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Hoy no es un buen día +18 [Misión]

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Re: Hoy no es un buen día +18 [Misión]

Mensaje  Sigel el Sáb Dic 23 2017, 18:33

El Padre Callahan e Iredia fueron los primeros en entrar en la iglesia. Muy cerca de ellos, les siguió el pequeño chico de metal y la muchacha vampira que les ayudó en el combate contra Bronx. El sacerdote no tenía la menor idea de quiénes eran; supuso que unos buenos samaritanos. En lugar de quedarse apartados junto a la multitud enfurecida, dieron un paso hacia delante. La valentía les honraba. La única protesta que tenía el Padre era que la chica fuera una vampiresa. Que se hubiera enfrentado contra las gárgolas no era razón suficiente para perdonar los pecados de su raza. El último en entrar en la Iglesia fue El Pequeño Boomer. El gigante había cogido un poste de madera tan grande que hubiera sido imposible levantarlo para un hombre convencional. Boomer se abrazaba al poste como un niño pequeño abraza a su madre cuando está asustado.

El interior de la Iglesia no era más acogedor que su exterior. Las llamas verdes, aunque no quemasen, cubrían todos los rincones del lugar. Las estatuas de los viejos Dioses parecían haber sido roídas por ratas gigantes; quizás las gárgolas se hubieran de alimentado de ellas. Callahan no iba a echarlas en falta. Algunos pilares habían caído al suelo, otras estaban a punto de derrumbarse. Dos cucharadas de lo mismo a lo que los tabiques se referían. La bóveda del techo parecía estar a punto de caérseles encima. Su interés se centraba en la cruz de madera del Dios Único, Padre de Todo, que coronaba el altar. Una buena noticia: la cruz estaba intacta. Anclada en la pared como debía estar.  Daba gracias que ella la hubiera respetado.

La chica estaba frente al altar. Comía a pequeños mordiscos el trozo de pan que Callahan le había dejado horas antes. De haberlo sabido, hubiera envenado la hogaza. Al ver a sus invitados, dejó el pan sobre el altar y cogió un martillo y un cincel; dos instrumentos que el Padre Callahan no había visto nunca.

-¡Ser chica ladrona!- Boomer la reconoció tarde. No se lo tuvo en cuenta, la niña no parecía la misma.

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-¡Señor Padre! ¿Lo ha visto? He cumplido con sus predicaciones. Todos los injustos y pecadores están muriendo. Dijo que el día del Juicio Final vendría, y yo lo he provocado. ¿No está orgulloso? Dígame que sí – agitaba el martillo y el cincel como una doncella agita su pañuelo al ver pasar a los caballeros.

El Padre Callahan no se atrevía a decir nada. Dio un paso hacia delante, decido a interrumpir lo que fuera que la chiquilla hubiera empezado. Entre todos sus parroquianos, ella era la última a quien sospechaba. Parecía tan pequeña, débil y perdida. ¿Cómo lo había hecho? La respuesta surgió en su cabeza como si las gárgolas las estuvieran gritando: es el martillo y el cincel.

-Demos gracias a Dios Padre porque haya venido. Estaba a punto de mandar a Goliath a buscarle. Usted también es un pecador. Goliath lo sabe bien: Será condenado por Soberbia. ¿Sabe que se les hace a los orgullosos? Se les obliga a tragar de su propia sangre por la eternidad. No importa lo saciado que se esté, seguirá bebiendo de su orgullo por siempre. Lo confieso: también yo soy una pecadora. Le envidio, ¿sabe? Brooklyn me lo ha repetido muchas veces. Usted ha introducido una nueva fe en Aerandir. Defiende sus ideales y a Dios Padre pese a que le condenen por ello. Le han orinado en la puerta ciento de veces y usted sigue aquí, dando guerra. Me gustaría tanto tener vuestra valía. ¡Envidia cochina! Mi castigo será beber de su sangre. La beberemos juntos, por siempre. Beberemos y veremos cómo es castigada por sus pecados-.

-Esto es una jodida locura-.

