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La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

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La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Bio el Jue Ago 03 2017, 21:20

El carro llevaría hasta cierto punto donde, según dijeron, terminaba la zona segura; a partir de ahí seguiríamos a pie o tal vez caminando, hacia nuestro destino, o más bien hacia el destino de los otros porque yo pensaba escaparme a la primera oportunidad, a fin de cuentas solo estaba en este grupo para que me trajeran en su carruaje, de resto me importaba un rábano lo que estuvieran haciendo, o al menos así sería hasta que comencé a escuchar las historias que contaban los cazadores -Dicen que algunas de ellas pueden medir hasta 2 metros de altura- Mencionó Billy, un chico apenas, no tendría más de 17 años pero a pesar de eso era un experto colocando trampas para cazar animales incluso de gran tamaño -Eso solo significa que deberás esforzarte para atrapar una- Le dijo el viejo Godios; un cazador que destacaba más por su sabiduría y su tenacidad en batalla -También escuché que pueden ver nuestros peores temores y usarlos contra nosotros- Dijo luego Mailes; un sujeto un tanto enclenque que ni siquiera terminaba de entender cómo es que lo habíamos traído pero que no me inspiraba nada de confianza -Se los digo, si esas cosas resultan peligrosas no dudaré en matarlas- Advirtió causando el enojo de Godios -Estás demente, la necesitamos con vida, muerta no vale nada- Reprendió con firmeza.

Además de ellos habían otros a los que no había terminado de identificar, a fin de cuentas no venía con ellos desde el inicio sino que me habían ofrecido llevarme una parte del camino dado que seguíamos la misma ruta -Yo escuché que si te muerden te convierten en una de ellas- Mencioné lo primero que me vino a la mente solo para confundirlos y sembrar discordia; tal vez si se mataban entre todos yo me quedaría con el carro -Aunque los viejos están a salvo, prefieren devorar a los jóvenes- Agregué tratando de poner a todos contra Godios y al mismo tiempo manteniendo un semblante serio para tener credibilidad.

Me asomé en el carruaje que era cubierto por una especie de carpa tratando de ver hacia adentro -Espero que no haya entre ustedes hombres bestia, porque dicen que estas cosas pueden controlarlos- Añadí al tiempo que dirigía la vista al cielo fingiendo desinterés en mis propias palabras -Aunque eso no lo asustará a ustedes, son todos valientes cazadores- Alcancé a decir para luego ser interrumpido -¿Nosotros? Nos dijiste que también eras un cazador formidable y que nos ayudarías con estas bestias aunque se te fuera la vida en ello- Me reprochó Godios -¿Dije eso?- Me rasqué la cabeza -Ah, claro, sí, eso dije, y si lo dije tiene que ser cierto- Arreglé de prisa para mantener mis mentiras al menos hasta que llegara el momento de dividirnos, no quería que me dejaran botado a mitad de camino, eso sin duda no sería divertido.

De la poca información que había reunido entre todo lo que conversaban, había entendido que eran un grupo de cazadores a los que les darían una gran suma de dinero si lograban capturar con vida una de las Llamas Negras; unos peligrosos seres cuyas leyendas decían que podían robar almas, conocer los miedos y usarlos en contra de sus víctimas, aumentar de tamaño, controlar a los hombres bestias (eso era mi propio invento) y además tenían el asombroso poder de incendiar aquello que tocaban con sus poderosas pisadas; la mayoría de eso tenía que ser falso, en mis años había escuchado semejantes disparates y si tales criaturas existieran ya alguien las habría investigado, los rumores habían comenzado hacía muy poco como para que fueran algo real, sin embargo, ahí estábamos, persiguiendo mitos como grandes idiotas.
Godios:
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Billy:
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Mailes:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Llama Negra:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Imagen referencial, no se van a ver así, solo es la imagen que los cazadores tienen de las criaturas.
◄ ○ ○ ○ ○ ☣ ♜ ♞ ♝ ♛ [ Ø ₣ ₣ Я Θ Ł ] ♚ ♝ ♞ ♜ ☣ ○ ○ ○ ○ ►
[1]Para quien quiera entrar, viajamos en un carruaje lleno de cazadores, no los he descrito a todos por lo que podrías estar entre ellos o aparecer en el camino; puedes estar interesado en la misión o como yo, solo usarlos por el aventón, todo se vale.


Última edición por Bio el Dom Ago 20 2017, 06:25, editado 1 vez
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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Rauko el Mar Ago 08 2017, 23:33

    Estaba tan cómodo, estaba tan tranquilo, estaba tan feliz con la paz que reinaba en mi sedentaria vida de holgazán, pues, aunque normalmente siempre me veía involucrado en alguna situación donde mi vida corría peligro o, peor aún, donde terminaba perdiendo mi dignidad al hacer algo vergonzoso, durante las últimas semanas fue diferente, fue como si todos los problemas simplemente hubiesen desaparecido.

    Desafortunadamente, todo cambió cuando el estúpido de Hyro se atrevió a cometer la osadía de perder todo nuestro dinero en una apuesta, lo que no me pareció tan grave al principio, sin embargo, cuando me percaté de que tampoco teníamos comida para el día siguiente, inmediatamente entré en pánico, fui dominado por la desesperación y experimenté una horrible sensación de impotencia por no poder evitar que desapareciera la paz y la tranquilidad de mi vida.

    Ya no había nada que hacer, me había quedado sin opciones. Ahora la única manera en que mi problema se resolvería era haciendo aquello que contradecía a mi propia existencia, y eso, lo que debía hacer aunque mi propio cuerpo y alma se resistieran, no era otra cosa más que… trabajar.

    Normalmente evitaba trabajar ya que eso requiere una gran cantidad de esfuerzo que preferiría invertir en alguna otra actividad como comer o dormir, pero debido a las circunstancias hice lo que había que hacer: Abofeteé a Hyro y salí de mi casa en busca de algún trabajo sencillo que pagara con bastantes aeros.

    Fue así como comenzó mi nueva travesía y durante toda la mañana hasta el anochecer caminé por la ciudad soportando los intensos rayos del sol e incluso siendo robado un par de veces, aunque afortunadamente los ladrones me devolvieron mi bolsa de aeros ya que ésta lo único que tenía era una simple pluma verde que susurraba algunas veces. No obstante, al final, todo lo que hice, todo lo que caminé, todo por lo que sufrí en ese día… fue en vano, pues por alguna extraña razón, nadie ofrecía trabajo.

    Cuando regresé a mi hogar nuevamente abofeteé a Hyro y luego me lancé sobre mi cómoda cama de la que no me levanté hasta el siguiente día. Opté por tomar mi merecido descanso ya que me sentía muy agotado por haber recorrido toda la ciudad… Bueno, en realidad sólo caminé por dos calles porque me daba flojera explorar más, así que tal vez no dormí porque en verdad me sintiera cansado, sino que simplemente quise escapar de la realidad con la esperanza de que el mañana sería mejor.

    Dejando eso de lado, cuando el sol salió una vez más para brindar de su luz y al mismo tiempo quemar la piel de muchos, desperté para descubrir que Hyro me había conseguido un trabajo como cazador, justo el tipo de trabajo que siempre me negué a aceptar ya que nunca me había agradado la idea de asesinar animales, pero esta vez, a pesar de mis ideales, accedí ya que mi estómago logró convencerme con sus estruendosos gruñidos. Había que hacer lo que fuese necesario para sobrevivir.

    Y así, un día después me encontraba en una carroza junto a otros humanos, cazadores para ser exactos, y por cierto, uno de ellos tenía el típico olor de alguien que no se bañaba en días. Como sea, partimos en un viaje que fue largo, tedioso y bastante aburrido; tuve que escuchar por horas la conversación que tenían mis compañeros quienes, ingenuamente, creían que el animal que debíamos cazar era una espeluznante criatura tan oscura como un demonio de las sombras, tan grande como un feroz dragón, tan despiadado como un asesino en serie y, sobre todo, tan… tan… pero tan… No recuerdo qué más, creo que fue ahí cuando no pude resistir y mi cuerpo sucumbió ante el sueño, y permanecería dormido hasta que, dentro de un rato, alguien se tomaría la molestia de despertarme.
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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Eva el Vie Ago 11 2017, 01:14



Hace días que buscaba un trabajo interesante y no algo insignificante que pudiese hacer por un par de Aeros, pero la suerte no me sonreía, lo último que había hecho era cazar a un patético ser debilucho que le debía dinero a un hombre cuya riqueza obtenía de grandes tierras, o eso solía decir, pero eso no era de mi interés, yo solo debía realizar lo que se me pedía y cobrar mi plata.

