si no ha de salir, será cazado como cualquier otro animal en los territorios que domino.

Léeme:

El tema se ambientaría 32 años atrás (he sacado los cálculos) en el bosque de Sandorai, una de las últimas noches de primavera. Eretria rondaría por sus 19 años, te dejo una referencia de como se vería.
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Re: Y consumiremos de las rosas, sus espinas. [Bio]

Mensaje  Bio el Lun Mayo 08 2017, 02:17

Había pasado tiempo desde mi última visita al hogar de los elfos y la verdad es que no estaba en mi lista de lugares favoritos, y de hecho no habría puesto un pie en este lugar si no fuera de extrema necesidad asegurar mi supervivencia; la última misión de asesinato no había salido precisamente bien; habíamos caído directamente en una emboscada que terminó en la eliminación de todo el equipo -¡Malditos cazadores!- Murmuré en voz baja mientras avanzaba intentando mantener oculto el sonido de mis pisadas sobre las hojas del piso, el bosque de los elfos tenía la particularidad de parecer muy silencioso y tranquilo pero en realidad siempre había algún elfo vigilando.

No tenía una relación especialmente buena con ellos, pero de momento su enemistad con los brujos me hacía suponer que en caso de problemas eliminarían primero a los brujos que me perseguían antes de arremeter contra mí, lo que me daría algo de tiempo para tratar de escapar; temía que de seguir así, escapar se convirtiera más adelante en mi única manera de enfrentar los problemas.

Ya estaba algo cansado de la larga fuga que había protagonizado cuando al fin pude ver algo que ligeramente me alegró la vista, parecía ser un pequeño estanque en donde podría refrescarme un poco; así que ante la emoción del momento cometí uno más en una larga lista de descuidos cometidos la misma noche en un corto periodo de tiempo; unas palabras de advertencia me hicieron tratar de detenerme pero fue tarde para siquiera intentarlo y me precipité a correr hacia el estanque, para cuando pude darme cuenta las hojas y ramas que antes me vestían habían quedado atrás y frente a mí tan solo desfilaba el rostro de una hermosa jovencita elfa.

Aunque extraña y hermosa como todas las elfas, parecía tan agresiva como los peores de ellos, parecía estar enfadada con algo a menos que fuera su estado natural, y su estado no mejoraría para nada con la sucesión de acontecimientos que sucederían; mi velocidad fue más de la que había pensado y aunque la vi no fui capaz de detenerme, mis pies intentaron frenar el avance pero con esto solo conseguí irme de boca hacia ella aterrizándole encima y cayendo a la orilla del estanque; no era la mejor forma de iniciar una hermosa amistad pero al menos no había sido un elfo psicópata al que me había encontrado y tropezado.

Giré de prisa quedando al final sentado en el estanque con el agua hasta mi cintura -No, no, espera, no, disculpa, solo estoy, perdido, sí, estoy perdido, me persiguen- Me hice la víctima -Brujos, me han estado siguiendo para asesinarme, están dementes, hay que detenerlos- Aprovecharía el odio racial para ponerla en contra de cualquiera que aún me siguiera y si no, al menos podría ganar algo de empatía por parte de la chica.
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Re: Y consumiremos de las rosas, sus espinas. [Bio]

Mensaje  Eretria Noorgard el Sáb Jun 03 2017, 12:34

Raudo y a su vez, veloz, una criatura de tamaño considerable emergió de entre las sendas del bosque, no para detenerse y levantar las manos en son de paz; no, en cuanto nuestras miradas se cruzaron el peso del sujeto quedó impreso en el mío y como si fuese una mala broma o una pesadilla ridícula, caímos al agua. En el poco tiempo a reaccionar y antes de perder el hilo argumental de sus excusas entremezcladas en represalias hacia otros rechisté, boca arriba y sentada a medias el agua penetra en las ligeras telas y el maquillaje de mi rostro con lentitud va desapareciendo. Resulta que no soy un ser paciente ni uno que sepa sonreír en dichas situaciones, aquello que algunos ven en mi forma de elfa, no es más que una coraza equívoca, y el pelilargo será uno de los pocos que lo comprobará en sus carnes. Los segundos no fueron suficiente, y de entre las ondas claras del estanque, en el cabriolar de mi melena plateada donde las gotas plasmadas van cayendo hicieron su trabajo de distracción.