-Uy, se le ha escapado. En la casa de Dios Padre no se puede decir palabrotas. ¿No lo recuerda?-

-¡POLLA, PUTA, FOLLAR, HIJODEPUTA! Soy viejo, me conozco todas las palabras del infierno-.

-Alguien se está cabreando- canturreó la vampira con cierto toqué burlón a espaldas del predicador.

-¡MIERDA, COJONES, PUTA, COÑO!-

-Ahora lo entiendo. Durante todo este tiempo nos ha mentido Señor Padre, usted nos dijo que amaba a Dios. ¡Alguien que lo ama de verdad no puede dice malas palabras en su casa. ¡Es usted un mentiroso!-

-¡JODER!-

Callahan estaba cada vez más cerca del altar. Había desenvainado la espada. No recordaba haber estado nunca tan furioso, ni siquiera cuando Huracán y su amiga destrozaron la iglesia por primera vez ni cuando encontró al vampiro devorando el cuello de Lupe. La niña era una idiota de manual. Tardaría horas, quizás días enteros, en explicarle lo equivocada que estaba. Nadie, a excepción de Dios padre, tenía el derecho de mandar matar. Cierto, Callahan tenía el mismo pecado marcado en su piel. Había matado centenares de vampiros para vengar la muerte de Lupe. Pero, había diferencia grandísima entre uno y otro: él mataba en su nombre, el nombre de Donald Frank Callahan, Dios no tenía nada que ver en sus pecados.

Las siete gárgolas aparecieron justo en el momento en el que Callahan llegó a los pies del altar. Goliath, la más grande y con el aspecto más humano, detrás de la chiquilla. Broonkly la rondaba desde el cielo como un buitre carroñero que espera a que su presa muera de hambre antes de comerla. Bronx, herido, quedó a la derecha del altar, se estaba lamiendo la herida de la pata. Démona, a la izquierda, contoneaba sus caderas como si fuera una prostituta de lujo. Hundon y Lexington mordían salivaban desde la bóveda como perros rabiosos. Y Broadway afilaba sus garras sucias de piel y grasa en el suelo.

-Padre, usted lo ha querido-.

Goliath señaló a Callahan con el dedo. La herida de la pierna volvió abrirse como si el conjuro de Iredia hubiera sido inútil. Nada le tocaba, sin embargo sentía como un cuchillo invisible marcaba y desgarraba el muslo. ¿La garra de Goliath? Callahan era viejo para hacerse esas preguntas tan estúpidas. ¿¡Qué importaba que fuera!?

-¡Dong! Boomer tener que hacer Dong. Dong espantar gárgolas. Boomer querer Dong.- miró con un tono de súplica las escaleras que llevaban al campanario.

-Dejadme a Démona para mí- la vampiresa de quitó la capa. Su piel, antes rosada, se había vuelto de color gris de la ceniza.

Los muchachos eran valientes, más que Callahan que se había dejado caer frente al altar. Tenía las manos manchadas de su propia sangre. Sentía un horrible deseo de chuparse los dedos.

Brooklyn:
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Goliath:
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_____________________


* Ambos:   Iredia y Zero llegan al sexto círculo, donde los orgullosos se alimentan por siempre de su sabor.
No creo que estéis sorprendidos, si os fijáis, he dado muchas pistas de quién era la villana. Sois gente lista, supongo que tampoco os será una sorpresa saber que el martillo y el cincel que dio vida a las gárgolas es un instrumento de los 19 (trama que Zero ya conoce bien por Adie). No nos vamos a engañar, mis misiones son muy predecibles.
Este combate es un poco más complicado que los anteriores. He querido dar un poder especial a cada gárgola según la descripción de los Infiernos de Dante que describe cada pecado. En el siguiente turno, deberéis enfrentaros contra todas las gárgolas al mismo tiempo. Es un combate difícil en el que podéis salir malditos con mucha facilidad, sin importar la runa que saquéis. ¿De qué dependerá la maldición? De las elecciones que cómo os enfrentéis a cada gárgola. Conocéis su modo operandi, aprovechadlo y dad juego. Haced que este combate sea difícil y emocionante.
No olvidéis lanzar la voluntad de los Dioses.
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Re: Hoy no es un buen día +18 [Misión]

