[Trabajo]Las joyas del alambrito [Lexie + Matthew]

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[Trabajo]Las joyas del alambrito [Lexie + Matthew]

Mensaje  Lexie Ivannovich el Lun Jul 17 2017, 02:42

Hacía tiempo que había dejado mi fantástica vida en la taberna de mi familia, para dedicarme a hacer alguno que otro trabajo sucio, aunque bastante bien pagado. Esta vez tenía la mira puesta en un excéntrico millonario, cuya colección de orfebrería era tan jugosa, que fácilmente podría comprar medio aerandir con ella. Lo mejor de todo es que esta vez el trabajo corría por mi propia cuenta y no debería rendirle explicaciones a empleadores asquerosos y tacaños. La oportunidad de acercarme al ricachón, cuando este mismo comenzó a solicitar gente para realizar el trabajo de escolta. Lamentablemente el muy desgraciado reclutaba a las personas en la mañana, cuando los malditos rayos del sol estaban en todo su esplendor, esperando achicharrarme a la primera oportunidad, y así continuó durante varios días más.

En algún momento tendría que arriesgarme o de lo contrario mi oportunidad se iría por la borda. Fue así como terminé caminando a plena luz del día con una capa que me cubría de los pies a la cabeza, cual si fuera una de esas monjas de los conventos. Lo admito, el traje de pingüino no era el ultimo grito de la moda, pero de eso a morir calcinada, pues la elección era clara. Caminé tan rápido como pude hasta la mansión de Alam Brito, burlándome internamente del exótico nombre que llevaba el pobre; seguramente sus padres no debían quererlo ni un poco, ni mi estúpida familia había sido tan insensata con mi nombre. Llamé a las puertas del elegante edificio y en un rato me vi frente al ricachón, exponiéndole todas mis habilidades y mis —ficticios— motivos para ser su escolta. Haciendo gala de mi carisma y mi belleza, finalmente mi ayuda fue aceptada, dándoseme instrucciones de encontrarme en el puerto al caer el sol.

De noche a dónde fuera y cómo fuera, así que no tenía ningún problema de seguir con la fachada. Volví a la taberna donde me hospedaba, reprimiendo el gesto de asco que me infundía estar en la ciudad de Lunargenta. Nunca había estado en mis planes regresar, pese a que la mayoría de mi familia había muerto hacía décadas. Siempre sería el peor lugar sobre la faz de la tierra, y, aun así, aquí estaba de nuevo, a la espera de realizar el posible mejor robo de todos. Y es que, si todo salía bien, podría por fin hacerme de mi propio burdel y dejar que mis hermanas disfrutasen sin tener que preocuparse del mantenimiento de la taberna, ni del sustento de la misma. Sí, tenía todo perfectamente planeado, ahora solo me restaba esperar.

La noche no tardó en llegar y rápidamente me dirigí al puerto, cumpliendo con mi papel de —supuesta— escolta responsable. Tuve que reprimir una mueca de fastidio al ver que no viajaría yo sola, sino que tendría a mi cargo una cuantiosa cantidad de hombres, quienes apoyarían con el transporte del cargamento hasta Roilkat. Mataría al desgraciado de Alam Brito, esto no era lo que tenía planeado desde un inicio. Chasqueé mi lengua y traté de trazar un plan B. Aunque quisiera no podría deshacerme de todos ellos de sopetón, tendría que ingeniármelas para acabar con ellos discretamente, y buscar a alguien que me ayudase a transportar el cargamento robado de regreso hasta Sacrestic Ville. Bien, ahora el problema sería escoger el momento perfecto y los métodos para quedarme a cargo, considerando que yo también era una escolta sin ningún tipo de poder. Genial, definitivamente cuando todo esto acabe volvería a Lunargenta a cenarme al millonario.

—Mierda…

Para colmo el olor de todos esos bocadillos había comenzado a despertar mi apetito y no era partidaria de tener que controlar mis instintos, puesto que eso solo aumentaba mi mal humor, considerablemente. Solo esperaba que los dioses no se tuvieran otra sorpresita guardada, que ya bastante mal la estaba pasando con tantas desgracias juntas en mis bellos planes.
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Re: [Trabajo]Las joyas del alambrito [Lexie + Matthew]

Mensaje  Matthew Owens el Jue Jul 20 2017, 17:37

Los robos a gran escala no eran lo más habitual en la vida de Matthew, para empezar porque llevaba mucho tiempo de planificación y esfuerzo el planear algo así. El artesano era una persona muy meticulosa, exageradamente minucioso se podría decir, por lo que planear un timo de ese tamaño, con la cantidad de posibilidades y contratiempos que podía tener, era una verdadera locura.

Como resultado de su puntillosa investigación sabía de antemano cuantos guardias acompañarían el cargamento, quienes eran, porque habían tomado ese trabajo, las cosas que les gustaban y las cosas que odiaban. Solo una persona escapó a este escrutinio, una muchacha que había llegado a último momento y por lo mismo no le había dado tiempo de investigarla, aún así era solo un pequeño factor que no tenía porque afectar a su plan general. En cuanto al Señor Alam Brito, el contratador, había aprendido hasta el nombre de los integrantes más importantes de su familia, cosa que le había resultado bastante útil al momento de convencerlo de que era el hombre ideal para el trabajo.

