Buscando el desayuno. (Priv. Dendrei) [Interpretativo] {De día}

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Buscando el desayuno. (Priv. Dendrei) [Interpretativo] {De día}

Mensaje  Sora el Miér Mayo 03 2017, 18:00

Era un día más en la vida del pequeño tigre. Cada día era una dura prueba de supervivencia para él, en el que en cada esquina podría encontrarse con un peligro, unos guardias, un grupo de matones, algún tendero que lo recordara de algún pequeño hurto... Pero tenía que comer, y para comer tenía que arriesgar su pellejo para conseguir algo de valor que cambiar por comida o aún mejor, comida directamente, pues solía ser mejor que lo que conseguía al hacer un trueque con lo robado. Había decidido abandonar su escondite y se movía rápido y sigiloso por los tejados planos de los barrios bajos de aquella ciudad, cuyo nombre solo sabía de oídas, Lunargenta. En algún lugar del barrio de los artesanos, cerca de las afueras, estaba su antiguo hogar, no recordaba exactamente el camino ni el lugar y algo en su interior le impedía volver allí. Lo había intentado pero cuando llegaba a la zona, sus piernas se paralizaban y su cuerpo sufría temblores que lo dejaban extenuado. Se detuvo a descansar junto a una chimenea, cuyos ladrillos rojizos habían pasado a un negro tiznado desde hacía mucho tiempo. Aquella noche había dormido realmente mal...

Estaba en su antigua casa, la casa donde todo había ocurrido. Sintió como una presión aplastaba su garganta y le cortaba la respiración, sintió como si le clavaran algo en el estómago, pero al bajar la mirada no era su cuerpo. Estaba mirando como su padre moría destripado y desangrado. Luego miró a un lado y vio el rostro ensangrentado de su madre, que lo miraba con aquellos ojos muertos mientras le gritaba con voz ahogada que huyera.

Despertó sudoroso y mojado... de nuevo. Con disgusto tiró a un lado la manta mojada del jergón de paja que usaba y poco después se tumbaba en un rincón con paja seca, pues el jergón también estaba mojado. Cuando amaneció, colgó el jergón  y la manta para que se secara en unos clavos de la pared de ladrillo del edificio donde tenía aquel agujero que llamaba ahora hogar y salió a probar suerte por los tejados de la ciudad en busca del desayuno.

Estaba sucio, cubierto de hollín y olía mal, pero ya estaba más que acostumbrado a ir sucio y maloliente. Hacía semanas que no se daba un baño pues habían tapado el agujero por el que se colaba a unas aguas termales por las noches. Por suerte el clima se había mantenido estable, había llovido algunos días y las noches eran frescas, pero las mañanas eran suaves y cálidas cuando el Sol brillaba en el cielo. Lo malo de aquello es que cuando hacía buen tiempo, la gente podía mirar de vez en cuando hacia el cielo y por lo tanto corría el riesgo que lo vieran moverse por los tejados. Cuando llovía nadie lo había visto nunca, pues nadie alzaba la vista. Revisó varios puntos claves de la ciudad, el mercado de una pequeña plaza, el barrio de los carniceros, los pasteleros y el de los pescaderos. Pero por alguna razón todos parecían bien vigilados aquel día, varias parejas de guardias, se paseaban de un lado a otro, espantando con su simple presencia a los ladronzuelos y pillos. No quería arriesgarse a una paliza, que lo azotaran o incluso que le cortaran las manos. De modo que puso rumbo a la zona de las tabernas y comedores donde la gente iba a disfrutar de buenas comidas. Le tocaría rebuscar entre las sobras en la basura.

Se acomodó al borde de un tejado y se sentó con las piernas cruzadas mirando hacia abajo, en un callejón donde había varios grandes contenedores de basura. Entre las sombras vio a otros niños y mendigos, que rebuscaban entre otros cubos o esperaban que llegara la siguiente "ración". Aquella tardó un largo rato en llegar y consistía en un par de pinches de cocina que arrastraban un gran cubo de metal y lo vaciaron en uno de aquellos contenedores. Antes de que la puerta trasera de la taberna por la que habían salido se cerrara, Sora se deslizó por la pared con gran agilidad y aterrizó sobre la tapa del contenedor, lanzando un gruñido que trató de parecer amenazador mostrando los colmillos y una de sus zarpas, para intimidar a algunos de los niños y mendigos que habían corrido hacia el contenedor. Pero había una norma no escrita y que la mayoría respetaba, el primero en llegar el primero en elegir. Aún así pudo ver los ojos codiciosos de aquellos mendigos y abriendo la tapa, cogió un saco de pan duro y lo lanzó en mitad del callejón. Los niños y mendigos se lanzaron sobre el saco y empezaron a pelearse entre ellos. Sora llevaba una bolsa de tela de saco colgada del pequeño taparrabos de tela que llevaba y empezó a llenarlo con lo mejor que encontró. Un par de manzanas mordisqueadas, un trozo de pastel de carne algo mohoso, algo de pan duro, un tarro de mermelada con un poco en el fondo y las paredes, un par de muslos de pollo mordisqueados y algo crudos. Cogió todo aquello y con lo que pudo cargar en la bolsa, se la colgó a la espalda como una mochila gracias a unas asas de tela y empezó a trepar con agilidad por la pared. Bajo él aumentó el ruido de los mendigos al pelearse por sacar algo más de comida de aquel contenedor. Por experiencia sabía que tenía que alejarse de allí antes de ponerse a comer, de modo que tras echar un vistazo abajo, se lanzó a correr por los tejados.