Mensaje  Z9-42 el Miér Dic 27 2017, 03:08

De una forma u otra los personajes principales de aquella extraña historia terminan en el mismo lugar, como si se tratara de un cuento infantil todo desemboca en el punto de partida. Zero tiene una sensación extraña, como si presintiera que todo está por terminar… eso le hace recordar a un niño encendido en fiebre que poco a poco se queda dormido abrazando la nada.

Este lugar no es muy defendible.

Una joven mujer destaca como la única persona viviente ajena en el sitio, su lenguaje corporal indica un estado emocional muy alterado con síntomas de control… demencia justifica, fanatismo. A medida que habla se hace evidente su fijación, parece haber tomado muy enserio los sermones religiosos del culto terrestre.

Los seres inteligentes suelen sentir tales cosas por temas específicos, religión, política, tendencias… es como ver la repetición del mismo error una y otra vez. para complicar todo su acompañante anciano decide provocar al elemento perturbado, la respuesta desgraciadamente sigue el libreto de conducta humana.

Las gárgolas hacen aparición, cada una destacando su “especialidad”. Dichas criaturas destilan los pecados que representan, algo que haría revivir las religiones desaparecidas en la tierra si fuera captado por una cadena de noticias. La única cosa clara es que… se avecina una pelea terriblemente desproporcionada.


Las predicciones son… muy malas.

Zero empieza a temblar, sus ojos se humedecen mientras le aumenta la respiración. Logra distinguir esta sensación, es miedo pero en una escala jamás experimentada desde su transformación. La matriz de pensamiento inmediatamente busca rutas de huida, sin duda resulta difícil cerrar las ventanas mentales.

Mientras el resto reacciona hostilmente el pequeño robot intenta recuperar la compostura, desde el exterior se puede ver como amaga algunos movimientos involuntarios y poco racionales. Al final un recuerdo fantasma diferente se manifiesta, la voz cálida de una mujer diciéndole que no tiene por qué temer a los rayos durante una noche tormentosa.

El miedo comienza a ceder y los sistemas vuelven a la normalidad, esta vez el recuerdo le involucra directamente y eso no suele pasar mucho. Sin vacilar y con su valor restablecido pasa a una interfaz de combate táctico, extrañamente siente la necesidad de ganarse el orgullo de esa mujer desconocida.


Todos los aliados retírense.

Dice con tono alto y calmado mientras saca uno de los objetos extraños que lleva consigo, luego le arroja sin miramientos al altar inundado de velas y fuego verde. La reacción siguiente resulta sorpréndete incluso para el propio sintético, sus predicciones terminan siendo poco realistas al final aunque en una pelea eso suele obrar a favor del primero.

Su esfera inestable genera una explosión de compuestos peligrosos, elementos corrosivos con un apetito voraz que además incineran al contacto. Zero se mantiene a buena distancia gracias a sus cálculos, espera pocos daños aliados pues a pesar de su advertencia arrojo el artefacto al lugar más defendido y poblado de enemigos… solo resta esperar para ver si su acción fue adecuada.




Zero usa su objeto especial (Bombas de gas explosivo)
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Re: Hoy no es un buen día +18 [Misión]

Mensaje  Tyr el Miér Dic 27 2017, 03:08

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Re: Hoy no es un buen día +18 [Misión]

Mensaje  Iredia el Miér Ene 03 2018, 14:03

La reacción de Iredia fue quedarse completamente quieta ante la visión que tenía delante. Nada menos que seis gárgolas, cada una más horrible que la anterior, los miraban mostrando un atisbo de cómo masacraron a sus víctimas en el pueblo. Seis gárgolas. ¿No eran siete pecados capitales? La joven frunció el ceño, tratando de recordar cuáles eran los pecados que les habían dicho en el callejón mientras Callahan poco a poco se iba acercando al altar con un evidente estado de enfado.