La gente paseaba por el mercado como era de costumbre, observaba a cada humano y criatura que caminaba desde una pared de una casucha donde solían guardar mercancía como vegetales y flores, con el pasar del tiempo era algo aburrido, ni siquiera había una pequeña disputa entre vendedores que me hacían reír por unos minutos por las estupideces que comparaban como la calidad de la carne de sus granjas.

Sin embargo un chico, flacucho y de cabello corto cubierto por una capa oscura, murmuraba con otro, trate de acercarme hacia ellos para escuchar mejor.

-Y es enorme…-, decía el muchacho y a medida que me acercaba, más información obtenía. -Dicen que pueden saber tus medios y usarlos contra tí, darán una gran recompensa si logramos atraparlos... - finalizó con entusiasmo.

Era todo lo que tenía que escuchar, así que caminé hacia ellos con una notable sonrisa, -Así que una gran recompensa por la cabeza de una gran criatura… suena interesante muchacho...-, dije mientras sacudía con mi diestra el mechón castaño que tapaba los ojos del chico, su reacción de desagrado se notaba por el ceño fruncido que hizo segundos después quitando mi mano de su rostro.

-Eres tierno chico...solo dime que día y donde será la cacería...-, me coloqué una mano en mi cintura, -Vamos, tu sabes que necesitarás ayuda.. conmigo regresaremos en cinco minutos con la cabeza de la criatura dentro de un saco sin ningún problema...-, le guiñé mi ojo derecho con una pequeña sonrisa.

El muchacho llevó su mano a la nuca mientras recapacitaba… mostré mis garras frente a sus ojos para llamar su atención y con mi dedo índice recorrí suavemente su mentón,  -Soy la indicada para esto...- susurré suavemente, poniendo algo nervioso al crío, sin embargo logré que asintiera con la cabeza.
-Será en el Bosque de Midgar, por el camino empedrado… al ponerse el sol, un carruaje pasará por nosotros mañana...-me dijo apresurado y con voz nerviosa.

-Los veré ahí entonces...-, me giré suavemente hacia las afueras del mercado.

Ahora me encontraba sola recargada sobre un árbol rasgado esperando a que la carretilla apareciera, temía que el niño me hubiese timado, o que estaba yo en el lugar incorrecto o en la hora errónea.
Sentía la suave brisa que podía ofrecer el aire en esa tarde, mi cabello revoloteaba y miré hacia el cielo para descansar unos minutos hasta que el sonido de las ruedas rozando el suelo me decían que alguien se aproximaba. Me levante y con cautela lo seguí en el resto del camino, ahí estaba el muchacho de la noche anterior, y cuatro hombres más, uno tenía el cabello platinado y lacio, el otro era fornido y con cara fruncida, un hombre delgado y barba azabache con el cabello alborotado y por último otro hombre musculoso de cabello castaño con marcas en el rostro. Seguí el camino esperando a que parara en su destino.

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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Bio el Vie Ago 18 2017, 18:28

El camino empedrado y frío... bueno, también era oscuro así que, el camino empedrado, frío y oscuro... bueno, también era tenebroso así que, el tenebroso camino empedrado, frío y oscuro se... ¡ah que rayos! También era largo, y vaya que lo había sido pero añadir eso haría que la descripción fuese más larga así que en resumen, el camino frente a nosotros había sido llamativo y curioso, por decirlo de alguna manera que no parezca que me estoy quejando, aunque sí, vaya que quiero quejarme, han sido horas y horas de escuchar a estos tipos hablando de lo terrible que es la bestia que vamos a cazar, y con “vamos” me refiero a que ellos la van a tratar de cazar si es que esa cosa que buscan realmente existe, pero ya antes me había encontrado con ese tipo de historias locas, como aquel gusano gigante de Arenal de Roilkat que al final resultó ser solo... bueno al final sí era un gusano enorme pero era solo una casualidad, no todo era como lo pintaban en los rumores y esta cosa negra tenía todas los síntomas de una mentira cazabobos.

De cualquier manera faltaba muy poco para llegar al punto en donde pensaba dejarlos botados y con la interesante conversación que llevaban a bordo acerca del posible tamaño de los testículos de aquellas bestias y sus posibles maneras de apareamiento, opté por saltar del carruaje sin pensarlo dos veces; aterricé corriendo a toda prisa para no rodar por el piso a causa de la velocidad a la que viajábamos pero incapaz de detenerme acabé estrellado contra una criatura peluda que se encontraba junto a un árbol -¡No! ¡No me comas!- Grité varonilmente con mucha valentía para no perder la masculinidad, tristemente mi grito puso en alerta a los que viajaban en el carruaje y tras una repentina frenada en la que la comida de Billy fue a parar a la cabeza de Rauko.

Rápidamente bajaron del vehículo preparados para lo peor -Buen trabajo, hombre misterioso de cabello largo, viste a la presa y fuiste por ella para luego avisarnos, recordaré tu muestra de astucia y valentía- Dijo el viejo Godios mientras sacaba su pequeña daga para hacer frente a la espantosa criatura que me acechaba con ánimos de devorarme las entrañas -Ah, claro, sí, eso, por supuesto, la vi desde lejos, tengo buena vista, no es que haya sido un accidente o que intentara escapar ni nada parecido- Intenté aclarar aprovechando lo que el viejo pensaba, aunque ahora el plan era esperar a que se entretuvieran con la feroz criatura -Atrás, llama endemoniada, no tendrás mis entrañas, ni las de ninguno- Dije retrocediendo también de manera valiente -Bueno, tal vez las de él sí- Señalé a Billy que parecía el menos capaz de defenderse.

La situación se ponía más tensa y los otros hombres comenzaban a acercarse de manera amenazante hasta que -Esperen, la conozco- Dijo Billy aún con la boca llena de comida -Eres la tipa rara de ayer- Volteamos entonces a ver a Billy en busca de explicaciones -Pues a mí no me vean, yo solo estaba ahí, y ella llegó y dijo que venía y luego se fue, no creí que viniera o sea, mírenla- La señaló despectivamente -Es solo una chica peluda- Rió nervioso -Pues nada, bienvenida al grupo- Dije a la chica -Y sobre lo de hace rato, los gritos aterrados y eso... Estaba actuando- Añadí en voz baja para intentar cubrir el vergonzoso mal rato que habíamos pasado antes -Parece que te han salvado esta vez- Dije ahora en voz alta y tono rudo pero alejándome para evitar alguna reacción agresiva -Espero que sepas luchar, chica peluda- Dijo Godios en tono severo -¿Tienes nombre? No quisiera llamarte Chica Peluda el resto de la noche- Añadió antes de darse la vuelta y volver al carruaje.
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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Rauko el Dom Ago 20 2017, 01:38

    Me encontraba en un placentero sueño donde podía gozar de la paz y repentinamente pude sentir que algo había impactado contra mi rostro, por lo que no pude evitar despertar, aunque aun así mantuve los ojos cerrados, pues la flojera me impedía intentar averiguar qué había sucedido, o por lo menos me detuvo por un par de segundos.

   
-Un momento- Dije al percibir el olor de aquello que estaba sobre mi cara, el olor del puré de papas -¿Quién me arrojó esto?- Pregunté con un tono serio mientras me levantaba lentamente para luego limpiar mi rostro con mis manos. Fue en ese instante que finalmente me percaté de la humillante situación en la que me encontraba -(No puede ser, por lo menos me hubiera arrojado la comida a la boca)- Pensé sin decir nada al respecto.

