El que da pasos sobre la Tierra [Libre]

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El que da pasos sobre la Tierra [Libre]

Mensaje  Winfrið el Sáb Jun 03 2017, 21:14

Luego de casi seis años de servicio monástico, los rollos de papel, los crucifijos y el fuerte aroma a mirra y velas que emanaba de las paredes de piedra del monasterio ha quedado atrás.
Esa fría mañana, el monje exclamó sus primeras oraciones ante el sol que se imponía lentamente sobre las formaciones rocosas que circundaban el terreno donde su hogar había sido construido hace ya mucho tiempo. Luego tomó su odre de agua y unas hogazas de pan que guardó en su mochila, y partió sin mas contratiempos con su lanza en mano, con intención de bastón. No se despidió de nadie, su partida ya había sido acordada y habían celebrado el día anterior una despedida con los hermanos, a quienes probablemente iba a extrañar mucho; el era el primero que abandonaba el monasterio desde hace mucho tiempo. El viaje a Vulwufar tomaría al menos un día y medio, dos si se retrasaba mucho, y no podía perder mucho tiempo en la mañana.

La cruz alta fue desapareciendo entre los árboles y las rocas, y frío de la mañana abrazaba las entrañas de Winfrith con mucha fuerza, el viento que el mar caracterizaba el clima de ese lugar. No hubieron lluvias los días anteriores, cosa que ya estaba prevista para que los caminos estén secos durante el viaje. Ya comenzaba a alejarse del camino escondido y el terreno le comenzaba a parecer extraño aunque lo había recorrido mil veces para buscar provisiones o cumplir determinadas tareas. El camino se había perdido completamente, tenía que atravezar una franja del bosque, señalizada con rocas pulidas para conectar con el camino principal que llevaba a la ciudad, para los monjes era importante tener el monasterio bien escondido; no porque almacenen allí objetos de mucho valor, si no por el peligro que representaba la exposición a las bestias o bandidos que habitaban en el norte de la península.

Todavía corría peligro de encontrarse con algún oso u otro animal salvaje de todas formas, pero estaba bien protegido por su lanza; no tenía miedo en absoluto, pero había que moverse con cuidado en esas tierras. Aún así, no sabría como actuar ante la aparición de un extraño, no solía relacionarse demasiado con nadie mas allá de los otros monjes en el monasterio, conocía seres de casi todo tipo, sus costumbres y su cultura, pero todo esto se resumía a letras inscriptas con tinta sobre rollos de papel, esa era su vida; orar, estudiar y entrenar el cuerpo.

Luego de medio día de viaje, decidió detenerse a un costado del camino entre los tréboles a comer algo y reponer sus fuerzas. Tenía que seguir camino pronto si quería llegar a la ciudad para el día siguiente, pero de nada serviría desmayarse en el camino por inanición; mientras partía el pan en pequeños pedazos, entonaba una canción en voz muy baja:

Mis piés no se detendrán,
aunque el frío congele mis pensamientos,
mis piés no se detendrán,
aunque el viento se lleve mi esperanza,
mis piés no se detendrán
porque me espera el necesitado.


Última edición por Winfrið el Lun Jun 05 2017, 02:29, editado 2 veces
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Re: El que da pasos sobre la Tierra [Libre]

Mensaje  Ryujin el Dom Jun 04 2017, 00:49

Ryujin hacía una leve reverencia a los guardas de la ciudad de Vulwulfar, despidiéndose de ellos tras una semana en el pueblo: No había sido una semana provechosa en el sentido humano, pero en su camino a la iluminación, Ryujin había experimentado diversas emociones, tanto tristeza como alegría viendo los distintos eventos ocurridos allí, pero ya era hora de seguir su camino.