<< Ira... ¿miedo? No, miedo no... Envidia. Soberbia... >> , iba contando con los dedos, << ...avaricia... había otra que empezaba por "g"... ¡ah, gula! ¿cuántas llevo? Cinco, a ver, me faltan dos. ¡Lujuria! Esa es fácil de adivinar, la gárgola contoneante es la que la representa. Falta una... >> , miró entonces al perro. Callahan tenía la herida de la pierna abierta otra vez. << Exacto. La pereza >>.

Uno de esos pecados faltaba aún por salir. Iredia se temió que quizás estuviera aguardando en algún lugar no visible de la Iglesia, quizás esperando un movimiento en falso de los héroes. Eran cinco contra seis. La vampiresa había manifestado claramente que quería encargarse de la gárgola "sensual". Callahan parecía muy decidido a partir a la niña en dos y a todo aquel que se cruzase en el camino de su espada. Sin embargo, su pierna iba a ser un problema. Boomer, por otro lado, sujetaba un mástil de madera que era más o menos el doble de lo que medía ella. Ciertamente, su fuerza era formidable. El grandullón, de hecho, señaló las escaleras mientras manifestaba que tenía que hacer "DONG". Dong. Eso es. El campanario.

Miró entonces al crío raro. Por un momento se pensó que era un niño normal asustado por la situación. Ella, personalmente, estaba tan atemorizada que no podía pensar más que incoherencias para no ceder ante el terror. Entonces, el crío de golpe lanzó un artefacto que la elfa desconocía por completo mientras decía que todos los aliados se marchasen. Instintivamente, se puso detrás de él. Y, de repente, se le ocurrió una idea.

-Yo no soy pecadora... -miró entonces a Boomer- Ni tú, mi querido amigo.

El grandote la miró confuso, sin entender.

-No entiendo nada del juicio final que ha dicho la niña, pero esas gárgolas atacan a los pecadores, ¿no?

Boomer asintió, aunque ladeó la cabeza.

-Sólo habría que distraerlas.

Y la joven se giró hacia el muchacho lanza-objetos.

-Necesitamos subir al campanario. Estas gárgolas reaccionan ante los pecadores. Si cometes algún pecado concreto, o varios, quizás se exalten más. -le temblaba la voz, pues no solo le parecía una idea absurda sino que se sentía estúpida manifestándola en voz alta- Haznos ganar tiempo. Intentaremos subir para que esos bichos se marchen por donde han venido.

Sacó el arco e hizo una señal a Boomer para que fuesen hacia las escaleras. Justo al llegar al pie, vio cómo se acercaba la gárgola canina entonces a Callahan, el cual caía protestando de dolor sobre una rodilla. El perro, relamiéndose, se levantó aún cojo para ir a por él. Iredia apuntó con su arco.

-¡Boomer, sube! -le gritó al grandullón.

Rezó a la madre tierra para que le diera tiempo. Ella, a los pies de la escalinata, respiró profundamente y disparó a la cabeza del perro con mucha determinación.
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Re: Hoy no es un buen día +18 [Misión]

Mensaje  Tyr el Miér Ene 03 2018, 14:03

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Re: Hoy no es un buen día +18 [Misión]

Mensaje  Sigel el Dom Ene 07 2018, 19:02

Boomer hizo caso de orden de elfa cuentacuentos. Boomer corrió a las escaleras que llevaban al dong. Boomer tenía que hacer dong. Las Gárgolas tenían miedo del dong. Las Gárgolas se irían si escuchaban el dong. Boomer tenía que darse prisas. Elfa cuentacuentos, Padre Bueno, niño de metal y mujer vampira estaban en peligro. Las gárgolas querían hacer daño a los amigos de Boomer. Boomer estaba muy asustado. Boomer estaba tan asustado como Gárgolas al escuchar el dong. Boomer tenía el brazo izquierdo por encima de sus cejas para solo ver lo que tenía enfrente. Boomer no quería ver a sus amigos. Las Gárgolas eran muy fuertes y daban mucho miedo. Boomer creía que las gárgolas estarían haciendo daño a sus amigos. Boomer no quería verlo. Boomer sentía que hacía algo malo,  que Boomer era un pecador, por no querer ver a sus amigos. Boomer pensó que elfa cuentacuentos mintió para hacer feliz a Boomer como, a veces, mentía Shappy. Boomer era mal amigo. Boomer era muy malo. Boomer dejó morir a Shappy y ahora le pasaría lo mismo a Elfa cuentacuentos, niño de metal, Padre Bueno y mujer vampira.