La voz varonil quedó en un segundo plano en esta noche de jolgorio y ligeras molestias, de su lado emerjo y cual rayo de luz atravesando una bóveda azul, siendo la nube negra que es atravesada tomé asiento en su regazo, el apriete de mis muslos en contra de los suyos fueron acompañados de mis brazos, ambos directos a la tela pegadiza a su torso, hice el amago de levantarlo en frente de mis orbes inquisitorias, me importa muy poco cómo ha llegado a Sandorai, pero sí que estoy interesada en cómo saldrá bajo el trazo de la luna y con mi significativa presencia haciendo travesuras. ─ Guárdate las excusas. ─ Sulfurada vuelvo a tirar del moreno hacia arriba. ─ ¿Acaso estás loco? No sólo me has empujado, sino que he acabado mojada. ─ Esta vez fue un rechisto lo que salió acompañando el malestar producido. La palabrería barata no le servirá en absoluto, o eso creí antes de que nombrara una persecución a través de mis terrenos.

Que aquí la peligrosa soy yo, sin ser relativo voy por la vida haciendo pactos censurados ante lo prohibido y no serán secundarios quién me arrebaten el papel principal, mientras él sigue quejándose analizo seriamente sus orejas, son pequeñas como la de los humanos y no porta una cola u orejas de bestia, no tiene pinta de ser un animal del bosque ni una criatura mágica, ¿un humano enclenque? Posiblemente. Fue entonces, en dicha milésima de tiempo cuando sus vocablos hicieron mella en mi cerebro, la sangre se me enciende y un hormigueo va recorriendo mis extremidades, una a una, despertando el mal que las preludian. ─ Pues vayamos a matarlos. ─ El festival no está lejos y no dejaré que nadie bajo mi cargo muera ensangrentado y a las zarpas de aquellos que tanto nos han arrebatado. ─ ¿Por donde? ¿Qué dirección? Tan sólo llévame, acabaré rápido. ─ Fuera del regazo del extraño y erguida sobre las aguas cristalinas le contemplo, las orbes ambarinas relucen debido al fulgor de las estrellas, y en ambos luceros va resaltado un halo carmesí sentenciado por al ira y el rencor acumulado.

Mediante zancadas cortas me adelanté, retrocediendo nuevamente para agarrar al melenas del brazo y ponerlo de pie junto a mi. ─ Huye y no tendrás sólo a brujos persiguiéndote. ─ Se trata de una bonita advertencia, a tirones lo saqué también del estanque, humedecidos de pies a cabeza y el cabello siendo un incordio saqué una de mis armas y le señalé la maleza. ─ No hay tiempo que perder, débil humano, tú mantente atrás y yo me los cargo. A pocos metros hay un festival de los míos y cómo esos sangre sucia lleguen antes de haberlos encontrado yo, será un gran problema. ─ El corazón me da vuelcos, el sonido de los tambores embellecidos por los cantos melódicos son agradables, pero realmente lo que me aviva por dentro son las confrontamientos y que el metal de las armas choquen, creando así, la melodía perfecta para mis orejas alargadas. Algunas nacen para ser el punto de atención y otras para vivir entre las sombras, guardián de la casa y el que cargará la espada. Me tocó a mi en el seno de una familia afealdada por la mismísima magia, y no habrá una segunda oportunidad en cuanto a un ataque similar.

Entrecruzada aguardo a que abra los labios, escupa alguna señal o dirección que sirva y nos pongamos en marcha, no es para nada difícil, aunque para los de su especie hecha de papel y sin probabilidades de supervivencia, de mentes cerradas y asesinos de la naturaleza, tampoco es que me caigan fenomenal que digamos, en sí, sólo necesito a los míos. Y para comprobar el estado de este enclenque le golpeé con la palma abierta en la espalda, a ver si se atraganta o aguanta como un hombre de pelo en pecho y agallas, ya sea por diversión o por examinar que me acompañará en esta nueva aventura, más de lo primero que de lo segundo, claramente, ¿para qué engañarnos? Podré usarlo de cebo incluso. Ceñuda sonreí, no cavilaré en para qué lo quieren los hechiceros pues de alguna forma u otra, todos acabarán bajo la misma tierra si planifico bien las cosas.
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Re: Y consumiremos de las rosas, sus espinas. [Bio]

