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Kaytlyn Kavanach

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Kaytlyn Kavanach

Mensaje  Kaytlyn el Mar Jul 25 2017, 19:12

Nombre: Kaytlyn Kavanach
¿Podríais cambiar el nombre del personaje por Kaytlyn? Cuando lo escogí, todavía no estaba muy decidida.
Raza: Licántropa
Edad: 20
Sexo: Mujer

Historia pasada:
En algún momento mis padres decidieron tenerme. Fue hace veinte años, cuando mi padre, Uther Kavanach desposó a mi madre y ambos creyeron conveniente traer a una nueva vida a este mundo. Fui desde entonces, “la pequeña” loba de la familia. Siendo hija única, me colmaron de mimos y cariño durante los primeros años de vida. Poco después me descuidaron un poco más, centrándose más en sus negocios y en conseguir sobresarlir en la ciudad de Lunargenta, el lugar donde nací. Al principio mi madre tenía trabajos diversos, especialmente con varias familias nobles, ayudándoles a criar los torpes y revoltosos hijos que crecían en cuna de oro; en otras ocasiones servía como consejera a las mujeres adineradas que vivían deprimidas por razones que jamás pude comprender. Mientras tanto, mi padre trataba de sacar adelante una herrería. Al principio trataba de forjar obras de arte, piezas únicas y hermosas que vendía al precio justo, haciendo competencia a los herreros del barrio. Pero en cuanto se dio cuenta de que resultaba mucho más rentable enfocarse en la forja armamentística, decidió inclinar su negocio en esa dirección. Por lo general, siempre me ha mantenido alejada de ese tema, aunque me ha enseñado algunas cosas. Pero eso lo hizo cuando yo era un poco más mayor.

Mientras tanto, yo me dediqué a aprender algunas cosas, de mano de un amable anciano que por unos pocos aeros que mi madre le daba, me enseñó varias asignaturas que consideraba imprescindibles para que una mujer pudiera sobresalir en “estos días turbulentos”, como solía decir él. De mis primeros años de edad, no recuerdo absolutamente nada. Tan solo a mis padres mimándome y aplicándome diversos adjetivos que hoy en día consideraría demasiado empalagosos. En cuanto crecí un poco, todavía siendo una niña, me dedicaba a corretear por las calles de Lunargenta, y había hecho ya a esas alturas varias amistades con las que pasaba largas tardes de hacer nada y hacer cualquier cosa. Muchas veces nos dedicábamos a escalar los tejados de las casas, robar algunas cosas por simple diversión -lo cual trajo más de un problema a mi familia. Especialmente a mi padre, quien tuvo que pedir disculpas más de lo que se merecía haber hecho, por mi culpa-. Y bueno, por lo general hice toda esa clase de cosas normales que suelen hacer los niños a esas edades, por lo menos los niños que viven en unas circunstancias normales y cuyas familias no tienen demasiados problemas.

En cuanto el anciano que me estaba enseñando falleció, a mis dieciséis años mi padre decidió introducirme en una academia de alquimia en la propia Lunargenta, donde aprendí algunas cosas esenciales que más tarde me guiaron en una dirección muy específica. Pasé todos esos años estudiando, y ocasionalmente ayudando a mi padre en su herrería, pero tuve que dejar todo aquello dado que comencé a perder el control sobre mi lobo. Mientras que en el pasado me había transformado algunas ocasiones, siguiendo los consejos de mis padres e imitándolos, la vida humana en la ciudadse había convertido en la más absoluta normalidad para mí, por lo que poco a poco el lobo que llevaba dentro fue quedando sepultado por mi lado más humano. Pero, como cabe imaginar, es muy difícil que algo así pueda quedar olvidado, y no volver a resurgir. Volvió, y de una forma mucho peor. No era capaz de convertirme cuando lo deseaba, sino cuando la loba que llevo dentro lo quería; ella decidía cuando salir a la luz. Así que evidentemente, dejé de asistir a la academia, y dejé de ayudar a mi padre, porque en momentos muy precisos no podía evitar caer en la transformación. Después de un tiempo, conseguí controlarlo, pero pasé los últimos tres años de mi vida sin poder hacer absolutamente nada, recluída en mi casa para evitar causar problemas, y poco a poco fui apartándome bastante de la vida humana que solía tener. Pero desde hace relativamente poco, parece que mi loba ha decidido tomarse un respiro, y ser un poco más tolerante conmigo. Supongo que es ahora, con la instrucción necesaria y un poco más de libertad, cuando tengo alguna posibilidad de hacer algo importante. Dedicar mi vida a algo, y aprender cosas nuevas; tal vez viajar. Y tal vez, de algún modo, conseguir llevarme bien con esa loba; poder controlarla hasta cierto punto. Pero para eso, lo primero que quiero y debo hacer, es largarme de esta ciudad.

Historia presente:
He decidido mudarme a Ulmer. Los nuestros conseguieron formar allí un poblado agradable, un lugar donde viven en paz y armonía. Y no sería la única que marcharía a Ulmer, dado que muchos de mis amigos y familiares se fueron allí meses atrás. Ahora mismo sólo tengo a mis padres, y ellos mismos estan comenzando a pensar en que es una buena idea ir hacia allí. Tal vez vayamos, tal vez no, creo que yo sí lo haré pero que mis padres en cambio se quedarán aquí, en Lunargenta. Ellos llevan varios años trabajando aquí, y dicen que les ha costado demasiado conseguir este lugar al que llaman hogar, como para ahora abandonarlo todo e irse a lo desconocido. Bueno, “lo desconocido”, en realidad creo que saben bastante sobre Ulmer, como para poder estar lo suficientemente seguros de que no nos pasará allí. Como sea, tanto si ellos vienen conmigo, como si no, yo me iré. Y ellos me apoyan, así que tampoco supone un problema.

Armas:
Por el momento ninguna. Tiene algunas nociones de arquería, pero no posee ningún arco propio.

Carácter:
Kaytlyn peca de ser demasiado fría. No es distante, pero sí que es poco considerada con los demás. Habiendo crecido en un entorno pacífico y sin problemas, le resulta un poco complicado tener empatía por los demás, dado que no es capaz de imaginar las durezas de la vida que otros han experimentado. Pese a ser en general distante, también es bastante risueña si se siente cómoda. Cosas como el honor o la lealtad no significan mucho para ella, y está dispuesta a mentir o escapar si eso le significa seguir con vida o conseguir alguna clase de beneficio. Aun así, tampoco es un monstruo, por supuesto, y nunca busca el mal de nadie. Tan sólo quiere descubrir, explorar, y aprender, y normalmente es esto lo que guía sus pasos.

Apariencia:
Mide 1,75. Aunque es delgada, es esbelta y en apariencia, relativamente fuerte. Tiene el cabello oscuro, medianamente largo. Sus ojos son de una tonalidad celeste fuerte, y su piel pálida. Por lo general guarda una apariencia seria.
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Re: Kaytlyn Kavanach

Mensaje  Nana el Sáb Jul 29 2017, 22:42

FICHA ACEPTADA



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