Boomer estaba cerca de la puerta que dirige al campanario (dong) cuando se le escapó un grito de miedo. Hundon escuchó a Boomer. Boomer supo que Hundon había escuchado porque Hundon gruñó hacia su dirección. Boomer se quitó el brazo izquierdo de encima de los ojos y blandió la maza como si fuera una gran espada.  Hundon aterrizó delante de Boomer. De la boca de Hundon caía mucha saliva mala. Boomer sabía qué tipo de cosas malas hacía la saliva de Hundon. Boomer dio varios golpes al aire para alejar a Hundon y su saliva. Si Boomer tocaba la saliva mala se convertiría en alguien cruel que haría daño a sus amigos.

Boomer tuvo que cerrar los ojos. Boomer intentó volver a taparse los ojos, pero a  Boomer no le dio tiempo. La luz casi dejó ciego a Boomer. Boomer se preguntó por dónde entraba tanta luz. Boomer pensó que el Sol puso un huevo en la Iglesia y que estaba naciendo su hijo. ¡El Señor Sol era bueno! Boomer recordó los cuentos de Menel. ¡El Hijo del Señor Sol salvaría a Boomer y sus amigos de las Gárgolas! Boomer!

Boomer se equivocó. El Hijo del Sol casi dejó ciego a Boomer y no hizo nada a las Gárgolas. Boomer estaba en el suelo. Hundon encima de Boomer. La saliva mala y gris mojaba caía en la boca de Boomer. Hundon obligó a Boomer a que abriese la boca. Boomer se convirtió en alguien malo que haría daño a sus amigos.

_____________________

La soberbia era un pecado que le venía como anillo al dedo. Otro hombre, menos orgulloso, estaría suplicando a Goliath que parase y prometería, entre lágrimas, que iba a cambiar y que se iba a portar bien. Callahan en cambio, continuaba gruñendo como un viejo cascarrabias. En cierto sentido, Ariadna le admiraba. Había que ser muy valiente, o muy estúpido, para hacer frente a todo un ejército de gárgolas. Más, teniendo en cuenta, que el viejo apenas podía caminar sin ayuda. La pierna de del predicador, cada vez, iba cogiendo peor aspecto. Parecía que estuviera envejeciendo desde su interior, a Ariadna le recordó a un plátano podrido que, desde el exterior, pareciese estar solo maduro. La sangre y el pus, con tonalidades negras y grises, que supuraba de la herida eran prueba de que la pierna del predicador estaba podrida. Ariadna había visto miembros amputados con mejor aspecto que esa pierna.

La muchacha se inclinó de hombros. Callahan, soberbio y valiente, era el menor de sus intereses. Si moría en este día, los vampiros de Sacrestic celebrarían una fiesta en su entierro. Su fama de asesino de vampiros era famosa en toda la ciudad. Debería agradecer que su vida fuera peor castigo que la muerte; de no ser así, los vampiros le habrían matado. A Ariadna nunca le importó el bienestar de los vampiros como un grupo social unido; pero sería de hipócritas negar que se le alegraría de la muerte del Padre Donald Frank Callahan.

Más importante que el final del viejo, era el contoneo Démona. La gárgola movía el dedo índice para instarla a luchar como Ariadna lo hacía para llamar a la atención de sus posibles clientes. Ariadna se quitó las telas que le cubrían la cabeza. Era irónico, iba a enfrentarse a una gárgola de la lujuria, hermosa en comparación a sus hermanos, con la piel hecha añicos.