Llegó a un tejado escalonado que llegaba hasta un callejón abandonado, solo lleno de basura putrefactas y algunas ratas que se peleaban por algunos desperdicios. Desde allí podía contemplar tranquilo un bonito parque al otro lado, el cual solo quedaba separado del callejón por un fino muro de ladrillos. La gente, con ropas engalanadas, se paseaban cogidos de los brazos o las manos, un grupo de niños jugaban con una pelota echa de trozos de tela y cubierta de cuero. Suspiró con tristeza al ver como una mujer se acuclillaba delante de un niño que se había caído, posiblemente su madre y le empezara a limpiar la cara con un pañuelo y a decirle algo con una sonrisa tranquilizadora. Sora se miró a sí mismo, sucio, apestoso y con un pequeño taparrabos de tela de saco. Suspiró y miró de nuevo hacia los niños, bien vestidos, limpios y riendo con alegría mientras jugaban. Empezó a dar cuenta del pastel de carne mohoso, quitando las partes más verdes y podridas, dejando los restos de mermelada para el final. Cualquiera que mirase hacia los tejados, podría verlo, con las piernas colgando e inclinado hacia atrás, pero no le importaba, pues poco podrían hacerle o decirle al respecto, al menos que fuera un guardia, para lo cual siempre estaba con los ojos y oídos bien atentos.


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Re: Buscando el desayuno. (Priv. Dendrei) [Interpretativo] {De día}

Mensaje  Dendrei el Vie Mayo 05 2017, 03:24

Había pasado unos asombrosos días -más bien noches- con Magui 1, la brujita que esa noche por mera casualidad, me encontré en las afueras de esta urbe, y que gracias a ese evento, vivimos unas increíbles aventuras claro no exentas de peligro, pero eso no quita lo maravilloso que fue. hace unas horas, había llegado el momento de la despedida, que acabó con mi promesa de volvernos a encontrar.

-¿Y ahora qué?- me había quedado rondando esa pregunta desde que tomamos rumbos separados. Tal vez continuar mi viaje, ir a las misteriosas tierras del norte, con un delicioso clima helado, ¡con dragones! -¿cómo se verían?- recordaba las leyendas que mis abuelos me contaban, las mismas que eran parte de mi motivación para seguir explorando, o quizá pasar por las ciudades de la península, si Lunargenta me había parecido increíble me no me imaginaba como eran las otras. Consultaba el mapa viendo nombres, -vulwuf... gar, vuwuar- trataba de pronunciar uno mientras caminaba sin ver adelante.

Sin darme cuenta, pasaba calle tras calle a empujones con la gente, que me miraba raro y luego seguía su paso. Incluso llegué a pisar una figurita de madera de un artesano, que tenía su mercancía en el suelo -gracias a los dioses no se dañó- no quería pagar por daños o algo parecido. El accidente logró que viera mi entorno, ¿en que momento se había perdido el encanto de Lunargenta? todo el alrededor parecía insalubre, la arquitectura que tan emocionado me tenia el día de Ohdá 2 ahora eran unas casas con una estética mal cuidada.

Sin duda parecía peligroso, y hay un gran problema ¡no se por donde volver! Pero todavía peor tenía hambre y Mirla también, ya que se apego a mi pierna y me miro con su cara de "dame comida" la que he visto innumerables veces, no quería preguntarle al artesano ya que lucía molesto por la pieza que había pisado -Disculpe, estaba distraído- le dije esbozando una sonrisa -aggh largo gato, si no quieres que traiga a la guardia- carraspeo y dijo con una voz ronca.

Que amargado, igual no era extraño, solo el pasar unos días con alguien que no me trato así me habían hecho olvidar que por alguna razón no era bien recibido en algunos lugares o con algunas personas. Y en vista de su amenaza continué camino, pero un poco más atento por el entorno poco amigable que me rodeaba.

Mi estomago rugía, y la imagen de un sabroso pescado pasaba por mi mente tenía dinero suficiente, el problema era donde conseguirlo. Esa simple tarea para era difícil, estaba solo en una ciudad donde apenas conozco tres calles y en las caras de los transeúntes se veía la aversión. Mirla caminaba olisqueando el aire tal vez buscaba un ratón que comer, que no me cabía duda de que por estas calles anduvieran en grandes cantidades, de un segundo a otro se había adelantado corriendo al pie de una casa y quedó mirando el tejado. Cuando logré alcanzarla seguí su mirada para ver si había algún pájaro o algo. Pero mi sorpresa fue ver a un gato, no un gato cualquiera, quiero decir uno como yo -jajajaj parece que se me quedó el apodo que me dio Mag-.

-¡Hola!- grité emocionado, una señora que paso por al lado mío me hizo callar, igual la entendía a nadie le gusta que le griten el oído no se si fue el susto o alguna otra cosa pero dejó caer un trozo de carne, y que por desgracia mía llego justo a mi cabeza -aaah ¡no! mirla... déjame me haces cosquillas- intentaba treparse, brinco tas brinco me tenía que contornear para evitar que se lo comiera, eso era del gato en el techo, se lo tenía que devolver.

Cuando creí tener ya controlada a mi mascota esta envistió justo por atrás de la rodilla haciéndome caer -por que tienes que ser tan inteligente gatita- pese mientras vi como en menos de dos mordidas ya había engullido su "premio". Sentí muchas miradas posándose en mi -genial den en menos de cinco minutos montaste otra de tus escenas-. -Siento lo de tu comida- mire a los lados creo que algo no estaba bien pero seguí hablando -Te juro que te compensaré- Hablaba hacia al frente por el ángulo, ni siquiera sabía si seguía ahí.


