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Sistema en el desierto [Trabajo] (Alois - Z9-42)

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Sistema en el desierto [Trabajo] (Alois - Z9-42)

Mensaje  Alois el Sáb Jun 17 2017, 20:43

Se podía decir que tenía un par de días de descanso, el tiempo de cosecha en la granja había pasado y había suficiente comida al menos por dos semanas, eso significaba que no debería viajar a Lunargenta en busca de provisiones. Había informado a los Collingwood de que partiría un par de días, no quería que malinterpretaran mi desaparición o que tomaran una idea errónea de lo sucedido; la familia había comprendido a la perfección, la única en refutar fue Emilia pero luego de unas horas se pasó su rabieta y aceptó mi partida temporal.

Al día siguiente de la noticia había partido de la granja, llevaba una pequeña provisión de comida ofertada por el señor Collingwood y mi reserva habitual de vino; sabía que no podía alejarme a tierras muy lejanas en busca de mi objetivo, así que me planteé explorar el territorio de Roilkat. Según rumores escuchados en Lunargenta, allí estaban buscando voluntarios para explorar lo que respectaba al arenal y lo mejor era aprovechar aquella oportunidad.

Por todo el camino había distribuido lo mejor posible mis raciones de Vino, solo utilizándolo cuando el sistema lo dictaba, sorprendentemente había gastado solo media botella las 7 que llevaba encima.  Al llegar a Roilkat se notaba el ambiente similar de compra y venta de Lunargenta, de cierto modo aquel sitio no era tan diferente al que frecuentaba visitar después de todo.

Tuve que pedir varias indicaciones a los transeúntes para saber a dónde debía dirigirme exactamente, tardé un par de minutos en llegar hasta la zona indicada por las personas. Era una tienda de considerable tamaño, se veían varios guardas caminando de allí para acá, algunos con planos y otros con simples libros.

- Disculpe la molestia, pero me agradaría saber si aun necesitan ayuda en las exploraciones. – Le dije a uno de los guardias más cercanos, el hombre me observó con extrañeza un par de segundos hasta que captó lo que le decía.  

- Supongo que estás hablando de los grupos de exploración al Arenal. – Respondió el sujeto, mi respuesta se limito a un movimiento afirmativo con la cabeza. – Debes ir hacía aquella tienda. – El guardia señaló con su dedo la ubicación luego de hablar.- Te pedirán unos datos o yo que sé, es mejor que te des prisa, escuché que parten al ocultarse el sol… y por lo que veo falta poco para ello.

Le agradecí la información al guardia con otro movimiento de cabeza y caminé hacía la tienda principal, estaba abarrotada de cajas llenas de información, en el centro había una mesa con más documentos y parado frente a esta un hombre de cabello y barba gris. Parecía estar estudiando todo cuidadosamente, quizá era quien estaba al mando por el momento.

Imité el gesto que hacían las personas cuando querían llamar la atención, no sabía cómo funcionaba exactamente eso de aclararse la garganta para que te hicieran caso, pero sorprendentemente parecía funcionar.

- ¿Qué sucede ahora? – Dijo el hombre de cabellos blancos, se giró de los documentos y prestó su atención un momento en mi persona. – Tú no perteneces al grupo ¿Qué quieres? – Su voz era dura y grave, daba a entender que su tiempo valía cada segundo.

- Quiero apuntarme a la exploración que se llevará a cabo esta noche. – No tenía motivos para divagar en el asunto.

- Así que un muchacho valiente ¿Acaso sabes a lo que te vas a enfrentar? – Negué con la cabeza sin apartar la mirada. – Tal como lo supuse, allá en esas arenas hay animales peligrosos, gente peligrosa, tu vida correrá gran riesgo.

- Puedo comprenderlo. – Contesté ya entendiendo mejor la situación.

- Y aun así puedo ver que no declinas ¿Puedo saber para qué quieres ir?

- Yo… - No podía decir la verdad en aquel asunto, debía ir al deseo más común entre las personas para evitar sospechas.  – Necesito dinero.