Ariadna dio una patada a Callahan para que le dejase pasar, no sin antes robarle la espada. Él no iba a necesitarla más y ella estaba punto de entablar el combate de su vida.

El pequeñín de metal hizo lo propio: abrir el terreno para que entrase Ariadna. Fuera lo que fuera lo que vio con la explosión, estaba devorando la piedra de las gárgolas, de Lexington y Démona para ser exactos, como si fuera un fuego líquido. La oportunidad quedó servida en bandeja: Ariadna se lanzó, espada en mano, contra Démona. La gárgola agitó sus alas, el vendaval huracanado no tardó en surgir. Ariadna fue lanzada por la puerta de la Iglesia, a plena luz del día (el Señor Sol no era bueno). Una buena noticia: antes de salir volando, la vampiresa había conseguido clavar la espada de Callahan en la cabeza de Démona.

_____________________


* Ambos:   Ariadna Lynn ha muerto, Callahan está a punto de morir y Hundon ha echado su saliva sobre Boomer volviéndolo una cruel bestia que irá a atacaros. ¿Qué clase de héroes sois vosotros?
Z9-42 Te quedas solo defendiendo a Callahan. Goliath, Démona y Broadway irán a matar a por ti y Callahan. Démona muy mal herida gracias a tu explosivo y el sacrifico de Ariadna, será fácil acabar con ella. Por si tenías alguna duda: la runa de tu turno anterior hizo que el explosivo solamente pudiera a dañar a 2 de 6 gárgolas.
Iredia: La idea era muy buena. Si Boomer hubiera hecho dong, casi habrías ganado la partida. Sin embargo, tu mala runa, hizo que los Dioses (realmente fue Hundon) maldijese a Boomer. Ahora tendrás que arreglarlo. Estás sola enfrentándote contra BOOMER, Hundon, Lexington y Bronx. Estos dos últimos malheridos.
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Re: Hoy no es un buen día +18 [Misión]

Mensaje  Z9-42 el Lun Ene 08 2018, 22:34

El explosivo causa un daño importante a varias gárgolas pero no logra desencadenar su máximo poder, es posible que las llamas coloridas carezcan del mismo potencial inflamable que su contraparte real. La estrategia no resulta del toda desastrosa pero dista mucho de ser un “combo ganador”, lo peor viene después.

Los hostiles ilesos no dudan en responder, atacan a un eslabón débil. Boomer quien por desgracia se encontraba lejos del grupo recibe una embestida directa, cabe destacar que su atacante no se limita a eliminarle. De alguna forma el delicado gigante termina siendo convertido en una bestia descontrolada gracias a cierto intercambio de fluidos.

Las bajas aliadas no se detienen allí, el personaje más anciano del equipo sufre una descomposición dolorosa en su pierna. Es claro que se trata de algún efecto mágico desconocido, uno que resulta terriblemente efectivo. Totalmente lisiado el Padre Callahan ya no tiene posibilidades de intervenir directamente.

Existe un dicho humano que dice “las desgracias no llegan solas”, este conflicto puede tomarse como referencia directa del concepto. Lynn avanza en contra de un enemigo claro, toma la espada del anciano lastimado para aumentar su ataque. Consigue causar un daño importante pero paga con su vida el logro.

Todo se ve negro para los defensores de la ciudad, cuentan muchas bajas y no causan suficientes en las filas enemigas. Ahora tienen el mismo número de gárgolas hostiles, algunas heridas pero todas funcionales. El problema radica en que la capacidad ofensiva aliada ha mermado bastante y es una situación irreversible en este punto.

Múltiples enemigos poderosos y pocos elementos para hacerles frente casi siempre se traduce como derrota, a menos que consigan igualar el marcador la ciudad puede estar perdida. Estos no son simples criminales, el nivel de poder y brutalidad que ostentan las criaturas amenazan a cualquiera.