--off-rol--
1 es una pequeña mención a Magazubi para ordenar mi cronología
2 el san Valentín Aerandiano
-Si necesitas ver la ficha de Mirla pasa el cursor por arriba de la firma
-Cualquier cosa me mandas un mp y corrijo
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Mensaje  Sora el Vie Mayo 05 2017, 13:11

La mirada del joven tigre se perdía en las personas que iban y venían por el animado parque, movía los pies en el aire, golpeando con los talones la fachada del edificio. Tenía una mano apoyada tras él, mientras que con la otra sostenía el trozo de pastel de carne. De vez en cuando el viento llevaba hasta él un olor desagradable que le hacía arrugar la nariz, al principio pensaba que era el callejón que había antes del parque, hasta que se dio cuenta que era él mismo. Se olfateo el pelaje, lo que le produjo un estornudo y sentir una arcada. Sacudió la cabeza y resopló con fuerza, sin duda necesitaba un baño, pero el lugar donde solía colarse de vez en cuando para asearse un poco había sido reformado y el hueco por el que se colaba, tapiado. Se encogió de hombros, pensando que ya llovería algún día y podría remojarse en poco entonces.

Estaba por tirar lo que le quedaba de pastel de carne, pues aquella parte estaba demasiado podrida, cuando un grito debajo de él lo sobresaltó, haciéndole dar un respingo y que se le cayera el pastel. Se puso en pie de un saldo, sintiendo el corazón latiéndo con rapidez en el pecho, no era bueno que alguien le llamara la atención, normalmente pensaban que había echo algo malo y querían acusarlo de alguna cosa. Vio a un tipo, otro hombre felino que parecía discutir con un bicho que tenía por las piernas. No perdió más tiempo, se dio la vuelta, tomó su saco con el resto de comida que había recolectado del contenedor de basura y salió a correr por el tejado. Cogiendo el saco con los dientes, corrió hasta el borde del tejado y dio un saldo de dos metros para soltear el espacio vació de un callejón. Se enganchó con las garras de las manos y los pies en la pared de ladrillos de barro, los cuales habían quedado al descubierto al caerse el acabado de barro. Metiendo las uñas entre las rendijas que quedaba entre los ladrillos, trepó la pared. En pocos segundos estaba sobre el tejado y echó un breve vistazo tras él para ver si lo seguían. Luego echó a correr, esperando encontrar un lugar más tranquilo donde terminar de comer. En el salto se había echo daño en una de sus garras, un pequeño corte en la cutícula de donde salían una de las uñas. Se lamió la sangre salada y caliente mientras corría por los tejados y azoteas.
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Re: Buscando el desayuno. (Priv. Dendrei) [Interpretativo] {De día}

Mensaje  Dendrei el Dom Mayo 07 2017, 18:29

No sabía que un simple saludo podía causar tal impresión en el gato, un inofensivo hola aterró al chico, tanto que lo hice ¿saltar? jajaja no era una escena muy común, pero eso parecía.

Que lastima, en un entorno ajeno como este, me vendría ben algo de ayuda. Estaba acostumbrado a la naturaleza, el pasto, no estos adoquines y edificaciones. Siendo sincero me estresaba el ver tanta gente junta, y no tenía cerca mi "zona de confort" -Faltan arboles por aquí- era un pensamiento que tenía de hace días.

Al ver el níveo tigre trepar por los ladrillos se me ocurrió intentar seguir sus pasos -A falta de arboles, las casas sirven supongo- me paré, sacudí mi pelaje que se había ensuciado por la jugarreta de mi animalito y me percaté de que aun seguían viéndome -¿qué no tenían nada mejor que hacer?- -Tssk... Vamos Mirla- agarré mi cuchillo que había salido del bolsillo y di una vuelta en la esquina.

La calle lateral estaba sorprendentemente más vacía, perfecto para intentar subir la tejado por el que había pasado el tigre. -No debería ser tan difícil escalar, solo imagina que es un árbol-
Primer intento, alcancé a subir un poco no pude continuar, creo que debía tener algo más de impulso. Resultado, dolorosa, dolorosa caída y la mirada de desaprobación de mi gata
Segundo intento, di un salto intentando aferrarme a la pared con mis garras, como Había visto al otro felino -vamos Den ¿como te puede ganar una simple pared?-. Resultado, se desprendió un poco del material, haciendo que perdiera el equilibrio, terminando en otra caída.

Por el esfuerzo, mi estomago había comenzado a rugir nuevamente. Mi animalito al verme necesitado y captar lo que quería hacer, con sus gráciles movimientos, se subió a una pila de basura, saltó quedando en el cerco del posible patio de la casa que intentaba trepar y de ese lugar pasó al techo, vaya nuevamente había sido humillado por mi compañera. Pero viendo el lado positivo, esta me mostró el camino.

Estando ya en el techo me detuve a ver en que dirección pudo haber seguido el hombre bestia, tras una mirada rápida, la ciudad me había vuelto a sorprender, era impresionante desde la altura por un lado se alcanzaba a ver el puerto, por otro los imponentes muros y ¡el castillo! No había tenido la oportunidad de verlo.

-Me podría acostumbrar a esto- Pensé en voz alta, al final no era muy diferente a mis preciados árboles, me gustaba volver a estar en altura. Seguí viendo el asombroso palacio estaba tan atontado viéndolo que pasé a a pisar una baldosa suelta, la cual con mi peso se deslizo.