    -Rauko, lo siento, no fue mi intención, lo juro- Respondió Billy sintiéndose culpable y mostrándose tanto nervioso como preocupado por la forma en que yo pudiera reaccionar -De verdad lo lamento- Sería lo último que él diría antes de salir del carruaje junto con Mailes y Godios quienes estaban en alerta por alguna razón que me era desconocida.

    En el momento en que todos bajaron, busqué el bolso con las pertenencias de Billy y tomé un poco de la comida que ahí guardaba. Desde que supe que él tenía deliciosa comida tuve deseos de robársela y saciar mi estómago, pues tenía hambre, mucha hambre, demasiada hambre… demasiada. Afortunadamente ahora tenía la oportunidad de robarle sin que él se molestara en gran medida, pues debía disculparse de alguna forma y con esto los dos estaríamos en paz… o puede que no, pero eso no me importaría siempre y cuando mi estómago estuviera lleno.

    Una vez con la comida de Billy en mis manos comencé a comer. Fue ahí cuando escuché la voz de alguien que ya conocía, un vampiro que no había visto desde mucho tiempo, un sujeto con mala suerte en las carreras, un poderoso imán de problemas, la persona que se hacía llamar Bio a pesar de no ser un bio-cibernético.

    Una vez reconocida la voz decidí bajar del carruaje, y vaya que tuve razón, Bio estaba ahí
-(No puede ser, si él está aquí entonces este viaje será problemático)- Pensé mientras contemplaba la escena sin dejar de comer -(¿Debería saludarlo o debería fingir que no lo he visto?)- Me cuestioné, pues si lo saludaba entonces debía hablarle y eso implicaba que ya no podría dedicarme sólo a comer sino también a conversar, y eso era demasiado trabajo -(Él no estaba en el carruaje mientras estuve despierto, así que simplemente estaba de paso por aquí, por lo que si vuelvo al carruaje sin que me note no habrá problemas)- Concluí para luego escuchar las palabras de Godios y percatarme de que Bio no sólo era uno de mis compañeros de caza, sino que también nos ayudaba en gran medida gracias a su buena vista -(Bueno, supongo que tendré que hablar con él)-

    Tras una pequeña observación noté que todo el alboroto se trataba de una simple confusión por la llegada de una chica-bestia quien sería nuestra nueva compañera, algo que realmente no me importaría en el momento, yo sólo esperaba que Billy no se enojara demasiado por mi manera de vengarme. No obstante, la nueva integrante podría ser muy útil en la cacería, pues su peluda apariencia delataba su capacidad para encontrar a sus presas, así que tal vez el resto del viaje sería muy sencillo con ella acompañándonos… o puede que no, realmente no había manera de saberlo. Lo único que sí podía asegurar era que mi cabeza olía a puré de papas.

    Sea como sea, me acerqué a Bio quien parecía haber perdido toda habilidad para actuar normalmente, me coloqué a su lado y, sin dejar de mirar a Godios y a la chica peluda, lo saludé
-Es bueno verte de nuevo, compañero- Dije cordialmente para luego mirarlo de reojo y sonreír con picardía.
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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Eva el Dom Ago 27 2017, 09:12



Los seguí unos metros más, sin dejar de mirar la carretilla el camino cada vez se escondía de la luz solar convirtiéndolo en un paso oscuro, pero eso no era ningún problema para mí, -algo bueno debió haberme heredado mi padre como lo era la vista nocturna y no solo estas orejas y cola afelpadas-. Me sentía como una estúpida por seguir la carretilla a pie, no habían parado de hablar sobre las grandes criaturas misteriosas y la llama negra que había mencionado aquel puberto, pero no podía reprochar nada ni criticar, heme aquí impulsada por la curiosidad de encontrar ese animal y cobrar la recompensa. Solo esperaba que fueran tan buenos cazadores y no solo sean pura charlatanería, no iba a estar de niñera, menos de unos hombres que casi me doblaban la estatura.

–¡Agh!–, exclamé tirada en el suelo, amortigüe la caída con mis palmas terminando estas raspadas por las piedras, estaba tan perdida en mis pensamientos que no me di cuenta que alguien o algo venía hacia a mí, lo miré fijamente con una la máxima expresión de disgusto que podía hacer, el culpable era el hombre con el cabello alborotado… suplicando por su vida.

–No te comeré idiota...–, le dije enojada al mismo tiempo que me ponía de pie, sacudí la tierra húmeda de mi trasero y miré a sus acompañantes que se aproximaban hacia nosotros, felicitando por su “acto de valentía”, –¿Astucia y valentía?– pregunté en un tono sarcástico, se estaba acabando mi paciencia y tan solo llevo 3 tres minutos con ellos, no me imaginaba ir en su compañía, los miraba extrañada, más bien sorprendida de que tan idiotas podrían llegar a ser, –Claro… no tiene nada que ver esto con que este imbecil se tropezara conmigo...– para mi en un susurro ya que el protagonista de este momento no dejaba de hablar y decir que soy la maldita llama negra.

En ese momento vi al muchacho del mercado, que por fin me había reconocido y según él me presentó como una chica rara y peluda, suspiré fuertemente tratando de no perder la calma -que vaya, para mí era difícil-, –Una palabra más niño… y consideraré comerme tus entrañas y usar tus huesos como palillos de dientes, ¿está claro?– le advertí con mi ceño fruncido, había terminado de hablar cuando nuevamente el idiota que se tropezó me habló excusándose de sus conductas anteriores, a lo cual le dedique una gran sonrisa, –Pues resultaste mal actor querido...– reí y chasquee la lengua, –creo que te han salvado a tí… No, no me comas..., ¿cierto?–, añadí burlonamente imitando su súplica.

Llevé mi índice a mis labios y miré fijamente a cada uno de los hombres y por fin uno había dicho algo sensato, –Eva… – dije algo más tranquila, –Sí, sería mejor para ustedes...–

Seguí al hombre calvo para seguir el resto del camino con ellos por más que me pesase, no quería a volver a toparme con un idiota como el de cabello azabache en mi paso.



Solo para que se tenga constancia de mi habilidad biológica (la única habilidad...) de la vista nocturna.
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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Bio el Vie Sep 01 2017, 04:40

Definitivamente saltar de una carreta que viajaba a toda velocidad no iba a estar incluida en mi repertorio de buenas ideas, aunque lo que sí era buena idea sin lugar a dudas, era mi excelente plan de estrellarme contra aquella cosa peluda y esponjosa con la que tropecé con el camino y me salvó de un accidente peor; porque claro que había planeado estrellarme ¿O no? Si los demás querían creer que lo había hecho intencionalmente yo no me opondría de ninguna manera, ayudaría a mantener mi imagen de fiero cazador que solo me duraría un rato más hasta que pudiera escapar sin que nada se interpusiera ahora en mi suculento camino a la libertad.

No obstante aparecían más complicaciones, entre ellas el chico de las carreras de upeleros quien venía con nosotros y hasta ahora no me había dado cuenta, ahora sería más difícil escapar sin parecer que huía cobardemente del problema -Rayos- Me dije en mi mente fingiendo una sonrisa de calma -Hola, Rauko, que bueno que llegaste, te estábamos esperando- Le dije amistosamente meneando la mano derecha como el típico saludo sureño; era un alivio que la chica no quisiera comerme y más aún que no me expusiera ante los otros, pues esto se podía descontrolar.

La chica parecía ser más agresiva de lo que aparentaba, aunque esas orejitas esponjosas y peludas eran una ternura, claro que no le iba a decir algo como eso si esperaba mantener mi imagen de tipo rudote y malote -Soy un excelente actor- Dije levantándome del piso y sacudiéndome el polvo del trasero -Sabía que no ibas a comerme, solo era una prueba- Intenté remediar la situación; finalmente la chica se presentó como “Eva” lo cual era una lástima porque ya andaba seleccionando algún nombre acorde a su rudo aspecto como “Orejucho” por ejemplo -Bueno, ella se lo pierde- Pensé sin decir nada mientras me acercaba a los otros para subir de nuevo a la espantosa carreta y continuar hasta nuestro destino pero las cosas no terminarían de salir como estaban planeadas.