Tres enemigos ahora rondan al sacerdote lastimado como carroñeros a un cadáver todavía caliente, lo único que se interpone entre el anciano y los demonios es un niño sintético muy valiente. Es tiempo de usar habilidades físicas especiales, la primera vez que una situación demanda tal respuesta.

Un extraño ruido tecnología retumba, Zero aumenta las capacidades del brazo diestro. Sin vacilar salta hasta la gárgola más herida que tiene enfrente y ataca el cráneo con una violencia nunca antes usada, quiere reventarlo en mil pedazos para eliminar la amenaza. Se sujeta con su extremidad libre y solo parpadea para realizar otra acción especifica.


Señorita elfa… la suerte estará de su lado ahora.

Afirma con tono alto mientras enseña una moneda dorada, parece oro corriente pero no tiene nada normal. Es otro artículo mágico adquirido durante una situación igual de demandante, de alguna forma permite que las acciones aliadas sean acertadas… Z9-42 no tiene idea de como pero en momentos complicados conviene ignorar detalles.


Z9-42 usa su habilidad de Lvl 1 (Golpes cargados)

Z9-42 cambia la runa de Iredia en este turno a muy buena gracias a su objeto (Monedas de Saga Angeltheow)
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Re: Hoy no es un buen día +18 [Misión]

Mensaje  Tyr el Lun Ene 08 2018, 22:34

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Re: Hoy no es un buen día +18 [Misión]

Mensaje  Iredia el Jue Ene 11 2018, 22:24

Las cosas estaban yendo realmente mal. Cuando ya justo Boomer estaba a punto de subir con ella, esa maldita gárgola lo atrapó y le hizo tragarse su saliva. La misma saliva que había visto aquella vez junto a los guardias que se empezaron a comer a sí mismos. Pero esta vez fue peor, mucho peor. Esta vez Boomer no se iba a comer a sí mismo. En los ojos del gigante vio de golpe un destello rojo de ira, sus ojos ya no eran amables y dóciles. Destilaban odio rojo contra ella.

Por si fuera poco, la vampiresa salió despedida por la puerta debido a un fuerte vendaval provocado por la gárgola contoneante. El sol hizo cenizas su cuerpo con la misma facilidad con la que quemaba un pergamino. No pudo decir que sintió pena, pero sí un cierto malestar. A fin de cuentas, esa muchacha se acababa de sacrificar por ellos. Y el Padre Callahan... no se explicaba cómo la herida había vuelto a abrirse, muchísimo peor que antes. No tenía tiempo de llegar hasta él sin que Boomer la pillase y le reventase la cabeza con aquella maza.

Entonces, el crío raro le mostró una moneda de oro. Le dijo que su suerte iba a cambiar. Ella no estaba tan segura de ello, pero tenía que reconocer que aquel niño tenía mucho coraje. Y si él lo tenía, ella no iba a ser menos. Le asintió.

Tenía dos opciones, ir hasta el padre Callahan y salvarle la vida o ir hacia el campanario, hacer el maldito DONG y que esas gárgolas se marchasen de una vez. Resopló, con mucha tensión y con un temblor de manos nada natural. La gárgola de la saliva reparó en ella, con una sonrisa feroz y burlona en el rostro, dejando que fuese Boomer quien poco a poco se acercase a ella con su gran maza. El perro al que había herido también se acercaba, algo más lento, pero igual de letal si la alcanzaba. De golpe, sintió unos brazos que la agarraban por las axilas y la alzaban al vuelo, alejándola de la escalera y riéndose como un auténtico demonio. Una gárgola mucho más pequeña que las otras dos la había cogido y tenía toda la intención de tirarla al vacío. Iredia gritó.

-¡Suéltame!