Y ahí estaba colgando de la canaleta -esa es la principal diferencia, los árboles no me intentan matar cuando trepo en ellos-


Última edición por Dendrei el Dom Mayo 07 2017, 21:59, editado 1 vez
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Re: Buscando el desayuno. (Priv. Dendrei) [Interpretativo] {De día}

Mensaje  Sora el Dom Mayo 07 2017, 21:51

Una vez trepado al tejado más alto, Sora ya no tenía prisa por huir de allí, pues estaba fuera de la vista de los transeúntes de las calles. Se iba lamiendo la garra herida, por suerte no era gran cosa, solo un pequeño arañazo. Entonces se detuvo de golpe y agitó las orejas, escuchando un golpetazo en la calle. Sacudiendo la cola y frunciendo el ceño se acercó al borde del tejado plano, que tenía una pequeña pared de unos cincuenta centímetros de ayuda, por lo que si se agachaba podía observar sin ser visto. Se asomó con precaución y ladeó la cabeza curioso y extrañado al ver al tipo bestia que le había gritado un momento antes tirado en el suelo. Mas tranquilo se asomó más y apoyó un codo en la pequeña pared del borde del tejado y apoyó un codo, mientras sacaba un muslo de pollo algo crudo y mordisqueado, empezando a dar cuenta de él mientras disfrutaba del espectáculo que le ofrecía las torpezas del hombre felino.

No pudo evitar lanzar una carcajada al ver la segunda caída, alzó el muslo de pollo como para darle ánimos cuando lo vio levantarse de nuevo y buscar un modo de trepar de nuevo por los edificios. Entonces la mascota que acompañaba a aquel tipo le mostró un camino que podía seguir, Sora tiró el hueso de pollo a un lado pues lo había quedado limpio y se incorporó, relamiéndose el hocico y los bigotes con su lengua rosa y algo rasposa. Rápidamente Se aseguró que llevaba todas sus cosas, su comida seguía en el viejo saco de tela y su pequeño cuchillo enfundado en el trozo de cuerda que usaba para sujetarse el pequeño taparrabos. Se dio la vuelta y echó a trotar por el tejado, al instante ya tenía mas de media docena de caminos que podía seguir por entre los edificios. En pocos segundos Sora había pasado por entre las barandillas de una terraza, deslizándose entre ellas como si estuviera untado en aceite, trepado una chimenea de ladrillos y se acuclilló sobre ésta, por suerte estaba apagada, de modo que decidió esperar allí un momento a ver si el otro tipo llegaba al tejado. Poco después apareció, quedándose embobado, disfrutando de las vistas. Se agazapó dispuesto a saltar a otro tejado y salir de allí, pero de repente alzó las orejas y la cabeza, mirando hacia donde hasta un momento antes, estaba el tipo felino mirando embobado a su alrededor.

Tras unos segundos saltó de nuevo hacia las barandillas, se agarró a la barandilla superior que quedaba entre el hueco de dos edificios, dando una vuelta he impulsándose hacia arriba, para luego girar en el aire, cayendo sobre los pies y rodando sobre sí mismo para amortiguar el impacto de la caída. Seguía sin haber rastro del tipo ni de su rara mascota. Se acercó lentamente al borde del tejado en que un momento antes había estado él y luego aquel tipo y al asomarse dio un respingo sobresaltado al verlo enganchado con las garras a un canalón. Se quedó sin saber muy bien que hacer, si aquel tipo caía de aquella altura como poco se rompería algún hueso, meneó la cola indeciso, hasta que reparó en que el otro podría llevar una bolsita con unas cuantas monedas.

-Monedas y yo ayuda.- Dijo mientras alargaba una mano para que le diera la bolsita de monedas o algo de valor que pudiera vender para conseguir comida.
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Re: Buscando el desayuno. (Priv. Dendrei) [Interpretativo] {De día}

Mensaje  Dendrei el Lun Mayo 08 2017, 02:55

Me mantenía como podía afirmado del borde del techo. Colgado escuchaba a lo lejos escuchaba el desplazamiento de las personas por las calles, pero no sólo eso, algo se movía por las techumbres, es más tenía la sospecha de que fuera el mismo chico que vi comiendo esa carne. pues no muchos preferimos caminar arriba de tejados arriesgándonos a caídas.

Aunque la altura no era para nada un problema, pudiéndome soltar en cualquier momento y caer sin daño alguno. Decidí mantenerme ahí un momento más, `por dos simples motivos, el primero un pensamiento -Ya son muchas caídas por hoy ¿no Den?- Suficientes humillaciones, aunque poco me importaban para ser sincero. Y el segundo, tal vez me sirva para hacer que se acerque el gato, no me puedo rendir tan pronto. No sabía exactamente el porqué, pero quería conocerlo.

Escuchaba pisadas acercándose, mis brazos ya se estaban cansando y si no fuera por mis garras que estaban incrustadas. Haciendo un esfuerzo levanté la mirada y lo vi, desde cerca se notaba a maltraer, el pelaje del pobre estaba gris, cuando se notaba que realmente era blanco su estado normal, y ese olor uff, más bien hedor que provenía de el, bueno yo no estaba mucho mejor, las caídas de hace unos minutos sumados a tres días sin bañarme hacía ver mi pelaje manchado aun -MÁS MANCHADO- -Hey me hechas una pata,-

por la voz note que era joven, más que joven un... un cachorro que ternura, pro una ternura interesada jajaja -supongo que es un trato justo, estoy aburrido de aporrearme contra el suelo- dije esbozando una sonrisa que mostraba mis colmillos. Con su ayuda logré subirme nuevamente al tejado -se que te prometí dinero, pero que tal si vamos por unos pescados, estoy muriendo de hambre- dije alargando la ultima palabra, voltee a ver la chimenea y ahí estaba Mirla -Y tú gata ingrata ¿acaso querías verme caer que ni siquiera te acercas? vamos ven acá- se hacercó contorneándose, incluso parecía que se burlaba -¿quien es la gata mas ingrata y hermosa que hay? si eso es, sabes que lo eres- le hablaba mientras la acariciaba ¿y que dices? le pregunte al tigre -Por cierto mi nombre es Dendrei, gracias por la ayuda- le golpee suavemente con el puño en una señal de camaradería. -Eso, bueno he visto como te mueves por los techos, me vendría bien aprender como lo haces, la verdad es que yo trepo también pero arboles. Bueno solo si quieres y no te estoy incomodando-
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Re: Buscando el desayuno. (Priv. Dendrei) [Interpretativo] {De día}

