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Soy Angella

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Soy Angella

Mensaje  Angella el Sáb Jun 24 2017, 07:54

Nombre : Angella
Apellido : Eirial

Raza : Elfa

Edad aparente : 20 años
Edad real : 80 años

Sexo: Mujer



Historia pasada

Bordeando la costa Sur del Río Tymer, una pareja de pobladores oriundos de Lunargenta practicaba frecuentemente su oficio de pescadores. El paso obligatorio era atravesar las lindes del Bosque de Sandorai, hogar de los Elfos, cuya escasa simpatía hacia los humanos era conocida desde épocas antiguas. Casi insertas en el mismo, las Runas de los Baldíos ofrecían un paisaje imponente, lleno de soberbia y majestuosidad.
Es allí, donde a la vuelta de su labor cotidiana, oyeron un canto dulce y armonioso, que se ahogaba entre las rocas más erosionadas.
Ella oyó a los pescadores, a pesar de que sus pasos livianos en la arena eran casi imperceptibles. Quedó en silencio por unos instantes. Al notarlo, el matrimonio se acercó, preso de la curiosidad. Vestida apenas con una enagua hecha jirones, pero impecablemente blanca, estaba la  elfa, en apariencia de unos seis años, delgada como grano de arroz, con los ojos tan verdes como las hojas de los árboles más frondosos de Sandorai y los cabellos tan castaños como la madera de las secuoyas.
El hombre miró con ternura a la elfa, que lo observaba en silencio, tratando de acercarse a ella, pero su esposa lo detuvo con un sólo gesto.
-Es una elfa -dijo- no una niña.
-Cómo te llamas? Qué haces sola aquí? Dónde están tus padres? -preguntó el esposo.
Eran demasiadas preguntas dichas todas juntas. No hubo respuestas, sólo una larga pausa y una mirada verde como los silencios boscosos. La mujer, con algo de temor y mucho de prudencia, tomó a su esposo de la mano y lo arrastró suavemente con ella de regreso al camino por donde habían venido. Luego de haber caminado un tramo sin mirar atrás y con la incertidumbre de no entender las circunstancias que atravesaban, notaron que alguien los seguía. Al darse vuelta vieron a la pequeña.
- Angella - dijo-, sólo a esa pregunta puedo responder. Tengo frío. Llévenme con ustedes.
El matrimonio se miró asombrado y desconcertado.  Según los cálculos, esa elfa debía entre 20 y 25 años. Y estaba pidiendo... qué, realmente?
Sin saber ni cómo ni por qué. asintieron ambos al mismo tiempo con la cabeza, dieron media vuelta y continuaron el camino a la ciudad.
Los primeros días en la casa de la familia fueron raros, pero a medida que Angella se aclimataba a su hogar las cosas mejoraron y pronto los Eirial tenían una hija. La cuidaron con esmero, le proporcionaban las mejores ropas que podían, dentro de su humilde condición económica, poniendo especial atención a su alimentación vegana, lo cual dificultaba aún más la labor de los pescadores y suponía un esfuerzo extra en el área económica.
Pronto Angella fue poseedora de una personalidad única, Intrépida y decidida, la elfa no dudaba en hacer lo necesario para proteger sus intereses y obtener lo que deseaba. A la hora de hablar, su franqueza era indiscutible, sin haber pronunciado en toda su vida mentira alguna, aunque era capaz de confundir a cualquier criatura aún utilizando palabras veraces.
Se volvió carismática, altiva y muy segura de sí misma. Nunca hubo en la ciudad quien la viera  llorar, pero sí reír con frecuencia, contagiando todo a su alrededor. Uno de sus rasgos más sobresalientes era su espíritu solidario para cualquiera que necesitara ayuda. Se sospechaba que podía hablar con los animales e invocar la lluvia, pero nada era seguro, ya que no tenía amigos, pese a que se relacionaba con facilidad  en cualquier grupo social en el que se hallara. Así que todo aquello, no era más que una mera leyenda que nadie podía atestiguar.
En Lunargenta los Eirial eran conocidos y queridos, por lo que su hija corrió la misma suerte. Tal es así que la apodaron "la elfa humana".
Y entonces, tan abrupta y misteriosamente como llegó, en un atardecer lluvioso, Angella se presentó junto a sus tutores y les dijo:
- Me voy.
No se sabe mucho más de la historia. Tal vez porque no quería verlos morir, tal vez porque simplemente se cansó de la ciudad, tal vez porque necesitaba regresar a sus orígenes, lo cierto es que Angella se fue de la ciudad. Pasarían veinte años hasta que se la volviera a ver por allí, ataviada en sus mallas de cuero, portando en su espalda un sencillo arco y un carcaj con doce flechas, oliendo a bosque salvaje y a flores exóticas, tal vez con desproporcionada sensualidad, que no correspondía para nada con las ropas que llevaba puestas.
Historia presente

Angella no olvidó. Nunca pudo olvidar. Pero había una razón por la cual con frecuencia volvía a la ciudad. Él también volvía, una y otra vez. Podía pensar en un romance fugaz aunque no era lo que deseaba, pero de todas formas, por su condición biológica tan distinta, que no imaginaba una vida a su lado.  Por eso nunca se lo dijo.
En el bosque de Sandorai los elfos ancianos de su clan le enseñaron el oficio de la carpintería y las artes de los arcanos, con lo cual, vaya donde vaya, tiene hoy  un medio de subsistencia. Nunca le hablaron de sus orígenes. Y, si ella recuerda algo, nunca lo contó.
De esta manera pasa sus días, mediando frecuentemente la paz entre su gente... y su otra gente.
A veces visita la casa de los pescadores, deshabitada y fría, con olor a recuerdo mojado y a espuma del Tymer. Y luego vuelve a Sandorai, para resguardar su bosque de cualquiera que intente sacar provecho de aquellos que no pueden defenderse por sí mismos, pensando en la manera de congelar el tiempo, o en alguna forma aún desconocida, que le permita estar con su amado para siempre.


Aspecto

Es una joven delgada, de estatura media. Sus ojos son verdes como los reflejos del profundo bosque. Su piel es blanca y tersa y desprende un aroma a flores exóticas y a vegetación autóctona de Sandorai. Sus cabellos son castaños y se camuflan con la madera de los árboles. Orejas típicas de su raza élfica. Tiene porte y elegancia, y una seducción  en la arrogancia con la que se mueve.
Viste ropas de telas rústicas y cueros cuando se prepara para defender los bosques y luchar contra algún enemigo, preferentemente de color verde para camuflarse con la vegetación, con una capucha que oculta su rostro casi por completo.



Spoiler:

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Armas

Posee y flechas de madera ligeros, que desea dotar de poderes mágicos según se necesite, razón por la que trabaja incansablemente en la búsqueda de algún encantamiento para tal fin.


Spoiler:
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Defectos

Es desconfiada de todas las razas, incluso la suya. No hace amigos, sólo aliados, aunque considera dentro de los primeros a los árboles y los animales de Sandorai.


Última edición por Angella el Mar Jun 27 2017, 07:14, editado 1 vez
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Re: Soy Angella

Mensaje  Johannes el Lun Jun 26 2017, 17:10

FICHA ACEPTADA



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