El arco se le había caído y no podía sacar el cuchillo con aquellos zarandeos. La gárgola, obedeciendo su orden, la soltó. Ya pensó que se iba a estampar contra el suelo cuando, de repente, la volvió a coger. Sin embargo, notó que soltó un chillido más de dolor que de diversión. Estaba herida. Lo que indicaba que le fastidiaba coger peso o que mostrase resistencia. Volaron en círculos y zarandeos hasta que pasaron de nuevo por la escalera. Iredia en ese momento aprovechó el momento  y rápidamente enrolló las piernas en una de las barras de la barandilla. La gárgola entonces chilló de dolor y, ahí sí, la joven pudo sacar el cuchillo y clávárselo, primero en uno de sus brazos y después le hizo un corte en la garganta. La soltó. La pega es que la joven acabó colgada de las piernas y bocabajo mientras la gárgola caía. No sabía si la había matado, pero se lo iba a pensar dos veces antes de cogerla otra vez.

Haciendo gala de sus abdominales, se inclinó hacia sus piernas para conseguir subir, guardándose el cuchillo en el camino. Pero Hundon y Boomer la esperaban en cuanto su cabeza se alzó. El uno, hipnotizado. La gárgola, sonriendo como solo el mal sabía hacerlo. Tuvo muchísima suerte, pues Hudon escupió e Iredia giró la cara esquivando aquella saliva del mal por pocos milímetros.

-¡Boomer! -le llamó desesperada- ¡Boomer, soy yo!¡Iredia!

El gigantón no respondió a su llamada. De hecho, recordarle su nombre parecía provocarle más enfado.

-Elfa cuentacuentos...

Pegó de sopetón un mazazo a la barandilla e Iredia, de la brutalidad del golpe, no pudo sostenerse ni con las piernas y cayó. Justo encima de Bronx.

<< Genial... >>

El perro, que se había quedado abajo, gimió de dolor cuando un cuerpo extraño se abalanzó sobre su herido cuerpo. La elfa no mejoró su situación cuando, para sujetarse y no caerse al suelo, sacó de nuevo el puñal y se lo clavó directamente en el cogote. El perro aulló de dolor, se zarandeó e Iredia se sujetó como buenamente pudo, protestando internamente por el golpetazo que se había dado. Boomer y Hudon fueron bajando de nuevo la escalera, buscando rodear al perro para aprovechar la caída de Iredia. Pero la elfa no se cayó. Jugándosela completamente, arrancó el cuchillo y volvió a saltar a la barandilla. Se colgó a una altura más baja que la anterior vez con la gárgola pequeña. El perrazo se desplomó junto a la pequeña gárgola, ambos gimiendo y fuera de combate. Vio por el rabillo del ojo cómo Boomer se iba de nuevo a las escaleras para seguirla. Y tuvo una idea.

Ayudándose con las piernas y con un pequeño salto, consiguió estar de nuevo en las escaleras de forma decente. Empezó a dar brincos, llamando la atención de los dos contrincantes que le quedaban.

-¡Eh, bestias pandalah!¡Cogedme si podéis! -y echó a correr hacia el campanario.

Tras una escalinata que a Iredia se le hizo interminable, llegó a una gran sala que daba al exterior. No quiso ni asomarse afuera para ver cómo estaba el patio abajo, pues la urgencia apremió su corazón. Tenía que hacer DONG. Tenía que ser esa campana enorme la que había que hacer sonar. De golpe, notó un dolor enloquecedor en su muslo izquierdo, tanto que casi le hizo caer al suelo. Hundon había subido también al campanario y aprovechando el vuelo, le había rajado el muslo justo a un metro de llegar a aquella gigante de oro.

-¡NO! -gritó de dolor, hincando la rodilla buena por el dolor.

Hundon no tardaría en volver a alzar el vuelo contra ella, esta vez directa a su cuello. Y Boomer, a su espalda, giró el mazo como si fuera un gran mandoble. Se dio cuenta de una terrible realidad: era el único capaz de alzar esa maza para hacer DONG.

O no.

<< Un último empujón, Iredia >>, se apremió a sí misma.

Con toda la fuerza que sacó de la desesperación, trató de ignorar el dolor del garrazo y, con un grito de furia, chocó contra la gran campana dorada, usando su propio cuerpo para hacerla sonar.

-Dong...
Iredia
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