Y así, con un traje nuevo compuesto por una camisa holgada, chaleco marrón oscuro y pantalones haciendo juego, el cabello perfectamente atado hacia atrás, su bigote recién arreglado y un ligero tartamudeo cuando se ponía nervioso, se había vuelto Richard Nolan, un maestro de caravana de absoluta confianza. Su puesto era de mucha responsabilidad, entre otras cosas había tenido que llegar un día antes que todo el resto para coordinar a los grupos de trabajadores que tenían que subir las cajas con el valioso cargamento. La ventaja es que podía llevar sus propias valijas, que no eran pocas, junto con el resto, ante la mirada de odio de los sirvientes que tenían que subir sus cosas entre cuatro solo respondió:

-Una imagen así de maravillosa requiere de un vestuario acorde – Claramente eso no ayudo a apaciguar los ánimos, pero el miedo a ser castigado era mayor que el enojo que podían tenerle ¿De qué se quejaban? Él había tenido que pasar toda la noche anterior inventariando las piezas una por una, y tendría que volver a chequearlo cuando llegaran para asegurarse de que no faltara nada.

Para cuando la noche se hizo presente todo el cargamento estaba perfectamente registrado, ajustado y listo para comenzar el largo viaje. Richard se mantenía perfectamente en su papel, con una carpeta de cuero negro bajo el brazo en el que guardaba los permisos para los distintos puntos de peaje, la lista de objetos que cargaban, una bolsa con monedas para pagar los impuestos y los sobornos.

-Va-va-vamos, vamos, andando, pongámonos en movimiento a-a-antes de que nuestra presencia llame aún más la atención – Dijo el maestro de caravana mientras aplaudía varias veces para que los mercenarios hicieran silencio y le prestaran atención – Odi, Gerard y Adam i-i-i-irán a los lados de la carga las primeras cuatro horas, luego los remplazaran Oliver, Raff y Morys durante otras cu-cu-cuatro horas… - Se quedó mirando a la muchacha que había llegado al último – Se-se-señorita, el Jefe no llego a darme muchos datos so-so-sobre usted ¿Podría regalarme unos minutos si no es mucha molestia? Si no se quien es no sabré qué tarea asignarle…
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Re: [Trabajo]Las joyas del alambrito [Lexie + Matthew]

Mensaje  Lexie Ivannovich el Vie Jul 28 2017, 10:45

Chasqueé mi lengua por millonésima vez en esta media hora y traté de controlar mi pésimo humor. Las cosas no estaban resultando como lo había planeado, cosa que comenzaba a fastidiarme, especialmente cuando el apetito no me dejaba concentrarme. Por si fuera poco, un pedante con aires de líder comenzó a darnos prisa, como si no tuviese otra cosa mejor que hacer, que estar chinchando a los demás. Lo mataría, lo descuartizaría con todo bigote; un bocadillo de media noche no me vendría mal, aunque un penoso tartamudo no parecía ser de suficiente calidad para mi paladar. Tal vez solo rebanarlo en pedazos por diversión sirviese para mejorar un poco mis ánimos, y con esta idea en la cabeza continué mi camino…hasta que al sujeto se le ocurrió llamar mi atención.

—No —respondí de forma arisca—. Si su jefe no le brindó demasiados detalles es porque no los necesita —bufé—. El asunto es vigilar el fulano cargamento, ¿no? Entonces no importa en dónde me asigne, al final de cuentas es el mismo resultado.

Sentencié con altanería, siguiendo mi camino sin prestarle más atención. Mia que venir a darme órdenes a mí; ese tipo debería tener cuidado de no tocarme demasiado las narices, considerando que la paciencia era una virtud que, por desgracia, yo poseía en pequeñas cantidades. Por ahora debía mantenerme centrada en mi objetivo, y es que, sin contar al fulano del bigote, había seis hombres más acompañando la caravana. Mis habilidades me permitirían manipularles uno por uno, pero para lograr mi cometido debía atraparlos a todos y aun no tenía idea de cómo lograrlo. Maldito seas, Alam Brito; solo me estabas complicando más las cosas. ¿Tanto te costaba dejarte robar? Es cierto que los retos me gustaban, solo que este superaba los niveles de mi tolerancia en varios niveles.

Bien, ponerme a lloriquear no resolvería nada de mis problemas, y si quería hacerme con ese jugoso botín, más me valía comenzar a actuar. Con cierta discreción me acerqué a uno de los escoltas, sacándole platica sobre el viaje y alguna que otra información irrelevante. Al principio el tal Oliver me miró con desconfianza, otorgándome respuestas pequeñas y poco satisfactorias, cosa que mejoró cuando el muy ingenuo atinó a mirarme a los ojos, cayendo inmediatamente bajo los efectos de mi magia. Sonrisas bobaliconas y un patético intento de flirteo, suplantaron al recelo inicial, haciéndome saborear una pequeña victoria temporal. Ese pequeño bocadillo ya era mío y ahora solo me restaba encaminar mi treta. Si juagaba bien mis cartas podría sentarme tranquilamente a ver el mundo arder, siempre y cuando ellos se mantuvieran en la influencia de mis poderes.

