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Y consumiremos de las rosas, sus espinas. [Bio]

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Y consumiremos de las rosas, sus espinas. [Bio]

Mensaje  Eretria Noorgard el Jue Abr 27 2017, 21:47

Bajo un panorama mágico donde los bosques silban a juego con las voces melódicas de las elfas, el clan Doriath se reúne con sus hermanos de sangre y celebran una de tantas festividades élficas, un manto oscuro que retorna cual firmamento repleto de estrellas iluminan el prado donde dicha raza baila, hacen una base instrumental y comparten risas mientras aúnan las botas de licor, haciéndolas chocar a modo de brindis peculiar. A un lateral lo infantes corren y se atrapan entre ellos con la supervisión de los mayores pues tras la tercera guerra y las pérdidas han sabido reconstruir los cimientos, o mejor dicho, han seguido las órdenes de quien los ha conducido a la nueva prosperidad en un clan mucho más sabio y tenaz. Con todo tipo de frazadas coloridas sobre el césped acompañadas de almohadas de plumón donde algunos se sientan, colmamos de manera completa dicha zona en la foresta.

Si bien es cierto que entre festividades élficas los viajeros externos no están bienvenidos, sí que pueden participar elfos de otros clanes más nunca los exiliados, esas son las leyes puestas por los canos y la primera comandante al mando, aquella que trajo consigo de vuelta a las últimas mujeres supervivientes encarceladas, a su propia madre y a su hermana. Sin importar las consecuencias o la sangre derramada siempre supe que tenía la capacidad de ser extremadamente obsesiva y por ende, vengativa, más allá de un horizonte memorizado a través de la vista, donde todo era nuevo y fresco fui arrollada hacia la aventura, y a día de hoy, las acciones que atrás decidí, son aquellas de las cuales estoy más orgullosa. Los camaradas más retraídos poco a poco y con ayuda del licor comenzaron a ser ellos mismos, carcajadas de toda índole y runrunes apabullaron el bosque con tantísimo ahínco que éste mecía las hojas, fruto de la alegría y partícipe de la fiesta.

Venga~ ¡Si puedes quitártelo enseguida! ─ De un zarpazo junto a un vistazo mortífero le advierto a la joven Valya que jamás entre los jamases me convencerá para ser pintada y mucho menos a su antojo infantil que agravado por el entusiasmo acabará dejándome cual lienzo abstracto. ─ Te he dicho que no, estoy ocupada haciendo guardia, ve con los demás. ─ Desde lo alto de una de las castas le lanzo una bellota, esta cae de redondo entre la ceja derecha e izquierda de la rubia, quejándose con las manos en jarra antes de subir también en una de las ramas más gruesas. ─ Soy tu hermana mayor y debes obedecerme. ─ Manifestó sin reparo esta vez sí, sentada en frente mía con las piernas de lado a lado, sobre el tronco. Una risa indómita surge de entre mis labios, la edad no viene acorde a su forma de ser, algo que agradezco enormemente.

¿De verdad quieres ir por ese camino? ─ En cuanto a pautas u órdenes de este calibre sabe bien que fracasará, no obstante y para complacer a mi mitad, le obsequiaré el regalo de mi poca paciencia y fe. ─ Que sea rápido y ni se te ocurra pasarte, algo sobre los pómulos y ya está. ─ Tras resoplar Valya brinca sobre la rama, de la bolsa que lleva colgando de la cintura saca unas pinturas echas con hierbas y agua junto a un pincel artesanal. El frescor entrante de la madrugada transporta los mechones plateados de mi melena hacia una dirección contraria, los más largos, aquellos que me rozan la cintura acarician parte de los muslos mientras el recogido alto sigue mantenido, de dicha forma la joven elfa puede proceder a dibujar sin dificultad incluida. ─ Te pondré guapa, verás. ─ ¿Acaso no soy guapa siempre? Con cierto irritamiento entorno los luceros, unos ambarinos y afilados por cada lid acontecido y los conflictos de antaño.

La música de los clarinetes y los tambores pueden oírse desde lejos, me centro en la sonoridad recreada a base de los cánticos hasta que el último trazo y la expuesta sonrisa de la rubia dan por terminado la sesión de pintura. ─ Ya está, deberías ir al lago y mirarte en el reflejo, ¡te queda fenomenal! Sé de alguien a quien le gustaría. ─ A falta de aire tosí con disimulo, dándole un codazo bien merecido, Valya decide ir hacia la pradera junto a los demás y sabiendo que los guardias han sido entrenados por mi mano dura, podré ausentarme al menos un rato para observar la desgracia en mis facciones y borrarlas gracias al flujo del lago. La caminata era exquisita, la primavera se encuentra en pleno auge y las flores embellecen los senderos a recorrer, las luciérnagas se aglomeran en los arrabales del estanque y en frente de este me acuclillo.