Repentinamente se escuchó un grito en la distancia -¿Escucharon eso?- Pregunté a mis acompañantes, no había sido muy fuerte pero sí lo había percibido cerca -Allá- Señalé a la derecha -Viene de allá- Insistí dándoles la dirección de la que había venido el grito y que convenientemente quedaba al lado contrario de donde yo pensaba ir -Vamos todos juntos, seguro es una de esas llamas negras comiéndose a alguien- Levanté la mano derecha y la dejé caer al frente para indicar el inicio del avance aunque no llegué a dar un paso en esa dirección; claramente era el mejor momento para distraerlos y escapar pero para mi desgracia fui detenido por la voz de Billy -Ve adelante y guíanos, tu valentía nos hace sentir a salvo- Dijo ante la mirada inconforme de los otros -¿A ustedes no?- Protestó un poco apenado y pensé que lograría salirme con la mía pero Godios apoyó su idea -Ve al frente, muchacho, pareces tener mejor vista que nosotros- Apreté los puños mirando al chico con rabia, ya me desquitaría más adelante.

Respiré profundo dando un último vistazo a mi ruta de escape y me puse al frente del grupo al menos hasta que se distrajeran -Bien... va-mos- Dije de mala gana -Seguro no ha sido nada- Intenté tratando de hacerles cambiar de idea y que volvieran a la carreta pero ya estaban más bien preparando sus armas para un fiero combate contra cualquier criatura que apareciera en el camino -No parecía que estuvieran pidiendo ayuda o algo así- Continué explicando cuando mis intentos por disuadirlos fueron derrumbados -¡¡Ayuda!!- Se escuchó el grito -¡¡Maldita sea!!- Murmuré apretando los puños ante tal molestia, definitivamente iba a ser una noche muy larga.

Continué avanzando seguido por los pasos de mis acompañantes aunque sin siquiera voltear atrás; finalmente llegamos aun un claro en el bosque, y sí, no es que fuera el bosque más frondoso del mundo, los árboles secos y quedamos daban más lástima que sombra durante el día pero el punto es que llegamos a un lugar sin árboles donde quedaban rastros de una especie de campamento; algunas carpas desgarradas ondeaban con el viento; en el centro de todo una fogata con algunos insumos y comida se veían regados en el piso, todo indicaba que habían atacado de sorpresa a quien fuera que estaba ahí; algunas huellas en el piso parecían confundirse con otras, algunas de animales de gran tamaño y otras del tamaño de un humano promedio -Quien sea que haya estado aquí, ya es historia- Dijo Mailes de mala gana -Bueno, lo intentamos, vámonos- Dije antes de ser interrumpido por el pequeño y estresante Billy -¿Qué rayos es eso?
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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Rauko el Sáb Sep 02 2017, 22:53

    Aunque no sabía qué había ocurrido exactamente antes de que me despertaran de una forma humillante y deshonrosa, las palabras de la chica-bestia fueron suficientes para comprender que Bio había hecho alguna torpeza que fue confundida con actos heroicos y dignos de todo buen cazador, o tal vez, en realidad él actuó de una forma magistral, a tal punto que la chica no fue capaz de comprender la grandeza de las acciones del vampiro… No, esa segunda opción es completamente absurda. Obviamente era lo primero.

    Por otro lado, no pude evitar sonreír levemente al escuchar a la chica amenazar con un “Consideraré comerme tus entrañas y usar tus huesos como palillos de dientes”. Eso logró hacerme recordar aquellos viejos tiempos donde yo pensaba en arrancar las costillas de mis víctimas para luego clavárselas en sus cráneos. Sin duda alguna mi adolescencia no fue la más sana de todas, pero por lo menos eso quedó en el pasado y ahora sólo pensaba en simplemente asesinar sin tantas complicaciones.

    Dejando eso de lado, cuando Bio respondió a mi saludo quedé confundido y hasta me sentí un poco preocupado -
(¿Me estaban esperando?)- Mostrando un semblante de serenidad, volví a mirar a Godios conversar con la chica -(¿Quiénes me esperaban si a mí nadie me espera en ninguna parte? ¿Se refiere al gremio? ¿Acaso hubo una misión de la que nunca me enteré? Si es así entonces es culpa de la lechuza mensajera que seguramente se perdió camino a mi casa… ¡Estúpida lechuza!)- Todavía mostrándome tranquilo, volví a sonreír con picardía y finalmente opté por responderle a Bio antes de que pasaran más de cinco segundos de silencio y se notara mi confusión -Lo sé- Afirmé con algo de altanería, esperando que con esas palabras todo estuviera bien.

    Luego de que los demás siguieran interactuando entre ellos un poco más, subimos al carruaje y seguimos con nuestro viaje. Una vez en movimiento miré a la chica-bestia, quien se hacía llamar Eva, y traté de imaginar qué clase de habilidades podría tener alguien como ella -
(Tal vez debería hablarle para tratar de conocerla, es la que menos conozco del grupo y siempre es bueno conocer a todos con quienes haga equipo… pero mejor no, me da flojera)- Seguí comiendo tranquilamente.

    Fue entonces cuando nuevamente el grupo de cazadores fuimos llamados por el peligro y sería Bio quien nos guiaría para enfrentarnos al mal, suponiendo que sería necesario luchar. Por suerte terminé de comer justo a tiempo para bajar del carruaje y caminar junto a los demás. Recorrimos un oscuro camino en el bosque donde escuchamos el grito de alguien que necesitaba de nuestra ayuda, algo que me haría sentirme un poco preocupado, así que desenvainé mi espada para estar preparado. Seguimos avanzando hasta que finalmente llegamos a un lugar donde alguna vez hubo un campamento -
(La comida de Billy estaba deliciosa)- Pensé mientras observaba el entorno en busca del origen de los gritos.

    Repentinamente Billy se sorprendió al encontrar algo, logrando de ese modo que todos volteáramos a ver lo que ocurría y nos percatáramos de que había un cadáver reposando en el suelo, tal vez el de aquel que anteriormente gritaba por ayuda. No obstante, antes de que pudiéramos reaccionar, escuchamos varios pasos acercándose desde distintas posiciones, rodeándonos.

    -
¡Qué bueno que llegaron, los estábamos esperando!- Exclamó de modo burlesco un hombre-lagarto, acercándose desde el frente, sosteniendo una espada en su mano derecha y una pequeña lámpara en la izquierda.
El veloz Hombre-Lagarto:
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    -
Por desgracia para ustedes, ya no podrán hacer el trato, pues nosotros nos quedaremos con el botín- Afirmó un hombre-león de gran tamaño, quien se acercaba desde la derecha.
El salvaje Hombre-León:
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    -
No, no son ellos a los que esperamos- Dijo un humano desde la izquierda, armado con una sola espada la cual estaba algo deteriorada por haber estado en varias batallas -¿Cierto, Mailes?
El cazador sangriento:
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    -
¡Por la calva de mi padre! Tienes razón, Mailes nunca sería uno de los Obooro… ¿o sí?- Comentó nuevamente el lagarto para luego rascarse la cabeza -Pero no importa, ¿verdad? Él traicionaría a cualquiera así como lo hizo con nosotros- Colocó su cola por sobre su hombro para rascarse la punta de ésta.

    En ese momento Mailes avanzó un par de pasos hacia adelante, mostrándose mucho más serio que antes -
No tengo ni la menor idea de quiénes sean los Obooro, pero no me interesa, así que déjennos marchar ahora- Colocó una de sus manos en la empuñadura de su espada, preparándose para lo que sea que pudiese suceder -No quiero pelear, así que, por el bien de ustedes, no nos obliguen a eso.

    Esas palabras hicieron que el humano de la deteriorada espada apretara sus puños y frunciera el ceño -
¡Estúpido!- Gritó con furia -¿Crees que haremos algo como eso? Después de que nos abandonaras hemos estado esperando este momento para arrancarte el corazón- Se colocó en una postura de combate al igual que el resto de sus compañeros -¡Te mataremos a ti y a todos tus nuevos amigos!- Declaró para luego comenzar a correr hacia Mailes quien desenfundó su respectiva espada para combatir.