Mensaje  Sora el Lun Mayo 08 2017, 19:25

Sora miraba hacia el otro felino, había visto muchos como él cuando era pequeño, pues cuando vivía con sus padres el lugar estaba lleno de hombres bestias, muchos de ellos felinos. Esperaba con la mano extendida a que el otro le pasara la bolsita de monedas, no tenía idea de como ayudarlo, pues se veía bastante pesado y él no era muy fuerte debido a la falta de una buena alimentación y descanso adecuados. No le gustaba que el otro pidiera la ayuda antes de darle el dinero, de modo que no muy convencido decidió echarle una mano, clavó un poco las uñas en las manos y brazos del jaguar, tiró de él hacia arriba, gruñendo por el esfuerzo para poder ayudarlo a subir al tejado. Tal como sospechaba, el otro no le dio las monedas una vez estuvo sobre el tejado, aunque la oferta de comida no estaba mal. Personalmente prefería carne, no pescado, pues era un tigre, no un gato.

-Carne, mucha.- Dijo con decisión, tenía las orejas echadas un poco hacia atrás, como si estuviera molesto por que el otro no cumpliera con su palabra y le diera el dinero que llevaba encima.

A Sora no le gustaba la mascota del otro, tenía un aspecto bastante intimidante con aquel rostro terrible de monstruo, con aquella boca enorme y aquellas espinas rodándole el cuello. Escuchó un poco extrañado como el tipo bestia le hablaba a aquella mascota tan extraña he intimidante. Esperaba cruzado de brazos y agitando la cola a su "pago", parecía disgustado y mosqueado, pues no quería estar con otro tipo, pero hacía mucho tiempo que no comía carne o pescado fresco, sin que luego le sentara mal al estómago. Cuando el otro le dijo su nombre, se lo quedó mirando de manera inexpresiva, sin saber si quería que respondiera algo a aquello, finalmente recordó que había escuchado a mucha gente presentarse de aquel modo. El pequeño tigre frunció un poco el ceño, como si por un momento tratara de recordar su propio nombre.

-Sora.- Respondió con voz seca.

Cuando el otro acercó para darle un golpecito con el puño, retrocedió de un salto y lanzó un bufido de amenaza, mientras mostraba los colmillos y sacaba su pequeño cuchillo.

-¡Tu no toques! ¡Dame comida o dinero! -Exigió con enfado, mientras alzaba el cuchillo para que la luz se reflejara en su afilada cuchilla.

El pequeño tigre parecía medio asalvajado, por su forma de hablar, seca he incorrecta, daba a entender que había usado muy poco el don del habla. No querer sentir el contacto de otro era lo mas normal viviendo en la calle, donde las palizas era algo casi diario, ya fuera a manos de guardias y tenderos o incluso los propios vagabundos y ladrones. Cuando el otro continuó hablando, diciéndole si lo enseñaría amoverse por los tejados como él, Sora negó firmemente con la cabeza. No quería estar con aquel tipo bestia más tiempo del necesario, que le diera su comida y seguiría su camino. No quería estar con nadie, no solo porque le habían dado cientos de palizas en los cinco años que llevaba viviendo en la calle, si no, que por las cosas que le habían ocurrido. Estaba seguro que todas las personas con las que se encariñaba terminaban muriendo, pues es lo que ocurrió con sus padres y con el amigo que hizo cuando llegó a la calles. De modo que desde hacía tres años, no había intentado hacer amigos, pues no quería que nadie más muriera por su culpa, sentía como si estuviera marcado por algún tipo de maldición que afectaban a sus seres queridos.
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Re: Buscando el desayuno. (Priv. Dendrei) [Interpretativo] {De día}

Mensaje  Dendrei el Miér Mayo 10 2017, 01:00

No creí que el amistoso golpe, pudiera causar esa reacción en alguien, se mostraba hosco, tenso y como si quisiera pasar más tiempo a mi lado, de seguro el pobre no confía en nadie.

Mirla al ver que me estaba amenazando con un cuchillo le comenzó a gruñir, esperando cualquier mínima indicación para el ataque -shhh, tranquila, tranquila fue mi culpa- calmaba a mi mascota moviendo las patas suavemente de arriba hacia abajo -Lo... Lo siento Sora, no era mi intención- se notaba arisco, tal vez por que cosas había pasado el infortunado gato. Me daba incluso risa su posición era un cachorrito asustado, risa que se hacía evidente en mi cara formando una mueca que estaba entre ternura y compasión -Relájate, no voy a hacerte nada-.

Me senté tal y como estaba el la primera vez que lo vi -Ya, vamos por "carne mucha"- dije lo ultimo imitando su curiosa forma de hablar soltando una juguetona carcajada.