Cuando el sondeo de la superficie va calmándose observo los espirales níveos que surcan ambos pómulos, el dramatismo de la pintura esta vez es nulo, son sólo trazos como bien he pedido, sencillos. Aclamada por la paz de la madre naturaleza debilito ambas rodillas hasta quedar sentada, en el lago se aprecian las estrellas, el amarillento de las luciérnagas y una figura distante que no es la mía. Una de las cejas las elevo por inercia, fue en una de esas incursiones cuando oí las pisadas y mis dagas en plena necesidad fueron sacadas de sus respectivas fundas. ─ O sales, o te voy a buscar. ─ Tiene dos opciones, en ambas saldrá mal parado o parada quien recorre Sandorai en plena madrugada, y no sólo eso, ha tenido la mala suerte de cruzarse conmigo y en mi expresión fruncida la evidencia se acrecienta, si no ha de salir, será cazado como cualquier otro animal en los territorios que domino.

Léeme:

El tema se ambientaría 32 años atrás (he sacado los cálculos) en el bosque de Sandorai, una de las últimas noches de primavera. Eretria rondaría por sus 19 años, te dejo una referencia de como se vería.
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Re: Y consumiremos de las rosas, sus espinas. [Bio]

Mensaje  Bio el Lun Mayo 08 2017, 02:17

Había pasado tiempo desde mi última visita al hogar de los elfos y la verdad es que no estaba en mi lista de lugares favoritos, y de hecho no habría puesto un pie en este lugar si no fuera de extrema necesidad asegurar mi supervivencia; la última misión de asesinato no había salido precisamente bien; habíamos caído directamente en una emboscada que terminó en la eliminación de todo el equipo -¡Malditos cazadores!- Murmuré en voz baja mientras avanzaba intentando mantener oculto el sonido de mis pisadas sobre las hojas del piso, el bosque de los elfos tenía la particularidad de parecer muy silencioso y tranquilo pero en realidad siempre había algún elfo vigilando.

No tenía una relación especialmente buena con ellos, pero de momento su enemistad con los brujos me hacía suponer que en caso de problemas eliminarían primero a los brujos que me perseguían antes de arremeter contra mí, lo que me daría algo de tiempo para tratar de escapar; temía que de seguir así, escapar se convirtiera más adelante en mi única manera de enfrentar los problemas.

Ya estaba algo cansado de la larga fuga que había protagonizado cuando al fin pude ver algo que ligeramente me alegró la vista, parecía ser un pequeño estanque en donde podría refrescarme un poco; así que ante la emoción del momento cometí uno más en una larga lista de descuidos cometidos la misma noche en un corto periodo de tiempo; unas palabras de advertencia me hicieron tratar de detenerme pero fue tarde para siquiera intentarlo y me precipité a correr hacia el estanque, para cuando pude darme cuenta las hojas y ramas que antes me vestían habían quedado atrás y frente a mí tan solo desfilaba el rostro de una hermosa jovencita elfa.

Aunque extraña y hermosa como todas las elfas, parecía tan agresiva como los peores de ellos, parecía estar enfadada con algo a menos que fuera su estado natural, y su estado no mejoraría para nada con la sucesión de acontecimientos que sucederían; mi velocidad fue más de la que había pensado y aunque la vi no fui capaz de detenerme, mis pies intentaron frenar el avance pero con esto solo conseguí irme de boca hacia ella aterrizándole encima y cayendo a la orilla del estanque; no era la mejor forma de iniciar una hermosa amistad pero al menos no había sido un elfo psicópata al que me había encontrado y tropezado.

Giré de prisa quedando al final sentado en el estanque con el agua hasta mi cintura -No, no, espera, no, disculpa, solo estoy, perdido, sí, estoy perdido, me persiguen- Me hice la víctima -Brujos, me han estado siguiendo para asesinarme, están dementes, hay que detenerlos- Aprovecharía el odio racial para ponerla en contra de cualquiera que aún me siguiera y si no, al menos podría ganar algo de empatía por parte de la chica.
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Re: Y consumiremos de las rosas, sus espinas. [Bio]

Mensaje  Eretria Noorgard el Sáb Jun 03 2017, 12:34

Raudo y a su vez, veloz, una criatura de tamaño considerable emergió de entre las sendas del bosque, no para detenerse y levantar las manos en son de paz; no, en cuanto nuestras miradas se cruzaron el peso del sujeto quedó impreso en el mío y como si fuese una mala broma o una pesadilla ridícula, caímos al agua. En el poco tiempo a reaccionar y antes de perder el hilo argumental de sus excusas entremezcladas en represalias hacia otros rechisté, boca arriba y sentada a medias el agua penetra en las ligeras telas y el maquillaje de mi rostro con lentitud va desapareciendo. Resulta que no soy un ser paciente ni uno que sepa sonreír en dichas situaciones, aquello que algunos ven en mi forma de elfa, no es más que una coraza equívoca, y el pelilargo será uno de los pocos que lo comprobará en sus carnes. Los segundos no fueron suficiente, y de entre las ondas claras del estanque, en el cabriolar de mi melena plateada donde las gotas plasmadas van cayendo hicieron su trabajo de distracción.