    Tras esto, el lagarto, con una gran y sorprendente velocidad, corrió directamente hacia Bio y Godios quienes estaban uno al lado del otro, a la vez que el león corrió hacia el desafortunado Billy quien estaría en problemas si nadie lo ayudaba, pero Bio, Godios, Mailes y yo estábamos lo suficientemente lejos de él como para no poder llegar a tiempo para salvarlo de un feroz ataque -
(¿Acaso nadie quiere luchar conmigo?)- Me pregunté algo decepcionado y me preparé para arrojar mi espada con todas mis fuerzas hacia el león, con la intención de atravesarlo o dejarle por lo menos alguna herida. Afortunadamente, en ese instante descubrí que eso ya no sería necesario…
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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Eva el Vie Sep 22 2017, 08:58



No, me agobiaba el comprender del por qué tenemos que guiarnos por un hombre que tiene más cabello que neuronas. No me sorprendía en lo absoluto que los gritos no provenían de una llama negra como aseguraba Gibo.

Miradas pendencieras entre los tres sujetos y Mailes iniciaron una pelea. El imbécil de Billy se quedó parado mientras el hombre-león se dirigía hacia él, y los otros estaban ocupados como para brindarle ayuda.

¡Billy, no soy tu maldita niñera!, pensé molesta, no era mi problema que se comieran al muchacho, ¡es más! hasta nos harían un favor, pero si dejo que se lo coman…. bueno… no quiero más enemigos por el momento.

–¡Oye tú...!– corrí para llamar la atención de la bestia-león antes de que le diera un zarpazo a Billy. –¡Me chocan los leones... – entoné en burla, –ya veo por que eres tan idiota, te alimentas de cerebros pequeños como el de ese muchacho!– no sabía lo que hacía, en ese momento mi lengua se desconectó de mi mente, y soltaron oraciones para que el león viniera hacia a mí, y si, lo había logrado, el león giró para verme con cierta rabia.
–El ratón se burla del gato… ¡ya vendré por ti muchacho!– había dejado a Billy en paz y corrió hacia mí.

–¡Vamos a divertirnos!– guiñé y reía como una loca, la verdad no sabía que estaba haciendo, así que seguí la primera regla para sobrevivir: huir por huir, huir y nada más.

Corrí hacia el hombre de cabello albo con el hombre-bestia detrás mía.




Eva no puso mucha atención al nombre de Bio, así que le llama Gibo por que era lo que recordaba.
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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Bio el Mar Sep 26 2017, 06:13

Escuché sorprendido aquella intrigante frase ¿Dónde la había escuchado antes? No me esperaban muy a menudo, aunque seguramente los esperaban a todos menos a mí; reí con incredulidad pues no era posible que “nos” estuvieran esperando a todos y para mi sorpresa el misterio se hacía cada vez más curioso -¿Cuál botín? ¿De qué habla el peludo?- Pregunté intrigado pero fui ignorado completamente por aquellos que tenían su conversación aparte -¿Conocen a Mailes? ¿Quién es Mailes?- Pregunté haciendo memoria, no recordaba haber escuchado ese nombre ¿O sí? Igual no le había dado gran importancia a mis compañeros de viaje y sus raros nombres -¿Quiénes son los Obooro?- Pregunté de nuevo para volver a ser ignorado, definitivamente era la costumbre de la noche.

Aunque al final la historia estaba tomando un giro interesante, traición y venganza se habían juntado esta noche -Vamos Mailes ¿Por qué los traicionaste? Eso no se hace- Le dije al hombre que estaba en el centro de todo y que ciertamente sí parecía ser un traidor, o al menos yo no confiaría en él, seguro nos abandonaría corriendo a la primera oportunidad, y no es que yo planeara hacer eso, no, yo sería incapaz -¡¡Hey hey hey!! Si quieren sacarle el corazón a alguien... que sea a Mailes, yo ni siquiera lo conozco, no soy su amigo- Intenté dejar todo en claro para salirme del paquete, tal vez sacaría, una vez a salvo sacaría a Raukucho y tal vez a la gata que parecía tan interesada en colaborar con el grupo como... yo.

Sin embargo las palabras menguaron y en un parpadeo pasaron a la acción; me quedé parado viendo todo casi en cámara lenta; con los brazos caídos y cara de decepción contemplé el inicio de una batalla que no había pedido y que no me interesaba en absoluto; un enorme león iba contra el pobre Billy pero yo tenía mis propios problemas pues un veloz murciélago hindú lagarto venía de prisa a embestirme -No te atrevas a- Dije con seguridad y firmeza mientras preparaba un grito con tal descarga de magia que le sacaría las hemorroides por la nariz al pobre reptil; aunque antes de poder hacerlo la hoja de Godios pasó a mi lado e interceptó la lanza del lagarto iniciando un choque de metales que desprendía chispazos de todos colores; la peluda había ido en ayuda de Billy, pero eso no era lo llamativo sino -Oye, tú... “gato” rima con “muchacho”- Le dije al felino mientras le mostraba el pulgar arriba, la gata definitivamente tenía el mismo don que yo para enojar a otros, tal vez nos llevaríamos bien, aunque solo si ella sobrevivía.

Retrocedí lentamente mientras escuchaba el llamado de Godios -Vamos juntos, somos dos contra él- Dijo el viejo en su voz cada vez más lejana mientras discretamente me iba alejando paso a paso hasta que algo más llamó mi atención; distraído como estaba apenas pude contemplar a la gata correr de manera poco elegante hacia ¿Rauko? ¿en serio? ¿Planeaba desquitarse con el pobre? No, claramente la enorme figura tras ella dejaba claro que estaba huyendo valientemente -Ella es de los míos- Murmuré decidido a ayudarla -Hora de ponerse serios- Murmuré mientras comenzaba a avanzar hacia la gata hasta meterme en su trayectoria hacia el elfo -Pedazo de %$#”- Escuché tras de mí la voz de un enojado Godios, decidido avancé hasta estar muy cerca de la gata y entonces salté sobre ella al tiempo que le indicaba agacharse -¡Abajo!- Esperaba que me hiciera caso para no terminar estrellándome con ella dos veces en una noche.

Una vez en el aire grité hacia el otro felino -Caseus- [1] la palabra impregnada en magia de voz tenía el objetivo de intimidar al enorme peluche; caí confiado frente a él y me levanté con soberbia mientras el viento ondeaba mi cabello seguro de que ahora él sería incapaz de -Auch- Alcancé a decir luego de sentir su puño estrellándose en mi mejilla; vi todo borroso y oscuro por un instante pero al volver la vista el león tenía las manos en su cabeza intentando aligerar el dolor -No debiste hacer eso- Froté mi mejilla con la mano -¿Por qué ahora vas a intentar matarme?- Preguntó con amargura -No, porque duele- Respondí justo antes de patearlo con todo en la entrepierna tan fuerte que sus ojos quedaron en dirección a sus orejas y con las manos en sus genitales acabó cayendo de cara al piso doblado como una “L”.

Claramente yo estaba más que consciente que las otras 4 patadas a los testículos del león habían sido completamente innecesarias pero de alguna manera sentía que eso ayudaría a bajar la hinchazón de mi mejilla -¡¡Godios!!- Recordé que había dejado en problemas al pobre viejo; lo busqué con la mirada pero Mailes y el otro sujeto insistía en pelear justo en mi campo de visión; justo ahora que todos estaban distraídos, podría tranquilamente ir hacia el carruaje y largarme pero no quería dejar ahí a mis dos personas favoritas de la noche -Ahí estás- Murmuré y tras dar un par de pasos en dirección a donde Godios peleaba contra el lagarto, me detuve y regresé a dar una última patada al león que ya no disfrutaría de un feliz día del padre.