Mensaje  Bio el Lun Oct 02 2017, 04:12

Dicen que los vampiros y también los elfos son seres elegantes, que llenan de majestuosidad todo lo que dicen y hacen, seres de los que cualquier movimiento por trivial que resulte, puede considerarse una minuciosa y delicada danza, pero éste no era el caso; habíamos caído al agua de la manera más aparatosa posible, estaba seguro que incluso tenía musgos o alguna planta acuática puesta de sombrero; la chica que parecía ser una dulce y frágil elfa silvestre de los bosques de Sandorai termina siendo toda una fiera salvaje y tras envolverme con sus firmes y sensuales muslos a los que mis manos caen casi sin darme cuenta, despierto atrapado por sus manos que casi me sacuden como a un trapo mojado; sus palabras sumadas a mis manos aún posadas en sus piernas me llevan la imaginación a otro lado -De donde vengo, acabar significa otra cosa... y más si estás mojada- Respondí deseando que no entendiera la referencia o terminaría mal esta situación.

Cual si hubiera activado un pergamino explosivo, su mirada de inunda de brillo y maldad al tiempo que sugiere ir a matarlos; incluso me da un poco de miedo y trato de echarme hacia atrás, que esta como mínimo está loca; loca e ingenua, me libera de su agarre y me levanté tras ella para señalarle la dirección de la que venía -Por allá- Señaló mientras como un eco se queda en mi mente su última frase “acabaré rápido, rápido, rápido” -Espero que no tan rápido- Murmuré de manera casi ininteligible para luego escuchar su amenaza -¿Huir? ¿Yo? Por favor, sería incapaz- Respondí mientras miraba a todos lados buscando la mejor ruta para huir.

Avancé tras ella, no sería tan idiota para escapar ahora, lo mejor sería esperar a que se distrajera y entonces, aquí se rompió una taza y yo me fui para mi casa -¿Un festival? No puede ser, seguro han venido por ellos, hablaban algo de una matanza de elfos- Añadí para agravar el escenario y dejar a los cazadores en una peor situación; no hizo falta avanzar mucho para escuchar los pasos de los cazadores -Y ahí se fue mi ventaja- Pensé sin decir nada al tiempo que me agachaba y halaba hacia el piso la mano de mi acompañante -Escóndete- Le dije para mantener el factor sorpresa aunque tal vez no le caería muy bien -Si quieres, digo- Añadí para evitar que de nuevo quisiera desquitarse conmigo.

Al menos algo bueno había sacado de todo esto, me había llamado “débil humano” algo que sin duda pensaba usar a mi favor, pero para ello tendría que evitar que alguno de los cazadores terminara gritándome -¡¡Aquí está el vampiro!!- Esperaba que eso lo hubiera escuchado en mi mente, tenía que serlo pero no, realmente me habían visto y delatado; frente a nosotros había dos brujos que no nos habían visto, pero un tercero había aparecido por la derecha y nos había atrapado en el acto -Oh, rayos, parece que uno de ellos es Iván Piro, el famoso asesino de elfos- Añadí esperando que no me dejaran en evidencia; tomé una piedra y la arrojé al idiota que intentaba delatarme poniéndola justo en su frente y haciéndolo caer hacia atrás -¿Qué dijiste?- Preguntó uno de los otros que se encontraban frente a nosotros.

No había tiempo que perder, era ahora o nunca -Encárgate del de la derecha, yo intentaré al menos distraer al de la izquierda- Hice un plan rápido y no muy elaborado -Saldremos a la cuenta de tres... uno... dos... ¡tres!- Apenas dije el tercer número emprendí una veloz carrera en dirección contraria a la pelea, parecía una chica muy capaz así que seguramente lograría deshacerse de todos sin problemas, yo por otro lado tenía preocupaciones más importantes como por ejemplo, que ella no me alcanzara, pero ese problema me lo resolverían los brujos si lograban entretenerla por un buen rato, o en el mejor de los casos, se matarían todos entre ellos.
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Re: Y consumiremos de las rosas, sus espinas. [Bio]