Caminó lentamente, pues nada le gustaba más que disfrutar de la brisa fresca del aire, sin embargo la continua sequía provocaba que el calor, si bien no era acuciante, trajese una brisa caliente al rostro de Ryujin. Como siempre hacía, caminó por el camino principal, bien marcado, pues así normalmente evitaba en la medida de lo posible encuentros desafortunados con distintos entes tales como animales salvajes o bandidos. Había marcado la ruta del norte, sin destino fijo. Caminó bordeando los enormes campos de Vulwulfar, mientras observaba sonriente como los trabajadores labraban el campo insistentemente, mientras se secaban el sudor de la frente y el sol les vigilaba desde lo alto. Continuó mirando a aquellos trabajadores, preguntándose a si mismo si era aceptable usar su don para ayudarles, trayéndoles la bendición de la lluvia para desarrollar la cosecha que trabajaban de forma insistente.

Ese pensamiento hizo reflexionar a Ryujin, pues él sabía que poseía un don pero a la vez no podía abusar de él, o atraería compañías no deseadas, que querrían hacerse dueños de su don y de su misma persona, algo que no podía tolerar, pero por otra parte un don que no se usa para ayudar no sirve de nada.

Continuó evaluando los pros y contras de dichas acciones, preguntándose también en esa vorágine de pensamientos si su madre habría llegado a la misma conclusión que él y que habría decidido, sintiéndose algo melancólico recordando y añorando las lejanas tierras de los montes y Dundarak, quizá haría una visita a la ciudad y verificaría los rumores que hablan de una extraña edificación que había aparecido.

El camino estaba desprovisto de mercaderes o viajeros, por lo que Ryujin no tuvo muchos problemas en vislumbrar en la lejanía una figura a un lado del camino, posiblemente haciendo una parada. Según iba acercándose, los rasgos de dicha figura se hacían más claros: Portaba un ropaje similar al suyo propio, pero el viajero disponía de un arma para defenderse, parecía estar comiendo: Ryujin no estuvo seguro de querer interrumpirlo pues no deseaba enzarzarse en una pelea con él, pero sus ropajes parecían indicar que, al igual que él, se trataba de un monje, por lo que dedujo que sería prudente hablar con él.

Cuando se hallaban a pocos metros, Ryujin pudo oír los cánticos del viajero, cimentando la pequeña duda de si se trataba de un monje o no, lo cual le sorprendió: No había conocido demasiados monjes en sus viajes, ¿quizá podría ser otro monje dragón? No parecía probable, pues los monjes dragón no suelen usar armas (no al menos los que él conocía) pero todo podía ser.

Conocía la importancia de la meditación, asi que tratando de no molestarlo, se sentó a su lado, escuchando el cántico el cual le agradó, pues en él se podía oír como lo que el viajero deseaba era ayudar al necesitado, algo que Ryujin intentaba cumplir de la mejor manera posible. Cuando este terminó, extrayendo de su mochila un trozo de pan que no dudó en partir y ofrecerle, le dijo:
"Saludos, hermano monje. Sin duda vuestro cántico es inspirador y agradable. Mi nombre es Ryujin, soy un monje en busca de la Iluminación, ¿me permitiríais conocer vuestro nombre para referirme a usted?" - Ryujin miró al hombre mientras daba un mordisco a uno de los trozos de pan y esperaba su respuesta.
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Re: El que da pasos sobre la Tierra [Libre]

Mensaje  Winfrið el Dom Jun 04 2017, 01:52

El clima parecía no ir a cambiar muy pronto, y rogaba por no tener que enfrentar lluvias durante el viaje. Los árboles nativos de la zona daban una buena sombra y protegían el camino del gélido viento del mar, el susurro de las hojas era algo hipnótico para, el adoraba pasar el tiempo en el bosque y entregarse a la oración, pero la idea de tener que continuar viaje seguía dándole vueltas en la cabeza.