El camino hasta donde Godios luchaba contra el lagarto se veía largo y lleno de obstáculos, el viejo comenzaba a flaquear ante la juventud y fortaleza del reptil quien comenzaba a dibujar líneas rojas en la piel del vejete -¡Godios necesita ayuda!- Les grité a todos al notar con preocupación cómo el lagarto levantaba su lanza para dar el golpe de gracia; corrí como pude pero mi camino se vio truncado por el novio de Mailes quien parecía dispuesto a derrotarnos a los dos a pesar de no haber podido hasta ahora solo contra su objetivo...
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[1]Habilidad de Nivel 3: El Miedo que Acecha.
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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Rauko el Miér Sep 27 2017, 05:06

    Ahora que nos encontrábamos en una batalla, lo único que podíamos hacer era acabar con los enemigos -(Ya que nadie quiere atacarme… podría luchar con…)- Miré hacia un lado y contemplé cómo Mailes y su contrincante blandían sus espadas con tal destreza que me era difícil seguir sus movimientos -(No, con él no… Entonces con…)- Miré el combate del anciano y el lagarto -(Bio está ahí, así que no me necesitarán)- Por último, voltee hacia donde se encontraba el león conversando con Eva -(Tal vez deba ayudarla, pero ¿debería? Se nota que ella tiene mucha confianza, tiene todo controlado… ¿Por qué está corriendo? ¿Por qué viene hacía mí? ¡Oh, dioses!)- Nunca esperé que Eva reaccionara de esa manera, pero ahora ella estaba corriendo hacia mí con un enorme león detrás de ella.

    Mi corazón comenzó a palpitar con rapidez. Me coloqué en una postura de combate y esperé que se acercaran los felinos. Respiré profundo y luego fijé mi mirada en el león, mientras me mostraba decidido a ganar.

    No obstante, gracias a los dioses, no me vi obligado a luchar, pues Bio se interpuso y, luego de una acrobacia arriesgada, para mostrar su resistencia sobrehumana, se paró con firmeza para recibir un fuerte golpe del león quien inmediatamente comenzó a sentir un enorme dolor de cabeza.

    Al ver esa escena no pude evitar quedar sorprendido, muy sorprendido -
(Recibió ese golpe y todavía tiene la cabeza pegada al cuello)- En ese instante comencé a sentir un poco de admiración por Bio, pero luego… -(¿Patadas en la entrepierna? ¿En serio?)- No me quedaron dudas de que él era alguien de temer, pues no solo logró que el león ya no pudiera tener descendencia, sino que también lo humilló a tal grado que nunca podría olvidar aquel día.

    -
(Un momento, si Bio está ahí, entonces Godios…)- Por un momento me había olvidado de todo lo demás, y ahora que había recordado a mis compañeros, inmediatamente, con algo de preocupación, busqué con la mirada al anciano quien luchaba ferozmente contra el reptil pero sin posibilidades ganar -(Esto es malo)- Yo sabía que si nadie hacía nada entonces tendríamos uno menos en el equipo, una muerte innecesaria.

    Con eso en mente, no tuve dudas y emprendí una carrera hacia donde se encontraba Godios. Incliné ligeramente mi cuerpo hacia adelante y empuñé mi espada solamente con mi mano derecha. El lagarto, quien parecía estar divirtiéndose por la poca habilidad y destreza de su adversario, se percató de mi presencia y decidió que era momento de acabar con Godios -
No lo permitiré- Me dije a mí mismo intentando convencerme de que realmente podría salvarlo.

    El lagarto levantó su lanza y con la cola agarró al anciano por el cuello para asegurar el golpe. En ese instante corrí lo más rápido que mis piernas me permitían y, estando lo suficientemente cerca, lancé una estocada directa al torso del reptil -
(Lo lograré, no hay forma de que…)

    El reptil utilizó su cola para levantar al anciano y lo colocó frente a mí como si fuese su escudo. Me vi obligado a detenerme para no chocar, pero fue difícil no perder el equilibrio debido al impulso que llevaba a ese punto. El lagarto aprovechó mi guardia baja y dejó caer a Godios sobre mí para intentar atravesarnos a ambos. Por suerte pude moverme hacia un lado, justo a tiempo para ver al anciano impactar contra el suelo.

    -
¡Cielos! Qué bonita espada traes- Comentó el lagarto mientras me miraba de forma inquisitiva y con una enorme sonrisa -Si te rindes y me la das, prometo cuidarla muy bien.

    Fruncí el ceño y empuñé mi espada con ambas manos mientras me colocaba en una postura de combate. Entonces el lagarto entendió mis intenciones, así que solo mostró una leve sonrisa y se preparó para luchar, manteniendo siempre su cola moviéndose de lado a lado.

    Salí disparado hacia adelante y blandí mi espada horizontalmente. Pero él la bloqueó con la hoja metálica de su lanza y hubo un rocío de chispas que iluminaron nuestras caras por un breve instante. De este modo, tras el primer sonido del metal chocando, inició una feroz lucha donde nuestras armas se movían con gran velocidad e impactaban entre sí una y otra vez sin que ninguno llegase a ser herido.

    Pero el combate no duraría demasiado, pues Godios logró levantarse para lanzar un ataque débil y lento; ya que él estaba herido, no había mucho que pudiera hacer. Ante esto el lagarto giró su cuerpo y golpeó la espada del anciano con tal fuerza que esta salió volando.

    -
(Es mi oportunidad)- Pensé para luego lanzar una estocada que también fue bloqueada por el reptil quien, al mismo tiempo, movió su cola para golpear al ahora desarmado Godios. Sin embargo, el anciano interceptó la cola, con sus dos brazos la sujetó con todas sus fuerzas y se dejó caer sobre esta para inmovilizar a nuestro enemigo.

    -
¡Suéltame!- Gritó el lagarto mientras intentaba zafarse sin éxito. Fue entonces cuando miró hacia donde me encontraba, pero no lograría verme, pues, en el momento que estuvo distraído, canalicé energía en mis piernas para dar un enorme salto, y cuando él descubrió mi ubicación, fue demasiado tarde. Miró hacia arriba y lo último que logró ver fue a mí aterrizando sobre su cabeza.

    El lagarto cayó inconsciente conmigo sobre él, y ahora nuestra victoria era segura; solo faltaba uno y todo terminaría. Sin embargo, el último enemigo comenzó a reír, como si estuviera seguro que ganaría. Extendió sus brazos hacia los lados y dos esferas negras se formaron en la palma de sus manos -
Ahora que ellos no molestan, podré acabar con todo el que esté de pie- Miró a su excompañero -Observa, Mailes, este es el poder que obtuve después de la última vez, el poder de un vampiro- Sonrió con malicia y luego aplaudió con fuerza.

     Así como el sonido de sus palmas chocando llegó a nuestros oídos, la poca luz que habitaba el lugar desapareció dejando todo en una completa oscuridad -
No puede ser- Susurré con frustración al notar que todo era negro y que apenas podían percibirse algunas siluetas. Ahora que no podíamos ver, sin duda alguna estábamos en problemas…
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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Eva el Sáb Sep 30 2017, 10:10



Lo mejor de no ser tan fuerte como este tipo,es que al menos podía correr más rápido que él. Tenía la mirada fija en el elfo cuando alguien gritó ¡abajo!
así que me doblegué sorprendida, –¡¿Qué?!– voltee extrañada. El greñudo vino a ayudar, o eso suponía, seguramente solo le caería encima o haría una tontería similar,miraba atentamente las acciones de ambos mientras recuperaba el aliento, pero… ni sus habilidades le respetaban, aún intentando atacar al león este logró golpear en la mejilla. Lo que sí me sorprendió es que el vampiro no había azotado contra el suelo por el puñetazo y … –que bajo has caído Gibo...– pateó el bálano del león haciendo que este se colocará en posición fetal intentando respirar nuevamente en el suelo.

–No habrán hijos para ti….– reí tratando de disimular , refresque mi garganta y busqué con la mirada a Billy para ver si mi vergonzosa persecución no había sido en vano y no fue tragado por alguien más. Al corroborar que el chico seguía completo y sin saber qué hacer miré a Gibo que gritaba por ayuda, ¿de nuevo necesitaban apoyo?, giré mi mirada hacia arriba y sin otra opción intentaría hacer algo; Pero no era necesario, mi concepto de estos chicos había cambiado por completo, debía admitir que tenían valor, el albino comenzó a luchar contra el lagarto para auxiliar al viejo Godios.
Mi cara denotaba mi excitación al ver las espadas chocando y los hombres combatiendo, era algo entretenido de ver, no eran inútiles después de todo, bueno… tal vez Billy.