- Tal como los demás. - Bufó el hombre de cabellos blancos. - ¿Tu nombre?

- Felce, Alois Felce. – Respondí casi en el acto.

- Muy bien señor Felce, espere afuera junto a los demás, salen pronto; toda información que consigan en aquel lugar deberá ser informada ¿Entendió? – Afirmé con la cabeza ante la pregunta. – Bien, eso esperaba.
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Re: Sistema en el desierto [Trabajo] (Alois - Z9-42)

Mensaje  Z9-42 el Dom Jun 18 2017, 23:46

Zero lleva revoloteando por Roilkat desde aquel asunto con Adie, aunque sin encontrarse con ninguno de los involucrados vale destacar. Es una ciudad grande y a pesar de que se encuentra dañada continúa siendo bastante concurrida. Los humanos aman cualquier tipo de centro urbano, la observación continua lo confirma.

El pequeño cibernético ha realizado algunas tareas a modo colaborativo, ayudando ciertos individuos desconocidos sin esperar mucho a cambio. La razón es sencilla, de esa forma aprende más sobre el comportamiento. Algo está claro, la gente cambia su rostro cuando reciben favores altruistas.

Lo más difícil ha sido mantener su fachada, trabajar como un niño regular. Claramente a recurrido a su fuerza sintética discretamente pero no es una constante, la gente se asusta un poco si ve a cualquier niño levantar la carreta del vecino. Al menos todo ha servido como aprendizaje, los nuevos parámetros de debilidad corriente fueron calibrados exitosamente.

Eventualmente aparece una oportunidad interesante, medir el “otro lado de la moneda” como dicen los seres vivos. El cuartel está reclutando voluntarios para una exploración rutinaria por el arenal, labor que será recompensada con dinero metálico. No existe mejor forma de probar algunas variables, eso sin mencionar lo entretenido del lugar objetivo.

Con cautela Z9-42 ingresa en la fortaleza, las reparaciones continúan a pesar del tiempo transcurrido. Hace uso de su oído digital para extrapolar la posición del sujeto objetivo sin preguntar, en breve se encuentra frente a la tienda de campaña… es sorprendente la enorme capacidad que tiene el ser humano para dejar escapar de manera involuntaria información pertinente.


Me gustaría presentarme voluntario para la exploración.

Su interlocutor, un sujeto mayor, no puede evitar reír ante la propuesta. Pasa los 20 minutos siguientes menospreciando al “chico”, se dedica a criticar un número amplio de habilidades. Al final muestra preocupación por la integridad del pequeño personaje, sin duda los giros argumentales que toman algunas personas requieren un estudio más detallado.

Y por eso no puedes ir, no es un juego de niños.

Por alguna razón la escena despierta recuerdos fantasmas en Zero, no es la primera vez que se encuentra en una situación así. La incapacidad para centrar los pensamientos revela que son memorias de su antigua vida, ecos del pasado. Si bien en ese momento el concepto era válido… ahora está totalmente fuera de lugar.

Si no demuestro ser eficiente, puede quedarse con el dinero.

Eso último capta la atención del individuo, la razón no está clara. Medita mentalmente y al final emite un gesto afirmativo, buena jugada por parte del niño artificial. Aunque la táctica despierta un sinfín de interrogantes que no podrán ser comprobadas, la misión se logró. Z9-42 avanza hasta el grupo reunido, recibe miradas interrogantes y varios gestos burlescos… pese a todo su mente se centra en otra cosa.

Mira directamente a un sujeto desconocido, parece humano pero no lo es. Las maquinas pueden reconocerse entre sí a corta distancia, especialmente si tienen aditamentos especiales. Una unidad sintética emite señales características, es algo involuntario y constante. Es una situación peligrosa para la joven máquina, al final sigue siendo un fugitivo por lo que es blanco prioritario para buscadores de la base. En su mente digital debate opciones, podría escapar aunque la falta de reacción contraria sugiere un camino más discreto… esperar.

Z9-42
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