La voz varonil quedó en un segundo plano en esta noche de jolgorio y ligeras molestias, de su lado emerjo y cual rayo de luz atravesando una bóveda azul, siendo la nube negra que es atravesada tomé asiento en su regazo, el apriete de mis muslos en contra de los suyos fueron acompañados de mis brazos, ambos directos a la tela pegadiza a su torso, hice el amago de levantarlo en frente de mis orbes inquisitorias, me importa muy poco cómo ha llegado a Sandorai, pero sí que estoy interesada en cómo saldrá bajo el trazo de la luna y con mi significativa presencia haciendo travesuras. ─ Guárdate las excusas. ─ Sulfurada vuelvo a tirar del moreno hacia arriba. ─ ¿Acaso estás loco? No sólo me has empujado, sino que he acabado mojada. ─ Esta vez fue un rechisto lo que salió acompañando el malestar producido. La palabrería barata no le servirá en absoluto, o eso creí antes de que nombrara una persecución a través de mis terrenos.

Que aquí la peligrosa soy yo, sin ser relativo voy por la vida haciendo pactos censurados ante lo prohibido y no serán secundarios quién me arrebaten el papel principal, mientras él sigue quejándose analizo seriamente sus orejas, son pequeñas como la de los humanos y no porta una cola u orejas de bestia, no tiene pinta de ser un animal del bosque ni una criatura mágica, ¿un humano enclenque? Posiblemente. Fue entonces, en dicha milésima de tiempo cuando sus vocablos hicieron mella en mi cerebro, la sangre se me enciende y un hormigueo va recorriendo mis extremidades, una a una, despertando el mal que las preludian. ─ Pues vayamos a matarlos. ─ El festival no está lejos y no dejaré que nadie bajo mi cargo muera ensangrentado y a las zarpas de aquellos que tanto nos han arrebatado. ─ ¿Por donde? ¿Qué dirección? Tan sólo llévame, acabaré rápido. ─ Fuera del regazo del extraño y erguida sobre las aguas cristalinas le contemplo, las orbes ambarinas relucen debido al fulgor de las estrellas, y en ambos luceros va resaltado un halo carmesí sentenciado por al ira y el rencor acumulado.

Mediante zancadas cortas me adelanté, retrocediendo nuevamente para agarrar al melenas del brazo y ponerlo de pie junto a mi. ─ Huye y no tendrás sólo a brujos persiguiéndote. ─ Se trata de una bonita advertencia, a tirones lo saqué también del estanque, humedecidos de pies a cabeza y el cabello siendo un incordio saqué una de mis armas y le señalé la maleza. ─ No hay tiempo que perder, débil humano, tú mantente atrás y yo me los cargo. A pocos metros hay un festival de los míos y cómo esos sangre sucia lleguen antes de haberlos encontrado yo, será un gran problema. ─ El corazón me da vuelcos, el sonido de los tambores embellecidos por los cantos melódicos son agradables, pero realmente lo que me aviva por dentro son las confrontamientos y que el metal de las armas choquen, creando así, la melodía perfecta para mis orejas alargadas. Algunas nacen para ser el punto de atención y otras para vivir entre las sombras, guardián de la casa y el que cargará la espada. Me tocó a mi en el seno de una familia afealdada por la mismísima magia, y no habrá una segunda oportunidad en cuanto a un ataque similar.

Entrecruzada aguardo a que abra los labios, escupa alguna señal o dirección que sirva y nos pongamos en marcha, no es para nada difícil, aunque para los de su especie hecha de papel y sin probabilidades de supervivencia, de mentes cerradas y asesinos de la naturaleza, tampoco es que me caigan fenomenal que digamos, en sí, sólo necesito a los míos. Y para comprobar el estado de este enclenque le golpeé con la palma abierta en la espalda, a ver si se atraganta o aguanta como un hombre de pelo en pecho y agallas, ya sea por diversión o por examinar que me acompañará en esta nueva aventura, más de lo primero que de lo segundo, claramente, ¿para qué engañarnos? Podré usarlo de cebo incluso. Ceñuda sonreí, no cavilaré en para qué lo quieren los hechiceros pues de alguna forma u otra, todos acabarán bajo la misma tierra si planifico bien las cosas.
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