Un nuevo comienzo [Libre]

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Un nuevo comienzo [Libre]

Mensaje  Zaleria 'Storm' McKenna el Vie Jun 09 2017, 20:29

Spoiler:
OFFROL: Omitid el título más original del mundo

Han pasado dos días de largas caminatas para Storm, y su cuerpo falto de entrenamiento no puede más. Se arroja sobre una piedra grande del bosque, y escucha rugir con fuerza a su estómago. Se ha valido de bayas y rocío para alimentarse y está famélica. Empieza a pensar que escapar quizás no haya sido una buena idea, pero no hay vuelta atrás. Debe enfrentar sus miedos y pensar: ¿qué hará a partir de ahora? ¿En qué se convertirá? Primero, ha de mantenerse con vida, así que a gatas se desplaza hasta unos arbustos cercanos para buscar más comida. Segundo, debe preocuparse de no convertirse en comida de alguien más, así que debe aprender a defenderse. ¿Qué le deparará el vasto mundo de Aerandir? Solo el tiempo lo sabrá.



    Debilitada, Storm se desplaza a gatas hasta un arbusto de bayas cercano, y estira la mano lo más cerca que puede de los frutos, hasta tomar un racimo pequeño. ¿Cuánto tiempo duraría este hambre? Si bien en casa de sus tíos pasaba períodos de hambre prolongados, nunca se había enfrentado a la difícil convivencia del apetito y el ejercicio. Se llevó los frutos a la boca, y con lentitud los saboreó uno a uno. Gracias a su crianza, sabía que no provocaban un efecto ponzoñoso en su organismo, sino más que una avidez aún mayor. Maldijo en voz baja por la escasez de su desayuno, mientras tomaba con cuidado más bayas y se las comía. Una vez que terminó con ellas, rodó sobre su cuerpo y se echó sobre la tierra mojada por el rocío matutino y observó cómo los primeros rayos del sol se colaban por entre las hojas de la arboleda hasta llegar a su rostro. Al frío ya se había acostumbrado, pero los cálidos rayos primaverales sobre su piel la ponían tan a gusto, que deseaba quedarse allí mucho más tiempo de su día del que su instinto de supervivencia le permitía.

    A duras penas, logró incorporarse y se dispuso a proseguir con su camino. Llevaba los pies descalzos lastimados y ampollados, gracias a piedras, ramas y pinchos del camino; e iba ataviada con una larga, y demasiado grande para su talla, camisola blanca sucia y de aspecto harapiento por estar remendada aquí y allá con puntadas rápidas y torpes. El manto era lo suficientemente largo de mangas para ocultar los tatuajes de su brazo, pero no los de sus piernas, que iban acompañados de magulladuras y moratones. Su cabello, como siempre, lo cargaba y ocultaba con un pañuelo de también muy sucio y descuidado de color verde musgo, lo cual formaba un bulto, del peso de un bebé recién nacido, en su cabeza que en un principio podía confundirse con una bolsa.

    Storm siguió su camino a paso lento pero continuo por los bosques de las islas Illidenses pensando qué haría después de todo aquello. ¿Viviría en el bosque? ¿Acaso abordaría en un barco? Era algo que no sabía, pero lo que sí sabía, es que ya no se encontraba sola en el bosque. Torciendo de manera particularmente extraña su cuello, Storm giró su cabeza por sobre su hombro, para observar tras de sí.


Última edición por Zaleria 'Storm' McKenna el Dom Jun 11 2017, 14:46, editado 1 vez (Razón : Una faltecilla de ortografía >_<)
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Re: Un nuevo comienzo [Libre]

Mensaje  Gerrit Nephgerd el Dom Jun 11 2017, 13:44

Aquella noche, como ya estaba siendo costumbre, no había dormido. Me quedaba inmóvil a un lado de la cama mientras escuchaba la pausada respiración de Keira en el otro. Ella había vuelto a separar nuestros cuerpos con una impenetrable muralla de cojines. Si me daba la vuelta hacia su lado, no vería más que el color gris de las viejas mantas descoloridas de las almohadas. Odiaba el color gris descolorido. Verlo no hacía otra cosa que recordarme la razón por la Keira Bravery había colocado, de nuevo, la muralla de cojines: Había dejado de confiar en mí.