Di un paso al vació, esta vez intencional, después de todo era una altura media y no me podría hacer daño. Caí de pie, disimulando poco y nada que la ayuda que me había dado Sora había sido innecesaria, con eso le intentaba decir indirectamente que había recurrido a el para estar a su lado más que por la escena del tejado y que el ofrecimiento de carne era un regalito, además tal vez comenzaría a ganarme su confianza. Estando ya en el suelo, vi como mirla me segía pero ella con sus movimientos estilizados bajaba por el mismo lugar que me había indicado antes para subir -¿bajas o no?- le dirigí la palabra al cachorro.

-¡Ya! ya vamos- le dije emocionado tomando la iniciativa, comencé a caminar derecho por la calle casi trotando, no quería pasar mas rato sin comida, que mi organismo me lo pedía a gritos, justo donde terminaba la ultima casa doblé.

Infortunada sorpresa, era un callejón sin salida, mi "instinto" había fallado. Acto seguido volví por mis pasos a la intersección de las calles. Rascándome la cabeza, con las orejas bajas y tragándome mi orgullo le dije a sora -la verdad es que no conozco por aquí, jajaja. De hecho hace rato estaba perdido-

-Esto… ¿Tu conoces algún lugar donde podamos comprar la carne?- si, dije carne pese a que hace unos minutos moría por pescado, supongo que se lo debo.

Aun no comprendía muy ben por que me esforzaba en estar con el, Creo que me había obstinado a agradarle, eso si, se me hace extremadamente raro que siendo amable, o me esté haciendo amigo, además ¡es felino! -Bueno te sigo, que si continuo buscado yo no encontraremos nada hasta la hora de almuerzo-
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Re: Buscando el desayuno. (Priv. Dendrei) [Interpretativo] {De día}

Mensaje  Sora el Miér Mayo 10 2017, 13:40

El pequeño tigre gruño con enfado y molestia cuando el otro trató de calmarlo, no era algo que pudiera olvidar fácilmente, pues era muy reacio a las personas, sobre todo cuando intentaban acercamientos como aquel. Rebufó un poco cuando el otro se disculpó y aún gruñendo un poco, bajó el cuchillo y lo terminó guardando al ver que no volvía a intentar tocarlo. Cuando el otro se burló un poco de él por lo de "carne mucha" estuvo a punto de lanzarse sobre él y arañarle la cara, pero sabía que no podría hacer nada en un enfrentamiento directo, además de que perdería la oportunidad de conseguir buena comida de manera fácil y rápida.

Cuando el jaguar se puso en marcha, Sora lo siguió, aunque pensó en que había algo que no le encajaba cuando el otro bajó del edificio, no pensó mucho en ello, pues el otro echó a caminar antes de que él hubiera bajado. Con un leve gruñido, guardó bien su cuchillo que iba sujeto en su taparrabos y descendió ágilmente por la fachada hasta el suelo. Una vez en el suelo, siguió al jaguar, al menos hasta que lo vio doblar una esquina, se quedó allí parado, se cruzó de brazos y empezó a dar golpecitos en el suelo con un pie descalzo. Cuando el otro salió de nuevo del callejón, alzó una ceja en actitud interrogativa, como si preguntara: "¿Has acabado de hacer el tonto?" Alzó los ojos al cielo cuando el otro reconoció que no conocía la zona, murmurando algo, Sora echó a caminar, haciéndole una leve señal para que lo siguiera.

Sora lo guió saliendo de aquella zona de callejuelas a una zona donde las calles eran más amplias y algo más transitadas, cosa que parecía poner nervioso al pequeño tigre. Aún así se notaba que era una zona humilde de la ciudad, donde las fachadas de tiendas y casas eran destartaladas y todo el mundo caminaba atento al movimiento de los demás. Pasaron por un algo y destartalado edificio que parecía estar en una zona más despejada, como una pequeña plaza. Era un viejo edificio, que habían acondicionado como baño público, donde uno podía asearse y demás. Sora continuó hasta otra calle cercana a aquel edificio y señaló una taberna, el cartel estaba algo descolorido y destartalado, pero el olor a comida que salía del interior era agradable, el suelo estaba cubierto de serrín nuevo y las mesas, aunque viejas, se veían limpias, al igual que las ventanas y las paredes. Sora señaló con gesto firme la taberna.

-Carne, mucha y rica. Estofado, patatas, queso, cosas ricas.- Dijo diciendo todo lo que quería.

Se propuso entrar, pero un tipo grande, que estaba sentado en una banqueta alta, con los brazos cruzados y caras de pocos amigos, hizo una mueca de asco al oler el hedor que desprendía el tigre.

-¡Alto, ladronzuelo! Si entras espantarás a toda la clientela con esa peste, los cubos de basura están en la parte de atrás.- Dijo señalando con un pulgar hacia la parte de atrás del edificio.

El tipo parecía firma en su decisión, de modo que Sora se cruzó de brazos, indignado y molesto, mirando de reojo al jaguar.

-Yo espero aquí.- Dijo esperando a que el otro entrara a comprar comida, podrían comer fuera, en la calle, a él le daba igual mientras le dieran comida.
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Re: Buscando el desayuno. (Priv. Dendrei) [Interpretativo] {De día}

Mensaje  Dendrei el Dom Mayo 14 2017, 18:58

Llegando a la taberna Sora me dio a conocer que quería -¡vaya apetito tienes amigo!- me agrada como se expresa, incluso demuestra su inocencia en cada palabra, bueno… Mucha inocencia no, que aun así me amenazó con un cuchillo -eso si, creo que no tengo tanto dinero para comprar toooodo eso, pero veamos que nos alcanza- termine sonriéndole.