—Es una pena que seas considerado el relevo —mencioné fingiendo decepción—. No quiero decir que seas menos fuerte que Adam, aunque el parece tener mejor complexión, es solo que… —dejé la frase al aire unos segundos—. Seguro que nuestro audaz líder tuvo un buen motivo para dejarte atrás.

— ¿Qué estás diciendo? ¿No te parezco alguien fuerte? —Refunfuñó con ofensa, haciéndome sonreír internamente.

—Por supuesto que no —fingí sorpresa—. Solo me parece increíble que el señor ‘‘organización’’ eligiera a Adame en lugar de a ti.

La siguiente escena hizo que me relamiera los labios con éxtasis, mientras observaba como el mercenario lanzaba un puñetazo al rostro del otro, buscando dejar en claro que él no era menos fuerte. Los demás hombres dejaron el botín y corrieron a separar a los escoltas enardecidos. Instintivamente miré al tal Richard, tocando mis colmillos con la punta de mi lengua en una media sonrisa. Esta pequeña trifulca nos retrasaba lo suficiente como para permitirme sembrar la semilla del caos en los mercenarios, hasta que poco a poco y con ayuda de mis ojitos mágicos consiguiese lograr que ellos mismos se encargaran de apartarse de mi camino. Solo me restaría buscar la manera de deshacerme del encargado, nada que una mordida no pudiese solucionar, pero esto sería hasta que únicamente quedáramos él y yo.

— ¡Matute! —Llamé al del bigote con un gesto de completa conmoción, restándole importancia al apodo que acababa de ponerle—. Tenemos un problema.

Señalé con mi cabeza a la trifulca entre Oliver y Adam, esperando su reacción. Quién diría que el ego masculino podía ser herido con tanta facilidad, mira que me estaba divirtiendo de lo lindo con esta situación y dudaba que pudiese existir algo que lo echase a perder.
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Re: [Trabajo]Las joyas del alambrito [Lexie + Matthew]

Mensaje  Matthew Owens el Mar Ago 01 2017, 00:01

Se quedó mirando a la mujer durante unos segundos que parecieron minutos, primero con seriedad, luego con una sonrisa divertida, al parecer acababa de encontrar a su factor problema. En todas las misiones, por mucho que uno lo organizara, planeara y revisara, siempre tenía que haber un factor problema… Simplemente porque así se manejaba el mundo, no podían dejarte las cosas regaladas, tenías que ganártelo.

Pero había que ser positivo, al menos la muchacha había mostrado su verdadero rostro desde el principio, ahora lo único que tenía que hacer Matthew era pensar el cómo haría que este asunto se volviera a su favor.

-Ya veo, ti-ti-tiene usted toda la razón – Dijo con una inclinación de la cabeza como si lo lamentara – Si-si-siéntase libre de actuar como mejor le parezca – No tenía sentido contradecirla, tenía el carácter de una niña caprichosa, mientras más le dijera que hiciera algo, más se negaría a hacerlo, así que sería mejor manejar a los factores que la rodeaban en lugar de intentar algo directo con ella.

Se subió al carromato principal y agito las riendas para que los caballos comenzaran a caminar, los dos carros que iban detrás lo siguieron manteniendo una distancia segura. Además de los guardias estaban también los dos pajes que se encargaban únicamente de guiar los otros dos carruajes y de preparar las comidas diarias. Eran jóvenes, probablemente tendrían unos 13 años, pero venían de varias generaciones de ser sirvientes para la familia, por lo mismo eran de la absoluta confianza del Señor Brito.

Cargando semejante peso no podían ir rápido, así que iban a paso lento pero constante, luego de algunas horas era hasta aburrido, pero no había muchas opciones. Al personaje inventado, Richard, le gustaba ese andar y amaba su trabajo, así que iba con una sonrisa en su tímido rostro, como si hacer lo que estaba haciendo fuera todo lo que necesitaba para vivir tranquilo.

Y mientras Richard estaba en su feliz nube de humilde alegría, Matt no le quitaba el ojo de encima a la mujer, la vio acercarse a Oliver y conversar con él, aunque claro que no pudo escuchar lo que le dijo. La mayoría de los guardias eran hombres sencillos, menos tal vez Morys y Gerard que habían sido soldados en su momento. Una belleza exótica como la de Lexie no tendría problemas para distraerlos, eso claro, si Matt se lo permitía.