Mensaje  Eretria Noorgard el Lun Dic 18 2017, 19:53

El dialecto tan complejo de estas criaturas lo pasé por alto, acabar en cualquier lado es acabar, dejar sin aliento, destrozar, ponerle un punto y final a tu enemigo. Así pues, ¿qué quería decir el enclenque este? O más bien viejales, con esa barba de semanas y las cejas pobladas daba el canto de ser un puerco. ─ ¿Por allá? ─ Y señalé la misma dirección con el gesto torcido, matando la poca belleza de un rostro juvenil con restos algosos enmarañados entre las hebras lisas. De vez en vez tiraba de el extraño, su caminar ralentizado se convierte en un auto martirio, guarda en su interior todo tipo de misterios y la desconfianza sigue creciendo, así como también el mal que nos aqueja a todos, acunados por los árboles y el eco de la intrínseca madre tierra.

La piel se me eriza por la dolencia que caracterizan sus menciones, no puede ser, ¿a qué vuelven? ¿No tuvieron suficiente con el acero de mis dagas y gritos de guerra? Si es así, si están aquí por nosotros, él tampoco será obviado en la trifulca que nos obsequiará un cielo encarnado. ─ ¡Estúpidos! Como osan aparecerse, los cortaré en trozos y se los daré de comer a las fier-.. ─ De pronto el descuidado tira en su totalidad de todo mi cuerpo, nos ocultamos, lo nunca visto, río para mí misma, y también para él, ellos aparecen y como si el destino estuviese de nuestra parte, lo reconocen. Ellos alzan la voz y claman al vampiro, ni puta idea, lo circunstancial es que el corazón se me llena de valentía y sin escuchar las tácticas de mi acompañante me abalanzo a por Piro, no sé quien es, pero sí a que se dedica ahora.

Ocurre siempre, por desgracia, que cuando enfundo las armas el mundo para mí deja de existir, el piar de los pájaros, los cánticos de la vegetación o cómo se me van hundiendo las zuelas en la tierra húmeda. No hay disculpas, sólo una sensación que termina catalogándome como una bestia más de estos páramos. Los segundos se congelan, la sangre me hierve a elevadas temperaturas a la par que desde mi rasgada garganta salen todo tipo de improperios hacia los asesinos de elfos. Los corté, esquivé bolas de fuego e incluso algún que otro guantazo con la mano abierta. ─ Maldito cabrón, ─ y sonreí endiablada. ─ No me gustaría estar en tu lugar, porque como bien dicen los sabios, de la muerte no se vuelve entero. ─ E intenté mirar a mi acompañante, el cual no está, ¡la madre que le dio vida! Otro cobarde con los huevos tan encogidos que no es capaz siquiera de apoyar a "una damisela en apuros."

A la mierda, sin pararme a pensar en el rumbo de los sucesos o en el bagaje de mis acciones saqué el arco, uno de ellos chilló cual putilla cuando una de las flechas le rozó la cazadora, la segunda no tardó en llegar a la diana tras clavarse en una de las rodillas del sujeto. El Piro no se qué sabe lo que hace, y tras levantarme en peso y lanzarme contra un árbol, el aire me falló por primera vez. Las palabras no me salían y sin embargo, ya estaba nuevamente en pie. Me llaman testaruda, y dejadme aclarar que dicho adjetivo se queda corto cuando me tocan el libido entre conflictos. Jadeo, quizá porque me duele, quizá porque me está gustando, el caso se agrava y entre risitas cínicas me cuelgo a la espalda de Iván, aprieto su nuez hacia dentro, cortándole la respiración para que se atragante en plena angustia, que emergan lágrimas y suplique por su vida.

No fue así, el tercero plantó ambas palmas en mis caderas, tiraba hacia atrás para quitarme de encima del segundo y hasta podría verse gracioso, porque no me despegaba, seguía asfixiándolo mientras uno chillaba del dolor proveniente de su rodilla y el otro hacia fuerza para sacarme de encima. Todo un espectáculo. ─ ¿Pero qué te pasa elfa? ¡Sólo queremos al vampiro! ─ Falacias, el contexto o mejor dicho, las excusas sobran en el campo de batalla. No entendí muy bien qué pasó, pero tras una llave conjunta lograron sacarme de encima. Algunos tomaron mis manos y el otro se apoderó de mis caderas al sentarse encima. ─ Perra, déjame decirte que jugar con fuego, quema. ─ Oh, alzo ambas comisuras antes de escupirle entre ceja y ceja, pues que ardan. Forcejeé varias veces hasta soltarme una mano y darle una bofetada al Iván, va de machito pero no es más que otra nenita.