Estaba ansioso por la comida, el olor que provenía de adentro me hacía salivar e incrementaba mi hambre, efectivamente era un buen lugar para comer algo, uno sabe cuando la comida es buena incluso antes de probarla por el olor, pese a que la fachada estuviera un poco derruida.

Quisimos entrar como era obvio. Pero  cuando ya estábamos por ingresar, un hombre. No, más bien era un oso y eso tal vez quedaba corto para describirlo,  era gigante y de complexión robusta. Y además era un idiota, al esbozo de intento de entrar el le negó a Sora el paso por su “olor” por mi parte ni lo había notado, es más incluso yo comenzaba a oler así, tres días sin baño se hacen evidentes o mas bien “perceptibles” por el olfato. “-Yo espero aquí--De eso nada, vamos que tengo hambre- me parecía la actitud del parroquiano oso, y no estaba dispuesto a ceder ante su estupidez.

-Lo siento amigo pero vamos a entrar- Quería razonar con el, tal vez pudiera dejarnos estar en una mesa apartada o algo. Pero nooo… Era un idiota obstinado -no queremos gatos apestosos adentro ¿cómo no entienden?- me daba rabia, personas como esta hacían hervir mi sangre. Incluso así mantenía mi compostura -Bueno, creo que con eso de apestosos-  olisque el aire que provenía de adentro -estamos bastante iguales eh- La taberna entera estaba poniendo atención y justo cuando terminaba de hacer esa broma, los que estaban sentados rieron como mostrando aprobación, o simplemente les pareció chistoso por como lo dije.

-¿cómo te atreves?- su cara había cambiando y se estaba tornando roja de furia -Maldición Den ¿por qué tienes que hablar?- el oso/humano/parroquiano o lo que sea que fuera ese mastodonte, se estaba parando mostrando su verdadero tamaño. -Ahora si que las has cagado- Pensé, intimidado por su porte. -¿Me llamaste hediondo? Pulgas- -No tengo pulgas, o... no que yo sepa- pasó ese pensamiento por mi mente, y unos segundos después me hice consiente de que me picaban algunas partes del cuerpo. -¿Cuándo me las pegué?- hace media hora juro que no tenía nada. -Den no te rasques. Si te rascas demostrarás que es verdad- creí que era mejor quedarme callado sobre si lo que decía era correcto o no. Nadie quiere un gigantón enojado ¿Verdad?... eso si, ya era bastante tarde para eso.

Parecía que la humillación publica, se l a había tomado mucho más a pecho de lo que imaginaba. Y lo demostró al comenzar a gritar  -¡O salen de la taberna o los saco yo!- La verdad, es que simplemente podíamos buscar otro lugar para comer. Pero era una cosa de orgullo, no iba a irme con el rabo entre las patas por lo que dice un humano zopenco. Dando un paso desafiante -Te dije que queremos comer aquí- Su cólera se hacía evidente en su rostro y con un ruido, que la verdad parecía un bufido, arremetió en contra de mí. El bruto ahora que estaba envistiendo parecía más un toro. ¿Qué persona normal atacaría así? De seguro está ebrio pesé mientras se acortaba la distancia entre nosotros. Cuando estaba a menos de un metro, me moví unos cuantos pasos a mi derecha, no se necesitaba mucha agilidad que digamos, para esquivar a un ebrio enfurecido. Como resultado escuche como atravesaba la puerta que estaba atrás de nosotros dando directo al suelo.

Un silencio extremadamente incomodo, habito entre la taberna después del bullicioso desplome de aquel parroquiano -Mmmm… Sora, no dejes que te traten así- le dije recordando su actitud del “está bien yo espero” de hace unos momentos  -Mira ordena tu algo y veo si lo puedo pagar- hablaba despacio con el por el silencio que se mantenía.

Un bardo que estaba entre las otras mesas comenzó de la nada a cantar algo -Gracias eso servirá para aligerar el ambiente- pensé mientras comenzaba a escuchar la letra de la canción. Para sorpresa mía la letra trataba del acontecimiento, pese a que no lo decía de forma directa, a través de su lenguaje poético, se daban indicios de que hablaba del borracho gigante y de los gatos apestosos. -Jajaja, perfecto, vamos a una mesa- dije al aire


Última edición por Dendrei el Dom Mayo 14 2017, 19:05, editado 3 veces (Razón : error de codes)
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Re: Buscando el desayuno. (Priv. Dendrei) [Interpretativo] {De día}

Mensaje  Sora el Mar Mayo 16 2017, 11:13

A Sora le daba igual si el tipo no tenía dinero para todo lo que quería, él solo quería su recompensa, y mientras hubiera carne, lo demás le daba un poco igual. Estaba acostumbrado a ser tratado de aquel modo, de manera que le daba igual esperar fuera mientras el jaguar entraba a por la comida, se rascó una mejilla mientras miraba hacia el edificio de los baños. Hacía mucho que no se daba un baño, era cierto que no usaba jabón porque tenía miedo, pero si se remojaba en agua caliente un rato, estaba seguro que cosas como que le pidieran la entrada en una taberna, no sucedería tan a menudo.

Pero al parecer el jaguar tenía otra idea, Sora lo miró un poco impaciente, suponía que Dendrei se sentía ofendido porque le hubieran negado la entrada, pero a él le daba exactamente igual. Antes de que pudiera abrir el hocico para decirle al otro que a él le daba igual y que no hiciera tonterías, el jaguar se envalentonó contra el portero de la taberna, poniéndose en actitud desafiante contra él. Sora suspiró y se hizo un poco a un lado, había visto empezar muchas peleas y sabía que aquella acabaría en una de ellas. Esperó mientras los otros dos empezaban a soltar las bravuconadas y amenazas veladas, casi se le hacía aburrido todo aquel teatrillo, se limitó a mirar alrededor, donde la gente que pasaba cerca se paraba curiosos ante la escena que se estaba desarrollando.