-Mmm, que pro-pro-problema – Detuvo el carro y dejo las riendas a un lado. Peino la puntiaguda barba con dos dedos mientras evaluaba la situación, para finalmente bajarse, acercándose a la trifulca con paso lento pero decidido. Basto una fría mirada para que los ánimos se calmaran un poco, no es que los hombres hubiesen olvidado su enojo, claro que no, pero al menos habían caído en la cuenta de donde estaban – Ca-ca-caballeros, por favor, no ha pasado ni un día y ya surgen las diferencias, pensé que éramos todos profesionales – Desvío la mirada un segundo hacia la muchacha y luego volvió a mirar a los guardias – Aún no es-es-estamos lejos de la ciudad, si continúan portándose así me veré forzado a decirle al Señor Brito que bu-bu-busque un nuevo personal – Apretó los labios como si la idea le desagradara – Señor Oliver, tiene usted familia en su casa esperándolo que necesita este dinero ¿No es así? Y usted señor Adam ¿No que-que-quería acaso proporcionarle un buen futuro a su prometida? – Aprenderse la vida de cada uno comenzaba a servirle de algo – Por favor señores, comportémonos como gente madura y continuemos este vi-vi-viaje sin más inconvenientes.

Con los ánimos un poco más calmados, Richard se volvió a subir al carromato, no le dirigió ni una mirada a Lexie, ni un solo comentario, nada. Era una muchacha egocéntrica, evidentemente creía que podía llevarse el mundo por delante, y eso estaba bien. Pero el ego de Matthew era igual de grande y no permitiría que le ganaran en su juego.
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Re: [Trabajo]Las joyas del alambrito [Lexie + Matthew]

Mensaje  Lexie Ivannovich el Dom Ago 13 2017, 02:54

Casi escuché mis colmillos rechinar cuando el tal Richard calmó a la muchedumbre con palabras sutiles, aunque eficaces. Mira que usar el pretexto de la responsabilidad masculina para con la familia, eso si que era despreciable. Bien jugado, bien jugado. Claro que esto no se iba a quedar así, de alguna manera terminaría por hacerme con ese botín. Además, ya había enterrado la mina, solo debía presionar un poco para que alguien la hiciese explotar, y entonces tendría mi momento de gloria. Lamentablemente mis habilidades mágicas estaban un poco oxidadas, por lo que requeriría de tiempo para volver a utilizarlas. Hasta eso el maldito líder había sabido aprovechar el momento en que estaba en desventaja para arruinar mis planes. Estaba decidido, me cenaría a ese tipejo del bigote cuando todo esto terminara.

Tracé en mi mente un sinfín de planes posibles, desde la idea de morderlos a todos, hasta la hipotética situación dónde me forzaba a mí misma a usar la poca magia restante, pese a que de seguro esto terminaría dejándome inconsciente por varios días. Como odiaba tener que tomar decisiones. Seguí el trayecto en silencio, devanándome los sesos mentalmente, ponderando pros y contras de todas mis ideas. Creo que era la primera vez en toda mi vida que había estado tan callada. También debía contar el hecho de que llevaba varios días de abstinencia y eso era demasiado para una súcubo como yo. Necesitaba marcha para sobrevivir, además que era la forma más deliciosa de conseguir alimento. A este paso volvería a ser virgen, y eso era algo que jamás podría permitir. ¡No! Primero muerta antes de volver a ese estado.

Bien, si quería movilizar esto tendría que atacar de frente y sin reparos. Seducir a Richard no funcionaría; aparte que no me rebajaría a hablarle bonito a alguien a quien ya había degradado al menú para la cena, así que debería encontrar una forma coherente de acercarme y así ir robándole el mando, poco a poco y sin que se notaran mis verdaderas intenciones. La oportunidad no tardaría en presentarse, lo que me hizo sonreír en gran manera, pues ese lugar sería perfecto para probar si acaso mi trabajo anterior había servido de algo. Una bifurcación en el camino se plantaría frente a nosotros. Había pasado muchas veces por aquí y sabía que si tomábamos la senda de la derecha ahorraríamos un par de horas para llegar a Roilkat, mientras que el trayecto de la izquierda era más largo, pero, a su vez, era el más seguro a la hora de viajar con cargamento.

—Sé que no me ha preguntado mi opinión —me dirigí a Richard, hablándole con algo de cortesía—, pero considero que deberíamos tomar el camino de la izquierda —hice una pequeña pausa—. Seguramente el tiempo será lo de menos si logramos llegar con el cargamento intacto.

Arqueé una ceja esperando la respuesta del caballero. La verdad es que me sorprendí de ver que Oliver apoyaba mi moción, seguido por la aprobación de un par de sujetos más. Aun así, la decisión recaía en el bigotón y en si sería lo bastante humilde para rebajarse a escuchar las palabras de una subordinada. Algo me decía que muy en el fondo tenía un carácter que no le permitiría dejarme jugar con su ego demasiado tiempo. Claro que eso aún estaba por verse.
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Re: [Trabajo]Las joyas del alambrito [Lexie + Matthew]

Mensaje  Matthew Owens el Lun Ago 14 2017, 02:30

Por fuera Richard seguía manejando el carro como si nada pasara, cuando el camino estaba más firme agitaba las riendas para que los caballos apuraran el paso, pero si la ruta se ponía demasiado escarpada ralentizaba el paso para no correr el riesgo de que alguno de los animales se torciera una pata, o peor, que la carga saltara y cayera fuera del carro.