Yo como no, recibí otra que hirió mi labio, haciéndolo sangrar. ─ Protegerle no te llevará a nada, bueno sí, quizá a... ─ El rencor termina envenenándome cuando me soba una teta, grito colérica e incluso se asusta cuando el brillo de mis luceros ambarinos se intensifica. ─ Te voy a sacar la cabeza, no te despistes. ─ Las amenazas continúan así como el rifi y rafe, intentan con todas sus fuerzas mantenerme presa en contra de la flora y sin ningún atisbo ni verdades a medias, el miedo se apodera de mis carnes, porque dejé de sentirlo o mejor dicho, intento no aferrarme a el.
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Re: Y consumiremos de las rosas, sus espinas. [Bio]

Mensaje  Bio el Sáb Dic 30 2017, 06:02

Las ramas que quebraban bajo mis pies en medio de la vertiginosa carrera -Es una elfa- Dije para mí mismo mientras avanzaba agitado y con la respiración entrecortada -Es el bosque- Continué justificándome de manera optimista -Sabrá defenderse y si no, no parece que alguien vaya a extrañarla- Detuve mi andar y apoyé mis manos en un árbol -Tampoco parece ser alguien que vaya a pedir ayuda, parece fuerte, y si no les gana por lo menos los asusta con ese espantoso carácter- Reí con cierta malicia -Pobres de ellos- Reí de nuevo soltando aire por la nariz y negando con la cabeza -No necesita ayuda, seguro que no- Levanté la vista para mirar hacia adelante, me faltaba un largo camino por recorrer y no tenía tiempo que perder -Maldita sea- Golpeé el árbol y comencé a correr de inmediato.

Las huellas del camino me ayudaban a avanzar sin equivocar el rumbo -¿Qué haces Bio? No eres un héroe- Me dije a mí mismo al tiempo que continuaba corriendo aunque no en la dirección inicial, estaba regresando y ni siquiera sabía por qué aunque mi instinto no se había equivocado esta vez, la escena que encuentro es por demás desagradable y es que si bien puedo aceptar que la maten en batalla, lo que encuentran mis ojos es un espectáculo deplorable y lastimoso, la mantienen sujeta contra el piso -¡¡Malditos enfermos!!- Grité furioso, el sigilo ha quedado atrás, pues lo que viene no va a ser delicado ni estético, pero tratar de abusar de una mujer es la peor de las bajezas, levantan los rostros pero para cuando alcanzan a verme llegar ya es demasiado tarde y mi rodilla revienta la nariz del que se encuentra sentado sobre la elfa y lo manda hacia atrás.

Mis pies se deslizan unos centímetros sobre las hojas por la velocidad y la humedad del suelo; con el primero aún atontado por el golpe me lanzo sobre el segundo y completamente cegado por la ira dibujo una equis al incrustar mis dagas en su cráneo para luego con algo de esfuerzo abrir los brazos separando ligeramente su cráneo, con la mirada perdida y la respiración entrecortada  giro el torso para ver al otro sujeto que con la nariz convertida en una cascada de sangre retrocede entre improperios -Los mataremos, los mataremos a ambos, a ambos- Tropezó con una rama pero evitó caer -Esto no ha terminado- Alcanzó a decir antes de echarse a correr balbuceando maldiciones e insultos.

Inerte como una roca reposé unos instantes, fijo y al acecho cual si esperara su regreso pero no fue así; había terminado la batalla pero yo aún no tenía suficiente, quería más, necesitaba más ¿Hacía ya cuánto desde la última vez? Lo necesitaba, de nuevo, ser una bestia como los otros, un cazador; giré el torso en dirección hacia la chica y a su lado el cuerpo desangrado de la víctima anterior -Dicen que la sangre de elfos es más dulce- Pienso sin decir nada mientras ladeo el cuello ligeramente a la derecha, respiro profundo y doy un paso hacia ella -¿Por qué habrá de importarme? ¿Por qué volví?- Sigo pensando -Largo- Le digo a la chica en medio de mi instinto cazador -Toma del piso tu orgullo y aléjate cuanto puedas- No quiero hacerle daño, pero en ocasiones, querer o no querer se vuelve irrelevante, me contengo, no sé por cuanto tiempo ¿Y luego qué?
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Re: Y consumiremos de las rosas, sus espinas. [Bio]