El lagarto tirado en el suelo indicaba que todo había acabado y podríamos seguir buscando la maldita llama negra y cobrar la recompensa, si, hubiese sido así si no fuera por que faltaba uno que se las daba por ganar con esa risita tontaina que me forzaban a cerrarla con un puñetazo en la boca, a ver si le quedaban ganas de sonreír.

Pero… –¡¿Ahora que han hecho idiotas?!– solo bastó un aplauso para que mis compañeros estuvieran en desventaja ante el vampiro que gozaba de su victoria en esta pelea, pobre cosita inocente, la que gozaría este momento voy a ser yo.

–¡Son unos inútiles, ahora que vamos a hacer!– gritaba fingiendo desesperación y desorientación al dar mis pasos acercándome cada vez más al vampiro, –¡Gibo seguro esto es tu culpa!– rezongue.

–¡No puedo ver nada!– decía Billy lo que era obvio, miré molesta al muchacho y ganas no me faltaban de aprovechar para meterle una patada al estilo Gibo justo  entre las piernas, pero ahora debía concentrarme del vampiro risueño.

–¿Mailes, ahora qué piensan hacer?– me detuve al escucharle, –Seré educado e iré primero por la dama...– podía ver su rostro a unos metros de mí –Ja… atrévete poco sesos...–, miraba a todas partes fingiendo desorientación, –Debo decir, que fue un gran plan el tuyo...pero… hay un pequeño detalle con esto...– caminaba al rededor mía para parar detrás de mi lado izquierdo lo suficientemente alejado para que no notara su presencia oculta en las sombras -o eso pensaba él-  abrí mi palma para sacar mis garras y giré hacia él para saltarle encima.

Azotamos ambos contra el suelo, rasgué su rostro con mi mano e di varios puñetazos en su nariz, intentando que dejara su concentración en aquél poder y que la oscuridad desvaneciera.

–¡Puta gata!– el hombre enfurecido intentó defenderse dando un golpe aleatorio –¡Ahh!–, no pude defenderme, ambas manos las tenía contra el vampiro y para su suerte me había dado en el ojo derecho, intentaba ignorar el dolor pero me había rasgado la córnea y como reflejo ante el ardor lo cubrí con ambas manos liberando de los golpes al hombre y este aprovechó para patearme en mi abdomen dejándome en cuclillas a un lado en el suelo.

Cubrí mi ojo con mi mano izquierda, al menos la oscuridad se iba desvaneciendo poco a poco.



Intenté no metarolear y no verme op :c

¡Cualquier edición que se necesite me avisan!

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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Bio el Lun Oct 02 2017, 01:27

Aunque pensaba que sería el final del viejo, no es que no le tocara ya, seguro había tenido una vida plena, Rauko consiguió llegar a tiempo para salvarlo, aunque el lagarto era más astuto de lo que parecía y levantó a Godios para usarlo como escudo; el elfo consiguió detenerse y con mucha cautela y estrategia consiguió mostrar un combate impresionante que me dejó con la boca abierta y con la interrogante de “¿Por qué no solo le patea la entrepierna y ya?”

De cualquier manera, había demostrado que la habilidad podía usarse para ganar batallas de manera justa -Bien jugado- Pensé sin decir nada; sonreí al notar que solo quedaba uno de los sujetos y que seguro perdería ante nuestra grandiosa superioridad, el elfo en el equipo seguramente yo no tendría que hacer nada -Dale Billy, acábalo- Le grité al sujeto que peleaba contra el que ahora resultaba ser un vampiro -Pero yo estoy aquí- Respondió desde otro lado el verdadero Billy -Oh no- Murmuré mientras el sujeto comenzaba a hacer lo que parecía ser magia de sombras -Oh no- Repetí al ver que estaba decidido a hacernos pedazos él solo, debería ser muy idiota o muy poderoso para reír en esta situación.

Y así en un parpadeo, todo se oscureció, apenas y lograba ver las palmas de mis manos -Malditos vampiros, como los odio- Murmuré de mala gana como si yo no fuera uno de ellos -Claro que es culpa de Gibo- Dije al escuchar a la gata entre la densa capa negra que nos cubría -¿Quién rayos es Gibo?- Pregunté luego intrigado al no reconocer el nombre -¿Y quién es Mailes?- Si algo odiaba de andar en grupos grandes era el tener que memorizar muchos nombres y ésta era una de esas veces.

Cerré mis ojos y me concentré para escuchar con atención, los pasos y voces delataban la ubicación de algunos, aunque de momento no tenía más rastro de Rauko y el viejo que la posición que recordaba de ellos. Avancé ligeramente y con cuidado buscando acercarme en silencio a la gata ahora que sabía que el vampiro iría primero a por ella, todo un error haber revelado su plan antes de ejecutarlo; seguí el rastro del sonido que habían sus pisadas pero antes de poder saltar a detenerlo en el momento que se sintiera más confiado me sorprendí al escuchar que la gata saltaba hacia él y acababan ambos en el piso dándose amor como tortolitos.

Los golpes hicieron que el vampiro perdiera el control de su habilidad y la oscuridad comenzaba a dispersarse lentamente dejando entrever a la gata haciéndolo añicos con relativa facilidad, ahora podía añadir que con la gata y el elfo en el equipo seguramente yo no tendría que hacer nada; no obstante no resultó tan fácil como parecía y el malvado chupasangre consiguió golpearle el ojo a la gata y liberarse -Pueden creer que están a salvo, pero no lo están, no mientras Mailes esté con ustedes- Fue lo último que se escuchó del vampiro antes que se desvaneciera junto a la oscuridad que había conjurado.

Avancé directamente hacia Billy y lo tomé del cuello -Ahora explícanos Mailes ¿De qué se trata esto?- El chico cambió de colores y sudó frío -Pero yo no soy Mailes- Alcanzó a decir con la garganta apretada -Ah, sí, claro Gibo, ya lo sabía- Cambié de dirección y hablé sin mirar a nadie en específico -Ahora explícanos Mailes ¿Qué ha sido eso? ¿Quiénes son los Obooro?- Esperaba obtener respuestas de alguien o comenzaría a estresarme -Manténganse alerta- Señalé a los lados, el vampiro aparentemente había huido, pero no sabíamos en qué momento atacaría de nuevo, además nos había hecho desconfiar de uno de los nuestros.
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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Rauko el Mar Oct 03 2017, 21:37

    Me lamenté por no poder hacer nada; era alguien completamente inútil en esa situación y eso me parecía muy frustrante. Sin embargo, no quería seguir sintiéndome impotente y decidí hacer lo que estuviera a mi alcance -(Mientras ese vampiro ataca a alguien más, debo sanar al viejo para que estemos preparados)- Pensé para luego acercarme a Godios o a donde creí que él estaba.

    Eva, por su parte, parecía estar entrando en desesperación, y nadie podría culparla, pero luego mencionó a un tal “Gibo” y no pude evitar quedar algo confundido -
(¿Gibo? ¿Él está detrás de todo esto? ¿Qué sabe ella que nosotros no?)- Varias dudas invadieron mi mente y me era imposible encontrar las respuestas. Luego Bio también afirmó que todo era culpa de Gibo -(¡¿Soy el único que no sabe quién es?!)- Me sentí como un idiota.

    Afortunadamente, Las siguientes palabras de Bio aclararon que él no tenía ni idea de quiénes eran los de su propio equipo, así que pude sentirme aliviado de no ser el único sin saber quién era Gibo.

    Dejando eso de lado, finalmente encontré al anciano quien todavía estaba sobre la cola del lagarto. Toqué lo que parecía ser su barbilla o alguna otra cosa con mucho cabello -
¿Rauko?- Preguntó Godios mostrándose algo nervioso.

    -
Sí, tranquilo, voy sanarte, pero no hagas ruido.- Le susurré.

    -
Entiendo.- Respondió, también en voz baja.

    Mientras tanto, me mantuve alerta ya que no quería escuchar otro nombre y no saber de quién era. Entonces escuché varios ruidos de lo que parecía ser una pelea y luego pude notar cómo la oscuridad comenzó a disiparse como si solo fuese niebla -
¿Ganamos?- Me pregunté mientras entrecerraba mis ojos intentando ver a los demás.