Por dentro, Matthew sonreía divertido, había logrado que la mujer tuviera que recular y repensar su estrategia, se veía encantadora con ese gesto meditabundo en el rostro. Aunque por momentos lanzaba unas miradas que parecía que los iba a asesinar a todos, eso solo la hacía ver más linda, sería que el artesano tenía debilidad por las chicas malas. Sin duda eran su perdición…

Se estaban acercando a la primera bifurcación cuando a Lexie se le ocurrió hablar de nuevo, Richard la escuchó con atención, como si no hubiesen tenido una “semi” discusión anteriormente. Se quedó pensando en lo que le planteaba e hizo un esfuerzo por sonreír de forma amigable, mientras que internamente el timador que llevaba adentro se reía a carcajadas.

-Ti-ti-ti-ene usted mucha razón en lo que dice – Mientras decía esto asentía como para darle más énfasis a que estaba de acuerdo con ella – De todos mo-mo-modos hubiésemos ido por ese camino porque – Richard sacó del pequeño bolso que llevaba en la cintura un mapa con indicaciones – El Se-Se-Señor Brito fijo de antemano por cual camino debíamos ir. No creería que dejaría ir su importante cargamento de forma aleatoria ¿Cierto? Hay guardias esperándonos en varios puestos de vigilancia, y para eso es que me dio esto – Agregó mostrando una bolsa con monedas que llevaba en la cintura – Pero seguro usted ya sa-sa-sabía todo esto y solo quería asegurarse de que no lo olvidara-La ayudo a poner una excusa para no quedar mal.

Le sonreía con absoluta inocencia, ignorando lo que el resto de los guardias opinaran al respecto. Luego agito las riendas para que el carro tomara por el camino preestablecido, se puso a silbar una canción mientras continuaban el trayecto a paso lento. Pasados unos minutos, Richard miro de nuevo a la muchacha.

-¿Quisiera se-se-sentarse a mi lado durante unos pocos kilómetros, Señorita? Quisiera discutir con usted algunos de-de-detalles sobre el viaje, ya que parece estar tan interesada en ello – Su sonrisa era amable, pero en su mirada le demostró algo más a Lexie, algo que seguramente solo ella notaría, ya que eran los únicos dos mentirosos del grupo, le estaba diciendo “Ven aquí, bonita ¿Quieres jugar? Juguemos”
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Re: [Trabajo]Las joyas del alambrito [Lexie + Matthew]

Mensaje  Lexie Ivannovich el Miér Ago 16 2017, 02:31

Mi plan había resultado como lo planeé…bueno…casi. ¡No se suponía que Richard siguiese mis ordenes! La idea era que siguiera en su posición y yo en la mía, así podría robarle protagonismo al dividir a los miembros del grupo; pero el muy infame decidió que sería buena idea hacerle caso a la única mujer de la caravana. ¡Menudo sujeto! Justo cuando creía que había logrado una victoria sobre él, venía y echaba a perder todos mis planes. Ahora tendría que matarme las neuronas pensando en un nuevo plan de respaldo, como si pensar fuese una de mis mejores cualidades, cuando yo era una chica de acciones, más que de precauciones. Arqueé una ceja, asintiendo como si de verdad todo lo que el sujeto decía fuese cierto, pese a que dentro de mi mente solo pensaba en todas las formas posibles en las que me lo cenaría al terminar con esto.

Este juego ya no me estaba gustando; no me gustaba nada que yo no pudiese controlar, y cuando terminase de perder la paciencia esto se convertiría en una carnicería. Me obligué a contar hasta cien, y a recordarme los motivos por los que me encontraba en ese lugar, buscando apaciguar mi mal humor, a fin de evitar saltarle al cuello a ese maldito bigotudo. Claro que lo que pasó después fue algo que me tomó —completamente— desprevenida. De la nada al fulano se le ocurrió invitarme a tomar asiento con él, poniendo como excusa el intercambio de detalles del trabajo que estábamos realizando. En un principio dudé aceptar su ofrecimiento, pero entonces recordé lo que mi hermana siempre me repetía, acerca de tener a los enemigos más cerca. Esta sin duda era mi oportunidad para descubrir algún punto débil de ese bastardo.

—No veo por qué no —solté con tranquilidad, acomodándome junto a él.

Opté por morderme la lengua y mantenerme callada; no obstante, había algo en sus ojos que los hacía brillar con una picardía especial, haciéndome sentir —por un breve momento— en desventaja. Subestimé enormemente a mi enemigo, de eso no cabía la menor duda. Por supuesto que no iba a dejar las cosas así. ¿Estaba tentándome? Bien, entonces le enseñaría lo que sucedía cuando se juega con fuego. Mordí mi labio con cierta lujuria, como si realmente estuviese prestando atención a lo que sucedía, cuando la verdad era que me encontraba completamente ajena. Solamente pensaba en no darme por vencida en esta partida. Él había declarado la guerra, ahora tendría que atenerse a las consecuencias. Ya veríamos si conseguía hacerle arder de deseo con el fuego que había despertado en mí.