Mensaje  Eretria Noorgard el Mar Ene 09 2018, 20:31

El aguante de los dos hombres atribuyen carcajadas de gloria, farfulles entrecortados y arranques de ira ante una resistencia que los ciega. Debería llamarlo imprudencia, no basta con los martirios de mi lengua mordida o el sudor que desciende por cada lado de la sien, empapándome de un líquido frío mientras que la sangre arde, vulcánica, fuera de su órbita un astro solar emana de entre mis entrañas, quiere salir a modo de bramidos, de golpes incentivos y enseñarles lo capaces que son estos puños. Siguen sin haber lágrimas polvorientas o súplicas liberadoras, lo que sí hubo fue otra bofetada para el tonto de turno que seguía acuclillado encima. ─ ¡Quédate quieta, joder! ─  Y para darle énfasis a la situación, el que agarraba ambas muñecas las soltó por cansancio, quise levantarme, sacar el arma y arrancarle el corazón, sin embargo fui directamente a su cuello por instinto, apretándolo, pues es la muerte que he decidido para Iván, el asesino de mi especie.

─  ¿¡Pero quieres ser útil, desgraciado?! ─ Le decía al segundo con los principios de una espuma salivosa saliendo de entre sus labios, algunos golpes cayeron antes de verme nuevamente a ras del suelo. ─  Oh vamos, vergüenza debería darte no poder tu solo con una mujer, bastardo. ─  Se trató de un comentario seco pero directo, en alta voz para que calase en su diminuto cerebro. ─  No vales una mierda. ─  Y gruñí cual animal desatado a base de maniobras descontroladas, hincaba los talones sobre la tierra para impulsarme hacia arriba, las muñecas las removía para cansarle nuevamente, no sé qué tipo de mujeres está acostumbrado a tener en el lecho, pero yo no seré una de ellas. ─  ¿Qué no valgo una mierda? ─  Ríe. ─  Claro, como lo que valdrá tu hermana boca abajo y con el trasero apuntándome a los cojones.

 Por una vez en todo el transcurro se me escapó el alma de entre los huesos, los músculos se me contrajeron y la piel se erizó a niveles insospechados. Era dolor, lo sentí tan bizarro que las fuerzas se me escaparon, nunca permitiría que tocaran a las mujeres del poblado, pero nombrar a mi hermana fue un golpe bajo, como si el brujo supiese de mi, o quizá se lo estuviese inventando. ─  ¡¡TE MATO, TE VOY A MATAR!! ─  ¡¡Malditos enfermos!! Ese comentario no fue mío, y ante el imprevisto me sorprendió que el melenas volviese tras haber huido exitosamente.  No sé que coño pasó, pero ya estaba ahí rompiendo narices y abriendo cráneos como si fuesen melones. El desgraciado de atrás acabó con la cabeza abierta, la sangre corría y para qué negarlo, fue épico.

Iván como era lógico, se echó a correr con la muerte silbándole a escasos centímetros. Nos maldijo con estupideces y desapareció entre la maleza, no permitiré que salga de aquí así que con el corazón latiéndome a mil y despreciando la incertidumbre de aquel que ha sido más bestia que yo en esta ocasión, me levanto a trompicones. No es que el cansancio se haya extraviado al recibir el pago de unos cuantos jalones e impactos, culparé a los nervios y a la flora de estos sentimientos encontrados. ─ ¿Qué coño estás diciendo? ─  ¡Pero quien en su santo juicio chupa la sangre de otro! Puta porquería, el cabello intento apartarlo de mi rostro aún húmedo hasta que exploto, o mejor dicho, él enciende la mecha que termina convirtiéndome en una granada.