En ningún momento hablamos sobre la maldición de los cuervos ni en la reciente aparición de mis antiguos “compañeros” de fechorías. Yo no quería hablar de ello y ella no quería escucharme. Nos complementamos bien, en ese punto. Lo malo es que ya no podíamos seguir ocultando lo inevitable. Dos noches atrás, había tenido una pesadilla y había despertado a Keira golpeándola a patadas como si fuera un balón. Un incidente aislado, quizás fuera lo que hubiera pensado si no le hubiera golpeado la cara después de desayunar. Estaba despierto, no fue causa de ninguna pesadilla. Le di tal puñetazo que la chica se tuvo que sostener en una silla por no caerse al suelo. ¿Incidente aislado? ¡Los cojones! Aquello era real, no el acto reflejo provocado por una pesadilla. Le había golpeado y no me lamenté de haberlo hecho.

No podía más. Los cuervos invisibles cada vez me picaban con más fuerza. El antebrazo izquierdo lo tenía en carne viva; con un cuchillo me rasgaba la piel inútilmente para que desapareciera la maldición (¡JODER!). Mis antiguos compañeros comenzaron a colgar carteles que, indirectamente, me causaban sin decir mi nombre. Y Keira me miraba con la misma frialdad e indiferencia con la que siempre me había visto. No me lamenté de golpearla. No entendí como ella me dejaba que durmiera a su lado.

Me levanté de la cama y di un golpe con los nudillos a la almohada de cojines. Al otro lado, se escuchó un fuerte resoplido. Keira estaba fingiendo estar dormida.

Desnudo, me puse delante de Keira. La miré fijamente con la esperanza que se levantase y me pidiera, de una vez por todas,  que le contase lo que me sucedía. Puse mi mano derecha sobre su pecho y con la izquierda me apoyaba en la cama para no caerme.

-Dime algo- dije con suavidad a la vez que le apretaba el pecho- ¿quieres preguntar qué me pasa?-

Keira Bravery no se movió.

Dejé a Keira no sin antes dar una patada a la mesita de su lado. Los cuervos invisibles comenzaron a abatirme a picotazos. Me mordí los labios hasta hacerme sangre por no soltar un grito de dolor.

En uno de los cajones de la mesita que se había abierto con mi patada vi un papel, lo cogí y lo leí a pesar de saber a la perfección lo que ponía:

“¡PELIGRO!

Hay un animal muy peligroso rondando por la ciudad. Tiene el cabello rubio, piel blanca y ojos rubios. Su pata delantera izquierda tiene una marca negra sobre una herida que no se cura. Si lo ven, llamen inmediatamente a las autoridades. Es muy peligroso”.


No había que ser un genio para deducir que estaba dirigido hacia mí. Aquel era uno de los muchos carteles que habían colgado por toda la ciudad.

Puse al cartel enfrente de los ojos de Keira (ojos que de estar abiertos, uno se vería con un ligero tono morado por el puñetazo de hacía dos días) y lo moví haciendo círculos. Ella hubiera deducido que iba hacía mí; no era tan estúpida. Sabía que algo gordo estaba por venir y, ni aun así, me preguntaba en qué cojones andaba metido.

Finalmente, me puse unos calzoncillos viejos y rasgados del mismo color que las mantas de la muralla de cojines, unos pantalones que no estaban en mejores condiciones que los calzones y una camiseta de tirantes que dejaba ver todas las heridas de mi brazo izquierdo. No era el mejor de los atuendos para presentarme con nadie. Tampoco era mi intención estar con nadie.

Cuando salí de la habitación del hostal, la noche ya estaba terminando y, desde las montañas, se podía ver un ligero color de negro azulado. Me dirigí hacia fuera. ¿Dónde? No me importaba. Quería estar lejos de todo lo que me rodeaba. A la mierda los cuervos, los carteles y a la mierda Keira. Necesitaba unos días de soledad en los que pueda destruir todas murallas de cojines que me pusieran por delante, donde gritar sin tener miedo de despertar a nadie y donde quemar a base de rayos todos los cuervos que viese sin que nadie me tomara como un perturbado.

Hablando de cuervos, en el mismo linde del bosque vi el primero posado en una alta rama. Empuñé a Suuri y apunté el martillo hacia el cuervo. Desde la cabeza de metal salió un trueno que convirtió a un vivaz cuervo de plumas negras en un cuervo asado y desplumado. Los cuervos invisibles, los de la maldición de mi antebrazo, me picaron con tanta fuerza que parecía que me fueran a sacar la piel a jirones. Mereció la pena.


Offrol: Al final me decanté por entrar con Gerrit que es el que tengo en la zona de los brujos.
La maldición que habla me la puso Master Fehu en este link: http://aerandir.foroes.org/t8601-cria-cuervos-y-18-desafio?highlight=cuervos
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