La verdad es que ya no preocupaba perder el control. Una vez que entraba en mi modo de caza no había nada que lograse hacerme desistir. El calor de mi cuerpo se estaba elevando cada vez más, solo era cuestión de tiempo antes de que mis instintos terminasen por gobernar mis acciones, y ahí si ya no prometía dejarlo con vida. Eché un vistazo a nuestros acompañantes, notando como ellos ni siquiera nos estaban prestando atención. Iban demasiado entrados en sus chácharas y parloteos, que poco les importaba lo que el hombre del bigote y yo pudiésemos hacer. Además, teníamos el jugoso cargamento cubriendo nuestras siluetas desde sus posiciones; un escenario perfecto para hacerle pagar a mi rival por tantas trabas que me estaba poniendo.  

Levanté mi vista hacia el cielo y conté mentalmente los segundos, hasta que la luz de la luna se vio cubierta por unas cuantas nubes rebeldes. Ese fue el momento en que rápidamente me lancé a los labios de mi acompañante, devorándolos y saboreándolos como si la vida se me fuese a ir en ello. Intenté mantener mis colmillos ocultos, pero con la necesidad desbordándome a flor de piel, fue una tarea casi imposible. Mi respiración se había vuelto agitada y comencé a sentirme mareada por la sed. Lamentablemente no fui capaz de morderlo, pues antes de que pudiese —siquiera— acercarme a su cuello, nos vimos rodeados por otro grupo de personas, mismos que no tenían caras amistosas. Nos habían caído de un momento a otro, ordenándonos que les hiciéramos entrega de nuestros cargamentos. Vaya, vaya, querido Richard, parece que al final si habías metido la pata, después de todo.


Offrol: Subrayada la complicación *  Viene un tercer partido a robarles
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Re: [Trabajo]Las joyas del alambrito [Lexie + Matthew]

Mensaje  Matthew Owens el Sáb Ago 19 2017, 00:30

La invitación había surtido efecto, Matt sabía que así sería, la experiencia le había dado cierto olfato para saber cuándo era oportuno hablar y cuando era mejor mantenerse apartado. Esa joven no era normal, ya de por si no era común que una chica tan joven y delicada se presentara como voluntaria para trabajar en medio de un grupo de hombres rudos. Pero además, era evidente que había intentado tomar la batuta del grupo, compitiendo con él en casi todos los sentidos.

¿Qué hacer con alguien así? Aliarse, claramente.

-Si bien la ru-ru-ruta esta prestablecida, me temo que en algunos pasajes convendría desviarse un poco ¡No demasiado! Claro está, pe-pe-pero en la última semana ha habido muchas lluvias – Desplego el mapa frente a los dos y señalo varios puntos en el mismo – Me-me-me temo que en esta, esta y esta parte nos va a resultar imposible pasar con un carro tan pesado, nos quedaríamos atascados en el barro – Richard iba señalando los posibles inconvenientes, deteniéndose de vez en vez para verla a los ojos… No parecía estar prestando atención a lo que le decía.

– Me preocupa so-so-sobre todo este cruce – Agregó mientras señalaba un lago, y al notar que Lexie no decía nada sus sospechas quedaron confirmadas: Siquiera se fijaba en lo que le decía – Y creo que ambos estamos pensando en otra cosa – Agregó para de inmediato ser callado por un apasionado beso.

Matthew no había calculado semejante tipo de reacción, esa mujer era fuego, era como estar besando a la reencarnación de la lujuria, era la tentación, una invitación al pecado… ¡Era peligroso! Si no lograba controlarse, el artesano corría el riesgo de perder de vista su objetivo. Sus manos estaban a punto de agarrar firmemente el trasero de Lexie cuando una voz los interrumpió.

Richard necesito varios idiomas para poder maldecir apropiadamente, no sabía quiénes habían intervenido, no sabía que querían, pero en verdad lo habían hecho enojar ¿Dónde demonios estaban los estúpidos guardias que habían contratado? Lentamente levanto las manos para no hacer nada que pudiera motivar a los bandidos a que lo ataquen.

Eran un grupo de malhechores de poca monta, cierto, pero no por eso había que tomarlos menos en serio, ya de por si habían logrado interceptar el cargamento y tomar por sorpresa a un grupo con siete guardias. Matthew contó al menos a nueve rufianes, pero también podía ser que hubiesen algunos más escondidos en los alrededores con arcos, por si la situación se salía de control.
 
-No hagan ninguna tontería – Dijo el ladrón que estaba más cerca de ellos, apuntándolos con una ballesta de mano pequeña – Ja, ya veo que te interrumpí en algo bueno, cuanto lo siento, amigo – Se burló mientras lo agarraba del brazo para arrojarlo fuera del carro – Yo me encargare desde aquí jaja – Se subió junto a Lexie y comenzó a desabrocharse los pantalones – Vayan a asegurar el cargamento.

El otro sujeto empujó a Richard para juntarlo con los demás, el artesano intentaba idear alguna manera de salir de ese apuro. No estaba excesivamente preocupado por la muchacha, suponía que debía saber defenderse mínimamente, y solo tendría que aguantar unos segundos hasta que a él se le ocurriera algo. Matthew no era un peleador, era un embaucador, un buen estratega llegado el caso, pero lo suyo no era el ponerse a repartir golpes.