No pensó encontrar nadie muy pronto, después de todo no estaba aún a mitad de camino; todavía le quedaba al menos un día del viaje, eso si encontraba un lugar seguro para dormir cuando el sol cayera. Mientras recitaba su canción en un áspero y arcaico acento sajón (herencia quizás de sus ancestros de la primer oleada humana en Aerandir), el viento le anunció la llegada de alguien. Pensó mientras partía el pan y recitaba los últimos versos.
Había notado la presencia de alguien acercándose, y sin mirarlo, leyó en su movimiento corporal la intención pacífica; de todas formas, no necesitaba ponerse en guardia para envainar su lanza en punta de cualquier movimiento extraño. Era un hombre adulto, por la forma de su sombra parecía estar vestido de forma similar a él, como portando un hábito de monje <¿Se trataría de otro misionero? ¿Quizás alguien acercándose al monasterio?> No podía tener tanta suerte, pensó; y le ofreció una mitad del pan que estaba cortando con sus manos sin mirarlo directamente, tenía la vista fija en un ave posada sobre la rama de un abeto que tenía en frente.

Perdió de su vista el ave e inclinó su mirada al costado donde se hallaba el hombre, quien no había aceptado su alimento, tenía el suyo propio. -Mi nombre es Winfrith.- Dijo con brevedad, mirándolo a los ojos a través del espacio que su capucha le permitía observar, apenas había inclinado la cabeza. Volvió la vista al frente y masticó un poco de pan. -Ryujin no parece un nombre común en estas tierras.- Replicó observando el suelo mientras esbozaba una pequeña sonrisa. Su lanza estaba apoyada a sus piés, pero parecía no necesitarla por el momento. Winfrtith no sabía de comunidades cristianas mas allá de las tierras humanas, y conocía muy pocas otras culturas con tradiciones monásticas, pero quizás se trataba de un buen momento para sorprenderse, después de todo para eso había salido del monasterio. Masticó un poco mas de pan, necesitaba comer un poco mas si quería llegar a hacer tres cuartos del tramo que tenía que caminar para la medianoche.


Última edición por Winfrið el Dom Jun 04 2017, 21:33, editado 3 veces
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Re: El que da pasos sobre la Tierra [Libre]

Mensaje  Ryujin el Dom Jun 04 2017, 19:18

Se sentó a su lado, rechazando el mendrugo de pan que le ofrecía mientras el comía del suyo propio, se encontraba agradablemente en paz, mirando alrededor y observando los distintos sonidos a la distancia de distintos pájaros y otros animales, el hombre le inspiraba confianza, pese a portar un arma sabía que no era peligroso, algo se lo decía.

Comieron en silencio unos minutos, disfrutando del gran tesoro que es el silencio, hasta que aquél monje le preguntó por el origen de su nombre, a lo que siguió otros minutos de silencio, únicamente interrumpidos por los débiles sonidos que cada uno hacía a la hora de comer y de dar tragos a sendas cantimploras:

"Es un nombre del norte, de las tierras más allá del Lago Central, lejos del dominio humano. Allí nací, entre montes y altares. ¿De donde sois, Winfrith?" - Lo miró de nuevo al preguntarle, pues su educación le obligaba a mirar a la gente a la cara mientras hablaba.

Pasó una carretilla por el camino, rompiendo el silencio con su traqueteo y el trote de los animales, pero rápidamente pasó de largo, seguido por la mirada de Ryujin, tras lo cual preguntó:

"Debo suponer que sois un monje viajero como yo, ¿verdad? ¿A quién debéis devoción, señor Winfrith?" - No supo si había sido cauto preguntar por ello pues quizá podía tomarlo como un intento de ofender sus creencias, por lo que rápidamente se excusó hablando de las suyas:

"Yo soy un seguidor de los antiguos dioses draconicos, los primeros en poblar Aerandir. Yo, soy un sacerdote del Dragón de Agua." - Asintió a modo de saludo, pese a ya haberse introducido y miró de nuevo al frente, de nuevo envueltos en silencio, aquél silencio que Ryujin creía que los humanos no sabían disfrutar, pese a encontrarse ahora mismo con uno que parecía disfrutarlo tanto como él.
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Re: El que da pasos sobre la Tierra [Libre]