Con los luceros puestos en los suyos obvié todas sus mierdas, ¿largarme? Me acerco a paso de acero y en frente de su rostro contraído por la vesania me detengo, el dedo pulgar lo llevé a mi labio inferior, ahí donde descansa un buen reguero de sangre carmesí, recogí gran cantidad y con los ovarios bien puestos se lo restregué en la carnosidad de su boca entreabierta. ─ Serás canalla, no le tengo miedo ni a mi propia madre, menos se lo tengo a ellos o a ti. ─  Y golpeo con el puño cerrado el centro de su pecho. ─  Uno, no me des órdenes, dos, ¿¡para que coño vienes si luego los dejas escapar?! ─  Airada, fuera de sí, a punto de reventar y ponerme roja granate volví a mirarle atentamente. ─  No eres mejor que ellos ni que nadie, y cómo te atrevas a dar un paso más, te reventaré la cara, a secas. ─ Cosa de la soberbia, algo corriente en Anfa le hago frente, porque soy una elfa que le encanta jugar con la muerte y sobretodo, ignorar lo que vendría siendo el peligro y sus terminaciones.
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Re: Y consumiremos de las rosas, sus espinas. [Bio]

Mensaje  Bio el Vie Ene 12 2018, 20:23

Ciertamente podría haber salido mejor, era una misión sencilla, entrar, asesinar a casi todos y escapar dejando un par de sobrevivientes para que corrieran la voz, luego solo debía perderlos y esperar, no esperaba que conocieran el plan y nos emboscaran, conocían los detalles de nuestro plan y nos esperaban, además no esperaba que la persecución se prolongara tanto, ni que esta estúpida jovencita intentara exterminarlos, se suponía que debía asustarse y huir como una elfa normal, porque eso hacen ¿No? Huir con el rabo entre las piernas y dejar que les quiten todo, como sea, ahora el plan iba en picada.

Y es que debía controlar ese impulso homicida que aparecía ante los babosos que intentaban aprovecharse de alguna mujer, en algún momento me llevaría a fracasar en alguna misión, aunque ésta de por sí ya era todo un fracaso, no tenía manera de explicar que mis tres compañeros de misión hubieran caído, menos aún por ser yo quien los había dejado atrás para escapar, pero como es regla, la misión es primero y de momento, la misión dependía de que el único sobreviviente pudiera salir del bosque -Maldita sea- Murmuré enojado de lo terrible que había sido mi desempeño y más aún, perdiendo el control como un vil animal.

Intento ignorar a la chica para que esto no termine peor de lo que ya está pero vaya que se esfuerza en ser molesta y llega incluso a acercarme su dedo a la boca, arrancárselo de una mordida tal vez le enseñaría un par de cosas pero me haría parecer aún más animal que antes, no soy un salvaje o al menos intento no serlo, así que aparto su mano bruscamente con el reverso de la mía -Déjate de juegos y ve a abrazar árboles y vomitar arcoíris- Le digo intentando ignorarla pero su golpe al pecho la hace cada vez más suicida ¿Tendrá alguna especie de retraso mental?

No conforme con provocarme, me interroga además -¡DE NADA!- Le grito ante lo ingrata que me parece, sabía que no debía haber regresado -Necesitaba que sobrevivieran- Cierro la boca al darme cuenta que he hablado más de la cuenta, mi viejo plan de hacerme la víctima corre el riesgo de desmoronarse, al igual que el intentar parecer un simple humano, ni siquiera necesitaba explicarle mis motivos para dejar ir a uno de ellos, pero ahí sigue ella, esforzándose por hacer que la mate.

Finalmente llega el momento que me hace la noche, la chica amenaza con reventarme la cara, olvido todo por un momento y doy un par de pasos atrás mirándola con cara de extrañeza ¿qué clase de pájaro ha puesto este huevo? -¿Qué harás que?- Pregunto intentando contener un ataque de risa que explota con retardo unos segundos después, río de nuevo con más fuerza abriendo la boca y dejando ver los colmillos; para cuando me doy cuenta ya es muy tarde y al no poder contener la risa cubro mi boca con una mano; niego con la cabeza, la miro de arriba hasta abajo y dejo escapar un suspiro de decepción y desprecio -No vales ni el tiempo ni las palabras invertidas en esta charla- Pateo el cuerpo del caído esperando hacer sonar algo en sus ropas pero no es así, no parece llevar nada interesante encima, tomo el cadáver por una pierna y comienzo a arrastrarlo hacia el agua que no ha de estar muy lejos, así al menos servirá de comida a los peses -Ve a tejer mantitas, niña- Le digo mientras le doy la espalda dispuesto a terminar mi tarea.
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