Los hicieron arrodillarse uno al lado del otro, seis de ellos les apuntaban con las armas, mientras que dos comenzaban a desajustar las sogas de la carga para revisar qué iban a llevarse. Richard miró a los guardias que tenía a su lado y les hizo una seña para que estuvieran preparados, tenía que buscar una distracción, cualquier cosa...Justo entonces se oyó un grito proveniente de donde estaba Lexie con el otro sujeto.

Todos se dieron vuelta, rápidamente Matt sacó una pequeña daga, un insignificante cuchillo para matar conejos, y se la clavó en el pie al bandido que estaba más cerca de él. Era todo lo que necesitaban los demás para ponerse al ataque, Odi aprovecho su fuerte agarre y tomo al ladrón herido por la cintura, empujando para tirarlo al piso. Gerard y Adam fueron a un clásico y comenzaron a repartir puñetazos. Oliver ya tenía las manos a medio atar, así que utilizo la soga como modo de ataque, Morys utilizó algún tipo de técnica de agarre que jamas había visto y Raff mordió en la mano a uno de los rufianes que lo estaban sujetando.

Eso dejaba libres a los dos sujetos que estaban junto al cargamento, Matthew arrojó la misma daga a uno de ellos, y por suerte le dio en el estómago, tantos años de jugar a los dardos de algo había servido.  


*Habilidad: Armas arrojadizas
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Re: [Trabajo]Las joyas del alambrito [Lexie + Matthew]

Mensaje  Lexie Ivannovich el Mar Sep 05 2017, 19:02

La noche no sería suficiente para la serie de improperios que tenía preparados para maldecir mi suerte. Soy una cortesana, es obvio que momentos así, mientras me encuentro degustando el plato de entrada, no deseo ser interrumpida por nada del mundo. Richard tenía un sabor exquisito, de ese tipo que se vuelven todo un deleite al paladar, y no podía esperar a lanzarle una mordida. Claro que las leyes del universo no habían previsto dejarme continuar con mi platillo, cuando una panda de idiotas se apareció frente a nosotros, interceptando nuestro viaje y amenazándonos con esas armas tan patéticas. Bufé molesta, observando al tipejo que me había separado de Richard, quien, ilusamente, creía que lograría hacerme algún tipo de daño. Pobre ingenuo, no tenía idea de dónde se estaba metiendo. Bueno, habría que enseñarle.

Esboce una sonrisa ladina, notando que el sujeto ya se había bajado los pantalones. ¿En serio creía que con eso me iba a intimidar? Toqué mis colmillos con la punta de mi lengua y me lancé rápidamente contra él, sometiéndolo con facilidad de un solo mordisco. ¡Bah! No tenía el delicioso sabor de Richard, pero al menos serviría para saciar mi sed durante un par de días. Gritar no le había servido de nada, especialmente cuando tuvo el infortunio de morir sin haber probado el éxtasis de encontrarse entre mis brazos. Por supuesto que no lo disculpaba, me había irritado, y una de las cosas que más odiaba era que me interrumpieran a mitad de mi cacería. Nadie que lo hiciera merecía vivir para contarlo, así que no tuve reparos a beber de ese idiota hasta saciarme por completo.

— ¡Muy bien! —Exclamé con fastidio, lanzando el cuerpo del sujeto hacia el centro del barullo para captar la atención de los presentes—. Interrumpieron mi degustación —limpié la sangre restante de la comisura de mis labios—. Alguien debe enseñarles a no meterse con una súcubo en plena cacería.

En un inicio no parecieron temerme ni un poco, incluso algunos soltaron pequeñas carcajadas, lo que solo sirvió para aumentar mi arrogancia. Si había considerado la idea de dejarles con vida, podía decirse que eso quedaba completamente descartado. Me lancé contra los hombres restantes, clavándoles mis cuchillas y mordiéndolos sin piedad alguna. No era mi estilo desperdiciar la comida, pero en esta ocasión lo que deseaba era brindarles a mis victimas una muerte lenta y dolorosa; se lo merecían y yo no era alguien precisamente benévola, así que no me importaba lo que esos desgraciados sufrieran, solamente me limité a recoger mis armas y verlos morir desangrados, mientras suplicaban que acabase con su agonía. Mala suerte, yo no planeaba ayudarlos.

—Debemos movernos —guardé mis kunais entre mis ropas, mirando a mis compañeros—. Puede que haya más ladrones aproximándose en auxilio de sus compañeros, no podemos quedarnos por más tiempo o correremos más riesgo —todos me miraron con temor y desconcierto, sacándome un suspiro de fastidio—. ¡Muévanse!