Mensaje  Winfrið el Dom Jun 04 2017, 22:06

Bebió un poco del agua de su odre, y fue en ese momento que se dio cuenta de lo sediento que estaba, a pesar de su sed, sabía que tenía que beber solo lo necesario para hidratarse; pues no conocía con exactitud un lugar en el que recargar el agua. El hombre de rasgos exóticos respondió mirándolo a los ojos, parecía necesitar ese vínculo visual, quizás por seguridad, quizás por confianza o simplemente por educación. Mientras Winfrith abría su boca para hablar, se hizo presente un fuerte traqueteo de ruedas sobre la tierra seca, mas el golpeteo de los cascos de los animales que la empujaban. El monje asintió con los ojos cerrados y una pequeño gesto de ironía, se guardó la palabra hasta que la carretilla se alejase unos metros y el ruido no se impusiese tanto. Era el primer vehículo que aparecía en su camino, quizás se trataba de algo urgente.

Winfrith se dispuso a contestar -Nací y crecí en Vulwufar.- Dijo con brevedad, pero con la seguridad que caracterizaba sus palabras, quizás tuvo que alzar un poco la voz, pues el ruido del vehículo que pasaba todavía pisaba fuerte en el aire. Ryujin volvió a hablarle, y fue directo al grano con su pregunta; pero inmediatamente parecía querer agregar algo y Winfrith prefirió guardar silencio y escucharlo.

El extraño se había presentado como "seguidor de los antiguos Dioses Dracónicos" en función de "sacerdote del Dragón del Agua"; Winfrith había leído algo acerca de las costumbres religiosas del norte, del culto a los antiguos dragones que habitaron Aerandir y de aquellos que poseían la facultad de transformarse en carne y hueso de dragón. Esa idea siempre le aterró un poco, porque consideraba que ese poder era una ventaja injusta de la naturaleza ante la supervivencia de los demás seres que habitaban la tierra; pero nunca había tenido la oportunidad de ver alguno con sus propios ojos, excepto aquella vez que le pareció ver sobrevolar el monasterio a alguno, eso había impactado un poco en el régimen de seguridad del edificio; que se había vuelto mas estricto.

Cuando el monje dragón terminó su discurso, Winfrith dispuso su mirada directamente a sus ojos, contemplando el brío dracónico que estos despedían. -Siempre hubo alguien en este plano, mucho antes que los antiguos Dragones.- Dijo con contundencia, pero sin abandonar su serenidad mientras sujetaba la cruz de hierro que llevaba colgando al pecho. No se había percatado que mientras decía esto, la carretilla se detenía unos metros adelante en el camino.
________________________________
Off: podés controlar también la carretilla, y a quien sea que se encuentre dentro. También podés hacerla seguir camino, en caso de no querer utilizarla como recurso para la trama que llevamos en este post.
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Re: El que da pasos sobre la Tierra [Libre]

Mensaje  Ryujin el Miér Jun 07 2017, 00:19

Ryujin tenía la educación para escuchar las palabras de Winfrith con atención. Aunque no compartiese su religión, pues estaba claro que creía que los Antiguos Dragones habían sido creados por una entidad superior a ellos, un planteamiento para él absurdo pues no podía haber nada antes de los elementos primarios. Cerró los ojos recordando las historias de su madre, sobre como los Dragones Ancestrales cuidaban las primeras criaturas que poblaron Aerandir, velando por ellos:

"Mi buen señor, me temo que vuestro razonamiento difiere del mio, pues antes de los Dragones Ancestrales se sabe que no existía nada en estas tierras. Fueron los Siete Dragones Ancestrales quienes, imbuyendo con su magia a Aerandir, lograron crear el bello paisaje que ante usted se le presenta, desde los ríos hasta las nubes, desde los caminos hasta las hojas de los arboles, desde el día hasta la noche. Todo fue creado por los Siete Dragones Ancestrales, incluso las criaturas que pueblan este lugar. Si bien después ocurrió..." - Miró a Winfrith, no sabía si quizá había ofendido sus creencias, por lo que pronto se excusó:

"...si bien, esa es la historia que yo he conocido, estoy seguro que usted conoce otra, pues no somos más que historias, páginas en un libro que nunca se termina de escribir. ¿Qué historia es la correcta? Todas lo son y, a su vez, no lo es ninguna, pues la verdad no es algo autoritario, ambos podemos mirar una gota de lluvia y ver algo distinto: yo puedo ver que es transparente y usted que está mojada, por lo que ambos estaríamos en lo cierto. Mi viaje de iluminación me permite estar en sintonía con las historias, aprendiendo de ellas para hacer de la mía una historia más viva. Así pues, señor Winfrith, ¿Cual es su historia?" - Lo miró de nuevo sonriendo levemente, sin reparar como de la carretilla, la cual se había detenido unos metros adelante, surgía un hombre bien vestido, con un traje elegante y un porte claramente noble.

Ryujin reparó en él cuando lo escuchó maldecir, pues parecía que tenía problemas con la carretilla, pero se negaba a solicitar ayuda a los dos monjes que estaban apostados en el camino. Trató de arreglar el problema, pero desconocía como hacerlo, por lo que finalmente se dio por vencido y se acercó a los hombres:

"¡Saludos! Mi nombre es Werken y me temo que tengo un pequeño problema con mi carretilla, si fueseis tan amables, ¿podríais ayudarme a arreglarlo? Os puedo acercar a la ciudad como recompensa"

Ryujin miró a su acompañante Winfrith y después miró al hombre, para decirle:

"Nada me satisfaceria más que ayudarle, señor, pero me temo que no he aprendido en mi corta vida la aptitud para reparar dichas construcciones y me temo que si lo intentase sería como tratar de afeitarse con un hacha. Desconozco si mi acompañante puede hacerle tal favor."
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Re: El que da pasos sobre la Tierra [Libre]

Mensaje  Winfrið el Miér Jun 07 2017, 20:55

El cristiano había hecho su comentario con verdaderas intenciones de sacar a flote de la manera mas completa posible los fundamentos de la doctrina que seguía quien lo acompañaba en el medio del camino. Parecía estar consiguiéndolo, pues inmediatamente contempló al monje dragón cerrar sus ojos y zambullirse completamente en la fe que había heredado de sus ancestros. Esperó con inseguridad, pues con cualquier probabilidad, algún otro ser hubiese reaccionado de forma violenta a sus declaraciones; pero este no podía ser el caso, el temple de los monjes los obligaba a mantenerse en quietud y reflexión mientras fuese necesario.

Luego de su breve pausa, el monje dragón se dispuso a hablar; el discurso del monje era bastante extenso. Winfrith no acostumbraba a hablar demasiado casi nunca, de hecho en el monasterio no se hablaba mucho con los hermanos a menos que se hable sobre un tema importante o en una situación estrictamente necesaria. El monje conocía superficialmente la doctrina dracónica, reconocía y respetaba la existencia de los dragones ancestrales, pero la creación era algo mucho mas complejo. Jamás se atrevería a discriminar como una metáfora a la historia de los dragones, aunque algunas corrientes segregacionistas del cristianismo Aerandiano niegan totalmente la leyenda y testimonio de esta tierra.

El monje había hecho una pausa, que aturdió un poco a Winfrith, pues se hallaba bastante perdido en sus pensamientos, antes de que el dragón continuara asintió para que continúe con su discurso, pues había dejado en evidencia que lo interrumpió por alguna razón.

Y la razón fue clara: estableció un nuevo discurso, mas diplomático; el cristiano interpretó esto como una acción prudente, era peligroso debatir con algunos fanáticos, y si bien Winfrith lo era, la seguridad con la que manejaba sus creencias le permitía desenvolverse sin violencia, tal vez con un poco de tolerancia y alguna que otra apertura en la mente. Él estaba a punto de contestar, con desgano, ya que no disfrutaba demasiado hablar sobre si mismo; aunque justo cuando abría la boca fue interrumpido por los quejidos de quien manejaba la carretilla que pasaba hace unos segundos.