La pelea no fue larga ni gloriosa, el tipo echo a correr, embistiendo y atravesó lo ancho de la calle hasta un edificio que había en frente, donde atravesó la puerta y quedó tirado en el suelo. Sora se quedó parpadeando extrañado, no era algo que soliera dejar inconsciente a un mastodonte como aquel. Cuando el otro le empezó a hablar, frunció el ceño, el tabernero salió del lugar maldiciendo a voces, por el trato que había recibido su empleado.

-No creo dejar entrar.- Comentó mientras el tabernero y un par de camareras ayudaban al vigilante de la entrada a levantarse.

-¡Largo de mi local! ¡Tenéis prohibida la entrada!-Rugió el tabernero, mientras aplicaba un paño a un corte que se había echo el portero en la frente al chocar contra la puerta.

Para Sora había sido claro que aquel tipo que esperaba en un banqueta en la entrada de la taberna era un trabajador de la misma, pues apenas había echo amago de entrar le había cortado el paso. Se limitó a suspirar, pensando que debería pensar ahora en otro lugar al que ir a buscar la comida, suponía que Dendrei no querría intentar entrar de nuevo, quizás fuera por que el jaguar no estuviera acostumbrado a las ciudades, pero muchos locales, sobre todo los de barrios problemáticos como aquel, solían contar con porteros o guardianes que ayudaban a reducir los ánimos de los borrachos y pendencieros.

-Otro sitio. -Indicó el niño tigre, mientras se daba media vuelta, antes de que tanto revuelo atrajera la atención de los guardias.

Sora caminó de nuevo por la plaza en torno a la casa de baños, ésta vez por la parte trasera. Frente a ésta había otras tiendas y locales, señaló un local donde varias hileras de pollos se asaban sobre un lecho de brasas, un niño de unos trece años, le daba vueltas al espetón, mientras un hombre regordete y con un delantal manchado de grasa, iba añadiendo salsa a los pollos. También se hacían estofados en grandes ollas y patatas asadas con bechamel. El sitio estaba lleno y aunque allí no había portero o guardianes, había mucha gente. Sora se paró delante y señaló.

-Compra comida, yo espero.- Dijo pues no quería volver a molestar o llamar la atención sobre él, ya comenzaba a impacientarse y tenía hambre.
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Re: Buscando el desayuno. (Priv. Dendrei) [Interpretativo] {De día}

Mensaje  Dendrei el Sáb Jun 03 2017, 03:12

Me había emocionado antes de tiempo, cuando creí que ya íbamos a poder ordenar y sentarnos tranquilamente el dueño del local el dueño, que era igual o peor de prepotente que el guardia, nos sacó de su local. Indignado esta vez me resigné, y el ver que a Sora poco le importaba fue mi consuelo. Intentando impresionarlo terminé tal como empezamos.

Bueno, vamos a otro lado afirme después de su indicación, se veía nervioso viendo a todos lados, tal vez sienta vergüenza agenda al estar conmigo. Me deprimía esa idea así que decidí por conveniencia pensar que era otra cosa jeje.

Ya habíamos salido y Sora comenzó a guiarme de nuevo —debe ser agotador para el— pensé siendo empático, el está gastando de su tiempo en guiarte, aunque por otro lado no a sido muy amable. Seguimos por una plazoleta noté un edificio extraño, debía ser la continuación del baño publico que había visto hace desde arriba, en ese momento había tratado de hacerme un mapa mental, bueno había fallado un poco, porque me distraigo fácilmente... Si no hubiese visto el castillo por tanto de seguro podría haberme ubicado.
Por la calle lateral habían una especie de puestos de comida, si solo puestos de comida, ni siquiera alcanzaba para local. No lo veía muy salubre, primero que nada tenían muchas cacerolas tiradas en el suelo, y el hombre que atendía ¡uff! el hombre que atendía era poca confianza me daba con su delantal sucio y su apariencia cansada.
Igual sabía que era el mejor lugar que podíamos optar para comer en nuestras condiciones.

Seguíamos en la plaza cuando a comencé a sentir picazón primero creí que simplemente era el roce de mi pantalón y lo sacudí un poco golpeando suavemente de un lado a otro, luego de eso salté un poco como para poner en orden la posición y aparte porque estaba acostumbrado a hacer ese gesto después de una caída. La maldita comezón continuaba incesante —¿!Ahh qué es esto!?— grite mirando a Sora y comenzando a rascarme, el hacer eso no contribuía en nada y solo hacía que me picara más llegado un punto no podía tocar un lugar de mi espalda que necesitaba ser rascado, y en un acto de desesperación comencé a frotarla con el árbol de la plaza.

Por un momento sentí que algo se movía o saltaba por mi pelaje, busqué primero por mi brazo sin encontrar nada, me tendí en e suelo porque estaba seguro que andaba por mi pierna, tras esto comenzó una seguidilla de posiciones cada una más rara que la anterior, ¿Dónde está? Preguntaba sin siquiera saber lo que buscaba. Pocos después tuve una corazonada y en un instante mi pantalón volaba — ¡ajá!— había encontrado una especie de hormiga, incluso más pequeña — ¿Qué son estas… cosas?— pregunte sosteniéndola en una mano y rascándome de mala gana con la otra.
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Re: Buscando el desayuno. (Priv. Dendrei) [Interpretativo] {De día}

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