Todos se dirigían miradas aterradas y desconfiadas, esperando alguna indicación de parte de nuestro líder. Genial, lo que me faltaba, yo les salvaba el trasero y ellos me rechazaban. Que amables compañeros. Bueno, debo admitir que se las habían ingeniado para acabar con gran parte de los ladrones, aunque eso no quitaba el hecho de que yo hubiese sido la que finalmente acabó con el problema. ¡Bien! ¡Si no querían cooperar los dejaría igual o peor que los ladrones! Aunque tal vez…solo tal vez…dejase al líder con vida, solo para terminar con lo que habíamos iniciado en el carruaje. Claro, sin perder de vista mi objetivo, que era hacerme con esa hermosa colección de joyas.
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Re: [Trabajo]Las joyas del alambrito [Lexie + Matthew]

Mensaje  Matthew Owens el Jue Sep 07 2017, 00:14

En cuanto se aseguró que había dado en el blanco se giró para mirar como seguía la pelea, no fuera a ser que alguno de los atacantes estuviera ya libre y fuera a por él. Odi y el ladrón herido en el pie estaban en el piso rodando mientras se golpeaban cada vez que alguno de los dos lograba liberar un brazo. Gerard ya casi había acabado con su contrincante, como era de esperarse de un exsoldado, en cambio Adam estaba teniendo un poco más de problemas, es que su oponente era bastante robusto, no sería sencillo hacerlo caer. Por suerte para él, Morys había dejado inconsciente al bandido que le toco en pocos segundos y ya estaba allí para darle una mano.

Le hubiese encantado continuar mirando la pelea y no participar de ella, pero al otro bandido que estaba junto al carro le pareció que Matthew estaba demasiado tranquilo y decidió solucionar eso agarrándolo de la chaqueta y golpeándolo contra un árbol. El artesano soltó todo el aire de golpe, y no pudo hacer nada antes de recibir un puñetazo en el rostro, aunque por suerte Raff apareció para ayudarlo, con la cara ensangrentada aunque Matt no estaba seguro si la sangre era del sujeto al que había mordido la mano o si era de su nariz rota.

Fue entonces que Lexie volvió a escena, arrojando el cuerpo del pobre desgraciado al que se había cenado. Richard no supo bien cómo reaccionar, ya de por si en situaciones normales le costaba no tartamudear, ante semejante imagen directamente no pudo emitir ni una palabra. Matthew en cambio pensó “Ufff, por poco, ese podría haber sido yo”, y muy probablemente podría haber sido así, incluso, si se hubiese dejado llevar, lo habría aceptado gustoso.

-¿U-u-un súcubo? No te-te-tenía idea de que habían contratado a alguien no-humano – Lo decía porque era evidente, y que dijera cosas evidentes lo hacía ver aún más simple e insignificante – No hay po-po-porque ponernos violentos ¿Cierto? Tiene usted toda la razón, Señorita. Debemos irnos ahora mismo, di-di-discutiremos los detalles luego – En opinión de Matt el mostrar su verdadero ser había sido una terrible idea, los humanos podían ser muchas cosas, pero la que estaba entre las más habituales era el ser prejuiciosos, era probable que nadie del grupo confiara plenamente en Lexie de ahí en más.

Algo dubitativos los hombres comenzaron a moverse, algunos sacudiéndose la tierra de la ropa, otros viendo el modo de vendarse las heridas para que no sangraran, sin duda no podrían caminar mucho más lejos esa noche, tendrían que detenerse en alguna posada. Richard regreso al carro principal, apoyo una mano en la parte que le habían dado el golpe, eso le dolería mucho mañana, solo esperaba que no le dejara una marca demasiado notoria.

Cuando se sentó en su sitio noto que los caballos aún estaban algo asustados, los gritos y el olor a sangre los había puestos nerviosos. Tuvo que bajar de nuevo, calmarlos con algo de mimos y palabras suaves antes de por fin poder emprender la marcha nuevamente.

-No a-a-andaremos mucho más hoy, buscaremos hospedaje en la pri-pri-primer posada que encontremos. ¡Yo invito la primer ronda de cerveza! – Dijo Richard en un nuevo intento de ganarse la lealtad del grupo – Por ci-ci-cierto Señorita, olvide agradecerle por ayudarnos con esos ba-ba-bandidos, muchas gracias, hubiésemos estado en apuros sin u-u-usted – Internamente Matt se reía a carcajadas ¡Esa mujer era increíble! Y el que demostrara ser tan audaz solo le daba más deseos de ganarle – A la luz de este nu-nu-nuevo dato, tendremos que replantear la estrategia, quizás más tarde, cuando estemos más tranquilos.

Aunque Richard había tenido toda la intención de pasar lo que quedaba de la noche en una posada, no hubo manera de encontrar una. Luego de andar durante casi una hora, finalmente se rindieron y decidieron detenerse para acampar en un claro al costado del camino. Pusieron los carros en semicírculo y acomodaron sus cosas en el centro, alrededor de una fogata, pronto el olor a comida se sentía en el aire, el grupo estaba agotado, pero aun así mantenían el buen ánimo.

Matthew se mantuvo alegre y conversador, aunque no demasiado, ya que la idea del personaje era que no fuera el centro de atención. Saco una botella de licor de sus pertenencias y la ofreció a los hombres en lugar de la cerveza que les había prometido, dejo para el final a Lexie a quien se acercó con amabilidad.

-¿Desea probar?
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