El hombre se presentó de manera bastante apresurada ante los dos monjes, realmente parecía necesitar ayuda y estaba bastante apurado. Quizás podría aprovechar el viaje para llegar a Vulwulfar, no estaría mal llegar antes de tiempo y de paso ayudar provisionalmente a alguien. -Precisamente ¿Cómo podría ayudarlo?- Agregó el cristiano desde el suelo inmediatamente después del monje dragón, que terminaba de masticar los últimos trozos de pan que había sacado. Quizás el hilo de la conversación anterior se había perdido, pero ya habría tiempo para hablar de aquel tema. El monje cristiano tampoco era muy docto en las disciplinas técnicas, pero estaba seguro que podía de alguna manera encontrar alguna solución.
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Re: El que da pasos sobre la Tierra [Libre]

Mensaje  Ryujin el Sáb Jun 10 2017, 09:25

Ryujin miró al joven, el cual estaba escuchando atentamente tanto su historia como su explicación y le resultó agradable: No solía contar nada de su religión puesto que atraía normalmente preguntas indiscretas sobre su propio origen, preguntas que Ryujin odiaba responder pues muchos, al conocer la descendencia draconica, le instigaban a enseñarles su don como si fuese un juguete, eso era una de las pocas cosas que lograban ofender a Ryujin, pues su materialización del dragón de agua no era algo que se podía ni debía usar frivolamente, sino un don que se debía respetar y guardar hasta que fuese necesario.

Al entender que Winfrith parecía levemente incomodo por tener que hablar de su historia (algo que Ryujin entendió, porque él no había hablado de como se había criado en los montes por miedo a que descubriese que era un dragón) pensó en continuar hablando de su religión y de la propia historia de Aerandir tal como se la había enseñado su madre. Quizá incluso podría enseñarle algo de idioma draconico, aunque al momento desechó esa idea por la enorme peligrosidad que podía tener el hecho de que su idioma sagrado se "popularizase".

Tras la llegada del hombre, Winfrith se ofreció voluntario para ayudarle, preguntándole cual era la posible avería, pregunta que hizo que los ojos del mercader Werken se iluminasen:

"¡Oh, que estupenda noticia! La verdad es que no sé que es lo que le ha pasado, pero desde que tuve un ataque de bandidos, la carretilla como que cojea. Además de haberme rasgado el toldo por si llueve... ¡Ahora si llueve se me mojarían todas mis posesiones! ¡Adiós a las ventas!" - La actitud jovial y alegre del hombre hizo olvidar a Ryujin la conversación que estaba teniendo con el monje. Se acercó al carro junto con Werken, mientras Ryujin le preguntaba, ya que aún tenía algunos aeros extra:

"Y dígame, señor Werken, ¿Que posesiones vende usted? ¿Comida, utensilios varios?" - Werken seguía caminando feliz hacia la carretilla, la cual si bien tenía un buen aspecto, de manera más cercana se veían algunas roturas que no serían demasiado difíciles de reparar:

"¡Oh, señor! 'No me merezco ese titulo! Llamadme simplemente Werken, soy comerciante de productos exóticos, voy paseando por Aerandir buscando los objetos más raros para nuestros clientes más especiales, tenemos: Escama de Bolwntos, cuerno de Draco negro, elixir de rejuvenecimiento, plumas de un ave extinta..." - Pero Werken se detuvo al darse cuenta que su compañero se había quedado quieto con la explicación, mirándolo incredulamente con una expresión de enfado:

"¿Decís que habéis mutilado a un Draco Negro por aeros?" - La mirada de Ryujin se tornó más fría, más concentrada en los ojos de aquél hombre, estaban mutilando a su estirpe y vendiéndola cual ganado, algo que Ryujin no veía justo.

Dio unos pasos hacia Werken, el cual dio dos pasos más hacia atrás, argumentando que no eran reales, que todo lo que había dicho se lo había inventado, sin embargo Ryujin perdió la paciencia con ese ser, pidiéndole que le dejase ver el resto de mercancías para asegurarse que ningún ser vivo sufriese, algo que, por las caras que ponía, no lo cumplía a rajatabla.
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