    Cuando logré ver lo que sucedía, ya era demasiado tarde para ayudar. El vampiro, tras advertirnos sobre lo peligroso que podría ser Mailes, escapó abandonando a sus compañeros y dejando herida a Eva. Por otro lado, Bio quería respuestas y comenzó a desquitarse con el pobre Billy, para luego hacerle preguntas a Mailes, aunque sin mirarlo ya que no sabía quién de nosotros era al que buscaba. Sin duda alguna su memoria no era digna de admirar.

    Mailes seguía mostrándose con un semblante de seriedad que parecía ser común en él, y suspiró -
Solo cállate, maldita sea.- Le respondió a Bio y luego nos miró a todos -Sé que no podremos continuar si desconfían de mí, así que les diré lo que pasó…- Hizo una pausa para hacer más suspenso -Desde hace dos años, yo trabajaba con ellos como mercenarios y hacíamos trabajos con buena paga. Pero con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que no ganábamos lo suficiente… No, sí lo hacíamos, pero…- Frunció el ceño -Lainz Blood, ese vampiro con el que peleamos, convenció a los demás de que podríamos ganar más, y que la única forma de hacerlo era con trabajos más… “exigentes”- Hizo énfasis en la última palabra.

    Mientras él hablaba, terminé de por lo menos cerrar las heridas de Godios, para luego acercarme a Eva, con la intención de tratar su ojo -
Por favor, no te muevas, sanaré tu ojo- Dije en voz baja para no interrumpir a Mailes, y después intenté colocar mi mano sobre el rostro de ella para dejar que mi energía de luz hiciera el resto. En tan solo unos segundos Eva estaría como nueva si me lo permitía, pues ella no había sufrido ninguna herida grave.

    -
Por supuesto, yo me negué. Pero ellos tomaron un trabajo donde el objetivo era entrar en un castillo y asesinar a un caballero. Les dije que era una locura, pero me ignoraron porque querían ganar los tres mil aeros que les prometieron- Frunció el ceño y habló con voz áspera -imbéciles, yo no les permitiría arriesgarse tanto, así que intenté hablar con Lainz, pero ese imbécil me golpeó y me dejó inconsciente- Tocó la parte trasera de su cabeza -Lo siguiente que supe de ellos era que fueron emboscados por los guardias y por poco escaparon- Apretó sus puños -Luego Lainz me acusó de soplón y todos intentaron matarme por “traidor”- Respiró profundo para intentar relajarse -Por eso tuve que huir a Lunargenta y tomé este trabajo porque fue lo primero que encontré... y tenía hambre.

    Una vez narrada esa historia, él miró a Bio -
Y no sé quiénes son los Obooro, pero prefiero irme de aquí antes de que lleguen. No quiero que me culpen otra vez por algo que no hice- Dijo para luego caminar de vuelta por donde vinimos, aunque sin dejar de estar alerta. No obstante, se detuvo al notar una desagradable presencia.

    -
Ellos son los que tienen el botín- Esa era la voz del vampiro, Lainz Blood, quien había regresado acompañado por un hombre y una mujer, guerreros con apariencia nórdica y un tanto tribal -intenté detenerlos, pero miren, mis compañeros están muy malheridos.- Dicho eso, volteó a mirar a Mailes y mostró una sonrisa maliciosa.

    -
¡Así que son ustedes los que se atreven a robarle a los Obooro!- Exclamó la chica mostrándose furiosa -¡No permitiré que nos roben las medicinas que necesitamos!- Se colocó en una postura de combate cuerpo a cuerpo, mientras su mirada de determinación reflejaba una gran responsabilidad que caía sobre ella.
Líder de los Obooro:
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    -
¡No, debes tener cuidado! ¡Ellos son despiadados y te mentirán para confundirte y hacer que bajes la guardia, así como lo hicieron conmigo!- Advirtió el vampiro fingiendo preocupación desinteresada.

    -
Apártate, buen hombre, nosotros lucharemos por el bien de nuestros hermanos y recuperaremos las medicinas.- Dijo el otro sujeto, el cual poseía orejas que delataban que era un elfo.
Uno de los Obooro y un fiel admirador de su líder:
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    -
Ni hablar, yo también lucharé para vengar a mis compañeros y para salvar a la gente de los Obooro.- Señaló Lainz quien mostraba ser un buen actor.

    ¿Nuevamente nos veríamos forzados a luchar? ¿No podríamos resolverlo todo a través del diálogo? ¿Alguien más aceptó el trabajo porque tenía hambre? El futuro era confuso y solo nuestras acciones podrían decidir el rumbo del siguiente desenlace.
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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

Mensaje  Bio el Lun Ene 08 2018, 20:22

Finalmente comenzaba a entender quién era quién y por qué estábamos aquí, yo también tenía hambre así como Mailes, pero mi hambre solo se quitaba de otra forma, de todos modos escuché atentamente la historia estando atento a sus expresiones y movimientos para verificar la veracidad de sus palabras, como maestro del engaño resulta bastante difícil que alguien logre engañarme, salvo que sea confundiendo nombres; escuché con atención el relato del exmercenario que parecía ser bastante coherente, eso explicaba muchas cosas aunque seguía sin revelar quién rayos era Gibo y qué tenía que ver en todo esto.

Estaba a punto de hacer más preguntas para entender mejor la situación cuando de pronto fuimos abordados de nuevo, el vampiro había regresado con compañía pero esta vez me parecían diferentes, no tenían el mismo aspecto de matones baratos que tenían los primeros; retrocedí despacio hasta ponerme al nivel del resto -Tengo un mal presentimiento, vayan rápido al carruaje y salgan de aquí- Ordené en tono serio antes de acercarme un poco al centro, buscando un punto neutral entre ambos grupos -No sé quiénes sean ustedes o lo que quieran- Dije en tono pausado dando tiempo a que mis compañeros avanzaran a salvo -Pero debo decirles algo muy seriamente- Planté mis pies en la tierra y aguardé unos instantes para generar suspenso; tomé aire y los señalé con la mano derecha para luego concentrar algo de magia en mi voz -¡Matanga dijo la changa!- [1] Grité con fuerza dejando salir toda la magia contenida en aquel instante.

El sonido de la “changa” se repitió como un eco al tiempo que los recién llegados y el vampiro eran parcialmente doblegados, cayendo de rodillas al piso con las manos en la cabeza ante el gran dolor que seguro habían sentido, el vampiro, un poco más fuerte intentó levantarse mientras lanzaba algunas maldiciones pero de inmediato sus piernas flaquearon y se fue de medio lado hasta caer al piso -Rayos, creo que se me pasó la mano- Murmuré al ver la situación en la que habían quedado, no obstante no había tiempo que perder -Ahí se ven, perdedores- Me despedí con media sonrisa y agitando la mano izquierda -Perdedores y señorita- Aclaré antes de darme media vuelta y correr hacia el carruaje.

Menuda sorpresa encontraríamos al llegar al carruaje pues el mismo estaba destruido como si algo realmente grande lo hubiera masticado, tragado y defecado luego -No creo que eso vaya a correr muy lejos- Señalé con la mano temblorosa al tiempo que Godios con los ojos a punto de salirse señalaba hacia el caballo, o lo que quedaba del mismo -Algo se comió al caballo- Murmuró con incredulidad, Billy por su parte estalló en vómito al ver la escena -Solo se comió la mitad del caballo, pero lo que queda ya no nos sirve- Aclaré al ver la escena que cada vez parecía peor.

Mi truco no duraría mucho contra los fulanos Obooros y el vampiro, pero justo ahora ese parecía ser el peor de nuestros problemas, pues si lo que se había comido al caballo... la mitad, del caballo, si eso aún estaba cerca definitivamente tendríamos problemas, no quería pensar siquiera en la posibilidad de sacrificar a alguien y dejarlo atrás para poder escapar, no, jamás pensaría en eso, no era necesario, Billy tenía piernas cortas así que era la elección obvia -Hay que movernos- Dije retomando un tono serio, no me gustaba para nada la idea de quedarme ahí atrapado entre dos amenazas.
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Re: La leyenda de las llamas negras [Libre-Noche][3/4]

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